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El Regreso del Hijo Pródigo

El Regreso del Hijo Pródigo

*** w98 1/10 pág. 17 Imite la misericordia de Jehová *** “Confirmen su amor para con él”

Con respecto al pecador expulsado que se había arrepentido, Pablo dijo a la congregación corintia: “Los exhorto a que confirmen su amor para con él” (2 Corintios 2:8). La palabra griega que se traduce por “confirmar” es un término jurídico que significa “validar”. En efecto, los expulsados a quienes se [readmite]* necesitan sentir que se les ama y que se les recibe de nuevo como miembros de la congregación. Sin embargo, debemos recordar que la mayor parte de la congregación no conoce las circunstancias particulares que llevaron a la expulsión de la persona o a su [readmisión]*. Además, es posible que el mal proceder del arrepentido haya afectado o herido personalmente a algunos hermanos, quizá por mucho tiempo. Teniendo esto presente, es razonable que evitemos expresiones de alegría en público cuando se anuncia [su readmisión]*, y luego le demos la bienvenida a nivel personal. Es muy fortalecedor para los que han sido [readmitidos]*, saber que se les recibe de nuevo como miembros de la congregación cristiana. Podemos animar a estos arrepentidos conversando con ellos y disfrutando de su compañía en el Salón del Reino, en el ministerio y en otras ocasiones apropiadas. Al confirmar o validar así nuestro amor a estos queridos hermanos, de ningún modo minimizamos la seriedad de los pecados que cometieron, sino que nos regocijamos con las huestes celestiales porque han rechazado el proceder pecaminoso y han regresado a Jehová (Lucas 15:7).

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regresado a Jehová (Lucas 15:7). *** km 2/00 pág. 7 *** ▪ ¿Es apropiado aplaudir cuando

¿Es apropiado aplaudir cuando se anuncia un restablecimiento?

Movido por su bondad, Jehová Dios ha provisto un medio que se conforma a las Escrituras mediante el cual los pecadores arrepentidos pueden recuperar Su favor y conseguir que se les [readmitan]*, en la congregación cristiana (Sal. 51:12, 17). La Biblia nos anima a que, cuando esto ocurra, confirmemos nuestro amor hacia tales personas sinceramente arrepentidas (2 Cor. 2:6-8).

Aun cuando [la readmisión]*de un pariente o conocido es motivo de alegría para nosotros, en el momento del anuncio a la congregación debería reinar un ambiente de calma y dignidad. La Atalaya del 1 de octubre de 1998, en la página 17, expresó así el asunto: “Sin embargo, debemos recordar que la mayor parte de la congregación no conoce las circunstancias particulares que llevaron a la expulsión de la persona o a su [readmisión]*. Además, es posible que el mal proceder del arrepentido haya afectado o herido personalmente a algunos hermanos, quizá por mucho tiempo. Teniendo esto presente, es razonable que evitemos expresiones de alegría en público cuando se anuncia [la readmisión]*, y luego le demos la bienvenida a nivel personal”.

Aunque nos alegramos mucho cuando alguien vuelve a la verdad, aplaudir en el momento de su [readmisión]*, no sería apropiado.

* Se han actualizados los términos.