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Juegos de conocimiento

Crespo Amine, Ismael

Juegos de conocimiento Crespo Amine, Ismael GRADO EN FILOSOFÍA TRABAJO FIN DE GRADO CURSO ACADEMICO 2014/2015

GRADO EN FILOSOFÍA

TRABAJO FIN DE GRADO

CURSO ACADEMICO 2014/2015

SEGUNDA CONVOCATORIA

Tutor: José Emilio Esteban Enguita.

VISTO BUENO DEL TUTOR

Índice

1. Introducción, objeto y método del trabajo……………………………………

3

2. Conocimiento y cuerpo de conocimiento…………………………………………9

3. La comunidad del conocimiento………………………………………………

16

4. Juegos de conocimiento: una nueva taxonomía de los saberes…………………

21

5. Conclusión……………………………………………………………………….37

6. Bibliografía………………………………………………………………………43

1. Introducción.

Pensemos en una escuela filosófica, la que se prefiera; intentemos reconstruir su historia. La vemos nacer en cierto momento, seguramente gracias a un fundador que pasará a la Historia de las Ideas. Tratemos de imaginar la cantidad de personas detrás de la escuela, la cantidad ingente de información que se producirá en torno al corpus de esa comunidad y, lo que parece más real, las disputas que tendrá esta escuela filosófica con otras escuelas filosóficas. La escuela entra en crisis, continúan cayendo unidades no estructurales de información que se daban por verdaderas para dicha escuela. Al final va

a haber que reconocer que la estructura de nuestra escuela es absolutamente

metafísica, que está fundada en un programa reaccionario, coágulo de hipótesis ad hoc procedentes de todas las pseudociencias imaginables, y que, por lo tanto, toda comunidad que ha conformado debería adherirse a una escuela que fuera más prometedora.

Siguiendo a Lakatos 1 , si la historia de la filosofía se desenvolviera así, podríamos hablar de un progreso racional de nuestra disciplina, además, esta visión se acerca al imperativo ético que exige la dialéctica, el famoso llegaremos a donde nos lleve este diálogo, cueste lo que cueste. 2

Puede que esto sea en parte verdad y que se ajuste al perfil profesional de algunos filósofos excepcionales (aquellos que alejándose del maestro crean su propia escuela), sin embargo, la escuela anterior sobrevive y esto es lo curioso. Se estudia filosofía como si en la época histórica donde se producían los conflictos entre diversas escuelas no fuese racional pertenecer a una escuela Xpor existir una nueva, heterodoxa y mucho más emprendedora escuela “Y. De hecho, en un vistazo rápido por los manuales al uso, encontramos un patrón regular: la escuela X, en cierto momento de la disputa, sólo cuenta con la represión o la ligazón con intereses

extrafilosóficos, mientras que, por el contrario, la escuela Ytiene el monopolio de las creencias, las ideas claras y distintas, el poder de la seducción y la persuasión. Cuando

se estudia la intrahistoria de una escuela filosófica, sus cambios locales o su relación a

1 Véase LAKATOS, I., Escritos filosóficos 1, La metodología de los programas de investigación científica. Madrid: Alianza 2007. 2 “Es necesario entonces que acerca de ello se alcance la verdad, cueste lo que cueste” (PLATÓN, Diálogos VI, Filebo, Timeo, Critias. Madrid: Ed. Gredos, 1999, pág. 22.

nivel extra-teórico con otras escuelas, uno se da cuenta de que esto no sucede realmente así. 3 ¿Y cómo afrontar esto teóricamente, apegándonos a un vocabulario deleuziano, por ejemplo? ¿El pensar es raíz o raicilla? ¿El pensamiento es nómada o es sedentario? No seguiré ese camino, debe haber una forma de entender este caos sin renunciar al sentido y a la fuerza de la razón, tan sólo hace falta cambiar el enfoque, y creo que las nuevas aportaciones que brinda la Teoría de juegos o algunas hipótesis de la escuela denominada en España como falsacionismo refinado4 pueden ser la clave.

En un vistazo global, la Historia de la Filosofía se nos presenta como campo de batalla entre muchas escuelas filosóficas, tradiciones y dominios. El cómputo global de esta historia es una multiplicidad de filosofías, todas ellas defensoras de unos principios metafísicos que conforman su propio núcleo duro, principios que son irrefutables por otros principios. Y así, parece que hay una constelación de estrellas, una galaxia de filosofías, desde el platonismo hasta el realismo especulativo, donde nos podemos encontrar conviviendo en una matriz disciplinar relativamente común. Esto es así, pero debemos aceptar que no todas esas galaxias y constelaciones gozan de la misma salud, más bien se diría que mientras hay algunas estrellas moribundas, hay otras que ocupan una cantidad considerable del espacio. La pregunta es: ¿por qué sucede eso?

Hasta ahora, acepto lo siguiente:

(1) La filosofía es conflicto.

(2) La filosofía no resuelve los conflictos como lo hace la ciencia.

(3) Los conflictos nunca se resuelven.

(4) La historia de la filosofía presenta fluctuaciones que no responden a un modelo racional.

3 Matizando esto último, cuando pasa eso es porque se acaba de formar una nueva matriz disciplinar que se mueve en otro ámbito, dentro de nuevas reglas de juego y colaborando con otras matrices disciplinares, dejando de lado las disputas entre las partes metafísicas de los paradigmas enfrentados en la fase previa a lo que Kuhn llama `ciencia madura´. Esto, obviamente, es una versión refinada del mito al logos, que yo calificaría el paso de ser un juego del sentido a ser un juego de la representación. Pero sucede tan sólo cuando un conocimiento filosófico deviene ciencia, no cuando dos escuelas filosóficas se enfrentan entre sí. Para este punto así como los conceptos juegos de sentido y juegos de representación, véase: KUHN, T., “XIII, el progreso a través de las revoluciones”, La estrcutura de las revoluciones científicas. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2006.

4 A veces llamado falsacionismo sofisticado, sería la filosofía de la ciencia propuesta por Lakatos y seguida por John Worrall caracterizada por el análisis de los programas de investigación y la crítica al falsacionismo ingenuo de Karl Popper. Me interesa aplicar el programa de investigación a la filosofía, observando semejanzas entre un programa de investigación científica y una escuela filosófica.

(5) Hay filosofías que socavana otras sin destruir su núcleo duro.

Una primera intuición me parece sugerente y prometedora. Esta intuición se basa en algo tan casual como echar una mirada al suelo y observar las hormigas. Puede parecer desconcertante, pero ¿y si las escuelas filosóficas se comportan como una colonia de hormigas? Según voy pensando la analogía recuerdo las palabras de Schopenhauer: “Un sistema de pensamientos debe tener siempre una trabazón arquitectónica, de suerte que una parte soporte a la otra, más no a la inversa; el fundamento soporta al resto sin ser soportado por él, y la cima es soportada sin que ella soporte ya nada más5 . En parte, este trabajo es el desarrollo teórico de esta primera analogía.

Los choques entre escuelas nunca se producen entre las ideas que conforman el núcleo duro. En una batalla entre colonias la casta real reproductiva jamás entra en combate: este se produce entre las castas obreras, por eso una escuela nunca muere del todo. A pesar de que cierta colonia Xhaya perdido toda su influencia en la disciplina filosófica, perdiendo la batalla, se podría decir que no ha perdido la guerra. Siempre tendrá un núcleo duro irrefutable desde otros núcleos duros. No olvidemos que en filosofía, cuando dejamos de lado un núcleo duro de ideas, sólo lo hacemos provisionalmente: ideas antiguas pueden resurgir con fuerza por ciertos motivos e ideas que parecen en pujanza desaparecer en pocos años.

Esta analogía entre la colonia de hormigas y la escuela filosófica parece articularse gracias a conceptos como núcleo duro o cinturón protector, pero explicar en estos términos las fluctuaciones de la filosofía necesita de algo más. Necesita establecer causas y factores que puedan provocar la pujanza o la decadencia de una escuela. Ahí es donde entra la teoría de juegos: hay que tratar las escuelas (incluyendo los rangos menores, los componentes de esas escuelas) como jugadores ideales que pretenden seguir estrategias óptimas y, a partir de ahí, poder analizar conflictos entre escuelas o escuelas particulares.

Usar el enfoque de Teoría de juegos, además, podría dar una posible solución a un problema clásico, a saber: el problema de la clasificación de las disciplinas. Podremos conocer las reglas del juego de la filosofía, en qué consisten sus estrategias y

5 SCHOPENHAUER, A. El mundo como voluntad y representación. Madrid: Akal Ediciones, 2006,

las posibilidades a las que pueden optar sus jugadores, pero ¿en la ciencia pasa lo mismo? ¿Y en la literatura? ¿Y si dejamos de lado el análisis de las disciplinas en tanto contenido y empezamos a fijarnos en cómo se desenvuelven en un sentido general, omitiendo la clásica distinción contexto de descubrimiento/contexto de justificación? Partiendo de esa epojé podemos diferenciar tipos de juegos donde se desenvuelven los jugadores.

Al fijar el objeto de estudio será necesario acudir a autores como Ricoeur o Foucault, partir de lo que llaman la materialidad del discurso con el fin de no tener demasiadas presuposiciones teóricas a la hora de construir el modelo. Una vez fijado el objeto se procederá a la elaboración de una gramática filosófica sobre dicha materialidad y analizar el conocimiento como si fuera una lucha por la supervivencia dentro de un organismo donde algunos conocimientos sobreviven y otros son eliminados. Dicha lucha puede ser a veces racional: las partes donde la lucha tenga esta característica se analizarán partiendo de posiciones muy próximas a Kuhn, Lakatos y Feyerabend, los filósofos clásicos de la ciencia. Mas los niveles donde se decide qué conocimientos viven y qué conocimientos mueren son múltiples y, como veremos, no todos están ligados con la racionalidad, algunos están ligados a una teoría de las instituciones o a un análisis del soporte material de la información, al marketing, la política, la construcción de un modelo de estado, la fijación de un canon, la creación de una tradición, etc.

El objetivo del trabajo es crear un mapa de conceptos y mostrar sus relaciones de tal manera que se articule un modelo. Dicho modelo, como representación abstracta de un objeto “el conocimientoo la información6 , debe permitir un resultado final (outputs) a partir de unos datos de entrada (inputs). Esto significa que debe ser capaz de categorizar un conocimiento dentro de un juego de conocimiento y establecer sus reglas y sus posibilidades. Este conocimiento sólo puede consistir en unidades de información a posteriori determinadas por el propio modelo 7 .

6 Conocimiento o información en el sentido de proposiciones lingüísticas tangibles, dadas, objetivadas, públicas, utilizables, y no a ese otro concepto de conocimiento del cual se encarga la Teoría del conocimiento (una filosofía de corte moderna, empirismo, racionalismo, kantismo, etc.). Es decir, mi objeto son los textos, palabras, la memoria, audios, etc. 7 Esto parece necesario, ya que, por ejemplo, muchas veces en el mismo libro parece que se está jugando a diversos juegos de conocimiento. La unidad básica y mínima es aquella que permita crear un output válido a partir de esa unidad de información. Esto es necesario para la consistencia del modelo.

El método que emplearé es el método clásico de la indagación reductiva: un modelo que intente extraer sus principios reflexivos mediante la reducción de un problema o tema a un todo suficientemente homogéneo e independiente para permitir

una solución y hacer avanzar el conocimiento. Y que, a su vez, como trabajo que incluye la filosofía como objeto de estudio, debe ser capaz de reducir los otros métodos

o metafilosofías existentes 8 . Creo que el objeto del estudio, al estar delimitado al componente más fáctico del conocimiento: los flujos de información, los comportamientos de la comunidad del conocimiento respecto al “Big Data” que ellos mismos forman y la historicidad del conocimiento, debe ser tratado de forma

naturalista, sin recurrir a otras instancias que no sean los hechos mismos, por lo tanto considero que la filosofía sobre este objeto debe ser de alguna manera científica 9 , y será

el objetivo a alcanzar en el desarrollo del trabajo. Para esto me he fijado varios puntos a

tener en cuenta, de forma parecida a lo que hacía David Bloor en Conocimiento e Imaginario Social, con la diferencia de que yo defiendo de alguna manera el internismo científico, y creo que ciertas actividades científicas proliferan porque refieren de alguna manera con la realidad. Los aspectos metodológicos que orientan este trabajo son:

(1) Autoreflexividad: el patrón explicativo debe ser aplicable al propio modelo. (2) Máxima objetividad posible: el modelo debe partir de una descripción del objeto con los menos presupuestos posibles. (3) La completitud: dicho modelo debe tener al menos la pretensión de ser omniabarcante, dar cuenta -como conjunto cerrado- de todo el conocimiento que exista y que pueda existir en un futuro. Desde la información vulgar, banal y temporal, a los clásicos que configuran el canon del cuerpo de conocimiento. (4) El modelo, al tener la pretensión de ser filosofía científica, debe ser capaz de estar apoyado por la historicidad y los estudios antroposóficos, pero no únicamente sobre esto: su enfoque debe ser enfrentado a la realidad en el sentido afirmado por el falsacionismo sofisticado. Debe ser capaz de enfrentarse con otros modelos que den cuenta de la información y ser lo suficientemente frágil

8 Ambos requisitos son estipulados en McKEON, Philosophy and Method, Journal of Philosophy 48, 1951, págs. 653-82, en la sección que trata del método de la indagación, con el cual me identifico. Otro filósofo del método, M.I. Bachénski, planteaba otra lista de métodos, y estipulaba uno en concreto denominado por él como: Método causal/formal genético-funcional con el cual, en mi opinión tengo muchos puntos en común. Supongo que la cuestión del método remite al final a la manualística como un a priori insalvable.

9 Para empezar por el hecho de que es imposible dar cuenta de actividades como la científica desde disciplinas tan espurias como las ciencias sociales, como señalaba Feyerabend: “No basta con socavar la autoridad de las ciencias mediante argumentos históricos: ¿por qué motivo sería mayor la autoridad de la historia que la de, pongamos por caso, la física”. (FEYERABEND, P. Contra el método. Madrid: Tecnos, 1986.)

para dejar paso a otros si otros tuvieran más contenido empírico. Este principio es codependiente con el principio de completitud, pues afirmo que un modelo sobre el conocimiento que implique los dos puntos no debe prohibir teóricamente ningún evento posible que suceda en el cuerpo de conocimiento: si otro modelo tuviera más carga empírica significaría el fracaso del modelo. 10

En conclusión: el modelo no debe reducirse a ser una taxonomía para fines técnicos, el modelo debe explicar cómo opera el conocimiento, esto significa alejarse de teorías generales que, consiguiendo el objetivo de ser abarcadoras y sinópticas, son vacías. Quedarse sólo en la mera definición, en la compartimentación o en la demarcación de aquello que compone “el cuerpo de conocimiento” es ocioso si no se explica cómo opera ese cuerpo de conocimiento en la tradición o respecto con los usuarios y productores de conocimiento.

10 Mi modelo entraría dentro de los juegos de conocimiento JcE de suma variable, que consisten en juegos de apuestas sobre el entorno. Es necesario que se cumpla este requisito para poder cumplir el principio de reflexividad (ver más adelante el capítulo sobre los juegos del conocimiento ).

2. Conocimiento y cuerpo de conocimiento.

La idea central de este trabajo es el concepto de “conocimiento”. Como concepto fundamental para el modelo es el que implica un mayor nivel de abstracción. Ahora bien, tenemos que enfrentarnos a la primera dificultad: hay dos formas diferentes de entender este concepto de “conocimiento”; estas dos visiones enfrentadas parecen irreconciliables. El formalismo y el convencionalismo son los interlocutores de este debate. Tenemos como paradigma del formalismo las tesis de K. Popper en Objetive Knowledge, donde el concepto de conocimiento estaría en relación a un supuesto mundo 3. Como paradigma del convencionalismo, cualquier teoría que adopte un concepto de conocimiento basado en “los actos de las personas” 11 y “las reglas que se pueden inferir a partir de dichos actos.” En mi opinión, es mejor para salvaguardar la máxima objetividad posible adoptar la postura convencionalista como punto de partida, dado que el objeto del trabajo no es el conocimiento desde la Teoría del Conocimiento o la epistemología, sino el conocimiento fáctico en relación con la “comunidad del conocimiento”, por lo tanto, debemos partir de lo más empírico y en principio dejar en suspensión, en epojé, si se prefiere, el enfoque popperiano.

Para el modelo formalista, el conocimiento coexiste en tres regiones o “mundos”: el mundo 1, de los objetos y cosas; el mundo 2, correspondiente a la experiencia subjetiva y a los procesos mentales de las personas; por último, el mundo 3, el mundo de la cultura, o aquel espacio representado por la humanidad donde se analizan objetivamente los procesos del mundo 2.

Por otro lado, tenemos el modelo convencionalista que gira en torno a la comunidad del conocimiento, y no a la relación entre el conocimiento y la realidad. No niega que haya dimensión epistemológica en el conocimiento, pero la sitúa en “el mundo 2”, es decir, que no hay un tercer plano platónico por encima de la comunidad

11 No doy prioridad al problema de la relación entre lenguaje y realidad, antes que al de la relación entre lenguaje y hablante o al de la relación entre lenguaje y comunidad lingüística.” (RICOEUR, P., Historia y narratividad. Barcelona: Paidós., 1999, Pág. 41). El planteamiento general de este modelo convencionalista se inspira principalmente en esta obra, aunque también puede haber cierto enfoque pragmático inspirado en el concepto juegos del lenguaje de Wittgenstein, mutado y convertido en el concepto juegos de conocimiento.

humana. Ese tercer plano se da en forma de convención, sistema de reglas o generalidad contingente dentro del plano psicológico.

La idea de Popper según la cual los objetos del mundo 3 o mundo construido por los humanos (sinfonías, teorías científicas, modelos de construcciones) se caracterizan por ser abstractos y a su manera eternos, es un subterfugio para dar rienda suelta a su incienso platonizante sin pasar por la taquilla del materialismo y la complejidad. Digámoslo claro: para que un modelo de una construcción (ej. un teatro) pueda persistir, debe desde luego ser inteligible en un sentido platónico -es decir, debe ser pensable-. Pero debe también estar soportado por el recuerdo de un mínimo de personas, personas con la capacidad y los medios de reconstruirlo, o bien tener un blueprint o artefacto con indicaciones que permitan reconstruirlo -y personas especializadas en otra clase de ingeniería inversa-, que puede recuperar un artefacto original de modo que su reproducción pueda alcanzar el estatus de ejemplar de un abstracto, conforme a su idea.

Pero entonces el abstracto sólo se da gracias a que unos concretos pueden recordarlo; y si no pueden recordarlo, entonces deben poder reconstruirlo fidedignamente, para lo cual deben recordar ciertas técnicas de traducción, composición, fabricación, etc. Siempre se depende de los concretos capacitados por grados y de sus herramientas, y si bien el abstracto tiene una unicidad propia, ésta se pierde tan pronto como falta algo de lo anterior. Luego no se puede hablar de un mundo 3 separado, ni mucho menos, sino que toda existencia tercermundana tiene unos requisitos de fijación material que deben mantenerse o recuperarse cuidadosamente:

faltando la posibilidad de hacerlo, el objeto tercermundano es algo enteramente etéreo, indistinto, no tiene consistencia y se desvanece irremisiblemente.

El convencionalismo no concede una esfera ontológicamente autónoma al conocimiento en el sentido platónico. Y aunque no conceda un lugar privilegiado a una epistemología fuerte que diga qué es lo “objetivo” y “lo verdadero”, parece patente por lo anteriormente expuesto que es un enfoque más objetivo y verdadero que el formalismo, dado que contiene muchas menos presuposiciones de cómo son las cosas más allá de la mera experiencia. El convencionalista es un buen empirista y el concepto de “conocimiento” en su nivel más abstracto debe situarse en principio exclusivamente en el mundo 2.

Así, una idea preclara es que el conocimiento es producido por las personas, que la observación de ese hecho es empírica y que el enfoque convencionalista se encarga de situar ese hecho en la centralidad del análisis. Cualquier persona puede producir conocimiento y en ese sentido, se podría decir que la producción de conocimiento es una empresa colectiva. La empresa del conocimiento produce enunciados, proposiciones y oraciones en general, por lo tanto tiene una base material o soporte (libros, el habla, textos, películas etc.) aparte de la ejecución cognitiva misma, aunque esto último pueda parecer obvio. Para exponer el objeto del enfoque convencionalista de forma algo más analítica propongo los siguientes puntos:

(1) El enfoque contiene el ámbito del habla y de la escritura, la ejecución psicofisiológica, la actuación individual y las libres configuraciones de discurso. 12

(2) Las reglas constitutivas del código13 aceptadas por la comunidad lingüística. Es decir, aquello que hace significativo (1). En (2) encontraremos cualquier lenguaje posible, incluido lenguaje de signos o lenguajes lógicos, llamaremos no obstante a este conocimiento, “conocimiento proposicional”. (3) Queda excluido el “mundo1”, el mundo de los objetos, incluidas las obras de arte, es decir, no hay objetos que sean conocimiento, solo hay conocimiento cuando hay conocimiento proposicional sobre objetos. Conocimiento y conocimiento proposicional son lo mismo.

(4) El conocimiento se da dentro de una comunidad de conocimiento de la misma manera que una lengua se da dentro de una comunidad lingüística.

Dicho conocimiento proposicional debe ser público y de libre acceso para cualquier usuario de conocimiento, es decir, si se conoce el lenguaje en el cual se formula, cualquiera puede comprender el contenido proposicional del conocimiento. Tan solo se excluye como conocimiento los objetos y soportes independientemente de cualquier actitud intencional o significación hacia una persona, por ejemplo: un cuadro o una melodía no son conocimiento, aunque sí lo son las proposiciones que hablan sobre dicho cuadro o dicha melodía. Los sentimientos que producen dichas manifestaciones artísticas o cualquier otra experiencia que no pase por el filtro del

12 Ibíd. Pág. 42. 13 Ibíd. Pág. 42.

lenguaje tampoco será considerada conocimiento, tan solo será cierta disposición de una persona hacia cierto objeto: sentir frio, miedo o angustia sin más, no es conocimiento, que haya o no experiencias comunicables no altera mi definición de conocimiento, dado que conocimientoen el sentido en el cual lo defiendo se basa en la comunicación y en la red de información accesible a los usuarios. Una experiencia sin lenguaje no es conocimiento. Cualquier proposición que no tenga una pretensión de ser público tampoco es conocimiento. Si cualquier proposición que cumpla el requisito de ser público es conocimiento, se podría objetar que, por lo menos, parece extraño que las proposiciones más banales y vulgares sean conocimiento. Sostengo que sí, que efectivamente una proposición banal es conocimiento, es conocimiento para sus interlocutores. Pero, ¿qué es lo que produce extrañeza en el objetor? Que parece que cuando se habla de conocimiento, se habla en cierto modo de lo que Popper llamaba el mundo 3; sin embargo, en último término esa extrañeza nace porque hay conocimientos que se diluyen y se pierden, y otros que tienden a persistir, ya sea en las memorias subjetivas o en textos. Esta persistencia, cuando se toma como región ontológica o epistémica de la realidad, se convierte en un tercer mundo. Es mucho menos aventurado el decir que esa persistencia es una posible propiedad del conocimiento proposicional en su relación con la comunidad del conocimiento. Esto nos lleva al concepto de cuerpo de conocimiento.

Parece que hay cierta tensión entre el concepto de conocimiento casi trivial que hasta aquí he delimitado y otro tipo de conocimiento, un conocimiento que parece que se sitúa en otro plano por considerarse relevante. Parece que, a diferencia del conocimiento banal, hubiera otro tipo de información que habita una esfera objetiva, de interés público, que se fija como canon o sistema de referencia universal. Una proposición como: “El pan está muy caro últimamenteen el contexto de una panadería de pueblo parece tener un estatus diferente a una proposición de un texto relevante de ciencia, literatura o filosofía. Sin embargo, en el fondo, en tanto conocimiento proposicional no existe una diferencia formal entre estas dos esferas: parece que aunque haya una caótica masa informe de conocimiento proposicional, cierta parte de esa masa pasa a tener una carga semánticay adquiere un estatuto diferente. Llamo a esa esfera cuerpo de conocimiento.

En el nivel más alto de abstracción en lo que respecta a un concepto de conocimiento, solo hay un concepto: el concepto de “conocimiento proposicional” del cual se siguen dos conceptos, “conocimiento banal” y “cuerpo de conocimiento”, más tarde y deslizándonos al nivel más concreto del conocimiento habrá que introducir el concepto de “comunidad de conocimiento”.

Para arrojar algo de luz, vamos a comparar el esquema que se está proponiendo con el mito de los mundos de Popper: Se ha sustituido Mundo1, Mundo2 y Mundo 3 por conocimientoy sus dos conceptos derivados: “conocimiento banal” y “cuerpo de conocimiento”. El conocimientoconsistiría en el Mundo1 filtrado por las proposiciones, dejando el soporte material fuera del Mundo1 (como noúmeno si se quiere decir así), y en el cuerpo de conocimiento”, que es una reducción del Mundo 3 al Mundo 2.

La relación entre el conocimiento y el cuerpo de conocimiento se produce a través de transferencias, por lo tanto explicar esa relación significa explicar cierto metabolismo del cuerpo del conocimiento con la masa caótica del conocimiento proposicional. ¿Qué quiero decir con metabolismo? La definición de metabolismo según la RAE es: “conjunto de reacciones químicas que efectúan constantemente las células de los seres vivos con el fin de sintetizar sustancias complejas a partir de otras más simples, o degradar aquellas para obtener estas14 . Análogamente, el cuerpo del conocimiento se nutre, digiere, absorbe y expulsa el conocimiento proposicional gracias a sus células (las partes de la comunidad del conocimiento) para modificar el propio cuerpo de conocimiento. A esto añadiré que el cuerpo de conocimiento es un estado del sistema en el cual no existe ningún sector absoluto, existen únicamente relaciones de dependencia mutua15 . Se puede pensar que esto último es erróneo debido a que parece que para nuestra comunidad de conocimiento hay ciertos textos, por ejemplo El Quijote, que parecen eternos en nuestro cuerpo del conocimiento. Del hecho de que El Quijote siempre esté en el cuerpo de conocimiento no se infiere que El Quijote sea una parte necesaria del cuerpo del conocimiento: tan solo podemos inferir que, por varias razones,

14 Diccionario de la lengua española online, 23.a edición. 15 Tercer postulado de RICOEUR, P., “I. Lenguaje y Estructura”, Historia y narratividad. Barcelona:

Paidós, 1999, pág. 43. Por esto no considero que haya nada inmutable en el cuerpo de conocimiento, absolutamente todo está en peligro de perderse, el metabolismo implica “μεταβολή”, cambio, y el cambio hace que sea difícil afirmar en un sentido fuerte que el estado del cuerpo de conocimiento será inmutable y, por lo tanto, hablar de un tercer mundo.

es un texto que está muy bien asentado en dicho cuerpo. El funcionamiento del metabolismo tiene como único universal cierta selección natural, es decir, hay ciertas estructuras discursivas que se erosionan inconscientemente y se marchitan y otras estructuras de co-dependencia que se mantienen porque resisten muy bien el tiempo. De ahí nace la idea de canon. Puede suceder que un régimen político totalitario o la inquisición modifiquen el cuerpo de conocimiento, o que los criterios por los cuales se evalúe el cuerpo de conocimiento cambien radicalmente: así, por ejemplo, si para una comunidad de conocimiento la búsqueda de la verdad deja de ser un criterio relevante para dar paso a otros criterios como la utilidad, la religiosidad, el provecho económico o el chovinismo intelectual, con toda seguridad el cuerpo de conocimiento cambiará. A su vez, esto último es una buena contra-objeción para aquellos que defienden que hay cierto conocimiento científico que es perenne dentro del cuerpo de conocimiento porque explica los hechos de forma inmejorable, porque aunque sea necesario que dicho conocimiento explique los hechos, es contingente que el criterio para la selección de conocimientos que forman el cuerpo de conocimiento sea la adecuación del conocimiento con la realidad. Piénsese en la ciencia dentro de la U.R.S.S, por ejemplo. El mismo partido se adjudica el derecho de enviar al Gulag a morir a académicos de programas de investigación diferentes al suyo, como a Vavilov 16 , por lo tanto, un gobierno puede decidir qué entra en el cuerpo de conocimiento y qué conocimiento se queda sin el privilegio de la carga semántica.

Los sujetos de dichas reacciones no son otros que las diferentes comunidades del conocimiento. Dado que no existe una sola, diremos que el conocimiento como caos informe de conocimiento proposicional es una virtualidad y que hablar de un cuerpo de conocimiento único(a pesar de que el concepto sea unívoco en sí) es imposible y tal vez propio de un Dios omnipotente, por lo tanto, hay tantos cuerpos de conocimientocomo tradiciones o comunidades de conocimiento existentes. Así, de nuevo, tenemos un nuevo “noúmeno” (ya hemos dicho que el Mundo1 es “noúmeno”): este nuevo noúmeno es el conocimiento proposicional abstracto, el cual necesita ser filtrado por una comunidad de conocimiento para crear un cuerpo de conocimiento. Este concepto, “cuerpo proposicional abstracto” vendría a ser sinónimo de Big Data, pero a un nivel general, no exclusivo de Internet. Sería el conjunto total de los datos y la información,

16 Véase LAKATOS, I. Escritos filosóficos 1, la metodología de los programas de investigación científica. Madrid: Alianza, 2007, pág. 16.

demasiado masivo para ser procesado por un solo cuerpo de conocimiento, por eso cada comunidad de conocimiento tiene un cuerpo de conocimiento diferente, debido al carácter inabarcable y no procesable del “cuerpo proposicional abstracto”.

3. Comunidad del conocimiento.

El “cuerpo proposicional abstracto” se puede entender por analogía como la Big Data, la totalidad de conocimiento existente en el planeta Tierra. Sin embargo, no existe nada que contenga toda esta información de forma efectiva. Por eso hablamos de “cuerpos de conocimiento”, de efectuaciones reales de ese “cuerpo proposicional abstracto”. Cada cuerpo de conocimiento es diferente y depende de las características de una comunidad de conocimiento. Estas características podrían ser por ejemplo, las propuestas por Michael Foucault en El orden del discurso. Son criterios que permiten comprender las causas de porqué determinado “cuerpo de conocimiento” se configura como es. Antes hemos mencionado criterios generales como el amor a la verdad, chovinismo académico, inserción a una tradición, cálculos de utilidad, etc.

Aunque a nivel material se pueda producir y almacenar una cantidad inmensa de elementos, un cuerpo de conocimiento particular es un sistema cerrado. Un cuerpo de conocimiento tiene un óptimo de ítems que puede soportar antes de entrar en colapso a causa de contener una excesiva carga de elementos que lo vuelvan improductivo o una carga para la comunidad de conocimiento.

Una pequeña explicación genético-funcional 17 podría ayudar a la hora de desarrollar la idea de cuerpo de conocimiento: un individuo cualquiera es el nivel más básico de una comunidad de conocimiento. Yo, por ejemplo, inserto en una institución universitaria, pertenezco a otro nivel o soy una célula más de un nuevo tejido; este tejido o cuerpo de conocimiento de segundo orden” es el que tiene por comunidad las personas que conforman la comunidad de filosofía de UAM (y demás círculos donde me muevo o participo). Encontraríamos en este tejido o nivel lo mismo, pero en una escala mayor: ya no son sólo mis pensamientos, mi memoria y mi biblioteca, sino los pensamientos, la memoria y la biblioteca de la comunidad filosófica de la UAM. Piénsese en aquello que está a punto de salir de nuestro cuerpo de conocimiento: hay libros en el sótano que de no sacarse más, seguramente se pudran y sean eliminados del cuerpo de conocimiento de filosofía de la UAM”, aunque puede que estén en el centro neurálgico de otro cuerpo de conocimiento diferente (tal vez un libro de derecho es

17 Empleo el término genético-funcionala causa de que vamos a hacer referencia al papel que tienen los elementos (las personas) de un sistema (cuerpo de conocimiento) para contribuir al sostenimiento de un estado más o menos persistente de dichos sistemas.

totalmente desconocido para nuestra comunidad y sin embargo es relevante en otras universidades. A su vez, la comunidad de filosofía de la UAM es un tejido que forma un órgano, junto con otros cuerpos, otras comunidades dedicadas a otras cosas; esto va formando una red, esa red se teje y se conforma a través de células individuales y codependientes hasta formar sistemas o cuerpos enteros reticulares, con sus tensiones y sus cooperaciones. En último término, encontramos las tradiciones, tradiciones fluctuantes que hacen operar a sus miembros. En última instancia, esas tradiciones vienen a constituir un modelo de estado.

Puede que haya un punto arbitrario en todo esto, pero no creo que sea útil para la exposición entrar en una escolástica refinada en torno a los cuerpos de conocimiento. Si bien se podría dar a cada esfera una nomenclatura, como Gustavo Bueno, pero con nombres de cosas totalmente aleatorias para decir al final lo mismo: que los niveles se solapan, que todo está intrincado con influencias multilaterales y es inseparable, pero que podemos distinguir y demarcar porque éste es el poder de la razón. Prefiero no entrar ahí y simplemente dejar que se imaginen un poco ese entramado, porque es el objeto de estudio de lo que sería una analítica de la comunidad del conocimiento, como sujeto (comunidad del conocimiento) que hace real (cuerpo de conocimiento) el noúmeno (Big Data).

Desde mi punto de vista, una analítica completa de aquello que es relevante para entender la relación entre el conocimiento abstracto y un cuerpo de conocimiento sería una teoría integradora de los siguientes niveles de análisis:

1) Causas semiponderables: Sería el análisis de las variantes que contribuyen al darwinismo natural del cuerpo de conocimiento, es decir, a esa parte que está totalmente fuera de control de las comunidades de conocimiento Se centraría pues, en el análisis y la respuesta de preguntas como: “¿Cuánta información puede soportar un cuerpo de conocimiento?”, “¿cuál es la influencia del azar y la casualidad a la hora de configurar el cuerpo de conocimiento de las personas más allá de las instituciones y tradiciones donde están insertadas?, ¿cómo influye la tecnología y los soportes materiales a la hora de configurar un cuerpo de conocimiento?, ¿cuál es la relación entre economía y cuerpo de conocimiento?”, etc.

2) Causas ponderables externas: La investigación foucaultiana 18 que analizaría cuáles son los métodos de exclusión externos y procedimientos de control. El paradigma estrictamente foucaultiano está obsoleto debido a que gracias a las nuevas tecnologías, antiguas instituciones que funcionaban como auténticos “leviataneshoy en día han perdido su efectividad. Por ejemplo los “mass media” ya casi han perdido su poder a manos de internet, que es –exagerando un poco- la libertad incondicionada de Fichte por lo menos 19 . El peso del análisis (mientras la sociedad, gracias a las nuevas tecnologías de la información, siga teniendo menos coerción institucional) para explicar el estado del sistema de un cuerpo de conocimiento, debe desplazarse al nivel de análisis 3. 3) Causas ponderables internas: Son las estrategias óptimas de los jugadores en relación con otros jugadores dentro de la comunidad de conocimiento, es decir:

las acciones de las personas y el efecto que produce en el cuerpo de conocimiento. Así como la Teoría de juegos cada vez se considera más aplicable a la economía, podría llegar a ser también relevante a la hora de hablar del metabolismo artificial del cuerpo de conocimiento, que no deja de ser fruto de una economía del conocimiento. La vida de las personas es finita y su tiempo tiene que ser bien invertido en aquella información que se considere mejor, y ese estatus de mejorse consigue a base de jugadas, ya sean jugadas relacionadas con la razón o con el mero marketing 20 , por poner dos tipos ideales de jugadas.

18 Pues esta voluntad de verdad, como los otros sistemas de exclusión, se apoya en una base institucional: está a la vez reforzada y acompañada por una densa serie de prácticas como la pedagogía, el sistema de libros, la edición, las bibliotecas, las sociedades de sabios de antaño, los laboratorios actuales. Pero sin duda, por la forma que tiene el saber de ponerse en práctica en una sociedad, en la que es valorado, distribuido y en cierta forma atribuido(FOUCAULT, M., El orden del discurso. Barcelona:

Tusquets, 2011, pág. 22). Creo que mi concepto de “cuerpo de conocimiento” podría identificarse con lo que dice el pictón de “el saber poniéndose en práctica en una sociedad”. 19 Ahora se habla de Poshegemonía, de conocimiento líquido, del fin de la ideología y de otras muchas cosas similares, y creo que esos análisis presuponen en parte el fin de una analítica de la comunidad del conocimiento reducida en su gran parte a una teoría de las instituciones. 20 En este sentido, y siguiendo a un filósofo tan pesimista como Karl Kraus, creo que cada vez más, las jugadas tienen que ver más con el mero marketing que con la razón. Argumentar cada vez tiene un peso menor. El tan cacareado debate político o filosófico me parece un mito. La gente vota colores, olores, sabores, cositas, mas no razones. Pero más mítica todavía es la idea de que se vota mejor leyendo mucho o informándose de todas las cuestiones trascendentales: la teoría política, el derecho constitucional, la historia, y demás, pues para lo único que sirve todo este aparataje es como armamento y coraza para la defensa encarnizada de los colores, olores, sabores y cositas que ya habíamos elegido de antemano. Pero que la causa es la esclavitud de las pasiones, es algo que sabía el padre de los filósofos analíticos (Hume) por lo menos desde que escrutábamos el mundo con peluca. De modo que no hay que hacerle caso ni a los amantes del asambleísmo ni a los adictos a la Realpolitik más o menos matizada con principios ilustrados: unos y otros son incapaces de reconocer la fuente de sus decisiones, y encima se muestran jactanciosos y prolijos en verbosidad.

El tipo de jugadas se hace en función de las reglas permitidas. En el siguiente capítulo mostraremos cual es la clasificación de los juegos en función a dichas reglas. Por ejemplo, en la analítica de tipo 3 encontraríamos la siguiente cuestión: en los juegos cooperativos, aquellos que implican colaboración entre varios dispositivos de conocimiento, “el problema es únicamente de comunicación, y entonces la facultad de comunicarse es crucial”. 21 Esto hace que la decisión de crear un departamento en la universidad para un tema muy específico pueda ser una apuesta decisiva a la hora de que ese equipo, bien comunicado, haga un aporte crucial al cuerpo de conocimiento. Complejidad del conjunto y especialización de las partes no implica unicidad de la función en esas partes. Al contrario, implica una mayor carga de relacionalidad e intrincación de funciones en esas partes. Es cierto que a veces, artificialmente, se hace que ciertas partes desarrollen un trabajo redundante y muy especializado en aislamiento. Pero este aislamiento no es completo, y un síntoma de buena integración (en concreto en el conocimiento) es la codependencia en muchas funciones al tiempo que se preserva un grado de autonomía notable en los niveles inferiores. En la medida en que nuestros cuerpos de conocimiento no están bien integrados, se puede decir que falta un correcto balanceado de estos dos factores, por ejemplo: el individuo autónomo puede pensar muchas cosas, pero con un límite, de modo que necesita a muchos otros individuos para llegar a ciertas soluciones integradoras, razón por la cual habría de contar con el contexto y herramientas adecuadas que permitirían establecer las condiciones para hacerlo. En función de esto, y viendo el actual reparto de departamentos en la UAM, se diría que la Facultad de Filosofía y Letras de nuestra universidad no es un buen jugador. Hoy en día los departamentos fuertes que hacen aportaciones sobre algún tema suelen tener en común el tema y basarse en eso que llaman “proyecto multi-disciplinar”, no una compartimentación en parte anticuada de disciplinas que trabajan de forma aislada, como, en mi opinión, sucede en la UAM. En este tipo de análisis también entraría en cuestión el tema de gestión interna de una escuela, departamento, laboratorio o cualquier célula de producción de conocimiento. Asuntos de propagando y difusión. De cómo en ciertas

21 D. DAVIS, M., Teoría de juegos. Madrid: Alianza, 1979, pág. 94.

circunstancias, apoyar cierto movimiento político o cierta cuestión social puede ser una buena jugada a la hora de hacerse un hueco en la estructura reticular del cuerpo de conocimiento. O en general, cualquier jugada que se haga desde dentro y sin coacción institucional por parte del Estado o de cualquier otra instancia.

4. Juegos de conocimiento: una nueva taxonomía de los saberes.

Esta sección está dedicada a la elaboración de una nueva taxonomía de disciplinas que será aplicable a todo cuerpo de conocimiento posible. Lo que planteo es una alternativa a las aporéticas divisiones que se intentan trazar basadas en criterios no empíricos (objeto, método, estilo, compromiso epistémico, etc.). Puede parecer extraño el hecho de que tome esos criterios como no empíricos. Esa extrañeza nace tal vez de pensar que no hay nada más empírico que el objeto de una disciplina, sin embargo esos objetos al final son artefactos, como el propio concepto de “conocimiento” que yo he delimitado anteriormente. Los criterios internistas para la demarcación del conocimiento siempre son prefabricados a través de un background filosófico. Esta background filosófica parece más evidente cuando se piensa que hay tantos intentos de demarcación como backgrounds filosóficos existen. Y ese es el problema, que al tratar de delimitar disciplinas por criterios internos -esenciales-, no ha habido consenso a la hora de decidir una taxonomía no técnica.

He aquí el conflicto: la gramática perifilosófica que se exige para describir este cuerpo del conocimiento debe ser siempre descriptiva y nunca normativa, sin embargo, no existen las descripciones puras, toda descripción ya presupone un background de conceptos que forman parte de un visión del conocimiento particular y metafísica, por lo tanto la descripción es una creación o una construcción. El background se producirá en un sentido filosófico, por lo tanto, el cuerpo de conocimiento se distribuye de forma diferente cuando se adoptan diferentes doctrinas: por ejemplo, un anti-realista como Richard Rorty dibuja un cuerpo de conocimiento donde la relación entre literatura y filosofía se distingue por factores muy diferentes a los factores que utilizaría un filósofo realista 22 . Como esos debates siempre terminan con una “inferencia de la mejor explicación”, parece no haber consenso para delimitar los tipos de conocimiento y situarlos de manera satisfactoria. Sería tranquilizador poder crear un sistema desde una filosofía que hiciera ese cometido de forma objetiva, pero es imposible, por argumentos que presentaré para defender que estos intentos están destinados a fracasar. De hecho, vemos que la metafilosofía ha dejado de ocuparse de este tema de forma seria y se

22 Debido a que las posiciones que Rorty mantiene en La filosofía y el espejo de la naturaleza hacen de su planteamiento necesariamente instrumentalista o un tipo de pragmatismo postmoderno que choca necesariamente con un realista fuerte, como Popper, Bunge o Niiniluoto a la hora de clasificar las diversas disciplinas.

limita a hacer una filosofía de la historia de la filosofía, como si tan solo la historia pudiera unir a dos términos idénticos, mientras que las disciplinas taxonómicas de segundo orden, como la filosofía de la ciencia, han dejado de preocuparse progresivamente desde su momento álgido con la escuela falsacionista 23 .

¿Qué sentido histórico tiene hacer demarcaciones siempre dentro de una filosofía o una metafilosofía que porta un background contingente y metafísico? Pues se podría trazar una genealogía de la búsqueda de criterios de diferenciación entre disciplinas, a pesar de que todas las disciplinas tengan más en común de lo que parezca. Los autores ponen énfasis tan solo en aquellos puntos que las separan, porque lo que se busca no es la definición honesta de cualidades, sino aquellas cualidades que permiten la diferenciación y la oposición. Así se crea el buromundo académicoque separa áreas que deberían estar juntas, este buromundoque haría de Aristóteles un catedrático de biología. 24

Las filosofías de segundo orden no pueden explicar de forma segura el estatus de una disciplina concreta debido a que necesitan asumir doctrinas que son metafísicas, semiológicas o hermenéuticas, es decir, para decir qué es la ciencia, necesitan asumir un conocimiento contingente a priori: realismo, antirealismo, referencialismo, nominalismo, kantismo, platonismo, etc. Y éstas son indemostrables hasta que se demuestre lo contrario.

A pesar de esta dificultad, retomemos el enfoque que venimos defendiendo. Dejemos entre paréntesis el intento clasificatorio desde una filosofía concreta e intentemos ser objetivos y basarnos en criterios empíricos; dejemos de lado lo que sea esencialmente la filosofía, la literatura o la ciencia, y asumamos que filosofía es lo que

23 No existe hasta la fecha una codificación completa de la racionalidad científica y seguramente nunca la habrá, como mucho se pueden ofrecer algunos aprioris de la investigación muy vagos y generales, por ejemplo: decir que las teorías siempre se enfrentan a otras teorías como afirmaba Worrall como principio indubitable. Pero este principio no separa efectivamente la ciencia de la filosofía o la teología, así que no parece funcional ni correcto. (Sobre el principio aportado por Worrall y sus críticas, véase: SANKEI. Normative Naturalism and the Challenge of Relativism: Laudan versus Worrall on the Justification of Methodological Principles. International Studies in the Philosophy of Science, Volume 10, Issue 1,

1996.)

24 Además, encontramos cierta idea perversa en todas las filosofías que pretenden construir la taxonomía desde sus propias posturas, creyendo que hay cierta correlación entre su metafísica concreta y el resto de conocimiento, por ejemplo: para la escuela heideggeriana, la ciencia no es otra cosa que metafísica aplicada. Esto empíricamente no es así, a no ser que uno sea muy heideggeriano y crea que la física contemporánea parte del concepto de tiempo fijado por la tradición occidental a partir de Platón.

hacen los filósofos, que la literatura es lo que hacen los escritores y que la ciencia es lo que hacen los científicos (más tarde explicaremos en qué sentido una persona puede ser varias cosas a la vez). Por otra parte este planteamiento no produce una deslegitimación de la metafilosofía, sino una metafilosofía empírica 25 . Al afirmar que la filosofía es lo que hacen los filósofos, estamos dejando de lado el producto de dicho hacer: se produce el giro sobre el cual debemos concebir a prori la filosofía como actividad, profesión o dedicación de profesionales del pensamiento, y por lo tanto delimitar dicha actividad como único objeto de estudio dentro de este modelo, dejando para la metafilosofía el asunto de la descripción sustantiva de la filosofía y la descripción del producto de tal actividad. Actividad que por otra parte considero un ideal inalcanzable, aunque produzca reflexiones de cierto interés.

El planteamiento clásico para hacer una taxonomía del cuerpo de conocimiento, suele ser el siguiente: La filosofía no crea propiamente las diferentes ramas del saber, éstas surgen de sus fundadores (que no tienen que ser necesariamente gente con formación filosófica). Lo que sí hace la filosofía es a posteriori describirlas y situarlas en un cierto ámbito dentro del cuerpo de conocimiento. El hecho de que la lingüística, la sociología o la física, por poner un ejemplo, se den a sí mismas un ámbito, un método y un objeto solo debería persuadirnos de que lo hacen efectivamente en un ámbito normativo, para que éstas puedan funcionar, creando un paradigma que suscite a futuros investigadores a incorporarse y trabajar en esos campos, pero la descripción en sí es un asunto eminentemente perteneciente a la filosofía. Y como la filosofía es la que tiene que resolver este asunto es pertinente fundar toda la gramática conceptual en la filosofía y no dejar que las otras ramas solo se separen según principios metodológicos, cosa necesaria por otra parte para su funcionamiento, pero no para la determinación de su estatus dentro del cuerpo de conocimiento. Recae en la filosofía una doble responsabilidad: la primera es la de crear dicha gramática y la segunda es reflexionar sobre los límites que tiene a la hora de alcanzar un grado de objetividad deseado.

Así, las filosofías que aceptan el reto de crear dicha gramática, suelen partir de un análisis filosófico de la propia filosofía, afirmando que este es el ámbito donde la filosofía tiene un acceso privilegiado y, desde ese acceso privilegiado, se pretendería

25 Por metafilosofía empírica entiendo la aplicación del enfoque convencionalista defendido en este trabajo a la metafilosofía, es decir analizar el entramado reticular de la producción de filosofía y no tanto su producto o lo que sea en sí la filosofía.

extender el conocimiento del conocimiento hasta dar cuenta del propio organismo en su totalidad. Esta pretensión la han intentado realizar diversas escuelas metodológicas, son las “filosofías de la filosofía desde una concepción concreta de la filosofía”. Ahora procederé a hacer una crítica de las pretensiones de dichas corrientes y ver como no solucionan el problema.

Queda excluida cualquier posible gramática vacía de contenido que solo fuera una enumeración, porque si esto fuera una metafilosofía, necesitaríamos una metametafilosofía y por lo tanto, infinitas metafilosofías. La metafilosofía debe de legitimarse a sí misma como conocimiento objetivo y verdadero de cómo son las cosas para poder ser efectivo y responder a la pregunta “¿qué es la filosofía?, para responder desde su postura las diversas preguntas que tratarían de crear una unidad en los diferentes saberes y disciplinas.

Muchos filósofos, cuando no hacen descripciones de la filosofía de carácter metafórico-heroico de la misma, hacen una descripción de la filosofía desde el sentido de su corpus o sistema, es decir, filtran el concepto de filosofía desde una filosofía particular. Es fácil identificar cuándo sucede esto, porque cuando sucede, los filósofos deploran, ridiculizan, desprecian o, lo que es más frecuente, pasan por alto corrientes y flujos de pensamiento diferentes al suyo. Y la primera arma que han usado para ello ha sido crear una definición de filosofía que excluía al opositor. Otra cualidad que todavía es más común en estas filosofías y que se puede observar claramente en autores como Heidegger o en Reichenbach, es que cuando presentan una historia de la filosofía muestran a la misma como la historia de una sucesión de errores que culmina en un acierto y ese acierto sería su propia filosofía: las demás filosofías se presentan a modo de preparatio evangelii. Sin embargo, estas filosofías presuponen erróneamente que la historia de la filosofía es un “error”, esto es un problema: parece un hecho que mientras que los médicos de la antigua Grecia estaban simplemente equivocados y han sido superados por los médicos del siglo XXI en todos los sentidos, a día de hoy es imposible refutar desde un punto de vista objetivo a Platón o a Aristóteles. No hay refutaciones en filosofía más que a rangos menores, esto es observable (hoy en día hay personas racionales, inteligentes que se declaran platónicos o aristotélicos). Quien afirme de alguna manera el progreso dentro de la disciplina de la filosofía está participando de una “filosofía de la filosofía desde una concepción particular de la

filosofía”, que es un tipo de postura “contingente a priori” nada recomendable. En último término la historia de la filosofía no es un relato lineal, sino la extraña configuración de un cosmos lleno de constelaciones fácilmente identificables como “filosofía”.

A lo largo del siglo XX, ha habido una gran producción filosófica sobre la presunta “muerte de la filosofía”. Este tema ha sido muy fructífero a la hora de arrojar nuevos conceptos que sirvieran para saber desde dónde se habla cuando se habla de la filosofía en un tono reflexivo. De dicha producción destacan dos conceptos: el concepto de “metalenguaje” y, por otra parte, el concepto de “filosofía científica”. Procederé a una breve exposición de ambos conceptos y ver hasta qué punto podrían sernos de utilidad, a pesar de que pienso que dichas concepciones no superan las aporías de las filosofías determinadas de las cuales hablábamos antes.

Un metalenguaje que hablara de la filosofía es un lenguaje que habla de la filosofía pero que no es filosofía, es decir, un lenguaje que pueda decir: “Hoy en día es imposible hacer filosofía por x motivos”, y que a su vez se considera totalmente diferente de la filosofía cuando se lanza la posible objeción de que frente a una presunta filosofía antigua y caduca a la cual estaría criticando, este nuevo metalenguaje sería filosofía al fin y al cabo. Es muy útil usar este concepto porque así se da la apariencia de que no se cae en la falsa ilusión de las “filosofías de la filosofía desde una concepción determinada de la filosofía”, a saber: que la historia de la filosofía es lineal y progresa. Así, al decir que críticas la filosofía desde otro ámbito te colocarías fuera de esa historia de la filosofía, superando la contradicción. Sin embargo, hay una serie de objeciones que hacen del uso de este concepto algo “falso” y “pretencioso” en el sentido de que apelar a un “metalenguaje” sería hacer una “filosofía de la filosofía desde una concepción determinada de la filosofía” de forma encubierta sin asumir lo negativo que tienen este tipo de filosofías.

Primera objeción: Es indemostrable que un lenguaje determinado ha dejado de tener el rango de filosofía para convertirse en un metalenguaje, es decir, no hay ningún criterio fiable para saber en qué momento estamos ante una filosofía de la filosofía y en qué momento estamos ante un metalenguaje para la filosofía. Sí el presunto criterio lo da el autor que presume de hacer metalenguaje y lo justifica de forma contingente a priori no es fiable; si lo hiciera con argumentos que tuvieran cierta base empírica,

historiográfica o que fueran simplemente refutables estaríamos ante una filosofía científica de la filosofía 26 .

Segunda objeción: Desde un punto de vista formal y de contenido los ejemplos de intentos paradigmáticos de metalenguaje en el siglo XX, como historia del ser, teoría crítica, deconstrucción, neopositivismo etc., no son muy diferentes a la filosofía de la filosofía que hacían filósofos previos al siglo XX. No hay una ruptura tan visible cuando se hace un análisis histórico entre un filósofo que haya hecho “metafilosofía” y un filosofo que haya construido un “metalenguaje”.

Tercera objeción: El término metalenguaje sólo sería útil si la filosofía “hubiera muerto”. La distinción entre metalenguaje y filosofía de la filosofía se deriva a las complicaciones técnicas de que la filosofía haya sido destituida por otro tipo de conocimiento, o como si la filosofía ya solo pudiera ocuparse de ella misma. Sin embargo la producción filosófica ha sido ininterrumpida y ha abarcado una multitud de temas que no se reducen a su autoreflexión. Me atrevería a aventurar una tesis: el final de la filosofía no tendrá que ver con la filosofía, sino que sucederá de forma no- intencional, al menos no-intencional por parte de la comunidad filosófica, esto es, la filosofía solo dejara de existir cuando se deje de razonar de cierta manera o se deje de jugar a cierto juego de conocimiento, no cuando un filósofo argumente que la filosofía ha muerto.

Por el otro lado, tenemos la “filosofía científica de la filosofía” dentro de la filosofía anglófona no naturalista 27 . Este concepto es un lugar común en muchos autores posteriores a la explosión filosófica que se produjo en torno al Círculo de Viena. Esta concepción de la filosofía asume el progreso de la filosofía mediante distintos criterios, en este sentido, formalmente no se distinguen de las “filosofías de la filosofía desde una concepción determinada de la filosofía”, a diferencia de que hacen una dicotomía entre filosofía humanística y filosofía

26 Esto es una metafilosofía científica a modo de ciencia de todas las ciencias, pero este sería un saber positivo, un saber por encima, no por abajo, no sería metalenguaje, sino un lenguaje que subsumiría dentro de sí los demás lenguajes y discursos, entre ellos, el filosófico. Que es lo que pretendo yo en este trabajo, por ejemplo. 27 Me refiero a la filosofía analítica previa al “giro naturalista”. Desde el punto de vista de la metafilosofía creo que en el frontispicio de esta corriente podríamos situar a Russell en Fundamentos de filosofía o su Historia de la filosofía occidental y a Reichenbach en The Rise of Scientific Philosophy.

Esta doctrina sería una doctrina eminentemente epistemológica referida al

contexto de justificación, defendiendo qué es filosofía científica y qué no lo es. Pero eso no arrojaría ninguna luz sobre nuestro campo, que es el cuerpo de conocimiento. Porque nuestro objeto tiene que dar cuenta del mundo 2 principalmente, donde conviven teorías

y conocimientos científicos y no científicos. La filosofía científica de la filosofía no

naturalista podría decir que hay cosas dentro del cuerpo de conocimiento que son más plausibles que otras, o que directamente son plausibles, mientras otras son proposiciones sin sentido; sin embargo, independientemente de que sean proposiciones sin sentido, es un hecho que forman parte de nuestro cuerpo de conocimiento, por lo tanto la filosofía científica de la filosofía tendría un serio problema a la hora de evaluar cómo opera este otro conocimiento, la literatura, la filosofía no científica, la religión, etc. Por lo tanto, esa restricción hace que sea un modelo incompleto, aunque la diferencia entre filosofía científica y filosofía no científica parezca fecunda y en parte esté recogida en este trabajo, cuya metafilosofía tiene la pretensión de ser una suerte de “filosofía naturalista/empírica de la filosofía”

Hasta aquí hemos venido dando algunas razones de porqué no es satisfactoria ninguna doctrina que intente clasificar las diferentes disciplinas que componen el cuerpo de conocimiento. Es un problema complejo, pues parece una tarea irresoluble mostrar las fronteras entre religión, literatura, filosofía y ciencia. En todo caso, se podría afirmar que dichas fronteras son difusas y que tan solo podemos aspirar a unas categorías flexibles para demarcar estas disciplinas.

Tal vez el problema sea que hay que cambiar los términos de forma radical. No sé que son la literatura, la ciencia, la religión ni la filosofía, pero sé que los rangos menores de la comunidad del conocimiento realizan ciertas actividades. Dichos componentes de la comunidad del conocimiento comienzan sus periplos académicos como células madre, indiferenciadas en las etapas educativas básicas; tarde o temprano tienden a especializarse y a jugar a un determinado “juego de conocimiento”. ¿Qué es un juego? Un juego es una actividad libre sujeta a reglas necesarias que pueden ser más

o menos estrictas, que se efectúa en una limitación temporal y espacial de la vida

habitual, conforme a determinadas condiciones, establecidas o improvisadas, y cuyo elemento informativo es la tensión. Aclaro: las reglas son obligatorias pero se es libre de aceptarlas o no.

La tensión, en tanto que existen “juegos de conocimiento”, es de dos tipos: la tensión que se produce entre jugadores (JcJ: Jugador contra jugador) y la tensión que se produce entre un jugador y la realidad, el entorno o el mundo (JcE: Jugador contra entorno). Un científico, en tanto hace ciencia, está jugando a un juego JcE, y un literato está jugando a un juego JcJ. Yo no digo que las teorías científicas refiera o no refiera a la realidad en un sentido semántico, que la ciencia tenga una relación privilegiada con la realidad o no la tenga (aunque tenga predilección por el realismo a título personal, pongo esto en epojé). Lo que realmente afirmo es que el científico adopta un realismo intencional para poder jugar al juego de conocimiento JcE, que es un tipo de juego donde entra la ciencia.

De esta manera, los estados intencionales de los jugadores definen qué es el juego en su dimensión concreta, es decir, si vamos a delimitar las disciplinas por cómo se comportan los jugadores de las diversas comunidades de conocimiento, tenemos que asumir que se está hablando de la intención de los jugadores, nunca de lo que consiguen realmente.

Esta manera de enfocar las cosas es similar a lo que hacen los antropólogos: no se toman en serio a los dioses para explicar las diferentes creencias. Algo parecido hacía Dennet en su heterofenomenología: era un estudio de la conciencia sin tomarse la conciencia en primera persona demasiado en serio 28 .

Así, las clasificaciones posibles son:

1. JcE de suma variable de información perfecta: estos juegos se construyen sobre lenguajes que crean un universo cerrado, convencional y, en ciertos aspectos, ficticio. Aquí se produce una simulación de una segunda realidad. Y este mundo es en potencia conocido por el jugador de forma unívoca y total. En estos juegos se encuentra los sistemas formales, la lógica y la matemática. Estos juegos de conocimiento son de información perfecta porque los ítems sobre los que van a operar están a priori y necesariamente delimitados; completarlos o no tan sólo depende de la capacidad computacional de los jugadores o las computadoras. Por ejemplo, un juego de suma variable de información perfecta es el ajedrez: si una computadora tuviera una capacidad de computación inmensa ganaría el 100% de las partidas jugando con

28 Véase GALLAGHER, S. & ZAHAVI, D., La mente fenomenológica. Madrid: Alianza, 2013, pág. 43.

blancas, a no ser que jugara contra una computadora igual, donde el resultado sería un 100% tablas. Es decir, en este tipo de juegos siempre hay un camino correcto, y todos los demás son erróneos. Esto significa que la geometría euclidiana tiene una manera de desarrollarse que es la correcta y tiene infinitas maneras de ser incorrecta al igual que una geometría no-euclidiana “x” tiene la misma característica. Pero esto no significa que haya una geometría verdadera y otra falsa. Los jugadores de estos juegos de conocimiento son fácilmente identificables, son aquellos que crean “los universos cerrados” y que una vez crean sus “rompecabezas” los resuelven de alguna manera, ya sea usando matemáticas, lógica, metalógica, computación o cualquiera de las disciplinas que puedan englobarse dentro de este tipo de juegos. En este tipo de juegos los jugadores siempre tienen una estrategia que es absolutamente óptima y que permite “ganar”, y esa estrategia es anterior a la decisión del jugador siempre y cuando esté el rompecabezas creado.

2. JcE de suma variable de información imperfecta: son juegos basados en una decisión que no depende del jugador. No se trata de vencer al adversario, sino de imponerse al destino. La voluntad renuncia y se abandona al destino, las ciencias naturales y sociales, además de las corrientes de filosofía naturalistas, científicas o empíricas, se encuentran en este apartado. Esta definición identifica este tipo de juegos como juegos de azar; en el fondo, la ciencia empírica no es más que un juego de apuestas, tiene que ver con la lógica inductiva, con la probabilidad, con lanzar hipótesis que pueden ser o no verdaderas. Los jugadores de este campo nunca renuncian al pensamiento especulativo e imaginativo, pensamiento defendido por físicos como Einstein y Heisenberg, curiosamente en contra de los neopositivistas. ¿Por qué? Porque Einstein y Heisenberg estaban más familiarizados con el juego que los neopositivistas. Así, las empresas ligadas con este tipo de juegos progresan si y solo si para la comunidad del conocimiento la apuesta es más segura que la anterior 29 . Las apuestas

29 Y éste es el único requisito para “ganar” en los juegos JcE de suma variable, no ningún método

codificado. En este sentido creo que Feyerabend tenía razón: mientras cierta escuela haga mejores apuestas que otra, da igual el método que utilice. “De hecho, tal es la conclusión a la que han llegado inteligentes y sesudos observadores. Dos conclusiones prácticas muy importantes se siguen de éste [carácter del proceso histórico], escribe Lenin', a continuación del pasaje que acabo de citar. Primera, que para llevar a cabo su tarea, la clase revolucionaria [i. e. la clase de aquellos que quieren cambiar o bien una parte de la sociedad, tal como la ciencia, o la sociedad en general] debe ser capaz de dominar, todas las formas y aspectos de la actividad social sin excepción [debe ser capaz de entender, y aplicar, no sólo una metodología particular, sino cualquier metodología y cualquier variante de ella que pueda

segunda, la clase revolucionaria debe estar preparada para pasar de una a otra de la

manera más rápida e inesperada'. 'Las condiciones externas', escribe Einstein, que se manifiestan por

imaginar]

;

poco seguras serán inmediatamente eliminadas del cuerpo de conocimiento, a no ser que

dichas apuestas hayan tenido una gran probabilidad de ser las mejores apuestas para la

comunidad durante mucho tiempo: entonces dichas tesis pasarán a la historiografía y se

mantendrán en el cuerpo de conocimiento al menos como ejemplo de “cómo no deben

hacerse las cosas para no repetir los mismos errores30 .

A esto tal vez se opongan los instrumentalistas radicales. Rescato esta cita de Maudlin

para mostrar que no es así, que en este tipo de juegos siempre hay un componente

racional que hace eliminar tesis del “cuerpo de conocimiento” por ser apuestas

metafísicas y sin fundamentos:

Si diéramos una roca lunar a Aristóteles, la vería como una roca y como un objeto que tiende a caer. Por lo que se refiere a su movimiento natural, no podría dejar de concluir que la materia de la que está hecha la Luna no es fundamentalmente distinta de la materia terrestre. Asimismo, telescopios cada vez más potentes han permitido ver las fases de Venus independientemente de la cosmología preferida por los observadores, e incluso Ptolomeo se habría fijado en la rotación aparente de un péndulo de Foucault, es cierto que el paradigma del observador puede influir en la experiencia que tiene del mundo, pero nunca con tanta fuerza como para garantizar que su experiencia siempre estará de acuerdo con sus teorías, sin lo cual jamás se dejará sentir la necesidad de revisarlas. 31

Estos juegos de conocimiento son de información imperfecta porque se desconoce la

cantidad de ítems que están en el juego, se van descubriendo, pero no se delimitan a

priori. Es decir, si decimos “Lloverá tarde o temprano”, estamos jugando a un juego JcE

de información perfecta 32 , estamos en el ámbito de la deducción de la cual hemos

hablado en la sección anterior. Si decimos “Mañana lloverá” tenemos dos opciones: o

esperar a mañana o bien tratar de decidirlo a fecha de hoy, pudiendo usar un método

inductivo (que sería, por ejemplo, estadístico, mirando tantos parámetros como se nos

ocurriera). Si el mundo funcionara de manera determinista, entonces la diferencia entre

medio de los hechos experimentales, no le permiten al científico ser demasiado estricto en la

construcción de su mundo conceptual mediante la adhesión a un sistema epistemológico. Por eso debe

Un medio complejo que

abarca desarrollos sorprendentes e imprevisibles exige procedimientos complejos y desafía el análisis

basado en reglas establecidas de antemano y que no tienen en cuenta las condiciones, siempre cambiantes, de la historia.” (FEYERABEND, P., Tratado contra el método. Madrid: Tecnos, 1986, págs.3-4.) Quisiera remarcar la relación entre el jugador que quiere ganar en un juego JcE de suma variable y el oportunista sin escrúpulos.

aparecer ante el epistemólogo sistemático como un oportunista sin escrúpulos

30 Tal vez sea necesario hacer un ajuste técnico al modelo, dividir el conocimiento en “cuerpo de conocimiento”, “conocimiento vulgar” y “apuestas JcE fracasadas”, pero me pareció tan técnico que preferí omitir este detalle para no entorpecer la exposición.

31 MAUDLIN, T., On unification of physics”, Journal of Philosophy, Vol.93, n.3, 1996, pág.144.

32 A no ser que sea absolutamente imposible que llueva por alguna razón, que la Tierra fuera destruida, por ejemplo.

los juegos JcE de información perfecta y juegos JcE de información imperfecta sería tan sólo que no conocemos la cantidad de ítems que existen en el mundo para poder deducir si mañana lloverá o no. Sería un problema de capacidad computacional, no una diferencia real del entorno virtual, artificial, de los juegos JcE de información perfecta y del entorno actual de los juegos JcE de información imperfecta. Pero como no sabemos si el mundo funciona de forma determinista y además carecemos de capacidad computacional para abarcar la totalidad de ítems que actúan en el mundo, los juegos JcE de suma variable existen.

Debemos incluir en este apartado el testimonio, pero no la confesión, el artículo periodístico, pero no la novela realista, y en general cualquier forma de Fact finding, estadísticas y datos. Aunque parezca extraño, el mito no deja de ser JcE de suma variable de información imperfecta, la diferencia es que respecto al mito, la comunidad del conocimiento asume que la probabilidad de ser verdad es nula, a pesar de que antaño se atribuyó una gran probabilidad de que los mitos fueran verdaderos. Se podría decir que el mito jugó a este juego en los orígenes de la humanidad y que actualmente y que ha perdido la suma variable, y que esas jugadas ahora mismo tienen suma cero, es decir, que ha perdido y que actualmente solo cumplen una función historiográfica heurística y educativa dentro del cuerpo de conocimiento. No incluyo ni la religión, ni la teología aquí, Estos son juegos JcJ, como explico a continuación.

3. JcJ de suma variable y de suma 0.: Son aquellos juegos de competencia donde los antagonistas se encuentran en condiciones de relativa igualdad y cada cual busca demostrar su superioridad. La diferencia entre suma variable y suma 0 es sutil, pero es la clave para entender la intención del filósofo y del teólogo en contraposición al escritor de cierta literatura. Digo que son juegos JcJ de suma variable cuando existe cierto grado de autolegimitación y el conocimiento se da como más valido o superior a otros, es decir, “las apuestas” en los juegos JcJ no son mejores o peores en función de cómo se relacionan con el entorno, sino de cómo se relacionan con las jugadas de los otros jugadores. A diferencia de este conocimiento de suma variable, el de suma 0 es donde los jugadores no ganan nada en términos de auto legitimación para pertenecer al “cuerpo de conocimiento”.

Los sujetos que hacen literatura y filosofía no parten de la nada, leen a sus predecesores, y siempre para intentar superarlos o al menos para mejorarlos. En el caso

de los filósofos o teólogos, esto se produce normalmente cuando se adhieren a una

escuela filosófica. Así que se leen a los pasados en tanto pasados, y desde luego no

tiene sentido leerlos para pensar como aquellos. Existe una época en la historia de la

filosofía donde esta ruptura se hizo patente: Descartes adoptó un juego JcE, es decir,

renunció a leer a los antiguos, al igual que Francis Bacon, para enfrentarse con la

naturaleza, mientras Leibniz adoptó el enfoque de la filosofía situada dentro de los

juegos JcJ, pues se propuso leer a los autores pasados, limpiar la escoria y encontrar las

diferentes menas que hay en ellos. Leibniz recoge la erudición como la forma de hacer

filosofía y es un ejemplo paradigmático de lo que supone hacer filosofía como petitio

evangelii. Desde mi punto de vista la distinción fuerte entre JcE de suma variable y los

JcJ de suma variable se produce a partir de la Edad Moderna. Ilustraré esto con la

siguiente cita de F. Duque:

El Renacimiento había nacido gracias, en buena medida, a la proliferación mecánica de los textos, aliada a la lectura interior, por parte de cada cual, de libros (revolución de la Reforma). La Edad Moderna nace en cambio como reacción a todo eso. Descartes es un caballero que se escandaliza de todo: del gusto por lo maravilloso y exótico (gusto ayudado por las consecuencias de los grandes descubrimientos), gusto por la lectura, que favorece la memoria pero achata la acies mentis, gusto por la polyhistoria, en busca de res literariae como si se tratara de mariposas. Es Descartes, en suma, un caballero harto de erudición (diríamos, un Quijote que sabe detenerse a tiempo). Y la verdad no se busca ya en los textos, sino en la evidencia de la idea clara y distinta. Todo el interés de Descartes (al cual siguen en buena medida todos, hasta Kant) se endereza hacia la naturaleza. Ella está ahí, presente y disponible para ser dominada. La suerte está, para toda la Modernidad (…). Saber mucho de Platón y Aristóteles, dice Descartes, no basta (ni ayuda, en verdad) para dar un juicio sólido sobre algo. La conclusión se convierte, ya, en directio. 33

No todos los productores de conocimiento se alinearon con Descartes, hay algunos que

operaron desde JcJ de suma variable, o cuyas teorías por lo menos se centraron más en

esos ámbitos dado que normalmente una escuela juega a todos los juegos, a pesar de

que se pueda distinguir en qué momentos lo están haciendo y porqué. Así:

Hay que esperar a Leibniz (…). El gran lipsiano resucita en efecto la metáfora minera del oro y la ganga para rescatar un núcleo racional en los textos antiguos, comparados, no con la Verdad ya conquistada, sino entre sí y con los descubrimientos nuevos, de acuerdo con una characteristica

33 DUQUE, F., Los destinos de la tradición. Barcelona: Antropos, 1989, págs. 43-44.

universalis (la máquina restauradora, más que productora). El resultado (…) sería en effect perennis quaedam Philosophia. Mas, en todo caso, se trata tan sólo de un adorno en la marcha segura y triunfal d la razón filosófica. 34

Los juegos JcJ de suma variable son juegos en donde el ganador impone cierto

sentido a las cosas si gana, así, se podría decir que los juegos JcE son juegos de

representación y los juegos JcJ son juegos de sentido.

¿Cuál es la diferencia entre juegos JcE de suma variable y juegos JcE de suma 0?

Pongamos un caso paradigmático para mostrar esta diferencia en la oposición

entre Nietzsche y Proust: ambos hacen conocimiento y ambos están persuadiendo, sin

embargo “Proust era capaz de hacerlo sin afirmar que conocía una verdad que había

permanecido oculta para las figuras de autoridad de sus primeros años. Lograba hacer

bajar del pedestal a la autoridad sin colocarse a sí mismo como autoridad en su lugar,

lograba poner en su verdadero lugar las ambiciones del poderoso sin compartirlas” 35 ,

mientras que Nietzsche se sitúa por encima de sus pasados (y contemporáneos) y

considera su diagnóstico como verdadero. Proust no se sitúa por encima de nadie, tan

sólo desmitifica sin crear nuevos mitos.

Ambos jugadores pertenecen al dominio JcJ, pues sus jugadas sólo se entienden

en relación con otras jugadas, pero el sentido de sus acciones son totalmente diferentes.

Los JcJ de suma variable funcionan de forma similar a los JcE de suma variable, a pesar

de que el patrón de referencia sean las otras jugadas en vez del entorno. Los JcJ de suma

0 se asemejan a los JcE de información perfecta, en el sentido en que estos juegos

también son de alguna manera de información perfecta, pues consisten en desbancar,

explicar, desarrollar, deslegitimar, buscar aporías en lo que ya existe en el cuerpo de

conocimiento 36 . Cuando pienso en JcJ de suma 0 pienso en la literatura de un Proust o

un Cervantes y cuando pienso en la filosofía de JcJ de suma 0 pienso en la idea de la

filosofía de Wittgenstein 37 o el Sócrates de Platón.

34 Ibid. Pág. 44

35 RORTY, R., Ironía, contingencia y solidaridad. Barcelona: Paidós, pág. 122) 36 “La filosofía se conforma con poner todo frente a nosotros, sin explicar ni deducir nada. Puesto que todo yace abiertamente, no hay nada que explicar. Pues lo que acaso esté oculto, no nos interesa." WITTGENSTEIN, L., Investigaciones filosóficas. Barcelona: Crítica, 2010, §126. 37 La filosofía no es ninguna de las ciencias naturales.

Los juegos de JcJ de suma 0 tal vez fueran iniciados por Sócrates. Estos juegos parten de la idea de que creemos saber demasiado, fuerzan a una relación demoniaca con esta idea, y la ponen en práctica común de dialogo para adquirir una visión de segundo orden, antinatural, negativa y antipragmática, pero que enriquece 38 . Es un gesto excepcional, su propia efectuación esboza, quizás, una forma de sistema inmunológico dentro del cuerpo de conocimiento. Son juegos aporéticos y no dogmáticos.

Surge la objeción de qué pasaría con los escritores filósofos que pretenden autolegitimar cierta visión del mundo. Se dirá simplemente que hacen JcJ de suma variable, en vez de decir que hacen literatura filosófica. En los JcJ de suma variable encontraríamos cosas como la literatura realista o los sistemas filosóficos del idealismo alemán. No se olvide que estas categorías pretenden ser una alternativa a las clasificaciones antiguas, por lo tanto, aunque en cierta manera esté haciendo una labor de traducción, tan solo hago esa traducción como herramienta heurística. Vemos otro ejemplo con Cervantes y Descartes: si Cervantes hubiera escrito un tratado donde defiende una visión del mundo diametralmente diferente a la de Descartes, se diría que es un filósofo, pero hace literatura porque él pretende operar desde otro sitio, desde un sitio que no participe de esa necesidad de crear un pensamiento hegemónico y autolegitimado como el único capaz de decir la verdad. Lo que se dirá según estas categorías es lo siguiente: Cervantes hace JcJ de suma 0, pone a un personaje

(La palabra “filosofía” ha de significar algo que está por arriba o por debajo, pero no junto a las ciencias naturales). El objetivo de la filosofía es la clarificación lógica de los pensamientos. La filosofía no es una doctrina, sino una actividad. Una obra filosófica consta esencialmente de aclaraciones. El resultado de la filosofía no son “proposiciones filosóficas”, sino el que las proposiciones lleguen a clarificarse. La filosofía debe clarificar y delimitar nítidamente los pensamientos, que de otro modo son, por así decirlo, turbios y borrosos. La psicología no tiene más parentesco con la filosofía que cualquier otra ciencia natural. La teoría del conocimiento es la filosofía de la psicología. (…) La teoría darwinista no tiene que ver con la filosofía más que cualquier otra hipótesis de la ciencia natural. La filosofía delimita el ámbito disputable de la ciencia natural. Debe delimitar lo pensable y con ello lo impensable. Debe delimitar desde dentro lo impensable por medio de lo pensable” WITTGENSTEIN, L., Tractatus Logico-Philosophicus. Madrid, Alianza, 2009, pág. 65 y 67 (4.111, 4.112, 4.1121. 4.1122. 4.113. 4.114) 38 Los actuales libros de introducción a debates contemporáneos en diversas ramas de la filosofía, donde se muestran varias posturas y se explica porqué ninguna tiene razón, son un buen ejemplo del carácter enriquecedor de los juegos JcJ de suma 0. Este tipo de libros suele destacar que en el fondo, aceptar una postura u otra depende de aceptar cierta tesis sacada de un experimento mental, o de una tesis no concluyente o de un presupuesto que tiene una implicación metafísica. Estos textos muestran que en los JcJ de suma variable todas las posturas pueden ser igual de válidas. Aunque personalmente podamos usar el sentido común y decantarnos por una postura en concreto por la “inferencia de la mejor explicación”, la verdadera conclusión es la necesidad de arrojar más posturas al debate o de intentar naturalizar lo no- naturalizable, de crear más piedras de toque en un debate, de intentar convertir en experimento empírico lo que no es más que mera hipótesis. El papel de la filosofía de JcJ de suma 0 es mantener en tensión ciertas cuestiones para que la ciencia esté forzada a dar con la respuesta concluyente.

estrafalario al servicio de la risotada, pisa el racionalismo y a cambio no ofrece más que

bufonada, reflexiones interesantes, pero destructivas. Esto no significa que los JcJ de

suma 0 no aporten nada más allá de su labor depurativa y destructiva. Poner una

contraposición paradigmática para explicar la diferencia entre JcJ de suma variable y los

JcJ de suma 0 sería poner un sistema filosófico clásico y una filosofía sobre por

ejemplo, la lógica matemática que se ajustara a lo siguiente:

No es cosa de la filosofía resolver una contradicción por medio de un descubrimiento matemático, lógico-matemático. Sino hacer visible sinópticamente el estado de la matemática que nos inquieta, el estado anterior a la solución de la contradicción. (Y no se trata con ello de quitar del camino una dificultad).

El hecho fundamental es aquí: que establecemos reglas, una técnica, para un juego, y que entonces, cuando seguimos las reglas, no marchan las cosas como habíamos supuesto. Que por tanto nos enredamos, por así decirlo, en nuestras propias reglas. 39

Así, la literatura y la aporiología se construyen gracias a autores que buscan la

competencia para ir más allá, para buscar lo sublime. Surge aquí el debate entre el

literato de lo sublime y el literato que busca plasmar la realidad. Pienso, igual que

Rorty, que es un debate que no tiene demasiada relevancia: los autores pasan al cuerpo

de conocimiento como canon por una mezcla de los dos, Si la literatura se compromete

con cierta visión del mundo será JcJ de suma variable, pero jamás será JcE, porque el

JcE tiene otras reglas de juego. En el JcE los autores no se refieren a otros 40 , como

39 WITTGENSTEIN, L., Investigaciones filosóficas. Barcelona: Critica, 2010, pág. 129

40 He aquí unos datos que dan apoyo inductivo a esta tesis (Fuente: http://arxiv.org/abs/1410.2217).

pág. 129 4 0 He aquí unos datos que dan apoyo inductivo a esta tesis (Fuente:

cuando se afirma “Blake quiere sacar provecho de Milton, pero ir más allá, Marx usa a Hegel, pero “quiere superarlo” 41 . Un periodista y un sociólogo pretenden proponer textos que tengan una gran probabilidad de adecuarse con los hechos, y si superan a otros periodistas y a otros sociólogos no cambia nada esencialmente en su trabajo. Esto no pasa en los juego JcJ. Principalmente porque los juicios a los que aspira el jugador de JcE de suma variable son necesarios a posteriori, (p.ej: el agua es H2O). Sin embargo el jugador JcJ escribe o bien creando un modelo de sentido previo a la experiencia y posible y no necesario, o dicho modelo es secundario para su verdadera intención, que es crear un relato estéticamente mejor que sus antecesores.

No me extenderé demasiado con el tema de la religión. La religión es revelada, pero necesita de un aparato teológico para ser funcional, es decir, hay JcJ entre diversas interpretaciones de una religión revelada. El mito tiene un componente racional al comienzo, su construcción y su articulación se hace mediante la progresiva adhesión de más mitos que pueden o no ser coherentes y por eso es JcE, porque es racional y pretende explicar el mundo. La teología, como articulación solo legitima y da suma variable a cierta interpretación frente a otras interpretaciones, y no intenta explicar el mundo, intenta explicar la palabra revelada.

Hemos dicho que hay 4 tipos de juegos: JcE de información perfecta, JcE de suma variable, JcJ de suma variable y JcJ de información perfecta de suma 0. Lo novedoso de esta clasificación es que no reduce una disciplina a un todo homogéneo, sino que es una guía para clasificar las diferentes secciones dentro de una comunidad de conocimiento concreta. Un paradigma científico, una escuela filosófica, teológica o cualquier otra célula de creación de conocimiento no está sujeta estrictamente a un tipo de juego, sino a varios. Por ejemplo: la física cuántica tiene una parte matemática, su heurística positiva es JcE de información perfecta, una parte JcE de suma variable (el núcleo duro y el cinturón protector), una parte de JcJ de suma variable (la interpretación de Copenhague, por ejemplo) y una parte de JcJ suma 0, las críticas de dicha teoría. Este es el fuerte de la clasificación propuesta, no hay disciplinas en bloque, sino que hay escuelas, programas de investigación científica, corrientes de pensamiento etc. que se adscriben a varios juegos de conocimiento a la vez. Creo que esto soluciona

41 RORTY, R., Ironía, contingencia, y solidaridad. Barcelona: Paidós, 1991, pág. 122.

satisfactoriamente esa vieja objeción que surgía cuando no se sabía cuando empezaba la literatura y cuando acababa la filosofía, y lo mismo con la ciencia y la religión.

5. Conclusión.

A pesar de que considero que la aportación original del trabajo, a saber, intentar aplicar el enfoque de Teoría de juegos y la filosofía clásica de la ciencia al problema del cuerpo de conocimiento sea un intento prometedor, soy consciente de que existen dificultades de tipo técnico que son insalvables cuando se intenta tratar y resolver este problema de forma sistemática, y que siguen existiendo de fondo a pesar de todas las épojes o argucias que se puedan postular.

Los problemas vienen no por la parte del contenido, sino por el propio estatus epistemológico del modelo: problemas de tipo autorreflexivo, por ejemplo. Además, tengo mis reservas sobre la nueva taxonomía de disciplinas propuesta. Las demarcaciones clásicas a partir de cierta época ya no admiten una subsunción en sistemas rígidos, en parte porque las demarcaciones mismas son flexibles y es bueno que lo sean si la ciencia debe avanzar. Si se tiene en cuenta muchos argumentos dados en el siglo XX, parece que tratar ese tema no es ya filosofía, sino una suerte de taxonomía para fines casi exclusivamente técnicos. Yo, alejándome de filósofos como Laudan 42 , los cuales califican el tema de poco interesante y defienden que debe ser desterrado de las discusiones contemporáneas, creo que es un tema digno de ser planteado, pero no desde la óptica de la hiperburocraciafilosófica.

Pensé que la única forma de hacer una taxonomía sería como un lenguaje superpuesto sobre un lenguaje, o como una ciencia de todas las ciencias; y más a la neokantiana, como un Cassirer, partiendo de la historicidad y de la descripción y cuestionamiento de estilo antroposófico. Por eso la taxonomía en principio debía comprometer tan sólo las conductas de los profesionales de cada disciplina y no alguna propiedad esencial de las disciplinas, además de que dicha taxonomía fuera consecuencia de un modelo mayor, como un apéndice dentro de un cuerpo central que fuera una teoría que tratara temas más omniabarcantes. Pero no sé hasta qué punto en el fondo no defiendo que hay algo intrínsecamente esencial en las disciplinas, al final todo

42 Véase LAUDAN, L., «The Demise of the Demarcation Problem», “Physics, Philosophy and

Phichoanalysis: Essays in Honor of Adolf Grünbaum”, Boston Studies in the Philosophy of Science, 76.

1983.

se

reduce a las reglas de juego, y que por lo tanto, los comportamientos de los jugadores

y

la historia de las disciplinas son la forma de inferir dichas reglas.

Los problemas de tipo técnico son los siguientes:

1. Principio de máxima objetividad posible: a pesar de haber estipulado un principio de objetividad por el cual se trataba de describir el conocimiento sin usar presupuestos especulativos, es patente que uso presupuestos de doctrinas contingentes a priori, sobre todo de dos doctrinas: el inductivismo científico y el realismo especulativo. Es decir, hago una petición de principio al separar los juegos JcJ de los JcE en torno a la idea de apuesta. Esta idea de apuesta es, en parte, fruto de creer en la inducción, la predicción y los resultados, añadiendo a esto que la diferencia entre los juegos de representación y los juegos de sentido se basa en parte en la aceptación del realismo y esto socaba el intento de hacer una teoría sin presupuestos del conocimiento. Así que, o bien aceptamos que ese principio es una exigencia inalcanzable o bien decimos que el objeto del estudio, a pesar de ser tangible, es metafísico, o se ha tratado de forma metafísica. La consecuencia absolutamente indeseable de esta segunda opción es que si no se cumple el principio de objetividad o el principio de no asumir doctrinas especulativas, no se puede cumplir el objetivo de auto-reflexividad, y que, por lo tanto, este es un trabajo de JcJ de suma variable. Para salvar los demás JcE y su independencia de los juegos de sentido JcJ de suma variable tendría que admitir que cuando se crea una matriz displinar nueva JcE (científica) a partir de una filosofía, se crea una ciencia desprendiéndola de la ideología de su pasado y revelando ese pasado como ideológico43 . Esto en principio, no supone un compromiso fuerte al principio de objetividad, porque el núcleo duro de las teorías científicas son confirmadas como no metafísicas gracias a su aplicación, (independientemente de apostar por el inductivismo) Para poder salir de la aporía de mi modelo tendría que ser capaz de hacer lo mismo, determinar el núcleo duro del propio modelo y ver si se confirman en un nivel metodológico “no metafísico”, y para poder hacer eso, tendría que redefinir el concepto de realismo e inducción como realismo e inducción intencional, y eso sin contar con la posibilidad de que en realidad, la inducción y

43 ALTHUSSER, L., La revolución teórica de Marx. México: siglo XXI, 1969, Pág. 139

el realismo sean tesis JcE de suma variable porque, si esto fuera así, que yo las acepte y presente mi modelo en bloque con sus presupuestos, no comprometería que, por lo menos, mi modelo fuera JcE de suma variable. (Este posible camino me parece indecidible en este momento, tal vez porque todavía soy demasiado ignorante en el tema, aunque se podría dar la posibilidad de que en ningún caso inductivismo y realismo sean tesis JcE, pero eso no está demostrado.) Lo otro; redefinir el concepto de realismo e inducción en base a la intención sería la solución ideal, pero nos llevaría de lleno al segundo problema.

2. Intencionalidad de los jugadores y falibilidad del modelo. Para defender la diferencia entre juegos JcJ y JcE hay que trazar una frontera bastante rígida entre lo que los investigados consideran una premisa de la investigación y lo que los investigadores piensan de su propia investigación reflexivamente. ¿En que se basa la distinción entre el conocimiento Know how y Know that? En realidad en su carácter divulgativo, esta es una tesis arriesgada y no será tratada aquí pues sería tema de otro TFG, sin embargo, pensemos en este ejemplo:

Hegel creía que gran parte de su filosofía, de la información que él produjo, era JcE. Sin embargo, según mi modelo es JcJ. ¿Qué más da que yo estipule el realismo intencional como uno de los factores clave para la taxonomía de los saberes si luego cada investigador y productor de conocimiento no es consciente de esto? Esto implica que la intencionalidad de un jugador no define su juego, sino que el juego se define a posteriori según la evolución que siguen las diferentes escuelas de conocimiento, tanto científicas como filosóficas, por lo tanto, mi modelo sólo funciona a posteriori, y eso hace que no sea una apuesta, sino una descripción, por lo tanto queda comprometida el principio falibilista, dicho principio exigía del modelo que fuera capaz de tener un confrontamiento con la realidad a priori, (ese es un requisito necesario para poder enfrentar el modelo a otros modelos)

Pero yendo más allá, considerar relevante la intencionalidad haría que la diferencia entre JcJ y JcE fuera eminentemente psicológica, cuando en realidad considero que la diferencia es principalmente lógica. Previa a la psicología de los jugadores, acabaría cayendo de nuevo en la aporía del punto anterior: en realidad mi modelo no introduce nada nuevo a la taxonomía, es una taxonomía

hecha desde una filosofía de la filosofía, desde una concepción determinada de la filosofía, el realismo y el inductivismo. La distinción entre JcE y JcJ de suma variable se encuentra comprometida.

No sé hasta qué punto parecerán realmente importantes estas precisiones técnicas, se podría pensar que tienen que ver más con una especie de trastorno obsesivo- compulsivo que con hacer avanzar al conocimiento. Mas a mi me parece que cuando se trata de estos temas, estas precisiones son justamente lo más importante, pues no deja de parecerme curioso el hecho de que, o bien es imposible crear una ciencia de todas las ciencias porque dicha ciencia no sería científica stricto sensu, o bien esa ciencia se basa en conceptos sacados de las ciencias sociales y que no responden a la actividad real de los productores de conocimiento, cuya actividad habría de recoger una filosofía a la Feyerabend. Parece complicado salir de esta aporía. Tal vez haya que renunciar a tratar el tema del conocimiento desde la pretensión de una filosofía científica, y hacerlo como una ciencia del sentido entre otras. Pero me parece tirar la toalla, dado que el objeto a tratar está literalmente “delante de nuestras narices” todo el tiempo, por eso no me parece justo resignarse a hacer otra filosofía de la filosofía desde una concepción determinada de la filosofía.

Se me ocurre que la única forma de salvar el modelo en un futuro, es investigar sobre el estatus del núcleo duro de las teorías científicas. He dicho que el núcleo duro puede ser confirmado metodológicamente mediante confirmaciones y ser JcE y esto es justamente lo que habría que atacar. Este camino me parece prometedor porque tengo la intuición de que realmente el núcleo duro de un programa de investigación científica es JcJ y que lo que es JcE es su aplicación. Cuando una teoría científica susceptible de crear un nuevo paradigma se desarrolla no se tiene en cuenta la experiencia como bien decía Lakatos -usando como ejemplo la física de Newton- 44 Si esto fuera así, y añadiendo que todas las teorías se inscriben dentro de escuelas que operan desde distintos juegos de conocimiento, este modelo tendría varias partes: una JcJ de suma variable, el propio modelo y luego una aplicación empírica en diversos estudios de

44 La heurística positiva establece un programa que enumera una secuencia de modelos crecientemente complicados simuladores de la realidad: la atención del científico se concentra en la construcción de sus modelos según las instrucciones establecidas en la parte positiva de su programa. Ignora los contraejemplos reales, los “datos” disponibles. Si un científico (o matemático) cuenta con una heurística positiva rehúsa involucrarse en temas observacionales. “Permanecerá sentado, cerrará los ojos y se olvidará de los datos.” (LAKATOS, I., Escritos filosóficos 1, La metodología de los programas de investigación científica. Madrid: Alianza, 2007, pág. 69)

campo. Por lo tanto no habría diferencia entre mi modelo y una escuela científica, es decir, mi modelo sería una ciencia de todos los saberes, pero tendría que profundizar en Teoría de juegos y encontrar una categoría a caballo entre los JcJ de suma variable “puros” y otro tipo de JcJ de suma variable a caballo entre los JcE de suma variable, o encontrar por lo menos algo que hiciera posible una conexión entre una heurística positiva ligada a un núcleo duro concreto presuntamente JcJ y su aplicación al mundo a través de JcE.

Para esta tarea, además, tendría que establecer diferentes niveles metodológicos y decir en cuáles se opera de forma JcJ y en cuáles JcE 45 . Que el núcleo duro y la heurística positiva descansen en los JcJ son la causa de que el falsacionismo sofisticado no sea racional, pues tal cosa niega que haya una conexión directa entre la experiencia y la teoría y mantiene que la teoría es un artefacto que se crea a priori y que se lanza contra otras teorías mas nunca contra la experiencia. Si eso realmente es así, entonces podría haber concluido con éxito aquello que me propuse en la introducción.

Aunque si este posible ajuste del modelo no funcionara y tuviera que resignarme a creer que todo el modelo no es más que un mero “ideal regulativo”, supongo que aún así podría defenderse, dado que en algunos puntos me parece mejor que otros por su potencial heurístico y sus rendimientos teóricos, al menos en varios aspectos:

1) Es mucho más objetivo que un modelo de tipo popperiano: como he ido mostrando, intenta enfrentarse a la complejidad que subyace a la fijación de un cuerpo de conocimiento y a una tradición sin caer en reduccionismos.

2) Se adapta mejor a los tiempos actuales y a la sociedad de la información que el modelo de corte foucaultiano, que desde mi punto de vista se ha visto superado por la realidad y se ha quedado en parte obsoleto.

45 Pienso que una escuela de filosofía se establece en tres niveles metodológicos: el nivel uno (Metodología1) es la instancia donde se desarrollaría la confrontación de la teoría con la realidad de forma efectiva, intentando resolver los casos concretos desde su posición. La M1 está constituida por las técnicas o parte instrumental, a veces se la denomina “técnicas de investigación” o “técnicas del análisis”. Después una Metodología2 (en M2 encontraríamos los tipos de conceptos, las características de una definición, la distinción entre teórico y observacional, los modelos de explicación que serían aceptados por una escuela en función de su teoría o postura) y una Metodología3, que sería el núcleo duro en sí mismo, la parte totalmente irrenunciable dentro de una escuela. Así, la clave sería decir que M1 es JcE y M2 y M3 son JcJ siempre en todas las escuelas posibles. Mi modelo está construido en este TFG como M2 Y M3 y no incluyo ningún caso de campo por falta de espacio, pero podría y de hecho está hecho. Eso sería la aplicación en M1 de mi modelo, sería la parte JcE y todo lo demás la parte JcJ correspondiente con su heurística positiva.

3) Da cuenta de la actividad real de las corrientes filosóficas, incluyendo tanto los aspectos internos de la filosofía como los externos; así, para comprender las fluctuaciones de una escuela filosófica como la de Fráncfort, podríamos fijarnos más en libros como La escuela de Fráncfort de Wiggershaus, que habla de las decisiones tomadas por los miembros de las escuelas, de su capital, de su relación política con Alemania y Estados Unidos, etc. que reducir nuestro estudio a libros clásicos que trataran sólo las relaciones estrictamente teóricas que se han producido dentro de la escuela (y que muchas veces no explican las causas reales que producen los cambios y fluctuaciones dentro de una escuela).

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Apéndice. Sobre los niveles metodológicos en un caso concreto: la escuela marxista.

Una escuela de filosofía se establece en tres niveles metodológicos; el nivel uno (Metodología1) es la instancia donde se desarrollaría la confrontación de la teoría con la realidad de forma efectiva, intentando resolver los casos concretos desde su posición. “La M1 está constituida por las técnicas o parte instrumental”, “a veces se la denomina “ténicas de investigación” o “técnicas del análisis” 46 . La función del filósofo en este sentido es similar a la función del topógrafo. Dentro del marxismo, aquellos que ocuparon la posición M1 fueron Engels (1820-1895), Labriola (1843-1904), Mehring (1846-1904), Kautsky (1854-1938), Plejánov (1856-1918), Lenin (1870-1923) y el propio Marx (1818-1883) en algunos textos periodísticos y desde luego no en Das Kapital. ¿En qué tipo de textos encontramos ejemplos paradigmáticos de M1? En La cuestión agraria, texto de Kautsky de 1899, El desarrollo del capitalismo en Rusia, de Lenin, 18 Brumario de Napoleón Bonaparte de Marx, Literatura y revolución o Escritos militares: cómo se armó la revolución de Trotsky y en general textos donde, a pesar de poder existir un contenido nuevo, son una aplicación instrumental de los principios, decisiones metodológicas y prácticas que dicta la teoría marcada por la

Metodología2.

En M2 encontraríamos los tipos de conceptos, las características de una definición, la distinción entre teórico y observacional, los modelos de explicación que serían aceptados por una escuela en función de su teoría o postura.

M1 conforma el verdadero campo de batalla donde compiten las escuelas y no así M2, que tan solo las enfrenta indirectamente y en las cuales nunca se decide el destino de las escuelas. Así como entre núcleos duros no puede haber falsación real, entre las M2 de diferentes escuelas no puede haber verdaderas discusiones y cuando se producen, como por ejemplo en La disputa del positivismo en la sociología alemana, estas tienen muy poca repercusión en la actividad real de los filósofos que trabajan en el M1. Lo que decide el progreso o el derrumbe de una escuela es la cantidad de contenido

46 Estany, Anna, Introducción a la filosofía de la ciencia, pág. 27. Cabe añadir “Estas técnicas de investigación pueden ser tanto empíricas como formales”.

que se produzca en M1, la cantidad de recursos económicos que haya en ese ámbito y que a los nuevos intelectuales les parezca atractivo convertirse a la determinada escuela filosófica por sus resultados o sus aspiraciones. La fuerza y potencia explicativa de M2, aunque sea extraordinaria, no sirve por si sola para crear una escuela o hacer que una filosofía triunfe: para que una escuela se forme y tenga discípulos que la continúen tiene que permitir un trabajo teórico posterior sobre las nociones primigenias del padre de la escuela. Así, filósofos como Berkeley o Schelling, a pesar de contener a priori un M2 muy fecundo, sus filosofías no permitían el trabajo más allá de la mera doxografía o filología. Sus teorías eran teorías metafísicas generales que no dependían de los casos concretos para ser verdad, por eso no pudieron competir en JcE, porque no eran ni mejores ni peores apuestas para dar cuenta de los hechos, simplemente no eran apuestas ni jugaban a JcE. De hecho es obvio que la filosofía de un Berkeley no se entiende si no es como oposición a los materialistas, por ejemplo.

M2 conformaría el conjunto de proposiciones que formarían el tronco de la filosofía como tal, M2 se suele construir en las obras canónicas de los padres de la escuela y sus discípulos más reconocidos. Aunque el campo de combate entre escuelas se produzca en M1 y las diversas filosofías triunfen o fracasen en base a dicho nivel, es en la heterodoxia de M2 donde se producen nuevas escuelas, Marx perteneció a la heterodoxia de varias escuelas filosóficas, el liberalismo, el hegelianismo o el socialismo utópico, en cierto momento se alejó tanto de la ortodoxia de dichas escuelas que formo un programa de investigación propio.

Encontramos una sucesión de momentos donde el marco explicativo del marxismo tuvo que ser desarrollado, que no creado como en el primer momento, para esquivar las primeras críticas desde un ámbito profesional, como es el caso de la crítica de Böhm-Bawerk en Zum Abschluss des Marxschen System (1896) o para dar cuenta de las nuevas condiciones empíricas. Los investigadores de escuela marxista en este segundo momento son principalmente europeos orientales: Lenin (1870-1923), Luxemburgo (1871-1919), Hilferding (1877-1941), Trotsky (1879-1940), Bauer (1881- 1938), Preobrazhenski (1886-1937), Bujarin (1888-1938). Los textos de estos pensadores de la segunda generación se adecuan totalmente al esquema de M2, es decir la consolidación de la teoría como tal. Mientras que la creación misma de la filosofía, que en última instancia tendría que ver con una heurística positiva recaería en la

Metodología3, la M2 se centraría en dos funciones, la primera: una heurística negativa, es decir producir contrarréplicas a los ataques y establecer un cinturón protector, construir los supuestos auxiliares y la segunda, desarrollar en lo máximo posible la filosofía de tal manera que en esta no haya inconsistencias y pueda dar de sí todo el potencial esperado.

Vemos que aunque Marx tuvo la voluntad de dejar una teoría económica bien definida, no hizo lo mismo con su teoría política más que en algunas formulaciones lacónicas entre 1848-1850 y en algunos esbozos entre 1860-1870 tan ambiguos que dieron como resultado términos como “dictadura del proletariado”, donde bien podría haber dicho Marx algo similar a lo que escribió en su momento Baruj Spinoza: “ruego que el vulgo no lea mi libro, o cualquiera que piense como el vulgo, porque lo interpretaran según su carácter, y no hallarán en el más que una verdad deforme y monstruosa”. A su vez, Marx tampoco ofreció de forma sistemática una exposición del materialismo histórico, aunque dió unas pistas para ello, ¿que hicieron los pensadores clásicos de la primera generación? Trabajar en el M2 para desarrollar esta concepción, la tarea la inició Engels con el Anti-Düring, pero la organización y la estructuración de la teoría del materialismo dialéctico siguió con escritos como Sobre el materialismo histórico de Mehring, Ensayos sobre la concepción materialista de la historia (Labriola), El desarrollo de la concepción monista de la historia de Plejánov o La concepción materialista de la historia, este último de Kautsky. M2 no aporta información contradictoria a la metodología3 siempre que en M2 no empiece a producirse una herejía 47 , lo único que se hace es explicitar el contenido implícito en el núcleo fuerte de la filosofía, pero de ninguna manera contrariarla. Es en M2 donde se añaden las proposiciones que salvarán la filosofía de los posibles ataques, que no necesariamente son hipótesis auxiliares (como el caso de El imperialismo como fase superior del capitalismo), si no que puede ser la creación de una gramática basada en M3 para dar cuenta de un nuevo fenómeno inesperado por la teoría inicial.

La M3 es el delirio báquico de la teoría 48 . Muchas personas actúan en M1 sin tener muy claro el sentido y la explicación de M3. Si entre el M2 de las diversas

47 En caso de que en M2 haya una contradicción teórica con M3, estamos ante un ejemplo de heterodoxia o incluso de ruptura y creación de una escisión dentro de la propia escuela.

48 El M3 de un paradigma científico es diferente que el de una escuela filosófica, el M3 de un paradigma científico, por ejemplo, la física newtoniana serían sus cuatro leyes generales. El del marxismo serían una

escuelas no podía haber derrocamiento de una escuela por otra, entre M3 no puede existir ni algo tan básico como la comunicación, existe una inconmensurabilidad radical, cualquier posible entendimiento entre el M3 de diversas escuelas o influencia recíproca es una ilusión y la causa de tal “entendimiento” es un malentendido en el sentido vulgar de la palabra, incluso las discusiones entre investigadores de una misma escuela sobre el nivel metafísico de la escuela filosófica están expuestas a grandes problemas y es muy común observar grupos de investigadores de una misma rama haciendo trabajos muy similares en M1 y M2 y sin embargo tener ideas contradictorias en M3, lo cual nos puede dar una idea muy adorniana 49 ; la M3 es lo más serio de todo, pero tampoco tanto. Sería un error identificar el contenido de M3 con el contenido de la obra canónica de una escuela filosófica, de hecho es muy poco probable que se explicite M3 mediante proposiciones situadas en los textos, en La fenomenología del espíritu de Hegel encontramos un ejercicio de M2, ¿Dónde estaría el M3 en Hegel y en el hegelianismo? Tan solo en ciertas partes de su Lógica, lo mismo pasa con El Capital, en El Capital, encontramos tanto contenido de M1, como de M2 como de M3, sin embargo el investigador debería acudir a las Grundisse si quisiera encontrar el verdadero contenido de M3. El M3 es el nivel metodológico radical, el núcleo duro reducido a unas pocas ideas que articulan el resto de las proposiciones, los pilares del edificio.

Todo el contenido de M3 (includo el M3 científico) sólo tiene una relación indirecta con el entorno, todo lo que se haga en este nivel es estrictamente JcJ. En M3 están contenidos “aquellos principios no comprobables empíricamente que están en el sustrato de la investigación científica” 50

En M3 no sólo encontramos los principios metafísicos o cuasimetafísicos de cualquier escuela también encontramos los JcJ de suma 0 o la metafilosofía, “entendida como la evaluación de la maquinaria conceptual” 51 ofrecida por la escuela.

Los estudiantes de filosofía que no se especializan en una escuela sólo conocen un campo muy limitado de M2, normalmente nada de M1 y suelen especializarse en M3, por eso la visión del devenir de la historia de la filosofía más común es la de

serie de proposiciones clave que definirían la escuela en contraposición a otras a un nivel muy radical. Es difícil determinar cuál es el M3 de una escuela filosófica, para que haya consenso se suele acabar en cierto dogmatismo en torno al alma mater de la escuela.

49 Adorno, Theodore, Dialéctica negativa, pág. xx

50 Ibid, op. Pág. 29

51 Ibid. Pág. 29.

autores que desmontan escuelas desde M3. Sin embargo es falsa la idea de que la causa de la pérdida de credibilidad de una escuela sea un ataque muy duro desde la M3 de una escuela, aunque sí es cierto que a nivel interno, cuando se juega un JcJ 0 y se llega a un resultado catastrófico una escuela puede desmantelarse progresivamente (por ejemplo, el neopositivismo).

Una escuela paradigmática que nos ofrece conocer un desmoronamiento por causas internas no teóricas es la escuela de Fráncfort, es opinión de muchos que el texto escrito conjuntamente por Horkheimer y Adorno en California destruyó por completo las pretensiones iniciales de la escuela humanista, emancipadora y revolucionaria y que por lo tanto hubo un parón teórico a partir de esa época. Sin embargo lo cierto es que Horkheimer se comportó de la forma más despótica durante el exilio, aliándose con Adorno y Pollock para convertir el instituto de investigación social en una fábrica de explotación intelectual, donde investigadores muy fecundos fueron aplastados y arrastrados al borde de la miseria, mientras el mismo Horkheimer ostentaba grandes cantidades de dinero, varios pensadores que trabajaron en M1 en el ámbito del derecho, la economía, la sociología y la creación de la ideología del obrero tal y como soñó Félix Weil fueron destituidos entre 1939 y 1942 para asegurar la producción material de Horkheimer, que en realidad no publicó nada relevante. Sin entrar en detalles, vemos que la escuela de Fráncfort fracasó por convertirse en una institución mal administrada por su patriarca, que expulsó a los trabajadores del M1, trabajadores en plena producción intelectual, como Neumann con su Behemont. Vemos que este tipo de informaciones quedan en un segundo plano y la mayoría de los estudiantes de filosofía creen que fue la filosofía negativa lo que destruyó la escuela, cuando en realidad no fue tal cosa, de hecho no hubiera sido descabellado que en otro mundo posible donde no hubiera habido exilio, por las causas que fueran, los “francfortianos” hubieran trabajado normalmente a pesar de D.I. Para entender las fluctuaciones reales de la escuela de Fráncfort hay que leer La escuela de Fráncfort de Wiggershaus y no el típico manual.

El destino de una escuela se mide en gran parte por su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos y al buen funcionamiento a nivel institucional. Si esto se cumple, dicha escuela pasará de forma activa y no meramente historiográfica al “cuerpo de conocimiento”.