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LA FUNDACIÓN

La Fundación, subtitulada Fábula en dos partes, escrita por Antonio Buero


Vallejo fue estrenada en 1974 en el teatro fígaro de Madrid, en los últimos
tiempos de la dictadura. Como casi todas las obras de Buero no termina al
cerrar el libro o bajar el telón sino cuando el lector/espectador reflexiona
sobre el tema planteado y este llega a una conclusión

La dimensión universal de la fundación.

El argumento –los huéspedes de una lujosa Fundación cultural, que luego se


revela como la ilusión de uno de ellos, son en realidad condenados a muerte
en una prisión- permitía interpretaciones políticas cercanas cuando se
estrenó. Felizmente, la situación de España es muy diferente a la e 1974,
cuando se estreno en el Teatro Fígaro. Pero si la lectura política resulta
menos inmediata que entonces, no es menos estremecedora, pues el alegato
contra la injusticia, la tortura, la represión, la intolerancia, bien patente en
este drama, es de absoluta vigencia en un mundo trizado por guerras sin fin,
en el que las desigualdades económicas parecen cada día más insalvables y
en el que los asesinatos por motivos religiosos o ideológicos han alcanzado
una dimensión aterradora. Como subraya Buera, una parte del mundo vive
instalada en las confortables dependencias de una Fundación.

Contenido

La Fundación se anuncia como “fábula en dos partes” y de hecho se trata de


una fábula de la que se sirve el autor para plantear ante sus espectadores y
lectores un conflicto básico: el enfrentamiento entre la realidad y la
ficción, para obtener la verdad.

En la Fundación es espectador va adquiriendo de forma paulatina conciencia


de la realidad, al mismo tiempo que va recuperando la lucidez el protagonista
de la obra Tomás

Tomás va percibiendo de forma paulatina la realidad, y, con él, todos los


lectores y espectadores van descubriendo que el inicial mundo idílico de la
Fundación es falso. Frente al mundo idílico de la fundación se sitúa el mundo
cerrado de la prisión, que traerá consigo reflexiones sobre la ausencia de
libertad, la tortura, la delación, la violencia y la muerte.
Estructura

Perfectamente estructurada en dos partes, ambas compuestas de dos


cuadros, se desarrolla en estos cuatro compartimentos un argumente
absolutamente nítido, siempre que el espectador y el lector asuman
plenamente las consecuencia de los llamados efectos de inmersión y se
conduzca a través de las dos líneas argumentales básicas: desde la
fundación a la cárcel y desde la cárcel a la libertad.

En el primero se produce el descubrimiento, coincidente con al desajenación


de Tomás, de su condición de delator. En el segundo se prepara el plan de
fuga, con un nuevo delator y un final abierto en el que Tomás se redime al
pasar a la acción en busca de la verdad y de la libertad.

Acotaciones

Todo el teatro de Buero Vallejo está caracterizado por la extensión y


precisión de sus acotaciones, que, para el dramaturgo, han sido siempre
fundamentales, que nos permiten imaginar espacios, escenas, tiempos y
actitudes con numerosos pormenores. En el caso de La Fundación las
acotaciones son particularmente necesarias o imprescindibles, sobre todo a
la hora de expresar los efectos mutadores (efectos de inmersión) que son
clave en el desarrollo de la pieza y en su recepción por el espectador.

Tiempo

A la hora de analizar el tiempo en La Fundación hay que referirse a tres


dimensiones diferentes: por un lado el tiempo en el que la obra transcurre,
por otro el propio tiempo dramático de la pieza, y finalmente el tiempo
metafísico, en el que confluyen pasado, presente y futuro.

La obra fue escrita en los primeros años sesenta, al final de la Dictadura de


Franco. Los hechos aludidos en la obra no parecen, sin embargo, haber
sucedido en estos años concretos, ni quizá en las décadas cuando la
dictadura desarrolló el aparato represivo con mayor intensidad o fuerza.

Aunque sabemos que hay un trasfondo autobiográfico en la obra no sucede


en un tiempo concreto como tampoco trascurre en un espacio determinado.
Por otro lado, hay que tener presente cuál es el tiempo dramático de la obra
ante el espectador. En La Fundación los hechos suceden in media res.
Cuando la obra comienza los personajes se hallan en una situación
determinada a consecuencia de acciones que han sucedido en el inmediato
pasado, y que el espectador irá conociendo a lo largo del drama según vayan
aludiendo a ella los diferentes personajes.

Espacio

“En un país desconocido”, se dice en la página de reparto de la obra. Desde


el inicio, Buero Vallejo quiere que la acción trascurra en lugar
indeterminado, que puede ser cualquier lugar y en cualquier época, donde se
haya sufrido en el pasado ( o se sufra en el presente, esa sería la lección de
este drama) persecución política, represión policial y cárcel por motivos de
ideas. Buero no concreta el lugar dónde la obra se desarrolla y ni siquiera, a
través de los personajes, llega a indicar aproximadamente el lugar en que
sucede. Al tomar esta decisión pretende superar las circunstancias
concretas de una obra que se estrenará en un lugar determinado y que los
espectadores podrán relacionarse con su espacio y su tiempo.

Desde otro punto de vista, hay que tener en cuenta cómo se configura el
propio espacio escénico, partiendo de la idílica Fundación inicial, para llegar
a la prisión en la que la obra se desarrolla. En relación a la parte más grato,
es muy importante el ventanal a través del cual se divisa un paisaje
agradable, relacionada con la pintura de Turner. Del locus amoenus, en que
la obra se inicia, al espacio carcelario, se suceden espacios intermedios, que
van revelando el anuncio de la realidad real.

Estilo

El leguaje dramático está compuesto por la multitud de códigos y


sugerencias que poseen valor dramatúrgico. Aunque en La fundación, como
en cualquier otra obra de Buero, este aspecto es riquísimo, conviene reparar
en aquellos pormenores del leguaje dramático que son más originales en él y
que forman parte de su estilo inconfundible como autor teatro, tales como
las referencias a la música y a la pintura que son habituales en su teatro, y
que en La fundación adquieren una pertinencia sobresaliente.
Del mismo modo, en esta obra sobresale otro recurso ya utilizado por Buero
en su teatro: los llamados “efectos de inmersión”, potenciados de manera
especial, producida con un lenguaje muy efectista y emparentable con el
barroco, con el fin de mostrar el juego del ser y del parecer; en
enfrentamiento de la realidad con la ficción.

A través de estos efectos el espectador al mismo tiempo que Tomás ve


descubriendo que la idílica Fundación en realidad es una cárcel, algunos de
estos efectos son: La desaparición de: la música, el cuadro de Verneer, el
pomo de la puerta, el cadáver, la ventana, los libros, el teléfono, la percha,
la estantería, las taquillas; la puerta se convierte en una chapa claveteada,
……….

También podemos vislumbrar una diferencia del leguaje, para los personajes
usa un leguaje vulgar y coloquial para llegar a los espectadores, y para las
acotaciones usa un leguaje culto y mucho más formal.

Personajes

Destaca las diversas actitudes de los cinco personajes. A pesar de que


Tomás el más logrado (sobre el recaen todo el peso de la acción y el
problema de desdoblamiento de la personalidad), los demás constituyen
entre todos un entramado de fuerzas y comportamientos complementarias
entre si: desde la bajeza de Max, del que averiguamos que se entrega a
fáciles compensaciones a cambio de una traición, hasta la tolerancia y
comprensión de Asel, para el cual la causa constituye un revestimiento de
una especial dignidad. La intransigencia de Tulio, que es, sin embargo,
compensada por la personalidad de un soñador, y la evolución de Lino desde
una inhibición apática hasta una acción desesperada, peligrosa y, finalmente,
efectiva, todos forman un conjunto de individualidades , en las que Buero ha
querido representar reacciones diversas ante una situación límite. Su
tragicidad reside justamente en su comportamiento pero también en lo
inútil de su posibilidad de acción ante la fuerza superior. Ni siquiera el
soplón, ejecutado por su compañero de celda, obtendrá resultado positivo
alguno de su felonía. El espectador desconoce si Tomás y Lino serán
ejecutados o lograrán la fuga que les llevará a una posible, aunque también
puesta en entredicho, libertad.
Resumen

Estrenada en 1974, prescrita entre 1972-1973 se subtitula Fábula en dos


partes. Esta obra tiene como tema principal el enfrentamiento entre la
realidad y la ficción para obtener la verdad.

Tomas, el protagonista, encerrado en una prisión que considera “fundación”


(especia de entidad empresarial-cultural) va percibiendo de forma paulatina
la realidad y, con el todos los espectadores van descubriendo que el mundo
idílico de la fundación es falso. El acceso a la realidad, hasta la revelación
total de la celda, es un proceso dramático doloroso y torturador.

Mientras se vislumbra la verdad se reflexiona sobre: la ausencia de


libertad, la tortura, la violencia, la muerte, la delación1…

Estructurada en dos partes conducidas a través de dos líneas argumentales


básicas, esto desde la fundación a la cárcel y desde la cárcel a la libertad, la
historia será suministrada al lector/espectador con misma lentitud con el
que el protagonista va percibiendo la realidad.

El propio Buero Vallejo ofreció a la crítica el sentido de su obra “Mostrar la


tragedia de las personas en el entorno social en el que les ha tocado vivir”.
Es una tragedia esperanzadora, en la cual el espectador entra a formar
parte del conflicto y la lucha contra los desastres que lo produjeron; el
espectador como ente social vive en sociedad y es esa sociedad la que
analiza y critica.

El tiempo y el espacio si no vienen detallados si se deducen. En cuanto al


primero en la propia obra señala “Matanza entre nosotros” lo cual hace
suponer que se refiere a la Guerra Civil española por tanto el tiempo seria la
inmediata posguerra; el espacio un país desconocido bien podría ser España.

Las obras de Buero nunca concluyen al terminar de leerlas o visualizarlas,


finalizan cuando el espectador reflexiona y busca una solución al conflicto
planteado en la misma. En este sentido el espectador debe averiguar si esas
videncias planteadas y analizadas en la fundación siguen vigentes en nuestro
tiempo y sociedad; si se continúa produciendo la alineación como forma de
aceptación de una sociedad consumista y capitalista.

1 delatar
Si realmente somos libres o el mundo en el que vivimos en una placentera y
cómoda cárcel. En este sentido la obra es atemporal si el 15 de enero de
1974 en el teatro Fígaro de Madrid esa cárcel (espacio de la obra) podría
ser metáfora o símbolo de la dictadura social y política contemporánea al
espectador ahora en junio de 2010 esa cárcel podría ser símbolo del mundo
capitalista actual.

El espectador-hombre ha de sacar conclusiones que conciernen a tres planos


éticos (el personaje de Tomas que no ve la verdad), social (los espectadores
en cuanto a miembros de una sociedad) y metafísico (porque se plantan las
ansias de liberación del ser humano).

Cinco personajes (Tulio, Max, Asel, Lino y Tomas) este último protagonista
que nunca abandona la escena que representa al hombre en la libertad y la
verdad que la encuentra a través de los efectos de inmersión: cambios en la
escenografía por medio de los cuales esa cómoda fundación se va
convirtiendo en cárcel por ejemplo la desaparición del: teléfono, pomos de la
puerta, el cadáver…

La obra termina del mismo modo que comienza cuando el espectador


abandona el teatro el escenario es el mismo que cuando entro, Buero Vallejo
se basa en Nietzsche en su idea del eterno retorno (en el que solo existe)
por eso Tomas afirma que el tiempo es otra ilusión.

Al final de la obra el encargado tiene nuevos visitantes que recibe con una
sonrisa es la idea del eterno retorno.

Las acotaciones son extensas y pormenorizadas, son las encargadas de


acelerar y detallar los efectos de inmersión antes mencionados por los
cuales la ficción se convierte en realidad, llegan a concretar las piezas
musicales que deben sonar al principio de la escena y realizar auténticos
comentarios artísticos como el cuadro de Verneer.

En esta obra como en todas las de Buero Vallejo están presentes la denuncia
de la injusticia, el inconformismo ante un mundo hostil, la búsqueda de la
verdad y libertad.