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STIRPE ESCUELA DE FORMACION Y TERAPIA FAMILIAR MADRID (ESPAÑA)

DOCUMENTOS Nº 7 EL EQUIPO REFLEXIVO (ER)

Zayda Villar Sánchez

1. El Equipo Reflexivo de Tom Andersen

En 1985 el psiquiatra noruego, Tom Andersen y su equipo, en un intento de desbloquear una sesión introdujeron un “cambio” en el desarrollo de la entrevista. Ofrecieron a la familia y al terapeuta en la sesión la posibilidad de escuchar al equipo detrás del espejo. Oscurecieron la habitación donde estaba reunida la familia, encendieron la luz, conectaron los micrófonos donde estaba el equipo reunido y lentamente empezaron a hablar. El experimento funcionó, produciéndose un cambio en el ánimo de la familia y una visión diferente de las alternativas posibles a sus dificultades y sufrimientos. El efecto también fue beneficioso para el equipo terapéutico.

En 1991, después de varios años de evolución y “reflexión” Andersen publica “The Reflecting Team. Dialogues and Dialogues about the Dialogues”. La propuesta es engañosamente sencilla, consiste en dialogar acerca de los diálogos escuchados en la sesión, delante de la familia. El equipo terapéutico detrás del espejo abandona su papel de observador para ser observado y escuchado por la familia. La inversión en el proceso de observación y en la distribución de los papeles favorece un ambiente de colaboración, una relación más igualitaria, de “experto a experto” (Freixas y Villegas, 1993)

Aunque la coreografía es importante por el impacto que produce escuchar y observar lo que ocurre al otro lado del espejo, mas importante aún es el estilo y modo de expresar las ideas y entablar el dialogo.

Hablar delante de la familia por si mismo condiciona el pensamiento y la conversación. Para empezar, limita la aparición de connotaciones negativas y estimula la expresión de las positivas. En ese corto espacio de tiempo hay que lograr que la familia se sienta cómoda, entendida, aceptada y respetada. Para ello lo adecuado es que el equipo utilice solamente reflexiones especulativas lo que permite a la familia abrirse a la escucha pudiendo incorporar o descartar, con total libertad, las ideas que se le presentan.

Los principios que guían la práctica de su modelo son consonantes con la Escuela Constructivista a la que pertenece.

Adopta de la escuela de Milán la neutralidad y la circularidad en las preguntas pero sin trabajar con una hipótesis de antemano ya que entorpecería la apertura a un mayor número de versiones alternativas.

Los contenidos de las reflexiones están relacionados con lo que ocurre en la sesión.

Evita las intervenciones directas tanto del ER como del terapeuta que lleva la sesión ya que serían un obstáculo en el logro de un ambiente de colaboración y un impedimento en el desarrollo de una relación igualitaria entre el sistema familiar y el terapéutico. Los terapeutas se limitan a preguntar y a reflexionar.

Fiel a la idea de que los problemas son multifacéticos y de que no existe una única versión correcta, el fin del dialogo no es establecer cuál es la mejor idea sino la de desarrollar el mayor número de ellas para que los miembros de la familia puedan elegir lo que les resulta interesante y útil.

Siendo consecuente con sus principios, no existe una única forma correcta y adecuada de trabajar con este modelo, está abierto a la creatividad de los sujetos, las características de la familia y los recursos de los que se dispone.

2. El proceso de reflexión

Según la definición de la Real Academia Española, reflexionar significa considerar nueva o detenidamente una cosa. Es interesante la noción de reflexión como una consideración “nueva”” ya que en eso se basa principalmente la intervención del ER: ofrecer ideas nuevas que puedan ayudar

a la familia a modificar o ampliar su versión de la descripción y explicación que

dan al problema que les ocupa. En el mejor de los casos alguna de estas ideas posibilitará desatascar la situación, ampliando el repertorio de alternativas de solución posibles y promoviendo el cambio.

Detrás del espejo y en silencio, el equipo primero intentará comprender el estilo de la familia, su forma de reflexionar, su ritmo, su manera de comunicarse, lo que permitirá que la exposición de nuevas ideas sea afín a su estilo. También debe reflexionar acerca de qué ocurriría si hipotéticamente algo cambiase en la versión que la familia da de la descripción o explicación del problema. Esa “diferencia” en la manera de valorar la situación será lo que el equipo de manera tentativa propondrá a la familia y al terapeuta de la sesión.

La diferencia puede estar relacionada con la descripción o con la explicación que la familia da al problema. Andersen insiste en la importancia de ayudar a

la familia a ver la conexión existente entre ambos aspectos. La descripción del

problema sería el “qué” y la explicación el “cómo”. Un cambio en la descripción

del problema puede dar lugar a una explicación diferente. Un cambio en la

explicación de un problema permite modificar la descripción del problema. En ambos casos se abren nuevas posibilidades de solución.

3. Como hacer una buena reflexión

Como en otras cuestiones de la vida la curiosidad es el motor

de la evolución”

(Andersen, 1991 p.60)

La idea de Bateson “la diferencia que hace una diferencia” se refiere a aquella diferencia que es la apropiada para producir un cambio. Para estimular la curiosidad debemos ofrecer algo nuevo e inusual pero no demasiado extraño porque se rechazaría su consideración. Solo las diferencias adecuadamente poco usuales estimularan la curiosidad y el cambio.

Las conversaciones permiten el intercambio de significados pero cuando estos son muy diferentes suelen desecharse. Si además se intentan imponer, se producen enfrentamientos, las posturas se radicalizan, se deja de escuchar al otro paralizándose la posibilidad de cambio.

Andersen habla del cambio como limitación y del cambio como evolución. El primero resulta como efecto de una imposición externa, los consejos también tendrían ese efecto. El segundo ocurre cuando el sujeto se siente libre para descartar o integrar la diferencia, haciéndola suya a su ritmo. De ahí la importancia de que el sujeto se sienta cómodo para decirnos “no” y aún así, seguir escuchando, lo que resulta más factible cuando lo que se escucha es una reflexión.

Según Andersen las diferencias adecuadamente poco usuales son aplicables al espacio físico donde tiene lugar la sesión, los temas que se tratan y la manera en que se dialoga. (Andersen, 1991).

Un problema puede describirse y comprenderse de diversas maneras pero cuando la familia está atrapada en su problema es porque también está atrapada en su visión y explicación de él. La familia suele hacerse la misma pregunta una y otra vez y la labor del terapeuta sería plantear nuevas preguntas que le permitan ampliar su forma de entender lo que ocurre permitiéndole nuevas posibilidades de actuación.

Las preguntas reflexivas tienen ese efecto. Influyen en el sujeto de forma indirecta, se basan en suposiciones circulares, y facilitan cambios al tener un efecto generador de ideas (Tomm, 1988)

El diálogo del equipo se establece en forma de preguntas y reflexiones especulativas. La idea que transmite es que cada persona tiene su propia versión subjetiva y que no existe una única versión objetiva final.

4. Tipos de reflexiones

Karl Tomm (1987) hace una clasificación de algunas reflexiones posibles.

Reflexiones orientadas al futuro, importantes cuando la familia, centrada en las dificultades presentes y las injusticias o heridas del pasado, son incapaces de imaginar un futuro.

Reflexiones desde la perspectiva del observador consistentes en ayudar a los miembros de la familia a contactar con los sentimientos, pensamientos y actuaciones propios y ajenos favoreciendo también la percepción interpersonal.

Reflexiones que cambian inesperadamente el contexto invitando a explorar cualidades, significados y contextos opuestos a la perspectiva o afecto imperante en la familia.

Reflexiones con sugerencia implícita en la dirección que el terapeuta considere podría ser beneficioso. Las sugerencias implícitas podrían encerrar una redefinición, una actuación alternativa, una posible disculpa, etc.

Reflexiones de comparación normativa ya sea ayudando a la familia a normalizar sus dificultades resaltando similitudes o, por el contrario, centrándose en las diferencias al contrastar lo que les ocurre con la norma social o cultural.

Reflexiones que clarifican distinciones permitiendo aclarar atribuciones, cuestionar creencias, clarificar categorías y secuencias de hechos, enfrentar dilemas e introducir incertidumbre en esquemas familiares rígidos.

Reflexiones que introducen hipótesis mediante preguntas que ofrecen diversas alternativas de explicación a un hecho.

Reflexiones que interrumpen el proceso facilitando un cambio en la intensidad de una discusión, abriendo la posibilidad de hablar sobre temas ocultos o velados.

Garrido (2005) añade los siguientes posibles contenidos de las reflexiones.

Connotaciones al problema

Interpretaciones

Aperturas y búsquedas de soluciones

Dilemas y dudas

Formulaciones reflexivas

Analogías

Autorevelaciones

Expresión de sentimientos y emociones.

Las reflexiones del ER permiten que las personas que consultan se hagan otras preguntas acerca de lo que están viviendo, descubran distintas perspectivas y desarrollen nuevas capacidades.

5. Modelos de Equipo Reflexivo

El formato del Equipo Reflexivo va a depender de los recursos del centro: la existencia o no de espejo bidireccional, cámara y sistema de audio, o tamaño de la sala. Miguel Garrido describe dichas variaciones (Garrido y Fernández Santos, 1997 y Jaén y Garrido, 2005)

A través del espejo

El equipo que viene y va

Todos cambiamos de lugar

Todos bajo el mismo techo

El grupo amplio como Equipo Reflexivo en el contexto formativo

Las dos primeras variaciones son las que reúnen las mayores ventajas, pero todas son válidas si se tienen en cuenta y controlan los efectos de los posibles inconvenientes. Para que la intervención del Equipo Reflexivo no pierda su eficacia habrá que cuidar los siguientes aspectos:

Limites espaciales entre el equipo fijo (EF) formado por la familia y los terapeutas en la sesión y el Equipo Reflexivo (ER).

Evitar el contacto visual y verbal entre el EF y el ER

Establecimiento de reglas de comunicación diferentes donde los dos equipos cambian de rol en el proceso de hablar escuchar, respetando dichos turnos.

6. El modelo de Equipo Reflexivo de “Stirpe”

En “Stirpe” se dispone de un espejo unidireccional que separa dos habitaciones adyacentes: la sala donde tiene lugar la sesión de terapia familiar y la salita desde donde los miembros del equipo observan a través del espejo y mediante un circuito cerrado de televisión. Dentro de la salita, detrás del espejo, se sitúa la cámara de video que permite, a elección del equipo, acercar y alejar la imagen para observar de cerca los gestos de los individuos o la interacción del grupo. Cuando la familia da su consentimiento expreso para grabar la sesión, las grabaciones que se hacen son dinámicas, ricas en detalles, lo que sería difícil de lograr con una cámara fija. Existe solamente un micrófono en la sala

de terapia, de manera que si el equipo desea participar en la sesión, debe hacerlo mediante el uso de un teléfono interno o trasladándose físicamente a dicha sala. El formato de ER en “Stirpe” es el de “equipo que viene y va”. El Equipo Reflexivo en “Stirpe” está compuesto por un grupo de profesionales en formación, habitualmente entre dos y seis personas. Cuando la familia llama al Centro por primera vez, se le informa de la metodología que empleamos: se trabaja en equipo, la familia será recibida por dos terapeutas y el resto del equipo de profesionales observará la sesión a través de un espejo. En algún momento, al final de la sesión, dos miembros del equipo saldrán y hablarán con los terapeutas, en presencia de la familia, acerca de lo observado. Antes de la primera sesión la familia recibe un contrato terapéutico en el que se explica la metodología. Todos los miembros de la familia han de firmar el contrato aceptándola y en su caso, la autorización para grabar en vídeo la sesión. Cuando desde “Stirpe” se llama a la familia para darles cita se les recuerda que les atenderán dos terapeutas y el equipo detrás del espejo. En la primera sesión a la que asiste la familia, una vez hechas las presentaciones, quién es quién en la familia, y los nombres de los terapeutas, se les recuerda que detrás del espejo están los miembros del equipo. En ese momento, encendemos la luz de la salita para que la familia pueda verles. Es el momento de recordarles que al final de la sesión, al cabo de 40 o 45 minutos aproximadamente, dos miembros del equipo saldrán para comentar con los terapeutas, en presencia de la familia, sus reflexiones acerca de lo que han observado y escuchado. Cuando el equipo es invitado a participar, ya sea porque los terapeutas y la familia reclaman su presencia, o el equipo, llamando a la puerta, pide autorización para entrar, se hace una presentación no formal de las dos personas que entran a la sala de terapia. Dicha presentación consiste en indicar a la familia los nombres de ambas personas a la vez que se les recuerda que van a hablar solo con los terapeutas: “Ana y Juan van a hablar con nosotros (los terapeutas) acerca de lo que han observado durante la sesión”. Es importante la manera en que los miembros del equipo se incorporan. La utilización de sillas permite una redistribución del espacio en dos zonas bien definidas, la del “sistema familiar” que observa y la del “sistema terapéutico” que crea el escenario desde donde es observado. Ha de cuidarse que los miembros del equipo se sienten mirando hacia los dos terapeutas de manera que no pueda establecerse un contacto visual con los miembros de la familia. Por otro lado, es importante colocarse de manera que los dos terapeutas que han llevado la sesión hasta ese momento, puedan observar el impacto que tenga la intervención del equipo en los miembros de la familia.

espejo Equipo fijo espejo Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia La intervención
espejo Equipo fijo espejo Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia La intervención
espejo Equipo fijo espejo Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia La intervención
espejo Equipo fijo espejo Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia La intervención
espejo Equipo fijo espejo Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia La intervención
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espejo Equipo fijo espejo Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia La intervención

espejo

Equipo fijo

espejo Equipo fijo espejo Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia La intervención del
espejo Equipo fijo espejo Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia La intervención del

espejo

Equipo reflexivo y coterapeutas en presencia de la familia

La intervención del ER consiste en que cada uno exprese en primera persona su propia versión subjetiva de lo observado y las reflexiones que le ha generado, para posteriormente dialogar con los coterapeutas del equipo fijo acerca de ello. En ese diálogo los coterapeutas también reflexionan acerca de las reflexiones escuchadas e indagan en las opiniones del equipo. Este dialogo al que se suman los coterapeutas que llevan la sesión es similar al procedimiento utilizado en 1984 por Blount, Golann, Hoffman y Roberts. (Golann, S., 1984) La intervención del ER es de un máximo de 10 minutos, aunque la mayoría de las veces no supera los 7 minutos. Al finalizar el diálogo, los coterapeutas del EF agradecen al ER su aportación. El ER se despide, al igual que entró, de manera no formal, una sonrisa o una inclinación de cabeza dirigida a la familia es suficiente. Las sillas vuelven a colocarse en su posición habitual. Los coterapeutas recuperan su espacio en el sistema fijo. El resto de sesión, lo que denominamos “cierre de la sesión”, después de la intervención del ER no debe durar más de 15 minutos. Según el modelo, a la familia se le pregunta si hay algo de lo que han escuchado sobre lo que les gustaría comentar, si hay algo con lo que están particularmente de acuerdo o en desacuerdo. Si hay algo que les ha parecido interesante por no haber pensado nunca en ello. Muchas veces la intervención de uno de los miembros del ER logra un enganche inmediato con alguien de la familia. Inmediatamente se refieren a él o a ella por su nombre, o si no lo recuerda, lo preguntan. Su intervención en la próxima sesión es importante por la alianza que se ha establecido. Esa persona se convierte en un buen sustituto de uno de los coterapeutas cuando hace falta por razones de ausencia, enfermedad o por haber finalizado la fase de supervisión cuando se trata de un alumno o profesional que se encuentre en tal situación. Una vez comentada la intervención del ER los terapeutas del EF cierran la sesión “integrando”, que no unificando, lo aportado por todos. Es también el momento de recordar o dar las prescripciones, si no se hubieran hecho a lo largo de la sesión.

En el Resumen escrito que sobre la sesión, y que elaboran todos los miembros del EF y ER, se envía a la familia se recogen aquellas aportaciones del ER que han tenido un eco especial en la familia.

7. Formación en ER

La incorporación de la técnica del ER en la práctica clínica de “Stirpe” se hizo después de ver al profesor Miguel Garrido, de la Universidad de Sevilla y a Carlos Sluzki en los Seminarios del Master de Formación en Terapia Relacional (1995). En nuestra “Escuela de Formación en Terapia Familiar”, el profesor Garrido ha sido un referente en la utilización del ER. En varias ocasiones nos ha impartido Talleres y ha sido fuente de reflexión, supervisión y crítica en nuestros primeros pasos. A partir del último taller que nos impartió en el 2006 es que hemos perfilado nuestro estilo de ER. (Ríos y otros, 2006) Lo primero que es conviene destacar es que el ER es un instrumento de intervención terapéutica en el proceso de cambio que deseamos lograr en cada sesión. Los alumnos de la Escuela deben asumir esta responsabilidad como tal y no sólo como un entrenamiento en su formación. El equipo tras el espejo no es un mero espectador del equipo fijo. Al igual que los coterapeutas que llevan la sesión, en silencio e individualmente, deben trabajar la neutralidad y empatía. Hay que ir más allá de las emociones que la familia nos provoca para encontrar aquello que pueda serle útil para entender lo que ocurre. Muchas veces la resonancia emocional que la sesión ha tenido a nivel personal, puede resultar en una interesante intervención como ER al exponer a la familia a los sentimientos que individualmente o colectivamente provocan, aunque el estado de ánimo en la sesión haya sido otro. Intervenciones como “detrás de toda la rabia que han expresado a mí lo que me ha llegado ha sido un inmenso dolor”, sería un ejemplo de cómo exponer las emociones subyacentes que tal vez los miembros de la familia no son capaces de afrontar. El equipo debe estar atento y captar el estilo de la familia para poder hacer eco de él en su intervención. Envolver lo novedoso en el estilo de la familia es una manera de exponer lo inusual sin que resulte demasiado extraño. Parte del entrenamiento de este modelo estriba en sensibilizarnos a las señales que indican lo apropiado o no de la “diferencia” que introducimos mediante nuestra reflexión. Para ello, Andersen propone que debemos hablar lentamente para dar tiempo al que escucha a reaccionar y a nosotros a percibir las reacciones.

Todas las personas detrás del espejo deben asistir a las sesiones pensando que van a participar en ella aunque después sean otros los miembros del equipo los que intervengan. Esto beneficia el focalizar la atención en la sesión desde la perspectiva adecuada a la intervención que deberá llevar a cabo como ER.

Al principio de la formación ayuda tener un guión que guíe la observación y dé forma a la exposición posterior:

Según cada miembro de la familia, cuál es el problema y qué explicación dan a ese problema.

Cuál es el estado emocional imperante y cómo me afecta

Qué se podría connotar positivamente a esta familia.

Cuál es el estilo de la familia (ritmo, tempo, forma de comunicarse, valores, cultura, etc.).

Cómo se podría describir de forma diferente la situación presentada.

Qué otras explicaciones podrían darse a la situación expuesta.

Qué recuerdos me suscita: experiencias personales, metáforas, relatos.

Con la práctica y la experiencia tanto la observación como las exposiciones se irán ampliando y enriqueciendo. Para ello es importante dedicar un tiempo después de la sesión para valorar las intervenciones del equipo, el impacto que tuvo en la familia, su relevancia, si las ideas se expresaron claramente y si su presentación coincidió con el estilo especulativo y tentativo apropiado a una intervención por parte del ER.

8. Beneficios de la utilización del ER

Existe muy poca investigación empírica acerca de los posibles beneficios de la utilización del ER. En la recopilación que Willott, Hatton y Oyebode hacen en 2010 acerca de las investigaciones publicadas en inglés, encuentran únicamente 6 artículos publicados. Una explicación que ofrecen los autores para el reducido número de investigaciones realizadas está relacionada con la dificultad existente para encuadrar el modelo en los criterios cualitativos y cuantitativos reconocidos por organizaciones médicas que valoran la excelencia clínica.

En las pocas evaluaciones que las familias remiten a “Stirpe” después de terminar la terapia, los comentarios acerca del efecto producido por las intervenciones del ER son poco concluyentes. No podemos valorar las apreciaciones de las familias acerca del ER cuando las intervenciones de los miembros del equipo que están en distintos niveles de formación y por tanto de destreza, pueden no ser consonantes con las premisas del modelo.

Los terapeutas en formación que integran el ER sí nos hacen llegar sus comentarios acerca de cómo les ha beneficiado a ellos en su formación y en este sentido la inmensa mayoría lo consideran un buen instrumento de aprendizaje y un buen ensayo como paso previo a la supervisión.

Pero ¿es la utilización del ER útil para el desarrollo de una terapia o sólo como método de aprendizaje en la formación de terapeutas familiares? El tiempo y la investigación nos lo dirá.

BIBLIOGRAFÍA

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Diciembre.

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junio

de

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6427.2010.00511.x

(Capítulo próximo a publicarse en Ríos González, J. A. “Manual de Orientación y Terapia Familiar”(3ª edición).Madrid, 2012