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Regulación normativa del trabajo docente

La normativa tiene un fin: ordenar, dirigir, poner por escrito “las reglas del juego”. Ahora, ¿podemos decir que las “reglas de un juego” son “el juego”? Abordar las leyes vinculadas con el trabajo docente desde el concepto de “regulación” nos permite dos cosas:

1. No examinarlas desde una mirada estática, como objeto acabado al que sólo cabe

conocer y contemplar, sino, por el contrario, analizarlas desde una perspectiva dinámica, en el marco de procesos socio históricos complejos que no comienzan ni terminan en el articulado de una ley y en los que el texto de la normativa nunca es objeto acabado, sino siempre objeto de relaciones de poder y, por lo tanto, de disputa.

2. Tener presente que las normativas no disponen las condiciones materiales ni ordenan

el trabajo de los educadores, sino que constituyen un elemento más en el complejo proceso de configuración del trabajo docente y las múltiples dinámicas que lo atraviesan.

Pero así como las leyes no determinan por sí solas el trabajo y sus condiciones de

ejercicio, tampoco puede desconocerse que inciden en él y constituyen un componente significativo en la regulación del trabajo:

• porque trazan límites acerca de lo posible y lo esperable;

• porque son siempre objeto de lucha y, por lo tanto, pueden ser herramientas que

garanticen las conquistas alcanzadas o, por el contrario, instrumentos de legitimación de

un orden injusto; y

• porque reflejan o expresan las concepciones que han logrado imponerse sobre la

docencia, las condiciones para su ejercicio, la educación, etc. Así, estudiar las normativas no nos permite conocer el trabajo docente, sino sólo uno de los aspectos que intervienen en su regulación; pero sin dudas se trata de una dimensión

importante.

Hay distintas concepciones acerca del concepto de “regulación” en el campo de lo social. Algunas teorías entienden la regulación como el ajuste entre los diferentes actores involucrados para llegar a un equilibrio social óptimo. Son teorías que refuerzan la idea corriente de regulación como el logro de un funcionamiento “correcto”. Sin embargo, existen otras formas de pensar la regulación, radicalmente distintas de las anteriores. De acuerdo con los abordajes políticos, la regulación no asegura ni armonía, ni equilibrio social, ni optimización del funcionamiento. Esto es así porque la elaboración y la aplicación de reglas es una disputa social y da lugar a conflictos; conflictos que pueden ser manifiestos o encubiertos, pueden ser más o menos violentos, pueden tramitar por circuitos institucionales o no, pero siempre están, porque son inherentes a toda norma. Esta segunda manera de entender la regulación es la que compartimos y es el sentido que queremos darle aquí a este término.

La configuración de la matriz de origen de la regulación del trabajo de enseñar

El trabajo docente se vuelve un tema de política pública cuando el magisterio pasa a ser una profesión de Estado, en el marco del complejo proceso de configuración del Sistema Educativo Nacional. De una profesión libre pasa a transformarse en una profesión de Estado. Este camino de institucionalización y centralización creciente de la actividad sistemática de educar, da

lugar a tres procesos definitorios de dimensiones fundamentales que aún hoy intervienen en la configuración del trabajo docente. Esos tres procesos fueron los siguientes:

1. La asalarización de maestras y maestros.

2. La articulación de las connotaciones de apostoladode las que ya estaba imbuida la

función, con la idea de la docencia como un funcionariado público que ejecuta neutral y

asépticamente la tarea que el Estado y la Nación le han encomendado.

3. La profesionalización de la tarea en términos de un saber experto asociado con un

cuerpo de conocimientos pedagógicos, pero también con un saber vinculado a la aplicación de la norma.

En el proceso de contratación masiva de educadores por parte del Estado, los maestros debieron “ajustarse” a planes de estudios preestablecidos, a normas definidas desde las instancias de gobierno del sistema educativo y a un ordenamiento de las relaciones Estado-escuela-familia. “Se demandaba entonces, de los maestros y maestras, a la vez que el cumplimiento de los deberes de funcionario que implicaba la profesión, una

moralidad íntegra (

respondía a un llamado interior, a una predisposición, a una elección vinculada con las gratificaciones interiores que se recibían. Por eso, algunos autores sostienen que cuando la formación de docentes se institucionalizó, los objetivos religiosos se secularizaron sin perder el fervor moral”.

)

y una vocación innata. Vocación, abnegación, servicio. Ser maestro

La ley 1420, como sabemos, fue la primera ley nacional de educación y mantuvo su vigencia hasta 1993, cuando se sancionó la Ley Federal de Educación. Esta ley establecía el carácter común, obligatorio y gratuito de la educación pública, y consagraba una laicidad relativa, ya que permitía las clases de religión pero fuera del horario escolar. La Ley Federal de Educación (LFE), sancionada en 1993, se erigió en el símbolo de la reforma tanto para sus defensores como para sus detractores. Si bien diversos actores destacaron que era la primera vez que se sancionaba una ley que organizaba el conjunto del sistema educativo (recordemos que la anterior ley 1420 sólo regía para las instituciones dependientes de Nación y de nivel primario), fueron muchas las voces críticas en diversos ámbitos escolares, sindicales y académicos. Los sindicatos docentes asumieron una posición crítica respecto de esta ley y organizaron diversas acciones públicas de protesta.

Estatuto Docente

Un estatuto docente es una norma legal laboral. Como toda norma legal, su contenido es resultante de una relación de fuerzas existentes en un momento histórico determinado en

una sociedad. A su vez, la forma en que la letra de la norma se traduce en experiencia y/o en condiciones reales de trabajo varía de acuerdo con el momento histórico-político.

1. Desde principios del siglo XX hasta la década del ’50.

Lucha y organización de asociaciones magisteriales que reclamaban por el reconocimiento de ciertos derechos laborales y por el ordenamiento y la reglamentación

de la carrera magisterial.

2. Década del ’50.

Proceso de definición del estatuto nacional, que se inicia en el primer gobierno peronista con la sanción del Estatuto del Docente Argentino del Gral. Perón, pasa por la comisión Alemandri en el marco del gobierno de facto y llega hasta Frondizi, con la sanción del Estatuto del Docente Nacional en 1958.

3.

Desde el ’60 al ‘76

Implementación del estatuto nacional y sanción de un número significativo de estatutos jurisdiccionales. Este período finaliza con la dictadura del ’76, que puso en suspenso o

debilitó las posibilidades de lucha de las asociaciones gremiales en el marco de la violencia de Estado vivida, lo que se evidenció en un parate en las sanciones de estatutos jurisdiccionales que, hasta ese momento, se venían produciendo.

4. Desde el ’84 hasta inicios de los ‘90

Con la vuelta a la democracia, se produce una segunda “ola” de sanciones de estatutos

provinciales, algunos de ellos por primera vez y, en otros casos, se trata de nuevas normas.

5. Desde los ’90 hasta el 2002.

En el marco de la reforma educativa, debate sobre la regulación del trabajo docente y disputas en torno a los estatutos frente a propuestas del gobierno, de diversas fundaciones y de organismos internacionales que sostenían la necesidad de modificar o de derogar los estatutos. Se sanciona sólo un nuevo estatuto jurisdiccional, pero se

introduce un sinnúmero de modificaciones y reformas a los estatutos vigentes.

Los estatutos docentes son leyes. Algunos de ellos, regulan todos los niveles educativos;

otros, sólo un nivel. La mayoría de ellos constituyen textos extensos, con un gran número de artículos. Mirando el conjunto de los estatutos docentes, podemos observar que lo fundamental de la reglamentación establecido en estos textos atañe a los siguientes cuatro tópicos:

1. Definición de docente, deberes y derechos.

2. Carrera docente: escalafón, ingreso, movilidad, concursos, calificación, disciplina y

órganos de regulación de la carrera.

3. Cuestiones vinculadas con el contrato de trabajo: salarios, licencias, estabilidad.

4. Perfeccionamiento y capacitación docente.

Los estatutos disponen las condiciones de acceso a la carrera, explicitando que el ingreso

se realiza por el cargo de menor jerarquía y estableciendo para ello diversas condiciones:

• Ser argentino, ya sea nativo, por opción o naturalizado. En los dos últimos casos se

exige un número variable de años de residencia en el país o en la provincia, y el manejo del idioma nacional.

• Poseer título docente oficial.

• Una edad máxima para el ingreso que varía entre los 35 y los 45 años.

• Poseer ciertas capacidades: psico-física; física; ética; intelectual. En muchos se

especifica, además, observar conducta acorde o moralidad inherente al cargo, y tener buena salud.

• Someterse a concurso.

Paritarias

Los docentes en su carácter de tragadoras- trabajadores y como tales, tienen el derecho de sindicalizarse. A su vez, las organizaciones sindicales tienen el derecho a negociar colectivamente con sus empleadores por mejores condiciones salariales y laborales. El producto de esa negociación es conocido como convenio colectivo. En nuestro país se reconoce su origen durante el gobierno de Yrigoyen en 1919. Pero recién en el año 1954 se dictó la Ley 14.250 de convenciones colectivas de trabajo para el sector privado que fue receptada constitucionalmente con la reforma del año 1957, en su Artículo 14 Bis. Fue en el año 1988, con la vuelta a la democracia, que se modifica y el propio poder legislativo establece, en su Artículo 2º, la obligación de que el Estado dicte una ley específica para negociar colectivamente; si bien regulaba al sector privado

no prohibía la negociación para los trabajadores del Estado en sus distintas. En 1992, la Ley 24185 logró finalmente regular la administración pública nacional. Las dos leyes que actualmente rigen el ámbito educativo, la Ley de Financiamiento Educativo y la Ley de Educación Nacional, han dado el marco normativo para el funcionamiento de las paritarias nacionales docentes que desde el año 2008 se vienen desarrollando sistemáticamente. Consiste en la reunión de los cinco sindicatos del sector con representación nacional (CEA, CTERA, UDA, SADOP y AMET) junto con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación y el Ministerio de Educación Nacional. Esto denota el carácter complejo que asume el Estado pues no se presenta como “uno” sino que debe especificar qué áreas del Estado Nacional estarán involucradas. El Ministerio de Trabajo designa, en este caso la Presidente de la paritaria nacional es la Subsecretaria de Trabajo del MTySS. El rol del Ministerio, además de administrativo (citará a las partes, correrá traslado de las peticiones) bregará por el acuerdo; quien aprueba lo acordado y lo publica para su plena vigencia es el Estado Nacional; el contenido del Convenio se incorpora a un decreto del Poder Ejecutivo. La Comisión Paritaria Nacional está constituida por las organizaciones sindicales nacionales, el Ministerio de Educación de la Nación, el Consejo General de Educación por representantes del NEA (noreste argentino), NOA (noroeste argentino), Centro y Sur del país, presidiendo las reuniones la Presidente de la PARITARIA NACIONAL.