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10. El ocaso del poder oligárquico: lucha política en la escena oficial 1968-

1973.

HENRY PEASE GARCÍA

CAPITULO IV

la Misión” vs. Los Militares Progresistas (1974-75)

ELEMENTOS PARA UBICAR LA ESCENA POLlTICA

Crisis Institucional

El pase al retiro del Almirante Vargas Caballero, en mayo de 1974, significa la eliminación en la cúpula del gobierno de una tendencia conservadora que en todo el pedodo anterior marcó el enfrentamiento principal con la tendencia encabezada por el Presidente Velasco. La burguesía liberal encontróen esta tendencia sus adecuados representantes poi íticos para defender dentro del gobierno a la llamada "pequeña y mediana propiedad agdcola", a los industriales afectados por la Comunidad Laboral, a los empresarios temerosos del aumento del poder económico del Estado o a los diarios que defendiendo los intereses de la burguesía liberal veían ya con temor la posibilidad de ser afectados. En la coyuntura de 1974 no es sólo un actor político el que resulta derrotado: lo que él representa, el proyecto poi ítico de la burguesía liberal, lo es también en forma notoria. Pocas veces en este proceso ha habi.do una articulación tan pública y clara entre un miembro del gobierno y los partidos, gremios y representantes orgánicos de la burguesía. La derrota del reformismo liberal es, sin embargo, sólo algo transitorio; quedará fuera del gobierno hasta que concluya el nuevo p.eríodo, en agosto de 1975. Pero ello no significa que quede suprimida; está presente en la escena poi ítica y tiene representantes convencidos en parte de la Fuerza Armada. Esto, sin embargo, parece no haber sido tomado en cuenta por los actores políticos de 1974 y 1975, especialmente el gobierno. En esta coyuntura puede observarse un elemento importante que quedará latente en el gobierno desde la caída del Almirante Vargas Caballero: la Marina hace cuerpo con su jefe y se enfrenta al gobierno. El retiro del Ministro de Marina es un acto impuesto que la institución naval asume como agresión a sí misma. Si desde varios años antes era visible que gran parte de los marinos no estaban de acuerdo con el rumbo del gobierno, lo que ahora se desarrolla es un fuerte espíritu de cuerpo que reacciona contra una imposición del rp.gimen y de las otras armas, hasta presentar a la Marina en férrea oposición al gobierno y al General Velasco en particular 1 (169). Durante el período anterior, los distintos actores del reformismo liberal parecen haber usado el cuestionamiento al liderazgo de Velasco como arma básica dentro de su actuar institucional. Esto parece agudizarse más con la enfermedad que gradualmente aisla al Presidente y en particular con la forma en que se produce la crisis con la Marina. Todo esto hace que el nuevo período se caracterice por una crisis institucional dentro de la Fuerza Armada que, por más declaraciones de unidad que se hagan, seguirá latente. En todo medio político se especularácon versiones sobre la crisis y posiciones de altos oficiales de cada arma. Si bien el centro de la oposición se ubica en la Marina, es claro que hay ramificaciones latentes en las otras armas, donde al llegar la coyuntura adecuada puede combinarse bien el "ajedrez personal" 2 (170), la nueva lucha de

1 La renuncia del Ministro de Marina, Almirante Faura, en Junio de 1975, parece ser expresión máxima de la crisis en la institución naval. "Se comentó en medios políticos el hecho de que poco antes -según numerosos observadores- la Escuadra abandonó la Rada del Callao, lo que se Interpretaba como una medida de presión". Al respecto, el Ministro del Interior, General Ritcher, declaró el 27 de Junio que el Almirante Faura "renunció por un motivo estrictamente institucional y en modo alguno político". Cronologla Política. Hecho No. 3605. Pág; 1470. 2 Con esto se hace referencia a las previsiones, alianzas y enfrentamientos, de cada oficial por llegar -en condiciones de competencia- a los puestos claves, ahora no sólo militares sino políticos

tendencias y esta ya profunda división institucional. Así se habla en 1974 y 1975 de la existencia de un sector "institucionalista", formado por militares que no ocupan cargos de gobierno, y que se oponen a los rasgos autoritarios que ven acentuarse en el presidente. En el período parece madurar el institucionalismo que luego catalizará el General Morales Bermúdez en agosto de 1975.

Al llegar al sexto año de gobierno, es el carácter institucional de éste el que se encuentra en crisis. Es difícil esta situación pues la base social y poi ítica del gobierno es heterogénea y necesariamente contradictoria. Los importantes cambios realizados suponen opciones poi íticas que chocan con la institucionalidad castrense, que poco ha cambiado internamente con el proceso. La burguesía ha sabido capitalizar bien esta situación y alimenta el conflicto interno con la exacerbación del anticomunismo. Si bien

la ruptura con el reformismo liberal era una necesidad evidente para el avance y pro-

fundización del proceso de cambios iniciado, es claro que el gobierno requeria ampliar su base de sustento: ello no se hizo. Justamente en torno a los problemas de movilización popular se dará la nueva lucha de tendencias en el seno del gobierno.

Decantamiento de la burguesía o nuevo "entrismo" en el proyecto militar

En la coyuntura de 1974 pueden observarse elementos que tras la escena oficial indican el necesario reacomodo de las fuerzas sociales en pugna. Se produce desde 1973 un progresivo decantamiento de la burguesía que ha de aislar momentáneamente

a los sectores más tradicionales, que encabezan lo que llamamos burguesía liberal. Esta,

al

enfrentarse en bloque al gobierno, ha ido quemando a sus representantes gremiales

y

políticos (SNI, diarios, partidos, incluso militares) quedando sin claras cartas de

reemplazo. A estas alturas su discurso ideológico apenas puede distinguirse de lo que

la antigua oligarquía expresaba: el mismo antiestatismo, la total negativa a aceptar las

reformas, el reclamo de elecciones y vuelta a la constitucionalidad, el irracional macartismo, etc. Esta línea política los va a dejar progresivamente en segundo plano, con menos posibilidades de intentar nuevos "rodeos" en la cúpula del gobierno a partir

de 1974. Pero para entonces pueden ya distinguirse por lo menos algunos grupos de empresarios que, sin hacer públicos deslindes con la burguesía liberal, manifiestan una actitud distinta frente al gobierno y hacen posible que se den nuevas e importantes articulaciones. Esta actuación resulta imprecisa por no utilizar canales institucionales del actuar

.) o de la representación gremial (SNI) pero se puede

encontrar en las reuniones de empresarios (CADE~PAE). en las formas de conciliación del hábil Ministro Jiménez de Lucio en las demandas concretas y en el actuar de una cada vez más amplia tecnocracia estatal que está en gran parte ligada a estos intereses y concepciones. Para el capitalismo moderno, en particular para las empresas ligadas a los grandes monopolios, la comunidad laboral puede adaptarse salvo que venga acom- pañada de una amplia movilización política. El poder del Estado en la industria básica y en el control de los recursos naturales tampoco afecta a la gran empresa moderna:

político (partidos,

más aún, puede asegurarse que ello la beneficia, como ocurre en muchos países capitalistas avanzados. Estos grupos sociales se encuentran ahora frente a un Estado fuerte y con recursos, que puede garantizarles el desarrollo de un capitalismo moderno, a la vez que controla todo embate del movimiento popular. En términos pragmáticos, para estos sectores más lúcidos es importante rodear al gobierno y no

enfrentarlo, conseguir concesiones concretas y dejar que los sectores ya superados, como la burguesía liberal, se desgasten en una lucha desigual 3 (171).

(-Sin embargo, no se trata sólo de grupos privados, por lo demás poco visibles públicamente. Es a partir del propio Estado que comienza a cobrar importancia una tecnocracia oficial, con altos niveles de ingreso, cuyo futuro está ligado al desarrollo empresarial del Estado y cuyo poder es mayor en tanto que el gobierno no tiene una opción popular en su seno. En sus estilos de actuación, en su formación, en sus edificios y hasta en sus sueldos emulan al empresariado capitalista moderno, ofreciendo una imagen contradictoria del gobierno. Estos grupos sociales rodean al gobierno en este nuevo período, prodi. ves a aceptar pasivamente un capitalismo de Estado que parece implementar el régimen militar. Pero esta burguesía no juega todas sus cartas y deja la puerta abierta para regresar sobre sus antecedentes liberales en el momento adecuado, especialmente si se resquebraja el gobierno. Encuentra particular "eco'" en "la Misión" que, con su proyecto de control absoluto de las organizaciones populares, garantiza a esta burguesía mejores condiciones de actuación y ganancia.

Este deslinde con la burguesía liberal tiene antecedentes en el viraje del diario "La Prensa" (1972), cuando este diario planteaba apoyar al gobierno, pero se produce ahora sin mayor estridencia. La burguesía liperal ha sido reducida a su mínima expresión al perder los diarios en julio de 1974 y sólo ello ya' dá pie para que actúen libremente los nuevos grupos empresariales. Este decantamiento de la burguesía es sutil y no supone un rompimiento con las fracciónes más tradiciona.les, ni menos aún su desaparición. Podría ser más bien el juego paralelo de los sectores más lúcidos mientras comprueban que el gobierno es demasiado fuerte para enfrentarlo en bloque. Cuando éste se desgaste y resquebraje cobrarán impulso renovado los sectores más tradicionales reclamando la vuelta a un proyecto liberal. Todo ello supondrá en 1975 nuevos reacomodos. Esta situación es comprendida por la burguesía con preocupación. Ocasiona la oposición radical de los sectores más tradicionales, que ven frustrados sus intentos de alterar la poi ítica del gobierno. Sin embargo en los empresarios más modernos y en la tecnocracia se comienza a impulsar positivamente un proyecto poi ítico compatible con el fuerte poder concentrado por el Es. tado. En esta perspectiva se propicia la participación del capital extranjero asociado con el Estado y se obtienen concesiones para grandes y medianas industrias que bien pueden soportar las reglas de juego propuestas por el gobierno. Lo que se aprecia en la coyuntura de 1974 es no sólo un cambio en la cúpula, sino el propio reacomodo de la burguesía. Ello tiene mucho que ver con el conjunto de cambios operados en la sociedad peruana desde 1968. Es necesario referirse a éstos para comprender los términos de la lucha poi ítica en este período. En 1974 es claro que el Estado peruano concentra un fuerte poder económico y político. En seis años de gobierno la Fuerza Armada ha reducido a su mínima expresión el poder oligárquico, ha tomado gran parte de los recursos naturales que estaban en manos del capital extranjero y ha reestructurado, el aparato ejecutivo del Estado dándole un poder normativo, interventor y gestor en todos los sectores de la

3 Este es un punto a investigar aún. Hay que precisar el sentido y alcances de esta opción. Ver si se trata de una estrategia distinta de la seguida hasta entonces por la burguesra liberal o de una táctica de penetración para quebrar desde dentro, paralela a la anterior. Es preciso ver también que siempre, en toda estrategia, hay que diferenciar la gestión cbncreta, pragmáticamente buscada en función de cada empresa, de la actuación poi rtica, incluso a nivel gremial.

economía y la administración. Las fracciones oligárquicas han perdido definitivamente

el

poder que da la tierra, el comercio de exportación y la banca. Las, grandes minas de

la

Cerro de Pasco, buena parte del petróleo, los ferrocarriles, los servicios eléctricos Y

telefónicos han pasado a manos del Estado. La pesca de anchoveta y su industria de primer procesamiento es también e'statal. Y al amparo de la Ley de Industrias poco a poco se engrosa el sector estatal de industria básica con la transferencia de las empresas de cemento, papel, etc. Un conjunto cada vez mayor de Empresas Públicas cubren todos los sectores de la economía: Petro Perú, Minero Perú, Electro Perú, Entel Perú (Telecomunicaciones). Pesca Perú (anchoveta). EPCHAP (comercialización de harina de pescado y de algodón). EPPA PERU (Artesanías), INDU PERU (industrias básicas). SIDEAPERU (siderurgia). SIMA PERU (construcción naval). EPSA (comercialización de productos agrícolas). CENTROMIN PERU (antigua Cerro de Paseo); son algunos de los entes empresariales de un Estado que es ahora gestor y nO mero espectador de la economía. El poder expropiado por el gobierno ha sido efectivamente retenido por los aparatos de Estado. La transferencia de poder a los campesinos y obreros es parte del proyecto poi ítico enunciado por el gobierno, pero pertenece a un lejano largo plazo. La importante capacidad de intervención estatal en las cooperativas y el embrionario y mediatizado rol de las Comunidades Laborales, no permiten afirmar otra cosa en 1974.

La ortodoxa política económica y sus entrampamientos

En 1974 la perspectiva de una seria crisis económica se hace presente. A ella se llega como resultado de la poi ítica económica seguida. En efecto, el gobierno no ha logrado en el período una política económica coherente con las reformas planteadas. Estas, a su vez, introdujeron serias contradicciones al modelo tradicional, sin avanzar hacia un replante"o total de la estructura productiva y la poi ítica financiera. Las reformas se dirigieron a la propiedad y al poder interventor del Estado. Pero éste siguió esperando de la inversión privada y del crédito extranjero la financiación del crecimiento económico. Para obtenerlo, estableció mecanismos dirigidos a captar al máximo el ahorro interno -

v ía el sistema I;>ancario- a la vez que endeudaba al pa ís en forma creciente con el

exterior, para financiar proyectos de largo plazo en los cuales la banca internacional impone más fácilmente sus condiciones en tecnología e intereses, estos últimos cada vez más rígidos. Los términos de la poi ítica económica, así planteados, continúan en lo esencial descansando en la rentabilidad de la inversión privada. Esta es la única que tiene capacidad real de contribuir al ahorro nacional que el sistema bancario controlado por el "Estado trata de captar. La opción de las empresas, sin embargo, no se dirige a aumentar sustantivamente el ahorro nacional, aunque reclaman y obtienen medidas que aumentan su rentabilidad; en nombre de este objetivo 4 (172). La fuga de capitales

4 COMPOSICION DEL AHORRO NACIONAL

AIQO

EMPRESAS

PERSONAS

GOBIERNO

EXTERNO

TOTAL

1968

99.00

-0.02

-2.90

3.92

100.00

1969

79.00

10.11

15.21

-4.32

100.00

1970

92.06

19.89

14.68

-26.63

100.00

1971

86.11

10.59

3.09

0.21

100.00

1972

91.19

4.15

3.71

0.95

100.00

1973

85.51

4.46

-1.84

11.87

100.00

impide que los estímulos dados por el gobierno aumenten sustantivamente el ahorro de las empresas, que es aqu í el núcleo básico del ahorro nacional. De esta forma, aunque este ahorro aumenta, no lo hace en la proporción esperada por el gobierno,

que creía poder captar más ahorro y orientarlo a financiar la inversión estatal. Pero las empresas tienen diversos mecanismos para que sus mayores ingresos no se conviertan

en utilidades. Así un informe del Ministerio de Industria y Turismo señala en 1975:

"Se estima que las importaciones globales entre 1973-75 hayan crecido en 1400/0 (de 1,029 millot7es a 2,460 millones de dólares), en tanto que los volúmenes reales no parecen exceder al 200(0 de incremento para el período; tampoco informes de orgamsmos internacionales aceptan Ut7 aumento en el período mayor del 350/0 en el Comercio Exterior". "Se observa pues una brecha inexplicable que sólo puede explicarse por una fuerte salida de divisaS (básicamente a través de so bre-facturación) por razones especulativas” 5 .

El problema así planteado sirve a los empresarios privados para exigir en este y el

siguiente período más y mejores condiciones, alegando que no hay Inversiones privadas porque el gobierno no las alienta. Sin embargo, la comprensión real de este problema no puede darse al margen de lo que significa hoy el capitalismo monopólico

Y los recursos que emplea. Por ello situaciones similares pueden observarse en

muchos países de. América Latina que, aun otorgando medidas más generosas, no obtienen mejores resultados. Ello puede verse particularmente en el caso de la industria farmacéutica donde una investigación realizada por una entidad póblica demuestra que mien tras que las utilidades declaradas eran del 14°/0, las utilidades

ocultadas al país y extraídas subrepticiamente eran del 47.30/0, es decir, casi tres veces

las declaradas legalmente 6 . Esto quiere decir que los precios a los que se

Importan las materias primas para las medicinas son superiores a los del mercado internacional en los porcentajes señalados y como estas materias primas son vendidas por las casas matrices, las ganancias aparecen en la contabilidad de la empresa vendedora en el extranjero. De esta forma, según un estimado relativamente conservador, la fuga de fondos financieros en divisas sería en 1975 de 250'millones de dólares, cifra casi igual al total de la importación de alimentos durante ese año 7 .

1974

62.09

0.60

2.80

34.51

100.00

FUENTE: Banco Central de Reserva ELABORACION: GEPE. DESCO Estas cifras muestran que la enorme mayorfa y en algunos años casi la totalidad del ahorro nacional consiste en las ganancias empresariales, las cuales se concentran en las pocas grandes empresas de cada rama industrial. A manera de ejemplo, en 1972, 153 establecimientos industriales controlaban el 62°10 del ahorro empresarial neto del sector, mientras que 2,900 establecimientos controlaban el 38°10 restante de la industria registrada.

5 ministerio de Industria y Turismo. Informe econórTliCO-social 1975; Oficina Sectorial de Planificación. Mimeo pág. 6.

6 El porcentaje de sobreprecio de las importaciones .de .22 empresas representativas en la industria farmacéutica para el año 1971 es el Siguiente:

 

/

Nro. de Empresas extranjeras que ten lan tal sobre- facturacion

Porcentaje de 50- brefacturaclon

Nro. de Empresas nacionales que ten lan tal sobre" facturacion

3

 

0-20

4

5

20 - 50

1

2

50

- 100

1

2

100

- 200

1

2

200 - 300

O

1

300- más

O

Fuente: VAITSOS, Constantino: COMERCIALIZ,ACION DE TECNOLOGIA EN EL PACTO ANDINO- Instituto de Estudios Peruanos; LirTla, 1973. Pág. 67. 7 BRUNDENIUS C.: LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES EN LA ECONOMIA PERUANA. 1968-1975."Ed. J. M. Arguedas. Lima, 1977. Pág. 17.

La poilítica económica se aprecia en este aspecto no sólo discutible sino irreal, influida por la mitología ideológica del capitalismo que propugna una ortodoxia económica inaplicable en la época de los grandes monopolios 8 . El gobierno se esfuerza desde 1968 por aumentar la inversión estatal 9 177 - elemento central de su proyecto- tratando de sustituir la retracción parcial de la inversión privada que se basa al parecer en un sobreestocamiento que proviene de la crisis de 1967 - 68 10 . Para financiar esta inversión el Estado recurrirá cada vez más al endeudamiento externo. Había intentado primero utilizar el ahorro nacional con mecanismos que hicieron que en 1971-72 la deuda interna financiara más del 450/0 de la inversión. Ese fue su límite máximo por lo cual, en 1974, el endeudamiento interno apenas financió el 130/0 de la inversión pública. Ese momento coincide con un enorme incremento del gasto público, incluyendo inversiones no reproductivas, previsiblemente de Defensa 11 . La política trazada, protegiendo la rentabilidad de la empresa privada, tampoco recurrió al aumento de la presión impositiva a las utilidades de las empresas. Más aún, ésta disminuyó por las distintas exoneraciones obtenidas por las empresas 12 . En conjunto, puede apreciarse que en todo el período 1968-75 la poI ítica económica se mantiene en los parámetros tradicionales -es decir, basada en el estímulo al capital

8 Nos referimos a la ciega creencia en el mercado como gran ordenador de entes de igual tamaño en competencia perfecta, sosteniendo que con simples estímulos reorientará una gestión empresarial cuyas decisiones y márgenes de juego trascienden totalmente las fronteras nacionales. Hechos como éste demuestran no sólo las grandes limitaciones de la Ley de Industrias de 1970, sino también de la decisión 24 del Acuerdo de Cartagena (Pacto Andino). Con todo, la campaña contra estas normas será significativa pues en otros aspectos, como el traslado de acciones a nacionales a largo plazo, les afecta. También hay en esta campaña obvias previsiones políticas sobre los acuerdos de la subregión

9

INVERSIONES BRUTA FIJA 1968 1974 (En miles de millones de soles corrientes y en tasa de crecimiento)

 

1968

1969

1970

1971

1972

1973

1974

 

Tasa de crecicimiento

 

Inv. Privada

3.0

5.0

6.1

- 15.7

- 5.8

- 2.6

- 10.6

Inv. Publica

24.9

21.4

37.7

- 24.5

- 8.7

- 18.0

- 57.0

 

Estructura porcentual

 

Inv. Privada

 

76.4

 

71.9

 

67.5

61.7

61.1

56.5

47.7

Inv. Publica

23.6

28.1

36.5

38.3

38.9

43.5

52.3

FUENTE: Elaborado según cifras del B.C.R.

10 En algunos actores lo esencial del cambio está en el aumento de la inversión estatal, para lo cual importa poco en qué se invierta. Se busca aprovechar la coyuntura presentada por la retracción privada con inversiones de largo aliento que crearán problemas luego. La retracción privada parece deberse al sobreestocamiento de 1967 y 68, pero en la escena política se presen ta siempre como "falta de confianza" o "Inseguridad" a fin de obtener mayores estímulos a la rentabilidad de las empresas. Por ello, en 1974 -justo cuando el Estado demanda más ahorro- se agudizarán los problemas, pues allí las empresas también comienzan a invertir e importar más. No han variado las condiciones de confianza sino se trata nuevamente, al parecer, de la necesidad de renovar y ampliar los stocks.

11 En 1974 se crea un serio problema de liquidez, pues tanto el gasto público como la inversión privada presionan sobre las divisas, recurriéndose desmesuradamente al endeudamiento externo

12

PRESION TRIBUTARIA 1968-1974

AÑO

PRESION TRIBUTARIA 1968 - 1974

1968

14.4

1969

14.1

1970

13.9

1971

13.4

1972

13.3

1973

13.1

1974

13.3

1975

14.2

1976

13.0

FUENTE: Instituto Nacional de Planificación.

privado - 13 a pesar de las reformas en la prOpiedad, del crecimiento de la inversión pública y del poder controlista del Estado. Hay un hábil manejo de la coyuntura en ciclo de expansión, sin capacidad de prever un salto cualitativo en el diseño de la política global del régimen, ni siquiera al avisorarse la presencia de la crisis económica. Embrionarios intentos de programación de importaciones e intervención estatal en és- tas, parecen suspendidos al caer el Ministro Marcó del Pont en 1974 14 y son nuevamente presentados como alternativa en plena crisis, en 1975, sin llegar a salir del plano de los discursos 15 - Hay problemas estructurales que se aprecian y discuten en 1974, criticando esta poi ítica económica y observando crudamente sus efectos. La estructura productiva de la economía peruana no es replanteada: la poi ítica gubernamental sigue incentivando -con poco éxito- una industrialización que no produce bienes que estén al alcance de las grandes mayorías nacionales y es la rentabilidad del capital la que conduce y norma una economía en la que los intentos de reforma y redistribución no sólo no cambiaron su lógica sino que a partir de ella misma condujeron a una de las crisis económicas más profundas vividas por la sociedad peruana.

A la inversa de lo que hoy proclaman los voceros tradicionales de la burguesía, la crisis

no es causada por las reformas sino por la insuficiencia de éstas, por la dificultad del régimen en dar un salto revolucionario -es decir cualitativo y creador- frente al sistema económico imperante. En la crisis se puede percibir la responsabilidad del gobierno, que no es mayor que la de empresarios que utilizaron todo recurso para impedir cada intento de cambio real que afectara sus intereses económicos, a veces vistos con tanta estrechez e inmediatismo. Pero en el fondo, más allá de los actores poi íticos y econó- micos, es el sistema capitalista como tal -al igual qu~ en todo el continenteque se muestra incapaz de ofrecer alternativas de desarrollo a las mayorías de sus pueblos. Es

la naturaleza misma de las condiciones de explotación que impone -y agudiza en sus

crisis cíclicas- lo que puede observarse con nitidez en 1974 y 1975. Al avisorar la crisis en 1974 -agudizada por los factores internacionales - 16 el gobierno se niega a

13 El Estado estimula la rentabilidad de las. empresas al no aumentarles los impuestos, al dar exoneraciones tributarias y otras medidas como subsidios dirigidos a aumentar el margen de ganancia. Sin embargo, amplios se<;tores empresariales cegados por la significativa expansión del Estado y el significado de la Comunidad Laboral, sostienen que no hay confianza para invertir cuando en realidad la no inversión encuentra explicación en las pol(ticas a las que nos referimos, por ejemplo, en la nota 178.

14 La corta.gestión del General Marcó del Pont dio ocasión para que con su equipo, formado en el Instituto Nacional de Planificación, se plantearan medidas que en perspectiva parecían apuntar a trazar en riuevos términos la poi ítica financiera y asegurar una programación estatal que al parecer le daría al Estado, al menos, un margen más amplio de juego. No se conocen públicamente las causas de la renuncia de este Ministro y en su momento se vincularon a una negativa a comprar armamento. Pero en todo caso su sucesor liquidó el intento de programación financiera, que por entonces era muy atacado por posibles fallas técnicas, aunque esta crítica pudiera encubrir otros intereses

15 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3881. Pág. 1643 16 to Nacional de Planificación sostiene lo siguiente:"Tradicionalmente se ha dicho que el problema esencial del incremento del déficit comercial -y por lo tanto de la Balanza de pagos- (nota nuestra) es el deterioro de los términos de intercambio. En el caso peruano, a partir de 1968 se puede apreciar que esto no se da y que el problema del déficit comercial está vinculado al incremento

- Los términos de Intercambio mejoran entre 1968 y 1970, se deterioran entre 1971 y 1972 Y

del volumen de

mejoran sustantlvamente en 1973 y 1974, relniclándose el deterioro en 1975". Instituto Nacional de Planificación - OIC: EL CASO DE LA DEUDA PUBLICA PERUANA: 1968.1975: Mayo de 1977. Del mencionado estudio hemos tomado el siguiente cuadro que demuestra lo afirmado:

BALANZA COMERCIAL Y TERMINOS DE INTERCAMBIO 1968-75

 

BALANZA

INDICE DE VALOR UNITARIO

 
 

COMERCIAL

   

TERMINOS DE

AI'óIOS

(Millones de

Importaciones

Exportaciones

INTERCAMBIO

 

US $)

   

(*)

1968

167

 

92.3 82.3

89.2

1969

221

 

94.4 90.0

95.3

1970

335

100.0

100.0

. 100.0

reconocerla públicamente. La lucha de tendencias se agudiza en sO interior por la opción "realista" de "'a Misión", que entiende la necesidad de controlar la movilización popular como única forma de aplicar medidas económicas de corte tradicional, mientras que en la tendencia alternativa se procura defender el proyecto poi ítico del gobierno, apoyándose en la recusación teórica del capitalismo, sin lograr materializarla en una poi ítica económica aplicable al corto plazo. El rol del Presidente Velasco, en pleno descenso de su liderazgo, pareciera concretarse en una defensa casi intuitiva de la economía popular impidiendo el corte de subsidios a los productos que simbólicamente representan la dinamización de los efectos del ciclo inflacionista: el pan, la gasolina, etc. De esta forma, las opciones poi íticas que se observan en la escena se han de radicalizar en un período en el qué el gobierno pierde la iniciativa poi ítica é¡lnte una crisis económica que, por una parte, no logra controlar y corroe el apoyo popular pasivo y no cabalmente articulado; a la vez que, por otra, agudiza la lucha interna dentro del velasquismo presentando opciones cada vez más enfrentadas.

El movimiento Popular se dinamiza

La observación de la escena oficial es obviamente insuficiente para explicar la crisis, la lucha poi ítica y su resultante. El movimiento popular -con articulaciones parciales intentadas por el gobierno, el APRA y loslJartidos de izquierda- ha de expresarse cada vez más directamente en la escena poI ítica, tanto con el recurso a la huelga, como con la lucha interna que en cada gremio importante produce el intento decidido de "la Misión" por controlar las organizaciones populares en sus términos. Este intento se enfrenta directamente con la acción de su tendencia alternativa dentro del gobierno, a la vez que una y otra -articuladas o no- se enfrentan en bloque a las acciones de la izquierda opositora, cuyo juego en gran parte no distingue entre tendencias del gobierno en sus estrategias y tácticas, salvo embrionarias excepciones al fin del período 17 . Las reformas han tenido un efecto movilizador, al margen de las intenciones de las tendencias más conservadoras del gobierno y más allá de los proyectos que procuran implementar las tendencias que hemos denominado radical y velasquista en los períodos anteriores. El impacto de las reformas es movilizador en el sentido estricto de la palabra. Tanto el movimiento campesino como el movimiento obrero son impactados por la reforma agraria, el primero, y por la comunidad laboral, el segundo. Podrá reiterarse muchas veces que la comunidad laboral busca fortalecer la empresa y lograr la armonía entre propietarios y trabajadores, pero ello no ocurre así: los empresarios han de inventar diversos mecanismos para burlar la comunidad; los obreros, al tener información sobre la empresa, fortalecerán sus sindicatos y lucharán decididamente no sólo por el aumento salarial, sinQ por el avance porcentual de su comunidad y por impedir las ,distintas formas en que el empresario intenta burlarla. Esta lucha, que tiene dos polos, aunque por lo general la ideología burguesa ve sólo

1971

159

103.9

91.2

87.8

1972

133

113.8

89.4

78.6

1973

79

118.0

135.6

114.9

1974

-403

156.9

195.6

124.7

1975

-1113

198.6

182.8

92.0

FUENTE: Instituto Nacional rle Planificación - OIC (*) Indice de Importaciones. Indice de Exportaciones

17 Nos referimos al caso de Vanguardia Revolucionaria, aunque ello está en la base de su propia división. El Partido Comunista actúa básicamente conteniendo al máximo toda movilización, sin aliarse con las tendencias en pugna aunque negocie con autoridades del gobierno, cada vez con menos margen de juego.

uno, no se debe simplemente a la presencia de "agitadores políticos que desnatllralizan la comunidad". Proviene de la naturaleza de las relaciones sociales en la empresa, hecho que sí puede ser utilizado por cuadros poi íticos de distinto signo, pero que no por ello los convierte en factor causal del conflicto social. Este está en la base misma de la sociedad capitalista. Es obvio que la comunidad laboral sólo reforma la empresa capitalista 18 y no hace desaparecer la existencia de intereses antagónicos en la empresa y en la sociedad 19 . Desde 1973 se siente claramente el alza de precios en la economía po' pular. Ello está en la base del incremento sustantivo de las huelgas que se observa en este período 20 Y que a su vez refuerza los" operativos" propugnados por "la Misión". Ocurre la crisis luego de un período que ha dinamizado ampliamente las expectativas y la capacidad de organización del pueblo. En el medio urbano la comunidad laboral, el reconocimiento de la CGTP, el discurso ideológico del gobierFlo y la acogida que la prensa reformada da a los reclamos populares, son sólo algunos de los elementos movilizadores -a los cuales se agrega la acción poi ática de los distintos grupos y partidos- capaces de movilizar aunque incapaces aún de articular orgánicamente el movimiento gremial y popular por la primacía de la lucha entre fracciones y grupos, elemento explicable por la juventud política de muchos de ellos frente a la capacidad desarticuladora heredada del Estado oligárquico. En el campo, el gobierno tiene una base más amplia de apoyo por ser la reforma agraria la que más ha avanzado. Pero en este período la reforma se enfrenta con un largo camino aún por recorrer 21 , a la vez que muestra su incapacidad de acelerar su avance en la Sierra y la omnipresencia del aparato estatal en las nuevas empresas,

18 El mismo gobierno lo reconoce al denominar "empresa privada reformada" a la empresa con comunidad laboral y, más expresamente, al señalar que la comunidad laboral no constituye ni define el modelo no capitalista, inspirado en los valores humanistas, socialistas, libertarios y cristianos que ofrece como modelo de socie. dad a partir de los distintos discursos oficiales, sobre todo desde 1971.

19 Mucho se ha escrito y hablado sobre los trabajadores como polo del conflicto. Poco sobre los empresarios como-dinamizadores de tal conflicto al desdoblar empresas, al transferir utilidades a empresas comerciales que no tienen comunidad, al sobrefacturar para retener fondos en el exterior y mostrar menores utilidades; al inflar gastos y sueldos de altos ejecutivos como forma de presentar menores utilidades, pagar menos impuestos y aportar menos a la comunidad industrial. En la base del conflicto está también la acción conciliadora del Ministerio de Industria y Turismo, su negativa inicial a facilitar auditorlas solicitadas por los comuneros y su falta de reacción ante la comprobada violación de la ley en distintas y conocidas empresas. Puede remitirse el lector a dos trabajos: PASARA, SANTISTEV AN, BUSTAMANTE, GARCIA-SAYAN: DINAMICA DE LA COMUNIDAD INDUS- TRIAL. DESCO-LlMA, 1974 y CABIESES, Hugo: COMUNIDAD LABORAL Y CAPITALISMO. DESCO 1977.

20 En el siguiente cuadro se puede observar la evolución de las huelgas desde 1968. Los años 1973 y 1975 son los que mayores huelgas tienen. Obsérvese una baja sustancial el año 1976, influida por el Estado de Emergencia.

   

Trabajadores

Horas. Hombre

Número de

comprendidos

perdi das

AÑOS

Huelgas

(en miles)

(en millares)

1967

414

142

8.0

1968

364

108

3.4

1969

372

92

3.9

1970

345

111

5.8

1971

377

161

10.9

1972

409

131

6.3

1973

788

416

15.7

1974

562

348

12.1

1975

779

617

20.3

1976

440

258

6.8

(EVOLUCION DE LAS HUELGAS 1968 - 1976 FUENTE: Ministerio de Trabajo.

21 31.12.74 la reforma agraria había adjudicado 5'102,117 Has. a un total de 215,928 familias. Estas cifras fueron obtenidas de CENCIRA. Al respecto, Fernando Eguren afirma: "Los datos del Censo de Población y Vivienda de 1972 señalan que la población económicamente activa (PEA) de 15 años y más dedicada a la agricultura, selvlcultura y caza fue de 1'488,390 trabajadores (41.70/0 del total de la PEA). Por otro lado, el número de familias que según las metas oficiales, serán beneficiarias de la reforma agraria es alrededor de 400,000. Suponiendo que por cada familia hay un trabajador, el número total de éstos aicanzaría a casi el 27°/0 del total de la PEA agrícola. Esto supone que las metas oficialmente fijadas sean cumplidas. Lo cual no parece ser el caso, pues hasta el 31 de julio de 1976 el número total de familias adjudlcatorias era de 279,595. Es decir el 700/0 de las metas oficiales y el 190/0 de la PEA". "Política Agraria y Estructura A9raria". En: ESTADO Y POLITlCA AGRARIA. DESeO-LIMA, 1977, pág. 223.

generando un nuevo tipo de conflictos. Esta reforma muestra en 1974 que una amplia cantidad de campesinos pobres quedan al margen de las nuevas empresas campesinas pero que a su vez, es el campo en su conjunto el que se pauperiza 22 en todo este período. La política económica, privilegiando lo urbano-industrial, contribuyó a pauperizar el campo. Los precios de los productos alimenticios se mantuvieron bajos, a veces por debajo de los costos de producción; la descapitalización del campo se acentuó con el alza de los ¡nsumos agrícolas y con casos de verdadera depredación hecha por propietarios afectados antes de entregar la tierra 23 . A esto puede agregarse la ineficacia de diversos comités especiales de adjudicación y el efecto de diseños inadecuados a la realidad rural, sobre todo serrana 24 . En 1974 y en 1975 se agudizan las invasiones de tierras, como forma campesina de acelerar la reforma y adecuarla a sus propios términos. El esfuerzo del gobierno por formar la CNA desde las propias bases confluye en competencia con el" esfuerzo de la central opositora (CCPI, expresándose en ambas -en forma y grado distinto- la demanda campesina que es por la tierra, pero aún más, por las condiciones económicas concretas de vida y desarrollo 25 .

Desde 1969 hasta 1973 el gobierno tiene en su favor el logro de un incremento constante del ingreso real de los trabajadores. Este se incrementóen 34010 hasta 1973. Ya en 1974 el efecto de los precios hace decrecer el ingreso real. En 1976, un obrero de Lima ganaba 9010 menos que en 1968 y 40010 menos que en 1973. Ello explica la movilización de los trabajadores para defender su consumo elemental. Las huelgas constituyen así una medida defensiva para impedir que continúe bajando el salario real de los trabajadores. Las cifras del cuadro que citamos son indicativas de esta situación, a pesar de que t~o promedio es limitado en su expresión de la realidad de los ingresos más bajos.

EVOLUCION DE LOS SALARIOS EN LIMA METROPOLITANA 1968-

1976

 

Salario Prom.

Salario Prom.

I ndice de

I ndice del

AÑOS

Nomin.Mensu

al

Real Mensual

Precios al

Salario

 

(Soles)

(Soles)

Consumidor

Real

1968

2,751

2,751

100

100

1969

3,011

2,834

106

103

1970

3,113

2,790

112

101

1971

3,695

3,101

119

112

1972

4,308

3,373

128

123

1973

5,150

3,682

140

134

1974

5,670

3,468

164

126

22 Excepción hecha de los modernos complejos agroindustriales.

23 Nos referimos aquí a ventas apresuradas de ganado y maquinaria, transferencias aotra persona jurídica y descuido de los cultivos; hechos que se observaron en los períodos previos a la toma de fundos, cuando éstas no fueron sorprcsivas.

24 Problema que no está al margen del carácter vertical de la conducción de la reforma.

25 El lector puede ampliar esta perspectiva en el reciente libro ESTADO Y POLITICA AGRARIA. DESeO-LIMA, 1977.

1975 6,070

3,052

230

111

1976 7,877

2,503

315

91

Elaboración: GEPE-DESCO.

La respuesta del gobierno al movimiento popular es contradictoria y parte de la propia pugna de tendencias que tiene en su seno.

Las huelgas y los sucesos del 5 de febrero de 1975 influyen en la crisis interna del gobierno, en la radicalización de las opciones en pugna, aunque como tales no lleguen a constituirse en alternativas de poder, resolviéndose la pugna de tendencias en términos básicamente castrenses.

La incapacidad de obtener apoyo popular: los límites de la participación política

Frente al movimiento popular, parece haber un problema ideológico, antiguo en la formación militar y en la burocracia. Se percibe al pueblo a partir de una postura vertical; aún en los casos en que se pretende hacerlo participar (el hombre de pueblo, el obrero, el campesino, parece ser visto como el equivalente del soldado en la jerarqufa militar. Se entiende la promoción social como dádiva que se otorga, más que como ú'n derecho que sólo espera la oportunidad de ser ejercido. En el fondo se teme al movimiento popular y aunque en teorfa se acepte su participación en el poder, en la práctica se la relega a un futuro lejano o se la convierte sólo en un acompañamiento formal y pasivo, a punta de normas complejas que impiden la iniciativa real y la autonomfa necesaria de los líderes populares. No negamos que hubo militares y civiles que superaron estos rasgos ideológicos. Pero fueron los menos 26 . Es notoria a lo largo de todo el proceso la presencia de un marcado mesianismo en los Ifderes militares. Ello se agudiza con los triunfos logrados en los primeros años. Este mesianismo parece ser un rasgo común a diferentes sectores medios. Pero aquf se presenta agudizado por el fuerte procesamiento ideológico propio de la formación militar y por la seguridad que proporciona a los I fderes del gobierno el haber superado coyunturas tan adversas como las de la IPC en 1968 y 1969.

Partiendo de este mesianismo, diffcilmente se ha de comprender y aceptar el rol de un pueblo en la construcción de un proyecto poi ftico, más aún, si se propone una revolución. Se le prescribe un rol pasivo, sin conceder fácilmente derecho a la iniciativa y aun el derecho a cometer errores en la coyuntura. Con esta óptica el movimiento popular es visto con desconfianza y resulta siempre anatematizado pues la burguesfa se encarga, en diversos casos, de dar contenido de clase a esta situación 27 . El problema no

26 Aquí encontramos un importante aspecto que merece ser estudiado. Es la ideología burguesa dominante -que penetra en distintos sectores sociales- y se junta con la verticalidad propia de estos aparatos de Estado (la disciplina y jerarquización castrense donde -por escalafón- no caben dos posiciones iguales pues incluso dentro del mismo grado prevalece la antigüedad; esta jerarquización que es casi estamental cuando diferencia entre personal superior y subalterno, tiene diferentes desarrollos en cada arma y se proyecta también a la burocracia civil, bastante jerarqu izada).Estos rasgos contribuyen a anudar más la posibilidad de una democratización real del poder, que siempre ha sido cerrado en esta sociedad, sin que por ello neguemos, y valoremos, los esfuerzos. hechos por cambiar. La tolerancia de un movimiento popular en auge -a pesar de tantas intervenciones represivas en casos I ímite- es signo de este esfuerzo incompleto y frustrado, más aún si se compara con la imposibilidad de expresión y movilización impuesta hoy. 27 Es obvio que la ideología dominante penetra en los distintos grupos sociales, aun cuando se haya ido tomando conciencia de la necesidad de introducir cambios en el sistema socio-económico. Ello incluye por supuesto a los actores polfticos y militares, parte de los sectores medios formados en esa manera de ver el orden social y poco acostumbrados a la crítica ideológica y al cuestionamiento científico de la realidad social. Pero lo que en esta frase queremos subrayar es el rol que cumplen los voceros de la clase dominante con su constante campaña macartista que ante toda huelga o acción del movimiento popular reclaman represión, anatematizan los hechos, sin buscar sus causas, y exageran los supuestos o reales daños "a la produccl6n", culpando

es sólo ideológico. Los militares -parte de los amplios y complejos sectores medios- están procurando realizar un proyecto propio, sin alianzas directas con organizaciones de las clases populares. Fijan sus términos, dentro de una continua lucha política interna que va haciendo optar a unos más claramente por la burgues(a, mientras que otros, más radical izados, aspiran a realizar un proyecto "para" las clases populares,

pero deben realizarlo sin alianzas explfcitas con sus organizaciones antiguas y nuevas

-,

enmarcados en los Ifmites de la institucionalidad militar.

El

temor a la manipulación partidaria juega además un rol importante. El gobierno ha

satanizado a los partidos sin ofrecer alternativa práctica de participación. En teoría abre el camino, pero cada organización gremial o sectarial que genera le hace pensar que puede ser copada por los partidos y de inmediato se tuerce la promoción, deviniendo en manipulación. Se prefiere apoyar dirigentes con poca o nula capacidad de liderazgo a dialogar con cuadros que tengan algún v ínculo partidario o capacidad de asumir iniciativas políticas propias 28 .

Es un hecho que todas las organizaciones gremiales están atravesadas por la lucha partidaria. Es cierto también que pocos grupos partidarios son algo más que pequeñas cúpulas de dirigentes, la mayoria incapaces de mirar a largo plazo y de unir esfuerzos contra el enemigo principal, en vez de luchar o competir con el grupo vecino. Ello

tiene que ver también con el espacio politico limitado que tienen para actuar, tanto en

el período oligárquico como en el posterior. Pero hay que recordar también que los

líderes no se improvi' san, que los cuadros no se pueden construir sino con participación y lucha, es decir, que hay que asumir el riesgo que ella implica. Por no hacerlo, mucho de la política de movilización se ha juzgado como manipulación para obtener el apoyo silencioso o el aplauso incondicional. Si se analizan los comunicados y pronunciamientos del período, en las organizaciones surgidas con apoyo del gobierno, se podrán confirmar estas afirmaciones. Sería miope, sin embargo, no ver diferencias

que no son simples matices pero que, dados los rasgos !lel período, no varían la resultante: siete años después de asumir el poder el régimen carece de apoyo popular y, más aún, parece hacer todo lo posible por distanciarse del movimiento popular y aferrarse sólo al sustento que le ofrece la Fuerza Armada 29 . Pareciera que en más de una ocasión se ha contrapuesto el carácter institucional del gobierno -como representante de la Fuerza Armada- con la posibilidad de propiciar una real autonomía del movimiento popular, fortaleciendo su presencia con nuevos canales de expresión poi ítica, incluso más alláde los gremios y organizaciones sectoriales. Esto se puede ver claramente en los días posteriores al 5 de febrero de 1975 cuando se forma un Comité Coordinador de Organizaciones Populares, primero,

y se llama luego a la organización de un movimiento político. En ambos casos, se

siempre a los "agitadores comunistas" de las situaciones generadas. La lectura de "El Comercio" o "La Prensa" exime de mayores explicaciones. Siempre lo popular es anatematizado. Pareciera que hay en su acción sólo una finalidad destructiva y explfcitamente se acusa a todo dirigente de fomentar el "odio" y la violencia. Se oculta con ello la violencia del orden establecido, las lacerantes necesidades humanas que se ubican tras la demanda de los trabajadores: Se fomenta la aplicación de un principio de autoridad que sancione drásticamente todo intento popular por cambiar las condiciones de vida, progresivamente deterioradas en estos años. Se apela incluso a los valores cristianos, que en esta distorsionada visión parecieran obl igar a ser pacientes, comprensivos y pacíficos sólo a los pobres y explotados. Todo esto es una forma de utilizar la ideología para fortalecer a la clase dominante, a los que tienen poder económico y no aceptar siqu iera concesiones reformistas.

28 Hecho que se ~grega a la falta de cuadros dirigentes bien formados en todos los campos de las organizaciones laborales. La dirigencia bien formada es escasa. Pero lo será más cuanta mayor exquisitez se ponga en su selección, por actuar en competencia con casi todos los grupos polfticos que existen en un período. El problema es así de formación de cuadros; pero también de la opción tomada.

29 Obviamente este no es un problema aislado del conjunto del proyecto político del velasquismo, que ahora se bifurca en nuevas tendencias alternativas, pero todas sujetas a la institucionalidad del régimen que ha afianzado sus formas y reglas de juego en seis años de gobierno.

condena la iniciativa y sólo se acepta formular una organización poi ítica desde el gobierno, por decisión imperativa del Estado, fundamentada en el hecho de que la Fuerza Armada es la que conduce el proceso. En la práctica, ello quiere decir que siete años después de asumir el gobierno no se acepta que nadie -grupo, organización o persona- pueda tener iniciativa política dentro del proceso 30 . Ello, al margen de los errores que pudiera haber en el ejemplo mencionado, resulta castrante poilíticamente y muestra los estrechos límites que en la mentalidad gobernante tenía la participación política.

La escena poilítica termina así invadida por la Fuerza Armada que sólo admite como actores civiles de primera línea, a los opositores. En el frente del gobierno los cuadros civiles deben renunciar a la iniciativa poi ítica y ocupar el rol de asesores, el limitado campo de los funcionarios o, luego, el difícil oficio del periodista en los diarios expropiados; lugar desde el cual más de una vez se ha desfigurado la realidad, sea por la presencia de utopías o por la deformación que en el primer año de la prensa reformada supuso la lucha de tendencias en el gobierno, reflejada en la prensa. Es obvio que frente a la derecha ésto le resta fuerzas y coherencia. Confiere a la oposición de izquierda razón y fundamentos para su distanciamiento, pero ante el movimiento popular -no ajeno a la presencia de partidos- ello colóca al gobierno en una situación cada vez más distante hasta el punto de anular su propia capacidad de articulación y competencia. Los escasos márgenes de juego de las organizaciones promovidas por el gobierno, tales como la CNA, la CTRP o el SERP, no provienen sólo de sus dirigentes sino de esta característica vertical, centralizada y exclusivamente militar de la conducción poi ítica del proceso. Es justamente en este período que el gobierno comienza a reclamar "militancia" en vez de adhesión. Varios discursos del Presidente Velasco precisan la necesidad de militancia y establecen la línea divisoria entre los militares y los que simplemente apoyan. Hay aquí una peculiar definición de militancia: es adhesión a un proceso y a unas bases ideológicas, pero en ningún caso tiene un canal operante para expresarse políticamente, para qebatir con su conducción política o para decidir cambios en ella. En este contexto la militancia es "cuadrarse", aceptar y callar; es decir, la adhesión total, sin contar siquiera con mecanismos de información que permitan esclarecer en cada coyuntura cuál es el objetivo principal y qué orientación debe darse al actuar. Pensar en militancia al margen de una organización poi ítica resulta imposible y proponerlo, sin conceder participación en la definición de la conducción poi ítica, es propio de los partidos y regímenes más autoritarios recusados por la propia ideología del gobierno. Quizás sea por ésto que el tan usado término de militancia resulta utilizado básicamente por asesores, funcionarios, periodistas y dirigentes de organizaciones promovidas por el gobierno. En ello se confunden los canales de comunicación y de influencia que esas ocupaciones confieren con los canales propios de una militancia real. Por ello quizás, hayan resultado tan maltratados -y sin defensa poi ítica real- militantes que, al margen de posibles errores en sus funciones o de limitaciones ideológicas, se jugaron enteros por el gobierno y el proyecto político que éste representaba. De militantes hal3 pasado -en 1975 y 1976- a ocupar la categoría de infiltrados, en el lenguaje del gobierno.

30 Es posible que estos actos no fueran totalmente autónomos de la lucha de tendencias pero, al menos en el primero, hay mayor margen de acción en las organizaciones. En el MRP (Movimiento de la Revolución Peruana) es cierto que casi todos eran funcionarios pero parece ser también reflejo de que el gobierno que los requería exigiéndoles "militancla" no les dejaba margen de iniciativa política propia

Plantear así la militancia en 1974-75 tuvo efectos endurecedores para el cuadro poi

ítico, con un gobierno que ahora exigía adhesiones totales, justo en momentos en que

el debate poi ítico hubiera resultado esclarecedor.

La campaña macartista y su impacto en los sectores medios

A estos factores que configuran una escena en la que el espacio poi ítico se estrecha

progresivamente, debe agregarse el efecto que la expropiación de los diarios tiene en

la burguesía, en los sectores medios urbanos y en el propio gobierno. Para la primera

es señal de alarma y golpe final a sus sectores más tradicionales. A la vez quita poder de expresión a éstos en la escena, pero unifica los restos de distintas fracciones y le permite agudizar la lucha ideológica y poi ítica captando sectores medios más amplios. En éstos -difusos y poco politizados- en muchos casos se exacerbarán posiciones li- berales y antitotalitarias profundamente arraigadas. El debate de los diarios va más lejos que la capacidad de estos sectores de visualizar cambios sociales reales alternativos y fácilmente aunque no sólo sea por este factor- se aumentará la amenaza fantasmal del comunismo, visto como mezcla de miedo a la movilización popular y expresión aparentemente única de las formas totalitarias de ejercicio del poder. En este contexto la nueva dirección de los diarios expresará toda la variedad de tendencias que el gobierno tiene en su seno, haciendo público el enfrentamiento de posiciones. De esta forma es que las fuerzas conservadoras logran impactar sistemáticamente en los sectores medios, con la prensa o sin ella. El anticomunismo en su versión más radical prende fuerte en los sectores profesionales, empleados o militares. Ello no es raro como simplificación del debate politico. Para el capitalista a ultranza, es comunista todo aquel que rechace, no sólo el capitalismo como sistema, sino la forma particular de capitalismo que existe en el Perú. Es así, al igual que desde los años 30, en que el Perú se dividía en apristas y antiapristas. El comunismo no indica así un proyecto politico más o la pertenencia a un partido: es el calificativo que señala a todos los que luchan por un cambio real en la coyuntura; es usado también como un adjetivo, un anatema que califica negativamente al sujeto.

El gobierno en este período procura, en varias ocasiones, precisar campos, explicar

que no es anticomunista y expresar a la vez que no tiene nada de comunista. Su práctica política y el énfasis de sus discursos no avalan lo primero y a la vez, para

quienes todo el que busca algún cambio social es comunista, el gobierno resulta siendo

la expresión del más temible y brutal comunismo.

Esta polarización ideológica va a influir mucho en el gobierno, particularmente en algunos ministros que sienten la necesidad de demostrar que no son comunistas pues

se ven agredidos en su propio medio social. En efecto, ya en 1974 hay sectores medios

muy radicales izados en su oposición al go: bierno. En ellos ha impactado la expropiación de los diarios y Jé! defensa de la civilización "occidental y cristiana" hecha por al Almirante Vargas Caballero. Las reacciones en Miraflores 31 a la expropiación de

los diarios son un signo. El peso de este sentimiento en la coyuntura impactará especialmente en "la Misión". Teñirá la actuación de la CTRP y el MLR que parecen de- finir que su enemigo inmediato es el comunismo, aquí y ahora. Influirá también en

31 Que incluyeron pequeñas escaramuzas, incendio de autos y quema de una bandera por personas de clase acomodada y de sectores medios, muchas de ellas jóvenes, de este barrio residencial

elementos de la tendencia progresista que, acusados de comunistas, parecen necesitar demostrar que no lo son 32 .

Es preciso señalar que esta forma de utilizar el anatema llega a desfigurar la escena poilítica. Leyendo algunos órganos de prensa y escuchando algunos discursos, pareciera deducirse que el comunismo es una fuerza alternativa al actual régimen, con capacidad de reemplazarlo y con todo tipo de recursos poi íticos. Parece convertirse en el enemigo inmediato. No se hace un análisis más profundo 33 , ni se ve el poder imperialista y el capitalismo hegemónico en la economía peruana. Parece haberse hecho una trasposición de realidades a un punto tal que se lucha contra molinos de viento al estilo de El Quijote. Para las fuerzas conservadoras, incluyendo en ellas elementos militares, este enemigo se agiganta más porque definen cada medida del régimen como comunista. Es comunismo estatizar la pesca de anchoveta, expropiar la tierra o adquirir los bancos. Es comunismo hablar de Propiedad Social o defender la Comunidad Industrial. Con esta prédica insistente se busca generar consensos contrarios al gobierno para obtener cambios en éste. En medio de esta polarización ideológica resulta casi imposible pesar el conjunto de movilizaciones populares en las cuales están presentes, tanto el Partido Comunista como una amplia gama de pequeños partidos definidos como marxistas-Ieninistas. El gobierno, que compite con ellos a partir de la formulación de su propio proyecto, queda envuelto en un cuadro global de posiciones que endurecen su actitud frente al movimiento popular en su conjunto y que limitan sus posibilidades ya reducidas de entendimiento en la coyuntura.

El aislamiento y la campaíla internacional

A estos factores cabe agregar desde 1973 un hecho particularmente importante: la

caída del régimen de Allende en Chile y el brusco cambio que ello significa en el panorama continental. El chileno no es el primer régimen totalitario de derecha que se instaura en el continente, pero sí es el que más impacto causará a la posición peruana, dada la antigua predisposición al conflicto que viene desde la Guerra del Pacífico, en el

siglo pasado. Este hecho no sólo significa un enfriamiento en las relaciones bilaterales, sino una verdadera campaña en la prensa internacional para dejar al Perú aislado y en actitud de aparente agresividad bélica hacia Chile.

El período es muy intenso en estos problemas. Coinciden la ca:l1paña de la prensa

continental contra la expropiación de los diarios, con la campaña específica que acusa

al Perú de querer invadir Chile, de comprar armamento soviético y recibir asistencia

de ese país, a un punto tal que llegan a afirmar que se instalan bases soviéticas en

territorio peruano.

32 Intencional mente o no, esto significa la existencia de una direccionalidad poilítica que, recubierta ideológicamente, sirve bien a los intereses de las clases dominantes.

33 Obviamente, lo ideológico no va separado de las opciones concretas. "La Misión" parece optar claramente por un proyecto de Capitalismo de Estado que, en la crisis, la obliga a reprimir al pueblo. En esa perspectiva le sirve el anticomunismo como bandera, aunque todos los actores no lo sientan así. Es normal ver cuestiones "de principio" en vez de hacer un análisis del significado real de cada fuerza y proyecto social. La referencia a la influencia que esta ideologización tiene incluso en la tendencia progresista, se relaciona con su "situación. concreta", con su pertenencia a una institución donde el anticomunismo se ha inculcado masivamente sin que un serio proceso de politización haga, que las opciones sean más "concientes". Con esta base -que "la Misión" y sus cuadros militares aprovechan para arrinconar e!l el mundo militar a la tendencia progresista- la situación concreta los pone a la defensiva. Esto puede ligarse a la imprecisión de esta tendencia progresista en lo que al proyecto alternativo a nivel económico, de corto plazo, se refiere; hecho a su vez influido por no controlar el sector economía y finanzas.

Es obvio que no se trata sólo de una campaña de prensa. El Perú es puesto en una situación difícil por acción de los gobiernos que sirven intereses imperialistas. Queda aislado respecto a sus vecinos -casi todos son gobiernos totalitarios de derecha-; se agudiza la posibilidad de un conflicto bélico a la vez que se niega la venta de armas norteamericanas y se le presenta como país agresor, cabeza de playa del comunismo en América Latina. Es difícil conocer el impacto de la compra de armas en la crisis económica, pero es un hecho que al manifestarse ésta en la escena, el hecho coincide con un cuadro internacional que a cualquier gobierno haría reforzar su defensa, más aún a un régimen militar. Sabían bien los autores de esta estrategia que esta presión impactaría en los medios castrenses que detentaban el poder y, más aún, que debilitaría las posibilidades de continuar con las reformas. En este sentido, cabe anotar que el gobierno acusó el golpe, pasó a la defensiva y en el largo período el efecto fue conseguido. Cabe aquí preguntarse por la estrategia imperialista de los Estados Unidos frente al régimen. Se ha pasado del enfrentamiento radical de 1968 a un cuadro de relaciones que, a partir de la aceptación de las iniciales reglas de juego, puede llegar a acuerdos significativos como el convenio Green-Mercado en 1974. Lo que más podía impactar al imperialismo es el efecto de demostración en América Latina del régimen peruano, por su in icial ruptura con la IPC. Lentamente logra neutralizar este efecto a través de la prensa internacional. La presión sobre el gobierno en materia crediticia le permitirá, luego de tensas y lentas negociaciones, conseguir acuerdos para pagar las expropiacio- nes que siguieron a la IPC. Si recorremos la historia peruana veremos que nunca un régimen ha tenido tal capacidad de negociación frente a los Estados Unidos. Pero, a su vez, la resultante no elimina la situación real de dependencia que parte de la base económica productiva y del modelo de industrialización que se continúa aplicando. Ello obliga a negociar y favorece a su vez la penetración de intereses imperialistas que refuerzan el poder de las fracciones más modernas de la burguesía. La nacionalización de la Marcona Mining Co. -al final del período de Velasco- sin llegar a un acuerdo tras largas negociaciones, será ocasión de nuevos chantajes y presiones, decisivas en un cuadro de crisis económica. Estos elementos, presentes en la escena poi ítica del período, resultan necesarios como previa presentación de las tendencias .que se expresan en el gobierno, su articulación con las distintas fuerzas sociales y su expresión en hechos políticos que se analizan durante el período 1974-75, para concluir con la destitución del General Velasco.

2. LAS OPCIONES BASICAS

En la resultante de mayo de 1974, la caída del Ministro de Marina parece consolidar la perspectiva del proyecto propio, de largo plazo, que encabeza Velasco. Esta tendencia sin embargo, no es homogénea. Unificó contra la tendencia liberal, como enemigo común, a actores militares que ya desde 1972 ten ían antecedentes de enfrentamientos concretos entr"e sí, básicamente en torno a los operativos e intentos de articular organizaciones populares. Superada en la cúpula la coyuntura anterior, se expresará de inmediato la pugna entre dos tendencias que gruesamente pueden distinguirse dentro de lo que en el período anterior llamamos velasquismo. Los comités directivos de los diarios expropiados serán integrados por personas que de una forma u otra expresarán la amplia gama de opiniones presentes en el gobierno. Por ello se

reprodujo en éstos, públicamente, la lucha de las tendencias básicas, aunque con un espectro más amplio de posiciones.

Utilizamos para denominar estas tendencias términos que se usaron en el medio político. "La Misión" y "los militares progresistas" fueron los más usados. Estas denominaciones son siempre incompletas e impre~isas, pero se usan como instrumento para hacer más clara la pugna principal dentro del gobierno. No deben entenderse sino dentro estos límites. Las opciones de estos actores de la escena oficial se ligan y articulan con las fuerzas sociales en pugna, aunque de manera incompleta, a veces difusa y otras más claramente visibles para el observador poi ítico. Ello parece deberse a la forma de régimen poi ítico vigente y a la necesaria intervenciór. de reglas de juego castrenses en su interior.

2.1. "LA MISION"

En los círculos periodísticos y poi íticos se habla, en 1974, de la existencia de "la Misión". Algo así como un núcleo de ministros con caracteres de cierta homogeneidad política 34 que implementan los "operativos" más verticales y manipulatorios, apoyan al ya famoso MLR y tienen en común un acentuado anticomunismo a partir del cual - confundiendo temores con realidades- lo erigen en el enemigo principal de la coyuntura.

El punto más nítido de esta opción se puede encontrar en relación al movimiento popular. A partir de la aceptación de un proyecto propio desde el gobierno parecen ver la necesidad de obtener apoyo popular, pero éste se entiende en términos distantes y casi decorativos a la cúpula del poder. Se necesita una comparsa disciplinada que salga a las calles y aplauda, que grite "Hatary" cuando aparezca Velasco, que confiera ilusión de poder al pueblo, sin ser amenaza para sus actuales detentadores. Pero ello supone controlar todo proyecto competitivo y callar el descontento que ya, con el alza del costo de vida, está generalizándose. Por ello, además de las acciones de masas, se recurre a lo que alguien denominó "Odriísmo de izquierda", recordando la utilización de cuadros de matones -en algunos casos abiertamente gansters, con probados antecedentes penales- para con ello romper sindicatos, quebrar huelgas, armar operativos, etc. Su forma de competir en política es ésa y su enemigo principal es el comunismo, calificando así, como siempre, a todo el que se le oponga desde opciones progresistas, cualquiera sea su posición poilítica. Esta opción, abiertamente manipuladora, se expresa en toda una I ínea de decisiones que tiene antecedentes en 1972. Conforme avanza el año 1974 y la crisis económica se hace más visible, "la Misión" será algo más que una tendencia. Llegará a tener una progresiva hegemonía hasta lograr que Velasco opte por ella, distanciándose de sus compañeros del 3 de octubre 35 . En este período es posible ver más rasgos claves en esta opción. Ante la crisis, no sólo se buscará una alternativa vertical y manipuladora de organizaciones populares. Habrá también una opción más global que podría bien ser definida con una antigua idea de "La Prensa" antes de su expropiación:

34 En su origen el término "la Misión" parece hacer referencia a una Comisión PoHtica interna del Consejo de Ministros. a la cual se ligaron los operativos mencionados. Es posible que a partir de ello surgiera esta identidad, hacia fuera, aunque es más la coincidencia objetiva de polfticas y actitudes entre sus miembros lo qoe la define. Luego en 1975 a esta Comisión se agrega a los Generales Graham y Fernández Maldonado para organizar la OPRP y se hace pública 'como Comisión encargada de definir ese proyecto. Obviamente nos referimos a su composición inicial, pues estos dos generales pertenecen a la tendencia contraria. 35 Ver explicación que damos en la resultante, en este mismo capítulo. Más allá de lazos personales "la Misión" pareciera ofrecer a Velasco mayor "eficacia" en relación con el movimiento popular, en una coyuntura de crisis.

"Un proceso revolucionario no puede continuar indefinidamente, reformando todo, malo o bueno, y tener éxito si no cuida e incentiva -la producción del país, no sóio para contrarrestar la disminución productiva que siempre'acompaña a las reformas bruscas". 36 . Es un "basta" a las reformas y un énfasis en "más producción", que de hecho el gobierno implementa a partir.de 1974, con la sola y aislada excepción de la nacionalización de Marcona 37 . Para "la Misión" la revolución está en gran parte lograda 38 . Más aún, no serán estos ministros los que se caractericen por priorizar la recusación del capitalismo ni menos en profundizar sobre qué significa, aquí y ahora, esa afirmación. Más bien puede ubicarse en esta tendencia la parte del gobierno más abierta a la negociación con el capital extranjero y el empresario nativo ligado a éste. No concede al sector privado lugar en la lucha política, pero muy bien puede aliarse como interlocutor económico, lo que significa cerrarse a cualquier posibilidad de afrontar la crisis en términos no ortodoxamente capitalistas. La tensión política con la tendencia que se le oponía llevó, sin embargo, a la fácil poi ítica de cerrar los ojos y esperar. Esta opción es compartida y apoyada por un sector aún difuso y difícil de precisar, que va surgiendo a partir de las grandes empresas públicas y la Banca Estatal y Asociada. Son ejecutivos y directivos cuyos ingresos superan de lejos el sueldo de un ministro de Estado. Son tecnócratas que hacen poi ítica de alto nivel, sin que haya un aparato poi ítico que los encuadre. Son presidentes ejecutivos y gerentes de empresas estatales y bancos estatales o asociados. Son altos funcionarios de algunos ministerios. Juegan un rol subordinado, pero ya significativo. Su receta es también, ante la crisis, "basta de reformas", austeridad en los salarios del pueblo, incentivos al sector privado y aumento de la producción 39 . Hacia fines de 1974 "la Misión" no sólo es hegemónica en el gobierno sino que se le señala una nueva posibilidad de juego propio: el APRA, ese viejo coloso de la poilítica

36 CRONOLOGIA POLlTlCA. Hecho No. 1847. Pág. 434-35.

37 La Prensa" en 1972 expresaba bien un planteamiento de la burguesía que poco a poco será asumido por el gobierno, siendo una de las banderas de "la Misión" primero y expresándose más plenamente en la Segunda Fase. Es obvio que a este lema nadie se puede oponer a primera vista. Es una necesidad. Pero cuando se convierte en lema, cuando se declara "A;\o de la Producción", cuando en nombre de ello se ataca y reprime a todo sindicato que va a la huelga y cuando incluso las reformas emprendidas se paralizan o desmantelan, entonces es evidente que hay que formular otras preguntas. Ellas se hicieron desde entonces: Más producción ¿de qué? y ¿para quién?, dado que nuestra industria produce para sectores de medios y altos ingresos, produce muchos bienes secundarios y no lo que el pueblo necesita para alimentarse y vestirse. En lo que se produce para exportación cabe también esta pregunta porque se justifica sólo porque trae divisas, la mayor parte de las cuales se convierte en más insumos para una industria que no sirve a las mayorías o para proyectos de muy largo plazo. Lo que estas y otras preguntas plantean es en el fondo la direccionalidad del esfuerzo que se pide al país. Para la burguesía "más produc,ción" equivale a incentivos para mayor ganancia. Y no tienen problema, incluso, en que se oculte esa ganancia y se quede fuera. Así visto el problema de la producción no es simplemente un problema cuantitativo: es obvia la necesidad de replantear toda la estructura productiva y ponerla al servicio de las necesidades básicas de las mayorías. Esta formulación ideológica, acogida por el gobierno, ha sido muy oportuna. Ha logrado confundir a algunos actores poilíticos -en la prensa por ejemplo- y ha sido hasta hoy bandera principal para justificar la represión que se dirige selectivamente a los trabajadores. 38 Aunque el General Mercado Jarrín no es un típico dirigente de "la Misión" en sus declaraciones al Semanario "7 Días", al pasar al retiro, se encuentra un triunfalismo que refuerza esta posición que ve lograda la revolución. Este triunfalismp llega a ser rasgo característico de casi toda declaración del gobierno en esta época, aunque no sea compartido ni expresado por los militares progresistas, que aún en distintos niveles preguntan y cuestionan, limitándose en público a ser los que reiteran sistemáticamente las metas ideológicas del gobierno (hegemonía de la propiedad social, por ejemplo). 39 Analizando el caso Brasilero, F. H. Cardoso habla de burguesía de Estado para referirse a un grupo similar de ejecutivos en Brasil. Habría que discutir semejanzas y diferencias, articulaciones con el sector privado y el gran capital. Pero, en todo caso, no observamos aqu í total homogeneidad y es más clara su subordinación a los militares, que incluso en varios casos presiden las principales empresas. En el estudio de esta tecnocracia hay que distinguir posiciones vinculadas en gran parte al origen y antecedentes de sus cuadros. Los hay más ligados a la empresa privada, los hay militares en retiro y tiene imQortancia un equipo originalmente formado en el Instituto Nacional de Planificación que, a partir de éste y fundamentalmente en el período del Ministro Marcó del Pont, pasa a dirigir empresas y entes de importancia con una actitud mucho más progresista que, sin embargo, no llega a destacar en el conjunto. Hay aqu í amplio campo a investigar aún.

peruana al que se teme, se combate o se- admira. El pacto de "la Misión" con el APRA es insinuado entre Iineas por la propia prensa del gobierno. En todo caso, el APRA puede hacer doble juego, al igual que lo ha hecho en 40 años de experiencia poi ítica:

agita en la base -sean maestros, mineros, otros trabajadores o en disturbios casi espontáneos como el 5 de febrero-, pero siempre habrá un puente para negociar y ofrecer por lo bajo la salida con apoyo aprista 40 . Las mayores especulaciones sobre el rol del AP RA parten de la figura del General Javier Tantaleán Vanini, Ministro de Pesquería, de conocida familia aprista y que acogió en su ministerio a muchos apristas y ex-apristas. Este ministro es sin duda el más representativo de "la Misión". Aparece como principal protector del M LR, articula de hecho la Federación de Pescadores que fue su principal canal hacia las bases; pero parece ser su amistad con Velasco lo que, junto con algo de sagacidad poi ítica, le dieron lugar preponderante. Con Tantaleán, integran "la Misión" el ahora velasquista Contralmirante Jiménez de Lucio, Ministro de IndUlstria; el Ministro de Trabajo, General FAP Sala Orozco 41 el Jefe del SINAMOS, General Rudecindo Zavaleta, que desde enero de 1974 reemplazó al General Rodríguez, como quien trae la tarea de destruir todo rastro de su antecesor en dicho organismo. Al Ministro del Interior, General Richter Prada, se le ubica en este grupo aunque se comentaba el escaso margen de juego que el estilo conductor de Velasco dejaba a quien ocupara esa cartera. En todo caso este actor poi ítico es más difícil de precisar. El General Segura, Jefe del SINADI, poderoso sistema de información, se alineó también hasta el final en esta tendencia. Lle'gan así a controlar todos los cargos poi íticos, en especial los ministerios que más tienen que ver con el movimiento popular (Trabajo, SINAMOS, Industria, Interior, Pesquería 42 . lo cual les dará absoluta vigencia, incluso en 1975 cuando numéricamente la tendenciá progresista es mayor en el Gabinete. En la coyuntura, sin embargo, no sólo estos ministros parecen ser los que optan por la poi ítica global de "la Misión". El Premier Mercado Jarrín es visto muy en esta línea, aunque su poder real aparece disminuido por su dudosa actuación durante la primera crisis de la enfermedad de Velasco. Ministros como el de Economía y Finanzas, General Vargas Gavilano, por su tradicional subordinación al presidente, parecen seguir el rumbo de los más fuertes. El espectro es así más amplio en favor de "la Misión" y de su proyecto pro-capitalista y abiertamente autoritario y antipopular. "La Misión" aparece ligada a las distintas fracciones de la burguesía que entonces, luego de la derrota de la tendencia liberal y de la toma de los diarios, casi no se expresan directamente en el debate poi ítico. Varios ministros tienen eficientes relaciones con la burguesía más moderna y se rodean de empresarios que se distancian, al menos en apariencia, del proyecto liberal de la burguesía. Todo esto debe aún ser estudiado. En t9do caso; lo que sí queda claro es que la poi ítica que defiende "la Misión" es adecuada a las exigencias de las grandes empresas privadas, especialmente industriales. El control de las organizaciones populares -rígido y sistemático- le es funcional, como lo es el estrechamiento del espacio político cuando la crisis económica es mayor y se siente en el pueblo. En la actuación del MLR se hacen evidentes articulaciones eficaces con los

40 Hay la hipótesis de un experimentado observador de la coyuntura, que al analizar la estrategia seguida por el APRA en gremios donde tuvo decisiva influencia (caso maestros y en menor grado mineros) observa que difícilmente puede desaparecer y dejar homogéneo control a la izquierda opositora al gobierno. Este observador encuentra allí un reacomodo del APRA que manteniendo cuadros adictos estimula el conflicto de.esta izquierda con el gobierno, genera coyunturas de crisis, no aparece y no es así reprimida pero logra efectos concretos. Aunque bastante "maquiavéllca" cabe estudiar la hipótesis. 41 Nombrado Jefe del SINAMOS a principios de 1975, luego de haber pasado al retiro. 42 Pesquería e Industria son Ministerios de la Producción pero con poder efectivo sobre sectores obrero.s muy importantes.

empresarios que confirman esta ligazón difusa a nivel de los actores y la escena oficial, aunque no a nivel de los intereses defendidos y las poi íticas implementadas.

Es claro que el gobierno en su conjunto no se desliga de estos intereses empresariales,

aunque tiene aún margen de autonomía, en este tercer período. ¿Se debe a la hegemonía evidente de la Misión? ¿O más bien a conciliación entre las partes, influida

por la división sectorializada del Poder Ejecutivo? En todo caso, hay también amplio margen de error y limitaciones que provienen de los actores y del tipo de régimen. Lo que sí es claro es que "la Misión" lleva la iniciativa poi ítica en todo el período y que la tendencia alternativa está a la defensiva por sus propios caracteres y su falta de una expl ícita alternativa económica. Retomará la iniciativa en términos militares al derrocar a Velasco. Pero no estará sola y en un cuadro más complejo, que analizamos

en la resultante, aparecerá

por muy poco tiempo.

2.2. LOS MILITARES PROGRESISTAS

En este período el enfrentamiento básico encuentra una tendencia progresista sin Velasco al frente. En ella se aprecia la actuación de los coroneles de 1968, convertidos ahora en generales, con gr'andes posibilidades de mandar el Ejército. A diferencia de la mayor parte de "la Misión", los Generales Fernández Maldonado, Leonidas Rodríguez, Enrique Gallegos, Miguel Angel de la Flor y Raúl Meneses, sí tienen posibilidades de ascender a los altos mandos de la Fuerza Armada. Ello y su ubicación promocional, más jóvenes que "la Misión", les permite jugar en política con un criterio de mediano plazo, considerando necesario el cuidado de su carrera institucional militar. Con rápidos ascensos, vienen ocupando cargos claves en el COAP, el gabinete o el Ejército desde hace más de 6 años y constituyen la avanzada progresista del gobierno en el que, luego

de tener rol preponderante en las etapas anteriores, procuran construir un proyecto

coherente. Aunque estos oficiales son los que aparecen más identificados con el p~nsamiento oficial del gobierno, resulta difícil identificar su actuación, a partir del

discurso poi ítico aún impreciso y ambivalente. La lucha poi ítica es, sin embargo,

elemento que define y por ello en este período la tendencia progresista es definida en función de su contrario, más que en base a un ideario explicitado como alternativo.

El enfrentamiento principal con "la Misión' parece darse en lo que se refiere a las

relaciones del gobierno con el movimiento popular y en el proyecto propio destinado

a vertebrar a éste con el gobierno. Ante las organizaciones populares, se

caracterizaron siempre por un menor endurecimiento y una mejor disposición al diálogo, aún al tratarse de acciones vertebradas por la izquierda opositora al gobierno. En cuanto al proyecto propio, fueron claramente opuestos a los operativos y su

aproximación intentaba hacer realidad el participacionismo de las declaraciones oficiales, a pesar de las obvias limitaciones que ofrecía en el cuadro de lucha política interna y externa al gobierno, que es característica del período.

La acción del SI NAMOS es parcial reflejo de la tendencia progresista, tanto en el

período del General Rodríguez como en algunas acciones que continuaron luego hombres identificados con él, Em abierto enfrentamiento con el General Zavaleta. Frente al marcado anti-comunismo de "la Misión", esta tendencia no parece caer en la trampa ideológica de entender que el comunismo es su enemigo principal, aqu í y ahora. En efecto, aunque distingue claramente posiciones respecto a las opciones comunistas, su actuación no crea ese gigantesco enemigo que "la Misión" ve por todas partes. Como en muchas partes de América Latina se utiliza en el Perú de 1974 el anticomunismo como forma de quebrar todo intento progresista y recuperar poder en favor de las posiciones más reaccionarias. Aqu í, la lucha poi ítica había alcanzado su

máxima intensidad en la expropiación de los diarios. Con ella la derecha quedó silen- ciada en julio de 1974. Pero no dejó de actuar sino aprovechó incluso su silencio aparente para orquestar una acción más decidida en el gobierno y la Fuerza Armada, utilizando bien los temores, las dudas e incluso la con'fusión ideológica presente en muchos de los actores. Encontró en el anticomunismo su arma principal. El discurso lógico partía de analizar experiencias muy distantes histórica y geográficamente- pretendiendo compararlas con medidas como la expropiación de los diarios, la Reforma Agraria o la Propiedad Social. Pero no quedaba all í el trabajo. Había que presentar como comunista toda acción opositora del movimiento popular, e incluso todo conflicto originado en posiciones progresistas. Había que calificar de comunista toda crítica de izquierda e incluso encontrar comunistas entre los propio obispos de la Iglesia Católica. Había que exagerar hasta la paranoia la fuerza que entonces pudieran tener las distintas y enfrentadas posiciones comunistas 43 (211). Se aplica así, a la perfección, una regla básica de la propaganda política: la regla de "la simplificación y el enemigo único" 44 (212) que sirve para ocultar la opción alternativa, en este caso, los intereses de la propia burguesía defensora del capitalismo dependiente y amenazada por todo intento de cambio social. "La Misión" ve comunismo por todas partes, incluso en la tendencia progresista. No habrá crítica ni intento de actuación autónoma -incluso en la nueva prensa que no resulte desfigurada al analizarse en función del miedo al comunismo, al margen de todo análisis serio de la realidad; Esto, sin embargo, no puede entenderse como mero error poi ítico. Es la asunción de la ideología burguesa en todos sus términos, de la misma forma en que fueron asumidos sus intereses en otros aspectos de la poi ítica propuesta y realizada. La tendencia progresista no cae en este juego. Percibe que el enemigo principal es "de casa" y que tiene- en la burguesía y en los restos de la antigua oligarquía actores que necesitan reinterpretar en su favór las reformas emprendidas por el gobierno para anular sus efectos. Esa burguesía actúa con una fuerza que le viene de su umbilical relación con los intereses imperialistas, que en este período utiliza sagazmente la acción interna y externa, mostrando la imagen de un país aislado dentro de un continente que camina al fascismo casi irremediablemente. La peculiar coyuntura internacional impactará decisivamente en hombres formados para la defensa nacional y entrenada en los estrechos marcos de la geopol ítica. "La Misión" tendrá así doble arma de chantaje contra los militares progresistas: son acusados de comunistas y presentados como una amenaza ante "el crítico cuadro internacional", culpándolos de un aislamiento continental que podría devenir en derrota ante Chile. La tendencia progresista tiene así un cuadro peligroso al frente. Ello quizás explique una actuación dubitativa en el período, particularmente al perder audiencia ante el Presidente Velasco. Resulta difícil hacer más precisiones de nivel ideológico por e'l carácter de este trabajo, centrado en el análisis del juego poi ítico práctico, básicamente de la escena oficial. Pero puede observarse en los militares progresistas inconformidad con los logros alcanzados, frente al forzado triunfalismo de "la Misión". Se ve en los primeros que, al menos intuitivamente, se constata que ésta sigue siendo una sociedad capitalista y que

43 En este macartismo de Ula Misl6nU hay un claro intento de arrinconar a los militares progresistas dentro de un ejército con ciar!: preparación anticomunista desde la década del 50. En los términos de su praxis poi (tica no se discute, se acusa por lo bajo, y fieles a la más pura tradición de los Servicios de Inteligencia, no se debate ni se prueba. Todo progresista es as( sospechoso primero e infiltrado después. El mismo Velasco parece actuar as(, según propias declaraciones, calificando como comunistas a integrantes de la uaplanadora" del SINAMOS que estuvo muy marcada por el antícomunismo de Carlos Delgado. Parece haber relación entre el anticomunismo de Ula Misión" y el anticomunismo aprista que viene desde los años 30. No hay que olvidar que en la década del 60 ubicaban a Belaúnde como procomunista. He aqu( un punto de encuentro más que cabe investigar.

44 Ver en J.M. DOMENACH, LA PROPAGANDA POLITICA. Eudeba, Buenos Aires, 1966. Pág. 52.

se requieren cambios más audaces para superarla. La ideología generada por el gobierno se toma en serio y por tanto se rechaza la poi ítica vertical y manipulatoria de "la Misión", aunque sin poder generar un proyecto alternativo de movilización popular, en parte por las limitaciones que resultan del carácter institucional del régimen y pOr el chantaje que ejerce "la Misión". En el plano económico, tampoco llega a plasmarse una alternativa a la poi ítica global que para entonces muestra el gobierno. Esta, sin embargo, es vista sin el triunfalismo y la defensa que "la Misión" realiza. Más aún, se recogen algunas de las críticas centrales que el diseño económico muestra, como la poi ítica industrial tradicional o la explotación de la ciudad sobre el campo. No existe, sin embargo, un planteo alternativo en materia de poi ítica económica: y all í se estájugando el futuro del régimen. Por la distribución sectorial del poder no se le exige esta definición en 1974, pero luego, en la segunda' fase, será uno de los elementos centrales de su debil idad poi ítica. Es también difícil articular en este análisis la ligazón de esta tendencia con el movimiento popular, tanto por las características, del régimen como por la distinta gama de posiciones que hay en éste. Una primera observación la distingue de "la Misión". En,la formación de la Confederación Nacional Agraria y en las posiciones que apoya en CONACI, hay mayor apertura y mejor disposición a generar condiciones de expresión y participación popular. Pero siendo acciones conducidas desde un aparato de estado, que está sometido a la conducción del conjunto y dándose además en plena lucha interna entre tendencias, su resultante es siempre limitada, con amplio margen a la manipulación. En lo que se refiere a las fuerzas populares independientes del gobierno, se puede percibir mayor apertura; mayor disposición a conciliar y defenderlas ante diversos intentos de un autoritarismo que propugna sanciones y quiebras totales. Pero todo ello se da en un claro marco de competencia polftica -en más de un caso inoportuna en lo coyuntural- y marcada por la lógica de una poi ítica económica que cada vez más enfrenta al gobierno con estas organizaciones en conjunto, siendo esta tendencia progresista parte representativa del régimen. Dentro de ésta se distinguen pugnas que se explicitarán mejor en la Segunda Fase, especialmente a partir de la pugna entre Car- los Delgado y parte del equipo de SINAMOS y otros actores que, desde el diario "Expreso" o diversos aparatos de Estado, se oponían a la tesis del no partido ya lo que se calificaba de "visceral anti – PC” 45 . Los militares progresistas se enfrentan así al proyecto de "la Misión", asumiendo lo más propio del pensamiento oficial del gobierno, pero sin alternativas concretas en positivo, sin un proyecto propio de poi rtica económica y sin una decisión viable de articulación con el movimiento popular, luego del fracaso de los intentos anteriores, SINAMOS incluido. La lucha política se polariza en todos los planos, a partir de las coyunturas que ofrece un año y medio muy intenso. En su transcurrir, ~I rol pendular

45 Esta pugna entre "Expreso" y Carlos Delgado es antigua. Los primeros parecen defender una pol(tica "de frente" con el Partido Comunista Peruano que controla la CGTP. De hecho este partido apoya al gobierno, pero éste no lo acepta como aliado. Delgado, ex-militante aprista, parece tener una profunda posición anti-PC que a veces se parece a algunas actitudes de ex- militantes PC que actúan en la izquierda opositora al gobierno. Aunque esta posición se diferencia del macartismo a ultranza -tan presente en estos años- los efectos no parecen haber sido muy distintos, dada la influencia de Delgado en la cúpula y se sostiene la hipótesis de que con ello incentivó el macartismo tradicional, que no hace distingos. En los discursos oficiales donde parec(a aportar Delgado, aunque se hacen disquisiciones teóncas rechazando el anticomunismo, el macartismo va en aumento refiriéndose no sólo al PC ya la izquierda opositora, sino acuñando luego términos tan vagos y cuestionables como pro-comunista e infiltrado, que permiten englobar en el anatema a todo opositor -no sólo del régimen sino de las peculiares posiciones al interior del gobierno. El conflicto parece haber tenido altibajos, con momentos de alta tensión. En la I(nea de "Expreso" se ve discrepancia con SINAMOS y en Delgado se comentan intentos de elimitar al equipo de "Expreso" que lo enfrentaron incluso con el Gral. Rodrlguez y que no obtuvo el apoyo de Velasco en el momento. La pugna se hará pública en fa segunda fase pero.está latente desde antes y en la interpretación actual, de Delgado sobre la caida de Velasco (Ver Caretas No. 516 de 5 de abril de 1977) hay una relación de continuidad en su pensamiento.

del Presidente Velasco se ha de inclinar por "la Misión" cuyo proyecto poi ítico es más concreto y viable, aunque signifique arriar en la práctica las banderas de cambio real enarboladas a partir del 3 de octubre y expresadas aún en proyecto más que en realidades.

3. HECHOS INDICATIVOS

UNO

La lucha poi ítica entre "la Misión" y los militares progresistas tuvo en CONACI el más nítido ejemplo público, sólo comparable a lo que significó luego la diferencia de líneas entre los diarios expropiados. En 1974 estaba avanzado el trabajo de promoción de Comunidades Industriales hecho por el SINAMOS que encabezó el General Rodríguez en 1972 y 1973. El Congreso Nacional realizado en ese año, significó una clara victoria del SINAMOS sobre la poi ítica del Ministerio de Industria y Turismo, sector que desde la caída del Ministro Dellepiane desincentivó la promoción de Comunidades, no les brindó el apoyo necesario para enfrentar las distintas formas de burlar la Ley y apoyó a las posiciones menos combativas para dar una imagen conciliadora ante las empresas. Más aún, el propio Director General de Comunidades Industriales de este Ministerio fue censurado por los trabajadores en el congreso, lo que indicó la claridad con que esta poilítica fue percibida. "La Misión", más cuajada en 1974, se apresta a recuperar terreno en el campo de las Comunidades Industriales. Para ello cuenta con el nuevo Jefe de SINAMOS, General Zavaleta, que si bien retiene aun al equipo del General Rodríguez en SINAMOS, secunda fácilmente los dictados de "La Misión". Esta no puede elegir momento más oportuno: en plena crisis de enfrentamiento con la Marina. El día en que se publica la renuncia del Almirante Vargas Caballero, se anuncia el nacimiento de la Comisión Reorganizadora de-CONACI, intento de división de esta confederación nacional montado desde el Ministerio de Industria y Turismo. En la información proporcionada por los diarios se indica que la constitución de la Comisión Reorganizadora de CO- NACI se hizo en presencia de los Ministros Sala Orozco (Trabajo), General Pedro Richter Prada (Interior), Contralmirante Jiménez de Lucio (Industria y Turismo) y del nuevo Jefe del SINAMOS, General Zavaleta: significativos exponentes de lo que se ha conocido como "la Misión" 46 . La lucha entre las dos fracciones de CONACI fue intensa en este período y se expresó en diferentes desajustes que llevaron a recomponer el propio equipo conductor del SINAMOS. Para los comuneros, lo que estaba en juego era la posibilidad de organizarse con un mínimo margen de autonomía. Para la línea de los militares progresistas esto significaba parte esencial de la lucha -ya sólo defensiva- por hacer realidad su propio proyecto de movilización popular, por entonces bastante mellado. La lucha entre CONACI y la Comisión Reorganizadora es tenaz y sostenida, desigual en tanto que CONACI pierde gradualmente todo apoyo oficial, mientras que la Comisión Reorganizadora obtiene amplios recursos. Se 'produce articulada con la acción del MLR y la CTRP en el movimiento sindical, siendo una de las principales expresiones de la lucha de tendencias en el período. A través de los diarios se hace pública la lucha y sus términos. El apoyo del SI NAMOS a la Comisión Reorganizadora queda reconocido formalmente cuando la comisión hace público su reconocimiento al General Zavaleta por el "apoyo incondicional" que les brindó durante el año en que

46 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 2626. Pág. 856.

ocu. pó la Jefatura del SINAMOS 47 . Más nítida y estable será la actuación del Ministerio 'de Industria y Turismo, que incluso participa en reuniones para quebrar CONACI, separándole federaciones como bes el caso de Iquitos 48 contando'aparentemente para tal fin con acciones y presencia de funcionarios. Este apoyo continuará en forma

sostenida hasta el término de este período

agosto de 1975, a pesar de la necesidad

que tiene la Comisión Reorganizadora de dialogar con CONACI y aceptar que sin ella difícilmente pueda unificar a los comuneros industriales.

en

DOS

Los hechos que indican la lucha poi ítica entre "la Misión" y los "pro" gresistas" se remontan al período anterior, por lo menos en lo que se refiere a las distintas opciones de movilización popular. En la formación de la CTRP, durante el año 1972, puede encontrarse uno de los antecedentes concretos. En efecto, el gobierno decide constituir esta central y su organización es trazada a partir del aparato estatal, en forma reservada. Un operativo al estilo militar, que incluye funcionarios y oficiales de los Servicios de Inteligencia, actúa reclutando personal de antiguas y torcidas experiencias.sindicales. Los métodos empleados ocasionaron pronto, en setiembre de 1972, protestas de la CGTP, controlada por el Partido Comunista. Luego se sumaría la Democracia Cristiana a esas críticas 49 . Las discrepancias habidas desde un principio parecen referirse no tanto a la alternativa entre central única o centrales "ideológicas" paralelas, dentro de lo cual cabía plantear una nueva organización propiciada por el gobierno. En ello parece haber acuerdo, aunque con posibles diferencias en el sentido del mismo. Lo que parece más claro es que tras el proyecto de nueva central, competitiva con las existentes, hay concepciones distintas. El equipo de 51NAMOS aspira a formar una central tomando más en serio los planteamientos participacionistas del discurso poi ítico. A ella se llegará por acción de los aparatos de Estado, pero con intentos, incluso iniciales, de brindar un margen de autonomía a la nueva organización y un carácter representativo a su dirigencia. Para otra parte del gobierno -oficiales de servicios de Inteligencia, Ministerio del Interior y la futura "Misión"- el problema es más simple: se trata de un aparato que apoye y aplauda. Hay que conseguirlo utilizando básicamente los resortes del Estado en vez de la adhesión de las bases, la satisfacción aunque sea parcial de sus demandas y el liderazgo de sus dirigentes representativos. Por ello entenderán que, sus objetivos se obtienen rentando dirigentes, haciendo eficiente la "coordinación" de aparatos del Ministerio de Trabajo (para que reconozcan sindicatos paralelos, pedidos que muestran las ventajas del poder, etc.) y del Ministerio del Interior, para dosificar la represión. De allí a la quiebra violenta de sindicatos, a la agresión física de dirigentes y a otros métodos similares que tipifican la acción del MLR y del antiguo amarillaje sindical, hay pocos pasos. Cuando a fines de 1972 aparece la declaración de principios de la CTRP 50 para casi todos los actores políticos se tratará del primer fruto del 51NAMOS. Poco después se podrá apreciar que la CTRP no coordina con el 51NAMOS y depende políticamente del Ministerio del Interior. Aunque fun cionarios del SINAMOS parecen haber

47 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3057. Pág. 1154.

48 CRONOLOGIA POLITlCA. Hecho No. 3058, Págs. 1154 y 1155.

49 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 1812. Pág. 422.

50 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 1894. Págs. 447 y 448.

integrado inicialmente el operativo, los conflictos entre tendencias -aqu í expresadas entre "la Misión" y los progresistas- ocasionan un retiro del SINAMOS del operativo CTRP. Sobre esto se ha escrito poco, aunque la revista Caretas recoge el hecho en un comentario hecho en abril de 1974 51 . Al retirarse el Area Laboral del SINAMOS de este operativo, parece indicar no sólo la discrepancia de sus miembros sino la expresión de líneas distintas en el seno del gobierno. En efecto, no se trata de un simple acto de funcionarios. Para producirse requería del apoyo de su jefe, el General Leonidas Rodrígu,ez, integrante del Consejo de Ministros. Cuando la lucha de tendencias se agudiza en 1974 -con el General Zavaleta al frente del SINAMOS- el Area Laboral será reorganizada y sus miembros dispersados, renunciantes o cesados. La CTRP organizada con una concepción vertical y manipulatoria, actúa políticamente enfrentada al SINAMOS y a los diarios que siguen la línea de los militares progresistas. Ha reclutado sus cuadros de los sectoreS más corrompidos de la dirigencia sindical, recordando estilos e incluso personajes de la dictadura de Odría. La absoluta sumisión poi ítica de esta dirigencia es compensada con el apoyo del aparato estatal para su activismo que se centra en la formación de sindicatos y federaciones paralelas, haciéndolos reconocer por el Ministerio de Trabajo y procurando con pequeños logros pragmáticos, obtener el apoyo de los trabajadores. En s~ trabajo para "crear" bases, integrará con más éxito sindicatos de sectores no industriales y marginales, afectando a la Central Democristiana (CNT) al reclutar ladrilleros y pesqueros (no anchoveteros). De su actuación política pública, no se recuerdan demandas, ni movilizaciones de los trabajadores que dicen representar. En el período estudiado sólo se encuentran comunicados de apoyo al gobierno, informaciones aparatosamente falaces 52 y un 'estilo burocrático de actuación que incluye las "condecoraciones" tan ligadas a las costumbres militares y tan ajenas al actuar del mundo laboral. La formación del Sindicato de Educadores de la Revolución Peruana (SERP) en 1974, sigue los mismos cánones de la CTRP. Juntos, estos dos organismos gremiales se caracterizan por la ausencia de base popular significativa, la absoluta dependencia política del gobierno, la conducción burocrática de sus cuadros y el alto costo de su funcionamiento, expresado en la cantidad de cuadros rentados y recursos visibles, dado que difícilmente se conocerán sus presupuestos y partidas 53 . Este es el modelo de

ligazón con el movimiento popular que ofrece lila Misión". Se complementa con el MLR como aparato poi ítico partidario al que llega a afiliarse la CTRP, como institución, en

1975 54 .

La CTRP se presenta así como un proyecto distinto, si no alternativo, al tipo de movilización popular que con grandes limitaciones, por el c.uadro político del que

51 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 2581. Pág. 828.

52 Al nacer presenta como "victoria" propia la derogatoria del artículo 46 del DS006-71 TR, que fijaba un plazo m(nimo de dos años para la vigencia de los convenios colectivos. Esta gestión habla sido demandada por diferentes organizaciones sindicales desde un

año antes. Sin embargo, la adecuada "coordinación" entre funcionarios (promotores de la CTRP, Ministerio de' Trabajo

que esta demanda popular se conceda coincidiendo con la apariciQn de la central y a raíz de su primer pedido público

(exactamente al día siguiente de este pedido). De esta forma se consiguen varios efectos: al obrero despolitizado y al dirigente oportunista se le señala que afiliándose a la nueva central "tendrán audiencia". A las bases ya captadas por la CTRP se les estimula, a los funcionarios se les indica el camino a seguir y a las dirigencias competitivas se les alerta. Es obvio que cualquier dirigente lúcido puede percatarse del "montaje" pero para ello se requiere no s610 conciencia política, sino la experiencia que a partir de la práctica sindical se tiene sobre los alcances y límites de este tipo de organizaciones dependientes en términos reales del Estado. Los hechos y reacciones se pueden ampliar en la CRONOLOGIA POLITICA. Hechos Nros. 1894, 1914, 1915. Págs. 447, 457 Y

hace

)

458.

53 En el informe sobre Pesca Perú del Ingeniero Carlos Malpica se indicarán algunas cifras referentes a ese sector, que amplían lo aquí señalado.

54 CRONOLOGIA POLITlCA. Hecho No. 3125. Págs. 1191 y 1194.

depende, propuso el equipo inicial del SINAMOS. Este, impedido de actuar libremente en el campo sindical, concentrará su acción en la promoción de Comunidades Laborales y en la formación de la Confederación Nacional Agraria (CNA). En ambos

podrá apreciarse un margen mayor de libertad y operación en los cuadros dirigentes, así como métodos que -en la mayoría de los casos- no son calificables de "gansteriles" como los del MLR o la CTRP.

Es difícil, sin embargo, afirmar que este proyecto carezca de manipulación, tal como lo

dicen sus defensores y dirigentes. Más aún, si así hubiera sido, esas organizaciones h'abrían sido inmediatamente controladas por alguno de los partidos o grupos poi íticos en pugna. No puede imaginarse el movimiento sindical poi íticamente puro. Hay manipulación tanto en el asesor perteneciente a un partido poilítico como en el promotor enviado por el gobierno, y debe reconocerse a su vez que, en este último caso, nunca va sólo la persona o el apoyo económico aislado, sino que se confiere una particular ventaja por estar ligado al nivel de decisión estatal que generalmente se muestra como neutral y por encima de las organizaciones en pugna. En las

organizaciones gremiales -de campo y ciudad- hay pues y habrá lo que normalmente se entiende por manipulación y que en la práctica política cada cual sólo reconoce en el enemigo o en el competidor. Lo deseable es que exista una capaciClad real de propiciar un nivel de lo gremial que confiera -a través de actuaciones unitarias- poder a los trabajadores obreros y campesinos, haciéndole un espacio a la lucha poi ítica interna, tal como ocurre en gremios de otros países. Lo gremial difícilmente se produce al margen de lo poi ítico, pues es en la arena poi ítica donde se resuelven las demandas gremiales. El escaso espacio poi ítico que caracteriza al Estado oligárquico y que se mantiene en este régimen, hace que la mayoría de los partidos encuentren sólo en el nivel gremial posibilidades de actuación y se dé así una casi identificación de estos dos planos de acción -siempre relacionados y no autónomos, pero en esta sociedad forzosamente fusionados-o La atomización del movimiento sindical -cuatro centrales y una formada en la práctica - 55 , y del movimiento campesino, sólo sirve para debilitar más a estas clases mayoritarias y retener el poder en sus actuales detentadores. A ello ha contribuido la promoción de gremios,"de la Revolución Peruana", al margen de si ello fue la intención de las dos tendencias que pugnaron en el seno del gobierrio 56 . A ello contribuye también la actuación de una izquierda atomizada y el estilo de actuación sindical impuesto por el APRA y el Partido Comunista 57 . Sólo en la formación de la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP) en los años 40 -y por poco tiempo- actuaron dentro de una misma central dos partidos opositores como el APRA y el Partido Comunista, para luego constituir centrales distintas.

A pesar de las limitaciones de este cuadro poi ítico, la actuación del SINAMOS en

CONACI y la CNA significó en la coyuntura una alternativa más cercana a los intereses populares, en tanto que permitía márgenes significativos de organización y

55 El Comité de Coordinación y Unificación Sindical Clasista (CCUSC) no organizado como Central, actúa en la práctica como una quinta Central a partir de Federaciones y Sindicatos que rompen con el PCP y mantienen una poilítica de presencia, unos dentro y otros fuera de la CGTP.

56 Conociendo opiniones y personas que participaron dentro de estas opciones, particularmente desde el Area Laboral del SINAMOS, podríamos señalar que en su opción por crear una central más, en vez de promover la central única, parece estar presente la conciencia de que dadas las características del régimen y sus rasgos autoritarios, este proyecto hubiera significado el desconocimiento de las otras cenfrales é incluso su posible represión por la lógica de las reacciones. Al optarse por la competencia hubo, sin embargo, riesgos que rebasaron a estos actores y que sólo eran previsibles con un análisis de conjunto, del régimen y del espacio poi ítico que permitía, fácil de hacer "a posteriori" pero no hecho entonces. Estos riesgos tienen que ver con las posibilidades dejadas por la lucha interna en el gobierno, con el confusionismo ideológico existente, con el tipo de partidos y sindicatos que competían y con la posibilidad real de forjar una opción popular a partir del gobierno existente, de su composición e intereses.

57 En ello cabe recordar que la violencia sindical no es monopolio del M LR. Aún en su período más democrático el APRA impuso estos términos en la lucha estudiantil y el Partido Comunista lo continuó. En los últimos años destaca, sin embargo, la actuación del M LR que al combinarse con la capacidad represiva de los aparatos de Estado sobrepasó incluso los límites anteriores.

entrenamiento a los trabajadores 58 . Ello se puede probar con la simple observación de las diferentes líneas, tendencias y matices que están presentes en los cuadros dirigentes de estas organizaciones, frente a la vertical, dogmática y casi militar homogeneidad de las organizaciones promovidas por "la Misión". Además, CONACI y CNA significan un trabajo sobre bases populares reales y concretas y no sobre bases casi imaginarias, como en el caso del SERP o en muchos sindicatos de la CTRP. Tanto por las carac- tedsticas del sector en que actúan como por el estilo y eficacia del trabajo entre los comuneros industriales y los campesinos, estas organizaciones (CONACI y CNA) son más reales orgánicamente que la CTRP en el movimiento sindical o el SERP en el magisterio. La lucha poi ítica entre "la Misión" y los militares progresistas tuvo ásí, desde la formación de la CTRP, una expresión primero oculta tras las principales opciones en pugna, pero luego explícita y cada vez más aguda en 1974 y 1975. En este período se expresa corno aspecto central de las contradicciones del gobierno, en un momento en que la escena poi ítica muestra una cada vez mayor movilización del movimiento obrero, de la dirigencia de las comunidades laborales e incluso de los medios barriales.

TRES

La conducción de la CTRP en 1974, intenta avanzar en el medio sindical, definiendo el comunismo como su enemigo inmediato. Aunque muchas de sus bases se ubican en sectores poco significativos -servicios o industrias pequeñas- la competencia con la CGTP se define como primera opción. La formación de sindicatos paralelos y a partir de ello el hostigamiento a los sindrcatos competitivos, se da al mismo tiempo que muchas empresas endurecen su política laboral ante la crisis económica, agudizando los conflictos. En más de una oportunidad ello ha llevado a alianzas reales entre las empresas y la dirigencia "fácil" de la CTRP, al ten.er como enemigo común a los gremios competitivos controlados por el Partido Comunista u otras agrupaciones de izquierda 59 . Poco tienen que hacer la nueva central y su paralela magisterial (SERP) en los grandes conflictos: maestros, mineros o metalúrgicos, e incluso en las movilizaciones tipo frente, ocurridas en 1973 al sur del país, algunas bases salieron de su control 60 . Pero la lucha se agudiza en todos los frentes y la CTRP intenta crecer en función de los recursos del Estado - económicos, normativos y burocráticos en vez de pretender representar las aspiraciones obreras. Definiendo en la CGTP su enemigo principal no encuentra en esta central una respuesta frontal sino, a la inversa, intentos de diálogo y coordinación, aunque ello resulte contradictorio. Esta poi hica de la' CGTP se debe a que esta central es controlada por el Partido Comunista Peruano, que opta por apoyar al gobierno como perspectiva básica, a pesar de no conseguir en todo el período status de aliado. La CTRP, en 1974 y 1975, no expresa ni muestra bases significativas, salvo la Federación de Pescadores que se incorpora rápidamente a ella. Se producirá así una

58 En el IIaso de CONACI, esta Institución se independiza totalmente del SINAMOS luego de la creaci6n de la CR-CONACI y el cambio de I (nea del SINAMOS- logrando sobrevivir y mantener su vigencia sin apoyo oficial. En ello se ve la diferencia de proyectos de promoci6n: si el SERP, la CTRP o la CR-CONACI hubieran perdido el apoyo oficial (que incluye sueldos de dirigentes y funcionarios) simplemente hubieran desaparecido.

59 En 1974 es notorio el caso de la empresa Pilsen Callao. AIIi la mayoría de los trabajadores, sin cuestionar siquiera la pertenencia de su Sindicato a la CTRP, denuncian el entendimiento de los dirigentes sindicales con la empresa, en momentos en que leonardo Caballero, Secretario General del Sindicato, era Secretario General de la CTRP.

60 En la ciudad de Arequipa, cuando diversos gremios realizaron una huelga general en noviembre de 1973 -que oblig6 incluso a declarar la zona de emergencia y a implantar el toque de queda- fue particularmente notoria la participación de los diversos Sindicatos de Transportes, afiliadas a la CTRP.

progresiva identificación de esta central con el Movimiento Laboral Revolucionario (MLR) que partiendo tambi~n de los pescadores, va organizándose desde 1972, primero en forma semiclandestina y luego en abierta lucha política. El M LR contará con apoyo y recursos del Ministerio de Pesquería cuyo titular, el General Tantaleán, resulta cabeza visible de "la Misión". Es un intento propio de movilización en apoyo del gobierno que se va forjando en 1972 y 1973 para irrumpir en la escena en 1974 y constituirse en el polo central de la lucha de tendencias. Poseído de un desmesurado macartismo, actúa con metodos violentos contra todo competidor, trayendo el recuerdo de los movimientos fascistas dados en otro contexto. Si bien su acción se limita al medio laboral y al debate periodístico, parece ser claro exponente de la opción global de "la Misión" en el período; de su opción por la represión de todo movimiento popular independiente del gobierno y competitivo con éste. A la vez, se ofrece a los sectores populares uha alternativa de cooptación que no amenace los ejes de una poi ítica económica, que ante la crisis hace decrecer el ingreso real de los trabajadores. La CTRP y el MLR actuaron plenamente articulados en 1974 y 1975. Las denuncias, aisladas en un primer momento, tomaron cuerpo a fines de 1974 expresándose con gran intensidad en diversos planos de la escena política. Si es obvio que la lucha en la cúpula y en el aparato burocrático viene de antes, los meses de noviembre y diciembre de 1974 y el mes de enero de 1975 expresan la más alta tensión pública de esta lucha poilítica. Para entonces no es ya lucha secundaria en el seno del gobierno, sino la lucha principal al interior de éste, donde se definen los términos de la correlación de fuerzas que obviamente conlleva un contenido ideológico y poI ítico que constituye para cada tendencia, un proyecto alternativo e incompatible. La lucha poilítica así planteada condiciona muy diversas decisiones: influye en los sucesos del 5 de febrero, en la formación del Comité de Coordinación de' organizaciones populares, en el lanzamiento del MRP y en la agudización de la pugna expresada en los diarios. Tiene especial impacto en la escena poi ítica, agudizando la tensión y la represión. El ambiente poi ítico se estrecha aún más y para muchos actores de la escena, incluso del propio gobierno, se percibe en concreto y muy cerca la presencia de una alternativa poI ítica cal ificable gruesamente de fascismo. Las acciones del MLR y la CTRP se expresan particularmente en la quiebra de sindicatos. Un amplio debate periodístico se produce en torno a la quiebra del sindicato minero de Marcona, acción en la que evidentemente participaron organismos del Estado aliado del MLR y que concluye con la afiliación del nuevo sindicato a la CTRP, previa desafiliación de la CGTP. Puede no ser la única acci.ón de este tipo, pero sí la que alcanza mayor resonancia 61 (229). Se produce cuando ya el debate sobre el MLR ocupaba lugar prioritario en la prensa reformada. Para entonces la identificación de la CTRP y el MLR, negada primero, se hace obvio. Ello se expresa en preguntas sobre la CTRP y sobre la financiación, apoyo y conducción del MLR 62 . en reclamos

61 "Los diarios Informan sobre la captura del local sindical de Marcona, por parte de miembros del APRA y del MLR, que habrían sido apoyados por la dotaci6n de la Guardia Civil de la zona. Los días 30 y 31, hay informaci6n en el mismo sentido, lo que motiva que algunos diarios env íen corresponsales a la zona, para tener una información más clara". CRONOLOGIA POLITICA. Hechos Nros. 3038, 3051, 3068,3072. Págs. 1093, 1151, 1163, 1165.

62 En Expreso, Guillermo Sheen Lazo, titula su columna ("8 horas") "EL MLR REPRESENTA AL FASCISMO" Y señala: "Los dirigentes del MLR -no Expreso- siguen afirmando descaradamente que de all í nacl6 la CTRP, y que por tal razón es el brazo político armado, no solamente de esa central, sino del proceso revolucionario, inclusive. La dirlgencia del MLR está conformada por dirigentes de la Federación de Pescadores y por un señor Riega, que se dice Asesor Laboral del Ministerio de Pesquería. ¿Quién los organizó y con qué dinero operan?, nadie lo sabe. pero lo cierto es, que este grupo tiene gran capacidad de movllizaci6n y se desplaza por todo el territorio". CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3030. Pág.

1090.

para que la CTRP se defina 63 en agresivas respue'Stas del M L R acusando de comunista a todo opositor y en amplios editoriales de casi todos los diarios. Para el M LR los ataques que recibe son los mismos que recibe la CTRP y sólo pueden darse por quienes apoyan a la CGTP y por tanto, son definidos como procomunistas. El ácido comentario de un periodista de "La Prensa" refleja los términos de esta discusión:

"De tunantescos y demoníacos cripto ayayeros calificó el Comunicado del Movimiento Laboral Revolucionario (aparecido en eso ta semana) a quienes han osado cuestionar los métodos y el significado de esta entidad. Tras esta andanada ideozoológica, se ha reiterado el manido argumento de que detrás de los ataques al MLR, se oculta la conspiración de un determinado partido político. La semana pasada presentamos una síntesis de las principales organizaciones que venían recusanao la acción del MLR. De una no profunda observación de las mismas no es difícil darse cuenta que se encuentran inspiradas por diversas ideologías y posiciones frente al proceso revolucionario. Insistir nuevamente en el manido argumento de la gran conspiración resulta, pues muy poco original. Sí; resulta alarmante la pretensión de este Movimiento de erigirse en guardián y censor del "falseamiento y la distorsión" de la línea liberadora del Proceso Revoluciona rio" 64 En enero de 1975 varios diarios editorializan contra el M L R. "Contra la violencia sindical" titulará Correo 65 , que se enfrenta decididamente al MLR, junto con Expreso y La Prensa, en acción necesariamente articulada con una dilas tendencias en el gobierno. En apoyo del MLR se expresará rápidafTIente "Ia Misión", a través del nuevo Jefe del SINAMOS, General FAP Pedro Sala Orosco 66 . La CTRP poco después alentada por estas declaraciones y otros hechos, hará pública su adhesión al MLR 67 que para en- tonces parece presentarse como el posible partido del Gobierno. En efecto, para entonces "Ia Misión" tiene claramente la iniciativa polftica en sus manos. A lo largo de 1974 la ha ido asumiendo y parece jugar todas sus cartas en enero de 1975, días antes que el General Morales Bermúdez asuma el mando del Ejército y el Premierato. La ofensiva de "la Misión" se facilita por el hecho de controlar directamente los ministerios "políticos" y algunos ministerios "productivos" claves en la relación con los trabajadores (SINAMOS, Trabajo, Interior, OCI, Industria, Pesqueria), a la vez que con

63 CRONOLOGIA POLITlCA. Hecho No. 3033. Pág. 1091.

64 CRONOL.OGIA POL.ITICA. Hecho No. 3083. Págs. 1171 y 1172.

65 CRONOL.OGIA POL.ITICA. Hecho No. 3049. Págs. 1148, 1149 Y 1150.

66 "(Luego de firmar un convenio multlsectorlal"eI Jefe del SINAMOS, Teniente General (r) Pedro Sala Orosco, al ser preguntado

.obllgaclón de apoyar a todo

movimiento que signifique Identificación con el Gobierno Revolucionario), y que sabe positivamente que el MLR se identifica con el

Gobierno. Señala también que los ataques al MLR significan que ese movimiento está creciendo. Al dia siguiente, Carlos Delgado -Director de SINAMOS- al salir de dictar una conferencia declara a "L.a Prensa" que no es posible dar una opinión sobre el MLR en pocas palabras y afirma no haber leido las opiniones de Sala Orosco publicadas ese mismo dfa; al serie mostradas dijo: No SIl 51 serán ciertas. Dio a entender que el caso del MLR es complejo y que una opinión debe ser amplia y documentada. El mismo dfa informa Correo que en una reu'nión de CONACI, el Presidente de la Comunidad Industrial de SETRO, despedido

y rechazar

por la empresa, señala que los trabajadores de su empresa habfan acordado repudiar al ML.R; al diario Ultima

por un periodista de Ultima Hora declara que el Gobierno ve con slmpaHa al ML.R y que

las declaraciones de apoyo del Jefe de SINAMOS al MLR. En la misma reunión Joel Méndez, representante de Plásticos Hartinger

dice que

rechazamos la manifestación pública de Pedro Sala Orosco porque se ha parciaIIzado con el ML.R, con la burguesfa y

con el

Otros comuneros, según la misma fuente, coinciden en los ataques al MLR.

El mismo dla el Comando Nacional del MLR celebra una asamblea, considerada como el inico de la etapa de consolidación de la Infraestructura polftlca de los trabajadores de la Revolución Peruana. Participan representantes de diversos gremios y manifiestan respaldo a Ultima Hora y a su Director Ismael Fr{as. En la reunión se dice que el MLR combatirá a los oportunistas, sectarios, arribistas y falsos apoyadores del proceso. El d{a 22, el Jefe ,de SINAMOS recibe al Comando Nacional del MLR y manifiesta que su Despacho y el Gobierno Revolucionario, apoyan a los organismos que -como el M LR- se identifican con el proceso peruano.

Un dirigente señala

CRONOL.OGIA POL.ITICA. Hecho No. 3103. Págs. 1180y 1181.

67 El dia 28, Ultima Hora Informa que en Asamblea especial la dlrlgencla de la CTRP, se Incorporó al Comando PoHtlco Nacional del MLR, declarando SU plena coincidencia e Identificación de propósitos con esa agrupación. Concurren el Secretario General Antonio Tello Cuya y los dirigentes Leonardo Caballero, Isidro Lurlta, Teodoro Nieto y Samuel Salas, pasando a con.tltulr el Secretariado Nacional Sindical del MLR. Tello Cuya declara que han e.perado el momento propicio y e.t'n con el MLR y .u.lucha Mayor información en CRONOLOGIA POLITI. CA. Hecho No. 3125. Pág. 1193.

ésta es gente con mística revolucionaria, que viene aquí no a pedir, sino a dar cuanto tiene)". '

clara habilidad aprovecha una coyuntura favorable a la poilitica represiva que propicia:

la crisis económica que se avecina, la mayor consistencia del movimiento popular impactado por el alza del costo de vida y la presión empresarial por reducir costos. En la coyuntura de enero de 1975 los militares progresistas parecen jugar todas sus cartas al rol que esperan del nuevo premier que asumirá el cargo el 1o de febrero. Se trata de una pugna en distintos planos, uno de cuyos elementos es la definición del Presidente Velasco. Este optará claramente por "la Misión" en la conferencia de prensa del 29 de enero, brindando un "ierto respaldo al MLR, a la vez que hace declaraciones que propician la competencia política dentro de los militantes del proceso. La versión oficial señala que el Presidente, a la vez que declaraba que el MLR "no es ni será el partido de la revolución" afirmó; "no tenemos derecho a rechazar a una o más agrupaciones de cualquier indole, que quieran apoyar al gobierno". Esta versión de la conferencia de prensa, si bien mantiene el minimo equilibrio necesario entre ambas tendencias -propio de quien es cabeza pendular que debe conciliar hasta el momento en que se define la eliminación de una de las tendencias- expresa una opción del Presidente en medio de uno de los debates más tensos dentro del gobierno, pues los términos eran entonces decisivamente excluyentes. Parece ser, además, que esta versión resultó fruto de negociaciones y filtros posteriores. Se habló entonces de claras diferencias enJas versiones grabadas por los periodistas y la revista Caretas recogió una que resulta mucho más favorable al MLR:

"¿EI MLR? Lo que nosotros hemos dicho es que esta revolución es para todos los nosotros no necesitamos construir un partido político, porque partido significa parte y esto no

y si construimos un partido ¿qué va a pasar? como a la

antigua los que rodean a los miembros del gobierno 'Salen nuevos líderes, líderes de.medio

pelo que abusan y nosotros no queremos eso, queremos que todo el mundo participe de todo, Ese, es un principio de la Revolución: que todo el mundo participe. Pero de otro lado, qué derecho tiene el gobierno para rechazar a un individuo o grupo de

individuos que vienen a abrazamos y quieren damos su apoyo más

tendría el gobierno para decir/es: uNo, señor, no, ustedes no, no aceptamos?

Movimiento Laboral no es de ahora. Es antiguo. En Chimbote había un cierto modo de vivir extraño. La gente se criaba sin finezas de señoritos. Son hombres rudos y sus problemas los resolvían a palos, a balazos, a chavetazos, o a puñetazos, porque así se han criado. Esa gente resuelve sus problemas como hombres a punta de puñetes o a punta de palos. En cambio, hay otros, que por haber'nacido en plumas o ser medio fifís pueden discutir, pueden mentarse la madre y sin embargo resuelven sus problemas a pañuelazos. Este Movimiento Laboral Revolucionario, desea prestar su apoyo más cercano a la Revolución, como anteriormente se,

ha formado el grupo de Trabajadores de la Revolución Peruana. Nosotros no podemos rechazarlos. ¿Con qué derecho? Cómo les decimos uno, porque ustedes son unos criminales, unos fascistas? y quién dice a quién? Hay un sector que los acusa, pero con qué pedigree, con qué base un grupo califica a otro. Si la revolución intentara rechazar al MLR, también debe rechazar al otro grupo. Pero si hemos rechazado al comunismo por qué quiere el comunismo rechazar al MLR. Por qué no conviven, por qué no hacen suya la revolución ciento por ciento y se vuelven todos participantes? La versión oficial modera notablemente la simpatía hacia el MLR, que muestra la versión de Caretas” 68 . En el transcurso de 1975 la lucha de tendencias se agudizará en la cúpula, aunque el enfrentamiento en los diarios no tenga la intensidad de enero y se diversifique

Qué derecho

El

es para una parte sino para

68 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3134. Págs. 1198, 1199 Y 1200.

respecto del tema CTRP - MLR 69 . Es todo el panorama poI ítico el que resulta impactado, haciéndose más violento y ligándose claramente a la crisis económica y la poi ítica que frente a ésta se sigue. Así, I.a CGTP denunciará diferentes atropellos y la violencia patronal 70 ligada al MLR; a la vez aumentará el despido de dirigentes 71 e incluso las agresiones de violencia física 72 . En este contexto, uno de los dirigentes despedidos, que alcanza notoriedad por la prolongada lucha que dio para su reposición, resulta agredido y golpeado por "cuatro desconocidos” 73 . Se trata de Julián Sierra, dirigente que simbolizó la lucha por la estabilidad laboral y que hoy, en nuevo contexto, quizás por ese carácter simbólico frente al cual la burguesía reclama venganza, se encuentra deportado. El debate periodístico y gran parte de los círculos políticos y sindicales podían identificar el desarrollo de esta política de "la Misión" con intereses y planteos del Partido Aprista, que una vez más en nuestra historia parece mostrar "una estrategia y dos tácticas" frente al gobierno. "La Prensa" comenta entonces sobre "la existencia de una línea dura y otra contemporizadora frente al gobierno, al interior del APRA. La segunda sería la cristalización de una posición abierta a la colaboración con el MLR con

.” 74 . Esta opinión se expre-

miras a una futura "apertura democrática" del

sará en 1 975 a distintos niveles. Se denunciará la existencia de una poi ítica pro-aprista en el Ministerio de Trabajó 75 , se señalará al M L R como canal de infiltración aprista en el gobierno 76 (lo que además será reconocido por autoridades del gobierno 77 y se vinculará esta poi ftica laboral a la defensa del capitalismo ante la crisis 78 . En junio de 1975, cuando en el ambiente polftico se trasluce más esta perspectiva, un discurso del General Jorge Fernández Maldonado sintetizará los términos de la tendencia que conforma, en uno de los más duros ataques a la alternativa APRA-MLR-

69 Parece que desde fines de diciembre de 1974 la Oficina Central de Información, toma cartas en el asunto y luego de poner diversas'trabas -que incluyen presiones para despidos- corrige la I (nea de "La Crónica" (La Página Laboral en adelante deberá hacerse en la OCI), y presiona también a La Prensa afectando la columna laboral del periodista J. M. Salcedo. El Jefe del SINADI, cabeza de la OCI, es el Gral. Segura, muy ligado a "la Misión".

70 Señala la CGTP que parecería constatarse un grave retroceso en la política laboral del gobierno, producido por el hecho que numerosos funcionarios mantienen aún viejas concepciones antlobreras y patronales, que los llevan a cerrar las puertas del Ministerio a los sindicatos clasistas y particularmente a los dirigentes de la CGTP"; indica que funcionarios como el Director Superior de Trabajo, Coronel Hardy Montoya: se han referido en diversas ocasiones de manera lesiva a la CGTP y a los sindicatos en lucha, abriendo una peligrosa fisura que favorece realmente a la contrarrevolución" y que estas orientaciones no tienen nada encomún con la Iinea general del ¡;oblerno Revolucionario por lo que pide la intervención directa del Ministro de Trabajo".

C RONOLOGIA POLITlCA. Hecho No. 3238. Pág. 1268.

71 En la Prensa, columna "La Semana Laboral" el Jefe de la Página Laboral, José MarCa Salcedo, comenta: "Coincidiendo con el inicio de discusión de pliegos de reclamos, dirigentes sindicales de la Industria metal-mecánica son detenidos o despedidos de su

centro de labores - En algún caso, la detención se origina en denuncia empresarial (ejemplo: el caso Glbbons, en Chrysler, acusado, de manera Infundada, de apropiación IlIclta de lo que, por convenio sancionado, corresponde a su Sindicato). En otros (ejemplo: Enríquez, trabajador de Moraveco), la detención es por Seguridad del Estado, sin que se dé pÚblica cuenta de los cargos formulados. Esta semana laboral, ha sido rica en pronunciamientos de sindicatos y comunidades Industriales con respecto a estos

casos

denuncias. No se ha conocido por otro lado, de la detención de ningún capitalista que haya sido, por ejemplo, acusado de apropiación 11 ¡cita de utilidades correspondientes a la comunidad laboral o de incumplimientos reiterados de las leyes laborales.

Y, sin embargo, si hay denuncias (cédase, por ejemplo, la palabra a los comuneros de Fundición Callao o a los mineros de Cata

Cañete). En ciertas circunstancias, las coincidencias stjelen desarrollarse. ¿Podremos, cinematográficamente, hablar de meras coincidencias?". CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3304. Pág. 1306.

72 CRONOLOGIA POLlTICA. Hecho No. 3323. Pág. 1317

73 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3283. Pág. 1296.

74 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3503. Pág. 1419.

75 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3354. Págs. 1338, 1339y 1340.

76 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3447. Pág. 1389. Y Hecho No. 3532. Pág. 1433.

77 "El Jefe del Sistema de Asesoramiento y Fiscalización de las Cooperativas Agrarias de Producción (SAF-CAP) de La Libertad, Coronel Rulz Lombardl, rectlflc,a una Información de Ultima Hora, señalando que no es cierto que se apoye la acción dftl MLR, sino todo lo contrario porque ese movimiento "camufla a un conocido partido polltlco". Al dia siguiente, el General Velarde Bozano, Jefe Nacional del SAF.CAP, en conferencia de Prensa, dice que los funcionarios no apoyan ni las acciones ni la polltlca del MLR. Posteriormente, la revista Marka sostiene que el Coronel Rulz Lombardl se ha referido al Partido Aprlsta". CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3560. Pág. 1445.

78 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3483. Págs: 1411 y 1412.

En la circunstancia de la suspensión nacional de las garanUas constitucionales, resulta alarmante la repetición de estas

Misión. Dice textualmente en la ciudad de Ayabaca, luego de atacar a "un sector de

Vanguardia Revolucionaria que ha estado actuando a espaldas de nuestra realidad y que

pretende confundir a nuestros hermanos

"Pero hay otro enemigo, sagaz, sumamente peligroso, con gran poder de infiltración y que pretende introducir en nuestro pafs la farsa de la "izquierda democrática". Ese enemigo es la dirigencia y sectores verdaderamente enloquecidos y febriles del Partido Aprista Peruano". quienes ataquen con el rumor, la calumnia y el activismo fascista a la Fuerza Armada en nuestro país, están atacando directamente al pueblo del Perú en revolución. Todos quienes están enquistados en el aparato estatal y actúan en contra de nuestra causa tienen que tener por seguro que el ojo vigilante de la Fuerza Armada y del pueblo jamás permitirá que sus fines anti-peruanos y contrarevolucionarios tengan el éxito que ellos se imaginan". "Cualquier forma de fascismo o neofascismo que se esconde tras el brazo y la zarpa del aprismo o neoaprismo son, por esencia también enemigos irreconciliables de la causa del Perú, de su pueblo, de su Fuerza Armada y de su Revolución” 79 .

."

CUATRO

Este largo debate en la prensa es apenas visión parcial de la lucha poIftica dada en 1974-75 entre las dos tendencias centrales en pugna. El debate de los diarios no es ajeno a ella, pues se da articulado y a cargo de polfticos que optan gruesamente entre una u otra. En el medio sindical la lucha es más dura: se produce en medio de la violencia de los métodos del MLR, de la propia violencia del gobierno y de la poi ítica agresiva de las empresas. A partir de la pugna con el MLR y de la CTRP, comienza la división de la propia CTRP con el rechazo de su filial de Ancash al MLR y el proceso de quiebra en Lima que se expresa meses después en lo que se conoció como "las cien bases de la CTRP". Durante 1974 la lucha política se hace más explícita y pública a partir de la expropiación de los diarios de circulación nacional. En efecto, en esta medida se expresa también la composición de la cúpula poi ítica, dado que los diarios han de alinearse con una u otra de las tendencias en pugna. Durante el primer año de la nueva prensa los diarios Expreso, La Crónica y Correo parecen agruparse en función de la tendencia progresista, mientras q u e el diario Ultima Hora se encuadra decididamente con los planteamientos de "la Misión". La Prensa se ubica en posición algo ambigua, más cerca de la tendencia progresista -especialmente en su página laboral-, y El Comercio -copado por personal demo-cristiano - sigue la línea bastante personalista de su director que, sin ubicarse expresamente en una de las dos tendencias en pugna, tiene coincidencias y puntos de encuentro con "la Misión". La lucha poilítica se expresa en los diarios, especialmente en lo que se refiere al movimiento popular, particularmente cuando se trata de las organizaciones promovidas por el gobierno. Por ello, se traduce claramente en la prensa la lucha entre las dos fracciones de CONACI, la defensa y el ataque al MLR, diferentes formas de tratamiento a la CTRP y distinto énfasis en el apoyo a la CNA. Sin embargo, en los diarios se traducen mejor los significados de fondo de estas tendencias. Se puede así analizar el profundo y sistemático macartismo expresado, en "Ultima Hora" con el estilo de Ismael Frías y en "El Comercio", con el estilo de Cornejo Chávez. El primero fue el más decidido defensor del MLR, la CTRP y la CR-CONACI, claramente articulado con "la Misión" y atacando directamente a los civiles defensores de la línea

79 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3601. Págs. 1466 Y 1467. El subrayado es nuestro.

progresista, dado que por las reglas del juego existentes no cabía el ataque a los líderes militares. El segundo resultó un eficiente continuador de la familia Miró Quesada, en la parte formal y conservadora de ese diario, aunque partiendo de un apoyo permanente al gobierno. El silencio que don Luis dedicaba a sus principales opositores fue también usado por su sucesor democristiano en diversos asuntos. Con su silencio en temas como el MLR y su apoyo a ministros más conservadores, puede bien ubicarse gruesamente en la opción de "la Misión", aunque con juego propio. En ambos casos, de la misma forma que en la actuación de "la Misión", se agiganta el fantasma del comunismo para defender alternativas rígidas y verticales de relación con el movimiento popular y, en el fondo, apoyar alter nativas más ligadas a la nueva burguesía 80 . En el caso de Cornejo Chávez, su defensa del "sector cooperativo" y el modelo de empresa comunitaria Demócrata-Cristiana que coincide más con las cooperativas que con el proyeclo de sector de Propiedad Social, es un punto de encuentro adicional que Ismael Fridas, desde Ultima Hora, sabrá aprovechar. Distinta será esta perspectiva de la de Expreso que, alineado tras los miIltluos progresistas, viene defendiendo -desde antes de este per(odo- una IlIIrspectiva más abierta de relación con el Partido Comunista y las organizaciones populares no'generadas por el gobierno. Este diario expresa una alter""tlva más amplia hacia la izquierda que no por ello deja de ser claramente dura con aquellas organizaciones que, como el SUTEP, se enfrentan decididaIIIente al gobierno. Es simplista, sin embargo, calificar de comunista la linea de Expreso, hltlntificándola con la posición del Partido Comunista. Es claro que este diario sostiene una politica amplia, de frente, que incluye al Partido Comunista. Pero tenia que ser consciente de que la opción del gobierno no era esa, aunquo en los términos del proceso no resultaba antagónica. Expreso fue claro defensor del régimen, atacó a la oligarqufa ya la pujante burguesía tanto dentro como fuera del gobierno. No se salió, sin embargo, de los parámetros de este y en su seno hubo periodistas de posiciones distintas a la del Partido Comunista. Lo que si es claro en su opción, es el rechazo de toda posición ter- rorista y de muchos confusionismos antiPartido comunista, interpretablescomo nueva forma de anti-comunismo 81 . Esto, en medio de una lucha por radical izar el proceso

80 Una nota es necesaria a estas alturas del trabajo. Analizamos un período en el cual, desde distintos planos, la campaña macartista sirvió para ocultar aspectos importantes de la realidad, deformarla hasta la paranoia y lograr ganar posiciones en la politica del gobierno. En este trabajo ponemos en evidencia el uso de distintas herramientas ideologicas para lograr objetivos muy concretos en el mantenimiento tlol orden establecido. Hacerlos no supone asumir o compartir posiciones ideologicas, y politicas del Partido Comunista Peruano o de otros partidos marxistas - Ieninistas supone sí respetar su derecho de peruanos comprometidos con las clases '' populares, derecho a discutir, polemizar y participar en el sistema politico para cambiarlo. Hace tiempo que la maniquea

posicion que sostiene la derecha (todo abandono del capitalismo es comunismo

en tal o cual país) ha sido desautorizada por la historia. Hace tiempo '.r"bltln que han quedado en evidencia los tercerismos lal

del Dr. Cornejo Chávez) como incapaces de hacer algo más que remozar el capitalismo dependiente.

Como bien dijo Josá Carlos Mariátegui, el Socialismo peruano será' creaci6n heroica de su pueblo; frase que encierra no solo la crudeza del proceso social que lo lleve a cabo, sino la exigencia de superar dogmatismos, sectarismos, anatemas, calcos y copias. historia reciente de América Latina es dolorosamente rica en los resultados de macartismo que usa la clase dominante pera mantener sus privilegios. Se ha llegado a decir que los derechos humenos no tienen que respetarse cuando se trata de comunistas. Se ha llegado a sostener que la violencia de derecha no merece atencion ni represion del Estado porque es solo la reaccion defensiva (anticuerpos) del cuerpo social contra él virus o microbio que significa lá violencia de izquierda quien afirmó esta barbaridad es hoy convalesciente víctima de la violencia que alimento con su sectarismo reaccionario: el ex-Canciller Argentino Almirante Guzzetti. En los últimos años, a la violencia instalada que significa la explotación capitalista de la mayoría de los peruanos en condiciones de opresión y miseria, se agrega la violencia -verbal primero y represiva luego- que se encubre con el macartismo que denunciamos. Sin analizar la realidad y los rasgos de las mayorías populares, los gobiernos les temen ¿instinto de conservación de clase?) y endurecen la represi6n cuando se trata de dirigentes populares, agregando con ello más y más elementos capaces de lIevarnos a una espiral de violencia como la que atraviesa todo el continente. En el fondo de todo ello está la defensa de un orden social decadente que se intenta remozar sin éxito. 81 En la izquierda peruana, desde antes de 1968, se desarrolla una diversa gama de posiciones contrarias al Partido Comunista Peruano que se expresan en los partidos de la izquierda opositora -definidos como marxistas-Ieninistas-, pero no solo en ellos. Estas posiciones parten muchas veces de ex-militantes de ese partido, lo que en muchos casos deriva en "antis" que traen toda la carga subjetiva de las experiencias personales frustrantes y se proyectan a veces mecánicamente, cruzándose con el anticomunismo tradicional del APRA y las posiciones burguesas. A su vez el Partido Comunista Peruano, en claro maniqueísmo,

y no el utopico, sino el ocurrido historicamente

mejor estilo democris

no

(que algunos juzgaron imprudente en varias coyunturas) le granjeó incluso la enemistad de parte del sector progresista llevando, al principio de la segunda fase, a agrias polémicas con parte del equipo del SINAMOS que, vistas en perspectiva, resultaron contraproducentes para la tendencia en que gruesamente se ubicaban. Expreso, por su particular situación de solitario defensor del gobierno antes de la expropiación de los demás diarios y por el rol que tuvo entonces, al llevar a la gran prensa las opiniones y comunicados de amplios sectores- laborales (antes siempre silenciados) se llegó a convertir en símbolo maldito para la burguesía, para los representantes de ésta en el gobierno, e incluso para muchos sectores indefinidos o más propensos a la confusión. Pasará' largo tiempo para que esta evaluación pueda hacerse en forma objetiva, sopesando méritos y deméritos, éxitos y fracasos. Correo fue, en 1974, vocero de sectores progresistas ligados al equipo del General Rodríguez en SINAMOS. Combatió enérgicamente al MLR y sostuvo en 1975, arduas polémicas con Expreso sobre la organización poi ítica. La Crónica resultó a veces vacilante por su dependencia de la OCI, aunque se jugó claramente con la tendencia

progresista en diversos momentos. La Prensa, aunque con contradicciones, tuvo en su página laboral una línea más cercana a Expreso y Correo. Juntos, estos tres diarios y La Crónica pueden ubicarse gruesamente tras la tendencia de los militares progresistas. De esta forma los diarios de circulación nacional se alinean con las tendencias en pugna, pero agregando en cada caso sus propios matices. Esto sucede a la vez que en conjunto mantienen coherencia sobre aspectos vitales para el gobierno, tales como la crisis económica, la política exterior, etc. El panorama se ha de complicar en 1975, conforme se agudiza la lucha politica en la cúpula. Diciembre de 1974 y enero de 1975 son meses de intensa denuncia del M L R por parte de la tendencia progresista. Pero ya en esa época podrán advertirse matices que se desarrollarán luego en la Segunda Fase entre quienes apoyan a los militares progresistas. Signos de rivalidad y diferencias de óptica en la coyuntura pueden observarse entre periodistas de Expreso o La Crónica y periodistas de Correo, o luego (en la Segunda Fase) de Ultima Hora o El Comercio en 1975 y 1976. Correo defendió la tesis del no partido y de una OPRP 82 basada en las organizaciones

sociales creadas por el gobierno (CNA,

.). Expreso reclamó primero la

formación de un partido y luego, en el contexto del anuncio gubernamental creando la OPRP, demandó aceptar la militancia individual. Sin embargo, gruesamente ambos fueron -en este período- parte de la tendencia progresista y tanto ellos como parte de los periodistas de La Prensa y La Crónica fueron calificados de pro-comunistas; primero por Ultima Hora (bajo la dirección de Frías), el MLR, la CTRP y otros actores de "la Mis!ón", y luego por el gobierno en conjunto 83 . En efecto, ya en el mensaje del 28 de julio de 1975. 84 , se aprecia lapreocupación del gobierno y del Presidente Velasco ante el "procomunismo". Este mensaje se sitúa luego del cl ímax de la discusión sobre el MLR y en pleno debate sobre la presencia de infiltración aprista. El gobierno, aunque teóricamente no acepta el anticomunismo, deja de utilizar la simple distinción de no comunista para referirse directamente al pro- comunismo. Este calificativo, tan usado hoy, es aún más ambiguo y se aplica a cualquier

califica de trostkistas o apristas todos estos "antis". Puede verse así un campo más complejo y variado de posiciones más allá de la lucha de actores que se presentan siempre como los dueños de la verdad- que influyen en la escena y deben estudiarse, tanto para clarificar las opciones como para entender como el confusionismo que generan púede ser fácilmente aprovechado por las tendencias más reaccionarias.

82 Organización Política de la Revolución Peruana.

83 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3683. Págs. 1513, 1514, 1515, 1516, 1517 y 1518.

84 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3268. Págs. 1289, 1290; 3326, pago 1318; 3361, pags.1342, 1343; 3483, págs.1411 y

1412.

persona o posición, sin que medie racionalidad alguna más allá de la opción dada en el espectro poilítico dentro y fuera del régimen. Pro-comunista -y su aleatorio "tonto útil" - es algo que no se discute y se aplica a un periodista, a un general o a un obispo sin mayor precisión. Esto pesa en un régimel'! agobiado por la tensión interna, la crisis económica y el temor a la movilización de las clases populares, cada día más claramente afectadas por el alza del costo de vida. En ese contexto, los periodistas que participan en la lucha anti-MLR y quienes más han apoyado dentro del régimen al movimiento popular (identificado en la matriz ideológica con el comunismo) reciben el anatema de infiltrados pro-comunistas, calificativo que se adjudica también pero en voz baja- a los militares progresistas que se enfrentaron a "la Misión" y al MLR, aunque a ellos no los afeétará decisivamente hasta la Segunda Fase. La postergación de la transferencia de los diarios y la autorización para despedir "infiltrados", en este contexto, será expresión de un cuadro poi (tico en el que se da la hegemonia de "Ia Misión". Los nuevos directores 85 sin embargo, reflejarán la politica que también representa la OPRP: es decir, la presencia de todas las tendencias que actúan en el gobjerno. En perspectiva, con este cambio de directores, El Comercio 86 . La Prensa y La Crónica quedarán alineados gruesamente con "Ia Misión", mientras Expreso no cambiará de manos y Correo, junto con Ultima Hora, quedarán en manos de directores que pertenecieron al equipo del SINAMOS. El cambio de Ultima Hora tendrá mucha importancia por la capacidad de articulación que tenCa Ismael Frias 87 . Es evidente que la lucha poi Ctica se centró en este periodo en torno a las relaciones entre el gobierno y el movimiento popular. Aunque los ejemplos sintetizados antes se refieren a las organizaciones generadas por el propio gobierno, esa realidad incluye a su vez, necesariamente, la relación con organizaciones independientes de éste. Las dos tendencias reaccionan en conjunto ante los embates frontales de parte de la izquierda opositora (SUTEP, mineros, por ejemplo), pero incluso en estos casos -salvados los momentos criticos- se encuentra un distinto énfasis en cada tendencia que lleva a actitudes más dialogantes y menos represivas en los militares progresistas, contras- tando con el endurecimiento de "la Misión" dentro de la cual se encuentran, al igual que en tendencias conservadoras de años anteriores, actitudes despectivas y distantes de todo lo que aparezca como "popular", viejo rezago del Estado oligárquico.

CINCO

Aunque la lucha poilitica que analizamos se expresa básicamente en las relaciones gobierno-movimiento popular, es claro que atraviesa 'Casi todas las dimensiones del régimen en tanto que es un enfrentamiento directo de dos Iineas, una de las cuales tendrá que ser eliminada. Serán los actores del gobierno los que puedan precisar los alcances de la tensión en la cúpula, tema constante del rumor, expresado particularmente en la etapa previa a que el General Morales Bermúdezasumiera el premierató. En este trabajo es obvio que son los hechos que trascendieron en la

85 Se ratifica a Cornejo Chávez en el Comercio y a Neyra en Correo. Luis Gonzales Posada. cuñado del Presidente, va a La Crónica reemplazando, a Guillermo Thorndike. Francisco Guerra Garc(a reemplaza a Ismael Fr(as en Ultima Hora; Leopoldo Chiappo reemplaza a Alberto Ruiz Eldredge en Expreso y Gilberto Escudero, Director de El Peruano reemplaza a Walter Peñaloza en La Prensa. Luego de la carda de Velasco, Cornejo Chávez renuncia y es reemplazado por Helan Jaworski. A Gonzales Posada lo reemplaza Luis Silva Santistevan.

86 Con las precisiones antes hechas.

87 El cambio del Director de Ultima Hora tendrá especial importancia por la reconocida capacidad de este polrtico. "La Misión" pierde un importante articulador, dificilmente reemplazable por nombramientos como los de La Prensa y La Crónica. Sin embargo, en una prensa en la que silenciar y PURGAR de infiltrados es lo decisivo, "la Misión" no es la principal afectada. LO IMPORTANTE ES QUE YA ENTONCES VELASCO VE CON DESCONFIANZA A LOS QUE "la Millón" CALIFICA DE PRO-COMUNISTAS O TONTOS UTILES, incluyendo a los militares que lo acompañaron el 3 de octubre.

prensa los que sirven de base para articular un análisis mayor. En este sentido, es preciso referirse a otros hechos que se observan en la escena oficial, siendo expresiones de la lucha entre tendencias y a la vez fruto de las conciliaciones resultantes. Así, los sucesos del 5 de febrero dan ocasión para que las dos tendencias actúen en función de sí mismas, tanto en la interpretación de los hechos como en las alternativas de acción que dichos hechos ofrecen. Para la tendencia que definimos como progresista fue evidente que el Partido Aprista estuvo detrás de los acontecimientos. Así lo expresaron los diarios en claro debate con última Hora, alineada con "la Misión” 88 . Este hecho se produce en un momento de alta tensión en la lucha poi ítica, cuando el MLR pareda cobrar influencia decisiva con apoyo, aunque apareciera distante, del propio Presidente Velasco. Desde antes, la vinculación aprista del General Tantaleán -visto como mentor del MLR- era comentada en medios políticos y lo's métodos bufalescos 89 del MLR, así como su mensaje ideológico apoyado en el macartismo, hacen recordar conocidos métodos apristas del pasado. Por todo ello, más allá de los editoriales periodísticos, en la coyuntura, las acusaciones al APRA cobran un significado interno propio para ambas tendencias. La posibilidad de una relación con el APRA,.a partir de "la Misión", confirmaba para la otra tendencia la presencia de un proyecto capitalista de nuevo cuño, populista en su relación con las masas y .freno definitivo de toda alternativa de cambio real. "La Misión", a su vez, vería un fantasmagórico comunismo por todas partes y entendería que el ataque al APRA era simple táctica de la tendencia opositora. El Presidente Velasco, aún en su rol pendular pero optando por "la Misión", acusará al Apra en su mensaje 90 presionado por las evidencias y relaciones lógicas que le ofrece una de las tendencias (incluyendo fotografías tomadas por varios diarios), Sin embargo, ninguna medida represiva, ni investigación a fondo se implementa entonces, quedando gradualmente relegada la inicial evidencia 91 .

SEIS

En torno al 5 de febrero queda planteado directamente el problema de la organización política. Ya antes el temor a que el MLR fuera la opción partidaria del régimen estaba presente. Aunque Velasco declara el 29 de enero que no es ni será el partido de la revolución, en la coyuntura es clara la posibilidad de que lo sea bajo otro nombre o cobertura brindada por el gobierno y "la Misión". Por ello todo el debate y las

88 CRONOLOGIA POLITICA. Hechos Nros. 3179, 3190. Págs. 1226 y 1235.

89 "Búfalo" Barreto fue un conocido matón aprista. Desde entonces se identificabúfalo y bufalesco con la intervención violenta (cadenas, manoplas, agresión física de distinto tipo) características de toda una época del APRA en el movimiento obrero y en la Universidad.

90 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3203. Pág. 1240.

91 Hay demasiadas coincidencias en este hecho: el origen es la huelga de la Policía. En esta institución se asegura una antigua influencia aprista, anterior a este régimen. En los desmanes participan estudiantes apristas -e~peciaJmente de la Universidad F. V illarreal que controlan los apristas hace muchos años- y las fotografías tomadas por los diarios permiten reconocer por lo menos a un importante agitador aprista en rol central. A su vez ninguno de los diarios cercanos a "la Misión" (Ultima Hora, El Comercio) es agredido a pesar de'estar sus locales en medio de los disturbios. Es claro, sin embargo, que en este hecho hay otros actores que no están bajo control del APRA, a partir de la situación misma. No se ha seña.lado la presencia de otras fuerzas, pero se ha hablado de "Iumpen", de expresión genérica y espontánea del pueblo golpeado por el alza de precios. Todo esto es cierto pero, sin el APRA, resulta una explicación bastante inocente. Hace poco el General Velasco (Caretas No. 512 de 3 de febrero de 1977) agregó un nuevo elemento: la acusación directa al Comando Militar (Generales Vargas Prieto y Rodriguez Figueroa) de demorar la salida estrictamente militar -tanques y policía militar-, motivada por supuestas intenciones gol pistas. Es indudable que desde entonces la pregunta central está en cómo pudo dejarse una ciudad de más de tres millones de habitantes sin protección policial durante por lo menos dos dias. También parece improbable que ya entonces estuviera en definición el golpe contra Velasco, a pesar de que era notoria su opción por "la Misión". Sólo siete dias antes habia apoyado al MLR, pero aceptando concesiones en la versión oficial. Parece demasiado pronto para que sus compañeros de 7 años se enfrentaran decididamente a él, como se comprueba al realizarse su destitución sólo seis meses después. Las desconfianzas si parecen ir en aumento, pero van a concretarse entre febrero y agosto.

decisiones seguirán marcadas por esta pugna. El rechazo total al Comité Coordinador de Organizaciones Populares y el lanzamiento del Movimiento de la Revolución Peruana (MRP) 92 parecen estar marcados por esta situación, aunque en el rechazo que

el gobierno hace a estas dos iniciativas hay otros factores presentes. En efecto, en el primer caso se trata de una iniciativa que reúne, no sólo a los cuadros generados por

el proceso (CNA, CTRP, CONACI, CR-CONACI,

de trabajadores que apoyan al gobierno pero son controladas por el Partido Comunista y el Partido Demócrata Cristiano (CGTPCNT) además de otras organizaciones de barrios, estudiantes, etc. Si bien se trata de una organización de coyuntura, que sólo se fijó metas de apoyo en la emergencia 93 , podía ser el germen de una organización de mayor alcance, justamente por el valor de haber tomado la iniciativa. El rechazo del gobierno expresa una opción inalterada a lo largo de todo el proceso: no aceptar más iniciativa política que la oficial en todos los que apoyan al gobierno 94 . Esto es contradictorio con declaraciones expresas del propio presidente el 29 de enero 95 . En esa coyuntura significa que retiene la iniciativa el MLR, única

agrupación generada sin acuerdo global del gobierno, pero que se mantiene con apoyo de una de las tendencias y al parecer del propio Velasco. Si en el rechazo de este comité puede estar presente el temor a la infiltración de partidos poi íticos, en el rechazo al Movimiento de la Revolución Peruana (MRP) el problema es más nítido. Se trata de una declaración hecha casi exclusivamente por funcionarios del gobierno (hay un sólo dirigente sindical) 96 , siendo todos "militantes de la revolución peruana". El gobierno responde que "la conducción política del proceso sólo puede radicar "en el gobierno de la revolución", señalando nuevamente los peligros de infiltración. En esta respuesta se expresa, no sólo la obvia necesidad de retener en el gobierno la conducción del proceso, 'sino una forma particular de conducción que no deja a sus cuadros civiles mayor espacio poi ítico que el rol de funcionario, asesor, periodista o promotor. Por ello, para formar la OPRP se constituye una Comisión de Ministros 97 , y luego ésta, por designación 98 , conforma un Comité Provisional que incorpora civiles de todas las tendencias -desde el MLR hasta Expreso que existen dentro del gobierno. Un verdadero "Ring de Box" se presenta como organización poi ítica, ratificando que la conducción se reserva a la cúpula, la cual reproduce esta composición. Todo este período está marcado por la pugna entre tendencias y el agotamiento no sólo económico sino poilítico del régimen. Se explicitan más claramente las limitaciones de la política económica y el llamado modelo de desarrollo, a la vez que se expresan antiguas limitaciones políticas que hacen incapaz al régimen de una apertura que articule una base real de apoyo popular. Sin duda era ya un mal momento para buscarlo por el impacto de la crisis-, pero ni eso pudo intentarse. El ya irracional temor a la infiltración, junto con no pocos rasgos de conducción vertical, son elementos que muy n ítidamente configuran las limitaciones politicas del régimen.

.) sino a las centrales

92 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3188. Págs. 1231, 1232, 1233,1234 y 1235

93 CRONOLOGIA POLITlCA. Hecho No. 3182. Págs. 1228'y 1229.

94 Ya hemos hecho referencia antes a este rasgo castrense de todo el proceso, según el cual los civiles y las organizaciones de base que apoyan deben someterse a una conducción poi ítica total, sin margen de iniciativa propia. Casos similares se dan en la formación de los Comités de Defensa de la Revolución, en el propiO SINAMOS y en esta coyuntura. En este caso, es la cúpula del gobierno la que se reserva la iniciativa. En ella hay tendencias, pero para adquirir legitimidad se debe llegar a decidir, es decir a un acuerdo. El devenir del proceso deja menos margen a estos acuerdos y de hecho "la Misión" toma la iniciativa fuera de los márgenes formales (el MLR no sale como decisión de la cúpula, es parte de una poi ítica de hechos consumados). Ello es avalado por Velasco en lo que es un indicio de su opción, casi al mismo tiempo que niega aval a las otras iniciativas.

95 Que en su versión oficial abre las puertas a la actuación de partidos dentro del proceso, tema que es levantado por los diarios que se enfrentaban a "la Misión", para compensar el respaldo recibido por el M LR.

96 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3188. Págs. 1231, 1232, 1233, 1234 y 1235 97 La Comisión está integrada por los Generales Sala Orosco, Graham, Fernández Maldonado, Tantaleán, Ritcher y el Contralmirante Jiménez de Lucio. Salvo Graham y Fernández Maldonado todos se identifican con "la Misión".

98 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3693. Págs. 1527 y 1528.

SIETE

Es en este contexto que el espacio 'poi ítico se estrecha aún más ya que el gobierno sólo puede responder con palabras o con represión a sus' opositores poi íticos. Esta oposición se ensancha por el desgaste del gobierno, los efectos de su política frente al movimiento popular (ejemplificada en los extremos que representan el MLR o la Comisión Reorganizadora de CONACI) y el impacto del alza del costo de vida, cada vez más notorio en la economía de los sectores medios y populares. En este cuadro la burguesía se siente fuera de juego por falta de representantes poi íticos propios, pero sus elementos más lúcidos pueden observar desde el balcón el desgaste del gobierno, a la vez que incentivan con sus voceros personales y prensa semanal- el anticomu- nismo del régimen, su lucha interna y el auge de "la Misión". Los lazos con ésta no se limitan al posible rol del APRA: se dan directamente con los sectores empresariales que reclaman más medidas de protección y defienden resquicios que permiten la sobrefacturación para declarar menos ganancias, lo gran una menor carga tributaria sobre las utilidades de las empresas y otros beneficios que se expresan en la política económica. Más nítida puede verse esta acción en la notoria articulación que existe entre el MLR, los empresarios en conflicto y el Ministerio de Trabajo. El conjunto, así, muestra deterioro y estrechamiento de márgenes. La respuesta es cada vez más la represiqn directa. Ello se incentiva con acciones inmaduras de parte de

la

oposición de izquierda, que llevan a romper las negociaciones en el caso del SUTEP

o

a utilizar el asalto a la ESAL -hecho por el grupo armado Vanguardia Revolucionaria

Poi ítico Militar-, como arma contra la izquierda en su conjunto, sin hacer distingos 99 . La represión, selectiva y ambivalente 100 se agudiza, así, aunque no alcance punto de comparación con el resto de América Latina de entonces. El espacio poi ítico se cierra aún más dejando al gobierno como actor casi monopólico, aunque esta característica no sea tan notoria como la habida entre julio y diciembre de 1976. En este contexto político cobrará particular relieve la declaración de los Obispos de la Iglesia Católica respondiendo a las preguntas que el gobierno formulara sobre la participación popular. La meridiana claridad de ese documento debió llamar la atención de los gobernantes que tanto usaron del macartismo como elemento encubridor y que proclamaron su inspiración en el Cristianismo para la realización de su proyecto poilítico. "El temor y la oscuridad del momento presente encierra la tentación de medidas fáciles

y totalitarias que serían la negación de la libertad y dignidad humana. Se suele identificar

totalitarismo con ateísmo. Conviene hacer las necesarias distinciones, pues han existido y existen regímenes políticos de carácter totalitario que legitiman su existencia con motivos religiosos y etiquetas cristianas. Por el contrario, hay regfmenes de libertad y democracia que no se confiesan cristianos. La iglesia ha denunciado la violación del derecho de libertad religiosa por ver en este derecho el ejemplo cualificado de todas las libertades humanas. Ha condenado los totalitarismos que pretenden invadir hasta la intimidad sagrada de la conciencia. Pero el derecho de libertad religiosa se sitúa dentro del conjunto vasto de todos los derechos del hombre. Por extensión, la denuncia de la iglesia se refiere no sólo a la violación de los derechos religiosos sino de

99 El Comunicado del Ministerio del Interior culpa al partido Vanguardia Revolucionaria de una acción que realizó un grupo antes separado de él: VR-PM. Más alládel caso, estos hechos se utilizan contra la izquierda en su conjunto. CRONOLOGIA POLITlCA. Hecho No. 3584. Pág. 1450. 100 La represión cubre siempre la oposición de izquierda y la oposición de derecha, distinta de la aplicada en la Segunda Fase, que sólo reprime a la primera.

todos los derechos del hombre, y señala a quienes violan estos derechos aunque digan

justificar con el cristianismo tal violación. La característica fundamental del estado totalitario no es el atefsmo, sino la violación de los derechos del hombre en general. Esta violación se debe al hecho de que un grupo social se arroga la totalidad del poder polrtico como auténtico y legitimo representante del interés del pueblo sin permitir ninguna confrontación, real y abierta de su gestión poI ftica con el pueblo que dice representar. Pues bien, sería intolerable que la actual coyuntura del pafs condujera hacia un estado totalitario cuya justificación aparente fuera prevenir la manipulación popular por grupos o partidos a los que se califica de ateos y se suprime por ello, la garantía de los derechos humanos más elementales. Por fidelidad al hombre, a todo hombre, por fidelidad a los pobres

y marginados de nuestra sociedad, por fidelidad al Evangelio anunciado por el Señor Je- sús, no podemos permitir que el nombre.de lo cristiano sea usado para legitimar la violencia o represión" 101 . Esta declaración sobre el candente tema de la participación popular fija el nivel

principista del documento episcopal:

"La iglesia ha señalado los Iimites en los que debe ser entendida su contribución al problema de la participación popular. El carácter netamente polftico de este tema demanda también una respuesta muy concreta que no es competencia de la iglesia. Pero la situación presente, en la que el tema está siendo debatido, obliga a la iglesia a una toma de posición” 102 . El documento, sin proponer modelos, señalará con precisión los problemas centrales de lo que supone una opción popular -es decir con y por el pueblo- en contraste con la simple manipulación de este pueblo. Su texto resulta meridianamente claro en la lucha dada entre tendencias del gobierno en esta etapa:

"No deseamos que se acuse a la iglesia de ser utópica y no tener sentido de realismo político. Quizá lo más característico del momento presente es el temor, en los conductores del proceso, del vacío de poder que podría darse en la transferencia de la conducción del proceso desde la Fuerza Armada hacia el Pueblo". "Pero por muy fundamentado que pueda ser el temor no puede ser éste el que influya en la decisión de medidas a tomarse. El temor impide ver con claridad los actores del proceso; lleva

a confundir al pueblo con los manipuladores de éste, a reprimir indiscriminadamente tanto las

justas reinvindicaciones populares como las maniobras de grupos interesados en manipular al pueblo. Más que nunca es necesario un sereno discernimiento de la situación poI ítica y de sus principales autores" 103 . Pero los obispos, en su análisis, van más allá de señalar los peligros del presente. Recuerdan al gobierno que la iglesia "no bendice modelos" ni se identifica con el capitalismo, limitándose a defender los valores y derechos de los hombres, particularmente de los pobres. Le señalan, además, que éste es el patrón de medida y el sentido de todo cambio real:

"La iglesia ha denunciado el carácter antihumano del capitalismo por buscar el provecho y la utilidad individual sin responsabilidades sociales. Ha señalado también la posibilidad de modelos socialistas si se respetan valores fundamentales como los de "Libertad, de responsabilidad y de apertura a lo espiritual que garantizan el desarrollo integral del hombre". (Octogésima Adveniens, 31). Nada podemos objetar pues a aquellas transformaciones que permiten a los trabajadores el acceso real a la decisión y propiedad de la tierra en la que

101 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3478. Págs. 1409 Y 1410. Los subrayados son nuestros

102 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3478. Pág. 1410.

103 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3478. Págs. 1403 a 1410.

trabajan; a los medios de comunicación e instituciones educativas la contribución en crear valores para una sociedad diferente". 104 .

Este documento se hizo público bastante después, a fines de 1975; pero el gobierno lo analizó entonces 105 . Refleja aspectos medulares de lo que estaba en juego. La lucha poi ítica expresa en todo este período el desgaste de un régimen que habiendo cambiado mucho de la sociedad que encontró no es capaz de cambiar él mismo, de alterar su carácter aunque sea en parte sustantiva, siendo así que el mismo avance del proceso señala como alternativa un salto cualitativo o un lento y definitivo retroceso y deterioro. La alternativa puede no haber sido factible por el proceso institucional y el carácter del gobierno, pero se dio y en ese entonces hubo actores que lo vieron claro junto con otros que no lo percibieron y muchos, y fuertes, que optaron por políticas para no cambiar.

4. LA RESULTANTE

La lucha, política entre "la Misión" y los militares progresistas concluye con el golpe institucional del 29 de agosto de 1975 que derroca al Presidente Velasco y elimina del gobierno a los ministros conocidos como "la Misión" 106 . Este cambio es, sin duda, mucho más definitivo que las resultantes de períodos anteriores; tendrá efectos decisivos en el régimen poi ítico, en los intereses que asume como propios y las políticas que implementa. La coyuntura poilítica anterior al golpe del 29 de agosto presenta una imagen realmente sombría. La hegemonía de "la Misión" ofrece en perspectiva un gobierno que se torna cada vez más totalitario y fascistizante. Debe afrontar una seria crisis económica y un cuadro de aislamiento internacional. Su alternativa económica ante la crisis tiene una relación de continuidad con la ortodoxa poilítica económica de todo el proceso. Pero al estrecharse los márgenes, debe recurrir al pragmatismo tradicional con medidas que reduzcan aún más el consumo popular e incentiven la inversión privada; afrontando la protesta popular con decididos intentos corporativos que, en la dinámica de los hechos, agudizaban la poi ítica totalitaria y represiva, a la vez que alen- taban las acciones de corte fascista que representaba el MLR. Las reformas pasan así a un necesario segundo plano.

Esta realidad es visualizada por muy diferentes actores del proceso poIítico. Está presente en la preocupación de las revistas y elementos lúcidos de la izquierda; está presente en los militares progresistas que lo afirman expresamente en palabras del General Fernández Maldonado desde fines de junio 107 ; está presente también en la preocupación de los Obispos de la Iglesia Católica que hemos citado extensamente. La deportación de 29 personas el 5 de agosto pertenecientes a casi todas las tendencias poi fticas- simboliza bien el clima político del momento, al que se ha llegado, paso a paso, a lo largo de todo el periodo 108 . Tras esta escena de crisis hay varios elementos explicativos en la coyuntura. Se ha llevado la lucha de tendencias hasta un límite de ruptura. La crisis institucional de la

104 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3478. Pág. 1406.

105 CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3478. Págs. 1403, 1404, 1407, 1408,1409 y 1410. 1405, 1406,

106 El General Tantaleán es invitado al retiro; el Almirante Jiménez de Lucio se retira a su solicitud. El General Sala Orosco, ya en retiro, renuncia al SINAMOS. Los Generales Segura yZavaleta regresan al Ejército a ocupar oscuros cargos administrativos.

107 Ver páginas 173 y 174, de este capitulo.

108 En recientes declaraciones, el'General Velasco dijo al respecto: que dichas deportaciones se llevaron a cabo a pedido de los comandantes generales de las tres armas. (Ver Caretas No. 512. Lima 3 de febrero de 1977).

Fuerza Armada se expresa en ella y el gobierno. La situación económica y el cuadro internacional reducen el margen de juego politico. El aislamiento del gobierno es total frente a una población golpeada e incomunicada que lucha por impedir un mayor, deterioro de su nivel de vida. Examinaremos brevemente algunos de estos elementos. La lucha política entre "la Misión" y los militares progresistas ha llegado a su Iimite. Se ha roto la relación entre el Presidente Velasco y los militares que desde el 3 de octubre lo acompañaron en todo el proceso. La ruptura se produce a partir de la opción de Velasco por "Ia Misión". Este hecho se da gradualmente y no se visual iza hasta el final de este período, pups el presidente cumple un rol pendular de equilibrio que confunde al observador 109 . Es evidente que esta relación había dado estabilidad al presidente, a pesar de la lucha poi hica habida en el gobierno durante todo el proceso. La constatación de esta ruptura empuja a los militares progresistas a una alianza con otros militares para eliminar a "Ia Misión". En ella ven la negación del proyecto poi ítico que aspiran a implementar e incluso, ya en el corto plazo, encuentran la posibilidad de ser reemplazados en los mandos militares que controlan. Este cambio, si bien no se deduce directamente de la lucha poi ítica descrita en la escena, viene condicionado por ella y sólo así logra explicar algunos elementos del curso anterior. Es el dinamismo que alcanza "Ia Misión" con apoyo del Presidente Velasco el que hace visualizar a otros factores, como problema inmediato, una alternativa totalitaria y fascistizante. El avance de "la Misión" fuerza nuevas alianzas que hacen posible el golpe del 29 de agosto; en esa acción están presentes los militares progresistas junto con una amplia gama de oficiales "institucionalistas" que parece representar en términos más o menos gruesos el General Morales Bermúdez. Sin conocer la iniciativa -en los progresistas o los institucionalistas es claro que los segundos tendrán hegemonía. Es claro también que el golpe hace reingresar en un primer piano a la Marina, desplazada en el período anterior e institucionalmente enfrentada con Velasco y toda alternativa progresista. El nuevo contexto coloca asía los militares progresistas en desventaja que no lograrán superar en la segunda "La Misión" había quedado aislada en este período, al igual que el Presidente Velasco. El aislamiento de la Fuerza Armada es explicable por la enfermedad del presidente y la poca vinculación de "la Misión" con los mandos militares. Este aislamiento es mayor respecto del pueblo, incluidas las organizaciones creadas por el gobierno y sus cuadros "militantes". El desgaste de la lucha polftica interna es notorio y a pesar de que "la Misión" retuvo la iniciativa por más de un año no logró articular apoyo masivo alguno en tanto que sus organizaciones, verdaderas entelequias, descansaban totalmente en el apoyo oficial y resultaban incapaces de atraer a sectores populares reales. De alguna manera una tendencia anula a la otra en la relación con el movimiento popular y dejan en el período la sensación de una poi ítica global de manipulación y opresión que aisla al gobierno en su conjunto. En el golpe del 29 de agosto insurge lo que desde un tiempo atrás se denominaba como "militares institucionalistas". Su ubicación en funciones castrenses hace más difícil que pueda analizarse este sector como se hizo con las tenqencias de cada período. Parecen ser expresión de la crisis institucional a la que se ha hecho referencia en varias partes de este capítulo. Incluyen como reclamo prioritario la demanda de una conducción más institucional del gobierno, la preocupación por lo que significa el

109 Algunos observadores políticos discrepan de esta afirmación y niegan que Velasco optara por "la M1116n" confundiendo las concesiones que correspondían a su rol de cabeza pendular, con la opción que asume personalmente. Parece haber suficientes elementos en los hechos y declaraciones como para afirmar que optó por "la Mision", encontrando incluso semejanzas con la actuación de Velasco en períodos anteriores respecto a las tendencias que logró derrotar, mientras no llegaba el momento adecuado para dar el paso decisivo

aislamiento internacional y los problemas de la defensa nacional; recogen una suma de pequeños y grandes resentimientos por lo que en años recientes ha significado para la institucionalidad castrense la lucha de tendencias 110 ; está obviamente influida por los términos de la lucha ideológica y la campaña macartista de los últimos años. En "la Misión" y el llamado personalismo de Velasco parecen simbolizar el núcleo de toda esta oposición silenciosa pero actuante dentro de la Fuerza Armada. Hay, sin embargo, elementos más profundos que luego se verán más claros: es la opción poi ítica misma, las contradicciones de clase visibles en los sectores medios, el temor a lo popular y una enorme variedad de posiciones poi íticas conformistas con el statu quo, lo que irá saliendo a la luz en momentos en que la conducción poi ítica y económica del país es realmente difícil. El liderazgo de los "institucionalistas" está representado en el Comandante General del Ejército, General Morales Bermúdez. Oficial prestigiado en la Fuerza Armada, ha trazado la poi ítica económica del gobierno militar, dejando el cargo antes de que la crisis se haga evidente. Desde el 10 de febrero de 1975, al asumir el cargo de Primer Ministro, ha conducido personalmente la coordinación de los "Ministros de la producción", exponiendo en julio de ese año el primer paquete de medidas para asumir la crisis económica, antes negada. De trayectoria moderada, no avalaba, al parecer, la actuación poi ítica de "la Misión" y ello parece constituir la base de la alianza con los militares progresistas 111 . Caben muchas preguntas sobre los términos de esa alianza -dada en términos castrenses- y sobre el margen de juego que quedaba a los militares progresistas. Con el golpe del 29 de agosto parece haber un cambio central en la cúpula del régimen político. En todo el período anterior la Junta Revolucionaria que integran los tres Comandantes Generales del Ejército, la Marina y la Aviación, prácticamente no sesionaba al margen del gabinete, como organismo colegiado de gobierno. En la segunda fase, el Genera1 Morales Bermúdez será un Presidente de Junta, que conduce el gobierno compartiendo con los comandantes el nivel máximo de decisión. Ello limitará, de entrada, el poder de los militares progresistas, que no tienen acceso a la junta. Ello significará, además, que desde el 29 de agosto, la Marina desplazada y enfrentada al velasquismo reingresa al primer plano del poder, planteando con co- herencia su opción conservadora. Esta resultante política cambia así las fuerzas que se debaten en el poder. El solo hecho de tener que recurrir a un nuevo golpe, hará que el gobierno recurra a la diferenciación con la Primera Fase para legitimarse. Si la coyuntura anterior se caracterizó por una fuerte represión, se iniciará ahora una "primavera política" que reabre las revistas clausuradas, permite el regreso de deportados y desmonta poco a poco la maquinaria de "la Misión" en las organizaciones populares. En los primeros meses de la Segunda Fase el gobierno procurará convencer a la izquierda de que la revolución continúa: a ello lleva no sólo la permanencia de los militares progresistas en cargos importantes, sino los discursos del presidente 112 la convocatoria al Frente de

110 Nos referimos a problemas derivados de retrasos en ascensos, tipo de cargos públicos o militares asignados, retiros forzados, etc., pero también a problemas más globales como el enfrentamiento con la Marina por la caída del Almirante Vargas Caballero, por la estatización de la pesca y otros hechos posteriores.

111 Su trayectoria austera lo hacía representar también la posibilidad de un rol moralizador en el gobierno, donde ya entonces se

señalaban discutibles manejos atribuidos a personajes influyentes. En el caso EPSA y en acusaciones referidas al Ministerio de Pesquería se comentaban este tipo de manejos. Parece ser éste otro punto de coincidencia con los militares progresistas.

'

112 El Presidente Morales Bermúdez califica de "so¿lallsmo peruano" al proyecto que aspira a real'izar la Fuerza Armada desde el poder, cosa que nunca antes el Presidente Velasco había hecho, limitándose a hablar de inspiración en valores humanistas, socialistas, libertaríos y cristianos. Así lo hace en CADE 75, el 16 de octubre de ese año donde además de criticar la poi ítica de

industrialización seguida y la total dependencia del capital extranjero que tiene nuestra industria sostiene:

Defensa de la Revolución 113 Y algunas medidas referentes a la Reforma Agraria y la Propiedad Social 114 . Sin embargo, lo más nítido, conforme avanzan los meses, será la iniciativa política retomada por los representantes políticos tradicionales de la burguesía, en muy diversos frentes; desde la prensa, las organizaciones gremiales y el gobierno mismo irán señalando el rumbo que debe seguir la Segunda Fase. En perfecta orquestación, reclamarán como solución a la crisis económica y como condición para aumentar la producción: la reforma de la Comunidad Laboral, la supresión de la estabilidad laboral, nuevos incentivos a la empresa privada, la represión del movimiento popular al que responsabilizan de la crisis económica-, la purga de infiltrados en el gobierno y la prensa reformada y, finalmente, la defenestración de los militares pro- gresistas 115 . Esta ofensiva de la burguesía que cambia la correlación de fuerzas en el gobierno, no puede entenderse sólo como un hecho coyuntural, ni sólo como suma de errores de los actores poi íticos. Es consecuencia de la confluencia de factores estructurales que tienen larga presencia en el proceso poi ítico y condicionan la crisis del proyecto poilítico militar. Por ello, aunque se ha dado un cambio político que elimina a "Ia Misión", el freno a las reformas que ella simbolizaba se mantiene y la poi ítica económica se endurece aún más, conforme avanza la Segunda Fase. En ello tiene importancia la opción poi ítica que representan los militares que encabeza el Presidente Morales Bermúdez, pero se pueden ver también los límites del proceso de cambios realizado, al no enfrentar aspectos realmente estructurales de la economía y de la relación con las mayorías populares, aspectos en que la conciliación resulta imposible, más aún en situaciones de crisis. En efecto, la desventaja de los militares progresistas no proviene sólo del juego de posiciones o de elementos del régimen poi ítico. El aislamiento del gobierno en general y de "Ia Misión" en particular no es sólo fruto de su poi ítica represiva y autoritaria. En ambos casos la crisis económica que el gobierno negó por mucho tiempo y que luego admitió, exagerando los factores internacionales, acentúa él deterioro del proyecto poi ítico de la Fuerza Armada en el poder. Afrontarla en términos coherentes con su discurso ideológico hubiera implicado un replanteo tal de la poi ítica económica que afectara a la burguesía moderna, industrial y urbana, en el corto plazo y no sólo en la utopía. Programar las importaciones industriales, racionalizándolas en función de las necesidades populares: impedir la fuga de divisas por sobrefacturación y otros tantos recursos; declarar la moratoria unilateral de la deuda externa 116 ; hacer avanzar las

Se trata de construir paulatinamente una nueva economía. con un sustento auténtlcamente socialista, sin dañar la exigua base económica sobre la' que hasta hoy se asienta el país, pero al mismo tiempo, despoJándola de sus opresiones e Injustas connotaciones Inherentes a su esencia capitalista" (Ref. CRONOLOGIA POLITICA. Hecho No. 3881. Pág. 1643). Más explfcitamente aún lo reitera en Puno el 3 de noviembre, al decir: "Hemos escogido la ruta del socialismo, pero de un socialismo peruano producto de nuestra propia realidad, producto del sentir "

(Ref. CRONOLOGIA POLITlCA. Hecho No. 3921. Pág. 1665). Este

último discurso se produce días después del retiro de los Generales José Graham y Leonidas Rodríguez. junto con lo cual se anuncia que asumirá el premie rato y la Jefatura del Ejército el General Fernández Maldonado. Meses después, el Presidente explicará que deja de usar la palabra socialismo porque se presta a inconvenientes interpretaciones.

113 Esta convocatoria parece en un principio como algo más amplio y autónomo que la OPRP. aunque luego se precisan sus límites y finalmente se desincentiva hasta desaparecerla en la práctica. Así se interpretó en la prensa de entonces.

114 Específicamente el D.L. No. 21333 que reduce el mínimo de inafectabilidad a 50 Hás. en la costa, el D.L. No. 21304 que crea el Sistema de Propiedad Social (SINADEPS) incorporando con voz en el Gabinete al Jefe de ese organismo y el D.L. No. 21317 que permite convertirse en Empresa de Propiedad Social a las empresas agrarias que lo aprueban por mayoría.

115 CRONOLOGIA POLITICA. Hechos Nros. 3216 (Pág. 1595); 3912 (Pág. 1689) Y3914 (Pág. 1660).

116 En varias ocasiones se ha criticado este planteamiento como descabellado y se ha usado cierto chauvinismo nacionalista para señalar que el Perú es "buen pagador". Es fácil decir eso cuando se paga con el hambre del pueblo y no con la austeridad real de los que tienen más. No formulamos aqui un planteo económico alternativo, sino nos limitamos a reproducir los elementos surgidos en la escena politica, con todos sus límites. Pero si es preciso señalar que la moratoria no es una medida aislada y supone el replanteo de toda la politica seguida. No es una medida ideal o deseable, sino una decisión limite cuando se ha endeudado tanto al pais y en plazos apremiantes que no corresponden con la posibilidad de tener fuentes inmediatas de divisas. Tomar una medida asi supone que la politica económica no puede esperar nuevos préstamos e incluso debe prever la posibilidad de trabas y

profundo de nuestro pueblo anhelante de justicia social

Comunidades Laborales y las Empresas de Propiedad Social sin trabas, replantear toda la poilítica agraria: eran medidas discutidas ya en ese entonces aunque no ampliamente. Probablemente, en la coyuntura no hubieran evitado una crisis porque habría que repensar las grandes y costosas inversiones hechas, así como replantear la poi ítica de industrializacion, que continúa bajo el esquema caduco de la sustitución de importaciones en términos que han fracasado ya en otros países del continente. Pero un proyecto poilítico distinto que no se sustente en simples caricaturas de participación y que parta de algunas medidas, por lo menos, dirigidas a aliviar la situación concreta actual y no futura- de los sectores populares, podría haber sido la alternativa. No se dió. Suponía un salto cualitativo en el gobierno y también en la Fuerza Armada. Chocaba evidentemente con la institucionalidad militar a la que el gobierno se aferraba como única base de sustento real y enfrentaba de plano al gobierno con los intereses actuales de la burguesía nativa y del imperialismo. Estas no son entelequias teóricas: ni frases "clissé" a las que se recurre cuando no hay explicación 117 . Son intereses concretos que lucran incluso con la crisis, que defien- benefician sus intereses como soluciones "técnicas" y "objetivas" que son "las únicas" que pueden hacer salir de una crisis. El gobierno en los períodos estudiados definió reformas estructurales vitales, pero no replanteó en su base la polftica económica. Descansó en el crédito externo, los incentivos a la inversión privada y el reclamo de inversión extranjera, también inferior y más cara que la esperada. Su intento de hacer compatible lo antagónico funciona mientras un ciclo de expansión permite márgenes de juego en la coyuntura y produce crisis cuando el mismo desarrollo de las polfticas implementadas, además de las coyunturas de precios internacionales, crean las llamadas brechas. La crisis, en ese sentido, reclamaba una nueva polftica económica o la aceptación de las soluciones ortodoxas liberales, o sea los incentivos que la burguesía requiere para invertir más donde quiere y como quiere -y aumentar su rentabilidad-. Frente a esta opción, presente en todo el período, el gobierno no se define plenamente, posterga y agudiza los efectos por ejemplo con los subsidios - y no sale de los términos clásicos de politica económica, salvo en el discurso. Es en la Segunda Fase, con la crisis en sus expresiones más crudas y directas, que la opción ortodoxa y liberal será tomada ante la impotencia de los militares progresistas que no llegan a ofrecer alternativas claras en materia económica. Como todo en poi ítica es dinámico y procesal, ellos mismos serán arrastrados del poder como condición, al menos simbólica, de la opción definida en materia económica. Ya en el período 1974-75 se planteaba un "alto" a las reformas para "aumentar la producción", como si la crisis fuera simplemente un problema de "quantum". Ese cuadro estructural favorecfa a "la Misión" en la correlación de fuerzas, presentando

embargos. Ello, a su vez, supone problemas a la polltica industrial - que hoy obliga a importar más y más insumos y maquinarias para bienes no esenciales para la mayoria de la población - Por tanto, exige también en este rubro planificación real, reubicación de trabajadores, reconversión de capacidad instalada y otros pasos que afectan las ganancias de las empresas. Todas estas observaciones y muchas más que requerirán de largo estudio y debate, apuntan a un hecho rea.l: la moratoria no impide la crisis. Es sólo parte de una distinta politica para afrontarla, que supone comprender que la alternativa de desarrollo real no está fuera del pais ni coincide con los intereses imperialistas. Supone un nivel de autarquia, parcial posiblemente, rigido en cuidar lo que importa y basado en los recursos humanos y materiales propios. Exige sacrificios a amplios sectores medios acos: tumbrados a consumir productos con alta proporción de insumos y tecnologia importada. Son sacrificios reales y costosos pero con sentido. No son sacrificios sin esperanza de salida, ni son medidas para incentivar más ganancias al gran capital -mayoritariamente extranjero-, a costa de un pueblo que se pauperiza cada vez más. Lo que está presente en esta afirmación es así el cuestionamiento de la direccionalidad del Estado y su politica económica, aunque no sea éste un trabajo especializado en la materia. Entre las muchas preguntas que se formulan al proyecto está el sustento social mismo del Régimen, donde se expresan sectores medios ubicados en los aparatos de Estado (burocracia, tecnocracia, Fuerza Armada) y donde la burguesía logra una cada vez más coherente representación politica. 117 Aquí recordamos un tema muy difícil de tratar por desinformación, pero obviamente presente: los problemas geopolíticos y las amenazas de conflicto militar hacia un país aislado en un continente que en esta época reúne la mayor concentración de dictaduras profascistas de todo el siglo.

como utópica a la tendencia contraria. Es que sólo con represión del movimiento popular podía imponerse una poi ítica económica que baja sustantivamente el ingreso real de los trabajadores, sin alternativa. No cabe la "competencia" en un cuadro tan agudo que afecta a las mayorías populares en forma concreta, sin siquiera poder demostrar que los grupos de poder se afectan igual. Con este cuadro, a partir de marzo de 1976 se observará cómo las declaraciones del gobierno cuya iniciativa se reduce cada vez más acogen las demandas más duras de la burguesía y, en sucesivos pasos, implementan las medidas poilíticas, económicas y militares que ese cuadro demanda. Concluye la "primavera" inicial y el "Estado de Emergencia" permite controlar toda protesta popular. El retroceso en las reformas es incluso mayor que lo que "la Misión" pudo plantear. La represión es "selectiva" y "preventiva", mostrando la capacidad del Estado de desarticular en el corto plazo toda protesta popular. No todo es coherencia y sería erróneo ver en perspectiva que luego de julio de 1976 no hay fricciones y reacomodos en el poder. Aun los reclamos de la burguesía no son plenamente satisfechos, y es mucho más difícil seguir la escena oficial en el nuevo cuadro. Deberá hacerse con el rigor y la seriedad del caso.