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Artículos originales

Hemodialysis for Cancer Patients: Analysis of Evidence Based on a Case Series at the National Cancer Institute of Colombia

Andrés Felipe Cardona 1,7 , Andrés Yepes 1 , Vanessa Ospina 1 , Luis Gabriel González 1 , Uriel Navarro 1 , Carlos Rodríguez 2 , Nohora Saldarriaga 2 , María Victoria Mera 3 , Ricardo Bruges 3 , Juan Felipe Com- bariza 4 , Claudia Patricia Casas 5 , Édgar Ospina 6 , Camilo Montero 7

1 Grupo Oncología Clínica, Instituto Nacional de Cancerología, Bogotá, Colombia.

2 Grupo Cuidado Paliativo y Clínica de Dolor, Instituto Nacional de Cancerología, Bogotá, Colombia.

3 Grupo Medicina Interna, Instituto Nacional de Cancerología, Bogotá, Colombia.

4 Grupo Hematología, Instituto Nacional de Cancerología, Bogotá, Colombia.

5 Grupo Hematología, Hospital San José, Bogotá, Colombia.

6 Grupo Colombiano de la Colaboración Cochrane, Bogotá, Colombia.

7 Departamento de Nefrología, Clínica San Pedro Claver, Bogotá, Colombia.

Declaración de conflictos de interés:

Édgar Ospina realiza asesorías para el Grupo de Trasplantes del Laboratorio Novartis de Colombia.

Resumen

Objetivos: Realizar un análisis detallado de la evolución y mortalidad de 13 pacientes con cáncer y FRA tratados con terapia de reemplazo renal (TRR). Métodos: Se evaluaron diversas variables demográficas, el compromiso funcional al momento del diagnóstico de la FRA, su causa y etiología. Además, varios desenlaces y dos índices, el de gravedad individual para FRA de Liaño (ISI) y el APACHE II. Resultados:

Los pacientes tuvieron un promedio de 55 años, 70% eran mujeres y el origen principal de las neoplasias fue el tracto genitourinario. Dos tercios de la población tenían un IK inferior o igual a 70%, 53% presentaba neoplasias en progresión, 38% tenía enfermedad no controlada en tratamiento y un sujeto estaba libre de cáncer. Todos los pacientes iniciaron hemodiálisis intermitente, en promedio, seis días después del ingreso hospitalario y cuatro días después del diagnóstico de la urgencia. Nueve sujetos tenían comorbilidad grave, y 8 murieron, con una mediana de 17 días entre el inicio de la diálisis y el fallecimiento; la mortalidad global fue del 61%, la media de la puntuación del ISI fue 0,62 (DE +/- 0,012) y del APACHE II 26 (DE +/- 9). Conclusiones: La hemodiálisis está indicada en cualquier paciente con cáncer y FRA que se encuentre sin enfermedad o con una neoplasia potencialmente tratable, si tiene un buen estado funcional y está de acuerdo con dicha intervención.

Palabras clave: falla renal, neoplasias, diálisis, unidad de cuidado crítico, mortalidad hospitalaria.

Correspondencia:

Andrés Felipe Cardona. Instituto Nacional de Cancerología, Grupo Oncología Clínica. Piso 3, edificio de Consulta Externa, Av. 1ª N° 9-85. Bogotá, Colombia. Teléfono: (571) 334 1111, ext. 552. Correo electrónico: acardona@cancer.gov.co.

Fecha de recepción: 16 de mayo de 2007. Fecha de aprobación: 17 de julio de 2007.

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Hemodiálisis en paCientes Con CánCeR: análisis de la evidenCia basado en una seRie de Casos del instituto naCional de CanCeRología

Abstract

Objective: To analyze the evolution and mortality of 13 cancer patients with Acute Renal Failure (ARF) who underwent renal replacement therapy. Methods: Evaluation was carried out on demographic variables, functional compromise at ARF diagnosis, cause and etiology, treatment outcomes and two indexes: the Liaño’s individual severity of ARF index (ISI) and APACHE II. Results: The average age was 55, 70% female, the principal neoplasm origin was the genitourinary tract. Two-thirds of the population had a Karnofski Index below or equal to 70%, 53% revealed progressive disease, 38% had uncontrolled illness, and one subject was cancer free. All patients initiated intermittent hemodialysis, on average, six days after hospitalization and four days after emergency admission. Nine subjects had grave comorbility and 8 died, at 17 days average between dialysis initiation and death; overall mortality was 61%, the mean ISI punctuation was 0.62 (SD +/- 0.012) and the APACHE II 26 (SD +/- 9). Conclusions: Hemodialysis is indicated for any disease free or potentially treatable cancer patient with ARF. In addition patients should be in good functioning condition and consents to therapy.

Keywords: Renal failure, neoplasia, dialysis, intensive care unit, in-hospital mortality.

Introducción

La falla renal aguda (FRA) se encuentra hasta en el 32% de los pacientes con cáncer durante la evolución de la enfermedad y puede ser consecuencia de la actividad tumoral (compromiso renal por mielo- ma, obstrucción de la vía urinaria e infiltración), secundaria a diversas intervenciones terapéuticas (síndrome de lisis tumoral, nefropatía inducida por medicamentos y alteraciones después de interven- ciones quirúrgicas mayores) o estar asociada con complicaciones infecciosas y metabólicas (hiper- calcemia maligna y sepsis) (1-3).

Un estudio poblacional reciente documentó que la prevalencia de la FRA en la población general es de 11/100.000 habitantes/año, ligeramente superior en los hombres y en las personas mayores de 65 años (4). Los principales factores de riesgo asociados con el desarrollo de esta condición son: la presen- cia de alteraciones cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes miellitus, enfermedades del tejido conectivo, alcoholismo y cáncer. En sujetos con alguna comorbilidad, la mor- talidad anual después del diagnóstico de la FRA es de 7,3/100.000 habitantes/año, y a los 28 días, 90 días y al año, del 51%, 60% y 64%, respectivamen- te (4). El pronóstico es peor en los pacientes que tienen deterioro de la función renal asociado con choque, cuando se encuentra un puntaje alto en la escala APACHE II se requiere terapia de reemplazo renal (TRR), y en quienes poseen una neoplasia no controlada (4).

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En los sujetos con cáncer que presentan FRA se ha encontrado una mortalidad que oscila entre el 23% y el 93% (5), asociada con compromiso hemodinámico grave (OR 5,34 IC 95% 1,6-17,6), presencia de alteraciones respiratorias, especial- mente infecciosas (OR 4,18, IC 95% 1,3-12,6), cuando hay disfunción hepática (OR 3,94 IC 95% 1,5-10,3) y exposición a nefrotóxicos (OR 1,27 IC 95% 2,98-6,75) (6). La FRA es más frecuente en

pacientes con tumores sólidos (relación 3:1 respecto

a quienes tienen neoplasias hematológicas) y en la gran mayoría de los casos es intrínseca (38%) o mixta (37%) (5,6).

En la tercera parte de los pacientes dicha altera- ción cursa con oliguria, requiere el uso de diálisis

o ventilación mecánica y se asocia con alteración

del estado de conciencia (7), lo que ocasiona una gran controversia sobre la instauración de medidas para soporte avanzado y referente a las indicaciones para el manejo de este tipo de pacientes en cuidado intensivo.

Este estudio muestra un análisis detallado de

algunos desenlaces relacionados con la evolución

y mortalidad de 13 pacientes con cáncer y FRA

tratados con TRR entre febrero de 2004 y enero de 2007, en el Instituto Nacional de Cancerología (INC), Bogotá, Colombia. Además, realiza un aná- lisis y discusión de la información publicada al res- pecto, con la intención de clarificar las indicaciones

andRés Felipe CaRdona, andRés Yepes, vanessa ospina, luis gabRiel gonzález, uRiel navaRRo, CaRlos RodRíguez, noHoRa saldaRRiaga et al.

para el uso de diálisis en pacientes con cáncer e

identificar perfiles de riesgo que permitan detectar

y seleccionar sujetos susceptibles de un control más exhaustivo.

Materiales y métodos

Se revisaron las historias clínicas de 38 pacientes que ingresaron al Instituto Nacional de Cancerolo- gía (INC), entre febrero de 2004 y enero de 2007,

y que presentaron, durante algún momento de la

estancia hospitalaria, falla renal aguda de cualquier etiología que permitió considerar el uso de TRR.

Los casos se identificaron por medio del registro de valoraciones de los grupos de medicina interna y oncología clínica, y por los datos acerca de traslados en ambulancia de la ‘Sección de Servicios Genera- les’. Trece cumplieron con los criterios de inclusión considerados en esta serie: edad mayor de 16 años, neoplasia confirmada y diagnóstico de FRA, defini- da como la pérdida brusca de la función renal, sufi- ciente para disminuir la eliminación urinaria de los productos nitrogenados, asociada con el incremento de la creatinina en sangre en 0,5 mg/dl sobre el nivel basal (8). Todos tuvieron algún criterio de urgencia dialítica (acidosis metabólica, hiperkalemia igual o mayor de 6 mEq/l, hipercatabolia, edema pulmonar por redistribución, arritmias de causa metabólica, hiponatremia menor de 125 mEq/l o síndrome urémico) e iniciaron hemodiálisis periódica (9). Se excluyeron de la serie los sujetos con insuficiencia renal crónica en tratamiento con diálisis que requi- rieron intervenciones para un cáncer diagnosticado después de iniciada la TRR.

La información fue extraída de las historias clíni- cas por dos pares independientes de investigadores, registrada y analizada en una base de datos usando el paquete estadístico SPSS ® 11.0. Se consideraron en el estudio diversas variables demográficas, el tipo de cáncer y su estado, compromiso funcional del pa- ciente al momento del diagnóstico de la FRA, su cau- sa y etiología (prerrenal, renal, postrenal o mixta).

1 Índice de Liaño (ISI) para falla renal aguda:

Además, los niveles de azoados al momento de

iniciar la hemodiálisis, la influencia de la sepsis, la presencia de oliguria (diuresis inferior a 400 ml/ día), la necesidad de traslado a cuidado intensivo, la ventilación mecánica y soporte presor; la mor- talidad después del fracaso renal (muerte a los 30,

90 y 180 días) y su causa, la estancia hospitalaria,

y dos índices, el de gravedad individual para falla

renal aguda de Liaño (ISI 1 ) (10) y uno de fallo multiorgánico (APACHE II, Acute Physiology And Chronic Health Evaluation) 2 (11). Los resul- tados se obtuvieron y describieron por medio de la determinación de frecuencias absolutas, relativas, medidas de tendencia central y de dispersión, y el cruce de variables se realizó por medio de tablas

de contingencia.

Resultados

Un total de 13 pacientes con edades entre 18 y

95 años (media 55, SD ± 19) fueron incluidos; la

Tabla 1 muestra las principales características de

la población en estudio. El 70% eran mujeres y

el origen principal de las neoplasias fue el tracto genitourinario (n = 8; 61%), especialmente el cue- llo uterino (n = 5); 55% de los sujetos procedían de zona rural y siete tenían un estado funcional, medido por la escala de Karnofsky (IK), inferior

o igual al 70%. Seis pacientes (53%) presentaban

neoplasias en progresión, cinco (38%) tenían enfer- medad no controlada en tratamiento y uno estaba libre de tumor.

Diez sujetos (77%) presentaron FRA postrenal;

uno presentó toxicidad por cisplatino; otro, agudiza- ción del compromiso crónico inducido por diabetes,

y sólo uno tuvo falla renal mediada por sepsis. La

FRA fue oligúrica en el 54% de los casos, se asoció con hipotensión en el 8% y con fallo cardiorrespira- torio en el 16%. Todos los pacientes iniciaron hemo- diálisis intermitente, en promedio, seis días después del ingreso hospitalario (DE +/- 1,6) y cuatro días (DE +/- 2) después del diagnóstico de la urgencia; las causas para indicar el uso de la TRR fueron:

0,032 (décadas de edad) - 0,086 (sexo) - 0,109 (nefrotóxicos) + 0,109 * (oliguria) + 0,116 (hipotensión) + 0-122 (ictericia) + 0,150 (coma) - 0,154 (alteración del estado de conciencia) + 0,182 (ventilación mecánica) + 0,21

2 El cálculo para predecir el riesgo de muerte hospitalaria a partir del APACHE II se realizó utilizando la siguiente fórmula:

Predicción del riesgo de muerte =eLogit/(1+eLogit) Logit = -3,517 + (Apache II) * 0,146

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Hemodiálisis en paCientes Con CánCeR: análisis de la evidenCia basado en una seRie de Casos del instituto naCional de CanCeRología

Tabla 1. Características de los pacientes incluidos en la serie de casos

Paciente

Edad

 

Tipo de tumor

Estado de la neoplasia

Estado

Causa de la falla renal

Estado

Sexo

funcional*

1 51

F

Cáncer de cuello uterino

Progresión

90%

Uropatía obstructiva

Muerte

2 61

M

Tumor germinal

No controlado en tratamiento

80%

Uropatía obstructiva

Muerte

3 95

M

Cáncer de laringe

Progresión

60%

Nefropatía diabética

Muerte

4 54

F

Cáncer de cuello uterino

Progresión

80%

Uropatía obstructiva

Muerte

5 55

F

Cáncer de cuello uterino

Progresión

70%

Uropatía obstructiva

Muerte

 

No controlado en tratamiento

 

Vivo con

6 82

F

Linfoma no Hodgkin

60%

Uropatía obstructiva

enfermedad

7 71

F

Cáncer de recto

Progresión

60%

Uropatía obstructiva

Muerte

8 41

F

Cáncer de cuello uterino

No controlado en tratamiento

80%

Uropatía obstructiva

Muerte

9 35

F

Cáncer de cuello uterino

Progresión

60%

Uropatía obstructiva

Muerte

10 18

M

Osteosarcoma

No controlado en tratamiento

100%

Toxicidad por

Vivo con

 

quimioterapia

enfermedad

 

Vivo sin

11 55

M

Cáncer de vejiga

Controlado

90%

Uropatía obstructiva

enfermedad

12 44

F

Liposarcoma

Progresión

70%

Uropatía obstructiva

Desconocido

retroperitoneal

 

No controlado en tratamiento

 

Vivo con

13 38

M

Tumor germinal

70%

Choque séptico

enfermedad

*Según el índice de Karnofsky (12)

hiperkalemia (media del potasio al ingreso 5,9, DE +/- 1,3 mg/dl) en el 38% de los casos; edema pulmonar por redistribución hídrica en el 46%, y encefalopatía urémica en el 16%. La mediana de la creatinina previa al inicio de la diálisis fue de 11,3 mg/dl (rango 2,1-13,8 mg/dl), del nitrógeno ureico de 58 mg/dl (rango 32-172 mg/dl) y del volumen urinario/día de 580 ml/24h (rango 82- 1705 ml/24h). Nueve sujetos tenían comorbilidad (compromiso de dos o más órganos, especialmente en los ámbitos hepático y respiratorio), pero sólo uno requirió soporte presor y manejo integral en cuidado crítico durante 14 días. Dos pacientes recuperaron la función renal después de iniciar la diálisis: una mujer con cáncer de cuello uterino en tratamiento con radioterapia y el paciente que presentó toxicidad por quimioterapia.

Un sujeto necesitó ventilación mecánica, cinco tuvieron infecciones después de la instauración de la diálisis, principalmente, del tracto urinario, y ocho murieron, con una mediana entre el tiempo del inicio de la diálisis y el fallecimiento de 17 días (rango 4-178 días); la mortalidad a los 30, 90 y 180 días después de iniciar la TRR fue del 38%,

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15% y 8%, respectivamente. De los pacientes que murieron, seis tenían enfermedad en progresión (cuatro mujeres con cáncer de cuello uterino, uno

con cáncer de laringe y uno con cáncer de recto) y dos tenían enfermedad no controlada en tratamien-

to (un paciente con cáncer de cuello uterino y otro

con tumor germinal). La mediana del tiempo de

estancia hospitalaria después de la instauración de

la diálisis fue de 19 días (rango 6-58) y la principal

causa de muerte fueron las complicaciones asociadas con la progresión de la enfermedad tumoral, princi- palmente de origen infeccioso y hematológico.

Después del inicio de la hemodiálisis, cuatro pacientes tuvieron bacteriemia asociada con catéter,

que requirió el cambio del dispositivo en uno de ellos. La media de la puntuación obtenida por el ISI fue, en toda la población, de 0,62 (DE +/- 0,012), superior en el subgrupo de pacientes con uropatía obstructiva (0,77) y en aquellos que murieron (0,74). La media del puntaje del índice APACHE

II fue de 26 (DE +/- 9) y el 70% de los pacientes

tuvieron un valor mayor a 20, lo que supone que dos tercios de la población tenían un riesgo de mo- rir durante la estancia hospitalaria mayor al 45%.

andRés Felipe CaRdona, andRés Yepes, vanessa ospina, luis gabRiel gonzález, uRiel navaRRo, CaRlos RodRíguez, noHoRa saldaRRiaga et al.

La media de la puntuación del APACHE II fue mayor en quienes murieron (31 DE +/- 3) y en aquéllos con tumores no controlados (29 DE +/- 4). En dos casos se tomó la decisión de suspender la hemodiálisis, 6 y 9 días después de su inicio, debi- do al deterioro funcional de los pacientes; ambos tenían cáncer del cuello uterino en progresión. Una de estas mujeres tuvo una coagulación intravascu- lar diseminada, relacionada con trombosis arterial del miembro inferior izquierdo, y la otra presentó choque séptico.

Discusión

La FRA es una complicación grave que deteriora la calidad de vida y el pronóstico global de los pacientes con cáncer. Liangos y colaboradores demostraron, a partir de una gran encuesta po- blacional, que la presencia de FRA incrementa el riesgo de morir en ocho veces, particularmente en ancianos, en sujetos de raza negra, cuando existe comorbilidad cardiovascular, enfermedad renal o pulmonar crónica, infección por VIH y cáncer. De forma similar, aumenta la estancia hospitalaria, en promedio, en dos días (13); incrementa el tiempo de postración en cama en más del 50%, y deteriora el perfil nutricional, fundamentalmente en quienes tienen un IK menor del 60% (14).

Los principales factores de mal pronóstico en sujetos con neoplasias y FRA son la edad mayor de 60 años, el estado funcional basal, compromiso de otros órganos, cirugía reciente, neutropenia, tras- plante de médula ósea y presencia de enfermedad no controlada (5). En el estudio del INC, el 53% de los pacientes tenía un estado funcional pobre, el 30% estaba sobre los 60 años, más del 50% presentaba enfermedad en progresión y el 70% tenía compro- miso de dos o más órganos. Estas características permiten suponer, de forma retrospectiva, que la gran mayoría de la población poseía un pronóstico adverso al iniciar la TRR.

Soares y colaboradores evaluaron el impacto de diversas condiciones comórbidas en la mortalidad de pacientes con neoplasias que requirieron manejo en cuidado crítico; a partir de una cohorte de 772 sujetos, encontraron que quienes presentaban co- morbilidad grave tuvieron una mortalidad hospita- laria cercana al 35% y, a los seis meses, del 58% (15).

Varios índices han sido útiles para predecir el ries- go de muerte; sin embargo, la gran mayoría son dispendiosos y requieren tiempo. En el Instituto Nacional de Cáncer de Brasil se realizó un estudio observacional que comparó la utilidad de algunas escalas; se encontró que la mayoría subvaloran la probabilidad de muerte. Los autores recomiendan el uso rutinario de los índices Simplified Acute Physiology Score II (SAPS) y el Acute Physiology And Chronic Health Evaluation (APACHE II) para

seleccionar las intervenciones, definir el pronóstico

y decidir el retiro del soporte avanzado (16).

Una serie de 108 pacientes ingresados a cuidado intensivo determinó que cualquier puntuación del APACHE II superior a 28 predice una mortalidad

a corto plazo mayor al 60% en sujetos con cáncer

críticamente enfermos (17). El promedio de este puntaje en nuestro grupo fue de 26, lo que permite suponer que, al menos, dos tercios de la población presentaban un riesgo de morir durante la estancia hospitalaria cercana al 45%. De forma similar, al calcular el ISI, se encontró que el promedio de la puntuación fue de 0,62, un valor elevado si se tiene en cuenta que el riesgo de fallecimiento o de daño renal permanente es mayor cuando la puntuación está sobre 0,5 (10). Es importante resaltar que seis de los siete pacientes con enfermedad en progresión murieron, y en un caso se desconoce el estado de la enfermedad.

De acuerdo con la información presentada con

Benoit y colaboradores, la hemodiálisis debe ofrecer- se a los pacientes con cáncer que presentan FRA y urgencia dialítica, independientemente de su causa, cuando tienen una enfermedad tumoral controlada

o potencialmente tratable, cuentan con buen estado

funcional (IK mayor del 70%) y desean la interven- ción (18). La TRR debe evitarse en aquellos pacientes postrados en cama por más de dos meses, en quienes presentan neoplasias en progresión (excepto sujetos con tumores germinales y linfomas) o comorbilidad significativa (19). En la breve serie del INC, el 53% de los pacientes poseía neoplasias en progresión no tratables, el 38% tenía enfermedad no controlada en manejo con alguna intervención oncológica y tan sólo un paciente estaba libre de tumor.

A pesar de la variabilidad en las cifras de morta- lidad en pacientes con cáncer que presentan FRA,

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un estudio demostró, a partir de 975 sujetos, que la mortalidad promedio durante la hospitalización y a los seis meses fue del 64% y 73%, respectivamente (5). Este registro documentó una frecuencia ma-

cada 100 días catéter) (20). A partir de esta infor- mación, los autores no recomendaron la realización de la derivación percutánea de la vía urinaria en pacientes con cáncer del cuello uterino recurrente

yor de daño renal en sujetos con neoplasias sólidas

o

en progresión, razonamiento aplicable al uso de

(75%), en quienes la causa habitualmente fue mul-

la

hemodiálisis.

tifactorial (especialmente por choque e isquemia) (5). Por el contrario, en los pacientes del INC, el motivo principal por el cual se instauró la TRR fue la obstrucción de la vía urinaria, en particular en mujeres con cáncer del cuello uterino en progresión. Los autores consideran importante que en el INC se contemple la posibilidad de establecer un grupo multidisciplinario, constituido por especialistas en oncología, medicina interna, cuidado paliativo y cuidado crítico, encargado de tomar la decisión so- bre el inicio o la suspensión de la TRR en pacientes bien seleccionados.

Las cinco mujeres que presentaron FRA por uropatía obstructiva secundaria a cáncer de cuello uterino tratadas con TRR fueron tratadas, para- lelamente, con derivación percutánea de la vía urinaria. De éstas, dos murieron tempranamente, dos permanecieron en hemodiálisis y solamente una tuvo recuperación de la función renal después de la colocación de las nefrostomías. No obstante, murió tempranamente por complicaciones secundarias a la progresión tumoral. Es claro que la TRR no debe ser considerada como intervención paliativa, dado que genera importante morbilidad y eleva los costos.

La instauración temprana de la TRR (tiempo entre el diagnóstico de la urgencia y el inicio de la diálisis menor a un día) se asocia con un mejor

pronóstico a corto y largo plazo (5). En el grupo de sujetos tratados en el INC, la media de tiempo entre el momento del ingreso y el inicio de la TRR fue de seis días, y el promedio entre el diagnóstico de

la urgencia y la instauración de la hemodiálisis fue

de cuatro. Esta información demuestra la necesidad

del acceso a un servicio de nefrología que permita abordar tempranamente a los pacientes con cáncer

y FRA que tienen una clara indicación de diálisis.

Muchos de ellos no cuentan con el estado funcional óptimo para soportar un traslado, por ello es im- portante destacar que dicho procedimiento debe poder realizarse en la institución.

En mujeres con cáncer de cuello uterino cual- quier método utilizado para preservar la función renal después del diagnóstico de obstrucción re- quiere un análisis crítico. Un estudio institucional reciente que incluyó a 69 mujeres con tumores recurrentes del cérvix y uropatía obstructiva tra- tadas con nefrostomías demostró que la mediana de la permanencia de los dispositivos fue de 6,9 meses, con un promedio de estancia hospitalaria después de la derivación de 71 días y una mediana de supervivencia global de 7,3 meses, menor que la cifra obtenida para las mujeres con enfermedad en tratamiento, debido a la presencia de múltiples episodios de infección urinaria (3,12 infecciones por

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Una encuesta informal realizada a doce médicos del área clínica del INC para evaluar retrospectiva- mente la indicación de la TRR en los trece pacientes descritos permitió determinar que el 100% estuvo en desacuerdo con la intervención cuando la enfer- medad estaba en progresión, excepto en el sujeto con cáncer de recto, dada la condición de neoplasia potencialmente tratable.

Después del análisis de los estudios de registro, de las series de casos publicadas y de la limitada

experiencia del INC es posible concluir que la he- modiálisis debe utilizarse en cualquier paciente con cáncer y FRA que se encuentre libre de enfermedad

o con una neoplasia potencialmente tratable, si tiene un buen estado funcional y está de acuerdo con la intervención. No se sugiere el uso de la TRR en sujetos con neoplasias en progresión que no sean potencialmente curables ni cuando se encuentra postración mayor a dos meses. De forma similar, si

se encuentra una mortalidad estimada a corto plazo mayor del 30% o comorbilidad grave.

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