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:PC'\-0~, bo\\6.~ CDÓ.: . -.::- -- . TAO ; - DISEÑO GRAFICO Dis. Ind. Cristina Gordillo

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DISEÑO GRAFICO Dis. Ind. Cristina Gordillo de Rogé

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ARTURO GARCIA ASTRADA

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de Rogé ,, 1 l ! 1 ARTURO GARCIA ASTRADA ,_ - ~- D --- .

MULTI

EDITORA

de Rogé ,, 1 l ! 1 ARTURO GARCIA ASTRADA ,_ - ~- D --- .

CORDOBA

REPUBLICA ARGENTINA

©copyríght by Arturo García Astrada 1984. MULTI EDITORA -Córdoba- REPUBLICA ARGENTINA. DERECHOS RESERVADOS

©copyríght by Arturo García Astrada 1984.

MULTI EDITORA -Córdoba- REPUBLICA ARGENTINA.

DERECHOS RESERVADOS

Prohibida la reproducción total o pardal no autorizada por el EDITOR en cualquier forma que seat idéntíca o modificada, escríta a máquina o por fotocopiadora y en cualquier sístema de impresión.

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Pnmera Edición- Diciembre 1984.

- 1era reimpresión Mayo 1986.

Hecho el Depósito que marca la Ley 11723.

Impreso en Argentina. Printed in Argentine. ISBN 950-9571-00-8.

MULTI EDITORA

Avda. 24 de Setiembre 761·" sop,' "16" (5000) Córdoba, -República-Argentina.

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INDICE

 

Página

7

PROLOGO

 

9

ACTITUD FILOSOFICA PRESOCRATICOS Y SOCRATES

23

 

47

PLATON

 

67

ARISTOTELES SAN AGUSTIN Y SANTO TOMAS

91

DESCARTES

-

' .

107

SPINOZA

129

LEIBNIZ

 

-

'

'

'

-

143

.

.

- .

.

.

.

.

.

KANT

163

HEGEL

199

MARX

235

COMTE

259

NIETZSCHE

279

ORTEGA Y GASSET

HEIDEGGER

EPILOGO

315

353

411

PROLOGO

. Este libro es fruto de la grabación de clases diCtadas durante varios períodos lectivos en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Uníversidad Nacionál de Córdoba. De esas·grabacíones fÚeron suprimidas algunas repeticiones .Y las respuestas aclaratorias a las pre-

guntas formuladas por los alumnos, pero fue respetado ese cru;ái:ter de exposición oral y no escrita que en ellas puede advertirse: Poi· cier-

to que no todos los autores fueron. tratados en

capítulos de San .Agustin, Hegel y Heidegger son' la síntesis de sendos ·

seminarios allí dictados. En el desarrollo· de las clases he procurado ser fiel' a lo qué con- sidero ·que un curso de Introducción a la filosofía debe tener tomo

posibilitar que los· áhimnos que recién indresan

a la Facultad se enfrenten y vayan familiarizándose con los grhndes problemas que el hombre, a· cierto nivel de su desarrollo intelettuaí, meludiblemente se plantea. También he procurado que las inter],reta- ciones que daba de los grandes pensadores estuviesen fundadas en sus propios textos, cuya lectura invariablemente hacia, señalando ·;a mis alumnos que aquéllos permiten una siempre renovada relectura y pro- fundización'. En· filosofía escuchar en forma directa la palabra ile un pensador es illgo absolutamente insoslayable y por nad~ reemplazable. Creo, además, que en ese intento de primer contacto y progresiva fa- miliaridad con los grandes temas del pensamiento debe ponerse eSpecial cmdado para evitar que ese intento se transforme en un subreptidio dar al alumno una determinada respuesta, ya elaborada y acondicionada para su fácil aceptación. Todo escolarismo fllosófico es mortill para la mosofia porque falsifica lo problemático, que es lo propio cte ella, en una fórmula defmitiva y dogmática. ·

primordial Tmalidad:

un solo curso~· Los

!.

.

8

8 INTRODUCCION A LA FILOSOFIA Al comenzar a pensar, el hombre no debe sentirse comprometí- do

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

Al comenzar a pensar, el hombre no debe sentirse comprometí- do con ninguna teoría, que siempre _es una interpretación de la realidad, sino comprometido únicamente con la realidad misma. Pero es induda- ble -y sí no la enseñanza universitaria seria innecesaria- que al alumno debe mstrumentárselo de la mejor forma posible para que esté capacita- do de interpretar, con su propio esfuerzo, esa realidad. Y para lograr este objetivo debemos reconocer que no hay otro instrumento para el pensamiento que el pensamiento mismo. Por ello es necesano hacer co- nocer al alumno las grandes interrogaciones y las grandes respuestas que en el desarrollo histórico, el pensamiento, por intermedio de los grandes pensadores, ha ido formulando. Nuestro propósito es, pues, ofrecer estas formulaciones que resultan paradigmáticas en la medida que son situaciones límites que se le abren al pensar en su derrotero y que como tales constituyen coyun- turas ineludibles en la presente altura de los tiempos. En medio de ellas, con ellas y contra ellas, se lleva a cabo la gran tarea del hombre que es el filosofar. Esta actitud inicial de apertura critica hacia los grandes pensadores, que en el fondo no son sino eslabones del gran proceso del

pensamíen to humano, tiene para nosotros, americanos, un nivei aún

mayor de radicalidad. Porque si es cierto que debe tener validez generaí el hecho que al comenzar a pensar el hombre no debe comprometerse con ninguna respuesta ni con ninguna interpretación, en el caso del americano, esa validez tiene un fundamento aun más profúndo porque ninguno de los momentos de aquel proceso nos pertenece ni puede identificarse con lo americano. El hombre amencano se siente extran- jero frente a toda forma cultural y nada en el mundo de la cultura lo compromete. Por ello su honzonte no tíene límites y su apertura debe ser total. Pero aquel sentirse extraño frente a cada uno de los momentos que l~ cultura ha ido protagonizando y la mhospitalidad que quiZá expenmentemos hacia ellos, no debe ser sino un reto para que de noso- tros smja nuestra propia respuesta. Para lograrlo no hay otro medio que adqumr los elementos, las categorías y los instrumentos que son ya patrimonio del hombre planetario. Munidos de ellos, pero no compro- metidos ni alineados en ellos, estaremos capacitados para iniciar nuestra tarea.

_,

'

estaremos capacitados para iniciar nuestra tarea. _, ' ACTITUD FILOSOFICA Quizas sea una: ingenuidad que en

ACTITUD FILOSOFICA

Quizas sea una: ingenuidad que en nuestro pruner contacto con la filosofía pretendamos dar una defmición de ella. Más plausible pare- ciera ser que tratemos de acercarnos a ella por medio de un rodeo, o de sucesivos rodeos, por medio de los cuales. penetremos en la actítud humana que la filosofía supone. Porque podría suceder- que la filoso- fía no fuera tanto un conjunto de conocimientos que pudieran transmi- tirse objetivamente, sino, fundamentalmente, una cierta actitud ante to- do conocimiento. posible. Hay una dimensión del hombre, el pensa- miento, que -lo obliga frente a una presencia, frente a la mmediatez de cualqUier cosa que se presente añte él, a no conformarse con ella smo a buscar su fundamento, a buscar la ausenc¡a que se ¡;_scon_Cl_e_cte_- trás de toda presencia. Ciertamente el pensamiento da testimoruo de lo que esta presente ante el, pero con ese testJmomo su tarea no termma sino que se mterroga por esa presencia y por las posibles causas de que esa presencia exista. Y ese no conformarse con la simp_k_Q_@_!ien_cjª, ese interrogarse, constituyen lo Qropio de la actitud filosófica. Hay, pues, en el comienzo de ella un renovado negar lo inmediatamente pre-

sente en búsqueda- de su fundamento. De este no la especulación filo- sófica llega a lo más íntímo, a lo más entrañable de las cosas, del mundo ,'y del hombre. Ella es, entonces, un radical hacerse cargo de la angustia ! y el asombro de nuestra existencia. Es un silencioso descender hasta

/ el asombro_d_~q_u_e nosotros existamos el que nos objj_gª-a_inte_rrog_ar:_y

.:

\ a intel!_~garnos.

\_

Un hecho cotidiano de la vida humana es que exista un mundo,_

que en ese mundo existan cosas, y que en medio de esas Co§_S_JlO_sgtros_ existamos. Pero esto, que es tan cotidiano, este estar en el mundo ro- <i_ea<!o de cosaJ_y siendo testigo de ellas, no siempre llama la atención

--·---

!O

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

_dJ'l_h_mn_bre"

el mundo? ¿Por que

existimos nosotros? ¿Qué sentido tiene el que existan cosas? ¿Que sentido tiene el que exista un mundo? ¿Que sentido tiene el que exísta-

mos nosotros? Fíjense ustedes la profundidad que tiene este mterro- garse, el cual nos compromete a nosotros mismos. Nosotros estamos

¿Por

qué_exís_t_en

cosas?

¿Por que existe

In_clu.ídos_eJ1~saJJregunta; es decir que

la respuesta que ¡meda darse,2_L

- es_qu.e_pjl_ede_dars.e una respuesta a esa pregunta, es algo que mcumbe pr,ofund_a.J11_ente_al hombre~De modo, entonces, que ese preguntarse

es antenor, en importancia, a cualquier otro preguntarse.

La· unportancia de la pregunta: ¿Por que existimos nosotros?

sobre cualquier. otra pre-

gunta porque es lícito conjeturar que el fundamento o sea el Ser hubie-

ra podi.do-:-perrnanecer encerrado y descansando sobre SI mismo sin _Luncíar 'ñ1 proy_edar una multitud de cosas, una multitud de entes.

¿j>orquéy.xj~ten cosas?, tiene una prioridad

digamos que la ·pregunta

fundameñt.iCaeJaTílosoTía;la

pre--esÜ -l.atienctÓ-en-cada uno de los grandes pensadores, cualquiefii sea la respuesta y cualquiera sea el desarrollo que se .le hayan dado a

que tendremos siempre presente y Siem-

Enunciándolo

con

palabras de Heidegger,

f

,
,

esta pregunta es: ¿Por gué es en general el ente y no más bien la nada? La pregunta fundamental de la filosofía está mentando a la relación de la rri11il:iplicidad de ]as cosas, de los entes y de cada ente en l'articulár d'erltrü' de esta multipiÍCldaafrente a la umdad aenundamen- to de esos entes, a la unidad del Ser ya que todos ellos son, todos partí- ' cipan del Ser. Sin embargo, a· pesar de este carácter radical, fundamental de la pregunta, no siempre, evidentemente, el hombre se la formula. No , ~"-­ relarormula cuando el hombre tiene un trato superficiaL con las co- '<'~"·, sas, cuando pasa ante ellas de un modo trivial y resbalando _sobre • "··~o ellas cuando Íascosas no le hablan y''-éfriotra'ta de que las cosas le h-¡¡:-' bien, sino que simplemente las usa. -------De modo entoñces, que no Sieml're esta pregunta· fundJ!.lll.e.nJa.I se hace pn~sente al hombre. Pero, hay ciertos momentos,.ciertas situa- ~··~'."•':

=

.

-

;~-~~

-ciones (iUe siguiendo -la nomenclatura de un hlosofo con!_em_I?_!?!

áneo,

---=~~e_:·'"

drriamos que son slfüac10nes hrrutes en las cuales la pregunta se ll!lpone

necesariarñente. Es decir, que se rompe esa inéffi'erencm nuestra ante las

cosas, esa incffferencia ante e] asombro de que los entes sean y )apre- guntaporsl'mísrria;-porsüpropio pesO, está-aeJanfé-ñuestro-ffigieñao u!iaposili'le re5puesta. ¿'Cilá1es son, por ejemplo, esos momentos? Uno de ellos es el estado de deses~Jeracion. Desesperacion al sentirnos anonadados frente

¡,

ACTITUD FJLOSOFICA

11 (i¡

1

a la pérdida de sentido de cosas en las cuales habíamos confiado[ y aun J'aperdida de sentido de nuestra VIda y del mundo todo. DesesperaciÓn ante la. perdida de un ser quendo cuya ausencia ahonaa ntlcstra!el'fe-=. xión sobre-la fugacidad de la existencia. Tal cosa sucede, por ej'1mplo, en las coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre donde ve a la vida del hombre en su tránsito hacía la muerte y dice que: 1

'

i

1

"Nuestras VIdas son íos rios, -que van a dar en la mar,- que es el monr. ·~

i

Otro momento en el cual la pregunta que consideramos funda- mental de la filosofía puede hacerse presente, es en Jos casos e! e m¡nensa aíegi'1a.-Cuando estamos alegres pareciera que todas las cosas cstu~ícran

como naciendo recién. V cm os la existencia de ías cosas en su estado

naciente y

también esas cosas y el existir de esas cosas nos impacta

profundamente.

También esta 2regunta surge. ante el asombro. Ya íos ¡q·andes

Platón y Aristóteles, decían que el asombro era

el comienzo de la fílosofía. Justamente el asombro de que haya cosas

y no>más bien que no hubiera nada. Otra situacJOn hmite;eñ la cual la pregunta puede hacer~e pre-

sente,

·

J

filó.sQ.fos

gnegos,

i

es el aburrimiento, el tediO.

Diciéndolo con palabras de Sar-

tre, la

náusea que nos producen a nosotros las cosas cuando edtamos

enorrnemen te aburridos, y nos preguntamos con un cíerto aesprec10

por esas cosas y por lo absurdo que nos parece su existencia.

. Y finalmente la duda: La duda es otra posible· entrada al ~roble­

roa filosófico. No olviden que Flamlet, el pnncipe de la duda, pecia:

"Tooe or not to be; that's the question" (ser o no ser,. esa es la cues- tión). La fílosofía moderna, con Descartes, se imcía con la duda como

método

msushtmble

para

transitar. por

el

pensamiento

f!TOSófico:-

La pregunta fundamental, es la más profunda porque v.a a la raíz misma de las cosas. No nos preguntamos tanto por la esencm·de las

cosas, el "qué" es una cosa, sino que la pregunta tiene un grado mavor

de hondura, que es la "existencia" de la cosa. Por ello es la mas profun- da y a la vez la mas extensa de todas las preguntas, porque no se 1imita,

no

a una cosa en partJcular, smo que se hace exre~s1va a

todas las cosas. Se hace extensiva a rod1r'la"feaüdac .

se

reduce

l

El horizonte

·de

la

filosofía

es

la

1 otalidad.

Anstoteles,

decía justamente que '"el ob¡eto de la ]llosojta es la 1'ota/idad ;de las

cosas".

No saber en detalle cada una de las partes de esa

l otahdacl,

i

-Sinoel preguntarse por la Totalidad misma.

cosas". No saber en detalle cada una de las partes de esa l otahdacl, i -Sino
cosas". No saber en detalle cada una de las partes de esa l otahdacl, i -Sino
cosas". No saber en detalle cada una de las partes de esa l otahdacl, i -Sino
cosas". No saber en detalle cada una de las partes de esa l otahdacl, i -Sino
,: -·---··-· 1 2 INTRODUCCION A LA FILOSOFIA Ya tienen ustedes una primera diferencia entre

,:

-·---··-·

12

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

Ya tienen ustedes una primera diferencia entre mosofía y ciencia. La ciencia se desentiende con mucho criterio del horizonte de Totalidad, y dentro de ese horizonte de Totalidad recorta un cierto ambito, y lo va a estudtar, lo va a profuñdlzar,lovaa-delimitar de

to_(i_as las otras cosas para acercarse a el en' Urfi!Iorma mqumente. Por

lo

el objeto de las ciencias particulares, de cada una de las ciencias es

parcialJ

, Otra cosa im ortante es que la ciencia, que ha delimitado de la

Totalidad un aspecto de ella, para acercarse a ese aspecto y profun izar- lo y desarrollarlo, lo hace cuando de antemano sabe que puede obtener

una respuesta postttva. Es decrr, que el problema fl_Ue 1:¡ c_tenc.t.a t.tafa, es uno en el cual la solución es posible, y aun es exigible. En cambio en lli filosofía el plantearse un problema es muy distinto de dar una

problema. Muchas veces la actitud de la filosofía va a

~-:~!;'::-:-1·"'-!3.

, tanto, entonces, mientras ef06jetoae)1a lilOSofííieSía!otalíaa<f. -+J;,;.,:;r

S

Q]ución

a ese

ser simplemente expectante. No siempre va a poder encontrar respues- ta a los problemas que se plantea. En cambto la ctencta, cuanaove que un problema no tiene solución, no hene respuesta, lo abandona. Queda,

pues,como co"'!

rnos ¡obtener respuesta. Si yo no puedo, por ejemplo, encontrar una razóndemi.eit'ístencía;;yí_no pue(ío en"_cc!)_tr_aE_U_Il_¡t_:resp_lll'Stjl_'!~lsentido del existir de las cosas, no por eso el problema deja·de ser filosófico. Se hace aun mas tílosoftco; mas acucta y mas nos inctta a.profundizar en éE Ioa_c_iencia, en cambio, lo abandona.

! Por eso es lícito decir que mientras la ciencia se mueve dentro de problemas, la filosofía asume el misterio. Esta distinción entre pro-

blema y misterio es de un f'tlósofo francés, Gabriel Maree!, que yo creo que es valedera y que es accesible para que nosotros veamos esta 'primera contraposíción entre filosofía y ciencia. El problema es algo :en principio soluble, es algo que se ine presenta CQJJJ9_Jlll'l_C_Qsa_ objetiva, que está frente a mi y que fundamentalmente a mí no me a- que el agua hierva a_! DOº o_que hirviera a menos. no es-algo que afecte fundamentalíñen- te mi vida, no es algo que le vaya a quitar o dar sentido a famisnia.' Es decir, que el problema tiene una cterta dtstancta, una cterta le]ama. En

c!!Elbio, el misterio es algo en lo cual yo mismo estoy comprÓmetid;;:

en lo cual la respueS!_~que pueda darse, st es que puede darse respuesta,

no me resulta indiferente a mí. Si la respuesta· al problema de cuáTes

érrenfíctª:-:de)a_yfd_a, _e_s

\la_<l_!_<;_f!er un sentido distinto a si la respuesta fuera otra.

pnvanva

deJ.~líloso.!_¡_a_:~ ambt!.<J

del cual no pode-

fec!¡¡_la_I"~P

ll~stLc&úJ!ei:iiCobteii~~Pcií--e]emplo

q_ll_e

no 1iay-senhdo, va a rep!'rcu_t_l!' en mJ~

!

Por otra-pa¡:te;TaCíeñCiá;-;¡eñesteseñliao;la ciencia paradig-

1

i

'

c.

ACTITUD F!LOSOFICA

13

má tic.a_

Pretende q_ue_Ias_r.e_spuestas

hay_una_exa_~ti_tud en la respuesta deja de lado ei próblema:-Eineoposí- tivísmo de la escuela de Viena dice, por ejemplo, que lo que no se puede medir no existe: quod mensurari nequit non existit.

Pero fíjense que mientras el científico ha dejado de lado el pro-

blema porque no encuentra una respuesta exacta, el hombre, que· está tra~_el no puede dejar ·de segurrse preguntando. No pueñe cortar esa actitud expectante ante el problema. De modo entonces que diríamos nosotros que la actitud de la ftlosofía o la actitud del filosofar es este continuar preguntándose•cuando el científico o cuando

-la matemática o la físico-matemática-, pretende la exactitud .

interrogar sean exactas; y cuañcto-ño

a_su

c.!_~ntífico,

.la_cien~ia(;_iil_ap.,.

O sea que el hombre siente la insuficiencia de toda respuesta científica, fundada y basada en la exactitud. Por otra parte, vimos que la ciencia se detiene en una parcela de la realidad para profundizar en ella y para obtener una respuesta al reto que esa parcela de la rea-

lidad hace a la Inteligencia del hombre. Pero esa parce_la,~_e fragm_l'.Qt.9_

!l.O_b_as!a_al

me

límites, de superar todo lo

!:t_o_m.\lre;

no le basta al hombre con detenerse en u.n Jr.ag-

'!.llá, siemp.rn

e

s.tá tra.tatJ.t:!n

de rompru:

los

ue si nifique una U!niJa_ci.ó

n,_una

v:alla

nt.o

Sie_rnp¡::e_quie.J:!l_ir_m_ás

pensamtento no se conforma frente a ninguna facticidad; es como el tiempo que todo lo devora y nunca se detiene. Esa actitud de proseguir más allá, de romper todo límite, es propia también de la actitud del ftlósofo. Otra diferencia entre ciencia y ft.losofía es que la ciencia, tam- bién con toda legitimidad y justicia, se pregunta por las causas inmedia- tas, o por las leyes inmediatas que están condicionando un fenómeno determinado de esa -parcela de realidad que el científico Investiga. En

camoíoellilósofo no se coñforma con esta respuesta por las causas o perlas leyes mmedtatas, smo que trata de remontarse para mteiTO¡¡ar por el primer fundamento, o causa de todas las cosas. Una vez más se nota este querer sobrepasar, ir más allá de lo inmediato, de la actitud del ftlósofo. ~egunta básica de la ftlosofía es ilimitada en extensión y !).¡:¡_intensidad. En extensión, porque se extiende a to¡¡;¡s¡as-é:Osás. En intensidad, porque su preguntar no se conforma con lo inmediato,

Í

_silJ

o_q_u!lJJ::ita

de indagar por una causa, o un pnmer fundament().

P!!'gunta

Pero hay algo interesante: Diiirnos que la

ftlosófica

tanto~

:t.,-::. i,i' no t_e~í~ límite~,que se extendía a toda_s la_s s_q_s_a_s_y_que,_jior.Io

,r

·.Jl!Jl_i!i_l_llt.t!!_dl!_;sm_em!>argo, esta pregunta, solamente un ser la puede

/ hacer. Ese ser es el hombre.-Yaqüí'vleñe·iO

Cünoso;-porqúee!

!lomare

14

INTRODUCCION A LA FILOSOFJA

es un ser que bwlógicamente no tiene ninguna relevancia con respecto ;;:¡;,-;;--otros sere$;-áf contrarío, respecto a Ios otros ammales eshl,bTcilo- g1cam~nte, en mferioridad de condiciones. El animal tiene un certero~. mstlñ-to q-ue--lo hace amoldarse con seguridad, con prec!Slon allñé-dío ambíeñte--que lo rodea. En camt:ilCi;-el hombre, cuando nace, es un naufra.ga:··es unser totalmente indefenso; pero, de su Inferioridad bio-

lógica con_ respecío

.a

IOSotros

seres, es de donde el hombre saca fuer-

_zas. Es como la palanca que necesita bajar para poder suorr mas arnDa." Porque el hombre no se conforma con ese estar amoldado pasivamente

a

su

circunstancía; porqu,e

no

se

conforma con estar arrojado entre

c.o_sas -e.s_que el hombre comienza a preguntarse por esas cosas, y por

medio de la técnica hace gue ellas se pongan a su serviCIO. No se amolda

cntonces

Puede, -por medio de la técmca, darse 1aCrrcunstanc1a gue qUJera, puede dársela, mclusive, fuera de la tierra. en la luna. por ejemplo. Ahora bien, sí hemos dicho que la filosofía es un preguntarse por la Totalidad de las cosas, que su honzonte es el Todo; SI hemos djch_o_qp_<¡_ja filo_sofía no se conforma con las resouestas inm.e.dja!as smo_g_u_e_siempre trata de inquirir 1as más remotas causas, podría pen- sars_e_qtLe_l_a_filpsofia es ''sabzduria". Y, efectivamente, en lospnmeros tiempos de Grecia, gue fue donde surgió la filosofía, a los primeros filósofos se los llamó ''sabws". Sin embargo, hubo uno de ellos, Pitagoras,~qu_e no quería que lo llamaran sabio. "Sabio -decía Pitágo-

ras- solamente es un ser que todo lo conoce, y;eso solarn.ente puede

aplicarse a Dios. Pero yo no conozco las cosas, sólo trato de conocer-

las, busco conocerlas". Por eso él decía que prefer_i_a_q_u!'_l.o.JJam.aran ¡¡man.t!'_de_l¡¡ fil.os.o.fía. "Sabio" era entonces algo gue excedía a la acti- VIdad que::::Pj~ágpras · rec.onoci¡¡ q.util_estaha hac¡endD-e!1.-lln.-rno- men to.histónco.

aul1a

circunstancia smo que él puede crear su crrcunstancia.

Platón _1amJ:>.i.é_n_p_ltll_$iL.lO_J:DlSll1.0_)é

"-S.crib_e·

"El llam.ado_sa.o_

b1o. Fedro. me parece que es algo excesiVO y sólo a la divinídad corres- p-oncte:Oñ. cambm. el llamado filósofo, amante de la sabiduría. le es_ta::.

rí3

J))Jis_G_n

C_onso_nanciÍ;L.Y-JJLeior acomo_ctidn" ~

Fijense que en el origen mismo de la filosofía está este recono- círruento de los límites: reconocer gue aunque nosotros busquemos la sabidurí_aLI)_D_]?_;pg~os. Y JUstamente la buscarnos porque no lapo- seemos. Si la poseyéramos no necesitaríamos buscarla. El filósofo es

entonces el amante de la sabiduría, y la palabra filosofía est;U

JUstamenteJ este caracter. La palabra filosofía está integrada por dos J2.U·

>íg!lifk;um:LO-UL.S.Qp_hí;u¡_a]Jj.<;l_l!Úa.

o.dic.an.d.o.,

labra_s_gri~a.sLp_hUia~J?hi_a. Phi.li.a

ACTITUD FILOSOFICA

15

De modo que en la misma etimología de la palabra filosofía nosotros :

nosenéontramos-cé)ri estedeseaf, -amar, buscar la sabiduría, precisa-

mente

p_o.r_q.u_e_¡¡o

se.lapósee.

De modo, entonces, que hay una modestia inicial en la actitud :

filosófica, modestia que se va a hacer presente siempre que el hombre '

auténticamente haya pensado. Siempre que nos enfrentemos a un au- · téntico fllósofo va a estar presente esta modestia y este reconocimiento

! de los propios límites, absolutamente infranqueables del hombre. El :

hombre es un ser finito y no puede, por tanto, superar ciertas barreras,

A la sabiduría no se la posee, sino que se la ama.

Además, hay en la actitud filosófica un desinterés. Y este desin- terés de la actitud filosófica también ya fue testimoniado en el nací- ' miento mismo de la preocupación filosófica. Y fue Pitágoras :

\ ·'-¡í

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1

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qu¡en lo expresó y lo hizo con una comparación. El comparaba laiacti- 1 tud del fllósofo con la actitud de los espectadores en los juegos olím-

picos. Y decía: A ·Jos juegos -olímpicos van tres tipos de personas;

uno es el que participa en los juegos, ávído de triunfo, de gloria, de fa- :

1 ma; el segundo tipo es el que va para hacer apuestas, para ganar en los ·

/

(

¡ Juegos. Y hay un tercer tipo que va a los juegos simplemente por el ')/ placer de ver los juegos olímpicos, por el placer que le produce contem-

piar esos. JUegos.

con

la actitud propia de un filósofo. El filósofo no quiere fama, ni l

gloria, ni lucro. Simplemente quiere ser un espectador del mundo, de 1

el filósofo.

El desinterés de la pura especulación era, según Pitá-

'goras,

la vída. Y porque es un espe_ctador desinteresado puede interrogars"'-~'

formularse esa pregunta c¡_~~-'?S.~_l!_o~~:~ién hacíamos. El filósofo

acerca a las cosas, no para utiJ¡zarlas, no para usufructuarias, smo srrn- 1

p!emente parifescucnar1as:-1'araescüé1üii'Toque las cosas puecranaecir- 1

s_e.l

le de su o¡i_gen,_d_e_s~-e~fsfeiic_1~_j_:~Sü-pi:íillíTe-~entJd_<::

¡

¡

. Pero si al filówfo no io mueve un afán de utilidad, tampoqo te-¡

~~:;~~:g~~~:~::d~::n~e~~ ~;;~ 0 :r'::"i;:.'a~a~~~~c~~de~:~~~-c~o~.

es una pregunta que podría eludírsela cuando el hombre se enfrenta auténticamente ante sí mismo y ante las éosas, sino que surge _por~

~-

.ry:: 1

'L/ ':

Este tercer tipo era el de los espectadores y ningún .

1 interés, fuera de la pura contemplación, lo movía. Igual cosa sucedía ¡·

1;--oi).J.:

!

i

i

·f!

siem~en el mundo nos movemos entre cosas limitada~,_~n.tn~_fr

mentes. Nos movemos siempre en medio de lo finito.

ag-!

Novallis, en uno de sus fragmentos, decia: "Siempre nos_mo- ¡

vemos entre cosas y nosotros buscamos fo-mcónd.íC!i>J1_a_i:fci''-::_ystej

rñovei'Se

entre

cosas que son fragmentos nos hace advertir que ese,frag- ¡

1

m~rit?~seji-roloiiíia·más allá de -~íiillsmo y~q1le_eso_q\les_e_p!'_olg_l!g')·_¡)ljs

i

!

-=.i.=

------------=-===9=="·

~l

INTRODUCCION A LA F!LOSOFIA 1 allá, está ausente, y que nosotros no nos conformamos con

INTRODUCCION A LA F!LOSOFIA

1

allá, está ausente, y que nosotros no nos conformamos con esa ausen-

_cifi--=-R~_m_o_d_o_ql!e

qtieremos~·-·eñ··c¡e·rto

rñ.O"d"ó",··hacer <fue-·es·a·auserttiá se'

nosotros, y el pregu!úarnospor ello es una forma ae

qu'e esa ausencia no caiga totalmente en el olvido; sino-qiieesaausencia

haga

p_r_e_s_en_te_ep

n~-~-C~ffipifte;·-que i-!Sté en ciéltó ffióáO presente-:·Tr~H:!ta presen-cia-lo

ausente; -entonces: es "otra. caradérisiica "(jéf f!lósé)fo-:-y-esre-traera

er\'sencia-Io-_que--está-ause~I!}e,Y:.es_~J?Esf:.ar

no· po_see,~_s_p_rQP_!a_d§L.er_o.s_fi!osó.fico.,

la_sii:qicfüi!a_qu_e_e!hqmbre_

( 1

Eros significa, en gríego, amor. Hemos visto que en la §Str]l_c_(Ura.

·~•"'.}y rni_s~a. de. ~~~ p_al~brá f~o~ofía~figura el amor.- El am.Qi;::i!ilonf e.s~-~s_J'L

. L~~~~~ci!-~~eii~~[f¿~~~i~~~~¿Je:]~~{~ct~~~;:iifi'~:r~~~~e:b'~s:;

-

en! la aüsencia, que presiente, que también a él le corresponde. Y por esq, ¡Jor-ejem.plo, Platon,. que tralabá de-exPlícar-íaSCosas m.ás_di- fíciles por medio de mitos, trata de explicar este problema, por medio

de!un mito. El va a dec·rr que Eros, erDios Eros, ·era liifcí-de'dós- dicis·es:-;

r ( Poros y Penia. Una vez, festejando el nacimiento de Venus, se realizó ' (¡.o,,; en' el Olimpo una gran fiesta. A ella concurrieron Penía (Diosa de la. \J (' pobreza) y Poros (Dios de la riqueza); y en esa fiesta, Penia quería:. te¡¡er un hijo de Poros y lo logró en vírtud de las libaciones que esa no-:

,

Estas son las palabras de Platón, refiriéndose a Eros, gue es hí- :

che.tuvieron lugar.

';:

1.

V

3 -,

jo 'de la riqueza y de la pobreza: "Y como hijo de. Poros y Penía, mira

Desde luego es. pobre y lejos de ser hermoso y

'

cuál es su herencia.

delicado,

como

se

piensa generalmente,

va descalzo, no tiene domí-

cilÍo. y sin mas techo ní abngo que la tíerra, duerme al aire libre, en

como su madre, en precaria

situación. Pero, por otra parte, ha sacado de su padre el estar sin cesar ;:, sobre la pista de lo que es bueno y bello. Es varonil, osado, perseveran-

las[ puertas y en las calles. Está siempre,

1

te,i gran cazador, ínven tor y perpetuo en artificio, ansioso de saber y \ fádi! en la comprensión, incesante en la filosofía".

\

~

1

--·-

; Tiene de cada uno de sus padres, algo. De su madre; la escasez

y la pobreza, y del otro, el haber contemplado la belleza y tratar nue- vainente de conseguirla. Este es el carácter de la filosofía:. Una búsque- da1amorosa antes que transmitir un contenido especial.

1

1

1 Hemos visto que la filosofía, a diferencia de la ciencia,_no es un saber sino un amar el saber: también hemos visto que la f!losofía, tam-

1

-

!

ACTITUD FILOSOFICA

17

bién a diferencia de la ciencia, no se ocupa con una parcela de la Totali- dad sino con la Totalidad misma. Estas diferencias nos perm!len hacer un nuevo rodeo en nuestro intento de aproximarnos a lo que la filoso- fía sea.

Es bien sabido que en un secular proceso, las diversas ciencias

han ido

una parcela de la realidad para tener, en lo posible, un saber prec1so de ella. En ese proceso la f!losofía ha id.o quedándose sm nihgún saber particular, el cual fue deviniendo patrimonio exclusivo de las diversas ciencias. La filosofía no ha hecho violencia a la ínexorabilidad del pro- ceso y al cabo del mismo se ha enfrentado con lo que auténtica~ente ella es y con sus propias posibilidades, aferrándose a pensar en la 1 ota-

desprendiéndose de la f!losofía, acotando cada una d~ ~llas

lidad. Pensar, es pensar al Ser como un Todo y a cada cosa particular

pensarla en relación con ese 1 odo y

con él. La idea de Tótalidad es, como lo advrrl!o Kant, legftuna Idea de la razón a la cuar ésta no puede eludir de pensar por más que le esté vedado un saber sobre ella. Hliec1era, entonce.s~q_UJl fía fuera el pensar y propio de la ciencia el saber. Interrogarse P?r la ififerencm entre saber y pensar es, pues, tarea prevía e inelud¡ble.

formand~ u_~a umdad s1stem~l!ca

PIUpiu.de::ra:::J:i10s0~

Un implícito reconocimiento de aquella diferencia existe ya en nuestro cotidiano modo de expresamos. Decimos, por ejemplo, que sabemos que 7 + 3 = 1 O, o que el agua hierve a 1OOQC, o que Colón

ha descubierto Améríca. Resultaría algo extraño afirmar que a estas cosas no las sabemos.síno que, simplemente, las pensamos. En cambio, sería excesivo decir gue sabemos que el mundo_h.a.Jenid.o_uiLcomienzo o que es eterno, que el alma es inmortal o no lo es. Se nos .E:t.uestra como más correcto decír que pensarnos en estas cosas. Estos modos de expresarnos nos ponen en la pista de la distinción q.ue hay entr.e _saber Y pensar y nos invitan a que, en la medida de lo pos1ble, la exphc!lemos. En castellano saber proviene de! latín sapere que, entre otra$ cosas, significa gustar, tener sabor, ser entendido, reconocer, tener experíencia, ser prudente. Según este alcance etimológico e.l saber pos- . tuJa una presencia co_n la cual tenemos un contacto mmed;ato. A_e.s_ta_ presencia tratamos de penetrarla o dejamos "@_e ella nos PC!1.!'J:I~I)­ éífm de poaer gustarla, tener su sabor o, en definitiva? saberla,_P:ro esta presencia lo es para mí que~ de saberla, es decrr, supo11e u.na

s¡gnifi-

car!a o que la presencia ha sido inmolada transformándose~_11_¡:ní, o

me he inmolado transformándome en ella. En ambos c~sos ya

no se trata de un saber porque, o ya no habría alg.<J~~a_b_e~,_o_ya no

que yo

trascendencia de mi acto de saber. Eliminar esta trascel)_d_e_ncm

l3

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

JJabr¡a_ajgUJen que supiera. El saber, pues, para ser tal tiene que respe- tar e; trascender de aquella presencia y dejar que se transforme en ob- jeto ae::una C_2E_Clencia. Objeto-viene deobjectum, que es participio de objic~•~. verbo éste que sigrúfica, poner, echar, colocar delante, ofre-

 

l'

cerse a

nuestros ojos. Saber sigrúfica, entonces, tener algo como obje-·

.

to ante

la conciencia y supone no sólo la trascendencia del obillo-sino

(

¡··

también, que este objeto esté delante nuestro y se ofrezca a nuestro; · -~-,.,.L'c.

OJOS para poderlo ver de manera inmediata. Conocer, en cambio es ' . ll

no conformarse con el contenido sabido, c.P

mterroga.rse por ella, buscar sus fundamentos y aJlѪ_r_'l Jj_sjo.s_para comprenderla. A la inmediatez del saber se opone, pues, la mediat;;i del conocer. Conocer y saber, sin embargo, no suponen una heteroge-

neidad sino que están en la misma línea y exigen siempre la presencia de un obJeto.

j

s'Jno sunpl!L¡rresencm, n.Ja

lo dkh~ aún no se habría ag?tado lo que es propio del saber. entre los s1grnficados del sapere latmo está el tener expe-

Prudente =cteííahn prudens- es el que prevé, el

.prev1sor. el competente en el uso de las cosas para lograr la ehcacm de ellas. De uso -usus- deriva utilidad la cual, ·de este modo. no es ajena al saber. Utilidad es lo. que produce provecho. Otil es lo ·que usamos Y esta a nuestro serviCIO para poder desarrollar nuestra vida. para ¡>oder satisfacer todo lo necesano y todo lo supeifluo que nuest;a vfcía ex1ge, para poder vencer la posible hostilidad de nuestro medio. Ei poder, e_n_¡.u_ITl_a_,está_Eljos Sl!P_!l_e_stos mismos del saber y ha.sído una gran ge!llaudad_c!e Comte el haberlo puesto de marúfiesto en su famo- sa sentenCJa: saber para prever, prever para poder. Ya antes, en lós albo- res de la filosofía moderna, también Bacon había afirmado que

rie n.t<J=.

Pero~ con

nencm y ser prudente

·'

. ~que los hombres -diciéndolo con palabras de Descartes- sean dueños y poseedores de la naturaleza, ha ido progresivarr.ente hacién-

es poder. Tenemos, entonces, gue una voluntad de poder_o

sab_er

~ose Jl1§.e_!l~ble del saber mismo, De este modo el saber no es res¡¡l.l~S:.-

!Jn

por un< mteres

,a_'l

mdJferencJado pregunta~

sino a un preguntar con_gidQnado_

e~pecial que se ~onnula un proyecto y trata de ave¡jg¡.¡_¡g_

1

-~"-~ mJSmo es v¡able en la realidad. La verdad que el saber busca ha ido transformándose cada vez más en una hípotesís de trabajo vigente en el orde:'; de la técnica y medida segUn su eficacia para el aumento del poder. !01 saber desemboca así en puro pragmatismo y nura praxis y te- nemos ~pmwnes como las de Dewey. por ejemplo, quien acep_~ndo que las 1de~s y los conceptos son instrumentos para una reorganización de. u~unedw crrcundante afirma que la hipótesis gue funciona_e.!Lla pract1f_a es la única verdadera. Para este saber, onentado hacia la m:.ácti::- ca Y el domínio,]a_m_en.t_!U¡umana.v.a m.Qstrál!cl.9_Se cada vez más ini!!)-

ACTITUD F!LOSOFICA

19

ficiente, s1endo reemplazada por la cibernética en donde la razón, entendida como cálculo y cuenta, se halla en forma eminente.

En contraposición al saber está ei pensar. Mientras aquél reque- ria para ejercerse la presenc1a de un objeto que ie fuera trascendente, propio del pensar es ser una actividad inmanente a si misma. Para com- prenderlo debemos anticipar la diferencia que establece Aristóteles entre movimiento propiamente dicho y acto, diferenc1a en ía que, en su oportunidad, nos detendremos atentamente. El pnmero está consti- tuido por todas las acciones que no tienen en sí mismas un fm -teios-

ª-ll D_que

t·rrnino su resultado es distinto a su acción. Tal sucede, por ejelt1plo,

con el ed1ficar: una cosa es e 1 1car y otra aber edificado una casa.

En cambio, Aristóteles reserva el

nombre de acto -energeia- al

movimiento que no marcha hacia otra cosa, sino que es fin en si mismo

tengan un término -peras-. Cuando el movimiento liega a este

y de si mismo y que por si tiene su plenitud. Tal es lo que sucede' CQ.n_ el pensamiento. Este movimiento perfecto no puede ser smo cíclico ya que a diferencia del que se da sobre una línea recta v cuyo fiiLes

trascendente, agué! postula

que cualg uier alejamiento de un punto es

1 también una aproximación a él. Toda su marcha es un volver sobre

si

mismo desde siempre y, por ello,

no puede hablarse propiamente en

él

de un G0.!)1Íenzo -arjé- ni de un fm -teJos-< O, quizá mejor, el comienzo

es su fm_y_~l fin es su comienzo, habiendo entre ambos una identifica- ción total. La p_rese_~<:i!:_que el_pensamiento piensa es, entonces, inma- ·

nente al acto mismo del pensar. Además el pensar, en oposición al saber, no sólo piensa la presencia sino, también, la ausencia, evitando ~s_t_as_aiga_~n_d_Wnk ti_v<J_ olvido. Pensar, ya lo hemos dicho, es pensar el Ser como Totali- dad,_p-'.ro_p_ara nosotros, entes fmitos, el Ser como Totalidad no es una presencia.•El .pensamiento testimonia únicamente que amtél no P~!I11k nece en Sl mismo, clauso en su mismidad, sino gue se participa en los entes, se aliena en ellos. El Ser, entonces, se hace presente en un ente.

Presente deriva del latín praesens q1Je es participio JUstamente, significa estar presente. El Ser, pues, al presentarse o darse

d~.e.s~e_que,

1 en un ente esta pre-ente en el. Pero presente también s1gniflca regalo.

' don, y por ello, el ente es un don

en el cual el Ser está presente. Pero -

este

ríalilTclea misma de participación. En consecuencia, al estar pres-eu'te-

don no supone la donacíOnOelaiotalidad del Ser, lo cual destru1-

~!1un ~nte_est~_tam b ié_l!, _<m tai!!9_T.o!ª.ljp_acLa.l!.S.3'f!.tl!~!l.él

Elp.resente. · se explica, pues, desde un horizonte de ausencia. Ahora bien,_l:l Se!_f_o_I11_o Totalidad no
Elp.resente.
·
se
explica, pues, desde un horizonte de ausencia.
Ahora bien,_l:l Se!_f_o_I11_o Totalidad no es ningün ente particular
y es lo in-detenninado respecto a cada uno de ellos. Lo que hace !UJ_e l'.L
Ser se determine en una cosa o en otra es la esencia. La determinación

(;

,.,

1 2 0 INTRODUCCION A LA FILOSOFIA ACTITUD FILOSOFICA que la esencia significa es determmación
1 2 0 INTRODUCCION A LA FILOSOFIA ACTITUD FILOSOFICA que la esencia significa es determmación

1

20

1 2 0 INTRODUCCION A LA FILOSOFIA ACTITUD FILOSOFICA que la esencia significa es determmación del

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

ACTITUD FILOSOFICA

que la esencia significa es determmación del Ser, aunque en él esté mdetennmada. Pero al salir de la indeterminación del Ser, la esencia

ya no es mas el Ser como Tomlicl_a!i _s\r.l_o_'!_'l!l_~l!o_~ era ser y a!íora es i- un ente determinado. Justamente como aquello que era ser -to ti en

a la esencia, fórmula que los latinos

_ 1 ,_, \ tr~dUJeron quod quid erat esse, con idéntica significación. La esencm

Platón, el es sólo

) puede predicarse del Ser, smo que la esencm es lo que er~, la esencia es 1 fo sido. Hegel tamb~en VIO este rasgo fundamental de la esencm. i El idioma {alemán), dice, ha conservado en el tiempo pasado (Gewesen) \del v~rbo ser a la esencia (Wesen), pues la esencm es pasado, aunque un 'naso mtemporal.

Al Ser ya

!

einai-

caracteriza

pues,

lo que

Aristóteles

es ya que,

·~',;·.j:,.,.,J no es,

1 :-.i·

·'

como lo advirtió

1 Sin embargo, ha):>lar de lo sido es

mentar al tiempo

(l.\

,

~

.1

no

es posible concebirlo sm su irse entificando temporalmente, es de-

'; cir, sin su íntima y esencial vmcu1aciÓn con el t1empo. Y por esta vincu~

<'

\,

!ación con el tiempo pensar es un modo de la espera. Pero la espera espera· lo que vendrá y lo que vendra no es smo lo s1do.-Pensar en esra ausencia y en este advenir de lo sido es pensar la relación de tiempo y eternidad.

A diferencia del saber que siempre lo es de una presencia y que mvolucra la idea de poder, el pensar debe no sólo atender al presente §!ll.o, también, memorar lo ausente, templarse en la seremdad de la espera y dejar libertad para el advenuniento de lo sido. Su marcha, sin embargo, es una constante errancia a través de caminos en medio·de los cuales reconoce que nada de lo pensado es todo lo que puede pensarse. El.pensar no puede detenerse, en su marcha, ante ningún ente particular y, por eso, ella es una siempre renovada renuncia. En su andar no posee smo que busca y, vacilante en la espera·, esta en suspenso· de una solución. Pensar se deriva del latín pensare que es intensivo del verbo pendere (con vocal breve). En su derivación etimológica, pensai ha conservado no sólo la significación de aquel verbo, o sea pensar, Ju~gar, apreciar, examinar, sino que adquirió la de otro verbo, pendere (c~n vocal larga) -identificado primero al anterior y luego eliminado- y 'que tenia el sentido de estar suspenso, colgado, pender, depender, estar detenido, en suspenso, estar indeciso, sin saber qué hacer. Tanto es, asi que la duda, que significa un no saber, supone el acto mismo

del

como Descartes lo expresara y lo hiciera tema de

su filosofía.

. Es, sin embargo, recorriendo los caminos del pensar como puede

abrirse un honzonte de poSibilidad para que determmado dominio del ente sea obJeto de sa1Jer-:-I'erocfée.steaommio, comode-cu~1er otro, la 1otalidad serasíeñípre uriaaü'Séñte:-Jioresódeia Totalidad no

pensamiénto,

·

·-- --------------- ----- -- --·- ------------

l J20demos tener un saber aunque pensar en ella nos resulte meludibie. El hombre sólo puede desear y amar aquel saber que, por su prcp1a :1-

1 nitud, reconoce no pertenecerle. Y eso, precisamente, es la filosofla.

!.

Si nos preguntamos por la Totalidad, únicamente el silenc10 puede ser la respuesta que correspoñdea su grandeza. Pero- si íaiJaJd)ra esun ineludiilié des-tinodel hombre, entoncess6io rÍos es lícito r;ccrd:rr

y repetir con San Juan de la Cruz:

Entn!me donde no supe y quedéme no sabiendo toda ciencia trascendiendo.

Para habituarnos a pensar lo que la filo sofí" es, hemos tratado

de hacernos cargo de su pregunta fundamental; también hemos tratado de detenernos, aunque muy brevemente, en su nombre, mrerrogando- nos por su posible significado. Insatisfechos con el resultado obtenido hemos creído necesario hacer un nuevo rodeo en tomo a ella basándonos en la diferencJa emre saber y pensar. Pero aun este intento nos resulta msuficiente y nos ve- mos en la necesidad de iniciar un nuevo rodeo. Este debera consistir en aproximarnos a los grandes pensadores que han vivído los pro blemns de la filosofía y han tratado de darles una respuesta_ Pero a las sucesi- vas respuestas que iremos viendo no debemos considerarlas como_11!fa sucesión de errores definitivamente su erados. Cada unª-_tiom.e su_!".o:o-

p!a

eg1ttm1 ad y su pro pía verdad. Lo que S1LC.e.de_es_q.ue cad !l nr n de

ellas, siendo la respuesta de un hombre, es decir de un ser finito, de un

1 ser limitado y acosado por su circunsmncia y por su tiempo. no es teda

1 la verdad sino una verdad insuficiente, una parcela de verdad. Nosotros. entonces, no deberemos desdeñar ninguna de esas respuestas sino, mfiSDíei1,- mtegrarlas, sistematizando cada una de esas oarcelas en la tOlalldaa-áeUnarespuesm posi6íe.'''beestá"Süérté, d;cia-bit-~g;-;;­

Gasser, la sene creTciSfilosofos aparece como un solo

b1era VlVldo dos mil quinientos años y durante ellos hubíem_s_e:;~r@_

filósofo_qtie :1lJc:

1 pensando".

El rodeo que ahora vamos a iniciar será, pues, a través de c:er-

1 tos hitos que la historia de la filosofía nos ofrece. "La histona áe la fllosofía, afmnaba Hegel,- puede ser estudiada como una introducción

,.

a lli nlosoha, porque presenta el QngeiLde:ra:::moso:rra''

---

---

'

1

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

En nuestra· clase anterior hemos advertido la necesidad. de a- proxímarnos a ciertos hitos de la historia de la mosofía. Ahora, al co- menzar nuestra tarea, tenemos que hacer un esfuerzo y ser participes, en la medida de lo posible, del momento en que nace esa extraña e Jneludjble actitud del hombre que es el filosofar. Ello tiene lugar en la Grecia que transcurre alrededor del año 500 antes de Cristo. Debemos, pues, interrogar a la historia y descubrir cómo surge

casual Ql!!Ulara los griegos la palabra

la

fJJ.osofía.

Advirtamos que .no es

®.s.c_u_b¡jJ)1ient 0 ,

b_i.én_desc.]l_Q.ri;ni!)ni.Q

que la cosa apareciera tal cual es;.para que se presentara a Josojos!

Siempre acontece i que el momento del nacimiento es, también, el momento del destino. i

P.Rr_eso

nace insignificante arrastra inexorablemente su destino de msignifi-

la fllosofía tuvo un nacimiento signado por la

grandeza y sí acontecíera que un día ella muriese -como muere todo lo que un día nace- .;>_U_Jlluert!)_no será por un acosam.\.lwto de fuerzq_'li){- trañas a ella, sino por haber llevado a plenitud lo que estaba marcado en su destino. Pues bien, en aquel momento de nacimiento de la filosofía encontramos una actitud que en el fondo, a pesar de los s1g!os de

distancia, n.Q

fun,dal]lental, de lo que es su actual

Jo que pueden tener de

cancia. Y, ciertamente

que

ellos llamaban aletheia, g_uería decir venia.il

3n

ll'!lll.:o.:

el sentido de develar, de sacar los velos, para¡

eJLsJl.toJaJ_d~.s_nudez.

tiene un destino de grandeza v lo quei

CQlllQJ:e.a)S_y.er.d.a.d_eramll.nl<Les

to_do que_nacegr¡;nct~

Io

hf!

camb.íado,

]!.n_!.o

actitud. No Íl]l anecdótico, sean

fundamento dclcual .siempre se tiene, aunque confusamente,

intuición, una cierta comprensión. Los primeros filósofos griegos, en

una··cíerta

P.O.rt:\

Q

distintf!.s,_La

l!Uª-S.J:~JI estas,_en sie.mp,~_i.J:¡terrogapor l!nJ!liSl!lQ.

o.~mnta

¡'=-----------------~~=~~=~~"""--

24

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

!efecto, se preguntaban, al filosofar, por el fundamento,.2_2Iel prmcípi~ (de las cosas, por el origen de ellas, gue eUo_UI.awai2a;_ruj!!_que_signifi- lca, JUstamente, principio, fundamento. Y ese preguntar por un funda- mento de las cosas era consecuenc_í_a del_aSQIIJPJ!Lque_e_Up_s_ex.p.erimen:

t_aban <glle

dualmente considerada, de su propio fundamento. Por ellp Platón:¡ ·,

Anstpt~les_cp_n_sí_d_e[a_bfl_I}_C@_<;_e}_as_o_mbro era el origen de la filosofía. S_, '"

Pero es ím portan te c¡u_e_d§.§cle_Y-ª-fl_dvirtam_QL9!J_e_e_s_t_e_p.regunJar_p_Qt un fnndamen to está caracterizado desde el nacUI}iento d_eja_[J.lp_sp.fia_ por una exigencia de buscar y dar razones en lo que pueda decrrse

c_QJil_p

zo porque estas razones sean inmanentes al mundo y no extramunda-

nas.

esas_s_o.§.'%.S1Jien_te cada u_r_!a de ellas 0 mdiví-.

ía~~nc~

Q_e_

,""··

~

'-

'

res.Q]lesta-:-Y,

ademiis, en esta respuesta hay un sosterudo esfuer-

enogos, contra el

( ?\

1

_Esta acti_t~_dsignifica UP.a lucha entre la razon,

,

/-mi_!:Q_g_ue h_apía signado a la época anfenor. Los anhguos dwses griegos--

'--· fueron perdiendo las caracterísEcas que les eran propias y fueron cada vez más identificándose con la totalidad de las cosas del mundo, con la totalidad del mundo. Los dioses fueron deviniendo, fueron transfor- mándose en Jo divino, q--ue;;-r;! ;;;manente al mundo, g_ue se identifica- . ---

ba con el mundo mismo.

¿Que_era 0

¡J_a¿a

los griegos, el fundamento, qué era el origen de

todas las coS?s? Pa,r.a_e]Jp_s_y_Dl_l_a_p_l_¡y;;_is" que luego Jos latinos traduje-

ron por natura; era la naturaleza pero en un sentido mucho más. amplio del que nosotros tenemos actualmente de ella. El origen, entonces, d_e todas las cosas, para Jos griegos, es la naturaleza, la physis. Ellos veian que todo surgía de la physis la cual era como una madre que de su seno producía y éngendrahafOífasTascasaS:losnéiml:lres, los arboles, las piedras, los astros y cuantas cosas hubiera en el umverso. Y era a esa misma physis a donde luego efe cumplir SU penp]o eXIStenCial todas las cosas iban adesembocar ñiievamente:Recogia' entoñces-elia a'todas eSas cosas que por un momento determinado de tiempo habían perma- : necido fuera de su seno. A esa physis, a esa naturaleza, los primeros pensadores gnegos le dieron distintas interpretaciones pero lo importante es que ellos veían que era la misma naturaleza la que estaba en el origen y consti- tuía la entraña de todas las cosa5.'1:ales-cfélii:ilefo, por e)emplo, que~,

vivió alrededor del año 585 a.C., recha en que tuvo lugar el eclipse h.".-:,.,."'-~ solar por él predicho, decía que el origen-de todas las cosas era el agua. ' -

Anaxímenes, también

to era el que había dado nacimÍentcr a todasTaScosaS'existentes. Tam- bién en Milete encontrarnos un pensador muy genial del cual nos ha llegado un breve fragmento que ha bastado para inmortalizar su nombre

dentro de la filn~nfía. Tal nen<arlor fne_AnaxÍ1¡l_&ndro C6JO-'i47. anrox.í-

de Mileto, (585~!i:i8) sostéñiiúi qué el aire infmi-

;,, - ~ -,

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

25

madarnente) '@i_en no se conformó con Identificar a la naturaleza con

un solo

no podÍa· Identificarse con ninguna cosa~particular, con nmguna cosa limta. con nmguna cosa defmida y, por tanto, era lo mdefinido con res~ pecto a lo que de él se originaba. A ese fundamento lo llamó, entonces; lo Indefmido, lo Inímito, to apeiron. Hay un texto de Simplicio qmen sigmendo una mterpretación de Teofrasto dice:

elemento:~P-ens"O:PoreTcoiítrarió-;-que lo que era ongen de todo

"Anaximandro, hiio de Praxtades, un mileszo, sucesor y disdpulo de Tales, dijo que el pnnczpto y elemento de las cosas exzstentes era lo Indefinido (to ápeíro11), ha- biendo szdo el przmero en mtroducir este nombre de prznctpzo (arjé)"

Todas las cosas y, por tanto, todo Jo existente deriva de lo

';

Infinito. Pero al separarse lo existente de su principio, de lo Indefinido, /

de lo infinito, caia en lo contrano de lo mfmJto o sea·en la lmJtud que

era la que constJtma a cada cosa en su prop¡a individualidad. Esa indi- ,f

Vii:lliaTidad y esa finitud que cada cosa era durante el tiempo que se \

mantuYi.et:.a

(

fuera

de

lo ·infmito constituíb

]?.ara

AnaXÍIT!

an.d_r~o~tma

culpa. era una injusticia que debía ser purgada con la muerte de lo existente y con su retorno a lp in[lnito. En la más antigua sen ten cm del pensamiento occidental nos llegan estas palabras de Anaximandro:

"De donde proviene el origen de los entes (lo Indefinz- do, to ápeiro11) alli tambüin encuentran su corrupción por necesidad. Retomando deben pagar mutuamente reparación y penitencía de su m¡usticía según el orden del tiempo"

En nuestra lengua castellana podemos encontrar un magnífico eco de esta experiencia y de este pensamiento de Anaximandro en aque- llas palabras que Calderon de la Barca, en La vida es sueño, hace decir a Segmmundo:

1 Ay, misero de mi! 1 Ay, infelice! Apurar, cielos, pretendo, ya que me tratais asi, ¿qué delito cometi contra vosotros, naciendo? Aunque st mcí, ya entiendo aué delito he cometido;

26

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

bastante causa ha tenzdo vuestra justtcw y ngor; pues el delito mayor del hombre es haber nacido.

Otro pensador importante que encontrarnos en esta época fue

PitágprJ!L@i.en_fundó una comunidad filosóhca somet1da a estnctas

En esa comunidad el silencio

~ara ingresar y mantenerse en ella

f_ll_e_ste_~re u¡unincípio rectQLY

JLfl.@bra~ También se ordenaba en ella un autoexamen d1ano para ver en qué faltas se había mcurrido. Eran doctrinas admitidas en la comuni- dad pitagórica: 1) la inmortalidad del alma; 2) la transmigración del

-e.e~grma en este mundo

si'11m're vll!orado m á~ e cualqu_~r

alma de una a otra es¡:>ec1e anllJ1_al;_})

par~

exp_í_ar

ari_t!_guas culpás,e].c:uer.rg

!l_a_!!na

es!JIE.l

b

a

o prisión del ~

q_u_<u:J!lda de io que

eterno retorno de lo mismo;

étos]Jorfa2os-de ¡iii.rentesco:--- ---------

sucede es.Ji1J.~o)!!_taE!_~n.!!'

smo que hay un

5) que todos los seres vivientes están uru-

!1Uevo,

' -- - Layersoniilictaddé Pitágoras estuvo rodeada de místerio y du-

\.

l

' 1'

_Lant.,

deSl)

!IÍ).¡_chÚÍmo

berl_o

tiempo

_fJ!LQhl~to_<k.Y~~J'J:llci@. S"gíln testimonios

.

.

-

.

.

i de contemporáneos y de pensadores postenores, nunca se termmara

ciEePífáioras deda·a_susco"TI.!paiieros. Parece que en cierta

ocasión

fue a Onente para visitar a Zoroastro. Pitágoras y su escuela atribuyero_ll-.ª-.l.o.LJJPm.e.r.as

~j.QJ<e.]l'_s

.

el seLfunda-

en:.su_Metafísica

!)l§.nt_o.J elementos de todas las cosas -dice:

"Los llamados pitagórícos se dedicaron a las matemáti- cas y fueron los primeros en hacerlas progresar- y absor- tos en su estudio creyeron que sus pnncipios eran los pnncipios de todas las cosas. Puesto que los números son por naturaleza los primeros de estos principios y en los numeras creian contemplar muchas seme¡anzas con los seres exzstentes y con los que están en forma- ción supusieron que los elemenros de los números eran íos elementos de todos los seres existentes y que los cielos todos eran armonia y número".

Es decir que el número constituía la esenc_ia_l!le]as cos~y_és­

tas se regian por Tos números. Pero como el númer.q_no e~ más que to- mar en diversas formas la unidad (por ejemplo, el número 3 es tomar

3veces

fa u:nfaad)eñfiiñCeS decían los pitagoricos q!!-"-

 

era el

origen de todas las cosas y en ellas estába. Es!e~_U_Jl_()

Q.elas

cosas

PRESOCRATJCOSY SOCRATES

1 ,

,

.j ·

í ~~-o)

i _,\

1

·¡

r-<,r

"\

~

e mmanente a ellas es eterno, úruco~ inmóvil. idéntico a si mismo: el Uno. en dermn1va, es consideraao como iadlVlñict~ro que no eS m-

movil. eterno, idéntico a sí m1smo, son las manifestaciones del Uno. El Uno es una realidad que se manifiesta diversamente pero que, como

el mismo en sus diversas manifestaciO-

nes. Las manifestaciones son lo limitado respecto al Uno que es lo ilimi-

tado. Para generar la diversidad lo Uno debe caer en el límite, debe li- mitarse a si mismo. Hay un pasaJe de la Metafísica anstotélica 1 donde podemos leer que los pitagbricos:

.fundamento, permanece siendo

1

la

bzen a partir de planos, de superficie, de un

germen o de elementos que no saben expresar, inme- diatamente la parte de lo Ilimitado más próxzma comen- zó a ser arrastrada y limitada j:JO.t el límite"

"abiertamente

Unidad,

afirman

que

una

vez

consolidada

J.

1

La filosofía de este grandioso y alucinante período ant~riora Sócrates culmina con dos cofosos aer]iensarnii!ñto ae"fodos lo~tiem- pos: Heráclito y Parménides. Ambos fueron contemporáneos y ·nacie-

el_oscuro por la

ron alrededor del:-año 520 a.C

.!:J'.('rácli.to fue_!J'!mado

. profundidad de su pensam¡ento. Era gran conocedor de .las doctrinas orientales y de las gnegas pero él, sin embargo, tenía cierto-desdén por la pura erudición. Mucho m~x_o~aJor daba a la propia investigación, lJ.l. sab:_r q_11e podía obtener de una directa experiencia con las cosas y, fundarnentahnente, ai que podía obtener buscándose a SI mismo y _ ahon_dando en esa búsqueda. Fue un solitario, un desdeñoso de los muchos, de la masa:·JZQE_ -ello no quiSo que su. pensarn1ento se divulgara y lo expresaba de .modo

t!!l

q_ll."

sólo estaba dirigido a aquellos que eran capáéesdeeñtenderlo.

"No soy yo quzen había, solía decir, sino que es el Ver- bo, el Lagos, quzen lo hace a través de mi".

H_er_¡íclito se plantea el mismo prob!"-.Il1_a_ ,q!le_ se han planteado

los otros pensadores que hemos ya VISto. A él le mteresa encontrar un

común fundamento de todas Jás cosas que-sea=iñm;;:;Jefité-a!as-co;Ías.

mismas. Encontrar:-;;ñ

defmiliva:

la

Unidad

que se esconde tras ¡a-·

J "''""''"---" ""'\ multiplicidad que de. ella procede. Sin embargo lo que la mmed1ata

\ der.c,A;c

testimoruadas desde muy antiguo entre los

1 experiencia nos ofrece. en

esta mul.tiplic.ida\i es un constante deverur,

cosas.

.Estas_

1

un constante cambio. una constante oposición entre las

cosas, por cierto, fueron

L griegos pero,comodlce""PI~ton sü~~o.:

:_n

i '28 1 i !NTRODUCCION A LA F!LOSOF!A "Heráclito supo darles fonna nueva diciendo: Todo

i

'28

1

i

!NTRODUCCION A LA F!LOSOF!A

"Heráclito supo darles fonna nueva diciendo: Todo cambza, nada permanece. Y, comparando las cosas al curso de un rio, agrega: No nos ba1Tamos nunca dos ve-

t;.f!:s.

_iite

riiizsmO~J=t.·o·.,~----·--·-·---·

·- -·· · -··-·--·-----------

Y no podemos bañarnos dos veces en el mismo río por dos mo- tivo~~l_p2rque al descender la seg:unda vez las agttas del rio~n

nosotros alg1in_caJ!l.!J~o hemos exoerimentado.

Así lo dice Heráclito en los siguientes fragmentos:

otras; 2)_Lo_r_q~

!aJ!l1Jién

"A quien desciende al mzsmo rio le alcanzan continua- mente nuevas y nuevas aguas".

"Descendemos y no descendemos a un mismo r{o; noso- tros mismos somos y no somos·~

Las cosas, se@!l_l::Ier_ácH1o, est,g¡_e.Q_'<9_ntinl!()~venir~onstall:_ temente cambiando, constantemente cie ser lo qtÍe-éranyllegaÜdoa ser cosas distintas. Pero, al mismo tiem-

pas_andg~con~tantgm.e.n.t.e_d_eian.d.o

iio~vierte-fleraclif6.gue-ese-aeveiiír rio ~e-~grnpJ.u~@nleyes arbl-

. trarias, según .el puro azar -idea desechada por los griegos- sino que se

cumplesegéinnecesidad~y esa necesidad era la necesidad de la Razon. · El devenir ·estaba.regíifó-;-pues, por la Razón, por el Logos como decía Heráclito. Y ·ala-Razóriliivei:a· .i{erfc!ltO.:cciñ'iOTcldO!iriegg, no como a)go ·que estuv1eg_separaE_O de_] mundo, no como una divinidad trascen- dente a él (como interpretan el judaísmo y el cristianismo a Dios), sino gue esa Razon estaba en el mundo, era intrínseca. inmanente

a éL De modo que de la propia ll_lll1-ªnep_c!a_gs:l

producían aquellos CaiJlQ.)_()_s.~X

clito, úruca. Por ello puede decirse que había en él. como en todos los gnegos, un cierto panteísmo: la_R_az_onera lp_Uno_!I'Jl1_an_eil.t>'~.n la_I!I tiplicidad y el cambio. Pero ese Uno era como un fuego que generaba y

IA>gos·.~p el mundo-.s~

:.Herá­

e.s_ta_Razón

_ínmanent.e_e_ta~p;u:a

devoi-aiiatoda ci"étermllí.aéióñ~tocfa·racticíCiaci,tocía individu~aliciad.Hay

una" in-terna rei~ción entre el fuego;-la-raz~l hempo: todo es pro- ducido y anonadado por ellos, todo está sometido a su poder de gene- ración y de negación. El Logos es como ei dios Cronos (tiempo) que se devoraba a sus propio_sJiij~o~s. · -· - ·------- Todo este proceso de producir. y negar que se realiza segiln medida del Logos es un proceso -eternoy, por tanto. eterno es su resul- tado: el mundo :Veáffio-s áfguñcis fragrnen tosde Herá~lito:

"Escuchando al Lagos, y no a mi, es sabio reconocer

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

que lo Uno es todas las cosas"

29

"Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado nmguno de los dioses o de los hombres, sino que siempre fue, es y será jUego eternamente vzvo, que se enciende con medida y se apaga con medida"

Pero este Uno fundamento de todas las cosas e mmanente a ellas gusta ocultarse en la diversidad de sus manifestaciones. "La naturac !"~refiere ocultarse", decía Heráclito. Y cuando se despliega en la 'diversidad de las cosas lo hace por medio de oposíciones, lo hace contra-

que

eJlt.al:>_l_l!l_l_e.ntre si pennanente lucha y todo se g~neFa por vía de contras- te_,_:'La guerra -Pólemos- dice Heráclito, es el padre y rey de todas las cosas". Sin embargo Siempre es el mismo y único Ser el que se contra- pone diversamente en sus diversas manifestaciones. En ese Ser hay una coincidencia de los opuestos, una cointidentia opposítorum y por eso dice Heráeli_t_~que :-

dictoriamente.

_El mundo del devenir es una sucesió,I]_d.e

contrarios

"El Dios es dfa-noche, invzerno-vera!lO, saciedad-hambre"

Esta divinídad, este Uno, este Logos que es medida y ley que ri- ge al devenir y s\lcederse de todas las cosas es inmutable e idéntico a si mismo. La realidad última que piensa Heráclito coincide, pues, con la Unidad que pensó Pitágoras y con el ápeiron de Anaximandro en el cual también había una· cointidentia oppositorum. Este Logos de Heráclito también era lo totalmente indetennina- do con respecto a cualquier cosa que de él devenía. El fundamento de las cosas no es ninguna de ellas en particular sino que, respecto a cada una, es como SI fuera nada. Pero no la Nada de origen bíblico sino una Nada en la cual todas las cosas coincidían; era una coincidencía de los opuestos;era la Nada= Ser de que luego hablará Hegel. De ningiln modo, entonces, se puede afrrmar-como encontra· mos en algunos manuales- que el devenir sea la realidad últuna de la f!losofía heraclítea. Eso sólo puede afmnarse de algunos discípulos de Heráclito que no tuvíeron la suficiente fuerza intelectual para elevarse hasta el Logos que pensó el maestro. Y a este Logos lo encontro Herá· clito al tratar de encontrarse y conocerse a sí mismo. Veamos alguno! fragmentos·:

·~ todos los hombres, decia Heráclito, les es posible conocerse a si mismo y ser sabios".

30

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

"Yo me he buscado a mi mismo"

"No podrás descubnr los Umites del alma aunque reco- Jras IOdos sus cammos y ello es deb1do a la profundidad

de su Logos"

"No hay smo una sola sabzduria: conocer el Lagos que gobzema todo penetrando en todo"

Y ahora nos enfrentemos al otro coloso del pensam1ento: Par-

ménides, qmen nace en la cmdad de Elea. J:Ee discipulo de

de_~n toma, continúa y profundiza una original actitud filosófíeiL" Según Plutarco, Parménides organizó a su cmdad natal con leyes tan admírables_que l_ós magistrados juraban cada año a sus ciudadanos res-

petar lª_s

hlstoria de la filosofía que Parménides s1gnifica la oposición absoluta de Heniclito y que mientras Üno sÓlo pensó en el Ser inmutable, el otro

sólo pensó en el devenir. Pero esta oposición es falsa. Ser y devenir no p'!_eden_s~ en forma absoiutadE,-ntro de'! pensamiento griego y nosotros ya-fiemos visto que el problema que acucTIUiaaHeracliw

era. ]us]:imen te, eLiJ.~r

J enófanes

babia dado. Es común leer en los manuales de

~e_s

g_l!

e_ªguél

separados

I;o

cierto, siñ-~mbargo, es que

<!eLI'!_eyll_J;lÍf

cuando Parménides piensa la realidad última, es decír el' Ser, -piensa a -~sJLG.Qmo T-ÓtaJidad, y:i:_g_üe-iia-da-hay que no sea Ser. P1ensa entonces

en el Ser en si mismo, en la mismidad del Ser sin distraer su mirada en ·

las-c-ambiañtes níañifestaczones d-e ese Ser único.

indivisible, úníca, semejante a si mismo en todas sus partes. Lo repre-

senta;-pues~-cciñioum!esfera equilihraila"'én todOs SÜ5-puntos y sin·nin"

gún vacío. Parménides dio expreszón filosófica a su_ pensamiento-en un

Poema. L:D_e2!s fu!f~amental_il_<;)_!JliSID()_r_a_cj_i<:;_a_e_n afiunar qu_e_¡;lp_ensa­

ininterrumpida,

-·-

---- P<!ra

:PaiTrí~nJ.ges-efSei·e-SlinaTOtalidad

y que pensar -noein- es

pensar el Ser. El pensamiento no puede a!rrmar sino que el Ser es y que e_s_irrrposible~Cí_üff~n?::~!LLque el no-ser no existe. En un fragmento del Poema leemos:

miento, SIJ1_J!glguna clase de -~~

aP!l!

!'L~e.r

"Es menester decir y pensar que el Ser es, pues es posi- ble que él sea, pero la nada no es posible; esto es lo que te 111ego que consideres"

Una vez más vemos este rechazo total de todo griego hacia la

nada, hacia el no-ser. Cuando

sc)lo_ en_ un sentido relativo, en el sentido de que esto, por ejemplo,

habla de no ser me on lo hace

elgriego

-.

.·-····----- ----- ------=----------- ---·---

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

31

i

,

J

~

1

l l

ázbol, _no::es _u_n_'l siJ~cRespecto a árbol, a silla,

respecto _a cualquier otra cosa distinta a si misma-·(;sia mesa es no-ser.

Pero fuera de este no-ser- relativo:-e1 no-ser absoluto. la nada no existe Estü-Iü-iiusó-<fé-ffiailifiesfó-e-ñ-foñnaaenñiBvaPan'neñíaeiaa:n<lO"ex:

es_ UI!a_ mesa_ y no~es

un

presión a una constante del pensamiento gnego. rnerser parmenídeo poOeñiOsadvertir los siguientes atributos;

1) El Ser es úníco e mmutable. Toda la realidad es Ser y el Ser

sólo consigo mismo puede limitar. Ademas no puede dejar de ser por-

\' J~~:el destino -Moira- ha encadenado al Ser a ser por toda la eterm- 1

¡·

)

"Nada es 111 sera nunca fuera del Ser pues el Destmo lo ha encadenado a ser una totalidad mmutable"

/-:-:-

/

-~

2) E_l--::S~r e~ eterno: no ha temdo comienzo m tendrá fin pues s1 (

los tuVIera_ mas

a]_l_a_d_e-ª-.Il_lP.QSjl_abQ.a p_~r,

lo cual e~_JJTI:Q.QStbl"-.pQr_g_]l_e_\' e

J eLno-se.r_no_exisJLni_e_s

p_ensa_l;l_l_e~_elj¡_e_!"_l!_sJ~en

un etei!!_<2

~~:

--~/0

,,,

"Nunca fue m sera pues es ahora, todo a la vez, uno y

buscarías para él?

¿Como y de donde habna crecido? ¿Del no-ser? No te

con_tinuo.

·:;:' dejaré ni decirlo ni pensarlo porque no es posible decir

! --~

i

l

2

;¡;

1

-~~

,

)

¿Qu~ origen,

~m efe_cto,

\

l1l pensar que el Ser no sea".

3) Es inmó_yjl. Para~_j¡ay_e

! p2: ¡

r 1

l

m_ovimientotiene

que haber un

j

1

e_spacio en el cual una_~Q_sa

p_ye_da

mQ_v~-~~:_Pero fuera del Ser no hay -- ¡

¡)_Q_r!ll!e ~U~"IJ'S-Toc!Q:_

,

Ser no hay -- ¡ ¡)_Q_r!ll!e ~U~"IJ'S-Toc!Q:_ , f nada_dpn_de éste_p_u_edaJle.§])JJI~_'ll"_s_e

f nada_dpn_de

éste_p_u_edaJle.§])JJI~_'ll"_s_e

"Además es mmóvil en los límites de los vínculos po- tentes; es sin principzo ni fin pues naczmiento y muerte fueron rechazados a lo lejos por la verdadera convic- ción. Siempre es idéntico a· si mismo, en si mismo reposa y permanece inmóvil en el mismo lugar porque la rigurosa necesidad lo aferra al límite que lo tiene fir- me en su contomo"

\ '

\ \

,,

'i:;,

·~ Resulta, sin embargo, que al hablar Parménides de este Ser úni- co, inmutable, eterno e inmóvil entra en contradicción con la experien- cia cotidiana de los hombres. Esta experiencia muestra una multitud de cosas que no son e-temas sino que nacen en un momento dado y en otro mueren; que no son inmutables sind que constantemente cambian y se transforman; que no son inmóviles sino que se mueven. ¿Cuál es, enton'

.-.-

32;

INTRODUCCION A LA F!LOSOFIA

,w

-~ ':::;_;

, PRESOCRATICOS Y SOCRATES

~

33

::(

ces, la actitud de Parmemdes ante esta contradicción? Su actitud con, siste en señalar que estas afim1ac10nes de la cotidiana expenencia na son la verdad de la Ciencia smo el error de haberse desviado del pensar y haber caído en la simple opmión -doxa-'

"Según la opmión, las cosas han nac1do y ahora e:osten v después de Jwber crec1do llegaran a su té1mü10"

El nacimiento, el crecimiento y la muerte splQ_son_nombres_que proviené·n-de la Siinple opm!ón·y--ño-cféfpénsa~: Frente a esa sunple opm_ión--odoxa-ef"pensar-eS,"Clertamente, una para<!_qja. P_<!re> en esa p:rra_¡joJa que es el pensar el Ser se muestra en su total verdad -ale- theia-, se devela tal cual él es despoJariaosecrelosveTos y apanenctas -·

q_u_e_s.oJLel.paJJ::ím.9.ruo_e_¡cdl!si.Y9

PJU'L<!i11'a-

No nos vamos a detener en los otros pensadores de este perio-

quten también.afirma-".

cles

/

de las corriéntes que hasta ahora hemos visto. Este movimiento no e~tá

liiad

o_aun\'

y_

doctrina dej:ell1!1lla9_a_sin

o~_gt

a _una _J!lcane_?ye ~<Oña.Lª.J:.Se hombre_,

Y

§!Lw_o_yiwi!'nto

fue la Sofística. Los Softstas fueron maestros que recorrían las ciudades

cp_brando_p_or_sus_enseñanz~s-=-_P.a,ra =JL

qu_~pJ!.dief'!.n actullf en poJ.ttic-ª

maestros su~ieron como consecuencj;l

d_e_e_<!_l!_car a los conductores de un pueblo en cre<:_~_!lt(" mocratización. Como dice Jaeger en la Paideía, el fm del movimieni:ó educador- de Jos softstas no fue la educación del pueblo sino de los diri-

gentes de ese pueblo

d_e

el art_e de la persuasi§n. Por ellq_e_l_sofiSta estaf?_apen-

no enseñar un contenido

g¡:\_ega.s ~nseft~do a los jóve~

af hombre

~sbie,!l~_;uma_acti_t].ld_frente

j'

dirigir los negocios del Estado. Es_~

!'_la il

necesida_d_quese advertía

l)r()_<;_~o_de_de­

i

jp

t_e_fesa'?!!,-"ntonce_s_,

\'_erdag_smo

.diente del público que escuchaba sus enseñanzas

y_e_r_d_ad_s~_¡denti- yJ.a

1 ficaba con la aceptación que su enseñanza había obtenido en ese públi-

La educación que suministraba el sofistaéstab_a_én-funciórí."del éxi-

_co

to. Pero para obtener ese éxito hacia falta conocer al hombre, conocer la naturaleza humana. Por ello la especulacion se ve aesplazada, con la actitud de los sofistas, desde la physis como-fundameñto de todas las cosas a una physis determii'íada, a JaphysiSfiilrñiiñ:a;-ala-natüraleza- ¡lel hombre. A esta pli}'síslos sohstas trat'alldei'esláilnrrla:-e-n-tod~

origineidad y para conseguirlo luchan conj:ra las tradiciones, las cg_stu_!!l- bres, las leyes que la h:;_Q.í_¡¡lLid_o_n_cultando. Hay, para ellos, una relación dialéctica entre physis y ley (nomos).

1 do. Digamos, simplemente que está Em~

1 '.

, ( .ba la eternidad del Ser al cual no alcanzaba ni nacimiento ni muerte.

_

:

, J: j ) Estos sólo eran unión y separació~, J111'.ZS:Ja_yc_camQ.\P_d~ Lo_s_elernentus ~· ~

1

_,, ,i

~ _&1

-.;; ·-¡\

.J

1

de las cosas: el fueg_9~ ción estaban reg1das por dos

E_agp_i!,~

!l\"Lf---ª-Y~L'!!I?·

LJL!l

7

DI.9_~a

s.eplll:a=-

1,

--"

fuerzas, el Amor y la Discordia que cum-~.

lían sus funcmnes en eterno y repetido ciclo.

-

Tan:tb_ié_n_J_s_t;i

<

Anaxágoras gmen ¡gua

ente

afirmaba que

es 1

~

?

Pasa Anl!xágora;;eluniverso se origi;Jaen el ?fi'

Imposible _qu_e

Espmtu -Nous- qmen. ademas, nge todos sus cambtos y modtficacío- -, 2.

,¡_s_er:,I)_O¿("a.

(

Citemos, fmalmente, a Leucipo v Demócrito

i.u.mtad.o.tl'.s

de la

\ t~oria aJpmis-:tLQJ.Ü.WJ~_s_qnisí~fQILf_OJ)_cjli~r-:-al_S_e.Luno e jnmá~il qJ1e

\ P.l.eJtS_a_la_rll?_on co~ _la~lurahd--ªº--.Y_movuntento~estim.~os

' /SJlJJ.tl_d_Q.s.~E.sJ-ª---fOI.)ciltacmn estaba para ellos en el atomo. El atD_I!l.9

\ teni.a_]a_s_¡:-ªJllcteristicas_li.J!LSer Pru:rn.!'!)_ídeo e sea que necesariamente jeLa. uno e mmutable pero con la dife_Iencía que esta umdad se repetía \y se multi~aba hasta lo infinito. Los átomos. siendo cada uno una umdad inmutable, constituían la estructura ultfrñacnna:·realidad; La plúralidad y la diverstd-ad de las cosas eran una consecuencia del movi- miento de estos átomos en el vacío que al entrechocarse mutuamente se enlazan sin nmgún camb10 cualitativo interno, de acuerdo a la sime- tría de sus formas, magnitudes, posiciones y dispostctones. Las dife- renctas de las cosas eran, pues, úrucamente consecuencia de relaciones

cuantitativas y externas en la reunión de átomos.

En la segunda mitad del siglo V se imcia y crece un movimiento

¡cunque

metafísica

cge_Ji_e_!_!_e

en_si_mismp_n_Q_j_e_l_lga

i_riij)_9.!:(a_ncü•y_ar:i:erp05ten9jdesarrollo

~l_Y}l_e)Q

e_;;peculatívo

yjª

de la filoSQf(a

p_!_q_f_undidad

\ \

A la phy~is había

L.P-ª'.a

el

q

l!_e

po lítiCE-

de una especial virtud -areté- _y ello se conseguía por medio del sa-

éxj.tp~_!I.a~í_a_qU_!'_f]_otar

form'!f~c,i}lca:[)usu:_a_la_c_o_I:I_Ql.l_cci_Qn

a

la na turak.za_d_§lJ.lom_!?_t:e_

_b_er. Pero para conseguirlo

no interesaba travsmitir cont~mdos q]:Ji~tf:­

vos del saber; interesaba fundamentalmente. la educación formal de la

inteligencia para que adquiriera destre:iiytécnica en<i'ereñéiercual- guíer arg~ntación. Debemos advertir eri esta actitud de los sofistas

señalado por Jaeger, de haber descubierto la estructura in-

el mérito

tema del espíritu que se revela cuando se prescinde de todos sus conte-

nidos objetivos. Sin embargo ellos no saca_r_Q¡l_j ese dess;_!!_bi!Il!ie_lf_t()_p_(lrC]lle g_CJ

teor_izarlo

en sus aplicaciones prácticas. No fueron

apresurados, como

~nse_c_l!_eJlci!'-s

Je

s~ d_<;_tll~eron~~-~~o_y_

estaban,

ellos, pueS,Sin!J.:::líieio- tQ.s ESCéptiCOs;- @i~iies-l_<f~r§n-á.Jl_().!l_d

co.ncienciq

de los sofistas en el fondo no es tal sino sólo un meato pára conseguir

el fin propuesto. EllQ.L)l

ticasJU afrrma_ciones sean El esceptícCl

I}() se aferra a su ignorancia; el sofista afliTlla o niega sin ningún r_igoqü- método. Uno de los más famosos sofist:!§ Pr_Ofágo~a_s;=áf¡jjí)_@a_

ar.=_enla

y_s:lCar

todas las consecuencias del subjetivismo. La duda

acen

jl_ctjticas_y pQr_t!lnto_dogmác

a_[ll]1l_~_jQ.I:l_~S

ll~g_ativas.

d~e_q_ue

!!_9_1!~~~as

s.!lb~y

3.!

INTRODUCCION A LA

FILOSOFIA

qti_e

e

LJlomQ.re_era_Ja medida de todas las cosas. anthropos metron pan-

ron:

"El hombre es la medida de todas las cosas, del ser de las que son, del no-ser de las que no son"

"Yo digo, efectivamente; .que la verdad es tal como he escnto sobre ella, que cada uno de nosotros es medida de lo que es y de lo que no es Y estoy muy le¡os

de negar que

pero llamo precisamente hombre sabzo a quien nos

haga parecer y ser cosas buenas, a algunos de nosotros,

por via de transformación, las que nos parecian y eran

cosas malas",

exzstan

la sabiduría y

el hombre sabzo,

Otro sofista, Gorgias, escribió un libro, De la naturaleza, o sea del no'Ser, en abierta polémica con Parménides. En él afiima:

"1. Nada existe. 2. Si algo existe, es zncognoscible para el hombre. 3. Si es cognoscible, es mcomunzcable a

los demilsH_

Los sofistas, en suma, se asomaron a la subJetividad. a la estruc- tura mterna del espiritu y desde allí, con un adiestrado maneJo del Rensamiento, tenian respuesta para todo y ·todo. por contradictorio que fue~•.Jg_demostraban. Refiriéndose a los sofistas dice Hegel que "el pensamiento atreviéndose con todo, hace a todos los objetos idea- les,. los penetra y los pulvenza. Se revela señor de esos objetos. Pero. en esta transitonedad todavia no se ha aprehendido a sí miSmo, todavía no ha encontrado su centro". Por ello, agregamos nosotros, ¡¡j_~a.r descentr.!!_d()~ensamiento, en manos de los sofistas. se mueve en la absoluta arbitranedad.

.E:n_contraposzción a los sofistas que enseñaban que el hombre

razón era la medida de todas las cosa~ y

oor ello, en un total relativiSmo, nos encontramos con SOCRA-

T_ES q~z-e fue un"-hmñbre extraordinario y de decisiva influencza en la

caían.

mdivzduaJ CQ!l

S!!_íi!dividual

hJStona del pensamtento. Para Sócrates la razón individual sólo era tal

un eco de la razón común, del

y común a todos· los hombres. "Yo siempre sigo al Logos",

en la_medída

que

participaba y

era

!,Qg<>_;;

!zmco

decia Sócrates. Y porque el mismo Logos universal era el que estaba

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

35

en cada individuo, era posible para éste superar el relativzsmo y adquirir ( un conocumento umversal. Además esa adgulSlción debia lograrse no -, ) encerrándose en el arbitno mdivtdual, smo.transitando, JUnto con los

1 otros hombres. a trav~ de es~og!JS com!lE

'l

todos. El co~oczmiento

i debi:~_g]J1~-"!!!~ ent9_nces, a través del dia-logo, aunque a el se llegara

( . después de una larga meditación solitaria.

\)11}\

"Puesto que estamos de acuerdo en que debemos buscar lo que zgnoramos, ¿qweres que tratemos de buscar ;untos lo que es la vzrtud?"

Sócrates nació en Atenas en el año 470 y era hijo del escultor SofronJscoyiiela¡)ártera Fenareta. ·sera l1e-cesano que nos detengamos algo" en su vida porque, como verán, su vzda y su filosofía, su teoría y su praxis alcanzan en él una perfecta urudad. La formación de Sécra- ~undamentalmente fue consecuencia de su expenencta personal, de

su meditar, de su trato con los hombres y las cosas. En .taLsen.tido se Jo puede conszderar un autodidacta. Parece, sin embargo, que recibió CJ~r­

ta ensenanza de ArqueJao quien fue discípulo de Anaxagoras. Tambten

leyó con entuszasmo los libros que cayeron a sus manos.

"JV!e gusta l;jice Sócrates! en los Memorables de J enofon- te- recoger los tesoros c¡pe de;aron los antzguos en sus esc'!tos .Y/e.erlos )ie'"x.p/ícarlos ei]Tectuijis-a mzs amzgos"

Entre esos libros estaban los poetas, especialmente Homero,_y_ algunos filósofos como Heráclito y Ana_xágoras. Parece que Berác)it:Q_ l?rodUJSJ en él un gran ímp}~~t_o; de Anaxágoras lo entusiasmó su teoría

del. Nous, de la lntelig_e]l_CJ!LQJlJ',EKi.!! al ml!!J_Q.!J_p_e_to_hl_eJLP.LO¿t!JLSe_ desilustonó al ver que Anaxágoras sólo se había quedado en una afi!- mación. abstract~in ·aplié'arla· a cada· caso particular. Decia_qu_e Ana~-­

Nous _iba

eJillli.c~ndo-todas_Tascosas: re.cl!rr.f_a_p_Ea_esa explicación a c_ausas me-

~.ánicasy matenales, A excepción de las campañas militares en las cuales srrv10 a su patna, por la cual sentía profundo amor, Sócrates nunca salió de Atenas. (,Pero en las_calles de ~su ciudad fue un mcansable _CarJ11J1_a_l1te. Descalzo y cubierto con_un manto tejido, constantemente las recorna

y entraba y se detenía, con su figura un tanto grotesca Y ndícula, en

xágoras en vez de ír mostrando cómo la provzdencia de_es_e

Jos mercados, en los gunnasios, e.n las asambleas del pueblo, en ll!s_ca- sas de los ricos y los pobres. En-todas partes quería convexs.a.r c.o_u_l_o_s_

hombxes .y,

especialmente-:-con

los jóvenes en

la búsqueda de la ve~dad

,

quería convexs.a.r c.o_u_l_o_s_ hombxes .y, especialmente-:-con los jóvenes en la búsqueda de la ve~dad , ··-·

··-·

3 6 \ j \ · - . , 3, ante todo, en la INTRODUCCION

36 \j\ ·- .,

3, ante todo, en la

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

b_usqueday conocÍlmento de lo que cada uno era en

el fondo de si m¡smo. Elpro-b[em¡lcfer~~ói11:b:~e;~dJ_Si.i_~l!J1¡¡,~ª0uV!'ftUif:­

de su felicidad eran los constantes temas debatidos. Alguna vez le in- criminaron que él Siempre habiaba lo-mÍsrrló y respondió: "Sí, siempre lo mismo de lo mismo". Sócrates había aba_ndon¡cdj)_!i!LYJ.eJ.a_p_r_e_o_q,¡p_a:- ción por la c¡enc¡a física porque creía qu_ej_o_s_qj:>J-"~os del conocimiento sensible sólo eran objeto de opinión -doxa- Sólo podía haber para él verdadero conoci1mento, fundado en conceptos umversales, indagan- do a la razon_uruversal que estaba~eJliOSh.ombres. Por ello su preocu- pación y el constante ¡ema de sus diálogós' rüe'éj problema antropoló-

gico y moraL Y er1 tas:

e~e ámb~to ni l~_s>_p_lf!ÍÓn m_la~1ción eran líci-

····

·

"No basta con suP.oner; es necesarzo que sepamos exac- tamente, con fthne conocimiento'.~

Aparentemente la actitud y el tema de la enseñanza de Sócrates eran semeJantes a los de los sofistas y más de ünavezSDcrates'fu?:c:cin-

fun.di¡jo con ellos, fue considerado un sofista más. ~i_n~e,rn.I?."!'gó.:!WI:

ferencms que separan a S,<?gat!'.s

críti-

co. Entre esas

más que uno de ellos, aquél debe ser conside_¡:ad_o

<t"-.lO.~J5<:>f;s_ta~s_o_n_ta_n

~p_of(a_nte_s_q\1."'

~U_ll)_ás¿gudo

diferencias podemos señalar: ··-D. F'ren_t_e_al_conocj¡mento

.relativo ide los sofistas -funéEictc> e·ñ-ia í-azon mdividual deÍhombre, me- dida_de~-~oclas}:J,s_cosas, está _el¡ conocunteñto uníversallpos_tul_¡¡d_o_p_or- S_9crates_y_[undado_<e_¡}_!:l_Logos uníversal al cual cada hombre_de.)J_e_s_e-

ruir: ·.Qi)I_a--"!:!_~_ñ_ai\za ~e Sócrates no está dirigida a una profesiona_li-

1

L

1

1

1

Sócrates no está dirigida a una profesiona_li- 1 L 1 1 1 z a c _

zac_0n de_la_ haJ?_il_i_¡j_acl_p_e~suas¡y_a_p_ara _había.r_y

díriirr_}is_iTiasa_5;::_siTi_o_a

1

formar el aíma de los hombrés en la ciencia y la virtud.3} la enseñanza

cte-S_fu;_faté§~!i.:oesi~.Iestrlli.gisla·a-u_!!_a:_~!i_t"~)a-eli.fe~ª~1_¡¡clase_ctiriieñtt;;--

sm_g

IIJ L5.P.fis_!a_s

vendían a los neos. Sócrates no queria recibír dinero por ella y pensa- b.'LClJ.lLera:_S,:i obligaciónde cíuí:fadimoTransmífífla gratU!tamentej\L_ ---·---·

e.fe_ctp_d_e_c;_a;=-- ------------

q_u_e

se d_jng!'_a cuaJg_;¡_¡~r_h_o_!ll_b_l!'_<l!l.e_quiera escu_c_l¡_arle; .'4)_ml!"_nt~:as

f_o_b_ra_b_a_r¡_

p_o:r

st,l_eJ1_S."'ñanz:a_y_,

por

~-

tanto_, úni_~_E!te la

"Si UIW_!]}_UJ_I!I_Vende por dinero su belleza a quzen se la solicita, se _la_llama prÓÚÍttiiii.'"'iüdiiiieiite, aaqúelíos que venden_ p_ol~_cjf.IJJ!I'O_su_sabidur{a a quíenes_la.recla- l?]_an, seles_lla711a sofistas, o sea prostitutas"

(~iMientras los sofistas h_ajJi311.YÍSto_en_la_ley_::-n!Jll!OS_::-_e1 resul-

ia_Q_Q

deLax_bitno

human_~y_la_~a_bíanopuesto a la naturaleza -::P!:Y~~--=,

1

l

'

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

37

conduciendo a la sociedad a un paulatino proceso de desarrmgo y diso- lu~ión,SÓcrates'arirmil'(¡ue Iásiey'és sel'undan enfavoluntiúlJUSta de lo_s_a;:oses Y,en ultüna instajída-:-·en'el no cori' si_dera_ al_ hombre en abstracto, ni como un "cmdadano del mundo"

sino ms!"r.to. en su_ ciudad,_en

porgue él es tlí_1

aquello que está concorde con la ley, o sea, con lo legal:

!:Ogos-:_uriiv_§fsar.-:_s~;criltes

]¡¡

po_lis, .a_cuyas leyes debe obediencia Lo JUSto llega aidentificarse'en él con

anizn_al_P()l~ti¡;o.

"Lo iusto, dice, es lo legal. Justo es quien obedece a las leyes- de la cíÚdad,- iiíjuúoquÍelilds.Tras¡iasa.--¡;QJils1o -

esloqueordena!_~zudacj''' -

-

--

.

-

-

_Las leyes de lacm_dac\_eran,

pAfa_Só~l"t_es,_cl_~vin_as y expresab_af!_

la lUSt_icia~dj_l<~. Por ello, frente a su inJusta condena a muerte él recha- -zb lá fuga que leofréC.jéron con Súp-Úcas su-s -am{gos-y'discipulos. Elu-

ififlarñüerte' era no respetar ías reyes-de-su. Ciudad -que lo . háblail conaenado, era comefer üria injusticia y no-era justo responder a una

íDfu~ii_c_J,a·c.a.!U'Jra. A aqÜellos que tratan de persuadirlo para_q':'_e _htry_~ -

lesdice:

---------

--

"A nadie se debe devolver m¡usticza por mrustzc1a, daílo

p9_r da~1o,s_yfll!!J1!_1!.!asea la m¡u--¡:¡¡;-¡:ecibzda "

Siendo la ley expresión de la voluntad justa de los dioses, aqué-

lla no se agotaba en las leyes escritas de la ciudad. Por encffila de ellas estaban las leyes no-escritas que eran obra no de los hombres smo de

los dioses y honrar a los dioses era la primera de esas leyes. En los Memorables ·de J enofonte leemos:

"Hay muchos mfractores de esta ley de todas: pero lwv

entonces castigos que no son como los de las leyes hu-

manas que pueden burlarse"

Sócrates fue un hombre radicaímente religwso y respeto la tra-

éíe

5li'f)üe6Iéi.''Qi.iecá"ct'a'lmo ve!lere a los dioses segun

dición religíosa

el ritoyla !ey'cie su 'éiuáaa";-fiié-unpiecéi:>tü-socrático al cual él síéíñ-

pre:=_se-ri}antuyo_-fiel y con -su pro-¡no -ejemplo io cumplió. Por---'.!l<:>_Ü

rezaba todas las mañanas su oración frente al sol; ofrecia sacrific!os a de DelfQ.s. Ante la acusación que se le hace de haber negado a los dioses patnos y de haber introducido nuevos seres demónicos él responde:

o racuío

los~dioses_y_consüTiaba;~e_n_sit)l_a_c_isi_liés:_d_if¡cil¡e~,-ª-l

38

INTRODUCCION A LA FILOSOFIA

1

3 8 INTRODUCCION A LA FILOSOFIA 1 PRESOCRATICOS Y SOCRATES 3 9 ":Yo me llan podido

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

39

":Yo me llan podido probar que yo sacrificase, ni mvo- case, m nombrase otros dioses que Zeus y Hera y los demás tradicionales".

1 '

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l

1

1

1

¡

L

1

fundamento. El mal resulta, entonces, una falta de conocmuento, una

¡gnoranc¡a pues nadie que tenga inteligencia puede actuar contra. su

bien. Lo teónco y lo practico llegan así a perfecta umdad y para Só-

sab1duria teórica -sofía- y sabJdtiriiJ

práctica -sofrosine-; ambas constituyen un m1smo comportam1ento añte"lavida. - J_a. sabiduría, sin embargo, sólo es prop1edad de los dioses. Ios

hombres, debido a sus_propiaslirl:!itacmnes,

poseen la buscan. Los-hornhres.séiki pueden ser am1gos, amantes de la sabiduría; sólo pueden llegar a ser, como ya lo dijo Pitagoras, filósofos. Sócrates t1ene conciencia de esa limitación, tiene conciencia de que no eS· sabio y, aún más, tiene candencia de que nada sabe. "Yo sólo se

que no sé nada", decia con plena lucidez. Y Sócrates un día se vio sor- wendído porque un am1g_o -Querefón- le dijo que había consultado al oráculo de Delfos y éste había dicho que en Grecia no había nadie tan sabio como Sócrates. E!, que .se tenia por Ignorante, se smtió sor- prendido con las palabras del oráculo y resolviÓ comprobar la verac¡dad de las· m1smas. Y entonces Sócrates se fue a visitar a todos aquéllos que en la cmdad tenian reputación de sabios y con gran sorpresa suya advirtió_g_u_e el oraculo. tenia razón porque los que pretendían ser sa-

bios, los que creían serlo no lo eran pues nada sabíanc El tampoco sa-

l;u>os_e_eD y porque no la

crates no hay diferencia entre

· Pero junto a este r.e.sp_eto_por la tradición religiosa hi!Y.i'.!L.S.Q- crates un intento de racionalizar_a)os dioses z.Q_J)or concillar~i!ri_¡{a§_a!'titucles. En tal senttd_o étes proclive a wr en

la

de los dioses manife.~taciQ.Il.~~-diy_er:sas_de UJla_diyínícta.d

única. En la -éóncepClÓrÍ de-está- divinidad él está influido por el Nous de Á.Ílaxágoras y por todas las doctrinas de los filósofos anteriores.Pero \

delQo)it_~ísmo YJ!.n_esflJ."'.:c­

diversidad

Do

,.

.>

a esta

divinidad

de los fllósofos él atribuye un carácter personal y

§9_met~_y

sirve,_y.

el_s.flcrifif.iQ.M

s.u

,:ida_

'.-

providente tal como lo podemos advertir en la Apología de Platón. A

este DjQ.u_s al que Si)crates_s~

por él tiene_u_Q_Serl!!.<!o_: "Viy:o_ en _pobre"?a_infmi!a,.J!ic.e~l2-''ra_seiY.ir.al

Díos".-I:á

sÓlo un acto de seriicio a Dios sino, también, una formade aproxm:_~-

pobreza,

la falta denecesidades, la considera Sócrates no

-~_se-::aél: ···

"Si el no tener nmguna neceszdad es

COS(l

divina, el tener

iasliiehOSPOsibús eS la -cosa

dtJ'_I!J.I.dp{j"_--

----- .

qu.e

1~-zás noS apróxzma a·¡a

Toda la enseñanza de Sócrates está onentada hacia esa aproxi-

¡¡;· peifec:'Ción del -ll.ombré. Poi ello

mación a la divmidact a·sea

qU!ére-eduéar é iñrüñdTr-víitud en "lo_quee_J_ho_ri¡b~_et~éñe~cl_e_JTI_<!_s_~an_-_ de_y.Jn.eJ.o.r_o_sea.ceLalrñ-aJ.nfíiíicli.d.a_p_o_r_D_i.o.s'' Jenofonte recuerda en sus Memorables estas palabras de Sócrates:

hacJa

"Ciertamente. el alma

del hombre participa,

mas que

cualqwer otra cosa humana, de lo divmo"

f:ste encaminamiento hacía la perfección. empreDJi.i<;l_Cl'Lc_omo \ m1S1ón sagrada, reqUiere la purificación moraL Sólo a través de ella

¡ r

_ \ _pued,e_<!lc_anz_a¡:s~_!!Lbj_e_l}2_1l_PI-"É}_o_y_alc-ª!}Zlins_1()lo o_btener_la_(elicldád.

) La 111oral_SQ.qática es finalista porque ella esta onel}_t_ada a_un_fin_últi-

-

-:

mo guses

eJJ?jen_l!_mve_rsaL

Ese bien a cuyo g~

sJ!

ll_ega_p_QLla_yí.J:tJl_d_

! es la felicidad. Felicidad. virtud, b¡en y fin último llegan a constituir i ,_;na perfecta urudad dentro del pensamiento socrático. Pero par'!.ll."g!lf

_segun Sócrates,

¡ el uso de Iaraz_ón. Y, aún más, para el, segun el testrmomo de Aris- \ tóteles, llegaban a identificarse la razón y la virtud. Por ello es en la \razóp. en el_conocirniento y en la c1encía dond_~@ m_or!!L~mcl!.":I_I.!!\l2!!

1a

e.sa_Il)_e.t_a_p_o_s_tulad'LP.oU~

mgraLe.ra.;in_disJ2ei!SabJ~,

bia ger.o-J-al menos,

J?.!;.queñez,

e~a

§al¿ja

que·@Q

a_sg.bia

y result_ª--Qª

entonces. que por

de su propm ¡¡¡norancJa que los otros no

tenían, él era el más sabio. Las palabras de Sócrates recogidas por Pla-

tón en la Apología dicen:

J20r e~e

s¡¡l:J."r

"Cierta vez habzendo llegado a De/Jos tuve el atrevi-

miento de consultar al or!iculo -os.suplico. que no os irritéis de lo que voy a decir- si habia a/gwen m!is sabio que yo y la pitomsa respondió que no había nmguno.

Querefón ha muerto, pero su hermano aquí presente

podni ·dar fé de ello

orliculo reflexioné del siguiente modo: ¿Qué quiere de- Cir el dios? ¿Que sentido ocultan sus palabras? Porque yo tengo conciencuz de no ser, en lo m!is mímmo, sabw. Largo tiempo dudé del sentido dei oráculo hasta que por fin, después de gran lucha con mis escrupulos, me propuse hacer la sigUiente prueba: 1Vie dingi a la casa de uno de los pretendidos sab¡os con la mtención de rejil- tar, sz ello era posible, al oráculo y demostrarle un hom- bre mds sabio que yo, por más que me hubiera declarado el más sabio. Examinando pues a este hombre de quien

Cuando supe la respuesta del

yo, por más que me hubiera declarado el más sabio. Examinando pues a este hombre de
yo, por más que me hubiera declarado el más sabio. Examinando pues a este hombre de
40 INTRODUCCION A LA·FILOSOFIA baste deczros que era uno de nuestros politicos y con- versando

40

INTRODUCCION A LA·FILOSOFIA

baste deczros que era uno de nuestros politicos y con- versando con él, me encontré que e/ hombre parecia sabio a muchos y sobre todo se lo parecia a sz' mismo,

pero que en realidad no lo era

Luego que me separé

de él y razonando conmigo mismo me deda: yo soy, en verdad, más sabio que este hombre. Es muy posible que nznguno de los dos sepa realmente nada, pero mientras él cree saber algo y no lo sabe yo, en cambio, no sabien- do nada no creo saberlo. Pareczera, pues, que por esta pequeñez soy más sabio yo, pues no creo saber lo que

no sé".

El principio de la sabzduría con~íste, entonces, en la toma de

:;_ólo

poaemos llegar a través de un continuado preguntar por nosotros mzs-

m

hombre", decía Sócrates. EJ.P.rincipio ct_e.J!!

entonces, es un conocer los propios

El alma en büsqueda

del bien y la felicidad y, por ende, en búsqueda de adquirir virtud debe empezar por su propio conocimiento. Por ello Sócrates hizo su.YQ un precepto que estaba en el templo de Delfos y que \ie_<;ja · "Conocete a ti miSmo". Jenofonte ha conservado el siguiente diálogo: - -

limites o, lo que es igual, conocerse a s_í mismQ

''la "V\Cfasmexamen es indigna del

conciencia de la propia ignorancia

QLY

un sos_t_~ig_q

a)l_t_p_<~.<:;amel},

§-ª.bi<!_u¡_:fa,

Y_<t_!"_sta

clpct_a_zgnorancza

"Dime Eutidemo, ¿has entrado alguna vez en De/fas? En dos ocasiones responde. ¿Has notado en no se qué parte del templo la inscripción "Conócete a ti mismo"? Si, contesta Eutidemo. Ahora bzen, ¿no has prestado ninguna atención a esa mscripción, o bien la has graba- do en tu mente y te has vuelto hacia ti mismo para examinar lo que dice? En verdad no me he preocupado en absoluto, responde Eutidemo, pues creía saberlo perfectamente, y apenas sz podria conocer otra cosa si

no me conociera a mí mismo H.

Sócrates, en cambio, muestra la insúficíencia de este ingenuo

conocimiento. Para_é_l~c_o_np_c~_r_s_e_a_s_í_m.ism_p_~f<l_la_ia,r:e_a_má.s_c\i{í_dl~la

dJLJ))_ªy_o_r_e_xigencia_y la_que_condiciona_b_a_t_o_cj_o_o_t_r_o_c_o_I}!J_dfl}i_e_l}_t_o_y todo obrar. Eso que nosotros somos era para Sócrates un misterio que necesitaba ser descifrado para poder ser fieles a nosotros mismos, para poder llegar a ser en plenitud eso que entrañablemente somos. La voca- ción -palabra derivada del verbo latino vocare que significa llamar- no

'¡~

1

"'

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

41

es sino la fidelidad a ese llamado para que lleguemos a ser lo que en el

Pero ésta

es, czertamente, una dificultosa tarea porque, para decirlo con palabras

de Nietzsche, "cada cual es para si mzsmo el más lejano". Esa tarea, sin embargo, era la que exzgia Sócrates a todo aquél que pretendiese

u.cercarse a la sabíduria. HNo podria consentir nunca~ afirma! que un

hombre que no tiene conocimiento de si mismo, pudiera ser sabzo ~ Y aün da un paso y afirma: "En esto, me atrevería a decir, conszste la

sabídurfa: conocerse a sí mísrno",

P<lfa adJlli)rir un "'!'Ld_¡¡9_<m>_sonoc;im.i_eJ:lj_O es ne_CJ'.Sar_íp_,_com 0 _p_, so previo, tomar conciencia de la ignorancia en que uno e_sj_:l_<:leLt_eJ!la que cree saber. Es un momento indispensable de purificación represen-

tado

fondo somos. Ya Píndaro decía: "Llega a ser el que eres

en la refutación que-''lac.e

S_ó_cJ:Jltes_a

todo contenido de s¡;bez:_<JlliL

exp.r_esa_jl_Q]l_e)_@LJ:!_I}tra en cl_i_álogo con él. Es el primer paso de sumé- todo, signado por una actitud crítica a toda: respuesta que obtiene en su constante preguntar. A estas respuestas él nunca las aceptaba definiti-

vamente, pero tampoco nunca las contradecía directamente. Por medio de un rodeo mostraba a quien había dicho algo, las dificultades que tenia eso que él había dicho. A través de ese rodeo él nunca daba una respuesta m nunca se mostraba conocedor del tema disputado. En el Carmídes leemos:

conocedor del tema disputado. En el Carmídes leemos: "Querido Critias, tu me tratas como si yo

"Querido Critias, tu me tratas como si yo pretendiere saber las cosas acerca de las cuales me interrogas y como sz dependiera de mi el estar de acuerdo contigo. Pero no es asi. Yo busco, y ¡untos examinamos cada problema que se presenta. Y sz yo busco, es porque yo mismo na-

da sé",

presenta. Y sz yo busco, es porque yo mismo na- da sé", - ~-=-- e En

- ~-=--

e En ese rodeo purificador Sócrate> ejerce su ironia. Ella co_ll_sis:

tía en una determinada manera de preguntar a través de la cual iba po- niéndose de. manifzesto la común igg.orimcía de aill!_tl_llos_(lll_e_dialo_ga_han_ '"- ¡::a réfútaczórl representa, como dice Mondolfo en su Sócrates, laops- ración preliminar y necesarza para que el espíritu pueda dirigiTse al des- cubrimiento de la verdad. 'La segun& parte del mé_todo"~t!f!=_arte_q~ Sócrates dice haber heredado de su madre, que era partera_: Ia_mayéu- tica. La.J1.'l!!.eJa_~~ al nacimiento de los ñiños •y éCctJce

'" -·.

--,.

Jil_g_'!~da

y al alumbramiento;-aünque

_n()_<ie nif!os sino d_~_ideas. Escuchemos estas'-palabiás;-que estúi en Teeteto:

Sócrates, también ayuda

al nacimiento

";Y no has o ido decir que soy hijo de una partera muy

42

INTRODUCCION A LA FILOSOFL<\

hábil y sería, Fenareta? -Si, lo he oído dew.- <Y has oído deczr rambién que yo me ocupo igualmente del

mzsmo arte? -Eso no.- Pues bzen, debes saber que es asi Á hora bien mi arte de obstétnco es semejante a ese, pero difiere en que se aplica a los hombres y no a las mujeres, y se relaciona con sus almas partunentas y no con los cuerpos Además tengo de común con las parteras ser estéril en sabiduria y se me puede reprochar, como muchos lo hacen, que pregunto a los otros pero que no respondo acerca de nada por falta de sabzduría.

Y la causa es que Dios me impone la obligación de ayu-

dar a panr a los otros pero a mi me lo impide Es claro que nada aprendieron de mi, sino que ellos mzsmos hablaron muchas cosas que ya poseian".

La actitud de Sócrates no es, pues, transmitir un conocimiento objetivo, enseñar cosas, sino enseñar a aprender, .enseñar a alumbrar y . encontrar las ideas que estan en la mente de los füi'iñiJfes.-Gíverdacroo- \puede ser impuesta por el maestro sino que debe ser reconocida por rel alumno. Y la reconoce porque ·ya -estaba en él y debe recordarla. Só.crates es el primero en la historia del pensamiento que intro- l duce en forma temática la preocupación por un método. El suyo~c.Qn ;sus do~m~!?_s de refutación y mayéutica, está preSidido por el ejer- i ciciO de la razón. por un ininterrumpido razonamiento al cual debe so- ' meterse tod_a af.im;¡J!_QÓJ.l. En el Fedón dice Sócrates:

·~na/izad los fundamentos, y si los analizáis bien, po- dréis seguir por orden todo el razonamzento ·y· podréis estar humanamente satisfechos de éste".

\~

El método socrático está dirigido a obtener un conocimiento

científico y, por tanto, mmutable y múversal. J:m: él deja de lado,

como ya ·Vlmos, la investigación del mundo fisico cuya constante mu- tabilidad sólo podía ser objeto de opmión o doxa 'y se vuelca al mteríor de la conciencia del hombre. Su preocupación la centró excluSivamente en_el_p,robíema_moral. En este dominio, como ta~bié;, en el del amor.

si creía tener algún conocimiento aunque ignorara poder dar razone~ de él. En la Apología, por ejemplo, después de declarar su Ignorancia agrega:

''Sin embargo, que es malo y feo obrar mal y no obede- cer al que es me¡or, ya sea dios o ya sea hombre, eso si

il.S.Q.

lo sé".

'·.

PRESOCRATICOS Y SOCRATES

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1 Es. a este ámbito moral a donde lleva Sócrates su preocupa- Cioi!_c_Ientifica hacJendo hallazgos que han perdurado en la -fiiOsofia.
1 Sócrates b'iíscaeñ nieé!Tocfe la m'il!abilictaa·iOmmutable;-eii1necfío ciel11 divers¡daa-rauníáa~dTbilsca;:en süma la·-esencia:Yconcepro-aelas·co5as
1

_t~;,<_c!efinicj_ón, que pueden consideraise-un.ctescutirJmíen.fó-C!e Sócra-

na -correciá- deflnÍCIÓ·n-de eÜai.'Esencla,-concep-

que _E_?_S_fJ.~11!1l_!a ten e_[

u

\ k~.Je.era JI eLem_en tis lñj¡~_p-~~sif:íiespara surazo_n_ar-én.:_i:i.i'ís_g_U:eCiij'_cl_eu_;;_

decia que Sócrates "tenia razón en buscar las

esencias, pues quería razonar y eJ principio de los razonamientos esta

fundado en la esencia de Jas cosas"

conocumE.nl.<?.:

Anstóteles

También segün Anstóteles, Sócrates llegó a los conceptos uni- versales y a las defimc10nes por medio de la inducción. La inducción -epagogé- parte de las cosas particulares de la expenencza y se remon- ta a ío común y umversal que en todas esas cosas hay.

"Yo iba, dice Sócrates en busca de una sola virtud, y

he aqu( que encuentro un enjambre. Y to1nando esra imagen del en¡ambre, te pregunto: ¿cuál es la natura-

1eza de las abe¡as? Y me responderas que hav muchas abe¡as y de múltiples clases, pero si te pregunto des- pues: ¿que es eso por lo cual /as abe¡as no difieren entre ellas y son todas abe¡as?; ¿que es lo que hace

que una abe¡a sea zgual a todas las otras y difieran de otra especze? Igualmente las vzrtzzdes, a pesar de que son muchas y de mue/zas especzes, sm embargo, brilla en todas ellas una misma zdea, por la cual son vzrtu-

des"_

Ese qué que hace que una abeja sea una abeja, y una v1rtud una VIrtud, y una figura una figura es la esencia buscada por Sócrates, eí prmcipío de sus razonamientos y el Objeto de sus defimciones. Esa esencia es universal y necesaria y ante ella no cabe el relativismo de los sofistas. A ella se llega por el Logos universal que trasciende a toda razon mdivídualla cual, sin embargo, de aquél.participa.

Sóc,r_a_g,_s_(u.e_!!}J.!l.~lamepte a~,!l_sado de corromper a la JUVentud

La acusación prosperó í("fue Só.CJ'.f!t<:S_tu'é_o_o_p_ortun.!_dad de elu-

condenado a morir bebien}J.Q

Y de ir en c_~n!J:a

c!e_Lo_~c!_ios,<'Lde_G.r.e.fia.

SÍ<¿l}_la.

dir su muerte; s_l!S.JU.efe.~_l~_Q_fi~c.l.~Io.n_sal.Yar_s_u yid!!_a_co.n~f'ió_n-q~

rS'Ql!.fl_Cl Rf.a

l!_segJ¿!f

".I!~~ül!_I!P_()_

~ajuventud,_y él I!O ac~p_!(), Tuvo_Q.P.Q!::'

!unidad de escapar_~e su presidio y salvarse y tampoco aceptó él esa

\ solución porque deci_f!. -como ya vimos anterioñnente=-qu,!' él e.ra-re.~_<e::_-

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!NTRODUCC!ON A LA F!LOSOF!A

tuoso

que-someTérsea-ese -dictad á-de -ra-íey por rruisque

de

la ley

de su cmdad, y S! la ley lo condenaba a muerte tenia

él'Iciconsícferara-

_\lna_lJ!Jt1StJc1F.'"Para S<)crates la actitUct-deffiíósofo era, fundari:l_ental-' mente, un prepararse para la muerte. Por eso cuando le tocó la hora de -ª>umir -~_u-¡) rop_í~-iñu riQ_1(; P:a_f~ciéiiicít_Q:i}u_c!_irla. Por- iri termed-io-de los JUeces era el destino quien le lffiponia la muerte. Renunciar a esa

Imposición, era renunciar a su vocación,. Era renuncmr a sí mismo, era

,_~fe

falsificarse. La muerte fís1ca era para él menos grave que esa muerte moral que hubiera S!dO faísificarse a m¡srrío; fa!sific¡ir aqÜéiÍo por lo cualhabü! luchado -y para-locu-afsehab!a pre¡i'aiidotoda stÍ víi:fa-:- ---- -----En eídíálogo-Fedi')n~- Pfatoii- iúifraios tíltunos -momentos de Sócrates. Muchas veces en la crítica füosófica se hace un poco difícil saber cuál es una opinión socrática y cuál es una opmión platónica, porque en cas1 todos sus diálogos Platón coloca como personaje cen- tral a Sócrates. Pero hay razones J]l:\_s_qll_e suficientes para pensar que lo que Platón pone en boca del,Sócrates~n este diálogo, ha sido dicho por Sócrates. Termmemos nuestra exposición escuchando las palabras de Sócrates pronunciadas con la m1sma serenidad y sabiduría que había caracterizado su v1da y que impactaron, una vez mas, a sus discípulos. Asilo testimonia Fedón quien dice: "Verdaderamente este

espectáculo h!Zo sobre mí una impresión extraordinaria

escucharle me parecía un hombre dichoso; tanta fue la firmezacy digni- dad con que murió. Creía yo que no dejaba este mundo sino bajo la protección- de los dioses, que le tenían reservada en el otro,'una felici- dad tan grande, que ningún otro mortal jamás ha gozado otra igual"_

La conversación con sus amigos fue sobre temas filosóficos y, más

específicamente, sobre aquél p_¡g:a

porfia~a-prep_ar_acit)n: la_muerte.

Al verle y

eLcyal

la filosofía no