Sei sulla pagina 1di 416

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Los ojos más azules de Texas

The Bluest Eyes in Texas

Linda Crist

Traducido por: Guri

Corregido por: Julieta “Meltryth” (2015)

Nota de corrección: Agregada portada, corregido los errores de siempre que tanto dificultan la lectura como comas excesivas, errores de palabras, ortografía, cosas de esas. Agrego notas y aclaraciones. Recalco el intento, no es fácil traducir tantas páginas, pero se dejó las letras en color y marcadas por doquier. Ok, prácticamente lo hice de nuevo, pero no importa.

Esto va gratis, gente, así que disfruten (y no me borren los enlaces) y califiquen. Julieta “Meltryth”.

Aclaración de la carrera de paralegal: Bajo la supervisión de un abogado, un paralegal puede analizar asuntos legales, investigar y evaluar hechos de un caso en especial; también puede preparar alegatos de defensa, contratos, formas y otros documentos; puede entrevistar clientes; asistir en el manejo del caso; y desempeñar otras labores para asistir al abogado en la entrega de servicios legales a clientes. Las áreas en las que un paralegal puede brindar su asistencia son variadas. La responsabilidad laboral de un paralegal puede incluir todo lo que hace un abogado, excepto dar consejo legal o representar a clientes en la corte.

de un paralegal puede incluir todo lo que hace un abogado, excepto dar consejo legal o
de un paralegal puede incluir todo lo que hace un abogado, excepto dar consejo legal o

Capítulo 1

Dios bendijo Texas Con su propia mano Trajo ángeles a la tierra prometida Dimos a ellos un lugar en donde pudieran bailar Si tu deseas ver el cielo hermano, aquí está tú oportunidad 1 .

"Está ardiendo aquí en Dallas - Forwort, pero agradezco a Dios que al fin es viernes. El fin de semana está sobre nosotros. ¡Woo hoo! Vamos a comenzar justamente poniendo algunos de sus hits favoritos". La voz del locutor resonó en su oído y Carson empujó al gato de su estómago, rodando sobre sí, se sacudió la cabeza por tercera vez, escudriñando en el reloj de la radio y gimió cuando arrastró su pobre cuerpo cansado a una posición sentada. ¡Tarde otra vez!

Se puso de pie lentamente y miró afuera de la ventana de su departamento del segundo piso. Podría decir con solo mirar el exterior que sería un día caluroso. Las pequeñas partículas bajo en el pavimento brillaban en el ardiente sol de la mañana.

Carson sonrió a la paloma madre que había estado viviendo en una cesta que colgaba en su balcón desde los últimos dos años. El astuto pájaro había determinado que el balcón era un lugar muy seguro, y criaba dos o tres bebés allí durante cada estación de primavera y verano. Los ruidos suaves de la paloma por la mañana servían a veces como despertador más apacible y más piadoso, que lo que hacía el saltar el gato sobre ella sobresaltándola y despertándola.

La piscina debajo de su departamento la miraba invitándola a que se refrescara, pero no había tiempo para nadar. No había tiempo para nada más. Parecía como si todo consistiera en alistarse para el trabajo, ir a trabajar, trabajar, llegar a casa del trabajo y prepararse para hacerlo de nuevo al día siguiente. Tenía muy poco tiempo para divertirse después de todo eso. Carson suspiró.

1 "Dios bendijo a Texas”. De porter Howell y Brady Seals ©1993, Square West Music, Inc. / Howlin 'Hits Music, Inc. ASCAP, Fue realizado por Little Texas en su CD, Big Time.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

No es que estuviera odiando su carrera de paralegal. Sólo estaba aburrida y podría prácticamente hacer su trabajo con los ojos cerrados. Era una compensación por la antigüedad y sus ventajas, disfrutaba el derecho en la consejería jurídica donde la habían contratado desde que salió de la universidad. Ella había caído en una cómoda rutina.

Bostezó y se estiró, girando su cabeza de un lado a otro y oyendo las vértebras de su

cuello y espalda hacer pequeños ruidos al reacomodarse. Caminó silenciosamente dentro del área del tocador y se miró detenidamente en el espejo, observando sus hinchados

Sus ojos eran un enigma y podrían parecer

azules, verdes, o grises, dependiendo de lo que usaba o el color del fondo detrás de ella.

Eran, de hecho, una combinación de los tonos de los tres colores, junto con algunos puntos dorados interesantes.

ojos

azules

los ojos de esa mañana

Ella metió sus dedos a través de su corto y revuelto cabello rubio y pensó qué iba a vestir para trabajar para el viernes informal. Repentinamente, una sonrisa enorme apareció en su cara. Tengo un seminario hoy. ¡Yupi! Sin estrés hasta el lunes.

Sintiéndose mucho más feliz, fue a la cocina y puso dos cucharadas de alimento en cada uno de los cuencos de sus gatos.

Roma, la gorda y feliz de raza Calico, ansiosamente rodeaba sus piernas, frotándose contra ellas hasta que los secos pedazos sonaron en el tazón. Una vez que el tazón estuvo lleno, comenzó inmediatamente a comer. Allie, la dulce plateada y blanca gata Chinchilla Persa estaba más contenta en seguir a Carson de un lado a otro que ver lo que hacía. Carson se preguntaba a menudo si Allie era anoréxica, la chiquita gata comía tan poco. Cada año el veterinario le aseguraba que la belleza de dos kilos y medio estaba absolutamente sana y que sólo era de naturaleza pequeña.

"Tú, chica tonta, estoy sirviendo el jugo de naranja justo como lo hago cada mañana". Le rascó la esponjosa cabeza al gato que ronroneó satisfecho. "Sí, eres muy dulce". Ella le dio unos besos ruidosos en la nariz de la diminuta felina mientras la gata le frotaba la nariz en un ritual de saludo de la mañana. Desde hace mucho daba de comer a los gatos en la barra de la cocina.

Carson se preguntaba si podría entonces vivir con alguien además de estos dos cariñosos gatos. Los amaba tanto como se imaginaba que podría amar a un niño, pero sabía claramente que ellos no eran un substituto para la conversación y compañía humana. Había pasado ya mucho tiempo desde que había estado enamorada, no podía

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

incluso recordar cómo se sentía al estar enamorada. ¿Cuándo su vida llegó a ser tan rutinaria?

Terminó el jugo, sirviéndose un tazón de cereales y fue a abrir la puerta del balcón para que los gatos pudieran tener una breve excursión matutina. Observó el estado del tiempo mientras que masticaba los cuadrados de trigo cubiertos de azúcar, enterándose lo que la madre naturaleza deparaba para el día en el resto del país. Mirar el tiempo era una fascinación secreta que había compartido con su padre. Él había sido un voluntario de la unidad de desastres del cuerpo de bomberos y había estado en cada desastre natural importante en el estado de Texas desde que un tornado de categoría cinco golpeara Wichita Falls cuando Carson estaba en la escuela primaria.

El pronóstico local era soleado y caluroso con una alta temperatura cerca de 40 grados. "Oh, qué sorpresa", murmuró sarcásticamente y después cambió con el control a las noticias para ver qué sucedía en el resto del mundo, comprobó en el mercado de acciones y se enteró quienes habían ganado medallas de oro en las Olimpiadas de Sídney por la noche. Carson no era precisamente una gran aficionada de los deportes, pero las Olimpiadas estaban en antena cuando ella podía sentarse y mirar casi cualquier cosa, incluyendo acrobacias y remo.

Continuó comiendo su cereal hasta que sólo quedo leche, vaciándola en el tazón y con su cuchara señaló a los gatos que era su turno de ir a terminar la leche. Con una ducha rápida y mínima aplicación de maquillaje, Carson sonrió y sacó un short color caqui y una remera de polo. Vestimenta del seminario.

Se puso al hombro su maletín, coloco el código del sistema de alarma y salió en su rojo Acura Integra 2 . Después de una rápida parada para una taza grande de café expreso, se dirigió a través de la autopista con el otro millón de personas hacia el sur y al centro de Dallas a las 8:00 a.m.

El tráfico estaba moviéndose a paso de tortuga y ella estaba estirada su asiento, pulsando los botones de pre-seleccionando en la radio hasta que encontró un locutor que no fuera demasiado molesto. Caluroso. Esto estaba ya caluroso. El verano era la época más dura en la que todos se levantaban temprano. ¿Por qué los adultos no pueden tener el verano libre como los niños? Ella musitó.

2 Evidentemente los yankees no viven si no te ponen algunas marcas, es como que no pueden poner “coche normal”, “deportivo de lujo”, nop.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Mientras se enfilaba hacía el centro de conferencias para el seminario, Carson se preguntaba por milésima vez que estaba haciendo aún en Dallas, Texas, trabajando en un aburrido empleo, mirando la pantalla de la computadora todo el día bajo luces fluorescentes en un edificio con aire acondicionado. Echaba mucho de menos los días al aire libre, encerrada en la minúscula oficina, era su prisión por lo menos un tercio del tiempo. Por lo menos tengo una ventana. Por supuesto sólo me hace extrañar aún más tener un verano descansando.

Una breve sonrisa apareció cruzando sus labios cuando recordó a tres pequeñas muchachas bajo la vereda montando a caballo. Curioso, ella no había pensado en Meg y Diane en varios meses. Extraño como dos personas pueden ser tus mejores amigas y más tarde, pueden desaparecer completamente de tu vida. Carson se preguntaba qué estarían haciendo ahora, si pensaban alguna vez en ella, y que pensarían de su ordinaria vida mundana. Me pregunto siempre si mi vida de verdad comenzó alguna vez.

Las cosas solo no resultaron como lo supusieron. A los veintisiete aún no tenía marido, niños y casa, y lo peor de todo, aún no sabía lo que haría cuando se cansara. No sabía a la edad de doce años lo que podría ser. Pero entonces, a los doce, no pensé que quizá algún día desearía una esposa en vez de un marido. Quizá es una bendición que mamá y papá no estén para veme pensar en esto.

Carson había perdido a su madre de cáncer tres días antes de su vigésimo quinto cumpleaños, el peor cumpleaños de su vida. Ella todavía asociaba su cumpleaños con la muerte. Su padre murió repentinamente de un ataque del corazón casi exactamente un año después de que su madre se fuera. Había pasado el resto de ese año solucionando el patrimonio de su padre, marchándose completamente de la casa de sus padres y poniéndola a la venta. El día que la vendió sintió una enorme carga salir de sus hombros.

Después de meses de duro trabajo cada fin de semana, casi pasó un año vacía, haciendo sólo lo esencial y teniendo muy poca socialización, acordándose mucho del tiempo mientras lentamente comenzó a curarse del dolor de la pérdida. Su madre había sido su mejor amiga, y su padre, si bien no tan cercano, tenía una clase de coraje especial. A menudo se describía como la versión femenina de su padre.

Ahora comenzaba a sentirse viva otra vez y estaba lista para lo que la vida le tuviera reservado. Sabía que todavía habría a veces algo pedregoso por delante y que nunca podría olvidarse completamente de la perdida de sus padres. Pero al mismo tiempo,

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

entendía que podría algún día despertar y pasar un día donde no pensara en ellos y cuando pudiera ser capaz de mirar una película que tuviera muertes y no llorar.

Sus pensamientos fueron traídos de nuevo al presente, cuando se aproximaba al carril de "Solo tarjetas de peaje" y siendo un genio para atravesar la casilla, agradecida que su firma le proporcionara la práctica tarjeta de lectura láser que estaba fijada en su parabrisas delantero. Ella miró a toda la gente en el carril próximo y se preguntaba por qué ella no escogió un carril. No era que la etiqueta costara extra y eso seguro era mucho más rápido.

Varios minutos más tarde, encontró un espacio en el estacionamiento del centro de conferencias y se dirigió hacia la escalera mecánica al lugar designado para la reunión. Se trasladó a la parte trasera del cuarto y recogió un plato y leyó atentamente lo de siempre "desayuno continental", tomando selectivamente un panecillo de canela con pasas y algunos trozos de piña. Ella había terminado su café expreso en el auto, así que por supuesto otra taza de café estaba en orden. Carson y la cafeína eran muy buenas amigas.

Caminó a un asiento al final en el centro del pasillo y dejó su plato abajo en la larga mesa, antes tomar la silla y de sentarse, dejando su maletín recargado en el piso contra las patas de la silla. Sonrió con engreimiento a todos los paralegales que llegaron con sus trajes de negocios. Qué pena. Es viernes y ellos están en un seminario. ¿A quién diablos quieren impresionar entonces? Notó más de una mirada de envidia en su vestimenta cuando muchos de ellos de repente se dieron cuenta que pudieron haberse vestido mucho más cómodamente.

Tomó un folleto del seminario echándole un vistazo: "Pro-Bono 3 oportunidad para los Paralegales", y leyó la biografía de los conferencistas. Kennedy S. Nocona, Genial. Otro abogado que querrá hablarnos probablemente de lo bonito, y en secreto albergar la idea esa de que si nosotros fuéramos inteligentes, seríamos abogados en vez de paralegales. ¿Por qué ellos no ponen paralegales para dirigir seminarios para paralegales? Me enfermo con esos hombres que piensan que porque no fui a la escuela de derecho, y porque soy una rubia, tengo que ser dulce, estúpida, y servicial. Ugghh.

3 Pro bono o ad honorem (nosotros usamos el último), es un trabajo que rara vez otorga beneficios económicos, generalmente se hace de modo gratuito. A veces, si ganan, el juez puede hacer que les paguen algo.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Suspiró y observó cuando una mujer alta, de oscuro cabello hasta los hombros, se aproximaba al pódium. Usaba unos pantalones azul marino que le sentaban muy bien y tenía un bonito bronceado veraniego. La mujer miró alrededor y brevemente se encontró la mirada de Carson. Guau. Esos son los ojos más azules que haya visto jamás. Desearía poder mirarla todo el día, en vez de al viejo Kennedy, el conferencista.

"Hola". La mujer dio un golpecito en el micrófono para probar su intensidad y después lo movió de lugar hasta que estuvo un poco más cerca, acomodándolo a su altura. “Soy Kennedy Nocona y seré su conferencista hoy. Vamos hablar acerca del trabajo Pro-Bono, nosotros vamos "

¿Ella es Kennedy? Carson se rió suavemente. Había asumido que la mujer que estaba allí introduciría al conferencista. Bien, bien. Atrapada por mis propios estereotipos. Kennedy Nocona claramente no era hombre. La rubia paralegal sonrió y abrió su laptop para tomar notas. Este iba ser un día realmente bueno después de todo.

***

La mañana pasó rápidamente y Kennedy estaba contenta que el seminario estuviera yendo tan bien. Los paralegales asistentes parecían estar de verdad estar prestando atención la mayor parte del tiempo, en vez de en secreto estar leyendo revistas o jugando con sus laptops. Algunas buenas preguntas fueron planteadas y ella misma incluso aprendió algunas cosas, principalmente las URL de algún nuevo sitio web que proporcionaba investigación legal gratuita.

El trabajo pro-bono, trabajo legal realizado gratis, era una pasión suya, y era su opinión que la mayoría de los abogados deberían también dar un poco de su tiempo y promocionar la educación para ayudar a los que no podían permitirse asesorías legales. El seminario para los paralegales era para Kennedy su mimado, y había desarrollado éste con la orientación y aprobación del Comité de Educación Legal del Estado. Como incentivo, los participantes ganaban seis horas de continuar su formación con prestigio.

Los paralegales, con formación y educación, podrían hacer casi cualquier cosa que un abogado podía hacer. De hecho, las únicas actividades terminantemente prohibidas eran las de representar a clientes, aceptar negocios legales o disponer cuotas legales. Y por supuesto allí había reglas contra los abogados que formaban sociedades con los no

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

abogados. Kennedy sentía que el mercado paralegal era un recurso extenso sin aprovechar para el trabajo legal voluntario y si los abogados supieran eso, estarían solicitando tener asistencia con actividades pro-bono y podrían estar más inclinados a rendir en sus servicios. Un buen paralegal podía hacer casi toda la previa del juicio legal para un caso.

Miró a los participantes del seminario salir del cuarto para el almuerzo, y se asegurarse que sus folletos para la tarde estaban en orden. Después de un breve vistazo en sus notas se dirigió hacia la puerta también, su celular sonó. Lo quitó de su cinturón y lo abrió. "Kennedy Nocona".

"¿Estás ocupada?" Una sensual voz ronca en el otro extremo del teléfono.

"Heidi". Kennedy se rió. "¿Dónde estás?"

"¿Qué vale esto para ti, bebé?" La voz, si bien aún era profunda, tenía un poco menos tono sensual.

Kennedy suspiró internamente. Su compañera de cuarto de la escuela de Derecho fumaba un paquete al día, y después de casi quince años de hábito, las cuerdas vocales de Heidi habían sufrido al parecer algún daño, tomando una ronquera permanente desbastada.

"Hey, ¿qué quieres decir con 'qué vale esto'? Pensé que tu estarías llevándome a mí a cenar esta noche".

"Lo estoy, pero entonces estarías llevándome a mí a bailar".

“Oh, vamos Heidi. Sabes que ese no es mi lugar". Kennedy gimió.

"Quizá no, pero es el mío. Además, eres la mejor maldita bailarina en el estado de Texas en mi opinión, y solo consigo una oportunidad de beneficiarme de tu talento unas pocas veces al año. Sería justo ser vista con una guapa nena como tú, eres asombrosa para mi reputación. Vamos, ¿por favor?"

La excesivamente dramática y quejumbrosa voz era típica de la mujer, y Kennedy un poco contuvo una risa.

"Ok. Pero recuerda que tuve los ojos rojos esta mañana, así que no puedo estar mucho tiempo". Kennedy tomó su carpeta y su maletín, guardándolos mientras hablaba.

"¿Cuándo volverás a Austin?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Mañana por la mañana".

"Maldición". Heidi procuró un completo gimoteo hecho y correcto, pero este resonó en su garganta. "Pensé que íbamos a divertirnos todo el fin de semana".

"Lo siento. Tengo un juicio el lunes y necesito volver. Mis clientes me llamaron ayer tarde. Desean encontrarse conmigo una última vez. Estamos listos. Es solo un día, un asunto pequeño de reclamación en la corte, conflicto de propietario-arrendatario, pero pienso que están nerviosos, más que nada. Apenas hablan inglés y están sumamente intimidados por el sistema legal. Por lo tanto les prometí que me encontraría con ellos mañana por la noche".

Kennedy comenzó a hacer su salida del cuarto hacia las escaleras mecánicas que conducían abajo, al nivel principal del edificio.

"Bueno". La voz en la garganta reflejaba fingido dolor. "Estarás hospedándote en el Dupont, ¿correcto?"

"¿Dónde más estaría hospedándome?" Kennedy estaba encariñada con el viejo hotel histórico, que se encontraba en el corazón de Dallas, en el vecindario más popular.

"Buen punto. Entonces te encontraré en el Bar Ivori a las 7 para cenar y beber algo antes, ¿es más conveniente para ti?" Heidi se burló de su estoica amiga.

"Sabes que lo es". Kennedy amaba el pequeño e íntimo piano bar y ese era el punto de referencia del Hotel Dupont, aunque ella raramente tomaba algo más fuerte que agua mineral con limón.

"Ok. Te veo más tarde. Necesito regresar al curso de golf. Mis clientes y yo acabamos de terminar el almuerzo y estamos listos para el hoyo nueve".

"De verdad estoy apenada que tengas que sufrir con eso".

Ese fue el turno de Kennedy de burlarse.

"Hey, estoy sufriendo aquí. Esto son unos cien dólares inconcebibles para mí. Dios mío, y tengo que mirar a un grupo de viejos hombres gordos intentar conseguir el hoyo todo el largo día".

"Cierto, pero por lo menos no estás agotada, usando un traje y consigues estar afuera".

"Te veo a las 7. Y no lloriquees sobre bailar. Esa no es una actividad opcional, ¿me entendiste?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Kennedy podría imaginar las manos firmes de su amiga en sus caderas mientras hablaba.

"Te entiendo". Ella llegó a la escalera mecánica. "Hasta luego".

"Adiós, bebé".

Kennedy escuchó a su amiga colgar en el otro extremo, cerró su celular y lo sujetó en la parte trasera de su cinturón.

***

"Hey Carson, lamento llegar tarde. Conseguí una de las grandes cuentas y no podía salir". Un hombre alto de cabello rubio hizo su camino a través del comedor y se sentó en la mesa al otro lado de ella. "¿Cómo está yendo el seminario?"

"Hey, lo sé. Imaginé algo así, por eso me adelanté. Siento comenzar sin ti". Carson

sonrió tranquilamente, mientras se servía un chorro de vinagreta de queso azul sobre su

ensalada. "Um

el seminario

es

interesante".

“Pareces como el gato que se comió al canario. ¿Qué pasa?" El hombre ensanchó su sonrisa y se inclinó acercándose a su prima.

La cara de Carson se puso más seria. "Gordy, ¿me conoces desde cuándo? ¿Desde que teníamos tres años de edad? "

"Bien, podría decir que sí". Gordon le dio una palmada juguetonamente en su brazo. "Ya que tu tenías tres años cuando nací".

"Cierto". Ella miró al guapo hombre pensativamente. El padre de Gordon había nacido en Alemania mientras que su madre, hermana de la madre de Carson, era de descendencia escocesa irlandesa. Él había heredado la combinación atractiva del cabello rubio, la piel aceitunada y unos asesinos ojos marrones dorados.

Gordon y Carson habían compartido siempre una camaradería el uno con el otro, pero se hicieron mucho más cercanos después de que la madre de Carson muriera. No sólo eran los únicos dos primos de diecisiete en tener un grado universitario, ellos eran los únicos de los diecisiete de la amplia familia que terminaron la secundaria. Se unían el uno al otro en las reuniones familiares, observando a sus otros parientes con contradicción,

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

diversión y desconcierto. Una mayor parte del clan residía en varias casas remolques dispersas en la parte trasera de un estacionamiento de una tía, muy cerca de Tyler, Texas, trabajando en raros trabajos y esperando que sus cheques del subsidio del estado llegaran.

Las madres de Carson y Gordon habían nacido de un pobre sureño predicador Bautista, que había también trabajado como cosechador para apoyar a sus seis niños. Afortunadamente para el par de primos, sus madres abandonaron el este rural de Texas para seguir las brillantes luces de Dallas y ambas se habían casado con hombres estables que eran buenos proveedores para sus familias. Y ambas madres habían insistido que la educación era la meta más importante por la que sus hijos deberían luchar.

Los primos compartían algo más también. Poco después que Gordon se graduara de la universidad con su título de finanzas, él indeciso salió del armario con Carson y le presentó a su pareja, Darren, con quien había comprado recientemente una muy bonita casa en Frisco, un suburbio de Dallas. Gordon era un analista financiero en el Banco del Estado Yellow Rose, y trabajaba en la sucursal principal de Dallas, que estaba ubicada en el primer piso del centro de conferencias donde el seminario estaba llevándose a cabo.

Carson se había reído irónicamente después de esa revelación, y entonces dijo a Gordon que estaban obviamente viviendo pruebas de la teoría genética homosexual. Ella entonces le explicó que estaba bastante segura que también era gay, aunque nunca había tenido una novia realmente. Eso fue hace casi tres años, justo después de que la madre de Carson se adelantara en el camino. Los dos primos encontraban una ocasión para almorzar y frecuentemente se veían los fines de semana también. Cuando Carson supo que estaría acudiendo al seminario en el edificio donde su primo favorito trabajaba, lo llamó inmediatamente e hizo planes para almorzar.

"Gordy, ¿qué vas a comer?" Ella señaló hacia la crecida hilera de clientes del comedor en el otro extremo del restaurante.

"Bien

"

El hombre encantador sonrió avergonzadamente. "Vine aquí a ver si podía

pedirte que saliéramos".

"Oh". Carson inclinó su cabeza a un lado curiosamente. "Es mejor que eso sea bueno".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Y si te cuento que el presidente de la sucursal vino por mi oficina más o menos hace una hora y me buscó para saber si podía almorzar hoy con él?" Gordon se empujó en el respaldo de su silla y cruzó los brazos sobre su pecho con engreimiento.

"Tú…" Carson meneó su cabeza de un lado a otro y sonrió. "Si acepto eso. ¿Piensas que será una buena cosa?"

“Creo que sí". Gordon se relajó apoyando sus antebrazos sobre la superficie de la mesa. "Él, no parecía preocupado. Además, pienso que si estuviera en problemas, almorzar no sería parte del acuerdo".

"Buen

punto".

Carson

pinchó

una

hoja

de

lechuga

con

su

tenedor

y

la

giró

ausentemente antes de meterla en su boca. "Por supuesto que puedes pedirme salir".

"Gracias". El alto hombre rubio se puso de pie y se inclinó, besando a su prima en la mejilla. "¿Quedamos para algo además de patinar esta noche?"

"El Lucchese por la noche". Carson devolvió el beso.

“Es una cita entonces". Gordon guiñó y entonces hizo una pausa. "Hey. ¿No estabas a punto de preguntarme algo hace un minuto?"

"See, pero puede esperar". Carson vio a la conferencista del seminario saliendo de la fila de la caja registradora. "Te pondré al corriente esta noche. Ve a prepararte para tu reunión del almuerzo".

"Genial". Gordon sonrió de oreja a oreja. "Darren y yo estaremos recogiéndote a las 8:00 p.m."

***

Kennedy llegó a la parte inferior de la escalera mecánica y siguió la continua oleada de gente que se movía hacia el comedor, el único restaurante en los treinta pisos del edificio. Construido en el pasillo circundante al centro de conferencias y sin hacerla salir a almorzar a alguna parte, esto valía la pena. Consideró pedir comida china de servicio al cuarto, pero entonces decidió que eso podría ser demasiado para la pobre persona repartidora al estacionarse fuera del rascacielos y encontrar el cuarto.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Se alegró enormemente cuando entró en el comedor y vio a la linda rubia de su seminario sentada sola en una de las mesas. Quizá pueda reunirme con ella para

almorzar. Ella se regañó. Vamos, ¿cómo sabes si está casada o algo? Kennedy había

buscado algún anillo y no vio uno. Todavía

había nada específico había acerca de la apariencia de la chica para invitarla, solo tuvo una sensación que la rubia le era familiar. Además, por alguna razón, ella se sintió inmediatamente atraída a la chica.

su gaydar raramente le fallaba, aunque no

Caminó a través de la hilera del comedor, pidiendo una hamburguesa vegetariana, una banana y un té helado de ginseng. Salió para encontrar al objeto de su curiosidad hablando con un atractivo hombre rubio. Sus esperanzas cayeron incluso más cuando el hombre se levantó y besó a la chica antes de que él se fuera. Mmm, supongo que no comeré con ella. Kennedy comenzó a mirar alrededor por una mesa vacía y suspiró cuando no encontró ninguna. Supongo que me llevaré esto a la habitación y repasaré mis notas una más vez.

Desde el otro lado del lugar, Carson miró con desilusión cuando la alta morena desapareció del comedor. Podría jurar que ella me sonrió más que unas pocas veces esta mañana. Quizás sólo es amigable con todos sus participantes del seminario. ¿Qué estoy pensando, de cualquier modo? Es fantástica para caerse muerta. Aunque no sea gay,

apuesto que puede tener todo lo que quiera. Probablemente tiene un novio estable

o

una novia. Una desanimada paralegal terminó su ensalada y entonces atacó un sándwich de carne asada.

***

Kennedy se sentó recargada en la baja silla acojinada y dejó que la suave música del piano pasase acerando sus nervios para la noche por venir. Observó cuando Heidi encendió un cigarrillo de la casi quemada colilla de otro abajo. Como Kennedy, Heidi era también alta, pero tenía cabello corto color color miel y grandes ojos avellana. Tenía una ancha sonrisa y su habitual bronceado de verano. También tenía los principios de las líneas de arrugas alrededor de sus ojos, evidencia del precio que fumar estaba haciendo en su relativamente joven piel.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Heidi, ¿cuántos de estos fumas a diario?" Kennedy con delicadeza sondeó a su amiga. "¿Quieres vivir para ver tu trigésimo tercer cumpleaños, no es así?"

"Oh. Un paquete al día. Quizá dos durante las semanas realmente malas". Heidi renunció a su cigarro en una mano, y tragó el resto de un Bourbon con hielo de un trago, gesticulando para que la camarera trajera otro. "Estoy muy bien. Además, cada vez que quiero dejarlo, gasto diez libras en tabaco en cuestión de horas, lo juro. Sin mencionar lo fatal que me siento".

"Eso es porque tu cuerpo está probablemente pasándose de toxico". Kennedy bebió de su agua mineral.

”Mira”. La mirada avellana de la mujer tomó una postura defensiva. "Mi vida es mucho más estresante que la tuya. Represento a algunos de los más prominentes agentes en Dallas. Lo fastidio un poco y millones de dólares podrían irse por la cañería, junto con mi carrera. No tengo el privilegio de vivir de los intereses de mi liquidación de un enorme juicio, como alguna gente que conozco". Ella miró a Kennedy acusadoramente.

"Heidi, sigo trabajando, probablemente menos horas a la semana de lo tú lo haces y sabes eso".

La morena estaba apenada de tocado el tema de fumar. Esta era una discusión que ella siempre perdía.

"Cierto, pero no tienes que trabajar". Heidi aceptó su tercer bourbon de la camarera removiendo el vaso antes de tomar un trago.

"Lo siento". Los conmovedores azules ojos pidieron clemencia. "Eres una chica grande.

Sólo que me preocupo por ti. No quiero verte enfermar de cáncer o

algo así".

"Aprecio eso". Heidi bajó sus defensas un poco, leyendo el dolor sincero en los ojos de Kennedy. “Te diré, para el momento que esté en los cuarenta, patearé los cigarros de una vez y por todas. Lo prometo".

"Trato". Kennedy sonrió. "Te recordaré esto. ¿Por qué no me hablas acerca de ese restaurante al que iremos?"

"Oh". El acostumbrado comportamiento efervescente de Heidi reapareció. "The Purple Mango. Te va a encantar, lo juro. Tiene gran carta vegetariana y maravillosas mujeres yendo todo el tiempo. Además, está verdaderamente cerca del bar".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Genial". Kennedy se recostó otra vez, dándole igual atención al pianista y a su amiga describiendo el menú en el restaurante de moda.

***

"Oh Dios, Gordy". Carson pisaba fuera de la pista de baile del Bit NSpur Saloon para respirar. "Sabes que eres la única persona con la que bailo bien. Eres como un gran guía".

"Gracias a ti, mi querida". Gordon sonrió y soltó la mano de Carson.

Gordon era generalmente alegre de cualquier modo, pero en la cena él le había informado a Carson que en su almuerzo, el presidente de su sucursal lo había invitado a que se uniera al programa de formación oficial en el banco. Él estaba extremadamente con la moral por los aires, viendo a Carson y Darren.

Ellos se acercaron a Darren, que estaba apoyado sobre el barandal observando la multitud, sobre todo de parejas del mismo sexo girando al pasar. Carson se rió internamente, cuando se dio cuenta de esto, que en la cara de Gordon siempre aparecía un brillo cada vez que él miraba a Darren.

The Bit NSpur Saloon fue fundado originalmente como bar para que bailaran hombres gay del oeste del país, pero cuando el único bar de la ciudad de las mujeres cerró, comenzaron poco a poco a reclamar un pedazo de The Bit NSpur Saloon como suyo. Había esporádicamente peleas entre los clientes masculinos y femeninos, pero los hombres finalmente habían aceptado el hecho de que las mujeres no iban a irse a ninguna otra parte, y con reticencia compartieron la pista de baile con ellas. A cambio, las mujeres toleraban los videos masculinos bailando casi desnudos, que constantemente eran pasados en elevadas pantallas a lo largo del bar.

"Si me disculpas por un momento, voy a ir bailar con Darren". Gordon le sonrió a su pareja y le tendió su mano.

"Bueno. Necesito descansar por un minuto de cualquier modo". Carson miró a su primo y a su amante subir a la pista. Ellos eran una linda pareja, y Darren era siempre muy agradable con Carson, tratándola como familia.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

La rubia observaba a los bailarines, de vez en cuando echando un vistazo en el lugar para ver si alguna de sus amigas había llegado. No las había llamado específicamente, dado que tenía planes con Gordon, pero muchas de sus amigas eran asiduas los viernes por la noche al The Bit NSpur, así como también al Sue Ellen, el bar de chicas calle abajo. De repente una alta figura atrapó la mirada de Carson y observó con asombro como Kennedy Nocona hacía girar a una atractiva pelirroja en sus brazos. La abogada estaba vestida para matar en opinión de Carson, en jeans negros que se ajustaban muy bien a sus largas piernas, junto con unas botas vaqueras negras, del tipo bonito con costuras avanzadas y mordaces punteras. Carson la aprobó, pues ella odiaba la mayoría de las botas que las mujeres usaban, con sus anchas gruesas redondas punteras. Kennedy también llevaba puesto un cinturón negro de piel con una hebilla de plata de buen gusto, y una camisa blanca de manga larga almidonada se veía genial en su morena piel. Por no mencionar la forma que hacía resaltar sus azules ojos.

Carson lentamente pensó todo esto durante varios pasos alrededor de la pista por la abogada y su pareja de baile.

Mmm. Carson estaba decepcionada y alegre al mismo tiempo. Alegre de que sus instintos sobre la orientación sexual de la morena hubieran sido correctos, y decepcionada, asumiendo que quizá la pelirroja era novia de Kennedy.

La canción finalizó y Kennedy acompañó a su pareja de baile fuera de la pista al otro lado del lugar de donde Carson estaba parada. La paralegal momentáneamente perdió de vista a la alta mujer, pero cuando otra canción empezó, miró a la mujer subiendo a la pista otra vez, está vez con una bonita mujer de evidente ascendencia hispana.

Carson suspiró y fue a la barra a ordenar una cerveza mexicana. Le sonrió al barman que educadamente le trajo la fría cerveza cuello largo, adornada con una rebanada de lima. Le dio una propina y regresó al carril de la pista de baile. A pesar de las quejas incesantes de sus amigas que eran tratadas mal por los barman en The Bit NSpur, esa no había sido la experiencia de Carson. Los había encontrado siendo amables y sospechaba que sus amigas podían tener más que apenas una pequeña actitud hacía los hombres con los que ellas compartían la barra.

Se impulsó su caminar de nuevo a su lugar previo y vio a Gordon y a Darren acercarse, saludándola al pasar. Ella sonrió y levantó su botella de cerveza en saludo. Entonces vio a Kennedy bailar en su línea de visión, esta vez con una alta mujer de cabello claro.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Caramba. Supongo que ella es una ganadora. No sólo puede tener a cualquier mujer que quiera, por lo visto la puede tener cada mujer que la quiera.

Carson inmediatamente sintió un matiz de enojo irracional. Ella había ya caído con una así una vez y había decidido nunca hacer eso otra vez. Shelley, la mujer atlética y atractiva que se movía en el ámbito del círculo de amigas de Carson, la había invitado el vino y la cena, y casi había tenido éxito en llevarla a la cama, cuando Carson estaba borracha, aparte de eso Shelley le había dado similar tratamiento a dos otras mujeres al mismo tiempo.

De alguna manera Carson sentía no haber dormido con Shelley, usándola. Así que Shelley no consideraría el sexo casual cuando fuera utilizada. Carson sabía que ella atraía a las mujeres, pero en realidad no había tenido aún sexo con ninguna. Shelley era una llamativa chica, y pudo ser agradable tener alguna experiencia. Pero el romanticismo en Carson deseaba esperar hasta que tuviera verdaderos sentimientos por alguien antes de que durmiera con ella.

Había tenido unas pocas superficiales relaciones físicas con los hombres en el pasado, y los encontró insatisfactorios en varios niveles. Allí no había conexión emocional con los hombres, y hacer el amor, si eso podría ser llamado así, había sido totalmente para el placer de ellos, con poca preocupación por Carson o sus sentimientos.

Por supuesto que habría ayudado si Carson hubiera estado atraída a los hombres en principio. Las cosas que nosotras hacemos para intentar vivir con los estándares de la sociedad. Ella estaba decidida, sobretodo, en que no iba a tener más relaciones superficiales, por lo menos no cuando viniera con asuntos del corazón.

Gordon y Darren aparecieron a su lado, trayendo sus pensamientos de regreso al presente.

"¿Estás lista para otra ronda?" Gordon extendió su mano.

"Seguro. Darren, ¿quieres terminar mi cerveza?" Ella le tendió la fría bebida.

"Gracias". Darren la tomó, y de repente Gordon estaba girándola alrededor de la pista, haciéndola reír con el mareo.

Kennedy y Heidi estaban apoyadas contra el pasamano, mirando la actividad en la pista de baile. Heidi encendió un cigarrillo y bebió otro bourbon, mientras Kennedy acunaba un vaso de agua con hielo.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Estás divirtiéndote?" Heidi codeó a su amiga en las costillas.

"Supongo". Los azules ojos vagaron estudiando el lugar con apacible interés.

"Vamos. Eres una chica magnética", Heidi la palmeó en el brazo. "Este es el primer descanso que has tenido desde que nosotras llegamos aquí. He visto guapa tras guapa subir y prácticamente tirarte su ropa interior para una vuelta alrededor de la pista en tus brazos".

"Dios". Kennedy entornó sus ojos. "Gracias por esa imagen visual".

"Me alegro estar al servicio", Heidi se rió. "Oh, vale la pena. Allí va otra pequeña pareja hetero. Me enferma esa mierda. Puedo casi leer el anuncio que probablemente colocaron. Mi novia es bi-curiosa y buscamos a lesbiana discreta o bi-hembra para posible experimento, ¡qué retorcidos! Cuando todos sabemos que la persona bi-curiosa realmente está en la mayoría de esos anuncios. Más como un macho con una fantasía lésbica. ¿Y por qué diablos no pueden ir a sus propios bares? Por supuesto que tienen mucho más para elegir de lo que nosotros tenemos, y esto no es como si tuviéramos una pista de baile enorme aquí para empezar, con ellos atiborrándola aún más 4 ".

"Es un estado libre", Kennedy comentó, aunque en cierto modo estaba de acuerdo con su amiga.

Siguió la mirada de Heidi y estuvo sorprendida de ver a la rubia de su seminario junto con el hombre con el que había estado hablando en el almuerzo. Se encontró irritada ante la vista, entonces mentalmente se regañó así misma. Vamos, esto no es como hubieras tenido una conversación con ella o algo. Deja esto. De todas formas, esto era triste por alguna razón, ver a la chica con su novio, mucho más que verlos en este bar.

"Hey", Heidi tiró de su brazo. "Vamos, están a punto de pasar Cotton-Eyed Joe".

Kennedy gimió y se permitió ser arrastrada sobre la pista para el tradicional baile en fila. Cuando los sonidos llegaron, el ritmo se hizo cada vez más rápido, y junto con esto, el acompañamiento de los pasos de baile. La alta morena estaba afuera de la fila de gente, y mucho para su enfado, se dio cuenta que la menuda rubia estaba al final de la fila directamente enfrente de ella. Su enfado dio vuelta a sorpresa, cuando la rubia fue de repente lanzada por exuberantes bailarines, perdiendo su equilibrio y cayendo hacia atrás. Sin pensarlo, Kennedy extendió sus brazos y la agarró, impidiendo su caída.

4 Linda Crist se llevaría muy mal conmigo, es muy prejuiciosa. No cigarrillo, mata. Y después la lección de las quejas de los gay… Ya me voy acordando por qué nunca terminé de leer este libro.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Estás bien?" Largos brazos levantaron el sólido musculoso cuerpo de la pequeña mujer.

Carson lentamente giró y levantó la mirada sobre su hombro, momentáneamente perdió su voz, cuando se dio cuenta exactamente de quién eran esos azules ojos a los que ella miraba.

"Um

see. Gracias". Ella se paró y giró frente a la abogada, nerviosa cepilló sus jeans

apartándose.

Kennedy reprimió una risa. "No necesitas hacer eso".

"¿Eh?" Carson se detuvo, con sus manos aún apoyadas contra sus propios muslos.

"En realidad no caíste al suelo, y la última vez que miré, yo no estaba polvorienta". Ella permitió que una divertida sonrisa apareciera.

"Oh. See. Correcto". Carson se ruborizó.

Estaban ambas inconscientes de la fila de bailarines que estaban siendo forzados a desviarse alrededor de ellas. La sonrisa de Kennedy desapareció cuando vio a Gordon mirándolas.

"Y bien, ¿tu novio va a estar disgustado de que esté tan cerca de ti?" Su voz era grave y con sarcasmo.

"¿Mí qué?" Confundida la frente rubia se levantó. "Oh. ¿Gordon?" La confusión giró a alegría. "Él no es mi novio, es mi primo. E incluso si no lo fuera, no soy su tipo y él no es el mío. Nosotros tenemos las partes del cuerpo equivocadas el uno del otro".

Kennedy no pudo evitarlo pero rápidamente evaluó el cuerpo en cuestión, mentalmente abofeteándose ante el pensamiento que todas las partes que miraba estaban completamente bien por lo que respectaba a ella afectadoramente. Carson vestía unos jeans azules, botas negras y una camisa sin mangas de forma apropiada con un top negro se miraba maravillosa con su rubio cabello.

Esta vez una genuina sonrisa apareció en la morena cara. "En ese caso, ¿quieres bailar?"

Como si fuera una señal, un vals de medio tempo comenzó a tocar.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

no bailo muy bien a menos que tenga de verdad una buena guía". Carson sintió

un golpecito en el hombro y volteó para ver a la alta mujer con la que Kennedy había estado bailando primero.

"Yo

"Dulzura, ella es la mejor guía que podrías esperar alguna vez. Solo compara notas con todas las mujeres que se le han estado lanzando a lo largo de toda la noche". Heidi había estado justo detrás de Carson, mirando el intercambio.

Ella sonrió cuando Kennedy se ruborizó.

Carson se giró de nuevo y miró en los azules ojos otra vez. No se le había ocurrido que todas las chicas con las que había visto a Kennedy le habían propuesto a ella bailar.

"Um. Seguro. Me encantaría bailar".

"¿Cómo

te

presentación.

llamas?"

Kennedy

sostuvo

cortésmente

su

mano

en

una

tardía

"Carson. Carson Garret". La paralegal pensó que podía ahogarse en los ojos de Kennedy, que estaban estudiándola con gran intensidad.

"Encantada de conocerte. Soy

"

"Kennedy Nocona". Carson terminó por ella. “Estuve en tu seminario hoy".

"Lo sé". Los largos brazos se abrieron ante ella y Carson se encontró de repente barrida al otro lado de la pista en las manos de una experta.

Kennedy de alguna manera consiguió seguir cada paso en cada vuelta, cada giro, cada compás en el baile, y Carson finalmente solo se relajó y sostuvo los giros. "Guau. Eres una bailarina incluso mejor que Gordy". Los ojos azules verdosos miraron asombrados a Kennedy.

"¿Supongo que eso es un cumplido?" La abogada preguntó con una sonrisa.

"Sin lugar a dudas". Carson estuvo decepcionada, cuando la canción finalizó.

Kennedy, sin embargo, no parecía inclinada en permitir soltarla. "¿Quieres bailar otra canción?"

"Definitivamente", Carson sonrió.

Ella tímidamente se dio cuenta que era una canción lenta y entonces sintió que su respiración se detenía, cuando la alta mujer la acercó y se inclinó un poco hasta que ellas

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

estaban bailando mejilla con mejilla. Carson cerró sus ojos y sencillamente disfrutó de la

forma en que bailaban juntas, como poesía.

De la barra, Heidi miraba con aprobación. Shea, mi amiga. Mentalmente nombró a su

amiga por su nombre del medio. Ella y Kennedy habían ido juntas a la escuela de

derecho. Esta era la primera vez que te he visto invitar a una mujer a bailar en cinco años.

Es tiempo que te muevas y comiences a vivir otra vez. No sé quién es la linda rubia, pero

le debo un gran reconocimiento. No he visto tus ojos iluminarse así desde hace

demasiado tiempo.

Mucho más tarde, Kennedy abrió la puerta de la habitación de su hotel y entró,

encendiendo la luz y deshaciéndose de su ropa. Cuando tomó su blusa blanca, atrapó un

olor agradable de perfume y la mantuvo sobre su cara, inhalando la fragancia con

culpable placer. Lo que sea, seguro que huele bien. Huele como ella. Rápidamente se

lavó su cara y cepilló sus dientes, llamando a recepción para que la despertaran a la

mañana siguiente. En el último momento recogió la camisa otra vez y volvió a ponérsela.

Se hundió en la cama, agotada pero completamente feliz.

Al otro lado de la ciudad, mucho más al norte, Carson se quedó dormida con las

palabras del lento baile interpretándose en su mente:

The bluest eyes in Texas, Are haunting me tonight, Like the stars fill the midnight sky, Her memory fills my mind

Los ojos azules en Texas Atrapándome esta noche Como las estrellas brillar en el cielo llenándolo El recuerdo llena mi mente

5

Oh, yeah. Palabras más ciertas nunca fueron dichas. La paralegal musitó, cuando

permitió que los agradables sueños la reclamaran.

***

Kennedy abrió la puerta trasera de su casa y encendió algunas luces. Dos grandes

figuras peludas llegaron saltando a la habitación, prácticamente rodando encima de ella

en su exuberancia. Ellos bailaron alrededor de sus piernas cuando se dirigía a la sala de

estar a mirar el correo.

5 También corregido, de nada.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Hey. Abajo". Los perros inmediatamente obedecieron su orden, tomando una sumisa postura en la manta nativa americana, manta que cubría el duro suelo de madera. "Caramba, deben pensar que me fui por un mes en lugar de una noche".

Este había sido un largo día. Su avión estuvo retrasado debido a las tormentas eléctricas 6 en el centro de Texas, entonces fue desviado a Houston y finalmente aterrizó en Austin cinco horas más tarde de lo que estaba previsto. Ella fue a su oficina del centro donde su Toyota 4 Runner roja estaba estacionada, ajustándose a un almuerzo muy tardío, apenas tuvo tiempo para reunirse con sus clientes en su hogar al este de Austin.

Después de dos horas de repasar todo en relación a lo que podían esperar en el juicio del lunes, su normalmente fluido español estaba volviéndose un poco inestable. Sus agradecidos clientes entonces insistieron que se quedara para una tradicional cena mexicana. Ella aceptó, a pesar del hecho de que todavía estaba llena del almuerzo. Declinar la invitación habría podido ser considerado grosero, dado que la pareja no tenía medios monetarios con los que pagarle sus servicios.

Ella estaba contenta más allá de la creencia de irse, con la perspectiva sencillamente de relajarse por el resto de la tarde.

Por la noche dejó caer su maleta y bolsa de ropa en la cama king-size en la habitación principal, cambiándose su pantalón, camisa casual y un suéter gris, por un short de gimnasia y una musculosa blanca. Agarró una botella de agua mineral del refrigerador y fue a la oficina en su casa para reiniciar la computadora y comprobar emails. La mayoría de sus clientes eran parte del desarrollo de la industria de alta tecnología de Austin, y no tenían otra manera de comunicarse con ella. Estaba en el proceso de elaborar artículos de incorporación y leyes para varios nuevos negocios de comercio basados en el capital del Estado, la mayoría de ellos localizados al norte y sur del centro de Austin.

Rápidamente escaneó una lista de una docena de mensajes, la mayoría era spam, y entonces vio el "A. Carson Garret". Así que usas tu nombre del medio. Yo también hago esto. Mmm. Ella sonrió brevemente y abrió el mensaje. Oh, see. Me olvidé acerca de eso.

Kennedy estaba desilusionada. No era un email personal después de todo. Le había dicho a la gente en su seminario que tenían laptops con ellos que le enviaran un email de las URL para los sitios web de su firma. El mensaje de Carson era simplemente en cumplimiento con su requerimiento, y este había sido enviado durante el seminario.

6 Decía: “tormentas con truenos” jejejeje.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Bien, A. Carson Garret, vamos averiguar acerca de tu firma. Y quizá algo más sobre ti. Kennedy dio clic en el link y la página personal de Howard, Macintosh y Moore, LLP apareció en la pantalla. Encontró el buscarcaracterístico del sitio, mecanografió en "Carson Garret" y golpeó encontrar. Después de un rato de espera, un artículo titulado "Medical Issues in Insurance Defence 7 ", por A. Carson Garret, se cargaba en la pantalla.

Es bueno ver que valoran a sus paralegales lo bastante para destacarlos en su sitio. Kennedy leyó el artículo despacio, viendo la forma organizada de pensar en el proceso de su nueva amiga. El artículo básicamente cubría lo que el título podría decir, perfilando como información encontrada los expedientes médicos registrados utilizados para construir una buena defensa para las compañías de seguros cuando éstas eran demandadas por personas lesionadas.

Una rápida revisión del sitio reveló que la firma era mediana, tenía cerca de cuarenta abogados, quince paralegales y aproximadamente veinticinco como personal de apoyo. Las áreas de la firma cubrían en la práctica un poco de todo, incluyendo litigaciones, legalización de testamentos, bancarrotas, propiedades inmobiliarias, leyes corporativas y derecho de familia. Parecía ser un innovador sitio cuando leyó eso de la firma, su objetivo era tener menos papeleo en la oficina con todo almacenado en computadora. La firma decía no tener una biblioteca tradicional, pero tenía todo ese material de investigación en CD-ROM.

Los únicos socios en la firma eran los tres nombres de quiénes aparecían firmando. Un acuerdo bastante agradable para esos socios, viviendo de los beneficios generados por la cuenta de treinta y seis asociados asalariados y quince paralegales. Kennedy musitó.

Dallas. Apuesto que los tres viven en Highland Park o Bent Tree, y todo ellos

conducen un Lexus, un Mercedes, o un BMW. ¿Y qué hay sobre ti, Carson? Apuesto que no te pagan inclusive la mitad de lo que vales. Nunca lo harán.

Vamos ver

La abogada hizo clic de nuevo en sus mensajes de email y los ponderó por un momento. Pensó en la noche de baile con Carson y en la instantánea atracción que había sentido por la chica cuando la vio por primera vez en el seminario. Ellas habían bailado en The Bit NSpur hasta pasadas las dos de la mañana. El baile y la música ruidosa imposibilitaron bastante una conversación.

7 “Defensa de problemas médicos en los seguros”, sería. Adivino que cero derecho la pobre traductora.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

A último momento, Kennedy había abandonado a Heidi segura en la compañía temporal de una amiga en el club, y había caminado con Carson de nuevo al coche de Gordon que estaba a una calle. Se mantuvieron varios pasos atrás de Gordon y Darren. Hablaron brevemente, sobre todo acerca del seminario y la profesión legal, estas cosas que en realidad revelaban muy poco de información personal.

De todas formas, cuando con reticencia se despidieron, Kennedy se había inclinado y había puesto un casto beso en la mejilla de Carson y se alejó con una sonrisa, mirando hasta que el coche desapareció de su vista. Entonces había regresado al club y caminó las cuatro calles de regreso al hotel Dupont con una embriagada Heidi, a quién puso en un taxi y envió a su casa, después de dejar las llaves del auto de Heidi en la recepción del hotel, deslizando al recepcionista de noche un billete de cincuenta dólares a cambio de la promesa de no devolvérselas a Heidi hasta que volviera al día siguiente a recuperar su vehículo.

Los pensamientos de Kennedy se perdieron de nuevo en Carson, recordando el brillo en sus ojos, el olor de su perfume y la manera que su cuerpo parecía caber perfectamente contra Kennedy mientras ellas bailaban. Realmente conocía muy poco acerca de la chica, pero por alguna razón podría pensar un poco más. Se encontró deseando pasar más tiempo con la linda rubia. Kennedy cerró sus ojos y soltó un largo suspiro. Ha pasado mucho tiempo desde que me sintiera así con alguien. Ángela

Cerró su email, apagando la computadora y se dirigió hacia la cocina. ¿Por qué no? Estoy en casa y no es como si tuviera que ir a alguna parte esta noche. Ella sacó una botella de vino Pinot Noire de la barra y sopló el polvo de la etiqueta, una selección de 1990 de Hill Country Vineyards, una bodega local. Tomó una copa de vino del fondo del bar, buscando a través de un cajón y encontró un saca corchos, descorchó la botella 8 , sirviéndose una generosa ración del rico rojo oscuro alcohol.

Caminó silenciosamente, traspasó la puerta trasera y se acomodó abajo en el balancín que colgaba de la mampara trasera en el porche. La lluvia ya había pasado, y el cielo de la noche estaba casi completamente despejado, salvo unas pocas nubes. El aire olía limpio y fresco, y el aire se había enfriado descendiendo considerablemente la temperatura que varios días pasaron de cuarenta grados.

8 Zzzzzzz, ¿es necesario?

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Kennedy miraba alrededor y estudió su propiedad, imaginando era bastante más grande en realidad viéndola en la oscuridad. Esta consistía en 6 hectáreas a lo largo de la orilla del norte de lago Travis, a las afueras de Austin. Su casa, sin bien no era una mansión, era una casa confortable del viejo estilo de rancho, complementada con una abierta mampara en el vestíbulo al estilo Dogtrot 9 que dividía la casa en la mitad. En un lado de la casa estaban la sala, la cocina, el comedor, el estudio, el cuarto de lavado y un pequeño baño. En la otra estaba la habitación del dormitorio principal con baño privado, dos dormitorios adicionales, otro cuarto de baño completo, y una cuarta habitación que Kennedy había convertido en oficina y biblioteca.

Para ir de un lado de la casa al otro, uno tenía que brevemente exponerse a la temperatura al aire libre cortando a través de la casa. Los perros, Murphy y Lady Jane, mejor conocida como LJ 10 , dormían en el vestíbulo abierto cuando las temperaturas eran agradables, que en el centro de Texas significaba que normalmente dormían allí afuera solo en abril y octubre. El resto del año los encontrabas en el piso a los pies de la cama de Kennedy. La cosa agradable sobre la división de la casa era que durante la noche, ella podía apagar el aire acondicionado en el lado desocupado de la construcción, ahorrándole mucho en sus cuentas de electricidad y gas natural.

Sus ojos siguieron sobre la habitación del garaje y el anexo adicional al triple garaje sin puertas al lado. En el garaje estaba su 4 Runner y el Honda Civic que usaba su hermano. Bajo el garaje sin puertas estaba un remolque doble para caballos y otros dos remolques vacíos, uno para un barco para el esquí y uno para transportar dos motos acuáticas. El bote de esquí estaba en el embarcadero en el agua, junto con un barco de doce metros 11 .

El joven hermano de Kennedy, Peta, "Pete", vivía en el pequeño departamento sobre el garaje. Él era un estudiante de la Universidad de Texas en Austin, líder en chicas, cerveza y fiestas de la fraternidad, y cambiaban a su líder cada semestre. Como si fuera una señal, Pete salió del departamento, a las escaleras bajándolas de dos a la vez y abrió el garaje.

9 Es el estilo con la casa un tanto elevada, como en los Sims.

10 A partir de ahora van a ver los nombres de los bardos como mascotas de Kennedy, presten atención.

11 Claro, y ustedes muriéndose de hambre, pero en los libros no tienen mansiones porque la verdad que son muy solitarias, no daba.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¡Hey!" Kennedy lo sobresaltó, y sonrió cuando lo vio saltar. Oculta en la oscuridad del porche, ella había sido imperceptible. Él giró haciéndole frente con una mirada un poco irritada en su cara. "¿Alimentaste a los caballos?"

A cambio de tomar cuidado de sus dos caballos, Kennedy le daba a su hermano alojamiento gratis en el pequeño departamento. Como un subproducto, básicamente también le daba comida gratis, incluso aunque el departamento estaba totalmente equipado con una cocina pequeña; la mayoría de las mañanas, Pete podría ser encontrado comiendo cereal en la mesa de la cocina de Kennedy. En las noches también hacía una segunda visita si la alta mujer cocinaba para ella, que sucedía por lo menos dos veces a la semana.

"See. Ambos están alimentados hace un rato". Él se movió, esperando.

"¿Los sacaste hoy?" Ella miraba más allá del garaje al establo y al corral de las prácticas.

"See".

"MaryD y Missy tendrán que llevar herraduras nuevas el próximo mes". Mery Dancer y Missy, eran herencia de una yegua baya y una yegua blanca respectivamente, ambas eran campeonas de exposiciones de caballos y saltos de obstáculos. Kennedy no las tuvo en los circuitos de exposiciones en los últimos años, pero ambos caballos seguían siendo su orgullo y alegría, junto con Murphy, el macho Border Collie, y LJ, su fiel perro guardián. LJ, que era medio Akita y medio loba, sabía que ella estaba en segundo lugar solo atrás de Kennedy en el orden de morder.

"Me adelanté, hermana. Llamé al herrero hoy y va a venir el miércoles de la próxima semana después de que llegue a casa de clases". El alto muchacho, hombre en realidad, seguía subido sobre el porche, balanceando la mampara de la puerta abierta. Él se movió y miró curiosamente abajo en su hermana. "¿Es eso una copa de vino la qué estás bebiendo?"

"See". Ella movió la copa y después tomó un sorbo. "¿Tienes algún problema con esto?"

"No". Él arrastró los pies. "No. Sólo

¿Qué pasa?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Tiene que estar pasando algo para que me siente afuera, en una agradable noche en mi propio porche y disfrute una bebida?" Los azules ojos eran plateados por la escasa luz de la luna parpadeando detrás.

"No". Pete movió su cabeza y entonces regresó hacia el garaje. "Ya me voy, llegaré tarde".

"Lo imagino". Kennedy lo miró sacar el Honda y después marcharse a la granja del mercado que estaba sobre la calle.

Ella regresó a su interior reflexionando. Has conseguido todo, Shea. Ella continuó con su diálogo mental, usando su nombre más familiar, uno por el cual su familia y amigos de la escuela la llamaban. ¿Pero qué tiene de bueno todo esto, si tu no lo compartes con alguien? Y Pete no cuenta.

Con la tranquila resolución, tragó saliva bebiendo el resto del vino y regresó adentro a su oficina. Reinició la computadora y miró como su email se abrió otra vez. Localizando el mensaje de Carson, hizo clic en este, y luego en responder‟, y para su propia mortificación, sintió su corazón palpitar con un poco con nerviosismo. Mi Dios, Kennedy, todo lo que estás haciendo es responder a un email.

Vamos a ver si puedo darle la vuelta a este impersonal email con algo un poco más personal. Se mordió su labio inferior y torció un mechón de cabello alrededor de un dedo, y entonces comenzó a mecanografiar:

Carson. Gracias por proporcionar la dirección del sitio web de tu firma. A propósito, buen artículo sobre los seguros médicos. Pasé un rato realmente agradable ayer por la noche. Escucha, si alguna vez estás en Austin, por favor llámame. Quizá nosotras podríamos reunirnos o algo. Saludos.

Kennedy Nocona.

La abogada releyó la respuesta y suspiró. No es de lo más elocuente que he sido, pero parece bastante seguro. Ella golpeó enviary entonces salió del cuarto y cruzó el área ventilada a la cocina para servirse un poco más de vino. Se estiró en el acojinado sofá de piel en el estudio y encendió la televisión, navegando hasta que finalmente lo dejó en un documental sobre las momias de Egipto.

Una hora más tarde, somnolienta por no estar acostumbrada al vino, Kennedy apagó la televisión, cerrando la sala a un lado de la casa y dirigiéndose al lado „de dormir‟ de la

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

casa. Cuando pasó por su oficina se dio cuenta que había dejado su computadora encendida. Se sentó en el escritorio y notó que tenía nuevo correo. Frunció una ceja y lo abrió. Este era de Carson:

Kennedy:

Gracias por tu comentario sobre el artículo. También pasé un rato de verdad, fue estupendo ayer por la noche. Y de hecho, estaré en Austin el lunes de esta semana. Tenemos una semana con un largo juicio en el La Corte del Condado de Travis. Nosotros estaremos hospedándonos en el Barrington en Lago Town. Me encantaría que nos reuniéramos.

Carson

Oh, mi Dios. Kennedy frotó sus ojos y leyó el mensaje otra vez. ¿Ahora qué hago? Ella levantó su calendario y miró la semana en cuestión. Y tras el fin de semana inmediatamente después. Estaba libre. Ok, Kennedy Shea, haz como Nike y solo hazlo. Se detuvo un breve momento, sus dedos permanecieron inmóviles sobre el teclado, entonces tragó y comenzó a mecanografiar:

Carson:

Sé lo frenético que pueden ser los juicios. El sábado, después de que tu juicio finalice, tendré algunas personas viniendo a mi casa en el Lago Travis para hacer esquí acuático. Me encantaría que nos acompañaras. Serías más que bienvenida a permanecer la noche del viernes y del sábado en una de mis habitaciones de huéspedes. Hazme saber si podrás venir.

Kennedy

Golpeó enviary aguantó su respiración. Según la hora y la fecha sellada, el segundo mensaje de Carson había sido enviado solo diez minutos antes de que ella entrara al cuarto. Estaba suponiendo que la linda rubia todavía estaba en línea. Efectivamente, en menos de dos minutos, un tercer mensaje llegó. Kennedy lo abrió y sus ojos se ensancharon. La respuesta era exactamente de tres palabras de largo:

Seguro. Suena divertido.

"Oh, hombre". La abogada habló en voz alta, atrayendo la atención de Murphy y de LJ, quiénes habían estado siguiéndola silenciosos de cuarto en cuarto. Se giró en su sillón haciéndoles frente, y dos pares de orejas caninas se animaron levantándose. "Tengo que planear una fiesta de esquí acuático. Espero que mis amigas puedan hacerlo con solo dos semanas de aviso".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Trescientos kilómetros al norte, Carson estaba sentada mirando fijamente la pantalla de su propia computadora en mudo asombro. ¿Qué demonios he hecho? Ella sonrió un poco. Vamos, Carson, no es que sea una asesina con hacha, incluso si no la conoces muy bien. Además, no has parado de pensar en ella desde que despertaste esta mañana. Un segundo pensamiento más serio limpió la sonrisa de su cara. Oh, Dios. Necesito un nuevo traje de baño.

***

El teléfono al lado de la cama sonó estrepitosamente, casi envió a Kennedy a través del techo. Cuando su corazón paró de palpitar tan fuerte, miró el reloj.

"Dos de la mañana. Maldición". Ella generalmente apagaba el tono del teléfono junto a la cama, pero había estado tan cansada cuando se fue a dormir, que accidentalmente subió el volumen en vez de apagarlo. "Debe ser importante para ser a esta hora".

Agarró el auricular inalámbrico y lo acunó en el hueco de su cuello. "Hola". Cerró los ojos, esperando que pudiera quedarse medio dormida.

"¿Dónde está mi coche maldita sea?" La voz de Heidi, si bien no arrastraba las palabras, indicaba que estaba en un indoloro estado.

"¿Heidi?" Kennedy despejó su ronca garganta de sueño. "¿No lo recogiste todavía?"

"No". Kennedy oyó caer el teléfono al piso en el otro extremo e hizo una mueca de dolor en el estrepitoso ruido en su oído. "Lo siento, se cayó", Heidi dijo al tomar el auricular. "No, desperté con una maldita resaca. Tomé un manojo de aspirinas y bebí alrededor de un litro de agua y entonces fui de nuevo a dormir. No me levanté otra vez "

hasta las 7 p.m

"¿Dónde estás ahora?" Kennedy cambió de lado y rodó en su costado, apoyando su cabeza en su almohada y enroscó su brazo por debajo de ésta.

"Justo llegando a casa". Heidi hizo una pausa para tomar una calada a su cigarrillo y Kennedy oyó la larga respiración cuando soltó el humo. "Susan y Mandy me recogieron a las 9 y nosotras fuimos de Sue Ellen. Y no incluso pensé en mi coche hasta que me trajeron de regreso a casa y noté que no estaba en el garaje".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Está estacionado en el Dupont". La abogada se rió suavemente. "¿Recuerdas cómo llegaste a casa ayer por la noche?"

"La última cosa que recuerdo es que me dejaste en el Bit N‟Spurt mientras te fuiste a alguna parte con esa pequeña rubia". Heidi se detuvo brevemente y entonces su voz adquirió una nota de burla. "Hey. No la llevaste al Dupont, ¿verdad? "

"¡No!" Kennedy estaba indignada. "Sabes que no actuó así".

"¿Cómo lo iba a saber?" Heidi bromeó a su amiga. "Hasta lo que puedo recordar, no has actuado en absoluto alrededor de cinco años".

"Ignoraré eso, especialmente viniendo de alguien que no puede inclusive recordar un viaje en taxi a casa". La abogada sonrió abiertamente medio dormida y esperó.

"Oh, Dios. Dime que NO pagaste para traer mi trasero arrastra a casa", Heidi prácticamente aulló en el teléfono, haciendo que Kennedy alejara el auricular unos centímetros de su oído.

"See". La abogada se rió suavemente. "Me debes veinticinco dólares del taxi".

"Excelente", Heidi dijo enfurruñada. "Agrégalo a mi cuenta".

"La cuenta ya está bastante pesada", Kennedy se burló de vuelta. "Puede ser que tenga que extraerte esto en pequeños pro-bonos de trabajo".

"Noooo. Todo menos eso", Heidi prácticamente gritó, olvidándose de su nivel de decibeles. "No tengo tiempo para eso. Déjame saber el total y yo pagaré".

"Solo bromeaba". Kennedy estaba un poco desilusionada por la reacción de su amiga a su mimado proyecto. "No te preocupes por eso. Hubiera pagado bastante más para enviarte a casa en taxi que arriesgarme a que tu condujeras a casa y consiguieras "

chocar

o algo

El aire colgó densamente entre ellas, aún a trescientos kilómetros de distancia. Heidi suspiró internamente. ¿Nunca te lo vas a perdonar, no es así, Shea? Breves imágenes del metal retorcido y de Kennedy angustiada, gritando, se presentaron en la mente de Heidi antes de que ella consiguiera empujar los pensamientos oscuros.

"Hey". Su voz se hizo perceptiblemente suave. "¿Volverás a ver a la pequeña rubia otra vez?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Su nombre es Carson". Kennedy contestó en un tono mucho más ligero. "Y sí. Ella vendrá a visitarme en un par de semanas".

"¿De verdad?" Heidi inmediatamente se animó. "Bien eso es genial, Shea. Mantenme al corriente, ¿ok?"

"Seguro". La abogada bostezó, sintiendo su mandíbula saltar. "¿Dónde estaría yo sin ti para darme eterno dolor de culo sobre mi vida amorosa?"

"Alguien tiene que hacerlo". Heidi se rió. Entonces su voz se hizo mucho más seria.

"Um

Shea

gracias por preocuparte por mí anoche".

"Claro", Kennedy casi susurró, "Para eso están los amigos, ¿correcto?"

"Correcto. Buenas noches, amiga". Heidi tragó.

"Buenas noches". La abogada colgó y se quedó despierta, pensando acerca de una cierta paralegal, que estaba también trescientos kilómetros lejos.

Después de una hora finalmente cayó en un intermitente sueño.

***

Carson etiquetó la última caja de expedientes y se las dio al mensajero, que había estado pacientemente esperando durante treinta minutos, mientras ella y su secretaria Rebecca, conseguían todos los expedientes y cosas para el juicio, listas para ser entregadas en el hotel Barrington en Austin. Era la tarde del viernes, y todas sus libretas del juicio los estarían esperando cuando llegaran. Las laptop podrían ser llevadas a Austin personalmente. Carson, su jefe Anthony Moore, y uno de los asociados, Tamara Richardson, tenían todo reservado para irse la tarde del domingo.

Esta había sido una frenética semana y ella estaba anhelando el sábado, un día después de que se hubiera dado el aplazamiento para la preparación de las pruebas del juicio, antes que el juicio mismo comenzara. Todavía no había empacado, mucho menos había ido de compras por el muy necesario traje de baño. Había ido a la oficina temprano cada mañana, al entrenamiento cada tarde a las 5:30 p.m., y había regresado cada tarde después del entrenamiento para dedicarle unas pocas horas más.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Carson tenía una meta, y ella no era sino organizada. No tenía ninguna intención de trabajar el fin de semana y se había cerciorado de que cada detalle estuviera listo para las 6 p.m. del viernes. Misión cumplida, ella se reunió con el resto de su equipo en el Sport Bar, al otro lado de la calle de su edificio de oficinas en el centro de Dallas. Pasaron cerca de dos horas disfrutando de las caras bebidas que Anthony Moore pagó con la tarjeta de crédito de la firma.

La paralegal ordenó un chupito de tequila Premium y también lo hizo Tamara Richardson. Tamara y Carson se hicieron amigas cercanas después de que Carson dedujera que la joven abogada era lesbiana. Había hablado indecisa con Tamara acerca de su propia orientación sexual, haciéndole muchas preguntas y buscando consejos, que Tamara había estado más que feliz en proporcionar.

Tamara estaba en una comprometida relación con otra mujer desde hacía más de doce años, y había introducido a Carson a su círculo de amigas. Carson rápidamente se había hecho parte del grupo y se había encontrado más cómoda en el grupo de mujeres de lo que había estado nunca con sus amigos hetero. Nunca podría agradecerle lo suficiente a Tamara por tomarla bajo sus alas.

Las dos amigas tintinearon sus copas de tequila, lamieron la sal de los bordes y tragaron el líquido ambarino de un trago, rápidamente seguido éste por una mordida en una rebanada de limón.

"Ahhhh". Carson puso el vaso abajo en la mesa justo cuando su siguiente bebida, una cerveza mexicana, llegaba. "Esto es justo lo que el doctor me recetó".

"¿Cansada?" Tamara la miró especulativamente, observando que la paralegal parecía más nerviosa que cansada.

"No". Carson bebió su cerveza. "Aliviada por tener el fin de semana libre".

"Pensaría que estás anhelando el próximo fin de semana incluso más". La abogada le sonrió y miró a Carson ruborizarse.

"Oh, see". La paralegal sonrió. Ella le había contado a Tamara sobre Kennedy y los planes para el fin de semana después del juicio.

Ella y la belleza de cabello oscuro habían intercambiado emails diariamente, e incluso habían hablado por teléfono una noche. Rompieron el hielo discutiendo de sus trabajos, pero rápidamente se movieron en cosas aún más personales. Hablaron un poco acerca

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

de sus orígenes, descubriendo que tenían caminos muy diferentes en su vida. No habían hablado directamente sobre los sentimientos de la una hacia la otra, y Carson sólo podía especular esto, debido a que Kennedy parecía un poco ansiosa de hacer contacto, que la atracción debía ser seguramente mutua.

Kennedy creció en las afueras de Alpine, Texas, era la hija del medio y la única mujer de tres hijos. Sus padres dirigían una pensión que abastecía a los turistas que se reunían cerca al Parque Nacional Big Bend. Por otro lado, su padre era un artista, creando pinturas al óleo y cerámicas que él vendía en las galerías locales. Alpine era una pequeña colonia de artistas ahora, y el padre de Kennedy era uno de los pioneros que fomentaron el crecimiento de esa colonia dentro de la pequeña ciudad lejos al oeste de Texas.

Carson, por otra parte, era hija única, nacida y criada en Dallas. Su padre había trabajado en la oficina postal del aeropuerto Dallas Fort Worth, y su madre había sido la administradora en la secundaria de Carson.

Mientras que la niñez de Kennedy fue acelerada explorando las montañas y valles de Big Ben, Carson había explorado el arroyo urbano que corría detrás de la casa de su familia. Ellas se rieron cuando discutieron esto, Kennedy comentó que ella había sido advertida cada vez que abandonaba la casa de tener cuidado de las serpientes de cascabel, mientras que Carson había recibido una amonestación similar referente al agua en sus mocasines.

La paralegal estaba sintiendo un sinnúmero de cosas, incluyendo entusiasmo, nerviosismo, expectación y esas familiares mariposas que parecían bailar en su estómago cada vez que pensaba en Kennedy. Miró a Tamara y suspiró.

"Gracias a Dios que he tenido el juicio para concentrarme esta semana. De lo contrario creo que habría estado absolutamente nerviosa".

"Lo haces parecer bastante malo", Tamara le sonrió. "No te preocupes tanto sobre qué sucederá o no. Solo piensa en esto como un divertido fin de semana con una nueva amiga, e intenta disfrutar".

"Lo sé, es solo

"

Carson arrastró las palabras. Tanto como le atraía Kennedy, ella

también esperaba que las cosas no se movieran demasiado rápido. Y le aterrorizaba revelar a la abogada que nunca había tenido una relación física con otra mujer. ¿Y si mi inexperiencia la asusta, alejándola?

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Había escuchado a más de una de las amigas de Tamara hablar del hecho de que no se propusieron estar con alguien „primero'. Todas, en turnos, habían relatado una mala experiencia en la cual alguna mujer había estado curiosa, utilizándolas, rompiendo su corazón y después corrían gritando de nuevo a la tierra de las relaciones heterosexuales. Carson sabía que ella no iba a retroceder. Más que nada iría un paso hacia adelante. Sólo que no durante su primer fin de semana con Kennedy.

"Hey". Tamara leyó los pensamientos de su amiga. "Carson, si esto es correcto, es

correcto, y no le importará acerca de tu pasado. O carencia de éste. Si se aleja es su

bien, sólo diré que ella mejor no, y creo

que conozco a varios personas que montarían tu defensa".

problema. Y si intenta la otra forma y te presiona

"Gracias". La paralegal sonrió tenuemente y entonces se puso sería, cuando se dio cuenta que la observaban.

Nick Giovanni era el representante del seguro para sus clientes, y él estaría yendo al juicio con ellos a Austin. Carson no podría entenderlo, pero el hombre sólo le daba un sobrecogimiento general. Sus ojos y caras eran poco sinceros, y pensó que no podría confiar en él en algo más que rechazarlo. Él y Tony, su jefe, eran como ladrones actualmente, y tenían muchas reuniones de negocio juntos. Más de lo necesario, en opinión de Carson.

Ella brevemente hizo contacto visual con Nicholas y lamentó esto, cuando él le sonrió. "Carson, ¿estás anhelando el juicio de la próxima semana?"

"Seguro". Ella miró detrás constantemente. “Nosotros vamos a ganar".

"Ese es el espíritu". Nicholas miró primero a Carson y luego a Tony. "Nosotros mejor que ganemos. Por supuesto les pagamos bastante a todos ustedes".

Él bromeó un poco más, y Carson medio escuchó sabiéndolo de memoria, la otra parte de ella intentaba resolver adonde ir a comprar el traje de baño al día siguiente. La mayoría de los locales tenían su venta de temporada y ropa de invierno en exhibición. Quizá encuentre un par de trajes de baño. Sonrió y finalmente acabó su cerveza.

"Bien, mejor me voy." Ella se levantó de su asiento. "Tengo cosas para hacer antes del domingo por la tarde".

"Oh". Nicholas pareció decepcionado. "¿Te veré en el club mañana por la mañana?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Carson gimió internamente. Su firma pagaba a sus empleados para tener una membresía en el más exclusivo club de la ciudad. Su actividad preferida eran las clases de spin, una clase de bicicleta estacionaria a la que acudía tres veces a la semana. Estaba sostenido en una convertida pista de raquetbol y consecuentemente, la gente podría parar y bajar mirar a través de las grandes ventanas de cristal en la clase en progreso.

Nicholas también tenía una afiliación en el club y más de una vez, ella lo había visto mirándola durante la clase. Esto siempre la hacía sentir vagamente sucia, como si estuviera tomando la clase desnuda. Consiguió sonreír. "Debo estar allí a las 8 de la mañana para la clase de spin, como cada sábado".

"Bueno", Nicholas también se levantó en un nauseabundo caballeroso gesto. "Quizás la vea entonces".

"Quizás". Carson recogió su bolso y maletín, y caminó alejándose de la mesa. “Los veo a todos el domingo en la tarde en el aeropuerto, si no antes".

Ella cabeceó un adiós a Tamara y salió a la calle hacia el estacionamiento.

***

Kennedy esperaba impacientemente en el tráfico en Bee Caves Road, tan cerca del hotel Barrington y aún tan lejos. Carson la había llamado a las 3 p.m., para avisarle que el juicio había finalizado, ellos habían ganado y estaba lista para que Kennedy viniera a recogerla siempre y cuando Kennedy estuviera lista.

La abogada sonrió. He estado lista desde hace dos semanas.

Ella había estado trabajando en casa, y así que tuvo que hacer todo el camino a la ciudad desde Lago Travis. La tarde de viernes en hora pico estaba todo esto parado y se había comprometido a estar en una agradable comida con una chica con la que estaba más que un poco intrigada. Habían decidido comer en el restaurante que estaba en el segundo piso del hotel. Este era famoso por tener las mejores fajitas en la ciudad, por no mencionar una vista romántica de Lago Town desde los grandes ventanales. Lago Town realmente era un río que cortaba en medio de Austin, dividiendo la ciudad en las secciones norte y sur.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Finalmente, el tráfico comenzó a moverse, y en menos de pocos minutos Kennedy se encontró dando vuelta en el estacionamiento del hotel. Se miró en el espejo en su visera de sol, arreglando algunos mechones errantes de cabello, aplicó un poco de brillo claro a sus labios y entonces salió del auto. Se metió su camisa azul en sus pantalones color caqui e inhaló profundamente, caminando lentamente hacia la entrada.

Sonrió, cuando Carson cruzó el lobby del hotel saludándola. Ellas pararon de frente una de la otra por un embarazoso segundo, después Carson abrió sus brazos y compartieran un breve abrazo.

"¿Cómo estuvo el viaje?"

La paralegal sonrió calurosamente a su amiga. Dios, esa camisa hace que sus ojos se

vean tan

tan azules. "No demasiado mal".

Kennedy miró más allá de Carson hacia un bolso de ropa, una maleta de rueditas, un bolso de noche, junto con un maletín y una laptop.

"Viajas ligera de equipaje, ¿eh?" Ella bromeó.

"He estado aquí durante una semana y tuve que traer un traje diferente para todos los cinco días". La paralegal colocó las manos en sus caderas y frunciendo el ceño. “Por no mencionar los zapatos apropiados para combinar con los trajes".

"Lo sé, solo bromeaba". La abogada se agachó, llevando al hombro el bolso de la ropa, el maletín y el bolso de noche. "¿Por qué no vamos y ponemos tus bolsos en mi camioneta, entonces regresamos dentro?"

"Ok". Carson agarró la manija de la maleta rodante y recuperó su laptop, e hicieron el trabajo rápido guardando su equipaje en la parte trasera de la 4 Runner.

Entraron de nuevo al hotel y subieron la escalera mecánica al segundo nivel. Cuando ellas se aproximaban al maître, él saludó a Carson como viejos amigos.

"Señorita Garret, ¿come con nosotros otra vez esta tarde?"

"Sí". Ella sonrió al rollizo hombre. "Mesa para dos, por favor, cerca de la ventana".

"Así que su grupo disminuyó enormemente esta tarde". El hombre se había acostumbrado a ver a la paralegal con por lo menos con otras cuatro personas: su jefe, Tamara, Nick Giovanni y el dueño de la compañía camionera de Austin, que era también

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

parte del juicio que habían justo pasado. El maître tomó dos menús y las escoltó a la mejor mesa de la casa.

"Los números han disminuido, pero la calidad de la compañía acaba de multiplicarse". Carson sonrió ampliamente, primero al maître y después a Kennedy, quién se ruborizó un poco.

"Ya veo". Él sonrió y retiró la silla de Carson, entonces las dejó.

"Lo siento". Kennedy mentalmente se pateó. "No pensé en el hecho de que comiste aquí toda la semana, probablemente estás harta de este restaurante. Podemos ir a algún otro sitio si tú quieres".

"No". Carson extendió su mano y brevemente tocó la mano de su amiga, sintiendo la suave piel de la fuerte mano al tacto. "Está bien. Me encanta este lugar. Muchos recuerdos cariñosos".

"¿De verdad?" La piel de Kennedy hormigueó un poco cuando las yemas de los dedos de Carson rozaron sus nudillos. "¿Cómo cuáles?"

"Fui a la escuela en la UT 12 . No tenía mucho dinero. Mis amigos y yo acostumbrábamos a comer aquí cada noche de sábado. Una ración de fajitas era bastante grande para alimentar a dos personas, así que la comida hacía un promedio generalmente de menos de diez dólares por cada uno". Ella miraba soñadoramente fuera de la ventana. “Después de eso nosotros íbamos abajo por la Sixth Street al bar, sólo entrábamos en los lugares que no cobraran entrada. Durante los primeros tres años, éramos demasiado jóvenes para beber, pero nosotros podíamos encontrar siempre a un mayor dispuesto a traernos algunas cervezas".

"¿Sixth Street?" La frente de Kennedy se frunció. "¿Por qué no Gaby & Mo‟s?"

"¿Qué es Gaby & Mo‟s?" Carson la miró confusa.

"El único bar lésbico en la ciudad". La abogada se rió suavemente.

no

"Oh". Carson se ruborizó y bajó la mirada a su regazo. "Yo "

um

um

antes, entonces

"¿No sabías?" La voz de Kennedy era muy suave.

12 Universidad de Texas.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"See". La paralegal consiguió levantar la mirada y hacer contacto visual. "En realidad, estaba los domingos a tiempo para estar en mi traje del coro en la iglesia Bautista de Hannover para el servicio de las 11 de la mañana".

"¿Bromeas?" Una frente morena se levantó en sorpresa.

"No bromeo". Carson sonrió. "Supongo que podrías decir que vivía un poco una doble vida".

"Supongo que sí". Kennedy comenzó a hablar cuando el camarero las interrumpió para tomar la orden de la bebida y la comida. Carson ordenó inmediatamente una Margarita, mientras que Kennedy pidió una botella de agua mineral. Ella entonces volteó de nuevo a su nueva amiga. "¿Qué hizo que la chica del coro Baptista acabara cayendo en Cedar Springns en Dallas?"

"Una larga y un poco complicada historia". La paralegal jugaba con un paquete de galletas saladas, en realidad pensando si abrirlas o comerlas. "Cuando estaba en el colegio, era una niña de póster Baptista. Todas las predicciones, eran supuestamente que me casaría con un predicador, descalza y embarazada".

Sus bebidas habían llegado y Kennedy casi resopló su primer sorbo de agua fuera de su nariz. "Oh, Dios", ella se rió. "Eso fue divertido".

"See, supongo". Carson suspiró un poco. "Comencé a rebelarme, solo un poquito en mi último año del colegio. Pequeñas cosas, como robar alcohol con algunos de mis amigos de los gabinetes de licores de sus padres. En la universidad tuve dos distintos grupos de amigos, mis amigos Baptistas y mis amigos del dormitorio. Incluso cuando me gradué y me mudé de nuevo a Dallas, continué así, saliendo con mis amigos del trabajo la noche del sábado y presentándome en la iglesia el domingo".

"¿Qué cambió?" La abogada estudió a su amiga, observando una indirecta de tristeza

en sus ojos que eran

"Hey, ¿hace dos semanas no tenías los ojos azules?"

"Probablemente". Carson sonrió. "¿Por qué?"

“Ahora son grises". Kennedy se inclinó más cerca. "Oh, ellos son realmente un poco de verde, gris, y azules, ¿no es así?"

"See". La paralegal alisaba el cuello de su remera de polo gris. "Es el color de la blusa. Mis ojos tienden a tomar el color de cualquiera de lo que esté usando o lo que está detrás de mí".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Genial". La abogada se encontró perdida en los ojos en la pregunta. "Son muy bonitos, no importa de qué color sean".

Carson se ruborizó y bajó la mirada. Y después la levantó de nuevo. "¿Qué decías?"

"Oh, see". Kennedy parpadeó, el momentáneo encanto roto. "¿Qué cambió? Estoy asumiendo por lo que has dicho que no eres Baptista".

"No". Carson tragó. "Mi madre murió y eso cambió todo".

"Lo siento, Carson". La abogada extendió el brazo al otro lado de la mesa y tomó la pequeña mano la suya y la apretó. "¿Cuánto hace que sucedió?"

"Hace casi tres años". Carson frotó su pulgar en la mano de Kennedy. Ambas recordaron donde estaban y lentamente las soltaron, dejando sus manos apoyadas en la mesa cerca juntas. "Había comenzado a cuestionar mi creencia religiosa de todos modos, pero cuando mama estaba enferma y después de su muerte, la gente que realmente vino a mí no era la gente de la iglesia, era la gente con la que trabajaba y los amigos que había hecho fuera de la iglesia. Ellos fueron los verdaderos ángeles. Los que se aseguraron de que recordara comer y me dejaron dormir en sus sofás si no quería estar sola en la noche. Todo lo que obtuve de la gente de la iglesia fueron tarjetas de condolencias. Nada en persona. No podía soportar la creencia que la gente no religiosa, según la iglesia en la que yo crecí, era que todos irían al infierno. Yo no podría ser parte de algo que fallaba, nunca más. ¿Si Dios es amor, cómo podría él enviar de cualquier forma al infierno? No creo más en eso".

"¿Y sobre tu orientación sexual?" Kennedy bebió su agua. "¿Dónde entra en juego?"

"Oh". Carson tomó un largo trago con el sorbete de su margarita. "Eso. Pienso que en cierta manera, lo he sabido desde que tenía cerca de dieciséis. Solo que nunca hice algo sobre eso, porque una vez más, estaba ese factor de 'irán al infierno' mirándome a la cara. Era más fácil solo intentar salir con chicos y que la forma con la que me habían estado educando era lo correcto a hacer. Cada vez que comenzaba a preguntarme, podía empujar los sentimientos muy dentro e intentar bloquearlos. Bastante difícil, considerando que he estado probablemente loca por una chica desde que tenía once".

"¿Cuándo finalmente escapaste de eso y comenzaste a salir con chicas?" Kennedy tomó su agua, adivinando la respuesta.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Antes de que responda a eso, Kennedy, tienes que saber esto yo sé que me atraen las mujeres. Esto no es una fase". Carson parpadeó duramente, asustada de llorar si era rechazada justo allí durante la comida. "He estado en algunas citas con chicas. Incluso he besado a algunas de ellas. Y besar fue muy agradable". La paralegal sonrió. Y entonces "

frunció el ceño. "Pero

Yo no he estado

exactamente

"¿Aún no has estado con una mujer?" La abogada finalizó por ella.

"No". Carson estudió la bronceada cara atentamente. "¿Eso te molesta?"

"Eso podría ser bastante hipócrita de mí parte, considerando que no he tenido una novia desde hace cinco años". Kennedy sonrió y dejó las yemas de sus dedos yacer en la mano de Carson por un momento. "No es exactamente que sea la reina de las relaciones".

"¿De verdad?" Carson sintió un enorme peso descargarse de sus hombros.

"De verdad".

Su cena llegó, y el resto de la comida fue basada en una ligera conversación.

Carson habló de todas sus viajes cuando era estudiante, y Kennedy compartió con ella algunos nuevos lugares que pudieran querer recorrer juntas alguna vez. Carson estaba mareada internamente en el pensamiento de que su nueva amiga estaba ya discutiendo los planes futuros.

Cuando habían acabado de comer y pagado la cuenta, Kennedy miró su reloj y entonces fuera de la ventana. "Hey. Casi es hora para la migración de cada tarde de los murciélagos".

"¡Oh, genial!" Carson se levantó y miró fuera de la ventana con ella. "No he visto eso desde hace mucho tiempo".

"Vamos". Kennedy la guió fuera de la puerta trasera del hotel, que dirigía al pie del camino a lo largo de Lago Town. La suave arena amontonada crujía discretamente bajo sus pies y una ligera cálida brisa soplaba en sus espaldas.

El hotel estaba situado próximo al Congrees Avenue Bridge. Debajo del puente estaba una de las colonias más grandes de murciélagos en el mundo, numeradas en un millón. Los arquitectos, absolutamente por accidente, habían diseñado la superficie inferior del puente con todos los rincones y hendiduras que eran perfectos para los murciélagos, casi como riscos en una cueva al aire libre. No habrían podido construir un hábitat mejor de

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

murciélagos si les hubieran dado los proyectos originales para uno. Cada atardecer los murciélagos emigraban de debajo del puente para salir en su multitudinaria carrera de cada tarde.

"¡Allí van!" Carson exclamó emocionada, justo cuando el primer grupo de murciélagos salió, creando una gran nube negra en el cielo. Un número de murciélagos vigilantes iban alineados arriba en la trayectoria al pie del camino y sobre el puente también. Tardaron cerca de treinta minutos para que todos los murciélagos al vuelo se alejaran, y dos mujeres mirando como los pequeños grupos de mamíferos en vuelo se alejaban más y más de la vista.

Cuando vieron que no habían más murciélagos, Kennedy miró a su amiga y extendió su mano. "¿Quieres ir a caminar conmigo?"

"Seguro". Carson tomó la mano ofrecida. Se sentía como la cosa más natural del mundo y su cuerpo fue envuelto en una tierna calidez que la hizo desmesuradamente feliz. Caminaron abajo al pie de la trayectoria en la otra dirección, lejos de la muchedumbre. "Bonita tarde".

"See". Kennedy ociosa apretó la mano que estaba sosteniendo. Se sentía fuerte, y vulnerable, todo al mismo tiempo, y se sintió de repente muy protectora de esta mujer que estaba conociendo. "Se supone que tendremos un frente frío mañana por la noche".

"¿Qué? ¿La temperatura va a caer debajo de los treinta?" Carson bromeó.

"Debajo de los veinte, por lo que dijeron en las noticias. Pero estaremos bien para el esquí acuático mañana. No se supone que el golpe de frío llegue hasta la mañana del domingo".

"Guau. Y nosotras estamos apenas en otoño. Bastante temprano".

"Se supone que éste será un duro invierno". Ella miró con detenimiento a Carson, observando las diversas tonalidades doradas, amarillas y ligero café en el corto cabello de la pequeña mujer. "¿Trajiste alguna ropa de abrigo?"

"Oh". La paralegal mordió su labio inferior. "No. Incluso no se me ocurrió que podría necesitarlo. Empaqué para este viaje hace una semana y estaba cerca de los cuarenta ese día".

"Está bien". Kennedy sonrió. "Estoy segura que puedo encontrar algo que puedas usar, aunque puede ser que una sudadera llegue probablemente abajo de tus rodillas".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Funciona para mí", Carson sonrió. "Con tal de no tener frio, no voy a quejarme".

"Me aseguraré de mantenerte caliente". Kennedy no se dio cuenta como sonaron las palabras hasta que estuvieron fuera de su boca. La tímida mirada en la cara de su amiga lo dijo todo.

"Hey".

Ella la miró con la expresión de asustada de Carson. "No quise decirlo de la

forma en que esto salió, ¿ok?"

"Ok".

Parte de la timidez desapareció y Carson respiró hondo, ajustando sus hombros en el proceso.

Llegaron primer puente de la avenida y Kennedy dirigió a Carson más cerca al agua. Una pareja remaba cerca, los miembros del equipo de la Universidad de Texas estaban en alguna práctica de la tarde. Ellas escucharon cuando el capitán gritaba órdenes desde el bote y los remeros obedientemente remaron más fuerte contra la corriente del agua.

Kennedy giró haciendo frente a la joven mujer y miró alrededor

para ver si alguien estaba lo suficientemente cerca para oír. Satisfecha que tuvieran algo

Ella fue

recompensada con una tímida sonrisa. "Pero esto es más que eso para mí". Levantó una suave mano y puso un solo beso en los nudillos de Carson. "Me siento cercana a ti. ¿Es loco, verdad? Nosotras apenas nos conocemos. Pero quisiera llegar a conocerte mejor".

de privacidad, continuó. "No voy a decirte que no me atraes, porque lo haces

"Escucha, Carson

"

"

Me siento de la misma manera". La paralegal se movió más cerca, hasta que pudo sentir al cuerpo de Kennedy irradiando calor contra su propia piel.

"Casi lo imaginé". Kennedy subió su mano y rozó sus dedos contra la mejilla de Carson, suspirando internamente en la suave piel. "Desde el primer momento que te vi, me sentí atraída a ti. Y esto no es una frase. Busca a mi amiga Heidi en Dallas y pregúntale si no me crees. No me relaciono fácilmente. Realmente he estado sola por cinco años. Pero hay algo acerca de ti

Carson la cortó, suavemente presionando dos dedos contra los labios de Kennedy. "Te creo. No tienes que explicarme nada. Quiero conocerte mejor también, Kennedy".

La abogada envolvió a la joven mujer en un cálido abrazo. Se sentía como llegar a casa de alguna manera, y ella notó una vez más como sus cuerpos cabían perfectamente juntos. "Solo quería que no pensaras que estoy loca o algo así".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Si estás loca

"

La respiración cálida de Carson cosquilleó el hombro de Kennedy a

través de su camisa. "

Entonces yo también lo estoy".

Renuentes se movieron del abrazo y Kennedy estudió los grises ojos de cerca. "Carson, ¿viste esa película, 'A Little Romance'?"

"¿No es esa la del chico y la chica en Venecia, que alquilan una góndola para poder besarse debajo del Bridge of Sighs en la puesta de sol?" Carson sintió un repentino tiritar delicioso, cuando miró en los claros ojos azules.

"See". Kennedy tomó ambas manos de Carson y las sostuvo, recolectando su valor. "El puente supuestamente es mágico, y si se besan debajo de él exactamente en la puesta de sol, estarían enamorados para siempre".

"¿Mágico?" La paralegal tragó, y dio un paso acercándose.

"See". Kennedy miró al puente sobre sus cabezas, y entonces al otro lado a la ubicación del sol, que proyectaba colores vivos rojo-naranjas iluminando a lo largo de la superficie del agua próxima a ellas. "Me pregunto si es solo el puente de los suspiros, o si algún otro puente podría ser mágico".

"No sé". Carson sintió que era jalada hacia adelante, hasta que ella estuvo en los brazos de la abogada.

"¿Te importaría probar esa teoría?" Kennedy extendió su mano y acunó la cara de la paralegal y después se inclinó, suavemente rozando sus labios en los de Carson. Ella sonrió contra la boca de Carson y después hizo un más firme contacto.

Carson se sintió derretir en el beso y estaba segura que los huesos en sus piernas habían girado por el sentimentalismo. Nunca tuvo un beso como éste, lleno de calidez, pasión y promesa. Después de una breve tierna exploración, se separaron y ella buscó la cara de Kennedy.

"Mágico".

"See". El sol se ocultó completamente fuera de la vista, cuando Kennedy le dio un beso a sus labios una vez más, y después comenzó a conducirla de regresó hacia el Barrington. "¿Deseas conocer mi casa?"

"Eso me gustaría mucho". Carson se sentía segura, más segura de lo que jamás había estado, y sentía que su nueva amiga nunca la lastimaría.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Mucho más tarde, después de algunos desvíos para el postre y visitar puntos de interés, estaban conduciendo fuera de la ciudad hacia Lago Travis.

Capítulo 2

El largo camino de entrada que conducía a la casa estaba oscuro, salvo por la tenue luz de las estrellas arriba, y cerca de la casa el suave resplandor amarillo de la luz del porche, que iluminaba los escalones del frente en un claro arco.

Carson miró a través del parabrisas la construcción, dándose cuenta que la mitad de la parte inferior hasta el nivel de la ventana estaba forjada realmente con troncos y sobre éste estaban ásperas recortadas piedras claras. Cuando maniobraron alrededor de la curva del camino de entrada por detrás de la casa al garaje, se quedó boquiabierta.

"Uh. Oh. ¡Qué gran casa!" Ella volteó y miró a Kennedy. "Esta es una casa estilo Dogtrot, ¿no es así?"

"Sep". La abogada sonrió. "Muy bien. La mayoría de la gente no sabe que es y francamente, muchos de ellos solo piensan que es realmente extraña".

"Oh, no".

Los ojos de la paralegal seguían mirando la casa con asombro. "Es

maravillosa. He leído acerca de ellas, en libros de historia y viejas novelas del oeste".

"¿Has leído Texasde James Michener?" Kennedy presionó el botón de la puerta automática del garaje y empujó la 4 Runner bajo el refugio.

"See", Carson sonrió. "Compré éste en la trastienda de Hard cuando estaba en la escuela".

"¿Lo terminaste?" La abogada puso la camioneta en parque y giró la llave apagando el encendido.

"La última parte, cuando esta alcanzó días modernos, que fue bastante duro caminar a través del agua". La paralegal desabrochó su cinturón de seguridad y abrió la puerta del pasajero. "Pero sí, finalmente la terminé".

"¿Qué pensaste de todas esas cosas acerca de los indios?" Kennedy miró a su amiga con curiosa especulación, cuando se encontraron detrás de la camioneta y abría la puerta del maletero.

"Oh, Dios". Carson hizo una mueca de dolor. "Tengo un estómago fuerte. Tuve que, por lo que hice. Miré fotos de las escenas del accidente desde una perspectiva normal. Incluso gente muerta. Pero puedo decirte, que cuando ella llegó a esa escena de la

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

tortura, donde se encadenó encima de ese sacerdote conmoví comprendiendo su dolor".

ewwww. Leí eso, pero me

"Te conmoviste, ¿eh?" Kennedy se rió suavemente y recuperó la maleta rodante de Carson.

Carson se ruborizó. "Sabes lo que quiero decir".

"See. Solo te daba un mal rato. ¿Así pues, qué necesitas de esto?" Ella indicó los cinco bolsos en la parte trasera de la camioneta.

"La rodante, que tú tienes. También el bolso de noche y la laptop". Carson tomó los otros dos y Kennedy cerró la puerta de la camioneta y la puerta del garaje, después de que salieran.

Como era su costumbre, la abogada caminó hacia la puerta trasera de la casa, que era realmente más una puerta lateral de la cocina. Ella fue saludada por un pequeño bulto peludo arrellanado en el porche que se frotaba furiosamente contra sus piernas.

"Hey, Spanky." Se agachó y rasco al gordo gato romano detrás de las orejas. "No te he visto en un par de días. ¿Has estado fuera en el campo persiguiendo ratones?"

"¿Miau?" Spanky ronroneó fuertemente y se movió de las piernas de Kennedy a Carson, dando a ambas mujeres igual atención.

"Hey. Eso es inusual". La abogada jugó con las llaves de la puerta y después la abrió, empujándola. "A él normalmente no le gusta la gente nueva enseguida".

"¿No lo sabes ya, Kennedy?" Carson bromeaba. "Soy especial".

La abogada se detuvo brevemente, y valoró a su amiga por un largo momento. "See, supongo que lo eres". Indudablemente lo eres. Ella agregó silenciosamente.

Tan pronto como encendiera las luces, dos pares de patas peludas grandes se plantaron contra el pecho de Kennedy.

"Hey. Abajo". Los perros inmediatamente obedecieron, hasta que vieron dos cosas. A Carson y Spanky. El pandemónium se alzó cuando los perros ladraron primero a la paralegal y después al gato alternadamente. Sabían que era mejor atacar entonces a cualquiera de los dos. "¡Paren!" Kennedy gritó, y ambos perros cayeron al piso embaldosado.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Spanky caminó hasta los sometidos caninos, movió su cola y maulló una vez, fuertemente y pasó de largo. Entonces él volteó simplemente la cola y salió del cuarto en una digna actitud, tomándose su tiempo cuando que se iba.

Los perros gimotearon en frustración. Habían aprendieron de dura manera que las únicas criaturas más pequeñas que se les permitía perseguir eran conejos y serpientes. LJ había tenido un desafortunado encuentro con un puerco espín, mientras que Murphy se había encontrado una vez recibiendo la rociadura de un zorrillo. Y Kennedy no podía tolerar ningún insulto al gato.

Carson se echó a reír. "Bien supongo que sé quién realmente gobierna esta casa".

Kennedy se rió suavemente con ella. "En realidad, yo soy la Alfa, y LJ es Beta, si hay

tal cosa. Pero Spanky

desde mi primer año de la escuela de derecho. Sí, Spanky posee la casa. Sólo permite al resto de nosotros vivir aquí".

él tiene diez años, más que ambos perros. Lo he tenido a él

"¿Cuál es LJ?" La paralegal dejó sus bolsos en el piso y miró a los perros con respeto.

"Aquí". Kennedy agarró la mano de Carson y la condujo a los perros y se arrodilló, con Carson siguiéndola. "Déjame presentarte. La más grande, Lady Jane, LJ, tiene cuatro años mezcla de Akita con Wolf. La conseguí en Alpine cuando era solo un cachorrito. Alguien tenía una camada que habían traído de Canadá. Y Murphy tiene cinco años

"Border Collie". Carson suspiró, sus ojos adquirieron una mirada lejana. "Los perros más inteligentes en la tierra. Tenía uno cuando era pequeña. Estaba acostumbrado a seguirme por todos lados. Lo llamé Ben por aquel oso del programa de televisión".

"Oh". La abogada sonrió, frotó la cabeza de Murphy. “Yo acostumbraba a mirar el programa cada semana".

"Mmm

"

La paralegal miró a su amiga, estudiando su cara más de cerca. "Odio decirte

esto, pero yo la miraba en la repetición cada tarde después de la escuela".

"Oh". Fue el turno de Kennedy mirar a Carson. "Um

"Veintisiete". La paralegal sonrió. "¿Y tú?"

¿cuántos años tienes?"

"Treinta y dos". Agradezco a Dios que no estoy sacándola de la cuna. Ella estudió a su joven amiga. Bien, no muchos tampoco, de todas formas. "Soy una vieja dama".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"No pienso eso". Carson no pudo evitarlo extendió la mano y trazó los músculos del antebrazo de Kennedy, que se asomaba por la manga enrollada. "Te ves bastante saludable a mí parecer".

Kennedy capturó el dedo y juguetonamente lo mordió, viendo a Carson ruborizarse. Ella soltó la pequeña mano y se levantó. "Bastante saludable para acarrear estos bolsos al cuarto de huéspedes, por lo menos". Ella ofreció a su amiga una mano, levantando a Carson. "Por aquí, permíteme darte un recorrido".

Ella condujo a su amiga a través de la cocina, que era un sitio grande estilo campestre, con una barra en el centro y grandes ventanas que daban hacia el lago. Estaba bien equipada con muchas cacerolas cobrizas, y toalleros y la barra de azulejo en tonalidad azul real y blanco. Desde allí hicieron su recorrido al comedor principal, que tenía un comedor resistente de roble para seis personas que se podía extender con una hoja para sentar a diez. Al otro lado del comedor estaba la sala principal.

"Caramba". Carson se detuvo y miraba alrededor con gran aprobación. "Parece que alguien tomó el catálogo North Tribe y lo descargó en tu casa".

"¿De verdad estás familiarizada con ese catálogo?" Dos cejas negras se levantaron.

"Oh, see". La paralegal sonrió, su nariz se arrugó y sus ojos brillaron intensamente. "Babeaba sobre éste todo el tiempo. Bromeo que si alguna vez gano la lotería, voy a comprar una casa y a equiparla totalmente de North Tribe".

Kennedy tosió. "Um

eso es lo que hice".

"¿Ganaste la lotería?" La voz de Carson se elevó una octava, terminando en un chillido.

"No. Bien, no exactamente". La abogada rodeó. "No, amueblé esta casa del catálogo del North Tribe, principalmente. Junto con algunos raras piezas y trabajos de arte que escogí cuando fui a casa en Alpine, y en algunos desairados mercados aquí y allá".

"Ya veo". Carson lentamente entró al cuarto, mirando en las maderas inacabadas, en el oscuro sofá de cuero suave y paneles de madera. Había una pared era blanca grisácea de corte de piedra áspera del piso al techo, y en el centro estaba una chimenea que parecía estar abierta en el otro lado en el cuarto siguiente, que era el estudio. En su mayor parte era de ladrillo rojo, la manta estilo suroeste cubría el piso entre el sofá y la chimenea, pequeñas parte de azul marino, verde oscuro y color crema con diseños tejidos

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

a través de esta en interesantes estampados. Arriba de la manta estaba una pintura al óleo de varios indios a caballo.

"Es maravillosa". Ella se acercó más para estudiar el trabajo, que estaba hecho en vibrantes colores primarios.

"Se lo diré al artista la próxima vez que lo vea". Kennedy sonrió y se acercó al lado de ella. "Es de mi padre".

"¿Tú padre pintó eso?" La paralegal miró a su amiga. "Él es realmente bueno".

"See. Pienso que sí". Ella se puso seria, parecía casi melancólica. "Hubo una época en que no quería que alguien me relacionara con él, pero para el momento en que salí de la escuela, ambos estábamos aprendido a apreciarnos el uno al otro. ¿Cómo hicieron tu padre y tú para salir adelante?"

"Um

"

Carson mordió un poco su labio inferior. "Él está muerto también, Kennedy.

Murió de un ataque al corazón un año después de que mi madre murió".

"Oh, Dios". Soy una idiota. No puedo creer que no le pregunté acerca de sus padres antes de esta noche. "Carson, lo siento. ¿Y tú eras su única hija?"

"See". La paralegal miró al suelo por un momento. Tengo que hacerla sentir mejor acerca de esto. Era una paradoja, de que en este punto, la mayor parte del tiempo,

Carson hablaba muy bien de sus padres. Eran sus amigos los que se sentían incómodos

o mal sobre eso. "Pero tengo una familia muy grande".

"Eso es bueno". Tan joven para haber pasado por todo eso. Kennedy tragó, y se movió

vamos a poner estos

hacia la puerta trotando suavemente conduciéndola al pasillo. "Um bolsos en otra parte y entonces podemos volver aquí".

"Ok". La paralegal la siguió, y entonces se detuvo. "Hey. ¿Qué quisiste decir con: no gané exactamente la lotería?"

La abogada gimió internamente. "Te diré qué. Vamos a conseguir instalarte y entonces podemos ir al estudió y te explicaré. ¿Qué te parece?"

"Para mí es perfecto". Carson la siguió a través del Dogtrot, oliendo la brisa cálida que soplaba alrededor, tomando el olor del cedro y del agua del lago. Agradable. Hicieron su trayecto al otro lado de la casa y pasaron por el interior del pasillo. Después de que los bolsos de Carson fueron depositadas en un cuarto de huéspedes, caminaron nuevamente hacia el pasillo. "Kennedy, ¿dónde está el cuarto de baño?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Justo ahí". La abogada indicó a una puerta a través del pasillo de la habitación de Carson. "Porque no te aseas o lo que tu necesites hacer, e iré a traer algunas bebidas para nosotras a la cocina. Tengo una botella de Pinot abierta, ¿eso está bien? Tengo otras cosas también. Algo de ginebra y tequila, y mi hermano mantiene un abastecimiento de cerveza en el refrigerador siempre".

"Pinot está bien". La paralegal frunció su frente. "¿Tu hermano?"

"Vive arriba en el garaje".

"Oh".

***

Carson se lavó las manos en un antiguo lavabo blanco de pedestal y después las secó con una toalla azul marina que estaba adornada con caprichosos osos cafés. Ella vio la enorme bañera y se rió suavemente, cuando observó que una moderna regadera de chorro había sido agregada en el interior de la esmaltada monstruosidad. Después de arreglar su cabello, regresó al estudio.

Kennedy levantó la mirada y sonrió, y palmeó en el cuero del acojinado sofá al lado de ella. Había estado mirando el Weather Channel, e inmediatamente pulsó el botón de silencio. "Parece que estaremos aún a salvo del frente frío hasta mañana por la noche".

"Genial". Carson aceptó un vaso de vino y se sentó, metiendo una pierna por debajo de "

Preocupada. Ella observó la mirada algo pensativa en la cara de su amiga y se preguntó

Ella tomó un trago y arremolinó este alrededor de su boca antes de tragarlo.

ella. "Creo

si se estaba entrometiendo. "Que pasa

si no es demasiado personal".

"No. No, está bien". Kennedy jugó con su vaso, no realmente bebiendo de este. "Yo es casi embarazoso a veces. ¿Recuerdas ese caso de abuso de confianza de Global Oil Texas Gas en el condado de Harris, hace varios años?"

"Hombre, lo hago". Carson se relajó nuevamente en el cómodo cojín. "¿Cuál era la cantidad del juicio, mil millones dólares o algo así?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"3 mil quinientos millones, para ser exacta 13 ". La abogada estudió su vino con demasiado interés.

"Buena memoria".

"Debo recordarlo, yo elaboré los papeles del juicio". Kennedy hizo una pausa, esperando la reacción de su nueva amiga.

“¿¡Tú qué?!" Carson casi se ahogó con su vino.

mi primer trabajo al salir de la escuela de derecho fue como asociado con

la firma Houston que representaba a Texas. Nosotros

su vino, vacilante al principio y entonces tomó un largo trago. "Ese fue el primer caso que me dieron. Trabajé casi veinticuatro horas, siete días a la semana en ese caso por lo menos un año. Apenas vi mi departamento o la luz del día. Incluso aunque era solo una asociada, me trataron como un socio cuando llegó el momento de dividir los beneficios 14 ".

ganamos". Ella finalmente bebió

"Yo

um

"Oh, guau". Carson estaba haciendo la aritmética mental en su cabeza, asumiendo el corte típico de la firma de una tercera parte del fallo. "Mucho".

"Puedes decir eso". La abogada miraba alrededor de su hogar, un producto de esos beneficios. "Si bien, no conseguí ni mucho menos conseguí la tajada grande, conseguí suficiente para estar muy cómoda. Recuerdo caminar de nuevo a mi pequeñísima oficina. Incluso no tenía una ventana. Yo había vivido, comido, respirado y dormido en ese sitio durante tanto tiempo, que apenas podía recordar cómo era la vida en el exterior. Yo odié eso".

"¿Tanto qué te mudaste aquí?" Carson gesticuló en el cuarto con una mano.

"No enseguida", Kennedy suspiró. “Inmediatamente pedí una oficina con una ventana y pedí una carga de trabajo más ligera por un rato, que estuvieron más que felices en darme. Gané básicamente el caso de Texas para ellos, entre bastidores, incluso aunque en realidad no lo juzgué este en la corte para ellos. Ayudé a hacer a mucha gente muy muy rica. Después de que obtuviera mi cheque con la parte del beneficio, saque mi cabeza por alrededor de un año, trabajando entre ocho y nueve horas, cinco días a la semana. Pero los fines de semana eran míos. Me aseguré de eso".

13 Esto fue escrito en septiembre de 2007, y el juicio de Oxy en Texas que realizó Susman Godfrey ganó en noviembre de 2005 exactamente esa suma en honorarios. Posiblemente esté basado en eso.

14 Otra que Erin Brockovich.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Cómo terminaste en Austin?"

"Algunas cosas sucedieron, y pasé un tiempo difícil en mi vida".

La abogada miró a través del cuarto estudiando algunas pequeñas fotos enmarcadas en un estante. Ella no podía realmente verlas claramente desde donde estaba sentada, pero tenía todas las caras memorizadas. Buenos tiempos con buenos amigos.

"Tuve siempre deseos de volver a Austin algún día. Aquí es donde fui a la escuela de derecho. Amo estar aquí. Tanto que yo encontré este pedazo de tierra, un arquitecto y un buen contador, empaqué y me mudé aquí. Comencé mi propia firma y construí esta casa, y aquí tienes esto".

"Imaginé que era tu firma", Carson sonrió. "Recuerdo el nombre en el folleto del seminario, 'Nocona y Asociados.' ¿Qué rama del derecho prácticas?"

Kennedy acabó su vino y recuperó la botella de la mesa del café, sirviéndose

otro vaso. "Nuestros clientes que pagan son sobre todo compañías de alta tecnología y negocios de comercio electrónico. Yo me encargo de sus documentos corporativos. Es tranquilo provechoso, trabajo constante y esto solo mantiene el incremento. Por otro lado,

representamos a todo tipo de gente que de lo contrario no podrían ser capaz de permitirse un buen consejo legal. Inmigrantes, madres solteras pobres, pacientes con SIDA, ese tipo de cosas. Nosotros utilizamos los beneficios del trabajo corporativo para pagar sueldos y financiar las cosas pro-bono".

"Bien

"

"Uh". La paralegal dio a su amiga un vistazo de admiración. "Eso es tan lindo. No he conocido a muchos abogados como tú". De hecho, ninguno como tú. Ella enmendó silenciosamente. "Supongo que esto explica tu pasión por el pro-bono en el trabajo".

"Sep". El reloj en la pared las interrumpió, sonaron doce campanadas. "Uh, ¿es tan tarde?"

"Bien, hicimos ese desvío por el pastel de queso", Carson bromeó. Cuando ellas salieron del Barrington, ambas habían hablado acerca del postre. De allí, terminaron en otro hotel más histórico en el centro de Austin, que era conocido por su pastel de queso y el chocolate caliente, entre otras cosas.

"Y entonces caminamos de un lado para otro de la calle sexta durante un rato", Kennedy sonrió.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Había disfrutado mucho de la caminata, sosteniendo la mano de Carson el tiempo entero, y con la desaprobación de tontos que maldecían. Eso solo se sentía bien, de alguna manera, en llevar la pequeña mano en la propia.

"See, lo hicimos". La paralegal había disfrutado de la caminata justo tanto como tener a "

su nueva amiga. "Hey, Kennedy

Houston, pero de último momento, lo pensó mejor, y cambió de curso. "¿Qué clase de nombre es 'Nocona'?"

Carson comenzó a preguntar qué había sucedido en

"Comanche". Kennedy se levantó y se estiró. Y entonces bostezó.

"¿Comanche?" La paralegal miró con detenimiento en los claros azules ojos. "¿Eres comanche? ¿Cómo es qué tienes esos ojos azules?"

"Porque mi madre es irlandesa, no lo sé". La abogada efectuó un temporal acento irlandés.

"Que fue como tu conseguiste el nombre Kennedy". Carson se rió suavemente.

“Kennedy Shea, dado que la S no importa". Kennedy continuó con su broma.

"Kennedy Shea". La paralegal le gusto la sensación del nombre cuando éste retumbó en su lengua. "Me gusta".

"Me alegra oír eso". Espero oírla llamándome así alguna noche. Los ojos de Kennedy crecieron de par en par en sus propios pensamientos, y mentalmente se abofeteó. "Escucha, es tarde y tenemos un día bastante activo mañana. ¿Qué te parece que vayamos a la cama y guardemos mi historia genealógica para mañana por la noche?"

"Ok", Carson también se levantó, un bostezo amenazó en partir en dos su quijada.

Kennedy depositó rápidamente los vasos y el vino restante en la cocina, entonces dirigió a Carson de nuevo a través del Dogtrot. LJ y Murphy estaban ambos durmiendo fuera de la puerta de la habitación principal al final del pasillo en el otro lado de la casa. Cuando alcanzaron el cuarto de huéspedes, las dos amigas pararon y se miraron la una a la otra por un breve embarazoso momento.

"Hey", Kennedy finalmente encontró su voz. “Te veré por la mañana, ¿ok?" Se inclinó, tomando a Carson en sus brazos y compartieron un dulce beso, que duró un poco más de tiempo de lo que ambas mujeres habían pensado.

El sonido de un auto que llegaba provocó que se separaran.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Quién es?" Carson se lamió sus labios, probando un tenue rastro del Pinot que la abogada había depositado allí.

"Mi hermano", Kennedy sonrió. "Está temprano en casa, para él". Ella beso los labios de Carson una vez más. "Estoy justo por allí al final del pasillo si me necesitas para algo".

"Ok", La paralegal de repente se sintió tímida. "'Buenas Noches, Kennedy".

"'Buenas noches".

Ambas entraron en sus respectivos dormitorios, cambiándose en ropas de dormir y muy lentamente se metieron en la cama. Pasó un rato antes de que ambas mujeres se quedaran dormidas. Ambas estaban ocupadas con pensamientos de la una en la otra.

***

Carson se meció de un lado a otro en el agua como un corcho, el ajustado y apropiado chaleco salvavidas la mantenía fuera del agua, algo más lejos que el nivel del pecho bajo la superficie. Ella sostenía la triangular cuerda agarrada en un puño y esperó mientras que el primer esquí le fue arrojado. Ella sonrió cuando Kennedy se inclinó sobre la parte trasera del barco, asegurándose de enviarle el ski de fibra de vidrio con un lento suave deslizamiento.

Fue directamente a ella. No tuvo que tener prisa en absoluto para agarrarlo. Eso fue considerado. A Carson casi le había saltado uno en la cara cuando le aventaron fuertemente un ski durante los últimos viajes en diferentes lagos alrededor de Dallas. Ella paró el ski con su mano extendida y aseguró la manija de la cuerda sobre su muñeca, usando ambas manos para remolcar el ski sobre su pie, ajustando la punta a una adecuada forma.

"¿Seguro que deseas un segundo?" La abogada inclinó su cabeza en duda, estudiando la mojada cabeza rubia y un poco bronceada cara varias yardas detrás del barco. "Puedes intentar el slalom si quieres".

"No". Carson miró la turbia agua y meneó su cabeza, y después pareció dar marcha

solo no quiero retardar las cosas o algo

atrás. "Está bien. Nunca realmente he así".

bien

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Ok". Kennedy arrugó su frente, trabajando en un rompecabezas y después envió el segundo ski a su nueva amiga. Miró como la joven mujer rápidamente agarró este, y

después se estabilizó detrás en el agua, rodillas dobladas en su pecho, ski punta arriba, la cuerda flotando entre los dos ski. Una vez que ella estuvo satisfecha y Carson estaba en

su posición, se acercó de nuevo al asiento del timonel y arrancó el motor. "Mantén una

vigilancia en ella".

"Cálmate, Shea". Heidi miró con detenimiento en la abogada detrás de los más nuevos lentes de sol de diseñador. "Ha estado haciéndolo estupendamente allí atrás toda la tarde, saltando a ambos lados de la estela, y todo eso. Estoy suponiendo que tiene mucha experiencia en esto".

"Sé eso". La voz de Kennedy fue un poco más afilada de lo que era su intención. "Solo no quiero dejarla en el agua por demasiado tiempo después de que vaya abajo. Está poniéndose apretado aquí".

"Cierto. Aunque no ha caído mucho. Quizá finalmente deje ir la cuerda porque está cansada".

Heidi abrió una hielera entre los dos asientos y agarró una cerveza. Comenzó a abrir el tapón cuando Kennedy despejó su voz.

"Sabes las reglas". La voz baja de la alta adquirió un tono de „no-tonterías‟. "Cuando comiences a beber, no estarás haciendo ski".

"Sí, madame". Heidi saludó con su mano libre y abrió la lata. "Está haciéndose tarde,

mi espalda y antebrazos están matándome, y no estoy haciendo nada".

"Bueno. No gimotees, más tarde estarás tú queriendo esquiar solo una vez más. Y acabas de perder el trabajo de vigilar a Carson". Kennedy cambió el engranaje y el barco comenzó a moverse hacia adelante. Ella echó un vistazo atrás a las otras dos pasajeras, Valerie, una de las abogadas que había contratado cuando primero comenzó su firma en Austin, y la pareja de Valerie, Serena. "Val, vigila a Carson y déjame saber cuándo señale para la velocidad o vueltas, o si ella cae".

"Seguro". Valerie se volteó de lado, metiendo su ondulado oscuro cabello detrás de sus orejas, y dio a la paralegal en el agua su completa atención. "Ella está arriba, justo

allí ella va. Dios, logró algo

en el aire, ¿no es así?"

esquiando entre la estela correcta ahora, tranquilízate

no

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"See". Kennedy sonrió, girando para ver, pero manteniendo también su ojo en el lago delante de ellas. "Claro que lo hizo".

El cuadro muscular compacto de Carson era perfecto para saltar la estela. Ella podía ir

a la deriva a lo largo y entonces podía inclinarse repentinamente, encauzándose a través de la estela, entonces podría rápidamente inclinarse en la dirección opuesta, agachándose y salir volando aerotransportada atrás sobre ambos lados de la estela al mismo tiempo, aterrizando en una ordenada entrada, nunca tambaleándose cuando hacia

el contacto con el agua. La pequeña rubia saltaba continuamente de un lado para otro con

un interminable suministro de resistencia. Kennedy había turnado el mando de aceleración sobre Valerie o Heidi varias veces durante la tarde así que pudo mirar a la

pequeña dínamo en acción.

La forma de esquiar de la paralegal no era todo lo que estaba atrayendo la atención de la abogada. La forma de Carson en general era bastante para hacer que perdiera su concentración si no tenía cuidado. Este había sido un estupendo día, hasta ahora.

Estaba soleado con unas pocas altas nubes acumuladas y una persistente brisa ligera. La temperatura había descendido constantemente desde el mediodía. Eran alrededor de las 4 p.m., y calculó que estaban por encima de los treinta. El frente frío estaba llegando, pero en Austin la palabra fríoera un término relativo, especialmente a finales de septiembre.

Kennedy había despertado temprano esta mañana como era su costumbre, e hizo un desayuno de waffles, fruta fresca y tocino vegetariano. Dejó las puertas entre los lados de la casa abierta a propósito, y el sugerente olor había sido suficiente para atraer a Carson fuera de la cama y dentro de la cocina. Preparar el desayuno había sido un poco más lento después de eso, principalmente porque la abogada solía detenerse brevemente para hablar y observar a su compañera de desayuno, que estaba vestida en su pijama, unos ajustados pantalones y una camiseta blanca que tenía un conejo estampado.

Decidió que su nueva amiga era absolutamente adorable, especialmente por la mañana antes de que estuviera completamente coherente. Un solo problema se presentó cuando llegó a ser evidente que Carson necesitaba la cafeína para funcionar de verdad y que allí no había. Después del desayuno, se cambiaron en ropas más presentables, fueron a la ciudad y le consiguió a Carson uno tardío, junto con una bolsa de hielo y algunas otras provisiones necesarias para la excursión del día. Después regresaron a la casa a alistarse para esquiar.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Kennedy rió suavemente para sí misma. El primer aspecto de Carson después de su ducha de la mañana podría estar grabado en su mente durante un largo tiempo. Kennedy estaba ya abajo en el embarcadero, comprobando las cuerdas y los niveles de gasolina, y una mirada de otras cosas que siempre inspeccionaba antes de cualquier día de esquí. Ella estaba en cuclillas abajo en el muelle, enrollando una cuerda de repuesto, cuando levantó la mirada y vio a su nueva amiga dirigiéndose hacia ella, eligiendo su trayectoria por la senda del patio trasero.

Un número de cosas llamaron la atención de la abogada de repente. Carson tenía un claro pequeño contoneo en sus caderas cuando caminaba, que Kennedy encontró absolutamente intrigante. Junto con eso, la joven mujer tenía uno de los cuerpos más en forma que ella había visto, finalizando con el proverbial paquete de músculos abdominales.

La paralegal usaba una blusa atlética azul real para nadar y un short azul real que se presionaba alrededor de sus caderas, revelando un muy lindo ombligo y una esbelta cintura que hicieron que los latidos del corazón de Kennedy saltaran un poco. Cuando estaba más cerca, el azul del traje de baño hizo azules los ojos de Carson, que brillaron en ella calurosamente por un segundo antes de que desaparecieran detrás de un par de lentes de sol muy deportivos.

Kennedy sacudió su cabeza, volviendo al presente. “Estoy en muchos problemas", la abogada murmuró.

"¿Tú

dijiste algo?" Heidi bebió en su cerveza y frunció el ceño en Kennedy.

¿Dije eso en voz alta? Buen Señor, estoy en problemas. "No. Nada".

"Uh-huh", la engreída voz se mofaba de ella y Heidi se escabulló derrumbándose abajo en el asiento, estirando sus largas piernas y apoyándolas arriba en el costado del barco. "Así pues, ¿dónde hiciste que durmiera ella anoche?"

Kennedy dejó salir una exasperada respiración, todavía mirando el agua.

Mantuvo su mano en alto y giró en un exagerado círculo, echando un vistazo detrás por un breve segundo para estar segura que Carson sabía que ella estaba a punto de girar.

"En la habitación de huéspedes".

"Heidi

"

"¿Y qué hay acerca de esta noche?" La bronceada mujer rió, su ronca voz salió timbrando través del agua.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Recuérdame otra vez porque te invité aquí este fin de semana". Kennedy ejecutó el amplio giro y comenzó a dirigirse de regreso hacia su propio muelle privado. Ella decidió moverse más allá, el lago estaba abarrotándose peligrosamente y también muchos barcos venían en la trayectoria también acercándose a ellas en la última hora. Con toda probabilidad, estos podrían estar realmente durante el caliente fin de semana buceando 15 , y todo el mundo que poseía un barco de varios condados alrededor habían salido a aprovecharse de eso.

"Porque me amassss a tanto". Heidi frunció sus labios e hizo besos ruidosos en el aire. En respuesta, Kennedy cambió de posición sobre sus rodillas, girando un poco hacia su amiga y lanzó su peso en una cadera, indicando exactamente que parte de su anatomía Heidi podía besar.

"Bien eso fue grosero." Enturbiada la mujer bebió su cerveza, bromeando de nuevo.

"See, bien, te mereces eso". Comenzó poco a poco a reducir la velocidad del bote cuando alcanzaron el muelle. "Y la respuesta es igual que la primera, en el cuarto de huéspedes".

"Uh-huh". Heidi acabó la cerveza, lanzando la lata vacía en una bolsa de basura, y agarró otra.

Carson sintió al barco reducir la velocidad y soltó la cuerda, hundiéndose gradualmente en el agua en lento movimiento. Se quitó los esquís y comenzó a nadar hacia el barco. Cuando se acercó, un chapoteo grande del agua la cegó temporalmente. Ella farfulló y limpió su cara con su mano, entonces abrió sus ojos para ver unos azul claro mirándola de cerca.

"Hey". Kennedy sonrió y se movió incluso más cerca. "¿Deseas aprender acerca del slalom?"

"Oh". La paralegal mordió su labio inferior pensativamente. "No sé, Kennedy, yo nunca he podido levantarme y odiaría que las demás tengan que esperar mientras yo caigo una y otra vez."

"Todas dicen que estarán haciéndolo". La abogada había rápidamente sondeado a Valerie y Serena, quienes le indicaron que estaban cansadas, y satisfechas en pasear por el resto de la tarde. Heidi se preparaba para dejar el barco por una silla en el muelle.

15 No soy tan adivina como para saber qué quiso poner. Sorry.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Realmente?" Carson se animó. "¿Piensas que puedes enseñarme?"

"Puedo intentarlo. Bien todo está bien aquí en esta ensenada donde no hay tráfico de barcos". Kennedy se movió hacia ella, tomando el esquí que no tenía una parte trasera del pie y empujó éste hacia una Heidi nadando. "Hey. Toma eso y déjalo en el muelle".

La alta mujer tomó el esquí y después se subió en la estructura de madera, dejando el ski abajo y quitándose la parte superior del traje de baño mientras caminaba hacia la silla para holgazanear.

"¡Woo-hoo! Tiempo de deshacerme de las líneas de mi bronceado", Heidi justo gritó, después ella se quitó la parte inferior también, y se estiró cara arriba hacia el sol.

La pequeña ensenada era privada, y ningún otro barco vendría a menos que fueran invitados o estuvieran perdidos.

"Todo está bien, pero no me culpes si Pete viene a casa con un coche cargado de jovencitos de la fraternidad y todos ellos te miran". Kennedy sacudió su cabeza y fingió consternación.

"Si ellos no han visto esto antes, no sabrán qué es esto. Si lo han visto

para mí no es

un gran problema", Heidi bromeaba, y después se dejó caer echándose atrás en la silla.

"Ella es incorregible". La abogada volteó dando su atención completa a la linda rubia delante de ella.

"Pienso que es divertidísima". Carson sintió un cálido cuerpo presionando detrás de

ella, mientras que un par de largos brazos rodeaban su cintura bajo el agua, justo por "

Cualquier pensamiento coherente

debajo del borde del chaleco salvavidas. "Um

desapareció momentáneamente, para ser reemplazado por una legión de rabiosas

hormonas.

"¿Cuál es tu pie dominante del esquí?" Kennedy habló en una oreja rosada.

"¿Eh?" La cálida respiración envió agradables escalofríos a través de la columna

vertebral de Carson. "Oh. Um

el derecho".

"Colócalo delante de la copa del esquí, y solo deja el otro en caída detrás de ti". La abogada utilizó sus brazos para mantener a su amiga firme mientras la paralegal cumplía con sus instrucciones.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Ahora, primero toma la cuerda y déjala caer a la izquierda de tu ski". Una mano salió del agua, cuando Kennedy gesticuló hacia el equipo. "Consigue el ski punta arriba, como con los dos skies, y mete tu rodilla justo adentro. Cuando el barco comience a tirarte hacia arriba, arrastra tu pie izquierdo detrás de ti. Arrástralo hasta que te sientas completamente estable en el esquí. Entonces lentamente trae tu pie izquierdo adentro y remátalo en la copa trasera del pie. Utiliza el pie trasero un poco cavando y manteniendo la punta del esquí arriba, y utiliza el delantero para dirigir la punta del esquí si tú quieres dar vuelta. Tu primera vez arriba, puede ser que desees solo permanecer detrás del barco y conseguir acostumbrarte a que sientas éste".

"Haces que esto suene y se vea tan fácil", Carson suspiró.

El método preferido de Kennedy del esquí de slalom era comenzar en el muelle, saltando en el agua y aterrizando en un esquí cuando el barco se arrastraba separándose. La alta mujer pasó la mayor parte de su tiempo recortando de un lado para otro, inclinada casi de lado y creando un continuo muro de agua que era algunas veces arriba de tres veces la altura de Kennedy. Esto era una alucinante vista a contemplar, ambos la mujer y su habilidad esquiando.

"Nah". La abogada momentáneamente apretó su agarre alrededor de la cintura de su nueva amiga. "Esto sucedió siempre antes de que yo pudiera levantarme en el slalom y permanecer arriba. Las primeras veces incluso nunca abandoné la estela".

"Oh". Carson giró un poco y sonrió. “Quizá yo puedo hacerlo después de todo".

"Claro que puedes". Kennedy aprovechó su cercanía, y rápidamente besó a Carson en los labios. "Beso para la suerte". Ella renuente soltó a la paralegal. "Val va a dirigir el barco y yo voy a sentarme en la parte trasera y te ayudaré verbalmente tanto como pueda. Solo recuerda que el barco tiene que comenzar a salir rápidamente para conseguir izarte arriba en un esquí después en los dos, y una vez que tú estés arriba, tiene que mantener el ir rápidamente, entonces estarás utilizando los dos ski. Apóyate tanto, inclínate hacia atrás un poco, y no dejes que este tire de ti en una cara fija".

"Ok". Los labios de Carson hormiguearon agradablemente, y sacudió su cabeza para despejarla. Miró el bronceado cuerpo nadar de regreso al barco. Dios, ella es preciosa.

La alta morena usaba un corto traje de baño negro, justo como los que algunos de los nadadores olímpicos habían usado en Sídney. Este era un sencillo exclusivo estilo en top en frente, con tirantes estos venían juntos en una solo tirante entre los omóplatos de sus

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

hombros en la espalda. Hasta medio muslo y con su negro cabello mojado hasta el hombro pegado en su espalda, Kennedy tenía en general un aspecto de atlética apariencia que Carson sabía que nunca podría cansarse de mirarla 16 . La paralegal estaba convencida que Kennedy era la mujer más hermosa en la tierra. Afortunada yo. Sonrió. Estoy bastante segura que a ella le gusto. Mucho.

La abogada estaba de nuevo en el barco y giró con una gran alentadora sonrisa. "¿Lista?"

Carson le hizo una señal de 'Ok', y se aseguró, cuando el motor del barco giraba. Observó cuando la cuerda aflojo rápidamente desapareciendo, y de repente ella estaba siendo jalada hacia adelante. Apretó fuertemente sus dientes en determinación, e intentó recordar todas las instrucciones de su amiga.

Ella había sido

arrastrada metiéndola en la posición por algunas yardas, de repente cobró impulso moviéndose y estaba en posición en el esquí. Su pie izquierdo todavía estaba arrastrándose en el agua, pero estaba arriba. Esto es un milagro por sí mismo, ella

murmuró.

Ok. Punta arriba, brazos apoyados, rodilla doblada. ¿Ahora qué? Oh

Empezó a sentirse cómoda con el diferente sentido del equilibrio en un ski, y entonces tentativamente comenzó a deslizar su pie izquierdo adentro detrás del derecho. Cada vez que intentó encontrar la copa trasera del pie, comenzaba a tambalearse y dejaba el pie atrás arrastrarse otra vez. Finalmente, se estabilizó para dejar este apoyarse en la parte trasera del ski, pero no en la copa misma.

"¡Esto es genial!" Ella gritaba a Kennedy, dándole a la abogada una alegre sonrisa.

"¡Todo está bien!" La abogada mostró sus grandes pulgares arriba y después movió su puño en el aire.

Carson simplemente permanecía detrás del barco y paseó alrededor hasta que sus manos se cansaron de agarrar la cuerda. Renuentemente, se soltó y se hundió en el agua. El barco se acercó y Kennedy la ayudó a subir, dándole un rápido beso de felicitación en la mejilla. "¡Lo hiciste fantástico!"

"Tuve una buena maestra". Ellas se miraron a los ojos, y por un momento el resto del lago se descoloró desapareciendo. Oh. Carson, hay muchas otras cosas que quisiera

16 Podrá no cansarse, pero yo me dormí en el medio de su descripción.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

enseñarte. Kennedy se forzó en concentrarse, y echó un vistazo a Valerie y Serena, que habían estado observando el sutil intercambio con gran interés. Ella miró de nuevo a Carson. "¿Deseas ir otra vez?"

"No". Carson se hizo hacia atrás un poco, de repente consciente que estaban siendo observadas. "Estoy realmente cansada. Pienso que pararé mientras que estoy de cabeza".

"Bien". Kennedy le palmeó en el brazo y le ayudó a salir del chaleco salvavidas. "Hey, Val, quisiera ir una vez más, si a ti no te importa guiar el barco".

"Seguro". Valerie esperó hasta que Kennedy se hubiera puesto el chaleco salvavidas y estaba situada en el muelle con la cuerda en la mano, esquí puesto y su pierna colgando abajo en anticipación. Una vez que la abogada estuvo lista, el barco arrancó.

"Ella es como poesía, ¿no es así?" Carson se sentó en la parte trasera del barco al lado de Serena, ambas mujeres miraban mientras Kennedy alardeaba, cortando a través de la estela e inclinándose adentro.

"See". Serena miró a la joven mujer con curiosidad. "Parece estar en su ambiente. Sé que no aprendió a esquiar cuando era una niña. No tenemos muchos lagos grandes en el oeste de Texas".

"Cierto". Carson vio una maliciosa sonrisa aparecer en la cara de Kennedy. "¿Qué está haciendo?"

Serena se rió, cuando Kennedy señalaba para dar vuelta al barco adentro, de modo que pasaran cerca del muelle. La pelirroja gritó sobre su hombro a Valerie. "Hora de llamar a la torre."

“Oh, chico". Valerie dio vuelta al barco hacia el muelle, rodándolo abajo hasta el último minuto, cuando ella giró manteniéndose. Esto montó a Kennedy en un rápido alto círculo. La abogada se inclinó sobre su trayectoria, creando un alto arco de agua, que abundantemente roció el muelle y el embarcadero.

"¡Hey!" Una empapada Heidi se levantó refunfuñando de la silla. "¡No es gracioso, Shea! ¡No me hizo nada de gracia en absoluto!"

Murphy y LJ, quienes habían estado cabeceando en el sol al final del muelle, también se levantaron. Ellos se sacudieron su pelaje, que enviaron una niebla más fina en la dirección de Heidi, dando por resultado varias maldiciones de la irritada mujer.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Ambos perros ladraron furiosamente al barco en retirada, y Murphy incluso saltó adentro, intentando perseguirlo. Él finalmente desistió y nadó a la orilla, echándose en el sol para secarse.

Kennedy echó su cabeza hacia atrás y se carcajeó mucho tiempo.

"Ella está satisfecha consigo misma, ¿no es así?" Carson rió suavemente.

“Ha estado de un muy buen humor en las últimas dos semanas", Serena observaba, esperando la reacción de Carson.

"¿Dos semanas? ¿Por qué? Que sucedió

oh".

La paralegal se ruborizó y bajó la mirada en su regazo.

"Carson". La pelirroja le se acercó un poco. "Quizá esto no es mi asunto, pero nosotras nunca la hemos visto así. Val la conoció primero, cuando se trasladó a Austin y Kennedy la contrató. Yo la conocí hace dos años cuando Val y yo nos juntamos. Sé que ustedes "

dos no han estado mucho tiempo juntas, pero

¿Pero qué?" Carson estaba alegre de haberse puesto sus lentes de sol nuevamente. Sabía que sus ojos podían traicionarla demasiado en este momento.

"Ella es normalmente muy seria. Metódica. Una maldita buena abogada. Practica el derecho con su corazón, así como con su cabeza. Pero vive su vida personal como un maldito monje. Es una de las personas más disciplinadas que he conocido nunca. Dieta sana, ejercicio diario, meditación también cuando está estresada. Está muy esclavizada y muy enfocada". Serena se detuvo brevemente, decidiendo que decir después. "No pienso que haya tenido diversión realmente en mucho, mucho tiempo. Estar anhelando este fin de semana ha sido realmente bueno para ella, eso es todo".

"Ha sido bueno para mí, también", Carson murmuró. Levantó la mirada y sonrió en un par de ojos avellana que la miraban. "Gracias por compartir eso conmigo. Significa mucho".

"A ti realmente te gusta ella, ¿no es así?"

"See". La paralegal sentía este molesto rubor arrastrándose en su cuello otra vez. "Sí".

Kennedy había soltado la cuerda mientras ellas estaban hablando y el barco circundó para recogerla. Consiguió subirse y se envolvió en una toalla.

"Hace frío".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

La carne de gallina apareció en la piel de Carson por una diferente razón, cuando la abogada se dejó caer abajo a su lado y cubrió con un brazo sus hombros.

La mujer de cabello oscuro sonrió en su nueva amiga y extendió su brazo, rozando con su mano en el muslo de Carson. "¿Tienes frío, cariño?"

Una breve sonrisa apareció en los labios de Carson cuando oyó el pequeño término cariñoso. "No". Estoy todo menos fría en este momento, musitó silenciosamente.

Kennedy levantó la mirada al cielo. Las nubes estaban comenzando a acumularse, y algunas muy lejos en la distancia habían adquirido algunos bordes más oscuros. "¿Por qué nosotras no vamos a bañarnos y cambiarnos, y nos dirigimos al otro lado del lago a por algunas hamburguesas? Pienso que el frente está entrando. Creo que el esquí está hecho por hoy".

"Suena como un plan para embarcadero

mí".

Valerie arrancó el motor

***

y

se

dirigió hacia el

Carson estaba sentada en la mesa al lado de Kennedy, alegremente masticando una hamburguesa con queso y papas fritas como echas en casa. Ella las pasaba con tragos ocasionales de un alto tarro escarchado de una fría cerveza clara. Estaban cerca del agua en un pequeño colorido abastecedor de buceo para los barcos. Varias largas líneas bordeaban la flotante barcaza al aire libre, y ellas habían viajado al otro lado del lago para llegar allí. En los calurosos días de verano muchos clientes simplemente se sentaban en una de las docenas de mesas de picnic en sus trajes de baño, pero esta noche la mayoría de los comensales estaban vestidos en por lo menos en short y una camiseta, y muchos tenían mangas largas en deferencia a la temperatura que descendía.

"¿Cómo lo está haciendo esa sudadera?" Kennedy jaló en la manga de una bastante larga sudadera anaranjado quemado de la universidad que le había prestado a Carson, puesto que la joven mujer no había empaquetado ninguna ropa de abrigo.

La paralegal bajo la mirada en las mangas, que se había enrollado varias veces, y sonrió ampliamente. "Bien, gracias".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

La camisa llegaba casi a sus rodillas, ocultando casi totalmente el short de algodón que traía puesto. Unas zapatillas y una gorra de béisbol redondeaban el informal conjunto. Sin maquillaje, Carson habría podido pasar fácilmente por una de las estudiantes de los colegios que poblaban el área.

Valerie y Serena se sentaron al otro lado de ellas, y entre las cuatro, habían conseguido mantener una continua oleada de fácil conversación. Serena era la única que no era parte de la profesión legal. Era profesora de literatura en la universidad, y estaba lamentando el hecho de que las clases estaban regresando en completa oscilación y su verano estaba terminando.

Heidi había elegido conducir nuevamente a Austin. Estaba alojándose en un hotel cerca de la calle sexta y de todos los clubes, y tenía planes para reunirse con algunos de sus antiguos amigos de la escuela de derecho más tarde por la noche. Había intentado en vano en conseguir que las otras fueran con ella, pero todas declinaron, afirmando un total y absoluto agotamiento después del largo día esquiando.

"Así que Carson

"

Valerie se detuvo brevemente para masticar y tragar un bocado de

su burrito. "¿Por qué fue el juicio?"

“Un tipo demandó a la compañía camionera, reclamaba que él fue atropellado por una vaca y había quedado también gravemente lesionado para trabajar otra vez".

"¿Qué?" Serena se rió. "¿Atropellado por una vaca? ¿Cómo dijo que eso pasó?"

Carson encontró que los hechos del caso eran divertidos también, y se rió suavemente. "Reclamaba que él estaba cargando ganado y una de las vacas se resbaló, echando atrás la rampa de carga y rodó encima de él."

"¿Cómo fue que ganaste?" Kennedy se unió, curiosa en cuanto al papel que su amiga desempeñó en el juicio.

"Bien", la paralegal dijo con voz pausada. “Había varias cosas contra él. En primer lugar, sus expedientes médicos no apoyaban su demanda. En segundo lugar, sus ex- novia afirmó que él no estaba en el trabajo cuando dijo que lo estaba. Dijo que estuvo con ella en el motel local todo el tiempo. La ex dijo que él estaba intentando algunas posiciones extrañas que él sacó de un libro. Sospechamos que pudo haberse lastimado su espalda ese día haciéndose daño el mismo en la cama y estaba también avergonzado para admitir esto a un doctor, así que él compuso la historia de la vaca en lugar de lo otro".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Las cuatro mujeres se echaron a reír. Carson tomó una inhalación y continuó, "Pero la mejor parte era el vídeo secreto que teníamos de él corriendo, cargando su camioneta, subiendo una escalera y haciendo toda clase de cosas que dijo que no podía hacer".

"¿Quién le tomó el vídeo?" Valerie preguntó.

"Yo lo hice". La paralegal sonrió ampliamente. "Me senté en mi auto con una cámara de vídeo con un buen zoom cerca de dos casas abajo de donde él vive. Incluso lo seguí durante un par de días. Él nunca me vio".

"Idiota", Kennedy rodó sus ojos.

"See. Pero pienso realmente que lo que condujo el clavo final en su ataúd fue durante el juicio mismo, cuando el escribano del tribunal lo atrapó cambiando un desinflado neumático a su camioneta en el estacionamiento del palacio de justicia". Carson acabó su hamburguesa y papas fritas, y aceptó una segunda cerveza de la camarera. "Después de que esas cosas fueran cuesta abajo allí. El juez nos permitió en sacar al escribano del tribunal como último testigo. No tomó mucho tiempo en conseguir que el jurado viera las cosas a nuestra manera".

"¿Son todos tus casos lesiones corporales?" Valerie había clavado su diente en esta área particular del derecho, y reconoció que Carson estaba representando justo como muchos de los trabajos legales que ella en realidad hacía en los casos sobre los que trabajaba.

"Mmm". La paralegal frunció sus labios y pensó. "Usualmente lo son, pero ahora también estoy consiguiendo hacer algo más regular, asuntos generales de litigación y algunos límites de ley en debate, mineral correcto contra propietarios de superficies adecuadas, esa clase de cosas".

"¿Disfrutas de esto?" Kennedy estudió a su amiga atentamente. Tenía la impresión por varios emails y conversaciones que Carson simplemente toleraba su trabajo.

"Este es un medio para un fin". La paralegal eligió sus palabras cuidadosamente.

"¿Qué quieres decir?" Dos negras cejas se levantaron en pregunta, pues Kennedy prosiguió su línea de interrogatorio.

"Significa que me pagan bastante bien, tengo grandes beneficios y ventajas, y estoy dispuesta a tolerar un poco aburrimiento y un poco de mierda a cambio de todo eso. Estoy completamente establecida en mi 401K combinada con mis fondos, y casi consigo un mes

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

de vacaciones, ahora que he estado allí desde hace cinco años", suspiró. "Pero no, yo realmente no lo disfruto. Esto no es realmente estimulante".

"¿Qué harías si tú pudieras hacer algo que deseas?" Serena preguntó. Disfrutaba su trabajo, a pesar de la paga reducida. Por supuesto tener sus veranos libres ayudaba.

"Caramba". Carson sonrió. "Viajar. Escribir. Trabajar con los animales. Quizá tutora de un par de niños".

"¿Tú escribes?" Serena y Kennedy ambas preguntaron al unísono.

"See". Los ojos azules grises adquirieron una mirada lejana. "Poesía. Historias. Principalmente ficción y esas cosas. Magos, guerreros, dragones, vehículos espaciales. Chatarra gratuita, supongo".

"Suena fascinante", Serena sonrió. Ella podría decir por la cara de Kennedy que la abogada pensaba de la misma manera. "Me encantaría leer algunas de tus historias alguna vez".

"A mí también". Kennedy detectó un melancólico humor en su amiga, y decidió cambiar el tema. "¿Y, qué estarán haciendo mañana?"

"Trabajo de jardín", Valerie hizo hincapié.

"Awww, Val", Serena casi gimoteó. “Mañana se supone que el tiempo estará realmente agradable, sobre los 25 grados. Yo estaba esperando salir y hacer algo".

"¿Y el trabajo del jardín sería

?"

La mujer de cabello oscuro bromeó a su pareja.

"Sabes lo que quiero decir", Serena hizo un mohín. "¿Qué estarán haciendo ustedes?"

Kennedy apoyo su mano en el antebrazo que Carson tenía sobre la mesa. "El

avión de Carson sale alrededor de las 7 mañana por la noche, así que estaba pensando que nosotras podríamos tomar los caballos y dar un largo paseo".

"Bien

"

"Oh". La cara de la paralegal se iluminó. "Amo montar a caballo. No lo he hecho desde hace mucho tiempo".

"Eso está solucionado, entonces". La abogada sacó su tarjeta de crédito, cuando la camarera trajo la cuenta. "¿Están listas para irnos?"

"See". Valerie y Serena ambas estaban de pie. "Necesitamos ir a casa."

Pronto viajaban de regreso a través del lago a casa de Kennedy.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

***

Kennedy salió del dormitorio principal, usando una cómoda vieja sudadera. La temperatura estaba todavía bajando y pequeños blancos casquillos se habían desarrollado en el lago durante el viaje de regreso. Se dirigió hacia el estudio y se detuvo brevemente en la puerta, tomando en la tranquila escena ante ella. Carson estaba estirada en el sofá con Spanky situado en medio de su estómago. LJ y Murphy estaban ambos echados en el piso justo abajo de ella.

Me siento en un concurso de popularidad con los animales, solo podría perder con ella. Se rió suavemente. No que yo los culpe. ¿No es eso amor? ¿Justo dije amor? Bien, no dije eso, pero pensé eso. Oh, Dios. Esto es demasiado pronto para estar pensando así. Incluso no sé su nombre del medio. Oh. Sé su nombre del medio. No sé su primer nombre 17 .

En ese momento, Carson se movió y abrió sus ojos. Parpadeó confusa y miró alrededor. "Oh. Lo siento, debo haberme quedado dormida".

"'Está bien", Kennedy se acercó al sofá. "Fue un largo día. Pero uno muy bueno".

"See", Carson sonrió y con delicadeza dejó a Spanky en el piso. Se incorporó e hizo una mueca de dolor. "Oww".

"¿Qué pasa?" La abogada la miró con preocupación.

"Pienso que me quemé mi espalda y hombros". Ella rodeó la parte en cuestión y gesticuló. "Oh, see. Definitivamente".

"Espera", Kennedy dijo y desapareció a la cocina, volviendo con una botella grande de gel claro de aloe vera. "Mantengo esto en el refrigerador. Nada se siente mejor en una quemadura que áloe frío".

"Eso suena genial", Carson se detuvo y de repente se sintió tímida. ¿"Um Ella miró atrás sobre su hombro. "No puedo alcanzar muy bien mi espalda".

"Seguro".

podrías?"

17 ¡Y yo me estoy aburriendo! Ya me acuerdo por qué abandoné esta lectura.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

La abogada se sentó a su lado y esperó a que Carson se pusiera de espaldas. La paralegal lentamente se quitó la sudadera, quedando vestida en su short y una camiseta sin mangas de algodón que usaba debajo.

Kennedy destapó el áloe y se detuvo brevemente. "Necesito levantar tu remera, si eso está bien".

"Oh. Aquí". Con ella todavía volteada de espaldas, Carson tiró de la suave tela sobre su cabeza, manteniéndola delante de sus pechos. "Esto debe funcionar".

La piel en sus hombros era rosa brillante. "Oh. Estás quemada. ¿Qué nivel de filtro solar estabas usando?" Kennedy frotó algo de gel entre sus palmas para que no estuviera completamente tan frío en el primer contacto.

"SPF ocho, creo". La paralegal saltó un poco cuando los dedos de Kennedy tocaron su espalda, el frío gel en shock a su piel acalorada.

"Lo siento. Está frío". La abogada se maravilló en la suave piel debajo de las yemas de sus dedos. Tan suave. ¿Me pregunto si ella estará suave por todas partes? Meneó su cabeza. Detente de pensar así. "¿SPF ocho, eh? Bien no me asombra que estés quemada".

"Deseaba broncearme". Carson hizo un mohín, incluso aunque Kennedy no pudiera ver su cara.

"Tienes una hermosa piel". Las palabras estaban fuera antes de que ella incluso pensara eso, pero continuó. "No necesitas un bronceado. ¿Cuál es tú secreto, pues? Tu espalda es suave como nalguita de bebé".

Carson se rió suavemente. "Bien, yo nunca he descrito esta exactamente así. Aceite de bebé. Me aplicó aceite de bebé después de cada ducha, antes de secarme. El agua y aceite forman un emoliente este humedece y mantiene tu piel suave".

"Lo veo. Tengo que intentar eso". La imagen mental de la linda rubia cubierta en aceite de bebé no estaba ayudando gran cosa, y Kennedy se forzó pensar en algo más. "Carson, ¿qué quiere decir la 'A,' de tu primera inicial?"

"Annie", la paralegal sonrió. "El nombre de mi abuela paterna. Era su única nieta y ella me mimó horriblemente".

"Es un bonito nombre". La abogada continuó aplicando el gel, deslizándolo sobre la espalda de su amiga.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Bonito, pero demasiado dulce". Carson cerró sus ojos, disfrutando el inocente contacto. "Me gusta mi nombre del medio más, es más fuerte".

"See, entiendo eso. Es por eso que voy por mi primer nombre", la mujer mayor suspiró. "De alguna manera el 'Shea Nocona, abogada en derecho' no sonaba bastante serio. Pero, durante mi crecimiento todo el mundo me llamaba „Shea‟.

"¿Quieres que te llame así?" Carson giró su cabeza para mirar sobre su hombro.

"Cariño, puedes llamarme como desees", Kennedy le dio una encantadora sonrisa.

"Pienso que me pegaré a 'Kennedy', entonces". La paralegal giró su cara otra vez, para no tensar su cuello. "Es como pienso en ti. Esto podría sentirse un poco extraño para cambiar ahora".

"No quisiera que te sintieras extraña". La abogada dio una palmadita suavemente en la parte baja de la espalda de Carson. "Listo. Todo hecho".

Carson tiró de su camiseta sin mangas de nuevo sobre su cabeza, y después la sudadera, y se giró. "Gracias. Me siento mucho mejor".

"Necesitaremos ponerte más mañana." Kennedy dejó el gel abajo en la áspera mesa del café y se recargó contra el cojín del sofá.

"¿Y qué sobre ti?" Ojos azul gris estudiaron el largo marco a su lado. "¿Estás quemada?"

"Nop", Los ojos de la abogada brillaron. "Mi dolor no se puede curar con áloe. Mi espalda baja está matándome. Toma mucho estrés el slalom. Por no mencionar el resto de mi espalda y hombros están gritándome por sostenerme constantemente sobre la cuerda".

"Oh". Carson examinó el cuarto. Sus ojos vinieron a descansar sobre la gruesa manta de piel de oso delante de la chimenea. "Colócate, allí sobre tu estómago", señalando la manta.

Una oscura frente se disparó. Sé que ella no quiso decir esto de la manera que esto sonó. Kennedy se rió suavemente. "Tú deseo es mi orden, mi querida". Se levantó lentamente, y se estiró lánguidamente en la suave manta. "Pero puede ser posible que me quede dormida aquí".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Eso está bien", Carson colocó sus rodillas al lado de ella. "Ahora, no tomes esto de mala manera, pero tengo que montarte a horcajadas para hacerlo adecuadamente".

Los ojos de la abogada volaron abriéndose. "¿Qué es lo que exactamente estás planeando hacer?" Ella sonrió. No que yo no pudiera estar jugando para hacer alguna cosa que ella tuviera en mente ahora.

"Voy a darte un masaje en la espalda" 18 . La paralegal muy lentamente avanzó encima de su amiga y se colocó, sentándose contra la espalda baja de Kennedy.

"¿Eres buena en esto?" La voz de la alta adquirió un tono algo sensual, no demasiado sugestivo, con apenas un rastro juguetón.

"Me han dicho que soy muy buena". Las pequeñas manos se arrastraron debajo de la sudadera de Kennedy. "No estoy siendo desvergonzada contigo o algo, pero la sudadera es demasiado gruesa para ser eficaz si te doy masajes desde el exterior".

Dios". Negras pestañas se agitaron cerrándose

cuando Carson comenzó a masajear sus músculos de la espalda baja. "Debes comprar un seguro para esas manos".

"Ninguna queja aquí

oh

mi

La paralegal se rió suavemente y cuidadosamente subió la sudadera de Kennedy. Sus ojos se dieron un festín en la suave rojiza piel debajo de sus manos. La mujer mayor tenía muy bien definidos los músculos de la espalda y hombros. "Debes hacer mucho ejercicio".

"Podría decir lo mismo acerca de ti", la abogada murmuró, también embargada por el placer de abrir sus ojos.

"See más o menos cuatro días a la semana". Sus manos se deslizaron fuertemente y se apoyó un poco de lado, trabajando en la mitad de la espalda de Kennedy. "Principalmente clase de spin, un poco kick-boxing, y algo de pesas. Y crunch ball. Es la mejor cosa para tus abdominales, siempre".

"Bien eres claramente un testamento a eso", Kennedy se rió suavemente. "Levanto pesas, ski, natación, corro, esa clase de cosas. Mi oficina está cerca del camino a Lago Town, así que a veces voy allí directo después de trabajo, o en el almuerzo si tengo bastante tiempo".

"¿Cuánto corres?" Carson comenzó a trabajar en los diminutos músculos alrededor de los hombros de su amiga, sacando pequeños gemidos de placer y dolor.

18 Claro, y subirse encima es la mejor manera de dar masajes. Ponele.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Normalmente doce a dieciséis kilómetros", Kennedy saltó, cuando un pequeño pulgar ahondando en un nudo. "Guau. Eso está irradiando abajo en mi brazo y dedos".

"Mmm". La paralegal cavó más duramente. "Punto de presión. ¿Está comenzando a sentirse entumecido?"

"See, un poco". Los ojos azules finalmente se abrieron. "¿Dónde aprendiste a dar masajes?"

"En parte en el entrenamiento del equipo en preparatoria. Estábamos siempre sintiendo dolor de una rutina o de otra, y todas las chicas tomábamos turnos intercambiando masajes de espalda. Ésa debe haber sido una de mis primeras pistas sobre mí. Pienso que yo lo disfrutaba un poco más que las otras". Carson liberó el punto de presión y con delicadeza lo masajeó con la parte inferior de su mano. “Cada vez que voy a un quiropráctico, él tiene siempre a un terapista haciendo masajes de punto de presión en mí primero. De lo contrario yo no me relajo bastante para conseguir un buen ajuste. Él dice que tengo rocas en mi cuello y espalda en vez de músculos".

"¿Tu trabajo es estresante?" Kennedy rodó sobre si cuando sintió su camisa bajar nuevamente a su sitio, metió las manos detrás de su cabeza y miró fijamente a Carson.

"Mmm". Carson estaba aún montada en su amiga a horcajadas, justo del otro lado delante de sus caderas en vez de la espalda. Sintió una diminuta punzada de vergüenza y entonces se hizo a un lado. Kennedy parecía perfectamente confortable con ella allí.

"No es solo mi trabajo. Bien, a veces mi trabajo. La vida es estresante a veces, Kennedy".

"¿Cuán estresante?" Los ojos azules claros se ensancharon tristes con comprensión, y

la abogada tomó una de las manos de Carson apretándosela.

soy yo, ¿sabes?" La paralegal frunció el ceño. "A veces es un poco difícil. Hey".

Se dio cuenta de lo hosca que ella sonaba. “No es tan malo. No tengo dolores de cabeza

o úlceras en el estómago. Llevo todo mi estrés en mi cuello y músculos de los hombros, eso es todo. Es por eso que necesito al quiropráctico y a terapia de masaje".

"Solo

A veces tengo migrañas".

Kennedy podría decir que Carson no estaba lista para que ella investigara algo más acerca de estar sola. La pobre niña era una huérfana para llorar fuertemente. Ésa era suficiente explicación.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"No muy a menudo. Normalmente después de que un juicio grande termina, bastante irónico. Es cuando finalmente me relajo y la tensión se libera en la forma de un matador dolor de cabeza".

"Uggghh", Carson se movió, estirándose en su costado al lado de su amiga. "No me llevo bien con dolores de cabeza en absoluto. Estoy contenta de no tenerlos muy a menudo".

"Nop, no es nada divertido".

Kennedy miró suavemente a Carson, quien estaba mirándola a ella a meras pulgadas. Podía sentir la química entre ellas. Vio cuando Carson tragó, los músculos en su garganta que se movían levemente. Una mano involuntariamente se levantó, y sus yemas del dedo trazaron una bronceada mejilla. Sintió a Carson reclinarse en el contacto y fue más cerca de su nueva amiga, también rodando sobre su costado. "Tus ojos son realmente bonitos con el bronceado. Tienes ese vibrante tempestuoso color en ellos ahora".

"Ojos

del

color

del

mar

antes

de

una

tormenta",

Carson

sonrió.

acostumbraba a describirlos de esa manera".

"Mi

padre

Sentía los largos dedos bajando, a lo largo de su quijada y entonces ellos regresaron, enroscándose a través de su cabello y tirando su cara hacia adelante.

Sus labios se encontraron, mordisqueándose suavemente, no exigiendo, no insistiendo. Sólo una lenta tierna exploración entre dos almas que estaban conociéndose más y más en comodidad una en la otra. Carson suspiró tranquilamente y sintió una mano ir a apoyarse sobre su cadera, tirando de ella incluso más cerca. Ella consintió y entonces gimió, cuando Kennedy profundizó el beso, explorando tentativamente la boca de su nueva amiga.

La abogada renuente se forzó a separarse.

"Mmmm." Sonrió y besó a Carson otra vez, primero en la frente y después en la punta de su nariz. "Eres bastante buena en esto, ¿lo sabías?"

Un sonrojo fue su respuesta, cuando la paralegal simplemente agachó su cabeza, metiéndola contra el hombro de Kennedy. Esto se siente bien. Carson frotó con su nariz en el cuello de Kennedy y envolvió un brazo alrededor de su cintura.

"Hey." La abogada besó la rubia cabeza. "¿Estás bien?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"See", Carson se deslizó hasta que ellas estuvieron cara a cara otra vez. "Solo pensando cuan agradable esto se siente. Y pensando que probablemente debo irme a la cama. Estoy realmente cansada, y si permanecemos aquí mucho tiempo, pienso que nos quedaremos dormidas".

¿Eso sería tan malo, Carson? Kennedy mudamente preguntó. Sabía que era demasiado pronto para llevar las cosas algo más lejos, pero Carson tenía razón. Quedarse allí envueltas abrazadas una en la otra en la gruesa manta se sentía bien. Malditamente bien, de hecho.

"See, esto es agradable. Muy agradable". Ella fue recompensada con una tímida sonrisa. "Pero tienes razón. Estoy agotada. Además nosotras necesitamos descansar para poder cabalgar mañana".

"No puedo esperar para eso", Carson lentamente se incorporó y se estiró.

"Tampoco yo", Kennedy permitió que su amiga la ayudara a levantarse.

Se dirigieron al otro lado de la casa. Después de un beso más persistente, ellas se separaron y comenzaron a prepararse para irse a la cama.

Carson se acostó, su mente corría a miles de kilómetros delante de su cuerpo. Todo esto era tan nuevo y maravilloso. Nunca he sentido esto antes, pienso que no. Es como si deseara estar cerca de ella todo el tiempo. Ella tuvo citas con chicos y había estado loca por algunos de ellos. Pero la profundidad de sus sentimientos por Kennedy iba mucho más lejos que algo de su pasado. Sentía como estar entrando en un duro territorio. Quizá ella y yo podamos explorarlo y conquistar este juntas. Continuó ponderando sus sentimientos pero finalmente, los cansados músculos ganaron y vagó en un profundo sueño.

Al otro lado, en la habitación principal, Kennedy simplemente se encrespó con su almohada y flotó alejándose en una nube de placenteros sueños.

***

Un fuerte ruido de truenos la hizo despertarse y Kennedy parpadeó en la oscuridad. Demasiado oscuro. Giró hacia la mesita de noche y el constante verde resplandor de su radio reloj digital había desaparecido. Sin energía. Amartilló su cabeza y se concentró.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Allí. El bajo zumbido que salía del generador de reserva alcanzó sus oídos. Éste fue programado para encenderse si la energía se iba, pero este solo mantenía el otro lado de la casa donde estaba el aire acondicionado.

Se dejó caer sintiéndose sola hasta que sus dedos encontraron la linterna que guardaba el cajón de la mesita de noche. Satisfecha de tener luz si la necesitaba, se acomodó amoldándose en la almohada y cerró sus ojos. Extraño. No pensaba que iba a llover. Se suponía que las nubes soplarían al otro lado. Oh. Bien. El pesado golpeteo del aguacero en el tejado casi la calmó regresando a dormir cuando sus ojos estallaron abriéndose. Carson.

No había linterna en el cuarto de huéspedes, e incluso si hubiera, la joven mujer no habría podido encontrarla en la oscuridad. Y esto esta oscuro, casi de noche afuera en el lago, incluso con energía. No había calles iluminadas en el mercado de la granja por la calle y el vecino más cercano estaba demasiado alejado para proporcionar alguna iluminación extra. ¿Debería despertarla solo para darle una linterna? See, probablemente debería.

Se incorporó y balanceó sus piernas sobre el borde de la cama. Brrrrr. Hacía frío en el cuarto. Maldición. Su calefacción funcionaba con gas natural y no debería haberse afectado por la falta de electricidad. Sin embargo, había girado el termostato bajándolo a la mitad de la primavera y este normalmente tomaba algunas horas para calentar la casa entera después de que estuviera inactivo todo el verano. Supongo que será mejor encenderlo también. Eso será lo primero. Normalmente no necesitaba calentar su casa hasta recién llegado noviembre.

Agarró la linterna y camino silenciosamente fuera del cuarto y al pasillo. Me preguntó dónde están Murphy y LJ. Los perros habían desaparecido de su habitual sitio al pie de la cama. Recuperó otra linterna y dos cobijas de un armario, fuera de la habitación principal, y después iluminó la pared del pasillo hasta que ubicó el termóstato cerca de la puerta que conducía al Dogtrot. Cuando reguló la temperatura, una fría húmeda nariz mojada tocó su desnuda pantorrilla.

"¡Yahh!" Kennedy saltó y casi deja caer su carga de abastecimiento. Ella bajó la mirada. "¿Murphy? ¿Qué es chico?"

El

perro gimoteó y la

tocó en la pierna. "Ok, solo un minuto".

Ella comprobó el

termóstato una vez más. "¿Qué pasa? ¿Tu tazón de agua está vacío o algo?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Comenzó a entrar en la oficina donde guardaba el tazón de agua para este lado de la casa. Murphy mordió abajo en el dobladillo de su bóxer de franela y poco a poco tiró de éste, intentando arrastrarla más allá del pasillo. Sus ojos habían comenzado a acostumbrarse a la oscuridad y se ensancharon cuando vio a LJ manteniendo vigilancia fuera de la puerta cerrada del cuarto de huéspedes.

"Hey", se arrodilló y frotó el cuello del perro guardián. "¿Qué pasa?" LJ tocó su mano y después la lamió. El perro grande se paró y rasguñó en la puerta una vez. Carson. Oh Dios. Quizá ella está enferma o algo.

Despacio giró la perilla de la puerta y suavemente abrió la puerta, sonando un pequeño crujido en la bisagra. Asomó su cabeza y miró fijamente encima en la quieta forma en la cama. Dormida. Quizá yo solo deba dejar la cobija al pie de la cama y no despertarla después de todo. Me pregunto qué les pasaba a los perros

Kennedy caminó de puntillas a través del cuarto y dejó la linterna en la mesita de noche. Entonces cuidadosamente extendió la cobija a lo largo de la cama. Dio un paso atrás. Entonces hacia delante otra vez y tiró de la amontonada cobija que cubría a la dormida mujer. Cuando se giraba para marcharse, oyó un sollozo y se detuvo. Escuchó eso otra vez y se giró nuevamente, acercándose rápidamente todavía silenciosamente al lado de la cama frente a Carson.

"¿Carson?" Susurró, no recibiendo respuesta. "¿Estás bien? Vamos, ya. No juegues a fingir. Te oí. ¿Estás llorando?" Se sentó en el borde de la cama y levantó su mano poniéndola en la rubia cabeza. "¿Te sientes mal o algo? ¿Algo te asustó?"

"No". La desamparada voz temblaba. "Estoy bien".

"No te oyes bien". Kennedy se inclinó más cerca y movió su linterna, dirigiéndola a la viga de modo que no iluminara directamente en la cara de la joven mujer. Pudo ver el rastro de las lágrimas en las mejillas de Carson y su corazón saltó en su garganta. "Bebé, ¿qué pasa?"

"Solo un mal sueño", Carson sollozó otra vez. "Desperté ahora. Los truenos me despertaron. Probablemente una buena cosa".

"Tú

¿deseas hablar acerca de esto?" Largos dedos se pasaban a través de sus

cortos mechones rubios en un consolador movimiento.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"No

"

"Podrías

Carson dudó. ¿Estoy lista para descargar todo esto en ella? No. No lo estoy. ¿podrías sólo sentarte aquí por un minuto y hablar conmigo?"

"Seguro". La mano de Kennedy se movió más abajo, llegando hasta los hombros de su amiga. "¿Algo en particular a discutir?"

"Um

¿se fue la energía?" Carson hizo un consciente esfuerzo para calmar su voz.

"Noté la pequeña luz en la noche sobre la pared."

"See. La tormenta golpeó ésta sacándola. Te traje una linterna". La abogada movió su linterna cuya luz daba en las vigas hacia la mesita de noche de modo que Carson pudiera verla. Entonces la apagó, esperando que la oscuridad pudiera animar a su amiga para hablar acerca de lo que la estaba inquietando. "Encendí el termóstato. Está mucho más frío de lo que se suponía que estaría. Te traje una cobija, también". Palmeó la superficie de la lana bajo su mano.

"¿Frío?" Carson empujó la cobija hacia abajo y tocó la fría piel de la pierna de Kennedy. "Oh. Lo siento. Aquí estoy pidiéndote que estés conmigo solo porque yo tuve una pequeña pesadilla".

"Está bien", la abogada la tranquilizó. "No me importa. De verdad".

"Tú

tú podrías acostarte aquí conmigo, si quieres. Solo habla conmigo un rato". Ella

bastante espacioso.

tiró de las cobijas atrás un poco, indicando el espacio a su lado. "Es ¿Qué es esta, una cama queen size?"

"See", Kennedy vaciló. "¿Estás segura?"

"Por favor", Carson palmeó el colchón.

Kennedy se acercó al otro lado de la cama y levantó las cobijas, deslizándose debajo y jalando éstas hacia arriba. Ella estaba fría. Para su sorpresa, Carson se arrimó a ella. "Aquí, Kennedy. Déjame ayudar a que entres en calor. Estás congelada".

"No congelada. Solo un poco fría, es todo". Y en este rato estoy consiguiendo estar caliente, quemándome malditamente bastante rápido. "Pero gracias".

El silencio se estableció alrededor de ellas, ambas mujeres perdidas en separados pensamientos. Una triste voz rompió el silencio y la morena se dio cuenta de que Carson estaba arrimándose a ella buscando consuelo. "Kennedy, ¿piensas que a veces, cuando eres muy cercana a alguien, incluso después de que ellos mueren pueden comunicarse contigo?"

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Sí". La respuesta era totalmente segura. "Por lo menos según mi padre ellos lo hacen. Él está dentro del chamanismo. Él me enseñó un poco acerca de eso. Nosotros definitivamente creemos que los espíritus de los muertos, a veces intentan darnos mensajes importantes. ¿Esto tiene que ver algo con tus sueños?"

"See, un poco". Carson suspiró y se hizo hacia atrás, su mano aún mantenía el contacto con el brazo de Kennedy. "Este era un sueño de un tornado".

"¿Sueño de tornado?" La abogada intentó hacer una conexión entre los tornados y la comunicación con los muertos.

"Desde que mi madre murió, tengo uno más o menos una vez al mes". Sus dedos vagaban trazando un patrón en el antebrazo de Kennedy. "Estoy siempre intentando escapar de uno".

"Eso suena bastante espeluznante", Kennedy giró sobre su costado para estar frente a su amiga. Extendió una mano y alisó hacia atrás el cabello de Carson.

"No. Es realmente extraño". La paralegal cerró sus ojos. "En el sueño el tornado, incluso aunque tengo miedo, siempre sé que este no va a alcanzarme".

"Oh. Eso es bueno". La abogada miró fijamente en la oscuridad en la cara de su amiga.

"¿Y

por qué las lágrimas?"

Carson abrió los ojos y suspiró. "Al final del sueño, mi madre está siempre allí. A veces está conmigo mientras estoy huyendo del tornado. Pero al final del sueño, siempre me dice que está bien. Que todo va a estar bien. Solo me entristece, eso es todo".

"Bebé, lo siento." Kennedy miró la presa reventar, y frescas lágrimas se derramaron bajando por las mejillas de su amiga. "Ven aquí". Tiró de Carson en sus brazos y suavemente la meció. "¿Qué piensas que está intentando decirte? ¿Qué está en un mejor lugar y no te sientas mal acerca de que se haya ido?"

"Quizás. Por lo menos pienso que es parte de eso". Carson temblaba, a pesar del calor de los brazos que la sostenían. “A veces pienso que ella me está perdonando".

"¿Perdonándote?" Kennedy sintió a la joven mujer moverse, hasta voltearse de espalda. Estaba sorprendida cuando Carson deliberadamente se apartó de ella hasta que no estaban más en contacto. "¿Qué le hiciste para que necesites que te perdone?"

"Kennedy, yo maté a mi madre". La voz de Carson se estremeció de dolor.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Kennedy sintió que todos sus cabellos estaban erizados, la irritable sensación enviaba chorros de adrenalina inundando su sistema. Ok. Tranquila. Carson no es una asesina. Incluso no tiene eso en ella. Logra que hable hasta que ella tenga sentido. "Pensé que dijiste que tu madre murió de cáncer". L

a abogada miró la espalda de su amiga, cautelosamente estudiando su lenguaje del cuerpo. Carson estaba enroscada en casi una posición fetal, y Kennedy rezó por no estar a punto de oír alguna extraña confesión de asesinato.

"Así fue". La pequeña voz tembló, y Carson tomó varias bocanadas de aire para estabilizarla.

"Carson, si murió de cáncer, ¿por qué dices que tú la mataste?" Kennedy indecisa subió su mano, ligeramente tocando la espalda temblorosa delante de ella.

La paralegal hizo una pausa, forzando detrás sus lágrimas que sabía

podrían dejarla sin habla. "Ella fue realmente afortunada. Estuvo enferma por cerca de nueve meses, pero realmente no tenía mucho dolor. Y estaba completamente lúcida. Levantada hasta el último par de días antes de que muriera".

"Ella

um

"

Kennedy se movió acercándose, hasta que estaba envuelta alrededor de la joven mujer. Sentía el pequeño cuerpo temblar. "No puedo imaginar cómo debió haber sido, perder a tu madre".

Carson aspiró y después continuó, "Nosotros tuvimos que dejarla en el hospital. Papá la llevó y él hizo que el servicio médico viniera a casa a recoger la cama de hospital y todo el otro equipo que estaba en la casa. Sé que él hizo esto porque estaba seguro que no podría pagar por esto después de que ella ingresara en el hospital, por eso es que yo sabía que no volvería casa. Parte de mí sabía que estaba moribunda, pero parte de mí nunca perdió la esperanza que de alguna manera podría ser curada".

Oh, Carson. El corazón de Kennedy se rompió por su amiga, y sintió las lágrimas punzar en sus propios ojos. "Pienso que es solo natural tener esperanza de la supervivencia de alguien que tu amas."

"Quizás, pero cuando los vi llevarse esa cama, sabía que ella no tenía mucho tiempo. Papá comenzó a llamar a los amigos y a la familia, diciéndoles que si deseaban verla, necesitaban darse prisa. Cuando yo no estaba trabajando, estaba en el hospital. Y a veces hacía cosas que sabía que necesitaba hacer. Es extraño como la lógica a veces toma el control en situaciones así. Pensaba en las cosas estúpidas. Como, que yo

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

necesitaba un corte de cabello. Y que necesitaba unos zapatos negros para llevar al funeral que sabía venía".

Largos dedos suavemente acariciaron la espalda de Carson, moviéndose arriba y abajo en un continuo movimiento. "Eso debe haber sido realmente duro".

"En realidad, estaba entumecida, más que nada. Mi mente no deseaba aceptar lo

inevitable". La joven mujer continuaba temblando, e inconscientemente arrimó la espalda,

mi madre llegó a un punto donde

no podía hablar más. Ella podía escribirme pequeñas notas. Estas eran difíciles de leer porque las manos le temblaban. Finalmente, en su último día, durmió la mayor parte del tiempo. Fui por el hospital varias veces pero estaba siempre dormida cuando estaba allí. Tanto que me di por vencida y fui a casa. En el camino a casa, me detuve y compré uno de esos pequeños pizarrones en las que tú escribes con un punzón, y entonces tú puedes borrarlo. Pensé que podría hacer esto más fácil para que ella escribiera notas. Eso fue tan estúpido. Que yo creyera que ella podría todavía despertar y podría comunicarse conmigo".

acunándose contra el cálido cuerpo detrás de ella. "Mi

"Eso no fue estúpido". La baja voz de la alta era muy suave. "Esa era una hija que amaba mucho a su madre, y nunca se dio por vencida".

"Tarde esa noche, algo me hizo llamar al hospital. La enfermera me dijo que mi madre había despertado y preguntado por mí. Así que me vestí y conduje allí. Estaba dormida

cuando llegue allí, pero me quedé. La otra cama en su cuarto estaba vacía, así que me senté allí. La enfermera me dijo que había estado con mucho dolor cada vez que estaba despierta. Ellas le habían dado su medicación, pero el efecto secundario era que la hacía dormir mucho. Dijo que esa tarde, mi padre había logrado verla cuando estaba despierta". Carson enterró su cara en la almohada por un momento y entonces volvió a reaparecer.

"La enfermera

dijo que a veces la gente que está moribunda intenta esperar hasta que

ellos logran ver a alguien que aman una última vez. Dijo que pensaba que mamá estaba

manteniéndose bastante tiempo para verme".

Kennedy besó la rubia cabeza y cerró sus ojos apretadamente. "Eras su bebé, Carson. Por supuesto que deseaba verte".

"See". La voz de Carson se atoró en su garganta y la despejó. "Ella despertó y fui y me senté a su lado. Le dije que la amaba. Ella no podía hablar, pero sus ojos se miraban muy claros. Yo podría decir que estaba totalmente coherente. Podría también decir que tenía

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

mucho dolor. Le pregunté si quería que la enfermera le consiguiera algo y movió su

cabeza afirmativamente, así que

darle algún medicamento para el dolor. Ellas

estaba muy débil, que cualquier medicamento podría probablemente ponerla a dormir.

Significaba que iría a dormir y que podría probablemente no despertar otra vez. Me dijeron que pensara acerca de eso y les dejara saber lo que deseaba hacer".

ellas me dijeron que podrían, pero que

fui a la estación de enfermeras y pregunté si podrían

Oh, Dios. Qué carga soportaste, mi amiga. Kennedy sentía las primeras lágrimas rodar abajo de sus propias mejillas. "¿Qué decidiste?"

eso fue pasada la media

medianoche. Estaba angustiada. No había dormido en días. Estaba enferma de

preocupación por ella. Yo

les dije que

le dieran las drogas". Carson sentía su pecho cerrarse, y tomó grandes bocanadas de

aire. "Yo

mirada en mí. Yo sé cómo es la muerte. La vi. Ella siempre tuvo los más hermosos ojos

azules. Estaban oscuros y vacíos. Esos ojos me perseguirán siempre. Así es cómo supe

llamé a la enfermera y lo confirmó. Entonces llamé a mi

yo nunca le dije

sobre esa última dosis de drogas".

padre. Eran cerca de las tres de la mañana. Él se presentó allí. Yo

que estaba yéndose, así que

su mano y la miré. Nunca olvidaré sus ojos, Kennedy. Ella sostuvo su

podría sobrevivir hasta mañana de cualquier manera. Así que

no podía dejarla sufrir. Me dijeron que probablemente no

"Ella

ella

estaba

sufriendo

tanto,

Kennedy.

Yo

finalmente

tomé

Kennedy oyó un bajo ruido emocionado e imaginó que éste venía de Carson. Creció gradualmente en un constante gemido, cuando el pequeño cuerpo que sostenía naufragó con violentos sollozos tuvo miedo que la joven mujer pudiera romperse en dos.

"Hey. Te tengo." La sostuvo, frotando su mano arriba y abajo del brazo de Carson. "Deja salir eso, bebé".

“Oh, Dios, Kennedy, maté a mi madre". Carson sentía que iba a vomitar, y tragó duramente varias veces hasta que la sensación pasó.

No". Kennedy forzó a su amiga rodar al otro lado, y se incorporó hasta cierto

punto, tirando de Carson contra ella y la acunó. "Escúchame. No hiciste nada malo. No es

que tú les pidieras la sobredosis, Carson, ¿correcto?"

"No

"C

correcto." La paralegal moqueó y acomodó su cara en un confortable hombro.

"Ella tenía dolor y tu pediste que le dieran medicamento para eso. La gente es forzada

a tomar decisiones así todo el tiempo. Sólo siento que tú tuvieras que hacer eso.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Especialmente cuando estabas allí en el hospital sola. Tú no mataste a tu madre. Debes creer eso, bebé. Fuiste un ángel de la misericordia para tu madre". Kennedy frotó la

que tenga a

alguien como tú en mi vida. Alguien que fuera lo bastante generosa para dejarme ir un poco antes, si eso significara que yo pudiera irme en paz en vez de con dolor. ¿Qué sería la cosa más humana a hacer, Carson, dejarla sufrir o dejarla ir a dormir en paz?"

espalda de su amiga. "Yo espero

cuando llegue al final de mis días

dormir en paz?" Carson hipeaba y aceptó un pañuelo de su amiga. Ella sopló

su nariz y se recostó, mirando fijamente en un par de claros ojos que reflejaban solo

compasión. "Nunca le dije a nadie acerca de esa noche antes. sueños es mi madre que intenta perdonarme?"

¿piensas qué esos

"¿Dor

"Carson

"

Kennedy suspiró. "Nada hay para que ella perdone, ¿entiendes eso?"

“Parte de mí lo hace, sí". Ella se hundió echándose hacia atrás en la almohada. "Pero parte de mi pregunta es si yo hice lo correcta. Si quizás ella no habría preferido morir coherente, incluso si eso significaba tener dolor".

todos

esos sueños que estás teniendo. No es tú madre que intenta perdonarte. Es tú madre que intenta decirte que hiciste la cosa correcta y que no te sientas culpable nunca más".

Kennedy se puso a su lado. "Creo

"

Acarició suavemente la mejilla de Carson "

"¿Tú crees eso?" La diminuta nota de esperanza tiñó la voz de Carson.

"Eso creo", Kennedy se detuvo brevemente. ¿Debería incluso preguntar acerca de su

padre ahora? "Um

Carson, ¿puedo preguntar acerca de tú padre?"

"¿Qué quieres saber?"

"Bien. Dijiste que él murió de un ataque al corazón más o menos un año después de que tu madre muriera". La abogada movió su mano de la mejilla de su amiga a su cabello, ociosa pasando sus dedos a través de éste. "¿Cómo te enteraste de eso?"

"Oh", Carson arrastró una larga respiración estremeciéndose. "Había salido de compras todo el día con una amiga. Llegué a casa y había todos esos confusos mensajes en mi contestador automático. Toda esa gente que conocía intentaba localizarme, pero ninguna de ellas decía por qué. Finalmente, el último mensaje era de la policía de Dallas, dejando un número y diciéndome que los llamara. Yo estaba aterrorizada. Pensé que la casa de papá había sido asaltada, o él estaría en un coche destrozado, o algo. Eso nunca

se me ocurrió

De cualquier modo, llamé y me dijeron que él había muerto de un ataque

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

al corazón. Uno de sus amigos se preocupó cuando él no se presentó para el desayuno. Él siempre desayunaba con sus amigos los sábados. Ellos se dirigieron a la casa y la camioneta de papá estaba allí, entonces llamaron a la policía y una ambulancia. Pero nadie sabía cómo encontrarme".

"Déjame poner esto en orden". Kennedy sentía una irracional cólera. ¿Qué clase de gente deja mensajes como esos en un contestador automático? "¿Tú estabas sola cuando tu madre murió, y tú estabas sola cuando te dijeron que tu padre había muerto?"

"See", Carson sentía que lloraba otra vez, pero se dio cuenta que literalmente no tenía

¿Quieres

más lágrimas. Rodó sobre su costado de espaldas a su amiga. "See. Um permanecer aquí conmigo hasta que me quede dormida?"

"Por supuesto que lo haré", Kennedy se arrimó contra la espalda de Carson y puso vacilante la mano en su cadera.

"A veces, me gusta pensar que ellos están allí arriba, cuidando por mí. Otras veces No sé lo que creo". Carson colocó la espalda contra el largo cuerpo detrás de ella y sintió su cuerpo comenzar a relajarse. "Todo lo que sé, es que estoy realmente cansada de estar sola".

Unos labios rozaron la nuca de Carson. "No tienes que estar sola ya, si tú no deseas estarlo".

"No". Algunas lágrimas más se escaparon, pero esta vez eran mucho menos

dolorosas. Bajó su mano y tiró de la mano de Kennedy de su cadera, arrastrándola hasta que estuvo presionada contra su estómago. Ella plantó su propia mano firmemente sobre

quieres tu dormir aquí toda la noche

ésta, manteniéndola en el lugar. "¿Quieres conmigo?"

Kennedy besó su cabeza otra vez, y entonces apretó su agarre alrededor de la cintura de Carson. "Estaré aquí por la mañana cuando tu despiertes".

"¿Promesa?"

"Palabra de explorador".

"Gracias. Por escuchar todo esto".

"Gracias por confiar en mi suficientemente para compartirlo, Carson".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Kennedy sintió el pequeño cuerpo poco a poco ir aflojando, y escuchó la suave respiración que se hacía más profunda y regular.

¿Cuánto tiempo has estado manteniendo todo eso adentro, mi amiga? ¿Casi tres años? Hace mucho tiempo que tendrías que haber dejado salir todo esto. Ella suspiró pesadamente, y finalmente se permitió llorar silenciosamente durante varios minutos, dejando un momento para sus propios demonios.

No tenía idea de cómo tratar a alguien que había perdido a sus padres. Demonios, yo no tengo idea si dije las cosas adecuadas o no. Supongo que lo hice bien. Ella está dormida.

¿Eso tiene que ser una buena señal, no?

Se rió suavemente en la ironía de la situación, encontrando el delgado hilo de humor en una triste situación. Bien. Dije a Heidi que Carson estaba durmiendo en la habitación de huéspedes esta noche, ¿no es así? Solo nunca pensé que yo estaría durmiendo aquí también, completamente satisfecha de solo tenerla abrazada. Heidi nunca entendería esto. No lo entiendo yo misma. Era un deseo que iba más allá de lo físico. Una necesidad de cuidar a su nueva amiga, y de protegerla, y de hacer lo mejor para ver que Carson nunca se sintiera sola otra vez.

Duerme, bebé. Yo cuidaré de ti toda la noche. Sintió el cálido cuerpo en sus brazos, y de repente se dio cuenta que no deseaba dejarla ir. Creo que me tendrás por mucho más tiempo que esta noche, Carson. Mucho más tiempo que solo por esta noche.

Frotó su cara contra el cuello de Carson, y permitió que la paz se posara sobre ella. Cuando se quedó dormida, la tormenta pasó, disminuyendo el ligero repiqueteó de la lluvia contra la elevada zona.

Capítulo 3

Kennedy lentamente fue despertando, una parte de ella reacia en separarse alejándose de la agradable neblina que la sumergía. Mmm. Esto es agradable. Se apretó más firmemente contra el cálido cuerpo enroscado alrededor de ella e inhaló, tomando la fragancia del champú herbal en el cabello de Carson.

A decir verdad, ella no se ha movido en toda la noche. Frunció el ceño y después abrió los ojos, cuando valoró su situación actual. Uh, oh. Sus dedos estaban apoyados contra la piel suave. De alguna manera durante la noche, su mano se había deslizado debajo de la camiseta de la paralegal y estaba apoyada en el estómago de la joven mujer.

Pero más allá de la evaluación ella sonrió, cuando se dio cuenta que la mano de Carson estaba también debajo de la camisa, plantada firmemente encima de la suya. Supongo que nuestros subconscientes están en la misma longitud de onda. Suspiró con satisfacción y se permitió saborear el contacto. Estoy disfrutando por aquí demasiado, ella se corrigió. Especialmente considerando las circunstancias que me trajeron aquí.

Se levantó sobre su brazo libre y cuidadosamente miró detenidamente en la joven mujer, estudiando su perfil dormido. El sol se filtraba a través de las cortinas en la cercana ventana, pintando a ambas en un largo pedazo de luz, y proporcionando una calidad etérea a la piel de Carson. Pobrecita. Espero que una buena noche de sueño le dé una nueva perspectiva sobre las cosas. ¿Cómo va a sentirse cuando despierte? Espero que no se avergüence acerca de abrirse a mí con eso.

Sintió al sólido cuerpo comenzar a moverse, y agachó su cabeza, poniendo un suave beso suave sobre la mejilla de la joven mujer.

"Buenos días, Carson".

La paralegal giró su cabeza y verdes ojos se entreabrieron mirando a Kennedy.

"Uggh". Carson sentía sus ojos como lija y no podía respirar de ninguno de los dos orificios de su nariz. "Siento como si un camión hubiera corrido sobre mi cara".

"Probablemente por quedarte dormida justo después de llorar". Largos dedos involuntariamente acariciaron el estómago de Carson y la joven mujer saltó en respuesta. "Oh. Lo siento".

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Por

?"

Carson de repente se dio cuenta donde estaban sus manos y sonrió

¿eh?"

avergonzada. "Um

Cuidadosamente quitó su mano posada sobre la de Kennedy.

lo

siento.

Supongo

que

te

tuve

un

poco

atrapada,

"Nah". La abogada dejó su mano donde esta estaba. "De todos modos, pienso que mi mano debió haber comenzado esto". Ella hizo ligeros círculos contra los sólidos músculos y movió su cabeza con una sonrisa. "Caramba, Carson apuesto que yo podría rebotar sobre tu estómago".

"Quizás alguna vez, y si tú eres muy buena, te dejaré probar eso". La rubia batió sus pestañas.

"Puedo ser muy, muy buena". Kennedy flirteó y entonces su frente se frunció cuando se puso mucho más seria. Sacó su mano de debajo las cobijas y delicadamente empujó el cabello de Carson alejándolo de su cara. "¿Cómo te sientes?"

"¿De arriba? No puedo respirar. Yo estoy mucho mejor". La paralegal bajó la mirada, temiendo encontrarse con unos claros azules ojos evaluándola. Ella probablemente piensa que soy una mujer un poco psicótica después de anoche.

"Puedo decir eso." Kennedy inclinó su barbilla. "Eso no es lo que quiero decir", ella amortiguó su voz. "¿Estás bien? ¿Necesitas hablar más?"

La rubia tragó, aún insegura de donde estaban paradas la una con la otra. "No. Estoy "

bien. Lo siento yo te necesitaba anoche. Yo

Unos labios rozaron ligeramente los de Carson, silenciándola. "No necesitas disculparte, Carson. Estoy solo apenada acerca de que tú perdieras a tus padres. Eres demasiado joven para haber pasado todo eso".

"Gracias por estar aquí para mí". La paralegal sonrió tímidamente.

"No hay problema". Kennedy miró fijamente concentrada en su amiga. "Siempre que me necesites, todo lo que tienes que hacer es llamar. Quiero que lo sepas, ¿ok?"

"Ok". Carson en parte se levantó y puso una mano alrededor del cuello de Kennedy, tirando de ella hacia adelante y besándola suavemente. "Tendré eso en mente."

¿qué opinas acerca de

que nos castigue con algún omelette mexicano mientras que te das una ducha? El vapor debe ayudar a tu respiración".

Una abogada sorprendida se lamió sus labios y sonrió. "Um

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"¿Cómo puedo rechazar una oferta como esa?" Carson probó la lámpara en la mesita de noche y frunció el ceño. "Excepto que no podré secar mi cabello 19 ".

"Sí lo harás". Kennedy se incorporó y recorrió una mano a través de sus revueltos mechones oscuros. "El otro lado de la casa tiene un generador de reserva. Después de que te bañes puedes secarte en el medio baño allá. Y dado que el agua caliente y el calentador de la pared en el cuarto de baño son accionados por el gas, eso no será un factor".

"Genial". La paralegal renuente se levantó y se estiró. "Entonces te veré en un rato".

"See".

Kennedy miró pensativamente cuando la joven mujer desapareció del cuarto. Pienso que podría acostumbrarme a tenerla alrededor, musitó para sí. Sep. No será difícil en absoluto. Y no puedo creer que esté pensando en eso ya 20 .

***

Cuando el día avanzó, la temperatura se elevó en la verdadera forma de Texas. Dos caballos eligieron su camino a través de una pequeña arboleda de naranjos en el borde de la propiedad de Kennedy, las amazonas disfrutaban de una alegre conversación. El sol calentaba a ambas mujeres, y el olor de la tierra humedecida por la lluvia vagaba encima agradablemente alrededor de ellas.

La abogada deseó comprobar en la huerta para cerciorarse de que la lluvia y el viento de la tormenta de anoche no hubieran hecho ningún daño serio a los árboles. En esta época del año no había flores y muy poca fruta en los árboles para preocuparse sobre eso, así que ella sobre todo observó las hojas y las ramas comprobando fracturas, también pérdida de tierra alrededor de la base de los troncos de los árboles. Ellas alcanzaron la última hilera y suspiró con alivio, satisfecha que los árboles habían resistido la tormenta ilesos.

19 ¡Oh, es la muerte! „No podré secar mi cabello‟ ¿Qué les pasa a estos yankees? 20 Bueno, me aburrieron. Lo demás como dijo Karina, “lo dejo a su criterio”. Sorry.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Gracias por cabalgar conmigo." Ella miraba a Carson, que tenía en una gorra de béisbol y lentes de sol para proteger su cara de más quemaduras. "Tengo que hacer esto después de cada tormenta."

"Muchos árboles para solo tu hermano y tú." La paralegal lentamente miró el área, absorbiendo la silenciosa paz de la pequeña huerta.

"Yo envío a algunas de ellas a casa de mis padres." Kennedy jugó con sus riendas, re- atando el nudo que sostenía las dos largas correas de cuero. "Y llevo muchas de éstas al albergue para los que no tienen casa en la ciudad. Pero Pete y yo somos adictos al jugo de naranja."

"Tcchh. ¿Adicta al jugo, huh? Y aquí estaba yo comenzando a preguntarme si tu tenías algún vicio en algo." Carson sacudió su dedo en fingida amonestación. "En el corto tiempo que te he conocido, me he enterado que tú no bebes cafeína y tú no tienes una onza de alimento basura en tu cocina. La única vez que tú bebiste alcohol fue cuando estabas tomando un vaso de vino en tú propia casa. Tienes leche de soja en tu refrigerador, pero comiste pastel de queso. Te he visto comer fajitas de camarón, una hamburguesa vegetariana, y omelette hechos con los huevos de las gallinas de corral. Estoy asumiendo que tú eres una ovo-lacto-pesca-vegetariana, ¿correcto?"

"Culpable de los cargos." Los ojos de la abogada brillaron. "Aunque puedo pensar en algunas cosas más a la que podría volverme adicta."

¿"Qué se supone que quieres decir?" La paralegal se ruborizó, sintiendo el calor de la mirada de su amiga.

"Oh, nada." Por ahora. Kennedy ligeramente golpeó a MaryD, dirigiendo al bayo de vuelta en la dirección del establo. "Hay un par de horas hasta que nosotras tengamos que irnos para el aeropuerto. ¿Tú deseas dirigirte de nuevo a la casa?"

"Yeah." Carson y Missy se rezagaron. La briosa yegua había inmediatamente aceptado a Carson, no que Kennedy estuviera sorprendida por eso, dado la recepción que la rubia había recibido de los otros miembros cuadrúpedos de su hogar. "Necesito empacar mis bolsos y ponerme algo que no huela a caballo."

“Siempre me ha gustado el olor de la carne de caballo," la abogada bromeó, mirando sobre su hombro.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Honestamente, a mí también." La rubia sonrió. "Cuando era pequeña, mi mejor amiga

y yo íbamos a montar a caballo cada tarde de sábado. Pienso que nuestras madres

anhelaban eso incluso más de lo que nosotros lo hacíamos. Nos dejaban a nosotros salir

a los establos de alquiler y éramos niñas libres durante dos horas."

"Mi padre me traía a caballo antes de que pudiera caminar." Kennedy se retrasó, cuando dejaron los árboles y tuvieron espacio para montar lado a lado. "Estuve compitiendo en el rodeo en la división júnior, cuando yo tenía cinco años. Esa fue una de las pocas cosas que hice al crecer de las que mi padre estaba orgulloso."

"¿Cómo podría él no estar orgulloso de ti?" La voz de Carson estaba teñida con enojo. "Tú eres inteligente, posees tú propia firma jurídica, le desvives por tú comunidad, y tú eres absolutamente maravillosa encima de todo eso."

La abogada sonrió, mirando a su amiga ruborizarse cuando Carson se dio cuenta de lo que acababa de decir. "Gracias. Y él está orgulloso de mí ahora. Pero eso nos tomó un largo tiempo para llegar a donde estamos hoy. Carson, tu creciste en la ciudad, y por lo que has dicho, tus escuelas eran siempre bastante equilibradas étnicamente."

"Sí." La paralegal rió. "Creciendo allí, yo literalmente no vi diferencias en el color de la piel. Especialmente con los niños hispanos. Mi primera pista que mi amiga Alicia Salazar era hispana fue en su fiesta de cumpleaños, cuando todos sus parientes hablaban español y ellos sirvieron pastel y tamales en vez de pastel y helado. No sé por qué su último nombre no me dio una pista. Yo solo nunca pensé acerca de las diferencias. Siempre he pensado que la gente es gente."

"Desearía haber tenido una amiga como tu cuando estaba creciendo." Kennedy miró en la distancia, no realmente viendo nada.

Carson detectó el cambio en la emoción y se deslizó más cerca hasta que sus piernas estaban casi tocándose. "Hicieron los niños que tuvieras una época difícil?" La observadora mujer había notado durante la fiesta de ski que Kennedy usó bloqueador solar SPF 50. Y después durante el masaje en la espalda no fue difícil determinar que no tenía ninguna línea en el bronceado. El pigmento rojizo oscuro que tenía normalmente que Carson creía era un profundo bronceado era de hecho el moreno trigueño color natural de la piel.

"Yo era la única niña de piel oscura en una ciudad pequeña toda blanca, Carson. Y en cierta medida, odié a mi padre debido a eso. Deseaba que hubiera heredado tan

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

malamente el cabello rojo y la piel clara de mi madre. Los azules ojos justo no importaban cuando los otros niños no conseguían acercarse lo suficiente para verlos." La abogada hizo un esfuerzo de atenuar la amargura que todavía a veces sentía. "La mayoría de los otros niños asumieron que yo era de una familia emigrante Mexicana. Aunque la mayoría

de los niños migrantes no iban a la escuela. Me llamaron de muchos nombres

'espalda

mojada'

'indígena'

Estoy segura que tú te imaginas el cuadro."

"Pero eres mitad Comanche, no mexicana." Dos cejas rubias se levantaron en la confusión.

"Oh, yeah, y eso hizo las cosas oh siii mucho mejor," una sarcástica voz respondió. "Incurrí en el error de señalar eso. Entonces conseguí ser llamada de diferentes nombres.

„mestiza.' Dios yo odió oír esa canción en la radio. Golpeó demasiado estar cerca

de casa para mí. Nadie quería ser mi amigo. Los niños blancos no deseaban hacer nada conmigo. Intenté hacer amigos con los niños emigrantes, pero ningunos de ellos hablaba inglés. Pienso que es en parte porque llevé español durante todo el colegio y la universidad."

'India '

"Debes haber sido bastante solitaria." Carson estiró una mano y frotó ligeramente la pierna de su amiga.

“La escuela elemental fue áspera y cuando estuve en la escuela intermedia. Pero la preparatoria me dio una segunda oportunidad porque era mucho más grande y los niños del condado entero todos fueron a la misma escuela." La abogada cerró los ojos brevemente, disfrutando el contacto contra su piel cubierta algodón.

"Bien, eso es bueno. Una segunda oportunidad es buena, ¿no es así?" La paralegal sintió una mano grande cerrarse sobre la suya.

"La verdad es que no." Kennedy rozó con su pulgar los nudillos de Carson y después liberó su mano. "Hice lo mejor para olvidar mi herencia de comanche, y creo que rompí el corazón de mi padre al hacerlo. Hice amigos con todos lo que no me conocían de niña de la escuela intermedia. Dije a todo el mundo que preguntaba acerca de mi color de piel que estuve fuera todo el verano y solo tenía un buen bronceado. Nadie entonces cuestionó mi último nombre porque nadie lo reconocía como nombre indio. Nunca invité a nadie a mi casa porque no quería que vieran todos los objetos indios que nosotros teníamos. Yo me uní al equipo de rodeo, aprendí a meter el rapé, y llegué a alborotar todo alrededor.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Nosotros subíamos a las colinas en los fines de semana y fumábamos hierba y dejábamos nuestros traseros libres."

"Tu seguro has cambiado." La joven mujer estudió cautelosa el perfil.

"Yo tenía una cosa a mi favor." La morena medio se giró en la silla de montar, el cuero bien-engrasado crujió con su movimiento. "Era inteligente. No importaba cuanto yo salía en el fin de semana, siempre conseguía hacer lo correcto en la escuela durante la semana. Y sorprendentemente, el ser una lesbiana ayudaba bastante, porque no tenía novios, y no tenía esa escena entera para distraerme. Por supuesto no había ninguna otra gente gay en Alpaine, Texas, por lo menos ninguno que yo estuviera enterada."

"Tú lo sabias en la preparatoria?" La voz de Carson chirrió. "Vaya, y yo todavía no salgo del todo."

"Oh, demonios No." Kennedy movió su cabeza. "En absoluto lo sabía en la preparatoria. Pienso que la única cosa que habría sido peor que ser una india habría podido ser una india lesbiana. Guardé mi atracción en las chicas para mí. Yo luchaba contra eso."

"¿Luchabas?" La rubia frente se levantó.

"Ya tenía problemas por lo otro. Y le daba palizas a cualquier persona de la escuela secundaria que sacara el hecho que era comanche. Bastante pronto la gente aprendió a guardar mi secreto. Tenía una difícil reputación que conservar. Con ellos y con la poca gente que preguntó mi orientación sexual." La abogada se rió suavemente. "No estoy segura que dar palizas a la gente fuera el mejor camino para intentar convencerlos que no era gay. Salí con algunos, apenas lo suficientes para mantener los rumores a raya. Pero nunca les permití hacer algo más que besarme. Si ellos fueron atrás al cuarto del armario el lunes y dijeron cosas que no sucedieron, pienso que solo sirvió para ayudar más a mi fachada."

"Tú

nunca has dormido con un hombre?" Carson mordió su labio inferior.

"No." Kennedy escudriñó en el sol, que caía más bajo en el cielo. "Yo siempre supe que era diferente de las otras chicas. Especialmente cuando me di cuenta que en los juegos de fútbol pasaba la mayor parte de mi tiempo mirando al equipo de porristas en lugar del equipo de fútbol. Llevó un rato entender exactamente que estaba sucediendo. Sabía que vería chicas y seguro yo tendría esta reacción, muy adentro, estaba bastante segura que no tenía regreso. Estaba avergonzada de mí misma. Iba furtivamente a la

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

biblioteca cerca en la universidad estatal y leía todo lo que podía conseguir en mis manos. Me costó mucho el admitir que yo era gay, pero después de que lo hice, sabía que tenía que salir de Alpaine. Mis buenas notas eran mi boleto de salida."

"¿Cómo para qué?"

"Entre mis notas y mis raíces indias, me ofrecieron una beca completa en una pequeña universidad liberal de artes en Nuevo México." Una amplia sonrisa agraciaba la cara de Kennedy. "Un lugar donde estaba bien ser comanche y estaba bien que te gustaran las chicas. Y entonces vine aquí a Austin a la escuela de derecho, eso era una buena cosa, también, porque era tan liberal aquí comparado al resto del estado."

"Yeah." La paralegal parecía triste. "Desearía haberme aprovechado de eso cuando estaba en escuela aquí. Yo estuve mucho en el closet entonces, incluso yo no completamente entendía que estaba sucediendo conmigo. Salía con chicos."

"Apuesto que tú lo hiciste." Kennedy sonrió cariñosamente. "Tú eres demasiado linda para no haberlos atraído."

"Gracias." Carson bajó la mirada, prestando demasiada atención en la herramienta de cuero enrollado en la silla de montar. "Cometí algunos errores, eso es todo."

"Por qué?" La abogada extendió su mano, frotando sus dedos contra la mano de su amiga. ¿"Por qué tu dormiste con alguno de ellos?"

"Yeah," Carson respondió con tristeza. "No amé a ninguno de ellos. No es que haya habido muchos. Únicamente tres, en realidad. A veces yo creo que solo los utilicé. Mantuve el pensar que eventualmente podría ser bueno con alguien, el sexo, quiero decir. Con dos de ellos solo dormí una vez y después inmediatamente los dejé. Pienso que de verdad herí sus sentimientos."

"Carson." Kennedy eligió sus palabras cuidadosamente. "No seas tan dura contigo. Mucha gente, especialmente en sus tempranos 20 años, experimenta. Y la mayoría de las lesbianas han estado con hombres. Soy la excepción, no la regla. Algunas mujeres incluso consiguen casarse antes de que ellas imaginen esto."

"Eso

no te molesta?" La paralegal se deslizó de la silla de montar, cuando llegaron a

los establos. "Mi pasado, quiero decir."

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"No." Kennedy también desmontó y se acercó, tomando las riendas de su amiga. "Ven. Vamos a dejar a estas damas en sus casillas y entonces tú y yo podemos hablar de esto un poco más, ¿está bien?"

"Ok." Carson se irguió un poco, sintiéndose mucho mejor sobre si misma de lo que estaba algunos momentos antes.

Hicieron rápido el trabajo de desensillar los caballos y de cepillarlos. Carson disfrutó la tarea inmensamente. No había ayudado a cuidar de un caballo desde que estaba en séptimo grado. Ese fue el año que su amor por los caballos había sido remplazado por un amor igual para su grupo en la escuela, y todas las actividades que iban con ser un adolescente.

Ella terminó de peinar la cola de Missy y cerró la puerta de la casilla, recibiendo un

toque de la nariz de la yegua blanca a su espalda en el proceso. ¡"Hey!" Volteó y frunció

el ceño cuando aseguró el pestillo de la puerta. ¿"Qué fue eso?"

"Creo que las he malcriado," una baja voz ronroneó en su oído por detrás. "Ella quiere una manzana." Kennedy recuperó una de un barril y se la dio. "Adelante. Ella espera siempre conseguir un regalo después de que ha sido acicalada."

"Oh." La paralegal tomó la manzana y la sostuvo en su mano. Rió cuando los pelos finos en el hocico del caballo cosquillearon la palma de su mano. “Eres una dulce chica."

"Yeah." La abogada envolvió sus brazos por atrás de la cintura de Carson y con su

nariz frotó su cuello. "Ella no es la única chica dulce aquí adentro." Dirigió juguetonamente

a su amiga encima de algunas grandes balas de heno apiladas en una casilla vacía,

soltándola y tirándose abajo en la suave pila, palmeando el espacio a su lado. "Ven aquí,

cariño."

Carson sonrió y se recostó abajo en la fragante paja. Se sintió mareada interiormente cuando un cuerpo largo la abrazó y Kennedy cubrió un brazo cruzándolo por el estómago. "Carson." La abogada vagaba recorriendo la palma de su mano arriba y abajo de un antebrazo expuesto. "Escúchame. Soy bastante realista sobre las cosas. No me importa con quién tu saliste en el pasado y no me preocupa con quién dormiste o con quien no lo hiciste. Todo lo que me importa acerca de esto es que estás aquí, ahora."

"Tú no tienes idea de lo reconfortante que eso es." Carson se rió suavemente con alivio. "Tú no tienes ese síndrome de la puta virginal como muchos de los muchachos Bautistas con los que salí tenían."

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

¿"Disculpa?" La mano de Kennedy momentáneamente se detuvo y se levantó un poco para conseguir una mejor mirada en su amiga. ¿"Síndrome de la puta virginal?"

"Yeah." Carson soltó una risita. "Nosotras bromeábamos con el hecho que todos los buenos muchachos baptistas deseaban casarse con una virgen que fuera buena en la cama."

"Suena como muy horrible para que una chica viva con eso." La abogada resopló, y se dejó caer de nuevo en el heno. "Vaya. Yo pensé que las lesbianas podrían ser estereotipadas. Nunca conseguí tampoco demasiado en las políticas de la forma de vida gay, por lo menos no fuera de algunos de los asuntos legales que yo he manejado. Quizá debería haberlo hecho. Yo solo siempre pensé que amor es amor. Que las mujeres van, desde las lesbianas corriendo del lápiz labial, pollitas que usan más maquillaje que muchas mujeres rectas, a las que no afeitan sus piernas o axilas. Sin bien mi propio gusto personal no cae en alguna parte entre esos extremos, intento no juzgar a ninguna persona. Esta forma de vida es ya bastante difícil como para hacer sentir a la gente mal acerca de cómo ellos llegaron allí."

"Ahora desearía haber tenido una amiga como tú en el colegio." La mujer más pequeña cambió de posición, presionándose más cerca al cálido cuerpo junto a ella. "Quizá yo no habría estado asustada."

"Bien." Ágiles dedos se movieron a través de los rubios mechones. "Nosotras somos amigas ahora, ¿no es así?"

"Yeah." Carson sentía la cálida respiración en su piel, y entonces unos suaves labios presionaron contra su quijada, moviéndose hacia arriba a sus propios labios. Cerró los ojos y se dejó llevar, perdida en la sensación, abriendo su boca e invitando a Kennedy a explorar.

La abogada suspiró y rodó encima, suspendiéndose sobre su amiga, sin romper el contacto. Su mano vagó arriba y abajo del costado de Carson, finalmente rozando contra el lado de su pecho a través del suéter de algodón que la rubia estaba usando. Oyó un gemido de ánimo, y lentamente movió su mano hacia abajo deslizándose debajo de la camisa, explorando el estómago de Carson, poco a poco moviéndose más arriba hasta que sus dedos engancharon debajo del sostén de Carson, empujándolo y remontando las suaves curvas que encontró allí.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

Carson envolvió sus manos alrededor de los bíceps de Kennedy, sujetándolos y tirando de la morena abajo más cerca contra ella. Se arqueó en el contacto y sintió los suaves labios mordisquear en su cuello, trazando su camino hasta su oreja. Esto era tan diferente. Ella besó un poco a otras mujeres, pero ninguna la había tocado así. Los hombres con los que había estado eran todos duros, insistentes, y resueltos, pero esto esto era suave, cálido y sin prisas. Giró su cabeza y se besaron otra vez, mientras los dedos de Kennedy continuaron jugando contra su piel.

La alta mujer se interrumpió y se levantó en parte estudiando el oscuro iris verde que

resaltaba vivamente contra su fondo blanco. "Carson, yo

no deseo presionarte."

"Tú no lo haces." La rubia alargó una mano, tocando un cincelado hueso de la mejilla.

"Pero

y no tomes esto de manera incorrecta. No creo que esté preparada para mucho

más

justo todavía. No es que no me atraigas tú. 'Créeme, tu me atraes mucho."

"Y estoy para ti." Kennedy destelló una sonrisa sensual. "Que es en parte por lo quiero ser cuidadosa contigo. Tomar esto lento. No quisiera que nos conociéramos en la cosa

que si

nosotras finalmente

conseguiremos más

encantadoramente. "Dios, tu eres hermosa." Agachó su cabeza y rápidamente besó a la pequeña mujer.

física que no llegáramos a conocernos la una a la otra primero. Yo creo

mantenemos las cosas marchando entre nosotras de esta manera

“Se detuvo brevemente cuando Carson se ruborizó muy

"Kennedy, cuando esto suceda, yo quisiera que esto de verdad significara algo."

Intentó respirar regularmente, su cuerpo zumbaba desde la exploración de Kennedy. "No

es que tú no signifiques algo para mí. Me importas mucho, pero yo difícil momento, no sé si entiendes lo que quiero decir."

estoy teniendo un

"Entiendo." Expertos dedos embromaron la piel sensible una vez más, y la abogada besó tiernamente los pechos a través de su camisa. "En este corto tiempo, ya me importas también, Carson." Kennedy renuente sacó su mano debajo de la camisa de Carson, y la dejó sobre la cadera de la joven mujer. "He esperado un largo tiempo. Puedo esperar más, porque quisiera que fuera especial, también. Que es por lo que creo que nosotras mejor paramos por ahora. Además, tú necesitas arreglarte para ir al aeropuerto."

"Sí, y yo necesito conseguir algún tiempo extra, ahora." La rubia se sintió media levantada, medio tirada en sus pies.

"¿Por qué es eso?" La abogada se sacudió las pajitas.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Pienso que con una ducha fría pudo estar en orden." Carson sonrió tímidamente. "O por lo menos tibia."

"Oh." Kennedy se rió suavemente y tiró de la mujer más baja en un cálido abrazo. "Puede ser que necesite uno también. Sugeriría que nosotras lo compartiéramos, pero pienso que eso podría derrotar el propósito."

“Sí eso podría." La rubia enterró su cara en un sólido hombro y sintió que los brazos de Kennedy se apretaban alrededor de ella. "O nosotras podríamos solo estar paradas aquí así por el resto de nuestras vidas."

"Para mí perfecto." Kennedy recargó su barbilla en la cabeza de Carson y cerró los ojos, absorbiendo la sensación del sólido cuerpo en sus brazos, memorizándola para los días por venir en que estuvieran vacíos otra vez.

¿"Kennedy?"

¿"Hmmm?"

"De verdad que ha sido muy agradable este fin de semana." La voz de Carson fue ahogada contra la camisa polo de algodón.

La abogada besó su frente. “Para mí también, bebé."

***

Carson salió del elevador y abrió una de las grandes puertas dobles de vidrio en la oficina. Ella cambió su maletín de un hombro al otro e hizo su camino de memoria a la cocina para servirse una taza de fuerte café. La hora pico del tráfico fluyendo en el centro de Dallas había estado tan pesado que tuvo tiempo para terminar su té en el auto en el trayecto.

El despertar a la dura realidad de la mañana del lunes le había parecido una cruel injusticia. El recuerdo de los suaves tristes besos en el 4 Runner en el estacionamiento del aeropuerto fue agridulce. Eso había tomado un extremado acto de verdadera voluntad para salir de la camioneta, dando la espalda, y caminado dentro de la terminal. Había insistido en que Kennedy no entrara y esperara con ella en la puerta de embarque. Eso

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

podría haber sido demasiado duro para resistirse de besar a la morena belleza otra vez, y seguramente no habría estado bien para algunos de los más conservadores pasajeros.

Suspiró pesadamente, poniendo los recuerdos en un fondo abrasador, y caminó por el largo alfombrado pasillo, cabeceando saludos a varias secretarias en sus cubículos de trabajo. Gimió cuando rodeó una esquina y vio todas las cajas de documentos del juicio apilados fuera de su oficina. Dejando el maletín encima de una caja, buscó en su bolso su llave de la oficina y oyó el suave clic cuando se abrió la puerta.

"De regreso a la realidad," masculló para sí. Dejó la taza de café en su escritorio y se movió detrás de el para mirar por la ventana. "De nuevo a mi encantadora vista de la central eléctrica." Su oficina daba sobre el borde del noreste del centro, frente al River Trinity. En la mayoría de los días ella no veía realmente el agua del río, porque esta estaba demasiado baja. Pero el alto humo de las chimeneas de la central eléctrica estaba siempre a la vista.

Encendió su computadora y miró la pantalla venir a la vida. “¡Oh, buen señor!" Durante el agradable fin de semana se había completamente olvidado de que había estado fuera de la oficina en un juicio por una semana. Gimió cuando miró sus correo en su In-box. "Ciento treinta y dos mensajes."

Se sentó y comenzó a comprobar metódicamente a través de los varios correos, abriendo primero los que estaban con los sobres rojos ' urgentes ' al lado de ellos. "Hmmm. No doy un higo sobre tus nuevos clientes, Steve. No pienso que ellos valgan un

sobre rojo." Eliminó el mensaje y se trasladó al siguiente rojo. "Sí, quería sentarme en la

que fue celebrada el viernes. Oh, bien Espero que ellos guardaran

algunos folletos para mí." Ella lo suprimió

reunión 401K

y oyó una clara voz detrás de ella.

"Sí." Se giró al otro lado y rodó sus ojos. "Aw, Kevin, entra." El mensajero de la oficina le sonrió ampliamente cuando él puso una caja enorme de correo en el lado de la mesa que estaba contra la pared próxima a su escritorio.

"Lo siento, Carson," él se disculpó. "El Sr. Moore ha estado aquí desde las siete de la mañana, y él me dijo que la primera cosa que hiciera fuera que recibieras tu correo."

"Gracias." Logró sonreír cuando el simpático estudiante salía de su oficina. Agarró su abre cartas y excavó en la caja, agarrando un puñado principalmente de los sobres

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

grandes Manila. Se giró nuevamente para mirar por la ventana, y comenzó a abrir el primer paquete.

"Traigo otra entrega para ti." Oyó la voz de Kevin detrás de ella.

¿"Más correo? Oh bueno." Se volteó y paró. Y miró fijamente. "Oh."

"Eres valiosa para alguien." El mensajero dejó un florero grande de cristal en su escritorio imitación de roble. En el florero había una docena de rosas amarillas. ¿" Aquí está bien? ¿Carson? Hola, tierra a Carson." Él rió.

sí. El escritorio está muy bien." Se levantó y tomó una tarjeta de un sostenedor

que estaba metido entre las fragantes flores. Sonrió y entonces hizo una pausa, mirando hacia el mensajero parado en la puerta. "Adiós, Kevin." Ella juguetonamente le señaló que

se fuera.

"Um

"Aw, hombre. Yo no sabía incluso que estuvieras viendo a alguien. ¿No vas a decirme de quién son?" Grandes ojos de cachorrito preguntaron.

"Nop." La paralegal se movió hacia él y él se hizo hacia atrás en el pasillo. "Gracias. Ahora, vete." Cerró la puerta y dio vuelta, recargándose contra ella. El olor de las rosas llenaba ya su oficina. Sacó la pequeña tarjeta del sobre y sonrió cuando la leyó:

Carson - gracias por uno de los mejores fines de semana de mi vida - Kennedy.

¿"Ahora cómo se supone que yo logre hacer algún trabajo?" La paralegal sintió un fuerte latido familiar en su estómago y se sentó débilmente en su sillón, reclinándose y solo mirando fijamente en las flores. Tomó el teléfono y se movió haciendo clic a través de sus mensajes de E-mail guardados, localizando un número. Pulsó los dígitos en el teclado y esperó.

"Kennedy Nocona." La firme voz se posó sobre ella como una cálida frazada.

"Hey." Carson de repente se sintió nerviosa. "Um hermosas."

gracias. Las rosas son realmente

"Oh. Hola." El tono de la abogada se suavizó perceptiblemente. "Me alegra que te

hayan gustado. Yo

espero que tu no pienses que eso es demasiado."

"No." La paralegal dio un puntapié a sus zapatos debajo del escritorio y metió una pierna debajo de sí. “Es realmente dulce. He recibido varios ramos en el pasado, pero nunca recibí una docena de rosas antes."

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

¿"De verdad?" Kennedy se animó. "Yo lo hice bien, ¿huh?"

"Muy muy bien." Carson sonrió. "Me encantan."

"Solo quería asegurarme de que tu supieras cuanto disfrute de tu compañía." La abogada movía una pluma entre sus dedos mientras hablaba. "De verdad me gustaría verte otra vez."

"Tu puedes venir aquí este fin de semana, si tu deseas." La rubia cruzó sus dedos de la mano y del pie, y cerró sus ojos apretándolos, esperando.

"Yo puedo hacer eso." Kennedy hizo clic alrededor con su ratón, localizando su

agencia de viajes en línea. "Hay un vuelo que sale la tarde del viernes que llegaría a

Dallas a las 7:00 PM. Y

El vuelo de regreso estaría

saliendo a las 8:00 PM. El domingo. ¿Qué te parece eso?"

" Ella cliqueó un poco más "

¡"Genial!" Carson deseó saltar y gritar, pero consiguió permanecer en su asiento. "Eso sería maravilloso."

"Hecho." La abogada completó la transacción e imprimió la confirmación.

¿"Tan rápido?" Los ojos grises crecieron de par en par.

"Yeah." Kennedy dobló el pedazo de papel y lo metió en su maletín. "Tengo bastantes millas de viajero frecuente para volar ida-vuelta a Estambul gratis, si quiero."

Entre, "ella dijo

en voz alta. Tamara asomó su cabeza por la puerta y dejó salir un grito de asombro cuando miró el ramo. Entró de puntitas silenciosamente y se sentó en la silla de visitas delante del escritorio. "Me tengo que ir. Envíame un E mail de los detalles del vuelo y yo iré a recogerte el viernes."

"Wow." La paralegal oyó golpes en su puerta. "Un segundo, Kennedy

"Lo haré." La abogada sintió su corazón volcarse un poco. "No puedo apenas esperar."

"Ni yo." Carson dejó salir un pesado suspiro. "Te veo el viernes."

"Cuídate."

La paralegal oyó la otra línea desconectarse, y dejó lentamente el receptor de regreso en la horquilla. Se dio vuelta para hacer frente a su amiga. "Hey."

"Vine a preguntar cómo fue el fin de semana, pero estoy suponiendo que éste fue realmente bien." La abogada sonrió ampliamente a su amiga.

“Los ojos más azules de Texas” de Linda Crist Scribd y XWPColección (Facebook)

"Oh, sí." Los ojos verdes destellaron con fascinación.

"Tu no

"

Las cejas de Tamara se levantaron.

¿"No

?"

Carson frunció el ceño. "Oh. No." Ella se ruborizó. "Nosotras solo tuvimos un

rato realmente agradable, eso es todo. De hecho, ella viene aquí este fin de semana."

¿"De verdad?" Los ojos de la abogada se ensancharon. ¿"Alguna oportunidad para que yo la conozca?"

"Quizás." Carson considero por un momento. ¿Estaba ella lista para compartir? “Quizá nosotras podríamos reunirnos contigo y Sarah para almorzar el sábado."

"Hey. No intento estar empujando." Tamara se recargó en la silla y cruzó sus piernas. "Solo estoy feliz por ti, Carson. Y admito ser un poco protectora, también. Me gustaría conocer a la mujer que envía una docena de rosas después de una primera cita. Incluso si esta fue una cita de largo fin de semana. Muy buena elección del color, aunque No demasiado adelantada."

¿"Qué quieres decir?" La paralegal se inclinó más cerca de su escritorio, inhalando la fragancia de las rosas.

"El amarillo es por amistad." La abogada se levantó. "Bien, necesito ponerme a trabajar, y puedo decir por esa pila de correo que tú lo harás también. ¿Deseas ir a almorzar?"