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1. EL PROBLEMA DE lA AMISTAD

toda comunidad humana que no sea pura- mente natural, sino comunidad espiritual y ética", lo cual nos evidencia que para él es un problema que sobrepasa con mucho el campo de lo que en nuestra sociedad actual denominamos amistad. Connotaciones de

enemistad las fuerzas que animan la na- I orden político las encontraremos, según turaleza. jenofonte, por su parte, también Jaeger, en obras como la República y La

trata de resolver con sus interlocuciones las

dificultades derivadas de su práctica. alejamiento de toda

Para Platón y la socrática reviste un proble- ma de gran importancia puesto que, junto

Empédocles ésta llega a tener una dímen- sión universal. Estos pensadores conciben su física a imagen de aquella relación humana y de su opuesta, al introducir la noción de movimiento a la teoría de los elementos, haciendo de la amistad y de la

EN LA ANJIGÜEDAD. ANTES DE

CICERON2

La amistad es un valor que reviste distin- tos grados de importancia en el pensa-

miento antiguo y en la literatura anterior

a Cicerón, pero siempre se plantea desde ¡

una perspectiva que hoy se ha perdido. En

la literatura, por ejemplo, la epopeya y la

tragedia celebran las amistades heroicas de

la leyenda, representativas de las sociedades

aristocráticas cuyos lazos políticos toman la

forma de amistad, admitiendo muchos de i al movimiento ético que de ellos arranca,

los grados posibles en las relaciones que los ¡ brota como una contribución directa a la

individuos crean entre sí; casos bien cono- cidos son los de Aquilesy Patroclo, Orestesy Pílades o el de Teseoy Heracles También re- tornan el tema de la amistad géneros litera- rios como la comedia nueva que, al parecer,

I

¡

I

Carta Séptima, donde Platón justifica su

actividad política por

la falta absoluta de amigos y camaradas seguros que puedan ayudarle en la reno- vación de la polis. No obstante, como nos señala Robert Combés en la introducción al De Amicitia, también se debe tener en cuenta que parte del análisis que aquel fi- lósofo hace de la arnístad en algunas de sus obras lleva, por una parte, al umbral de la teoría de las ideas y, por otra, hace de ella la única vía capaz de conducir a la belleza y a la inmortalidad. De este modo Platón da a su concepción de la amistad un matiz metafísico que al parecer se pierde en otros autores, entre los que se cuenta Aristóteles. Este filósofo es otro de los pensadores que dedicó importantes estudios acerca de la amistad. Según [aeger la teoría que este filósofo hiciera en tal sentido desciende en línea directa de la platónica }' contendría "una sistemática completa de todas las formas concebibles de comunidad huma- na, desde las formas fundamentales y más

solución del problema del Estado. Según Jaeger la amistad para Platón parece en- cuadrarse dentro de su filosofía política, donde la teoría de la amistad constituye el I nervio de su consideración del estado que

sufre una mayor influencia de las escuelas : tiene primordialmente un poder educativo. filosóficasque' la tragedia; y la retórica que I El significado de aquella es, en definitiva,

se interesa por ésta, utilizando a menudo

los resultados obtenidos por la reflexión fi-

para este filósofo,"la forma fundamental de

losófica, pues también conoce el problema práctico de la distinción que se ha de hacer

Sin embargo, parece ser que es en el pensa-

I

entre el adulador y el antigo verdadero; úni-

i

camente la elocuencia judicial parece no interesarse en ella.

miento antiguo ligado a la Filosofía donde

la

amistad se analiza con mayor vigor, pues

1

en los primeros filósofos como Heráclito y ,

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5 8

Port ad a del libro de Adriárt

Torres Canales: El concepto de Amistad en aceron, ¿un ideal que hemos perdido?

simples de la vida familiar basta los diversos tipos de Es- tado". Robert Combés, por su parte, nos señala que el perípa- tétic0 3 habría reemplazado por un estudio moral y sociológico, la connotación metafísica v el análisis psicológico desarroÍlado por su maestro. Estos estudios es- tarian contenidos básicamente en las obras: Ética

a Nicómaco y Ética a Eudemo, las cuales,

según nos participa, describen las diversas formas que la amistad asume a través de los múltiples lazos que unen a los indivíduos,

Estos lazos serían de Índole diversa y de un espectro que iría desde una relación padres

e hijos, por lo tanto de parentesco, hasta

una asociación contraída por interés. Sin

embargo, para Aristóteles solamente la gen-

te de bien podría crear entre sí una amistad

perfecta capaz de permitir la manifestación de las virtudes propias, y el conocimiento de uno mismo a través del amigo que se le asemeja. De este modo este filósofo habría

unido la precisión objetiva con la fineza de una verdadera casuístíca, denotando con cierta discreción el compromiso afectivo i 3. LA ESENCIA Da CONCEPTO

que lo ligaba a sus discípulos. Por otra par- te, tanto el académíco" jenocrates" como el peripatético Teofrasto'', ambos sucesores de los grandes socráticos, retornan el proble- ma de la amistad; pero sus obras no han llegado hasta nosotros. De las escuelas helenfsticas? podemos decir que todas tra- taron seguramente por su vinculación al problema ético, centro de especulación de dichas corrientes, los puntos de vista de és- tas, cuyas obras están reducidas a uno que otro fragmento difícilmente accesible para nosotros, los podemos hallar confrontados en el De Pinibus de Cicerón.

tre sí en la so- ciedad, y que

los

estudie

nar descrita dentro del cuadro de la vida cotidiana, puesto que por bueno se ha de

entender al hombre sabio, y por tal se ha

de tener a aquel hombre que participa de una sabiduría que está próxima al uso y a la vida común, no de aquella forma más elevada de saber a la que ningún mortal puede acceder. De hecho en esta definición se incluyen, a modo de ejemplo, los nom- bres de famosos hombres públicos que la tradición ha tenido por sabios (Cayo Fabricio, Manio Curio, Tiberio Curanca- nio) 11 , Ycuyos mayores atributos son la fi- delidad, la integridad, la igualdad de mi- mo' la liberalidad o desprendimiento y la constancia tfides, integrüas, aequalitas,

liberalitas el constantiay. Cabe señalar

que esta idea sobre la amistad, así como la posibilidad exclusiva de los hombres vir- tuosos de acceder a una verdadera seme-

, janza, es común a toda la reflexión griega. Dado los elementos de este enunciado, se deja entrever claramente que este va a ser tratado según la categoría de lo honesto, es decir, en un rasgo de típico corte moral, que propone a la naturaleza como guía del bien vivir.

con la preci- sión que él lo hace. Según Fraisse, en el Lae- Iíus se puede distinguir, a grandes rasgos, una preocupación por definir la amistad apreciando su valor o sus fines, y un gran

interés por solucionar problemas particula- res derivados de la conciliación entre exi- gencias propias de la amistad y las propias de la moralidad. Estos problemas, nos dice, fueron abordados por Aristóteles y resueltos rápidamente por la integración de la Phí-

tia a la vida acabada reteniendo mucho la atención de Teofrasto. ¿Pero no se acerca-

rán también estas preocupaciones a las de

Panecio acerca de los deberes simples, o acciones convenientes de los que progresan por el camino de la virtud, de entre las que destacan las relativas a la sociedad, acen- tuando la del amor?

DE AMISTAD EN EL LAnIUS DE AMICI11A DE CICERóN

El estudio de la esencia de la amistad lo hace Cicerón en el Laelius entre los párra- fos 17 y 24, correspondientes a la primera

parte de la obra, en la que el autor nos di-

rige una exhortación a través del personaje

principal del diálogo, del siguiente tenor:

"Yopuedo exbortaros sólo, para que an- tepongáis la amistad a todas las cosas bumanas, pues nada hay km apropiado a la naturaleza ni tan conveniente a las cosas, seafavorables sea adversas,g

Esta aparentemente inofensiva exhortación conlleva en sí mísma toda una serie de im- plicancías derivadas de la amistad, según la entiende el autor, y que es delineada en primer término bajo el supuesto de que sólo puede haber amistad entre gente de bien:

u • .• , pienso

.) que la amistad no pue-

de existir sino entre los buenos"!".

Esta sola consideración delimita el cam-

po del tema, planteando la interrogante acerca de quién, dadas sus caracterís- ticas, deberá ser tenido por hombre de , bien. La respuesta a lo anterior se nos da bajo la forma de una definición prelírní-

'Juzguemos que estos buenos varones, como fueron considerados así también han de ser llamados porque siguen, en cuanto hombres pueden, la naturaleza, la mejor guía del bien vivir" 1 2

Antes de desarrollar la idea de "naturaleza

guía del bien vivir" se hace indispensable aclarar que para Cicerón existen dos tipos de sociedades (societas), a saber: las natu- rales y las sociales. Dentro de las primeras caben todas aquellas relaciones que nacen del vínculo de parentesco. Las segundas es- tarían configuradas por aquellos lazos que nacen de la interacción de los individuos en una comunidad determinada. En lo que al texto respecta, dentro de esta clasificación se destaca la relación de amistad, basada en el afecto o bienquerencia (De Amic., V, 19). Retornando el desarrollo de la idea "natu- raleza guía del bien vivir" se debe entender como tal el hecho de que el hombre nacería con una disposición determinada para es- tablecer ciertos lazos con sus congéneres, de entre los cuales la amistad tendría un rango superior incluso al víoculo de parentesco, por tener como elemento sustrato a dicha relación al afecto o amor de bienquerencia tbeneualentia). Dicho de otro modo, el pa-

2. l AS FUENTES DEI. LAnIUS DE AMICI11A DE CICERÓNl'

Parece haber consenso al advertir que el diálogo estaría inJluenciado por AristóteJes

y

la escuela peripatétíca, El problema que

se

plantea a los eruditos es por qué vías se

ejerce esta influencia y cuáles son las fuen- tes, si es que existen, puesto que también

se hallan puntos comunes en los estoicos.

Además el modo ciceroniano de concebir la amistad excluiría la utilización directa de un solo autor que englobe en ella todas las relaciones que los individuos sostienen en-

rentesco, en cuanto tal, es un vínculo que I De este modo podemos concluir que la

se basta a sí mismo, no así la amistad, toda

vez que ella requiere para su nacimiento y 1 turaleza, nace de una actividad propia del

permanencia

Es importante tener presente que a esta característica peculiar debemos agregar el requisito que en cuanto sociedad ha de ser I

conformada por hombres de bien, es decir por hombres sabios. El razonamiento an - ! terior, que te r m i na demostrando que la ! fuerza de la amistad, como lazo afectuoso, I

puede colegirse del hecho de que siendo tan I extenso el género humano une solamente

a dos O a pocos, nos conduce a la siguiente definición:

"Pero la amistad no es otra cosa que un común acuerdo de todas las cosas dívtnas

y humanas con benevolencia

tamente no conozco nada mejor, excepto la sabiduría, que haya sido dada al hombre por los dioses uunortalesv'I.

Robert Combés nos dice que esta definición nos sugiere a la amis-

tad como la forma suprema del

lazo social que la naturaleza instituye entre los hombres, así como el bien supremo. Fraisse, por su parte, cree ver en ella un esfuerzo por conciliar una visión cósmica de la amistad, confor- me a la inspiración estoica, pero también heredada de Pitágoras o de Empédocles y una experiencia psicológica sobre la que Arístóteles

y afecto; cier-

IX, 33 de Laelius- va a consignar un pro-

amistad -entre el capítulo VIII, 26 Y

amistad, como impulso conforme a la na-

todas las preocupaciones: intelectuales, morales o CÍvicas, y de la cual se espera una felicidad necesariamente común y un agradable intercambio de atenciones, ca-

racterísticas propias de la humanidad que

se hace más perfecta cuando se comparte.

4. ORIGEN DE LA AMISTAD EN

J

EL LAEUUS DE AMICITlA DE CICERÓN

 

¡

La exposición que se hace sobre el origen

de la

el

del citado elemento afectivo. : hombre que lleva a los honestos a contraer

I un tipo de sociedad escogida que abarca

habría insistido más que ninguna otra. Mirada desde esta perspectiva nos cabe decir que la definición a la que aludimos precedentemente es una especie de amalga-

en su enunciación como en su

ma, tanto

desarrollo, ya que si bien es cierto que ésta hace referencia a IDl orden universal y a un

acuerdo racional, que viene a humanizar la benevolencia afectuosa, en el desarrollo que

s e h a c e d e l a misma en el ca p í tul o "1d e l 20

al 24 de De Amicifia, se nos describe como

un bien superior a otros de índole circuns-

tancial e incierta como las riquezas, la bue- na salud, el poder o los placeres; pero que aparentemente deviene en un valor menor

que el de la virtud, que la genera, y sin la

cual no podría existir de ninguna manera (DeAmicitia, VI, 20).

blema tradicional de la filosofía griega: ¿la amistad se hizo necesaria por la debilidad del hombre tomado aisladamente, o bien

se inscribe en nuestra naturaleza y corres- ponde a un acabamiento de esta última?

El desarrollo de esta exposición se va a dar

desde la perspectiva de lo que Fraisse deno- mina la oikeúJsis, es decir de ese sentimiento

de apropiación o de conciliación que une

a los hombres en reciprocidad de afecto, a través del siguiente argumento:

"En efecto el amor, a partir del cual la amis- tad ha sido nombrada, es el factor principal para unír con benevolencia" 14. Con lo anterior se insiste nuevamente en la ventaja que tiene la amistad escogida en re- lación al efecto familiar, por cuanto aque-

R EVISTA OCCIDEN T E •••••••

lIa se funda en el parentesco de carácter que atrae mutuamente a los hombres de bien (De Amic., \'1lI, 27), Yque, en cuanto socie- dad ligada por la atracción de la probidad y virtud mutua, va a hacer que la naturaleza individual revele a la naturaleza en general. De modo que si alguna utilidad se despren- de de ella lo es sólo como consecuencia de un trato que no considera tenerla como un fin en sí misma.

"En efecto, nada hay más amable que la virtud, nada que atraiga más a

amar, como que a causa de la virtud y de la probidad en cierto modo amamos también a aquellos que nunca hemos

visto"I5.

Lo anterior viene a reforzar el argumen-

to de la ventaja que constituye la amistad como lazo afectivo frente a otras so- ciedades, puesto que la virtud, que es uno de los elementos constitutivos, es capaz de atraer el amor incluso de aquellos que no conocemos. Contra la idea epícúrea de que el in- tercambio de servicios o que la ne- cesidad es el punto de partida de la amistad (De Amic., VIlI, 26), se nos hace ver que el don particular de los sabios para mantener una relación de amistad radica en que aquellos

encarnan la fuerza del alma y de la autonomía, dejando en evidencia la paradoja que significa el que un sentimiento nacido de la debilidad encuentre su plenitud precisamente allí donde nada es debilidad. Aún más, es la propia autarquía la que nos induce a encontrar más placer en en- tregar que en recibir algún beneficio, y la que, sin buscar tal o cual forma de placer,

los hace gozar ante todo de una especie de emulación en la magnanimidad y la libe-

ralidad. Por lo que debemos entender que,

si la naturaleza es la engendradora

sentimiento de dilección y amor, una vez mostrada la probidad y la virtud, no pue-

de ser otra que la naturaleza el origen de la amistad.

La segunda parte del texto ciceroniano nos confirma el rol que juega la idea de benevolencia, enunciada en la primera e integrada a la esencia de la amistad como correctivo de la simple identidad de puntos de vista implicados por la concordia. Aho-

del

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ra se nos la presenta como una disposición espontánea que se despierta por la presen- cia de un hombre virtuoso, y de la cual se espera se transforme en goce y luego en beneficencia sin perder su fuerza inicial. Cicerón concluye esta segunda parte a tra- vés de un silogismo que en su estructura interna apunta a reforzar su tesis de que el origen de la amistad hay que encontrarlo en la naturaleza, y a refutar la posición utilitarista. "Porque si la utilidad conglutinase las amistades, mudada ella misma las disolve- ría. Más porque la naturaleza no puede ser cambiada, por esto las verdaderas amista- des son eternas" .16

5. CONCLUSIÓN Es evidente, que Cicerón trata una proble- mática común a todo el pensamiento anti- guo grecorromano, con muchos puntos de encuentro en el tratamiento de la misma, que recoge y hace suyos. Sin embargo, su obra es también un llamado moral a la Roma de su tiempo, como espectador de un mundo en crisis, de una sociedad que se derrumba y de una estructura política que muere irremediablemente. De ahí el llamado que hace a sus conciudadanos, de anteponer la amistad a toda cosa hu- mana, ya que aquella es un impulso noble conforme a la naturaleza de los hombres buenos, cuya esencia es la benevolencia y la virtud, condición propia de hombres sabios, siempre ligados a una actuación pública y, por ende, de servicio a la comu- nidad. Finalmente, la definición que nos da de la amistad que no es otra cosa que "un común acuerdo de todas las cosas divinas y humanas con benevolencia y afecto", no puede ser otra cosa que un esfuerzo de pro- poner que la relación vertical que tienen los hombres con lo divino, devenga consecuen- temente en una relación de fidelidad, de integridad, de igualdad de ánimo, despren- dimiento y constancia entre los hombres, en el compartir del quehacer existencial cotí- díano; especialmente entre aquellos que se sitúan en la esfera de lo público obligados, por esa razón, a trabajar y velar por el bien común. t:IJ

BIBLIOGRAfÍA

Torres Canales,

Pla/611.

Adrián; El conc e p t o

de A m i stad en Gi c erón, ¿ u n i d ea l qu e

hem o s perd i do ?, Edición: Jaime

Ferrer Mir, Primera

2 0 14, Santiago d e Chile.

Edición: julio de

Notas

8

9

Basado en el libro deAdrián Torres Canales:

El concepto de Amistad en Cicerón, ¿un ideal que hemos perdido?, Edi- ción: Jaime Ferrer Mir, Primera Edición:

julio de 2014, Santiago de Chile.

Marco TuJio Cícerén; Naci6 en Arpino el año 106 AC., Es considerado el más elocuen- te de los oradores romanos que tuvo partici- pación activa en la política contingente de su tiempo (Vid. Karl Büchner, ciL, p. 146

Yss.; d. Nuevo Pequeño Larousse flIlSó·tldo.

diccionario Enciclopédico, Ed. Larousse, BA.

1962).

La escuela perípaíétíca no e; otra que la escue- la fundada por Arístóteles, en el Liceo,Atenas el año 335 a J.C.; llamada así porque le gustaba

enseñar paseando (M.F. Scíacca, op. Cit., cap. IV.,

p. 106)

Españo], talleres gráñcos de BI1lLIOGRIIF,S.A., Barce- lona, 1967, sépurna edición, s.v.).

la Academia: Escuelafilosóficaque "recibe este nom- bre por haber sido fundada por Platón en los jar- dines consagrados al héroe Academos (¡bid, p. 447).

Filósofo griego, nacido en Calcedonia, discípulo de Platón, cuya doc- trina se esforzópor conciliar con el pítagorísmo. 406-314 a.dej.C, (Vid. M.F. Scíacca, op. cit., pago 103).

Filósofogriego, que sucedió a Arislótelesen la dírec-

ci6n del Liceo. 372-387 a de j.C, (ibíd pág. 126). licíat ad dilígendum, quippe curn propter virtutem

12

"hos viros bonos, habiti sunt, sic euam apellandos putemus, quiasequantur, quanturn homines pos-

sunt, naturam optíam bene vívendí decem" (De

I tmic , V, 19)-

13 Est

14

15

enim amícíua nihil a1iud nisí omníum dlvi-

narum humanarurnque rerum cum benevolentia et carítate consensío, qua quidem haud scio an, excepta sapientia, nihil melius homíní sil a dís inmortabilus datum (DeAmic., vl, 20)".

"Amor enim, ex qua amicitia nominata est, prin- ceps est ad benevolentiam coniungendam (De Amic., VllI, 26)".

"Nihil est virtute amabílíus, nihil quod magís ad-

(Vid. jcsé M. Pabon, dic. Manual Griego-

Como helerústica se denomina toda una. époc:a. que

va probablemente desde fines del siglo lY AC. hasta

el VI D.e.; 13Scorrientes filosóficas,mis

de este período son el epicureísmo y el e;toicismo· 1

(Vid Michelle F. Scíacca, Historia de la filosofía,

Editorial Luis Mira-de S.A.,Barcelona, 1962, cuarta sunt (DeAmfc., IX, 32)".

edición, Cap. V., p. 128 Y ss.).

L ae li us D eAnüoüia, se halla entre las denomina- das obras filosóficas de Cicerón (Vid.Karl Büchner, Historia de la Literatura Latina Editorial Labor SA. Barcelona, 1968. p. 148 Y ss.; Euore Bígnone.

. Historia de la Inerarura Latina, Editorial Losada ' 5A, Buenos Aires, 1952, p. 169 Y ss.),

"Ego vos hortarí tantum possum, ut anncítíam omnibus rebus humanís anteponatís; nihil est enim tam naturae aptum, tam conveniens ad res

el probitatem etium ros, quos numquam vídírnus,

quodam mododiligamus. (DeAmidlfa, \111.28).

16 "Nam si uulitas amicitías conglutínaret, eadem

mutarí

non proiest, idcirco verae Amicitiae sempíternae

commutata dissolveret, Sed quía natura

importantes I

vel secundas vel adversas (De amicilia v,

17)".

10 "

.sentío

), nisi in bonís amícíuam essenon

11

posse" (De Amic, V.1S).

Caius Fabricius Luscinus, cónsul en 282 et 278 ay. J.C.; Maníus Carius Déntatus, cónsul en 280, 275 et 274, et Tibérius Curancaníus, cónsul en 280, étaient de; amis (Vid.Roben Combés, op. cit., p. 13, nota 1).