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Otra vez los piojos

Autor: Tony Manrique

Si tu hijo o hija se rasca la cabeza con furor, posiblemente los piojos


estén de visita!!

Las infestaciones por piojos aumentan considerablemente en el verano o


climas tropicales debido a que la temperatura favorece la maduración de los
huevos. En el colegio, sobre todo en el preescolar, se facilita la propagación
del insecto a través de la ropa, peines, cepillos, lazos, cachuchas, suéteres,
contacto con las cabecitas de los amiguitos, etc. Los adultos también pueden
verse afectados.

El insecto vive exclusivamente en el cuero cabelludo del ser humano, los


animales no lo transmiten. Hasta ahora, que se conozca, el Pediculus humanus
var capitis (piojo) no transmite ninguna enfermedad. La picazón constante
puede hacer que el niño se rasque y maltrate el cuero cabelludo provocando
infección por bacterias como el Estafilococo, que amerita el uso de antibióticos.

Existen estudios que afirman una disminución en la capacidad de atención de


estos niños, ya que no duermen bien en vista del prurito y en clase se la pasan
rascándose sin atender al maestro, con lo cual afectan su aprendizaje. La
incidencia en niñas es mayor porque usan el cabello más largo y entre ellas
hay un mayor contacto físico.

Los padres, educadores y profesionales de la salud, enfrentan actualmente una


epidemia de difícil tratamiento, ya que varios de los pediculicidas de uso
común, como: lindano, carbaryl, permetrinas, malation, piperonilo y otros
compuestos químicos, se han hecho poco efectivos por la resistencia que el
insecto ha desarrollado a estos productos.

Por la resistencia del piojo a ciertos químicos, se corre el peligro de que los
padres, en su desespero, utilicen estos insecticidas con mayor frecuencia y
puedan intoxicar a sus hijos, describiéndose casos de convulsiones, parálisis
respiratoria, alteraciones en la estructura de hormonas e inclusive ciertos tipos
de cáncer.

El uso de kerosene y otros hidrocarburos puede ser muy tóxico. El uso de


substancias oleosas como aceite, vaselina, etc., puede funcionar, pero son tan
difíciles de enjuagar, que las hacen poco populares. Existen en el mercado
productos naturales no tóxicos como la “loción LOP” (Ceropiojos), y otras de
comprobada eficacia y seguridad.

El ciclo de vida del insecto adulto es de uno a dos meses. La hembra pone un
promedio de cuatro a seis huevos diarios, los cuales en un ambiente adecuado
como lo es el calor que le ofrece el cuero cabelludo, se convierten en ninfas,
que en diez días pasan a ser adultos. El piojo, lejos del cuero cabelludo, muere
por deshidratación a las cuarenta y ocho horas aproximadamente. Se
alimentan constantemente de sangre de su huésped. Las liendres son
cascarones en donde están los huevos. Si se encuentran lejos de la piel (más
de 2 ó 3 cms.), usualmente están secas y no contienen huevos viables.

• Mantener el cabello de los niños limpio, peinado y desenredado, puede


ayudar a aumentar la mortalidad de los piojos.
• No hay que sentir vergüenza de avisar en la escuela sobre la presencia
de piojos en nuestros hijos.
• Pasar la voz facilita que se tomen las medidas necesarias para detener
el ciclo de contagios.
• Nunca debe recurrirse a salidas como usar el champú antiparásito del
perro, ni insecticidas, ni alcohol u otras sustancias que pueden provocar
serias intoxicaciones o lesiones en el niño.
• Los remedios caseros naturales como enjuagar el cabello con vinagre
para modificar el PH y dificultar la adhesión de las liendres pueden ser
bastante efectivos.
• Recuerda siempre consultar al pediatra o dermatólogo antes de decidir
qué producto o tratamiento aplicar

Las niñas deben llevar el cabello recogido. No está de más realizar revisiones
periódicas del cuero cabelludo, al menos una vez por semana. En caso de
contagio, además del tratamiento, deben lavarse los peines y los cepillos con
agua caliente, y la ropa de cama en la secadora. Lo ideal es que cada miembro
de la familia tenga su propio peine o cepillo, y en el caso de los niños, se les
debe instruir a fin de que no compartan estos artículos con sus compañeros de
clase.

Espero haber ayudado a contestar inquietudes y a alejarlos del grave riesgo de


utilizar insecticidas o productos peligrosos en las cabezas de sus hijos.

Dr. Tony Manrique Guzmán


Centro Médico Docente la Trinidad