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{$T1A3 }Katona Jozsef 41{=}

{$FI1A3 }Budapest. Ramiro Villapadierna, enviado especial{>}


{$TX1A3 }-<Certifico que Mór Mannheim, residente en Budapest, calle de Katona Jo
zsef 41, ha solicitado, al través de sus parientes en España, la adquisición de
la nacionalidad española (...) La legación de España ruega a la autoridad preste
benévola atención al arriba mencionado y lo exima del trabajo obligatorio. 14 d
e Noviembre de 1944. Firmado: Angel Sanz Briz, Encargado de Negocios>. Mór Mannh
eim sobrevivió. Gracias a esta Carta de Protección oficial. En la foto aparece a
ún joven pero cansado. La firma de Sanz Briz es enérgica.{<}
-El número 41 de la calle Katona Jozsef, que desemboca en el Danubio ante la isl
a Margarita, nunca fue su residencia. Era una de los tantos inmuebles que el inf
atigable diplom€tico español alquiló para proteger a sus judíos. Junto a este in
mueble señorial, el presidente de Hungría descubre hoy una placa en homenaje al
diplom€tico cuyo nombre figura hace mucho en Yad Vashem, el Museo del Holocausto
, entre los <justos de la Humanidad>.{<}
-En aquel terrible invierno de 1944, con los hornos de Birkenau funcionando desd
e hacía meses, la comunidad sefardita del norte de Marruecos, agrupada en la Com
isión T€nger, había enviado un telegrama al comité de judío de Budapest, ofrecié
ndose a recibir 500 niños. Según el historiador Robert Braham, representantes de
l comité acudieron con el telegrama a Sanz Briz quien, espoleado por la iniciati
va, se dirigió entonces a Madrid solicitando visados para 500 niños y 70 adultos
. Antes de que transcurrieran los tr€mites el ejército nazi invadió Hungría.{<}
-Era el 19 de marzo de 1944. El régimen del mariscal Horthy había caído y el líd
er fascista húngaro Ferenc Sz€lasi dirigía la represión. Entonces, los contactos
de Briz en el Ministerio de Exteriores húngaro, <donde permanecían muchos funci
onarios de antes del golpe, me fueron sumamente útiles>, relataría años m€s tard
e a Federico Ysart. Aprovechando la ventaja de la neutralidad de Franco, y respa
ldado por una orden ministerial que autorizaba a las legaciones españolas a reco
nocer la nacionalidad a los judíos sefarditas que lo solicitaran, el joven Sanz
Briz, cuya familia había abandonado ya Budapest, empezó a multiplicar los 200 pe
rmisos de protección arrancados al gobierno húngaro. Había sido su primer triunf
o: El reconocimiento húngaro de que había sefardís. Luego, <aquellos 200 permiso
s los convertí en 200 familias y, después, las familias se multiplicaron indefin
idamente por el procedimiento de no extender ningún pasaporte con número superio
r al 200>. Sólo las series cambiaban.{<}
-La heróica actuación de este diplom€tico, recogiendo judíos en su coche con las
calles en manos de la SS, no fue la única. Las legaciones españolas salvaron al
rededor de 70.000 judíos desde 1941, según reconoce el presidente del Comité del
Holocausto, Miles Lerman. Sefarditas inscritos en los consulados de Salónica, S
ofía, Bucarest <se salvaron por la disposición humanitaria del gobierno español>
, que <hizo todo lo posible para proteger a judíos, como pude comprobar personal
mente en Belgrado y en Zagreb>. <Creo que Franco, que conocía la historia de Esp
aña y sabía de la contribución de los judíos a la cultura de su país, quiso repa
rar una injusticia>.{<}
-<No se trata de si Franco era o no judío, como se ha dicho>, opina Roberto Berm
údez, embajador en Praga y amigo de los hijos de Sanz Briz, pero <seguramente i
nfluyó la fuerte relación con la comunidad sefardita de Marruecos, muy activa en
aquellos años del protectorado español>. Por otra parte, <hubo muy pocos diplom
€ticos fascistas>, agrega Bermúdez quien, en los inicios de su carrera en el año
60, recuerda que lo primero que encontró en el Ministerio fue <un periódico sef
ardí de Estambul>.{<}
-Según el Fuero Real y Las Partidas, los judíos españoles no podían ser sometido
s a servidumbre y no debían portar señal, dispensa especial para Castilla del Co
ncilio de Letr€n (1215). Eran hombres libres, súbditos exclusivamente del rey, s
us intereses eran interés de la Corona. Invocando esa única subordinación, los s
erfarditas de Sarajevo se acogían en 1992 a la protección del Rey Don Juan Carlo
s.{<}
FIN@