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Laura Valdés

04 de febrero de 2010

Las relaciones internacionales en el Extremo Oriente (1914-1941)

A partir de 1868, Japón entró en un proceso de modernización capitalista, sin


una burguesía económicamente poderosa, el Estado tuvo que asumir la
responsabilidad de subsidiar su desarrollo.

El éxito inicial de la industrialización creó: debilidad financiera, carencia de


materias primas y fragilidad del mercado interno.

Después de concluir sus transformaciones internas, Japón pudo desarrollar su


capacidad como política imperialista. Con el apoyo británico, Japón pudo
lanzarse a la guerra contra Rusia en 1904, ganándole. Con la mediación de
Estados Unidos se firmo el Tratado de Paz de Portsmouth en 1905, mientras
que en 1910 Japón obtiene como territorio a Corea.

Estados Unidos promulga en 1899 su política de puertas abiertas en China.


Esta política reconocía la existencia de esferas de influencia e intereses
especiales en China; además del comercio las compañías americanas estaban
muy interesadas en las concesiones ferroviarias.

Hacia 1915 la economía japonesa experimentaba un crecimiento enorme,


transformándose así en una potencia económica y marítima mundial, que le dio
seguridad para lanzarse a conquistar posesiones de Alemania en China.

Las diferencias se hicieron notar en las negociaciones de paz que siguieron al


fin de la guerra. El 18 de enero de 1919 empezó la Conferencia de la Paz en el
palacio de Versalles, inspirada en los 14 puntos de política wilsoniana, a finales
de 1918 se inició un proceso de consultas y negociaciones para concertar los
intereses de todas las partes involucradas. La posición japonesa insistía en
excluir los territorios de Manchuria y Mongola, de las operaciones del
consorcio, mientras que los estadounidenses y británicos alegaban que estos
dos territorios formaban parte de China y su exclusión era inadmisible.

Se firmó el convenio definitivo el 15 de octubre de 1920, creando un consorcio


que permitió la expansión económica de Estados Unidos en China, ya que ni
Gran Bretaña ni Francia se encontraban en condiciones de expansión y Japón
no disponía de capitales necesarios.

Convocada por Estados Unidos, el 12 de noviembre de 1921 al 6 de febrero de


1922, se celebró la Conferencia Internacional para examinar nuevamente la
situación en el Extremo Oriente. Para esta fecha, Estados Unidos era acreedor
de las grandes potencias europeas.

En el Conferencia, el Tratado de las Nueve Potencias, los países que firmaban


se comprometían a respetar la soberanía territorial y administrativa de China,
no sacar provecho de su debilidad y establecer igualdad de oportunidades para
el comercio.

Más tarde se da el Tratado de las Cinco Potencias, que es firmado por Estados
Unidos, Gran Bretaña, Japón, Francia e Italia dónde se establece una
regulación del armamento naval.

El Tratado de las Cuatro Potencias fue suscrito por Estados Unidos, Gran
Bretaña y Francia y se comprometían a respetar el statu quo en las posesiones
por un periodo de 10 años.

La llegada del general Tanaka a China coincidió con el clímax de la Revolución


China en 1925, donde existía la lucha contra las camarillas militares post-
extranjeras con el propósito de deliberar el territorio chino y establecer un
gobierno local; esto hizo que las potencias se movilizaran para proteger sus
intereses amenazados.

El 18 de septiembre de 1931 las tropas japonesas invadieron Manchuria


después de realizar un sabotaje contra sus propias vías férreas que dieron a
los chinos.

La sociedad de Naciones denunció la agresión japonesa y la ilegalidad de un


estado impuesto por la fuerza pero un mes después el gobierno japonés
abandona el organismo internacional. Las relaciones de Japón con las
potencias occidentales se deterioraron a tal grado que la guerra contra ellas se
hizo inevitable, hasta que estalló en diciembre de 1941.

Las tropas niponas controlaban las principales ciudades del litoral junto con sus
líneas ferroviarias pero no pudieron contra la resistencia de China. Japón le
compraba a Estados Unidos el petróleo que necesitaba, así como la
maquinaria.

Después se produce la agresión Hitleriana a la Unión Soviética; Japón viendo


las ventajas de la situación, no hizo caso al Pacto Tripartito y en lugar de
sumarse a la guerra contra la URSS, prefirió forzar el avance en la península
Indochina. El 1 de agosto se anunció el embargo total de todos los bienes de
Japón en E.U.A y la prohibición de exportaciones de petróleo. Este bloque
implico un estrangulamiento económico para Japón y decidió ir a guerra, el 7
de diciembre la base estadounidense de Pearl Arbor fue bombardeada por la
aviación japonesa. Al día siguiente Estados Unidos y Gran Bretaña declararon
la guerra a Japón.

La Guerra fría y los bloques de poder

Las dos superpotencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial EEUU


(bloque capitalista) y la URSS (bloque comunista) se repartieron áreas de
poder e influencia en el mundo. Formaron dos alianzas militares: la
Organización del Tratado del Atlántico Norte, que nucleaba a las potencias
occidentales, piloteada por los EEUU; y el Pacto de Varsovia, unión militar de
los países socialistas regenteada por la URSS. A pocos años de finalizada la
guerra los dos bloques comenzaron a enfrentarse de manera indirecta en
diversos conflictos militares, como las guerras de Vietnam y Corea, en las que
cada uno apoyaba a diferentes bandos sin entrar en una guerra directa. ambas
potencias ya contaban con armas nucleares. En 1962 la URSS instaló misiles
en Cuba, quien en ese entonces era su nuevo aliado. El presidente Kennedy
amenazó con represalias nucleares y los soviéticos retiraron los misiles a
cambio de la promesa de aquél de no invadir Cuba. Los soviéticos se
debilitaron cuando los dirigentes chinos se separaron de Moscú y los europeos
del Este comenzaron a mostrar su descontento.

La URSS hizo grandes esfuerzos por defender y consolidar el régimen


comunista, pero en 1985 el país entró en una profunda crisis: el gobierno de
Gorbachov planteó la necesidad de un cambio e inició una política de
distensión con EEUU. Desde 1991 el gobierno abandonó el partido comunista y
permite la independencia de varias repúblicas, en las cuales resurge el
nacionalismo dormido por años.