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¿QUÉ MENSAJE SE PREDICA HOY EN LAS IGLESIAS?

Angel Sanabria Ibarra

Esta que parece ser una pregunta sencilla, en realidad es de suma importancia, porque si algo

caracteriza a la iglesia cristiana es su misión proclamadora, su calidad de ser portadora de un

mensaje divino para el mundo. Pero ¿cuál es exactamente este mensaje

que haya visitado media docena de iglesias habrá constatado que lo que se predica desde los pulpitos no es un mismo mensaje, y con esto no nos referimos a los temas o formas de presentar los sermones, los cuales por obviedad serán diferentes en cada congregación, sino al contenido doctrinal de los mensajes que se predican. Si nosotros mismos, con oídos atentos y

buen discernimiento, hacemos la prueba, corroboraremos este hecho. En unas iglesias oiremos que su énfasis es la prosperidad económica; en otras, que es la ayuda social; desde otros pulpitos escucharemos que lo más importante es hacer milagros y sacar demonios de las personas; y en otros lugares retumbarán nuestros oídos con los regaños, prohibiciones y hasta insultos dirigidos a los miembros de la congregación. Y esto sin contar aquellos cultos donde no hay palabra de Dios, pero eso sí más variedad que en un circo, de los cuales uno sale confundido, pensando si no se equivocó de lugar y en vez de meterse a una carpa de “hermanos cristianos”, se metió a la de los “Hermanos Vázquez”

Cualquier persona

?

¿Qué clase de mensaje predicamos

doctrinas, y muchos cristianos, cual ramas secas, están siendo llevados por estos fuertes vientos. Este es un tiempo de prueba para la iglesia, y parece que el Señor mismo la está permitiendo para afirmar a sus hijos. En este ensayo veremos las falsas doctrinas más populares que se están introduciendo en las iglesias de hoy y los estragos que están causando,

así como lo que dice la Escritura al respecto.

Movimiento de Fe y Prosperidad

Hoy las iglesias están siendo sacudidas por toda clase de

?

Este movimiento bien puede ser llamado “el padre” de las herejías modernas dentro del fundamentalismo cristiano. Sus énfasis son la fe y la prosperidad, aunque sería más correcto decir que promueve el poder de la fe para alcalizar la prosperidad, entendiendo ésta como prosperidad personal, física y económica. Sus inicios se remontan a mediados del s. XX y posiblemente más atrás, en el s. XIX, con las enseñanzas del metafísico Fineas P. Quimby (1802-1866).1 No obstante, fue en la primera mitad del siglo pasado, cuando comenzó a tomar forma con las campañas evangelísticas de William Kenyon (n. 1867), quien acuñó la frase, que después se volvería tan popular en el Movimiento de Fe y Prosperidad (desde ahora:

MFP), que dice: «lo que yo confieso, eso es lo que poseo».2 Kenyon enseñaba que el sufrimiento y la enfermedad se originan en una forma incorrecta de pensar, y su solución se obtiene mediante la confesión positiva 3 Consideraba también que el creyente era una encarnación divina, al nivel que lo fue Jesucristo.4

Otro personaje clave en el desarrollo de esta teología fue Norman Vincent Peale (1898-1993), famoso ministro evangélico de los E.U., que escribió muchos libros de motivación, y fue invitado a la toma de posesión de varios presidentes de su país. Sus libros fueron, y aún siguen

siendo, verdaderos éxitos editoriales, con títulos atractivos como: El poder del pensamiento tenaz, Puedes si crees que puedes, La imaginación tenaz, El tesoro del gozo y del entusiasmo, y El tesoro del valor y la confianza. Son evidentes las ideas que promueve el reverendo Peale:

pensamiento positivo, el poder de la fe, de la imaginación y de la autoconfianza. Pero la tesis que lo hizo más famoso fue la de “el poder de la oración”, la cual desarrolló en varios de sus libros. No obstante, cualquier cristiano con un conocimiento básico de las Escrituras, descubrirá que este era precisamente su punto más débil. Peale definía la oración en esos términos:

«Personalmente creo que rezar es enviar hacia afuera vibraciones de una persona a otra y a

Dios. Todo el universo está en vibración [

siempre, por medio de vibraciones. Cuando usted dice una oración por otra persona, emplea la

fuerza espiritual inherente al universo; traslada, por sí mismo, a la otra persona, una sensación

de amor, ayuda, apoyo [

través de las cuales Dios envía los buenos objetivos por los cuales se reza. Experimente con estos principios y conocerá sus asombrosos resultados».5

y con este proceso provoca vibraciones en todo el universo, a

Las reacciones entre los seres humanos se hacen,

]

]

Esta tesis está en abierta oposición a la enseñanza bíblica, pero antes de ver su contraste, mencionemos de paso que las técnicas de oración que Vincent Peale recomendaba no sólo son anti bíblicas, sino verdaderamente ridículas. Una de ellas consiste en ¡quedarse dormido

mientras se reza

su mayor parte. Si se deja caer una oración, en el momento de su máxima tranquilidad, ejercerá un poderoso efecto».6 Otra técnica le fue enseñada por el Dr. Laubach, y es la de “las oraciones relámpago”, consiste en «caminar por las calles y “dispararles” oraciones a la gente. Peale dice que es efectiva porque las personas ¡voltean y sonríen!, pues sienten esas

emanaciones de poder como “energía eléctrica” 7

Porque, según él, «es en el subconsciente donde nuestra vida se gobierna en

!

La Biblia enseña que la oración es un acto de comunión con Dios, mediante la fe en nuestro Señor Jesucristo; es una relación personal que establece un diálogo de confianza con Dios para llevarle todas nuestras peticiones y las de aquellos que nos rodean. No se trata de “buena vibra”, ni mucho menos de darle órdenes al Señor, sino un acercamiento humilde en el cual le alabamos y esperamos en él. La mejor refutación a la tesis de Norman Vincent Peale sobre la oración, es contrastarla con el “método” que nos enseñó Jesús: El Padre Nuestro

No obstante, dentro de las iglesias cristianas la influencia más grande ha venido de parte de dos famosos predicadores, quienes por sus nacionalidades han impactado tanto occidente como oriente; ellos son el norteamericano Kenneth Hagin, considerado el gran patriarca del MFP, y el coreano: Paul Yonggi Cho, pastor de la iglesia local más grande del mundo. Ambos se han dedicado a extender sus enseñanzas mediante seminarios y conferencias, así como a través de sus folletos y libros. Veamos algunas de sus tesis.

El Rev. Hagin se hizo famoso con su doctrina de “la autoridad del creyente” (título de uno de

sus libros), la cual se basa en la idea de que el cristiano tiene autoridad sobre toda clase de circunstancias, como la enfermedad y la pobreza, así como sobre seres espirituales, llámense:

ángeles, demonios, y, lo que es más atrevido, ¡hasta sobre el Señor Jesucristo

Si se piensa

!

que esto es una exageración, consideremos su propio testimonio de cómo Jesús le empezó a enseñar sobre la autoridad:

«En el año 1952 Cristo se me apareció en una visión. Durante la visión vi un espíritu malo ponerse entre mí y Jesús, metiendo una nube negra que quitó de mi vista a Jesús. Entonces el

intruso se puso a dar saltos y a gritar. Aunque Jesús mes estaba hablando, no le podía entender

a causa de este ruido. No podía entender el por qué Jesús se lo permitía. La gente suele

preguntarse por qué Dios deja al diablo seguir molestando. Y a mí me extrañaba que Jesús no

respondiese a ese diablo para que yo pudiese oír lo que El decía.

Como nada sucedía por fin le dije al espíritu: “Te mando, demonio sucio, que te calles en el

Nombre del Señor Jesucristo”. Cuando así hablé, el espíritu cayó al suelo, la nube desapareció

y pude ver a Jesús. El demonio actuaba como un perro castigado. Lloriqueaba y gemía, con la

cara volcada. Entonces le dije que se fuera y se fue. Luego Jesús me dijo: “Si no hubieses

hecho eso, yo no hubiera podido hacer nada”.

Yo dije: “Señor, no te oí bien”. Pero El dijo: “Dije que yo no podría haber hecho nada”. Quedé anonadado sin comprender por qué el Señor decía eso. Le dije que tendría que comprobármelo con la Palabra de Dios, y que pedía al menos tres citas como prueba. Sonriendo El me dijo que me daría cuatro [ ]»

Comentando una de esas citas, Ef 4:27, el Rev. Hagin dice: «no dé al diablo ningún lugar en Ud. Si da lugar al diablo, Jesús no puede hacer nada, porque Ud. tiene la autoridad y le ha dado su permiso al diablo. A menos que Ud. haga algo contra el diablo, Jesús no puede hacer nada».9 ¡Insólito! Puede verse que el principal problema con los promotores del MFP es que su interpretación de las Escrituras está determinada por sus supuestas “revelaciones”. Y eso no es todo, líneas más adelante el reverendo dice: «Jesús me dijo que no se hará nada más en cuanto al diablo hasta el día en que el ángel baje del cielo y ate a Satanás en el abismo para después ser echado en el lago de fuego. Pero hasta que el ángel lo encadene, el cielo no va a hacer nada más con el diablo».10 ¿Será por eso que el mundo está como está ?

Es evidente que la teología de Hagin pone como centro de atención no a Dios, sino al hombre. Este es el que tiene el poder, aun para permitir a Dios actuar. En otra parte Hagin enseña que

en última instancia depende de los creyentes la solución de los problemas en esta tierra, porque

Hagin pone todo su énfasis en la ascensión de Cristo, y en el

hecho de que su pueblo ha recibido toda autoridad de parte de Jesús. Esto significa que el cristiano está por encima de todas las circunstancias y que está llamado a ser exitoso en todas sus empresas. Estas son las razones por las que esta doctrina, que es común a todos los maestros del MFP, ha sido llamada por ciertos analistas como “teología de la gloria”. Porque habla mucho de un estado de exaltación del cristiano, pero nada de la humillación y de la cruz que implica el seguimiento a Cristo. De hecho, estos maestros no tienen ningún reparo en declarar su oposición al mensaje de la cruz. Hagin dice, y es increíble cuántas aberraciones se pueden encontrar en un pequeño librito:

¡Jesús ya no está más aquí

!11

«Estamos sentados a la diestra de la majestad en las alturas. Estamos sentados con El en lugares celestiales. Todas las cosas han sido puestas debajo de nuestros pies. El problema es que hay demasiada predicación acerca de la cruz. Muchos han creído que ahí es donde debían quedarse. Sin embargo, la cruz es en realidad un lugar de derrota. La resurrección es un lugar

de triunfo [

12

El Dr. Paul Yonggi Cho, quien recientemente cambió su nombre al de “David”, por “revelación divina”, se ha hecho famoso con su doctrina de “la cuarta dimensión”. Con esta expresión se refiere al mundo espiritual, el cual domina sobre las tres dimensiones de la materia, y que es el nivel en el que todo cristiano debe moverse. Doctrinas complementarias a ésta, y que permiten al creyente controlar la cuarta dimensión son las de la visualización, la incubación y la confesión positiva. Lo extraño de estas creencias ha llevado a algunos analistas a pensar que la teología del Dr. Cho es una mezcla de cristianismo, budismo, y pensamientos ocultistas de la Nueva Era.13

Su libro de mayor éxito es precisamente el que se titula La cuarta dimensión, y en él narra cómo aprendió esas formidables enseñanzas.14 Siendo muy joven él servía como pastor en un barrio muy pobre, su condición no era mejor ya que vivía en un pequeño cuarto sin muebles, y además tenía que caminar varios kilómetros para predicar el evangelio. Ante tales carencias el pastor Cho oró a Dios para que le concediera un escritorio, una silla y una bicicleta, pero los meses pasaron y no recibía nada. Un buen día el Señor le habló y le dijo que ya había escuchado sus oraciones, y ante la pregunta de Cho sobre dónde estaban entonces sus cosas, dice que Dios le contestó:

«Este es el problema contigo, y con casi todos mis hijos que me piden cosas. Ellos me ruegan, demandan cosas de mí, pero me piden en términos tan vagos que nunca les puedo responder. ¿No sabes tú que hay docenas de escritorios diferentes, y muchas clases de sillas, y muchas marcas de bicicletas? Tú me pediste vagamente “un escritorio, una silla y una bicicleta”. Nunca me pediste algo bien específico».15

Exhorto al lector a que contenga la risa, y no se atreva a creer que el joven Cho hablaba ¡con Santa Claus! Aunque lo cierto es que de este autor se puede esperar cualquier cosa, pues en

otra ocasión dijo que el Señor Jesucristo se le apareció ¡con traje de bombero

experiencia del escritorio, la silla y la bicicleta, el pastor Cho aprendió la doctrina de la

visualización, esto es, que uno debe imaginar claramente las cosas y pedírselas al Señor con lujo de detalles, pues si no, tal parece que Dios entra en confusión y no puede contestar.

!16 De aquella

La segunda cosa que aprendió el Dr. Cho fue la incubación de la fe. Esto significa que el cristiano debe creer que “por fe” ya tiene cada una de las cosas que ha pedido al Señor, aun

cuando todavía no las vea. Volviendo a su testimonio, él dice que antes de recibir las cosas que

había pedido a Dios, ¡se embarazó de ellas

«La otra noche me arrodillé aquí, y le pedí al Señor que me concediera la bicicleta, la silla y el escritorio, y por el poder del Espíritu Santo concebí esas tres cosas. Ellas están dentro de mí ahora, y están creciendo »17

!

Así se los explicó a unos jóvenes de su iglesia:

La tercera doctrina del pastor Cho para moverse en la cuarta dimensión es la confesión positiva, y aunque es una doctrina popularizada en América por autores como K. Hagin, K. Copeland y Charles Capps, parece que ninguno la ha llevado tan lejos como el Dr. Cho. Conocida también como el poder de las palabras, es en realidad una idea supersticiosa, pues

sostiene que lo que uno confiesa con su boca es lo que recibe, sea bueno o malo. Por ejemplo, si uno dice: «¡estoy enfermo!», pues se enferma; o si alguien exclama: «¡me muero de

Por eso el cristiano debe hacer a un lado

esas expresiones y confesar cosas positivas. Si estás enfermo, decir que “estás sano”; si estás

pobre, “que eres rico”; si hay problemas, “que no los tienes”, todo eso combinado con citas de versículos bíblicos que lo apoyen.

hambre!», o «¡me muero de la risa!», pronto morirá

Pero estas declaraciones son nada en comparación con el extraordinario poder que Cho les

adjudica a las palabras, según él, éstas, y estamos hablando de palabras humanas, pueden

incluso ¡crear al mismísimo Señor Jesucristo

usted puede producir, o poner en libertad, la presencia de Jesucristo».18 Y tal parece que para Cho esto no es presunción, sino una necesidad, pues él dice que Jesús no está ni en el cielo ni en la tierra, ¡sino que hay que reproducirlo en determinado lugar y forma! Así lo explica:

!

Él dice: «Por medio de ellas [las palabras]

«¿Cuál es su dirección? [de Jesús] no está arriba en el cielo. No está abajo en la tierra. Jesús

está en su Palabra [

comisión con mis 75 pastores ayudantes, les doy un mandamiento estricto: “Es responsabilidad

Cuando tengo reunión de

]

Jesús está limitado a lo que usted habla [

]

Procuramos crear la

presencia completa [

todopoderoso está limitado por sus labios y sus palabras. El depende enteramente de usted

cuando está predicando [

El Señor

de ustedes crear la presencia de Jesús dondequiera que vayan” [

]

]

Usted puede crear la presencia de Cristo sólo con su boca [

]

]

Sea osado. Reciba el don de la osadía y la intrepidez. Hable la

Palabra de Dios con firmeza, y produzca una presencia específica de Jesús».19

Hasta aquí con estas aberraciones, puede verse que la doctrina del Rev. Hagin y la del Dr. Cho se cuecen en la misma olla, pues ambos coinciden en que la actuación y aun la presencia de Jesús dependen del hombre. Y con esto ponen al descubierto cuál es la herejía más grande del MFP, el hecho de que su teología no es de ninguna manera Cristo-céntrica, sino antropocéntrica, porque ponen a Cristo al servicio del hombre y sus intereses, y no al revés.

Teología de la Prosperidad

Tomada del calcañar del Movimiento de Fe, nació la “teología de la prosperidad”, cuya acta de nacimiento registra sus inicios en la década de 1980, en los E.U.A. Esta es la razón por la que muchos analistas colocan ambas doctrinas bajo el mismo rubro, ya lo hemos dicho, como Movimiento de Fe y Prosperidad. No obstante, con el fin de distinguir más claramente la orientación de esta última, la veremos por separado.

Como su nombre lo indica, la teología de la prosperidad, que dicho sea de paso, para muchos analistas no alcanza la categoría de “teología” por sus múltiples aberraciones, enseña que Dios es rico y por lo tanto su iglesia ha de ser próspera en bienes materiales. Esta doctrina, desde luego, tiene antecedentes históricos, pues sabemos que en el pasado hubo iglesias que se

codearon con las cúpulas del poder social y gozaron de enormes privilegios. Pero entonces se trataba de una doctrina manejada sólo por los jerarcas eclesiásticos y para su propia conveniencia. Lo diferente de esta nueva “teología” es que hoy se ofrece al alcance de todos los creyentes, y, como sus propagadores lo enseñan, de acuerdo “al tamaño de su fe”.

Su proclama es que ser cristiano equivale a es ser rico, por lo cual no se concibe un cristiano pobre. Incluso Robert Tilton, uno de los promotores de esta doctrina, llegó a decir que «ser pobre es un pecado». Pero, como veremos, esta teología no sólo es un insulto a la sencillez de muchos cristianos, sino que además ha llevado a deformar las doctrinas principales del cristianismo, como son las que tienen que ver con Dios, Jesucristo y la vida cristiana.

Hace unos años apareció un sugestivo libro que expresa la manera en que los promotores de la prosperidad conciben al ser supremo, su título: Dios es mi agente de bolsa2] Éste fue escrito por un monje católico que asegura haber descubierto el secreto para la riqueza, el cual no es otro que recurrir a un Dios rico. Aunque no es material evangélico, citamos algunas partes de este libro porque ilustran, como ningún otro, las principales imágenes de este “dios” materialista, así como los intereses que mueven a sus adoradores. Las siguientes son algunas “oraciones” que se ofrecen al lector:

Plegaria del viajero con problemas:

¡Oh, Señor! Agente de viajes supremo, que guiaste a Moisés por el mar Rojo y encontraste para María y José un sitio donde dormir en Nochebuena, cuando no tenían hecha ninguna reserva. Concédeme la gracia de poder entrar en el reino celestial de los asientos de primera clase, donde el servicio de bar a bordo es gratuito y las azafatas responden al botón de llamada.22

Plegaria del vendedor mentiroso:

Dios todopoderoso, jefe de ventas del universo, maestro de la persuasión y de las presentaciones, concédeme que sea capaz de superar mi propio cupo de ventas, y que la verdad no impida a mi lengua desempeñar la labor que le ha sido encomendada. Concédeme también que el cliente no se entere del estado de mis existencias hasta haber obtenido el número de su tarjeta de crédito, para que cuando se cierre la venta mi copa y la Tuya rebosen de un vino tan fresco, intenso y preciado como el que Tú, en Tu infinita generosidad, serviste aquel día en Caná de Galilea 23

Plegaria de la riqueza apacible:

¡Oh, Señor! dador supremo de recompensas y bonificaciones, cuyo paquete de incentivos condujo a tu pueblo a través del desierto, concédeme que cuando ordenes que sobre mí caiga una lluvia de dinero, tenga la fortaleza suficiente para agarrarlo al vuelo, la serenidad para aceptarlo sin sentimientos de culpa, y la sabiduría para reconocer que se trata de la forma que tienes de expresar Tu gratitud.24

Desde luego que pecaríamos de ingenuos si nos tomamos muy en serio estas “plegarias”, no obstante, hemos de notar que reflejan la tonalidad de los libros que hoy gozan de mayor venta en las librerías y que influyen grandemente en la gente.

Pero si éstos nos parecen chistes de mal gusto, ¿qué pensar de las declaraciones, ahora sí, de líderes evangélicos que predican a un Dios parecido al genio de la lámpara maravillosa, que está dispuesto a cumplir los deseos más caros de sus hijos? A.A. Alien, uno de los precursores del movimiento de prosperidad, aseguraba: «Puedo mandarle a Dios que cambie los billetes de un dólar por billetes de 20».25 Y recientemente, en esa misma línea, el Sr. Javier Gómez Rubio, director de uno de los centros de Amistad Cristiana en México, arengaba a sus feligreses diciendo: «¿sabían ustedes que el poder de Dios es para hacer dinero?»26

Esta doctrina ha sido asimismo una pedrada en el rostro del Jesús de los evangelios, deformando tanto su imagen que resulta difícil reconocerlo. Los promotores de la prosperidad ven a Jesús como todo un ejecutivo, y a sus discípulos como su equipo de avanzada. Por ejemplo, la motivadora profesional Laurie Beth Jones, de trasfondo evangélico, publicó su libro: Jesús CEO, cuyo título lo dice todo, pues se refiere a Jesús como “Director Ejecutivo Empresarial” (Chief Excecutive Officer).27 Desde luego, bajo esta nueva idea, y para sus propósitos, la imagen del humilde carpintero de Nazaret les estorba, y hasta les resulta repugnante, a los predicadores de la prosperidad. Por eso el evangelista John Avanzini, durante una predicación, estalló diciendo:

«Yo no sé de dónde salen estas estúpidas tradiciones, pero una de las más estúpidas de todas es decir que Jesús y sus discípulos fueron pobres. No existe una Biblia en la que pueda probarse eso».

Pero cualquier creyente honesto y medianamente instruido, conoce esa Biblia que el Sr. Avanzini desconoce, y sabe además dónde están los pasajes que nos presentan a Jesús viviendo en austeridad. Uno de ellos es el de Lucas 9:57-58, donde Jesús le dice a un hombre que le quería seguir, que él mismo no tenía ni donde recostar su cabeza. El Sr. Avanzini tiene una explicación para este pasaje, con lo cual nos deja ver que entonces sí conoce “esa Biblia”, sólo que la interpreta diferente. Su respuesta es sumamente cómica, él explica que este pasaje no enseña que Jesús fuera pobre, sino que se refiere ¡a una campaña evangelística que Jesús iba a llevar a cabo en Samaria, pero como su “equipo de avanzada”, o sea sus apóstoles, no hicieron los preparativos suficientes, todos los hoteles en Samaria estaban llenos, y no había donde Jesús se quedara a dormir esa noche, motivo por el cual se tuvo que cancelar la campaña !

Pero esta cristología aberrante hace que también sea deformada la práctica de la vida cristiana, la cual se basa en el deseo de todo creyente de vivir la vida de Cristo. Si Jesús fue rico, pues entonces los seguidores de este Jesús querrán ser igual a él. De hecho, los teólogos de la prosperidad aseguran que ellos ahora gozan de toda clase de lujos como resultado de su “caminar en Cristo”. Como prueba están estas palabras del evangelista Frederic Price (obsérvese, como dato curioso, que su apellido significa “precio”):

«Estoy tratando de quitar de ustedes la enfermiza tendencia a pensar que Jesús y sus discípulos

La Biblia dice que él nos dejó ejemplo para que nosotros anduviéramos en sus

pasos. Esta es la razón por la que yo manejo un Rolls Royce. Yo estoy siguiendo los pasos de

Jesús».30

eran pobres [

]

Y frente a aquellos que lo critican, el “Sr. Precio” responde:

«Usted puede hablar de mí todo lo que usted quiera mientras yo manejo mi “Rolls Royce” el cual está completamente pagado y con el recibo que así lo acredita. Diga lo que le dé la gana. Bocón, lo que le dé la gana. No me molesta en lo más mínimo. A mí no me importa. Es mucho más fácil ser perseguido cuando yo estoy manejando mi carro de lujo con el recibo de “pagado” que cuando estoy montado en un carro y le debo hasta mi alma a la compañía de

fínanciamiento».31

Pero como todo en esta vida tiene un precio, y en el caso de la teología de la prosperidad no es la excepción, el gozar de las riquezas del cielo implica que debemos primero invertir o “sembrar” en el reino de los cielos. Los evangelistas de la riqueza interpretan esto como el deber de todo cristiano de contribuir con su dinero al sostenimiento de estos “ministerios”. Su explicación pretende respaldarse en la enseñanza bíblica de que lo que uno siembra es lo que recoge, aunque su interpretación dista mucho de hacer justicia a los textos de la Escritura, y sus ejemplos son verdaderamente simplistas. El Hno. Víctor Richards, director de la iglesia Vino Nuevo, de Cd. Juárez, dice:

«Cuando el campesino siembra una semilla de maíz, él sabe que en unas semanas o en unos meses va a tener una cosecha de maíz. No es malo esperar la cosecha, ¿verdad? Tampoco es malo esperar una “cosecha” de dinero cuando uno siembra dinero. En realidad es una tontería no esperarla, es falta de fe, es incredulidad »

Como es de suponerse, este tipo de enseñanzas lleva a muchos creyentes a fuertes sentimientos de culpa, quienes al ver que sus finanzas no se incrementan, piensan, como se los enseñan sus pastores, que no dan “generosamente” o ¡que les falta fe! Pero, por otro lado, también a ser víctimas del abuso más descarado de parte de algunos de sus líderes, como en una congregación en el Estado de México, en la que el pastor exhortó a sus feligreses no sólo a

ofrendar dinero, sino también ¡relojes, anillos y toda clase de objetos de valor

! 33

Por razones de espacio, y en interés de seguir viendo otras doctrinas, no podemos seguir

extendiéndonos en esta doctrina. Baste apuntar brevemente un par de cosas. Primera, que, como cierto autor comenta, la teología de la prosperidad es de una gran pobreza teológica, porque no se basa en una interpretación seria de las Sagradas Escrituras.34 Segunda, que tan clara como la luz del sol, es la enseñanza bíblica de que la prioridad de Dios es la salvación de los hombres y no su enriquecimiento material. Cierto es que mientras estemos en este mundo requerimos de cosas materiales para nuestro subsistir, pero la Biblia dice que busquemos primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás nos será añadido (Mt 6:33). El problema es que muchos cristianos buscan primero las “añadiduras” y después el reino de justicia. La Biblia también nos enseña que invertir en el reino de Dios no es darles nuestro dinero a esos predicadores que lo exigen desde los púlpitos, y ahora también en cultos por radio y T.V., sino compartirlo con los necesitados, sabiendo que «a Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar» (Pv 19:17). Desde luego, no vamos a ayudar a alguien, con el interés egoísta de que Dios nos lo devuelva multiplicado, sino simple

y sencillamente por la satisfacción de poder contribuir a la alegría del necesitado, y también a la de Dios, pues Jesús dijo: «por cuanto lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, a mí lo

hicisteis» (Mt 25:3 l).

La guerra espiritual

Dado que esta doctrina la conocí de cerca, la comentaré junto con mi propio testimonio. A finales de los 80’s se comenzó a predicar en muchas iglesias evangélicas la “guerra espiritual”. Era en extremo fascinante oír que uno como cristiano tenía acceso al mundo espiritual y el poder de pelear contra los demonios que dominan en ciertas personas, objetos y lugares. Cualquier otro aspecto de la vida cristiana pasaba a segundo término, frente a esto que parecía una prioridad. Prueba de ello era que aun dentro de las iglesias había muchos creyentes que estaban siendo víctimas de las fuerzas del mal. Así comenzó mi aprendizaje en el “ministerio de liberación”, me creí enormemente privilegiado al tener como maestro a un experimentado “guerrero espiritual”, que es como se hacen llamar los ardientes promotores de esta doctrina. Muchas cosas verían en los siguientes años, y no puedo negar que algunas fueron verdaderamente impresionantes y parecían no tener una explicación natural. No obstante, fueron principalmente dos cosas las que me desanimaron de continuar en esta escuela de pensamiento.

Después de algún tiempo de militar en esta doctrina, me di cuenta de que los líderes que la propagan carecen de un conocimiento completo de Biblia y las doctrinas cristianas, razón por la cual su hermenéutica es sumamente limitada y tendenciosa. No desconozco los gruesos volúmenes de guerra espiritual que han aparecido en los últimos años en las librerías, pero creo que no pasan la prueba de una sana hermenéutica.35 Eso no significa, y lo aclaro desde el principio, que por ello deba ponerse en tela de duda la capacidad de estos ministros en otras áreas del servicio cristiano, en las cuales muchos de ellos son sumamente competentes. Ofrezco, sin embargo, un ejemplo de la forma en que se interpretan las Escrituras cuando de defender la “guerra espiritual” se trata.

El texto de 1ª Juan 4:1-3 es considerado por muchos guerreros espirituales como “la prueba de fuego” para saber si una persona está completamente liberada o no de una posesión demoníaca. Veamos qué dice:

«Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo».

Mi maestro en las artes de la guerra espiritual me enseñó la forma de aplicar esta prueba a los

endemoniados: Para saber que la persona por la que has orado está completamente liberada necesitas preguntarle si Jesucristo ha venido en carne; si dice que no, entonces es el demonio quien habla, porque ellos no pueden reconocer esta gran verdad; pero si la voz lo acepta,

entonces es el espíritu de la persona que ya ha sido liberada. Siguiendo estas instrucciones, en

mi primera experiencia de dirigir yo solo un exorcismo, pregunté a la víctima: «¿Confiesas

que Jesucristo ha venido en carne?» A lo cual una voz infernal me contestó: «¡Sííí

!» Así que

salí sumamente asustado y desconcertado de esa sesión. Fui con mi pastor y le dije que “la prueba” había fallado, contándole todo. Él me dijo que la prueba era correcta pero que yo no la había sabido aplicar. Me explicó que yo no debía preguntarle a la persona de modo que sólo pudiera contestar “sí” o “no”; sino que debía exigirle que dijera con sus propias palabras que

«Jesucristo había venido en carne». Así lo hice la siguiente ocasión, y la prueba falló, pues una voz que parecía venir de lo más profundo del averno contestó: «¡Sí, Jesucristo ha venido en

carne

Y era evidente, por las manifestaciones, que la persona no había sido liberada. Fui

de vuelta con mi pastor y él insistió en que había algo que yo no estaba haciendo bien.

Desistí de esos intentos y me dediqué mejor a estudiar las Escrituras y la teología cristiana. Cuál no sería mi sorpresa cuando al paso del tiempo, y conforme avancé en mis estudios, descubrí lo que realmente estaba tratando el apóstol Juan en su Carta. Sus palabras no eran ninguna clase de fórmula para expulsar demonios, sino una advertencia a los cristianos del primer siglo a apartarse de la secta de los gnósticos. Entre otras cosas, éstos enseñaban que el cuerpo, o la carne, es mala por naturaleza, de modo que ellos creían que el Cristo nunca pudo haberse “encamado”, es decir, haber habitado un cuerpo humano. Aún después de los tiempos apostólicos esta doctrina perduró y llegó a conocérsele con el nombre de docetismo. Bajo este término puede buscársele en cualquier diccionario de religión o historia de la iglesia, y corroborarse lo que aquí se expresa.36

La segunda cosa que descubrí mientras militaba en la guerra espiritual, fue que muchas creencias son imaginarias, pues no tienen fundamento en la realidad y se cae fácilmente en la superstición y el fanatismo. Cualquier cristiano que esté en una iglesia donde existe el “ministerio de liberación” sabe de primera fuente que estos guerreros espirituales ven

demonios en todas partes, ¡hasta en la sopa

En este ambiente escuché las cosas más extrañas

que alguien se pueda imaginar; desde hermanos que reprenden demonios de dolor de cabeza,

de dolor de estómago, y ¡hasta de chicle, el cual iba mascando un jovencito que entró a una

iglesia

Yo mismo fui víctima de estos abusos, pues en una ocasión llegaron mis propios

hermanos “caza fantasmas” a mi casa, mientras yo no estaba, y se llevaron el muñeco preferido de mi infancia, ¡un pinocho!, porque según un hermano, el monigote se le quedaba viendo

feo

!

!

aunque yo más bien creo que tal vez pensaron que tenía “el demonio de la mentira

”.

Siguiendo con esto de los objetos poseídos, muchos creyentes saben que hace algunos años ciertos predicadores enseñaban que la televisión era del diablo. El hermano Yiye Ávila, por ejemplo, famoso evangelista puertorriqueño, gustaba de juntar todos los televisores de sus feligreses en su iglesia, y agarrarlos a batazos (a los aparatos, claro), como en los buenos tiempos en que jugaba béisbol. Lo irónico es que con el tiempo el hermano Yiye cambió de opinión, pues su propia Fundación evangelística después compró un canal de televisión desde

(lo que no sabemos es si reembolsó

donde comenzó a transmitir sus mensajes evangelísticos

a sus feligreses el costo de los televisores que les destruyó). Más reciente, en muchas iglesias

empezó a circular el rumor de que el refresco Coca-Cola ¡es del diablo

porque, según se

decía, han llegado a hacerse sacrificios humanos para su elaboración. Inmediatamente, en muchas iglesias el refresco se retiró de su circulación; yo conocí un templo en el cual se

cambió por Pascual-Boing

!,

Muchos cristianos sinceros y bien intencionados, han caído asimismo en el error de invocar toda clase de “armas espirituales” para combatir las fuerzas del mal, así como emplear objetos que supuestamente canalizan o conducen el poder de Dios. La guerrera espiritual Ana Méndez cuenta en su libro Las potencias de los cielos serán conmovidas, que en una ocasión visitó Cartago, Costa Rica, y subió con varios hermanos a lo alto de un volcán para guerrear y tomar posesión de la ciudad. La dirección la tomó ella, quien con otras dos hermanas empuñaron ¡espadas de plástico para hacerle la guerra a Satanás! Ana asegura que la comitiva inicialmente llevaba sólo dos espadas, y que la que ella usó apareció milagrosamente minutos antes en el carro. El caso es que, según ella, Dios le reveló que el objeto que tenía en sus manos era nada menos que ¡la espada del rey de Babilonia! Ella cuenta así su experiencia:

«Mientras lo decretábamos llenos del Espíritu y a voz en cuello, yo levanté la espada que tenía en la mano, y una unción poderosísima cayó sobre mí. Sentí que lo que tenía en las manos no era un arma de plástico, sino que verídicamente Dios estaba poniendo en mis manos un arma sobrenatural, un arma profética que él me había forjado especialmente para destruir al príncipe de Egipto [según Ana, este era el demonio que gobernaba esa ciudad]. Mientras profetizaba agitaba la espada con la absoluta convicción que estaba haciendo un daño profundo

con esa arma y que su aparentemente inexistente filo era más cortante que una navaja de afeitar

y estaba causando destrozos en el mundo espiritual [

la gente se reiría seguramente de vemos

blandirías pero de algo estoy segura: Satanás no se estaba riendo sino que temblaba de terror al ver el arma real que se escondía tras el plástico. Tenía en mis manos UNA ESPADA SOBRE- NATURAL, “LA ESPADA DEL REY DE BABILONIA”».37

]

Desde luego, Ana Méndez tiene cuidado de advertir a sus lectores que los objetos en sí mismo no tienen poder alguno, pero sí sirven como “extensores de fe”. Por eso no tiene reparo en recomendar en otras partes de su manual el uso de aceite, vino, piedras y sal, entre otras cosas, para conquistar espiritualmente territorios antes consagrados al mal. Varias armas mencionadas en la Biblia pueden ser también invocadas como armas espirituales, he aquí algunas: martillos, escudos, carros de fuego, cuernos y uñas, látigos, caballos atropelladores, espadas, garfios y hasta escobas de destrucción

¿Qué se predica en nuestras iglesias el día de hoy

resultan más atractivas y emocionantes que las que tienen que ver con el arrepentimiento, la santidad, el perdón, la justicia, etc. Sí, puede que sean más atractivas, pero no por ello correctas, y ni siquiera buenas para la salud espiritual de los creyentes. Jesús dijo que el árbol por sus frutos se conoce, y si algo es de Dios, pues se espera que produzca los frutos del Espíritu de Dios, la Biblia nos menciona los principales: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gál. 5:22-23). Y hemos de reconocer que muchas personas que están metidas en la llamada “guerra espiritual” no reflejan esto en sus propias vidas. Desde luego, no podemos ni queremos generalizar, hay muchas personas que

creen cosas de tal doctrina, pero dan buen testimonio cristiano.

Para muchos cristianos estas doctrinas

?

Es necesario aclarar que no estoy promoviendo el escepticismo, y después de haber estado en el fanatismo de lo demoniaco, no creo que la solución sea ahora caer en el materialismo. Comparto la opinión del escritor C.S. Lewis, de que: «hay dos errores iguales y opuestos en

los que la gente puede caer en cuanto a los demonios. Uno es no creer en su existencia. El otro es creer en ellos, y sentir un interés enfermizo por ellos. A los demonios les complacen ambos errores, y aclaman al mago o al materialista con igual complacencia».40 Sugiero varias cosas para reflexionar, las cuales nos pueden ayudar a asumir una posición bíblica y equilibrada con respecto a las batallas espirituales que libran los cristianos:

Ciertamente la Biblia dice que «no tenemos lucha contra sangre y carne, sino [

huestes espirituales de maldad» (Ef 6:12). Esto significa que cuando ciertos individuos son

hostiles contra nosotros, no tenemos porque verlos como nuestros enemigos, sino comprender que detrás de ellos operan espíritus de iniquidad.

contra

]

Tales espíritus de maldad se mueven principalmente en los incrédulos o “hijos de desobediencia” (Ef 2:2), pero también pueden usar a los creyentes débiles para estorbar los planes de Dios (véase el caso de Pedro, siendo usado por el diablo para impedir a Jesús ir a la cruz, Mt 16:21-23). Pero esto no significa que tales personas, incrédulas o creyentes, estén “endemoniadas”, sino que simplemente sin darse cuenta son usadas por el diablo para oponerse a los hijos de Dios.

Las armas para combatir las fuerzas del mal no son objetos, como espadas de hule o piedras, ni tampoco invocaciones de uñas, garfios o “escobas espirituales”, lo cual raya en la hechicería, sino recursos como la Palabra de Dios, la fe, la justicia, la paz y la oración (Ef 6:13-18). Esto significa que por un lado, en el ámbito espiritual, nos sometemos a Dios, para ahuyentar al diablo (Sg 4:7); y por otro, en el natural, respondemos a nuestros adversarios físicos, o sea las personas que nos atacan, no con armas carnales, como podrían ser el odio, la venganza o la violencia, sino con las armas espirituales (mencionadas en Efesios), las cuales resultan «poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas» (2 Co 10:3-5).

Los diablos no se esconden en fetiches, objetos, muñecos o estatuas, la Biblia dice que éstos tienen bocas y no hablan, ojos y no ven, orejas y no oyen (Sal 115:3-8). Los espíritus de maldad tampoco habitan en casas, monumentos o recintos especiales; ni mucho menos en

lugares naturales y despoblados como montañas, ríos o lagunas. ¿Para qué

sólo se manifiestan a través de personas, y, ya lo vimos, principalmente en los hijos de desobediencia. Estos sí .pueden llegar a estar verdaderamente endemoniados o poseídos. ¿Quién podría dudar que legiones de demonios obran en hombres perversos, como los dictadores que cometen genocidios, los secuestradores que torturan y matan a sus víctimas, o los violadores que desgracian las vidas de niños y mujeres ?

Según la Biblia

?

El propósito del diablo no es jalarle los pies a nadie, ni moverle las cortinas, ni apagarle la tele, todas estas cosas son producto de la imaginación o simples fenómenos físicos que pueden tener explicaciones naturales. Jesús dijo que «el ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir»; el propósito del diablo es destruir a los seres humanos, pero Jesús agregó: «yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Jn 10:10).

El mundo no está dividido entre dos poderes o seres de igual magnitud que luchan entre sí, como serían Dios y el diablo. Muchos cristianos ven así las cosas, pero esta doctrina no es

bíblica sino pagana y se llama: dualismo. La Biblia enseña que Dios es el Creador y está por encima de todas las cosas, el diablo es una criatura más y no representa ninguna competencia o amenaza para Dios. Dean Sherman, autor de guerra espiritual, dice en su manual: «Esta es una perspectiva impía del mundo que sitúa a Dios y a Satanás como oponentes a semejanza de

algún ying y yang oriental. No son contrapartes iguales. Sólo Dios es Dios [

] La perspectiva

cristiana del universo describe a un incomparable Ser supremo. El concepto de dos seres que gobiernan sobre dos reinos iguales pero opuestos, con la victoria que cambia de un lado a otro, es lo que enseña el hinduismo, así como otras religiones orientales».41

La Biblia dice que Dios ya venció al diablo por medio de nuestro Señor Jesucristo. Todos los hombres estábamos bajo el poder del pecado, y condenados a la muerte eterna, pero entonces Dios, en la persona de Jesucristo, hizo un gran intercambio: tomó los pecados de todos los seres humanos y los llevó sobre su cuerpo en la cruz, y a cambio él nos otorgó, a todos sin excepción, el perdón y la salvación. Este beneficio lo hacemos nuestro mediante la fe, no en nuestras obras, porque no somos capaces de cumplir con todas demandas de la ley divina, sino creyendo en lo que Dios hizo ya por nosotros en Cristo. Esta obra divina ha vencido el poder del maligno en nosotros, porque ahora somos hijos de Dios (véase: Ef 2:4-10; Jn 3:16; 5:24; 8:36; Col 2:13-15; Hb 2:14; 1Jn 5:4-5).

La confianza en Dios y su poder hace que dejemos de temerle de una vez por todas a las

fuerzas del mal. Esto significa que no nos amedrentamos ante sus ataques o manifestaciones, y que donde sea y como sea que se manifiesten creemos que de Dios es la victoria. Sí podemos,

y creo que es nuestro deber como ministros, ayudar a personas con necesidad de liberación

espiritual. Dios nos guiará para saber cómo ayudarlas, haciendo buen uso de su Santa Palabra.

Pero no es nuestro papel andar a la caza de demonios, ni queremos tener la presunción de que podemos “invocar y soltar ángeles”, “atar demonios y mandarlos a lugares secos” y otras cosas más, todas las cuales escapan de nuestro conocimiento y alcance. Porque aun en los casos de Job y Daniel, que muchos creyentes citan, vemos que ellos no sabían nada de las luchas espirituales que se estaban librando a su alrededor; sino que simplemente continuaban viviendo en fidelidad y obediencia a Dios, que es quien se encargaba de sus luchas y de darles

la victoria (Sg 4:7).

El Avivamiento de la Risa Santa

Un nuevo movimiento que ha causado gran sensación en muchas iglesias es el de “la risa y la borrachera santas”. En congregaciones neo-pentecostales y carismáticas se considera esto como una manifestación del Espíritu Santo. Consiste en que durante los cultos, sobre todo en los momentos de mayor fervor cierta personas, que en principio son pocas y después muchas, comienzan a reírse y carcajearse fuertemente, lo cual suele ser acompañado de otras extrañas manifestaciones como son gritos, rugidos de animales, temblorinas en todo el cuerpo, “caerse en el espíritu” (desvanecerse sin perder la conciencia), revolcarse en el piso y ¡hasta exhalación de aliento alcohólico! En la mayoría de ocasiones estas manifestaciones son inducidas por los predicadores al tocar a las personas u orar por ellas, pero hay también casos en que suceden independientemente de su ministración, al grado de que a veces surgen en

medio

continuación.42

del

sermón,

ahogando

las

palabras

del

predicador

y

haciendo

imposible

su

La mayoría de analistas de este fenómeno ubican su origen en el ministerio del evangelista Rodney Howard-Browne a principio de los años 90’s, aunque por diversos testimonios, que veremos más adelante, parece que surgió simultáneamente en varios lugares. Comencemos por

conocer la experiencia del evangelista mencionado, quien se autoproclama “El cantinero del Espíritu Santo”, y asegura que él simplemente se limita a servir el vino nuevo e invitar a otros

a beberlo…”.43

Rodney Eloward-Browne nació en 1961 en Sudáfrica, aunque él es de origen anglo-sajón. Según cuenta, su primera experiencia sucedió en 1979, siendo todavía muy joven, cuando

cierto día que se encontraba en profunda oración se atrevió a desafiar a Dios con estas

Dice que

palabras: «¡O bajas aquí y me tocas, o yo subo allá y te tocó a ti

inmediatamente sintió que su cuerpo se quemaba, comenzó a reírse incontrolablemente y luego

a llorar y hablar en lenguas.45

!»44

Tal experiencia, sin embargo, la guardó durante varios años. En 1987 emigró con su familia a los E.U. y comenzó su ministerio de evangelista, el cual al principio no fue muy exitoso. Un par de años después comenzaron las extrañas manifestaciones, aunque al parecer Howard- Browne no las entendía, pues él mismo cuenta que mientras estaba predicando en una iglesia sintió una gran pesadez sobre el lugar, muchas personas empezaron a caer de sus asientos,

otras a reír y otras a llorar. El ruido era tan alto que él tuvo que interrumpir su sermón y decirle

a Dios: «Señor, estás arruinando mi reunión», a lo cual, dice que Dios le contestó: «Por el modo en que tus reuniones han sido últimamente, merecen ser arruinadas. Yo me moveré de aquí en adelante si tú me dejas moverme».46

En los siguientes años Howard-Browne vio crecer su fama y formó su propia asociación evangelística. Pero no fue sino hasta 1993 cuando alcanzó la cúspide al provocar una gran explosión carismática; esto sucedió durante su campaña en la iglesia “La Casa del Carpintero”, en Lakeland, Florida. Allí hubo manifestaciones de todo tipo, de las cuales la más extraordinaria fue “la risa santa”, la cual, para muchos, fue el sello de distinción de este avivamiento. Muchas personas viajaron desde diferentes lugares, como África, Gran Bretaña y Argentina para ver lo que sucedía ahí.47

Esto trajo como resultado que de los E.U. el “avivamiento de la risa” pasara a muchas iglesias en diferentes países. Una de las que mayor éxito ha logrado con este movimiento es la iglesia La Viña, en Toronto, Canadá, a tal grado que líneas aéreas y hoteles de la zona ofrecen

Este fenómeno ha

llamado la atención de los medios de comunicación, y en muchas partes se oye hablar de él como “la bendición de Toronto”, expresión que ha venido a ser sinónima con la de “avivamiento de la risa”.

descuentos ¡a todos aquellos que acudan a las reuniones de la iglesia

!

También en México, a principios de los 90’s, varias congregaciones de corte carismático comenzaron a experimentar las manifestaciones de la “borrachera santa”. No se sabe con

exactitud si hubo una conexión entre los ministerios de Howard-Brown o de los pastores de la Viña y los líderes mexicanos. Lo cierto es que algunos de éstos últimos testifican haber recibido tales manifestaciones directamente del cielo. Por ejemplo el evangelista Femando Sosa, ex-campeón del ciclismo mexicano y fundador del ministerio Alcance Internacional, así lo expresa en su libro La manifestación de Su presencia. En él testifica numerosas señales y milagros durante su ministerio, de las cuales no resulta difícil saber cuál ha sido la más extraordinaria. Este es uno de sus testimonios:

«En una ocasión me invitaron a la casa de un matrimonio que iba a festejar sus 25 años de

Al finalizar el acto y orar por ellos les

pregunté si habían traído alguna bebida para que todos festejáramos con ellos. Me

respondieron que sólo tenían coca-colas. Les pregunté si querían que celebráramos sus 25 años con la bebida del Espíritu Santo. Los dos dijeron: ¡Claro que sí, nos gustaría muchísimo! En ese momento, de repente, el Espíritu Santo cayó sobre todas las parejas, como en Hechos 10:44. Todos se emborracharon con el vino nuevo del Espíritu Santo. Fue una de las fiestas

Los meseros,

más explosivas a las que yo he asistido. La mayoría eran profesionistas [

casados. Había alrededor de 25 a 30 parejas [

]

]

sorprendidos, miraban los vasos de coca-cola preguntándose: “¿Dónde tendrán escondidas las botellas?” Un licenciado, junto con su esposa, trató de irse, los dos por la calle, tambaleándose

de un lado a otro; arrancaron su auto sólo para parar más adelante y esperar a recuperarse».

El pastor Sosa asegura, al igual que todos los promotores de este “avivamiento”, que la manifestación del Espíritu en esas formas tan extrañas trae, sin embargo, liberación y edificación a las vidas de los creyentes. No obstante, creo que no todas las personas que acuden a ese tipo de reuniones piensan lo mismo. Cierto caballero cristiano, al que señalaremos simplemente como el “Sr. A”, para proteger su identidad, fue un colaborador muy

cercano de Femando Sosa. Según su propio testimonio, al principio él se sentía muy a gusto en este tipo de cultos carismáticos, pues era realmente divertido. Pero poco a poco su ánimo fue decayendo y esas extrañas manifestaciones comenzaron a ser un tropiezo para él. El Sr A. colaboraba como edecán durante los cultos, y a él le tocaba estar hasta adelante cuando el pastor Sosa oraba por la gente. Dice que empezó a notar que la mayoría de las personas que

El caso es que cada vez

pasaban para que el pastor “les impusiera las manos” eran mujeres

que eran “tocadas por el espíritu” caían al suelo y muchas que llevaban falda ¡levantaban las

piernas y enseñaban todo

lado, pero veía lo mismo, luego para otro, y lo mismo

Como es de suponerse, llegó el

El Sr. A. procuraba evitar tales impresiones y volteaba para otro

!

momento en que todo eso comenzó a afectarle. «Yo no voy a la iglesia a ver eso», dijo, «si así

Y así, llegó el día en que tuvo que decir

fuera, mejor me voy a un antro o a un table dance

adiós a esa congregación, y buscar otra en donde fuera verdaderamente edificado.50

HACIA UN MENSAJE AUTENTICAMENTE EVANGÉLICO

»

Es evidente que ante esta clase de

espectáculos la gente no sale edificada de esos lugares, sino simplemente emocionada, y en el peor de los casos, decepcionada. Pero su vida espiritual sigue vacía, y cual si se tratara de una adicción para sentirse mejor, las personas seguirán acudiendo a esos cultos para olvidarse, aunque sea por un momento, de su lamentable condición de pecadores, la cual no es afectada

¿En qué se han convertido muchas iglesias hoy en día

?

en lo más mínimo, porque en sus iglesias no escuchan una sola palabra del verdadero evangelio de Jesucristo.

Ante este pandemónium de falsas doctrinas, las iglesias históricas y algunos grupos evangélicos de reciente formación han reaccionado haciendo un llamado moralista y legalista a guardar el orden. No se puede negar que la intención es buena, no obstante, si el procedimiento sólo se limita a eso no constituye una solución esperanzadora para nadie. Pues se saca a los creyentes del emocionalismo, para introducirlos ahora en el legalismo. Existen, incluso, algunos predicadores y congregaciones de orientación abiertamente judaizante que están exhortando a los cristianos al cumplimiento de todas las exigencias vetero-testamentarias. Esto es tan desastroso como el carismatismo que hemos denunciado, porque hacen que el cristiano deje de vivir por la fe, y vuelva a querer ganarse el cielo mediante el cumplimiento de obras. Es por eso que se hace necesario el comprender cabalmente el contenido del mensaje evangélico, para predicarlo de tal forma que los oyentes sean verdaderamente bendecidos.

Una de las grandes aportaciones del padre de la Reforma, el Dr. Martín Lutero, fue la de descubrir las dos grandes doctrinas expuestas en las Escrituras, en las cuales se contiene y se expresa adecuadamente todo el mensaje de Dios para el hombre, éstas dos doctrinas son la Ley y el Evangelio. De tal importancia es esto, que Lutero dijo que él llamaría “doctor en Sagrada Escritura” a aquél que llegase a distinguir y aplicar adecuadamente estas dos doctrinas. Ellas corren a lo largo de toda la Escritura, y tienen distintos sentidos y aplicaciones.

Mencionemos las más importantes:

Ley y Evangelio son diferentes en cuanto a su contenido. La Ley expresa lo que el hombre debe hacer, el Evangelio lo que Dios hace. En el Evangelio de Juan 1:17, leemos: «Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo». En la ley mosaica se expresa todo lo que el hombre debe hacer; en el Evangelio lo que Jesucristo ya ha hecho por nosotros.

Estas doctrinas son también diferentes en cuanto a sus promesas. La Ley contiene numerosas amenazas contra los que no la obedecen, y sus promesas están condicionadas a su estricto cumplimiento (Deu 27 y 28); el Evangelio, en cambio, sólo tiene promesas de gracia y salvación de parte de Dios para todos los que creen en él (Me 16:15-16).

Ley y Evangelio también se distinguen en cuanto a las personas a las cuales han de ser predicadas. Sobre esta diferencia, el teólogo C.F.W. Walther expresa: «la Ley ha de predicarse a los pecadores confiados y el evangelio a los pecadores aterrados».5^ La predicación de la ley no puede producir consuelo en nadie, pues presenta las exigencias divinas, las cuales reflejan al mismo tiempo la triste condición de pecado del hombre, y su consecuente condenación. El Evangelio, en cambio, ofrece luz y esperanza para aquél que vive atribulado por sus pecados, recibiendo la buena noticia de que Dios ya nos ha reconciliado consigo a través de Jesucristo (1 Tm 1:8-10; Is 61:1-3; 2 Co 3:6).

Ahora bien, no pensemos que la Ley está contenida sólo en el Antiguo Testamento, y el

Evangelio en el Nuevo, sino que ambas doctrinas se encuentran en los dos testamentos. Así, hay ley en el N.T., por ejemplo, en el Sermón de la Montaña (Mt 5- 7); esto no es evangelio como muchos creen, porque no se orienta hacia lo que Dios hace, sino a lo que nosotros debemos hacer, y si se lee con atención, las demandas que presenta Cristo son incluso más exigentes que las mosaicas, porque tienen que ver no sólo con las acciones, sino aún con las intenciones del corazón (cf 5:21-22; 27-28; 33s).

Pero es necesario conocer los diferentes usos de la Ley, éstos son básicamente tres: como espejo, freno y guía, y en estas diferentes formas es usada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Cual si fuera un “espejo”, la ley nos muestra cuál es nuestra condición espiritual, y la imagen que vemos no es nada agradable, pues nos dice que somos pecadores (Ro 3:10-18; 7:7-9; Sal 14:1-3). En cuanto “freno”, nos dice: «no hagas esto, porque si no », es decir, nos advierte de las consecuencias de nuestros actos, de las cuales la más terrible es la condenación eterna (Sal 9:17; Me 9:42-48). Y como “guía”, la ley nos sirve una vez que hemos sido regenerados por Dios para saber «cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro I2:2s; Sal 119; 2 Tm 3:16-17).

En cuanto al Evangelio, éste se encuentra contenido también en el A.T., en todos aquellos pasajes que nos hablan de la misericordia divina, en las acciones de Dios en favor de su pueblo, y especialmente en las referencias directas al Mesías (Jer 31:3; Os 14:4; Sal 23; 91; 136; Is 7:14; 9:6-7; Hab 2:4).

Por su parte, el Evangelio tiene tres oficios principales: el primero es que nos llama al arrepentimiento y la fe. El arrepentimiento significa contrición por nuestros pecados, y la fe el creer en lo que Dios ha hecho por nosotros (Me 1:14-15; Hch 3:19; 16:31; Ro 10:9-10). Pero lo más hermoso es que Dios, en su misericordia, al darnos su Palabra nos da también la fe con la que podamos creer, de tal modo que la salvación no es por causa de ninguna obra nuestra, sino por la sola gracia de Dios (Ro 10:17; Ef 2:8-9). El segundo oficio del Evangelio es que nos quita todo temor y angustia por el pecado, y nos confiere la paz y el gozo de Dios (Jn 8:10-11; Le 7:37-38, 50; 15:18-24). Su tercer oficio es que no exige nada, sino que lo dona todo; no dice al pecador: «tienes primero que ser bueno o justo», sino que lo recibe tal y como es, y mediante el poder del Espíritu Santo lo transforma en una nueva criatura capaz y deseosa de vivir de acuerdo a la voluntad de Dios (Mt 9:10-13; Ef 2:10).

No podemos, pues, exagerar la importancia de la Ley y el Evangelio, y la responsabilidad que la iglesia tiene de predicarlos. Estas dos doctrinas son, de hecho, las “llaves” que Cristo dio a su iglesia: la ley cierra a los hombres el cielo, si éstos no se arrepienten de sus pecados; y el evangelio lo abre a todos aquellos que aceptan el perdón de Dios en Cristo Jesús (Mt 16:18-19; 18:15-18; Jn 20:22-23).

¿Cómo podemos creer que los predicadores de los Movimientos de Fe y Prosperidad tienen

realmente la autoridad de Dios, si ni siquiera tienen las llaves que Cristo dio a su iglesia?

¡Muchos ni las conocen! Y los que tienen algún conocimiento de ellas, no las saben usar

es la razón por la que los pecadores persistentes salen de las reuniones sensacionalistas y siguen en su desvergonzada condición, ¡pues cómo no, si en ellas no han escuchado una sola

Esa

jota de la Palabra de Dios' que los acusa! Se han sentido muy cómodos en sus asientos contemplando todo un show, han sido tocados en sus emociones, pero su corazón sigue igual de empedernido. Por otro lado, están aquellos que se saben pecadores y miserables ante Dios, pero ¿qué palabra de esperanza pueden escuchar en esos cultos? Si no sentirse más míseros al darse cuenta que ellos no pueden hablar en lenguas como los demás, o entrar en éxtasis como los “santos borrachos”, de lo cual se retiran creyendo que todavía han de tener algún pecado oculto, razón por la cual no desciende sobre ellos “la unción de Dios”.

Y perdón por la expresión, pero creo que es la que mejor queda al

dirigimos a esos pseudo cristianos, que ahora han caído en la última moda de ¡rugir como

animales en sus cultos que ellos llaman “de adoración”

terminan por ser semejantes a aquello que adoran (Sal 115:4-8), de modo que conociendo cuál es su comportamiento podemos deducir cuál es su dios. Si muchos se comportan como animales en sus reuniones, y lo único por lo que están obsesionados es por la prosperidad

Sin temor a equivocamos: ¡que la adoración al becerro de

Dice la Biblia que los idólatras

¡Dejémonos de burradas

!

!

material, ¿qué, pues, deducimos

?

oro aún no ha terminado! ¿Cuál es el mensaje que hemos de predicar a los hombres ? Escuchemos lo que dice el santo apóstol:

«Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Sí confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad» (1 Jn 1:5-9).

Otra vez: Ley y Evangelio, volvamos a las sendas antiguas

NOTAS BIBLIOGRAFICAS:

1. Cf. Hank Hanegraaff: Cristianismo en crisis (Colombia: Unilit, 1993), pp. 27s.

2. Hanegraaf, op. cit., p. 353.
3.

Hanegraaf, op. cit., p. 27.
4.

5. Norman Vincent Peale: El poder del pensamiento tenaz (México: Grijalbo, 1986), p. 73.
6.

Peale, op. cit., p. 76.
7.

8. Kenneth E. Hagin: La autoridad del creyente (E.U.: Faith Library Publications, 1989), pp. 17-18. Las "cuatro citas bíblicas” deben ser las que siguen a su testimonio: Mt 28:18 con Me 16:15-17, Sg 4:7, 1 Pe 5:8-9, y Ef 4:27; pero ofrece otras más.

Hanegraaf, op. cit., p. 354.

Peale, op. cit., p. 77.

Hagin, op. cit., p. 20.

Hagin, op. cit., p. 11.

9.

10. Hagin, ibídem.
11.

Hagin, op. cit., pp. 14-15.
12.

13. Así piensan H. Hanegraaf, en su obra citada; y los autores Dave Hunt y T.A. McMahon en La seducción dé la cristiandad (Grand Rapids: Portavoz, 1994).

14.

15.

16

17

18

19

20

Paul Yonggi Cho: La cuarta dimensión (Miami: Vida, 1984).

Cho, op. cit., pp. 11-12.

Hanegraaf, op. cit., pp. 35 y 377.

Cho, op. cit., p. 15.

Cho, op. cit., p. 66.

Cho, op. cit., pp. 67-69.

Eiren Israel, Elias Rangel y J.M. Torres: Los profetas de la prosperidad (México:

Sabbaoth, 1996), p. 6.

Hermano Ty, con Christopher Buckley y John Tierney: Dios es mi agente de bolsa (Barcelona: Plaza & Janés, 1999).

22 Hermano Ty, et al., op. cit., p. 40.

23 Hermano Ty, et al., op. cit., p. 59.
24

25 Eiren Israel, et al., op. cit., p. 8.
26

27 Laurie Beth Jones: Jesús CEO (México: Hyperion, 2001).
28

29 Ibidem.

30 Hanegraaf, op. cit., pp. 199-200.
31

32 Eiren Israel, et al., op. cit., p. 12.
33

34 Alvin Góngora: “La teología de la prosperidad”, en Boletín Teológico, Año 28, No. 64 (octubre-diciembre 1996), pp. 7-34.

35 La “hermenéutica” se define técnicamente como la ciencia de la correcta interpretación de textos, en este caso, de la Biblia.

36 Véanse, como ejemplos, bajo la entrada “docetismo” los comentarios de Samuel Viia y Darío Santamaría en Enciclopedia Ilustrada de Historia de la Iglesia, de la editorial Clie; así como el de Edgar Royston Pike, en su Diccionario de religiones, editado por el Fondo de Cultura Económica.

37 Ana Méndez de Luca de Tena: Las potencias de los cielos serán conmovidas (México:

Audio Visuales para América Latina, 1995), pp. 218-219. El subrayado es de la autora.

38 Ana Méndez, op., cit., p. 218.

39 Ana Méndez, op., cit., p. 221.

40 Citado por Josh McDowell y Don Stewart en: Ocultismo, ¿fraude o realidad? (Florida:

21

Hermano Ty, et al., op. cit, p. 81.

Eiren Israel, et al., op. cit., p. 11.

Hanegraaf, op. cit., p. 200.

Hanegraaf, op. cit., pp. 204-205.

Narrado por las propias víctimas al autor.

Ed. Vida, 1991), p. 6.

41 Dean Sherman y Bill Payne: Guerra espiritual (Minneapolis: Betania, 1991), pp. 83-

84.

42 Para descripciones detalladas de este tipo de cultos, véanse: de Jorge Erdely: El Avivamiento de la Risa (México: M.B.R., 1996), para los casos mexicanos; y de James A. Beverly: La risa santa y la bendición de Toronto, (Florida: Vida, 1996), para ejemplos anglo- sajones.

43 Julia Duin: “Praise de Lord and pass the New Vine”, en Charisma and Christian Life. Vol. 20, No. 1 (august 1994), p. 22.

44 Ibídem.

45 Ibídem.

46 J. Duin, op. cit., p. 23.

47 J. Duin, op. cit., p. 23-24.

48 Fernando Sosa, La manifestación de Su presencia (México: Edición del autor, 1995).

49 Sosa, op. cit., pp. 94-95.

50 Testimonio personal del protagonista contado al autor, en 1997.

51 Cf. C.F.W. Walther: Ley y Evangelio (Buenos Aires, Concordia, 1972), p. 11.

52 Walther, op. cit., p. 21. En mi exposición sigo de cerca la Tesis No. I del Prof. Walther contenida en su libro.

53 Véase: Jeremías 6:16.

Movimiento de Fe y Prosperidad.

* La proyección astral del Rev. Hagin:

«Hagin, en una memorable ocasión, estaba en medio de un sermón cuando fue trasportado instantáneamente hacia el pasado, a un pequeño pueblo situado a 15 millas de la iglesia donde él estaba predicando. Recostado sobre la pared de un edificio, él observó a una mujer que caminaba por la calle. De pronto un carro se arrimó a la acera, tocó la bocina y la mujer entró en el mismo. Casi de manera instantánea, Hagin se encontró a sí mismo sentado en el asiento trasero del automóvil. Pocos minutos después, estacionados en un apartado lugar, el conductor cometió adulterio con esta mujer ante los ojos mismo de Hagin. La experiencia total duró unos 15 minutos, después de los cuales Hagin abruptamente se encontró de nuevo en la iglesia, exhortando a su congregación a que todos oraran». (Narrado por H. Hanegraaf, en Cristianismo en crisis, p. 357.)

* La muerte de tres jóvenes que caminaron sobre un río:

«Cierta vez en Corea, una señora de nombre Yun Hae Kyung, tenía grandes concentraciones juveniles en las montañas de Samgak. Esta señora tenía un gran ministerio. Cuando ella predicaba, y se paraba delante de la plataforma, la gente pasaba al frente y caía al suelo como herida por el rayo, tocados por el poder del Espíritu. Muchos eran los jóvenes que acudían a sus reuniones. En la ocasión que les cuento, esa señora tenía reuniones juveniles en Samgak con miles y miles de gentes jóvenes asistiendo cada noche. Durante esa semana de juventud llovió torrencialmente. Todos los ríos se desbordaron. Un grupo de jóvenes, que deseaba asistir al culto esa noche llegó a la orilla de un río. Las reuniones eran en el pueblo, al otro lado del río. Pero el río venía muy crecido, no había

puentes ni botes a la vista, y los jóvenes se desalentaron.

Pero tres chicas se juntaron y dijeron —¿Por qué nosotras no podremos cruzar este río? Pedro caminó sobre las aguas, y el Dios de Pedro es nuestro Dios también. El Jesús de Pedro es el Jesús nuestro también. Y la fe de Pedro, es nuestra fe. Pedro creyó y caminó sobre las aguas. Nosotras creemos, y vamos a caminar sobre las aguas también.

El río estaba muy crecido y la corriente era fuerte. Las tres chicas se arrodillaron, se tomaron de las manos, y citaron la Escritura, mencionando a Pedro caminando sobre las aguas. Dijeron

a todos que ellas repetirían el milagro. A la vista de todos los demás jóvenes, entraron resueltamente en las aguas.

Se sumergieron inmediatamente. Tres días después sus cadáveres fueron hallados flotando en

el mar.»

(Narrada por el Dr. Cho, en La cuarta dimensión, pp. 76-77.)

Guerra Espiritual.

* Testimonio del Sr. Torcuato Luca de Tena, hijo:

En la década de 1990 Ana Méndez y su esposo Torcuato Luca De Tena pastoreaban una congregación carismática en la Cd. De México, y eran asimismo líderes nacionales, organizando multitudinarias marchas y congresos de guerra espiritual. En una charla que tuve con ellos en su propio penthouse, el Sr. Luca de Tena me dijo: «En todo México sólo hay dos personas que tienen la unción de Dios para cambiar este país». Y ante mi desconcertada

pregunta de quiénes eran. El Sr. Luca respondió: «¡Mi esposa y yo

sino que agregó: «Dios me reveló que a través de mí va a venir la liberación a este país,

Por medio de mi ancestro vino la

Pero eso no fue todo,

¡porque yo soy el último descendiente de Hernán Cortés

!

maldición a México, pero ahora por medio de mí vendrá su liberación elegante Sra. Ana Méndez, con una sonrisita asintió.

!

Y su esposa, la

¿Qué mensaje se predica hoy,

?

Cuestionario 3

1. ¿Qué enseña el Movimiento de Fe y Prosperidad (MFP)?

2. Menciona las enseñanzas principales de W. Kenyon.

3. ¿Cómo define la oración Norman V. Peale?

4. ¿Qué enseña la Biblia sobre la oración?

5. Explica la doctrina del Rev. Hagin sobre “la autoridad del creyente”.

6. ¿Qué es la teología de la gloria?

7. Explica la doctrina de “la cuarta dimensión” del Dr. Paul Y. Cho.

8. ¿Qué es la visualización?

9. ¿Qué es la “incubación de la fe”?

10. ¿Qué es la confesión positiva?

11. ¿Cuál es la gran herejía del MFP?

12. ¿Cuándo y dónde nace la teología de la prosperidad?

13. ¿Qué enseña esta teología?

14. ¿Cómo distorsiona la doctrina de Dios la teología de la prosperidad?

15. ¿Cómo concibe a Jesús esta teología?

16. ¿Cómo afecta esta teología la vida cristiana?

17. ¿Qué enseña la Biblia sobre la prosperidad?

18. ¿Qué promueve la guerra espiritual?

19. Da un ejemplo de cómo esta doctrina interpreta mal las Escrituras.

20. Mencione algunos ejemplos de las supersticiones de la guerra espiritual.

21. ¿Qué enseña la Sra. Ana Méndez sobre el uso de objetos en la guerra espiritual?

22. ¿Cuáles son dos errores que hay que evitar en cuanto al fenómeno demoniaco?

23. ¿Cuáles son las armas espirituales para combatir el mal?

24. ¿Cuál es el error del dualismo?

25. ¿Cómo venció Dios al diablo?

26. ¿Cómo podemos nosotros resistir a Satanás?

27. ¿En qué consiste el Avivamiento de la risa?

28. ¿Quién es y qué enseña Rodney Howard-Brown?

29. ¿Qué es “la bendición de Toronto”?

30. Da un ejemplo de lo que es “la borrachera santa”.

31. ¿Cuál es el vacío que dejan muchos cultos carismáticos?

32. ¿Por qué el legalismo no es una verdadera solución?

33. ¿Cuáles son las dos grandes doctrinas de la Biblia?

34. ¿Cuál es su diferencia en cuanto a contenido?

35. Explica las diferencias en sus promesas.

36. ¿A qué personas han de ser predicadas?

37. ¿Cuáles son los tres usos de la ley?

38. ¿Cuáles son los tres oficios del evangelio?

39. ¿Cómo se usan las llaves del reino?

40. ¿Cuál es el mensaje que hemos de predicar en nuestras iglesias?