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Sujeto de la enseñanza - sujeto del aprendizaje

Sujeto de la enseñanza - sujeto del aprendizaje Monografía creado por César Rogelio Zuccarino . 25

Monografía creado por César Rogelio Zuccarino . 25 Marzo 2006 < anterior | 1 2 3 4 5 6 7 | siguiente > Pensar la clase como acontecimiento supone aquí concebir al //sujeto del aprendizaje //y al //sujeto de la enseñanza// no como entidades fijas, predeterminadas, sino más bien como fuerzas articulatorias capaces de generar identidad.

En este sentido nos apoyamos en lo planteado por una parte por Michel Foucault con la noción de //acontecimiento// y por otra en Félix Guattari y su trabajo sobre la categoría del //ritornello//, en especial cuando hace referencia a que “cada individuo, cada grupo social vehiculiza su propio sistema de modelización de subjetividad”.[1][5]

Para Foucault, la noción de “discurso” se definía por "esa capacidad de articulación de objetos heterogéneos"5 y cuando podemos individualizar un discurso como la medicina, la economía, la política, es porque podemos definir “reglas de formación para todos sus

objetos (

)

para todas sus operaciones (

)

para todos sus conceptos (

)

para todas sus

opciones teóricas”. Se hace presente aquí el abandono a cualquier idea de fundamento o de unidad, porque para conocer el objeto no debemos rastrear ninguna esencia: al introducir la noción de reglas de formación, Foucault puede decir que "Tenemos una formación discursiva individualizada toda vez que resulta posible definir semejante juego de reglas".[2][6] El efecto de esta articulación aleatoria es la emergencia del //discurso// como //acontecimiento// irreductible. Con esto Foucault sugiere que el análisis no debe buscar ningún “núcleo” en las formaciones discursivas sino que debe dirigirse “a partir del mismo discurso, de su aparición y de su regularidad, ir hacia ( lo que da lugar a la serie aleatoria de estos acontecimientos y les fija los límites”.(Id.:

)

19)

La clase como acontecimiento es entendida entonces como un proceso de actualizaciones únicas, irreductibles e irrepetibles, articulador de (diremos ahora siguiendo a Guattari) diferentes “sistemas de modelización de subjetividad”.

Cuando Guattari habla de estos sistemas, viene pensando acerca de la función constitutiva de identidad a partir de la intervención de la técnica, donde incluye precisamente a la escuela entre los componentes semiológicos significantes que agencian la producción de subjetividad.

Dice Guattari: “Así como las máquinas sociales pueden ser ubicadas en el capitulo general de los equipos colectivos, las maquinas tecnológicas de información y comunicación operan en el corazón de la subjetividad humana no únicamente en el seno de sus memorias, de su inteligencia, sino también de su sensibilidad, de sus afectos y de sus fantasmas inconscientes.” (Guattari, 1997: 15).

Resulta interesante aquí resaltar como este planteo amplia el ángulo de mirada en lo que respecta a la construcción de subjetividad, sin reducirse a las explicaciones de la teoría psicoanalítica “clásica”. Para Guattari “la subjetividad no se fabrica sólo a través de los

estadios psicogenéticos del psicoanálisis o de los “matemas” del inconsciente, sino también en las grandes máquinas sociales, massmediáticas o lingüísticas //que no pueden calificarse de humanas//” (Id.: 21), de ahí su dimensión “maquinica”.

Estas dimensiones maquínicas de subjetivación insisten sobre la heterogeneidad de los componentes semiológicos “manifestados a través de la familia, la educación, el ambiente, la religión, el arte, el deporte” y no pueden ser juzgadas (en tanto si se dan para lo mejor o para lo peor) mas que por su articulación con las conformaciones colectivas de enunciación. En conclusión no estaríamos frente a una subjetividad dada como un en-sí sino frente a “procesos de toma de autonomía o de autopoiesis”. (Guattari, 1997: 18).

Pensar entonces a la clase como acontecimiento es hacerlo como momento único, siempre inédito y en consecuencia, portador eventual de una nueva constelación de universos de referencia: como //singularidad// en tanto que desprendimiento de un contenido semiótico que puede originar focos mutantes de subjetivación.

Desde aquí podemos hablar entonces de //identidades// como //haces articulatorios// de las diferencias: “Sujeto de la enseñanza” / “sujeto pedagógico” abandonan los nidos de la oposición, borrando la barra separadora en su carácter no originario, siempre superficial.

Siguiendo a Gianni Vattimo diríamos finalmente que tanto unos como otros haces de identidad dan cuenta de que “ninguna cosa se da si no es en referencia a un horizonte de sentido que hace posible su darse”. (Vattimo, 992: 28).

Es para nosotros, de aquí en más, la clase como acontecimiento este renovado horizonte de posibilidad.