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III ¿QUÉ ES LA REALIDAD?

1. Materialismo o corporalismo

En la física los sistemas epicúreo y estoico tienen en común la convicción de que la realidad se debe identificar con aquello que es corporal o corpóreo con la realidad material . Ambas escuelas comparten el argumento básico para restringir la realidad a los cuerpos. (Materialismo). Los estoicos y los epicúreos sostienen, a la inversa de Platón, que como solo lo que es corporal puede tener algún efecto, todo aquello que lo tiene incluida el alma se debe considerar corpóreo. Epicuro dice que el cuerpo está hecho de partículas discretas. Por su parte, para los estoicos, la materia o el cuerpo es continuo y existe el vacío en el único mundo existente.

2. Epicuro

El argumento epicúreo a favor de la estructura atómica de la materia dice que nada puede venir de la nada. Habla de las “semillas” que usa explícitamente como término general para los átomos. Para los estoicos, la materia era un conjunto y, de suyo, totalmente amorfa (Sin forma regular o bien determinada).

El argumento de que las “semillas” en cuestión son de hecho indivisibles – atoma, átomos . Implica que el vacío debe existir para permitir el movimiento.

Epicuro, a diferencia de Leucipo y Demócrito, sí distingue entre divisibilidad física y ser divisible en el pensamiento por una muy buena razón de que si los átomos han de tener formas, y de hecho, formas divergentes, deben ser divisibles en el pensamiento, aunque no físicamente. Las únicas propiedades permanentes de los átomos es que tienen forma, peso y tamaño. Los átomos no pueden tener propiedades como color o diferencias en textura o fluidez. En realidad, son el resultado de la forma y el acomodo de los átomos subyacentes.

Para los compuestos de átomos hay propiedades que son tan permanentes como lo sea este compuesto particular y atributos más temporales. No obstante, ninguna de estas propiedades o atributos temporales existe por derecho propio; las únicas cosas que existen son cuerpos es decir, los átomos y los compuestos que llegan a integrar y el vacío que los separa.

Para Epicuro, al igual que para Demócrito, los átomos están en constante movimiento, colisionando y rebotando en el vacío, formando, si son de los tipos adecuados, compuestos que duran un tiempo y luego se desintegran. Todos los átomos presentan un movimiento constante con una velocidad descrita como “tan rápida como el pensamiento”. Epicuro adoptó la idea de que los cuerpos, el espacio y el tiempo están compuestos de mínimos indivisibles.

Epicuro, quizá imprudente, sostuvo que el peso de los átomos hacía que todos tuvieran un movimiento natural hacia abajo (¿En relación con qué?). Epicuro adujo que en un vacío todos los cuerpos, sin importar su peso, caen a la misma velocidad; las diferencias aparentes en la velocidad con la que caen los cuerpos visibles para nosotros se deben a su mayor o menor capacidad para vencer la resistencia del aire.

Epicuro dice que los cuerpos en caída se pueden desviar muy ligeramente de su trayectoria recta y la experiencia de los sentidos no permite demostrar que no ocurren tales desviaciones. Desviación espontanea: cuando ocurrió la desviación espontanea que dio inicio al proceso de colisión y rebote atómicos en el cosmos como un todo, la respuesta tendría que ser “hace infinitamente mucho tiempo”. Esto es puramente teórico. En realidad el uso de la desviación espontánea para explicar el libre albedrío humano indica que estas desviaciones ocurren a menudo tanto dentro como fuera del alma humana. Es un postulado teórico y no una afirmación histórica.

3. Los estoicos

Para los estoicos como para los epicúreos, toda la realidad es corpórea. Para ellos, un solo sistema de mundo se produce por la acción del principio activo, Dios sobre el principio, la materia, esta última de suyo carece de toda cualidad determinante y es inherente.

Ellos consideran que hay dos principios para todas las cosas, el activo y el pasivo. El pasivo es una substancia desprovista de cualidades, o sea, la materia, y el activo es la razón que encierra, o sea Dios. Y dicen que Dios esta combinado con la materia: la atraviesa de un lado a otro, le da forma y produce así el universo.

Para los estoicos, las cosas individuales como las personas y las mesas no son solo cosas individuales, sino partes de un todo mayor. Consideraban las cosas individuales como modificaciones cualitativas de la combinación subyacente de los principios activo y pasivo, y se describe como aquello que subyace que era la primera de las cuatro categorías o géneros, la 2ª comprende cosas como la gente o los animales, no cualidades, sino cualificados, la 3ª la disposición de aquellos cualificados dispuestos de alguna manera es decir, además, características secundarias como el conocimiento, la 4ª están las cosas dispuestas así relativamente ej. Una persona que está a la derecha de otra o es el padre de otra, y esta puede cambiar de posición aunque la otra no se mueva.

Además dicen que en primer lugar, entre las determinaciones de la materia por el principio activo figuran los cuatro elementos “fuego, agua, aire y tierra”. El mundo entero se vuelve fuego periódicamente, en una “conflagración” que, más que una destrucción, es una apoteosis: el mundo entero se convierte, en el sentido más completo, en Dios o Zeus.

La cadena de causas que es el destino se identifican con la providencia y con Zeus, lo que resulta bastante razonable pues finalmente Zeus está presente en todas las cosas, haciendo que sean lo que son y, por ende, que tengan en otras cosas los efectos que tienen que viene a ser la voluntad de Dios, lo que podría indicar una distinción jerárquica entre Dios y el mundo cuya historia escribe el propio Dios. Posidonio colocaba primero a Zeus, luego a la naturaleza y por ultimo al destino.

4. Los dioses según Epicuro

Para Epicuro, los dioses existen, de hecho, como lo demuestra la opinión común de la humanidad, pero no se preocupan en absoluto por nuestro mundo y sus asuntos. Suponer lo contrario sería incompatible con su felicidad y tranquilidad divinas.

Nuestro mundo y las cosas que hay en él son producto del azar más que del designio y no son un designio de agencia divina. Los dioses, humanos en su forma, son el ejemplo supremo de la tranquilidad a la que aspira el epicúreo.

Epicuro no solo aseveró la existencia de los dioses, sino que describió el mecanismo que nos hace estar conscientes de ellos: imágenes atómicas que actúan de manera directa en la mente. Habitan en los intermundia y son de solo un átomo de espesor, por ende, prácticamente imágenes bidimensionales.

Negativamente a lo anterior, el representante epicúreo de Cicerón dice que los dioses no son cuerpos sólidos y los aprehendemos por medio de un flujo de imágenes similares porque el dios se debe identificar con cierta capa del espesor de un átomo de flujo constante de imágenes y no con alguna otra. Los dioses no tengan una existencia sustancial más allá del flujo de imágenes que interpretamos, los dioses de Epicuro existan en nuestra mente al menos en la misma medida en que en cualquier otro lugar, habla de una cierta omnipresencia. Construimos a los dioses en nuestra mente a partir de imágenes de otras fuentes, imágenes que fluyen hacia los dioses. Los dioses no pueden ser simples constructos mentales arbitrarios. Las imágenes de los dioses solo accesibles al pensamiento están presentes por doquier, la doctrina de Epicuro afirma la omnipresencia de lo divino en la misma medida que los estoicos, lo cual no deja de ser sorprendente estos dioses están en el mundo (solo afectan la mente humana), pero no les interesa el mundo .