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AdolfoCarrascoMartínez

Sangre, honor yprivilegio

La nobleza española bajolosAustrias

Ariel Practicum

CAPÍTULO 1

LA JERARQUÍA SOCIAL

1. El dinero, disolvente de los valores de la sociedad estamental

en Castilla de pocos años acá que el que tiene riquezas ese tiene la honrra y como el noble vee que se guarda y usa esto y que si es rico lo onrran, dexa de hazer lo que es obligado conforme a su estado, exercitándose en mercadurías y otros viles oficios que les son vedados por derecho y no sostiene el ávito de la nobleza. De manera que por nuestros pecados se usa tanto el oficio de la mer- caduría en España que se suben las cosas mediante no las dar quien las adquiere, sino con mucha ganacia y reven- didas, de manera que se an subido los precios de todas las cosas y esto causa no tener cuydado de mandar que cada estado conozca su preminencia, que si el mercader supiese que no bastavan sus dineros para acatalle, ni al noble dalle más preeminencia de su estado para adquirir más riqueza, no se darían tanto a adquirir bienes especia- les los plebeyos. Los quales como se veen ricos tienen manera de cómo hazer mayoradgo de sus bienes, y an oficios reales y biven honrradamente de manera que alcarkan la estima en su pueblo, y sucédeles en lo mesmo sus hijos y nietos, los quales pruevan de su padre y agüelo benir en ábito honrrado y quedarse por hijosdalgo.

[

]

Historia de la nobleza. Finales del siglo xvi. BN, Mss. 3084, ff. 3v-4r.

114 SANGRE, HONOR Y PRIVILEGIO

2. La desigualdad social, originada por la maldad innata de los hombres

El dominio temporal (el qual es una de dos maneras:

o como príncipe y señor con jurisdicción sobre vassa- llos, o como el que tiene señorío de su casa y preside en

ella a sus criados y esclavos como señor) es en razón del qual toman los hombres diversos títulos y se llaman señores. Esse no les cabe ni les pertenesce por naturale- za ni en razón de lo gracioso que antes del pecado en el

estado de la inocencia se les concedió. (

hombres por naturaleza son yguales, pero por divina

disposición vemos que los unos mandan y los otros obe-

aunque la ambición y el apetito de dominar

aya sido odioso a Dios. (

malicia de los hombres y para conservar a cada qual en su jysiticia y para que huviese paz y se sustentassen en la república, ha sido y es de Dios permitido el domi- nio, y de su Providencia proveydo. Luego, para castigo

de los malos

en ellas se ordenan a los malos, fueron hechas las leyes. Por lo qual San Clemente dize que el uso de todas las cosas que en el mundo son deviera de ser común a todos los hombres; puesto que por iniquidad comenta- ron a dezir y se oyó primero ésto es mío, ésto es tuyo, yo soy señor de ésto, y tú de esotro. De arte que entre los mortales, por causa de la iniquidad y por consuetud y derecho de las gentes iniquas, por ser al derecho natural y a su equidad contrario, se hizo la división y se dio derecho de señorío a los hombres, por el qual se llama-

ron ellos señores y tuvieron de aquí origen los títulos no sólo de emperadores y reyes, mas aún de los duques, marqueses y condes, y es llamarse el padre de familias económico y governador de su casa, señor de ella.

descen

Con todo, para refrenar la

) Todos los

)

y refrenar con el miedo de las penas que

Camos, Marco Antonio: Microcosmia y gobierno univer- sal del hombre christiano para todos los estados y

qualquiera de ellos, Barcelona, 1592, pp. 142-143.

LA JERARQUÍA SOCIAL

1 15

3. La legitimación bíblica de la desigualdad entre los hombres

Por providencia divina fue ordenado para refrenar y castigar los pecados y maldades de los hombres y con- servarlos en justicia y concordia dando principio a ello el que lo es de todas las cosas, guando desterró del Paraí- so de la tierra a Adán y Eva por no ayer guardado su mandamiento comiendo del árbol vedado, obligándoles a que con el trabajo de sus manos grangeassen y susten- tassen la vida. Y con el mismo rigor reprehendió a Caín la muerte de Abel y le castigó, y a Lamech por el homi- cidio, y a todos los demás hombres y criaturas que avía en el mundo, anegó con el diluvio general por sus mal- dades y abominaciones, reservando a Noé, que era justo, y a los otros que en su navío escaparon, ordenan- do de ahí adelante, porque la comunidad engendra dis- cordia, que los hombres más valerosos governassen a los inferiores, concediéndoles la administración y seño- río de las cosas del mundo. Pues para ellos le avía cria- do. Y lo mismo ordenó por ley de naturaleza en los ani- males irracionales que se guían y goviernan por otros de su mismo género.

Escalante, Bernardino de: Diálogos del arte militar, Sevi- lla, 1583, f. 3r y v.

4. Los símbolos externos del rango deben ser exclusivos de los nobles

Pero aunque es gloria dicha de España averse aclara- do su nobleÇa tanto que no aya oy ninguno indigno de las insignias que antes gozavan tan pocos, no sé que sea conveniencia para la Monarquía componerse toda de nobles, que aunque son los ojos de la república y en este cuerpo sería imperfección ser ciego, también sería deformidad ser todo ojos, faltándole pies y manos, que

126 SANGRE, HONOR Y PRIVILEGIO

que la tiene, ayúdale a ser bueno, dale alas para ello, emprende qualquier cosa de valor, es cimiento sobre [el] que se edifique la bondad.

[Finales del siglo xvi.] BN, Mss. 11458, ff.7r-8r.

13. En contra de la transmisión de la honra por la sangre

Dixo Platón que la honra era una dignidad adquirida

por la virtud, no herencia de generación, ni sucessión para la posteridad. Mi honra empieÇa en mí, porque

tiene principio en mi proceder. (

dan la sangre, y las dignidades. De que yo tenga un padre justo no se arguye que yo sea bueno. Luego la

honra del padre no passa al hijo: luego no corre por la sangre de las venas la virtud si no se añade el buen pro-

ceder. (

obro bien en él, dexo honrada la dignidad.

)

Acá las honras las

)

El oficio no me haze honrado, antes si yo

Páramo y Pardo, Juan: El cortesano del cielo, Madrid, 1675, pp. 103-104.

14. Crítica de la nobleza heredada que no cultiva poVsí las virtudes propias del rango

Y es lástima grandíssima que los cavalleros que de- vían ser adornados de ánimo varonil se hazen affemina- dos, o por mejor dezir, estatuas vestidas que ni valen para aconsejar en tiempo de paz, ni para defender en tiempos de guerra, sino que solamente paresce que nas- cieron algunos en el mundo solo para representar perso- nas mudas vestidas en comedia, dándose a entender que lo principal de la cavallería consiste más en menospre- ciar los ingenios grandes y en tener en poco a los virtuo-

PROBLEMAS DE DEFINICIÓN Y DE LENGUAJE

127

sos que han dado conocida muestra de su trabajo (qui- tándoles la honrra que tan suya es) que en preciarse de ser lo que procuran parescer a los ojos de todos para lle- varle el honor sin ninguna causa ni razón de merescer- lo. Pues es cierto que la honrra verdadera de la virtud se ha de ganar personal[mente], sin querer persuadirse que se hereda la virtud como la estimación y riquezas que he- redaron de los ancianos, ganadas a fuerÇas de los bracos de la virtud de los muertos, estimándose por señores propios siendo herederos, de lo que pudiera ser qual- quiera del vulgo.

Carranza, Jerónimo: Libro de Hierónimo de CarranÇa,

natural de Sevilla, que trata de la philosophía de las armas y de su destreza y de la agressión y defensión

christiana, Sanlúcar de Barrameda, 1582, f. XXVIIIr.

15. La tesis del doble nacimiento

El español que inventó este nombre, hijodalgo, dio bien a entender la doctrina que hemos traído. Porque, según su opinión, tienen los hombres dos géneros de nacimiento: el uno es natural, en el cual todos son igua- les; y el otro, espiritual. Cuando el hombre hace algún hecho heroico o alguna extraña virtud y hazaña, enton- ces nace de nuevo, y cobra mejores padres, y pierde el ser que antes tenía: ayer se llamaba hijo de Pedro y nieto de Sancho; ahora se llama hijo de sus obras (de donde tuvo origen el refrán castellano que dice cada uno es hijo de sus obras). Y porque las buenas y virtuosas llama la divina Escritura algo, y a los vicios y pecados, nada, compuso este nombre, hijosdalgo; que quería decir ahora: «Descendiente del que hizo alguna extraña virtud por donde mereció ser premiado del rey o de la república, él y todos sus descendientes para siempre jamás.» La ley de la Partida dice que hijodalgo quiere decir hijo de bienes. Y si entiende de bienes temporales,

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VI. Si saben que los dichos

ubieran sido admiti-

del señorío

de Vizcaya por ayer guardado en ella con mucha pun- tualidad y rigor la ley del Fuero desde señorío que dis-

pone que ninguno sea admitido por vecino sin que pri- mero baya de parte de la dicha ciudad suyo a saber el

dos por vecinos

en esta dicha ciudad

origen de todas las personas que pretenden la dicha vecindad, en las que an de concurrir las partes de califi-

cación y nobleza arriba rreferidas (

VII. Y si saben que la dicha Francisca de Armona

)

fue en tiempo que en esta ciudad se crió muy onesta y

rrecoxida y estubo en predicamento y opinión de don - cella.

VIII. Y si saben que todo lo sussodicho es público y

notorio y pública voz y fama y común opinión.

Interrogatorio de la información judicial sobre Francisca Armona. Orduña, 30 de enero de 1619. AHN, Noble- za (Toledo), Bornos, leg. 1165/4.

25. La hidalguía universal de los vizcaínos

Por consiguiente, al afirmar esa ley y nuestras leyes que todos los vizcaínos son nobles, se ha de entender de los vizcaínos originarios, de quienes pueda saberse y constar que no son de origen forastero, sino que inme- morialmente y más allá de todo recuerdo son aboríge- nes y por tales tenidos y reputados, y que de ello siem- pre fue y es su fama constante e íntegra entre y ante sus comarcanos y que de ello sea y haya sido común la opi- nión y reputación, y de tal clase que nunca hayan sabi- do, oído o entendido que el dicho vizcaíno era en otro tiempo de estirpe o progenie de forasteros.

Poza, Andrés de: Fuero de hidalguía ad Pargmaticas de Toro & Tordesillas, sive de nobilitate in proprietate, ed.

de Carmen Muñoz de Bustillo y traducción de M. a de

PROBLEMAS DE DEFINICIÓN Y DE LENGUAJE

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los Ángeles Durán, Bilbao, 1997, según BN, Mss. 9254, fechable después de 1588, pp. 189-191.

26. En contra de la hidalguía universal vizcaína

Ninguno nació hidalgo, sino que por virtud propia se alcan0 la nobleza, y los primeros nobles la dexaron a sus descendientes, que virtuosamente viviessen. Y assí no pensseys que es hidalgo aquel que por virtud de su patria es libre, como vemos provincias y ciudades que por servicios particulares que las han hecho a sus prín- cipes supremos sus conciudadanos son francos y quitos de pechos y derechos: Estos no son hidalgos. Bueno sería que el tavernero, el herrador y el albeytar y otros que viven de oficios y artes mecánicas, porque sean de Vizcaya, provincia, y laca, ciudad franca, se hayan de llamar y tener por hidalgos estos tales plebeyos. Se lla- man hombres francos por tener reservados, como he dicho por virtud de su patria, de pechos. Hidalgo es aquel que tiene solar conocido o tiene escudo de armas, cuyo blasón señala su antigüedad.

Jiménez de Urrea, Gerónimo: Diálogo de la verdadera

honrra militar que tracta cómo se ha de conformar la

honrra con la conscientia, Venecia, 1566, ff. 61v-62r.

27. Origen de la dignidad de grande

Usa nuestro idioma con frequencia desta voz, grande, para significar todo lo singular, excelente y admirable, aplicándola, como el latino, sin diferencia alguna en buena o mala parte. En nuestro assunto se usurpa esta dicción para manifestar el noble poderoso esclarecido que goza del lugar más inmediato que ay en la inferior classe de vassallo a la superior del soberano, manifestan- do la mayor dignidad con que la monarquía de España

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te del quinto, que es casi la mitad de toda la hazienda, y como no se puede vender para siempre jamás, queda privado Vuestra Majestad de las alcabalas que podrán

proceder de la enagenación destos bienes. (

partes de todos los hombres seglares que tienen hijos, la

quinta parte se va incorporando en las iglesias y, con dexar el alma por heredera, no se paga alcabala. Y nin- guna de las otras quatro partes de la hazienda: suponga- mos que se dividen en quatro hijos, el uno se inclina a ser de la Iglesia y se ordena a título de bienes tempora- les, los quales con solo ésto quedan cautivos para siem- pre sin dar provecho de pechos, ni alcabalas a V. M. Otro de los hijos es muger y métese monja, y el otro se mete frayle en religión capaz de bienes, adonde lleva la hazienda, sin que buelva al dominio temporal. Y así el quarto hijo que quedó en el siglo viene a ser muy pobre, porque si el padre tenía diez mil ducados de hazienda, los cinco consumen el vínculo de tercio y quinto, los

otros cinco se reparten entre cuatro hijos, los tres dellos llevan sus legítimas a lo eclesiástico, sin que jamás buel-

se va consumiendo y acabando esta

monarquía de España y se van adelgazando los edificios

) De cinco

van al temporal

que la sustentan amenazando ruina.

Cevallos, Gerónimo: Arte real para el buen gobierno de los reyes y príncipes y de sus vasallos, Toledo, 1623, ff.

15v-16r.

33. Crítica de los mayorazgos

Más fuerte que todos los preceptos legales es la pere- za de quienes gozan de riquezas cuya enajenación per-

petua está prohibida. (

na, amontonando riquezas por el perjurio, la usura o cualquier otro medio criminal, atándolas con lazo per- petuo e insoluble y dejándolas en herencia a su primo- génito, pone para siempre el estado en manos de un ciu-

Porque cualquier mala perso-

)

BASES ECONÓMICAS Y EVOLUCIÓN DE LAS HACIENDAS 147

dadano deshonesto y perezoso cuya ociosidad y desho- nestidad mancha a otros muchos. Los unos como servi- dores de una vana comitiva y otros como compañeros de vicios y defensores de día y de noche; y en poco tiem- po la enfermedad pasa a toda la familia del mayorazgo, ya que pensamos incurrir en mala nota todos aquellos a los que les toca, aunque sea muy de lejos, la sangre del

poseedor de una primogenitura, si se dejan tocar por el arado, el hacha o el martillo. Tal es la comitiva de ocio- sos y desocupados que sigue la ociosidad y riqueza de

Y considerando nocivo para la socie-

dad, como sucede para la naturaleza, lo que es excesivo, concederás este privilegio, negándoselo a los demás, a algunos varones ilustres de las familias de más brillo con determinadas cargas a favor del Estado y con leyes sobre su extinción, sin permitir que nadie acceda a él sin la venia regia. Esta venia ha de darse como premio de alguna virtud eximia ejercitada en el bien común del Estado. Y no hay por qué extenderla a perpetuidad ni

más allá de la cuarta generación, a menos que el propie- tario se merezca la prórroga por alguna hazaña ilustre. Esta prudente manera de obrar del príncipe reduce la multitud de los mayorazgos e inútiles, aleja los males que se derivan de estos males, aumenta los premios de la virtud, defiende el esplendor de las familias haciéndo- las retoñar con cada día nuevas glorias, protege a los defensores de la ciudad y, con la imposición de cargas, les hace útiles en un ocio que es resultado de tantas y preclaras empresas, procurando al mismo tiempo que los mayorazgos, sometidos a extinción por medio de oportunas leyes, no proliferen ni se extiendan más allá

de lo conveniente. (

poco a poco sobre todo los mayorazgos de reciente crea- ción concediendo la facultad de enajenarlos. Y no te sientas ligado por la sagrada voluntad de los moribun- dos que tantas veces les robustece, teniendo en cuenta aquel oráculo también sagrado: la salud del Estado es la ley suprema, porque la voluntad de los testadores o de

uno de ellos. (

)

)

Si conviene, vayan disolviendo

150 SANGRE, HONOR Y PRIVILEGIO

36. Estructura de ingresos brutos de la casa de Pastrana en 1684

Concepto

Mayordomías y rentas fiscales Industrias (pólvora y papel) Réditos de censos Otras rentas

Total

Maravedíes

Porcentaje

64,82

13,44

13,11

8,63

33.271.244

6.904.856

6.731.864

4.430.880

51.338.844 100,00

Elaboración propia a partir de AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 2242/5-5.

37. Censos contraídos por la casa de Pastrana

(1593-1631)

Fecha

Causa

Ducados

21-07-1593

08-03-1594

22-08-1605

09-12-1608

16-05-1609

05-06-1612

04-07-1612

01-07-1613

17-06-1615

17-08-1616

15-12-1617

12-04-1619

30-01-1623

10-02-1631

Total

Donativo para la guerra de Flandes Dote para una hija que entra en religión Dote para la boda de una hija Gastos de un pleito con el conde de Cifuentes Idem anterior Embajada extraordinaria a París para concertar bodas reales Idem anterior Pago de deudas de la jornada de París Idem anterior Idem anterior Deudas varias Jornada real de Lisboa Jornada de Roma Dote para la boda de una hija

20.000

14.000

54.000

14.000

16.000

120.000

40.000

40.000

25.000

10.000

50.000

20.000

12.000

30.000

465.000

AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, Cartas, leg. 592, caja La

BASES ECONÓMICAS Y EVOLUCIÓN DE LAS HACIENDAS 151

38. La quiebra de las haciendas señoriales:

el concurso de acreedores de la casa de Medina de Rioseco

Pedro del Castillo Rueda, en nombre del excelentísi- mo señor almirante de Castilla, ante V. A. en la forma que más aya lugar en derecho. Digo que a los estados que posee mi parte en este distrito de Castilla la Vieja se formó pleito y concurso de acrehedores el año 1587, el qual en los términos regulares de concurso se siguió en esta chancillería hasta el año 1607 que se dio sentencia de graduazión a todos los acrehedores, y aviéndose reconocido el año 1608 los daños que se ocasionaron así en las rentas de dichos estados como a los posehedores dellos, porque aunque se procuraron administrar bien sus rentas no alcanzaron a la paga de todos los acrehe- dores y llegó a ser más crecida la cantidad de deudas que lo que valían dichos estados, de forma que cada año se iban empeñando más los estados con los réditos de los censos que yban corriendo y nunca podía llegar la libertad y desempeño dellos. Y esta consideración dio motivo para que a petición de la excelentísima señora doña Vitoria Colonna, duquesa de Medina de Rioseco, como madre, tutora y curadora de las personas y vienes del almirante don Juan Alfonso, subcesor en dichos estados, y demás sus hijos, Su Majestad mandase for- mar (como se formó) una junta de diferentes ministros de su Real Consejo para que en ella se viese todo y se discurriese medio y arbitrio para el desempeño de dichos estados y paga de sus acrehedores. Para lo qual se llevaron a dicha junta todos los papeles y en ella con- currieron todos los acrehedores a informar de sus crédi- tos y derechos, de que resultó mandar se liquidase y ajustase la quenta de lo que se les devía por razón de principales de censos fundados contra los dichos esta- dos y lo que de sus réditos se estava deviendo hasta allí, como también se executó dicha quenta con unos hasta el año 1608 y con otros hasta fin de 1609 por hombres

176 SANGRE, HONOR Y PRIVILEGIO

Y porque esto que he dicho de ocupar los grandes de Castilla y de los demás reinos podría tener una dificul- tad en que se reparase, que no pudiendo emplear y con- tentar a todos, sería forzoso quedar muchos quejosos, y en punto de Estado parecerá también que es mayor el daño y peligro de esta ofensa, que lo que se puede gran- jear con el beneficio y mercedes que se hicieren a los demás. Pero cuando esto sea así, que no es, pues sería peor que todos aborrezcan, que no algunos, y a Vuestra Majestad le faltase, que no falta, en que ocupar a todos según su inclinación y entendimiento, y que no bastase emplear a los unos y entretener a los otros con la espe- ranza de lo mismo; remedio hay en que la elección se haga con entera satisfacción de los demás y sin que pue- dan quejarse y ofenderse de ello. Y no remedio como quiera, sino hallado y sacado de los hechos de un prínci- pe prudentísimo, y aun del que lo fue más entre todos los antiguos de la gentilidad, que no digo aquí por no cansar tanto a Vuestra Majestad, y porque si no conten- ta este consejo en lo principal, o este remedio no es necesario, sería inútil el tiempo que se gastase en lo demás tocante a su ejecución. Y teniendo Vuestra Majestad tanta necesidad de él para las cosas importan- tísimas que dependen de su voluntad y resolución, antes pretendo ser medio para dársele que para quitársele. De los nobles hay poco que decir, pues con ellos bas- tarán dos cosas: la una que Vuestra Majestad los honre y

que se conozca que vive inclinado a su acrecentamiento,

y los ocupe en los oficios de su reino, conforme a su cali-

Y así también por dos caminos se les debe la

merced y favor; y sobre todo lo segundo, que los incline Vuestra Majestad a la milicia, que es su propio oficio y con el que han conservado y aumentado las grandes monarquías, y repartiendo entre los que sirvieren en ésta

y no entre otros las haciendas que se instituyeron para

eso. Que esto es un gran secreto de la conservación de los imperios, que haya premios conocidos para la gente de guerra, y que no se den y no se empleen sino en ellos.

dad. (

)

LA NOBLEZA Y EL PODER

177

Que ésto los consuela en sus grandes trabajos, y los ani- mará a servir y morir por Vuestra Majestad. Y nada los ofende tanto como ver éstos en poder, honra y acrecenta- miento de otro género de gentes que no sean de su profe- sión; porque de ordinario ofenden más los beneficios aje- nos que agradan los acrecentamientos propios.

Álamos de Barrientos, Baltasar: Discurso político al rey

Felipe III al comienzo de su reinado, Madrid, 1598,

ed. de Modesto Santos, Madrid, 1990, pp. 110-113.

58. Olivares aconseja a Felipe IV limitar la participación de los grandes en la dirección política

Llegó, señor, el poder de los grandes en tiempo de los señores reyes antecesores de V. Majd. a estado que algu- na vez dio cuidado, y pudo con razón; y aunque el señor rey don Felipe, abuelo de V. Majd., se halló en estado que pudo descuidar justamente deste inconveniente, todavía le pareció bien bajarlos más, y siguiendo el ejemplo del señor Rey Católico en la institución de los letrados, les puso togas, dio autoridad y mano en el gobierno y en la justicia, de manera que, a unos con embajadas y ocasiones de gastos y a otros con la mano destos ministros, los redujo a tan gran carga de hacien- da que aunque su heredada lealtad y muchas obligacio- nes no les obligaran a la sumisión, observancia y pun- tualidad en obediencia a las reales órdenes, les fuera forzoso el no alzar cabeza por la falta de hacienda gran- de a que se redujeron. Ésta se ha ido continuando con las ocasiones de gastos que se ofrecen siempre y las fies- tas grandes y continuas, y parece que no sea mala mate- ria de estado ésta en lo que mira al gobierno interior por los inconvenientes grandes que se experimentaron cuan- do ésto no estaba en este estado y por los que hoy se experimentan en otras provincias donde están podero-

178 SANGRE, HONOR Y PRIVILEGIO

sos; y en Inglaterra con este recelo les quitaron entera-

mente todos los vasallos y jurisdicciones. ( Es bien que V. Majd. los honre y guarde sus preemi- nencias y que en el rostro de V. Majd. hallen blandura y buena acogida cuando no aya particulares razones para torcerle, pero generalmente conviene mucho tenerlos gratos, que como V. Majd. ha visto los caminos de abaja- llos de que usaba el señor rey don Felipe el segundo eran tales que sin poderse ellos quejar, sino antes que- dar agradecidos, se conseguía el fruto, pues con las embajadas y con las jornadas honrosas venía a ponerlos en aquel estado, y por la mano de justicia, no pudiendo

)

ellos juzgar que venía de la mano del rey. (

Por las razones dichas, tengo por desconveniente el ponellos en oficios grandes, así de la justicia, de la casa

y de la hacienda, pero esta regla no ha de ser tan general que en muchos casos no padezca; mas si V. Majd. atien- de al gobierno de su abuelo verá cómo observaba esto y las manotadas que daba a algunos sólo porque estaban muy arriba y los había puesto en grandes lugares. No alabo esto postrero si no había más razón, pero si había alguna bastaría menos que en otros sujetos, porque en los que son grandes por nacimiento y puestos, cualquie- ra desobediencia parece que tira a la cabeza y así no conviene disimularla.

)

Guzmán, Gaspar de, conde duque de Olivares: Gran

Memorial. Instrucción secreta dada al rey en 1624, en

John H. Elliott y José F. de la Peña, Memoriales y car-

tas del conde duque de Olivares. Tomo I: Política inte-

rior, 1621 a 1627, Madrid, 1978, pp. 53-55.

59. Declaración pública de los grandes a favor de don Juan de Austria y contra la reina Mariana de Austria y su valido Valenzuela

Por quanto las personas cuyas firmas y sellos van al fin de este papel, reconociendo las obligaciones con que

1

LA NOBLEZA Y EL PODER

179

nacemos, reconocemos también el estrecho vínculo en que Dios nuestro señor por medio de ellas nos apresta desear y procurar con toda la extensión de nuestra fuer- za el mayor bien y serbicio del Rey nuestro señor (Dios le guarde) así por lo que mira a su soberano señor y al de sus gloriosos ascendientes como a su real dignidad y persona, y que Su Majestad y consiguientemente sus buenos y leales vasallos padecemos hoy grandísimo detrimento en todo lo dicho por causa de las malas influencias y asistencias al lado de Su Majestad de la Reyna su madre, de la qual como de primera raíz se han producido y producen quantos males, pérdidas, ruinas y desórdenes experimentamos, y la mayor parte de todas la execrable elevación de don Fernando de Valenzuela, evidencia que el mayor servicio que se puede hacer a Su Majestad y en que más lucirá la verdadera fidelidad es separar totalmente y para siempre la cercanía de Su Majestad a la Reyna su madre y de don Fernando de Valenzuela y establecer y conservar la persona del señor don Juan al lado de Su Majestad. Por tanto, en virtud del presente ynstrumento decimos: que nos obligamos deva-

jo de todo nuestro honor, fee y palabra de cavalleros, a la qual recíprocamente nos damos, y del pleyto omenage que unos para otros hacemos de emplearnos con todas nuestras personas, casas, estados, rentas y dependientes

a los fines dichos, y a que estos medios fueren más efica- ces para su cumplido logro sin reservar alguno. Y por- que mientras Su Majestad no estubiere libre de la enga- ñosa violencia que padece, sea en la voluntad o en el entendimiento, se debe atribuir quanto firmare o pro- nunciare en desaprovación de nuestras operaciones, no

a su real voz y ánimo, sino a la tiranía de aquellos que

en el ympedimento de estas sagradas prendas se las usurpan para autorizar con ellas sus pérfidos procedi- mientos. Declaramos también que tendremos todo lo dicho por subrepticio, falsificado y procedido no de la real y verdadera voluntad de Su Majestad, sino de la de sus mayores y más domésticos enemigos, y que en esta

204 SANGRE, HONOR Y PRIVILEGIO

75. La obsesión por las formas externas de exhibición del rango

Mas quien son éstos que vienen por la

ribera del río abaxo TIMOTHEO. - Bien los conozco, aunque no me acuer- do de sus nombres, pero quien quereys que sean, sino algunos de los cavalleros modernos desta tierra, espera que lleguen más cerca vereys que entonados vienen, como si fuessen herederos del Miramolín de Marruecos, ¿quereys apostar que nos han de mirar guando passa- ren, por ver si les quitamos las gorras?

DIONYSIO. -

D. — No creo que serán tan mal mirados, porque

siempre el que passa, aunque sea de alguna más calidad

o autoridad, está obligado en ley de buena crianÇa a

saludar primero. T. — Por esto hazen bien en Génova, y aun en Vene- cia y en otras partes de Italia, que no usan tantas cere- monias, mas de quanto abaxan la cabeÇa diziendo el que passa, bon di, y el otro respondiendo, bon di y bon anno, tienen cumplido por todo el día.

D. — En verdad que es muy buena costumbre mejor

que en España, que cierto es grande la tormenta que en esto se passa, y mucho más en pueblos pequeños, y más donde ay vandos, que todos andan armados, sobre pun-

tillos que no pesan un alfiler.

Miranda Villafañe, Francisco: Diálogos de la phantástica

philosophía, de los tres en un compuesto, y de las letras y las armas, y del honor, donde se contienen varios y apazibles subjectos, Salamanca, 1582, ff.

109v-110r.

76. Las sutilezas del lenguaje: el tratamiento que se debe a los grandes

M. — Aunque he vivido muchos años en la corte y he

entretenido mi genio en la lectura de varios libros, no

ASPECTOS CULTURALES

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pude satisfacer una pregunta que un cortesano me hizo sobre cómo debía tratar o nombrar a los señores gran- des de España en su presencia, entre de sus hijos, parientes o criados, por quanto he de ver a a V.M. (como tan práctico en los estilos palaciegos) me diga qué pueda responder a este sugeto, teniendo la paciencia de tolerar mis réplicas si acaso se ofrecieren. N. Mucho me maravillo, señor M, quanto que V.M. dude que se le dé nombre de señor a qualquier grande mentándole con su título, como el señor duque de Tal, y si es dependiente el que habla diga el duque mi

señor, como lo es en el particular llamar al presente ante quien se está el señor duque don Fulano, o el señor Fulano, si no se le debe el don.

M. — Hasta ahí todos sabemos. Pero no se dirige la

pregunta a cómo se tratan por estilo y corruptela, sino en justicia y sin adulación, pues aunque qualquiera que sea grande le vemos tratado como V.M. dize, yo creo que es menos decente ese estilo que el de nombrarle puramente el Duque.

N. — Si he de dezir verdad a V.M., es una voz esta

de señor mui violenta y contraída a lo que no signifi- ca porque propriamente es usurpada de senior, pala- bra latina que en nuestro idioma castellano significa anciano, como lo sienten varios jurisconsultos y todos los curiosos en la etimología del idioma castellano, y así se lee en los Evangelistas tractando del consiliábu- lo que los hebreos hizieron para prender y crucificar a Christo Señor Nuestro (y con especialidad en San Mateo): tunc congregati sunt principes et sacerdotes et seniores populi, y de esta voz senior salió la de senatus, etcétera.

M. — En esas palabras del Evangelista hiziera mi

cortedad una reflexión digna de reparo, pues precede en la locución hierarchía de príncipes y sacerdotes a la de

seniores, o señores del pueblo, con que a buena luz, no teniendo otro origen la voz señores que el de señores, no sólo queda mal puesto el príncipe (con el abuso de