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Vol. XX, No. 1 ISSN 1315-9518 Revista de Ciencias Sociales (RCS) Facultad de Ciencias Económicas

Vol. XX, No. 1 ISSN 1315-9518

Revista de Ciencias Sociales (RCS) Facultad de Ciencias Económicas y Sociales Instituto de Investigaciones Universidad del Zulia (LUZ) Maracaibo - Venezuela

Enero - Marzo 2014 Depósito legal pp 197402ZU789

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Vol. XX, No. 1 ISSN 1315-9518 Editorial Artículos Revista de Ciencias Sociales (RCS) Facultad de

Vol. XX, No. 1 ISSN 1315-9518

Editorial

Artículos

Revista de Ciencias Sociales (RCS) Facultad de Ciencias Económicas y Sociales Instituto de Investigaciones Universidad del Zulia (LUZ) Maracaibo-Venezuela

Enero - Marzo 2014 Depósito legal pp 197402ZU789

Contenido

Prieto Oberto, César; Iguarán, Rolin; Chávez, Egno y Molero, Jesús (Universidad del Zulia, Venezuela) Los hidrocarburos: factor estratégico dinamizador de la integración energética latinoamericana y caribeña Hydrocarbons, a Strategic Factor for Driving Energy Integration in Latin America and the Caribbean

11

Donoso Muñoz, Manuel J. (Universidad de Tarapacá, Chile) Factores de riesgo en las decisiones sobre cobertura financiera:

mercado del cobre en Chile Risk Factors in Decisions Regarding Financial Hedging: The Copper Market in Chile

22

Pico F., Jairo J. y Martínez C., Hugo R. (Universidad Nacional Experimental Pólitecnica Antonio José de Sucre/Universidad del Zulia, Venezuela) Eficiencia productiva de la industria venezolana del hierro en la Región Guayana Productive Efficiency of the Venezuelan Iron industry in the Guayana Region

40

Prieto, Ana Teresa; Hernández, Calixto; Zambrano, Egilde y Herrera, Norka (Universidad del Zulia, Venezuela) Gestión del conocimiento en las empresas de servicios a pozos petroleros Knowledge Management in Companies that Service Oil Wells

56

Dulcire, Michel (Unidad de Investigación (UMR)/Centro de Cooperación Internacional de Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD) De la producción individual hacia un contrato colectivo:

aprendizaje de los agricultores From Individual Production to a Collective Contract: Learning from the Farmers

71

Meleán Romero, Rosana; Moreno Quintero, Rafael y Balza Hernández, José (Universidad del Zulia, Venezuela) Costos de producción en el proceso de extracción de aceite de palma:

Estudio de un caso Production Costs in the Palm Oil Extraction Process: A Case Study

84

Nava, Juan Carlos; Ávila, Alfredo; Bueno, Dayerlin y Contrera, Jose (Universidad del Zulia, Venezuela) Efecto de diferentes presentaciones comerciales de plátano Hartón sobre la relación costo-beneficio de los productores de la Cuenca del Lago de Maracaibo The Effect of Different Commercial Presentations for Harton Plantains on the Cost-Benefit Relation of Producers in the Lake Maracaibo Basin 101

Editorial

¡Estamos de Aniversario!

Revista de Ciencias Sociales (RCS) Vol. XX, No. 1, Enero - Marzo 2014 FCES - LUZ ISSN 1315-9518

No. 1, Enero - Marzo 2014 FCES - LUZ  ISSN 1315-9518 La Revista de Ciencias

La Revista de Ciencias Sociales inició la actividad de divulgación científica en 1974, y aunque sus inicios no fueron constantes, a partir de la década de los noventa, de manera inmutable ha venido superando retrospectivamente situaciones adversas, para compartir periódicamente la pluralidad de pensamientos en la investigación. Este espacio de publicación ha evolucionado, desarrollado y expandido en su acontecer, esforzándose por difundir las reflexiones de académicos en su recorrido histórico, fomentar el conocimiento, así como abrir horizontes en las ciencias sociales. Los frutos generados hasta el presente nos llenan de júbilo, orgullo y motivan a celebrar el cuadragésimo aniversario de la revista, mediante la edición especial No. 1 del año 2014, la cual se direcciona hacia diferentes temáticas y sectores de relevancia nacional e internacional, desde disímiles perspectivas de la ciencia y sectores, entre los cuales se pueden mencionar: hidrocarburos, cobre, hierro, petróleo, agricultura, ambiente y turismo. Se inicia este número con la postura de César Prieto Oberto, Rolin Iguarán, Egno Chávez

y Jesús Molero, con un trabajo sobre Los hidrocarburos, factor estratégico dinamizador de la

integración e nergética latinoamericana y caribeña, en el cual se presenta un esfuerzo histórico

y político sobre las prácticas integradoras en la actividad de hidrocarburos, y desde Venezuela,

se visualiza la construcción de relaciones energéticas en la región. Seguidamente, se encuentra el artículo factores de riesgo en las decisiones sobre cobertura financiera: Mercado del cobre años 2005 – 2007, bajo la autoría de Manuel J. Donoso Muñoz, quien indaga sobre el país de mayor producción mundial de cobre, Chile, específicamente la relación entre la decisión y los resultados de cobertura financiera de las empresas más grandes productoras de cobre en ese país. Desde la industria del hierro, Jairo Pico y Hugo Martínez realizan un análisis de la eficiencia productiva de la industria venezolana de hierro de reducción directa en la Región Guayana, período 2005 al 2009; y consideran relevante la necesidad de direccionar hacia la competitividad la gestión de producción de hierro. En relación a la actividad petrolera, Ana Teresa Prieto, Calixto Hernández, Egilde Zambrano y Norka Herrera se focalizan hacia la gestión del conocimiento en empresas de servicios a pozos petroleros y descubren que las mismas aplican el capital intelectual y de la subjetividad en la gestión para alcanzar sus objetivos sin menospreciar una serie de amenazas del macroambiente. Observando el sector agricultura, se aprecia la energía de Dulcire, Michel, sobre el contraste que realiza entre la producción individual y el contrato colectivo. El autor se enmarcada en un contexto histórico y regional, expone su influencia en el cultivo, así como las

Editorial

dificultades de gestión y las condiciones del contrato mutuo, que han podido superar gracias a un proceso de aprendizaje socio-técnico emancipatorio. Insertos en la agricultura, Rosana Meleán Romero, Rafael Moreno Quintero, Rafael y José Balza Hernández, se centran en un estudio de caso, sobre los costos de producción en el proceso de extracción de aceite de palma, conllevando a proponer una metodología, así como el diseño de un sistema de información de costos acorde a la población abordada. Siguiendo en el sector agrícola, pero en la comercialización del plátano Hartón sobre la relación costo-beneficio de los productores de la Cuenca del Lago de Maracaibo, los autores Juan Carlos Nava, Alfredo Ávila, Dayerlin Bueno, y José Contrera, evalúan el efecto de las diferentes presentaciones comerciales del fruto en relación al costo-beneficio de los productores de la Cuenca del Lago de Maracaibo y encuentran varias alternativas entre la presentación comercial de cestas y la modalidad de camionero-comerciante para la venta de sus frutos siendo la primera la que genera mayores ingresos. El último trabajo del sector agrícola, es presentado por Edgar Martínez Linares, quien realiza un análisis evolutivo sobre los procesos socio-históricos del cooperativismo agrario venezolano y aunque identifica fallas en el proceso de promoción, afirma que el mismo mantiene su carácter fundamental en la economía social. Ya ingresando en el sector ambiental, Alira,Chirinos, Mary Urdaneta, Keily Zabala, y María García, inmersas en el desarrollo sostenible, analizan la gestión medioambiental en Venezuela desde una perspectiva sistémica y corroboran que el Estado venezolano se soporta en una completa legislación; sin embargo, económicamente no incentiva a las empresas a la protección del medioambiente, sólo aquellas que operan en el sector petroquímico integran el componente ecológico, pero presentan deficiencias sobre el cumplimiento de políticas ambientales. Desde una perspectiva regional, Doris Reinosa, Beatriz Guzmán y Flor Sánchez diagnostican el cumplimiento de la Legislación Ambiental por las empresas agroindustriales del municipio Colón del estado Zulia y afirman que existen debilidades en cuanto al conocimiento y manejo de la normativa ambiental, se desconocen los principales efluentes, y se evidencian debilidades del organismo controlador de las actividades susceptibles, así como en el cumplimiento de la legislación ambiental vigente. Otro sector, que conforma la estructura de este número aniversario es el turismo, éste se inicia con una visión prospectiva del desarrollo turístico urbano de Maracaibo, este interesante artículo lo han creado Leriz Camacaro, Maritza Rodríguez, Nelly Caldera, y Janet Cestary, quienes desde una percepción sostenible, destacan geográficamente la potencialidad turística futura; mientras que desde la gerencia y en la zona andina, Marysela Morillo y Salvadore Casas, describen los costos de los servicios prestados por los hoteles tres estrellas del municipio Libertador del estado Mérida y evidencian el uso de un sistema de acumulación de costos inadecuado que imposibilita la disposición de información exacta sobre el costo de servicio ofrecido, limitando la toma de decisiones. Para finalizar con esta riqueza de temáticas y sectores expuestos, Jordi de San Eugenio presenta el rol de la marca en la comunicación del espacio turístico, desde el marketing y el

Revista Ciencias Sociales, Vol. XX, No.1, 2014

branding de espacios turísticos; el trabajo evidencia que la estrategia comunicativa responde a las necesidades emocionales del público objetivo, específicamente hacia la persuasión y la emoción. Esta gama de lecturas multidisciplinarias, exponente de perturbaciones y situaciones sectoriales nos conducen a un conjunto de reflexiones, pensar en nuevos caminos y considerar la inserción de otras bifurcaciones del saber, para buscar alternativas que solventen problemáticas sociales y la construcción de nuevos escenarios. En tal sentido, permítanme invitarlos a disfrutar de una enriquecedora lectura que alimenta la generación de debates entre pensadores. Quisiera aprovechar la oportunidad para felicitar por el cuadragésimo aniversario a la editora en jefe, comité editorial, asesores, asistentes, colaboradores académicos, autores; así como, a todas aquellas personas que han contribuido en este recorrido, a consolidar la labor de esta revista como baluarte de divulgación del conocimiento, desde el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia. De igual forma, auguro muchos años más de éxitos, deleitándonos de excelentes trabajos de investigación y sobretodo, permitiéndonos hacer uso de esta actividad privilegiada del ser humano que Dios nos concedió, la lectura.

María Cristina Useche Editora Invitada No. 1. 2014

Revista de Ciencias Sociales (RCS) Vol. XX, No. 1, Enero - Marzo 2014, pp. 71 - 83 FACES - LUZ ISSN 1315-9518

- Marzo 2014, pp. 71 - 83 FACES - LUZ  ISSN 1315-9518 De la producción

De la producción individual hacia un contrato colectivo: aprendizaje de los agricultores

Dulcire, Michel*

Resumen

Pocos investigadores y políticos toman en cuenta la construcción histórica y regional de las relaciones entre los productores y con otros actores de las cadenas agroalimentarias, en sus análisis del sector agricola. Las dificultades de gestión que tuvieron los “nuevos” agricultores de la Isla de Santo Tomé, al recibir individual- mente tierras cacaoteras después de su estatuto de asalariados, demuestran la influencia del pasado. Se hizo un estudio con encuestas comprensivas de los actores de una nueva cadena de cacao orgánico, y por comparación con otros de la cadena tradicional. Los cacaocultores implicados han tenido que organizarse para cumplir un contrato que liga su cooperativa, constituida por algunas comunidades, y una empresa chocolatera francesa. Aquellos productores se han adaptado con dificultad a las condiciones del contrato mutuo. Sin embargo poco a poco han empezado a compensar la falta de iniciativa, tanto individual como colectiva, con un proceso de apren- dizaje sociotécnico y organizativo, como esbozo de emancipación hacia más sostenibilidad sociotécnica.

Palabras clave: Asociación; cacaocultores; innovación; organización; producción, Santo Tomé.

From Individual Production to a Collective Contract:

Learning from the Farmers

Abstract

Few researchers and policy makers take into account the historical and regional construction of relations between producers and other actors in the agri-food chain in their agricultural sector analyses. The management difficulties experienced by “new” farmers on the island of São Tomé, when they received cocoa-producing lands individually after being salaried employees, demonstrate the influence of the past. A study was made using comprehensive surveys of the actors in a new chain of organic cocoa, compared to some actors in the traditional chain. The cocoa farmers involved have had to organize in order to fulfil a contract that connects their cooperative of several communities with a French chocolate company. Those producers have had difficulty adapting to the conditions of a mutual contract. However, little by little, they have begun to compensate for individual and collective lack of initiative with a sociotechnical and organisational learning process, as an outline for emancipation toward more sociotechnical sustainability.

Key words: Association, cocoa farmers, innovation, organization, production, São Tomé.

* Ingeniero Agrónomo Institut National Agronomique Paris-Grignor (INAPG, Francia). Investigador en la Unidad de Investigación (UMR) “Innovación” del Centro de Cooperación Internacional de Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD) de Montpellier (Francia). Sus principales temas de investigación actual son el funcionamiento de las organizaciones de productores agrícolas y la estructuración de la acción colectiva, y el rol de los investigadores en los procesos de innovación. E-mail:

michel.dulcire@cirad.fr

Recibido: 13-04-07 • Aceptado: 13-09-10

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De la producción individual hacia un contrato colectivo: aprendizaje de los agricultores Dulcire, Michel

Introducción

Los contratos entre agricultores y com- pradores se han vuelto más frecuentes estos últimos veinte años, como pilares de las rela- ciones entre los actores de las cadenas agroali- menticias. Tanto la elaboración común por los actores del pliego de condiciones mutuas, como su evolución, cuestionan tanto el proce- so como sus consecuencias, que incluyen los resultados y aprendizajes. Es importante to- mar en cuenta el contexto en el cual se han ela- borado tales contratos. Para respetar sus tér- minos, de hecho cada quién tiene que involu- crarse para cumplir sus propios requisitos, y beneficiarse de sus propias ventajas. Tres pre- guntas estructuran la reflexión: ¿Cuáles son los objetivos de tal tipo de contrato?, ¿Cuáles son sus retos?, y ¿Cuál es la co-evolución en- tre tal contrato y su entorno? El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) financió a partir del 2000 un “Programa de Apoyo Participativo a la Agri- cultura Familiar” (PAPAFPA) en la isla de Santo Tomé y Príncipe. Este programa preten- día poner en marcha acciones dirigidas a la mejora de los bajos ingresos de los agriculto- res (FIDA, 2010), unas mejoras que se basa- ban en gran parte en la producción de cacao, siendo el cacao él que ha ocupado la gran ma- yoría de las tierras cultivadas de la isla desde finales del siglo XIX, y que continúa siendo un monocultivo orientado a la venta. En este marco el FIDA contrató a una empresa choco- latera francesa especializada en el cacao de alta calidad, orgánico y equitativo, como me- diador para la estructuración de una cadena de cacao que mejore las condiciones de los agri- cultores. Con base en sus exigencias, se elabo- ró un proyecto de apoyo a las comunidades de cacaocultores que, de manera progresiva, se fueran agrupando como asociaciones en la

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Cooperativa de Exportación de Cacao Orgá- nico (CECAB). El objetivo de este estudio es entender cuáles son los roles, conscientes o inconscien- tes, que los socios de la CECAB han jugado en la dinámica de construcción de este sector contractual a partir del sector tradicional: se consideró especialmente el proceso de elabo- ración del contrato entre la empresa y la CE- CAB, en el que se recogen los derechos y de- beres de ambos 2 firmantes, y de las comuni- dades y sus productores socios de la coopera- tiva. La hipótesis del estudio se refiere al res- peto de las exigencias contractuales de la em- presa, como proceso facilitador de un aprendi- zaje organizacional de los agricultores para asegurar un funcionamiento colectivo efecti- vo. Se realizaron entrevistas abiertas y com- prensivas, tanto individuales como grupales, de actores de los dos sectores del cacao, con el objeto de recoger las distintas opiniones. En una primera parte se describirán el contexto y el sector del cacao en Santo Tomé. En una segunda parte se detallará la metodolo- gía de entrevista de los protagonistas de este sector, y luego se presentarán sus apreciacio- nes. En una última parte se analizará, especial- mente, la cuestión de la participación activa de los productores cooperativistas en un pro- ceso colectivo de toma de decisiones puesto en marcha por la implementación del sistema de cacao fino, orgánico y equitativo, y por lo tanto su evolución desde el inicio del contrato.

1. La evolución cacaotera tomeseña: del obrero al agricultor

Las dos islas de Santo Tomé y Príncipe están situadas a nivel del Ecuador en el golfo de Guinea. Son de origen volcánico, con un relieve accidentado, y unos suelos general-

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mente de buena calidad. El clima es de tipo in- sular tropical húmedo con dos temporadas de lluvias. Fueron descubiertas por portugueses en 1470 y se colonizaron rápidamente (Gründ, 2006). La esclavitud permitió el cultivo de la caña de azúcar, la cual fue reemplazada a me- diados del siglo XVII por plantas alimenticias y pastos, hasta principios del siglo XIX. A partir de este momento, se introdujo masiva- mente el cultivo del café y a principios del si- glo XX, fue el cacao él que ocupó la casi tota- lidad del área agrícola. Las tierras estaban, en su gran mayoría, en manos de los colonos portugueses, y aun- que la esclavitud fue abolida en 1876, la socie- dad colonial perduró y las condiciones de tra- bajo de los obreros agrícolas en las plantacio- nes siguieron las pautas del trabajo forzado, con modelos semejantes a los existentes en la Edad Media en Portugal (Gaulme, 2000), en una “cripto-esclavitud” (Valbert, 1990) que todavía estuvo parcialmente presente hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Santo Tomé experimentó un auge im- portante en el sector del cacao en los años 1910/1920 tras la caída de la producción en América del Sur. Se convirtió en el primer productor mundial de cacao con una produc- ción superior a 30.000 toneladas durante esta década. Este período representará la “época dorada” del cacao en Santo Tomé, llamada desde entonces “la isla chocolate”, a pesar de las condiciones difíciles impuestas a los traba- jadores (Padrao, 2008) le otorgaran más bien un sabor amargo. Sin embargo, luego la super- producción mundial provocó una disminu- ción significativa del precio y, por tanto, re- ducción drástica de su producción. En el siglo XX, las fincas coloniales eran únicamente cacaoteras, y ocupaban la casi tota- lidad del área agrícola 93% (Programa das Nações Unidas para Desenvolvimento, PNUD,

2002). El cacao constituía, por tanto, un mono- cultivo producido en grandes plantaciones (roças), compuestas de distintas dependencias agrícolas en donde trabajaban y se alojaban co- munidades, es decir, grupos de trabajadores y su familia. Cada dependencia poseía todo un con- junto de herramientas de producción e infraes- tructuras: pequeños trenes traían provisiones para las familias e insumos agrícolas, y se lleva- ban el cacao. Estas condiciones se abandonaron paulatinamente por parte de los colonos a partir de los años 60 (Gründ, 2006), lo que fue consi- derado como un proceso inevitable de la inde- pendencia. En esta época, los salarios mensua- les de los obreros siguieron siendo escasos, y la producción de huerta familiar todavía estaba prohibida en 1966 (Valbert, 1990). Las 29 grandes plantaciones coloniales de 1975 fueron nacionalizadas por el primer go- bierno Tomeseño, como en la mayoría de las co- lonias africanas de Portugal. Quince haciendas estatales fueron estructuradas a partir de aque- llos latifundios, cuyos obreros se convirtieron en trabajadores estatales (véase Gráfico I). Un nuevo gobierno, empezó en 1993 una distribución individual gradual de aque- llas tierras tanto a comunidades como a indivi- duos. Ahora sólo subsisten muy pocas tierras por ser asignadas. Aquellas comunidades ge- neralmente se corresponden con las depen- dencias de las haciendas coloniales. Los en- trevistados de las comunidades denuncian la gran diferencia que existe en relación a las ca- lidades de las tierras atribuidas, tal como lo han señalado Joiris y de Laveleye (1998). Esta heterogeneidad generó una fuerte diferencia- ción entre las fincas “nuevas” y, consecuente- mente, de un agricultor nuevo al otro. La dis- tribución en parte se realizó en beneficio de personas externas a la comunidad (que no re- siden en la misma) que no son agricultores (Padrao, 2008).

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De la producción individual hacia un contrato colectivo: aprendizaje de los agricultores Dulcire, Michel

Fechas modos de producción Explotaciones agrícolas dominantes Hasta 1876 Esclavos Grandes haciendas coloniales,
Fechas
modos de producción
Explotaciones agrícolas
dominantes
Hasta 1876
Esclavos
Grandes haciendas
coloniales, caña de azúcar,
y luego hortalizas.
1876
abolición de la esclavitud
1876
--- 1975
Trabajadores
agrícolas
Grandes haciendas coloniales
de café, y luego de cacao (29
antes de la independencia).
1975
Independencia, régimen Estatal
1975
--- 1990
Trabajadores
Grandes plantaciones Estatales
de cacao (15 después de la
Estatales
p
1991
Empieza la distribución de las
erras
A par r de 1993
Agricultores
- Pequeños recibidores agrupados
en comunidades;
-Parcelas individuales medianas

Fuente: Elaboración propia (2013).

Gráfico I. Acontecimientos y rupturas: evolución del estatus de la mano de obra agrícola y de los modos de explotación en Santo Tomé

Las condiciones de vida, de enseñanza y cuidados médicos se han mejorado muy poco, y siguen siendo heterogéneas, escasas y parciales. Los alojamientos disponibles conti- núan siendo los coloniales, es decir, viviendas agrupadas en línea y muy deterioradas. Por fin hay que destacar que lo que se realizó no fue una reforma agraria completa, sino una simple distribución de las tierras, sin la construcción por el Estado de infraestructuras básicas para mejorar la calidad de vida en las zonas rurales.

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A pesar de este proceso de distribución de las tierras, el comercio del cacao ha estado, desde la independencia, en manos de 5 expor- tadores que se apropiaron de las infraestructu- ras existentes de transformación post-cosecha del cacao. Desde principios de los años ochenta el país ha producido entre 2.000 y 4.000 tonela- das de cacao por año (Dulcire y Roche, 2007), una marcada disminución de la producción que empezó con la crisis mundial de los años

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treinta. La mala gestión, la falta de mano de obra y de directivos, así como la degradación de las infraestructuras establecidas por el sis- tema colonial, son factores que contribuyeron de manera u otra según las zonas a este des- censo de la producción, un proceso que se ace- leró tras la independencia. Aunque el cacao de Santo Tomé se utiliza esencialmente para la producción de manteca de cacao, el país está todavía clasificado por la Organización Inter- nacional del Cacao como un productor de ca- cao fino (Unided Nations, 2010), y forma par- te de las zonas históricas de producción.

2. La metodología de entrevista de los actores

La fuente de datos la proporcionaron entrevistas individuales y colectivas con dis- tintos actores involucrados en la situación, y en su lugar de trabajo. Estas entrevistas se lle- varon de manera abierta y comprensiva (Kaufmann, 2007), sea semiestructuradas. Se han referido a la historia individual y colecti- va, sus prácticas técnicas y sociales, sus opi- niones en cuanto al contrato cacaotero y a sus expectativas para el futuro. 25 entrevistas se llevaron a cabo:

10 agricultores individuales, de los cuales 3 productores de comunidades de la CECAB y 2 delegados electos de 2 comunida- des;

4

grupos de agricultores, de los cuales 2

de comunidades de la CECAB;

El equipo de la CECAB (4);

El técnico-coordinador de la CECAB y de la empresa;

3

investigadores individuales:1 francés y

2

del Ciat (Centro de Investigación);

1

grupo de 3 investigadores del Ciat;

1 grupo de responsables del Ciat (3) y del Papafpa (2);

El director del Papafpa;

1 técnico del Papafpa;

1 organización no gubernamental;

El comprador, o sea el responsable de la empresa chocolatera (en Francia). Cabe señalar que los grupos de agricul- tores, entrevistados de forma colectiva, fue- ron mucho más reactivos que los mismos agri- cultores entrevistados de forma individual, dominando la interacción discursiva entre los socios.

3. Las fases de instauración de un contrato “cacao orgánico y equitativo”

Un contrato se traduce por un conjunto de obligaciones, el pliego de condiciones, que deben ser acatadas por las partes firmantes. En tal proceso nos interesan las relaciones entre las normas, negociadas y/o impuestas, y la evolución de las prácticas sociotécnicas y or- ganizacionales, como producto de la interac- ción continua. Tal proceso se traduce por aprendizajes colectivos e individuales, que re- fuerzan la misma organización (Petit, 2012; Dulcire y Chia, 2012). Los cacaocultores de- seaban un sistema confiable, perenne, de compra de su cacao. La empresa chocolatera tenía el objetivo de encontrar un cacao con una identidad territorial (Muchnik, 2006), que fuera fino, de calidad, y adecuado a las normas de la agricultura orgánica, que le permitiese diversificar su gama de productos tipificados. El FIDA y el PAPAFPA fueron los ini- ciadores del proceso en Santo Tomé, y han de- sempeñado en esta primera etapa un papel de mediador (Callon, 1995; Klerkx et al., 2009)

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De la producción individual hacia un contrato colectivo: aprendizaje de los agricultores Dulcire, Michel

entre los productores y la empresa, cuya primera exigencia era la de contratar a una organización, y no a individuos. Su otra exigencia, coactiva, se refiere al respeto de las reglas tanto técnicas como funcionales del pliego (Tabla II).

3.1. Las expectativas y preocupaciones de los productores por su recién estatuto:

agricultor individual y capitalista

Los campesinos empezaron como peo- nes, de manera repentina se han vuelto agri- cultores, es decir asumiendo responsabilida- des técnicas, decisionales y sociales en sus ex- plotaciones, han tenido que cambiar, sin expe- riencia ni capacidad gerencial previa. El adap- tarse a las exigencias/limitantes ha sido un proceso innovador, como fruto de un aprendi- zaje de confianza y una movilidad social hacia una mayor autonomía. Se constató en las entrevistas que la preocupación inicial de los productores era:

encontrar un mercado más remunerado y más estable. Y todos los encuestados expresaron de forma espontánea que prefieren su estatus actual como agricultor individual al anterior como empleado de los colonos y después asa- lariado del Estado. Afirman que por eso se vive mejor ahora, incluso cuando señalan grandes desigualdades en la atribución de la tierra en sus mismas comunidades. Sin embar- go los mismos socios de la CECAB vuelven a llamarse empleados del industrial en el trans- curso de la entrevista, y sin iniciativa propia. Así señalan su poca participación activa en la adopción del sistema técnico y organizativo, por no ser compatible con su historia y su cul- tura (Arellano, 1999). Estas rutinas defensi- vas traducen su dificultad de elaborar una au- tonomía productiva y social que jamás ha existido para ellos.

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Sus expectativas también se plantean en términos de diversificación ya que, tal y como nos lo señaló un responsable, Santo Tomé sigue importando la gran mayoría de los productos necesarios para cubrir las necesida- des alimentarias, lo que el Banco Africano de Desarrollo cuantificó, 80% (BAD, 2009). Los agricultores encuestados insisten, que el ca- cao constituye el cultivo más importante. Sin embargo reconocen que están obligados a di- versificar, es decir la realidad de la diversifi- cación actual en la misma plantación de ca- cao, tanto en la dimensión vegetal (plátanos, malanga, frutas, etc.), como animal (ovejas, cabras, cerdos, etc.). Esto representa un con- junto de productos obtenidos para el autocon- sumo cuyos excedentes son vendidos por las mujeres en el mercado y cuyo peso económico es débil, pero culturalmente importante. Se ha señalado también en diversas entrevistas, tan- to de los productores como de otros actores, que las dificultades para la venta de estos pro- ductos radican en la falta de coordinación de los productores, tal como para el cacao fuera de la CECAB. Esta falta de coordinación y las condiciones del mercado (pocos consumido- res) han provocado un aumento descoordina- do de tal proceso, más allá del cacao, no ha ya permitido su ajuste, lo que se ha traducido por una bajada de los precios y luego de la misma producción

3.2. El primer obstáculo para los agricultores: ¡organizarse!

Para garantizar su perennidad la em- presa compradora tenía como estrategia de trabajar con grupos formales. Una primera se- lección de comunidades se realizó a partir de su localización y de su capacidad a respetar los acuerdos con la empresa, a nivel tanto téc-

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nico como relacional. Se conformó entonces la CECAB con delegados electos por las co- munidades asociadas, como entidad de coor- dinación. Las “reglas del juego” (Crozier y Friedberg, 1990) fueron elaboradas por y con la empresa. Fueron 11 las comunidades que en el 2005 conformaban la CECAB cuando fir- mó el contrato y empezó la exportación del ca- cao. En el 2010 eran más de 49 comunidades (Tabla I).

ca de organizaciones campesinas activas, como por su recién adquirido estatus de agri-

cultor individual, ellos han visto, y ven toda- vía con reticencias el “renacimiento” de una organización colectiva. El trabajar y decidir en grupo les permi- tió afianzarse colectivamente, romper las du- das, el aislamiento, para manejar lo nuevo, lo desconocido: este proceso de aprendizaje fue,

y es todavía, una fuerza de los productores

Ta bla I . la evolución de las c omunidades CE CAB, agricultores y superficies correspondientes, toneladas exportadas

Comunidades

certificadas

Agricultores

Área (has.)

Toneladas exportadas

2005

11

372

780

67

2006

20

733

1790

130

2008

33

1253

2235

327

2010

49

1717

4008

600

Fuente: Elaboración propia (2013), a partir de las entrevistas de responsables de la CECAB

La mayoría de los encuestados de la CECAB no percibe esta primera fase como técnica, sino más bien como una evaluación de sus potencialidades en base a criterios or- ganizativos de sus comunidades. Otras opi- niones destacan la muy escasa participación de los productores en esta etapa decisiva de instauración de la cadena. Sin embargo, tanto los de la CECAB como los de las demás comunidades conside- ran que, aunque hubo efectivamente un traba- jo de inventario y que la participación de los productores en la misma fue baja, otras comu- nidades no supieron, no quisieron, o no pudie- ron aprovechar la oportunidad. Una situación que puede entenderse desde una perspectiva histórica. Después de años de trabajo asalaria- do obligatorio en las plantaciones coloniales y luego estatales, y tanto por la ausencia históri-

para generar innovaciones tanto técnicas como organizativas (Vega de Jiménez y Rojo,

2010), para respetar un objetivo común (Petit, 2012). Tal “institucionalización” asociativa

se concretizó por una red de relaciones efecti-

vas, operacionales, mutuales, contratadas, sea

la acumulación de un capital social como la

“totalidad de recursos basados en la pertenen- cia a un grupo” (Bourdieu, 2000:148).

3.3. La construcción colectiva de la durabilidad

Un factor importante de la construcción de la cadena del cacao orgánico fue la “interac- ción creativa” (Gallego, 2009) entre aquellos

distintos protagonistas, tanto en el territorio, en- tre los mismos socios, como en la distancia con

el industrial; sea la búsqueda común de solucio-

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De la producción individual hacia un contrato colectivo: aprendizaje de los agricultores Dulcire, Michel

nes a los problemas encontrados a lo largo del proceso, y que garanticen la durabilidad de la operación (Constance, 2008). En la opinión de la empresa chocolatera, las limitaciones iniciales tenían su origen en:

los bajos rendimientos; la ausencia de infraes- tructuras de tratamiento post-cosecha, debido a la entrega tradicional de su cacao en fresco (baba) y el bajo nivel de capacitación y organi- zación de los productores. Por lo que tres com- ponentes de la cadena requirieron especial atención a los socios para conformarse al plie- go de condiciones: las técnicas, las infraestruc- turas colectivas, y la propia organización. En la Tabla II se muestran algunos de los compromisos mutuos del pliego de condi- ciones firmado por la CECAB y la empresa. Se trata de un contrato por 5 años, renovable. En relación a la conformidad de las prácticas culturales con el pliego de condiciones, los cooperativistas las relativizan por no parecer obligados. Por ejemplo justifican de manera espontánea sus prácticas orgánicas al enun- ciar que hubieran tenido que practicar una agricultura orgánica por la cancelación de la subvención oficial de los insumos. Esta ten- dencia la confirman los agricultores que no pertenecen a la CECAB y que han adoptado apáticamente técnicas orgánicas. La decisión de involucrar a una comu- nidad fue tomada libremente por los socios, aunque la adaptación de su propia organiza- ción a las condiciones contractuales resultara difícil. En particular, la calidad del cacao im- puesta por las normas del contrato implica que debe existir un control colectivo desde el ma- nejo de cultivo hasta el pago al productor (Tabla II). Pero la debilidad y el analfabetis- mo de los miembros constituyeron y constitu- yen todavía dificultades para su participación activa y concreta en el grupo: no existe tradi- ción de disciplina colectiva, estructuración de

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grupo y los métodos de producción pre y post-cosecha constituyen algo nuevo. En cuanto a las infraestructuras para el procesamiento post-cosecha del cacao, los co- operativistas entrevistados no hacen tanta refe- rencia al aspecto técnico, o a la búsqueda de fi- nanciamiento, sino al trabajo asociativo para la construcción y el manejo de centros colectivos de fermentación y de secado del cacao, una condición contractual para garantizar la cali- dad y su homogeneidad. Aunque los producto- res suelen expresar en su discurso que la impli- cación en el proceso fue voluntaria, tuvieron que cumplir las obligaciones del contrato. Por tanto los resultados de nuestras en- trevistas muestran que la gran mayoría de los productores consideran que han trabajado “obedeciendo órdenes”. No se ha realizado una apropiación y participación de la concep- ción de esta organización de tratamiento post-cosecha. Otra limitante para la estructu- ración de esta organización colectiva es la existencia de un grupo de productores que no residen en la comunidad misma, lo que cues- tiona su participación efectiva como socio. Ahí se nota la importancia de la proximidad geográfica para elaborar y compartir un pro- yecto común, sea la proximidad organizacio- nal (Chia y Torre, 1999). Para la empresa los puntos de mayor preocupación son: financiación de infraes- tructuras; número de comunidades y produc- tores certificados necesarios para producir una cantidad mínima de cacao para que sea rentable la inversión y la capacitación de los responsables y productores. Por los socios se planteó especialmente todo lo relativo a la im- plementación de las infraestructuras post-co- secha así como su participación efectiva en los trabajos comunitarios. Según ellos, a pesar de ser difícil la participación ha sido ampliamen- te compensada por la diferencia de precio per-

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Tabla II. Pliego de (algunas) condiciones de las 3 partes del proceso:

los 2 firmantes del contrato y las comunidades adscritas

Empresa chocolatera

Costo de certificación; –Financiación asistencia técnica

y gerencia;

–Apoyo para infraestructuras,

y el desarrollo asociativo;

–Precio mínimo garantizado

a nivel del productor.

Fuente: Elaboración propia (2013).

Cooperativa CECAB

–Coordinación de los delegados electos de las comunidades;

–Respeto de reglas del contrato; –Transporte, control de calidad

de los sacos y exportación; –Gestión del flujo del producto

y del flujo financiero; –Pago cacao a las comunidades; –Coordinación de construcción de las infraestructuras; –Autogestión, capitalización.

Comunidades

–Trabajo colectivo post cosecha (fermentación, secado); Control interno del respeto de las reglas; –Acondicionamiento (sacos identificados) y entrega a la CECAB; –Pago del cacao a los socios; –Construcción infraestructuras; –Animación interna, y servicios a los socios.

cibido por el cacao, y garantizada por el con- trato de 5 años, que venció con creces a sus ru- tinas defensivas.

3.4. A la conquista del contrato…

En una primera fase, el comprador ela- boró e impuso el contrato de obligaciones re- cíprocas con el comité de la CECAB, pero sin “contribución” efectiva de los demás socios, y de hecho lideró el proceso de innovación téc- nica y social, como respuesta a su misma de- manda. Los individuos e instituciones encues- tadas in situ consideran que este contrato les ha sido muy favorable, pero todos señalan “no haber participado” en su elaboración. El con- trato no representa más que una cosa abstracta para personas con un nivel bajo de educación (Jacquiau, 2007) y a menudo iletradas, para los cuales un contrato se establece sobre com- promisos verbales o físicos, el “apretón de manos”, más que sobre textos escritos. Así mismo no habría alguna modificación que ha- cer, ya que según el juicio unánime: “el con- trato es perfecto” y no hace falta añadir ni me- jorar nada.

El industrial reconoce que la participa- ción ha venido “de arriba” (Blanc, 2007), y que propuso, o mejor dicho impuso, un con- trato conforme a los que ya había firmado con cooperativas en países distintos. Su propuesta no ha sido objeto de negociación tangible a pesar de que el precio al productor fuera eva- luado y discutido in situ con los delegados de la CECAB. Esta actitud contrasta con la de los socios ecuatorianos de una cooperativa con- tratada con el mismo industrial, que han hecho evolucionar sus términos mediante su reloca- lización social y cultural (Dulcire, 2010). El compromiso con la CECAB supone “la exclusividad del comprador”, sin embargo su voluntad y la de algunos encuestados es que en las reuniones entre socios y delegados se ex- presen demandas, formuladas de manera más o menos directa, y que sean discutidas para com- plementar y enriquecer el contrato. Varios pro- ductores de la CECAB reconocen ahora la im- portancia de la gestión colectiva para “ir delan- te”, como aprendizaje organizacional (Enrí- quez, 2007). Es interesante tener en cuenta que algunas comunidades fuera de la CECAB ma- nejan hoy en día prácticas comunes, cuando

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De la producción individual hacia un contrato colectivo: aprendizaje de los agricultores Dulcire, Michel

sus socios afirman que su rechazo a la incor- poración en la cooperativa proviene de una falta de consenso en su comunidad. Incluso en las comunidades asociadas de la CECAB vuelve a resurgir esta actitud respecto a las decisiones tomadas “en otra par- te” y que se reconozca que se ha tomado en “interés de todos” (Chia y Torre, 1999), como un acuerdo a largo plazo, que comprometa tanto al comprador como al agricultor. La sos- tenibilidad de la operación es importante y les hace necesario seguir las recomendaciones del “patrón”, “porque nosotros (los CECAB) no tenemos la capacidad de perder el merca- do”, o “el respeto al pliego de condiciones re- quiere más trabajo (), pero un mejor ingre- so”. La opinión a propósito de los contactos directos establecidos in situ es también unáni- me: “cuando el director llega, nadie habla, todo el mundo lo escucha. Es muy práctico”. Aquella falta de participación activa de acto- res con intereses y capacidad diferentes a los de la empresa chocolatera implica una diná- mica caótica (Martínez y Guerrero, 2007).

4. Los aprendizajes individuales y colectivos como producto de un proceso participativo

La innovación es una “dinámica” para aprender poco a poco, lo que se llama un aprendizaje técnico y social (Dulcire y Chia, 2012), un proceso en el que se acuerdan varios actores con intereses distintos. Tal aprendiza- je mutuo en la complejidad instaura unos cam- bios sociotécnicos, organizacionales y/o eco- nómicos, a un proceso que no es mecánico (Callon et al., 2009) ya que, generalmente, se desarrolla como una respuesta a una demanda y/o incertidumbre: diálogos y co-construc- ción del significado y luego de objetivos y praxis comunes. La relación directa estableci-

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da entre aquellos productores de cacao y la empresa, bastante inusual en este ámbito, ha favorecido el establecimiento progresivo de lazos de confianza. Aquel proceso de aprendi-

zaje les facilitó el (re)descubrimiento de for- mas de acción colectiva por el juego organiza- cional, una democracia profunda (Feenberg, 2009) con capacidad de control por los mis- mos actores. El actor colectivo CECAB fija conjun- tamente con la empresa las normas de calidad del contrato, y sus delegados electos informan

a los socios de las determinadas prácticas co- lectivas, tanto en el ámbito del productor como del control interno. Sin embargo, debi-

do a su falta de experiencia histórica, los dele- gados tienen dificultades para desarrollar este debate con la empresa, considerando de hecho (por las entrevistas) que éste siempre toma de- cisiones favorables para ellos. Es importante destacar que la puesta en marcha de este contrato les obligó, a ellos

y a la empresa, a enfrentar sus representacio-

nes, mientras que ambos no se entendían, que no utilizaban los mismos términos, que no te- nían los mismos intereses y que no se proyec- taban el futuro a la misma velocidad. Estas divergencias se han reducido por la elabora- ción progresiva de una necesaria representa- ción compartida (Lourau, 1989) y, por lo tan- to, del establecimiento de decisiones com- partidas. Por ser viable tal gestión contribuye tanto al conocimiento como a la acción y al aprendizaje de todos los actores (Freire, 1970), sean colectivos o individuales, y tanto

a los productores como al comprador. Am-

bos consideran que ha comenzando una diná- mica territorial (Angeon, 2008), siendo este proceso activo de elaboración de una repre- sentación común del proceso y del producto tras una gestión, en la que el comprador fue el

único agente iniciador.

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Los cooperativistas respetaron el con- trato, organizándose de manera funcional, es- tableciendo nuevas relaciones entre ellos mis- mos y con el comprador, a manera de “solu- ción colectiva” (Enríquez, 2007:158). Pero ¿Se volvieron actores nuevos?, o sólo ¿Acept- aron de manera pasiva los términos del contra- to? Ellos, antes obreros asalariados y luego agricultores individuales, pasivos, y ahora so- cios que tienen que ser activos, expresaron una construcción progresiva de su cultura como interacción entre su visión tradicional y los requerimientos de la empresa. Al ajustarse de manera progresiva su representación de la relación entre “patrón y empleados”, han ad- quirido paulatinamente una reflexión colecti- va e individual hacia más autonomía.

5. Conclusiones: una emancipación balbuceante

La edificación común de esta cadena ha permitido producir beneficios materiales colectivos: un cacao orgánico de calidad dife- renciada, equitativo, que responda a los crite- rios técnicos y organizativos de un contrato impuesto inicialmente por la empresa, y que valore mejor el trabajo de los cooperativistas. En cuanto a los beneficios simbólicos, los so- cios consideran que este proceso de nuevas prácticas técnicas y sociales no pudo cons- truirse a partir de una base participativa debi- do a su falta de implicación activa, su pasivi- dad, y que no tomaron conciencia de que era el proceso buscado, e incluso necesario, por el contrato. Tal proceso de cultura organizacio- nal requiere por su complejidad un largo aprendizaje, pero constituye un factor dinámi- co de cara al futuro. El “socio comprador” confirma este análisis, así que al principio de la construcción

de la cadena fuera indispensable su dirigismo. Por tanto, las actividades de la empresa y el proceso de aprendizaje del sistema de toma de decisión no se han desarrollado a la misma ve- locidad. En un primer tiempo dominó un espí- ritu de “fatalismo” en el mismo productor, que parece pasar de un empleo recientemente in- dividual al otro “colectivo”. Actualmente, aunque paulatinamente, se dan cuenta que en su comunidad, la asociación es la que decide del manejo técnico y organizacional, y que los vínculos con el nuevo “patrón” son diferentes, sea interactivos. El aprendizaje colectivo que este último exigió, impuso, como condición del contrato, se tradujo por un empoderamien- to concreto de los socios y de su organización, un elemento clave de su perennidad. Otra conclusión importante es que los socios de la CECAB están convenciéndose poco a poco que han pasado de ser empleados agrícolas a ser agentes innovadores, tanto a ni- vel técnico como organizativo, por lo que son pioneros territoriales de redes alternativas en su país. El siguiente paso, que seguramente será difícil de superar, es que aquellos socios productores y recolectores a tiempo parcial progresen y se conviertan en cacaoteros To- meseños a tiempo completo, autónomos, sos- tenibles, o sea se emancipen colectiva e indi- vidualmente. Esta segunda dimensión, cons- tructiva, será la que en este proceso equitativo adquirirá toda su dimensión social y de identi- dad cultural, y hará que los agricultores pro- gresen hacia un equilibrio constructivo de apoyo mutuo… es decir un empoderamiento emancipador tanto individual como colectivo.

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