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LA MIGRACION

y SUS NARRACIONES

Rodrigo García de la Sienra y Raquel Velasco

(COORDINACIÓN

Y EDICIÓN)

literal publishing

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LA MIGRACION y SUS NARRACIONES

Rodrigo García de la Sienra y Raquel Velasco

(COORDINACIÓN y EDICIÓN)

literal publishing

Diseño d e p o rt ada e i nt e r iores: DM

P r imera e dici ón 2014

Todos los d erec h os reserva d os

© 2013 Ro d riga Ga r c ía de l a Sienra y Ra qu e l V e lasco Go n zá l e z © 20 1 3 L itera l P u bl i s hin g 542 5 R e n wick Dr. Ho u s ton , Texas 77 08 1 ww w . lit e r a lm agaz ine . com

ISB~: 97 8- 0 -9 8 97 95 7- 6 - 0

Ning una p arte d e l co nt en i do d e est e libr o p u e d e repro du ci r se, a l macenarse o trans m it ir se de ni n gu n a forma, ni por ningún medio, s e a éste e l e ct r ónico, químico, mec á n i co, ó p tico , de grabación o d e fot o copia, sin e l p e rmiso de l a casa e dit oria l .

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Presentación

Índice

Rodrigo Carcía de la Sienra, Raquel Velasco

7

La ciudad en Al otro lado, de Heriberto Y é pez

Rosa María Burrola Encinas

13

La espera, lo imposible, la ajenidad. La figuración heterogenia de Don Diego de Zama

Norma Angélica Cuevas Velasco

33

Sujeto migrante/migración subjetiva. El hablador, de Vargas Llosa

Rodrigo Carcía de la Sienra

59

Minar la escritura: Mito y oralidad en El zorro de arriba y el zorro de abajo, de José María Arguedas. La movilidad del sujeto migrante.

Mayco Osiris Ruiz

85

Migración: una épica de la hegemonía cultural

Bryan Klett Carcía

103

Migraciones int e lectuales: el grupo Vuelta

Malva Flores

La diáspora y el muro

Raquel Velasco

127

157

Migraciones intel ectuales:

e l grupo Vuel t a

Malva Flores

h eme aq u í, aunq u e pr i vado de

mi pat r ia, de vosotros y de

mi casa, y aunq u e se me ha a rre bat ado to d o c u a nt o qui t arme

se p u do, sigo acom p añado,

é l d i sfruto; n i n g ú n derecho pu do e l César tener sobre é l .

s i n emb a rgo, de mi ingenio y d e

OV I DIO

La historia podría comenzar en cualquier parte e incluso re - montarse a un periodo lejano de la humanidad. U nos sesen - ta mil años atrás, según han precisado los científicos, alguna

de l as todavía impredecibles regiones africanas sería testigo de dos hechos tan sorprendentes como trascendentales: el pri -

mero, ya se sabe, tiene

del horno sapiens sobre la superficie terrestre; el segundo, no menos extraordinario y acaso simultáneo al primero, se refiere a su impresionante traslado que, a partir de una pri - mera situación nómada, derivaría en la ocupación de todo territorio habitable. La genealogía de las migraciones, dis-

crepancias aparte, podría te r i er en este primer gran aconte - cimiento su esplendor y decadencia . Miles de años más adelante, un pequeño pueblo situado

en l a frontera franco-española,

que ver con el origen y aparición

presenciaría uno de los ac-

• 1 2 7 "

1 2 8 • MALVA FLOR E S

tos más sim b ó l icos d e l d es pla z am ien t o,

d e s u forzosa exis- qu e co n voca para la

d e l sig l o pas ad o. La h i s t oria, en

te n cia pero t am bi én de la fa sci na ció n

histo ria d e los in t e l ectual es

este caso, co m ie n z a en 193 3, añ o en qu e Wa l ter Benjamin

abando n a A l ema ni a, y se pro l o n ga,

dio una larga serie de pen u r i as

hasta su h u ida de Fra n cia, d o nd e se h a b ía asenta d o, en el

no sin ll evar d e por me -

e

c o n ó m i c as y espiri t uales,

año

19 4 0 . La anécdo t a, a pa r tir de aq uí , es b ien conocida:

tras

una penosa tr aves í a p or l as mo nt a ñ as,

Ben j amin llega

a Por t- Bou jun t o con un gr u po de p erso n as guia d as por una mu j er de nom b re Lisa Fi tt ko. La in t enc i ón de Benja- min, luego de ingresar a t err it or i o español con ayuda de una

visa norteamerican a obte n ida grac i as a las ges t iones de Max Horkheimer, era la de l legar a Nueva York en donde lo es-

peraban,

en un departamen t o

ins t a l ado e n l as márgenes d e l

Hudson,

sus amigos Gre t e l y T h eodo r W. Adorno .

Desde su arribo a tierras norteamer i canas, los Adorno habían madurado largamen t e la idea de t ras l adar a Benja- min al otro l ado del At l ántico . Ala b ando e l aura surrealista

que impregnaba la ci u dad, Grete l in t en t aría persuadir al fi - lósofo e n varias ocasiones de que su vida trascurriría en ese lugar de un modo simi l a r a como ocurrí a e nt re las arcada s

parisinas. Sin embargo, es preciso

señalar que el traslado a

los Estados Unidos no terminaba de convencer comple t a- mente a B e njamin . Preocupado por las dificultad e s econó-

micas y por l a situación cada v e z má s dura en una Europ a

a s ed ia d a por los nazis , hab r á de preguntarse si las c lav es

de un mejor futuro no le aguardaran

en Isra e l, e n donde lo

e

sp era su otro gran amigo , Gershom Scholem . Finalm e nte , e l desti n o - o la fatalidad - terminarán

p

o r ar r a st r arlo a Po rt-B o u

aquel

2 6 d e septiembr e de 1940 .

MIGRACIONES INTELECTUALES • 1 2 9

Como se sabe, un d esa f or t una d o ca mb io de adm in ist ración

ocasionó e l c i er r e d e l a f ron t era

visas de entrad a . Desmoro n a d o física y a n ímicame nt e, Ben -

j amin optó, q u izá, p or l a so lu ción más t rágica: el s u ici dio.

y e l d esconocimien t o de las

En e l inventar i o realizado

se encontraron rastros d e l p ortafo l ios que, seg ú n t estimo - nios de Lisa Fi t tko, Ben j amin a t esoró c e l osamen t e durante la t ravesía y cuyo contenido le resultaba más importan t e que su propia vida . A mi l es de ki l óme t ros de all í, sus ami - gos lo esperarían en vano. Tiem po después, Adorno habría de recordar de esta manera e l im p ac t o de l as mal as noticias :

m ás tarde po r l as autoridades, no

Cuando en e l o t oño de 19 4 0 recibí e n Nueva York la noti- cia de su m u er t e, tuve real y m u y l i t era l mente la sensación de que con esta muer t e, que in t erru mpía la conclus i ón de una gran o b ra, se l e ha b ía q u i t a d o a l a Fi l osofía lo que mejor hubiera podi d o d esear. Des d e ese momento, he contemp l a d o como u na tarea esencia l hacer to d o lo posi- ble, en la medida de mis dé b iles f uerzas, para elaborar lo que q u edó d e su obra y, frente a s u s posibilidades, sólo es un fragmen t o, hasta poder dar una idea de tal po t encial .

(1995: 81 - 82 )

fin de Benjam i n, l a es t ampa de su m u erte y

de su vida toda, nos pone de fren t e a u n símbo l o del fin de

la modernidad. Su caso acrisola la temperatura de l siglo xx:

desde l a ironía que supone l a existen c ia de un flaneur, des -

preciado sistemáticamente por las inst i t uciones académicas

y que a su m "u er t e se convier t e en uno de los autores más citados por la academia y sus especialistas; pero también d e los desgarramientos políticos y las tensiones históricas que

El desdichado

130· MALVA FLORES

MIGRACIONES INT E LECTUALES • 13 1

vieron, en e l siglo que recién terminó, el advenimiento y caí- da de dos de las más graves "mitologías políticas", en palabr a s de Francois Furet (1995): el fascismo y el comunismo, qu e , entre muchas otras consecuencias, implicaron los desplaza - mientos, tanto territoriales como int e lectuales, de un númer o tan grande de personas como los habitantes de Occident e . Es necesario precisar, sin embargo, las diferencias entr e los tipos de desplazamientos llevados a cabo por los ser es humanos. En el caso del H omo sapiens, donde la dispersión se ve imp e lida por la necesidad de descubrir nuevos terri- torios con finalidades casi siempre ligadas a la subsisten- cia, nos encontramos frente una de las manifestaciones m ás tempranas de un fenómeno inevitablemente impregnado por resonancias bíblicas: el éxodo. El caso de Benjamin, más trágico y más complejo, pue- de leerse en varios momentos. El primero se remonta hasta aquel 1933 en que el filósofo abandona su patria persuadido por el cariz cada vez más oscuro de los acontecimientos qu e se suscitaban a su alrededor. ¿ En dónde se inscriben, pues, las acciones de Benjamin? Por una parte, la toma de concien- cia de los tiempos difíciles que se avecinaban y la posterior decisión de abandonar Alemania, implican un desterrarse a sí mismo; pero la existencia de factores externos a la volun- tad d e l filósofo, de todo ese trasfondo de adversidades qu e le significaba e l ascenso del antisemitismo, comprometen l a libertad de su elección volviéndola casi obligatoria y tran s - formándolo, en más de un sentido, en desterrado. Junto al ostracismo, tan popular entre los atenieses, e l destierro ha sido entendido como una práctica en la que l a voluntad de un tercero influye para que una persona o gru- po de personas tenga que abandonar un determinado lugar. Es cierto que el primero se relaciona, casi siempre, con un

hecho individual, pero las causas y los motivos por los cua - les se produce, permiten emparentarlos . No deja de ser sig- nificati v o que la palabra e x ilio, ligada má s bien a una actitud ideoló g ica, guard e , a su vez, un e s trecho v ínculo con las an- teriores. S e llama ex iliado a todo aqu e l indi v iduo obligado a abandonar s u país por razones polític a s o ideológicas. Si se re v i s a e l caso de lo s exiliados republicanos españoles, po- drá ad v ertir se que la derrota de la R e pública y el ascenso del franquismo s uponen un cambio d e ideología polític a en España qu e obliga a los v encidos a salir de su tierra. Lo mismo puede decirse con respecto a Benjamin y al resto de los judíos desplazados por la lleg a da de los nazis al poder . Como podrá advertirse, cada uno de estos conceptos se establecen y redondean de acuerdo con las razones que los originan. Todos, sin embargo, resultan emparentados por el vínculo común del traslado, de la migración , y las causas por las que se producen determinan su especificidad, si bien es posible que esas causas no impliquen siempre un trasfon- do político o ideológico . Los ejemplos que hemos consignado implican, sobre todo, una migración física, es decir, un traslado. Sin em- bargo, existen otro tipo de desplazamientos, no necesa- riamente físicos, propiciados por un cambio de postura u orientación en e l terreno de lo que podríamos denominar el ámbito intelectual . Ese tipo de mo v imientos, estas mi- graciones int e lect u ales, registran, por así decirlo, un doble traslado. El primero, de naturaleza física , tiene que v er con el desplazamiento hacia la conformación de grupos o cen- tros de trabajo int e lectual que permiten la convivencia de ideologías más o menos parecidas . Las revistas, en muchas ocasiones verdaderos refugios de e x iliados -políticos o no - , son el ejemplo más claro de esta situación. El segun-

132 • M ALVA FL OR E S

do , d e c arácter más bien ab s tract o , s e refi er e una suerte d e " mi g ración de creen c ias", a tra vés de la cual un int e lectu a l aband o n a una postura ideoló g ic a d e t e rminada para tra s la- dar s e haci a a l g una otra .

E l plano in e stable en e l qu e pod e m os ubi c a r la s t e n s i o -

n es qu e se d es pr e nden

ll ev am os a p e n sa r que e x i s te , c o mo qu erí a Á n g e l R a m a, un a

tr a n sc ul t u r a c i ó n (R a ma , 1987: 29 ) .

L a d esg ar ra dura d e l s ujet o qu e e mi g r a, bi e n p or ex il io, aut o ex ili o o d es ti e rro , implic a n a tu ra lm e nt e l a ex p os ici ón de va ria s e t a p a s qu e apuntan fin a lm en t e a l a imbricac ió n d e cultu ras : l a d e l que ll e ga y a la qu e se ll eg a. Refiri é ndo se a l ca so d e J osé María Argueda s , Co r n e j o P ol a r establ e ce qu e

d e l e j erc ici o d e es t e t ra slado pu e d e

e l migrant e , aunque tambi é n m es ti z o e n una ampli a pr o p o rc i ón, se instalar í a en dos mundos de c ierta m a - a nta gó nicos por su s va l e n c i as : e l a ye r y e l allá , d e

un l ado, y e l ho y y e l aquí , d e o tr o, a unque a mb as p o - s ici o n es es t é n ine v it a blem e nt e t e ñid as la una por la o t ra e n p er man e nte pero cambi a nt e f lu c tu ac ión . D e e s t a s u e rt e, e l mi g rante habl a d es d e d os o m ás locus y - m ás co m p ro m e t e dorament e aún - dupl i c a (o multiplica ) la í ndol e mi s ma d e su condici ó n d e s uj e t o. E s p r obabl e, e nt o nc es, que l a c onfi g u r a ció n d e s u jetos, discur sos y r e pr ese nt a cion es plur a l es e n l a o b ra d e A r g u e d as t eng a m ás d e un a r e laci ó n, en al g ún m o m e nt o d e ci s i v a , c on su co nd i ci ó n de mi gra nt e . (1994: 209)

n e ra

en un so l o

s uj e t o al qu e h a bla d e sde e sos d os locus; cu a ndo s u tr a n s- plant a ci ón, s u di s l o caci ó n, p e rman ece ina lt er able c o mo un a fr a ctu ra a ními ca , una suert e d e es qui zo f re ni a int e l e ctual

Cu a nd o un mi g r a nt e se niega a re u n ir fin a lmente

MIGRA C ION E S

IN TELE CTUALES

• 133

ocurre y la transcultura c ión se vu e lve imposible. Pero ¿ qué ocurre cuando e l sujeto migrante, reunido con otros de su misma condi c ión, entabla una batalla para refrendar su con- dición anóm a la , disidente? En e l ámbito de la cultura, sue- le fundar una revista que con e l paso d e l tiempo cohesiona pro y ectos culturales pero también inquietudes int e lectuales.

MIGR AC ION E S, R E D E S Y REVISTAS: E L GRUPO VU E LTA

La crítica sobre los procesos de despla z amientos y migra- ciones es tan amplia como los mismos procesos. En los últimos tiempos, y para el caso particular de la historia y

literatura latinoamericanas,

migraciones, sus efectos y características en relación con la literatura, ha producido una vasta bibliografía.' Por su parte, desde hace ya varios años se han realizado estudios sobre las revistas como el centro desde donde se establecen redes int e lectuales que afectan, inciden y modifican el cam- po cultural y que, como toda red, pueden ser vistas como "configuraciones transfronterizas de apo y o" (Pita: 2009). El carácter v ehicular de las revistas (Sheridan : 1985) permi- te tal fenómeno, pero la red que las publicaciones tejen es

la reflexión sobre las distintas

I V éase , por e j e mpl o, T he P o l i t i c s o] E xi l e in L atin Ame r ic a ( 2 0 09 ) de Lui s

R o ni ge r y Ma ri o S zna jd e r. En 2006 ap a r ec i ó P oética s d e l a d istancia. A d en tr o y

a fuera d e l a l iteratura argen ti na , editad o p o r Sy l v i a M o ll o y y Mariano Si s kind ;

S uje to s en tránsito : ( in ) mig r ación , ex il io y d iás p ora en l a cu l tu r a l a ti n oa mer i ca-

na ( 2 0 03 ), e dit a d o por Ál va r o F ern á nd ez Bra vo, Fl o r e n c ia Garr a muño y Saúl

So s no ws ki ; T he O t h er L atinos : C e ntr a l a nd S ou t h Americans in the Unit e d St a t e s,

d e Jo s é L ~ i s F a l c o ni y Jo sé A ntonio M azz oti (2007) ; El n o r t e y el sur de M éxi c o

e n l a d iversi d a d d e su li t er a t u ra, Norma An gé lica C ue vas y Raqu e l V e lasco, ed s.

(2011 ) , Po ética s d e l os ( d is) locamientos, de Gis e la H e ffe s , e d. ( 2012), entre much o s otros apar e cid os durante e s t e comienzo d e siglo .

1

3 4 • MAL V A FLOR E S

una doble malla: la que une a l grupo con e l campo cultural

y la que so s ti e n e y da cohe s i ó n al nú c leo má s importante

s u s c olaboradore s . Las revista s son pues e l sitio de un combate int e lectu a l

o est é tico, pero también " un m a pa de las r e lacione s int e l e c -

tua les, con sus c livajes de edad e ideologías, una red de co - municación entr e la dimensión cultura l y l a po l ít i ca" (S a rl o , 1992: 15).

Si bien no podemos ol v idar que R e p e rtorio Americ a - no , editada por Joaquín Gar c ía Monge entre 1919 y 1958 ,

s i g nificó un es fu e r z o tit á nico donde se int e ntó reunir l a d i -

d e

MI

GR A C ION E S

I NTELEC T U AL E S

• 1 3 5

con ma y or amplitud por los e studios realizados en el cono

s ur d e l continente , deben consi g narse amplios t r abajos s o-

b re re v istas particul a res como Sur y The Rol e of Mexico's

Plural in Latin American Literary and Political Cultur e

de John King (1989 y 2007, respectivamente), los lib r os de Guill e rmo Sheridan sobre Contemporáneos y Examen, y un buen número de estudios agrupados en volúmenes que abordan este tema.'

No

podemos dejar de mencionar que muchas de estas

re v istas funcionaron tambi é n como una casa que conjuntó un buen número d e escritores de distintas nacionalid a de s

ve

r s idad d e l co ntinente, la s re v istas c ulturales latinoam e ri -

con un propósito común y que, en el terr i ble panorama

po-

c

a nas tuvieron

su a uge entr e las décadas 70 y 80 d e l si g lo

lítico d e Latinoamérica

bajo e l y ugo de las dictaduras

que

pasado, pero desde principios de siglo fueron una fuen t e de irradiación int e lectual, en muchos caso s arropada en cierto "editoria l ismo militante' t.?

Aunque su e studio y re v isión son rel a ti v amente

c erca -

nos a nuestro s

días y, en g eneral, e l tema ha sido tratad o

2 E l f i n d e ! s i g l o XIX y e ! m odern i smo vi er o n e ! nacimiento d e una b u ena

pa rt e de l as r ev i s t as hi s p a n oa m e r ica n as m ás imp or tan tes. Co n l a a p ar i c i ó n d e l as va n g u ardi as, na ce t am bi é n l o qu e Fe rn an d a B e i ge ! d e n o mi na c o mo "e di to ri a l is- m o p r og r a mátic o". Au n que no en t o d as e ll as o curri ó este fe n ó men o, -caracte- ri za d o por un "edit oria li s mo milit a nt e" c u yos produ c t os, ge n e ra l ment e , "se r v í an c o m o t e rreno d e a r t ic ul a c i ó n entr e l a p o lítica y l a lit e rat u r a" (2003: 108) - , va l e l a p e n a menci ona r, e n Ar ge ntina : B abel ( 1 9 21 ), Pri sma ( 1921 ), P roa ( 192 2), R e- novación ( 1923 ); M artín F ierr o ( 1 9 24 ), C l arida d ( 1 9 2 6), Q ué ( 19 28), A P artir de Cero ( 1 9 52 ). En M éx i co d es t a c a n I rradiador ( 1 9 24 ), H orizonte ( 1 9 2 6), México Moderno ( 1 920), Falange ( 1 9 22 ), Ulises ( 1 92 7 ) , Contemporáneos ( 1 928) , Cuader- nos Americanos ( 1 942). En Per ú : B oletín T itikaka (192 5 ) y Amauta (1926). En Ur u g u ay: Alfar ( 1 929). En B ras il , Fo l ha Académica ( 1 928), Ca d ernos de Nosso Tiempo (19 53 ) Y R evista Brassiliense (19 5 6); En Costa R ica : R epertorio Americano (19 1 9). E n C hil e : C l aridad ( 1 9 2 0), Flechas (19 24 ), Caba l lo de Bastos ( 1 925), D ína- mo ( 1 9 25 ), P ro, Vital, Total ( 1 9 3 4, 1 93 5 Y 1 936, respect i va m e nt e). En C u ba : Social

( 1 919), Cart el es ( 1 919) y R evis ta de Avance ( 192 7) . T e r m i na d a l a é p oca d e l as

recorrieron e l siglo pasado, se alzaron como la voz de la

d en u ncia. Para n u estro caso, resulta ejemp l ar la conformación de un grupo q u e se reunió en torno de Octa vi o Paz en dos

de la última de

ella s ( v eintidós años) y por su p a p e l en e l campo cultural

re v istas: Plural y Vuelta. Por la duración

me x icano, a sus miembros más

aún se les llama, e l Grupo Vuelta . Su historia ge neral ha s ido

cercanos s e l e s conoció y

Po e s ía B uen os Air e s ( 1 950 ) , C ontorno (1953 ), S e manario M ar ch a (1959). E n Mé -

x

ico: E xamen ( 1932 ), T al l er (1938) , El H ijo P ró di go ( 1943 ), Pl ural (1971 ) , V uelta

(

1 976), a d e m ás de Cuadernos Ame r icanos, R evista d e la Universida d y Nexos . E n

C

h i l e : Mandrágora (19 3 8). E n P er ú: ' L as Mora d as ( 1947 ) y H ora Zer o ( 19 70). En

C

u ba: Orígenes ( 1 944). Desp u és d e l a R evo lu c i ón C u bana: Lunes de R evo l ución,

Casa de las Américas ( 1 960), El Caimán Barbudo ( 1 966). En Co l om b ia : Espira l

( 1 944) Y Eco ( 1 860 Y 1 983), e nt re o tr as m u c h as a p arec i das e n di s tint os p aíses .

O tr as revis t as i mp o r ta n tes , rea li za d as p or h i s p anoa m ericanos fu era d e ! co n t i ne n te

f u e r on Mundo Nuevo ( 1 966) Y Li bre ( 1 971) . 3 Son i mp o r ta nt es l os t ra bajo s y co mpi l ac i o ne s r ea li za d os p o r C l a u de Fe ll para e l CRI CAL (19~ 2 ), e ! d e Saúl S os n ows ki ( 1999) y e ! d e R eg i na Cr e s p o ( 2 0 1 0) ,

136 • MA L V A FLOR E S

y a planteada en v arios estudio s , " pero aquí nos referiremos

particularmente a un aspecto que creemo s singular: la con- formación de un grupo de " migrantes", en su acepción tan- to física como int e lectual, que desde la disidencia buscaron

dos casas, la última de las cuale s

un refugio y constru y eron

tuvo una resonancia notable en el campo cultural mexicano e hispanoamericano.

EL G R U PO VU EL T A : UNA G E N EAL OG Í A I NT E L EC TUAL

Cu a ndo Gabri e l Zaid publicó e n Vuelt a e l artí c ulo " Int e le c - tuales" (1990), fuimos testigos de una definición que pued e considerarse no sólo un retrato hablado de Paz - que acaba - ba de obtener el premio N obel - sino, también, de l a imagen int e lectual que los integrantes d e l grupo Vuelta defendieron . Esto no resulta tan extraño considerando que cuando los in-

t e lectuales definen a "Los Int e lectuales" están constru y endo su propio retrato o e l d e l grupo al que pertenecen (Bobbio ,

199 8 ).

"Int e lectual es el escritor, artista o científico que opina

moral entre las

élites" (Zaid, 1990: 21), fueron las palabras con las que e l poeta regiomontano inició aqu e l artículo. Independiente - mente de la definición que a grandes rasgos in c luía las di-

en cosas de interés

público con autoridad

versas ideas que al respecto se han suscrito desde e l affair

4 Ap a rt e d e l l i br o d e King so b re P lural, ci t a d o a nt er i o rm e nt e, y d e l as tes i s o

e s tudi os sob r e estas rev i s t as: O ctavio P az y e l circu l o d e la revista "Vu e lt a" ( 2 007),

d e J a i me Perale s Co ntr e r as, Vue lt a: uma revista d e auto r ( 1 99 5 ), d e T a n ia Pi acen- tini , y " The Journ a l V ue l ta a nd th e E m e r ge nce of M ex ic a n N eo cons e r va ti s m "

( 2 00 7 ), d e A vit a l H . B lo c h , e n 2011 publiqu é un e studio so br e l a últ i ma r evis t a d e Oct av i o P az, Vi a j e d e V ue lt a. Est am p a s d e u na re v is ta ( 2 0 11 ) .

MI GRAC IO NE S I NTELECT U A L ES • 1 37

Dre y fu s y e l Yo a c u so de Emile Z o la, Zaid publicó una l ist a de aqu e llos qu e n o d e bían ser con s iderad os inte lectu a l es

y qu e , e n pocas pal a br a s, serían quiene s inte r v ienen

vida pública bien como especialista s, opinando por terc e ros

o los que están suj e to s a una ve rdad oficial. Asimismo,

in c lu y en aquí tambi é n quienes, aun cuando inte rvienen en

s e

en l a

la vid a pública (comentaristas, rack stars, p e luqueros, etcé -

tera) , no cuentan con e l respeto d e las élites. Sin embar g o,

e l punto de partida

rific a rs e mejor si s e re v is a somer a mente

int e le c tuales en e l s iglo pasado .

int e lectual del g rupo Vuelt a puede c la-

e

l d e s a rrollo

d e lo s

E

l nacimiento

d e los i nt e lectuales

mod e rnos

tu v o su fe

de bauti s mo durante los juicios que se llevaron a cabo e n Francia a raíz d e l ca s o Dre y fus , cu y a difusión y r epercusio -

nes entre la opinión pública francesa dividieron a la nación

a los hombres de letras de aquel momento. Cuando Zola in - tervino a favor del capitán Dre y fus mediante la publicación de una carta abierta, publicada e n L'Aurore al presidente francés, modificó para siempr e la id e a d e l lugar que tenían

en la sociedad lo s "hombres de l e tras " . A partir d e l desple- gado que , a la mañana siguiente, firmarían en L'Auror e e l mismo Zola, Georges Clemence au, Marc e l Proust, Anatole France , Gabri e l Monod, Léon Blum, entre otros -el "Ma -

nifiesto de l os Int e lectuales",

mento - , los intelectuales se desempeñarán como un go z ne

público

y

como se llamó aquel docu -

entre e l saber, la opinión y la política.

La defensa d e l capit á n Dr ey fus publicada

por Zola in -

c lu y ó un a serie d e denuncias contra quiene s hab í an cond e -

nado al militar bajo

franc e sa pero, sobre todo, est a bleció la di s tancia , es decir, la independencia d e l int e lectual respecto de los asuntos y las per s onas sobre los que opinaba con e l propósito de preser-

e l cargo de alta traición a la Repúblic a

138 • MALVA FLORES

var el fin primero y último de su encomienda: la exposición de la verdad y la demanda de justicia . No menos importante fue preveer y hasta exigir, por parte de Zola, el propio y previsible juicio de sus opiniones "a la luz del día", ante un tribunal expuesto a la opinión pública (Zola, 1998: 97-98) . Dicha opinión pública fue muy sensible al "yo acuso" de Zola pero que sus pares reconocieran a la nueva especie no fue sencillo: muy pronto los antidreyjusards y l a derecha nacionalista francesa adoptaron el término "intelectuales" en forma peyorativa. Si podemos considerar, de acuerdo con la historia oficial, e l surgimiento del int e lectual moderno como el instante en que se advierte por primera vez el verdadero alcance de la prensa, parece evidente que junto con los pode- res político o económico se destacó también el perfil de quie- nes detentaban el poder ideológico y los instrumentos de su acción: las palabras, un poder muy diferente de las armas reales -prerrogativa del Estado - o de la acumulación de los bienes materiales, privilegio del poder económico (Bob-

para caracterizar a

bio, 1998). No es extraño entonces que,

los intelectuales que enfrentan cualquier poder ideológico, Edward Said destaque como esenciales los siguientes atribu- tos: "conocer cómo se debe usar correctamente el lenguaje y cuándo intervenir en el lenguaje" (1996: 7). Estos rasgos reconocen y privilegian a los individuos que conforman ese grupo, particularmente escritores y filósofos, singularidad que propició la disputa contemporánea sobre los hombres del saber como parte del estatuto intelectual .

Por eso no es casual que al describir las diferencias entre los científicos y los "intelectuales literarios", en "Las dos cultu- ras" -el artículo que dio lugar a una extendida y agria polé -

mica- el nobel de física Charles Percy Snow asegurara que

los escritores "aprovecharon un momento de distracción de

MIGRACIONES INTELECTUALES • 139

los demás para tomar el nombre de 'intelectuales', como si

no existieran otros" (1978: 15). Quizá para evitar la disputa \

alrededor del nombre, Michael Walzer ha privilegiado

rea de estos individuos por encima de las capacidades de su int e lecto llamándoles "críticos sociales" (1993). Lo cierto es que, más allá del patronímico, en el origen de la dilatada his- toria de los intelectuales modernos se reconoce a un asunto de orden bélico (el juicio del capitán Dreyfus) como el mo-

mento en que, apoyados por la opinión pública, los hombres de ideas vencieron a los hombres del poder político. Este na - cimiento prefiguró también la batalla de quienes, con las ar- mas de la palabra, enarbolaron la verdad y la justicia como el bastión a defender . No obstante, esta nueva figura del campo cultural nació junto con aquellos enemigos que, a lo largo de su historia, ha tenido que enfrentar : no sólo disputa contra quienes detentan el poder sino que, paradójicamente, tam - bién enfrenta a quienes detentan el saber. El campo de batalla ha sido, desde entonces, la opinión pública y el territorio a

conquistar, allende las distintas razones de la disputa, la le- gitimidad. La historia de los intelectuales de Occidente y su crítica

es amplísima. La literatura

la sola lectura de alguna de sus listas - siempre incompleta,

siempre en renovación - puede producir vértigo y ofrecer la idea, no tan insensata, de que la verdadera y única func i ón de los intelectuales ha sido hablar sobre sí mismos y entre sí mismos. Si bien los intelectuales discuten ideas, modos de ver el mundo y creencias, también es cierto que defienden "causas" y la energía que los reúne se nutre de algo parecido a la fe. Sin embargo, en su caracterización no debe desest i -

la ta-

de y sobre ellos es tan vasta que

marse un elemento que

los compromisos, se cuela subrepticiamente hacia la super-

por debajo de la fe, las creenc i as o

14 0 • M A L V A F LORE S

MI GRACIONES I N T ELECTUA L E S • 14 1

ficie de esa especie. En un artí c ulo sobre la r e lación entre

Jean-Paul Sartr e y Ra y mond Aron , Dani e l Bell se pr eg un-

taba sobre la fascinación de los int e lectu a l es por e l mar x i s - mo y su raíz r e ligiosa (1990). Esta respuesta ha sido aducida

en los epígrafes qu e

Raymond Aron utilizó en El opio de los intelectuales; e x is- ten muchas más, sin embargo, la que ofrece Lewis A. Coser me parece interesante no tanto por e l asunto d e l que trata sino por su de s cripción implícita de lo s int e l e ctuales. Coser recuerda que e l efecto de la crisis norteameric a -

innumerables

veces y está contenida

na del 29 Y la d e presión econ ó mica fueron de v astado r as no sólo por la p é rdida masi v a d e e mpleo sino también por e l

P

c u a da: par a la hum a nid a d p rogres i s t a. ( 1 98 0: 2 50 )

are cía , finalm e nt e,

h a b er rec ibid o un a respu e sta

ad e -

L os int e l ec tual es int en t a n h a bl ar p a r a n oso tros, l os ciud a d a -

no s . S o m os no s otr os , qu i e n e s form a mo s la o p i ni ó n pública,

e l nú c l e o d e su inter és. No ha y i n t e lectual a q u i e n l e atr a i ga

l a p asi ó n d e l er em i t a

r eserva d o un b a l cón l o s ufi c i e nt e m e nt e

d e l pu e b lo o, en s u

No o b s t a nt e, y p ese

sus i nt er l oc ut ores, la ref l exión sobre su tarea en la socieda d

qu e l es d a ex i stencia ha s id o un con fli c to c u ya so lu c ión

h a n

y s u ínt i mo a nh e l o consiste

e n tener

v i sibl e e n e l f oro

g r acia, " d e l a h u m a n i d ad pr ogresis t a".

a q ue n osotros somos o deberíamos ser

imperio del caos y la desilusión

que hicieron ruinas e l ma g -

t

ra t a d o d e dilu ci d ar l os pr opios

inte l e ctua l es, d e m o d o qu e

nífico edificio de la civilización

liberal . Es en ese momento

no

p ocas vec e s h a n p riv ileg i ad o l a di s cusió n d e

s u p a p el p o r

cuando muchos intelectuales realizan peregrinajes

a la UR SS

en

c ima d e la d e f e n sa d e l o s va l ores uni v ersa l es y d e la crít ica

y quedan admirados, fascinados, por e l orden y el pod er

del estado so v i é tico, cu y a energía, unida a la del resto de

la nación, parecía dirigida a la construcción del bienestar

común . Coser añ a de un dato sugerente que alude a la v a-

s i s t e m á ti c a d e lo s p oder e s p olí t ico y e co nóm i co. No es d ifí -

c il s up o n er, e nt o n ces, qu e existan t a ntas d efin i c i ones co m o

int e l ect u a l es: c l ér i gos, orgán i cos, comp rometid os, i ndep en -

di e nt es, ma nd ari n es, li b erales, med i a d o r es, un iversa les, es -

nidad intelectual . Aunque en e ste caso se r e laciona

con l as

p

ecíf i cos, si n m a nd ato, termina l es, co l ec t ivos, medi á t icos,

oportunidade s que se les ofrecieron a los int e lectual e s que

g

l o b a l es, f il o ti rá n icos, e t cé t era. La d ef inición d e un os h a s u-

v iajaron a la URSS y cu y os te x tos de "conciencia social" pu- dieron ser traducidos para un amplísimo público, plantea una idea fértil para entender los mecanismos de actuación de los intelectuales, sus necesidades y aspiraciones:

de los admiradores int e lectuale s de la

Unión So v iética parecían capaces d e llegar a un público que antes no les era accesible . Sentían que finalmente po- drían comunicar sus ideas a g randes masas de hombres d e

las cuales ant es habían est a do separados por restric c iones

de c lase. La insistente pregunta: ¿ Para quién

[

] la ma y oría

escribe uno?

pu est o, ne c esar i a m e nt e

su s dif e r e ncia s, siemp re mó v il es , pu e den re u nirse a lred e d or

de un c o ncept o qu e no s u e len inc lu ir e n s u s a ut o d e finicion es, aunqu e hi s t ór i ca m e nt e l o s h aya deter m inad o: l a l e alt a d . Este

co n ce pt o est á p rese nt e c u an d o Zola ex p o n e s u a l ega t o para

ser l ea l a l a ver d ad y a l a j u st i cia y c u an d o re c l ama a l p resi -

d ente " u na investigació n

res p onsabil i d a d es d e l os cu l pables. Vei nt e años más tard e, en

l ea l " q u e es t a bl ezca l os ac t os y l as

y por contrast e , l a d e l os otro s; p ero

en cuyo

m ismo t í tul o l a l ea l tad , o más b ien, l a fa l ta d e e lla, es t á implí-

ci t a : La tr a i ció n d e l os in t e l ec tu a l es.

19 27, Jul ie n B en d a p ub licará u n libro f u n d aciona l

142. MALVA FLORES

En cada una de las denominaciones que hemos mencio- nado late imperceptiblemente esa palabra: lealtad, de modo que podríamos pensar que para ellos existen sólo dos clases de intelectuales: los verdaderos y los falsos (como quería Sartre); es decir, los leales y los traidores (como denunció Benda). El asunto en cuestión es: ¿leales a qué y cómo? Ambas interrogantes -qué y cómo- están profundamen- te relacionadas entre sí; la defensa de distintas" causas" o "valores" determina su respuesta. Si pensamos en el motivo

central que llevó a Zola a intervenir

ner la verdad y la justicia, valores universales, en nombre de la humanidad- encontramos delineados los principios que han defendido los intelectuales desde entonces y, paradó- jicamente, lo mismo podrían decir, junto con Zola, Sartre, Brecht, Gorki, Aragon, N eruda, García Márquez, Ernesto Cardenal y hasta el sub comandante Marcos, vestido por algunos medios con el ropaje de los intelectuales. La de- fensa de las causas justas puede plantearse también como la custodia de la igualdad de los individuos frente al Estado o como la defensa de la utopía igualitaria. No podemos olvi- dar, sin embargo, que estas posturas han justificado, en sus extremos, el exterminio o a la supresión sistemática de las libertades individuales. La defensa de valores eternos y desinteresados (la jus- ticia y la razón, fundamentalmente), era prerrogativa de los intelectuales , tarea que para Benda había sido traicionada por esos "clérigos" a favor de intereses ajenos al espíritu. La subordinación de estos valores a distintos particularismos (el partido, la nación, la raza, etcétera) convertía a los intelectua- les en ideólogos obnubilados por las pasiones políticas. Por eso, para Benda era obligatoria la independencia intelectual, libertad que supone también la idea de que el hombre es due-

en el caso Dreyfus -expo-

MIGRACIONES INTELECTUALES • 143

ño y responsable de su propia historia. En este sentido, los intelectuales auténticos conforman una "clerecía" sostenida

en pautas de verdad y justicia cuya actividad no está guiada, como en el caso de los laicos, en la obtención de ventajas materiales en relación con los poderes seculares. Si los inte- lectuales independientes deben ser capaces de refutar estos poderes es posible, a la luz de las ideas de Benda, "discernir la figura del intelectual como un ser aparte , alguien capaz de decirle la verdad al poder, un individuo duro, elocuente, in- mensamente valiente y aguerrido para quien ningún poder mundano es demasiado grande e imponente como para no criticarlo y censurarlo con toda intención" (Said, 1996: 26).

para la

construcción de la idea sobre los intelectuales. Dos años después de la aparición del libro de Benda, Karl Mannheim publicó Ideología y utopía, obra imprescindible para el en- tendimiento del tema. Dice Mannheim que" esa capa social que no pertenece a clase alguna, cuando menos relativamen- te, para usar la terminología de Alfred Weber, es la 'intelli- gentsia socialmente desvinculada'" (1987: 137). La historia de los intelectuales en el siglo pasado tiene otros puntos de

referencia no menos importantes; sin embargo, en general parte de estos tres momentos: el Yo acuso de Zola, la trai- ción de los clérigos de Benda y el papel de los intelectuales en la sociedad sostenido por Mannheim. A partir de ellos, en coincidencia o refutándolos, se han construido muchas de las definiciones que les siguieron. Hay quienes consi- deran, por ejemplo, que podemos entender esta prolífica historia encontrando las vertientes que distinguen a los intelectuales caracterizados por Benda frente a los "inte - lectuales orgánicos" de Antonio Gramsci o quienes ven la

Estos años fueron part i cularmente

decisivos

, ramificación distinguiendo entre los" clérigos" y los" man-

j

144· M ALVA FL OR E S

darine s" de Chomsk y , etcétera. Las r a mificaciones de los intelectuales son, lo decíamos atrás, tan variadas como indi-

v iduos ha y . Ellas suponen modos, formas de actuar y fun- ciones dif e rentes, pero implican también a g rupaciones qu e, en el tran s curso del tiempo, se han aliado a distintas cau sas y , en con sec uenc i a, a diversas l e alt a des. As í también , la id e a misma de la agrupación de lo s int e lectuale s ha sido moti vo de a lt e rcado , sostenido gene r almente po r los "int e lectu a - l es indep e ndientes ", que aun conformando grupos manti e - n e n como bandera la autonomía de su crítica, negándos e a reconocer alguna lealtad distinta a la de su alejamiento d e los poder es seculares. Sin embargo, como apuntó Geor ge Orwell, "al escritor que se rehúsa a vender sus opinion es siempre se le tacha de egoísta" (2006 : 17). Los integrantes del grupo Vuelta se consideraron miem-

br o s de esta estirpe, si bien no constituyeron un grupo s in

fisuras. A su interior existieron innumerables divergencia s políticas y estéticas, pero se r e unieron en la defen s a de l a

independen c ia crítica. Esta defensa puede seguirse en las in- numerables batallas que establecieron y que se reúnen en l a historia de la polémica más notable d e l grupo, alrededor d e

la independencia del int e lectual frente al Estado. Las estan-

cias de est a larga disputa pueden ve rificarse, por ejemplo , e n

la deri v a d e la polémica iniciada en Pl u ral en 1972, durant e la administración de Luis Ech ev erría, y las posturas ant a - gónica s d e Carlos Fuentes y Gabri e l Zaid. Puede seguirs e a tra vé s de la querella que se inició en 1988, cuando Enriqu e Krau z e publicó "La comedia mexicana de Carlos Fuentes" ,

y encontraría su más v irulenta e x posición durante e l Colo-

quio de Invierno, organizado por la revista Nexos, la U N A M

y e l Conaculta . Para entender con ma y or claridad esta d e - riva es nec e sario recordar que varios de los miembros más

MIGRACION E S INTELECTUALES • 145

representativos d e l grupo Vuelta fueron testigos de la caída de los dos sistemas totalitarios modernos: e l nazi y el comu - nista, pero también de su apogeo. En el caso de este grupo, debe señalarse también que en su propio campo cultural (el mexicano y e l latinoamericano), se enfrentaron al pensa- miento hegemónico de la izquierda latinoamericana, la que, curiosamente se autonombraba disidente.

TRASLADOS

y CONVERSION E S

El perfil de los miembros de este grupo nos permite avistar una "migración" con características peculiares. La primera de ellas, física, pues la mayoría de sus integrantes distinti v os - por sólo hab l ar de l os miembros de su Consejo Edito- rial, todos el l os hispanoamericanos - , son personajes que sufrieron distintos exilio s o cuyo retrato intelectual sólo se puede conc e bir desde el desarraigo . Tomás Segovia, José de la Colina y Ramón Xirau, son hijos d e l e x ilio español; Da- nubio Torres Fierro, Ida Vitale y Enrique Fierro llegaron a México perseguidos por la dictadura urugua y a; Guillermo Cabrera Infant e , Severo Sardu y y Reinaldo Arenas eran e x i - liados d e l ré g im e n cubano. Otros inmigr a ntes serían pilares de la re v i s ta: Ul a lume Gonzále z d e L e ón , uru g ua y a, y Ale- jandro R oss i, ve n ez olano. G a bri e l Za i d , hijo d e inmigrantes palestin os, y E n r i q ue K r auz e, ni e t o d e p o l ac o s pe r seguidos por el naz i s m o, n o lo fueron men o s . Y ¿ P az? É l mismo lo dij o : si e m pre f u e u n "p e r e grin o e n su patr ia". As í , p o d e m os l ee r tant o Pl u r a l co m o Vu elta como e l di a ri o d e v a r i as m i gra cion es físi c a s: la s d e s u s propios miem- br os, y las de l os escr it o r es qu e encon t raron e n ambas pu- bli caciones un re fu g i o f re nt e a l os es t ragos d e l a s p a s i ones

146 • MALVA FLOR E S

MI G R ACIONE S I NT E LEC T UALE S • 14 7

políticas que como una amplia ala de cuervo ensombreci ó

def e nestración de Andr é G i d e, un episodio d e l que s iemp re

al

siglo pasado. La historia m i sma de ambas publicacione s

lam e nt ar á s u in ca p a cid a d para , e n e s e mome nt o

y lug a r , d e -

es

la de un proceso ambulatorio, centrado, en primer a ins-

fend e r públic a ment e a l autor d e R e tou r d e l ' U . R . S . S .Much os

tancia, en la figura de su director.

A partir de s u renuncia a la embajada de la India en 1968 durante el conflicto estud i antil en México, podemos ver a Paz viajando de un lado a otro, convertido en un verdadero nómada entre Francia, Inglaterra y Estados Unidos. El poe-

años después recon o c e ría e s t e e r r or mediante una toma d e conciencia que lo ll ev ó a e nt a blar una lucha f e roz que p ara él, y para tantos, c ulminó simb ó licament e c o n la caída d e l Muro de Berlín. En "Polvo de aqu e llos Iodo s", publicado e n

ta

busca empleo con cierta desesperación porque, a unqu e

Plu ra l en marzo d e 1974 , Pa z confesó que s u primera per- cep c i ó n sobre lo s campos d e ex t e rminio s o v i é tico había sid o

la

c las e uni v ersitaria y la comunidad int e lectual me x i c an as

e

r rón ea , e rror que l e fue e v id e nt e a l leer Ar c hipié l a go G u l a g

admiran su ge s to d e renuncia , no le ofrecen trabajo . Su o b se- sión es fundar una r e vista; sin embargo, la que planeaba desd e

la India junto con Tomás Segovia y Carlo s Fuentes, se v ino

abajo y , en su lugar, apare c ió Libre, la revista que por última

vez reuniría a la crema y nata del Boom Latinoamericano. Las tensiones políticas y la consecuente polarización de la s opiniones ante la represión de los intelectu a les en Cuba, dan

d e Al ex andr Sol z h e nit s y n d o nd e se e x pon í an c on c larid a d

las a trocidade s

cerrar los ojos fr e nt e a l a s atr o cid a de s

disidentes de aqu e l lado d e l mundo o d e América Latina,

particularmente de Cuba. Dicha convicción cifró la suerte de Plural y , más tarde , la de Vu e lta .

d e l si s tema s o v iéti c o . D ec id ió entonc es no

com e tidas contra los

Paz no fue e l único int e lectual

que en e l siglo pasado

al

traste a ese pro y ecto del que Paz se separa mu y pronto .

sufr i ó una desilu s ión con re s p e cto al comunismo

y , de s d e

Tras dicha e x periencia, funda en México la revist a Plu ra l

la

perspe c ti v a qu e v enimos se ñalando, modificó, tra s lad ó,

que , al abrigo de la s páginas de Excélsior, tendrá un a cort a

mi

g ró sus creencia s . L a lista de lo s inte l e ctu a l es que

pr i me-

ex istencia. El golp e echeverrista al diario de Julio Scherer h a sido comentado en innumerables ocasiones. De allí salieron los miembros d e Plural para fundar Vuelta, en diciembre d e

1976 . Pero al ocurrir este periplo físico, ha c ía mucho tiempo

que e l poeta habí a abandonado e l credo qu e lo llevó a escri- bir aqu e l famoso poema de 1936, " No pasarán " . Ha sido e l

mi s mo poeta qui e n en mu c h as ocasione s r e lat ó

ción d e c r eenci as . ? E n m e dio d e la e ufori a qu e le pr o dujo s u asist e ncia al Congreso Int e rn a c ion a l de Escr i tores Antif a s c is-

tas , c e lebrado en Valencia , al jo v en Paz a testi g uó tambi é n la

e s ta m ig r a -

5 V é ase parti c ul a rm e nte Iti n e ra r io (1 99 3 ).

ro a bra z aron la cau sa y pront o abjuraron d e aquella pa s i ó n es [ a rguísima. " En e l ca s o d e l g rupo Vuelta, aparte de P az

o de José de la Colina, cuya familia se e x ili ó en República Dominicana, C uba y Méx ico después de la Guerra Civil

6 N o só l o A n d ré G i d e p u ede con s id era r se u n o d e l o s i nt e l ec r u a l es qu e con m a-

yo r c lar id a d pr o nt o se de s i l u s i o n ó d e esa pas i ó n . Int e l ec ru a l es, c i en tífi c os y a r t i s t as

d e t o d o e l mun d o t a rd e o te mpr a n o echa r o n ma rch a a tr ás e n s u i lu s i ó n . Ba s t e r eco r -

da r , e n t r e m u c h o s ot r os, a A lb e rt C a m u s, l t a l o C a l v i n o, L eo S tr a u ss, I r v in g Krist o l ,

D av i d H o r ow i t z , C h a r l es S i mi c, Fra n co i s F u r e t , A l a in Bes a n co n, A rthu r K oes t l e r ,

J orge S e mpr ún , H a n s M ag n u s E n z e n s b e r ge r , Pi e r Pao l o P asso lini , I g n az i o S il o n e ,

m u c h os d e l os mi e mb r os d e la rev i s t a P a r tisan R e v iew , e t cé t e r a, p o r no m e nci o n ar

a l as v í c tim a s d e l to talit a r i s m o s o v iéti c o.

148 • M A LVA FLOR E S

M IG R AC ION E S I N T E L EC TUAL E S • 14 9

Española, podemos v er qu e allí se agruparon aquellos " s oli-

los nombró Paz recordando la s

palabras de Camu s - , en cu y as faccion e s asoma la cicatri z

d e l desengaño político : e l rostro del con v erso .

Caso ejemplar es e l de uno de los miembros hispanoa- meri canos más identificab l es d e l grupo Vu e lta: Mario Var- gas Llosa. Es conocida su incorporación t empra n a a un a célula comunista en los patios de la Universidad d e San

M a rcos , en P e rú; mucho más tarde, su in g reso a la cubana

C a s a d e l a s A m é ric a s y , a raíz d e l conflicto o r iginado por e l

e

tarios / solidarios " - como

ncarc e lamiento d e l poeta Heb e rto

Padill a , s u de s lind e d e

l a política cubana. Enrique Krauze, en su retrato d e l peru a - no s eñ a la:

" A todos , tarde o temprano, l e s ll ega

su Krondstad", e scri -

bió Daniel B e ll , refiriéndose al momento de la desilusión c o n resp ecto a l a Revolu c ión soviética. El " Krondstad " d e

Va r g as Llo sa no f ue un a d ve nimiento ún i co s ino un pro-

ce s o paulatin o . En un primer momento, como a t a nt os

a rti s ta s e i nt e l e ctuales d e O c cid e nte , no só lo lo caut iv ar on

l os a cto s d e just i c i a so c ial (reforma a g r a ria , educaci ó n y

sa lud uni ve r sa l , e tc . ) s ino sobre todo e l f e r v or cultural

d e

l a R evoluci ó n . Fi guras com o Jean - Paul S a rtre, Simon e d e

no era de nin g un a manera lo que la imagen, la public i dad

y la ilusión nos querían hacer v er . (2011 : 401 - 402)

Pero o tros miembros d e l grupo Vuelta tambi é n son muestra de este tipo de migración de cre e ncias y es notable cómo,

en las dis t intas generaciones que formaron ese grupo, pode - mos encontrar ejemplos de ello. Hay excepciones, por su -

puesto , y quizá

d e l poeta Tomás Se g o v ia. Sin embargo, para no abundar en

las p a rticularidade s de cada uno de los inte grantes d e l g ru- po , d a remos sólo tre s ejemplos, de tres generaciones. En 1955 Eduardo Liza l de in g resó a las filas d e l Partido Comunista Mexicano. Sin embargo, según ha declarado e l poeta en una e nt revista, su fi l iación era, en muchos senti - dos, más u n p ro d uc t o de c i erta virule n cia po l ítica que de un conocimien t o profundo sobre las convicciones del parti do:

la más c l ara est é representada por la figura

In g resé a l P C por e l 55, y entr é a él - y

como enemigo d e la política esta l iniana, pero sin mucha

conciencia

M éx ico y en el mundo .

nalmente con José Revuel tas y en los t e xtos de Octa v io

Paz, q u e - desde distintas posturas - ,

lo he contado -

hi s tórica de lo que había sido e l partido

en

Lo aprendí más tar de, p e r s o -

estaban más e n -

Bea u v oir , Ju a n Goyt iso l o, Hans M a gnu s E n ze nsb e r ger,

terados q u e yo de lo que habían sido Lenin, Trotsky,

Juli o Cort ázar, M a rio B ene d e tti , Án ge l R a ma , J osé d e l a

Stalin o Serge, y de tod as l as luchas ideológicas

que se

Co l ina, Car l os R a n ge l , Er n es t o

Sa b a t o, Ju a n Rul fo, e t -

s

uscitaron de s de

e l nacimi e nto de la revolución

de oc-

cétera, ll egaron a C u ba como hu éspe d es de h o n or para

atestiguar los pro d ig i os de u na revol u ción con lib ertad .

Vargas L l osa viajó a C ub a en ci n co ocasiones.

men t e fui viendo - al p rincipio n o quería ver, a l principio incluso me moles t aba reconocerlo - una serie de mani - festaciones que indicaban que la realidad, en la práctica,

"Grad u a l -

tubr e (Ca m p os , 1968: 4 1 ).

L as cer t ez a s p oé tic as que af ec t a b a n po r e ntonce s e l t ra bajo

d e Li za ld e so n i nd iso c i abl es d e esas a n sias c rític as y rev u e l-

t as a ult ra nza qu e lu ego oca s i onarían su e x pul s i ó n, junto con

v ari os d e s us c a m aradas p o lític os , n o s ólo d e l PCM sin o tam-

150 • MALVA FLOR E S

bién de otros organismos políticos como e l Partido Obrer o

Campesino o la Liga Leninista Espartaco. " Años más tarde ,

siendo ya miembro

de Vu e lta, y como prólogo a l primer

tomo de La exp e ri e n c ia de la libertad - reunión de los de -

bates qu e ocurrieron en e l marco de aqu e l encuentro de in-

t e lectuales organizado

caída d e l Muro de Berlín - , Eduardo Lizalde reconoce que

la recepción belicosa que produjo tal d e l Encuentro "era pre-

visible en un amplio sector de nuestro medio periodístico y universitario, tan largament e contaminado por la demagogia

y e l acti v ismo de l a más sect a ri a y fideíst a 'i z quierda ' ma rx is-

ta " (1991: 5) . Por ello no le pare c ía e x traño que e l encu e ntro

por Vuelt a en 1990 para c e lebrar l a

hubiera sido tachado" como simple concili á bulo de re a c c io- narios al servicio de la política imperialista".

Más acá, quien

fuera e l sub director de Vuel ta y actual

director d e Letr a s Libres, Enrique Krauze, había iniciado

7 Un res u me n d e estas p e rip ecias po l í ti cas l o proporc i ona e l pr o pi o Li z alde en

e ntr ev i sta con Ma r co A nt on i o Ca m pos. Di ce e l p oe t a: "En u na revis t a q u e se ll a m ó

Letra Viva, qu e d iri gía m os Re v u e lt as , Go n zá l ez R o j o , Jo a qu ín Sá n c h ez M c Gregor,

J osé Lui s Go n zá le z (e l p u er torriqu e ñ o) y yo, c riti c amo s d es d e l a i z qui e rd a (así l e

d ec í a mos) l a in v a s ión d e Hungría y l a r e presión e n Po l onia. Eso se v i o mu y mal en

e l p a rtid o . In ev itablem en t e se a gudi zaro n l a s dif erencias. L a lu c h a int e rn a se vo l v ió

t a n g r ave q u e t e rmin ó co n nu e str o t o t a l a i s lami e nt o . Y se aca b ó e n t once s l a cé du la Car l os Ma r x, c u yo e s pír itu d iri ge nt e era J osé R ev u eltas, qu e era e l id eó l ogo de la

d i sidenc i a y q u ien t en ía l a mayor experiencia p o l ít i ca. N u estra exp ul s i ón oc u rr i ó en 1 960, a unqu e n osot r os sa lim os p o r pr opio pi e e n 1 9 5 9 tras l a VI I I co n venc i ó n d e l

P a rtid o e n e l D.F. [

e r a r es ul tado d e una a nti g u a di v isi ó n d e l P a rti do Co mun is t a , esc indid o mil vec e s.

F u e un rom a n ce r á pido. D es de qu e entr a mos , pes e a qu e p ro nt o fu i mo s dir ig entes

n ac i o nal es d e a qu e ll a p e qu eña fami l i a d e ilus os, co m e n z ar o n l as di s crep a n c i as con Car l os S án ch ez C árde n as y o tr os d ir i ge nt es , qu e era n l o mb a r d i s t as a ul tranza. In -

c l uso a l fin a l , Sá n c h ez Cár d e n as y yo t u v im os un a r e u n i ó n con L omba rd o To l eda n o

e n l a casa d e éste, a l a q u e R ev u e lt as no q ui so asis ti r p o r l as q u ere ll a s públ i cas qu e t u vo con Lo m ba r do en l os últimos años. Sánc h ez Cár d e n as p r oponía l a fusió n co n

e l P P, co n ve r t id o e n PP S . Ro mpim os co n e llo s, y Rev u e lt as y yo co n ot r o pe qu e ñ o

gr up o , fund a m os e n e l m is mo 196 0 l a L i ga L e nini s t a Es p a rt aco, d e l a qu e n os ec ha-

r o n tambi é n e n 1963 o t r os c urioso s pr o chinos y n eos ta li ni s ta s" ( 1968 : 41 ).

] en tr a mo s d e inm e di a t o al P ar tid o Ob re r o C amp esino, q u e

MI G R A CION E S

I NTE L ECT UAL E S • 151

su carrera crítica en e l s uplemento cultural de Siempr e ! , La Cultura en Mé x ico, presidida entonces por "nuestro caudi-

l lo cultural, Carlos Monsiváis" (Krauze, 1994: 8A). Desde

allí, y en colaboración con su amigo Héctor Aguilar Camín, escribió v arios ensa y os donde e l objeti v o era "darle en la madre a Paz " , según reseña el historiador, recordando las reuniones de los miembros de aquell a publicación, donde

de c iden, en junio de 1972, realizar un

ataque sorpresa al "bastión del liberalismo reaccionario y burgu é s de la cultura me x icana": la re v ista Plural . Ob-

liberales" de expre -

jetivo: " ex pulsar d e l discurso a los inte lectuales que ten í an por " v alores absoluto s la libertad

sión y la democracia". El teniente H . A. C . y e l cabo E . K .

-mea máxima culpa- escriben un texto donde sostie - nen que "a nuestra impreci s a cultura nuestros intelectua- les sólo pueden oponer una finta o una herida, no una obra ". En e l número de a g osto, las " Letrillas" de Plur a l nos tratan con bene v olencia: nos llaman "pareja de sia- meses int e lectuales un medio cerebro en dos cabezas". Yo estaba feliz de que alguien en Plural me deletreara. Desde hacía meses - esquirol inte lectual, liberal embo - zado - era un lector secr e to de l a revista enemiga. (8A)

Finalmente, y para no alargar esta exposición, los ejemplos nos conducen a Christopher Domínguez Micha e l, quien se inició como crítico literario en las páginas de Proceso, casi al mismo tiempo que ingresó a trabajar al Fondo de Cultura Económica. Pero su filiación política se modificó radical -

m e nte. En su " Recu e rdos d e l Partido Comunista Mexicano" ,

man i fiesta

perteneció como miembro de la Comisión Juvenil, sino tam-

no sólo su militancia en ese órgano político, al que

1 5 2 • M ALVA F L OR E S

bié n SU v i s it a a l a U R SS, e n 1980, l a qu e d es cribe c o m o un a

d e " las úl t imas v i s ita s o f i ci al e s d e l os c omuni s tas m exic an os

a l a madr e patri a ", pue s un a ño d es pu é s, e l P C M se "a ut o di-

so l v i ó". N o sól o a quí sin o t a mbién e n otr a s e ntr e vi s t as, Do-

mín guez Micha e l afi r ma qu e ing resó a l P CM " p o r c l asi c i s mo "

o, t a mb ié n , co m o co n secuencia d e una "e nf e r me d a d in fa n-

MIG R ACIONES INT E L EC TUAL E S • 153

d e l os m ás

fin d e s i g l o mex i cano . Es t os escri to res, desarraiga d os de ori-

ge n , co n s t r u ye ron u na casa i n t e l e ctu a l , c u yos cim i e n tos fue -

ron l a i nd epe ndenci a

d e l a lit erat u ra. E l materia l que dio co h es i ón a es t os conve r-

sos f u e l a vocac i ón po l é m ica y l a certeza d e qu e l a litera t ura

visi bl es gr up os de po d er cultura l en e l p asado

d e l escrit or, l a d efen s a d e l a l i b er t ad y

til

" : e l com uni smo.

P e ro, a diferen c i a d e o t ros m ie mbr os d el

es l a mejor forma d e l a conversación .

gr

upo V u e lt a , e n é l ya n o se

ex p resa un m ea cu l p a s in o, t a l

vez , un a valor aci ó n más ju s t a , m e n os a pa s ion a da a u nqu e n o me nos p e r so n a l:

C omo t a nt os h ijos d e l s i g l o me fasci n é ante l os m i t os

d e l b o l c he vismo.

t ó p ica e ntr e e l t o t a lit ar i s mo

sinc ero por l a l i b e rtad . H e di c h o l ibert a d y no ju s ticia ,

pu es d e bo p recis ar qu e a los co mun is t as

l es int e -

resaba esencia l y p aradó ji came nt e

dif erenc ia d e o t ras t en d enc i as d e la i z qu ie rda ,

P ero s ufrí a una e scisió n i g u a lm e n te

d e esa mit oc r ac ia y mi

af á n

me x i ca no s, a

l a l ibe rt a d pol íti ca,

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rica. E d s . Avital H . B l oc h , R og e li o d e la Mora y Hugo Ca n cino. Xa -

e

l 6 8. Y, en e l M éxico a ctual , és t as han ido

imp o ni é n-

l

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d ose, a p esar d e l a u tor i tarismo

t r i na l eni n ista, a contracorrie nt e pa nista. Por el l o no me arrepiento

m omen t o q u e l o f u i, com un is t a.

d e l P RI, pes e a l a do c -

de l a ex t re m a derec h a

(

d

e ha b er sido, en e l

1 99 9: 1 11)

Como vemos, l as mig r aci ones f í sicas y de creen c i as d e l os in -

t e l ectuales encuen t ran, en la construcción de u n órgano e d i -

toria l , en este caso una re v ista, una razón de ser q u e anima la conver s ación int e lect u a l y s e plant a como un sitio en donde

logran r e unirse int e reses culturales, políticos y estético s. En nuestro caso, estos despla z amientos dieron por fruto a uno

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