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La transferencia de conocimientos y tecnología como proceso multi-dimensional

conocimientos y tecnología como proceso multi-dimensional Federico Stezano Profesor Invitado Tiempo Completo del

Federico Stezano Profesor Invitado Tiempo Completo del Departamento de Estudios Institucionales (www.desinuam.org) Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Cuajimalpa (DESIN, UAM-C), México D.F.

1- Centralidad de la transferencia en los procesos actuales de innovación.

Este tercer número de la Revista Innovación RICEC se inscribe en la temática de la

transferencia de conocimientos y tecnología. En un marco de referencia más amplio, la

transferencia es una tendencia central de los procesos de innovación actuales, estando

ambos procesos complejamente relacionados.

Por una parte, la transferencia refiere a los vínculos, interacciones e/o intercambios

cooperativos de información, conocimiento y tecnología que establecen dos o más

organizaciones 1 para trasladar know-how, conocimiento técnico, conocimiento

científico y/o tecnología desde una configuración organizacional a otra. A su vez, los

procesos de innovación subrayan actualmente la importancia de las interconexiones que

precisamente definen a la transferencia: aprendizajes entre organizaciones heterogéneas

vinculados como beneficiarios y usuarios del conocimiento (Stezano, 2009).

En este contexto la transferencia emerge como tema de investigación clave en el tipo de

análisis de la economía y sociedad basada en el conocimiento que impulsa RICEC. Un

punto central en esos análisis se relaciona con las habilidades de los agentes que se

involucran en actividades de transferencia. Estos procesos requieren agentes con

capacidades cognitivas (tecnológicas, científicas), pero también con competencias

sociales y relacionales que permitan hacer efectiva la transferencia de conocimientos

y/o tecnología desde una organización a otra.

1 Esas organizaciones pueden ser productivas –empresas-, pero también del sector investigativo – universidades o centros de investigación-.

Las perspectivas teóricas que analizan la transferencia (la economía, el management, la sociología, la antropología 2 ) han enfatizado más una u otra de esas capacidades. Esta edición de Innovación RICEC refleja esa diversidad de ópticas de análisis, al presentar enfoques económicos, sociológicos, tecnológicos e históricos sobre procesos de transferencia. La complejidad de enfoques presentados, y la variedad de estudios de caso abordados, hacen de esta edición un compendio que se distingue por la diversidad. Un elemento decisivo en la construcción colectiva de debates que promueve RICEC. Esa diversidad refleja las características complejas de los procesos de transferencia. Procesos multi-causales, imposibles de atribuirse causal y unívocamente a una sola dimensión. Esa complejidad detectada obliga a requerir de marcos analíticos que permitan vincular a la transferencia con la ciencia, tecnología, desarrollo tecnológico (Moravcsik, 1983).

Pero como también ha mostrado el debate iniciado en 2007 desde RICEC, es aún más importante comprender como se vinculan esos factores con la orientación y prácticas de los Consejos de Ciencia y Tecnología nacionales; las actitudes persistentes de los actores vinculados a los procesos de innovación; los marcos institucionales y culturales donde se insertan los actores y organizaciones involucrados; las trayectorias históricas de innovación y desarrollo y de especialización productiva (Stezano y Vélez, 2007).

Muchos análisis se han orientado preferentemente hacia los factores tecnológicos y económicos de la transferencia, soslayando la importancia de sus elementos socio- relacionales, políticos e institucionales. Los siguientes apartados presentan algunas de las principales perspectivas sobre la transferencia, destacando primeramente a las teorías económicas y organizacionales. Posteriormente se argumenta sobre la necesidad de recurrir a dimensiones analíticas políticas, culturales, sociales e institucionales que permitan entender los contextos generales que afectan las capacidades de la empresa como organización que intercambia conocimiento con otras organizaciones.

2- Abordajes analíticos de los procesos de transferencia de conocimientos y tecnología basados en la empresa como organización.

2 Zhao y Riesman, 1992; revisan los supuestos analíticos de cada una de esas corrientes teóricas.

Algunas visiones sobre la transferencia (generalmente relacionadas con la escuela económica evolucionista) han asumido a las estructuras organizacionales de la empresa, como los factores determinantes del éxito y efectividad de la transferencia. Esta perspectiva destaca desde varios conceptos, los rasgos organizacionales centrales para la formación, desarrollo y acumulación de habilidades empresariales de innovación (Coriat y Weinstein, 2002: 274). Entre esos conceptos se puede incluir a las nociones de capacidades de absorción, de innovación y tecnológicas.

En primer lugar, puede observarse como Cohen and Levinthal (1990: 128) vinculan a las capacidades de absorción con la habilidad de una empresa para reconocer el valor de una información nueva y externa, y para asimilarla y aplicarla con fines comerciales. El concepto refiere así a la capacidad de una empresa para absorber información y conocimiento que, producido fuera de ella, se concibe como clave para el desarrollo de su desempeño innovativo. Capacidad que se desarrolla en relación al tipo de trayectoria organizacional histórica recorrida por la empresa.

Por su parte, el concepto de capacidades de innovación asume que cada innovación es una nueva combinación de ideas, capacidades, habilidades y recursos existentes. De modo que la mayor variedad de esos factores en una organización, supone mayores probabilidades de realizar nuevas combinaciones de los mismos; esto es: mayores posibilidades de producir innovaciones más complejas. Actualmente las empresas requieren estar al tanto de los desarrollos de sus competidores, y buscar nuevas fuentes de ideas. La mayor habilidad de una empresa para interactuar con una fuente externa (y desarrollar procesos de transferencia), aumenta la presión de las empresas directamente competidoras por alcanzarla. Esto, potencialmente, puede aumentar el desarrollo de un sistema de innovación nacional, regional o sectorial (Fagerberg, 2003).

Por último, la noción de capacidades tecnológicas incluye ideas de los conceptos anteriores. En cuanto este concepto supone que, al nivel de la empresa individual, el desarrollo de sus capacidades tecnológicas está determinado por la inversión de la organización en respuesta a incentivos internos y externos de otros agentes, públicos, privados, locales, extranjeros, económicos y sociales (Lall, 1992: 69).

La utilidad de estos conceptos sin embargo, se diluye al buscar comprender los factores determinantes de la transferencia referidos a la coordinación política, antes que a la coordinación cognitiva a nivel organizacional (Coriat y Weinstein, 2002: 275-276).

Ante esa necesidad, la noción de capacidades tecnológicas ha buscado trascender la

vinculación causal entre modelos de transferencia y patrones organizacionales. En ese sentido, al menos desde Lall (1992) se han realizado distintos intentos por medir el nivel de las capacidades tecnológicas nacionales. Desde el supuesto que las diferencias que presentan los países en relación a su habilidad para innovar y usar tecnologías, su desempeño de productividad, y su crecimiento económico o comercial, están vinculadas

a los regímenes políticos, la dotación de habilidades y las estructuras institucionales.

Estas mediciones de las capacidades tecnológicas son un proxie de los desempeños en

innovación y del grado de avance en relación a las actividades sociales y productivas basadas en el conocimiento de un país dado. Sin embargo, la noción de capacidades tecnológicas sigue circunscribiéndose al conocimiento y habilidades para adquirir, usar, adaptar, mejorar y generar nuevas tecnologías (Lugones et al., 2007: 11). Esos conocimientos y habilidades que son técnicos y económicos antes que político- institucionales. De este modo, la explicación de los procesos de transferencia se reduce

a la pugna dentro de la empresa entre la coherencia organizacional por un lado, y la

búsqueda de nuevas rutinas y capacidades por otro (Coriat y Weinstein, 2002: 276).

Finalmente, estos análisis se basan en una visión de los procesos sociales como un agregado de estándares sociales que actúan como entidades y espacios analíticos independientes: individuos, empresas, organizaciones, instituciones. En los procesos de transferencia, esa visión epistemológica omite los varios niveles de análisis transversales a esos procesos. Es heurísticamente necesario que las ciencias sociales analicen la transferencia desde una visión relacional que represente la transición entre agentes sociales macro, meso y micro, y detecte sus distintos modos de vinculación. La transferencia, como todos proceso social, debe entenderse en función no de una serie agentes que actúan como entidades autónomas, sino de los vínculos relacionales de estos agentes en los procesos de la vida social (Tilly, 1998).

3- Factores socio-institucionales que influyen en la transferencia.

La articulación de marcos analíticos que contemplen a los factores externos que influyen y determinan ciertos comportamientos organizacionales de una empresa, son un desafío aún no abordado sistemáticamente en los estudios de las ciencias sociales sobre la transferencia. Los siguientes apartados presentan elementos habitualmente omitidos en los marcos de referencia de los estudios de transferencia: las dimensiones institucionales y organizacionales a nivel macro y meso-social.

3.1. Importancia de la coordinación institucional. Los argumentos anteriores han mostrado la importancia de incorporar las dimensiones institucionales de tipo estructural que inciden sobre la transferencia, dentro de los corrientes analíticas cercanas a los estudios sociales de la innovación.

Una corriente de análisis vinculada a la economía política recalca que las diferencias nacionales institucionales (especialmente políticas) son la causa primaria de conductas innovativas diferenciadas (Zachary, 2004; Lesemann, 2007). Y además, el factor explicativo central del mayor o menor desarrollo de empresas que recurren de forma intensiva al conocimiento a nivel nacional. Lo que estaría ligado, por ende, al nivel de desarrollo nacional de las capacidades de innovación, absorción y tecnológicas.

Desde esta perspectiva, Hall y Sosckice (2001) analizan las condiciones institucionales que alientan ciertos comportamientos en los niveles meso y micro-sociales de la innovación. Desde el concepto de ventajas comparativas institucionales, plantean que la estructura institucional de una economía política da a las empresas ventajas para emprender ciertas actividades necesarias para producir cierto tipo de productos. A diferencia de los enfoques vinculados a los Sistemas Nacionales de Innovación (SNI) que enfatizan los factores absolutos que pueden desempeñar cualquier economía (Edquist, 1997); esta visión distingue los factores que dan ventajas en los perfiles de especialización productiva, y la innovación. Y que están vinculados a los regímenes de regulación, la organización de los actores económicos, y las estructuras del Estado.

Este nivel de coordinación macro-institucional está directamente relacionado con las opciones históricas de desarrollo nacional, partiendo de una visión del desarrollo que lo

define como el proceso dinámico que promueve la transformación de los sistemas socio-productivos de una economía. Esa perspectiva implica el cambio de la estructura productiva, y el desarrollo de capacidades en la sociedad y en la economía local. En ese contexto, la formación de redes de transferencia es resultado de un proceso histórico asociado a múltiples problemas y desafíos de desarrollo nacional.

En primer lugar, este carácter histórico e institucional de la transferencia, permite vincular a la transformación de las estructuras productivas con el aumento de las capacidades técnico-productivas de los agentes. Las que a la vez aumentan en virtud de los crecientes intercambios de conocimiento entre los múltiples agentes de un SNI. En ese sentido, varios casos históricos muestran cómo el apoyo sostenido y de largo plazo a la transferencia se asocia a procesos de desarrollo nacional (Nelson y Mazzoleni, 2005). En segundo lugar, al nivel de las transformaciones sociales las teorías de desarrollo económico muestran la importancia de la diversificación de las estructuras productivas y de las actividades de creación e intercambio de conocimientos. Esa diversificación define el conjunto factible de condiciones para la distribución del ingreso y su concentración por parte de las elites. Esto supone que una estructura de conocimiento más diversificada (más expuesta a empresas con necesidades de conocimientos complejos de otras organizaciones) genera y distribuye rentas de un modo más equitativo. De modo que las rentas se distribuyen según el modo en que las distintas competencias y complementariedades de los agentes, son requeridas para producir productos complejos que incorporan conocimiento. Una estructura productiva diversificada y que utiliza conocimiento de modo intensivo, regula las asimetrías de poder del mercado a favor de aquellas actividades que estimulan la generación y diversificación del conocimiento (Cimoli y Rovira, 2008: 328). Actividades donde se dan más procesos dinámicos y efectivos de transferencia.

3.2. Procesos y organizaciones de intermediación que influyen sobre la transferencia de tecnología y de conocimientos. La influencia de la coordinación institucional sobre las redes de transferencia, muestra la estrecha relación existente entre el desarrollo de procesos de transferencia con el desarrollo socio-económico nacional, y su carácter histórico-institucional. Las relaciones causales entre procesos de innovación, industrialización y desarrollo

económico son ampliamente reconocidas por la economía histórica, y por las teorías sociológicas y económicas del desarrollo. Sin embargo, las condiciones que favorecen el aprendizaje tecnológico, su incorporación exitosa en la economía, y el rol de las organizaciones intermediarias y políticas públicas es más complejo (Stiglitz et al., 2007), en cuanto implica complejas interrelaciones entre individuos, organizaciones y normas y valores societales.

Además del contexto estructural en el que los actores deciden adoptar relaciones de colaboración para intercambiar conocimientos, estos vínculos para la transferencia se fortalecen y encuentran su continuidad por la acción de varios procesos y organizaciones de intermediación. Estos mecanismos intermediarios tienden puentes y facilitan las relaciones entre actores en muchos casos con códigos, lenguajes y rutinas culturales diferenciadas; las que pueden ser particularmente notables en el caso de las redes de transferencia entre industria y ciencia.

Los procesos de intermediación tienen una presencia creciente en los procesos de cambio de los sistemas de CyT a diversos niveles de agregación social. Por una parte, desde los diversos programas públicos de CyT que buscan desarrollar esquemas de incentivos para la vinculación de actores (Sandberg et al., 2004; Van der Meulen, 2007). Pero también las crecientes interdependencias entre las actividades tecnológicas, productivas, científicas, económicas y políticas ha generado una creciente importancia de múltiples organizaciones intermedias (Casalet, 2000, 2005; Howells, 2006). Estas organizaciones se han consolidado como instancia que genera cambios a nivel organizativo y de prácticas de los actores a través de la constitución de marcos de confianza. 3 De este modo estas organizaciones sustentan redes de transferencia desde dos funciones: (i) una social de establecimiento de redes de relaciones sociales sustentables; y (ii) una productiva de traducción de lenguajes diferentes que vuelven

3 Al considerar a la confianza como elemento central en la configuración de relaciones sociales (Burt, 1999; Coleman, 2000) se pone en duda que sólo los aspectos materiales sustentan las relaciones de transferencia. Esto es importante en la medida que buena parte de los estudios sobre transferencia han recalcado los aspectos tecnológicos y las motivaciones económicas y materiales de los actores involucrados en procesos de transferencia. Estos análisis se han centrado en la vinculación en torno a la comercialización de derechos de propiedad intelectual del conocimiento intercambiado en las relaciones de transferencia. Y más que nada enfatizando la especificidad de los acuerdos de propiedad de patentes, spin-offs académicos, e ingresos derivados de licencias y regalías de una tecnología creada externamente, especialmente en los casos en que el proveedor de esos conocimientos es el sector científico-universitario (ver por ejemplo entre otros los estudios de Jaffe et al., 1993; Jaffe y Trajtemberg, 1996 y 2002; Searle, 2006; Kirby, 2006).

disponible al conocimiento para un contexto distinto al que lo originó (Van Lente,

2005).

De allí la importancia que tiene el análisis del tipo, carácter y funciones de las organizaciones intermedias y los programas en CyT que impulsan la creación de redes de transferencia para la comprensión de sus dinámicas.

4- Sobre los artículos que componen esta edición.

Al diseñar el llamado a publicación de esta edición de la Revista, se detectaron tres temas que abarcaban una buena parte del vasto carácter de la transferencia: (i) la dinámica de formación de procesos de aprendizaje individual y organizacional en base a la circulación de conocimientos; (ii) los procesos de apropiación social del conocimiento, y (iii) las posibles estrategias sectoriales, regionales y nacionales que permitan complejizar y alentar la transferencia.

También se encontró la preocupación porque los aportes recogieran los aspectos de la transferencia poco abordados por la academia. Las dimensiones que, desde la perspectiva de RICEC, deben debatirse para complejizar nuestra comprensión de la transferencia, de la innovación y de las dinámicas de los procesos asociados a las llamadas economía y sociedad basada en el conocimiento.

Varios rasgos de la transferencia han sido poco abordados analíticamente. Con sus excepciones, hay pocos estudios de: (i) las dimensiones relacionales y culturales de la transferencia 4 ; (ii) las vinculaciones ente los elementos productivos e institucionales que favorecen la transferencia 5 ; y (iii) los mecanismos organizacionales e institucionales de intermediación que promueven la transferencia. 6

Esas ausencias son aún más notorias en América Latina. Los estudios de caso sobre experiencias concretas de transferencia son escasos. Y los existentes, no se han basado

4 Los estudios de Zhao y Reisman, 1992; Bozeman, 2000; y también Castro et. al. en esta edición; son una excepción al respecto.

5 Una propuesta interesante en ese sentido puede encontrarse en Lesseman, 2007.

6 Sobre este trabajo, existen pocos estudios disponibles. Entre ellos, resaltan los trabajos de Van Lente et al., 2003; Van der Meulen et al., 2005; Van der Muelen, 2007; Howells, 2006; y los estudios en América Latina y México de Casalet, 2000, 2003 y 2005.

en modelos similares que habiliten la comparación sistemática. Lo que no ha permitido la identificación clara de los factores clave recurrentes en el éxito/fracaso de la transferencia. Tampoco se han vinculado causalmente la influencia de distintas instituciones, organizaciones y políticas en distintos sectores tecnológicos en la región. Todas las contribuciones en este número han abordado a su modo, uno o ambos de estos aspectos. Lo que supone un aporte sustancial para la construcción de marcos analíticos más complejos y diversos por una parte, y una mayor evidencia empírica sobre la realidad de la transferencia en Latinoamérica por otra.

4.1. Modelos de transferencia y el rol de la universidad y la ciencia pública. Los artículos de este número de Innovación RICEC pueden organizarse en dos bloques centrales. El primer grupo de contribuciones realiza revisiones teórico-analíticas sobre la transferencia, subrayando su cariz político. Y además, desde distintos casos de referencia, debates sobre el rol universitario en los procesos actuales de innovación.

El número inicia con el artículo de Mónica Casalet sobre la evolución reciente de las estructuras sociales, productivas, tecnológicas y políticas en el sector de CTI en México. En él, se destacan las dificultades históricas por construir en América Latina redes de transferencia ciencia-industria, dados los inciertos desarrollos de sus SNI, las barreras culturales entre los actores para la colaboración mutua, y la incapacidad del sector político para impulsar la innovación. Un hecho que alude a la incapacidad de las sociedades latinoamericanas para erigir al proceso de construcción de políticas como un proceso colectivo de la sociedad, en donde las políticas públicas resultan ser expresión de auténticos procesos de aprendizaje social (Hall, 1993).

El análisis de Casalet del caso de México muestra la planeación de nuevos instrumentos de política en el sector de CTI desde los años 90. Sin embargo, el artículo destaca que esas políticas no han podido aún acercarse a las necesidades de la industria, en especial de las pequeñas y medianas empresas, las que siguen demandando poco conocimiento. Esto, sumado al escaso interés político por impulsar la innovación, no ha permitido la consolidación de relaciones estables entre ciencia e industria, ni el fortalecimiento de procesos de apropiación social de los resultados de la investigación.

Lo anterior abre el debate sobre el rol de la universidad en América Latina y sus desafíos pendientes: su flexibilidad organizativa y prácticas burocratizadas, su capacidad para sensibilizar al sector político sobre la relevancia de la investigación, la calificación de su personal para la gestión y administración de proyectos.

El artículo de Louis Maheu presenta críticamente la visión de la universidad de Guy Rocher, profesor decano de la sociología quebequense. Rocher desde los años 90 ha resaltado el nuevo modo en que la economía política nacional influye sobre la universidad moderna, convirtiéndola en factor de desarrollo económico: dada su función de formación estratégica de personal calificado, y también porque su vocación de investigación, de creación y difusión de conocimientos es una misión económica.

Para Rocher, esos imperativos económicos le suman una misión a la universidad que se contradice con otras. Lo que plantea dilemas entre las prácticas institucionales y la misión intelectual, entre la necesidad de una función económica y la libertad de espíritu requerida para ser una instancia de expresión creativa y crítica. La visión universitaria afirma Mihai, dependerá entonces de su capacidad para afirmar esa misión intelectual y esa misión económica en torno a la peculiar combinación de prácticas y estructuras de gestión organizacional que dan forma a la universidad. Donde, como afirmó Rocher, interactúan además de especialistas, sujetos autónomos, creadores y responsables.

Mientras que en el artículo de Mihai se abordan las misiones universitarias de formación e investigación, Mihai Cristea presenta una manifestación del creciente impulso a la llamada tercera misión: la transferencia de conocimientos desde organizaciones de investigación pública. Las vías para incentivar esa capacidad para difundir y comercializar los conocimientos de investigación básica generados por la ciencia pública han sido una prioridad estratégica de políticas públicas del sector en CTI de Canadá (Coussot, 2007; Lesemann, 2007), expresadas en este estudio en tres Corporaciones de Desarrollo de Investigación Pública ubicadas en Montreal.

Cristea presenta el estudio de este caso situándolo en las diversas discusiones sobre las nuevas actividades de emprendurismo académico y universitario: la investigación pública y su valor comercial; el financiamiento privado a la investigación; y los nuevos canales de transferencia en base a la comercialización desde spin-offs y spin-outs.

Para Cristea, los casos analizados reflejan una tendencia que irá en aumento: la creación y coordinación institucional estatal de instancias organizacionales híbridas que actúan como brokers de conocimiento y facilitadores de la transferencia, desde una visión comercial y de protección a la propiedad intelectual. A la vez el estudio destaca que esos procesos combinan a la vez una visión bi-cultural: académica y emprendedora. Esta perspectiva afirma Cristea, les permite traducir las demandas del mercado hacia los laboratorios universitarios, y las exigencias académicas hacia los inversores industriales.

Finalmente el estudio de Elena Castro, Ignacio Fernández, Marián Pérez y Felipe Criado, aborda la transferencia de conocimiento desde las ciencias sociales y las humanidades. El trabajo cuestiona la división entre ciencias sociales y el resto de las ciencias en base a un paradigma según el cual sólo las últimas pueden producir un conocimiento socialmente útil.

En base a una detallada construcción metodológica en base al modelo de análisis de la transferencia de Bozeman (2000), los autores presentan la visión de grupos españoles de investigación en Ciencias Sociales y Humanidades; con el fin de conocer su visión y experiencias sobre los procesos de transferencia en que se han involucrado. Los resultados muestran que el contexto de aplicación de los conocimientos de las ciencias sociales tiene un alto valor de apropiación social que persiste al difundirse y compartirse. La investigación muestra además la dificultad para que la transferencia supere el habitual carácter personal, informal y puntual que no permite distinguir la capacidad de la organización para producir, difundir y/o comercializar conocimientos ni reconocer y valorar a los investigadores. Esto redobla la necesidad de una mayor implicación institucional sobre la transferencia desde políticas activas que amplíen el alcance de la aplicabilidad social de los conocimientos científicos.

4.2. Transferencia en distintos sectores tecnológicos de América Latina. El segundo grupo de artículos se compone de estudios que analizan procesos de transferencia en distintos sectores tecnológicos en Latinoamérica. Todos desde el supuesto de la existencia de sectores industriales que determinan diversos regímenes tecnológicos, de gestión del conocimiento, de innovación y de competencia (Breschi et al., 2000; Erbes et al., 2007) y sistemas específicos de innovación (Malerba, 2004). Los

artículos ponen de manifiesto la necesidad de sistematizar las conclusiones de los estudios de caso desarrollados en América Latina para comenzar a construir modelos de análisis de la transferencia en distintos sectores tecnológicos y productivos 7 .

En primer lugar, Edgar Buenrostro analiza los procesos productivos en el sector del software de código abierto (SCA). En donde es central la vinculación de múltiples agentes. Buenrostro señala que en esos procesos existen altos incentivos a la participación de agentes externos que participan de modo cooperativo entre sí, por los rasgos propios de este sub-sector del software. Por ejemplo, en su proceso productivo se da una participación del público que alcanza a la mitad de los desarrollos de SCA. Esas contribuciones cooperativas son un factor crítico de éxito o fracaso de la transferencia, y brindan a las empresas de SCA varios beneficios indirectos.

Esto abre nuevamente la discusión sobre la transferencia como un fenómeno multi- dimensional y multi-causal en los procesos actuales de innovación. Donde se conjugan además de factores técnicos, elementos de idiosincrasia y de capacidades a nivel organizacional y de agentes individuales. Una diversidad que muestra a la transferencia como un fenómeno que implica procesos de apropiación social de conocimiento.

En segundo lugar, el artículo de José Luis Sampedro sobre formación de procesos de aprendizaje y capacidades de innovación muestra como pocas empresas mexicanas del sector de software establecen interfases complejas que impliquen articulación de información y conocimientos más específicos. Y consecuentemente el diseño y desarrollo de nuevos programas, y ocasionalmente la formación de recursos humanos especializados. Sampedro convincentemente vincula esto hecho con: (i) la baja o falta de capacidad de las empresas en la identificación de ventanas de oportunidad y proyectos de mayor valor para segmentos industriales con tecnologías y procesos estandarizados; (ii) el insuficiente desarrollo de actividades de aprendizaje que les permita una mayor acumulación de capacidades tecnológicas.

7 El artículo de Casalet de este número, plantea originalmente la necesidad de sistematizar los modelos de interacción entre los actores de la transferencia de la región, identificando en los estudios de caso disponibles los principales canales, agentes y disciplinas científicas donde comúnmente ocurren procesos de interacción. Casalet propone rescatar estudios ya aplicados y pasibles de replicarse en América Latina, para analizar de un modo extenso y vasto las políticas realmente existentes en la región, y los problemas normativos, institucionales y organizacionales que obstaculizan la transferencia de conocimientos.

Ese proceso marca una causalidad circular y recurrente de los efectos: interfases simples/replica de conocimiento/baja capacidad tecnológica/interfases simples. Aunque la empresa encuentre rentable mantenerse en ese círculo, el dinamismo del sector y la evolución de las necesidades de los usuarios obligan a las empresas a adaptarse al nuevo entorno, y a las interfases que facilitan el desarrollo de procesos de transferencia. Este elemento subraya la importancia que pueden tener determinadas políticas públicas sectoriales para revertir esos ciclos que no permiten la generación y acumulación de conocimientos tácitos, ni de procesos de aprendizaje interactivos en interfases complejas, ni de las capacidades de absorción, tecnológicas y de innovación.

También el artículo de Paulo Bastos Tigre y Felipe Silveira Marques se apoya en el estudio del sector del software en América Latina. Pero centrado en este estudio en las dinámicas y estrategias de producción y negocios de algunas empresas transnacionales del sector con presencia en la región. Particularmente, el estudio se central en el modo en que en múltiples países de la región estas empresas han perfilado una estrategia orientada en considerar a América Latina como una base de su producción de software y servicios, antes que como un mercado.

Los resultados de investigación en siete países muestran que las empresas relevadas desarrollan varias etapas intensivas de sus procesos productivos en la región, aprovechando la disponibilidad de recursos humanos calificados y los costos tanto productivos como laborales, comparativamente más bajos.

Los autores construyen su análisis en base a tres grupos de empresas: (i) el de prestadoras de servicios que desempeñan operaciones productivas con amplio desarrollo de actividades de outsourcing en diversas regiones según la disponibilidad de recursos humanos, forman de los tres, el grupo de empresas más empleadoras en relación al volumen de facturación en América Latina; (ii) el de proveedoras de servicios y sistemas que brindan soluciones completas a clientes corporativos –y ya no sólo venta de equipamientos- son el único grupo para el que América Latina es más importante como mercado consumidor que como polo productor; y (iii) el grupo de empresas de software-producto que licencian paquetes de software desarrollados centralizadamente por sus características productivas realiza bajos esfuerzos productivos fuera de sus países de origen y por ende, es el segmento de empresas menos empleador de los tres.

Esos resultados de investigación tienen una implicación directa en términos de políticas públicas. Ya que los distintos modelos de negocios de la industria del software puede ser clave para América Latina por dos razones. Primero, por ser intensiva en conocimientos, tiene un crecimiento tan rápido como para generar empleos calificados y exportaciones. Y segundo por transmitir conocimientos y tecnología para toda la economía y la sociedad favoreciendo el aumento de la productividad.

Finalmente el estudio de Pablo Lavarello, Diego Silva y Federico Langard analizan los rasgos centrales de los procesos de transferencia en la industria de maquinaria agrícola de Argentina, en base a la identificación de las trayectorias tecnológicas, de las modalidades de vinculación tecnológica y de las capacidades de innovación y absorción de los distintos sub-sectores de esta rama industrial. Con ese objetivo parten del supuesto presente en la noción de complejos de industrias de Perroux en relación al rol de las capacidades endógenas de las empresas para apropiarse de conocimiento externo e incorporarlo en el progreso técnico y los aumentos de productividad de una industria dada. Una idea similar a la desarrollada en el concepto de capacidades de absorción.

Entre los principales hallazgos de investigación que se destacan en el artículo, debe resaltase el modo en que la alta competitividad de un sector o sub-sector industrial descansa particularmente en sus capacidades de diseño y de mejoras incrementales de productos. Capacidades que son resultantes de la alta vinculación con clientes e instituciones de ciencia y tecnología y programas gubernamentales.

Esto confirma hallazgos similares de otros estudios de caso en América Latina en relación al modo en que la inserción en redes informales y/o formales de aprendizaje brinda mayores y en ocasiones elevados niveles de conectividad. Esto les permite a estos sectores realizar vinculaciones que exceden al intercambio de productos e incluyen ciertos aprendizajes conjuntos o recombinación de conocimientos existentes previos. En muchos casos, esos niveles de conectividad permiten compensar de modo parcial las limitaciones de las empresas en relación a sus capacidades de absorción.

5- Conclusiones.

La mirada completa sobre este número de Innovación RICEC ha ido en el sentido

esperado: conocer modelos analíticos diversos y más complejos sobre la construcción

de procesos de transferencia. Además, todos artículos han abundado sobre los factores

críticos relacionados a la persistencia de ciertas dinámicas nacionales de coordinación

institucional que explican el escaso desarrollo de procesos de creación, circulación,

difusión y/o comercialización de conocimiento en la región.

Los ocho aportes presentados confirman la idea que las respuestas nacionales que

pueden estimular los recursos y competencias necesarias para el cambio tecnológico,

dependen de configuraciones estructurales críticas en el éxito o fracaso de procesos de

transferencia. La solución a los problemas de continuidad en la construcción de esos

procesos, depende de decisiones adoptadas a un nivel político-institucional. En esas

decisiones reside la explicación a los distintos desempeños y actitudes de las principales

instituciones, organizaciones y actores sociales y productivos vinculadas a la

transferencia. La formación y el grado de desarrollo de redes de transferencia a nivel

nacional de este modo, es finalmente una expresión de las características generales de

los sistemas nacionales de producción e innovación, y de los modelos de desarrollo

implícitos en ellos.

Esto solo refuerza la necesidad central de construir una agenda de investigación amplia

que indague por el modo en que múltiples condiciones políticas, tecnológicas,

económicas, relacionales, institucionales, organizacionales y culturales, configuran

ciertos tipos de construcción de procesos de transferencia.

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