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Perfil de comunicador Eduardo Arriagada, coacher en manejo de redes Periodista y académico de la
Perfil de comunicador
Eduardo Arriagada,
coacher en manejo de redes
Periodista y académico de la Universidad Católica de Chile, Arriagada es autor del libro Tsunami Digital, donde analiza el nuevo
poder que tienen las audiencias y cómo ha cambiado, para siempre, la forma en que se relacionan las personas en esta nueva era
de Twitter y Facebook.
nicación, en el mensaje, donde se dan los problemas. El desafío
está en entender y aceptar que en este nuevo paradigma la gente
es parte de la conversación. Hay que saber escuchar y saber qué y
cómo responder.
La brecha etaria se está cerrando en el mundo digital. ¿Qué
efecto puede tener en la evolución de las redes sociales la
irrupción de gente mayor como usuarios?
No es algo nuevo. Cuando partió el fenómeno de Facebook, casi inme-
diatamente se vio una participación muy activa del adulto mayor. No solo
tienen más tiempo, sino también mucho que contar y vieron en Facebook
un espacio ideal para compartir sus historias. Se está quitando esa cosa
juvenil que caracterizó a las redes en un principio. La internet de hoy, de
las redes sociales, es mucho más universal que lo que había antes, y en
Fotografía Sergio Piña
ese sentido el debate y el intercambio de información es mucho más rico.
¿Tienen las redes sociales un poder realmente transformador
de la sociedad?
¿Cuál es el desafío para las empresas en este nuevo mundo de
las redes sociales?
Las redes sociales han sido influyentes y han condicionado nuestras
El
gran desafío es el grado de transparencia. Las redes sociales tienen
acciones y conductas siempre. Según algunos estudios, se trata de
un efecto doble. La gente se siente reportera, dispuesta a informar de
gente –se dice que son alrededor de 800 personas–- que siempre ha
todo lo que están viendo y viviendo. Pero al mismo tiempo la gente se
sido influyente, que probablemente no conocemos directamente, que
expone más, muchas veces sin darse cuenta. Y eso pasa en el mundo
son amigos de amigos de amigos
Pero han sido modelos siempre,
corporativo. Muchas veces las empresas no son conscientes de que al
referentes. Lo novedoso es que ahora estamos conectados en forma
usar estos espacios están asumiendo un contrato de transparencia muy
digital y de manera permanente. Son las mismas redes sociales de
fuerte, que al contestarle a tal o cual cliente lo están haciendo como con
siempre, pero con esteroides. Lo que pasa con las redes sociales
un megáfono en la mitad de la plaza. Desde el momento que estás en las
tienen mucha fuerza, pero no por la herramienta, sino por quienes las
redes, todo lo que escribas está siendo grabado por Google, por Bing.
componen. En Twitter por ejemplo, hay mucha gente influyente, pero
que siempre lo ha sido, por lo menos en su círculo cercano. Y de he-
cho, estas personas usan las redes para estar informándose constan-
¿Cuál es a tu juicio el mayor aporte de las redes para los em-
prendedores y pymes en general?
temente y para seguir construyendo su relato. Las redes no los hacen
En el mundo pre redes sociales había que pagar para llegar a las masas.
más influyentes, pero sí más visibles.
Y
no poco. En el mundo de las redes, en cambio, ya no tienes que
comprar espacios a través de terceros, aunque sí hay que invertir en
En este contexto, ¿estamos condenados a que los grandes
debates públicos se den más en el ámbito de las emociones
que en el de las ideas?
creatividad. cada día es más caro llamar la atención, con calidad, y ahora
además hay que conseguir el “engage” o compromiso para que la gente
comparta tu mensaje. Pero la persona que tiene una buena idea y que
Más que pasar por un tema de emociones, el punto es que la reac-
logra comunicarla adecuadamente, puede llegar a una masa infinita sin
ción es muy rápida. ahora la gente que recibe un mensaje lo hace en
invertir grandes sumas más que en la creatividad de su campaña.
línea. Y el gran problema de esto es que se toman decisiones con
menos información, sobre la base de meras conjeturas. Ahí está la
gran pérdida. Pero no hay que culpar a las redes. Es en la comu-
Henriette Iraçabal
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