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Antígona Vélez

EDICIONES COLIHUE

Marechal, Leopoldo

Antígona Yélez - 2". ed.6" reimp. - Buenos Aires : Colihue, 2007.

ll2 p.; l8xl3 cm.- (LyC)

rsBN 97 8-987 -590-047 -9

l. Teatro argentino. I. Título

CDD A862

Póslogo, notas y propuestas de trabajo:

Prof. HEBE MONGES.

Diseño de colección: Alejandra Getino.

Ilustración de tapa: "Éxodo", Raquel Forner, lg4}. Óleo sobre tela

2" edición / 6" reimpresión

I.S.B.N. 97 8-987 -590-047 -9

@María de los Ángeles y Malena Marechal

@ Ediciones Colihue S.R.L.

Av. DíazYélez 5125

(C1405DCG) Buenos Aires - Argentina www.colihue.com.ar

ecolihue @ colihue.com. ar Hecho el depósito que marca la ley 11.723 IMPRESO EN LA ARGENTINA - PRINTED IN ARGENTINA

Biografía de un escr¡tor que vivió sus días

como flechas

Por la intensida9 qu" puso en sus acros y convicciones, en su

escritura, en sus afectos y desapegos, por su persistencia en la

búsqueda de lo trascende¡¡s, bien puedé relaciónarse

a Leopoldo

Marechal, hombre y escritor, con ellítulo de uno de sus poernarios:

Días comoflechas.

Nació en Buenos Aires er 1r de junio de 1900

-día

de la

segunda fundació.n d-e

Buenos Ayres-, en el barrio de Almagro, y

Crespo, inmorrali zad,o en tas-pagi-

parte en sus poemas y en su teatro.

posteriorlen^re vivió en Villa

nas de

casa de unos tíos, en

Ylp,i,

con la naturaleza, manifiesta en

Ad¿Ín Buenosayr¿s. Pasabr srrs vacaciones en el campb, én

donde tuvo una frecuentación [orort

f)e su imbricación en lo urbanb, en su ciu^dad, r"rii-o'ian sus

novelas. En [a niñez comienza su afición

conservó siempre gomo gran lector curióso

por la lecrura, hábito que

y profundo.

Á.ort, -por donde

1919 conel*-

Estudió en la Escuela Normal Mariano

pasaron muchos de

nuestros escritores-, y egresó en

rítulo de maestro, profesión

Su escritura

su primer libro.

que ejerció durante muchos años.

inicial fue la poesíá, y a los veintidós años publicó

Según sus palabr_as

!e integró en forma "misreriosa y fortuita"

revista ll[artín Fierro y sus reuniones en

urgidos por renov ar lalíricay el arte,

y

oponé.se a lo que consideraban dirft.rtó del clima de creatividad

experiencia

irl grupo que nucleabala

lrrs que participaban jóve¡ss

crcar corrientes de opirión

consagrado o caduco. Marechrl

l'cstiva que fue modalidad del martinfierrismo. Esa

grr¡pal_tuv.o Para él importancia vital y literaria: en 1930, viviendo

c:rr París, planeó Ad(n Buenosayres-que dedicará a

sus compañeros

humor es una

l'rrrma de conocimiento. Lilo"ét", que trabajódurante dieciocho

lrartinfierristas "g¡l ot qqug,rtgs"l libro donde el

años, se publicó en 1948 y denota una toma de distancia y de

autocrítica de grupo.

Muy jove nhizo sus primeros viajes a Europa, y en Francia vivió una bohemia típica de la época en compañía de numerosos artistas

argentinos: José Fioravanti, Raquel Forner, Alfredo Bigatti, Alber- to Morera, Aquiles Badi, Francisco Luis Bernárdez, Oliverio Gi-

rondo y otros.

En viaje por Italia, la frecuentación de lecturas de Dante, Platón, Aristóteles y especialmente San Agustín lo acerca a la

metafísicay ala búsqueda de un sentido religioso de la vida. A su

regreso de Europa, en 1931, concurre a los Cursos de Cultura

Católica, en el grupo Convivio, rama que se dedica especialmente

a la literatura y el arte. En 1934 se casa con María Zoraida Barreiro y de esa unión

nacerán, años más tarde, sus dos hijas.

Marechal no solo continuará escribiendo y publicando a lo largo de su vida (a lavez que, por ejemplo, desempeñará cargos diversos como Director Nacional de Cultura), sino que también,

siempre preocupado por la justicia social y el destino de su patria, adhiere inicialmente al socialismo; luego forma parte del Comité

junto a sus pares Sixto

Yrigoyenista de intelectuales jóvenes,

Pondal Ríos, Ulises Petit de Murat (h), Jorge Luis Borges, Nicolás

Olivari, Carlos Mastronardi, Macedonio Fernández y otros; y pos-

teriormente se afiliará al peronismo. Esto le valdrá, cuando en

1948 apafezcasu mencionada novela, el ataque de sus cofrades,los

viejos martinfierristas. La crítica, eue lo ignoró o lo denostó, tuvo sus excepciones en Julio Cortázar y H.A. Murena.

Su esposa había muerto en 1947, y en 1950 se unió a Elvia

Rosbaco. En 1951, José María Fernández Unsain le solicita AntígonaVélez

para estrenarla en el Teatro Cervantes, que él dirige. El papel

protagónico le es otorgado a la actriz Fanny Navarro. El único

original mecanografiado desaparece, pero Eva Perón, enterada de

lo ocurrido, le pide telefónicamente a Marechal que haga el

esfuerzo de recomponer la obra. Seducido por su simpatía, Mare-

chal cumple con el requerimiento y la obra se estrenael 25 de

mayo. Pese a las precarias condiciones de ensayos y elapremio del tiempo, es un éxito.

g

(.a reci a Q u i to át [iu_p o tV i rti nfieti s ta ( I 9 Z 5 )

(Aaatn'o Fu¡¡o¡cñn L.

i[anrcnu).-

1ll-tr'

Situaciones prsonales y políticas lo llevaron a aislarse hacia

fines de 1954, aislamiento que persistió y se hizo más riguroso a partir de 1955. Marechal, con su profundo sentido del humor, se

llamó a mismo "el poeta depuesto" ,irónizando con la termino-

logía usada por la llamada Revolución Libertadora.

Algunos años después se le acercaron grupos de escritores jóve- nes, que valorizarcn sus escritos, y comenzó a salir de esa suerte de ostracismo.

En 1962,e n París, se estrena Antígona Vélezbaio la dirección de

Juan Oscar Ponferrada y con la participación de Susana Mara en el rol protagónico.

En 1967, invitado por Julio Cortázar,conoce Cuba y forma parte

del jurado del concurso de la Casa de las Américas. Este viaje

quizás le inspiró su poema -'Palabras

al Che"l.

En lgT}terminósu novela

,@,mucra,que en procffi.n¿o

a ver e¿¡rá¿a. Esraba

?6 de junio de 1970.

no alcanza

fallece, el

Deja una decena de obras de teatro inéditas: E!-g@tcto del

Elgryrfto@re, Alijerandro, Mayo el seducido, ltlu

'lne-Qr,

.

de Belona, Don Alas o la úirtud, Un destino para Salomá, La parca,

Estudio en Cíclope, EI Mesíaq y se sabe que estaba trabajando en una cuarta novela: El emprcsario del caos.

Hay estudios en el extranjero que señalan que una de estas piezas teatrales inéditas estaría publicada, con posterioridad al fallecimiento de Leopoldo Marechal, bajo otro nombre.

En 1975, gracias al directory profesorde teatro Enrique Ryma, se recupe ra el texto de la obra de teatroDonJuan (publicada en esta colección). Su estrenoestaba anunciado para la temporada teatral

de 1976, pero la dictadura militar prohíbe la puesta en es'cena.

A más de treinta años de la mue rte del escritor, sus hijas María

de los Ángeles y Malena, únicas custodias de su obra, siguen

intenmndo recobrar cartas, premios, focos y manuscritos -éditos e

inéditos- para publicarlos, permitir el acceso a ellos a los estudio-

sos de la obra e incorporarlos a la Fundación Leopoldo Marechal

creada en 1991. Dicho material es parte relevante de la cultura

argentina.

|

'

Y

no importa si el mismo sol alumbra ahoralla tumba de un guerrillero

recién caídol y la espada estéril de los tristísimos generales

Tbstigo, N" 5, Bucnos Aires, 1970.

t0

",

en revista

Ar[arechal, maestro de cscuela (Ancano Fuuo¡ctó¡v L. iLtnncm)il: -

L. Marecltal junto a su esposa, María Zoraida Barreiro, y sus dos

ñijas, lllaría de los Angeles y Magdalena (tllalena), en brazos dp sa

madre (Ancnn'o Fu¡¡otctów L. l[an¿cs¡t).

Miicchaly

(Ancnruo

Á¿¿" Büénostyres (circa 1948)

Fu¡to¡cñn L. Mnncnn)'

Antígona Vélez

Personajes

A¡.¡rÍcoN AYÉ,uEz

Cnnue N YÉt s,z FacuNoo GelvÁN

LrsnxoRo GnlvÁN

RnsrReeooR

VrsJo

Cepnr¡z

VrnJe

SnncrNro

HoN{nRs 1o

HorrnRs 2o

MuJsn 1'

MuJsn 2"

MUJEn 3"

MUJEn 4"

Moz¡1"

Moz¡2"

Moz¡3"

BnuJe 1"

Bnujn 2"

BnuJn 3"

Cono nn Hou¡nns

Cono op MuJsnes

Cuadro Primero

Frontis de "La Postrera", efi lo alto de una loma: cstilo colonia[, de Nruesos y bastas columnas. En el cefltro, gran pucrto que dejo úer ufi

wtguón tencbroso o caya derecha se abre la puerta del salón donde se

vclan los despojos mortales de lVartín Vélez. La ventana derccha, es decir

h dcl salón, está iluminada por la luz tenblante dc los cirios. Atardecer

pompa. Cuando se descorre la cortina,las mujeres estón a la izquierda

.y los hombres a la derecha.

Mule n 1e.- ¡Hermano contra hermano!

Mulan 2e.- ¡Muertos los dos en la pelea!

MtUen 1a.- ¡Ignacio Yélez, el fiestero!

MtUnn 2^.- ¡Y Martín Yélez, el que no hablaba!

(Un silencio.)

Mtrye n 3a.- ¿Dónde los han puesto?

Mtue n Z^ (indicando la ventona con luz).- Marrín Yélez allá,

tendido entre sus cuatro velas.

Mrr¡cn 3a.- ¿Y el otroi

Mtr¡un 1a.- No se puede hablar del Orro.

MtUnn 3a.- ¿Por qué nol

M urun l a.- Está prohibido. ( Un silencio.)

Vt¡irn.- Martín Yélez recibió una he rmosa lanzada.

Mtrrnn 2'.- Vieja, ¿cómo lo sabel

Vlnln.-Yo mismo lavé su costado roto. Con vinagre puro, natural-

mente. Lalanza del indio le había dejado en la herida una pluma de flamenco.

Cono DE MuJER es (se santiguan).-¡Cristo!

VrnJn.- Eso pensaba yo: como Cristo Jesús, Martín Yélez tiene

una buenalanzada en el costado. En fin, ahora está mejor que

nosotros.

MuJen 3" (indicando la ?.)entana con luz).- ¿Allá?

VtpJe (qae asiente).- Sobre una mesa de pino, envuelto en una

sábana limpia.

MUJBn 3'.- ¿Y el otro muerto?

Mulsn 2e.- Nadie lo sabe.

MuJe n 3^.- ¿Está en la casa?

MuJsn ?a.- No lo hemos preguntado.

MuJen 3a.- ¡Yo le preguntaría!

MuJpn 1¡.- Dicen que no se puede hablar del otro muerto.

(Habla el Coro de Hombres. El de lulujeres escacha y se aproxima, con

gesticulaciones y noaimientos de coro antiguo, según el interés de lo que

oa escucñando.)

HovsRe l" (joaial).- ¡Ignacio Vélez! Lo llamaban "el fiestero".

Hounne ?" (gravc).- Esta noche Ignacio Yélez también andará de fiesta.

HoN,rsnp 1o.- ¡Pero él solo!

Hovnne 20.- Él solo, y los pájaros carniceros.

HovsnB 1o.- Ignacio Yélezpondrá su costillar tendido.

Hot',tsne ?'.- Y los caranchos el pico y la garra.

VIp¡o.- ¿Dónde lo pusieron?

HoN,tsne 20.-

IgnacioYélez? Lo habíamos encontrado en el

lugar de la pelea, entre una carnicería de pampas muertos.

¿A

Entonces lo enlazamos de los pies y lo trajimos al galope, arrastrándolo sobre la polvareda. Lo dejamos allá, en la costa de la laguna, desnudo como estaba.

_Js

Vlr,:l<¡.-- ¿Muerto?

I lr ¡lr¡rnc 20-- Lucíaen ra frente un barazo

como una estre ila. (E/

Ooro de tl[ujeres está retrocediendo ¿.on espanto.)

I lr rnrrrHn

n<lche.

lo.- No, a Ignacio yérezno ha de fartarre su verorio esta

, ,,:1'jllr'"1;l::l:yj:?dos d¡ pico

: ::: : 1: 1gT:'

rrscncó

::

en

"

Y

ét ez v o

la caray Ie revenró

".'.,

y

;';;

sarra ya se venían por [:;

al

il;;.

:

;

i

;;i

et aire,

íl1";

ros ojos u piiorÁ,tlt.iu, silencio.)

soy ran viejo como esra

slempre

, ,,,:;1,,r,!l?:.1!!!r,l:_ Oigan,.ho.mbres. yo

llij:f1y."n

rlije

amén.

duro.como ella: he visto muchá injur,üiu,

Pero lo

de

esta casa no me gusta.

la, y

v

ri

I lr nr sns Zo.- iOué cosa,

viejoi

t',:1:r::9:: u" hermano esté aquí, enrre

Í ;:,;,"1 ::li

'ay

j

que nadie ha

I"^,::

g

:

á r,

"

escriro en el p.pll,

"::,.

I lrNr¡Rs lo.-Así ha de ser. pero

"

i

;

sus cuarro velas

;;;;,i"

u

^ü,

v

vrdJ

u ra L

honra_

rtullla-

eye s

y que

á*¡urg;ffi:f:

Ignacio yérezno "¡n tendrá sobre ros

huesos ni un puñado de tierra. \/tt,:,fo.- ¿Quién lo ha ordenado asíi

I lorrnRu lo.- Don Facundo Galván.

Vli.lcl.* Señor, ¿por quéi llotnrRe.1".l Ignacio yélezera

un mozo de

revuelto de corazón. Se pasó a los indios,

.sangre!

avería, fantástico y

¡é1, un cristiano de

I f oullRE Zo.-

¡y

peleando contra su gente.

ha

regresado anoche con este

malón! Ha muerto

ll'rr¡rRc 1o.-

casa' y a este

Ignacio vélez quería

regresar como dueño a esta

pedazo de tierra y a sus d]ez mil norrillo, .olorráár.

\/rri.lo.- ¡Era lo suyo!

tt]|'ll1: 1o'-

¿Y

quién se ro

negabai suyo y de sus he rmanos.

aunque se caiga er cieroi',

Galván. ¿E, *i

ho_U

'

trerra es y será de ros yérez,

dicho siempre don Facundo

( lt¡no oe HoN,rnRES.- Así lo ha dicho.

"Esta

así ha

Hovungzo

defendido

Luis

DonFacundoesunhombrecomodeacero.Étn"

"

"t u porii"ru" desde lue

murió su dueño' aquel don

Yélezque sólo montaba caballos redomones'

VleJo

LuisYé|ez:yoloconocí.Muriósableandoalosinfieles

en la costa del Salado'

HoNlsnp2o

YdonFacundoGalvánsequedóenestaloma,con

qu" todavía jugaban' Su consigna

y

fue

la

de

d: novillos' hasta que

los hijos ¿" ¿oii"l',

agarrarse , "ri"

Ignacio

rnonión de pampá

v rurr,t]o'iét"'pt'oüiu"

mánejar un sable contra la

la tierra sin espigas'

chusma O"r t"t f un aradt contra

Hovsnnto

RecuerdoSuamenaz^:,,Losenemigosde.LaPos-

trera' son mis enemigos" '

Hotr,tsRe Zo.-Martín Yélezcayó defendiendo a "La Postrera

HotrlsRB 1".

HotutsRe 2".

HoNtsne 1";

Por eso está él aquí, entre sus candeleros de plata'

- Ignaci oYélezdesertó, y ha vuelto como enemigo'

- eso está solo y desnudo' allá' en el agua podrida'

-Por

MuJeR!^(conpesar,alos/lombres)

-

¿Nadielecavaráunasepultura

ju.tto al agua?

Hot'rsns 1o.-

Está prohibido enterrar a Ignacio Yélez'

MuJenZ^.-¿Notendrániunacruzensucabeceradebarro?¿Ni

^'-;;;

;-itas de t^u""

cruzadas en el pecho?

Hor,rnns 1o.- ¿Y

los infieles

quién se las llevaría? No se puede salir de la casa:

han rodeado la loma'

HoltnRe2o

Lospampasngencenderánfuegoestanoche:Se

pero estarán afuera,

con el ojo abierro'

comerán ru, ffil;;;¡"r.

Hotttsnr

MuJsn 1"

Hot,tnne

MuJ rn

1o.- Y al

.-

¿Y

nacer el sol nos darán el asalto'

si fuera esta noche? Será de luna grande'

1o.- Nosotros estaremos junto a los cañones'

1a.- Nosotras, junto al muerto ' (Al Coro de Mujeres'/ Vamos

a rezat Por Martí nY élez'

MuJr:n3a.-¡YporelOtro!Deloslabiosadentro'laspalabrasno

sufren leY: van

donde quieren'

Nltr.lli¡r 2^ (sombría).- il-as mías estarán con el otro muerto en el

lrarro y la noche!

( Lentamente, las mujeres se dirigen a Ia casa y entran en e I zaguán. Al ttti.rno tiempo los iombres hacen mutis por la derecúa. Oscuridad tota/. Lurgo, redobles de truenos lejanos,y aparecen las tres Brujas iluminadas

t na un proyector en e I centro de la escena. Contra Io convencional, serán Ir r,r nujeres jóuenes, apigadas y bellas a lo malignl: sas aoces han de ser

ntturales, entre irónicas y profeticas.)

l f rr r n t" ( a largando s us man os a un fuego inaisible) .-

" ¡ Lindo fuego ! ",

"¡Lindo fuego!", decía una vieja. ¡Y se le quemaba el rancho!

llrrrJn 2^ (a Ia 1").- ¡Me da un airecito, comadre!

tlrrr¡n l^.- ¿Por dónde?

llrrrr¡e Z^.- Por el lado de montar, yo diría.

(l.as dos brujas ríen sonoramente. La 3o gruñe,friolenta.)

llrrrr¡n 3a.- ¡No hay fuego esta noche!

llrrr¡n l^ (a la 3").- Comadre, ¿tiene frío?

llruUn 3a.- El que me calienta los pies está lejos. ¡Y no hay fogón!

lltrrr.¡n 2^.- ¿Quién lo dijo? Esta noche se ha de parecer a una gran

olla tiznada, con un gran fuego debajo.

llrrrr¡n 7^ (intencionada).- ¿Y adentro qué se cocinará?

llHrUn 2^ (con entusiasmo).- ¡Una maldad sabrosa! ¡Una maldad con

hueso y todo!

llrruJn l^.- ¿Quién te lo dijo?

lf lrrUn 2A.- El sapo Juan. ¡Es muy cuentero! (Risa de ambas.)

llHr r¡n 1^ (súbitamente seria).- iQue Antígona Y élezno se duerma csta noche!

ll tttr.¡n.2' (ídem).-¡Antígona Yélezno dormirá! ¡Tiene su corazón

¡rfuera!

llrrrUn 1a.- ¿Dónde?

ll rrrUn 2^.-Junto a dos ojos reventados que miran la noche y no la

vcn.

19

BnuJa 3^ (restregóndose

las rtanos)'- iHace frío' y Morrongo está

lejos!

l^ (a la 3").-Yo lo ataríacon las tres plumas del gavilán'

BnuJ¡

BnuJ¡3^(dotiente).-Morrongonoquiereseratado.¡Legustasalir

"";;

;"¿he, a

búscar la sangre fresca!

BnuJn 2^ (fatídica)'-

BnuJ¡ l^ (ídem).-La

esta noche.

iYuencontrará la sangre!

encon vará'si es que Antígona Yéleztrabaja

BnuJnz^

¡Trabajará!¡Trabajará!Ellacavaráestanoche,lejosy

la vertiente de la sangre'

hondo, hasta "nfo"t*t

(oscuridadtotal.Ensegu.ida,.luzenelescenarioanterior,peromás

la irquir.r)i hs tres Mozas, y por la dereclta,

lo, irot^ i

detienen en elforo para escuchar')

MarúnYélez era como un árbol; fuerte'

arurdecido. Entran por

Antígona y Cor*í|í¿irr,

Moz¡

l^ (elegtaca/.-

derecho Y mudo'

Pero daba sombra'

Moz,q 3" (a la 1')'- ¿Te quería?

Moza 1a.- Nunca me lo dijo'

Moz¡. 2^ (aibrante).-Ignacio Yélezera como la risa: ¡le bailaba en

el cuerPo a una! Moz¡, 3^ (a la 2").-¿Te habló alguna v'ez deamores?

Mozn 2".- No.

Moznla.-MartínYé|ezahoraestáenelsalóngrande,tendidoy

sin voz.

¡Ignacio Vélez está en la sombra de

Mozn 2^ (con antargura/'-

afuera Y en el bairo

de nadie!

Moz¡ 3^.-¡Dónde Mozn 2^ (firme).-

habrá quedado su risa!

En el oído y en la sangre de quien la recuerda'

(Antígonaseadelanta,seguidadeCarmen'yenfrentadeprontoalas

tres Mozas.) AN'rfcoN e,(con imperio)'-éQué hacen aquí' muchachas?

LnsTnasMozns(ensobresatto).-¡Antígona!

A N' r'íc;oNn ( indicando e I sa n

).-

¡

Debieran estar en el salón, cosi-

¡Están

rezando por el

tlrrs a las polleras de sus madre sl (Irónica.i

rrlma de Martín Yélez,el elegido! Dicen que la muerte es igual

rr una noche oscura; pero a Martín Yélezno le importa. El tiene

('uatro luces: dos en la cabecera y dos en los pies.

Nloz.n l^ (en son de reproche).- ¡Antígona, era.tu hermano!

Ar.r't'í<;oNn (prosigue, sin escuchar).- La muerte no es limpia, yo he

vistó en la llanura su asquerosidad tremenda. Pero a Martín

Yélez lo han lavado con agua de rosas y lo han envuelto en una sírbana sin estrenar.

Nloz.a 1a.- ¡Era tu hermano, Antígona!

AN'r'ícoNa (en un grito).-

¡El Otro también lo era! ¿Y dónde me lo

Irrn puesto? (Se le quiebra la aoz.) El barro no es una sábana

crrliente.

[\lr rz,n 3^.- Nada sabemos del Otro. Pero aquí hay uno, Antígona,

r¡ue también es tu carne.

AN't'ícoNa (a la Moza 3').- Si tuvieras el corazón partido en dos

rnitades, y una estuviese aquí, entre ojos que la ven llorando, y

lu otra tirada en la noche que no sabe llorar,

¿qué

harías, mujer?

un grito.) iQué

(l.a Moza 3" no responde, y Antígona insiste en

lr arías ?

[\lozn 2a.- No sabemos dónde buscar a Ignacio Yélez.

AN'r'fcoNn.- ¡Yo sí!

l,ns TRRs Mozas (aaanzando un paso).- ¿Dónde lo han puesto?

AN'r'ÍcoNe.- ¡No! iNol (Tiende su mano al salón.) ¡Ustedes allá,

jtrnto a Martín

Yélezl Hay luz en su cabecera y buen olor en sus

rnanos.

Lns Tnns Mozes (insisten).- ¡Antígona!

AN'r'ícoNn (en son de amenaza).- ¡He dicho que allá!

(l,as tres Mozas, intinidadas, obedecen. Antígona las sigue con los

ttf os, hasta que desaparecen en el zagutín )

( lnHruiN (hablará en una eterna quejumbre).-

¡Tengo miedo,

Antígonal ¡La casa está muerta, pero lo demás no!

21

ANrÍcoNa.- ¿Lo demás?

CnnunN.-¡Hayentodaspartesojosquemiranyorejasqueandan

escuchando!

parecería que la nbché se negase

a entrar y dormir'

No se niega. ¡Es que no puede! Hoy no dormirá la

ANrÍcorun.-

^

-'

no"fr"t anda con un remordimiento'

Cnnlte,N.-

Un remordimiento' ¿Cuál?

ANrÍcoN¡.- El de Ignaci oYélez'pirado en su negrura' Y la noche'

¿qué culPa tendría?

CaRtntsN (aterradal'-

¡M4l

bajo! ¡Más pajo! ¡Está

abilrtos en

brar a Ignu"io i'A.Ll ¡Y hay oido,

prohibido nom-

todas partes!

v

hcrrar novillos! ¡Sus

v

ucariciar las trenzas

manos de agarrarse a la crin de los potros

de las muchachas!

¡No,

laluz

¡Sus cinco dedos que

de otro amanecer no

sullría cómo aguantar el dolor de aquellas manos tiradas en el

;rlr<rra se clavan en el barro frío!

sr¡clo!

( l,rrrrrrriN.- ¡Basta! ¡Basta!

AN t'Íc;oNa.-

sus pies, hechos a talonear caballos redomones y

,r lcvantar polvaredas en el zapateo del "triunfo"! ¡Sus pies

¡Y

l¡clados en la noche, sus pies que ya no bailarán! ¿Te rro serían una vergü enza para los ojos que ayer los

parece que

vieron pisar

lrr tierra justa? Yo te aseguro que ni laluz de Dios ni el ojo del lrr¡mbre verán mañana esa derrota de Ignacio Yélez.

ANrÍcoNA.-¡Eramihermanoyeltuyo!¡Gritaríasunombre:lo

rengo urr"rr"rJ;;;-;l ;;"nor'si lo grir^r'udormiríamos la noche

y yo.

( i.1¡¡¡¡¡¡¡.- ¿Y qué podrás hacer, Antígona?

Avt'ícoNn

lo esconde todo. Por eso Dios manda ente-

r rrlr a los muertos, para que la tierra cubra y disimule tanta pena.

Latierra

CenuBN.- Dicen que traicionó a su casa'

( i¡¡¡¡¡¡¡¡.- ¡Está prohibido enterrar a Ignacio Yélezl

,\N t'ícoNa.- Lo sé. Pero yo conozco una ley más vieja.

( l,unrux.- ¡Tengo miedo, Antígona!

¡\r'¡ l'Ícon¡n.- ¿De qué?

( l¡¡¡¡¡1¡¡.- ¡De lo que puedas andar tramando!

ANr'ícoNn.-¡Nolosénimeimporta!Quelodiganloshombrqs'

iñ"tio

Yélezha muerto' ¡Y

y estará

Ui"n di"t'o' Yo

'olo 'iq-tt"

o nadie!

ante la muerte habla Dios'

fue con los pampas' y nos ha traído este malón! Así

los hombres de cocina'

CenvBN.- ¡Se

-'Ji""r,

allá

ANrÍcoN¡.-

es I

;

X",,T

áitÉ"i¿o

qus

i

ru

;

;

castigo'

¡Y

está.bi:tJ L-1l1r¡: :-t:t:*t":

q'

? r " 9:r^" ::

l" carne

",'¿,1"i,11

:a.

¡Sus

ojos,

muert

:::. :

Ya

rr¡1""

tiene

ff

;

i ;';;;i;;:;' ;

:;:::.";,;;;,;r'

que

su

a lós pájaros

buscln

n"t*u"rt ¡Sus^póbres

ojos cavados!

rostro con las manos y grita)'- ¡No!

Yo no gri.:rré' Los. dos ojos

vergüenza del

CnnrtaN (se oculta el

vacíos de

sol.

ANrÍcoNn.- ¿Gritaste?

Ignacio Yélezno

serán mañaná una

C,q,nv eN.- é Qué vergüenza?

ANr.ÍcoNn.-Ladelaluz,quesiemprevioesosojostanllenosde

risa.

CnnltBN

escucha!

¡Tengomiedo!¡Lacasaestámuerta'perolodemás

ANr.ícoNn(sinoírla)

¡Ysusmanos!¡Susmanosdeesquilarovejas

(Antígona se encoge de hontbros, y hace mutis /ento por la izquierda,

: v¡iuirla de Carmen que se persigna temerosamente. Oscuridad total.

I trgo las tres bru1as en primerplano y centro de la escena. Se oyen lejanos

tirtlopes y relinchos de caballos.)

llrrrr¡n la.- ¡Antígona está despierta!

llrrrr¡n ?a.- ¡Y la noche también! llrrrin 14.- ¿Quién dormiría en esta llanura, con un muerto sin

t ilpar?

lltrrrjn ?^ (ríe).- ¡Yo no!

lltrrrJn 3^ (ríe).- ¡Yo no!

lltrtr.¡n 1a.- ¡Es demasiado hermoso para dormir!

lltrtr¡n 2" (enigmdtica).- Al pie del cuarto sauce hay una pala.

23

BnuJn 3^.-Si alguien

BntrJn l^ (tanbiio

carretel de hilo

'n

la viera' no pensaria gran cosa'

enigma)'- Esta noche alguien perderá

negro'

Bnu¡,t Z^.-Y alguien

lo encontrará'

haríaun muerto con un carretel de hilo?

BnuJn 3^.-iQué

BnuJa 2!.-Nada'

BnuJ,r l^ .-Pero Antígona Y élez está despierta'

TnlóN

un

Cuadro Segundo

lixplanada en la loma: tierra y cielo desnudos. En el centro un cañón

¡uhre su cureña. Noche cerrada. Entran por la izquierda Facundo

( itluán, peones armados y el Capataz que ltace de corifeo. Traenfaroles.

I )oN FncuNDo.- ¿Las puertas?

(

|

!¡¡,¡'¡67.- Están aseguradas.

)o¡¡ FecuNDo.- ¿Y los cañones?

( i,1¡r¡'¡.67.- Listos. I )oN FecuNDo.- ¿Vieron algo, afuera?

( i¡¡'¡'¡'67.- No, señor. Los pampas no encenderán fuego esta

noche: presentarían mucho blanco.

I )oN FncuNDo.- ¿No han oído algún movimiento de caballada en

Iu noche?

( inlR'l'Rz.-Tampoco. Ellos no han de moverse hasta el amanecer.

l,)¡rtonces caerán sobre la loma. (Un silencio.)

l)oN FncuNDo.- ¿Y dentro de la casa?

(i,¡r¡'r¡,2.- Están rezando allá por el difunto Martín Yélez.

|

(

( 'l'odos los hombres se descubren. )

)r rN FncuNDo.- Hombres, mañana cavarán una tumbaparaMartín

Vólez.

l,lln't'ez.- ¿Dónde, señor?

I)oN [incuNDo.-- Aquí, junto a la casa que defehdió. Enterrar a

Martín Yélez es como plantar una buena semilla.

25

(se oye a lo lejos, en la noche, la algarabía de las aaes carniceras' Los

peones inclinan sus frentes.)

cnpnl¡2.- Es allá, en la cañada: el otro muerto, con sus pájaros alrededor.

PnoNBs.- Con sus pájaros mordedores' ¡Ignacio Vélez!

DoNF,lcuNoo(aiolento)

Dijequenisunombrepuedevolvera

la casa que traicionó. ¿Entienden?

Peoxas.- Sí, es lo dicho.

DoN Facu NDo (tras un silencio tenso)'- ¿Se dice algo del Otro?

CRper¡,2.- $sfre¡, las mujeres hablan'

DoN FncuNDo.- ¿De qué? C,cpnrnz (molesto).- Hablan de un muerto con luz y de otro a

oscuras.

DoN FncuNDo.- ¿Y Antígona?

cnparA2.-Nohaqueridoentrarenelsalón.Andaporafuera,

mirando la oscuridad

y poniendo su

oído en la noche'

DoN FncuNDo.- ¿Nada más? Cnpn'rnz.-AntígonaYé|ezhadejadocaerunapalabrayotra. DoN FncuNDo.- iQué dice?

c¡,pn.rnz.- Que la mitad de su coraz1n está perdida en el barro'

DoN FncuNDo.- ¡Bien

iéu"iut -rj"i"r

hombres?

sé yo dónde anda su corazón mañero! ¿Lo

de qué madera estaría yo

del Orro le dueie? ¡A mí también! ¿O

hecho? Esre p"a,^Lo

de tierra se a-blanda con sangre_y llanto.

lloren! Nosotros ponemos la sangre' ¿No es así'

cnpnrRz.- Así nos enseñaron, desde que supimos jinetear un potro

y manejar una lanza-

PBoNEs.- ¡Nos enseñaron así: lanzas y potros!

f)oN FncuNDO.- ¿Y

eso por qué?

Ahí está mirazón. Porque la tierra del hombre cuando uno la enamoró

eS o no es del t,"-u*. v,'o

",

como a una novia y tiene que dejarla'

( )¡p¡'t'rz.- ¡Y arrear tropillas