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Intervención Sociocomunitaria Gloria Pérez Serrano (Coord.)
Intervención
Sociocomunitaria
Gloria Pérez Serrano (Coord.)

COLECCIÓN MÁSTER

Intervención

Sociocomunitaria

GLORIA PÉREZ SERRANO (Coordinadora)

UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

2330437MR01A01

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© D. a Gloria Pérez Serrano D. a Inés Gil Jaurena, D. a Isabel María Ortega Sánchez, D. a María José Albert Gómez, D. Juan García Gutiérrez, D. Miguel Melendro Estefanía, D. Elías Ramírez Aísa, D. Ángel de Juanas Oliva, D. a María Luisa Sarrate Capdevila, D. a María del Pilar Quicios García, D. a Nieves Almenar Ibarra, D. a Elisa Gavari Starkie, D. a María García Amilburu, D. a María José Bautista-Cerro Ruiz y D. Daniel Domiínguez Figaredo.

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a un sistema de evaluación antes de ser editadas.

ISBN: 978-84-362-6143-1 Depósito legal: M. 4.309-2011

Primera edición: febrero de 2011

Impreso en España - Printed in Spain Imprime y encuaderna: CLOSAS-ORCOYEN, S. L. Polígono Igarsa. Paracuellos de Jarama (Madrid)

Auxiliar de edición: Ángel de Juanas Oliva

ÍNDICE

Presentación

21

 

I

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA:

FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS Gloria Pérez Serrano e Inés Gil Jaurena

Tema 1. Concepto, fundamentos y evolución histórica de la Intervención Sociocomunitaria. María del Pilar Quicios García

31

1. Introducción

31

2. Hacia una definición de intervención sociocomunitaria

32

3. Fundamentos de la intervención sociocomunitaria

36

4. Evolución histórica de la intervención sociocomunitaria

39

Bibliografía

46

Tema 2. La comunidad como eje de intervención. Inés Gil Jaurena

47

1. Comunidad y comunidades. Evolución del término y significado actual

47

1.1. Definiciones de «comunidad»

47

1.2. Evolución del concepto «comunidad»

50

1.3. Rasgos y características de la comunidad

51

1.4. Síntesis sobre el concepto «comunidad»

52

2. La intervención comunitaria: del desarrollo comunitario a la ac- ción comunitaria

53

2.1. El desarrollo comunitario

53

2.2. El trabajo social comunitario

55

2.3. La psicología comunitaria

58

2.4. La acción comunitaria

59

3. La comunidad como eje de la intervención sociocomunitaria

60

3.1.

La comunidad como principio

60

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

 

3.2. La comunidad como medio

61

3.3. La comunidad como fin

62

4.

Síntesis: elementos destacables de la comunidad como eje de intervención

63

Bibliografía

 

65

Tema 3. Principios y valores en la Intervención Sociocomunitaria. María García Amilburu, Marta Ruiz Corbella, Juan García Gutiérrez

67

1.

Principios y valores en la intervención sociocomunitaria

67

1.1. La intervención sociocomunitaria como intervención edu- cativa especializada en el ámbito social

67

1.2. Calidad de vida y necesidades humanas básicas. Las necesi- dades básicas de aprendizaje

70

1.3. Principios y valores. La cuestión del relativismo cultural

73

1.4. Principios en la intervención sociocomunitaria

81

Bibliografía

 

88

Tema 4. Derechos y deberes del ciudadano en la sociedad global. María Gar- cía Amilburu, Marta Ruiz Corbella, Juan García Gutiérrez

91

1. Introducción. Los derechos de la comunidad educativa

91

2. La vida en un sistema político democrático

95

 

2.1. Características y modelos de democracia

95

2.2. Configuración de una cultura democrática

96

3. La educación cívica

100

 

3.1. Ciudadanía y educación

100

3.2. Ámbitos y recursos en la educación cívica

103

4. El horizonte humanizador que representan los derechos huma-

 

nos

105

4.1.

Fundamentos de los derechos humanos

105

4.2.

Características de los derechos humanos

106

4.3.

Las generaciones de derechos humanos

108

5. Educación y formación relativa a los derechos humanos

109

 

5.1. Desarrollo de una educación relativa a los derechos huma-

 

nos

109

 

5.2. El programa mundial para la educación en los derechos hu- manos (2005-2009)

112

6. Democracia y derechos humanos en un mundo global

114

Bibliografía

 

118

ÍNDICE

Tema 5. Presupuestos de la Intervención Sociocomunitaria. Contextos gene- rales y desafíos. Inés Gil Jaurena

121

1. Presupuestos de la intervención sociocomunitaria

121

1.1. La participación como presupuesto de la intervención so- ciocomunitaria

124

1.2. Los presupuestos teóricos en la intervención sociocomuni- taria

127

2. Contextos generales de la intervención sociocomunitaria

130

3. Desafíos de la intervención sociocomunitaria

132

3.1. Desafíos de la intervención sociocomunitaria en el momen- to actual

132

3.2. Desafíos de la intervención sociocomunitaria como disciplina .

138

Bibliografía

140

Tema 6. ISC con infancia y otros colectivos en riesgo y dificultad social. María del Pilar Quicios García

143

1. Introducción

143

1.1.

Clarificación de conceptos: Dificultad social o desamparo,

vulnerabilidad, exclusión social

145

2. La infancia en riesgo y dificultad social

147

3. Estructura y características del sistema de atención social a la infancia y adolescencia en riesgo y dificultad social

150

4. Programas de políticas sociales dirigidos. Poblaciones en riesgo y dificultad social

153

4.1. Programa de Intervención social integral para la erradica- ción de la pobreza

153

4.2. Proyectos de Intervención social integral para la atención, pre- vención de la marginación e inserción del pueblo gitano

154

4.3. Programas experimentales sobre malos tratos

155

4.4. Programas de atención a familias desfavorecidas y en situa- ción de riesgo

155

5. Plan nacional integral de apoyo a la familia

156

6. Programas de ejecución de medidas para menores infractores

157

7. Proyecto políticas integrales de infancia

158

8. Proyecto de la Cruz Roja: infancia y jóvenes en dificultad social

158

8.1.

Programa de la Cruz Roja: Menores extranjeros no acompa- ñados

159

9. Programa ciudades amigas de la infancia

160

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

10. Programa de apoyo y respiro familiar

160

11. Programa de la fundación ANAR: un techo solo, no es un hogar

161

Conclusiones

162

Bibliografía

162

Tema 7. Competencias y profesionalización. Interdisciplinariedad y trabajo en equipo. María José Bautista-Cerro Ruiz

165

1. Evolución de la sociedad y de las profesiones

165

2. Perfil profesional y competencias

167

3. Competencias para la intervención sociocomunitaria

172

4. Interdisciplinariedad y trabajo en equipo

176

4.1. Interdisciplinariedad

176

4.2. Trabajo en equipo

178

Actividades complementarias

181

Bibliografía

181

Tema 8. El Open & Social Learning y su potencial de transformación socie- ducativa. Daniel Domínguez Figaredo

183

Introducción

183

1. Contextualización y caracterización de Open Social Learning

184

2. Experiencias de Open Social Learning en España y en el mundo

187

3. El rol de la tecnología

194

4. El contexto de educación superior ante el OSL

197

Actividades complementarias

202

Bibliografía

202

II

SOCIEDAD, TRABAJO Y CALIDAD DE VIDA M.ª José Albert Gómez e Isabel Ortega Sánchez

Tema 1. El trabajo como fenómeno social. María José Albert Gómez

209

1. Concepto de trabajo y perspectivas

209

1.1. Perspectiva interdisciplinar del trabajo

210

1.2. Perspectiva cultural del trabajo

212

1.3. perspectiva humana y social

213

1.4. Perspectiva psicológica-industrial

218

2. Cambios en el entorno socioeconómico y sus implicaciones en el trabajo

219

ÍNDICE

 

2.1. Cambios económicos, tecnológicos y sociales

219

2.2. Cambios empresariales

221

2.3. Cambios en la organización y en la producción

223

2.4. Cambios en el trabajo

227

2.5. Nuevos trabajadores

229

3.

Socialización y trabajo

231

3.1.

La cultura organizacional

232

3.2 El clima organizacional

234

3.3.

Socialización laboral

236

Bibliografía

238

Tema 2. La formación profesional. Elías Ramírez Aísa

239

1. Antecedentes Históricos

239

2. Rasgos y tipos de formación profesional

241

3. Marco jurídico de la formación profesional en España

244

 

3.1. Fuentes jurídicas

244

3.2. El Estado y las Autonomías

248

3.3. La Unión Europea

250

4. Estructura de la Formación Profesional: El Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales

255

 

4.1. ¿Qué es el Sistema Nacional de Cualificaciones y Forma- ción Profesional (SNCFP)?

255

4.2. La formación profesional en el sistema educativo

261

4.3. Los certificados de profesionalidad

268

4.4. Tipos de centros

269

5. La Formación Profesional a medio plazo

270

Bibliografía

 

270

Tema 3. La formación profesional en el ámbito de la intervención socioco- munitaria: salidas laborales. Isabel Ortega Sánchez

273

1. Educación social: formación universitaria para la intervención sociocomunitaria

273

 

1.1. La asociación estatal de educación social (ASEDES)

275

1.2. Código deontológico del educador/a social

276

1.3. Catálogo de funciones y competencias del educador/a so-

 

cial

283

2. Formación en intervención sociocomunitaria para el profesora- do de secundaria

287

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

3.

La formación profesional en intervención sociocomunitaria (FP)

289

Bibliografía

299

Tema 4. Competencias, certificaciones y acreditaciones en la formación la- boral. Elías Ramírez Aísa

301

1. El concepto de competencia profesional

301

2. Modelos de identificación de competencias

304

 

2.1. Modelo ocupacional o conductista

305

2.2. Modelo constructivista

306

2.3 Modelo Funcional

307

3. La Unidad de Competencia: su estructura

309

4. Dispositivos de adquisición, reconocimiento y acreditación de competencias

313

 

4.1. El valor de la experiencia

313

4.2. Reconocimiento de la experiencia en distintos países

315

4.3. El modelo de reconocimiento y acreditación español

319

5. Sobre la formación profesional basada en competencias: Bonda-

des y límites

326

Bibliografía

329

Tema 5. La formación en un entorno laboral cambiante. María José Albert Gómez

331

1. La formación como bien social en un contexto global

331

 

1.1. Interés y valor social de la formación

334

1.2. Nuevo sentido y concepción de la formación

335

2. El nuevo paradigma formativo

339

 

2.1. Nuevos contenidos formativos: Formar en competencias

342

2.2. Nuevos escenarios y modalidades de formación: la forma- ción en la empresa

347

2.3. Formación e innovación en su dimensión social

353

3. Empleos del futuro

354

 

3.1. Nuevos yacimientos de empleo

355

3.2. El nuevo trabajador. Los perfiles más buscados

357

Bibliografía

361

Tema 6. Las TIC, sociedad y trabajo. Isabel Ortega Sánchez

363

1.

Las tecnologías y su impacto en la sociedad

363

1.1. eEurope

364

1.2. Las tecnologías y la educación (eLearning)

365

ÍNDICE

2. Tecnologías y calidad de vida: su influencia en el mundo laboral

368

2.1. Mejorar la competitividad y transformar el mundo del tra- bajo

370

2.2. El negocio electrónico en Europa

371

2.3. Tecnologías y PYMES

375

3. El teletrabajo: la virtualización de los procesos laborales

376

3.1. Programa marco para la innovación y la competitividad (CIP) (2007-2013)

377

3.2. Cibercapacidades para el siglo XXI: estimular la competitivi- dad, el crecimiento y el empleo

377

3.3. Teletrabajo

378

Bibliografía

381

Tema 7. El autoempleo y apoyo a emprendedores. María José Albert Gómez

385

1. El emprendedor. Concepto y tipos

385

1.1. Capacidades cualidades y atributos

387

1.2. Fomento de la cultura emprendedora

389

1.3. El emprendedor como motor del desarrollo social económi- co y personal

394

2. El autoempleo

397

2.1. El Espíritu empresarial

399

2.2. Manifestaciones del emprendimiento

401

2.3. El proceso emprendedor

409

3. La formación y el autoempleo

411

3.1.

Recursos iniciativas y estrategias para la formación y el au- toempleo

411

Bibliografía

417

Tema 8. Prevención de riesgos laborales y calidad de vida laboral. María José Albert Gómez

419

1. Marco contextual de la prevención de riesgos laborales

419

1.1. Marco legal de la prevención de riesgos

420

1.2. De la formación a la adquisición de una cultura preventiva

422

2. Seguridad y salud en el trabajo: Enfermedad profesional. Acci- dente de trabajo

428

2.1. Enfermedad profesional y accidentes de trabajo

429

2.2. Factores de riesgo y técnicas preventivas en el trabajo

433

3. Calidad de vida laboral

436

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

 

3.1. Definición y modelos

438

3.2. Determinantes de la calidad de vida laboral

441

Bibliografía

443

 

III

ANIMACIÓN E INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA María Luisa Sarrate Capdevila y M. Melendro Estefanía

 

Tema 1. Políticas y modelos de la ISC. Elisa Gavari Starkie

447

1. Introducción

447

2. Las Políticas de Intervención sociocomunitaria

448

 

2.1. Los Programas de la Unión Europea

448

2.2. El Estado

450

2.3. La descentralización del Estado: el nuevo papel de los go- biernos locales en la educación

451

2.4. Los centros escolares

453

3. Modelos de intervención sociocomunitario

456

4. Ejemplos de buenas prácticas

460

Conclusiones

462

Bibliografía

462

Tema 2. Ética y deontología profesional en ISC. María García Amilburu, Marta Ruiz Corbella, Juan García Gutiérrez

465

1. La dimensión ética de la acción educativa

465

 

1.1. La índole ética de la relación educativa

466

1.2. La noción de plenitud humana

467

2. El carácter normativo de la intervención socioeducativa: el ethos profesional

469

3. Los códigos deontológicos en las profesiones educativas

472

 

3.1. ¿Qué es un código deontológico?

472

3.2. La deontología profesional en el ámbito educativo

474

4. Más allá de los códigos deontológicos. Los retos de las profesio-

 

nes educativas

483

Bibliografía

485

Tema 3. La animación sociocultural en la sociedad actual. María Luisa Sarrate Capdevila

487

1.

Introducción

487

ÍNDICE

2. Antecedentes y desarrollo

488

2.1. Perspectiva histórica

488

2.2. Evolución y situación actual

491

3. Significado de animación sociocultural

493

3.1. Concepto y señas de identidad

493

3.2. Principios que sustenta y promueve

495

4. Animación sociocultural y educación

499

4.1. La dimensión educativa de la animación

499

4.2. Animación en centros educativos

502

4.3. El profesor como animador

505

Bibliografía

507

Tema 4. Desarrollo comunitario y cooperación internacional. Gloria Pérez Serrano

511

1. Desarrollo comunitario

511

1.1. Aproximación histórica

511

1.2. Concepto y objetivos

515

1.3. Metodología

518

2. Cooperación internacional

526

2.1. Concepto de cooperación de internacional

526

2.2. Tipos de cooperación internacional

528

2.3. Cooperación Educativa Internacional

531

Bibliografía

533

Actividades

534

Autoevaluación

535

Tema 5. Agentes de intervención sociocomunitaria. Ángel de Juanas Oliva

537

1. Introducción

537

2. Contexto y concepto de intervención sociocomunitaria

537

3. Funciones de los agentes de ISC

540

3.1. Tipos de actuaciones en la intervención sociocomunitaria .

541

3.2. Roles

542

4. Ámbitos de actuación de los agentes de intervención sociocomu- nitaria

545

5. Formación de los agentes de intervención social y desarrollo co- munitario

547

6. Competencias de los agentes de ISC

548

7. El animador sociocultural y el educador social

549

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Conclusiones

550

Bibliografía

552

Tema 6. El tránsito a la vida adulta. Miguel Melendro Estefanía

553

1. Transitar a la vida adulta en la sociedad de la globalización: jó-

venes adultos y jóvenes vulnerables

553

2. Transiciones lineales y trayectorias fallidas

558

3. Políticas sociales, investigación e intervención sociocomunitaria sobre el tránsito a la vida adulta

560

Bibliografía

567

Tema 7. Metodología de la intervención: procesos y estrategias. Miguel Me- lendro Estefanía

569

1. La metodología de la intervención sociocomunitaria en el con- texto de los ciclos formativos

569

2. Enfoques metodológicos en intervención sociocomunitaria

572

3. Una visión de síntesis: dimensiones metodológicas básicas en intervención sociocomunitaria

578

4. El proceso de intervención

582

5. Programas y estrategias

585

Bibliografía

587

Tema 8. Dinámica de grupos y técnicas. Resolución de conflictos. María Luisa Sarrate Capdevila

589

1. La Dinámica de Grupos

589

1.1. El grupo: concepto y naturaleza

592

1.2. Fases del proceso grupal

594

2. Técnicas de Grupo: aplicaciones a la educación

596

2.1.

Algunas Técnicas de Grupo

598

3. La resolución de conflictos

603

3.1. La mediación: técnica para la resolución de conflictos

604

3.2. Técnicas de resolución de conflictos

606

Bibliografía

609

Tema 9. Organización, planificación y gestión de acciones culturales. Nie- ves Almenar Ibarra y María García Pérez

611

1. Concepto de acciones culturales

611

2. Algunas acciones culturales. Características

612

2.1.

Organización, planificación y gestión de bibliotecas

613

ÍNDICE

 

2.2. Organización, planificación y gestión del teatro y del cine .

614

2.3. Organización, planificación y gestión en museos

617

2.4. Organización, planificación y gestión de ludotecas

618

2.5. Acercamiento cultural a través de las TIC

620

3. Requisitos para trabajar en estos contextos educativos

622

4. Directrices de la Comunidad Europea sobre la gestión cultural

623

 

4.1. Directrices de la CE

623

4.2. Capital Europea de la Cultura

625

4.3. Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX)

625

5.

Conclusión

626

6.

Recursos

626

6.1. Algunas Instituciones Españolas relacionadas con la Cultu-

ra en los ámbitos analizados

626

6.2. Direcciones de interés

627

Bibliografía

628

 

IV

INVESTIGACIÓN Y ESTRATEGIAS INNOVADORAS DE INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA Nieves Almenar Ibarra y Ángel de Juanas Oliva

 

Tema 1. Investigación cualitativa: aplicaciones a la educación. Gloria Pérez Serrano

631

Introducción

631

1. Investigación cualitativa. Perspectivas

632

 

1.1. ¿Qué se entiende por investigación cualitativa?

632

1.2. Perspectivas: EMT

633

2. Aplicaciones a la educación

634

 

2.1. Clarificación terminológica: RIC (Renovación, Innovación y Cambio)

641

2.2. Investigación aplicada como instrumento de innovación

643

3. Retos y nuevos enfoques en investigación cualitativa

644

Bibliografía

646

 

Actividad

647

Tema 2. Investigación-acción, innovación y formación del profesorado. Gloria Pérez Serrano

649

1.

Introducción

649

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

2. Origen y desarrollo histórico

651

3. Concepto y características de la investigación-acción

654

4. Proceso para la realización de la investigación-acción

656

4.1. Primer paso: Diagnosticar y descubrir una preocupación te- mática («problema»)

656

4.2. Segundo Paso. Construcción del plan

658

4.3. Tercer Paso. Puesta en práctica del plan y observación de su funcionamiento

659

4.4. Cuarto Paso. Reflexión e integración de resultados. Repla- nificación

661

5. Protagonismo de los profesores en la investigación-acción

663

5.1. Papel del experto

664

5.2. Experto y práctico. Relación de completariedad

665

5.3. El aprendizaje permanente del profesorado

667

5.4. Aplicaciones de la IA al perfeccionamiento del profesorado

668

6. Áreas de aplicación en el campo educativo

669

Bibliografía

671

Actividad

672

Tema 3. La planificación estratégica y su incidencia en la calidad. Ángel de Juanas Oliva

673

1. Introducción

673

2. ¿Qué es la planificación?

675

2.1. Niveles de planificación

680

2.2. Fases de la planificación

682

3. Planificación estratégica

683

3.1. Concepto

683

3.2. Ventajas y limitaciones de la planificación estratégica

685

3.3. Elaboración del plan estratégico

687

3.4. La técnica DAFO

689

Conclusiones

689

Bibliografía

690

Tema 4. Diseño e implementación de proyectos de intervención. Gloria Pé- rez Serrano

693

1. Análisis conceptual de términos

693

2. Análisis de proyectos de intervención siocioeducativa

697

2.1.

Elementos configuradores del proyecto

699

ÍNDICE

 

2.2.

Proceso de elaboración del proyecto

700

3.

A modo de conclusión

713

Bibliografía

 

714

Actividad

714

Tema 5. Recursos prácticos para una evaluación de calidad en interven- ción sociocomunitaria. Nieves Almenar Ibarra y Mónica Rodríguez García

715

1. Concepto de evaluación de calidad

715

 

1.1.

Origen, tipos y destinatarios

715

2. Recursos prácticos para una evaluación de calidad

717

 

2.1. Fundación Europea de Gestión de Calidad (European Foun- dation of Quality Management – EFQM)

717

2.2. Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR)

718

2.3. Marca AENOR

720

2.4. Certificación de la calidad

720

3. Características de una evaluación de calidad

722

4. Pautas de Evaluación

723

 

4.1. Evaluación diagnóstica (inicial)

724

4.2. Evaluación procesual (continua)

724

4.3. Evaluación sumativa (final)

725

4.4. Técnicas de evaluación

725

Bibliografía

 

728

PRESENTACIÓN

La Comisión de las Comunidades Europeas (2007, 1) indica que la Unión:

Debe garantizar que los sistemas sean eficientes a la hora de producir

altos niveles de excelencia y (también) a la hora de aumentar el nivel gene- ral de habilidades. Dentro de este marco, algunos de los retos más impor- tantes, que tienen la máxima pertinencia para el bienestar de las personas

y el bien de la sociedad, están relacionados con la calidad de la educación

y la formación iniciales, que empiezan a partir del aprendizaje precoz y la educación preescolar.

La mejor manera de preparar para el futuro consiste en diseñar una educación, que sea capaz de ofrecer a las nuevas generaciones un mensaje atrayente. Ésta, no sólo debe preparar en aspectos que favorezcan el desa- rrollo pleno del ser —individual y socialmente considerado—, sino que también afecte a sus opciones culturales, de inserción laboral y de partici- pación social, con el objeto de que mejore su vida, se forme como ciudada- nos responsables, con el fin de provocar el compromiso de la transforma- ción de la sociedad.

A la escuela le resulta cada vez más difícil retener a los jóvenes y seguir desempeñando su labor educadora. Los sistemas educativos tienden a prio- rizar la perspectiva sistémica (educación formal), alejándose de los intere- ses de los sujetos, y de aquellos aprendizajes relevantes que mejor respon- den a las demandas de un mercado laboral en continua transformación. Esto significa que se hace necesario arbitrar medidas compensatorias, con el fin de afrontar los problemas y dificultades con los que se encuentran los jóvenes que fracasan en el sistema educativo formal. Conllevaría, además, la aceptación de formas y configuraciones diversas, ofertadas desde una educación «no formal» que, por su flexibilidad, pudiera facilitar la adquisi- ción de competencias nuevas, en interacción constante entre el sistema educativo y el mercado laboral.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Los retos que nos presenta la sociedad actual exigen agudizar la mirada para traspasar los velos que nos impiden ver con claridad la realidad con- creta, a fin de buscar nuevas y adecuadas respuestas: educar para formar ciudadanos, interculturalidad en la escuela, igualdad de las diferencias, roles y competencias del profesor del futuro, conflicto y violencia en las aulas, y búsqueda de nuevos espacios para evitar el fracaso escolar.

Somos conscientes de que el mundo actual se halla en profunda trans- formación. Estamos asistiendo a cambios relevantes, rápidos y constantes, que se manifiestan en todas las esferas de la vida, desde donde puede emer- ger una sociedad nueva. En este mientras tanto, complejo y difícil, la Escue- la, siente el desafío de una sociedad expectante que precisa de respuestas nuevas a sus demandas y necesidades, en una dialéctica entre lo nuevo y lo persistente, lo que emerge y lo duradero.

El mundo hacia el que avanzamos es nuevo, inexplorado y desconcer- tante para nosotros, pero la fuerza de la historia y de la convicción siguen siendo muy fuertes. Es necesario tratar de captar esta relación dialéctica para comprender el mundo contemporáneo. El primer principio del análi- sis social debería ser siempre «pensar dialécticamente» porque el futuro no es lineal, no es más de lo mismo. Vayan como vayan las cosas, lo contrario también puede suceder (Giddens, 2002:47-48).

Estamos convencidos de que una nueva conciencia empieza a surgir. Con E. Morin (1999:46) se puede afirmar que

hay que aprender a enfrentar la incertidumbre puesto que vivimos una época cambiante donde los valores son ambivalentes, donde todo está liga- do. Es por eso que la educación del futuro debe volver sobre las incertidum- bres ligadas al conocimiento.

Una característica de nuestro mundo actual es el presentismo, la cultura de la inmediatez y por tanto la dificultad de pensar el futuro. La Humani- dad es llevada hacia una aventura incierta y desconocida. Sabemos lo que hemos dejado atrás, pero, ¿sabemos adónde vamos?

En este contexto, a la Escuela se le presentan nuevos desafíos, a los que está obligada a responder a los requerimientos que precisan las nuevas generaciones. Estas han de adquirir un alto nivel educativo, no sólo de conocimientos, sino también de una gran adaptabilidad. Han de ser perso-

PRESENTACIÓN

nas con habilidades y destrezas relevantes, a la vez que con ideas. Han de adquirir, también, normas, actitudes y valores fundamentales que orienta- rán sus vidas hacia un horizonte de sentido personal y social. Esta Escuela potenciará el desarrollo de la autonomía, la creatividad, la relación diálogi- ca y la innovación, entre otros.

Al finalizar la primera década del s. XXI, encontramos que las nuevas generaciones viven inmersas en la sociedad de la información y del uso de internet. Es lo que se denomina, desde el mundo de la informática, «gene- ración i», generación que siente que todo «lo puede hacer vía online». La utilización generalizada de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación es una pieza clave del proceso de cambio que se está produ- ciendo y que incide directamente en la institución escolar.

Las aplicaciones múltiples de las nuevas tecnologías que empiezan a introducirse en las aulas, están cambiando radicalmente la forma de apren- der y de enseñar. Siguiendo, a este respecto, la opinión de Manuel Castells (1999), la Escuela puede lograr, en la formación de las nuevas generaciones, que los sujetos que a ella asistan, estén desinformados, sobreinformados e informados. Desinformados, cuando sólo entiendan de imágenes; sobrein- formados, cuando el exceso de información no les permita hacer una selec- ción adecuada, ni una comprensión personalizada; y por último, sujetos informados, que serán aquellos que aprenden a seleccionar, ordenar, com- prender y usar la información que reciben.

Si en otros tiempos el elemento limitador del desarrollo pudo ser la carencia del conocimiento científico o tecnológico, en el momento actual, el elemento que frena la creatividad del sujeto puede ser la falta de imagi- nación para idear las avanzadas aplicaciones que ofrecen los conocimien- tos existentes.

El aprendizaje se está convirtiendo en un contínuum, produciéndose un cambio en las etapas y edades del aprendizaje. Así mismo, se van desdibu- jando cada vez más las fronteras entre la educación formal, no formal, e informal, caminando cada vez más hacia la ciudad educativa.

Los contenidos serán más prácticos e interrelacionados. Primará el conocimiento sobre la información y cobrará relevancia la creatividad del sujeto, la interpretación de la información y la capacidad de trabajo en equipo, para lograr consenso en los acuerdos y cooperación en las respon-

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

sabilidades. Para todo ello, se requerirán competencias y habilidades socia- les, en orden a desarrollar un buen clima de convivencia.

Al mismo tiempo se está produciendo una ruptura de fronteras cultura- les y lingüísticas. El incremento de alumnado de distintos países aporta a las aulas una gran diversidad. Por otra parte, la movilidad real y virtual de los estudiantes se está convirtiendo en un fenómeno que se va incrementan- do día a día.

La interculturalidad exige una actitud de enriquecimiento social y cul- tural basada en el respeto y aprendizaje mutuos, todavía por descubrir y valorar convenientemente. Su finalidad se orienta hacia la construcción de una base cultural nueva, que parta del principio de, «la igualdad de las dife- rencias». ¿Somos conscientes de que existe una igualdad básica que no es otra que la diferencia? La vida cotidiana debe construirse a través de la interacción y el diálogo constante, entre individuos —cada uno es un ser único e irrepetible—, y grupos de diferentes culturas.

La diversidad cultural es creciente tanto en Europa como en España. Se ha creado un nuevo contexto social en el que convive un mosaico de cultu- ras diferentes y cuyo reflejo más fiel son las instituciones escolares.

La nueva sociedad, denominada de múltiples formas: global, tecnológi- ca, del conocimiento, de la multiculturalidad, etc., demanda nuevas exigen- cias a la educación.

Es obvio que está naciendo una nueva Escuela, más abierta al contexto sociocultural en el que está inserta, capaz de irradiar cultura en su zona de influencia. La Educación Social, como profesión social y educativa emer- gente, visibiliza su acción a través de los profesionales que intentan dar respuesta a las demandas y necesidades socioeducativas del conjunto de la ciudadanía, allí donde éstas se manifiesten.

Los profesionales de la acción social deben preguntarse por la finalidad de sus acciones y por la metodología de intervención más adecuada a cada situación, puesto que ningún método es aséptico. Dada la complejidad del campo social es imprescindible trabajar en equipos interdisciplinares. Su primera respuesta será aprender a mirar la realidad y perforar sus velos. El modo de mirarla y situarse ante ella propiciará la inserción afectiva y efec- tiva que precisa, para conocerla mejor. Este es un trabajo que se realiza en

PRESENTACIÓN

conjunto, entre profesionales teóricos y prácticos, reflexivos y agentes de intervención.

En este contexto, los profesores se ven abocados a redefinir sus funcio- nes: dejar de ser meros transmisores del conocimiento para convertirse en guías y mediadores. Enseñarán a seleccionar los contenidos relevantes, cómo asimilarlos e interrelacionarlos y ponerlos en práctica. Esto exige que se prioricen, cada vez más, aquellas habilidades y competencias que se pre- cisan fuera de la Escuela.

La lenta y progresiva incorporación de profesores expertos en interven- ción sociocomunitaria en las instituciones educativas es una muestra del dinamismo de la educación, así como de los nuevos ámbitos de interven- ción de sus profesionales. La presencia de este tipo de educadores

surge como respuesta a una problemática vivida por la escuela, la cual en ocasiones se ve incapaz por sí sola de gestionar las dificultades de conviven- cia que se dan en su seno y, en el mejor de los casos, encuentra límites normativos y de concepción cuando pretende extender su acción más allá del entorno escolar (Parcerisa, 2007:16).

El lector encontrará, en las páginas que siguen, diferentes aspectos en los que la Intervención Sociocomunitaria está llamada a desempeñar un papel significativo. Entre estos aspectos se analizarán cuatro grandes blo- ques que hacen referencia a:

1. Intervención sociocomunitaria: fundamentos y contextos.

2. Sociedad, trabajo y calidad de vida.

3. Animación e intervención sociocomunitaria.

4. Investigación y estrategias innovadoras de intervención sociocomu- nitaria

El primer bloque, de Intervención sociocomunitaria (ISC): fundamentos y contextos, es un conjunto de contenidos coordinado por las doctoras, Gloria Pérez Serrano e Inés Gil Jaurena, que hace referencia a temáticas de carácter conceptual y de fundamentación teórica de la especialidad de Intervención Sociocomunitaria, tales como: análisis del concepto, su fun- damento y evolución histórica; la comunidad como ámbito de intervención; principios, valores, derechos y deberes. Aborda también, los desafíos que la

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

ISC tiene planteados con la infancia-adolescencia-juventud y otros colecti- vos en riesgo y dificultad social.

Se resalta también la necesidad de trabajar en equipos interdisciplinares

y multiprofesionales, para lo que se requiere una especialización adecua y

una formación precisa en las competencias y funciones que demanda la

profesión. Las competencias claves representan un paquete multifuncional

y transferible de conocimientos, destrezas y actitudes, que todos los indivi-

duos necesitan para su realización y desarrollo personal, inclusión y empleo.

La metodología de Educación a Distancia ofrece nuevas posibilidades de formación online.

El segundo bloque, titulado, Sociedad, trabajo y calidad de vida, coordi- nado por las Dras. M.ª José Albert Gómez e Isabel Ortega Sánchez, desarro- lla contenidos que hacen alusión al trabajo, la formación profesional, el entorno laboral, las TICs; aspectos todos ellos necesarios para esta nueva sociedad denominada de múltiples formas, que demanda nuevas modalida- des de preparación para el empleo en general y de modo más concreto para el autoempleo y apoyo a los emprendedores. En el horizonte de todo ello se encuentra el bienestar personal y sociolaboral para lo que es preciso prestar una especial atención a la prevención de todo tipo de riesgos en el trabajo.

El tercer bloque, coordinado por la Dra. M.ª Luisa Sarrate Capdevila y el Dr. Miguel Melendro Estefanía, versa sobre Animación e Intervención Sociocomunitaria. Los contenidos principales de este módulo tratan temas relacionados con los modelos de ISC y sus políticas; la metodología, proce- sos y estrategias de intervención; las dinámicas de grupo y sus técnicas, prestando una singular atención a la resolución de conflictos.

No podemos ignorar las conductas disruptivas y violentas a las que no se puede cerrar los ojos y a las que la escuela debería dar una res- puesta educativa. El conflicto es un fenómeno natural, inherente a la condición humana. Conviene partir de la base de que el conflicto es inevitable. La posición que adoptemos ante el mismo determinará la forma de resolverlo.

Cualquier agente, tanto en la educación formal como no formal, habrá de tener en cuenta el nuevo escenario de esta sociedad en cambio, comple-

PRESENTACIÓN

ja e interdependiente, donde los diferentes agentes educativos están llama- dos a desempeñar las funciones que reclama dicha sociedad. Pero sobre todo, deberán sentirse llamados a reflexionar y tomar conciencia sobre los nuevos desafíos, que dicha sociedad demanda. De ahí que es importante contar con temas deontológicos y éticos de los profesionales que trabajan en el ámbito de la ISC.

Otros contenidos de singular interés son los que se refieren a la anima- ción sociocultural, el desarrollo comunitario y la cooperación internacio- nal, así como elementos de organización, planificación y gestión, tan nece- sarios en cualquier acción de carácter sociocultural.

El cuarto y último bloque titulado, Investigación y estrategias innovado- ras de ISC, está coordinado por la Dra. Nieves Almenar Ibarra y el Dr. Angel de Juanas Oliva. En este bloque se plantean contenidos vinculados con la investigación cualitativa, referida fundamentalmente al aula, al profesor, la investigación-acción orientada a la mejora y al desarrollo profesional de los objetivos propuestos para llevar a cabo la planificación estratégica y detec- tar su incidencia en la calidad.

Los profesores aceptan la responsabilidad de reflexionar sobre su propia actividad con el fin de mejorarla. Lo que interesa es cómo mejorar las prác- ticas educativas, al tiempo que se comprenden mejor y se descubren las condiciones en que se llevan a cabo.

La innovación se halla en el horizonte que siempre persigue la investi- gación vinculada a la práctica. En el lenguaje corriente el término «inno- var» resulta sinónimo de renovar, regenerar o cambiar. La innovación en educación implica introducir cambios y mejoras a escala reducida. Como notas básicas para identificar la innovación es preciso tener en cuenta que el proceso sea evaluable, deliberado y constante.

Muchas veces la investigación educativa tiene como objetivo provocar estrategias de innovación. En este sentido podríamos afirmar que la inves- tigación es en sí misma innovadora. Llegados a este punto, conviene preci- sar que no tratamos de identificar «investigación» con «innovación». Exis- ten innovaciones que no son fruto de la investigación, como las ideas nuevas basadas en intuiciones jamás probadas. Y hay investigación sin innovación, estudios académicos que carecen de impacto y sólo son cono- cidos por otros investigadores.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Se está dibujando un nuevo horizonte en la educación del s. XXI en la que los sujetos presentan nuevas necesidades y demandas de formación que sean flexibles y capaces de responder a lo que requiere una sociedad en cambio constante. Aquella, será exitosa si se les forma en las competencias que se consideran vitales para su participación e integración en la sociedad que les toca vivir.

En épocas anteriores era posible predecir con cierta probabilidad los conocimientos y habilidades que los alumnos podían necesitar en su futuro profesional. Hoy, por el contrario, los educadores no pueden presuponer las exigencias de la sociedad del futuro. En cambio, deberán tener en cuenta que el mundo es cada vez más complejo y cambiante. Deberán formarles en las competencias que se consideran vitales para que su participación e inte- gración sea exitosa en la sociedad que les toca vivir.

Los agentes educativos, ante estos desafíos, deberán penetrar en la rea- lidad con el fin de ir buscando respuestas a cada situación en la que nada se halla preestablecido. Deberán de prestar atención al diálogo, la comuni- cación, y la interacción, como elementos que ayudan a transformar esta sociedad. Crearán espacios nuevos donde las interacciones puedan propi- ciarse. Ayudarán a desarrollar la identidad en contacto con la diversidad. En definitiva, adecuarán el proceso de enseñanza-aprendizaje a las necesi- dades de cada sujeto, teniendo en cuenta tanto las circunstancias individua- les como las familiares y culturales.

Antes de finalizar esta Presentación y como coordinadora de la obra, quiero manifestar mi reconocimiento a todos y cada uno de los expertos que han colaborado en la misma. Este libro es fruto del esfuerzo realizado por profesores comprometidos en la mejora de la educación, que, renun- ciando a puntos de vista particulares y ofreciendo su singular perspectiva, han contribuido a enriquecer la visión global de la Intervención Socioco- munitaria tal y como se presenta en esta obra.

Gloria Pérez Serrano

I

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA:

FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

Gloria Pérez Serrano Inés Gil Jaurena

Tema 1. Concepto, fundamentos y evolución histórica de la ISC. Ma- ría del Pilar Quicios García

Tema 2. La comunidad como eje de intervención. Inés Gil Jaurena

Tema 3. Principios y valores en la ISC. María García Amilburu, Mar- ta Ruiz Corbella, Juan García Gutiérrez

Tema 4. Derechos y deberes del ciudadano en la sociedad global. María García Amilburu, Marta Ruiz Corbella, Juan García Gutiérrez

Tema 5. Presupuestos de la ISC. Contextos generales y desafíos. Inés Gil Jaurena

Tema 6. ISC con infancia y otros colectivos en riesgo y dificultad social. María del Pilar Quicios García

Tema 7. Competencias y profesionalización. Interdisciplinariedad y trabajo en equipo. María José Bautista-Cerro Ruiz

Tema 8. El Open & Social Learning y su potencial de transformación socieducativa. Daniel Domínguez Figaredo

TEMA 1

CONCEPTO, FUNDAMENTOS Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

M.ª del Pilar Quicios García

pquicios@edu.uned.es

RESUMEN: En los últimos tiempos se acostumbra a utilizar la locución intervención socio- comunitaria para designar la mediación técnica de un experto en el devenir relacional de los ciudadanos que conforman una colectividad.

La expresión intervención sociocomunitaria puede resultar novedosa. El concepto en abso- luto. Este tipo de mediación —con una u otra denominación— ha existido, continuamente, a lo largo de la historia de la humanidad y se ha ejercitado, invariablemente, desde la autoridad organizativa de cada agrupación humana que aspirara a alcanzar cierta calidad de vida.

Sus formas externas han ido acomodándose a las demandas de los nuevos tiempos pero su objetivo intrínseco ha permanecido invariable buscando una doble riqueza tanto indivi- dual como colectiva. Esto es, por un lado la intervención sociocomunitaria ha perseguido y persigue (usando una terminología aristotélica) el mayor bien común posible y, por otro lado, lucha por desencadenar el mayor bien individual para cada miembro de la colectividad.

PALABRAS CLAVE: mediación, calidad de vida, bien común, autoridad, presencia técnica

1. INTRODUCCIÓN

Con el término intervención sociocomunitaria se ha querido designar la mediación técnica de un experto en el devenir relacional de los ciudadanos que conforman una determinada colectividad.

Para designar esta mediación técnica se han buscado múltiples denomi- naciones que denotaran una acción constructiva y una connotación positiva hacia la presencia activa de un técnico educativo en la vida de la colectivi- dad. Es comprensible esta preocupación lingüística puesto que, la interpo- sición, intrusión o ingerencia de un ser ajeno —en la cotidianeidad de una determinada ciudadanía— siempre ha generado duda o sospecha.

La intervención sociocomunitaria no produce ese sentimiento de desa- zón puesto que el objetivo de sus acciones —de naturaleza social, génesis

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

organizativa y finalidad equitativa— gira en torno a la búsqueda del mayor bien posible, tanto del individuo como de la colectividad sabiendo que la suma de este amplio bienestar desemboca en una cierta calidad de vida para todos los ciudadanos.

2. HACIA UNA DEFINICIÓN DE INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Generar una definición propia y completa de una realidad social resulta siempre difícil y comprometedor. Difícil por las connotaciones que encie- rran las palabras utilizadas, es decir, dependiendo de la terminología utiliza- da en una definición pueden sugerirse —de manera totalmente inconscien- te— unos significados u otros. Comprometedor por la cantidad de aspectos interrelacionados en los que se debe incidir para construir una definición unívoca y completa.

Aún así, desde estas páginas se va a intentar construir una definición propia de intervención sociocomunitaria siguiendo el proceso lógico para llevarlo a efecto. Este proceso, en un primer momento, atiende exclusiva- mente a la significación primaria de las palabras encerradas en la expresión. Según este criterio, se ha divido la locución intervención sociocomunitaria en las tres partes que la conforman, a saber: intervención, social, comuni- taria.

Centrándose en la primera palabra, es decir, en la intervención es pre- ciso reseñar que esta acción se caracterizaría en primer lugar por: tomar parte en, interceder por, interponer la autoridad en, mediar por, interpo- nerse entre dos o más, dirigir, limitar, o suspender una autoridad el libre ejercicio de actividades o funciones (RAE, 2002).

Delimitada conceptualmente, de forma general, la primera parte de la expresión, se observa que la definición dada resulta incompleta para des- cribir la función de intervención en el campo humanístico. Ante esta defi- ciencia se busca una definición más afín en el trabajo de Gil (1997). En él, se afirma que con la palabra intervención se quiere indicar la acción inten- cional y sistematizada de influir en un proceso o en alguno de los elementos en orden a inducir determinados efectos en las personas que participan en el mismo.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

Igualmente, en líneas sucesivas se afirma que

cuando se recurre al término intervención […] se está indicando, en cual- quier caso, un tipo de influencia intencional a través de secuencias de acción sistematizadas, esto es, acotadas espacial y temporalmente y elabo- radas partiendo de los saberse necesarios (Gil, 1997: 18).

En el proceso de generar una definición propia se agrupan las palabras claves utilizadas en las definiciones que han servido de base atendiendo a su sintaxis y se observa que un primer conjunto de palabras claves se expresan en forma de infinitivos verbales.

Estas formas verbales, lingüísticamente, denotan acción. La acción en Ciencias de la Educación se relaciona con la práctica, luego la interven- ción va directamente dirigida a la acción como demuestran las siguientes voces:

Tomar parte en

Interponer la autoridad

Mediar por

Influir

Inducir efectos

Dirigir

Otro conjunto de palabras claves utilizadas en las denominaciones son agrupadas atendiendo a su semántica. Estas expresiones indican prepara- ción y reflexión para esa acción

Acción intencional

Acción sistematizada

El tercer conjunto de palabras claves señalan las coordenadas de la acción, es decir, el modo como se realizará la acción. En este caso, las accio- nes se realizarán de manera ordenada, secuenciada y referenciadas a un espacio y a un tiempo.

Secuencias

Acotada espacialmente

Acotada temporalmente

Por último, se incide en todo aquello que puede enriquecer la descrip- ción. En este caso en uno de los epígrafes definitorios aparece la palabra saberes, es decir ciencia, conocimiento.

Al añadirse esta condición a todas las anteriores, es fácil de entender que en la intervención se fusionan la teoría con la práctica, y el conocimiento con la acción. Es lógico que así sea puesto que en todos los saberes, y más todavía en las ciencias sociales, el hacer por hacer sin reflexión y sin conocimiento

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

se convierte en un estéril activismo y la reflexión por la reflexión, sin acción concatenada, puede confundirse con una simple y pura elucubración.

Analizado el primer término de la locución, se pasa a seguir un proceso similar con el segundo y tercero. Llega el momento de definir el campo de actuación de esta presencia externa, es decir, hay que concretar su escena- rio de acción y ver qué se entiende por el adjetivo calificativo sociocomu- nitario.

Ahora se puede actuar de dos formas:

que conforman la expresión, es decir, definir qué es lo social y qué se entiende por comunitario en el Diccionario de la Lengua Española

- nes social y comunitario como se verá más adelante.

Para guardar la sistematización en la exposición se va a acudir a la defi- nición generalista que ofrece el diccionario de la lengua y así social será lo relativo a la sociedad entendida como «agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o algunos de los fines de la vida» (RAE, 2002, 1894).

Nuevamente esta definición resulta incompleta por lo que se va a acu- dir a Fermoso (1997) para hacerse eco de varias definiciones de sociedad que complementan y enriquecen la definición del Diccionario de la Lengua española. Citando a Fichter (1969: 147), Fermoso afirma (1997: 522): «La sociedad es una estructura formada por los grupos mayores interconecta- dos entre sí, considerados como una unidad y participando todos de una cultura común».

Para proponer su propia definición de sociedad, Fermoso consultó numerosas definiciones y de ellas extrajo los siguientes aspectos que ser- vían para significarla. Así señaló que la sociedad presentaba las siguientes características:

población total dividida en clases sociales.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

- les. Estos grupos son, la familia, la escuela, la economía, la política, la religión y el ocio.

de valores parecida, comparten el mismo código ético y han recibido con orgullo el mismo legado transmitido por sus antepasados.

Por lo tanto, el adjetivo social de la locución sociocomunitario podría hacer referencia, cuando menos, a cada uno de los grupos diferenciados que viven en una misma zona compartiendo una cultura semejante.

Llega, ahora, el momento de determinar qué se entiende por comunitario o relativo a la comunidad. Para ello no se va a acudir, como en las palabras anteriores a la definición generalista. En este caso, ya se sabe que aportaría pocos datos valiosos. Para elaborar la definición de comunitario, o relativo a la comunidad, se va a acudir al estudio de Bárcena (1997) quien afirma que sociológicamente, la comunidad es una forma peculiar de agrupamiento social y que fue el sociólogo alemán F. Tönnies quien hizo la distinción entre comunidad —Gemeinschaft— y sociedad —Gesselschaft— partiendo de un vocablo, hasta ese momento unitario.

Bárcena siguiendo a Tönnies afirma que la sociedad es «una forma arti- ficial de agrupación humana en la que predomina el carácter funcional e institucional y en la que, debido a la concurrencia económica y a los con- flictos sociales, los hombre tienden a estar desunidos» Bárcena (1997: 112). En el mismo trabajo continúa afirmando que las relaciones en la sociedad forman asociaciones con vistas a conseguir un propósito concreto y que los lazos sociales están sujetos a una limitación temporal orientándose a la consecución de un objetivo específico.

Nuevamente, siguiendo a Tönnies define la comunidad como:

[la comunidad es] un producto de la naturaleza y constituye una forma orgánica o espiritual de convivencia fundada en unas costumbres, una len- gua, unas tradiciones y en relaciones de parentesco y amistad, elementos que pasan a tener una fuerte significación moral. En definitiva, la comuni- dad es una forma de agrupación social basada en relaciones naturales y constituye una forma orgánica de existencia social. En ellas, las relaciones más importantes son las familiares, y los vínculos paradigmáticos son los

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

que se establecen entre madre e hijo, entre padre e hijo, es decir, los víncu- los basados en el instinto, la emoción, la autoridad y el respeto. La relación de los miembros de la comunidad es debida, fundamentalmente, a un sen- timiento de solidaridad y de unidad, y descansa en unas raíces sentimenta- les muy profundas.

Como se está comprobando, la forma de enriquecer el conocimiento pasa por la adquisición de información, el proceso de esa información y la reelaboración personal de la información adquirida. ¡Anímese a construir su propia definición de intervención sociocomunitaria como actividad uno de esta unidad introductoria!

Para que le sea más fácil realizar esta tarea de síntesis conceptual y enriquecimiento documental parta de la siguiente definición, a propósito incompleta: «la intervención sociocomunitaria es una forma de dirigir la vida social de una colectividad con el objetivo de aumentar el bienestar de la población uniendo para ello teoría y práctica».

No olvide utilizar las palabras claves reseñadas, incidir en la intenciona- lidad que conlleva y distinguir oportunamente entre social (proveniente de la sociedad) y comunitario (originario de la comunidad).

3. FUNDAMENTOS DE LA INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Con el objetivo de dar una visión lo más cercana y clara posible de los principios sobre los que se asienta la intervención sociocomunitaria se va a ofrecer un decálogo de fundamentos fruto de la investigación y de la prácti- ca profesional. Así, y desde esta doble perspectiva se ha concluido que una de las características fundamentales de la intervención sociocomunitaria es que debe adaptarse totalmente a las coordenadas en las que se va a produ- cir su acción. Es decir, grosso modo, la intervención sociocomunitaria debe fundamentarse para

Un lugar

Un momento

Una acción

Unos elementos

Unos destinatarios

Una cicunstancia

Esto es, obligatoriamente debe contextualizarse. Con un ejemplo puede entenderse más fácilmente:

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

La intervención sociocomunitaria que pretenda ponerse en marcha en territorio español en la primera década del siglo XXI ha de clavar sus raíces en las notas distintivas de esta sociedad caracterizada por el cambio cons- tante y el desigual acceso a las oportunidades que ofrece la vida.

Sobre estos dos principios ha de diseñar su labor atendiendo a:

-

tiva.

- to o circunstancia.

Como segundo fundamento, la intervención sociocomunitaria debe rea- lizarse dentro de la mayor normalidad posible. Igualmente un tercer funda- mento aconseja que debe unificar teoría y práctica, es decir, tiene que carac- terizarse por ser una acción meditada y sopesada tanto desde el mundo de la ciencia como el de la experiencia en la acción por lo que el trabajo en equipo multidisciplinar resulta herramienta más efectiva.

El cuarto fundamento de la intervención sociocomunitaria se basa en la obligatoriedad estatal de intervenir ante los múltiples factores desencade- nante de riesgo social. Complementa este cuarto fundamento un quinto que afirma que el sujeto receptor de la intervención tiene libertad para aceptarla y colaborar en ella o para rechazarla.

Un ejemplo puede ayudar a comprender esta dualidad complementaria.

Suponga que en las noches gélidas de invierno, la Policía municipal reco- rre las calles de las ciudades ofreciendo cobijo, mantas o alimento caliente a los sin techo. Los grupos a los que se dirigen invariablemente están forma- dos, siempre, por las mismas personas. Los destinatarios de la intervención tienen la libertad de aceptar cualquiera de las opciones ofrecidas por la Poli- cía municipal o rechazarlas, sin embargo, la administración está obligada a ofrecer ese servicio cada vez que se repita la misma situación aunque sepan de antemano que va a ser rechazada.

El sexto fundamento de la intervención sociocomunitaria es el aceptar, asumir y desplegar el código deontológico de todo educador y un elenco de buenas prácticas en su actuación.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

El séptimo fundamento se caracteriza por la relación de mediación que se debe establecer en la intervención aclarando que:

- menta.

producto de su profesionalización.

El mediador, por su parte debe buscar desencadenar resiliencia en el usuario de la acción pero alejándose afectivamente tanto del destinatario como de la acción en la que intervenga. Si no puede llevar a efecto este com- promiso deberá alejarse del caso y ponerlo en manos de otro profesional menos sensible.

El octavo fundamento incide en el objetivo de la intervención socioco- munitaria. Este fundamento no contradice al quinto sino que lo amplia y enrique al considerar que el campo de actuación de la intervención socioco- munitaria no es solamente de carácter reparador o terapéutico, sino que su campo de acción puede también centrarse en:

Esto es, la intervención sociocomunitaria no existe solamente para remediar acciones negativas sino también —y con mucha actividad— para impulsar y garantizar la mayor estabilidad, el mayor bienestar posible y la máxima calidad de vida. Un ejemplo puede ayudar a comprender este aba- nico de actuaciones.

En muchos lugares de nuestras ciudades y pueblos junto a las insta- laciones de los parques infantiles se están ubicando aparatos gimnásticos pensados y diseñados para las personas mayores. Esta acción sociocomu- nitaria no se encamina ni a reducir los efectos de un hecho desgraciado, ni

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

a prevenir ningún tipo de conflicto ni siquiera a consolidar una situación positiva. Exclusivamente se dirige a impulsar la máxima calidad de vida en las personas mayores.

El noveno fundamento recalca que toda intervención sociocomunitaria produce cambio y el cambio puede desencadenar conflicto.

El décimo fundamento de la intervención sociocomunitaria asegura que su efecto será tanto mayor cuanto más profunda y sincera sea la implica- ción y colaboración del destinatario.

4. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Se está afirmando que la intervención sociocomunitaria es una realidad atemporal presente en todas las relaciones convivenciales y que su objetivo es buscar la máxima calidad de vida tanto de forma individual como colecti- va. También se ha afirmado, en líneas precedentes, que una manera eficaz de conseguir un cierto estado de bienestar pasa por acotar, lo máximo posible, los factores que pueden desencadenar cualquier atisbo de riesgo social.

Buscando la evolución histórica de la intervención sociocomunitaria se va a fijar la mirada en dos de las civilizaciones cuna de la cultura actual, Grecia y Roma. En la Grecia del siglo III a d. C. se encuentran algunos ejem- plos de intervención sociocomunitaria dentro de los hogares de algunos ciu- dadanos griegos puesto que en el ámbito de la casa griega vivían además de los padres y los hijos otros miembros denominados no familiares o ajenos.

Los ajenos eran niños adoptados, hijos de otras familias amigas del mismo estatus social, que en época de crisis o en caso de fallecimiento por muerte natural o accidente de uno de sus padres eran atendidos y educados por otros miembros de la colectividad como muestra de amistad.

Esta norma general de auxilio mutuo no puede ocultar la existencia de un modo de intervención sociocomunitaria específica para algunas viudas y huérfanos como recogen Gutiérrez y Pernil (2004: 45)

En el caso de que los padres murieran en el campo de batalla, los niños resultaban favorecidos ya que el Estado ateniense premiaba este acto de servicio a la patria ayudando especialmente a su familia, potenciando su

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

bienestar de manera que tal muerte favorecería a su familia, evitando que fueran a la ruina. Se asignaba un magistrado que velara por estos derechos, que se extendían hasta los 13 años para la niña y 18 del niño. Tenían la asignación de un óbolo diario por niño.

Pero tampoco esta ayuda asistencial ceñida a casos muy concretos puede crear la sensación de que la infancia estaba protegida socialmente en el mundo griego. Nuevamente Gutiérrez y Pernil (2004: 43-44) denuncian:

La infancia ateniense estaba muy poco protegida por la ley ya que no existía un acusador público, defensor de sus derechos inexistentes, ni ellos podían acceder a los tribunales, por ser menores.

El niño estaba bajo el control de sus padres o guardián legal y, al menos, hasta la época de Solón, al comienzo del s. IV a. C., podían ser vendidos en esclavitud.

…/…

Si un niño era objeto de un abuso sexual o daño físico, dentro de la propia familia, no tenía ninguna protección legal que le diera amparo. Sin embargo si se cometía una injusticia civil, por ejemplo, el despilfarro o venta de su herencia por parte de su tutor, en este caso podía ser defendido por un ciudadano adulto varón. El único recurso eficaz para una atención legal era esperar la mayoría de edad a los 18 años.

La mujer tampoco estaba socialmente protegida puesto que al quedar viuda una mujer griega, igual que el niño huérfano perdía su estatus social, polités o ciudadanía de pleno derecho teniendo que ser auxiliada por la familia, los amigos o un nuevo esposo.

Vallés (2009) refiriéndose a la vida en Roma hace un rápido recorrido his- tórico de la atención sociocomunitaria a las poblaciones desfavorecidas seña- lando que hasta el siglo IV a. C. en Roma el infanticidio era un práctica nor- malizada —Plinio, Plauto y Terencio indican en sus escritos que el abandono de niños no deseados era una práctica muy extendida en Roma— a la que el emperador Trajano entre los años 98 y 117 puso freno abriendo un asilo para niños alimentarios evitando así que estos niños fueran arrojados al Tíber.

El Cristianismo extendido por Roma también ayudó a que en el año 374 d. C. emperadores como Valerio y Graciano cuidaran de que se cumpliera

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

la norma que prohibía el asesinato de niños y niñas en Roma. En el siglo III d. C. la legislación romana consideraba asesino a quien indujera al aborto o a quien abandonara a un niño o no lo mantuviera.

En el siglo II d. C. el emperador Adriano dictó pena de destierro para los padres que mataran a sus hijos. Entre unas medidas y otras y la influencia del cristianismo parece ser que en el año 374 d. C. el infanticidio en Roma cesó. Aún así, dando un paso más, en el año 442 d. C., se convocó y celebró el Concilio de Vaison en el que se acordó proteger a la infancia a través de la comunicación y la recogida de niños abandonados (Vallés, 2009). Como se está observando, en la Edad Antigua, la intervención sociocomunitaria se desarrollaba, mayoritariamente, desde la familia, la vecindad o la iglesia.

En la Edad Media nacen los primeros hospicios, creándose por iniciativa del papa Inocencio III en el año 1198 los primeros tornos para entregar a los niños que se abandonaban. Navajo (2004), en un breve pero sistemático estudio, señala que en la Edad Media existía otra forma de intervención sociocomunitaria basada en relaciones de buena vecindad, la ejercida por los señores feudales. Estos, a cambio de explotar a sus vasallos, les ofrecían cierta protección social totalmente graciable siempre que los vasallos man- tuvieran una relación de absoluta sumisión.

Los gremios ofrecían otra forma de intervención sociocomunitaria no basada ni en la familiaridad ni en la buena vecindad. Según Navajo (2004), los gremios eran corporaciones formadas por maestros, oficiales y apren- dices de una misma profesión u oficio que se regían por unos estatutos u ordenanzas especiales para, entre otras acciones, establecer mecanismos de protección para sus afiliados ante situaciones de necesidad. Estas acciones de socorro podían llevarla a cabo utilizando para ello el dinero recaudado a través de las cuotas aportadas por los miembros.

De entre toda las formas de intervención sociocomunitaria presentadas, deben destacarse, especialmente, las acciones caritativas cuyos beneficia- rios no eran los miembros de una familia, un feudo o un gremio, sino las poblaciones desfavorecidas que no estaban sujetas a la protección de los sistemas anteriores. En la Edad Media, la intervención sociocomunitaria se desarrollaba a través de la caridad de los ciudadanos que daban limosna, los ayuntamientos que abrían y mantenían albergues y casas de misericordia, o las organizaciones religiosas que atendían sus hospitales eclesiásticos.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Estas formas de caridad estaban ligadas a sentimientos religiosos y piadosos, siendo fundamentalmente la Iglesia quien se ocupaba de la aten- ción de pobres y marginados ayudada en su labor por algunos nobles bien- hechores.

También de esta época son las primeras leyes respecto a la pobreza, rea- lidad molesta para la colectividad por lo que se intentaba erradicarla, cas- tigando al pobre inactivo que pedía limosna. La legislación, igualmente, se centró en la infancia desatendida mereciendo la pena destacar la labor proteccionista de Ramón Llull (1232-1315) y de Alfonso X el sabio (1232-

1315).

Gutiérrez y Pernil (2004: 149) centrándose en la infancia abandonada afirman.

Desde los primeros años de la Edad Media, la Iglesia hizo grandes esfuerzos para procurar mantener con vida a los huérfanos y a los niños abandonados, pero los datos que nos llegan a partir del siglo XII, proceden de hospitales que acogían a expósitos, que eran fundados por instituciones eclesiásticas y también seculares.

La preocupación por los huérfanos y abandonados llevó a la creación de instituciones, en cuyos estatutos se contempla lo relativo a la acogida y crianza e instrucción de los niños. En hospitales de Francia e Inglaterra se contempla, en los estatutos, que si una mujer moría en el parto, o si el hijo que dejaba, era bastardo, el niño que nacía se quedaba en el hospital, si el padre no podía ser localizado pero la madre revelaba su nombre y era loca- lizado, tenía que pagar la crianza del niño. Las autoridades del hospital eran responsables de la crianza del niño hasta los 7 años, y de darles un oficio con un artesano que garantizaría su futuro.

/…

Como el número de niños expósitos era muy grande, los recursos no llegaban para cubrir tantos gastos y tanto las parroquias como las autorida- des municipales tuvieron que involucrarse y buscar soluciones para asumir la atención de niños abandonados.

En cuadro adjunto se facilita un resumen de las acciones de intervención sociocomunitaria desplegadas durante la Edad Media.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

Cuadro 1

AYUDA MUTUA
AYUDA MUTUA
FEUDALISMO PREVISIÓN
FEUDALISMO
PREVISIÓN
CARIDAD REPRESIÓN
CARIDAD
REPRESIÓN

Edad Media

–Entronca con el origen del cristianismo. –Se basa en la familia y en las relaciones vecinales. –Da lugar a hermandades y cofradías.

–Explotación económica. –Relaciones de sumisión y vasallaje. –Protección militar. –Débil y precaria protección social a los siervos.

–Surge con el fortalecimiento de los gremios. –Los miembros aportan una cantidad para infortunios futuros. –Es exclusivo de los artesanos.

–Raíces cristianas. –Particulares: limosna. –Ayuntamientos: alberges y casas de misericordia. –Religiosos: hospitales eclesiásticos.

–Leyes de represión de la mendicidad.

Fuente: Navajo (2004). Disponible en www.iniciativasocial.net.

En la Edad Moderna, se va reduciendo la protección feudal y eclesiás- tica comenzando a tomar cuerpo la beneficencia pública. Esta implica- ción pública tiene dos caras, por un lado trata de reprimir la pobreza y la mendicidad —ampliándose la legislación represora de épocas anterio- res— y por otro lado comienza a considerarse la necesidad de establecer una ayuda social pública que pueda cubrir las situaciones de necesidad. Este interés cristaliza en las leyes de beneficencia, siendo el ayuntamiento de Brujas en 1526 el primer organismo público que convierte la asistencia caritativa a los pobres en el primer plan municipal de beneficencia públi- ca. Erasmo de Rótterdam (1469-1536) y Juan Luis Vives se mueven por esta preocupación.

Vives (en Vallés, 2009) defiende que los mendigos inválidos se establez- can en una casa o en muchas, las que hicieran falta y que fuesen allí recogi- dos y atendidos de médicos, boticarios, criados y criadas. Los niños expósi- tos, indica, deberían tener su hospital en donde se alimenten.

En definitiva, en esta época, la beneficencia supone una forma de supe- ración de la caridad basada en el simple altruismo o generosidad del bene- factor. Su carácter altruista implica discrecionalidad de la ayuda solicitada sin ser un derecho propio del ciudadano y manteniéndose como una acción graciable.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

España asume tardíamente la beneficencia y no es hasta 1849 cuando se decreta la Ley General de Beneficencia.

En cuadro adjunto se facilita un resumen de las acciones de intervención sociocomunitaria desplegadas durante la Edad Moderna.

Cuadro 2

Edad Moderna

BENEFICENCIA CARIDAD
BENEFICENCIA
CARIDAD
PREVISION REPRESIÓN
PREVISION
REPRESIÓN

–Comienza la acción social pública. –Se seculariza la asistencia.

–Mantenimiento de la caridad.

–Mantenimiento de las formas de previsión.

–Intolerancia hacia el modo de vida marginal. –Endurecimiento de las medidas represivas. –Criminalización de la pobreza.

Fuente: Navajo (2004). Disponible en www.iniciativasocial.net.

A partir de la Revolución Francesa comienza a considerarse al margina- do como un ciudadano más con derechos y deberes. Aparece la Asistencia Social como segundo sistema de protección social.

El Estado empieza a ocuparse de los problemas de los pobres y margi- nados como una obligación inherente a su propia concepción y no como una tarea residual, esto provoca que progresivamente se vaya desplazando la acción de la Iglesia en beneficio de la acción pública (España no se incor- pora a esta forma pública de acción social hasta 1934).

La asistencia social aparece como un conjunto, más o menos sistemati- zado, de principios, normas y procedimientos para ayudar a individuos, grupos y comunidades a satisfacer sus necesidades y resolver sus proble- mas. La consolidación del concepto de asistencia social va parejo al naci- miento del Estado liberal y a la introducción del capitalismo industrial, y plasma el inicio de la preocupación de los poderes públicos por la acción social.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

El desarrollo industrial de la segunda mitad del XIX provocó un agrava- miento de la marginación, sobre todo en los cinturones de las grandes ciu- dades pudiéndose, en este momento, considerar la intervención como filantrópico-asistencial.

Continúa afirmando Navajo que estas asociaciones filantrópicas crean colegios, orfanatos, comedores, etc. Gran parte de estas estructuras, creadas al final del XIX fueron recogidas por la Administración y han sentado las bases de la política de asistencia social en España. En definitiva, es un medio de control y de asegurar la dependencia de aquellos a los que se da asistencia, pero, si el sujeto que recibe asistencia desarrolla un comportamiento que no sigue aquel que le es puesto como modelo a imitar, dejará de recibir asisten- cia y se tomarán medias represivas para reconducir su comportamiento.

A pesar de sus limitaciones, este tipo de acciones palió en alguna medi- da el abandono y miseria que sufrían grandes sectores de población. Es cierto que su filosofía hoy no es aceptable, pero sin embargo, sirvió para humanizar la situación de grupos marginados, aunque sin atacar las raíces de sus problemas.

En cuadro adjunto se facilita un resumen de las acciones de intervención sociocomunitaria desplegadas durante la Edad Contemporánea.

Cuadro 3

Edad Contemporánea

ASISTENCIA SOCIAL SEGUROS SOCIALES
ASISTENCIA SOCIAL
SEGUROS SOCIALES

–El marginado es considerado ciudadano. –Secularización de la asistencia. –El estado se hace cargo de la asistencia básica.

–El movimiento obrero genera los seguros sociales. –Son el origen de la seguridad social.

Fuente: Navajo (2004). Disponible en www.iniciativasocial.net.

Vallés (2009) dibuja sucintamente el momento actual de la intervención sociocomunitaria afirmando que en la década de los años 70 se comenzó a desinstitucionalizar los procesos de atención y se trabajó desde la pedago-

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

gía de lo cotidiano a través de una metodología de intervención específica como es la animación sociocultural ejercida por los educadores de calle.

Estos nuevos aires cimentaron procesos de desarrollo comunitario a través

de los que una comunidad toma conciencia de su propia situación, la analiza

y busca soluciones a sus propios problemas. Siguiendo esta línea se comenzó

a trabajar en la labor preventiva, la detección de niños y adolescentes con

dificultad, el trabajo de calle, el educador familiar, el animador de personas mayores, el educador de adultos, el animador de escuelas de padres, el edu- cador de personas con minusvalía, el promotor de iniciativas comunitarias,

el promotor de empleo, el educador de prevención de drogodependencias, el educador de la comunidad terapéutica, el educador sociolaboral.

Muchos perfiles para un mismo objetivo, dar respuestas a las necesidades que se detectan en la comunidad desde una misma dirección, la dirección de intervenir con la comunidad, desde la comunidad y para la comunidad.

BIBLIOGRAFÍA

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VALLÉS, J. (2009): Manual del educador social. Intervención en Servicios Sociales (Madrid, Pirámide).

TEMA 2

LA COMUNIDAD COMO EJE DE INTERVENCIÓN

Inés Gil Jaurena

RESUMEN: En palabras de Marco Marchioni (2002), la comunidad es el principal recurso del desarrollo comunitario.

Esta afirmación sitúa a la comunidad como eje de la intervención, otorgándole un papel preeminente en los procesos de intervención desde, con, para la comunidad.

En este capítulo se analiza el rol de la comunidad en la intervención sociocomunitaria, partiendo de la delimitación del propio concepto de comunidad.

En el primer apartado se revisa la comunidad como sustantivo, su entidad conceptual y evolución en el ámbito de las ciencias sociales.

En el segundo apartado se presentan diferentes enfoques o modelos de intervención social que utilizan lo comunitario como adjetivo.

El tercer apartado se centra en la comunidad como eje de la intervención sociocomuni- taria, desglosando diferentes aproximaciones al papel que la comunidad desempeña en este tipo de intervención social.

El cuarto apartado supone una síntesis de las ideas más relevantes del capítulo.

PALABRAS CLAVE: Comunidad, desarrollo comunitario, acción comunitaria, intervención sociocomunitaria, participación, empowerment, autogestión

1. COMUNIDAD Y COMUNIDADES. EVOLUCIÓN DEL TÉRMINO Y SIGNIFICADO ACTUAL

1.1. Definiciones de «comunidad»

La comunidad como concepto relevante en ciencias sociales ha sido defi- nida desde diferentes disciplinas, resaltando diversos matices y elementos característicos del término.

Se retoman aquí tres aproximaciones de interés para la intervención sociocomunitaria, realizadas desde la psicología comunitaria (Montero, 1998; Montenegro, 2004), el trabajo social comunitario (Marchioni, 2002) y la sociología (Delanty, 2003).

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a) Maritza Montero define la comunidad como «un grupo social dinámi- co, histórico y culturalmente constituido y desarrollado, preexistente a la presencia de los investigadores o de los interventores sociales, que comparte intereses, objetivos, necesidades y problemas, en un espacio y un tiempo determinados y que genera colectivamente una identidad, así como formas organizativas, desarrollando y emplean- do recursos para lograr sus fines» (Montero, 1998: 212).

También desde la psicología comunitaria, Marisela Montenegro plan- tea cómo esta disciplina entiende la comunidad como «un espacio social donde se pueden desarrollar acciones colectivas organizadas hacia la transformación social y, por tanto, constituye un espacio empírico de investigación y acción» (Montenegro, 2004: 20).

b) Desde el trabajo social comunitario, Marco Marchioni, autor de refe- rencia en España en el ámbito del desarrollo comunitario, entiende por comunidad «un territorio concreto, con una población determi- nada, que dispone de determinados recursos y que tienen determina- das demandas» (Marchioni, 2002: 456). Según indica este autor, «una comunidad siempre es el conjunto de estos cuatro factores (territorio, población, recursos y demandas) y sus mutuas, constantes y mutantes interrelaciones».

c) Por su parte, Gerard Delanty (2006) realiza una exhaustiva revisión del concepto comunidad en las ciencias sociales; desde una perspec- tiva sociológica, habla de la comunidad local y la relevancia de los aspectos comunicativos en este concepto: «la comunidad es comu- nicativa en el sentido de que se crea a partir de una acción colecti- va basada en el lugar, y no es una mera expresión de una identidad cultural subyacente. (…) El concepto de comunidad al que se quiere llegar es al de una comunidad constructivista, en la que la comunidad se construye socialmente gracias a la sociedad, en oposición a la que sencillamente se identifica con una localidad» (Delanty, 2006: 94-95). Este autor sostiene que

la comunidad contemporánea podría considerarse como una comunidad

comunicativa basada en nuevas clases de pertenencia; (

nicativos y las estructuras culturales de las sociedades contemporáneas de la era global han ofrecido múltiples posibilidades de pertenencia, basadas

) los lazos comu-

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

en la religión, el nacionalismo, la etnicidad, el estilo de vida y el género. Las nueva clases de comunidad surgen más en este mundo de pluralidad que en un mundo de cierre (Delanty, 2006: 229-230).

Considerando la definición de Marchioni, que entiende la comunidad como el conjunto de los elementos territorio, población, demandas y recur- sos, es preciso matizar a qué se refiere con cada uno de ellos:

territorio es, según Marchioni (2002: 460), el primer elemento a cono- cer en el trabajo comunitario, e incluye aspectos como la conformación urbanística de la comunidad, su emplazamiento (rural, urbano, extra- rradio), las comunicaciones, el tipo de vivienda, barreras físicas —que condicionan barreras sociales—, diferencias sociales de la población (económicas, culturales, etc.). Estos aspectos referidos al territorio y reflejados en el mismo condicionan las relaciones en la comunidad.

población, es preciso conocer sus características socio- lógicas y estadístico-demográficas, además de conocer las organiza- ciones sociales, los grupos y asociaciones existentes, las personas que desempeñan un papel de administrador o responsable, así como aqué- llas que trabajan en los diferentes recursos. Marchioni (2002: 456) habla de tres protagonistas de la comunidad: las administraciones (situando en primer lugar la administración local), los recursos técni- cos y profesionales (públicos, privados no lucrativos y voluntarios) y la población. Es a todos ellos a los que hay que conocer e implicar en el proceso comunitario.

recursos, el principal es la propia comunidad. Marchioni identifica tres tipos de recursos: públicos (municipales y no), privados no especulativos y voluntarios (ONGs y otros). Los diferentes recursos actúan en ámbitos determinados que conviene identificar: educativo, sanitario, de trabajo y empleo, de cultura, deporte, ocio y tiempo libre, sociales (Marchioni, 2002: 460). Es preciso conocer todos ellos.

demandas se refieren a las necesidades, aspiraciones, problemas, temas de interés de la comunidad, etc., que se encuentran en el origen del proceso comunitario y que éste tiende a satisfacer. Las demandas pueden ser más o menos explícitas, y es preciso identifi- carlas para poner en marcha los procesos comunitarios (Marchioni, 2002: 461).

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

De la mezcla e interrelación de estos cuatro factores y de lo que cada uno de ellos significa, nace la intervención comunitaria y se alimenta el proceso de modificación de la realidad (Marchioni, 2002: 461).

1.2. Evolución del concepto «comunidad»

Desde el ámbito de la Psicología comunitaria, Montenegro (2004: 19) señala cómo en los inicios de esta subdisciplina «la comunidad era defini- da como el espacio geográfico (un barrio o zona) en el que vive un grupo de personas y en el que se comparten ciertos problemas y se desarrollan distintos tipos de relaciones (vecinos, amigos, familiares, entre otras)». Tal definición de comunidad se limitaba a la idea de ámbito geográfico; fue posteriormente cuando empezaron a tenerse en cuenta, además del factor geográfico, otro tipo de factores psicosociales al caracterizar la comunidad:

factores intersubjetivos, de memoria histórica y formas de vida que caracte- rizaban a dichas comunidades.

Siguiendo a esta autora, en la actualidad los conceptos de comunidad utilizados hacen referencia a los elementos que conforman la comunidad (individuos y contexto físico que definen su naturaleza: residencial, laboral, recreativa, política, religiosa, etc.) y a los procesos que se desarrollan en estos componentes (psicológicos, sociales, culturales).

Montenegro (2004) menciona también la definición de la comunidad por exclusión:

el concepto de comunidad hace alusión a agrupaciones de personas que comparten ciertas características en común y que desarrollan diferentes tipos de prácticas conjuntamente. Se crea, a partir de estas agrupaciones, un nosotros que se conforma en contraste con un otros definido en función de las personas que no forman parte de esa comunidad. Se dan, por tanto, unos procesos de categorización social donde cada grupo se define como semejante a los elementos presentes en el endogrupo y diferente a los ele- mentos del exogrupo (Montenegro, 2004: 19).

Sin embargo, esta definición por exclusión resulta controvertida y peli- grosa desde un punto de vista socioeducativo. Si partimos de un enfoque transformador, el énfasis no ha de estar únicamente en lo que diferencia a

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

los grupos, sino en los elementos que los pueden unir, y en la conceptualiza- ción de la comunidad como una agrupación dinámica y de límites difusos, tanto temporal como espacialmente y con relación a su propia composición humana. En este sentido, tal y como se recoge en el título de este epígrafe, es posible hablar de comunidad y de comunidades.

Al igual que sucede con el término cultura, sobre el cual desde la antropología se recomienda sustituirlo por el plural culturas (Grupo INTER, 2007: 188), en el caso de la comunidad también parece más ade- cuado hablar de comunidades, en plural, haciendo hincapié en el carác- ter dinámico del término, en su polimorfismo, en lugar de en una defi- nición cerrada, exclusiva y excluyente de la comunidad. Un concepto contemporáneo de comunidad significa que «el individuo no está unido únicamente a una comunidad, sino que puede tener múltiples vínculos solapados» (Delanty, 2006: 231).

Esta reflexión alude indirectamente a las nociones de identidad y perte- nencia, igualmente controvertidas, que desde la intervención sociocomu- nitaria han de ser tenidas en cuenta y conceptualizadas desde en enfoque abierto, flexible y no excluyente, al igual que las culturas y las comunida- des. Las identidades múltiples propias de la sociedad contemporánea en la que estamos inmersos dan lugar a la potencial identificación y desarrollo del sentido de pertenencia con comunidades y grupos muy diversos, de carácter más o menos local, y variados tanto en su referencia geográfica (pueden ser comunidades localizadas o deslocalizadas, físicas o virtuales), como en sus elementos de unión (estructuras organizativas más o menos rígidas, lazos y relaciones más o menos intensas), o en los fines e intereses que las mueven.

1.3. Rasgos y características de la comunidad

Maritza Montero (1998), citada por Montenegro (2004: 19-20) enumera las principales características de una comunidad como grupo social (aun- que cabe aclarar que una comunidad no tiene por qué presentar todas estas características al mismo tiempo para ser definida como tal):

veces presta su nombre a la comunidad.

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necesidades y problemas, por el hecho de que sus miembros están inmersos en particulares situaciones sociales, históricas, culturales y económicas.

- rior, que conduce a modos de acción colectiva para alcanzar algunos fines.

integran y que contribuyen a desarrollar un sentido de comunidad.

formas colectivas tales como la clase social, la región, la denominación religiosa o la nación, y a la vez más amplia que un grupo primario.

- sos que son derivados, a la vez que generadores, de esa cultura.

1.4. Síntesis sobre el concepto «comunidad»

Teniendo en cuenta las aportaciones revisadas en apartados anteriores, es posible sintetizar algunos elementos con relación al concepto comunidad y a su papel en la intervención sociomunitaria. Se resaltan los siguientes:

población, que comparte cierta demanda o interés y se percibe como parte de dicho grupo (sentido de pertenencia).

territorio, que tradicionalmente ha sido un lugar físico acotado, y que actualmente puede entenderse también como un territorio en parte virtual, con límites más difusos o abiertos que las comunidades tradicionales.

recursos, el principal de los cuales es la pro- pia comunidad (sus miembros, motivaciones, capacidades, conoci- mientos, capital social comunitario, etc.).

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

elementos (componentes, recursos, etc.) y de procesos (relaciones, acciones, etc.).

red, tanto a nivel intra como intercomunitario, se impone cada vez más en el escenario social actual. Redes sociales, comuni- dades de aprendizaje, intervención en red, se convierten en términos habituales y llenos de sentido en las ciencias sociales.

comunidades, resaltando la flexibilidad del concepto y la multiplicidad de grupos a los que se puede pertenecer.

2. LA INTERVENCIÓN COMUNITARIA: DEL DESARROLLO COMUNITARIO A LA ACCIÓN COMUNITARIA

Lo comunitario como adjetivo de la intervención sociocomunitaria acen- túa el carácter de este tipo de intervención, cuyo componente definitorio es su realización en el ámbito comunitario, con las implicaciones que ello con- lleva y que se analizarán en el apartado siguiente: la intervención desde la comunidad, con la comunidad, para la comunidad.

Lo comunitario, ademas de a la intervención sociocomunitaria, adjetiva además otros tipos de acciones sociales, que se revisan brevemente en este apartado. Su uso refleja la evolución del concepto mismo de comunidad y de su papel en el ámbito social.

2.1. El desarrollo comunitario

Escarbajal (1992) recoge una definición de Ander-Egg 1 (1987) en la que se entiende el desarrollo comunitario como «un proceso destinado a crear condiciones de progreso económico y social para toda la comunidad, con la participación activa de ésta y la mayor confianza posible en su iniciativa» (Escarbajal, 1992: 8).

Este concepto incluye un término, desarrollo, que ha sido objetivo de críticas diversas. Según señala Montenegro (2004: 34), el concepto de desa- rrollo alude a las formas de orden social tomadas por los diferentes países

1 Ander-Egg, E. (1987). Metodología y práctica del Desarrollo Comunitario. (México: El Ateneo).

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

hacia aquello que es definido como una forma de progreso social en que se privilegia la modernización, entendida ésta como el fomento de formas de producción industrializadas, la introducción de sistemas tecnológicos para la producción, la libre circulación de bienes y dinero, etc.

La crítica al desarrollo es doble:

- cimiento ilimitado implícita en el mismo. De esta crítica ha surgido más recientemente (finales de los años 80 del siglo XX) el concepto de desarrollo sostenible, que se refiere a las maneras como se puede con- seguir la modernización manteniendo un equilibrio con los recursos naturales y el medio ambiente.

progreso y desarrollo, por los efectos de opresión que puede tener sobre formas de vida no occi- dentales, basadas en modos de producción y de relaciones distintas a las establecidas por el sistema capitalista industrializado, enfatizando los efectos perversos de dicho sistema sobre el medio ambiente y sobre las formas de organización de ciertas comunidades, sobre todo en el denominado Tercer Mundo (Montenegro, 2004: 34).

Tal y como recoge Marchioni, la aplicación del desarrollo comunitario en su mayoría ha coincidido con zonas urbanas periféricas y marginales y con zonas rurales con baja productividad, escasez de recursos, rentas pre- carias y sin la colaboración necesaria de las administraciones (Hernández Correa, 2007: 293). Es decir, que desde un modelo de desarrollo occidental se han realizado acciones de desarrollo comunitario en contextos desfavore- cidos y, en ocasiones, en escenarios no occidentales. Para salvar este escollo, se plantean dos matizaciones del concepto desarrollo comunitario:

planificación social y organiza- ción de la comunidad, concepto que parte de una concepción amplia de la comunidad y no sólo referida a realidades sociales y económicas desfavorecidas;

desarrollo sostenible, a través de políticas que puedan paliar los efectos negativos de los procesos de modernización, en relación con la calidad de vida, el bienestar de la población y el cui- dado del medio ambiente (Montenegro, 2004: 34).

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

En esta línea, Montenegro (2004) indica que

el desarrollo comunitario se refiere a las diferentes acciones comunita- rias que puedan llevar a cabo los miembros de una comunidad dada, acom- pañados o no por equipos profesionales, para conseguir niveles más altos de calidad de vida y bienestar, y de este modo paliar las necesidades que perciben y los problemas sociales que puedan tener. (…) Mediante el desa- rrollo comunitario se pretende generar grados crecientes de bienestar por medio de la participación de los miembros de la comunidad y del fortaleci- miento de las redes sociales que permiten la integración de las personas al ámbito comunitario (Montenegro, 2004: 35).

En todo caso, y referido a cualquier comunidad en general y a comu- nidades occidentales especialmente, las críticas al concepto de desarrollo (insostenibilidad, deslegitimación de formas de vida no occidentales/capita- listas) han conducido a la propuesta por parte de varios pensadores, como Carlos Taibo o Serge Latouche, de un modelo de decrecimiento que contra- rreste los desmanes producidos hasta la actualidad por el ser humano.

2.2. El trabajo social comunitario

De las tres estrategias de abordaje del trabajo social (individual, grupal

y comunitario), el tercero, según Barbero 2 (2002: 37-48, citado por Ahmed Mohamed, 2006), de lo que trata es de «la constitución y mantenimiento de

un grupo amplio en torno a un proyecto colectivo de mejora social».

El trabajo social comunitario se concentraría en las relaciones funcio- nales del propio grupo y en las relaciones de éste con la sociedad. En este nivel comunitario se verían afectadas diversas e importantes dimensiones:

construcción de interpretaciones y visiones comunes de las problemáticas

y necesidades sociales; creación de identidades colectivas; conexión de los

problemas particulares con su dimensión social; ruptura del aislamiento individual y colectivo; instrumento para multiplicar la participación; fuen- te de poder necesario para la resolución de problemas, etcétera (Ahmed Mohamed, 2006).

2 Barbero, J.M. (2002). El Trabajo Social en España. (Zaragoza: Mira Editores).

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Según Rubin y Rubin 3 (1992: 16-19, citado por Ahmed Mohamed, 2006), el trabajo social comunitario «tiene como fin desarrollar comunidades de interés, y esa misión se orienta hacia cuatro objetivos esenciales: el enri- quecimiento del potencial de los individuos, la solución de problemas, el fortalecimiento de la democracia y el logro de una mejor distribución de la riqueza y del poder en la sociedad».

Ahmed Mohamed (2006) presenta una síntesis de los tres modelos de trabajo social comunitario que propuso Jack Rotham 4 , y que pueden enten- derse no solo como modelos sino como fases consecutivas:

1) El modelo o fase de desarrollo de localidades:

consiste en un proceso de comunitarización, en convertir un vecin- dario o un sector geográfico dado en una comunidad (entendida ésta en el sentido que se ha comentado previamente en este capí- tulo). En este modelo la labor del profesional se relaciona con la función de fortalecer unos sectores geográficos y comunidades mediante la educación de sus residentes, de manera que estos se constituyan en grupos de trabajo tratando de resolver los proble- mas inherentes a ese sector. El profesional motiva y estimula a los miembros del grupo a que se reúnan, discutan los problemas del vecindario y traten de buscar maneras de enfrentarse a ellos. Esta conciencia ciudadana involucra a los residentes en un proce- so de participación que los aleja de la idea tradicional de comuni- dad estática, anómica, carente de relaciones y capacidades para la solución de problemas.

2) El modelo o fase de planificación social:

se refiere a la creación, desarrollo y evaluación de servicios socia- les, dirigidos a satisfacer necesidades humanas básicas. El pro- fesional, generalmente desde la estructura administrativa de una institución, estudia las necesidades de los consumidores de servi- cios y, a partir de este análisis y de la información de que dispo- ne, planifica, implementa, evalúa, los servicios. Este modelo, con

3 Rubin, H. y Rubin, I. (1992). Community Organizing & Development. (Toronto: Allyn and Ba-

con).

4 Rotham, J. (1979) Three Models of Community Organization Practice, Their Mixing and Mat- ching, en Cox et al. (eds.) Strategies of Communities. (Illinois: Peacock Publishers).

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la connotación relevante de la participación (planificación social participativa) es el que Marchioni (2004) entiende como interven- ción comunitaria. Para este autor, instituciones, profesionales y ciudadanos organizados trabajan en común para satisfacer las necesidades sociales. Este proceso se articula en proyectos, pro- gramas, iniciativas, actividades, áreas de intervención, etc., cada uno de ellos con sus características específicas y sus finalidades particulares, pero todos fundamentados en la principal caracte- rística de este tipo de intervención: la integración del conjunto de la población con las diferentes administraciones y los recursos y servicios disponibles. La iniciativa de intervención puede partir, según Marchioni, de las instituciones, los profesionales o la pobla- ción. Este optimismo institucional es cuestionado por Ahmed Mohamed (2006), que plantea cómo en ocasiones los intereses de la población y de las instituciones no van de la mano y se puede apreciar cierta reticencia de las administraciones a ceder cuotas reales de poder a los ciudadanos.

3) El modelo o fase de acción social:

Ahmed Mohamed (2006) lo presenta como el modelo más con- trovertido en el trabajo social, al situar al profesional en un rol de provocador de cambios frente a instituciones y estructuras de poder. El trabajador social se convierte en un activista que cana- liza procesos de movilización de los usuarios, visualizados estos como víctimas de una situación de injusticia o desigualdad social. La implicación del profesional en favor de los usuarios (y en algu- nos casos en contra de su propia institución) es evidente; el fin es incidir de manera directa en el proceso de toma de decisiones que afecta al grupo oprimido.

La secuencia establecida por Rotham y planteada por Ahmed Mohamed (2006) incluye un primer momento de «hacer comunidad», un proceso de comunitarización (desarrollo de localidades), de implicación de la gente respecto a un proyecto común de mejora social.

Tal y como señala Ahmed Mohamed (2006): «Marchioni parte de la pre- existencia de grupos comunitarios formados en la forma de clubes depor- tivos, asociaciones de padres y madres, peñas recreativas, etc. Nosotros

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pensamos, sin embargo, que a pesar de que la existencia de estos grupos comunitarios hace más fácil el trabajo posterior, esto no quita el que haya que realizar un trabajo específico de comunitarización con ellos».

Por tanto, el primer paso resulta ser la toma de conciencia comunitaria de una población sobre su situación y sus problemas. Una vez existe esta conciencia de grupo y unos objetivos comunes, es cuando comienza una fase más concreta de actuación sobre las situaciones y problemas detec- tados.

Esta actuación puede darse con forma de planificación social partici- pativa, y se realizaría, tal y como formula Marchioni, con la conjunción de la población (entendida ya como comunidad), las administraciones y los profesionales (que elaboran planes, proyectos, identifican recursos, activi- dades, etc.); o puede darse directamente como acción social, contando con los profesionales como facilitadores.

2.3. La psicología comunitaria

La Psicología comunitaria es «una disciplina que trata de analizar e intervenir en los contextos en los que se desarrolla la persona, intentando comprender cómo percibe ésta los contextos y tratando de identificar recur- sos, tanto de la propia persona como de los contextos en los que interaccio- na, con el objeto de potenciar su desarrollo» (Musitu Ochoa, 2004: 4).

Desde la psicología comunitaria latinoamericana, según recoge Alfaro

(1993)

las problemáticas sociales tienen su origen en las estructuras sociales

La vía del cambio social es a través de la modificación de los

factores estructurales y/o actuando sobre los sujetos de manera que ellos adquieran mayor control sobre su medio ambiente. (…) La meta principal de la intervención comunitaria sería que los individuos logren control sobre los esfuerzos y las contingencias de la vida cotidiana, de manera tal que ellos sean autogestores de su transformación y de la de su ambiente (Alfaro, 1993: 1).

injustas. (

)

Se destacan en esta definición dos conceptos relevantes con relación a la ISC: empowerment y autogestión, que se comentarán más adelante en este capítulo.

2.4. La acción comunitaria

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

Por último, se describe este concepto, ya mencionado en el epígrafe 2.2 con relación a la tercera etapa o modelo de trabajo social comunitario: el modelo de acción social.

Ricard Gomá (2008) indica que

la acción comunitaria adquiere sentido cuando se desarrolla a partir de un colectivo humano que comparte un espacio y una conciencia de perte- nencia, que genera procesos de vinculación y apoyo mutuo, y que activa voluntades de protagonismo en la mejora de su propia realidad.

Es decir, cuando surge de e implica a una comunidad, tal y como ha que- dado definida anteriormente.

Según señala Montenegro (2004), la acción comunitaria se entiende como

todas aquellas reflexiones y actividades que se llevan a cabo por parte de los miembros de la comunidad a partir de una organización o grupo comu- nitario, y que buscan la transformación de situaciones que ellos ven como problemáticas. Ésta puede ser motivada por parte de profesionales de la intervención social o no (Montenegro, 2004: 23).

La clave de la acción comunitaria, y que la diferencia de la interven- ción sociocomunitaria tradicional, está en el último elemento destacado por Montenegro: la intervención, o no, de profesionales. En todo caso, el rol del profesional cambia con respecto al desarrollo comunitario o la planifi- cación social: se presupone un grupo ya comunitarizado, una comunidad en su sentido más pleno, un grupo maduro, que puede requerir la labor del profesional de manera menos intervencionista y en un rol más propio del acompañamiento.

Algunas ideas que se comentarán más adelante en este capítulo, como el empowerment o la autogestión, toman la acción comunitaria como fin, y tienden por tanto a la capacitación de la propia comunidad para que el papel del profesional, como en todo proceso socioeducativo, sea cada vez menos necesario.

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3. LA COMUNIDAD COMO EJE DE LA INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Una vez delimitado el concepto de comunidad, este apartado se centra en desglosar los diferentes roles que ésta desarrolla en los procesos de inter- vención sociocomunitaria. Se distingue para ello entre tres caracterizacio- nes de la comunidad: concebirla como principio, como medio y como fin de la intervención sociocomunitaria.

3.1. La comunidad como principio

La comunidad, en este sentido, es el presupuesto fundamental de la intervención: sin comunidad no existe intervención sociocomunitaria, puesto que la comunidad es a la vez objetivo y sujeto de la intervención social, como bien señala Maritza Montero (1998). Este punto se retomará en el tema dedicado a los presupuestos de la intervención sociocomunitaria (tema 5, elaborado por Inés Gil Jaurena).

Concebir la comunidad como principio recoge la intervención en y desde la comunidad.

en la comunidad, en tanto la intervención sociocomu- nitaria se da, por principio, en el marco de una comunidad determi- nada.

desde la comunidad, en tanto la intervención socio- comunitaria ha de partir de las necesidades, demandas, intereses, planteamientos surgidos desde la propia comunidad, ya sea desde un modelo de planificación social participativa o desde un modelo de acción social (ver apartado 2.2 en este tema).

En este marco que entiende la comunidad como principio de la inter- vención sociocomunitaria, destacan algunos elementos que se convierten en presupuestos básicos de este tipo de intervención, a saber:

participación de la comunidad en todos los momentos del proceso. El uso de metodologías participativas de intervención implica la par- ticipación de la comunidad en el diagnóstico, el diseño, el desarrollo, la evaluación, etc. del proyecto o acción desarrollada. Enfoques de

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acción-reflexión-acción o de IAP (investigación acción participativa) (Basagoiti, Bru y Lorenzana, 2001) tienen todo el sentido. Otros enfo- ques utilizados en la actualidad para el diseño y gestión de proyec- tos, como el enfoque del marco lógico (Gómez y Sainz, 2008), parten igualmente de la participación como principio de intervención.

responsabilidad de la comunidad, el compromiso adquirido, la implicación en los procesos de cambio. Más allá de la participación, la comunidad es corresponsable en los procesos generados.

rol del profesional de la intervención, que oscila desde un rol más técnico (planificación, evaluación, diseño, etc.) hasta un rol más rela- cional, como acompañante del proceso (acompañamiento profesional, dinamización, motivación a la población).

3.2. La comunidad como medio

Concebir la comunidad como medio resalta su carácter de recurso princi- pal en intervención sociocomunitaria, ya identificado por Marchioni (2002:

460). La palabra «recurso» no parece la más apropiada, por ello no está de más insistir en que se trata de destacar el potencial de la propia comunidad para conseguir los objetivos transformadores de la intervención sociocomu- nitaria, resaltar la participación de la comunidad en los procesos, así como la capacitación y responsabilización de la comunidad.

Es por ello que concebir la comunidad como medio recoge la idea de inter- vención con la comunidad, con la carga que esto conlleva en cuanto a la parti- cipación auténtica de la comunidad, a la cual se ha aludido previamente.

Esta conceptualización recoge también los diversos roles que el profesio- nal de la intervención sociocomunitaria puede desempeñar, en función del tipo de intervención en marcha. La intervención con la comunidad puede comenzar por un proceso de comunitarización (ya comentado en el apar- tado 2.2) si la comunidad como tal aún no existe y es precisa una toma de conciencia previa; puede continuar con un papel técnico y/o de acompa- ñamiento a la población. En todo caso, el estatus de la comunidad es el de un elemento fundamental en todo el proceso. Se trata de poner en valor el capital social comunitario y su relevancia para la mejora de la comunidad.

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3.3. La comunidad como fin

Por último, entender la comunidad como fin de la intervención socio- comunitaria destaca el hecho de intervenir para la comunidad, y pone el énfasis en tres elementos interrelacionados:

empowerment, traducida por términos como empoderamiento, fortalecimiento, capacitación o potenciación.

autogestión como fin de la intervención socio- comunitaria, lograda a partir de la capacitación de la comunidad para la acción sociocomunitaria autónoma.

rol del profesional, su desaparición progresiva a medida que capacita a la comunidad para la autogestión y la acción social.

Sobre el concepto de empowerment, en este texto se utiliza esta denomi- nación a pesar de las reticencias de diversos autores y de la incomodidad que en la autora del mismo genera el término (a falta de un consenso acerca de qué traducción utilizar). Maritza Montero (2003) habla de fortalecimiento y lo define, desde la perspectiva comunitaria, como «el proceso mediante el cual los miembros de una comunidad (individuos interesados y grupos organizados) desarrollan conjuntamente capacidades y recursos para controlar su situación de vida, actuando de manera comprometida, consciente y crítica, para lograr la transformación de su entorno según sus necesidades y aspiraciones, transfor- mándose al mismo tiempo a sí mismos» (Montero, 2003: 72).

Musitu y Huelga (2004: 98) hablan de potenciación o de empowerment,

y recalcan cómo este concepto «refleja el interés por proporcionar protago-

nismo en la vida social, tanto de los individuos como de las organizaciones

y las comunidades». Para ellos, «determinación individual —sentido de con-

trol personal y participación— e influencia social son los elementos clave sobre los que se fundamenta el empowerment» (Musitu y Huelga, 2004: 104). Una definición clásica del concepto, del autor del mismo (Rappaport 5 , 1981, citado por Musitu y Huelga, 2004: 103), entiende el empowerment como «el

proceso por el que las personas, organizaciones y comunidades adquieren control y dominio (mastery) de sus vidas».

5 Rappaport, J. (1981). In praise of paradox: a social policy of empowerment over prevention. American Journal of Community Psychology, 9, 1-25.

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Hombrados y Gómez (2001: 56) se refieren a este concepto como poten- ciación o incremento de poder, y lo entienden como un constructo multinivel aplicable tanto a individuos como a organizaciones, llamado a ser la teoría guía para la intervención comunitaria.

Es importante señalar que la noción de empowerment lleva implícito que «el poder es un logro de la reflexión, conciencia y acción de las personas interesadas, y no un regalo o donación de un otro poderoso (…); supone un hacerse fuerte, pero un hacerse fuerte para transformar un entorno, trans- formándose a sí mismos» (Montero, 2003: 62).

4. SÍNTESIS: ELEMENTOS DESTACABLES DE LA COMUNIDAD COMO EJE DE INTERVENCIÓN

En este capítulo se ha revisado el rol de la comunidad en la intervención sociocomunitaria.

Es de destacar la propia idea de comunidad, la opción por hablar de comunidades, en plural, y la caracterización contemporánea de la comuni- dad que realiza Delanty (2006).

Teniendo en cuenta diferentes aproximaciones a lo comunitario, reali- zadas desde la psicología social, el desarrollo comunitario, o el más englo- bador y desgranado en este capítulo trabajo social comunitario, es clara la relevancia de la comunidad en todo el proceso de intervención sociocomu- nitaria.

Resulta de interés didáctico el acercamiento que presenta Ahmed Moha- med (2006) vinculando las propuestas de Rotham y Marchioni y que plantea escuetamente que la comunidad, en primer lugar, ha de constituirse como tal, con un trabajo mayor o menor del profesional según el caso. Es el proce- so de comunitarización. Una vez existe la comunidad (el grupo social autoi- dentificado como tal, con intereses y demandas compartidas), es posible y viable plantear la intervención para la mejora, que puede ser tanto conjunta con las instituciones (planificación social participativa) como autogestio- nada (acción social). Estas dos formas de intervención pueden concebirse asimismo como fases, siendo la acción social el fin de la intervención, que implica la capacitación (empowerment) de la comunidad.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

Como trasfondo a todo el texto, está la concepción de la comunidad como protagonista de la intervención; protagonismo reflejado en diferentes aproximaciones al tema:

la intervención en y desde la comunidad, que implica participación y responsabilización de la misma;

elemento fundamental de todo el proceso de intervención con la comu- nidad;

destinataria de todos los esfuerzos puestos en marcha, de las mejoras logradas, incluida la mejora de la propia comunidad, en el sentido de fortalecimiento o capacitación (empowerment) y posibilidad de auto- gestión para el desarrollo de futuros proyectos o acciones comunita- rias. La intervención comunitaria entendida como intervención para la comunidad.

El hecho de dotar de protagonismo a la comunidad invita a plantear- se cuál es el rol del profesional, aspecto que también se ha tratado en el texto. Destaca el rol técnico, habitual en España donde los planteamientos de Marchioni (2004) han sido los más referidos y el modelo de planificación social (participativa) el más utilizado (Ahmed Mohamed, 2006); se resal- ta también el rol de acompañamiento que ejerce el profesional, propio de planteamientos que, como éste que se presenta, perciben la necesidad de motivar, dinamizar, ayudar a la población a tomar conciencia de su papel como agente activo en el cambio y mejora de su comunidad. La puesta en valor del capital social comunitario y el planteamiento de la capacitación y la autogestión como fines de la intervención dan lugar a situar al profesio- nal como un catalizador de los procesos de cambio, quien ha de realizar una labor muy relevante en lo que Rotham denominó desarrollo de localidades (el proceso de comunitarización), además de en los más habitualmente lla- mados procesos de planificación social y/o intervención comunitaria.

A continuación se relacionan las referencias bibliográficas utilizadas, de entre las cuales se recomienda especialmente consultar el manual de Gonzalo Musitu y otros (2004), y los diversos textos de Marco Marchioni y de Maritza Montero. Se sugiere también la lectura del artículo de Karim Ahmed (2006).

BIBLIOGRAFÍA

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA: FUNDAMENTOS Y CONTEXTOS

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