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Historias de la Psicología en América del Sur

Diálogos y perspectivas

Gonzalo Salas (Editor)

Historias de la Psicología en América del Sur Diálogos y perspectivas Gonzalo Salas (Editor)
Historias de la Psicología en América del Sur Diálogos y perspectivas Gonzalo Salas (Editor)

Historias de la Psicología en América del Sur Diálogos y perspectivas Gonzalo Salas (Editor)

Nueva Mirada Ediciones La Serena, Chile, Agosto 2014 ISBN 978-956-353-966-0

Diseño de portada e interiores:

Fabián Flores Bernales

Esta publicación, incluído el diseño de la portada, no puede ser reproducida, almacenada o transmitida por algún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo de los editores.

ÍNDICE

PRÓLOGO Helio Carpintero, R. Academia de Ciencias Morales y Políticas

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INTRODUCCIÓN Gonzalo Salas, Universidad Católica del Maule

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HISTORIAS DE LA PSICOLOGIA EN AMÉRICA DEL SUR (Parte 1)

Capítulo 1 Historia de la Psicología en Argentina:

Un recorrido a través de las instituciones (1900-1957) Lucia Rossi y Magali Jardon, Universidad de Buenos Aires

28

Capítulo 2 Desarrollo de la psicología en Bolivia:

Formación, investigación y asociación Marion Schulmeyer, Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra

41

Capítulo 3 Una breve historia de la psicología en Brasil Ana Jacó-Vilela, Universidade do Estado do Rio de Janeiro

65

Capítulo 4 De la Guajira al río Amazonas. Desarrollo histórico de la psicología en Colombia Rubén Ardila, Universidad Nacional de Colombia

85

Capítulo 5 Pasado y Presente de la Psicología Científica en Chile:

Profesionalización, instituciones y divulgación científica Gonzalo Salas, Universidad Católica del Maule

100

Capítulo 6 La psicología en Ecuador. Pasado y presente Lucio Balarezo y Mayra Velástegui, Sociedad Ecuatoriana de Asesoramiento y Psicoterapia Integrativa

122

Capítulo 7 Eventos y protagonistas centrales para la historia de la psicología en el Paraguay José Emilio García, Universidad Católica de Asunción

142

Capítulo 8 Historia y actualidad en la psicología peruana Walter Arias, Universidad Católica San Pablo, Arequipa

172

Capítulo 9 La psicología en el Uruguay y sus historias: perspectivas, narrativas y enfoques críticos Jorge Chávez y Paribanú Freitas, Universidad de la República

208

OTRAS HISTORIAS DE LA PSICOLOGÍA (Parte 2)

Capítulo 10 Informes norteamericanos sobre la Psicología en América del Sur anteriores a 1950 Hugo Klappenbach, Universidad Nacional de San Luis, CONICET

228

Capítulo 11 Mujeres, psicólogas y psicoanalistas en Chile y Argentina:

historias que marcaron diferencias María Inés Winkler, Universidad de Santiago María Isabel Reyes, Universidad Santo Tomás

250

Capítulo 12 Esperanzas y frustraciones: Walter Blumenfeld y su correspondencia con Enrique Mouchet y Francisco Romero Ramón León, Universidad Ricardo Palma

273

Capítulo 13 La psicología de los menores en América del Sur:

Historia del movimiento estudiantil y escenarios futuros Miguel Gallegos, Universidad Nacional de Rosario (UNR-CONICET)

291

Capítulo14

Una historia reciente: Los Congresos Latinoamericanos de Estudiantes de Psicología (2007-2013) Gonzalo Salas, Universidad Católica del Maule Johnattan Ayala, Universidad del Cono Sur de las Américas Christian Jibaja, Universidad del Pacífico Fernando Nazaret, Universidad Nacional de San Luis

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COLABORADORES

RUBÉN ARDILA, Universidad Nacional de Colombia, Colombia.

LUCIA ROSSI, Universidad de Buenos Aires, Argentina.

MAGALI JARDÓN, Universidad de Buenos Aires, Argentina.

MARION SCHULMEYER, Universidad Privada de Santa Cruz de La Sierra, Bolivia.

ANA JACÓ-VILELA, Universidad Estatal do Rio do Janeiro, Brasil.

LUCIO BALAREZO, SEAPSI, Ecuador.

MAYRA VELÁSTEGUI, SEAPSI, Ecuador.

JOSÉ EMILIO GARCÍA, Universidad Católica de Asunción, Paraguay.

WALTER ARIAS, Universidad Católica de San Pablo, Perú.

JORGE CHÁVEZ, Universidad de La República, Uruguay.

PARIBANÚ FREITAS, Universidad de La República, Uruguay.

HUGO KLAPPENBACH,

Universidad Nacional de San Luis

y CONICET, Argentina.

MARÍA INÉS WINKLER, Universidad de Santiago de Chile.

MARÍA ISABEL REYES, Universidad Santo Tomás, Chile.

RAMÓN LEÓN, Universidad Ricardo Palma, Perú.

MIGUEL GALLEGOS,

Universidad Nacional de Rosario

y CONICET, Argentina.

JOHNATHAN AYALA, Universidad del Cono Sur de Las Américas, Paraguay.

CHRISTIAN JIBAJA, Universidad del Pacífico, Perú.

FERNANDO NAZARET, Universidad Nacional de San Luis, Argentina.

A los estudiantes de psicología de Latinoamérica

PRÓLOGO

Presencia y realidad de la Psicología Latinoamericana

Helio Carpintero R. Academia de Ciencias Morales y Políticas

La realidad de la psicología iberoamericana es cada vez más rica, más sólida y tiene más sentido crítico y gracias a la acción emprendida

por un considerable número de investigadores que han hecho objeto central de sus estudios la historia de su desarrollo en los diferentes países latinoamericanos, está surgiendo una conciencia de identidad,

y una imagen cada vez más nítida de los avatares por los que ha ido

constituyéndose hasta llegar a su realidad actual. Su presencia es ya muy notable en los foros internacionales y en la literatura científica de nuestros días. Investigadores y profesionales procedentes de ese círculo cultural aparecen cada vez con mayor frecuencia y peso en los ámbitos de la psicología internacional. Cada vez pierde más peso una anterior inclinación que tendía a satisfacerse con las realizaciones limitadas a sus órbitas nacionales. En el mundo iberoamericano, la psicología científica, que nació en algunas naciones europeas a fines del siglo XIX, ha venido

a cumplir una doble función: De un lado, sus estudios empíricos,

rigurosos han contribuido como en todas partes, a la comprensión

y control de fenómenos humanos, individuales a la par que sociales,

normales y también patológicos. De otra parte, sus conceptos y sus técnicas han permitido, en grados muy diversos, transformar las condiciones de existencia sociales y nacionales, ajustándose a las peculiaridades de cada país. Para comprender su desarrollo, los estudiosos han dirigido la vista al futuro, atendiendo a los problemas no resueltos, y también

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hacia el pasado, buscando una confirmación en una cierta identidad nacional científica y profesional. Conviene servirse de la historia como instrumento de ubicación personal y colectiva. Sólo desde la comparación con el pasado, y con el resto del presente, cabe precisar el valor y sentido del movimiento en el que nos hallamos inmersos, para potenciarlo y consolidarlo. Este libro, al que estas líneas sirven de prólogo, por generosa invitación del Dr. Gonzalo Salas que tanto agradezco, viene a ofrecer una primera imagen de esta historia común de los psicólogos latinoamericanos, hecha desde la base de un importante número de historias nacionales.

¿Hablamos de una “psicología latinoamericana”, o tan sólo acerca de la “psicología en Latinoamérica”? Hace casi tres décadas uno de sus mayores conocedores, Rubén Ardila, juzgaba difícil admitir que hubiera una cultura latinoamericana integrada, y se decantaba por la segunda fórmula. Tal vez hoy habría que seguirlo repitiendo. Pero, al mismo tiempo, y en un campo específico como es éste de la psicología, se tiene la impresión de que ha llegado a haber una tupida red social, que liga grupos y escuelas, con notables afinida- des, y que muestra un perfil diferenciado dentro del contexto de los eventos internacionales. Y tal vez no sea esto solo un fenómeno reciente, ni exclusivo de la psicología. Un destacado escritor y político chileno José Victorino Lastarria (1817-1888), analizando —en La América (1865-7)— las relaciones entre Iberoamérica y Europa, escribió hace más de siglo y medio que “es indudable que las naciones hispano-americanas, por sus caracteres de familia, por sus antecedentes, por su porvenir, y por sus instituciones, forman entre sí una entidad política verdadera”. Y, entre otros muchos testimonios, recordemos a J.E. Rodó, quien en su famoso ensayo Ariel (1900), trazó una enérgica defensa de la latinidad hispano- americana, cuya unidad percibía por encima de la diversidad de sociedades y países. Es indudable, en efecto, que, por debajo de diferencias muy grandes en base ecológica y geográfica, en estructuras sociales, en sustrato étnico precolonial, en proyectos políticos colectivos, por

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debajo de todo eso, saltan a la vista ciertos “caracteres de familia” entre los países de este mundo que no cabe obviar. Recordemos algunos. Para empezar, hay unos pasados co- loniales, ya sea portugués o español, que transmitieron, con sus respectivas lenguas, unas culturas de fuerte base teocrática, junto

con unos intereses generalmente limitados hacia el pensamiento racionalista y el espíritu científico naturalista y libre, al tiempo que favorecieron la organización de sociedades multiculturales, con fuertes tensiones entre un mundo indígena precolombino y unas clases y organizaciones de raíz europea. Aquí terminó por prender un afán de autonomía y un deseo de formas políticas democráticas

y laicas, que se enfrentaron a la cosmovisión conservadora domi-

nante en aquellas dos metrópolis. Las naciones latinoamericanas nacieron a su vida histórica en medio de una tensión general entre un progresismo racionalista moderno y un conservadurismo “teo- crático”, como decía J. Ingenieros, fuertemente arraigado en las dos naciones de la Península Ibérica. De ese modo, ese movimiento general corrió en cierto modo

paralelo al desarrollo de un cierto espíritu científico y de una vo- luntad de democracia y renovación social en aquellas sociedades.

Y dentro de esa dinámica social, que se pone en marcha en el siglo

XIX, le corresponde un lugar propio a la nueva ciencia de la mente humana, que tantas cosas podía decir a educadores, a pensadores, incluso a políticos y a reformadores sociales. Hoy se ven, con toda claridad, en el mundo americano, y en relación con la psicología, los dos grandes niveles que señalara un día H. Ebbinghaus dentro de la evolución de nuestra ciencia: el de un “largo pasado”, aquí primero indígena y étnico, luego seguido de otro filosófico, espiritualista, de escolástica cristiana, que llega hasta mediados del siglo XIX, y un segundo nivel bien distinto, el de la “corta historia” de la psicología científica positiva, promovido en casi todas partes por el positivismo de finales del siglo XIX, con su concepción cientificista de la realidad y del saber. De manera muy gráfica, José Ingenieros marcó la diferencia entre aquel pasado y esta historia, al decir, refiriéndose a la tradición española, que “toda la cultura española, desde el siglo XVI hasta

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el XX, puede simbolizarse en una frase: sobran archivos y escasean laboratorios”; en otras palabras, habría habido mucha historia y mucha tradición, pero poco espíritu científico y experimental:

dos modos bien distintos de enfocar el mundo y la vida humana. La nueva psicología, ligada a una idea progresista del hombre

y de la vida, se vio enseguida teñida de valores ideológicos liberales, junto a otros de utilidad social. En el mundo latinoamericano, al

igual de lo que sucedió también en las dos naciones ibéricas metro- politanas, los primeros pasos han correspondido por lo general a la psicología aplicada, antes de que pudiera surgir la teórica o de pura investigación. Y ha tendido a entretejerse con las tensiones sociales

y reivindicaciones étnicas, precisamente por la raíz progresista de

que se ha nutrido desde su origen. La llegada de las nuevas maneras de pensar sobre los procesos psicológicos ha sido, por lo general, más o menos conflictiva frente

a las convicciones espiritualistas de la tradición. Han ido unidas las

nuevas ideas a formas laicas, naturalistas, positivas, de concebir al hombre y a su vida. Y por ello, en muchos casos, eso ha dificultado su instalación en las distintas sociedades al generarse roces entre los diversos protagonistas sociales. En alguna ocasión, tratando de reducir a esquema las etapas de ese proceso, en el campo propio de la psicología, he sugerido las siguientes: 1) Visión ideológica espiritualista y/o escolástica —ha- cia 1860— 2) La concepción positivista-experimentalista —hacia 1900— 3) Reacción anti-positivista —hacia 1920— 4) Tensiones entre filosofía y psicotecnia aplicada —hacia 1930— 5) Profe- sionalización, principalmente clínica, surgimiento de carreras de psicología; incorporación de psicólogos europeos emigrados —hacia 1945— 6) Surgimiento de conflictos ideológicos y distanciamiento de la psicología norteamericana, hegemónica en la época —hacia 1960— 7) Paulatina convergencia hacia una comunidad supranacional latinoamericana —hacia 1967, y crecientemente hasta hoy—. Estas fechas representan una tosquísima simplificación: pero buscan poner un orden que sin duda habrá de recibir rectificaciones de los expertos. Aunque arraigados en tradiciones distintas, los desarrollos tanto científicos como profesionales, en nuestro ámbito científico, han ido aproximándose y asemejándose entre sí, como resultado

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de presiones e influencias externas, así como de aspiraciones y pro- yectos internos similares. Precisamente ante nuestros ojos se está consolidando esta comunidad tanto científica como profesional:

sociedades, federaciones, revistas, congresos, planes conjuntos bastarían a probarlo. Se podría tal vez decir que en esa historia, la psicología latinoamericana ha cobrado su perfil a través de dos momentos

donde la influencia europea se ha dejado sentir con fuerza, y se ha injertado en aquella. El primero, sería el correspondiente a los inicios,

y lo habría protagonizado el positivismo cientificista de comienzos del siglo XX. El segundo, en cambio, habría acontecido en torno

a la época de la II Guerra Mundial, y años antes o años después,

habría cobrado forma a través de la inmigración de científicos y profesionales de la psicología, por lo general orientados hacia un funcionalismo de amplio espectro, o una orientación psicoanalítica, dos “escuelas” que se repartían el predominio de la escena europea de mediados del siglo XX. El positivismo, con su reafirmación del conocimiento cien- tífico como único conocimiento de realidad, y el evolucionismo, con su concepción naturalista y psicobiológica del hombre, die- ron el impulso para la nueva visión de la mente de la psicología científica, que numerosos científicos, que aquí simbolizaré en la figura de Wilhelm Wundt, iban a respaldar con sus hallazgos e investigaciones. El desarrollo de ese nuevo campo científico ha progresado al compás de las transformaciones sociales y la evolución de las ideas. Creo que es posible representar los pasos sucesivos de ese movimiento a través de la dinámica de las generaciones históricas del mundo iberoamericano —y en otro lugar he intentado ya dibujar esa evolución—. Es notable, por lo pronto, la serie de nombres pioneros, de inspiración positivista, en varias de las tradiciones nacionales, que pueden perfectamente agruparse en torno a una hipotética “generación de 1871” —según la escala propuesta por J. Marías—. Piénsese, en efecto, en nombres tan conocidos como Mariano H. Cornejo (1867) [Pe.]; Joaquim Medeiros (1867) [Br.]; Ezequiel A. Chávez (1868) [Mx.]; Manoel Bomfim (1868) [Br.];

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Horacio Piñero (1869) (Arg.); Victor Mercante (1870) [Arg.]; Carlos Vaz Ferreira (1871) [Uru.]; Rodolfo Senet (1872) [Arg.]; Carlos O. Bunge (1875) [Arg]; y José Ingenieros (1877) [Arg], por lo menos. Brasil, México y Argentina, los países adelantados en ese interés por la nueva psicología, tendrían ahí incluidas algunas de sus figuras fundadoras. Este grupo vendría marcado por ciertos eventos que habrían impactado a sus miembros en su etapa juvenil, momento de su impregnación por la circunstancia histórica. Entre tales hechos cabría mencionar, por ejemplo, la irradiación de la obra de Wundt en Leipzig; el surgimiento de laboratorios para la nueva ciencia en Europa y América del Norte; el éxito tecnológico del test de Binet-Simon, y de la primera psicología aplicada, creación de los mapas cerebrales y la nueva psicofisiología, para mencionar algunos hitos decisivos. Ante tales logros, y desde la amplia mentalidad progresista que buscaba superar la vieja etapa colonial conserva- dora, había de resultar atractiva la idea de construir una psicología científica propia, acomodándose al paso de los grupos intelectuales extranjeros más innovadores del momento. Los hombres inspirados en la doctrina científico-filosófica del positivismo hicieron lo posible por crear un espacio para el estudio científico de la mente. A ellos corresponde, en muchos casos, el intento de establecer algunos laboratorios en que llevar a cabo algunas investigaciones efectivas, más allá de la lectura y el comentario de los trabajos de otros autores. Debo hacer notar que estos pioneros colocaron la nueva disciplina por encima del nivel que tenía en la Península Ibérica. El laboratorio del Prof. Alves dos Santos, creado en 1912 en la Universidad de Coimbra —Portugal—, y los esfuerzos por crear otro en la Universidad de Madrid, hacia 1916, por Luis Simarro, fueron empeños valiosos pero limitados. Y ya en 1898 Horacio Piñero había fundado en Buenos Aires el primer laboratorio de psicología experimental, como ha recordado Ardila en 1986. Recordaré aquí unas palabras del comentario de Simarro a un libro de Carlos O. Bunge (1875-1918), en 1903: “La Republica Argentina debe estar ya muy cerca de Europa cuando en ella se producen obras, que por

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las cuestiones que tratan, (…), revelan cómo las varias Españas del otro lado del Atlántico entran por los caminos de la superior cultura contemporánea”. Y añadía estas palabras reveladoras: “Lo que sin duda habrá de causar agrado y satisfacción a muchos españoles de acá, y a los mismos dará materia para melancólicas meditaciones”. Tras la influencia europea de la hora inicial, decía yo que hay una segunda oleada, que va a impulsar la profesionalización y

la especialización de los psicólogos, y que guarda relación con una

limitada, pero muy influyente emigración de científicos europeos que cruzaron el Atlántico para encontrar acogida en los países fraternos, con ocasión del tremendo terremoto histórico del nacionalsocia- lismo, y de la II guerra mundial que, como es bien sabido, estuvo precedida por la guerra civil española (1936-9). Este fenómeno, en

el campo de la psicología, vino a estar caracterizado por la presen-

cia de personalidades, dotadas ya de un sólido prestigio, que van

a tener dos rasgos singulares: 1) su alejamiento del conductismo

americano, y de sus líneas más naturalistas y experimentalistas; y 2) su vinculación a formas diversas de psicología aplicada, y por tanto, hacia líneas de pensamiento humanista en sentido amplio. Influídos muchos por un funcionalismo, otros por alguna de las formas del psicoanálisis, contribuirán a impulsar la profesionalización

de la psicología, y para ello, animarán a la creación de los estudios correspondientes. Tales rasgos van a condicionar el desarrollo del segundo y tercer tercio del siglo XX. Y van a dar, de algún modo, una inspiración coherente a las varias tradiciones nacionales, que se ponen en marcha ante el éxito generalizado de las técnicas psicoló- gicas para hacer frente a necesidades del mundo contemporáneo. Figuras como Waclaw Radecki, Helena Antipof y Emilio Mira en Brasil; o Walter Blumenfeld en Perú; o Angel Garma y Bela Szekely en Argentina; Mercedes Rodrigo en Colombia, y José Peinado y Guillermo Pérez Enciso, en Venezuela, entre otros nombres, además de aportar sus conocimientos, han puesto en juego sus experiencias y su ilusión en favor del establecimiento de un mundo profesional para la psicología, y han respaldado a los grupos nacionales que se movían, en cada país, en esa dirección organizativa e institucionalizante.

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Justamente el presente libro ofrece con detalle y gran compe- tencia esa imagen de comunidad a que me estoy refiriendo, y esos

progresos convergentes de las tradiciones nacionales. Es un libro en que un grupo de investigadores y conocedores de la historia de

la psicología en sus países de referencia, abordan con gran conoci-

miento, abundante información, y, sobre todo, una información personal de primera mano de aquello que están analizando, la tarea de poner juntas las historias respectivas de las psicologías nacionales, de un grupo de países que ocupan un lugar destacado

e influyente en la realidad latinoamericana actual. Al poner esas

historias juntas, salta a la vista el perfil general que a todas ellas

abarca, y que hace de ese todo colectivo un gran proceso histórico de desarrollo científico y técnico, de progreso de mentalidades, y de profesionalización e innovación social. Los psicólogos, naturalmente,

y cuantos se sienten implicados de una u otra forma en el desarrollo

intelectual y social del mundo iberoamericano, encontrarán en este libro conocimientos rigurosos y sugerencias acerca del presente, del pasado y también del futuro de la psicología latinoamericana, una realidad en expansión.

Madrid, octubre de 2013

Helio Carpintero De la R. Academia de Ciencias Morales y Políticas de España

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INTRODUCCIÓN

Las relaciones entre historia y psicología son de antigua data y han sido exploradas de diversas maneras. Cuando Wilhelm Wundt, escribió su voluminosa obra Elementos de Psicología de los Pueblos (Wundt, 1912) señaló que los procesos psicológicos superiores solo pueden abordarse mediante la aplicación de los métodos de

la antropología y la historia. El propio fundador de la psicología

experimental, llegó a sostener que lo que hoy se considera el em-

peño de la psicología, era imposible fuera de la consideración de la investigación histórica (Rosa, 1997). Por su parte, Carretero, Rosa

y González (2006) señalan que las influencias entre psicología e

historia estarían intensamente conectadas, en tanto hay un sujeto

cognoscente constituido históricamente y un conocimiento que es parte de una historia —o trama— social. La historia de la psicología a nivel mundial ha sido consi- derablemente estudiada en diversos manuales y en diversas etapas (Boring, 1950; Brett, 1972; Carpintero, 1996; Danziger, 1990; Freedheim, 2003; García Vega, 2007; Heidbreder, 1971; Her- genhann, 2001; Hothersall, 2005; Klemm, 1900; Leahey, 2005; Merani, 1976; Mueller, 2007; Murphy, 1971; Pickren y Rutherford, 2010; Robinson, 1995; Saíz, 2009; Schultz y Schultz, 1996), sin

embargo, los trabajos que estudian específicamente la psicología en

el continente latinoamericano son escasos. El lector avezado en estas

materias ya conoce los trabajos La psicología en América (Foradori, 1954), el clásico de Rubén Ardila sobre la psicología en América Latina (Ardila, 1986) o las dos publicaciones sobre la psicología en el Cono Sur realizados por el grupo de Mar del Plata en Argentina. El primero de ellos, compila artículos sobre la formación de psicólogos (Di Doménico y Vilanova, 1998) y el segundo versa sobre breves historias de la psicología en los diversos países de América del Sur

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(Vilanova y Di Doménico, 1999). También son decisivos los libros editados por la Sociedad Interamericana de Psicología —SIP— sobre la psicología en las Américas en temáticas de formación, historia y procesos de acreditación institucional (Alonso y Eagly, 1999; Toro y Villegas, 2001; Villegas, Marassi y Toro, 2003a,b). Recientemente se publicó un libro de 10 autobiografías de psicólogos(as) relevantes en Iberoamérica (Klappenbach y Leon, 2013) que cumple con el objetivo de dar a conocer contribuciones individuales de algunos líderes en la historia del saber psicológico. También existen informes sobre la psicología en América del Sur desde Norteamérica elaboradas por Murchison (1932), Beebe Center y Mc Farland (1941), Hall (1946) y Hereford (1966), los tres primeros abordados justamente por Hugo Klappenbach en la segunda parte de este libro. En este contexto, Historias de la psicología en América del Sur. Diálogos y perspectivas, reúne 9 artículos relacionados con la construcción de las historias nacionales de la psicología en el cono sur del continente americano y otras 5 relacionadas con las mujeres en psicología, los informes norteamericanos sobre la psicología en América del Sur, la vinculación de pioneros a través de la correspon- dencia postal, el rol de los estudiantes y los congresos latinoame- ricanos estudiantes de psicología. No se abordó Latinoamérica en su extensión únicamente con la finalidad de delimitar y hacer más viable el presente volumen. De cualquier forma, sería interesante compilar en próximos trabajos, desde México a Panamá pasando por los diversos países de Centroamérica y El Caribe; lo mismo de Venezuela, país con el que tenemos una deuda. Las historias de este libro representan mucho más que un mero concierto de fechas y acontecimientos, ya que aun cuando hay indiscutibles diferencias de enfoques y miradas sobre el trabajo historiográfico —modelo sobre la base, aspectos epistemológicos, cuestiones de estilo, énfasis descriptivo o interpretativo en el modo de abordar la historia, utilización y producción de fuentes primarias, secundarias o una mixtura entre ambas, etc—, cada autor plasma un diálogo de forma tácita o explícita con el zeitgeist —contexto de la época— que permite vislumbrar el paisaje de la psicología o

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más ampliamente las disciplinas “psi” en cada temática investigada. El libro comienza con Argentina, donde Lucia Rossi y Ma- gali Jardon se refieren específicamente al período entre 1900-1957 analizando lo que aconteció con las instituciones de la psicología a partir de los sesgos: clínico, criminológico, laboral y educacional. En el segundo capítulo Marion Schulmeyer, hace un impor- tante esfuerzo por estudiar lo ocurrido con la psicología en Bolivia fundamentalmente a partir de la creación de las carreras, aunque también da cuenta de temáticas referentes con los laboratorios de investigación, revistas, ejercicio profesional y aspectos gremiales. El tercer capítulo, a cargo de Ana Jacó-Vilela hace refe- rencia a una breve historia de la psicología en Brasil y desde un inicio aclara que por la dimensión geográfica de Brasil, sumado a aspectos socioculturales y políticos, es imposible pensar abordar tantos territorios, por lo que se centra fundamentalmente en los conocimientos científicos de la psicología desde el siglo XIX a la actualidad. El cuarto capítulo sobre Colombia, desarrollado por Rubén Ardila, es una síntesis creadora de diversas investigaciones sobre la historia de la psicología del mismo autor desde que publicara en 1967 su artículo en la Revista Interamericana de Psicología hasta sus últimas publicaciones en el Oxford Handbook of History of Psy- chology (Baker, 2012) y su reciente libro Historia de la Psicología en Colombia (Ardila, 2013). En el quinto capítulo me refiero al desarrollo de la psicología en Chile y para ello relevo aspectos relacionados con la profesiona- lización, las instituciones de la psicología y la divulgación científica. Se hacen breves acotaciones a las revistas de psicología desde la antigüedad a la actualidad, lo mismo de las sociedades científicas y los congresos de psicología. El sexto capítulo escrito por Lucio Balarezo y Mayra Velás- tegui es uno de los escasos trabajos existentes sobre la historia de la psicología en Ecuador y aborda temáticas profesionales, gremiales y científicas, indagando desde las culturas primitivas a la época actual. En el séptimo capítulo, José Emilio García realiza una pe- riodización de la psicología en el Paraguay, destacando los eventos

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centrales y protagonistas de la psicología. El autor destaca que la psicología académica en su país acaba de cumplir 50 años, aunque es enfático en aclarar el largo pensamiento previo que precede a la psicología institucionalizada. En el octavo capítulo, Walter Arias, desarrolla una docu- mentada historia de la psicología peruana, considerando para ello tres etapas: la psicología antes de la psicología, la psicología como ciencia y profesión en el Perú y la psicología peruana en la actualidad. En el noveno capítulo, Jorge Chávez y Paribanú Freitas, realizan una historia de la psicología en Uruguay considerando temáticas epistemológicas, historiográficas y sociopolíticas. Desde este constructo realizan el ejercicio de historizar fundamentalmente aspectos relacionados con la psicología académica y profesional. La segunda parte del libro incluye otras historias de la psi- cología en el cono sur de América. Como se menciona al inicio, Hugo Klappenbach, se refiere a los estudios norteamericanos que se ocuparon de representar la psicología en América del Sur. En estos informes, se hace alusión a laboratorios de psicología, psicó- logos relevantes de la época, centros de entrenamiento y desarrollo profesional, etc. María Inés Winkler y María Isabel Reyes, abordan la con- sideración de algunas mujeres psicólogas y psicoanalistas en Chile

y Argentina, centrándose en los inicios de la carrera de psicología

en ambos países. Ramón León, por su parte se dedica a rastrear la correspon- dencia entre el destacado psicólogo Walter Blumenfeld, radicado en Perú y los intelectuales argentinos Enrique Mouchet y Francisco Romero. Lo interesante de las cartas analizadas es que permite visualizar las interacciones cotidianas y la situación que vivían los profesionales con sus correspondientes significados emocionales. El libro concluye con dos trabajos relacionados con dinámicas

estudiantiles. En el primero de ellos, Miguel Gallegos se refiere a la historia del movimiento estudiantil de la psicología en América del Sur, considerando eventos estudiantiles nacionales, latinoamericanos

e internacionales, así como el rol de los organismos asociados. Por su parte, en el último capítulo nos corresponde junto a Jonathan

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Ayala, Christian Jibaja y Fernando Nazaret, hacer alusión a los Congresos Latinoamericanos de Estudiantes de Psicología y su historia reciente. Las redes y conexiones que se han tejido para compilar el presente volumen surgieron de los Grupo de Fuerza de Historia de la Psicología de la SIP y la Red Iberoamericana de Pesquisadores en Historia de la Psicología —RIPeHP— las cuales han permitido un intercambio constante e intenso entre los investigadores. Este libro no está dirigido solamente a historiadores de la psicología, sino que también a psicólogos y estudiantes de psicología de Iberoamérica, ya que conocer la historia de la ciencia, disciplina y profesión psicológica es una tarea que nos concierne a todos y si bien aún queda un sendero amplio por recorrer en la indagación de la historia e historiográfica de la psicología, se busca intenta relevar y comprender de mejor forma nuestro pasado a partir de las tensiones del presente.

Referencias

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Historias de la psicología en América del Sur

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Historias de la psicologia en América del Sur

(Parte 1)

CAPÍTULO 1

Historia de la Psicología en Argentina: Un recorrido a través de las instituciones (1900-1957)

Lucía Rossi y Magali Jardon Universidad de Buenos Aires

El trabajo se propone sistematizar y analizar el decurso histórico de las instituciones que en Argentina hayan incluido prácticas relacionadas con la psicología entre los años 1900 y 1957. El abordaje metodológico basado en la sistematización permitirá la reconstrucción histórica de las distintas variables sociales, políticas e ideológicas que dan origen a las instituciones abordadas, a la vez que permite visualizar la idea de sujeto que de ellas se deriva. Como criterio organizador se decide genealogizar dichas instituciones según los sesgos profesionales a los que pertenecen: clínico, clínico-criminológico, laboral y educacional.

Sesgo Clínico

El área de mayor tradición en Argentina es la del sesgo clínico. En esta misma área podemos detectar tres líneas: a) La derivada de los primeros hospitales de la época de la colonia, b) La casa de huérfanos, y c) La de los hospitales públicos. En primer lugar, encontramos un lineamiento derivado de los primeros hospitales en la época de la Colonia; el Hospital de Hombres estaba dedicado en su origen a la atención militar y a casos agudos. Financiado por la Corona, combinaba la atención de quirurgos o prácticos con las órdenes religiosas. Los jesuitas consi- deraban el hospital como parte de la función misional, educacional

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y asistencial: Por esto mismo cuando los hospitales estuvieron bajo

su jurisdicción aplicaron criterios y vocabulario de la medicina griega, como así sus cuadros psicopatológicos: manía, melancolía e histeria, figuran en los casos clínicos. Consideran a la enfermedad mental como propia de la condición humana, con criterios uni- cistas aristotélicos y tratable con el criterio del justo medio y con la medicina que indica el Pharmacon de Dioscórides, enriquecido con las especies vegetales medicinales americanas. En este marco se presenta una diferenciación entre patología y locura. Un sector especial —dentro del Hospital— llamado “Cuadro de Dementes”, dedicado a cuadros psicopatológicos crónicos en contraposición al cuadro prevalente de agudos. La diferenciación entre melancolía —internable, contenible

y tratable— y manía —con su peligrosidad social— muestra otra

diferenciación temprana: la melancolía es concerniente al hospital, por ser contenible y tratable; la manía, por su violencia y peligro- sidad, de contención disciplinaria, atañe a la función policial del Cabildo. La criminalidad entonces remite al ámbito municipal y culmina en la cárcel. Las historias clínicas de la época permiten descubrir la circulación de pacientes: un esclavo furioso fue encerrado en la

cárcel del Cabildo. Cuando la crisis maníaca remite, es derivado al hospital de los betlemitas —sucesores de los jesuitas—, quienes lo asisten en su depresión. Ya recuperado, comienza a colaborar como ayudante de enfermería y de cocina. En ese momento se lo considera curado, y entonces la familia lo reclama. A estas dife- renciaciones se les suman otras: nuevos espacios intermedios —ni agudos ni crónicos—, destinados a convalecientes; por ejemplo, la Residencia de Belén. Estos lugares contemplan actividades de colaboración y de producción, en predios asignados por la Corona, para el sostenimiento y financiamiento de estas instituciones. Que el paciente trabaje es indicio de remisión y de alta inminente. Hay diferenciaciones institucionales según se trate de agudos, crónicos y convalecientes, como diferencias de tratamiento y de modalidad de contención. Si se trata de maníacos que —por su peligrosidad— muestran tendencias que los aproximan a los agudos,

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Gonzalo Salas (editor)

próximos a la criminalidad, requieren contención drástica: la cárcel del Cabildo. Por otro lado, los tratables clínicamente —casos de melancólicos, histéricos y delirantes— son asignados en primera instancia al hospital para el diagnóstico y asistencia. Y luego al hospicio, si después del período de convalecencia el cuadro no remite y se cronifica. Ambas escenas comparten su carácter de contención; sin embargo, se diferencian: la clínica provee asistencia y “tratamiento”, mientras que la cárcel disciplina en el tiempo e intenta reeducar. Esta complementariedad esboza la diferenciación de instituciones clínicas y criminológicas. Ese espacio crece, se afianza y logra su autonomía en el Hospicio de San Buena Ventura, para culminar con una institución gigante en el periodo de la Organización Na- cional: el Hospicio de las Mercedes —actual Hospital Borda—. La preocupación por la rehabilitación y la reinserción social resurge a principios del siglo XX. atendiendo los requerimientos de la gran inmigración —alcoholismo, parálisis general progresiva—. Impulsado por Domingo Cabred, florece un nuevo sistema:

el de las colonias. Con énfasis en la rehabilitación a través de la laborterapia, propone como estrategia el trabajo del interno. El la- boreo de sus extensos predios la convierte en una unidad económica autosustentable, como la cárcel de Ushuaia, de la misma época. La rehabilitación se plantea como asistencia, educación y laborterapia, tres prácticas psicológico-asistenciales que apuestan a un sujeto integrable a la sociedad por vía del trabajo. Cumplen una función de transición: en parte de contención por la superpoblación de los hospicios, pero decididamente apuntan a la rehabilitación buscando rescatar al sujeto, hacerlo activo y útil a la sociedad. La Colonia es un acierto que se expande como modelo, incluso apli- cable a la minoridad internada en instituciones totales: Colonias para menores retardados —Cabred—, o para niños ciegos —Pi- ñero—. Estas Colonias diferenciadas en atención a discapacitados constituyen una respuesta a la falta de asistencia especializada para la minoridad en riesgo o en problemas, y las extremas dificultades para la detección diagnóstico, derivación y asistencia institucional de la infancia. En las tesis doctorales se reflejaba y se denunciaba

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Historias de la psicología en América del Sur

la existencia de niños internados en hospicios y cárceles. La dife-

renciación de discapacitados y oligofrenias es un avance. La construcción de la primera Colonia fue, en 1884, el Hospital General Melchor Romero (1884) en La Plata. Se crea, por decreto de Dardo Rocha, a 10 kilómetros del casco urbano de La Plata, reciente capital de la provincia en aquel entonces (Rossi,

2011). Cabred fue presidente de la Comisión de Hospitales y Asilos Regionales, gracias a ella se crearon las siguientes instituciones en

el

país bajo la modalidad de Colonia: En 1899 se funda en Luján

la

Colonia Nacional de Alienados Open Door, con un sistema de

puertas abiertas, estilo escocés. Tenía un diseño médico asistencial

y educativo-pedagógico de grupos de trabajo agrario pago que

preveía un sistema de adopciones de pacientes por parte de familias

afincadas en el predio. Este sistema fue implementado por Gorriti. (Gorriti, 1932). Le sigue, cronológicamente, el Asilo de Alienados de Oliva, en la provincia de Córdoba, inaugurado en 1914. El Asilo Colonia Regional Mixto de retardados de Torres —actualmente Montes de Oca—, en la provincia de Buenos Aires, creado en 1915.

Y el Asilo Colonia de Olivera, partido de Mercedes, provincia de

Buenos Aires, en 1922.

Una segunda línea de origen virreinal: la Casa de huérfanos y

la de Mujeres derivan en el Hospital de Mujeres y en los primeros

hogares —luego, Hogares para Niños Expósitos— del Patronato de la Infancia en el siglo XX. De esta última dependerán varias instituciones de minoridad. Por otra parte, el “Patio de dementes” del Hospital de Muje- res se transforma en el Hospital Nacional de Alienadas de Buenos Aires —actual Hospital de Salud Mental Braulio Moyano—. El Hospital de Alienadas se inauguró el 15 de Marzo de 1854. Fue el primer nosocomio dedicado a la asistencia de mujeres. Inicialmente eran tratadas sesenta mujeres trasladadas desde el Hospital General de Mujeres. Este establecimiento se crea por pedido de la Socie- dad de Beneficencia al Gobierno nacional, debido a un informe presentado por la inspectora del Hospital General de Mujeres, Sra. Tomasa Vélez Sarsfield. Otra institución importante fue la Sociedad de Beneficencia,

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Gonzalo Salas (editor)

creada el 2 de Enero de 1823, por decreto del gobernador de la provin- cia de Buenos Aires, Martín Rodríguez. La Sociedad tendría a su cargo

la

dirección e inspección de las escuelas de niñas, la Casa de Expósitos,

la

casa de partos públicos y ocultos, los hospitales de mujeres, el colegio

de huérfanos, y todo establecimiento público de ayuda a las mujeres.

A partir del año 1860 la Sociedad de Beneficencia estará a cargo

del cuidado de las pacientes internadas en el Hospital Nacional de Alienadas (Jardon, 2010). El 26 de septiembre de 1908 se crea el Asilo de Alienadas, con sede en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, también denominado Asilo Quinta de Lomas. Según las damas de la Socie- dad de Beneficencia, fue una “sucursal” del Hospital Nacional de Alienadas. La tercera línea parte desde los hospitales públicos con sede en el Hospital de la Caridad San Roque, que era un leprosario, hospital de infecciosas en época de las grandes pestes. Era el más importante de la ciudad de Buenos Aires. Ramos Mejía, médico prestigioso, funda a principios del siglo XX, una institución mixta puente entre lo clínico y criminológico: el Observatorio del Depó-

sito de la Policía Federal —símil del Dépôt de G. de Clerambault, París—. Tenía una articulación académica universitaria, como la cátedra de Criminología y de Psicología, con profesores como Francisco De Veyga y José Ingenieros en la Facultad de Derecho y de Medicina. De las observaciones mixtas —clínicas y criminológicas— surgen las primeras publicaciones: los Archivos de Criminología, colección dirigida por José Ingenieros. Y deriva en el Servicio de Enfermedades Nerviosas, en 1904, que sigue la propuesta de Charcot: los primeros consultorios con esbozos tempranos de psicoterapia. Estas nuevas prácticas jerarquizan nuevas áreas del hospital: los consultorios externos, que se propagarán a todos los hospitales públicos en la década el 20´, sedes de las primeras prácticas de psicoterapia. Los hospitales se abren al gran público instrumentando una función social. El Hospital Ramos Mejía, vanguardia de la propuesta, será

sede de la Asistencia Pública y un modelo del sistema en el período

de la democracia ampliada (1916-1930). El hospital, ahora público

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Historias de la psicología en América del Sur

y gratuito, se preocupa por la salud de la población activa con la

agilidad de consultorios abiertos y dispensarios barriales que proveen asistencia y llevan los criterios preventivos de la higiene social. El

hospital sale a proveer atención in situ. El foco cambia; el hospi- tal se orienta a la prevención y a conservar la salud poblacional, atendiendo las enfermedades sociales: tuberculosis y alcoholismo.

Una nueva concepción de enfermedad mental desplaza la atención hacia los casos leves, incipientes. En su período inicial muestra que las enfermedades terminales o crónicas pierden centralidad con la previsible decadencia de Hospicios y Colonias, florecientes en el período conservador.

A la higiene pública le sigue la higiene social. Las Ligas

detectan las enfermedades sociales y su impacto a futuro en la po-

blación; venéreas y alcoholismo son ahora el foco. Se intensifican las campañas de prevención para la detección temprana y la prevención. Surge la Liga de Higiene Social, liderada por médicos higie- nistas, que compiten con la Sociedad de Beneficencia y la iglesia en el cuidado de la población trabajadora y de los pobres, que ahora asisten libremente al hospital público, ya que ya no se requiere, desde 1917, el oprobioso certificado de pobreza.

El alcoholismo, estudiado estadísticamente, y las venéreas se

miden en relación con el impacto poblacional en las generaciones venideras. El preocupante problema del trabajo infantil y de las mujeres impulsa una nueva legislación laboral regulatoria, y la in- fancia gana protagonismo. La higiene social desemboca en la higiene mental. La enfermedad mental se relaciona con las condiciones

sociales. Va perdiendo entidad, y se organiza según síndromes de autonomía funcional, que desplazan al fijismo naturalista de las

taxonomías hereditarias irreversibles. La higiene mental implica nuevas prácticas con sede en los consultorios externos y dispensarios de los barrios para la atención in situ de los problemas sanitarios, pero para la tarea de prevención

y educación para la salud. Las visitadoras de higiene social, enfer-

meras sociales, asistentes sociales y visitadoras de higiene mental

son las nuevas efectoras de salud.

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Gonzalo Salas (editor)

Sesgo Clínico-Criminológico

Dependiente de la Policía de la Capital y por iniciativa de De Veyga, se crea el Depósito de Observación de Alienados “con el fin laudable de establecer sobre bases prácticas la enseñanza de la me- dicina legal, por cuya razón se elige el mencionado depósito para que los alumnos puedan estudiar las condiciones mentales de los contraventores” (Loudet, O y Loudet, O. E, 1971, p. 129). En la intersección entre el área clínica y la criminológica, en 1902, dentro del Hospital Melchor Romero, emergen los informes mé- dico forenses que pueden compararse por su estilo a los historiales clínicos. Características similares pueden encontrarse en la Oficina de Estudios Médico-Legales, dependiente de la Cárcel de Encau- sados, en 1907, que utilizan los Cuadernos Médico-Psicológicos. En 1927 el Tribunal de Menores, en su Sección de Psicología implanta la Ficha psicológica para asegurarse una acertada derivación institucional y tratamiento. En el caso de niños internados, las prácticas se muestran atentas a los diagnósticos de peligrosidad y educabilidad, por la necesidad de reintegrar social y laboralmente al niño. Es el Servicio Médico-Legal, división judicial, que en el Depósito de la Policía de la Capital, establece una sección destinada a Menores desde 1915. Esta institución, a la que antes nos hemos referido, tiene vigencia hasta 1930 y su función es relevar los casos. Con la ley Agote de 1918 se confiere un marco legal al Patronato de la Infancia —los padres que no se ocupan de los menores pierden la patria potestad y la retoma el Estado en la figura del juez—, y las instituciones totales devienen en Institutos de Menores.

Sesgo Educacional

En 1898, Horacio Piñero fundó el Laboratorio de Psicología Expe- rimental, que en 1901 se trasladó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (Foradori, 1935). Allí, Piñero diseñó la Ficha Psicofisiológica y el Boletín Psicofísico, con una estructura que supone una definición de aprendizaje cuyo basamento psicofisiológico relevaba datos de tipo sensualista.

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Historias de la psicología en América del Sur

En esta primera época, también tenemos que mencionar que en 1905, en la Universidad Nacional de La Plata, Víctor Mer- cante estuvo al frente de la Sección Pedagógica, donde fundó un Laboratorio de Psicología Experimental que aportó fundamentos científicos para las estrategias pedagógicas. Generalmente en el área educacional prevalece fundamen- talmente el tipo de financiamiento estatal y por ende se encuentra sujeta a los vaivenes políticos. Un ejemplo de esto es el Consejo Nacional de Educación y Justicia de la Nación, en cuyas dependen- cias se creó en 1929 el Instituto de Psicología Experimental y su Escuela Anexa de Psicopedagogía Correctiva. El instituto funcionó hasta 1930, momento en el cual, a causa del golpe de Estado de Uriburu, fue desmantelado. Algunas de las secciones del Instituto eran, además de su Escuela Anexa, el Laboratorio de Psicología Experimental, el Con- sultorio Psicopedagógico, el Laboratorio de Selección y Orientación Profesional, etc (Rossi y cols, 1997). Esta institución muestra la intersección propia de la época entre lo educacional y lo crimino- lógico ya que “el término “correctivo” da cuenta de la intersección del discurso médico y jurídico en el psicoeducativo” (Rojas Breu, 2005, p. 89). La fundamentación de la creación y las funciones de la Colonia de Menores de Marcos Paz —desde 1920, Colonia Hogar Ricardo Gutiérrez— también dan cuenta de esta intersección que hace bastante dificultosa la clasificación purista de una institución educativa y criminológica 1 . Lo mismo puede afirmarse del Asilo Colonia Regional Mixto de Retardados Estación Torres. Luján, provincia de Buenos Aires, fundado en 1908 y habilitado en 1915. Más tarde, Carolina Tobar García formó parte del Consejo Médico Escolar, y tuvo a cargo el Consultorio Psicofisiológico desde 1934. También fue jefa del Gabinete Psicopedagógico entre 1938 y 1944 que tenía sede en el Hogar Santa Rosa del Patronato

1 Al respecto véase: Zapiola, María Carolina “¿Es realmente una colonia? ¿Es una escuela? ¿Qué es?” Debates parlamentarios sobre la creación de instituciones para menores en la Argentina, 1875-1890”, en Lvovich, D y Suriano, J (2006) (comps), Las políticas sociales en perspectiva histórica. Argentina, 1870-1952, UNGS. Buenos Aires: Prometeo.

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Gonzalo Salas (editor)

Nacional de Menores (Castillo, 2010), donde se realizaban estudios

y clasificaciones de la niñas internas. De la Asociación Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social —dirigida por Arturo Arias— dependen tanto la publicación, Anales, como la Escuela Politécnica de Biotipo- logía, Eugenesia y Medicina Social —dirigida por Arturo Rossi, que formaba egresados en tres especialidades: asistentes escolares, asistentes hospitalarias, asistentes sociales (Kirsch y Rossi, 2005). Por último, entre 1948 y 1954, en la provincia de Buenos Aires, la Dirección Escolar cuenta con la Dirección de Psicología que formaba Asistentes educacionales y sociales en educación primaria.

Sesgo Laboral

Dentro del sesgo laboral, en la década del 20´, podemos analizar el decurso histórico de tres instituciones: el Laboratorio de Psicología Experimental con sede en la Facultad de Filosofía y Letras; Gabinete Psicofisiológico de la Escuela de Aviación de El Palomar y el Insti- tuto de Orientación Profesional, oficializado en Octubre de 1927 y creado por el Dr. Horacio Piñero en el año 1901 en la Facultad de Filosofía y Letras, el Laboratorio de Psicología Experimental, que ya mencionamos dentro del sesgo educacional, también es relevante desde el sesgo laboral ya que sienta las bases para la aplicación de la psicofisiología a dicha área. Se puede rastrear esta influencia en la siguiente vinculación institucional. Si bien el primer Reglamento de la Escuela de Aviación Mi- litar aprobado el 4 de Septiembre de 1912 menciona en su artículo 16 que los candidatos serán sometidos a un examen médico que verifique la regularidad de sus funciones de los diferentes órganos

y que por lo tanto se requerirá de un certificado médico, hubo de esperarse algunos años más para la implementación del Gabinete Psicofisiológico. Efectivamente, el 29 de enero de 1922 se inaugura en El

Palomar el Gabinete Psicofisiológico, el primero en nuestro país

y en América del Sur (Viedma, 1961). A su cargo se encontraba

el Dr. Agesilao Milano. Como fundamentación para la necesidad

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Historias de la psicología en América del Sur

de la selección y el control de los pilotos se esgrimía que “desde el año 1912 hasta 1921, período durante el cual no se efectuaba ningún examen, la actividad aérea fue de 8112 h y se produjeron 10 accidentes fatales, lo que da una relación de 1,23 accidente por cada 1000 h de vuelo” (Canevaris, Mercuri y Pessolano, 1990, p. 56). En 1923, se designa un ayudante para concurrir a la Facultad de Filosofía y Letras con el objeto de estudiar Psicología Experi- mental en la cátedra del Prof. Mouchet (Buzzi y Canevaris, 1970). En 1927 la Aviación Naval inauguró su Gabinete Psico- fisiológico en la Base Aeronaval de Punta Indio, a cargo de Julio V. D´Oliveira Esteves, mientras que la aviación civil lo hace en 1935 bajo la dirección de Luis Rossignoli, alumno de Milano. Las

relaciones entre la institución militar y el laboratorio de Psicología Experimental perviven en el tiempo hasta la década del 30´, ya que en 1938 D´Oliveira Esteves publica en los Anales del Instituto el texto “Elementos constituyentes del tiempo de reacción psicomotor”, donde trata sobre la psicocronometría en la selección de candidatos

a pilotos de aviación. El Instituto de Orientación Profesional, creado en 1925 y a

cargo del profesor alemán Carlos Jesinghaus, sigue otra línea teóri- ca, distinta de la psicofisiológica y su curso institucional también se diferencia. Si bien comenzó en la sede de la Escuela Industrial Otto Krause y dependía financieramente del Ministerio de Justicia

e Instrucción Pública de la Nación, luego del golpe de 1930 y a

causa de la suspensión de la partida presupuestaria, el Dr. Sagarna gestionó el traspaso del Instituto al Museo Social. El Museo Social había sido creado en 1911 por Emilio Frers y sus objetivos fueron “convertirse en un instituto de formación, estudios y acción social” (Edelmuth, 1995, p. 199). Un año antes del cambio de sede, egre- saron los primeros y únicos Consejeros de Orientación Profesional de la Escuela que dependía del Instituto. Uno de ellos, Carlos Mata, trabajó durante la década del 30´ en la Policía y en el Ejército. El marco político, económico y social del periodo de parti- cipación restringida que se extiende desde 1930 hasta 1945, hace que la problemática social sea abordada fundamentalmente desde los criterios asistencialistas de la medicina social y produce varias

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Gonzalo Salas (editor)

modificaciones en el sesgo laboral de las instituciones que habían aparecido en la década anterior. El rol de contención social se le otorga ahora a la medicina con su enfoque de criterios biotipoló- gicos y de higiene. En este punto es particularmente ilustrativo el artículo “Psico-higiene en el trabajo” escrito por Américo Monte- negro (1948), en el cual se menciona la tarea realizada en la Liga Argentina de Higiene Mental (Ibarra, 2009). Dentro de esta misma línea teórica, puede mencionarse el aporte de Arturo Rossi a la Biotipología y la Medicina del Trabajo (Rossi, 1944). A partir de 1945 resurge el diseño psicotécnico y se eclipsa la apoyatura psicofisiológica. Asimismo, se enfatiza en la fede- ralización de las instituciones que se ocupan del sesgo laboral. En la Universidad de Tucumán surge el Instituto de Psicotecnia dirigido por B. Aybar, y en 1950, la Licenciatura en Psicotecnia y Orientación Profesional. En la Universidad de Cuyo tuvo sede la Dirección de Psicología Educacional y Orientación Profesional, a cargo de Plácido Horas, en 1952. En la Universidad del Litoral, Ermida Benítez de Lambruschini dirigió la carrera de Asistente en Psicotecnia. En La Plata, Ricardo Moreno estuvo a cargo de la Dirección de Psicología Educacional y Orientación Profesional. En la Universidad de Cuyo, Mendoza, Horacio Rimoldi crea el Instituto de Psicología Experimental, verdadero laboratorio pero ya no con instrumental sino con test psicométricos.

Conclusiones

Del análisis del recorrido propuesto surge una correlación entre el contexto sociopolítico, la continuidad de las instituciones, la mo- dalidad del diseño de protocolo abordado y la definición de sujeto. Así, las instituciones pertenecientes al sesgo clínico —Hos- pitales, Hospicios— muestran una continuidad en el tiempo, perdurando, aunque con modificaciones, en períodos de participa- ción política ampliada y restringida. Las historias clínicas también reflejan la misma perdurabilidad, manteniéndose en el tiempo con agregados. Las historias clínicas, protocolo que otorga una visión longitudinal, secuencial, procesual de la situación personal, indica

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Historias de la psicología en América del Sur

la misma estabilidad temporal que las instituciones que le dan sede. Las instituciones propias del sesgo educacional y laboral, en cambio, reflejaron un decurso más fragmentado y discontinuado en el tiempo, mostrando incluso instituciones que directamente fueron desmanteladas. Las fichas y protocolos propios de estos sesgos apuntan a criterios descriptivos y relevan aspectos sincró- nicos del sujeto.

Referencias

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CAPÍTULO 2

Desarrollo de la psicología en Bolivia: Formación, investigación y asociación

Marion K. Schulmeyer 1 Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra

La escasa bibliografía que aborda la historia de la psicología en Bolivia suele apoyarse en el desarrollo de la psiquiatría como antecedente del estudio de la salud mental. Pero en general, se sitúa el comienzo de la psicología en la creación de la primera carrera, es decir, en 1971, cuando la Universidad Católica Boliviana —UCB— la funda como respuesta a necesidades identificadas en la sociedad. Antes de esta fecha el conocimiento de la psicología se circunscribía a materias de corte filosófico que se dictaban en colegios y en cátedras universitarias aisladas (Calderon, 1999; Via, 2000). Para poder comprender el desarrollo de la psicología en Bo- livia, puede ayudar ubicarla en el contexto político y social en que se crea. La carrera de Psicología Clínica y Psicología Educacional aprobada por la Conferencia Episcopal Boliviana inició sus activi- dades el 5 de abril de 1971 2 , pero, por los problemas surgidos con el golpe de Estado del General Banzer, suspendió sus actividades en agosto del mismo año (Via, 2000). La psicología nace en una década marcada por la restricción de la libertad de expresión, asociación,

1 Este capítulo hubiera sido inviable sin el apoyo y la información brindada por los psicólogos Maggie Jauregui, Guiomar Bejarano, Juana López Vargas, Pilar Bernal, Emilio Sotomayor, Carmen Camacho y Alejandra Horno.

2 Según se recoge en Vía (2000) la UCB marca la fundación de la Carrera de Psicología el 12 de Septiembre de 1971.

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Gonzalo Salas (editor)

afiliación política, organización gremial, etc. Perotto 3 en 1975, presenta Bolivia casi como un no-país, como un lugar donde la inestabilidad es tanto política como económica, laboral, familiar y cultural, donde la fragilidad de las estructuras caracteriza el contexto y donde, —considera él— es importante resaltar al hombre y hacer existir la psicología (Vilanova y Di Doménico, 1999). Esa inestabilidad sostenida por años de control militar, es seguida, después de la caída de Banzer, en 1978, por una etapa de mayor incertidumbre política. En los cuatro años siguientes, el país tuvo nueve gobiernos, siete de facto y dos constitucionales, así de 1978 a 1982 en Bolivia hubo un promedio de un gobierno cada cinco meses y medio (Mesa, Gisbert y Mesa, 2007). La ines- tabilidad política afectó, entre otras muchas cosas, el desarrollo de actividades de la educación superior. Sobre todo por el papel de los estudiantes universitarios en las revueltas sociales. En 1979, el gobierno de turno eliminó el Departamento de Psicología de la Universidad Mayor de San Andrés y la Conferencia Episcopal boliviana cerró la Carrera de Psicología de la UCB —ambas en La Paz—, indefinidamente. Las actividades volvieron a iniciarse en la UCB en 1982, aunque mucho del capital humano había emigrado para entonces (Aguilar, 1983; Via, 2000). Ese año hubieron elecciones democráticas en el país y se realizaron algunos cambios para tratar de asegurar el proceso de- mocrático, logrando, por primera vez en la historia de Bolivia, que la transmisión de mando de un partido, a la oposición, se hiciera de manera pacífica. El primer periodo de gobierno democrático —1982 a 1985— fue de la Unión Democrática Popular —UDP— que se caracterizó por el desastre económico de mayor repercusión en la historia del país. El gobierno no atinó a frenar el colapso y para completar el panorama de devastación económica se aceleró el proceso de devaluación de la moneda al desdolarizar la econo- mía. Los precios subieron, cayeron los salarios y se tuvo una de las inflaciones más grandes de la historia mundial, llegando a una

3 Pierre Carlo Perotto fue el segundo director del Departamento de Psicología de la UCB (Aguilar, 1983).

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Historias de la psicología en América del Sur

inflación del 8767% en 1985 (Mesa y cols, 2007). En este escenario, las universidades privadas comenzaron

a aparecer en los 80´ a partir de los cambios económicos, los pro-

blemas políticos constantes que entorpecían el funcionamiento de la universidad pública, la dificultad de obtener divisas para los estudiantes que estaban fuera del país y la necesidad del empresariado de formar profesionales para cubrir las necesidades de la industria (Daza, Padilla y Roca, 2007). Se puede reconocer dos momentos importantes de la creación de universidades privadas. El primero, de 1982 a 1984, que responde a este contexto y que se da en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra con la creación de la Universidad Evangélica Boliviana (1982) y Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (1984) y el siguiente, de 1990 a 2010, que responde al boom del emprendimiento privado (Contreras, 1998; Limpias,

2012).

Las carreras de psicología

En Bolivia existen cuatro tipos de universidades, las universidades públicas autónomas que coordinan sus actividades a través del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana —CEUB— 4 , las universidades de régimen especial, que son universidades públicas

a cargo del Ministerio de Educación. Entre ellas están las universi-

dades de las Fuerzas Armadas, Policía y las Universidades Indígenas, Interculturales y Productivas. Las universidades privadas adscritas al CEUB, que en la práctica son tres, la Universidad Católica Boliviana,

la Escuela Militar de Ingeniería y la Universidad Andina Simón Bolívar. Finalmente están las universidades privadas cuyo control depende del Ministerio de Educación, a través del Viceministerio de Educación Superior de Formación Profesional (Ministerio de

4 El CEUB coordina la planificación y programación de las actividades de las universidades públicas y las representa antes los poderes del Estado, se encuentra información detallada de sus funciones y actividades en , además aprueba los programas de las Universidades Privadas adscritas al CEUB, pero no tiene potestad sobre las otras Universidades Privadas, las cuales dependen por Decreto y por la Constitución Política del Estado, del Ministerio de Educación.

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Gonzalo Salas (editor)

Educación, 2011b, 2012). En total, en el 2013, había 59 universi- dades en Bolivia —11 públicas, 6 de régimen especial, 3 adscritas al CEUB y 39 privadas—. La carrera de psicología se dicta en la Universidad Católica Boliviana de La Paz y Cochabamba, en 5 de las 11 universidades públicas autónomas y en 11 de las 39 universidades privadas que funcionan en el país —en ellas hay 19 carreras en funcionamiento

porque algunas tienen varias sedes—. En total, en el 2013 había 26 carreras de psicología en funcionamiento (Ministerio de Educa- ción, 2012). Como ya dijimos, la primera carrera en fundarse fue la UCB, que fue elaborada por el Alberto Conessa, Alberto Seleme

y René Calderón Soria, con orientación clínica y educativa. El plan de estudios desde 1971 a 1979 pasó por varias modificaciones para adecuarse a la disponibilidad de docentes. En 1982 cuando reabrió la carrera se introdujo en el programa tres orientaciones teóricas: la experimental —bajo el influjo de Eric Roth, formado en México—, la humanista existencial —influenciada por Eduardo Riveros, formado en Chile— y la psicoanalítica —a cargo de María

Elena Lora, formada en Argentina—. En el plan de estudios de 1986, se definió tres áreas de especialidad: área social, educativa y clínica —esta última con los tres enfoques teóricos mencionados—. Este esquema se mantuvo con las modificaciones necesarias en la reformulación de 1996 y la de 1998 (Via, 2000). Después se dejaron de ofrecer las tres áreas de especialización, se incluyeron materias del área organizacional y de la salud y se ofrece un plan general dirigido a garantizar una formación científica. El 11 de diciembre de 1976, la Conferencia Nacional de Universidades emitió una resolución autorizando la creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Psicología

y Lingüística e Idiomas en la Universidad Mayor de San Simón

—UMSS— de Cochabamba, actualmente denominada Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UMSS, 2013). En dicha oportunidad se fundó la carrera de psicología, dirigida inicialmente por Gloria Ondarza con una orientación fundamen- talmente psicodinámica orientada a las áreas clínica, educativa y social (Aguilar, 1983; Via, 2000), esta orientación sigue vigente

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Historias de la psicología en América del Sur

hoy, donde la fortaleza es la formación en psicoanálisis lacaniano

y en el área de la psicología educativa piagetiana. En la Universidad Autónoma “Juan Misael Saracho” — UJMS— de Tarija, la carrera fue creada en 1978 como Carrera Libre de Psicología Técnica Clínica en la Facultad de Ciencias Sociales

y Jurídicas y, en 1980, se aprobó la carrera de psicología a nivel de

licenciatura. Después de varias crisis institucionales se logró cierta estabilidad académica a partir de 1994. Al crearse la Facultad de Humanidades, en el 2001, la carrera de psicología pasó a formar parte de la misma (UAJMS, 2013). En el 2002 se hizo una profunda reorganización académica y se crearon dos departamentos: uno de psicología general y clínica y otro, de ciencias sociales y psicología educativa. Los departamentos debían ser unidades académico

administrativas a cargo de docencia, investigación y extensión, a cuya dirección se accediera por concurso de méritos y no por voto político. El proyecto no tuvo mucho éxito en la práctica y sólo hubo un director a cargo de ambos departamentos, desplazando la fuerza de los psicólogos clínicos, el desarrollo de los psicólogos educativos y sociales. En 1979, después de luchar por recuperar la autonomía universitaria, el Departamento de Psicología de la Universidad Mayor de San Andrés —UMSS—, de La Paz, se reunió para crear la carrera, pero el proyecto se cortó por el cierre de la universidad en 1980. Finalmente, en 1983 y en 1984, se autorizó la creación de la carrera de psicología en base al proyecto presentado por el Dr. René Calderón Soria, Director del Departamento de Psicología hasta el momento y se decidió que debía funcionar bajo la tutela de la carrera de filosofía (UMSA, 2013). Actualmente funciona en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. El plan de estudios está dividido en un primer ciclo teórico-metodológico y un segundo ciclo de aplicación, enfatiza la psicología educativa, psicología clínica y la intervención psicosocial. En 1992, se aprobó la Carrera de Psicología de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno de Santa Cruz —UAGRM— com- partiendo un plan común con las carreras de sociología, comunica- ción e idiomas. En 1993 funcionó como carrera autónoma con un

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Gonzalo Salas (editor)

plan de estudios diseñado por Marco Antonio Yañez —etólogo—, Sonia Chalup —con una perspectiva dinámica— y Aura Nelly Garzón —con una perspectiva social y comunitaria—por lo que la formación enfatizaba el área ambiental, clínica, social y educativa (CEDEC-PSI, 2009; Via, 2000). A Yañez se debe la inclusión de la materia de etología en todos los planes de estudio y a Garzón, la primera cátedra de Psicología Comunitaria en Santa Cruz. La Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier —USFX— con sede en Sucre, creó la Carrera de Psicología, en 1999, como parte de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Ministerio de Educación, 2012; Via, 2000). Al interior del sistema de universidades privadas, la carrera de psicología se imparte en 11 universidades 5 mencionaremos las tres primeras en aparecer y una más joven que merece ser destacada. La primera en ser aprobada, en 1992, fue la Carrera de Psi- cología de la Universidad Evangélica Boliviana —UEB— en Santa Cruz. Esta carrera enfatiza las materias de religión, crecimiento cristiano y, el conocimiento y cuerpo docente que coincida con su fe. La segunda carrera en crearse fue la Carrera de Psicología de la Universidad Privada del Valle —UNIVALLE— de Cochabamba. Esta universidad fue creada como iniciativa privada y enfatiza sobre todo las carreras de medicina y odontología, muy populares entre estudiantes brasileños. La carrera de psicología fue aprobada en la sede de Cochabamba en 1992, recibió estudiantes nuevos hasta el 2009 y se descontinúo el 2012; continúa impartiéndose en las sedes de Sucre y La Paz, dentro de la Facultad de Ciencias Empresariales

5 Universidades privadas y años de aprobación de las carreras de psicología que ofrecen: Universidad Evangélica Boliviana (1992 Santa Cruz); Universi- dad Privada del Valle (1992 Cochabamba; 1998 Sucre y La Paz); Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (1997 Santa Cruz); Universidad San Francisco de Asís (1999 La Paz); Universidad Privada Abierta Latinoamericana (2002 Oruro; 2003 Cochabamba); Universidad de Aquino Bolivia (2002 La Paz; 2003 Cochabamba y Oruro; 2008 Santa Cruz); Universidad Privada Franz Tamayo (2003 Cochabamba; 2004 Santa Cruz, 2009 La Paz); Universidad de La Salle (2003 La Paz); Universidad Boliviana de Informática (2005 La Paz); Universidad Privada Domingo Savio (2007 Santa Cruz); Universidad Central Bolivia (2008 La Paz) (Schulmeyer, 2013).

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Historias de la psicología en América del Sur

Sociales (Ministerio de Educación, 2011a; UNIVALLE, 2012). La tercera carrera en ofrecerse, desde 1997, fue la Carrera de Psicología de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra —UPSA—, universidad que se creó como fundación sin fines de lucro, en respuesta a las necesidades detectadas por el sector empre- sarial de Santa Cruz, en 1984 (UPSA, 2012). La carrera tiene, por tanto, un origen institucional empresarial y ofrece una formación clínica y organizacional. Marion K. Schulmeyer ha estado a cargo de la carrera desde su creación hasta la actualidad. Desde la carrera se participó en la creación de la Asociación Boliviana de Gestión Humana, y se fomenta actividades de intercambio científico cons- tantemente, el más destacado el IV Congreso Regional de la Sociedad Interamericana de Psicología —SIP—, en Bolivia, con el auspicio de

y

la

Asociación de Psicología Americana —APA—, evento que albergó

el

I Congreso Boliviano de Neuropsicología, de la Sociedad Boliviana

de Neuropsicología, a la cabeza de Ninoska Ocampo. Este evento reunió profesionales de 16 países y trajo por primera vez a la SIP

y la APA a Bolivia. Es importante destacar la Carrera de Psicología de la Uni- versidad La Salle —ULS—, con sede en La Paz, institución creada por los Hermanos de las Escuelas Cristianas - La Salle. Esta carrera fue diseñada por René Calderón Gemio y está activa desde el 2005, con una orientación cognitivo-comportamental. La filosofía de la carrera de psicología es “La búsqueda de la verdad a través del diálogo entre la fe, la ciencia y la razón”. Desde el 2010, la carrera cuenta con dos laboratorios correspondientes al área de Psicología Experimental y Neuropsicología. Su producción científica es notable, en tres líneas de investigación: área de psicología experimental, de neuropsicología y de orientación familiar bajo la línea sistémica (E. Salazar, comunicación personal, 14 septiembre 2012). Los laboratorios y la producción científica que surge de las distintas universidades merecen un acápite especial.

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Gonzalo Salas (editor)

Laboratorios y Centros de investigación

El primer Laboratorio de Psicología Experimental Animal fue creado

en 1975 en la UCB de La Paz, por Eric Roth, quien influenció marcadamente la formación en la Carrera de Psicología hacia un enfoque comportamental (Aguilar, 1983). Actualmente la UCB cuenta con el Instituto de Investigaciones en Ciencias del Compor- tamiento —IICC—, que dentro de los servicios que ofrece están los laboratorios de psicofisiología y de análisis experimental de la conducta, dirigidos a la investigación en psicofisiología (UCB, 2013). En 1993, en la UAGRM de Santa Cruz inició el Laboratorio de Comportamiento Animal bajo la coordinación de Marco Antonio Yañez y José Ernesto Vargas. Este laboratorio funcionó un tiempo

y se descontinúo. En 1998, Bertho Arteaga, psicólogo formado

en Francia, creó el primer Laboratorio de Psicología Experimental Animal en Santa Cruz, en la gestión de Maggie Jauregui. Sus áreas de investigación fueron los problemas de lenguaje, psicofísica del color, comportamiento y herencia. Del 2001 al 2007 sus investigaciones obtuvieron 17 premios en la UAGRM. El Dr. Arteaga falleció sin que se reconociera su labor. Actualmente, sus estudiantes y colegas se esfuerzan para que no desaparezca el laboratorio. En marzo del 2007 se creó el Laboratorio de Etología y Psicología Ambiental por iniciativa de Marco Antonio Yáñez (CEDEC-PSI, 2009). En el 2010 la Universidad de La Salle, en La Paz abrió un

laboratorio de psicología experimental a cargo de Ximena Borda como apoyo a la formación académica y cuenta con 19 volúmenes de la Revista de Psicología Experimental publicada por estudiantes (Borda, 2012; E. Salazar, comunicación personal, 14 septiembre 2012).

Investigaciones y publicaciones

Dos institutos de investigación que sobresalen son los de la UCB

y la UMSA en La Paz. Actualmente la UCB cuenta con el Instituto

de Investigaciones en Ciencias del Comportamiento —IICC—, coordinado por Bismarck Pinto, con dos grandes líneas de inves- tigación: el Observatorio de la Familia, creado el 2009, a cargo del

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Historias de la psicología en América del Sur

Dr. Pinto y la línea de Emprendimiento, Innovación y Cambio a cargo del Dr. Roth, que se enfoca en el estudio de variables con- textuales y situacionales relacionadas con la disposición a innovar de las personas que participan en programas de mejoramiento de su calidad de vida. Otras líneas de investigación del IICC son los factores de riesgo en niños —Ximena Péres—, clínica institucio- nalizada —María Elena Lora— y psicología y deporte —Jaime Gómez—. En la página web del IICC se encuentran trabajos de investigación realizados desde 2007 (UCB, 2013). El Instituto de Investigación e Interacción y Postgrado de Psicología —IIIPP— de la UMSA, tiene tres líneas de investigación:

Educación Intercultural, Psicología Cultural y Comunitaria, y Salud Mental Socio Cultural, estudian temas relacionados con la desco- lonización, inclusividad, identidad, interculturalidad, salud mental comunitaria, e imaginarios y representaciones sociales, entre otros temas. Desde su creación en el 2007 ha estado a cargo de Carmen Camacho, Rodrigo de Urioste, Porfidio Tintaya y actualmente Virna Rivero. Obtiene recursos del Estado y trabaja en convenio con la Universidad de Turín, el Instituto de Terapia Gestáltica de Alemania y con la Asociación de Carreras de Psicología del Sistema Universitario de Bolivia 6 (Camacho, s.f.). El IIIPP publica dos revistas periódicas: Investigación Psicológica que se publica desde el 2009 dos veces al año, y se encuentra en proceso de indexación, y Horizontes de la Psicología que se publica tres veces al año desde el 2010 y este año también ingresa al proceso de indexación (Camacho, s.f.).

6 El “Sistema Universitario de Bolivia” integra las carreras de las universidades públicas autónomas y no reconoce las carreras del sistema de universidades privadas porque no dependen del CEUB. El Sistema Universitario de Bolivia:

no reconoce materias de estudiantes de traspaso que llegan a las públicas desde las privadas, no suele contratar graduados de universidades privadas nacionales —no tiene problemas con las extranjeras—, pero sí reconoce los títulos de las privadas para inscribir graduados a sus programas de postgrado. Se encuentra información sobre la relación entre la universidad pública y la privada en Contreras (1998), aunque mucho se tiene avanzado a nivel informal entre docentes y administrativos de ambos sistemas, a nivel formal sigue presente el “divorcio” que menciona Contreras.

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Gonzalo Salas (editor)

En los demás departamentos, no existen institutos respon- sables de investigar desde la psicología y los esfuerzos son más bien individuales. Entre los psicólogos cruceños se destaca por sus investigaciones y publicaciones Maggie Jauregui Ortiz. Su área es la investigación cualitativa indagando sobre fenómenos sociales como el malestar social por la administración pública, la corrupción, la migración y el concepto de familia (CEUB, 2011). Con seguridad existen otros psicólogos - investigadores en Cochabamba, Sucre, Tarija, pero no logramos acceder a su trabajo al no existir medio de difusión accesibles o de publicación continua. Aguilar (1983) atribuía esta falta de continuidad en las publica- ciones bolivianas a que la mayor parte de ellas fueron el esfuerzo personal de individuos más que de asociaciones profesionales. En gran medida, ese sigue siendo el caso, salvo por la revista Ajayu de la UCB de La Paz que se publica desde febrero 2002 y es, hasta el momento, la única revista boliviana de psicología indexada en Scielo y Latindex. Esta revista está a cargo de Bismark Pinto y el Departamento de Psicología a cargo de Eric Roth. Las revistas que han sido publicadas —y de las que se en- cuentran referencias— son las que se exponen en la tabla 1.

Tabla 1. Revistas de Psicología en Bolivia descontinuadas

Título

Institución

Período

Revista Boliviana

   

de Psicología

Ricardo Castañón

1975

Comportamiento: lecturas en psicología científica

Castañón y Ricardo Calderón

1975

Revista Boliviana de Análi- sis del Comportamiento

Eric Roth

1982-2009

Revista de Salud Mental

Mario Gabriel Hollweg

1997-2003

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Historias de la psicología en América del Sur

Consultorios en universidades

Además de los laboratorios e institutos de investigación, como parte de la formación, varias universidades crearon espacios de consulta abiertos al público para asegurar prácticas clinicas y educativas a sus estudiantes, así como espacios para la investigación. El primero, fue el Centro de Investigación y Orientación Psicológica —CIOP—, de la UCB, fue creado en 1974 por Ri- cardo Castañon. Inicialmente, en el centro se brindaba atención clínica, luego fue un centro de psicometría y evaluación educativa, vocacional y organizacional (Calderon, 1999). En 1989, la Carrera de Psicología de la UMSA inauguró el Consultorio Psicológico como un espacio de prácticas para la primera promoción de estudiantes. La convocatoria para coordinarlo fue ganada por Carmen Camacho, que lo dirigió a través de todas sus etapas —como también dirigió en algún momento la carrera—. Después de un tiempo el consultorio pasó a convertirse en el Centro Integral de Servicios Psicológicos —CISP— con cuatro áreas de actuación: consultorio, investigación, capacitación e interacción. El CISP en el 2007, se convierte en el IIIPP. En este centro, además de las prácticas clínicas, los estudiantes realizan prácticas sociales y educativas. En 1996 por iniciativa de Anatolia Navedo, en ese momento Directora de la Carrera de Psicología en la UAGRM y Marion Schulmeyer, surge el proyecto de un consultorio de atención psicológica el cual pasó a ser atendido por diversos docentes. Su actividad fue cambiando en función a los intereses de las personas a cargo enfatizando más una u otra área de atención, pero se mantiene funcionando en la actualidad (CEDEC-PSI, 2009). En la UMSS, en 1999 Griselda Salomón elaboró el proyecto del Consultorio Psicológico Universitario —CPU— que atiende consultas y desa- rrolla prevención primaria con estudiantes en régimen de internado (UMSS, 2013). En el 2000, se fundó la primera Cámara Gesell de Santa Cruz, en el Centro Integral de Asistencia Psicológica — CIAP— de la UPSA, el cual funciona dando asistencia al público, apoyo en prácticas y trabajos de consultorías con grupos focales

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Gonzalo Salas (editor)

para proyectos de desarrollo, marketing y otros. Está en proceso el proyecto para ampliarlo y crear un centro de investigación. En el 2010, la Universidad La Salle de La Paz inauguró su Cámara Gesell y Gabinete de Orientación y Consejería (ULS, 2010a). En el 2012, la Universidad Franz Tamayo inauguró la suya en Santa Cruz. La Universidad de Aquino Bolivia de La Paz, según información obtenida a través del portal web de la Univer- sidad, también cuenta con cámara Gesell y consultorio clínico (UDABOL, 2012).

Ejercicio profesional y Colegio de Psicólogos

El ejercicio profesional en Bolivia está reconocido por la Constitución Política del Estado del 2009, como derecho fundamental del indi- viduo y la formación del psicólogo está avalada por el Ministerio de Educación como profesión independiente, respaldada por el título en Provisión Nacional que otorgan las universidades autónomas y

el Ministerio de Educación. Según Calderon (1999), el ejercicio

profesional del psicólogo está regulado por los estatutos y normas

del Colegio de Psicólogos, creadas en los 70´ pero en realidad, hasta

el momento, el colegio no logró hacer promulgar por el Congreso

Nacional la Ley del Ejercicio Profesional del Psicólogo, por tanto nadie regula el ejercicio profesional en el país. Sin embargo, el 8 de julio 2003 se obtuvo la Resolución Ministerial Nº 0375, 2003 que nos reconoce como profesionales de la salud. Una de las personas responsables de este logro fue María Lily

Maric que estuvo representando al Colegio de Psicólogos Nacional durante mucho tiempo. En la práctica, este reconocimiento todavía no ha tenido repercusiones positivas. A partir de ella, los psicólogos que trabajan en el ámbito de la salud deben registrarse en el Ministerio de Salud, sin embargo, el Ministerio todavía no otorga ítems para psicólogos en el Sistema de Salud Pública y los psicólogos trabajan con ítems de Servicio Social, Farmacia y Enfermería. Incluirnos en

el

sistema exigiría que los psicólogos puedan categorizar sus cargos

y

recibir algo más del haber básico, lo cual genera resistencia en

distintas instancias gubernamentales. El Colegio de Psicólogos

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Historias de la psicología en América del Sur

de Santa Cruz, con Melvy Quiroz, Javier Mendieta y Javier Arce, trabaja actualmente en la propuesta regional que se presentará en la Cumbre de la Salud que se está exigiendo al gobierno de Evo Morales para mejorar esta situación, entre muchas otras. El Colegio de Psicólogos de Bolivia se creó en La Paz, y se encuentran referencias que sitúan su creación entre 1976 y 1979, año en que se obtuvo la Personería Jurídica y se eligió a Enrique Cervantes para que lo presida (Aguilar, 1983; Brañez, 2012, Cal- deron, 1999; Peredo y Calderón, 1999). La primera junta directiva

trabajó en un proyecto para la regulación del ejercicio profesional

y en 1987 se realizó el Segundo Congreso Nacional de Psicólogos

para consensuar la Ley del Ejercicio Profesional del Psicólogo (Peredo y Calderón, 1999), que hace más de 25 años no se logra hacer aprobar.

Las disputas internas que dieron lugar al funcionamiento irregular del Colegio Nacional y la discusión de la Ley de Des- centralización Administrativa en el país, propiciaron el que las asociaciones y colegios departamentales que funcionaban como filiales del nacional, obtuvieran sus respectivas personerías jurídicas. En Santa Cruz, los psicólogos firmaron el acta de fundación de la Asociación de Psicólogos de Santa Cruz el 13 de marzo de 1981. En 1982 se afiliaron al Colegio Nacional de Psicólogos de Bolivia

y pasaron a llamarse Colegio de Psicólogos Departamental Santa

Cruz. Varios directorios trabajaron en conseguir la Personería Jurí- dica del Colegio de Psicólogos de Santa Cruz que se logró el 2004. Posteriormente, gracias a las gestiones de los directorios de Maggie Jauregui (2004-2006), Bertho Arteaga (2006-2008) y Marion K. Schulmeyer (2008-2012), y los aportes voluntarios de más de 400 afiliados, en el 2010 se logró comprar oficinas propias y publicar Estatutos y Código de Ética (Schulmeyer, 2010). El Colegio de Psicólogos de Cochabamba se fundó formalmente el 14 de Junio de 1995, bajo la presidencia de Emilio Sotomayor, definiendo Estatutos y Código de Ética. El Colegio de Psicólogos de Tarija obtuvo su personaría jurídica el 4 de noviembre de 1998 (Colegio de Psicólogos de Tarija, 2010). El Colegio Departamental de Psicólogos de La Paz, heredero de las disputas internas del Colegio Nacional subsiste hasta lograr organizarse mejor gracias a María

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Gonzalo Salas (editor)

Lily Maric que lo llevó durante muchos años y publicó el Código de Ética del Colegio y a Ivonne Brañez, primera presidente electa en el 2004 (Brañez, 2012; Colegio Departamental de Psicólogos de La Paz, 2002). El Colegio de Psicólogos de Chuquisaca se fundó el 2004, y cuenta con aproximadamente 100 colegiados formados en las universidades locales (Colegio de Psicólogos de Chuquisa- ca, 2012). Los inicios del Colegio de Psicólogos de Potosí no están claros. Según un grupo de psicólogos que publicó su posesión en el periódico de la ciudad en Potosí, desde el 2000 funcionaba una Asociación de Psicólogos y el 14 de diciembre de 2011 se posesionó el primer directorio del Colegio de Psicólogos de Potosí a la cabeza de Carlos Pereira. (Colegio de Psicólogos de Potosi, 2011, 14 de diciembre). Sin embargo, según un blog del “Colegio de Psicólogos de Potosí” figura otro directorio con Rosario Bobarín en la presi- dencia y Carlos Pereira de vicepresidente desde el 2009 —actual Mesa Directiva, 2009—. El Colegio de Psicólogos de Oruro es de reciente creación, contaba con 55 afiliados, en el 2011, cuando eligieron como Presidente a Raúl Aráoz. Todavía no hay Colegio de Psicólogos en Beni y Pando.

Asociaciones profesionales

Además de los intentos por fortalecer los Colegios de Psicólogos, con más o menos adeptos, desde las distintas áreas de la psicología fueron surgiendo asociaciones de profesionales y mencionaremos las de mayor trayectoria. Desde el área cognitiva comportamental se crearon varias, la primera, fundada en 1978 por Eric Roth fue la Asociación Boli- viana de Análisis del Comportamiento —ABAC— que publicó la Revista de Análisis del Comportamiento (Aguilar, 1983; Calderón, 1999). En 1983 René Calderón Jemio, fundó la Sociedad Boliviana de Psicología Científica —SOBOPSI—, dedicada al avance de las ciencias cognitivas y comportamentales, en 1996 fundó la Asocia- ción Boliviana de Terapia Cognitivo-Comportamental reconocida por la Asociación Latinoamericana de Análisis y Modificación del Comportamiento —ALAMOC— según informa Calderón (1999)

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Historias de la psicología en América del Sur

en el capítulo sobre Psicología en Bolivia publicado por la SIP, donde se puede notar el desarrollo y extensión del conductismo en distintas áreas de aplicación. Se debe destacar la participación de docentes bolivianos en el Congreso Mundial de Terapias Cognitivas

y Conductuales realizado en México en 1998 y el VIII Congreso

de Análisis y Modificación del Comportamiento que se realizó en La Paz, en 1994. Desde el área psicoanalítica, a partir de 1978, psicólogos formados principalmente en la Argentina, organizaron grupos de estudios freudianos, entre ellos María Elena Lora, en La Paz; Mó- nica Pelliza y Rolando Evel en Cochabamba; Centa Reck y Oscar Soruco en Santa Cruz. A partir de 1989 el movimiento psicoa- nalítico boliviano se inscribió en la Red del Campo Freudiano de Bolivia con el trabajo de psicólogos de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija. Estos grupos de estudio conformaron asociaciones regionales que en 1996 se convirtieron en la Asociación del Campo Freudiano de Bolivia, reconocidos por la Asociación Mundial de

Psicoanálisis. Esta asociación tiene afiliaciones en La Paz, Cocha- bamba, Santa Cruz, Tarija y Oruro (Calderon, 1999; Hornos, 2013). A partir del 2003 Bolivia forma parte de la NEL —Nueva Escuela Lacaniana—, escuela fundada en el 2002 en Bruselas, con delegaciones de La Paz, Cochabamba y Tarija, en el 2012, el grupo de Santa Cruz se incorporó y creo la Asociación Psicoanalítica de Estudios Lacanianos —APEL— continuando con su actividad formativa (Hornos, 2013). Incluimos entre las asociaciones de colectivos profesionales

al Instituto Boliviano de Terapia Familiar —IBTF— que nace des-

pués de varios intentos. Las primeras tentativas por conformarlo se dan entre 1988 y 1990 en La Paz, con la creación de un grupo de estudio formado por Bismark Pinto, Blanca Lebl y Javier de la Riva. Con la llegada en 1993 de Elizabeth Sotelo el grupo funda el IBTF en La Paz. Desde entonces han organizado numerosos cursos de formación y fueron mudando de modelo a partir de las diferentes experiencias formativas del equipo. Desde 1996 el IBTF certifica cursos de formación y terapia (Pinto, 2012). A raíz de la iniciativa de René Calderón Soria, se fundó en

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Gonzalo Salas (editor)

La Paz la Sociedad Boliviana de Neuropsicología —SNPB—, en 1995. Esta sociedad organizó de 1995 hasta el 2005, cada dos años, un seminario–taller con especialistas del exterior del país y publicó la Memoria del mismo, continuando actualmente con actividades de formación (Ocampo, 2009). En el 2012, gracias a gestiones de Ninoska Ocampo y Marion Schulmeyer, se unió la SNPB con la Sociedad Interamericana de Psicología para realizar el I Congreso Boliviano de Neuropsicología junto al Congreso Regional de la SIP, en Santa Cruz. La trayectoria del área jurídico forense también es destacable. Entre los años 60´ y 70´ el único profesional formado en Psiquiatría Forense era el Dr. Mario Gabriel Hollweg, quien introdujo esta cátedra en la carrera de Derecho de la UAGRM en Santa Cruz, en los 80´ en la carrera de Derecho de la UPSA y en 1997 se incluyó la cátedra en la carrera de psicología de dicha universidad. En La Paz, la psicología forense, comenzó en 1976 a partir las necesidades planteadas por la Academia Nacional de Policía a Margarita Foster que les dictaba clases de psicología. En 1978 la Dra. Foster junto con el Dr. Vargas Romero —abogado— lograron crear el primer Juzgado de Vigilancia donde la Dra. Foster trabajó como psicólo- ga con un ítem de trabajadora social, desde donde se comenzó el trabajo psicológico en las cárceles. A partir del Nuevo Código de Procedimiento Penal, vigente desde el 2001, las pericias psicoló- gicas cobraron más peso, pero aún eran contados los profesionales especializados en psicología forense (Bejarano, 2007). En La Paz, Guiomar Bejarano Gerke, formada en el área forense en Alemania —al igual que el Dr. M. Gabriel-Hollweg—, en 1996, dictó por primera vez la cátedra de Psicología Jurídica en la Carrera de Derecho de la UCB de La Paz. Guiomar Bejarano es responsable de haber difundido a nivel de pre y postgrado la Psicología Jurídica en Bolivia. A partir de sus gestiones, en mayo de 2001, se fundó la Asociación Científica de Psicología Forense, sus miembros dictan cursos de pre y postgrado y fungen de peritos en todo el país. La asociación tiene dos filiales, una en Santa Cruz y otra en Cochabamba (Bejarano, 2007). Una asociación muy activa es la Asociación de Psicología So-

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Historias de la psicología en América del Sur

cial de Bolivia —APSISOBOL—. Esta es una asociación nacional

que se interesa por fomentar el desarrollo de la Psicología Social en Bolivia desde el 2005, coincidiendo con la línea y principios de

la ULAPSI. María Lily Maric es una de las principales impulsoras,

—como también lo es de la relación de las Carreras de Psicología del Sistema Universitario de Bolivia a la ULAPSI—. Esta asociación

tiene una actividad constante, organizando seminarios, congresos

y otras actividades dirigidas a estimular el intercambio científico

de la psicología social. La sociedad estuvo presidida por María Lily Maric, actualmente por Victor Hugo Barreto y tiene representantes en todos los departamentos del país, menos Pando (APISOBOL, s.f). Otras asociaciones que surgieron fueron: la Asociación Hu- manista Existencial que se formó en 1986 con Blanca de Lebel y que luego migró hacía una perspectiva sistémica (Calderon, 1999). La Asociación de Psicodrama con Teresa Baldivieso en Santa Cruz, a finales de los 80´. En 1999 se fundó la Sociedad Boliviana de Psico- logía de la Actividad Física y Deporte, en La Paz con los psicólogos Barral, Callejas, Lizón, Mallo y Pinto (Callejas, 2007). La Sociedad

Boliviana de Psicología Educativa que se fundó en 1994 con Alar- cón, en Cochabamba y la Asociación Boliviana de Musicoterapia, fundada en Sucre el 2010.

Reflexiones y perspectivas

Calderón en 1999 mencionaba —entre otros retos— que quedaba por trabajar en el control del ejercicio profesional, en regular las

carreras de psicología y mejorar los niveles de especialización. Ahora, con una realidad más compleja, consideramos que todo ello sigue siendo una tarea pendiente. Al año hay más de 15.000 estudiantes de psicología matriculados en las diversas universidades del país y

la oferta de psicólogos supera las necesidades del mercado en Santa

Cruz, La Paz, Cochabamba, y Chuquisaca, mientras que en Oruro, Potosí, Beni y Pando el campo profesional está por desarrollarse (Universidad Privada Boliviana, 2006). Los espacios laborales han aumentado en el área jurídica, escolar, de la salud y del trabajo y las organizaciones, así como su reconocimiento por la sociedad

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Gonzalo Salas (editor)

(Cajas, 2005; Rojas, 2004; Terceros, 2004). No obstante queda la necesidad de un ente que regule el ejercicio profesional, porque los salarios son insultantemente bajos sobre todo en el ámbito público, donde pueden ganar $US 200 por mes, —que es poco más del salario mínimo— y porque en diversos ámbitos, cualquiera, con

o sin formación, de grado o post-gradual, puede hacer terapia o

evaluar personas. Los colegios de psicólogos avalan la formación de los profesionales cuando se lo solicitan, pero no tienen potestad legal para defender o regular el ejercicio profesional. Por otra parte, la necesidad de mejorar la calidad de formación

a nivel de pre y postgrado, sigue siendo un tema pendiente tanto

en las universidades públicas como privadas. Hasta el momento la población ha tenido una mejor percepción de la formación en las universidades privadas de mayor costo —UCB, UPSA y UPB— 7 que en otras, pero las universidades públicas cuentan con una oportunidad única para fortalecerse y convertirse en casas de estudio e investigación de excelencia ya que su presupuesto anual pasó de 8 millones de dólares a más de 100 millones (Gobierno emitió, 2012, 14 de agosto). Estos recursos han sido destinados a infraestructura y funcionamiento y actividades de extensión, pero queda el desafío para las autoridades de utilizar estos recursos para el perfeccionamiento académico y especialización del plantel docente. Por otra parte, en esta situación envidiable, por el momento, en lugar de aumentar la exigencia, mejorar la calidad de la formación, estimular la investigación, algunas universidades están eligiendo reducir sus exigencias, eliminar la defensa de tesis como requisito de graduación —prácticamente la única fuente de investigación que tienen— y bajar el promedio para la graduación por excelencia. En el caso de las universidades privadas la gestión está fuer- temente vigilada desde el Viceministerio de Educación Superior. En general, estas cuentan con suficiente infraestructura física, pero

7 Información obtenible en Contreras (1998) y diversos estudios de posicio- namiento de marca de Bolivian Bussiness Price Waterhouse Coopers (2000- 2011). En estos estudios suelen estar entre las 10 primeras opciones de los empleadores también la UMSA, la UMSS y la UAGRM.

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Historias de la psicología en América del Sur

no todas priorizan la inversión en bibliotecas y otras necesidades de formación, o separan la gestión institucional de intereses familiares y económicos. Además, por la lógica mercantilista de algunas univer- sidades, lograr contratar profesionales destacados resulta difícil ante los salarios que ofrecen y los profesionales que eligen dar docencia están obligados a buscar otras fuentes de ingreso. Todo ello lleva al tercer problema, que es la necesidad de reflexión e investigación dentro de la disciplina, quedando atado al anterior. Finalmente, la falta de apoyo económico de las institucio- nes hace que la investigación sea limitada, su difusión difícil y la presencia boliviana en asociaciones profesionales internacionales irregular y escasa, porque sigue dependiendo del interés y la inversión de personas particulares que con gran esfuerzo personal lograron presencia en distintas asociaciones. Desafortunadamente, la mayor parte de las instituciones educativas no se han dado cuenta, todavía, de su rol en la construcción del conocimiento.

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CAPÍTULO 3

Una breve historia de la psicología en Brasil

Ana Maria Jacó-Vilela Universidade do Estado do Rio de Janeiro

Al estructurar cualquier narrativa, una de las primeras dificultades con las que nos encontramos es la demarcación de los límites que nos ayudarán a construir el objeto narrado. Desde este punto de vista, narrar la trayectoria de una disciplina, como la psicología, en un determinado país, Brasil —de grandes dimensiones geográficas y con una historia en la que se mezclan diferentes culturas, colonización explotadora y el hecho de ser el único régimen imperial de América del Sur—, implica la necesidad de establecer claras delimitaciones temporales y espaciales. De esta forma, la historia de la psicología en Brasil planteada en el presente trabajo, prescinde de hablar, por ejemplo, sobre las llamadas ideas psicológicas y la psicología presentes en la cosmogonía guaraní (Bertoni, 2004) o en las distintas narrativas de origen africano (Mintz y Price, 2003), así como en la portuguesa, expresada en los saberes jesuíticos (Massimi, 1990). Pretendemos, en términos temporales, definir como inicio aquellos conocimientos denominados científicos, que se gestan en el Brasil del siglo XIX, y considerarlos como saberes psi, en cuanto que se refieren a la psicología, a la psiquiatría, al psicoanálisis, a la psicometría, a la psicotécnica etc. El artículo se irá deteniendo en la psicología en la medida en que la tratemos como un campo discipli- nario específico 1 , buscando recorrer su historia hasta la actualidad.

1 Una disciplina, de acuerdo con Vidal (2010), puede considerarse “una estructura social e intelectual caracterizada por la existencia de individuos

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Gonzalo Salas (editor)

La otra delimitación se refiere a la cuestión espacial, un aspecto central de nuestras decisiones en la elaboración de este trabajo. Teniendo en cuenta las extensas dimensiones de Brasil, el

desarrollo de la psicología fue muy distinto entre los estados política

y

económicamente más poderosos, como Río de Janeiro, São Paulo

y

Minas Gerais —la región sudeste del país—, y los situados en las

demás regiones, con algunas excepciones explicadas por contingen- cias históricas. En este sentido, se ha optado por algunas estrategias discursivas, como centralizar la narrativa en algunas prácticas psi

presentes en momentos sociopolíticos distintos del país. De esa forma, la construcción de la historia de la psicología en Brasil recorrerá: a) La creación de los primeros manicomios y facultades de medicina, b) La organización sanitaria, la higiene física y mental; el inicio de los test, c) La interioridad en el proceso de modernización: las ciudades, el transporte, las mentes; la psicotecnia, las clínicas, los primeros planes de estudios, d) La modernización tecnológica de la dictadura militar y la expansión psi; los posgrados y e) Avances

y cuestiones actuales.

La creación de los manicomios y las facultades de Medicina

El primer manicomio de Brasil se crea en Río de Janeiro, y se inau- gura en 1854. Recibe el nombre de Hospício de Pedro II, ya que su construcción había sido ordenada trece años antes, como homenaje al Emperador Pedro II cuya mayoría de edad se decretó cuando sólo tenía catorce años. Su construcción, por lo tanto, no fue fruto de un proyecto ilustrado, sino consecuencia de las condiciones polí- ticas del país en aquel momento, y del proyecto siempre presente de “querer mostrarse en sintonía con el primer mundo” (Teixeira, 1997). Ya existían otros asilos para enfermos mentales en algunos

que se reconocen a sí mismos como sus practicantes; un conjunto de saberes, problemas, reglas, métodos, divergencias y debates considerados relevantes; una terminología común; publicaciones, incluyendo periódicos, además de personas identificadas como pertenecientes al ámbito en cuestión, o dotadas de una autoridad intelectual especial; su presencia en los currículos académicos y en los materiales de enseñanza” (p.48).

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Historias de la psicología en América del Sur

sitios, como Salvador da Bahía, Porto Alegre y São Paulo. La rele- vancia del Hospício de Pedro II proviene del hecho de situarse en la Corte y, aunque estuviera bajo el control de las Hermanas de la Caridad —como los antiguos asilos—, poco a poco fue contando con la participación activa de médicos de la Facultad de Medicina de Río de Janeiro, que ampliaron su influencia a lo largo de los primeros treinta años (Gonçalves, 2011) y consiguieron sustituir a las hermanas durante la República (Engel, 2001). De esta forma,

en el proceso civilizatorio que se desarrolla a lo largo del siglo XIX

y la primera mitad del siglo XX, los abogados licenciados por las

Facultades de Derecho de Olinda y São Paulo establecen las leyes que organizarán la nueva nación que se está forjando. Por otro lado, los médicos formados en las Facultades de Río de Janeiro

y de Bahía cuidan a los cuerpos enfermos de los habitantes en la

nueva sociedad, rescatándolos de sus males y contribuyendo en la construcción de una nación civilizada. Para realizar esta labor, es necesario que los médicos —y los estudiantes de medicina— se apropien de aquel “conjunto de ideas nuevas” (Romero, 1905) que pasaban a formar parte del pensamiento de la intelectualidad brasileña a finales del siglo XIX: materialismo, evolucionismo, po- sitivismo y, en esa atmósfera, las distintas vertientes de la psicología que se están gestando en Europa. Tales ideas están presentes en las tesis de las facultades de medicina, de realización obligatoria entre 1832 y 1932, y de esa forma se difunden por el país. En las facultades de Medicina, la enseñanza se asentaba principalmente en libros importados, y en el conocimiento de los

catedráticos, normalmente expertos en alemán y francés, principales idiomas de la época. Es interesante observar la rapidez con que se produjo la recepción del conocimiento psicológico desarrollado en Europa y en los Estados Unidos. Encontramos frecuentemente la referencia a autores de la psicología alemana, principalmente Wundt: “La psicología experimental debe a Wundt sus más bellos florones.” (Roxo, 1900, p.15). Sin embargo, la psicología francesa es sin duda la más recurrente, no tanto en la figura de Ribot, como en la de Charcot, aunque también la de Pierre Janet y la Escuela de Nancy, presentes en tesis sobre histeria e hipnotismo como las

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Gonzalo Salas (editor)

de Fajardo Júnior (1889) y las de Ribeiro (1886). Debe destacarse aún la tesis titulada “Duración de los actos psíquicos elementales en los alienados”, de Henrique Roxo, primer trabajo de psicología experimental realizado y publicado en Brasil (1900). Roxo mide el tiempo de reacción de los internos, comparándolos a los de los pacientes “normales”, en el Hospício Nacional de Alienados —nom- bre que el Hospício de Pedro II asume después de la proclamación de la República— utilizando, para ello, el psicómetro de Buccola, un instrumento hoy en día desconocido. Por su parte, la tesis de Genserico Aragão de Sousa Pinto, defendida en 1914 y titulada “Del psicoanálisis: la sexualidad en las neurosis”, inicia la emer- gencia de esa teoría en Brasil, donde se fijará especialmente en el campo médico —en Río de Janeiro— y en las ciencias humanas —en São Paulo— 2 . La antropología criminal de Lombroso también se hará presente con el concepto de estigma físico (Corrêa, 1905), mientras que la teoría de la degenerescencia de Morel será una constante (Corrêa, 1905; Velho, 1905). Sin embargo, su influencia resultará mayor en la Faculdade de Medicina da Bahía, en la que orientará los trabajos de Raimundo de Nina Rodrigues (1862/1906) a través de su cátedra de Medicina Legal. Se acepta comúnmente que Ro- drigues fue el primer académico que investigó in situ las religiones africanas de Brasil (1896/2006). Las teorías de la degenerescencia y de los determinismos climático y racial llevan a los intelectuales brasileños a reflexionar acerca de cómo desarrollar un país civili- zado a partir de una población mestiza en un clima tropical (Oda, 2003). Muchos optaron por reproducir tales teorías, justificando científicamente el prejuicio racial. Rodrigues, por otro lado, optó por una investigación etnográfica sustentada por distintas bases teóricas, como el pensamiento de Pierre Janet. Muchos de sus discípulos se destacaron en la historia de la psiquiatría y de la articulación entre sabes psi y cultura, como Julio Afrânio Peixoto, autor de Epilepsia e crime (1897) y rector de la Universidade do

2 La tesis fue tema de un libro del historiador de la psicología Hannes Stubbe en donde fue presentada al público alemán (Stubbe, 2011).

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Historias de la psicología en América del Sur

Distrito Federal en la década de 1930, y Arthur Ramos, autor de

Introdução à Psicología Social (1936/2003) y de varios libros en los que se entrecruzan psicoanálisis y cultura, como, por ejemplo, O negro brasileiro (1934/2001). Otros manicomios tuvieron relevancia en la historia psi de Brasil, como el de Juqueri, en el estado de São Paulo. Franco da Rocha, su fundador y director, fue uno de los principales introduc- tores del pensamiento de Freud en Brasil, con el libro A doutrina de Freud (1919) (citado por Pfrom Neto, 2004). En Pernambuco,

el Hospital das Tamarineiras se convirtió en referencia a comienzos

del siglo XX, por las profundas transformaciones hechas bajo la dirección de Ulisses Pernambucano, psiquiatra de orientación progresista que inculcó en sus auxiliares y académicos el respeto

por los internos (Cerqueira, 1978). Grandes manicomios, públicos

y privados, fueron el lugar de tratamiento de locos y de desviados

de todo tipo 3 durante el siglo XX. Aunque su contribución a la construcción de nuevos saberes psi en aquellos primeros momentos prácticamente se limitara a lo antes citado, los horrores a los que las

personas estaban sometidas en esas instituciones fueron, sin duda, unos de los motivos del fuerte movimiento de reforma psiquiátrica iniciado en los años 1980.

La higiene de las ciudades: cuerpos y mentes

El período de intensa actuación médica se interrumpe con la procla- mación de la República (1889) y una preocupación: la limpieza de las ciudades, tanto en cuanto a la adecuación a las reglas de la buena praxis científica —alejamiento de las curtidurías y cementerios, ensanchamiento de calles, etc.— como en el sentido del cuidado de los cuerpos y de las mentes de la población. En las tesis de las facultades de medicina (p. ej. Pimentel, 1884), se encuentran temas

3 El hoy famoso escritor Paulo Coelho fue ingresado por su familia tres veces durante la década de 1960 en la Casa de Salud Dr. Eiras, entonces el mayor manicomio privado de Brasil (Rosa y Freire, 2011).

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Gonzalo Salas (editor)

como la miseria de una población en crecimiento, la suciedad de la urbe y el abandono del gobierno, la predisposición emocional como elemento relacionado a la enfermedad, y la necesidad de

medidas profilácticas. Esas tesis demuestran la preocupación que las investigaciones científicas comenzarán a adoptar: el espacio urbano

y las enfermedades propias de las ciudades. Ese discurso médico,

de carácter empírico, articulado en torno a las transformaciones sociales y que tuvo como resultado la normalización e higienización de la sociedad, es una de las vías por las cuales el conocimiento psi se hace presente. Las tesis demuestran que el país estaba enfermo: habitado por una población inculta, que vivía en centros urbanos alejados de los niveles mínimos de civilidad europea, por lo que se hacía necesario

higienizar las ciudades, los cuerpos y las mentes (Herschmann y Pereira 1994; Schwarcz, 1993). Éste es el esfuerzo al que se dedican los intelectuales durante la primera República, médicos, juristas, literatos, todos están interesados en elevar el país a un nivel que lo aleje de sus orígenes viciados que, como hemos visto antes, para la mayoría de los autores de la época tenían que ver con la presencia del negro y, en menor grado, con la del indígena. En este proyecto de reforma del Estado, junto con la propuesta sanitaria y la de la higiene física —encargada a los médicos—, la higiene mental presenta dos caras: el higienismo, propiamente dicho,

y el esfuerzo por la educación. Brasil era un país recién salido del sistema esclavista —la abolición total de la esclavitud había sido

decretada en 1888—, y se estima que aproximadamente el 65% de la población brasileña era analfabeta a comienzos del siglo XX; una situación opuesta, por ejemplo, a la de Argentina, donde una parte relevante de la población estaba alfabetizada en virtud no solo de los esfuerzos civilizatorios, sino también de la inmigración selectiva a mediados del siglo XIX (Fausto y Devoto, 2004). En este sentido, se considera que la reducción y/o eliminación del analfabetismo es fundamental. La élite política e intelectual se dedica en estos momentos a

la educación. Al año siguiente de la Proclamación de la República,

surge una nueva legislación que modifica el sistema de enseñanza

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Historias de la psicología en América del Sur

(Brasil, Decreto 981, 8/11/1890), pues se observa que la educación es deficitaria, arcaica y artificial, basada en la memorización y en los castigos físicos (Gondra, 2004), con poco énfasis en las nuevas ciencias. En este contexto, surgen las primeras propuestas educacio- nales, concretadas en la legislación citada, conocida como Reforma Benjamim Constant, la cual propiciaría no solo la creación de varios laboratorios de pedagogía y psicología experimental en las Escuelas Normales, sino también, más adelante, la introducción obligatoria de la asignatura de Psicología en los cursos de estas escuelas (Lourenço Filho, 2004). Como esos centros de formación se encontraban en el terri- torio nacional, a medida que el proyecto educacional avanzaba, el conocimiento psicológico comenzaba también a ser ampliamente divulgado. Sin duda, algunas iniciativas de Lourenço Filho fueron decisivas para ello, entre las cuales cabe aquí mencionar dos: a) Su libro Introdução ao Estudo da Escola Nova, cuya primera edición es de 1930, y que tuvo 13 ediciones hasta la década de 1960, revelando así la aceptación que tuvo en el ámbito académico brasileño; a tra- vés de la propuesta de divulgar los principios de la Escuela Nueva, movimiento adoptado por él y por otros importantes nombres de la educación brasileña de aquel momento, el autor dedica gran parte de la obra a la psicología, que considera una de las “bases de la educación”. b) La creación de la “Biblioteca de Educación”, editada por la editorial Melhoramentos, en la cual se publicaron traducciones de varios libros de psicología. Sin embargo, para que la educación fructifique, es necesa- rio que el terreno sea fértil. La Liga Brasileira de Higiene Mental, creada por Gustavo Riedel en Río de Janeiro en 1923, contaba con destacados miembros de la élite médica e intelectual entre sus afiliados. Muchas figuras relevantes en la historia de la psicología brasileña ocupaban posiciones en sus cuadros, dato muy desconocido en nuestra historiografía (Jacó-Vilela, 2012). Conviene recordar no solo la actuación médica en las campañas antialcoholismo, en la selección de inmigrantes, en el control de la prostitución etc., sino también en la producción y difusión del conocimiento en un

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Gonzalo Salas (editor)

ámbito de la psicología que había surgido a comienzos del siglo en Europa y que solamente en los años 1920 y 1930 se desarrollaría en Brasil: los test psicológicos. Hubo muchas publicaciones en los Archivos Brasileiros de Higiene Mental sobre ese tema, haciendo hincapié especialmente en la necesidad de estandarización de los test en la realidad brasileña (Leme Lopes, 1930; Leme Lopes, 1932; Lopes, 1931). De esa forma, higiene y Escuela Nueva se unen a través de la búsqueda de instrumentos útiles para medir la capacidad de los escolares y construir los “grupos homogéneos” que permitirían un aprendizaje más rápido y eficaz. En esa época no se consideraban las consecuencias de esta homogeneidad, es decir, los niños prove- nientes de ambientes sociales desfavorecidos eran agrupados como “alumnos especiales”, con dificultades de aprendizaje, por lo que no se esperaba de ellos que aprendieran, contribuyendo de este modo al mantenimiento de un orden social perverso. Sin embargo, debemos considerar que la difusión de la psicología y el inicio de su institucionalización en el país se deben a su fuerte presencia en las escuelas y en la formación de los educadores y maestras.

La interioridad en el proceso de modernización

Posteriormente, las nuevas políticas gubernamentales encaminadas

a lograr la industrialización tendrían un importante papel en el pro-

ceso de modernización del país, desde la creación de las “industrias de base” del final de la dictadura Vargas, en la primera mitad de la década de 1940, hasta el esfuerzo de modernización del gobierno

Juscelino Kubtscheck (1950-1955). Estos procesos representarían un

profundo cambio en la vida de la población. Se acentúa la migración hacia las ciudades, la sociedad empieza a perder su carácter rural

y asume, cada vez más, rasgos urbanos. El automóvil particular y

los camiones como transporte de carga, se vuelven los medios de transporte preferenciales, lo que lleva al abandono progresivo del tren y del transporte fluvial y marítimo, así como a la necesidad de construcción de autopistas. Finalmente, la televisión llega al país en la década de 1950, aún en blanco y negro, pero ya apunta a nuevos

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Historias de la psicología en América del Sur

modos de comunicación y entretenimiento en los que no es necesario salir del espacio privado. Ese espacio, es por lo tanto, estimulado, y con él también la nueva ciencia que cuida de la interioridad. La psicotecnia alcanza su apogeo con la fundación del Instituto de Selección y Orientación Profesional de la Fundación Getúlio Vargas —ISOP/FGV— en 1947, dirigido por Emilio Mira

y López (1896-1964) desde ese momento hasta su fallecimiento.

Las innumerables actividades del ISOP —orientación profesional, orientación vital, cursos variados, exposiciones, análisis profesio- gráficos, selección de personal, divulgación de congresos, etc.— lo convierten en un importante centro de formación en Río de Ja- neiro. El test de Mira, Psicodiagnóstico Miocinético —PMK— se vuelve el principal instrumento de selección, especialmente para conductores. El examen psicotécnico para obtención del permiso de conducir pasa a ser reglamentario, aunque no se puso en marcha en la época por carencia de profesionales y sitios para la realización de los test (Cristo, 2011). Los cursos del ISOP son frecuentados por muchos interesados

que consiguen con ellos una formación en psicología, si bien no sistemática. El ISOP abre varias sucursales en distintas capitales y, a partir de su creación, surge también una de las primeras revistas de psicología del país —existente hasta los días de hoy, con el nombre de Arquivos Brasileiros de Psicologia—. Sus técnicos también fundan

la que sería una de las primeras asociaciones de Brasil, la Associação

Brasileira de Psicotécnica, hoy de Psicología Aplicada. Sabemos que gran parte de estos éxitos se deben al trabajo y al carisma de Mira. Sin embargo, es importante considerar también el momento eco- nómico y político de Brasil, lo que seguramente resultó relevante

para el florecimiento de sus iniciativas. Mira también estuvo presente, junto a Helena Antipoff (1892-1974), en la creación del Departamento Nacional da Criança, órgano del Ministério de Educação e Saúde responsable de estable- cer parámetros y formas de ayudar a los niños y a sus familias en situaciones adversas 4 . La Clínica de Orientação Juvenil —COJ—,

4 El Ministerio de Justicia había creado, en 1941, el Serviço de Assistência ao

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considerada la primera institución pública en ofrecer un servicio de atención psicológica, estaba subordinada a ese departamento. La clínica seguía las directrices de la época, utilizando el psicodiagnós- tico y la orientación de padres, pero en la década de 1940 la COJ empieza a utilizar el referencial rogeriano, a través de la experiencia de Mariana Alvim con Rogers en Estados Unidos (Ávila, 2013). En São Paulo, por otro lado, se había creado la Sociedade Paulista de Psicologia, con su Boletim de Psicología. El Instituto Sedes Sapientiae ofrecía varios cursos de especialización en psicología, a través de los cuales se impartía formación en psicología a licenciados de otras áreas, especialmente pedagogía, filosofía y letras, principales interesados en aquel momento. En el Hospital das Clínicas de la Universidade de São Paulo, existía desde 1958 un servicio de psi- cología que anunciaba otras prácticas profesionales (Neder, 2011). Tanto en los cursos del ISOP como en los del Sedes, al igual que en las diferentes prácticas profesionales que comenzaban a desarrollarse en aquel momento, la presencia femenina era notable. De esta forma, se supone que la participación de las mujeres hubo de resultar decisiva cuando se inicia, a partir de un anteproyecto de ley propuesto por la Associação Brasileira de Psicotécnica, la articu- lación entre las asociaciones para la reglamentación de la profesión y de los planes de estudios (Jacó-Vilela, Oliveira, Espírito Santo, Carneiro, Messias y Valente, 2007). La reglamentación de la profesión y de los cursos tiene lugar con la Ley 4119, de 1962. En aquel momento, ya existían en Brasil cinco cursos de licenciatura en psicología, de los cuales, cuatro eran en universidades católicas ubicadas en Río de Janeiro, Minas Gerais, Río Grande do Sul y Pernambuco —PUC-Rio, PUC-Minas, PUC-RS y Unicap—, y uno en una universidad pú- blica, la Universidade de São Paulo. En ese momento la psicología se encuentra institucionalizada en el país, de la misma manera que

Menor —SAM—, órgano destinado a acoger y atender los niños menores de edad que cometieran infracciones o en situación de peligro. Conocido como Casa de los horrores o Escuela del Crimen, el SAM cerró sus puertas en 1964. (Bulcão, 2006). SAM y Departamento da Criança, fueron dos formas distintas de entender la infancia.

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Historias de la psicología en América del Sur

el espacio privado, la interioridad, empezaba merecer una mirada especial y una atención antes inexistente.

La modernización tecnológica en la dictadura militar y la expansión del mundo psi

Justo después de la reglamentación, se produjo el golpe militar en Brasil, secundado por distintos países latinoamericanos, forjando un período negro en el continente. En el caso brasileño, la dictadura duró 21 años (1964-1985) y tuvo varias fases, de las cuales la más dura, en términos de represión política, tortura, desapariciones y censura fue de Diciembre de 1968 a 1974. La alianza con el capital internacional llevó a una fuerte inversión en industrialización y modernización tecnológica —especialmente de las telecomuni- caciones—, lo que, en opinión de algunos autores como Figueira (1985) y Russo (1993), contribuyó a una mayor psicologización de la sociedad brasileña, sobre todo de las llamadas capas medias urbanas, a consecuencia de la individualización y fragmentación de las relaciones sociales que marcaron la dictadura militar. Mientras el cerco se cerraba en torno a los grupos contra- rios al régimen –—partidos de la izquierda, intelectuales, la línea progresista de la iglesia y los sindicatos— éste busca evitar un nuevo frente de batalla: el de los estudiantes que había aprobado la selectividad pero no podían ingresar en las universidades por falta de plazas suficientes en el sistema público superior 5 . Así, surgen los incentivos a la expansión de los centros universitarios priva- dos. De acuerdo con el análisis de Figueira y Russo antes citado, la carrera de psicología es la que presenta mayor demanda, o sea, mayor número de candidatos por plaza durante la década de 1960 y mediados de 1970. Pero no solo los estudiantes perseguían el “ser psicólogos”, sino que había realmente una demanda de trabajo, ya que las con- sultas privadas estaban rebosantes de clientes. Los psicoanalistas, por ejemplo, empiezan a ofrecer atención en grupo, debido a la

5 En Brasil, el sistema público de educación también es totalmente gratuito.

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absoluta falta de horarios para atender a los pacientes deseosos de someter su interioridad a los nuevos profesionales y a su nueva forma de escuchar. Muchos terapeutas, sin embargo, evitan la formación de grupos porque sospechan de la presencia de espías del gobierno

entre ellos, dado que los militantes de izquierda también se sometían

a terapia, como personajes de ese momento histórico necesitados

de investigar su interioridad. Al fin y al cabo, constituyen uno de los elementos de lo que Velho identificó, en un brillante ensayo, como las dos “categorías de acusación” de la sociedad brasileña de los años de 1970: el drogadicto y el militante. Según el investigador, estas categorías, frente a la falta de un espacio público en el que sus convicciones pudieran ser discutidas, se vuelven acusatorias y se transforman en “problemas psicológicos” personales (Velho, 1978).

Se trata, a la vez, de una extensión del proceso de interiorización iniciado en los años 1950 y de una ampliación hacia otras líneas. Una de esas líneas afirma la psicología como una “ciencia social” (Rose, 2008), y su utilidad se reafirma en los años 1970, por medio de la extensión del examen psicotécnico a los conductores de todo el país, creándose clínicas psicológicas asociadas al Departa- mento de Trânsito —DETRAN—, o incluso con grupos itinerantes de psicólogos que iban por diversas ciudades del interior realizando

el examen. Sin embargo, la dictadura militar tuvo otros efectos. En

aras de la modernización tecnológica, se inicia un proceso de apoyo

a la ciencia. De esa forma, se incentiva fuertemente la creación y

el desarrollo de los estudios de posgrado stricto sensu, dirigidos a

la obtención de másteres y doctorados. Inicialmente dedicados a la formación de profesores para la enseñanza universitaria, y sobre todo a causa de la gran expansión que vivieron con los incentivos las instituciones privadas, los cursos de posgrado se concentraron, en un primer momento, en las universidades públicas y universi- dades católicas privadas. El primer curso de máster oficial en psicología, creado en 1964 en la Universidade de Brasília, aun antes del golpe militar, existió formalmente solo hasta 1971 (Borges y Cunha, 2011), y sufrió —como toda esa universidad— con el clima de inestabilidad propiciado por el despido del rector, Anísio Teixeira, y de varios

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Historias de la psicología en América del Sur

profesores, lo que llevó a que dos tercios de la plantilla docente demitiera en 1965 (Salmeron, 1999). De esa forma, el curso de la PUC-Rio fue el primero en el campo de la psicología, al constituirse en 1967 como máster oficial en psicología teórico-experimental, hoy convertido en curso de posgrado en psicología clínica. El boom de los estudios de licenciatura se repite en el postgrado, si bien casi exclusivamente en la región sudeste, con alguna influencia en la región sur, y muy escasa en la nordeste. Centro-oeste y norte solo tendrán cursos de posgrado en el siglo XXI —exceptuando poquísimas instituciones, como la UnB—. Como hemos dicho anteriormente, la dictadura militar bra- sileña presentó varios períodos distintos. La crisis económica, los nuevos movimientos populares, el conflicto interno en las fuerzas armadas, llevan el régimen a buscar una salida política. Después

de lo que se llamó “distensión lenta y gradual”, se inicia en 1979 el período denominado de “apertura”, con la amnistía a los militantes

y

el regreso de los exiliados y expulsados. Nuevos aires circulan por

el

país. Se fundan partidos políticos, prohibidos hasta el momento.

Revistas, libros, películas, músicas y obras teatrales se difunden apenas sin intervención de la censura. El espacio público se abre nuevamente a la participación ciudadana. Las principales consecuencias para el universo psi, en nues- tra opinión, son dos. La primera es la fundación, en 1980, de la Asociação Brasileira de Psicologia Social —ABRAPSO—, siguiendo de cerca los movimientos sociales de los años 1970. Siendo del interés de investigadores, profesores y psicólogos de una psicología

acorde con el ideario de transformación de la sociedad brasileña, extremamente desigual, la asociación se acercó a la psicología hecha en otros países latinoamericanos, aunque haya vivido momentos dispares en su historia. Sin embargo, hoy se considera una de las más importantes asociaciones científicas y profesionales del país, sobre la que existe una extensa bibliografía. Algunos textos se ha- llan disponibles en el sitio web de la entidad. Citamos, sobre este tema, solamente un texto de una de sus fundadoras, Silvia Tatiana Maurer Lane (Lane y Bock, 2003). La segunda consecuencia a que nos referimos fue el gran

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movimiento pro reforma del currículo académico básico del curso de psicología, animado por la lucha en contra de los intentos, en la década de 1970, de encuadrar al psicólogo en el tratamiento de los desvíos —incluso ideológicos—. Este movimiento se con- cretó en una reunión de coordinadores del curso de licenciatura en psicología, realizada en la ciudad de Serra Negra, en la que se propusieron algunos principios que debían orientar la formación del psicólogo, resumidos de la siguiente manera: la importancia del ejercicio de la ciudadanía por el psicólogo, incluyendo el fomento de su desarrollo al lado de los pacientes; la ciencia, entendida como producción de conocimientos orientados a la especificidad de nuestra realidad y ligada al conocimiento original de saberes afines, con énfasis en la historia, porque el objeto de la psicología, “el hombre en su integridad”, debe entenderse en “sus condiciones concretas de existencia” (Japur, 1994). De esta manera, con la ABRAPSO y las propuestas de Serra Negra, se espera que el psicólogo del siglo XXI sea un profesional atento a la historicidad del hombre, que trabaje en una línea interdisciplinaria consciente de las cuestiones sociales.

Avances y cuestiones actuales

¿Qué encontramos en el mundo psi de Brasil actualmente? Enormes diferencias en relación con los años 1940 y 1950 de los primeros psicólogos. La expansión de los estudios de formación y el aumento del número de psicólogos —hoy somos aproximadamente 250.000 profesionales registrados en el país— ha llevado también a la subida

de otros índices numéricos. Existen hoy muchas asociaciones, revistas científicas, revistas vendidas en quioscos de periódicos, columnas

y programas televisivos, editoriales especializadas, editoriales que,

a pesar de no ser especializadas, publican libros de psicología de-

notando un inmenso campo que no da señales de estancamiento. Un aspecto que no podemos dejar de considerar es el destacado papel que el Conselho Federal de Psicologia desempeña desde mediados de la década de 1990, cuando el grupo político Cuidar da Profissão asumió su directiva. De acuerdo con la legis- lación brasileña, este órgano pertenece al Ministerio del Trabajo y

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Historias de la psicología en América del Sur

todos los psicólogos deben estar afiliados a sus consejos regionales para poder ejercer la profesión. No obstante, aunque la labor del grupo haya dado visibilidad social a los psicólogos al hacer posible su participación en distintas comisiones gubernamentales y en la sociedad civil, también hay que considerar que los representantes elegidos son siempre partidarios de la ideología del grupo citado,

y no necesariamente las personas más idóneas para la ejercer esa

función. De esa forma, se caracteriza una situación de “pensamiento único” en la representación del ejercicio profesional, sin abarcar los distintos matices y diversidades de la profesión, lo que limita, sin lugar a dudas, el alcance del quehacer del psicólogo. Por otro lado, en el campo del conocimiento académico, la psicología aún lucha por hacerse presente. Aunque haya investigado-

res reconocidos tomando parte en el panorama científico nacional,

parece existir una cierta tendencia de la disciplina a dedicarse más

a sus discusiones teórico-metodológicas internas que a cuestiones

de política científica, por ejemplo. La Asociação Nacional de Pes-

quisa e Pos-graduação en Psicología —ANPEPP—, que representa

a la psicología en este campo, tiene poca visibilidad frente a otras

asociaciones análogas. No obstante, debemos reconocer que existen estímulos gubernamentales para mapear las áreas del conocimiento en las que sería importante el perfeccionamiento fuera del país, a través de programas de doctorado, por ejemplo. En este sentido, la psicología ha buscado establecer áreas estratégicas para ello, lo que entra en discordancia con aquellos ideales establecidos en los años 1980 y 1990. Ésta quizás sea una tensión insoluble, entre

propuestas universalistas y locales. En ese sentido, la historia de una psicología nacional puede ayudar a iluminar algunos aspectos aún oscuros del tema.

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CAPÍTULO 4

De la Guajira al río Amazonas. Desarrollo histórico de la psicología en Colombia

Rubén Ardila Universidad Nacional de Colombia

En este trabajo presentamos los orígenes de la psicología como ciencia

y como profesión en Colombia, su estado actual y sus perspectivas.

Analizamos el contexto social e histórico, los determinantes de los principales desarrollos, y realizamos un análisis crítico con miras a analizar sus proyecciones. El presente capítulo se fundamenta en publicaciones previas, comenzando con nuestro artículo de 1967 en la Revista Interame- ricana de Psicología/Interamerican Journal of Psychology y llegando hasta el capítulo de 2012 en el Oxford handbook of the history of psychology (Ardila, 1967, 2012). Nuestros libros sobre el tema son La psicología en Colombia, desarrollo histórico (1973), Psicología en Colombia, contexto social e histórico (1993) e Historia de la psicología en Colombia (2013). Nos basaremos también en Pérez-Acosta y Perilla (2006), Peña-Correal (1993, 2007), Oyuela (2008), Oviedo (2009, 2012) y otros autores que han trabajado sobre la historia de la psicología en Colombia. El énfasis se centra en el desarrollo de este campo específico

y sus relaciones con la sociedad y con el contexto histórico en el cual surge la disciplina psicológica, la investigación científica y la profesión de psicólogo en Colombia. Da importancia a la con- ceptualización de Brock (2006) sobre la internacionalización de la historia de la psicología. Indicaremos los centros de formación de psicólogos, las principales áreas de investigación, de trabajo

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profesional, el perfil del psicólogo, las revistas de psicología que se publican en el país, las dificultades y obstáculos que ha encon- trado la disciplina psicológica en Colombia y sus perspectivas en el futuro cercano. En primer lugar presentaremos algunos datos básicos sobre el país y su gente.

El país

Colombia posee un área de 1.138.914 kilómetros cuadrados y una población de 44.7 millones de habitantes. Es el tercer país latinoamericano en cuanto a población, después de Brasil y Mé- xico. Está situado en la parte noroccidental de Suramérica, posee costas en el Mar Caribe, en el océano Pacífico, y por la parte sur en el río Amazonas. La capital es Bogotá, con aproximadamente 7 millones de habitantes; otras ciudades importantes son Medellín, Barranquilla, Cali, Cartagena, Bucaramanga y Pereira. El nombre de Colombia se eligió como homenaje a Cristóbal Colón. El país es básicamente urbano y el 76% de la población vive en áreas urbanas. La tasa de alfabetismo es de 94.2%, y apro- ximadamente el 94% de los niños en edad escolar tienen acceso a las escuelas. La educación elemental es gratuita y obligatoria, y el sistema básico de educación dura 11 años: preescolar, elemental y educación secundaria. El nivel universitario o terciario está dividido en modalidades técnica, tecnológica y profesional. La población pro- fesa mayoritariamente la religión católica, 92% han sido bautizados en esa religión y el 61% afirma ser católicos practicantes. Hay otras religiones con importantes números de fieles, entre ellos cristianos de otras denominaciones no católicas —protestantes, anglicanos, presbiterianos, bautistas, y otros—, también judíos, musulmanes, etc. El 6% de la población afirma no pertenecer a ninguna religión. La influencia de la religión católica en la educación fue sumamente importante en el pasado, pero ha disminuido notablemente en las últimas décadas. Colombia es un país de regiones y existen amplias diferencias entre unas áreas geográficas y otras, y entre el campo y la ciudad. Existen también grandes diferencias entre las clases sociales y una desigual distribución de la riqueza.

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Historias de la psicología en América del Sur

La psicología antes de la profesión

Los habitantes originarios del territorio que hoy llamamos Colom- bia tuvieron conceptualizaciones psicológicas que fueron descritas por los cronistas que llegaron con los conquistadores españoles. Los pobladores originarios pertenecieron a diferentes grupos y a diversas culturas, y no existió un gran imperio unificado como sí fue el caso en México y Perú. Los habitantes que encontraron los conquistadores se hallaban en un nivel medio de desarrollo, con

sistemas sociales, arquitectura, astronomía, agricultura, religión

y organización política, de mediano nivel. En algunos casos esas culturas estaban en guerra unas con otras. Las ideas psicológicas anteriores a la llegada de los europeos

se estudian bajo el rótulo de “psicologías indígenas” y para el caso de algunos países han sido ampliamente investigadas. Se trata de lo que pensaban los habitantes originarios, cómo se comportaban

y cómo se organizaban socialmente. Se refieren a la manera como

conocemos el mundo, la forma de educar a los niños, la vida y la muerte, la sexualidad, la familia, el ciclo vital, la manera como pen- samos, como nos relacionamos unos con otros, lo bueno y lo malo. Temas que abarcan mucho de lo que hoy denominamos psicología.

La llegada de la cultura europea hizo que muchas de esas

conceptualizaciones originarias desaparecieran. Otras se integraron

y

formaron una especie de sincretismo, por ejemplo en el caso de

la

religión. Los españoles trajeron la psicología tomista, de las fa-

cultades del alma, y la implementaron en las nuevas universidades que pronto fundaron en América. Las ideas de Santo Tomás de

Aquino sobre psicología se enseñaron en las Facultades de Filosofía, Teología, Derecho y otras. Para el caso de Colombia las primeras universidades fueron la Universidad Tomasina —fundada en 1580—,

la Universidad Javeriana —fundada en 1623— y el Colegio Mayor

de Nuestra Señora del Rosario —fundado en 1653—. Estas ins- tituciones tuvieron un lugar destacado en la difusión de las ideas científicas, en la filosofía, en la formación de pensadores y líderes. Las universidades sufrieron unos avatares, fueron clausuradas, se reabrieron, etc. En el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario

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—Universidad del Rosario— se desarrolló la ciencia colombiana

y fue allá donde investigaron, enseñaron y laboraron los primeros

científicos del país. Merecen mención especial José Celestino Mutis (1732-1808) y Francisco José de Caldas (1768-1816). La guerra de independencia contra España marcó la vida del país en los primeros decenios del siglo XIX. Luego de la in- dependencia se buscó reorganizar a la nueva nación —llamada en ese entonces Nueva Granada— y se trataron de implementar las ideas progresistas en psicología, educación y organización social que estaban en boga en Europa, especialmente en Inglaterra y Francia. Bentham, Rousseau, los enciclopedistas franceses, tuvieron gran influencia en el país durante el siglo XIX. También la tuvo el conflicto entre la nueva psicología, proveniente de Alemania, con Wundt y la experimentación, en contraposición con las ideas católicas acerca del alma. Esta época de grandes confrontaciones, nuevos avances en organización social, y búsqueda de identidad para el país —que ya se denominaba Colombia—, ha sido descrita

y analizada en detalle por Oviedo (2009, 2012). Durante la primera mitad del siglo XX se trabajó en Colombia en psicología gracias a los esfuerzos de pioneros como Luis López de Mesa (1884-1967), Agustín Nieto Caballero (1889-1975), José Francisco Socarrás (1906-1995), Alfonso Esguerra Gómez (1897-1967) entre otros. Especial importancia tuvo la Escuela Normal Superior, creada en 1934 cuya labor en las décadas de 1940 y 1950, consistió en ser un centro de formación en ciencias sociales, entre ellas pedagogía, antropología, sociología, psicología,

lingüística, geografía e historia. El papel de la Escuela Normal Superior ha sido descrito en detalle por Herrera y Low (1994). Allá se formaron líderes en varios campos de las ciencias sociales y del comportamiento, especialmente en antropología y otras áreas. Por otro lado, se llevaron a cabo tesis de grado en varias universidades colombianas, sobre temas psicológicos, para optar al título de doctor en medicina, en derecho o en filosofía. Estas tesis de grado, que fueron en algunos casos investigaciones con importantes resultados, las hicieron profesionales no psicólogos pero con intereses en temas psicológicos. Trataron asuntos tales

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Historias de la psicología en América del Sur

como el retardo mental, el hipnotismo, la esquizofrenia, la familia y la socialización, el niño y su mundo, las relaciones entre grupos, lo normal y lo anormal, el funcionamiento cerebral y los procesos psicológicos, etc.

La profesionalización

Todos estos desarrollos, a lo largo del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX sirvieron para formar una masa crítica de pensadores sobre temas psicológicos. Esta etapa de “la psicología sin psicólogos”, o “la psicología antes de la profesión” llega hasta 1947, cuando se funda en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá el Instituto de Psicología Aplicada, por iniciativa de la psicóloga Mercedes Rodrigo Bellido (1891-1982). Esta psicóloga española había estudiado en Ginebra —Sui- za— con Claparède y era en el momento de emigrar a Colombia una líder destacada en España, al lado de José Germain (1897- 1986), director del Instituto de Orientación y Selección Profesional de Madrid, y “padre” de la psicología española. Se considera que Mercedes Rodrigo es la primera española que estudió Psicología (ver Herrero, 2003), en una época en que esa carrera no existía en España ni en ningún país latinoamericano. Debido a los conflictos asociados con los comienzos de la Guerra Civil Española, Mercedes Rodrigo emigró a Suiza y allá la encontró el rector de la Univer- sidad Nacional de Colombia, Agustín Nieto Caballero, quien la invitó a venir al país a colaborar en la selección de estudiantes de la Universidad. Mercedes Rodrigo llegó a Bogotá en agosto de 1939 con su hermana María y con José María García Madrid, un joven colaborador en sus trabajos e investigaciones que la acompañó toda la vida, tanto en España como en Colombia y en Puerto Rico. En Colombia fundó la Sección de Psicotecnia, como parte del Laboratorio de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia. La fundó en 1939 y las ac- tividades comenzaron en 1940. La Sección de Psicotecnia tenía a su cargo funciones de selección, evaluación, construcción de tests psicológicos, investigación en temas de medición, primero para la

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Gonzalo Salas (editor)

Facultad de Medicina, luego para otras Facultades de la Universidad, después para muchas instituciones tanto universitarias como no universitarias, entre ellas el Tranvía de Bogotá, Bavaria, etc. Esta labor tanto educativa como de selección y evaluación, fue muy exitosa. Fue muy bien recibida por la sociedad colombiana. Después de varios años se consideró que las actividades a realizar habían sobrepasado la capacidad operativa de la Sección de Psicotecnia, y Mercedes Rodrigo pensó que era necesario ampliar su rango de acción. Con la colaboración de estudiantes de medi- cina y con el apoyo de Alfonso Esguerra Gómez del Laboratorio de Fisiología, se organizó el Instituto de Psicología Aplicada, ente autónomo no dependiente de la Facultad de Medicina. Fue creado por la Universidad Nacional de Colombia el 20 de noviembre de

1947 —acuerdo 231—. Ese día se considera que comienza la etapa profesional de la psicología colombiana. La comunidad psicológica colombiana escogió el 20 de noviembre como Día del Psicólogo en Colombia por haber sido en ese día cuando se creó el Instituto de Psicología Aplicada, que tenía entre sus funciones la enseñanza y la formación de psicólogos profesionales. El Instituto comenzó sus labores el 9 de julio de 1948. Los primeros estudiantes ingresaron a la carrera de psicólogo en febrero de 1949. El programa de estudios tenía una duración de 4 años para optar al título de “Licenciado en Psicología”. Los primeros en recibir dicho título fueron 11 personas, el 28 de noviembre de 1952. Anteriormente en la Universidad de Chile se había creado

la carrera de psicólogo en 1946 (véase Laborda y Quezada, 2010;

Salas y Lizama, 2013). En Colombia se creó en 1947. El progra-

ma de Chile, el primero de América Latina, duraba cinco años y

el de Colombia duraba cuatro. Las primeras personas en recibir

su título en Chile lo hicieron en 1953. En Colombia lo hicieron en 1952. Parece ser que cuando la Universidad Nacional de Co-

lombia concedió el título de “Licenciado en Psicología” el 28 de noviembre de 1952, dicho título no se había concedido todavía en ningún país de América del Sur. En estas labores pioneras de

la

psicología, Chile y Colombia han marchado en forma paralela,

y

sin duda los desarrollos primigenios, en la misma época, y en

90

Historias de la psicología en América del Sur

forma independiente, muestran los valores similares de las culturas chilena y colombiana. Durante varios años el programa de psicología de la Uni- versidad Nacional de Colombia fue el único del país. El Instituto se convirtió en Facultad de Psicología y continuó desarrollándose. Más adelante, en 1962, la Pontificia Universidad Javeriana creó un programa de psicología, y en la década de 1970 se organiza- ron varios más. En adelante el crecimiento ha sido muy grande, especialmente a partir del decenio de 1990, con la autonomía universitaria concedida por la Constitución Política de Colombia de 1991. En este momento existen en Colombia 106 programas de pregrado en psicología, un número grande de Especializaciones —59— y Maestrías —11, siendo la primera la Maestría en Psico- logía Clínica fundada en la Universidad Santo Tomás en 1977—,

y cinco programas de doctorado. Algunas de las Especializaciones

y de Maestrías no están activas en este momento. La tabla 1 presenta los primeros programas de psicología fundados en Colombia, la universidad a la cual pertenecen, la ciudad y el año de iniciación. La tabla 2 presenta los programas de doctorado que existen en el país.

Tabla 1. Primeros programas de Psicología en Colombia

Universidad y Ciudad

Año

Universidad Nacional de Colombia (Bogotá)

1947

Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá)

1962

Universidad del Norte (Barranquilla)

1971

Universidad Católica de Colombia (Bogotá)

1971

Universidad Incca de Colombia (Bogotá)

1971

Universidad de San Buenaventura (Medellín)

1972

Universidad de Manizales (Manizales)

1972

Universidad de Los Andes (Bogotá)

1973

Universidad Metropolitana (Barranquilla)

1975

Universidad del Valle (Cali)

1976

91

Gonzalo Salas (editor)

Universidad de Antioquia (Medellín)

1977

Universidad de Santo Tomás (Bogotá)

1978

Universidad Konrad Lorenz (Bogotá)

1981

Universidad Javeriana (Cali)

1984

Tabla 2. Doctorados de Psicología en Colombia

Universidad y Ciudad

Año

Universidad del Valle (Cali)

2004

Universidad del Norte (Barranquilla)

2005

Universidad de Los Andes (Bogotá)

2008

Universidad de San Buenaventura (Medellín)

2011

Universidad Nacional de Colombia (Bogotá)

2013

Un asunto de gran importancia para la profesión de psicólogo en

el país fue el reconocimiento legal de la psicología. Se logró me- diante la ley 58 de 1983. Definió las funciones, responsabilidades

y código ético del psicólogo en Colombia. Dicha ley fue sustituida

años más tarde por la ley 1090 de 2006 actualmente vigente y que reglamenta el ejercicio profesional de la psicología en Colombia. Existe un código bioético y deontológico que regula la profesión

y se incluye como parte de dicha ley. La representación gremial de

la psicología colombiana corre a cargo del Colegio Colombiano de Psicólogos. Previamente estuvo a cargo de la Sociedad Colombiana de Psicología, y unas décadas antes de la Federación Colombiana de Psicología. Estas tres entidades gremiales, la Federación, la So- ciedad y el Colegio representan etapas de desarrollo de la profesión de psicólogo en el país. Los psicólogos colombianos trabajan en muchos campos de actividad profesional, siendo el más grande la psicología clínica. En esto se siguen las tendencias internacionales, y la psicología colombiana enfatiza más los aspectos aplicados y profesionales que los aspectos investigativos. Lo mismo ocurre a nivel mundial, en estas primeras décadas del siglo XXI. La psicología es una ciencia

92

Historias de la psicología en América del Sur

y una profesión, pero los aspectos profesionales son más centrales en la disciplina que los aspectos investigativos o conceptuales. La tabla 3 presenta las principales áreas de trabajo profesional de los psicólogos colombianos.

Tabla 3. Principales Áreas de Trabajo Profesional

Áreas

Porcentaje

Psicología Clínica

42.0%

Psicología Educativa

20.6%

Psicología Industrial/Organizacional

17.6%

Psicología Social

5.3%

Otras Áreas (Neuropsicología, Psicología Deportiva, Psicogerontología, Psicología Jurídica/Forense, Psico- logía de la Salud, Psicología de Familia y de Pareja)

14.5%

Investigación científica

La tradición investigativa de la psicología colombiana es de vieja data. Existen trabajos realizados por investigadores colombianos desde hace muchas décadas y la investigación científica goza de alto prestigio. La agencia gubernamental que financia la ciencia se denomina Colciencias, y en ella la psicología siempre ha sido muy relevante. Existen equipos de investigadores que han reali- zado aportes de trascendencia internacional, en neuropsicología, psicología social, análisis experimental del comportamiento y otras áreas de la psicología. La mayor parte de las universidades poseen laboratorios de psicología con instrumentos de relativa sofisticación (véase Oyuela, 2008 para una historia de la psicología experimen- tal en Colombia, y los orígenes de los laboratorios). Es claro que la investigación científica siempre puede progresar más y que en un país con recursos limitados —a nivel de personal humano y de fuentes de financiación— como son todos nuestros países, la investigación científica tiene todavía un largo camino por recorrer.

93

Gonzalo Salas (editor)

La tabla 4 muestra los principales campos de investigación científica, siendo los más destacados la psicología social, el análisis experimental del comportamiento, la psicobiología y la neurop- sicología y la medición y evaluación. En otro nivel de desarrollo se encuentran el aprendizaje, la cognición, la psicología clínica, la psicología del desarrollo evolutivo, la psicología educacional, la gerontopsicología, la psicología de la salud, la psicología industrial/ organizacional, el mundo del trabajo, las investigaciones sobre per- sonalidad y otras áreas. En todos estos campos se están realizando investigaciones “de punta” que aportan al conocimiento en áreas básicas y aplicadas.

Tabla 4. Áreas Principales de Investigación

Psicología Social

Análisis Experimental del Comportamiento

Neuropsicología y Psicobiología

Medición y Evaluación

Aprendizaje

Cognición

Psicología del Desarrollo Evolutivo

Psicología Clínica y de la Salud

El Mundo del Trabajo

Personalidad

Dichas investigaciones se publican en revistas científicas nacionales e internacionales. La importancia de las publicaciones se ha señalado en forma insistente, y la socialización de los hallazgos científicos es una etapa muy importante en el desarrollo de un campo de la ciencia. En Colombia se publicó la primera revista psicológica en 1956, en la Universidad Nacional, con el nombre de Revista de Psicología. Dejó de publicarse varias décadas más tarde. Son muy reconocidas en la actualidad la Revista Latinoamericana de Psicología, Avances en Psicología Latinoamericana, Universitas Psychologica, Acta

94

Historias de la psicología en América del Sur

Colombiana de Psicología, Revista Colombiana de Psicología, Revista Interamericana de Psicología Ocupacional, Psicología desde el Caribe y otras. La tabla 5 presenta en orden cronológico la lista de todas las revistas de psicología publicadas actualmente en Colombia, el año de iniciación, la institución que las publica, y el principal Índice o Base de Datos en el cual está incluida.

Tabla 5. Revistas de Psicología Publicadas en Colombia

Título

Institución

Inicio

Indexación

Revista Latinoa- mericana de Psi- cología

Fundación Universi- taria Konrad Lorenz

1969

ISI

Avances en Psico- logía Latinoame- ricana

Universidad del

1982

Scopus

Rosario

Revista Interame- ricana de Psicolo- gía Ocupacional

CINCEL, Medellín

1982

Psicodoc

Revista Colombia- na de Psicología

Universidad Nacio- nal de Colombia

1992

Redalyc

Suma Psicológica

Fundación Universi- taria Konrad Lorenz

1994

Redalyc

Acta Colombiana

Universidad Católica de Colombia

1998

Scopus

de Psicología

Psicología desde el Caribe

Universidad del

1998

Redalyc

Norte, Barranquilla

Psicogente

Universidad Simón

1998

Publindex

Bolívar, Barranquilla

Affectio Societatis

Universidad de An- tioquia

1998

Google Scholar

Revista Neuropsi- cología, Neuropsi- quiatría y Neuro- ciencias

Universidad de An- tioquia

1999

Google Scholar

95

Gonzalo Salas (editor)

Poiésis. Revista

Fundación Univer- sitaria Luis Amigó, Medellín

2000

Google Scholar

Electrónica de

Psicología Social

 

Desde el Jardín de Freud

Universidad Nacio- nal de Colombia

2001

Dialnet

Universitas Psy-

Pontificia Univer-

2002

ISI

chologica

sidad Javeriana,

Bogotá

Revista Electróni-

Psicom Editores

2002

Google Scholar

ca PsicologiaCien-

tífica.com

Avances en Me- dición

Universidad Nacio- nal de Colombia

2003

Dialnet

Diversitas. Pers- pectivas en Psico- logía

Universidad Santo

2005

Scielo

Tomás

Pensamiento Psi-

Pontificia Universi- dad Javeriana, Cali

2005

Redalyc

cológico

Tesis Psicológica

Fundación Univer- sitaria Los Liberta- dores

2006

Redalyc

Típica. Boletín

Asociación Latinoa- mericana de Psicolo- gía de la Salud – Co- lombia

2006

Publindex

Electrónico de

Salud Escolar

Psílabas

Universidad Pedagó- gica y Tecnológica de Colombia, Tunja

2006

Google Scholar

Psychologia. Avances de la Dis- ciplina

Universidad San

2007

Publindex

Buenaventura, Bo-

gotá

International Jour- nal of Psychologi- cal Research

Universidad San

2008

Dialnet

Buenaventura, Me-

dellín

Revista CES Psi- cología

Universidad CES,

2008

Dialnet

Medellín

96

Historias de la psicología en América del Sur

Revista Iberoame- ricana de Psico- logía: Ciencia y Tecnología

Corporación Uni-

2008

Google Scholar

versitaria Iberoame-

ricana

Perspectivas

La psicología colombiana posee una historia relativamente extensa y un desarrollo grande en la actualidad, tanto como ciencia como profesión. Los trabajos de los investigadores colombianos son reconocidos en el país y en el exterior. Existen 106 programas de formación de pregrado —que acreditan para el ejercicio profesional—, 59 programas de especialización, 11 de maestría y cinco programas de doctorado. Hay 60.000 psicólogos profesionales en Colombia y aproximadamente 53.000 estudiantes de psicología (ver el informe del Colegio Colombiano de Psicólogos, en Castrillón, 2012). Los principales problemas de la psicología colombiana se centran en la necesidad de más internacionalización, mejores progra- mas de investigación, reconocimiento social de la psicología a nivel nacional como una disciplina que puede contribuir al desarrollo nacional, y mejores fuentes de financiación para la investigación científica.

Referencias

Ardila, R. (1967). La psicología en Colombia. Revista Interamericana de Psicología/Interamerican Journal of Psychology, 1, 239-251. Ardila, R. (1973). La psicología en Colombia, desarrollo histórico. México D.F: Editorial Trillas. Ardila, R. (1993). Psicología en Colombia, contexto social e histórico. Bogotá:

Tercer Mundo Editores. Ardila, R. (2012). Colombia. En D.B. Baker (Ed.), The Oxford handbook of the history of psychology (pp. 125-137). New York: Oxford University Press. Ardila, R. (2013). Historia de la psicología en Colombia. Bogotá: Editorial Manual Moderno. Brock, A.C. (Ed.). (2006). Internationalizing the history of psychology. New

97

Gonzalo Salas (editor)

York: New York University Press. Castrillón, D. (Ed.). (2012). Condiciones sociodemográficas, educativas, laborales y salariales del psicólogo colombiano. Bogotá: Colegio Colombiano de Psicólogos. Herrera, M.C. y Low, C. (1994). Los intelectuales y el despertar del nuevo siglo. El caso de la Escuela Normal Superior. Una historia reciente y olvidada: Bogotá: Imprenta Nacional. Herrero, F. (2003). Mercedes Rodrigo (1891-1982), la primera psicóloga española. Revista de Psicología General y Aplicada, 56, 139-148. Laborda, M.A. y Quezada, V.E. (Eds.).(2010). Notas históricas de la psi- cología en Chile. Santiago: Editorial Universitaria. Oviedo, G.L. (2009). Concepciones psicológicas colombianas en el siglo XIX. Revista de Historia de la Psicología, 30(4), 7-32. Oviedo, G.L. (2012). Colombian approaches to psychology in the 19th. century. History of Psychology, 15, 291-301. Oyuela, R. (Ed.). (2008). Los laboratorios de la psique. Una historia de la psicología experimental en Colombia. Bogotá: Pontificia Universi- dad Javeriana. Peña-Correal, T.E. (1993). La psicología en Colombia: historia de una disciplina y una profesión. Historia social de la ciencia en Colombia, Vol. IX (pp. 95-179). Bogotá: Colciencias. Peña-Correal, T.E. (2007). 60 años de la psicología en Colombia. Revista Latinoamericana de Psicología; 39, 675-676. Pérez-Acosta, A.M. y Perilla Toro, E. (2006). Una retrospectiva de la psi- cología en Colombia. Bogotá: Psicom Editores (libro electrónico). Salas, G. y Lizama, E. (2013). Historia de la psicología en Chile. 1889-1981 (2ª. Ed.). La Serena, Chile: Editorial Universidad de La Serena.

98

CAPÍTULO 5

Pasado y presente de la psicología en Chile: Profesiona- lización, instituciones y divulgación científica

Gonzalo Salas 1 Universidad Católica del Maule

La psicología científica en Chile ha pasado por diversos estadios de desarrollo y su decurso histórico reviste complejidades. En este contexto, no existe una historia sino varias historias, las cuales pueden ser complementarias o divergentes producto de la forma de enfrentar el conocimiento. En un nivel macro, Sprengler planteó que prescindió de la idea de una única humanidad con una histo- ria única (Dujovne, 1957) y en lo concerniente a nuestro campo Merani (1976) agregó que las historias de la psicología ostentan grados de arbitrariedad, fruto de las subjetividades presentes en cada historiador. Por otra parte, la variedad de interpretaciones frente a los hechos, si bien puede generar confusión en los lectores, permite un sugestivo y amplio abanico de lecturas. Los trabajos de historia de la psicología en Chile, se han incrementado favorablemente con el paso de los años y lo que llamamos “en pañales” (Salas, 2002) hace más de una década, ya dejó de estarlo. La historia de la psicología ha logrado avanzar gradualmente hacia un interés creciente, que aún dista de lograr el desarrollo que despliegan Colombia, Brasil y Argentina, sin embar- go, trabajos consumados de corte crítico probablemente aparezcan en considerables años más. Hugo Klappenbach, historiador de

1 El autor agradece a la Mg. Carolina Reynaldos por la revisión de este capítulo, junto a la facilitación de documentos historiográficos relevantes.

100

la psicología argentina y actual presidente electo de la Sociedad Interamericana de Psicología planteó en el I Encuentro Chileno de Historia de la Psicología realizado el 2011, “No tenemos un Hobs- bawm” aludiendo al recién fallecido pensador e historiador británico Eric Hobsbawm que dejó un enorme legado para la historiografía, siendo probablemente Historia del Siglo XX (Hobsbawm, 1999) uno de sus trabajos más apreciados por los críticos. En materias de libros, se han publicado diversos trabajos relacionados con historia de la psicología en Chile (Descouvieres, 1999; Laborda y Quezada, 2010; Luco, 2010; Luzoro, 2010; Rodrí- guez y Villegas, 2007; Salas y Lizama, 2013; Villegas y Rodríguez, 2005; Winkler, 2007), tendencia que va en considerable aumento. También se han realizado algunas tesis sobre historia de la psico- logía (Ligüeño y Parra, 2009; Miranda y Navarro, 1995; Salas y Lizama, 2004; Ramírez, 2005) y por cierto, un número creciente de artículos publicados en revistas de psicología general o números

o secciones especiales de historia de la psicología (Laborda, Quezada

y Cornejo, 2013), lo que refiere la pertinencia de la investigación historiográfica como herramienta potente para la comprensión del presente de la psicología (Kaulino, 2007).

Cuando no existía la profesión

La psicología ha existido siempre, de hecho el psicólogo social, Julio F. Villegas, plantea con propósitos didácticos que Lautaro fue el primer psicólogo “naive” chileno, en la medida que observó, registró

y aprovechó sus reflexiones del comportamiento de los españoles

logrando identificar sus debilidades para combatir con ellos. Antes que la psicología se transformara en profesión, se pasó por un prolongado período de investigación científica. Ya en An- drés Bello, se revela uno de los primeros trabajos relacionados con temáticas psicológicas que se tenga conocimiento y es la Filosofía del Entendimiento, (Bello, 1881) 2 . Posteriormente, Vicente Padin,

2 Filosofía del Entendimiento, fue editada por primera vez de forma completa en 1881, sin embargo se publicaron los artículos de Andrés Bello sobre Teoría

101

Gonzalo Salas (editor)

médico de profesión, desde la medicina escribía la Memoria sobre el hábito (Padin, 1849) y Curso elemental de fisiolojia (Padin, 1855), que abordan temáticas psicológicas desde la fisiología experimental

y plantean la diferencia de la filosofía con la fisiología. En palabras

del autor “Las palabras electricidad, chispa vital, caloricidad, etc, son creaciones de la imajinacion i no hechos probados que merezcan los respetos que son debidos a la verdad” (Padín, 1855, p.6). A finales del siglo XIX aparece el trabajo de Valentín Letelier y Juan Serapio Lois (Salas, 2013), ambos positivistas seguidores de la obra de Augusto Comte que desarrollaron su obra en Copiapó y Santiago y su rol fue trascendental en la configuración de la psicología científica. A inicios del siglo XX, Rómulo Peña fundó el primer laboratorio de psicología experimental en Chile en la ciudad de Copiapó (Véase, Poblete, 1980, 1995, Salas y Lizama, 2013). Los primeros años de la psicología como ciencia estuvieron estrechamente relacionados con la psicología educacional, de he- cho, Barrera (2010) plantea el giro filosófico-positivista existente entre los trabajos de Ulecía (1885) y Ginebra (1886) hacia los

trabajos de Wilhelm Mann (1905, 1906, 1910, 1919). En este tránsito, se habrían preservado ciertos elementos filosóficos como

la distinción de las facultades del alma —sensitiva, intelectual y voluntaria— y el papel de la conciencia. Con los trabajos de Mann, se habría superado el método de la razón propio de la filosofía para apropiarse del método experimental como necesario para generar certezas sobre dichas facultades (Barrera, 2010). Con anterioridad

a la llegada de Mann, Georg Heinrich Schneider, fue el primer

profesor alemán en enseñar la psicología en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, lo cual consta en el Programa de Peda- gojía (Schneider, 1895) donde la psicología general, experimental

y la lógica ocupan un lugar destacado tratando la distinción entre

los fenómenos psíquicos y los meramente fisiológicos como rele- vantes de conocer en la pedagogía. El Instituto Pedagógico se creó

Historias de la psicología en América del Sur

en 1889 en gobierno de José Manuel Balmaceda, con el influjo incesante de Valentín Letelier. De hecho, en su gestión de rector de la Universidad de Chile se creó en 1908 un segundo laboratorio de psicología experimental en Chile, el cual estuvo compuesto por aparatos de medición traídos principalmente del laboratorio wundtiano de Leipzig (Stubbe y Leon 1997), aunque también se

dispuso de instrumentos del laboratorio del Dr. Toulouse en Francia

y el laboratorio pedagógico de Milan del Dr. Pizzoli (Mann, 1908,

1909). Desde el psicoanálisis, Sigmund Freud (1914), referenciaba

a German Greve, médico chileno quien defendió en el Congreso

Médico Internacional de Buenos Aires la existencia de la sexualidad infantil (Ruperthuz, 2012), lo cual también presagiaba el lúcido trabajo que el Dr. Ignacio Matte Blanco realizaría posteriormente. A inicios del siglo XX, los marcos de referencia de la psicología seguían de la mano con el ámbito educativo, ya que Luis Tirapegui se ocupaba en realizar la adaptación de los test de inteligencia Bi- net-Simon a la realidad nacional (Tirapegui, 1925, 1928) y además de la influencia de la psicología francesa, comienza a aparecer en la

escena chilena el pragmatismo norteamericano de James y Dewey, que cobró fuerza con el liderazgo de Amanda Labarca (Salas, Mar- dones, Gallegos y Ponce, 2014). Para comprender con más detalle los antecedentes de la psicología educacional en Chile se sugiere leer Salas e Inzunza (2013).

Formación y profesionalización

Un antecedente importante en la pre profesionalización de la psico- logía fue la creación del Instituto de Psicología de la Universidad de Chile en el año 1941, con la finalidad de experimentar en el campo de la psicología experimental, diferencial como en la psicología aplicada al derecho, educación, trabajo e higiene mental (Iturriaga, 1944). Este Instituto fue liderado por Abelardo Iturriaga y fue un centro permanente de estudios psicológicos. La formación de psicólogos propiamente tal se comienza a gestar en el año 1946 en la Universidad de Chile (Ardila, 1986, 2010; Luco, 2010; Mansur y Nóbrega, 1999). Carlos Nassar (1953)

103

Gonzalo Salas (editor)

explica que el programa comenzó como un Curso Especial de Psi- cología que tuvo como finalidad la preparación de especialistas en psicología que estuvieran capacitados para desempeñar sus funciones en diversos campos de actividad. El curso tuvo una duración de siete semestres como mínimo para los estudiantes que se concen- traban exclusivamente en el estudio de la psicología y nueve para aquellos que seguían al mismo tiempo asignaturas enseñadas en el Instituto Pedagógico. Además de Nassar, los fundadores fueron Egidio Orellana, Abelardo Iturriaga y Arturo Piga (Villegas, 2004). Al terminar el curso y previa elaboración de una tesis, se otorgó el título de psicólogo que por primera vez fue concedido en Chile en Noviembre de 1952, siendo los primeros seis titulados: Eugenio Aragón, Teresa Cumsille, Víctor Donaire, Herminio García, Liana Ortiz y Jorge Valenzuela (Ligueño, Parra, Moncada y Laborda, 2010). La mencionada psicóloga Liana Ortiz, fue posteriormente Representante Nacional de Chile para la Sociedad Interamericana de Psicología, en el período 1977-1979 (Actas, 1978). En 1954 se creó el Departamento de Psicología de la Uni- versidad Católica cuyo primer director fue el reconocido psicólogo húngaro Béla Székely autor de la clásica obra Los Tests (Székely, 1947) que tuvo una orientación didáctica y estuvo principalmen- te orientada a educadores (Carpintero, González y Del Barrio, 2011). Posteriormente asumió la dirección el sacerdote Eduardo Rosales, quien realizó un viaje a Europa para estudiar de cerca la organización de los principales centros psicológicos, procurando revisar los programas, tendencias, profesores y autores leídos en la bibliografía de los cursos. Después de estudiar la organización de los centros indicados, concluyó que podían servir como base los institutos de Turín, Lovaina y París (Rosales, 1955). Esta primera etapa continuó con la dirección de Hernán Larraín S.J y su llegada propició una mayor autonomía con la creación de la Escuela de Psicología en el año 1957. La psicología también comenzó de forma temprana en la Universidad de Concepción, ya en 1920 se habría iniciado la enseñanza de la psicología en el plan de estudio de la Facultad de Filosofía y Educación, siendo Samuel Zenteno y Corina Vargas los

104

Historias de la psicología en América del Sur

primeros profesores. Esta última estudió en la Universidad de Co- lumbia, New York donde obtuvo el grado de magister (Luco, 2010). La carrera de psicología en esta casa de estudios habría recibido su primera cohorte de estudiantes en 1985 siendo Rogelio Benavente su primer coordinador. Por su parte, la carrera de psicología en la Universidad de La Frontera en Temuco, fue creada en 1982. Saiz y Keller (1985) relatan que a través de sucesivos exámenes especiales de ingreso realizaron un temprano estudio sistemático de las características del estudiante de psicología de dicha unidad. A nivel país, si se analizan los ingresos de estudiantes entre 1947 y 1982, las estimaciones del promedio para la cobertura anual de matrícula total no llegaba a las 100 vacantes en solo dos instituciones formadoras y la población estudiantil no superaba los 500 estudiantes y los académicos involucrados difícilmente superan la cincuentena (Villegas y Toro, 2001). Massardo (1999) agrega que la carrera de psicología en Chile durante 27 años fue entregada solo por dos universidades

y que en 1990 de 11 carreras de psicología se pasó rápidamente a

27. Lo anterior tiene directa relación con la promulgación de la Ley General de Universidades (LGU) en el año 1981 que generó una rápida explosión de programas de psicología. A partir de los datos del Consejo Superior de Educación, Salas y Lizama (2013) agregan que al año 2009, existían 42 universidades que impartían la carrera en 147 programas de psicología en modalidades diurnas

como vespertinas. Identificar la totalidad de esos programas escapa

a los propósitos de este capítulo (véase Luco, 2010), aunque es

posible apreciar una formación actual de psicólogos que presenta un desarrollo divergente, de acuerdo a los modelos curriculares, al campo laboral y la empleabilidad regional, al carácter de la univer- sidad en el sentido de lo público y lo privado, o bien la orientación de estas, existiendo así modelos orientados hacia lo laico, católico, masón, opus dei, comunista, derechista, entre otras. Respecto al número de psicólogos, en 1999, Asún planteó que el Colegio de Psicólogos reportaba 1.799 profesionales y la proyección de psi- cólogos en el país era alrededor de 4.000. En la actualidad, en el Colegio de Psicólogos existen 5.267 psicólogos inscritos (Rodrigo

105

Gonzalo Salas (editor)

Molina, Comunicación Personal, 25 Abril, 2013), aunque no se

dispone de estudios que identifiquen la cantidad total de psicólogos

a nivel país, aunque todo hace suponer que este número superaría los 25.000 psicólogos. En cuanto a la formación de postgrado, esta comienza en

Chile en la década de los 90´, lo cual se relaciona con el crecimiento

y desarrollo de las Escuelas y Facultades de Psicología en materias

de docencia e investigación, lo que sumado al crecimiento en el número de académicos con formación de postgrado (Urzúa, 2008), exigencias del mercado laboral como la importancia de la especialización y la formación continua han permitido un avance significativo en estas materias. En el año 1995, la Escuela de Psi- cología de la PUC dicta el Programa de Magíster en Psicología, el que a partir de 1997 lo hace en tres especialidades. También en 1995 la Universidad Diego Portales abre su Programa de Magíster en Psicología Clínica con mención en Psicoanálisis. Por su parte, la Universidad de Concepción, abre el Magister en Psicología, mención psicología de la salud en el año 1998. Ese mismo año, el Departamento de Psicología de la Universidad de Chile abre su Programa de Doctorado en Psicología (Urrutia, 2002), el cual es el primero del país y en Sudamérica (Urzúa, 2008).

Sociedades e investigación

En palabras de Descouvieres (1985) la primera agrupación de psi- cólogos chilenos en fundarse por la década del 50´ fue la Asociación de Psicólogos, que con gran efectividad asumió un rol conductor en un ambiente nacional que no aceptaba ni identificaba con facilidad

a estos “recién llegados”, “invasores” que pretendían actuar profe-

sionalmente en áreas no perfiladas. Posteriormente en 1968, luego de un complejo trámite en el Congreso Nacional (Descouvieres,

1985) se fundó el Colegio de Psicólogos de Chile, siendo presidente

y miembro número 1 el psicólogo Héctor Fernández Provoste,

como miembro número 2 y vicepresidente, Carlos Descouvieres

y el tercero, Manuel Poblete (Kalawski, Sepúlveda y Celis, 1996).

Al parecer en 1975, se habría promulgado el primer Código de

106

Historias de la psicología en América del Sur

Ética Profesional, el cual vino a institucionalizar la preocupación por regular el correcto desempeño de sus asociados y en Enero de 1981 se habría exhibido otro Código de Ética profesional, de acuerdo a la legislación vigente de la época (Vivanco, 1985). En la actualidad el principal objetivo del colegio es “Promover y velar

por el prestigio, racionalización, desarrollo, protección, perfeccio- namiento, progreso y prerrogativas de la profesión de la psicología,

y regular su correcto ejercicio por parte de sus asociados” (Colegio

de Psicólogos de Chile, 2013). La presencia de psicólogos/as, en otras instituciones, cobró un nuevo impulso en las últimas décadas, aumentando significati- vamente la creación de diversas organizaciones (ver tabla 1) en las distintas áreas de la psicología, lo que de ningún modo significa que

todas respondan a un trabajo constante, ya que la orgánica como

proliferación de nuevos proyectos está por debajo de lo esperado, ya que algunas presentan discontinuidad, otras han desaparecido, otras se mantienen funcionando solamente en base a los congresos

y muchas son de reciente data.

Tabla 1. Organizaciones de la Psicología Chilena

Inicio

Organización

1949

Asociación Psicoanalítica Chilena

1959

Asociación de Psicólogos Chilenos

1968

Colegio de Psicólogos de Chile

1972

Sociedad Chilena de Psicología del Deporte

1979

Sociedad Chilena de Psicología Clínica

1989

Sociedad Chilena de Psicoanálisis – ICHPA

1994

Red de Entidades Académicas de Psicología

2003

Asociación Chilena de Psicología Jurídica y Forense

2004

Sociedad Chilena de Psicología de la Emergencia y Desastres

2005

Asociación Nacional de Psicólogos Educacionales

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Gonzalo Salas (editor)

2006

Asociación Chilena para la Formación Académica y Profe- sional en Psicología

2006

Organización Chilena de Estudiantes de Psicología

2009

Sociedad Chilena de Psicología Organizacional

2009

Red Chilena de Formadores e Investigadores en Psicología Comunitaria

2011

Red Chilena de Historia de la Psicología

2011

Sociedad Científica de Psicología de Chile

2013

Asociación Chilena de Psicología Positiva

Ahora bien, la investigación psicológica propiamente tal, tiene su principal fuente de financiamiento por medio del Gobierno de Chile que desde 1981 a través de los proyectos del Fondo Nacio- nal de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT), busca estimular y promover el desarrollo de la investigación científica en el país. Para poder participar de los Concursos regular o de iniciación, se evalúan aspectos como la productividad del autor, principalmente en revistas indexadas a las bases de datos ISI, SCOPUS y SCIELO —en ese orden—, que entregan una serie de puntajes, lo cual es uno de los ítems que se evalúan para adjudicar una propuesta. Los grupos de estudio a la fecha son 25 y para este efecto Psicología está dividido en 10 disciplinas, las cuales son:

Psicología, Psicología de la Educación y Cognitiva, Psicología de la Personalidad, Psicología Social, Psicología Clínica, Psicología Laboral y Organizacional, Psicometría, Psicología Experimental, Psicobiología y otras psicologías. De las áreas mencionadas, psicología educacional y social son las que presentan la mayor cantidad de proyectos aprobados entre los años 1984 y 2007, aunque la categoría “otras psicologías” se posiciona en los tres primeros lugares, lo que no permite realizar un análisis concluyente sobre las primordiales líneas de investigación (Urzúa, 2008).

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Historias de la psicología en América del Sur

Los Congresos de psicología

Los congresos son instancias relevantes de divulgación del conoci- miento novedoso y ayudan tanto al profesional como al estudiante a madurar las reflexiones en su campo del saber. La posibilidad de establecer redes entre investigadores y visibilizar la producción científica en el campo de la psicología ha sido de suma importan- cia para la profesión. El Primer Congreso Nacional de Psicólogos se realizó en Santiago, entre los días 1 y 3 de Agosto de 1985 y se examinaron temas como la formación del psicólogo, la evaluación del quehacer profesional en la actualidad y la labor en escenarios futuros (Anales, 1985). Incluido aquel congreso, se han desarrollado siete congresos nacionales, los cuales no se no se han caracterizado precisamente por su constancia en el tiempo. El último de ellos se desarrolló el año 2007 en el Centro de Extensión de la Pontificia Universidad Católica de Chile y su lema fue “60 años de psicología en Chile: Aportes y desafíos” donde probablemente se intentó decir 60 años de formación de psicólogos en Chile, ya que la psicología de forma científica, al menos dobla ese tiempo. Dos eventos importantes de destacar son los dos congresos de psicología que desarrolló la Sociedad Interamericana de Psico- logía en Chile —SIP— en los años 1993 y 2001 respectivamente (Programa, 1993, 2001). El de 1993 fue la primera vez que un congreso SIP se desarrolló en Chile, siendo su presidente Julio F. Villegas y en 2001 fue Antonio Mladinic, quien lideró la organi- zación de dicho evento. En los últimos años, el Consorcio de Universidades Esta- tales —CUE—, ha logrado la continuidad que no han tenido los congresos nacionales con los Congresos Chilenos de Psicología, que ya van en su VII versión. La primera se desarrolló en la Universidad de Talca el año 2006 y el último, el año 2013 en la Universidad de Magallanes. Estos congresos de carácter general han permitido un encuentro constante para la reflexión sobre el desarrollo de la disciplina, ciencia y profesión el país. En las áreas específicas, han cobrado fuerza las Jornadas In- ternacionales de Psicología Educacional creadas en la Universidad de

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Gonzalo Salas (editor)

La Serena y su última versión número XIII, también la desarrolló la misma casa de estudios tornándose en un referente en esta área. Por su parte, los psicólogos clínicos, organizan desde el año 1981, los Congresos Nacionales de Psicología Clínica, que llegaron a su versión XX, siendo el congreso más antiguo registrado en la historia de la psicología chilena. De las áreas clásicas de la psicología, los psicólogos organizacionales son quienes tienen menos desarrollo en este tema ya que solamente se ha realizado un congreso el año 2012 en Iquique en la Universidad de Tarapacá, lo cual probablemente responda a un mayor secretismo del área, una comunidad de pares restringida y escaso desarrollo en materias de investigación. Por su parte, el área de psicología comunitaria ha desarrolla- do sus congresos bajo la organización de los estudiantes, logrando llegar a una treceava versión —desde esta versión los congresos se denominan de “Acción Comunitaria”—, la cual se llevó a cabo el año 2013 en la Universidad Católica del Maule bajo el lema “Transdisciplinariedad en la acción comunitaria”. Estos encuentros junto a los realizados por la Organización Chilena de Estudiantes de Psicología —OCEP— han entregado relevancia a la variable social. Una de las frases que representa el pensamiento de OCEP es “Por una psicología al servicio de la lucha de los pueblos”. Es muy probable que esta incursión de los estudiantes tenga alguna relación con lo planteado por Krause, Jaramillo, Monreal, Carvacho y Torres (2011) cuando señalan que “la psicología comunitaria nace íntimamente ligada a las revoluciones sociales” (p.133) y en esto los estudiantes han sido una masa crítica a nivel país en los últimos años. Finalmente, es importante mencionar que el presente año 2013, se desarrollaron dos importantes eventos de carácter interna- cional como la 15th conferencia bienal de la International Society of Theoretical Psychology y la segunda reunión de ALFEPSI realizada en la Universidad del Bío Bío en la ciudad de Concepción. En ambos eventos se congregó a importantes psicólogos de los diversos continentes, lo cual es un signo de la relevancia internacional de la ciencia psicológica en Chile.

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Historias de la psicología en América del Sur

Revistas de psicología

La primera revista científica en aparecer en Chile fue El Crepúsculo, periódico literario y científico, publicado entre 1843 y 1844. En sus páginas se publicaron los diez primeros capítulos de la Filosofía del Entendimiento de Andrés Bello y El Mendigo de José Victorino Lastarria, entre otras obras importantes (Cartagena, González y Lastra, 2011). La segunda y una de las más reconocidas a nivel iberoamericano, Anales de la Universidad de Chile, que se publica desde 1844 hasta la actualidad. Entre los años 1920 y 1922 se edita Mente, publicación periódica del Instituto de Ciencia Mental “Armonía”, institución que en 1912 creó Georgina Hooper de Mandiola (Instituto de Ciencia Mental, 1920). La citada revista presentaba una reputación muy cuestionable por ser considerada acientífica. Con posteridad en el Instituto Central de Psicología de la Universidad de Chile, Abelardo Iturriaga publicó los Archivos del Instituto de Psicología (1944), la cual sería la primera revista de carácter psicológico. En 1978 se creó la Revista Chilena de Psicología del Colegio de Psicó- logos de Chile que en su primera etapa fue el principal vehículo de información de los trabajos de los psicólogos chilenos (Ardila, 1986). Unos años más tarde, en 1982 la Revista Terapia Psicoló- gica, fundada por la Sociedad Chilena de Psicología Clínica se ha publicado de forma ininterrumpida hasta la actualidad, logrando el año 2011 indexarse en la Web of Science, ISI, siendo la primera y única revista chilena que ostenta dicha categoría. A principios de los 90´ se crean la Revista de Psicología de la Universidad de Chile y Psykhé, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, esta última indexada en los catálogos Scopus y scielo. Hace pocos años surgió la necesidad de crear una asociación que vinculara a las principales revistas de psicología nacionales con el fin de compartir experiencias, vincular a los editores y realizar redes de contacto en materias de divulgación científica. En este contexto, se creó el año 2010 la Asociación Chilena de Revistas de Psicología, presidida en su primer período por Roberto Polanco-Carrasco. En la actualidad, dicha asociación cuenta con 9 revistas (ver tabla 2),

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Gonzalo Salas (editor)

aunque es importante considerar que de 38 revistas de psicología pesquisadas, 18 dejan de ser editadas, 14 duran menos de 5 años, 11 proyectos duran dos años o menos y 16 revistas mantienen un trabajo regular (Polanco-Carrasco, 2013). Finalmente en materias de divulgación, el Colegio de Psi- cólogos editó la revista “El Mundo de la Psicología” entre los años 2006-2008 y actualmente la Sociedad Chilena de Psicología Clínica editó el primer número de la “Revista Electrónica de Divulgación Psicológica” lanzada en Enero de 2013.

Tabla 2. Revistas pertenecientes a la Asociación Chilena de Revistas de Psicología

Inicio

Nombre de Revista

Institución

Índice Principal

1982

Terapia Psicológica

SCPC

ISI

1990

Revista de Psicología

UCH

Redalyc

1992

Psykhé

PUC

Scopus

1999

Praxis

UDP

Dialnet

2002

Psicoperspectivas

PUCV

Scielo

2003

Summa Psicológica

UST

Dialnet

2006

Revista Chilena de Neu- ropsicología

UFRO

Dialnet

2007

Cuadernos de Neuropsi- cología

CENP

Pepsic

2010

Salud y Sociedad

UCN-

Dialnet

UTAL-UTA

Reflexiones y perspectivas

La psicología científica chilena tiene una larga data, que se comienza a concebir desde mediados del siglo XIX. Desde aquel entonces, la influencia europea, primero británica, posteriormente alemana y francesa (Salas, 2012), adquiere importantes ribetes y un sello en

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Historias de la psicología en América del Sur

la cartografía de la psicología en su etapa de pre profesionalización. Con la creación de la carrera de psicología en 1946, la primera de América del Sur y prematura titulación de psicólogos en 1952, Chile logra un importante estatus en el mapa internacional, que se reflejó con la presentación que Nassar (1955) realizó en el I Congreso Interamericano de Psicologíade la SIP realizado en San- to Domingo, dando cuenta de la gestión del Curso Especial de Psicología del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile. El año 2006 —es decir 60 años después—, la casa de Bello convoca a las carreras de psicología que componen elConsorcio de Universidades Estatales de Chile —CUECH— con la finalidad de innovar en la formación de psicólogos, determinar y consensuar las competencias generales y específicas en psicología, establecer un marco de referencia común de perfiles de egreso y estándares de calidad, facilitar y promover la articulación curricular y movilidad estudiantil, entre otros objetivos. El libro Competencias del psicólogo en Chile, propuestas desde las universidades estatales (véase Juliá, 2013) es un excelente trabajo que sistematiza las diversas discusiones de dicha red. Por otra parte, la importancia de la investigación cien- tífica de la psicología chilena, se ha mantenido hasta la actualidad, de hecho, datos de productividad científica actuales indican que Brasil, México, Chile, Argentina y Colombia son los países que se encuentran en el grupo de avanzada en Latinoamérica en los distintos ranking de productividad respecto a la investigación psicológica (Vera-Villarroel, López-López, Lillo y Silva, 2011). El orden del ranking va a diferir si consideramos entre estos aspectos la cantidad de artículos, los documentos citables por millón de habitantes o las instituciones que más artículos revelan. En la psicología chilena del Siglo XXI, la investigación científica adquiere cada vez mayor notoriedad, aunque fundamentalmente desde el mundo académico en profesionales magister y/o doctores. Sin embargo, la disciplina se ha profesionalizado vigorosamente y considerando la gran cantidad de programas actuales de psicología, es que las nuevas generacio- nes de psicólogos que llegan al mercado laboral, se insertan en las áreas donde encuentran trabajo y mientras se van especializando o adquiriendo experiencia van encontrando mejores puestos y desarro-

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Gonzalo Salas (editor)

llando su vocación. Es así como también la creación de consultoras, ONGs y otras organizaciones en las cuales participan psicólogos han generado vías alternativas de desarrollo profesional, en donde la gestión organizacional presenta un rol importante. También existen psicólogos que complementan su trabajo con cursos de Flores de Bach u otras terapias complementarias; incluso existe un embrionario desarrollo de la psicoterapia on-line (véase Echeverría, 2009). Lo importante es que estas nuevas perspectivas laborales, se desarrollen considerando lineamientos científicos rigurosos y no sean solo retoques a una oferta laboral indiscriminada.Para concluir, debe destacarse que los psicólogos ya no solo trabajan en las áreas clásicas —Clínica, Educacional, Laboral-Organizacional y Social-Comunitaria—, sino que se insertan en áreas como psicología de la salud, psicología de la emergencia y desastres, psicología de la minería, psicología jurídica-forense, psicología deportiva, entre otras, las cuales forman parte del panorama de la diversa psicología chilena actual, que parece cada día más fragmentada, aunque muy inquieta y con gran cantidad de disensos.

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CAPÍTULO 6

La psicología en Ecuador. Pasado y presente

Lucio Balarezo y Mayra Velástegui Sociedad Ecuatoriana de Asesoramiento y Psicoterapia Integrativa

La psicología como la concebimos en la actualidad es producto de la modernidad europea (Ovejero 1999 citado en Molina, 2009), especialmente del siglo de las luces, de la industrialización, aceptán- dose por razones prácticas al laboratorio de Wundt como punto de partida de la psicología científica, desde entonces surgen cátedras de psicología, escuelas, laboratorios, publicaciones y sobre todo teorías y sistemas psicológicos que van estableciendo movimientos psicológicos —conductismo, psicoanálisis, cognitivismo—. En Latinoamérica a partir de la segunda mitad del siglo XIX apare- cen las primeras traducciones de libros de psicología, asignaturas, escuelas, laboratorios. La psicología latinoamericana tiene sus inicios a partir de la psicología europea y estadounidense y se torna dependiente de sus propuestas y teorías que surgieron en esas regiones; es importante mencionar que aquellas teorizaciones toman en cuenta características de su propia cultura y etnia, de alguna manera menoscabando las características de asiáticos, negros, latinoamericanos, indígenas, entre otros. La historia de la psicología que se obra en América Latina, tuvo y tiene una ardua tarea en la que su propósito es y será enfatizar y rescatar teorías y prácticas en donde queden claros factores históricos, sociales, políticos y económicos que expliquen nuestra ideología, cultura y etnias, para de esta manera romper la dependencia que nos sujeta a los países de Europa y Estados Unidos.

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Si bien existen innumerables antecedentes para el surgimiento de la psicología, no es menos importante, mencionar que, en el presente aparece una reinterpretación de las teorías de aquellos años con un valor agregado, el adaptarlas o transformarlas a la realidad de nuestro saber e idiosincrasia, en este sentido la historia no es la descripción del pasado, sino su construcción desde el presente (Arias, 2012). En cada época se elaboran diferentes visiones, se describe e interpreta los acontecimientos de acuerdo al momento que se esté construyendo la experiencia. Como vemos en los inicios de la psicología la propuesta positivista era la que dominaba el quehacer psicológico, en la actualidad la hermenéutica y el cons- tructivismo son parte importante de nuestra epistemología actual. Las flamantes herramientas conceptuales nos permiten pensar de una manera no lineal y reconocer que el sujeto participa en la construcción del objeto y que el propio sujeto es construido en la interacción con la sociedad que habita. La tarea es resaltar hechos que nos identifican enorgullecen e independizan del pensamiento europeo y norteamericano. Parafraseando a González Rey (2000) e identificándonos con sus expresiones podemos mencionar que: hay varios pasados posibles, cualquier historia de la psicología, es una de las varias posibles, por eso hablamos de historias más que de hacer la historia, hacer historia parece algo definitivo, parece que se descubre algo eterno e inmutable, la verdad. En cambio historiar es un proceso inacabable (Molina, 2009). Ecuador, país de alrededor de 14 millones de habitantes comparte con el resto de países latinoamericanos alegrías y pesares, triunfos y derrotas, fortalezas y debilidades, equidades e injusticias, sus mismos problemas y consecuentemente está en la posibilidad de compartir las mismas historias en el desarrollo de la psicología. Nuestra patria, tradicionalmente soporta crisis económicas, sociales, políticas y éticas, ésta última más evidente y manipulada en el tiempo actual. No se han resuelto los problemas de inflación, ni el desempleo, ni el subempleo. Otros problemas latentes son la migración, con las dificultades económicas mundiales, sobre todo en Europa, que ha incitado esfuerzos de repatriación con escasos