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Alumno: Cristian Maiola Curso: 1º C Carrera: Fotografía Instituto: ISET 18 Año: 2015

SECUENCIA

En el mundo posmoderno el mandato social supremo e incuestionable es la búsqueda de la felicidad personal. Este es un relato de un trabajador con educación que se encuentra en un estado de alienación en la sociedad y, también, en su ámbito privado. El protagonista decide revelarse contra la felicidad como fin último de todo hombre y emprende un viaje para encontrar “algo” más verdadero que la futilidad contemporánea, representada en esa búsqueda del yo. La Divina Comedia, libro que aparece en la secuencia, es la gran obra del pre-renacentista Dante Alligeri, y en ella mediante la aplicación de la escolástica (análisis de las verdades de la fe a la luz de la razón,) se hace una alegoría de la vida humana dando una visión de las pasiones humanas y ayudando al hombre a valorar el encuentro con Dios. Lo que en La Divina Comedia es la búsqueda de Dios mediante la Fe, en Fausto de Goethe es la búsqueda del Conocimiento por medio del demonio Mefistófeles. El protagonista de esta secuencia se aparta de todo lo civilizado. Busca realizar un sacrificio. Esta secuencia tambien se inspira en el film de 1986 “Sacrificio” del cineasta ruso Andréi Tarkovski. Como en la mayoría de las ficciones del cineasta ruso, algo que se fue acentuando con el tiempo, la historia de ‘Sacrificio’ es muy sencilla sobre el papel, casi mínima. Durante la cele- bración del cumpleaños de Alexander, un filósofo, crítico, autor y actor de teatro, se declara la Tercera Guerra Mundial, que amenaza con destruir toda vida en la Tierra. Alexander, un hombre que no deja de preguntarse sobre la razón de la existencia humana, tiene una revelación y se ofrece para cambiar el destino del hombre, algo en lo que le ayuda el cartero, Otto, que le sugiere acostarse con una especie de bruja, la que le ofrecerá la solución a cambio de un drástico gesto vital. Si la percepción artística no se puede transmitir, el diálogo con Dios tampoco, y muchos consideran, como es lógico, un demente a Alexander, que lleva a cabo un acto absurdo. Y ciertamente lo es, pero un acto lleno de fe, aunque nunca sepamos si fue la causa del fin de la guerra. Nuestro protagonista, como Dante, debe atravesar bosques y pantanos, símbolos del pecado, que aparentan ser un infierno de pastisales muertos, y en el que siempre está presente una luz blanca cegadora. Su llegada al último posible refugio de civilización es crucial. El protagonista decide destruir con él. Sólo le queda un estrecho camino hacia el lago de purificación (purgatorio). Más allá de este lago se encuentra el cielo. Pero decide volver al bosque luego de bañarse en el lago. Al igual que Alexander, decide quemar la casa. Al contrario de Dante, decide quedarse en el infierno. Emprende el viaje que antes emprendieron Dante y el Doctor Fausto, pero decide ser más Alexander. Parece ser un simple demente, con ciertas masturbaciones mentales (como ex- presa el protagonista del film “Hombre Irracional” de Woody Allen), y no un poeta. O tal vez entiende simplemente que el mundo se ha vuelto mejor en su búsqueda de felicidad como bien supremo y que ya no importa la Verdad de la que tanto se ha escrito.