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IFD “María Orticochea” 2º E Giuliano Antona Adriana Montes Epistemología Prof. Cristina Simeone
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IFD “María Orticochea” 2º E Giuliano Antona Adriana Montes

Epistemología Prof. Cristina Simeone

EL DOCENTE CIENTÍFICO: UNA ACTITUD DE VIDA

Este trabajo está basado en la obra de Ezequiel Ander Egg “Técnicas de investigación social”, capítulo 7 “La actitud científica como estilo de vida”.

Hace referencia a que los individuos tengan o busquen tener una actitud científica como estilo de vida para poder aplicarlo en todas las áreas de nuestras vidas.

Se trata de sensibilizar, concientizar para que permanentemente el individuo problematice, dude. Y esta idea va más allá que el simple hecho de buscar la verdad.

Vamos a relacionar cuestiones planteadas en este material con el perfil que debería tener un docente.

Actitud científica en el aula: búsqueda de la verdad y curiosidad insaciable.

Poseer conocimientos, métodos, técnicas de investigación y otras destrezas, no basta para ser un docente exitoso. Aquí tiene que ver, no solo con la formación teórica y académica, sino con actitudes vitales y ciertas características de la personalidad, actitudes del futuro docente que tendrá, antes de enseñar ser ejemplo con su propia manera de actuar y así ir constantemente, mejorando su perfil de todo punto de vista.

Adoptar y moldear los pensamientos, actitudes y comportamientos hacia una actitud científica en todo momento de la vida, hace de ello una gran herramienta.

En el aula esta actitud, permitirá al docente incorporar estrategias para enseñar con mayor eficiencia y realizar la transposición didáctica, obteniendo mejores resultados, abarcando la diversidad en este ámbito.

Haciendo una breve reflexión en los tiempos en que vivimos y algunos sobrevivimos no nos detenemos para problematizar, dudar,y así no tenemos espacio para la curiosidad sino que vamos obteniendo de una manera mecanizada; debemos cambiar eso y sensibilizar, concientizar para así adoptar una actitud problematizadora o bien científica, al menos en las cosas y situaciones básicas de la vida.

Algunos autores llamaron el “reflejo del investigador”. Veamos algunas visiones de diferentes autores.

Según Pavlov: “¿QUE ES ESTO?” El interrogar e interrogarse orienta y sensibiliza nuestra capacidad de detectar, de admirarse, de preguntarse.

Ramón y Cajal : “¡ OH,LA NEFANDA INERCIA MENTAL, LA INADMIRABILIDAD DE LOS IGNORANTES !” refiriéndose a aquéllos que son” incapaces de detenerse frente a las cosas de admirarse y de interrogarlas”

Tomando en cuenta lo anteriormente dicho, el docente debe tener una actitud problematizadora y detenerse para preguntarse, admirarse para así orientarse y sensibilizarse detectando problemas que obstaculicen el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro y fuera del aula; así, el docente se estará comprometiendo con su rol. Al tener en cuenta estos elementos, facilita al docente el tener una visión de no juzgar, no criticar, sino ser un facilitador en el desarrollo del alumno, en todas las áreas de su vida, contextualizando su entorno.

Esta capacidad del docente de poseer admiración y la de interpelación que el mismo debe incorporar si no lo tiene aún, son ; el de la búsqueda de la verdad y la curiosidad insaciable, las dos son el motor propulsor para iniciar la búsqueda y adquirir actitud con máximo rigor científico para solucionar o tratar de solucionar de la mejor manera posible las cuestiones que se presenten en el aula y fuera de ella.

Esta búsqueda dura para toda la vida ya que aparte del docente tener una actitud científica como estilo de vida y por lo tanto la curiosidad nunca debe desaparecer; el docente debe siempre alimentar su desarrollo profesional estableciendo un compromiso constante con su labor, ya que si no lo hace es porque este cree no tener nada más a aprender o se cree en posesión de la verdad absoluta e ignora la capacidad de dudar, de cuestionar, de problematizar.

El buscador de la verdad solo se instala en la dinámica de la provisoriedad ya que sus conclusiones científicas son relativas y nunca definitivas.

El docente nunca tiene la verdad absoluta sino parte de ella.

La curiosidad insaciable que debe poseer el docente en sus preguntas, dudas, y otras cuestiones que tienen que ver con la contextualización en el aula o fuera de ella deben estar basadas en la realidad en el cual se encuentra inmerso. La verdad científica es dinámica, parcial y están sujetas a corrección.

Destacando la importancia de estos dos criterios en la búsqueda de la verdad y la curiosidad permite al docente cumplir con su planificación flexible e ir resolviendo las dificultades que se presenten; no solo desde lo curricular también desde lo que llamamos curriculum oculto (actitudes, y otros).

Si bien el docente debe instruir a que sus alumnos sean críticos y reflexivos también se debe enseñar el ¿por qué?, ¿cómo?, ¿para qué? necesitan tener esta postura.

El docente nunca debe dar por terminada su problematización en relación al estudiante, como ser los comportamientos, actitudes, situaciones y relaciones vinculares y otros. Personalmente, opino que cuando el docente deja de hacerlo, éste pierde su verdadero rol.

Teniendo esta postura, la ciencia y la vida no se separan de la actitud científica existencial; ambas son necesarias, se retroalimentan y enfatiza que la vida es una totalidad y la ciencia es parte de la misma.

El que asume una actitud científica, posee un determinado modo de existir, de estar, de dudar y de problematizar, una postura interrogativa en el aula y en el mundo.

Concluyendo en este punto, el docente debe adoptar, incorporar, interiorizar una actitud científica como estilo de vida, porque no se puede ser científico y luego tener una actitud superficial, carente de duda, de problematización, de curiosidad.

“Ningún hombre de temperamento científico, afirma que lo que ahora es creído en ciencia sea exactamente verdad; afirma que es una etapa en el camino hacia la verdad… (Bertrand Russell)

Formas de ser que debe adoptar el docente con actitud científica

La forma de ser de un docente implica pensamientos, actitudes, conductas que reflejan si posee una actitud científica. Vamos hacer énfasis en algunas de ellas.

* Tenacidad: a pesar de las dificultades y los obstáculos esta virtud hace del docente que siempre pueda ir superándose.

* Perseverancia: el docente debe perseguir los objetivos planteados, sin desistir.

* Disciplina: hacemos referencia a que el docente tenga comportamientos y actitudes adecuadas (socialmente valoradas como tal) , extra e intra institucional , hablamos aquí del currículum oculto.

-Sinceridad intelectual: refiere a una constante autocrítica que si la realidad nos muestra algo yo pueda tener el valor para descartar todo conocimiento, enunciado y otros.

-Capacidad de objetivar: el docente debe separar lo que puede ser ideas preconcebidas, opiniones, de toda subjetividad, experiencias personales, de lo que realmente quiere investigar, como Bernard decía que los hombres con una fé excesiva en sus ideas, están mal preparados para ser investigadores.

El docente debe escapar de su “ecuación personal” que obstaculice su objetividad, lo que le daría una realidad distorsionada.

Obstáculos que se deben sortear en la docencia para desarrollar una actitud científica

Existen varios obstáculos que impiden incorporar una actitud científica. Los principales que vamos a analizar son: el dogmatismo, el espíritu de gravedad, el etnocentrismo o provincianismo cultural y el uso del argumento de autoridad.

Dogmatismo: relacionando con el material estudiado, el docente no debe tener esta postura ya que es lo opuesto a lo que se pretende que sea. El dogmatismo sostiene sus propios conocimientos, defiende su doctrina como única forma de adquirir los mismos estableciendo conclusiones superficiales y mecánicamente a partir de sus principios.

El dogmático es inapto e inepto para el trabajo intelectual por lo tanto no podrá cumplir con su rol docente, como por ejemplo, realizar la transposición didáctica.

Existen varios puntos a analizar aquí: el docente en su rol, el docente como persona y las relaciones vinculares, no van a estar equilibradas; al ser dogmático, enseñará como dogmático y sólo su verdad tendrá validez; sus relaciones se encontrarán debilitadas al no tener empatía y sus ejemplos de vida lo llevarán a un aislamiento social.

El otro obstáculo, denominado por Niestzche, el espíritu de gravedad hace referencia de que las actuales estructuras de la sociedad y su jerarquía de valores son indiscutibles. Todo lo que es nuevo y no se adapta, es considerado como anormal.

El educador no puede adquirir una actitud científica en esta sociedad conformista, sacralizadora de valores e instituciones, pues aquella actitud desacraliza la realidad en forma crítica en la dinámica de lo provisorio que se da a través de la historia.

Con respecto al etnocentrismo o el provincianismo cultural ve las costumbres, procesos sociales, valores de una sociedad bajo la óptica de la propia cultura.

En resumen, lo que en un determinado grupo social una situación es vista como “tabú”, en otro grupo social es considerada normal. Aplicado este concepto a la docencia, el profesional de la educación, debe ser receptivo mostrando la validez de la diversidad a sus educandos y que no existe una sola óptica para todas las sociedades.

Popper dice: el espíritu de gravedad conduce a un oscurantismo y anquilosamiento de la “ sabiduría convencional “: deja de lado la marcha de los acontecimientos, la evolución de la realidad y apela a “su depósito” de verdades consagradas. Y con ellas sigue interpretando el mundo.

El uso de los argumentos de autoridad

Recurrir a la autoridad para probar algo no hace del docente un facilitador para el desarrollo de las potencialidades del educando, sí es válido que se tomen en cuenta las opiniones de otros pero si el docente no formula y no enseña a formular a sus alumnos sus propias opiniones, ideas, estamos teniendo un gran obstáculo para educar.

La ética en un docente investigador

El compromiso ético del docente abarca muchos temas y es más amplio de lo que comúnmente se supone. Hay determinados puntos que son esenciales en la ética de todo científico que no debe de dejar de adoptar un docente que tome una actitud investigadora en su práctica y en su vida:

*Reconocimiento de los trabajos que han sido utilizados para obtener información, y de cualquier persona que haya colaborado del trabajo. *No utilizar ideas o resultados preliminares ajenos que se hayan dado a conocer una conversación, sin permiso para hacerlo. *No usurpar, calificando como propio el trabajo que sólo se ha supervisado como director de un instituto, presentándose como coautor y colocando su nombre en primer lugar. Por supuesto que la ética en la docencia no se agota en estos puntos.

Un método para saber si como docentes vamos por el buen camino es la “autoevaluación”: ¿Mi trabajo está beneficiando a los alumnos? ¿Debo fortalecer mis conocimientos? ¿Debo cambiar mi metodología práctica?

Esta es una época en la cual se han perdido muchos valores y la sociedad reclama, justa o injustamente que éstos sean retomados en el aula.

Para poder lograrlo, además de la autoevaluación el docente debe reunir todas las cualidades éticas.

* La necesidad de formación permanente: las transformaciones que experimenta el mundo actual exige una puesta al día permanente para no ser superados o desbordados por los acontecimientos. Una elemental honestidad profesional y científica exige proseguir la formación durante toda la vida activa.

* Otro aspecto ético: No hay posesión de la verdad, sino búsqueda y esfuerzo persistente por desvelarla. Nadie tiene el derecho moral a imponer a los demás una interpretación particular de la verdad pero tienen derecho y el deber de vivir según sus propias ideas y de oponerse a todo lo que le parece incorrecto o falso en las ideas ajenas. Un docente debe escuchar además de ser escuchado, nutrir y nutrirse en una interacción franca y abierta con sus educandos.

* Adoptar una actitud crítica con respecto a su metodología y práctica, evaluando y revalorizando los contenidos y formas de enseñanza.

Un docente es un profesional, debe contemplar los requisitos éticos y morales que se exigen para ejercer honestamente la profesión. Una verdadera transferencia didáctica se logra cuando lo enseñado se convierte en un feliz aprendizaje.

La actitud científica como proyecto y estilo de vida también en el docente

El docente debe incorporar esta actitud, ya que es un estilo de vida y presenta características de un proyecto; por lo tanto, posee una manera particular de enfrentar las situaciones y el mundo. Este estilo es independiente del lugar geográfico, del tipo de ciencia o método que se adopte. Cabe destacar que la ciencia y la técnica no es el único modo de acceder a la realidad, tampoco tienen la solución para todo, pero no podemos evitar ni una ni la otra, pues podemos y debemos utilizarlas como complemento para solucionar situaciones que se presenten no sólo en el aula, sino en nuestras vidas. El

docente no puede estar ajeno en la era en la cual vive donde la ciencia y la tecnología están en todas partes, por lo tanto se nos abre posibilidades (espiritual e intelectual) para tratar los problemas que se nos presenten; esta actitud promueve el diálogo derribando barreras ya que flexibiliza la mente y promueve el uso de la razón librándolo del error y la ignorancia.

En resumen, la ciencia, el método y la actitud científica no es el único camino para resolver las cosas, porque la ciencia no es valor supremo del Hombre. Recordemos con Bertrand Russell, que para que una civilización científica sea buena el aumento del conocimiento debe ir acompañado de un aumento de sabiduría. Realizando un análisis paralelo, el docente brinda conocimientos, métodos para obtenerlo, formas para llegar a él, pero no garantiza que el alumno interiorice lo que se pretende que él mismo posea (sabiduría).

“La adopción universal de una actitud científica puede hacernos más sabios:

nos haría más cautos, sin duda, en la recepción de información, en la admisión de creencias y en la formulación de previsiones; nos haría más exigentes en la contrastación de nuestras opiniones y más tolerantes con la de otros; nos haría más dispuestos a inquirir libremente acerca de nuevas posibilidades y a eliminar mitos consagrados que sólo son mitos; robustecería nuestra confianza en la razón contrastada por la experiencia; nos estimularía a planear y controlar mejor la acción, a seleccionar nuestros fines y a buscar normas de conductas coherentes con esos fines y con el conocimiento disponible, en vez de dominadas por el hábito y por la autoridad; daría más vida al amor de la verdad, a la disposición a reconocer el propio error, a buscar la perfección y a comprender la imperfección inevitable ; nos daría una visión del mundo enteramente joven, basada en teorías contrastadas, en vez de estarlo en la tradición, que rehúye tenazmente todo contraste con los hechos; y nos animaría a sostener una visión realista de la vida humana, una visión equilibrada, ni optimista ni pesimista”.

Mario Bunge

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Cuento para reflexionar sobre la tarea docente: El corcho Hace años, un supervisor visitó una escuela

Cuento para reflexionar sobre la tarea docente:

El corcho

Hace años, un supervisor visitó una escuela primaria. En su recorrida observó algo que le llamó poderosamente la atención: una maestra estaba atrincherada

atrás de su escritorio, los alumnos hacían gran desorden; el cuadro era caótico. Decidió presentarse:

- "Permiso, soy el supervisor de turno

...

¿algún problema?"

- "Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos

No tengo láminas,

... el Ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que

mostrarles ni qué decirles " ...

El supervisor, que era un docente de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:

- "¿Qué es esto?"

- "Un corcho señor"

gritaron los alumnos sorprendidos.

... - "Bien, ¿De dónde sale el corcho?"

- "De la botella señor. Lo coloca una máquina

"de la madera

...

",

",

... respondían animosos los niños.

"del alcornoque, de un árbol ...

- "¿Y qué se puede hacer con madera?", continuaba entusiasta el docente.

- "Sillas

",

"una mesa

",

"un barco

"

... - "Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el

...

...

pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escriban a qué provincia argentina pertenece. ¿Y cuál es el otro puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar?"

Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.

La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:

- "Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias".

Pasó el tiempo. El supervisor volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden ...

- "Señorita

...

¿Qué

pasó? ¿No se acuerda de mí?"

- "Sí señor, ¡cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho ¿Dónde lo dejó?"

Enrique Mariscal de “Cuentos para regalar a personas inteligentes”

La actitud creativa termina con los lamentos y las excusas. Es calidad de percepción, acción inteligente que nos permite superar los conflictos con la riqueza de alternativas que nos ofrece cada situación.

La creatividad despierta el poder que duerme en nuestra imaginación; es osadía, aventura para descubrir y aprender de los cambios; es respuesta hábil, no impotencia explicada o reclamo por lo que nos falta.

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