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Visión ~ociéll y feminista

en ID obra poética de Rosario Ca~tellanos

~&PJlCTIV~ BÁsICA

EUANA RIVERa

Univ~rsity 01 ArizoQa

L "obra ae Rosario G\steUanos. recoQocida como ~~presión de un~ defi­ nid~ toma ae conciencia y de una visión valorativa lle inju~ticjas ~oci~­

les. expone el problem3 fundamental que !lSedia hoy en día II tanto escrilor latinoamericano: la mte~ración de la realidad descamada y lllienante que

Iiteratul1l. considerada como llcto

lo rode3 en $U quehacer intelectual. 4

comunicativo inserto en un sistema cultural que le otorga significado. pone de relieve l. concepcióQ del mundo de esa voluntad que habla gracias a la .persona empírica del au,or. y hace llprehensible al lector la ideologfa impe­ rante en el medio social cuyos sistemas axiológicos y códisos lingüísticos dan trasfondo y cuerpo a la obra. En el caso de: la escritora mexicana. la atención de la critica se ha diri­ gido con mucha mayor frecuencia a su producción qarrativa (BaJún Canán. Oficio de tinieblas. la cuentistica). toda la cual ---dadaa las condiciones del público lector y la especUicª JUlturaleza de tales ob~- se presta con más facilidad a la divulgación y al análisis de carácter intuitivo y temático. Gran parte de la obra poética de Rosario Castellanos es, nO obstante. portadora de una perspectiva que cuestiopa y asudamente critica el medio social que le: da base y las actitudes que en él prevalece:n. El propósito de este trabajo es poner de manifiesto las diferentes apre­ ciaciones que el hablante poético. personificado principalmente en la figura de Rlh poeta. eQtreg~ de s~ mismo y del ambiente eSlfatificado que le rodea. Ese "yo" qu~ aparece en el discurso. o sujeto lírico. es la configuración textual

BLIANA

RIVERO

""F~

\'lSIÓN

SOCIAL 'l( FBMlNISTA

Nadie, con mi enemisa. me condene como a una isla inerte entre los mares. Nadie mienta diciendo que no luché contrll eUa hllsta l~ última $O~ de ¡ni

sangr~. ("Dos poemu", De la vigiliq estéril. SS-56)

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t~ Esa plen~decisión , cOPlpartir 1, vid~ co~ los otros, con los Qesconocidos':i~¡ U~va al h~blante a e:~tender aún más los Umites de IIU poética. El arte no ·:)1;

debe Il~r ~xpresión d~ anhelos egoistlls o materializllción de: realidades leja- Í~; n~. vagas, exótic~; III e:xistencia diaria obliga Il la r~cioDll1idad de una fJ

ópticll distintll, humanlPllente comprometida en ~l sentir hacia

el prójimo que es parte; de un~ figQlll colectiva. Notemos que la reali~ció5~~~ de es~conciencia e~tendidllllen, en el nivc:l lingüístico, al empleo de lj~~ primera persona plural, Ull "llosotros" socializante e inclusivo del "yo" de~• . la poeta:

el otro, haci ~$

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LA

ESTRUCTURA SOCIAL Y LA

MUJEll

¿Por qu~ decir nombres de dioses. astros. espumas de un océano invisible, polen de los jardines más remotos? Si nos duele la vida, si cada día Uega desgarrando la entrada, si cada noche cae conwlsa, asesinada. Si nos duele c:l Qolor en alguien. en un hombre al que no conocemos. pero está presente a todas horas y es la víctima y el enemigo y el amor y todo lo que nos falta para ser enteros.

,El otro", ¡fl pie 4e la letra. 109)

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pero antes habré dicho

La imagen del marginado social -el limosnero. el encerrado en cir cuns [,\

tancia opresiva- se presenta en la visión del hablante como suscitadora at"

porque su sensibilidad le hace entender que toda la sociedad per¡:'

petra el crimen. sea por indiferencia, por ambición material. por falta d(:\ compasión. El "nosotros" que habla en el poema tielle muy presente estl/ responsabilidad. y la señala sin repafos; la primera persona plqral involucrt.:. tanto al lector como a la figura de la poeta: todos somos opresore:s y cómo::

plices. todos pecamos de lesa humanidad al enajenar al pobre - ¡

culpl\.;

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y hay algo más. El puño se nos cierr", para oprimir; y el alma para rechazar lejos al intruso.

("El pobr

Llvida luf

183)

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lel hablante poético. ÉSte, relacionado a la persona empírica del autor por Iledio de la experiencia vital transmutada en lenguaje (cf. el "implied ulhor", de Wayne C. Booth), es la base conceptual de nuestra discusión, ue separa estas categorías en la situación literaria porque entiende: la obra amo objeto imaginario, cr~ador de una realidad esencialmente ficticia. Así,

una entidad abstracta que enuncia el mensaje comunicativo; e:s decir.

xpresiones como persona empíríca del autor. hablante poitico, sujeto lirico.

ersona poética y figura del poeta implican una estricta separación c:ntre:

) la Rosario Castellanos de "carne y hueso"; b) el emisor del mensaje omunicativo o voz que enuncia en los poemas; c) las figur~ que hablan

n la obra. La segunda y tercera categorías son virtuales, y existen sólo en I universo creado por l~ lirica. I De esta manera, intentaremos definir el conflicto humano arrojado por na lectura más especialiUlda de la obra poética, y entender cómo se con· gura este proceso a tnwts de los textos. l!stos están tomados de la pro­ ucci6n que va de 1948 a 1971, contenida e:n el volumen Poesía 1W eres tú. conceden atención especial a las colecciones tituladas Materia memorable.

:n la tierra de en medio y Otros poemas, 2

~SISTENCIA TEMÁTICA:

A todo lo largo de la obra, la atención del lector no puede menos que istinguir un reiterado enfoque de la voz poética dominante en detalles ue hablan de una toma de conciencia. El sujeto Urico, figurado en un lano personal, define su concepción del deber creador como oficio que

~vela preocupaci6n fraternal por el prójimo, por el desconocido que habita

n IJS ciudades y lleva una carga de enajenación; contra esa posición ais­ Ida. contra esa enemiga soledad. se pronuncia la persona poética:

Yo callaré algún día;

que el hombre que camina por la calle es mi hermano.

que estoy en QQ!lde está la mujer de atributos vegetales.

1 t'ara

una explicación más completa de este modelo teórico. en análisi5 aplicado

trabajo "Reflexiones para

una

nuev~

la Ilrica hispanoamericana y su estudio", ¡fetas del VI Congreso de la Aso­

1948-J911).

2.·

l texto lírico hi5panoamerica¡:¡p, véase nuestro

,o¿¡iLa:

iaCl<Í/1 lll/~macional de Hispanistas (Taranta, 1978), en prensa.

2 Rosario

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Castellanos,

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(obra

poética:

c4ición.

I'unJo de Cullurll E.,;onómica, !975. Tollas las Cit.l5 y referencia5 contenida5

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ELlANA

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El panorama de 1_ realidad que se abre ante los ojos del hablante Urico barca desde 10 univers¡U hast_ lo particular; el juicio emitido comprende anta al hombre contemporáneo en una sociedad de consumo. reificado por a cultura dominante y embrutecido por el mens~je propagandístico de los nedios masivos de comunicación. como el habitante específicamente mexi· :ano que ha vivido los dl¡¡,s de TIatelolco.

Es la generación moderna y problemática que toma coca·cola y que habla por teUtona y que escribe poemas en el dorso de un cheque.

("Apunte. para una declaraciÓn ~ fc", 12)

~a "Gran Caja Idiota" [sic] ocupa ahora el sitio que dejaron Scherezada y flomero, porque la clase media se entretiene vacuamente alrededor de una )antalla que fabrica mitos y vende detergentes. Toda la familia. desde 13 nuchacha casadera hasta el padre. sucumbe al dominio de ese medio con­ 1uctor de ideología pre·envasada; ella hast~ "abandonar I el balcón que 'e sirve de vitrina I parll exhibir disponibilidades" y él inclusive ··renuncia 1 la partida I de dominó y pospone I los otrO$ vergonzantes merodeos noc­ :urnos" ("Telenovela". OlrO$ poemas, 313). Observemos de paso 1_ dicotomía ilue se pone al descubierto en las norm~ sociales: el papel de la mujer •oltera es. desde una perspectiva irónica. venderse al mejor postor que la lIlantendrá como "señora"; el hombre. por el contrario. es descrito en función de juego y de incursiones extramaritales que son sancionadas por el uso y por el doble patrón machista que impera en el sistema. Al fin y al cabo, estas actitudes que fijan el papel a representar en la sociedad por cada miembro y cada clase, se subordinan al acto supremo del consumidor:

la compra. A esa operación, que implica ganancias a la empresa y al capital.

corporales e

se reduce cada intelectuales:

vez más la automatización de

las funciones

la posesión de bienes da placer. eleva, santifica.

hay que comprar. comprar. comprar. comprar. Porque compr_ es sinónimo de orgasmo. Porque compra es igual que beatitud. Porque el que \:ompra se hace semejante a los dioses.

y

(ibld .•

314)

la

grande. se revela en un ambiente evocador de opresión extranjera. de co­ n ¡¡p~jón criolla. de pesadilla y pobreza. Los recuerdOS'--de niñez a que se remite el hablante no hacen sino establecer la similaridad entre los dos

La identificaci6n con 1=1 país de origen. con la

patria chica y con

VISIÓ~ SOCIAL Y fE)llNlSTA

89

cspaci~ y las dos dimensiones temporales:

un_ lJD1ena y la otra ritualista. significan un cambio posi~ivo. fresente y ¡»ll$ado, pueblo tras pueblo. se unen en I~ visión desolad~;

ni la topografía ni 1_ historia.

Est_ tierra. lo mismo que la otr~ de mi Wancia. tiene aún eQ su ,"ostro. m~rc~d~ • fuego y lt injusticia y crimen. ~u ci~triz de esclava. Ay. de niña dormia bajo el arrullo ronco de p.n~ paloma negra: una raza vencida. M~ escondía entre las sábanas porqu~ un gran animal acechaba en III sombra. hambriento.

("Monó1ollo de la utranjer~".

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Loa infortunados sucesos de la última década mexicana. en específico','! 11\ mltla~ del 2 de oct\lbfe de 1968. son incorporados como Qlotivo de :;' protestQ ~n el poema "Memorial de TIatelolco". E&crito en ler~ra. en ¡;" se~ndlt 'JI en primera persona. revela en su cOQlposición la ~rspectiva impersonal del silencio que: la prensa otorgó al ipcideqte; la preocupación

[:

y advertencia que el "yo'· lírico comunica al "t~" represeptado como ofente• como público y lector e'No busqu~ lo que; na hay: buellas. cadáveres"):

y a1 final. enVQ~lvc: en el uso colectivo \lD8 exhortaciÓn a que nadie olvide

- los asesinados. a los presos. a los crnmnales. como modo de poder lleg~

• la verdad:

Esta es nueslfa manera de ayudar que amanezca sobre tantas conciencias manciUad~. sobre un texto iracundo. sobre una reja abierta. sobre el rostro amparado tras la máscara. Recuerdo. recordemos hasta que la justicia se siente entre nosotros.

(En

la

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de

en

medio. 288)

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En los casos expuestos hasta ahora. se ejemplifica la percepción que 1011 distintos hablantes van entregando. poema tras poema. de una sociedad estratificada. organizada en divisiones donde los seres humanos no se rea­ lizan en Verdadera comunicación. donde son alienados por el mercado de ~onsumo que busca explotar s~ únicos r~ursos. y donde la represióp. el

los más altos niveles tratan de encubrir la grave

situilCión imperante en la base de es, pirámide social.

crime~ y el

disimulo a

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ELlANA IUVERO

La temática fePlmista. por otra parte. est4 dada por la representacióQ de toda una serie d~ autovaloraciones y de delimitaciones del papc;l de l~ mujer en una sociedad como la latinoamericana: definida por una estructpra. económica que explota al que más produc~. que demarca 18$ posibilidade, de desarrollo personal dentro de parámetros clasistas y sexistas. que inculca normas de pasividad a través de un incesante indoctrinamiento cultural que:

comienza desde la cuna y que logra intcmalizar en la psique femenina la convicción de su propia deficiencia intelectual y de lo necesario de su depen­ dencia del hombre. h lo largo de toda la obra poética de Rosario Caste­ llanos. aparece un "yo" lírico que se revela consciente de estos lDecanismo, formativos y deformadores. y los identifica una y otra ve~ como asimilados en sí propio y en la colectividad. Desde los comienzos del proceso de indio viduación. casi fundido con Un tiempo mítico. el género y el selO definen ~ incapacitan:

Yo estaba circundada por rondas de palabras. Subían como humo en el espacio. diluíaJl su masa, se perdían. Sólo quedaba -espesa como leche baftándome­

la que anudaba origen y destino:

Mujer. voz radical que hipnotizaba en la garganta de Eva y en toda sucesiva docilidad de miel para los besos.

(TrayectoriQ

del

polllo.

lll.

20)

También desde la perspectiva personal del "yo". se da al lector la visión de un ser humano que tiene que aprender a comportarse como parte anónima en una maquinaria, como una pieza sumisa que cumple su función sin protestar; la situación empeora aún más para la mujer, anclada en el rol que le dan los supuestos educadores:

Me enseñaron las cosas equivocadamente los que enseílan las cosas:

los padres. el maestro. el sacerdote pues me dijeron: tienes que ser buena.

Obedecía. Se sabe:

es la virtud mayor.

la obediencia

y

me senté a esperar la medalla o el dulce

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la sonrisa. el premio. pol' fin. en este mundQ.

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VISiÓN SOCIAL Y FBMINISTA

y ~ólo vi ~esprecio por mi ~ebilidad.

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Hasta que comprendf. y me hice un toroiUo bien aceitado con el cual la. máquina

trabaja ya satisfactoriamente.

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do coau".

297-299)

("Lecciones

medio.

En

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UPi d~ 1M más específicas valoraciones que de sí realiza el hablante. pc:nonitiCll4o ~n pn "yo" que es h~ figura d~ Ja poeta. es describir los ritos iniciáUc~ qu~ debe sufriT la mujer en JUlcstras sociedlldes: su sumisión ~ la

base económica. la. fija en lo que se ha dado en

llamar ':el sfQQrPJI1!f 4e Cenicienta" y la expone COQlO objeto de consumo que el hombr~ adquiere. el cual rebaja en liU valía humana y al que hace ingresar, por fpeCZ4 tradicion~lmente física. en una especie social de segundo orden:

expect~tin ~uhural. de

Obedecí, señores, las consignas. Hice la reverencia de la entrada, bailé los bailes de la adolescente

y me senté a aguardar el arribo del príncipe.

Se me acercaron unos con ese gesto astuto

y suficiente. del chalán de feria; otros me sopesaron

para fijar

y alguien se fió del tacto de sus dedos

y así saber la urdimbre de mi entraña.

el monto de mi dote

Hubo un intermediario entre mi cuerpo y yo

un intérprete -Adán. que me dio el hombre

de mujer. que hoy ostento-

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218-219) t,

("Record;atorio", Materia

memor(Ú)Ie.

La identidad otorgada a la mujer está dad~ e~teramente en funCiÓ Q . ~e . su sexo. y el título más honroso que se le adjudica emana de una definiCIón f< burguesa basada en la dependencia marital, no en sus propios méritos. El [::,; hablante poéHco se descri~ en términos irónicos que dibujan la realidaq 1:,' de una posición sin salida. considerada no obstante por la sociedad camal' una l'CCompensa:

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1

Yo soy una señora: tratamiento llrduo de conseguir, eQ mi caso. y más útil

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BUANA

RIVEJ,O

para ¡dtemar con los demá& que un Utulo extendido a mi nombre en cualquier academia.

VISiÓN SOCIAL Y FBW1N1sn

93

~tmque la r~tórica '1 1&$ dir~ciones e~é~c~ sitúao la ~cción a fines del

~lgl0 m,

la mujer:

ést~ n=bas~ los lúnl~~ croooló81COS en ~u deslmde del papel do eUa. "her~er~ de l~ JQitad oscur~ del ll1up40", es relcflda por la~l

-i;

Así. pues. luzco mi trofeo y repito:

yo soy una señora

("AutOrTCullto", En la lie"" de 1"

288-289)

medio,

La división del trabajo. parte integral del panorama que nos entregan los distintos hablantes poéticos en su visión perceptiva, es u~ de las facetaS más definidoras de la verdadera posición de la mujer en la sociedad. rOl' medio de la figuración ficticia de un personaje lírico. la perspectiva se tras· lada al interior de una heroína. Salomé. en este caso hija del jefe poUtico de una ciudad mexicana durante el porfiriato. La muchacha sacrifica a su amante porque descubre que es cruel. que maltrata y tiene en poca estima a las mujeres a pesar de sus ideales de justicia revolucionaria; por eso. en un plano simbólico. la muerte del líder indígena impide que el nuevo orden continúe oprimiendo también al sexo femenino. Después que Salomé lo entrega a los soldados de su padre. pronuncia un monólogo revelador de oficios:

Madre. mujeres todas que antes de mí y conmigo soportasteis un yugo de humillación. bebisteis

un vaso inicuo. I estáis en vengadas I

Yo he rescatado vuestra

esclavitud

,

I

I

. otr~ JQit4d de

la

h"man~ I posición inferior ~n virtud de "o sistema ~~

~

de subordinami~ntQy ('lplol~~iónC::\1yos orígenes se remontan al menos • ese

Antiguo Testamento evoquIo ppr el nombre de la protagonista lírica.

hablante una máscara.

hay \lIlét. mujer anónWt~ q\le habla d~ su· papel en la tribu y se cuestiona

sobre su propio destino l= id~ntidad. Observemos que también aquí se 4a 7)

relieve a los oficios.

II ocupar lln

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En otra composición. donde también ~dopta el

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definidor~ d~ posicióQ, qUQ llevan al personaje femenino

puesto de servidor, o -a lo ~"m(}- narradorll de cuentos; ,;!

Con paso cau~loso me arrimé ~l campamento de los hombrCi. Me vieroq con esos JQiSPlO$ ojoll qu~ calc\J)¡m

el

peso del ganado

o

la totalidad de la cosecha.

Sin hablar me pusieron un lugar en la mesa.

me dieron

me señaló el quehacer. me ordenó la faena. Aquí estoy. Tejedora. lavandera. desgranadora de maíz y. a veces. en la noche cuando el sueño no acud~.

relatora de historias.

un bocado y después la madrina

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("EJ taliun4D". Male,i" memo'abl~. 206·~1)

al precio de mis lágrimas.

Si aplicamos criterios clásicamente conservadores, el lenguaje poético de Rosario CasteUanos viola en muchos caso~ las reglas del decoro e incorpora. en su osadía, motivos tabúes en nuestra cultura. Pero ",n esa agresividad hay

una intención iconoclasta que no puede escapar al lector; existe. en 111 vo­ oscura luntad de quien compone los poemas "atrevidos". un obvio deseo de shock.

I

.

Yo be restaurado hoy el equilibrio

de la balanza.

Yo me reconocí.

heredera de la mitad

del mundo. confinada

en la mitad sombría de la casa.

Cuando yo alcé mi mano para el castigo. alcé

todas las manos vuestras.

más allá de mi dicha.

materializado sobre todo en la temática desmitificadora de valores romántico. burgueses tales como el amor eterno y el matrimonio. Uno de los mejores' "'jemplos es el poema "Pequeña crónica", en el cual el "yo" lirico representa la figura de la poeta; ésta se dirige al hombre que fue Su primer amante.

describiendo la relación en términos prosaicos y con

frisa en lo cínico. La irreverencia expUcita al tratar temas "sagrados" (por

ejemplo la virginidad y

rios seluales plU'a definir la personalidad d", una Plujer;

Y

al libertar mi grito libertaba

el

grito sofocado en mártires gargantas.

Vosotras. lavadoras sumisas en el lecho.

del pañal.

vfctimali

inmoladas en un ara nefanda.

sabedlo:

un tono ligero que

la desfloración) se traduce como \=1 rechazo de crite·

la acción de Salomé

os abrió una cancela.

(S"lomé

[poema dramático], 141-142)

Entre nosotros hubo lo que hay ef)tre do!! cuando se aman:

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94

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BLL\NA IUVERO

sangre del himen roto. (¿Te dll$ cuenta'1 Virgen a los tr~inta años IY poetisil t Lagarto.)

La hemorragia mensual o esa en la que un niño

dice que sí. dice que no

a la vida

••

I

O'.

•••

•••

•••

• ••

Hubo. quizá. también otros humores:

el sudor del trabajo. el del placer,

la secreción verdosa de la' cólera.

-semen. saliva. lágrimas.

Nada. en fin, que un buen

baño no borre

(En la rierra de en medio, 283)

Los dos poemas que preceden a "Pequeña crónica" parecen formar parte, junto con aquél. de un tríptico destructor de mitos. En "Accidente", se burla con sutileza el hablante de "el gran amor". de conceptos tlUl caros a la mujer "verdaderamente femenina" como el darse pudorosamente y el prometer fi· delidad y obediencia al hombre. La figura de la poeta ha sentido miedo de sucumbir a estos engaños. pero se tranquiliza a sí misma cerciorándose d~ la inmunidad a esa enfermedad; los versos finales son buena muestra de la iro· nía sardónica con que explicita el sujeto lírico su clara percepción del fenó­ meno erótico-cultural :

Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un peso anacrónico y la entre8a ficticia -capaz de simular hasta el rechazlr­

y por el juramento. que no es más retórico porque no es más solemne.

No. no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y esta ampolla que entorpece la mano con que escribo.

(En

la

derra, ,'. 282)

En "Ajedrez". la hablante describe el juego que decidió emprender con un hombre inteligente; fueron equitativas las reglas. las piezas. los valores. lil libertad de movimiento. Pero al contrario de lo que se suponía. tales condi· ciones no resultaron en una unión amónica. y el presente de la escritura los sorprende en un impal'se de relación antagónica; duelo que no ~rmina entre l. lS dos componentes de la pareja porque los dos se encuentran en ~l mismo nlano_ v el lazo oue los ata no es eminentemente sexual. La cultura en que

VISIÓN SOCIAL Y FEMINISTA

9S

~stam~ inmersos. '1 las ~ctitude~ generadas en ella e históricilmellte asimila­ das por seres hUJIlanos de ambos sexos. parecen determinar sólo un tipo de relación ~ntre el hombre '1 la mujer: la dependencia. La nJptura de esa nOrma lleva il la hostilidad. y QQ pr9~ndo cambio social que remedie tal

aún en la visión del hablante: de ilW,!el tono

situacióq cst~fU no se prevé

aJIlar~Q que ~rmea hlobril.

porque éramos amigo~ y a riltos. nos ilqlábaIDos ~ quizá para ¡liíadir otro interés a los muchos que ya nos oblisaban decidimos jugar jue¡os de intelisencia.

Hénos aquí. hace un siglo. sentados. JIleditando

encarniz~aQlente

cómo dar el zarpazo último que aniquile de Plodo inapelable y. para siempre. al otro.

(E" la 'ierrp de en medio. 2112-283)

Uastil aq~d hemos visto en acción Il 103 sujetos líricos que. en la primera persoIlll ¡ramlltical. declaran subjetivamente su rebel~ y rechazo de las im­

pOlIicionei ~xistas ~adicionales a la cultura; en unos casos, el "yo"

sentado J>Crso~fica a. la figura de la poe~. en otro~ !l un personaje lírico. Tenemos aun Qna t~rcera apreciación del confiicto interior del hablante. ex­ teriorizado en un desdoblamiento de la perso1l4 poética; ésta. polarizada en

un "tú"

y en un "yo'" pone colofón a las anteriores expresiones sobre la

conformidad del ser humano en general. y de la mujer en particular. El sujeto nombra a su antagonista ("que soy siempre yo") y le reprocha dura­ mente su actitud sumisa. su falta de indepelldencia. Su éarencia de ambición.

estático es la contraparte dialéctica al a~esivo "yo". y cuando se

El "tú"

comporta como se espera de la mujer se asemeja a una bestia de carga; la bien aceitada pieza de máquina que en otro' poema se resignaba a su suerte tiene ahora una conciencia interior que le señala su condición vergonzosa:

fepre­

Pero se te ha olvidado decir quién supervisa la coincidencia exacta entre el tornillo y lo demás; quién firma el visto bueno de los hechos. Quién yen todo caso. para qué. O por qué.

Pues. evidentemente. nunca has pensado en esto sino en salir del paso y ponerte a vivir como si fuera necesario. En fin. muy femenino. Pero, por Dios. ¿no tienes vergüenza del mendrugo

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ELlAN4 RIVERa

que masticas. día a dia. tan trabajosaPlente? ¿No te sublev~ contra esta tarea circular de mula en tomo de la nori{l? Al men~ exige que te pongan anteojeras para no ver que ~tás siempre en el mismo sitio.

("POSl·Scriptum", En

300-lOl)

I~ (j~rrg ~

fn

PieJlq,

Finalment~. en el poema "Kinsey Report" 1 encuentra el lector una sene de seis entrevistas ficticias, en cada una de lí\S cuales el '~o" o iujeto UriCQ representa uno de l~ estereotipos en que se cl~ific~ a la mujer de llcuerao

a su

dica en rasgos que -si bien carica~urescos- se apoyan elJ, loIP substrato social que engendrlJ y aun fomenta tales encasiUamientos. L~ Cí\Sada. 14 lI ol ­

lerona "alegre". la divorciada. la pecadora soli\ilria, 11'- homosexual. 13 "se­ ñorita bien": todas están definidas en funci6n de actitudes que la !i~~lld propone y mantiene bacia la mujer. restringiendo su esfera de acción como ser humano al caracterizarla de acuerdo cop su conducta sexual y repr~uc­ tiva. La visión impUcita en el poema está dada dC4de la circunstancia d~ un hablante no represeptado en el texto, pero que sin emballo controla el len­ guaje, confi8ura l~ suj~tos líricos ficticios y entrega su perspectiva critica sobre una clasificación sexista de la mujer.

sexualidad. En es~a verdadera "sociotipolo~", el valOr denptatiyo r¡­

CONCLUSIONllS

La lectura especializada de los textos. que apuntábamos al principio, Se cumple en una percepción de la obra lírica como modelo ideológico del mundo que se entrega al lector desde la perspectiva del hablante poético:

éste. funcionando como emisor o sujeto de la enunciación en el acto comu­ nicativo que es el poema. se convierte en portador de la visi6n que entrega la obra artística. El carácter ficticio de ésta no contradice. sin embargo. su naturaleza de sistema modelador: el poema lírico. en cumplimiento de su función comunicativa, permite al lector percibir la ideologia impUcita en el discurso y originada en el sistema cultural donde se inserta el texto. Por ello. podemos aceptar que los juicios valorativos y apreciaciones que el hablante poético da de sí mismo y de la sociedad. corresponden a una vol un-

J Olros

exlé:DSiÓD.

poemas.

pp.

317·320;

no se reproduce llqul el

lexlo entero

debido

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YlSIÓ~ sOCLU- y ffi~IST.

97

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concient~ación social '1 f~minista.

como las Ilc~it4c:1~ iPlpcr¡mtes, ~on ~pre~endidas eJl ~l ~li~ de la perspec­

"Vi ~tíc¡ 'll4e bemos des~rito; por Pledio de tal enfoque se percibe la

~opci~nciª ~el liOmeUmiento, de la

Rosario ~teUaJlos, ~lpres~ ~le!i motivos de prote!i~ Rl nivel del mensaje l(rico nQ es ~oll'Q1en~ una 1U3nera. de rebelarse •• ino también de revelarse.

Opresióll, de la injusticill' En la obC4 de

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