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Clase Dominical 01-24-10

Tema: Como los cristianos demuestran su amor y misericordia


Texto Santiago 2:

Intro: La clase pasada hablamos de la manera de mostrar el amor y la misericordia, que es una característica del
creyente verdadero, Santiago es un libro que nos enseña a vivir la vida cristiana practica, entre esa vida practica
nos enseña que “hacer acepción de personas” es un pecado, y que nosotros nos somos llamados a hacer así,
por el contrario nos enseña la misma Palabra de Dios que debemos tratar a todas las personas por igual, no
importando su condición, es la manera de manifestar el amor que Dios ha derramado en nosotros por su Espíritu.
En esta clase aprenderemos la importancia que tiene la fe acompañada de acción, y la implicación que conlleva
el no actuar de acuerdo a lo que profesamos.

Santiago 2:8-11
8
Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;
9
pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.
10
Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. 11Porque el
que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas,
ya te has hecho transgresor de la ley.

La clase anterior mencionamos que Dios le dio al pueblo judío una ley, que contiene 613 preceptos para
observar, Amar al prójimo era parte de esa ley, como lo afirma el autor de esta carta, el mismo Señor Jesús lo
menciono en Mateo 22:38-40 que los dos primeros mandamientos eran la base para el cumplimiento de la Ley,
que son el amar a Dios y el amar al prójimo, y que la Ley y los profetas dependían de estos dos mandamientos.

Por lo cual, hacer cualquier distinción entre las personas es cometer pecado, es decir, nos volvemos
transgresores de la voluntad de Dios cuando no obedecemos sus mandamientos, ya que en cada mandamiento
esta expresada la voluntad divina, y cada mandamiento esta respaldado por la autoridad de Dios, así que al
desobedecer nos rebelarnos contra la autoridad y la voluntada de Dios. No importa cuan tan bien cumplamos en
otras áreas, si hacemos discriminación en el trato a las personas, hemos actuado contra la voluntad de Dios y
quebrantado Su ley.
12
Vv.12 Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

La Palabra de Dios nos manda a que nuestras palabras deben estar acompañadas de acciones, no basta
solamente con hablar, la expresión que utiliza Santiago, “así hablad, así haced” primeramente esta en modo
imperativo, es decir, se nos esta mandando, que lo que decimos este acompañado de acciones.

Inmediatamente nos deja saber desde que perspectiva debemos de mirar nuestra vida, como los que hemos de
ser juzgados por la ley de la libertad. La traducción más próxima para la palabra “habéis” es; estar a punto de…
eso significa la palabra “melo” en su idioma original, es decir, la palabra de Dios nos dice que estamos a punto
de ser juzgados. Santiago tiene en mente el inminente retorno del Señor Jesús, lo que se conoce como la
segunda venida. Nosotros al igual que el tenemos que considerar esta verdad.

Cuando habla de ser juzgados, no esta hablando de un juicio para perdición o condenación, la Palabra de Dios
nos deja saber que cada uno de nosotros, como creyentes en Cristo Jesús, hemos de comparecer ante el
tribunal de Cristo para dar cuenta de nuestras obras. El apóstol Pablo, en sus cartas hace mención de esto en
dos pasajes claves.

2 Corintios 5:10
10
Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba
según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Romanos 14:10
10
Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos
compareceremos ante el tribunal de Cristo.

Es importante aclarar que la referencia a lo que hayamos hecho sea bueno o sea malo no esta relacionado con
pecados, sino con obras que hayamos hecho, por las cuales recibiremos recompensa o perdida en el día que
estemos en este tribunal. Así que debemos tener cuidado como nos conducimos, especialmente en el trato los
unos a los otros, no juzgándonos ni menospreciándonos. Esta verdad debería cambiar dramáticamente la
manera como vivimos, porque nuestras acciones serán evaluadas por el Señor.
La ley de la libertad o la ley del Espíritu de vida en Cristo, mencionada por Pablo en Romanos 8, es esa ley que
nos ha librado del pecado, y de la muerte, es el Espíritu Santo dándonos la capacidad para vencer al pecado y
obedecer la ley de Dios, es esa ley en la cual el temor desaparece, y nos da la libertad de obedecer la voluntad
de Dios, la cual tiene su base en el amor de Dios, ahora por el Espíritu Santo y por el amor que produce en
nosotros es que con libertad y por amor al Señor obedecemos voluntaria y libremente la ley de Dios.

Vv. 13 13Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa
sobre el juicio.

La misericordia de Dios se ha manifestado a nuestras vida, y El espera que nosotros actuemos de la misma
manera, el ser misericordioso tiene su recompensa, pues es una ley reciproca, es decir el misericordioso alcanza
misericordia [Mateo 5:7] por el contrario el que no hace misericordia, no se hará misericordia para con el.

Santiago 2:14-16
14
Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15Y
si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16y alguno de
vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo,
¿de qué aprovecha? 17Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Aquí el autor enfatiza la importancia de la fe que se manifiesta por medio de la obras, no tiene provecho esta
clase de fe la cual no es respaldada por las obras. Hace una pregunta ¿podrá la fe salvarle? Ahora, es necesario
hacer las aclaraciones pertinentes, pues muchos tienen dificultad con esta porción de la palabra. Primeramente
la mejor traducción es la dada en la NVI o la BDLA. Las cuales traducen así; ¿podrá esta clase de fe salvarle? Es
decir la fe que no se manifiesta por medio de las obras.

Santiago pone un ejemplo claro para reafirmar lo que viene diciendo; cuando alguien esta en una verdadera
necesidad y solamente le deseamos que su necesidad sea suplida, pero no le damos lo necesario para su
sustento, ¿de que aprovecha? A este tipo de fe Santiago le llama “fe muerta” es decir una fe estéril por estar
ausente de obras.

I Juan 3:17-18
17
Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón,
¿cómo mora el amor de Dios en él? 18Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en
verdad.

El apóstol Juan maneja el mismo concepto que Santiago, en cuanto a la manifestación de lo que profesamos y el
hacer. Toma un ejemplo parecido de un hermano que esta bien acomodado económicamente, y mira la
necesidad de otro hermano y cierra contra el su corazón, es decir, no teniendo compasión y misericordia para
proveerle para sus necesidades.

Pregunta ¿Cómo puede morar el amor de Dios en el? Es decir, este profesa que el amor de Dios mora en el, si
realmente el amor de Dios morara en el, se manifestarla en que abriría su corazón para con su hermano, esta es
una fe que va acompañada de las obras.

Todo lo contrario a esta fe que se manifiesta en obras, es decir que amamos a Dios de los dientes para afuera,
es decir, de labios solamente, de lengua, no sinceramente, por lo cual enfatiza que la manifestación de nuestro
amor y misericordia, o nuestra fe manifestada por medio de las obras, sea de hacer, es decir, de acción, y en
verdad o verdadera, que sea veraz.
18
Vv.- 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe
por mis obras.

Esta frase importante marca la pauta para la correcta interpretación de este tema, Santiago hace mención de un
hombre que dice “tener fe”, no afirma que el hombre tiene fe sino que el dice tenerla. Este tipo de fe sin obras, es
una fe racional, intelectual, carente de un compromiso activo a la obediencia práctica. Es una fe muerta, carente
de obras, es una profesión vacía y no corresponde a la fe salvadora genuina.
Se facilita mas mostrar la fe por medio de las obras, pues estas, respaldan la fe del que la profesa, que el que
profesa fe y no la muestra por medio de las obras.

Vv.- 20 20¿Más quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21¿No fue justificado por las obras
Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

La afirmación de Santiago sobre la justificación por medio de las obras no contradice la enseñanza del apóstol
Pablo, en el sentido de que Abraham fue justificado delante de Dios solo por gracia a través de la fe y nada mas,
como lo afirma en Ro. 3:20, 28 o Ga.3:6, 11. Es muy sencillo tener claro todo esto, si consideramos que la
justificación de Abraham de la cual hace mención el apóstol Pablo, tiene su referencia en Génesis 15, donde
Dios le hace una promesa y creyó a Dios y le fue contado por justicia. No hizo nada mas, solo creer.

La referencia de Santiago a Abraham tiene su base en Génesis 22, donde Abraham fue probado, y paso la
prueba, cuando estuvo dispuesto a ofrecer a su único hijo sobre un altar, al cual no sacrifico, pues Dios le dio un
carnero para sacrificio, por esta obra de Abraham Dios declaro; Ya conozco que temes a Dios por cuanto has
hecho esto. Es decir esta obra, demostró la autenticidad de su fe. Santiago al igual que Pablo cree que la
justificación del hombre depende de Dios y no de las obras del hombre, esto es claro en el 1er. capitulo v. 17 -18
22 23
Vv. 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se
cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
24
Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

Termina afirmando que la fe va de la mano con las obras, estas no pueden estar separadas, actúan en conjunto
de lo contrario es una fe muerta. Santiago declara enfáticamente que la fe de Abraham se completo cuando el
obedeció a Dios, ahora notemos como cita la Escritura y declara que la justificación de Abraham, la cual fue por
la fe, tuvo su cumplimiento cuando el actúo.

Miqueas 6:6-8
6
¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con
becerros de un año? 7¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi
primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8Oh hombre, él te ha declarado lo
que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Una vez aclarado la importancia que tiene la fe y las obras, volvemos al tema que nos ocupa, podemos hacer
todos los actos religiosos, engañándonos a nosotros mismos, como lo menciona en el 1er. Cap. El peligro de la
religiosidad nos puede llevar a actos externos y vacíos, lo que nos pide el Señor es; un compromiso espiritual de
todo corazón que produce buenas obras, como la conducta correcta, hacer justicia, amar misericordia, y
humillarnos ante nuestro Dios.

Efesios 2:8-10
8
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras,
para que nadie se gloríe. 10Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales
Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Nuestra salvación es por la gracia de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús y en su obra redentora en la cruz
del Calvario. Todo esto es un don de Dios, para que nadie pueda gloriarse, así que somos producto de Dios, es
decir, hechura suya, creados en Cristo para las buenas obras que el ya preparo para que caminásemos en ellas.

Así pues andemos en esa esfera de la propia actividad de Dios, manifestando el amor, la misericordia, la
mansedumbre, el perdonarnos los unos a los otros, que no tengamos más deuda que el amarnos los unos a los
otros y así cumplir la Ley de Cristo.