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11 ¿Otra vez un " ., Quizás usted se libro sobre este tema?" Sí, pero
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Quizás usted se

libro sobre este tema?" Sí, pero con un enfoque y un sabor diferente. No para abundar en datos estadísticos, ni para considerar áridas teorías sobre el comportamiento humano l ni tampoco para mostrar un camino idealista de

pregunte:

felicidad imposible. Cuando usted concluya la lectura de esta obra, lo hará con la serena alegría de haber transitado por una senda confiable que conduce hacia la plenitud de la vida.

senda confiable que conduce hacia la plenitud de la vida. El Dr. Enrique Chaij , ex

El Dr. Enrique Chaij , ex orador y director de los programas "Una Luz en el Camino" y "Encuentro con la Vida",es un protifico escritor y autor, entre otras obras, de libros como A pesar de todo

¡Qué linda es la vida!, Vivir con valor, El poder del amor, Dicha y armonía en el hogary 7500 ventanas de la vida. ,"l "-."-M-,

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Ediciones New Life

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A pesar de todo

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Una invitación a disfrutar de la verdadera alegría de la vida

ENRIQUE CHAl]

1 "Z 0,0 • Una invitación a disfrutar de la verdadera alegría de la vida ENRIQUE

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Ediciones New Life

1 "Z 0,0 • Una invitación a disfrutar de la verdadera alegría de la vida ENRIQUE
ÍNDICE Prefacio 6 Dirección editorial: Enrique Chaij Diagramación: Néstor Ra s i Tapa: Hugo O.
ÍNDICE
Prefacio
6
Dirección editorial: Enrique Chaij
Diagramación: Néstor Ra s i
Tapa: Hugo O. Primucci
Foto de tapa: PhotoDisc
Introducción
8
1. Sombras que piden luz
11
IMPRESO EN LA ARGENTINA
Printed in Argentina
2. El precio de la alegría
23
Primera edición
MMIll - 4M
3 .
El
poder terapéutico de la alegría
37
Es propiedad. © New Life (2003).
Queda hecho el depó sito que m arca la. ley 11.723.
4. Invasores del alma
.
53
5. Ingredientes de la alegría
.
71
ISBN 950-769-060-3
6. La fragua de
la alegría
89
159.98
iAlegrese tu corazón! - 1a. ed.- Buenos
CHA
Chaij, Enrique
A pesar de todo
Aires: New Lile, 2003.
206 p. ; 20x14 cm.
7 Inseparables: Amor, gozo, paz
107
ISBN 950-769 -060 -3
1. Titulo - 1. Comunicación social
8 .
Paradojas de la felicidad
123
9.
Se terminó de imprimir el 26 de junio de 2003 en talleres propios
(Av. San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste , Buenos Aires).
La fórmula de las tres "e"
141
10.
La llave maestra de la alegría
159
Prohibida la reproduc ción total o parcial de esta publicación (texto,
imágenes
y diseño) , su manipulación informática
y transmisión ya
sea electrónica, mecánica, por fotocopia u otros medios, sin permiso
1 1.
Del comienzo al final de la carrera
175
previo del editor.
12.
Hacia la alegría suprema
"
193
- 36793­
(3)

Dedicatoria:

A Nelda, mi amada esposa, quien con su sonrisa jiicil y su espíritu comunicativo adorna de alegría nuestro hogar.

PREFACIO

Quizás usted se pregunte: "¿Otra vez un libro sobre este te­ ma?" Sí, pero con
Quizás usted se pregunte: "¿Otra vez un libro sobre este te­
ma?" Sí, pero con un enfoque y un sabor diferente. No para
abundar en datos estadísticos, ni para considerar áridas teorías
sobre el comportamiento humano, ni tampoco para mostrar
un camino idealista de felicidad imposible.
se habrá convertido en un estímulo para cristalizar sus no­
bles aspiraciones. Muchas de sus preguntas habrán sido con­
testadas; y sus expectativas con respecto a la obra habrán si­
do ampliamente satisfechas.
Cuando usted concluya la lectura de esta obra, lo hará
con la serena alegría de haber transitado por una senda con­
fiable que conduce hacia la plenitud de la vida.
No importa cómo haya llegado este libro a sus manos -si
comprado, obsequiado o prestado-, igualmente usted podrá
hacerlo su libro de cabecera, y querrá atesorarlo en su cora­
zón, como ha ocurrido con las obras anteriores del autor en
la experiencia de incontables lectores.
El autor no necesita presentación. Conocido por su ex­
tensa labor de comunicador cristiano mediante la radio y la
televisión, y por su pluma de prolífico escritor, el Dr. Enri­
que Chaij desarrolla aquí un tema que toca los sentimientos
más hondos de la vida: la verdadera alegría del corazón. De­
tenerse reflexivamente en cada página de la obra será una ta­
rea tan agradable como edificante.
Cuando apareció el libro del autor A pesar de todo,
¡qué
Dijo Carlos W. ElIiot: "Los buenos libros son los amigos
más silenciosos y constantes; son los consejeros más accesi­
bles y más sabios; y los maestros más pacientes". Estas pala­
bras pueden aplicarse apropiadamente a este volumen, por­
que en todas sus páginas usted encontrará la voz de un ami­
go, que le ofrecerá ideas provechosas y sugerencias adecua­
das para conquistar la alegría del corazón. Y al recibir este
valioso beneficio, usted terminará diciendo: "Me hacía fal­
ta leer un libro como éste. ¡SU contenido me ha hecho tan­
to bien! Me siento más fuerte, más radiante y más feliz".
linda es la vida!, pronto se convirtió en un best-séller de
nuestra editorial. Y esta nueva producción de la serie "A pe­
sar de todo" promete igual aceptación, porque sus páginas
contienen un tema vital, expresado en lenguaje fácil yame­
no, y a la vez enriquecido con anécdotas que hacen más ví­
vidas las ideas.
Éste podría considerarse un libro de la vida, donde se ven
reflejadas las ansias más profundas del alma y el camino
cierto para hacerlas realidad. Disfrute de esta lectura. Des­
cubra en ella cómo añadir encanto a su vida; y podrá cam­
biar cada pena por una nota de alegría, y cada lágrima por
una sonrisa de felicidad.
Como resultado de este nuevo impulso interior, usted es­
tará mejor preparado o preparada para contribuir al bienes­
tar de su familia, elevará su autoestima, y gozará mucho más
Cordialmente, LOS EDTTC )IU ¡
de la convivencia con los demás. En otras
palabras, este li bro
6

INTRODUCCIÓN

Igual que en tu caso , a mí también siempre me ha in­ quietado el
Igual que en tu caso , a mí también siempre me ha in­
quietado el tema de la
felicidad humana. M ultitud
de ve­
ces me he preguntado: ¿Por qué tantos seres humanos, sin
m erecerlo ni buscarlo, llevan en sus almas el peso del dolor
o del cansancio existencial? ¿Por qué hay tanta gente q ue
no ríe de verdad? ¿Es posible ser
¿de qué manera?
realmente feliz? Si es as í,
y siendo que estas páginas han resultado de valiosa ayu­
da para mi propia vida, creo que también podrán serlo pa­
ra la tuya. Si ya posees un corazón alegre, encontrarás aquí
comentarios prácticos para afianzar tu felicidad . Y si estu­
vieras bregando para encender tu alma de alegría, descubri­
rás en este trabajo una fórmula útil para lograr tu objetivo,
o para acercarte mucho más a él. '
Yal meditar en estas preguntas, a menudo he madruga­
do y me he levantado por la noche, para incluir en estas pá­
ginas un determinado pensamiento que acudió a mi men­
te de modo repentino. Y cual inquietud recurrente, esta
materia me ha invadido una y otra vez. A lo largo de los
años, he visto con asombro a seres abatidos, que supieron
recuperar su alegría. y también he visto cómo otros seres
aventajados y promisorios, se hundieron sin embargo en el
desaliento. Unos en su triunfo, y otrOS en su fracaso, am­
bos son lección para el observador.
¿Quién no tiene conflictos íntimos y frustraciones que
quisiera resolver? ¿Quién no ha tenido intentos fallidos en
su búsqueda de paz y alegría ? Y aunque la insistencia se­
guía probando, el sueño no se alcanzaba. ¿Por qué ? Tal vez
por causa de una pretensión desmedida, tal vez por una
convivencia defectuosa, tal vez por una limitación congé­
nita, tal vez
tal vez
¡Quién sabe qué debilidad emocio­
nal podría estar obstruyendo el camino hacia el pleno bie­
nestar personal!
Elaborar esta obra me ha enseñado muchos pequeños y
grandes secretos de la vida. He escrito su contenido en las
circunstancias y los lugares más variados: desde mi habitual
Estos obstáculos y muchos otros son las "sombras que
piden luz", como lo detalla nuestro primer capítulo. So m ­
bras que pueden disiparse, para permitirnos gozar libremen­
te de la vida. La
felicidad , pues , es alcanzable. Con tal con­
mesa de trabajo, hasta en largos viajes de un país a otro; en
algún restaurante, a la espera del plato solicitado; en la tran­
quilidad de un paraje tural; en medio del bullicio de la gran
ciudad; luego de atender a un alma desconsolada por el do­
vicción he preparado esta obra; y te invito a recorrer sus pá­
ginas, destinadas al bien de tu corazón. Será una grata aven­
tura, que despertará tus mejores sentimientos y agitará tus
mejores dones para ser realmente feliz. Con sincero afecto,
lor; o después de conversar con el amigo festivo
Todo mo­
mento y lugar fueron propicios para volver a esta importan­
te temática de la alegría de vivir. Allí nacieron y se acuna­
ENRIQUE CHAl]
ron las ideas que gustosamente comparto ahora contigo.
'1
8

Capítulo 1

te humano, todos estaban tan tensos tan inexpresivos tan apurados calzada con visible despreocupación.
te humano, todos estaban tan tensos
tan inexpresivos
tan apurados
calzada con visible despreocupación.

SOMBRAS QUE PIDEN LUZ

En la hora más sombría es posible descubrir la luz de la alegría. Los dolores del alma pueden dar paso al gozo del corazón.

M e encontraba en el centro comercial de la gran ciu­ dad. Allí me detuve en varias de las esquinas más

populares. Quería observar a la gente en su incesante ir y venir por las calles peatonales de mayor atracción.

Durante un rato permanecí frente a ese interminable desfile de personas abstraídas en su carrera. Traté de des­

cubrir a alguien sonriente y tranquilo. Pero en ese torren­

Excepto algún turista que avanzaba por la

De repente, el cuadro cambió. Una madre joven lle­ vaba de la mano a su pequeño hijo, que no pasaría los cinco años de edad. Por alguna razón estaba discutiendo severamente con él. Los dos comenzaron a gritar en la discusión. Y la madre empezó a zamarrear al niño, mien­ tras le seguía hablando con firmeza. Luego, lo inevita­ ble: ef chico se puso a llorar desconsoladamente. Y en su dolor infantil, terminó abrazando a su mamá y apoyan­ do su cabecita sobre ella. Después siguieron su camino, y los perdí de vista.

JI

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓN!

SOMBRAS QUE PIDEN LUZ

1. LA SOMBRA UNIVERSAL D EL DOLO R 2. LA SOMBRA DE LAS ALMAS GRISES
1. LA SOMBRA UNIVERSAL D EL DOLO R
2. LA SOMBRA DE LAS ALMAS GRISES
Esta sombra habita en las personas que carecen de bri­
y tras esa observación, quedé pensando que tal escena
llo interior. Es como si hubiesen perdido el tono radiante
callejera era apenas un símbolo elocuente de la mucha
gente que, en la ciudad y en el campo, vive bajo la som­
que alguna vez iluminó sus almas; o como si nunca lo hu­
biesen tenido. Seres que se mueven con resignación entre
bra del dolor.
la apatía y el aburrimiento. Grises de alma, que no lloran
Víctima de su propio descontrol emocional, de algún
maltrato familiar, de una desconsideración patronal, o de
la traición de un amigo, no falta quien tenga su alma
quebrantada. Muchos se sienten como aquel niño: grita­
dos, tironeados y amenazados, sometidos a un trato in­
merecido. Y como resultado, lloran por dentro sin ser
comprendidos ni atendidos.
mi ríen, porque no saben hacer ni una cosa ni la otra. Des­
lucidos e inexpresivos. Si alguno de sus allegados derrama
una lágrima, "¡qué sentimental!" Y si se ríe abiertamente,
"¡qué exageración!"
¿Cómo eres en esta materia? Quizá te agrade analizar­
te a la luz de estas pocas preguntas:
y en su desamparo afectivo, ¡cuántos construyen sus
1. ¿Sé reír con los que ríen, y llorar con los que
lloran?
propios refugios mentales! Diversos escapismos de la vida
moderna no son otra cosa que un esfuerzo por huir del
desencanto y el pesar. Hasta los programas televisivos de
alto contenido emocional son buscados inconscientemen­
te por el televidente, a fin de llorar y así "aflojar" la ten­
2. ¿Me agrada, o me cuesta expresar mis genui­
nos sentimientos?
3. Con mi modo de ser, ¿soy capaz de alentar a
una persona desanimada?
sión de su propio dolOr. Con lo cual, más que llorar por
el drama que muestra la pantalla, el observador -sin ad­
vertirlo- está llorando por sí mismo. Un notable y fre­
cuente mecanismo mental de identificación, que sólo
puede ofrecer engañoso alivio al corazón.
4. Si tiendo a ser emocionalmente gris, ¿qué he
hecho hasta ahora para volverme alegre y ra­
diante?
El abuelo había llevado al circo a varios de sus nietos.
Por supuesto, la idea era que todos ellos pasaran un
buen momento de diversión. Sin embargo, ante uno de
Mientras no se transite un camino más acerta­
los números del circo, el nietito menor se asustó y se pu­
do, seguirá siendo cierto lo que nos decía una
mujer atribulada: uSon tan pocas nuestras ale­
so a llorar. Entonces el abuelo, tomando al niño del cue­
llo, le dijo: "Te he traído aquí para que te rías, para que
te diviertas. ¡Deja de llorar!" Pero nada pudo devolverle
grías, y tantas nuestras penas':
Pero con es­
foerzo persistente, la sombra del dolor puede
la sonrisa al pequeño. Dejó de llorar, pero continuó tris­
te dentro del circo.
terminar en la luz de la alegría.
En el gran circo de la vida moderna, ¡cuántos se pare­
12

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓNl

SOMBRAS QUE PIDEN LUZ

cen al niño del relato! No se saben alegrar aun delante de lo festivo. Dejan
cen al niño del relato! No se saben alegrar aun delante de
lo festivo. Dejan de llorar y de quejarse frente al dolor y
la injusticia. Consideran que eso de llorar es debilidad o
cobardía. Pero aunque no gimen, tampoco ríen. Estas
personas, ¿no necesitan acaso descubrir la clave de la ver­
dadera alegría?
Cierto operario iba diariamente a su trabajo en bicicle­
ta, mientras silbaba sus melodías preferidas. Y cuando
uno de sus vecinos le preguntó por qué siempre iba sil­
bando, el hombre respondió: "Porque me ayuda a olvi­
darme de mis problemas". ¿No era ésta una buena idea?
Una vez ante un médico famoso
flegóse un hombre de mirar sombrío:
El trabajador se tonificaba anímicamente
silbando por el camino. ¡Cuánto ayuda el te­
ner una melodía o un canto en el corazón!
Quien arranque de su pecho una música de
alegría, ¡cuánto mejor vivirá!
"Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío':
"Viaje, y se distraerá': 'í Tanto he viajado!"
"Busque la lectura". 'í Tanto he leído!"
"Que una mujer lo ame': 'íSi soy amado!"
"Adquiera un título". 'íNoble he nacido!"
3. LA SOMBRA DEL ANTIFAZ
Notemos esta otra sombra.
Era una dama muy cordial, rebosante de alegría. Todo
parecía sonreírle en su vida. Pero cuando mencionó inad­
vertidamente a sus hijos, una expresión de pesar se dibu­
jó en su rostro. Su alegría se desvaneció. Y de allí en ade­
lante, con el deseo de explicar su inesperada reacción, ella
contó la cruz que llevaba en relación con algunos de sus
hijos. Un denso drama familiar para el cual parecía no ha­
ber remedio.
"Me deja -agrega el médico-perplejo
su mal, pero no debe acobardarse.
Tome hoy por receta este consejo:
Sólo viendo a Garrick podrá curarse':
'¿A Garrick?" "Sí, a Garrick, la más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
tiene una gracia artística asombrosa':
"Y ¿
a mt me
,
h'
ara retr;
''''''S'
t, se ¿o aseguro:
,
La experiencia de esta mujer ilustra cuán a menudo,
detrás de una sonrisa triunfadora, puede esconderse la
tristeza de una amarga realidad. ¿Quién no siente más de
una vez el peso de alguna agobiante desventura? Y sin em-
él sí, y nadie más
¿Qué lo inquieta?"
"Así -dijo el enfermo- no me curo:
Yo soy Garrick
cámbieme la receta':
14

bargo, debe esforzarse para disimular su dolor, para repri­ mir sus lágrimas, e incluso para dar una falsa impresión de bienestar. ¿No es esto llevar puesto el antifaz del fingi­ miento en el gran carnaval de la vida? Y mientras se ríe así con el rostro, se sigue llorando con el alma. ¡Qué sombra tan difícil de sobrellevar! Como le ocurrió a David Ga­ rrick, el célebre cómico inglés. He aquí algunos de los ver­ sos que lo describen:

15

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

SOMBRAS QUE PIDEN LUZ

¡Ay! ¡Cudntas veces al reír se llora! Nadie en lo alegre de la risa se
¡Ay! ¡Cudntas veces al reír se llora!
Nadie en lo alegre de la risa se fíe:
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe.
Podrá considerarse extrema la angustia que vivió Ga­
rrick. Sin embargo, ¿no refleja la condición contradicto­
ria entre la apariencia y la realidad que viven muchísi­
mos seres humanos? Pero la alegría sin antifaz puede es­
tar al alcance de todos, como lo veremos en el transcurso
de la obra.
La experiencia del alma quebrantada no es
nueva. Ya el antiguo rey David había escrito
de sí mismo: "Me he consumido a fuerza de
gemir; todas las noches inundo de llanto mi
lecho, riego mi cama con mis lágrimas
Fue­
4. LA
SOMBRA DEL DISGUST O
Todos los vecinos del barrio coincidían en que don Jo­
sé había muerto "de disgusto". Su familia no lo había apo­
yado en el crecimiento de su pequeña empresa. Durante
años había tenido que luchar solo, sin la comprensión de
los suyos. Para peor, su único hijo varón se había mostra­
do siempre rebelde y haragán. Y tal comportamiento de
fracaso fue el gran dolor de su padre. Entonces éste, amar­
gado y angustiado, se dio por vencido. Se echó a morir.
Descuidó su trabajo, y se sumió en una prolongada y si­
lenciosa melancolía. Hasta que por fin su dolido corazón
dejó de latir.
ron mis lágrimas mi pan de día y de noche"
(Salmo 6:6; 42:3). El mismo q ue muchos
años antes había vencido con valo r al gigante
Goliat; el mismo que había derrotado a pode­
rosos ejércitos enemigos; el mismo que había
construido la notable prosperidad de su na­
ción, ahora no vacilaba en confesar que esta­
ba profundamente triste y angustiado.
Todos los días se producen casos parecidos al de don
José. Hombres y mujeres que sucumben en medio del dis­
gusto y la mala sangre que les provoca el ambiente adver­
so donde se desenvuelven. No tienen paz, ni mucho me­
nos alegría de vivir. ¿No conoces a personas de esta clase?
Tal vez haya alguna en tu propia parentela. O quizá por
tu propia mente hayan pasado alguna vez sentimientos de
16

esta índole. Nuestra frágil naturaleza puede quebrarse tan fácilmente

¡Sombras que piden urgentemente luz! El triste ansía alegría. El angustiado necesita paz. El despreciado busca comprensión. El alma disgustada lucha por encontrar satisfacción

Pero tan ciertamente como David reveló su hondo do­ lor, en seguida se exhortó tres veces a sí mismo con estas palabras: "¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío" (Salmo 42:5, 11; 43:5). Es de­ cir, el gran rey hebreo padeció en su alma la angustia del sufrimiento. Pero pronto reconoció que el Creador de la vida era también su Restaurador y Consolador. Por eso re­ chazó su propio abatimiento, y lo superó mediante la fuerza divina.

Si, al igual que David, recurriéramos más a menudo a Dios, ¿no tendríamos mayor capacidad para dominar

17

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

SOMBRAS QUE PIDEN LUZ

nuestros abatimientos? Y como consecuencia, ¿no ten­ dríamos más fácil acceso a una experiencia de
nuestros abatimientos? Y como consecuencia, ¿no ten­
dríamos más fácil acceso a una experiencia de alegría?
Tener vacío el espíritu equivale a divagar, a
ser juguete de las circunstancias.
5. LA SOMBRA DEL VACÍO INTERIOR
Esta sombra, como las otras, también conspira contra
el bienestar personal. El vacío interior se ha apoderado de
tanta gente, que se ha convertido en una endemia espiri­
tual de nuestra sociedad.
El psicólogo suizo Carlos Jung (1875-1961) declaró ya
en sus días que "la mayor neurosis de nuestro tiempo es
el vacío". Y transcurridos los años, su declaración no ha
perdido vigencia. Todavía abunda la gente aburrida, en­
ferma de rutina, carente de ideales e incapaz para la nor­
mal convivencia.
¿Qué le pasa a una lata en la cual produci­
mos el vacío? Al quitarle el aire que hay den­
tro de ella, la presión exterior de la atmósfe­
ra -equivalente a un kilogramo por centí­
metro cuadrado- termina por arrugar y
arruinar la lata.
Así también, cuando el alma se queda vacía,
sucumbe bajo la presión exterior del am­
biente, sin poder oponer resistencia.
Se trata de jóvenes y adultos que viven sin motivación
ni alegría. Y con su mente despoblada de ideas, no tienen
iniciativa ni entusiasmo para nada. Avanzan por inercia,
sólo porque la obligación los empuja. Otros deben pensar
y decidir por ellos. Son los pequeños "inválidos emocio­
nales" típicos de esta era masificada, en la cual domina
más la publicidad que la convicción personal, con el con­
siguiente deterioro para la salud del espíritu.
6. LA SOMBRA DE LA SOLEDAD
Cierto grupo de jóvenes debió comparecer ante la au­
toridad policial. Los muchachos habían cometido diver­
sas fechorías en el barrio donde vivían, y los vecinos afec­
tados los habían denunciado. Y cuando se les preguntó
por qué habían actuado así, el grupo respondió: "No sa­
bíamos qué hacer. Queríamos entretenernos con algo
'fuerte'. Y el efecto del alcohol complicó las cosas". "¡No
sabíamos qué hacer!" Y con su alma vacía y su cuerpo al­
coholizado, los muchachos casi terminaron en la cárcel.
a
y
el
18

Felizmente, a tiempo aprendieron la lección y cambiaron de conducta.

Quien desee ser feliz, procurará disipar la sombra del vacío y transitar el camino de la plenitud espiritual. ¿De qué modo? Llenando su mente con buenas ideas y sanos propósitos. Ocupando provechosamente su tiempo con acciones correctas, y brindándose con afecto a los demás. Por algo San Pablo exhorta al verdadero amor, "para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Efesios 3:19).

Ésta es otra de las grandes sombras que eclipsan la luz

de la alegría. Es el flagelo que mantiene aislada y afligida

muchísima gente, con una tendencia creciente. Es el sentimiento opresivo de orfandad que clama por un poco de amistad y compañía.

Los niños padecen a menudo esta carencia. Y como re­

sultado, tienen su alma triste y sufren problemas de salud

de aprendizaje. Un ejemplo patético de esta realidad es

caso de aquel pequeño hijo único, cuyos padres traba­

19

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN'

SOMBRAS QUE PIDEN LUZ

jan de noche, y que durante esas horas dejan al chico sin más compañía que
jan de noche, y que durante esas horas dejan al chico sin
más compañía que ¡una radio encendida!, "para que no se
sienta tan solo". ¿Sabrán estos padres qué daño indeleble
le están provocando a esa pobre criatura?
4. ¿Comprendes que la verdadera alegría del
coraz6n exige un mínimo de comunicaci6n
cordial con elpr6jimo?
Están también aquellos otros niños, que deben perma­
necer solos en su casa cada mañana o cada tarde, y cuya
fría compañía es sólo la pantalla televisiva, con imágenes
de objetable valor. ¿Puede un televisor reemplazar inofen­
sivamente el calor de la familia o el afecto de los padres?
El chico que deba pasar tres o cuatro horas diarias frente
al televisor para "matar" su soledad, no podrá desarrollar­
se adecuadamente ni menos ser un niño feliz.
Pero la sombra de la soledad no sólo afecta a los niños.
También envuelve a muchos jóvenes, quienes carecen de
buena compañía y viven anímicamente aislados. Se sien­
ten incomunicados, y les falta la bondad de una amistad
sincera. La escuela, la empresa y la sociedad están carga­
das de estos jóvenes solitarios.
El que tiene a Dios por amigo, no se siente so­
lo en ninguna parte. "Amístate con Dios, y ten­
drás paz; y por ello te vendrá bien" Qob
22:21).
HACIA EL FIN DE LAS SO MBRAS
y lo que decimos de los niños y los jóvenes no es me­
nos cierto entre los adultos. Aun en los hogares, ¡cuántos
esposos sufren el drama de la soledad! Un vínculo matri­
monial que se desenvuelve en el silencio, sin la alegría
propia del verdadero amor y el compañerismo. Marido y
mujer compartiendo la misma vivienda, el mismo lecho,
pero cada cual encerrado en su mundo interior, padecien­
do los males de la soledad y la falta de diálogo.
1. ¿ Vives en soledad? ¿Por qué?
2. ¿Cuánto te brindas a los demás, en tu casa,
en tu trabajo, o entre tus allegados?
3. ¿Predomina el clima del diálogo en tu ma­
trimonio? ¿Qué haces para cultivarlo?
20

La persona introvertida o tímida por naturaleza, pue­ de cambiar. Puede mejorar su comunicación y atenuar su posible soledad, con lo cual despertará la alegría de su al­ ma. Requerirá empeño y disciplina, constancia y valor. Pero el vencer la desagradable sombra de la soledad, ¿no justifica cualquier esfuerzo de la voluntad?

Las pocas "sombras" que acabamos de señalar, y "que piden luz", están lejos de ser las únicas que atentan con­ tra nuestra felicidad. Podríamos añadir el sentimiento de culpa, la ansiedad, el pesimismo, el egoísmo, el temor, el desamor, la ausencia de propósito en la vida, y tantas otras condiciones negativas que enferman el alma de pe­ sadumbre.

Pero la gran nota alentadora es que todos estos enemi­ gos están condenados a la derrota, si adoptamos una ac­ titud resuelta y sensata hacia la conquista de la alegría. Todos podemos reducir nuestros pesares y aumentar nuestra dicha. Las páginas que siguen compartirán con­ tigo las ideas más probadas y exitosas para el logro del bienestar y la alegría.

Entretanto, convengamos en que la verdadera alegría

21

A p esar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

Capítulo 2

es mucho más que el placer pasajero. Es el estado de sa­ tisfacción que renueva
es mucho más que el placer pasajero. Es el estado de sa­
tisfacción que renueva la vida, que mejora la salud, que
enriquece
la convivencia, que acerca más a
Dios
Es el
bienestar del alma que nunca quisiéramos perder. Por­
que la alegría abre puertas, despierta el entusiasmo, ga­
na amigos, embellece a la familia, y conserva un canto
de alabanza en el corazón.
y para alcanzar esta codiciable experiencia, nada mejor
que entender la vida con sus necesidades, aceptarla con
sus luchas, y dominarla con la firme voluntad y la fuerza
del amor. Como lo dicen las siguientes palabras:
La vida es un desafío. Aft6ntalo.
La vida es un don. Acéptalo.
La vida es una aventura. Ponla a prueba.
La vida es un deber. Cúmplelo.
La vida es una oportunidad. Aprovéchala.
La vida es un viaje. Eftctúalo.
La vida es una promesa. Cúmplela.
La vida es una belleza. Alábala.
La vida es una lucha. Empréndela.
La vida es una meta. Alcánzala.
nes; dramas que muestran cuánto
cuesta ser feliz
Notemos la síntesis de algunos de esos testimonios:
La vida es una canción. Interprétala con alegría.
Cerramos este primer capítulo, extendiendo afectuosa­
mente la invitación central de la obra:
'A pesar de todo
,ALÉGRESE TU CORAZÓNf"
Sonríele a la vida.
Canta una canción de gratitud.
Conserva el optimismo.
Desarrolla la fe.
Cultiva y comparte lo mejor que hay en ti.
22

EL PRECIO

DE LA

ALEGRÍA

La alegría es accesible a todos. Es propia de una vida normal. Pero hay un precio que

A lo largo de los años, nuestros televidentes y radioyen­ tes nos han escrito para describir su estado emocio­ nal, en busca de alivio y comprensión. Y con frecuencia,

sus historias contienen dramas que conmueven el cora­ zón, dramas que reflejan frustraciones, luchas y afliccio­

"Vivo sola. Mi único hijo me ha abandonado. Tengo una honda depresión. ¿Para qué seguir viviendo?"

"El alcoholismo de mi marido ha matado la alegría de nuestro hogar."

"Mi esposa me ha sido infiel, y se fue del hogar. Estoy solo para criar a mis seis pequeños hijos".

"Nuestra casa es un infierno. Pasamos todo el día discu­ tiendo".

"Nuestro matrimonio ha ido empeorando con el tiem­ po. Mi esposo ha dejado de quererme, y mantiene una relación extramatrimonial".

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A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

EL PRECIO DE LA ALEGRÍA

• "Mis padres no me comprenden. Me llevo mal con ellos. Quisiera irme de mi
• "Mis padres no me comprenden. Me llevo mal con
ellos. Quisiera irme de mi casa".
• ''Antes yo era una persona alegre. Ahora he perdido la
costumbre de sonreír".
la
• "En mi desesperación, he intentado tres veces quitarme la vida".
CONSTRUCTORES DE LA ALEGRÍA
• "Por lo general, comienzo anímicamente bien el día; pe­
ro a las pocas horas ' mi temperamento me traiciona y
tengo roces con los demás".
• "Soy una persona depresiva. ¿Qué puedo hacer para sa­
lir de este pozo?"
• "Estoy luchando para concluir mi carrera universitaria.
Pero a veces me pregunto para qué. ¿Conseguiré traba­
jo, o terminaré manejando un taxi?"
• "Estoy tan apenada por las cosas que pasan en el mun­
do, que ya ni escucho los informativos de la radio".
• "Nuestra hija es madre soltera. Debemos mantenerla a
ell a y a su h ijito, y no sabemos cómo. Carecemos de re-
cursos economlCOS .
I
"
• "Hace seis meses que estoy sin trabajo. Es una terrible
angustia. Aunque nuestros hijos comen tres veces al
día, mi esposa y yo sólo tenemos una comida diaria".
• "Mi marido era un gran fumador, y falleció de cáncer de
pulmón. Mi gran dolor ahora es ver que mi hijo no
aprendió la lección, y sigue el mismo camino que su
padre" .
• "Envidio la alegria de los demás, y no sé cómo ser alegre
yo mismo".
Estos testimonios verídicos son apenas una pequeña
muestra de los mil problemas que abaten el espíritu de la
gente. y así anda el mundo: con una pesada carga para lle-
y
24

var, y con un hondo anhelo de alegría y bienestar. Desde que el hombre ha derramado su primera lágrima y ha su­ frido su primer dolor, ha estado buscando ardientemente

auténtica felicidad. Pero, ¿ha sido fácil esta búsqueda?

No siempre es fácil descubrir y retener el secreto d e la alegría. Pero siempre existe el modo de acercarnos a ella. Aun en los momentos de mayor tensión y dificultad, es posible conservar una dosis de buen humor o de fuerza para evitar el abatimiento.

Al respecto, es ejemplar la actitud q ue sup o mantener Abraham Lincoln durante los difíciles años de la guerra civil norteamericana, entre 1861 y 1865. En septiembre de 1862 convocó con urgencia a su gabinete para una sesión especial. Y cuando se reunieron todos sus miem­ bros, Lincoln les leyó el capítulo entero de un libro más bien cómico, que nada tenía que ver con la índole de aquella reunión.

Al término de la lectura, Lincoln se echó a reír abier­ tamente frente a la extrañeza y la molestia de sus minis­ tros allí presentes. Entonces les dijo: "¿Por qué no se ríen ustedes también? Yo me moriría de tensión nerviosa si en medio de esta guerra no supiera reír. Y ustedes necesitan de esta medicina tanto como yo".

¿No hay en estas palabras sensatez y sentido común? En toda ocasión, pero especialmente en los momentos de mayor tensión y perplejidad, todos necesitamos ver la

parte feliz de la vida. Y la persona que lo consigue, siem­ pre lo pasa mejor y asegura más fácilmente su éxito social

laboral. Por eso, ningún empresario emplearía como

25

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

EL PRECIO DE LA ALEGRiA

ejecutivo de su empresa a alguien apático y melancólico; y ningún joven elegiría como compañera
ejecutivo de su empresa a alguien apático y melancólico;
y ningún joven elegiría como compañera de la vida a una
muchacha triste y negativa. Y si lo hicieran, cosecharían
las consecuencias de tal error: el empresario arruinaría sus
negocios, y el joven malograría su porvenir.
La sociedad y la familia necesitan, pues, hombres y
mujeres gue tengan la virtud de la simple alegría de vivir.
y esta cualidad tan valiosa no proviene de afuera como un
regalo. Comienza adentro. Se gesta, se anida y se reprodu­
ce en la mente, mediante el esfuerzo de la voluntad y la
resistencia hacia todo pensamiento sombrío. El sabio Sa­
lomón afirma gue una persona llega a ser según la índole
de los pensamientos gue cultiva (Proverbios 23:7).
preci o, tal como lo veremos
capítulo.
un
1. El control del temperamento
Sí, somos lo gue pensamos. Por eso San Pablo declara:
"Todo lo gue es verdadero, todo lo honesto, todo lo jus­
to, todo lo puro, todo lo amable, todo lo gue es de buen
nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza,
en esto pensad" (Filipenses 4:8).
Soy flemático [o colérico , o sanguíneo]; y
convivencia y mi felicidad".
¿Queremos ser íntegros? Alberguemos enton­
ces pensamientos de justicia y honradez.
¿Queremos ser puros y amables? Cultivemos
pensamientos sólo de esa índole. ¿Queremos
disfrutar de alegría? Entonces atesoremos
sentimientos de gozo, de satisfacción y con­
formidad. Y nos asombraremos de los resul­
tados. La batalla de la alegría se gana dentro
del corazón.
El reconocimiento del vencedor
"Cuando comprendí gue mi temperamento
CUÁNTO CUESTA LA ALEGRÍA
me dominaba y me causaba frecuentes pro­
blemas, me dije a mí mismo: 'Así no puedo
No cuesta nada. Es gratuita. Como el agua, el aire y el
sol. Pero para beber el agua, se necesita una cañería; pa-
ser feliz. Debo cambiar'.
26

ra gue el aire sea saludable, debe evitarse su contamina­ ción; y para beneficiarnos con el sol, debemos exponer­ nos juiciosamente a sus benéficos rayos. Siempre hay gue hacer algo.

Lo mismo ocurre con la alegría de la vida. Es gratui­ ta. No hay nada gue pagar por ella. Sin embargo, tiene

en el resto del presente

Éste es parte del precio. Muchos se sienten víctimas de

su propia carga genética. Y consideran gue es de balde lu­ char contra sus inclinaciones naturales. Tales personas di­ cen: "No puedo dominar mi genio; ése es mi modo de ser.

esto malogra mi

En realidad, el temperamento gobierna mayormente la vida de guien así lo permite. Pero guien no busca excusa para sus defectos, y hace algo para combatirlos, descubre gue es posible crecer y mejorar. Y mientras crece y mejo­ ra, la alegría se instala en el alma. Un aire de victoria do­ mina su ser, y el reconocimiento a Dios aflora en sus la­

bios. En la tal persona, el precio de la alegría no es otro que el dominio de su temperamento.

27

A pesar de todo

¡ALEGRESE TU CORAZÓNI

EL PRECIO DE LA ALEGRÍA

"Entonces hice mi parte: me esforcé cuanto 3. El orden general pude. Pero especialmente pedí
"Entonces hice mi parte: me esforcé cuanto
3. El orden general
pude. Pero especialmente pedí la ayuda de
Dios, y él me cambió. Como fruto de ello,
hoy tengo paz y alegría en mi corazón".
2. Un buen enfoque de la vida
¿Surge la felicidad por generación espontánea? ¿De­
pende del azar, del ambiente circundante, o de los vaive­
nes anímicos? No. Depende más bien de una correcta
decisión personal, acompañada de una conducta conse­
cuente.
Un enfoque acertado de la vida consiste, por ejemplo,
en adoptar una actitud mental positiva, en la cual se apro­
veche todo lo bueno y constructivo que nos rodea. El re- .
sultado de tal modalidad será una mayor fortaleza emocio­
nal y espiritual. Entonces, aun frente a los diversos reveses
diarios, sabremos conservar la calma y el buen ánimo.
Otro "buen enfoque de la vida" es la firme determina­
ción para cultivar el hábito de la alegría . Algo tan impor­
tante como el bienestar del espíritu sólo se logra median­
te tenaz insistencia. Cuando a un exitoso industrial le pre­
guntaron cómo había alcanzado ese elevado grado de
prosperidad, él respondió: "Fracasando". Quien había
aprendido de sus propios fracasos, terminó siendo un em­
presario de marcado éxito. ¿No ocurrirá otro tanto en la
búsqueda esmerada de la alegría? Sí. Hoy podemos fraca­
sar elaborando nuestra dicha; pero con perseverancia ma­
ñana podemos conseguirla.
uno es feliz a su manera" . Sin
embargo
existen ciertos reqUIsitos básicos, sin los
cuales la alegría no podría permanecer. Allí
está, por
ejemplo , el orden mental, que
evi­
ta la confusión; el orden laboral, que evita
En conclusión, la verdadera alegría requiere un enfoque
inteligente de la vida.
la ansiedad; el orden moral, que evita la
culpa interior; el orden económico, que
evita el despilfarro; el orden familiar, que
evita los roces y los mutuos reproches. Tal
ordenamiento de la vida propende al bie­
nestar y la alegría.
28

Numerosas personas afirman: "Cada uno es feliz a su manera". Y con ello dan a entender que no existe norma o principio para regular la felicidad. Equivaldría a decir que cada uno viva como mejor le plazca, con tal de ser fe­ liz. Pero en realidad , ¿sería esto posible? ¿No se advierte en este pensamiento una actitud egoísta? Nadie podría vivir según su antojo personal, y a la vez sentirse bien consigo mismo y con los demás.

Por cierto , el camino hacia la satisfacción personal puede ser muy variado. Uno puede disfrutar cultivando algún deporte, mientras que el otro disfruta leyendo un buen libro. Uno se goza viajando y conociendo el mun­ do, en tanto que el otro es feliz en su casa cuidando las plantas del jardín. Uno es amante del estudio; el otro es amante de la vida social . Uno se deleita escuchando mú­

sica clásica, mientras que el otro gusta de la música popu­ lar. Uno goza con su profesión intelectual; el otro es feliz con su trabajo artesanal. Uno vive tranquilo con su sala­ rio mensual, mientras que el otro prefiere su actividad in­ dependiente. En este sentido, sí podría decirse que "cada

29

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZ6N!

EL PRECIO DE LA ALEGRÍA

Cierto hombre de negocios, agobiado por sus preocu­ paciones de trabajo, fue a consultar al
Cierto hombre de negocios, agobiado por sus preocu­
paciones de trabajo, fue a consultar al destacado psiquia­
tra Guillermo Sadler. y mientras hablaba de su problema
con el médico, en los primeros diez minutos éste tuvo tres
llamados telefónicos, a los cuales atendió hasta dar solu­
ción a los problemas que le presentaban.
Al finalizar la tercera conversación telefónica, el pa­
ciente dijo: "Doctor, en estos pocos minutos creo que he
adivinado lo que anda mal en mi vida. El dar por termi­
nado cada asunto que se presenta, como lo he visto en us­
ted, y el tener ordenado el escritorio, es lo que yo necesi­
to aprender".
A las seis semanas, el mismo hombre volvió a ver al
Dr. Sadler, y le dijo: ''Antes tenía tres mesas de trabajo
en dos oficinas diferentes, y siempre estaba sobrecarga­
do de tareas. Ordené todas mis cosas, y ahora tengo una·
sola mesa. Además, arreglo los asuntos ni bien se me
presentan; y lo maravilloso es que no observo la menor
falla en mi salud".
Gracias al ordenamiento de su vida y de su trabajo, es­
te hombre recuperó su salud mental y su bienestar gene­
ral. Y sólo así llegó a ser una persona tranquila y feliz.
Conclusión: el precio de la genuina alegría es una vida or­
denada y organizada.
4. Más comprensión
Con frecuencia escuchamos expresiones como éstas:
"La gente no me comprende". "Mis padres no me com­
prenden". "Los profesores no comprenden a sus alum­
nos". y la persona que tiene esta convicción vive descon­
tenta y tiende a sentirse víctima del maltrato de los de­
30

más. ¿Cómo podría sentirse feliz, por ejemplo, la mujer incomprendida por su marido; o bien el hombre incom­ prendido por su esposa?

La incomprensión es una de las peores trabas para la buena convivencia. Porque "incomprensión" es sinónimo de incapacidad para colocarse en el lugar del prójimo; es ausencia de simpatía o de sensibilidad humana. Y de estas características está lleno nuestro mundo. ¿Podríamos en­ tonces asombrarnos de la indiferencia, la hostilidad y la agresividad que se advierten en nuestros días?

Un niño de pésima conducta en la escuela había ago­ tado la paciencia de su maestra. Un día ella lo llevó apar­ te, y le habló de esta manera: "¿Por qué te comportas tan mal?" A lo que el chico contestó: "Yo sé que soy malo. Pero a veces trato de hacer las cosas bien; sólo que nadie lo nota". Al escuchar estas palabras de su alumno, la maestra quedó pensativa y se propuso hacer algo por él. Entonces le dijo: "Tú no eres un niño malo. Tengo con­ fianza de que cambiarás, y yo te ayudaré". Al poco tiem­ po el niño cambió por completo. Las palabras compren­ sivas de su maestra habían dado excelente resultado. A partir de entonces hubo alegría en el corazón del niño y de su maestra.

Muchos niños y adultos se sienten tristes por falta de apoyo y comprensión. Pero su estado emocional y su comportamiento podrían cambiar -como en el caso na­ rrado-, si tan sólo fueran comprendidos, y si a su vez ellos mismos supieran comprender a los demás. Entonces, los tales aumentarían en madurez y alegría de vivir. La ge­ nerosa comprensión es clave en la buena convivencia, y es también el precio de la dicha individual.

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A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

EL PRECIO DE LA ALEGRÍA

5. Un corazón agradecido A una ancianita le preguntaron cómo se sentía. Y su respuesta
5. Un corazón agradecido
A una ancianita le preguntaron cómo se sentía. Y su
respuesta fue: "Tengo muy pocas fuerzas, y ni siquiera
tengo dientes para masticar. Pero gracias a Dios los dos
únicos dientes que me han quedado están uno debajo del
otro, y así algo puedo masticar". ¡Admirable espíritu de
resignación, y también de gratitud! Por eso la ancianita no
se quejaba, aceptaba su suerte con valor, e incluso daba
gracias a Dios. Quizá sin advertirlo, ella había descubier­
to parte de la fórm ula del corazón
contento.
La persona ingrata tiende a ser insensible y orgullosa.
Incapaz de valorar cualquier favor o apoyo recibido, no sa­
be agradecerlo como corresponde. Y en su egoísmo siste­
mático, termina siendo un ser insatisfecho y descontento.
¡Cuánto mejor se siente la persona agradecida, que
sabe pronunciar la palabra oportuna de valoración! Gra­
titud hacia los padres, hacia los hijos, hacia los amigos,
los maestros, los familiares, los vecinos, los colegas
Y
sobre todo a Dios, de quien recibimos numerosas ben­
diciones cada día, sin las cuales la vida no sería posible.
Hace bien, mucho bien al alma cultivar el espíritu de
agradecimiento. Con razón San Pablo aconseja: "Dad
gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios" (1
Tesalonicenses 5:18).
Expresar gratitud es como obsequiar un regalo. Produ­
ce alegría en quien lo recibe , pero igualmente en quien lo
da por amor. Aparece la sonrisa en el receptor, pero tam­
bién en el dador. Por eso, podemos afirmar que el precio
de un espíritu alegre y maduro es el coraz6n agradecido.
6. Ambiciones correctas
Cierto estanciero, dueño de grandes extensiones de
32

tierra, colocó junto a la ruta un cartel de buen tamaño, con esta extraña leyenda: "Regalaré este campo al hom­ bre que demuestre estar satisfecho en su vida". A las po­ cas horas un forastero se detuvo en el lugar, leyó deteni­ damente el curioso cartel, y llamó a la puerta del gran benefactor. "Señor -le dijo-, ya que usted quiere re­ galar este campo a una persona que viva satisfecha, pue­ de regalármelo a mí. Yo tengo un buen pasar. Tengo sa­ lud y vivo contento". Entonces el sagaz hombre de cam­ po le preguntó: "¿De veras que usted vive satisfecho?" Y ante la respuesta afirmativa del forastero, el hacendado le dijo: "Si de veras usted está satisfecho, ¿para qué quie­ re entonces este campo. ,"

¡Cuántos se parecen al viajero del relato! Tienen de todo. Nada les falta. Pero quieren más. Y en lugar de dis­ frutar con lo que tienen, se llenan de una necia ambi­ ción material que los consume. Con lo cual arruinan su alegría, y se vuelven seres insatisfechos y codiciosos. ¡Cuán fácilmente se puede perder la cabeza por la exce­ siva ambición!

Dijo San Pablo: "He aprendido a contentarme, cual­ quiera que sea mi situación" (Filipenses 4:11). Estaba contento cuando tenía abundancia, pero también en su hora de necesidad. Emprendedor y progresista como era, e! apóstol no se dejó marear por e! materialismo ni se de­ salentó en sus días de escasez. Lo que sí cultivó en todo momento fue la riqueza de su espíritu, y así fue feliz.

y lo que experimentó San Pablo, lo puede experimen­ tar todo cristiano en la actualidad: e! encuentro del gozo por vía de! alma, y no del dinero. El precio de la verdade­

ra alegría es, pues, la riqueza espiritual como meta superior de la vida.

33

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓNI

EL PRECIO DE LA ALEGRÍA

7. Armonía familiar Éste es un aspecto de primordial impo rtan cia. Forma parte ineludible
7. Armonía familiar
Éste es un aspecto de primordial impo rtan cia. Forma
parte ineludible del precio de la verdadera alegría.
• Hijo excelente
Una señora radiante de alegría, me pasó un sobre y me
dijo: "Por favor, lea esta carta que acabo de recibir de mi
hijo". Y al leerla, me encontré con las expresiones más ca­
riñosas que un hijo podría escribirle a su madre. Allí ha­
bía palabras de gratitud, de amor filial y de sentida nos­
Para el auto ex amen
talgia.
¿Qué
más podía pedir esa mujer de su h ijo, mien­
l.
tras él
permaneciera por un tiemp o
en el extranjero?
Por mi modo de ser y de actuar, ¿contribu­
yo a la armonía y la alegría de mi familia?
¿Qué influencia ejerzo dentro de mi hogar?
•Pareja feliz
2.
¿Sé demostrar a
los miembros de mi familia
Un hombre cuenta: "Mi esposa y yo vivim os con ar­
monía. Nos amamos y nos ayudamos mutuamente. Eso
es lo que más nos mantiene unidos como esposos y co­
mo padres. "
el mismo afecto que deseo recibir de ellos?
3.
¿En qué radica mi mayor dificultad (como
padre, madre o hijo) para comprender a mis
seres queridos?
•Matrimonio con problemas
Dos esposos de mi conocimiento discuten y pelean
con frecuencia. Les cuesta ponerse de acuerdo. Hoyes él,
y mañana es ella quien desea imponer obstinadamente su
voluntad. Con semejante inmadurez, casi siempre viven
tensos e incomunicados.
Resumiendo
De los tres casos mencionados, los dos primeros reve­
lan cómo el cariño de un hijo yel amor entre los esposos
pueden hacer feliz un hogar. En cambio, la obstinación y
la falta de armonía conyugal-que se advierten en el ter­
cer caso-, son causa frecuente de hogares dividid os. ¿Por
qué? Porque en tales casos lo que prevalece es el egoísmo,
el cáncer mortal de la felicidad humana.
La armonía familiar, esencial como es, se construye ca-
l.
34

da día mediante actitudes maduras de afecto, generosi­ dad, comprensión y buena voluntad. Lo contrario de es­ to, que es ausencia de verdadero amor, siempre da origen a insatisfacción, incomunicación y desavenencias en la convivencia familiar.

Como se ve, entonces, el precio de la alegría individual y familiar es la armonía del hogar.

Alguien que atravesaba diversos problemas y tenía su alma apenada, preguntaba con ansiedad: "¿Puede decirme dónde se vende ese bendito producto, que se llama felici­ dad?" De algún modo, este capítulo ha intentado ofrecer una respuesta a esta pregunta.

La alegría de la vida no se compra: es gratuita. No se mendiga: se la consigue con tesón y constancia. Tampoco es un bien que se estanca: es un estado radiante que crece a medida que se expresa. Y para alcanzar este grato bienes­ tar, aquí está el "precio" a modo de resumen:

El dominio del temperamento y el control de los sentimien­

35

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZ6N'

tos. Cambiar es crecer; y crecer es alegrarse de veras .

2. Un enfoque sensato de la vida, con la actitud positiva de

aquel que valora las bellezas que le rodean. También la insistencia tenaz produce buenos resultados.

3. La vida ordenada y organizada: orden en la mente, en

el trabajo, en la moral, en la economía, en la familia. El desorden produce confusión e intranquilidad, e im­ pide la sana alegría de vivir.

4. La comprensión. Éste es otro requisito de la alegría. Cuando sabemos ponernos en el lugar de los demás, nos sentimos mejor de ánimo. Y cuando los demás proceden así con nosotros, experimentamos placer y bienestar.

5. El espíritu agradecido también forma parte de este pre­ cio. "Dad gracias en todo", aconseja San Pablo. Expre­ sar agradecimiento es como entregar un regalo . Produ­ ce alegría en quien lo recibe, pero también en quien lo da.

6 La superación del espíritu. Mientras la actitud materia­ lista crea insatisfacción, la riqueza del alma produce alegría genuina.

7. Finalmente, la armonía familiar, basada en el amor de­ sinteresado, es un factor vital de felicidad . Un hogar unido y armonioso produce corazones alegres.

y tras este multifacético precio de la alegría de vivir, cabe que nos preguntemos: ¿Bastará esto, o habrá que ha­ cer algo más? Lo que falte, ciertamente lo podrá suplir el divino Autor de la alegría. Con él, el alma vibra de con­ tentamiento. ¡Vale la pena probarlo!

36

Capítulo 3

EL PODER

¡Vale la pena probarlo! 36 Capítulo 3 EL PODER TERAPÉUTICO DE LA ALEGRÍA La mente ejerce

TERAPÉUTICO DE

LA ALEGRÍA

La mente ejerce una influencia poderosa sobre el cuerpo. La alegría contribuye al bienestar físico y mental. Diversos ejemplos así lo confirman.

C on frecuencia, los verdaderos motivos por los cuales la gente recurre al médico, obedecen a los sentimien­

tos de soledad, de tristeza, de culpa, de angustia, de aba­ timiento, de frustración y de temor. Sin embargo, por lo general estos sentimientos permanecen encubiertos bajo los más diversos síntomas que suele relatar el paciente.

En el terreno físico, tales síntomas pueden ser dolor de cabeza, de espalda o de estómago, como también insom­

Y otros

trastornos mayores. Y en el terreno emocional podrá apa­ recer la falta de iniciativa, e! desgano para el trabajo, o un estado dominante de disconformidad.

El siguiente ejemplo resulta muy ilustrativo sobre e! particular. María, una muchacha de 25 años de edad, co­ menzó a sentir fuertes dolores en el abdomen. Así que fue a ver al médico en busca de alivio. Y en la conversación que mantuvieron, María no pudo disimular el odio que sentía hacia una de sus compañeras de trabajo, y lo difícil

nio, mala digestión, alergias, problemas de la pie!

que sentía hacia una de sus compañeras de trabajo, y lo difícil nio, mala digestión, alergias,

37

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓNI

que se le hacía trabajar con ella en la misma oficina. Entonces el médico, comprendiendo
que se le hacía trabajar con ella en la misma oficina.
Entonces el médico, comprendiendo la situación, le
habló a la joven con total franqueza, y le hizo ver la ver- .
dadera causa de su problema de salud. La tranquilizó di­
ciéndole que físicamente estaba bien, y que ni pensara en
operación. Luego el médico le explicó q ue su odio, un i do
a su angustia y amargura, era la causa real de sus intensos
dolores abdominales. y cuando María modificó sus senti­
mientos, desaparecieron sus temibles dolores.
Sus síntomas y malestares físicos
ten ían
una causa
emocional. Y cuando ésta desapareció, la joven se recupe­
ró. Enterró su odio y su angustia, y en reemplazo emer­
gieron la salud y la tranquilidad. Y con esa sensación de
bienestar aumentó aún más su vitalidad orgánica.
REMEDIO EFECTN O
Esta poderosa influencia de la mente sobre
el cuerpo se destaca también en aquel niño
pobre, quien yacía enfermo en la cama. El
Dr. Ricardo Gutiérrez, que le tenía especial
afecto, examinó detenidamente al pequeño
y descubrió la raíz de su enfermedad. Enton­
ces, casi sin hacer comentario, salió de la hu­
milde vivienda, y a las pocas horas regresó
trayendo los remedios. Y los "remedios" eran
Siend o q ue la experiencia individual y la ciencia
mayormente juguetes, muchos juguetes para
el niño. Cuando el buen médico se despedía
de su pequeño paciente, que ya tenía su ros­
tro iluminado por la alegría, le dijo a su ma­
dre: "Señora, su hijo, más que enfermo, es­
taba triste".
Cuando la alegría invadió aquel corazón infantil, cesó
que se llama Corazón Alegre?
38

EL PODER TERAPÉUTICO DE LA ALEGRÍA

la enferm edad. ¡Cuán notable es la capacidad terapé u t ica de la alegría! Ah uyenta los malestares del cuerpo y los do­ lores del alma. Tiene la admirable fuerza inmunológica y p reventiva que p ro longa la salud. ¿No lo has notado en tu propia experiencia? Sí, cuando por alguna razón tú te sentiste abatido, aparecieron diversas molestias en tu or­ ganismo. Pero por el contrario, cuando una ráfaga de fe­ licidad se metió en tu corazón, te sentiste sano y fuerte. El "medicamento" de la alegría realizó esa cura milagro­ sa. A to dos nos pasa lo mismo, por más fríos y raciona­ les que parezcamos ser.

Desde la antigüedad, el sabio Salomón escribió: ceEI co­

razón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste

seca los huesos" (Proverbios 17:22). Otras versiones de es­ ta declaración dicen:

"El estar alegre conserva la salud. Es una muerte lenta es­ tar triste todo el tiempo " (Good News Bible).

"El corazó n al egre sana como medicina, pero el espíritu abatido enferma" (La Biblia al día; paráfrasis).

médi­

ca confirman esta antigua declaración, ¿no debería existir en todos un especial empeño para conservar la alegría del espíritu? Pero ¡qué extraño! En general, preferimos ingerir medicamentos para sentirnos físicamente bien, en lugar d e utilizar la terapia gratuita y efectiva de la simple alegría de vivir. De hecho , no estamos en contra de los fármacos

adecuados, salvadores de tantas vidas humanas. Pero de manera particular, ¿por qué no utilizar ese otro remedio y preventivo de muchas dolencias, que embellece la vida, y

39

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZ6N!

EL PODER TERAPÉUTICO DE LA ALEGRÍA

Fue también el rey Salomón, quien escribió: "El cora­ zón alegre hermosea el rostro; mas
Fue también el rey Salomón, quien escribió: "El cora­
zón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón
el espíritu se abate" (Proverbios 15:13). Ésta es otra ver­
dad digna del mayor énfasis. ¡Cuántos productos de la
cosmética moderna se utilizan para embellecer el rostro!
Sin embargo, un corazón radiante de alegría hermosea
más el rostro que el mejor maquillaje. La mirada se vuel­
ve transparente, los labios transmiten una cálida sontisa,
y la expresión general denota belleza interior.
LAS HORMO NAS DE LA FELICIDAD
l. ¿Tienes tú un corazón alegre?
2. ¿ Te esfoerzas por cultivarlo en todo momento?
3. ¿Has comprobado en tu vida que la alegría pro­
mueve la salud?
4. ¿Cómo te ves cuando sonríes frente a un espe­
jo?
5. Cuando te sientes abrumado por un problema,
¿recuerdas que lo puedes resolver mejor si retie­
nes la alegría?
Una señora amiga nos decía: "Me gusta vivir con ni!
marido, porque a su lado siempre hay alegría. Es una per­
sona feliz, y nos alegra a todos en el hogar". ¿No es éste
un testimonio revelador? Sí, todos funcionamos mucho
mejor, dentro y fuera del hogar, cuando damos y recibi­
mos muestras de alegría. El espíritu alegre, con la risa que
le acompaña, es un importante factor de salud. Combate
la tensión emocional, mejora la digestión, reduce las úlce­
ras de estómago y tonifica todo el organismo. Es señal de
inteligencia, pues, conservar contento el corazón.
Por eso San Pablo aconseja: "Regocijaos en el Señor
"Las penas, la ansiedad, el descontento, el re­
mordimiento, el sentimiento de culpabili­
40

siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!" (Filipenses 4:4). "Estad siempre gozosos" (1 Tesalonicenses 5: 16). Quien tuvo razones para vivir sufriendo y penando, cultivó sin embargo la alegría, y desafió a los cristianos a vivir con gozo y contentamiento. Tú y yo podemos tener motivos para sentirnos tristes más de una vez. Pero sobre todo po­ demos descubrir buenas razones para disfrutar de alegría. Todo dependerá de nuestra propia decisión.

Nuestro organismo tiene la admirab le capacidad de producir hormonas estim u lantes, que contribuyen al bie­ nestar gener al de la persona. Estas sustancias reciben el nombre genérico de "endorfinas" que, entre otras funcio­ nes, promueven la salud, fortalecen el sistema inmu n o l ó­ gico y producen la agradable sensación de sentirnos bien.

Las endorfinas se desarrollan en el cerebro, como asombroso resultado de los sentimientos positivos, tales como el gozo, el amor, la gratitud y la fe. I nversamente, los sentimientos negativos, como el desánimo, el temor, el odio, el resentimiento y la ira, cuando son prolongados impiden la producción de endorfinas, y consecuentemen­ te aumenta la aparición de la enfermedad.

Es evidente, entonces, que una actitud emocional po­ sitiva es garantía de salud y bienestar. Al punto de que po­ dría decirse: "Dime qué sentimientos abrigas en tu alma, y te diré cuál será tu salud". Este mismo concepto ya ha­ bía sido destacado muchas décadas atrás por Elena de White quien, como precursora en la materia, escribió:

41

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓNI

EL PODER TERAPÉUTICO DE LA ALEGRÍA

dad y de desconfianza menoscaban las fuer­ zas vitales, y llevan al decaimiento y a
dad y de desconfianza menoscaban las fuer­
zas vitales, y llevan al decaimiento y a la
muerte". Pero en contraste, la misma autora
añadió: "El valor, la esperanza, la fe, la sim­
patía y el amor
fomentan la sal ud y prolon­
gan la vida. Un espíritu satisfech o y alegre es
como salud para el cuerpo y fuerz a p ara el al­
ma" (El ministerio de curación, pág. 185).
Frente a esta declaración, corroborada por los moder­
nos estudios científicos, ¿no debería ejercerse una mayor
disciplina mental, a fin de asegurar una mejor salud? Los
sentimientos constructivos, la alegre convivencia con los
demás, la estima propia y el valor ante las pruebas de la
vida son productores de las maravillosas endorfinas, que
dan felicidad al alma y salud al cuerpo.
EL BUEN H UMO R Y LA TRANQUILID AD
• Como ilustración de los párrafos anteriores, podría­
mos recordar lo que narra E. S. Jones en una de sus obras.
Cuenta él que un hombre comenzó a sentirse muy mal
mientras hacía su primer viaje en avión: su corazón le fa­
llaba, le faltaba el aliento, la altura era demasiado elevada
para él. Entonces el médico que lo asistía, le preguntó
dónde vivía. Y el hombre contestó que vivía en la ciudad
de Méjico. Cuando el médico le informó que sólo estaban
volando a 700 metros de altura, y que la ciudad de Méji­
co estaba a más de 2.000 metros, el hombre se recuperó
inmediatamente. Su terrible pánico lo había llevado al
borde de la muerte. Pero luego su tranquilidad le devol­
vió la salud.
• Otro caso parecido, narrado por el mismo autor, es
el de aquella enfermera que solicitó en su hospital que le
permitieran trabajar de noche, a fin de poder asistir a la
Como resultado de esta condición típica de
quejas, cuando no de inmadurez, a menudo
42

universidad durante el día. Pero la solicitud le fue dene­ gada. A los pocos días debió ser internada en el hospital con un fuerte dolor en el costado, imposibilitada de co­ mer, y con una fiebre que llegaba a los 41 grados. Sin em­ bargo, no se le encontró ninguna enfermedad.

Luego de un os días de descanso, por fin se le otorgó a la enfermera el turno de la noche que había pedido. Y casi instantáneamente se sanó. Pudo entonces estudiar de día y trabajar durante la noche, como había sido su deseo. La alegría de haber conseguido lo que había soli­ citado la curó de todos sus males. ¡El poder terapéutico de la alegría! ¿Quién lo podría negar?

"¡Mis nervios me dominan!" "¡Ando muy mal de mis nervios!" Tales son las expresiones de numerosas mujeres que carecen de dominio propio o de autocontrol. Y vícti­ mas de su propia debilidad emocional, viven insatisfechas consigo mismas, afligidas y disminuidas en su conviven­ cia con los demás. Carecen de buen humor. La ansiedad las consume, y la tensión emocional las quebranta.

Ya los hombres no suele irles mejor. Un elevado por­ centaje de ellos sufre de constante preocupación y de es­ trés laboral. Su mente está obsesionada y perturbada por diversos problemas. Por lo tanto, los tales también care­ cen de buen humor. Tal vez, sus expresiones más comu­ nes sean: "¡Cuánta mala sangre debo hacerme en el traba­ jo!" "¡Qué difícil está todo!"

43

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓNI

EL PODER TERAPÉUTICO DE LA ALEGRÍA

surgirán los desencuentros y las desavenen­ cias en e! vínculo matrimonial. Ella se senti­ rá
surgirán los desencuentros y las desavenen­
cias en e! vínculo matrimonial. Ella se senti­
rá sola e incomprendida, sin e! afecto y e!
apoyo de su marido. Y en su soledad, quizá
sufra de amargura y desaliento bajo e! peso
de su carga familiar.
En cuanto al hombre, su experiencia será
parecida. No encontrará afecto en su espo­
sa ansiosa y afligida. Y frente a tal insufi­
ciencia afectiva, ese esposo agobiado man­
tendrá su mal humor y no se sentirá a gus­
to en su casa. Como consecuencia, podrá
surgir en él un amor extramatrimonial. y
de allí al rompimiento del hogar podrá ha­
ber apenas un paso.
se
A esta dase de fracaso se puede llegar cuando el descon­
trol emocional, e! mal humor y el desamor dominan la vi­
da de una persona, o de ambos cónyuges dentro de! hogar.
La alegría de vivir ahuyenta la enfermedad
mental. El alienista Isidro Más de Ayala es­
cribió: "No conozco un solo caso de una perso­
na feliz que haya enloquecido ':
UN CASO REVELADOR
LA POSICIÓN DE LOS LABIOS
En contraste, el buen humor y el espíritu sereno afian­
zan e! bienestar y mejoran la salud de todo e! grupo fami,
liar. El Sr. Haney, según cuenta Dale Carnegie, sufría de
úlcera duodenal. Siempre vivía preocupado y malhumo­
rado. De acuerdo con la opinión de los médicos, e! avan­
zado estado de su dolencia era incurable. Así que junto
con la nueva dieta y e! reposo absoluto que le prescribie­
ron, también le aconsejaron que hiciera su testamento.
y
Viéndose así desahuciado, e! Sr. Haney decidió hacer
otra cosa: invertir sus ahorros realizando un viaje en barco
alrededor del mundo. Los médicos le advirtieron que en
44

tal caso lo tendrían que sepultar en e! mar. Sin embargo, en prevención de lo que podría sucederle, e! Sr. Haney ob­ tuvo el permiso de la compañía naviera para llevar su pro­ pio ataúd. ¿Y qué talle fue al viajero? Disfrutó tanto de su paseo, y se olvidó tanto de sus dolencias y sus preocupa­

ciones, que al finalizar el viaje tenía ¡cuarenta kilos más de peso! Por supuesto, se curó de su úlcera y debió deshacer­

de su ataúd. Al poco tiempo, el Sr. Haney volvía a ocu~ parse de sus negocios y a vivir en paz con su familia.

Cuando él reemplazó su preocupación por la alegría y la tranquilidad del viaje, su grave dolencia desapareció. ¿No se advierte aquí una elocuente lección? ¡Qué poder tiene el es­ píritu alegre y satisfecho! Calma los nervios, mejora la sa­ lud general, y asegura la buena convivencia familiar.

A esta altura de nuestras consideraciones, cuando ad­

vertimos la enorme importancia de un espíritu alegre ­

también la necesidad de poseerlo-, es útil que nos preguntemos cómo conseguir esta virtud. Veamos esta simple receta.

Un psiquiatra del estado de California parece haber descubierto un método sencillo pero efectivo para mejo­ rar la salud emocional. Su prescripción es la siguiente:

"Sonría, mantenga la sonrisa, nunca deje de sonreír. Si us­ ted mantiene hacia arriba las comisuras de los labios, no puede sentirse melancólico". Quizá esta indicación parez­

45

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓN!

EL PODER TERAPÉUTICO DE LA ALEGRÍA

ca infantil y hasta ridícula. Pero antes de rechazarla, ¿no valdría la pena probarla? Muchos
ca infantil y hasta ridícula. Pero antes de rechazarla, ¿no
valdría la pena probarla? Muchos se han sorprendido al
seguir esta simple receta. El persistir con los extremos de
los labios hacia arriba, esbozando una sonrisa natural, me­
jora el tono emocional de la persona.
Interrumpe la lectura y haz la prueba. Al principio
cuesta un poco, ¿verdad? Pero al insistir se nota el buen
resultado.
Lo difícil de la receta consiste en p racticarla de
manera continuada. Pero es efectiva, porq ue responde al
principio psicológico de que el camb io del comporta­
miento modifica los sentimientos. Y a su vez, el cambio
d e los sentimientos mejora el comportamiento general.
D e este modo, se potencian entre sí la acción y el senti­
miento, lo cual redunda en un mayor bienestar personal.
y cuando finalmente aparece la alegría -con la ayuda
del método comentado-, es imposible disimularla. Co­
mo les ocurrió a aquellos dos hombres que acababan de
descubrir oro en una región desolada. Cuando regresaron
al pueblo para organizar la explotación del precioso metal
recién descubierto, los dos compañeros juraron no decir
el secreto a nadie. Sin embargo, el día cuando emprendie­
ron el viaje hacia la zona del oro, se les sumaron nada me­
nos que ¡trescientas personas! ¿Cómo se habían enterado
del "gran secreto"? Simplemente, por el rostro feliz y ra­
diante de los dos descubridores.
El gozo del corazón no se puede esconder. El
rostro y la mirada lo revelan claramente.
EL HOMBRE QUE RECUPERÓ LA ALEGRÍA
Debido a una seria enfermedad de su esposa, un ope-
46

rario metalúrgico había gastado ya todos sus ahorros y se había endeudado en varios sueldos. Sus acreedores no só­ lo no le fiaban más, sino que lo habían amenazado con embargarle sus bienes personales. Y entretanto su mujer seguía enferma, el hombre no tenía con qué hacer frente a su abultada deuda.

Para entonces, el capataz de la fábrica donde trabajaba notó que este operario ya no rendía como antes. Más aún, sus manos le temblaban y hasta con frecuencia se le caían las herramientas. Yel pobre hombre, con la idea de aliviar su angustia, solía emborracharse.

Cuando el capataz se enteró de la desgracia de su su­ balterno, simpatizó con él. Ese mismo día habló con el gerente de la fábrica. Y tras considerar el pro blema y re­ pasar los buenos antecedentes del operario, lo llamaron y le informaron que la empresa se haría cargo de todas sus deudas. ¡El hombre no podía creer la noticia! Le parecía mentira lo que estaba oyendo. Enjugó sus lágrimas, y su rostro quedó iluminado por la alegría que hada tiempo había perdido.

Lo notable fue que a partir de ese momento, el hom­ bre recobró su vigor físico y sus manos dejaron de tem­ blar. Volvió a rendir en el trabajo como en sus mejores tiempos. Hasta su esposa sanó de su enfermedad, y su hogar volvió a conocer la felicidad. El buen estado aní­ mico les cambió la vida.

¿Estás pasando por un momento difícil o penoso? No permitas que el dolor te consuma o que tu salud se dete­ riore por ese motivo. Dibuja en tu rostro un matiz de ale­ gría; arranca de tu alma una nota de confianza en Dios. Cuando en medio de la noche aprendemos a observar las estrellas, la noche no parece tan oscura.

47

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

EL PODER TERAPÉUTICO DE LA ALEGRÍA

Dijo Nehemías, el gobernador y dirigente hora de la prueba, la aflicción o el infortunio,
Dijo Nehemías, el gobernador y dirigente
hora de la prueba, la aflicción o el infortunio, siempre es
religioso de su pueblo: "El gozo del Señor es
vuestra fortaleza"
(Nehemías
8: 10, N RV
2000). La alegría profunda que da D ios ase­
gura la "fortaleza" del cuerpo y d el alma del
creyente.
mejor el val o r que la cobardía, el gozo anticipado d el al­
ma que la inútil autocompasión. Siempre es mejor, mu­
cho mejor confiar en Dios y pedir su fuerza que abando­
narse en m edio de la dificultad. En
la cárcel del dolor,
¿quién mejor que nuestro Padre para infun dim os gozo y
asegurarnos plena libertad del mal?
EN LA HORA DE LA PRUEBA
Se encontraban encerrados en el calabozo de mayor se­
guridad, con los pies en el cepo, como criminales de gran
peligrosidad. Pero en realidad eran inocentes. Y allí esta­
ban, en esa inmovilidad y en ese encierro insoportables:
CLAVES PRÁCTICAS
El D r. Carl os Iacovone ofrece los siguientes consejos
para disfrutar de la vida con alegría. Adaptados como es­
tán, p ueden muy bien Sllmarse a las páginas previas de
es­
con dolor, con hambre y en completa oscuridad. Eran el
apóstol San Pablo y su compañero Silas. En su lugar, otros
presos habrían clamado, gritado y maldecido. Pero ellos,
en cambio, se pusieron a cantar. Y en la hora del canto y
del espíritu positivo llegó la liberación.
te capítulo, a fin de señalar mejor el bienestar del corazón.
l. No magnifique sus problemas.
2.
Desarrolle el sentido del humor.
Mientras estos dos valientes cristianos entonaban sus
canciones de fe, un terrible terremoto sacudió la cárcel y
se abrieron todas las celdas. Providencialmente, recupera­
ron así la libertad, y terminaron siendo honrados como
personas inocentes. y esto que relata la historia bíblica
acerca de Pablo y Silas (Hechos de los Apóstoles, capítu­
lo 16), es un notable ejemplo para todos los tiempos.
Quien conserve fuerte su ánimo y se apoye en el Altísimo,
comprobará de veras "el poder terapéutico de la alegría" y
de la confianza en Dios.
3.
No se preocupe demasiado por usted mismo.
4.
No viva apurado, ni sea obsesivo. Sea más sonriente y
reflexivo.
5.
Acepte los cambios naturales e inevitables de la vida.
6.
Evite todo pensamiento negativo o deprimente.
7.
Bríndese al prójimo y establezca lazos de amistad.
8.
Sea usted mismo. No viva de acuerdo con el libreto de otro.
En su encierro carcelario, Pablo y Silas no se dejaron
aplastar. Consideraron que era mejor cantar que llorar, y
orar que maldecir su suerte. Y su valerosa actitud fue al­
tamente recompensada: fueron sacados de la cárcel y su
corazón se llenó de gozo. Hasta hoy pasa 10 mismo. En la
9.
No se idealice como persona, ni idealice a los demás.
10.
Controle sus temores y sus ambiciones desmedidas.
11.
No se exceda en su importancia propia.
12.
Acepte sus fracasos sin perder la autoestima.
48
49

A pesar de todo . ¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

EL PODER TERAP

UTICO DE LA ALEGR A

6. Condensando lo dicho 1. Detrás de ciertos síntomas físic os que parecen reve­ fuerza
6.
Condensando lo dicho
1. Detrás de ciertos síntomas físic os que parecen reve­
fuerza curativa del cuerpo y del alma.
lar una enfermedad, a menudo se escon den estados emo­
7.
cionales negativos que alteran la salud gen eral. Éstos son
los verdaderos responsables de
muchas
d ole ncias. Por eso,
soportaban aquel h o rrible
ni bien se superan las fallas emocionales desaparecen los
trastornos físicos. Recuerda: (A) el caso de María, quien
d esterró el odio de su corazón, y se liberó de sus temib les
dolores; y (B) la experiencia del niño que se curó de su en­
fermedad cuando su tristeza dio paso a la alegría.
2. El sabio Salomón tenía razón: "El corazón alegre
constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los
h uesos" (Proverbios 17:22). Realmente, la alegría de vi­
vir encierra un poder terapéutico para sanar y prevenir
la enfermedad.
De ahí que San Pabl o aconseje lo que él
"Perdedor no es quien llega en último Lugar,
sino quien no se atreve a competir':
mismo practicó: "Estad
sie m pre gozosos" (1 Tesaloni ­
censes 5: 16).
3. Las endorfinas son las "hormonas de la felicidad".
Promueven la salud, y crean la agradable sensación de
sentirnos bien. El cerebro las produce, como resultado de
los sentimientos positivos, tales como el gozo, el amor, la
grati tu d , la fe y la paz
interior.
4. El buen humor y el espíritu tranquilo afianzan el .
bienestar. Así lo demuestra la experiencia vivida por el Sr.
Haney, quien se libró de la muerte gracias al viaje de pla­
cer y despreocupación que realizó alrededor del mundo.
5. La sonrisa, aun forzada en un comienzo, puede des­
pertar la alegría y la salud emocional. Un cambio en el
comportamiento modifica los sentimientos. También, un
cambio en los sentimientos mejora el comportamiento
general. ¡Vale la pena mantener las comisuras de los labios
hacia arriba!
50

El caso del operario abatido y enfermo que recupe­

su salud, muestra la imp ortancia de la alegría com o

La valiente actitud de Pablo y Silas es un admirable

ejemplo para los creyentes de todos los tiempos. Mientras

encarcelamiento, se pusieron a

entonar canciones de alabanza al C reador. N o pronuncia­

ron palabras de queja o maldición. y mediante un provi­ dencial terremoto, pronto recuperaron su libertad. Así también, Dios nos libra h oy de penas y quebrantos cuan­ do nos gozamos en él y honramos su nombre.

Cerramos este capítulo, recordando la máxima que afirma:

En la carrera de la alegría, todos los co mpetidores sa­ len ganadores. Unos antes, otros después, en mayor o me­ nor medida, todos llegan a la meta si perseveran. y como resultado, mejoran su salud física, acrecientan su rendi­ miento laboral, y refuerzan su convivencia general. ¿Có­ mo entonces alguien podría dejar de competir en la fasci­ nante conquista de la alegría? ¡Participa tú también! ¡Te espera una gran ganancia!

51

Capítulo 4

INVASORES DEL ALMA Las actitudes erradas del alma impiden el desarrollo de la alegría. Invaden
INVASORES
DEL ALMA
Las actitudes erradas del alma
impiden el desarrollo de la alegría.
Invaden sutilmente el corazón con
indeseados resultados.
C ierto clérigo acababa de hacerse cargo de su nueva
parroquia. Y por esos días fue a visitar a una conoci­
da anciana de su feligresía, a quien le preguntó: "Si usted
tl~vieraque darme un consejo antes de pronunciar mi pri­
mer sermón en la iglesia, ¿qué me diría?" Y la anciana le
respondió: "Sólo recuerde que cada persona que asista a la
iglesia para escucharlo, estará sentada junto a su propi o
charco de lágrimas".
El clérigo entendió el consejo recibido. Él debía hablar
para infundir aliento, consuelo y esperanza a sus oyentes,
quienes en un sentido u otro, todos por igual, estarían
aquejados de algún dolor. Tal es, fue y será la condición
del espíritu humano. Todos tenemos nuestro propio
"charco de lágrimas". A veces disimulado, otras veces ex­
presado, allí está el dolor que lacera el corazón y que de­
manda un sorbo de alegría.
Con mayor o menor intensidad, tarde o temprano, to­
dos derramamos nuestras lágrimas, con las cuales inunda­
mos las cámaras de nuestro corazón. Y en tal estado, sole­
mos preguntarnos qué mal hemos hecho, por qué nos to­
ca sufrir así, y cómo podemos superar esa hora de pesar.
53
¿No te has formulado estas pregun tas más de una vez? ¿y cuáles fueron tus
¿No te has formulado estas pregun tas más de una vez?
¿y cuáles fueron tus respuestas? Quizá no p udiste encon­
trar ninguna , ¿verdad? Y así seguiste con tu alm a acongo ­
jada y con tu mente nublada, buscando el modo de no
naufragar en medio de la contrariedad. Sin
emb argo, en
un análisis sereno y sincero de las circunstancias, todos
podemos reco n ocer que muchos de
nuestros padecimien­
el
to s son el resultado de nuestras pro pias ac titud es equ ivo­
cadas, que invaden nuestras almas y a veces hasta domi­
o
nan nuestra voluntad y nuestra conducta habitual.
aprendido a vivir
toria sobre el egoísmo.
El presente capítulo estará dedicado a señalar estas ac­
ti[lldes erróneas o "invasores" del espíritu, para descubrir
luego la manera de dominarlos y así disfrutar de alegría.
Examínate con estas preguntas:
1. ¿Cuán a menudo pienso en el bienestar de los
PRIMER INVASOR: EL EGOíSMO
demás?
No podría haber peor invasor que éste. Dondequiera
penetra, destruye la felicidad. Mientras el reconocido
2. ¿Me considero una persona solidaria y generosa?
psiquiatra Guillermo Sadler estaba atendiendo a una de
sus pacientes; ésta le dijo: "Sabe doctor, yo soy muy sen­
3. ¿Me siento feliz cuando puedo hacerle un favor
a alguien, o más bien rehúso hacerlo?
si ble". A lo cual el médico respondió: "No, señora, lo
q ue tiene usted es que es muy egoísta". Ante tal declara­
ción, la mujer abandonó enojada el consultorio. Pero a
los diez días regresó. Y esta vez, con tono humilde le
confesó al Dr. Sadler: "Usted tenía razón. La causa de
toda mi enfermedad radicaba en mi manera egocéntrica
de encarar la vida" .
SEGUNDO INVASOR: EL ORGULLO
agrandamiento e
Bien podría decirse que la mayor causa de las desgra­
cias humanas es el egoísmo, y que mientras este invasor
no sea desalojado del alma, la alegría no podrá florecer. El
egoísmo es mezquindad, inmadurez, egolatría. Es la con­
tracara del amor. Es el veneno desintegrador del alma
El
egoísta no sirve a su prójimo; se sirve de él para escalar.
54

No tiende su mano para dar, sino para recoger. Todo lo que b usca en la vida es su beneficio personal. No sabe de abnegación ni de buena voluntad. Y así vive tristemente enquistado en su propio yo. ¿Cómo podría tener verdadera alegría una persona con semejante mentalidad? Q ui en vive sólo para sí termina en

desprecio y la soledad. Lo que no tiene , lo codicia; lo

que tiene, no lo comparte. ¡Pobre desdichado el hombre

la mujer egoísta! Está de más en el mundo. No ha

La verdadera felicidad demanda la vic­

Éste es otro de los invasores que hacen estragos en el alma. Hijo mimado del egoísmo, el orgullo es otra forma

de egocentrismo. El orgulloso siempre piensa y habla bien de sí mismo. Se siente superior a los demás. Enfermo de

importantismo , el orgulloso es arrogan­

te y vanidoso. Se goza contando su última conquista o su más reciente adquisición. Amante de la ostentación, y enemigo de la humildad, incurrirá en falsa modestia para

disimular su engreimiento. Con una desmedida autoestima, el orgulloso se mueve

55

p

INVASORES DEL ALMA

con ridículo narcisismo, esperando el reconocimiento de los demás. Pero como posiblemente no reciba alabanza
con ridículo narcisismo, esperando el reconocimiento de
los demás. Pero como posiblemente no reciba alabanza al­
guna, su orgullo herido lo hará sentir mal querido y des­
preciado. Como resultado, su alma se cargará de disgusto
y pesar. Quebrará su paz interior, y se q uedará sin la ale­
gría de vivir que tanto buscaba.
TERCER INVAS OR: LA ENVIDIA
¡Cuán diferente es la experiencia de la persona genui­
namente virtuosa! No necesitará agrandarse para nada, ni
buscará el elogio ajeno. Elegirá la sencillez y el bajo perfil
como su forma natural de comportarse y de convivir. Sin
ínfulas ni pretensiones de grandeza, será feliz con su equi­
librio y m oderación. Desde
la an tigü edad , el apóstol
San­
tiago afirma: "Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los
hum ildes" (Santiago 4:6).
El orgullo conduce a la desdicha y a la au todestruc­
ción.
Como lo ilustra la fá bula de la rana
yel buey. Vien­
do la imponencia del buey, la rana quiso ser igual a él. Y
comenzó a tragar aire y a inflarse. Y en su sed de agranda­
miento, siguió inflándose hasta que su cuerpo reventó. A
semejanza de la rana, ¡cuántos seres humanos se amargan
y revientan fatalmente porque viven enfermos de necio
importantismo y orgullo! Es como si necesitaran sentirse
grandes para ufanarse de ello, cuando en verdad son sólo
pigmeos espirituales. ¡Cuánta pequeñez y estupidez den­
tro del pobre corazón humano!
1. ¿Sientes que a veces te invade una corriente de
arrogancia y vanidad?
2. ¿ Crees que es posible gozar de
orgullo en el corazón?
alegría teniendo
3. ¿ Te agrada cultivar la virtud de la humildad?
En tal caso, ¿cómo la cultivas?
56

Éste es un astuto y sutil invasor, que logra penetrar en el corazón desprevenido. Cuando otros vicios del alma fracasan en su intento destructor, la envidia entrará sola­ padamente para arruinar el bienestar y la alegría de la víc­ tima. Cuenta una historia de la Edad Media que el tenta­ dor deseaba hacer caer a un famoso santo. Para ello, le fue presentando las tentaciones más seductoras, pero sin ob­ tener éxito. Hasta que por fin el tentador se acercó al san­ to, y le susurró al oído: "¿Supiste que tu hermano fue nombrado obispo de Alejandría?" Y esta sola pregunta en­ cendió la envidia del santo y lo llenó de amargura.

¡Cuán fácilmente puede enfermarnos y envenenarnos la envidia! Basta que el prójimo cercano obtenga alguna medida de éxito o de prosperidad, para que surja el envi­ dioso que no podrá admitir que él se ha quedado atrás. Entonces resentido y disminuido, comenzará a desmere­ cer y calumniar al triunfador. En lugar de esforzarse para superarse él también, se limitará a rebajar a quien lo supe­ ró. ¡Qué mecanismo vil e inútil para contrarrestar la su­ perioridad del prójimo, en lugar de imitarla! Sin embar­ go, ¡cuántos corazones pierden su alegría por causa de es­ te vicio descomponedor de la vida!

Alguien decía: "No me envidies por mi progreso sin conocer mi sacrificio". Y desde aquí añadimos: "No envi­ dies a tu prójimo, sino más bien imita su esfuerzo si quie­ res triunfar como él". El envidioso siempre sale perdedor en la carrera de la vida. Su mezquindad lo trastorna y lo estanca. Quiere ser feliz, pero no puede. Su necia amargu­ ra lo tiene aprisionado en prolongada tristeza. Pero seme­ jante patología puede desaparecer con la dirección del Al­ tísimo. Con él es posible amar, en lugar de envidiar. Y

57

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

INVASORES DEL ALMA

vencida la envidia, nace la alegría de vivir. 1. ¿ Te gozas con el éxito
vencida la envidia, nace la alegría de vivir.
1. ¿ Te gozas con el éxito de tu prójimo cercano, sea
tu colega, o tu amigo?
2. ¿Qué haces cuando alguna sombra de envidia
quiere posarse sobre tu corazón?
mista
3. ¿Qué consejo le darías a una persona amargada
por la envidia?
C UARTO INVASOR: EL PESIMISMO
Aq uí estam os frente a la me nt e negativa
Es la persona que nada intenta porq ue teme
y derrotista.
fracasar. To­
1. ¿Eres una persona negativa, o positiva?
do lo ve difícil y comp licado. Se concentra en las som­
bras sin ver la luz. D es cub re p roblemas en las solucio­
nes, en lugar de soluciones
para los
pro blemas. Se aflige
2. ¿Gozas de tu espíritu emprendedor, o a veces te
extralimitas y te metes en problemas?
por las esp inas, en vez de alegrarse con las rosas. Siem­
p re ve el vaso me dio vacío, sin advertir qu e también es­
tá medio lleno.
3. ¿Estimulas el espíritu optimista en tu grupo fa­
miliar? ¿ Te siguen los demds?
Este espíri tu pesimista es el espíritu del estancamiento,
de la falta de voluntad para el esfuerzo. y sin esfuerzo ni
voluntad no puede existir la alegría del éxito. El p esimis­
mo term ina en fracaso y frustración. Sin emb argo, mu­
chos se estancan en él, sin saber la insatisfacción y la des­
dicha que les espera.
Imaginemos a un hombre pesimista. Está conforme
como está; carece de iniciativa. Su esposa le sugiere hacer
un viaje, pintar la casa, cambiar los muebles, o realizar un
curso de cierto perfeccionamiento profesional. Pero él res­
ponde: "¿Para qué? Si estamos bien así. No nos compli­
quemos la vida. Además, en un viaje podemos accidentar-
58

QUINTO INVASOR: LA DISCONFORMIDAD

nos; si pintamos la casa, gastamos nuestros ahorros; si cambiamos los muebles, ¿qué hacemos con éstos que te­ nemos? Y el curso de perfeccionamiento, no lo necesito para mi trabajo". Y así, con su espíritu irresoluto y nega­ tivo, este esposo y padre no disfruta de la vida ni tampo­ co hace feliz a su familia.

La alegria siempre requiere una actitud positiva y opti­

ante la vida. D e lo contrario, el esp íritu se repliega

y desaparece el vigor radiante del alma. Cuando esto ocu­ rre, es porque el invasor del pesimismo ha tomado pose­ sión del corazón. Es entonces cuando el optimismo debe realizar su acción dominante y correctora.

Quien se muestra desconforme no puede ser alegre al mismo tiempo. La persona que desee sentirse bien inte­ riormente deberá cultivar un espíritu satisfecho. Esto no quiere decir que aprobará todas las acciones humanas, o que apañará la maldad que le rodee. Tal actitud seria una ingenuidad o una peligrosa alianza con el mal. Peto lo cierto es que el desconforme, el quejoso y el criticón no pueden ser personas felices.

El que tiene una modalidad quejumbrosa le ha abierto la puerta de su corazón a un repudiable invasor. Y mien­

59

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓNI

INVASORES DEL ALMA

tras éste domine la vida, la alegría permanecerá ausente y si n retorno. ¡Cuánta gente
tras éste domine la vida, la alegría permanecerá ausente y
si n retorno. ¡Cuánta gente malogra sus m ejores años por­
que en este sentido todavía no ha aprendido a vivir! Son
desconformes de alma. Se quejan del estado del tiempo,
de la índole de su trabajo, de los inconvenientes de su sa­
lud, del trato de sus vecinos, y hasta del accionar de Dios.
Son un permanente día n ublado, una protesta y un la­
mento con una lágrima a flor de piel.
3 . ¿Le das cada día gracias a Dios por sus ben­
diciones?
SEXTO INVASOR: LA ANS IEDAD
jDeja de quejarte! No hagas un drama de cada proble­
ma. Aprovecha las cosas buenas de la
vid a y disfrútalas.
De 10 contrario, te consumirán el mal humor y la amar­
gura. Siempre hay sobrados motivos para estar satisfechos
y agradecidos. Tiempo atrás me encontré con un linyera,
quien estaba calentando un poco de agua en una lata su­
cia, tal vez para beber algo caliente en esa fría mañana de
invierno. El hombre estaba solo, pobremente vestido, sin
ninguna comodidad. Yal pasar junto a él, lo saludé y le
"Q'
pregunte: ,
¡
ue ta. l' ¿ C6 mo esta. '?" y
e '1 me contesto:
'
"¡Muy bien, gracias a Dios!"
Esas palabras tocaron mi sensibilidad. y pensé:
"¡Cuántos tienen de todo, y viven quejándose! y aquí es­
te pobre hombre, sin ningún bien terrenal, me dice enfá­
ticamente que gracias a Dios está muy bien". Linyeras de
la vida, gracias por enseñarnos a vivir satisfechos y agra­
decidos, aunque no poseamos más que lo necesario. Eso
basta para tener un corazón contento.
l. ¿Eres una persona desconforme, o satisfecha?
2. ¿Sabes alegrarte por las pequeñas bellezas de
la vida, o más bien te amargas por la maldad
circundante?
60

¿Quién no ha sido invadido por este enemigo de la ale­ gría de vivir? Es la preocupación que consume, la intran­ quilidad que desencaja el espíritu, la incertidumbre acer­ ca del mañana . No hay paz para el alma preocupada, ni tampoco salud y alegría. Vivir ansiosos y enfermos hoy por lo que pueda pasarnos mañana, es restarle bienestar al día presente, sin que por eso podamos modificar de ante­ mano ese mañana que tememos.

La preocupaci6n nos hace ver el futuro como un temi­ ble fantasma. Y esto produce confusión mental y toda cla­ se de malestares psicosomáticos. Si tú estás preocupado

por alguna raz6n, esfuérzate por vivir día por día, y pro­ cura cumplir ordenadamente tus deberes cotidianos. El desorden mental es enfermizo y produce ansiedad. No de­ jes, pues, que tus trabajos y problemas controlen y asfi­ xien tu vida. Bien enseñaba Jesús: "No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal" (S. Mateo 6:34).

Un antiguo rey oriental vivía siempre preocupado. Hasta que su hija le obsequió una preciosa esmeralda, so­ bre la cual estaban grabadas estas palabras: ''Esto también pasará". La intención de este regalo era que el rey com­ prendiera que en la vida todo es pasajero. Por lo tanto, ¿por qué permitiría que la preocupación o la ansiedad lo afligiera o enfermara?

San Pedro insta a colocar toda nuestra ansiedad sobre Dios, "porque él tiene cuidado de vosotros" (1 S. Pedro

61

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓN'

5:7). Sí, la confianza en Dios yen su cuidado protector proporciona seguridad al alma, ahuyenta
5:7). Sí, la confianza en Dios yen su cuidado protector
proporciona seguridad al alma, ahuyenta la ansiedad yen­
ciende la alegría de vivir. ¿No encontramos aquí un rum­
bo cierto hacia la felicidad?
1. ¿Cuáles son las cosas que más te preocupan?
p orque el equipo de refrigeración de
2. ¿'Has experimentado cuán perjudiciales son pa­
descompuesto! Se murió por causa del miedo .
ra la
salud
la ansiedad y la preocupación?
3. ¿Qué sueles hacer para librarte de estos invaso­
res del alma?·
SÉPTIMO INVASOR: EL TEMOR
Éste es un invasor que no perdona vidas. Se mueve en
todo corazón humano, y aflige aun a los más valientes.
Los miedos, las fobias y los temores inhiben la iniciativa
y destruyen la alegria.
Afligen durante el d ía y
no dejan
descansar durante la noche. Las personas que los padecen
no pueden pensar con objetividad ni actuar con libertad.
1. ¿ Tienes
alguna clase de temor? ¿Es sólo timidez
o indecisión? ¿Q ué es realmente?
N aturalmente, existen
los temores moderados y ra­
cionales, que nos vuelven cuidadosos y precavidos con­
tra los peligros. Pero aquí nos referimos a los temores in­
2. ¿Notas que alguno de tus temores te impide dis­
ftutar plenamente de la vida?
3. ¿Qué haces para vencer tus miedos y temores?
fundados y exagerados, que se cuentan entre los peores
enemigos del alma. Éstos son el temor a la soledad, a la
noche, a la enfermedad, al dolor, al fracaso, a la vejez, a
OCTAVO INVASOR: EL DESALIENTO
la muerte
y muchísimos más. ¿Cómo podría sentirse
feliz una persona que viva obsesionada con alguno de es­
tos temores?
Para ilustrar cuán destructivo puede ser el temor, bas­
te recordar a aquel obrero ferroviario que limpiaba los va­
gones de los trenes. Un día quedó encerrado en un vagón
frigorífico, y fue encontrado sin vida después de un reco-
miento de un ser querido
62

INVASORES DEL ALMA

rrido de 30 km. Antes de morir alcanzó a escribir: "El frío aumenta. Temo que nadie vendrá a salvarme. Me enfrío lentamente y me muero. Ya me estoy adormeciendo. Ya estoy sin fuerzas para seguir escribiendo". Pero curiosa­ mente, el p obre hombre no murió por la acción del frío,

ese vagón ¡estaba

Así es como actúa este terrible invasor. Asusta, parali­ za y aniquila. Con razón Jesús aconseja: "No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (S. Juan 14:27). Yel sal­ mista David confiesa: "Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores" (Salmo 34:4). Éste sigue siendo el camino de la liberación del temor: la de pende n­ cia de D ios y su d ivina protección. Y como resul tad o, el alma se llena de seguridad , d e valo r, de paz y de al egría.

Este octavo invasor suele penetrar en el alma cuando se produce alguna frustración o alguna pérdida de impor­ tancia. La deslealtad de un amigo, la imposibilidad de al­ canzar cierta meta, un gran revés financiero, el falleci­

Éstos y otros factores, a veces

menos importantes, dan lugar al desaliento del espíritu.

Todos podemos ser víctimas de este cruel enemigo de la

63

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓNI

INVASORES DEL ALMA

alegría de vivir. ¿Quién no ha sentido en algún momento de su vida el ataque
alegría de vivir.
¿Quién no ha sentido en algún momento de su vida el
ataque de este artero invasor? y el desaliento trajo consi­
go tristeza y depresión. Y este decaimiento quizá anuló
temporariamente nuestra voluntad y nos llevó a la auto­
compasión. El espíritu abatido es una debilidad emocio­
nal que requiere una decisión de cambio: es la melancolía
que ansía alegría; es el corazón desamparado que necesita
apoyo; y a menudo es el clamor interior que pide un po­
co de comprensión.
El Creador promete: "No desmayes, porque yo soy tu
Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sus­
tentaré con la diestra de mi justicia" (Isaías 41:10). Ante
la seguridad de esta promesa, ¿cómo podría desmayar el
corazón? Si recordamos que frente a los momentos más
desalentadores de la vida Dios nos brinda su fuerza y su
amor, ¿no deberíamos entonces llenarnos de ánimo y de
alegría radiante? Donde está el desaliento hay dolor; pero
donde está Dios hay alegría y bendición.
1. ¿Sueles desanimarte fácilmente?
2. ¿Has notado cómo el desaliento mata la ale­
gría del corazón?
3. ¿Cómo sueles vencer tus "bajones» anímicos?
Fuera de pedir la ayuda divina, ¿qué más
haces?
1. ¿Pierdes a veces el control sobre tus palabras
por causa de la ira?
NOVENO INVASOR: LA IRA
2. ¿Recuerdas cuánto pesar te produjo la última
vez que te enfureciste?
¡Cuán difícil es mantener la calma frente a la provoca­
ción o al insulto! ¡Cuánto cuesta dominar la reacción co-
3. ¿Sabes rechazar al invasor de la ira con la
fuerza de la paciencia y el amor?
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lérica! Sí, es muy fácil ser invadidos por la ira y el enojo. Como resultado, el espíritu se descontrola y la lengua pierde la mesura. Y ese comportamiento desatinado abre heridas dolorosas y ahuyenta la alegría. El sabio Salomón escribió con acierto: "El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enal­ tece la necedad" (Proverbios 14:29).

La ira es una expresión del temperamento colérico y sanguíneo. Media humanidad sufre los estragos de este invasor implacable. Y dondequiera actúa, allí hay agresi­ vidad, violencia y amenazas. Se trata de un desborde emo­ cional tan patológico, que no se puede convivir con él. La ira ha desatado guerras, sigue destruyendo hogares, y ma­ ta cada día la alegría de miles de personas.

Por eso el rey David aconsejó: "Deja la ira, y desecha el enojo" (Salmo 37:8). Y San Pablo dijo que el verdade­ ro amor "no se irrita", es decir, no se aíra, no se enfurece, porque es respetuoso y considerado. ¡Cuánto gana enton­ ces en felicidad la persona que sabe controlarse por amor a su prójimo! ¡Qué fuerza irresistible tiene el amor frater­ nal! Genera paciencia y moderación, sujeta los impulsos negativos, y produce armonía en la convivencia. Y lo que es más, garantiza la alegría de la vida.

65

A pesar de todo . ,ALÉGRESE TU CORAZÓN!

DÉCIMO INVASOR: EL VICIO 1. ¿Tienes algún vicio? ¿Has notado cuánto domi­ na tu vida?
DÉCIMO INVASOR: EL VICIO
1. ¿Tienes algún vicio? ¿Has notado cuánto domi­
na tu vida?
Los malos hábitos de vida constituyen otro terrible in­
vasor del alma. Deterioran el cuerpo, pero comienzan do­
blegando el alma. Llegan a ejercer tanto dominio sobre su
víctima, que terminan por quitarle la alegría y hasta la vida
misma. ¿No conoces a más de un fumador que prefiere
morirse antes que abandonar el tabaco? ¿No has visto a al­
gún drogadicto consumirse por causa de la droga maldita?
2. ¿Has intentado abandonar tu vicio, o te some­
tes dócilmente a él y a sus penosos resultados?
3. Si has vencido algún mal hábito en tu vida, ¿no
te sientes alegre y triunfador por ello?
¡Cuánta miseria lleva el vicio a los hogares y a la socie­
dad! Un amigo mío fue en lo pasado un alcohólico incorre­
gible. Solía tomar varios litros de vino por día, a los cuales,
durante los fines de semana, les añadía uno o dos litros de
bebida blanca. Con frecuencia estaba ebrio y se volvía agre­
sivo. Todavía conserva en su torso las cicatrices derivadas de
sus antiguas peleas. Era un pobre desdichado. Hasta que su
última pelea lo dejó casi muerto sobre el suelo.
En síntesis
comunes. ¡Existen
tantos otros!
la vida y sus negras consecuencias.
¡Cuánto quisiera que conocieras hoya este amigo mío!
Hace años que ha dejado de beber. Y desde entonces es un
hombre nuevo, pacífico y feliz. Su historia concluye en el
capítulo 10 de esta obra. ¡Qué contraste entre su antigua
vida de tristeza y su actual alegría! Y lo mismo ocurre con
el ex fumador. He tenido el gusto de ayudar a miles de fu­
madores para que dejaran su hábito tabáquico. ¡Qué ros­
tro radiante el de esos triunfadores! Siempre hay alegría
en la victoria sobre el vicio.
1.
El egoísmo, como rancio caldo de cultivo
donde se gestan todas las miserias humanas.
2.
El orgullo, el necio engreimiento del corazón
que siempre termina en triste derrota.
3.
La envidia, que sufre con el éxito ajeno y
pierde el tiempo profiriendo calumnias ve­
nenosas.
y como existen el alcoholismo y el tabaquismo, tam­
bién existen la drogadependencia, la lujuria, la adicción a
diversos juegos de azar y otros vicios que, en mayor o me­
nor medida, esclavizan y arruinan la vida de sus víctimas.
¡Cuánta desgracia y miseria debe sufrir el vicioso! ¡Y cuán­
to dolor ocasiona a su familia! Vencer el vicio y cultivar la
virtud: eso es gozar de una vida sana, próspera y feliz.
4 .
El pesimismo, que vuelve negativo el pensa­
miento y estanca la voluntad para todo.
5.
La disconformidad, el repudiable invasor del
alma que torna quejosa a la gente, yamarga­
da en lugar de agradecida.
66

Apenas hemos considerado diez de los "invasores" más

Yen todos los casos se

trata de enemigos aborrecibles, por más sutil y solapada que sea su acción destructiva. No dejan vivir en paz, y ro­ ban la alegría del corazón. Repasemos estos invasores de

67

INVASORES DEL ALMA A pesar de todo ¡ALÉGRESE TU CORAZÓN' Lo que más hace feliz?
INVASORES DEL ALMA
A pesar de todo
¡ALÉGRESE TU CORAZÓN'
Lo que más hace feliz? Ser útiles a los demds.
6.
La ansiedad, esa intranquilidad interior que
crea preocupación y desgasta inútilmente la
vida.
El peor defecto? El mal humor.
El sentimiento más ruin? El rencor.
7.
El temor, el enemigo que irrumpe y se insta­
la, para crear cobardía y robar la alegría.
El regalo más hermoso? El perdón.
La sensación más grata? La paz interior.
8.
El desaliento, que debilita el espíritu, y lo en­
ferma de penosa melancolía.
El resguardo más eficaz? La sonrisa.
El mejor remedio? El optimismo.
9.
La ira, el arrebato descontrolado que pierde
la calma frente a la menor contrariedad.
La mayor satisfacción? El deber cumplido.
La
fuerza más potente
del mundo? La fe·
10.
El vicio, que esclaviza y degrada, hasta con­
sumir la vida de su víctima.
La cosa más preciosa de todas? ¡EL AMOR!
Éstos y muchos otros "invasores" igualmente peligro­
sos, destruyen la felicidad y devoran la salud. Son la rui­
na del alma. Evitarlos y vencerlos, debería ser la consigna
de toda persona espiritualmente madura.
y ahora, concéntrate en las siguientes palabras de la
Madre Teresa de Calcuta (1910-1997), que señalan indi­
rectamente un camino de alegría:
¿CUÁLES
El día más bello? Hoy.
El obstáculo más grande? El miedo.
El mayor error? Abandonarse.
La raíz de todos los males? El egoísmo.
La distracción más bella? El trabajo.
La peor derrota? El desaliento.
La primera necesidad? Comunicarse.
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I
1
1\

~-----

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Capítulo 5

Capítulo 5 INGREDIENTES DE LA ALEGRÍA Los mejores alimentos requieren buenos ingredientes. Así también, la genuina

INGREDIENTES DE LA ALEGRÍA

Los mejores alimentos requieren buenos ingredientes. Así también, la genuina alegría de la vida demanda ingredientes saludables:

simples y sencillos, pero efectivos.

D espués de un día de escasa venta en el mercado, un pescador regresaba cansado a su casa. Cargaba de

vuelta una buena parte de su mercadería. Y en el trayec­ to, a la caída de la noche fue sorprendido por una tor­ menta tan furiosa, que debió buscar refugio en la casa de un amigo floricultor que vivía a la vera del camino.

El floricultor le ofreció entonces al pescador lugar pa­ ra pasar la noche, y lo hospedó en la habitación que daba hacia el jardín. Allí, curiosamente, la fragancia de las flo­ res era tan diferente del aroma al cual el pescador estaba acostumbrado, que no podía conciliar el sueño. Hasta que finalmente el hombre se levantó, tomó su canasta de pescados, la roció con bastante agua para que diera más olor, y la colocó junto a la cabecera de la cama . Un ins­ tante después estaba profundamente dormido. Le había resultado más favorable el fuerte olor a pescado que el de­ licado perfume de las flores.

y lo que le ocurrió a este hombre en esa ocasión parti­ cular, a menudo nos sucede a todos dentro de nuestro ambiente habitual. Nos parece que sólo en esa atmósfera

71

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓN!

podemos sentirnos bien, y hacemos depender nuestra fe­ licidad exclusivamente del lugar donde vivimos o
podemos sentirnos bien, y hacemos depender nuestra fe­
licidad exclusivamente del lugar donde vivimos o del sitio
donde trabajamos. Solemos resistirnos a lo nuevo, aunque
se trate de algo mejor. Estamos condicionados por nues­
tros hábitos fijos. Nos cuesta adaptarnos a un medio dife­
rente. Es decir, nos asemejamos al pescador del relato.
y con esta clase de mentalidad, ¡cuántos viven sólo a
medias, con una alegría relativa, que no están dispuestos
a cambiarla siquiera por otra mejor! ¿Cómo eres tú en es­
ta materia? En este capítulo presentaremos importantes
ingredientes de la alegría de vivir. y aunque varios de ellos
ya formen parte de tu natural modo de ser, quizá algunos
otros necesiten un mayor desarrollo.
El representante de una gran fábrica interna­
cional de calzado fue enviado a cierta región
de África, para examinar las posibilidades de
venta en el mercado local. Y poco después de
llegar a esa zona, el hombre envió un telegra­
ma a la gerencia, con estas palabras: ''Aquí
nadie usa zapatos. Imposible realizar ventas".
Pero tiempo más tarde, otro promotor de la
empresa fue enviado con igual propósito al
mismo lugar. Y ésta fue su comunicación:
Sea como fuere, te invito aquí a sentir el desafío de cre­
cer. Conserva los componentes positivos de tu personali­
dad, y reemplaza tus debilidades por los rasgos que a con­
tinuación iremos comentando.
~quí nadie usa zapatos. Vislúmbrase amplio
mercado de ventas".
1. OPTIMISM O
Comencemos por este ingrediente fundamental. La vi­
da moderna se ha vuelto en general tan compleja y tan
competitiva, que muchos se sienten incapaces de alcanzar
sus propias metas de éxito. y así adoptan una actitud de­
rrotista o indiferente, mientras sufren su íntima frustra­
ción. Como resultado, quizá generen cierto pesimismo, el
que, sumado a su temperamento natural, les quitará el re­
gocijo de la vida.
De ahí la necesidad de cultivar un espíritu optimista.
El optimismo siempre conduce a la alegría de vivir. Nos
levanta cuando estamos caídos, y nos llena de positiva es­
peranza en medio de la lucha. Mientras el pesimista es
12

INGREDIENTES DE LA ALEGRÍA

sombrío, el optimista le sonríe a la vida y la maneja con resolución.

¿Notamos el punto? Ante la misma realidad, el primer hombre se mostró pesimista, en tanto que el segundo re­ veló un admirable optimismo. Con semejante actitud de­ rrotista, el primer hombre no habría vendido un solo par de zapatos, mientras que el segundo -con su mente po­ sitiva- habría calzado a toda la gente de aquella región. El optimista ve siempre más allá de los obstáculos, y se prepara para tener éxito en lo que hace. Y si fracasa, se re­ cupera y continúa. No vive de meras ilusiones; pero sí se aferra a ideales que movilizan su vida.

Los optimistas se cuentan entre las personas alegres, de­ cididas y exitosas. Se relacionan con gente parecida, y ha­ blan con el lenguaje del esfuerzo tenaz. ¡Cuántos buenos ne­ gocios que pierden los pesimistas, ganan luego los optimis­ tas! ¿Por qué no enriquecernos entonces con esta virtud?

13

A pesar de todo

,AL

GRESE TU CORAZ

N

Fórmula del optimismo Mirar siempre al sol, para que las sombras que­ den detrds. 2.
Fórmula del optimismo
Mirar siempre al sol, para que las sombras que­
den detrds.
2. ENTUSIASMO
Caminante de la vida,
no te aplastes ni te quedes;
¿Te agrada este ingrediente del espíritu? Sin él se apaga
la chispa de la vida. Henry Ford dijo: "El entusiasmo es la
levadura que hace subir tu esperanza hasta las estrellas. Es
el brillo de tus ojos, la decisión de tus pasos, el ~pretónde
tu mano, el ansia irresistible de tu vOluntad y de tu ener­
gía para ejecutar tus ideas. Los entusiastas son luchadores.
Tienen fortaleza, y tienen cualidades genuinas. El entu­
siasmo está en la base de todo progreso. Con él hay reali­
zaciones; sin él sólo hay coartadas".
no esperes que te empuJen.
Aviva tu mente, enciende tu fuego;
vive con entusiasmo,
y ¡alegra tu corazón!
3. MADUREZ EMOCIONAL
Muchas personas son como la carretilla. Siempre hay
que empujarlas para que se muevan. Sin fuerza propia,
sufren de inacción. Carecen del fuego del entusiasmo. La
apatía les roba la alegría espontánea del corazón. ¡Cuán
desagradable es convivir con estas almas apagadas!
¿De dónde proviene el término entusiasmo? De dos pala­
bras griegas --en theós-, que significan "en dios", o estar
inspirado por los dioses. Es decir, en el antiguo concepto de
los griegos, la virtud del entusiasmo derivaba de sus divinida­
des paganas. Hoy, con nuestras convicciones cristianas, bien
podemos afirmar que el entusiasmo genuino procede del ver­
dadero Dios, puesto que "todo don perfecto desciende de 10
alto, del Padre de las
luces" (Santiago 1: 17).
Sin Dios no puede haber real entusiasmo, ni mucho
menos canalizado para el bien. Podrá haber apasiona­
miento, exaltación o desborde de emoción, pero no entu­
siasmo estable y constructivo. Si tuvieras que autodefinir-
74

INGREDIENTES DE LA ALEGRiA

te, ¿dirías que eres una persona medianamente entusiasta? ¿Asumes tus responsabilidades con fervor y vitalidad?

Esta característica es otro importante ingrediente del corazón alegre. Es llamativo que aun personas con gran capacidad intelectual, sean sin embargo inmaduras emo­ cionalmente. Han crecido en años, en conocimiento y en experiencia profesional, pero se han estancado en sus emociones. Siguen siendo almas tan pueriles como siem­ pre, y tan desdichadas como siempre. Porque no han aprendido realmente a vivir, y menos a convivir.

El hombre inmaduro se maneja con gustos antojadi­ zos. Tiende al capricho, al amor propio y a la quisquillo­ sidad. Inestable y voluble, pasa sin motivo aparente del agrado al fastidio, y del afecto al rechazo. ¿Quién podría confiar en una persona tal, y cómo podría ella ser feliz sin estabilidad emocional?

Quien posea madurez sabrá alternar con los demás. Evitará las fricciones en su ambiente familiar y laboral. No sólo esperará el aprecio y la comprensión de sus alle­ gados, sino que sabrá brindarles a ellos esta doble bondad. La persona madura es equilibrada, sensata y confiable. Es

75

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

INGREDIENTES DE LA ALEGR

estable en sus sentimientos, y capaz de adaptarse a las di­ versas circunstancias. Todos podemos
estable en sus sentimientos, y capaz de adaptarse a las di­
versas circunstancias.
Todos podemos crecer emocionalmente.
Como 10 dijo San Pablo acerca de su propia
experiencia: "Cuando yo era niño, hablaba
como niño, pensaba como niño, juzgaba como
niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que
era de niño" (I Corintios 13: 11).
Mientras el comportamiento inmaduro le acarrea pro­
blemas y desdicha a la persona adulta, la madurez emo­
cional1e asegura bienestar y sana alegría. El hombre ma­
duro es mejor padre y esposo. Ama a su familia y sabe di­
rigirla. La mujer madura es mejor madre y esposa. Es fe­
liz y sabe dar felicidad.
Amigo, amiga,
no te estanques;
crece y madura.
Estabiliza tu alma,
vence tu pequeñez,
y serás de veras feliz.
4. MENTE Y MANOS OCUPADAS
La mente desocupada tiende a herrumbrarse y depri­
mirse, cuando no a llenarse de malos pensamientos. y es­
to lleva al fracaso de la vida . Por eso incluimos aquí el va­
lioso ingrediente de la mente y las manos ocupadas, como
importante factor de salud y bienestar.
Cierto hombre se encontraba profundamente dolorido
76

por la muerte de su hijita. Al tiempo llegó al hogar ot hermosa niña, quien con su presencia mitigó el dolor d padre. Pero meses más tarde, la nueva hijita también e fermó y falleció. El padre no tenía consuelo. Y en su d lor parecía peor que un enfermo.

Un día, el único hijito que le quedaba, un niño de cu tro años, le pidió a su papá que le ayudara a hacer un ba quito. Y tras las horas que pasó junto a su hijo fabricand un hermoso barquito, el hombre se sintió mucho mejo Hacía años que no se sentía tan bien. Y al ver la eficac de ese simple "remedio", comenzó a arreglar diversos o jetos de su casa que necesitaban ser reparados. Y en efecto recreativo de esa labor doméstica, el padre atrib lado venció su dolor y volvió a tener paz y alegría.

Los pequeños trabajos artesanales -no importa cu les sean- tienen una valiosa propiedad terapéutica alejan del alma el hastío yel aburrimiento. Además, d sarrollan la capacidad creativa y el gusto estético. Prod cen una grata sensación en el espíritu y estimulan la al gría del corazón.

¿Qué pensamientos albergas en tu mente? ¿Recuerd que una mente desocupada es como un terreno aband nado, en el cual sólo crecen malezas? Y en cuanto a t manos, ¿sueles utilizarlas para alegrar tus horas libre Desde luego, si tu profesión ya te exige trabajo manua tal vez preferirás otra clase de esparcimiento. Y está bi que sea así. El principio que está aquí en juego es cultiv una labor complementaria, informal y agradable, q contribuya al equilibrio y a la alegría de la vida. Esta si ple receta, ¡cuántos males de la conducta y de la mente capaz de prevenir!

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

Fácil pero importante:

deténte un momento para hacer algo con tu mano y tu mente; no por obligación, sino por placer. ¡Cuánta alegría te dará!

5. AUTOESTlMA

¿No te parece realmente importante este quinto in­ grediente? La estima propia se cuenta entre los senti­ mientos más saludables. Con ella hay satisfacción y con­ formidad. Aceptamos nuestro cuerpo y nuestro espíritu tales como son. No tenemos rechazo ni vergüenza de nosotros mismos.

Cuenta una fábula que había en la región antártica un pequeño témpano de hielo, que estaba descontento con su vida. Especialmente porque había conversado con algunas focas, quienes le contaron acerca de las be­ llezas de! norte, donde "e! mar resplandece bajo e! sol ra­ diante". Pero un viejo témpano que lo oyó murmurar, le comentó: "Hijo, nuestro destino es permanecer aquí, y debemos estar contentos con el ambiente y el paisaje que nos rodean" .

Sin embargo, e! pequeño témpano no siguió e! conse­ jo del mayor. Así que cierto día se separó de sus compa­ ñeros y emprendió viaje hacia e! norte. Y en su riesgosa aventura, un día e! sol traicionero dirigió sus cálidos rayos sobre e! témpano, hasta derretirlo por completo y hacer­ lo desaparecer. ¡Cuántos se parecen a este desconforme viajero de la fábula! Descontentos con lo que son y lo que tienen, viven codiciando las aparentes ventajas del próji­ mo, sin recordar que ellos mismos poseen condiciones

78

que, bien desarrolladas, podrían abrirles las puertas de! éxito y el contentamiento. Pero autoestima no es la conformidad de! abandono, o la ausencia de progreso. Es más bien la actitud de! que va­ lora lo que tiene, en lugar de lamentar lo que no posee. Es el justo medio entre la subestimación propia, que genera un sentimiento de inferioridad, Y la sobrestimación de! que se siente superior y más favorecido que e! prójimo. Modesto, y digno a la vez; o quizá grande, pero también humilde. Siempre centrado, feliz y progresista, con un canto de gratitud al Creador. Así vive con alegría quien posee e! noble ingrediente de la estima propia.

En toda ocasión ten respeto de ti mismo. Ámate, porque Dios te ama.

Recuérdalo, Yserás feliz.

6. BUENA CONVIVENCIA

Éste es otrO ingrediente esencial de una alegría sin sombras. La buena convivencia con el prójimo determina en alto grado e! estado de! corazón. De ahí la importan­ cia de dominar e! arte de llevarnos bien con los demás.

Reflexionemos en este práctico código de convivencia humana. Cuanto mejor lo cumplamos, mayor será nues­

tra alegría de vivir. 1) Ponga freno a su lengua. Hable sólo lo necesa­ rio, y se evitará muchos problemas. Además,

¡sepa escuchar! 2) Cumpla sus promesas, Y se ganará el aprecio de

79

los demás. 3) Sea generoso en los elogios y medido en las crí­ ticas. el
los demás.
3) Sea generoso en los elogios y medido en las crí­
ticas.
el bienestar general.
4) Muéstrese considerado con todos, dentro y fue­
ra de su hogar, con los humildes y los más des­
tacados.
Muéstrate comunicativo,
recuerda que no vives solo.
Bríndate con afecto a los demás,
5) Sea jovial. Ríase con frecuencia, y no publique
sus dolores.
y ellos harán otrO tanto contigo.
6) Evite la burla y las bromas de mal gusto. Esto
puede herir innecesariamente a algún corazón.
7. DISPOSICIÓN SERVICIAL
7) Reste importancia a alguna calumnia que digan
contra usted. De lo contrario, podría enfermar­
se y perder su alegría.
comparte felicidad . Como dice
8) Conserve agradable su genio, aunque los demás
sean ingratos y desatentos con usted.
gría en servir:
"Toda la naturaleza es un anhelo de servicio.
En toda forma de convivencia siempre se cumple la ley
del eco : los demás nos dan lo que previamente les hemos
dado. ¿Queremos ser tratados con bondad y considera­
ción? Entonces debemos proceder así con la gente. Como
lo establece la inmortal regla de oro de Jesucristo: "Todas
las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros,
así también haced vosotros con ellos" (S. Mateo 7:12).
Quien practique este principio superior de convivencia,
¿no será acaso una persona dichosa y bien vista?
Sirve la nube, sirve el viento, sirve
el surco
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
donde haya un error que enmendar, enmién­
dalo tú; donde haya un esfuerzo que todos es­
quivan, acéptalo tú
Hay la alegría de ser sano y la de ser justo;
pero hay, sobre todo, la hermosa, la inmensa
alegría de servir
Hace algunos años, lanzamos por radio esta pregunta:
"¿Qué cosa le 'agrada y le alegra más en su vida? " Las res­
puestas que recibimos fueron muy variadas. Pero una de
las más frecuentes y coincidentes tenía que ver con el tra­
to social y la convivencia dentro del hogar. Pudimos com­
probar así que la gente quiere y necesita llevarse bien con
ye,
tÚ sé el que sirve" .
80

Aquél es el que critica, éste es el que destru­

el prójimo. ¡Es la mejor forma de gozar de la vida! La con­ vivencia armoniosa elimina los roces enojosos y estimula

¡Qué ingrediente tan necesario! La persona mezquin se deleita en ser servida. Pero la persona superior se dele ta en servir. Y con esta disposición de su alma adquiere

Gabriela Mistral, hay al

Albert Schweitzer (1875-1965), célebre por su serv

A pesar de todo ¡ALÉGRESE TU CORAZ6N! que derrite, y la bondad que suaviza. desinteresado
A pesar de todo
¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!
que derrite, y la bondad que suaviza.
desinteresado como médico en África, le dijo cierta vez a
un grupo de estudiantes: "Yo no sé cuál será el destino de
cada uno de ustedes, pero una cosa sé: los únicos de entre
todos ustedes que serán realmente felices serán aquellos
que hayan buscado y encontrado el modo de servir".
Una sonrisa
Una sonrisa no cuesta nada,
El libro bíblico de Jueces cuenta alegóricamente que
una vez los árboles del bosque salieron a buscar a un rey
pero vale mucho.
No empobrece a quien la da,
pero enriquece a quien la recibe.
que
los gobernara. Fueron primero al olivo , y después a
la higuera y a la vid. A cada una de estas plantas le pi­
dieron: "Reina sobre nosotros". ¡Qué honor! Sin embar­
go, ninguna aceptó la invitación. Todas ellas respondie­
ron que preferían seguir sirviendo con su fruto , antes
que gobernar desde el trono. La moraleja es obvia: la no­
Dura sólo un instante,
pero perdura en el recuerdo.
Es la señal externa
bleza y la alegría de servir. Con razón, el gran Maestro
del espíritu amistoso.
Ninguno es tan rico que no la necesite,
declaró que no había venido "para ser servido, sino para
servir" (S. Marcos 10:45).
ni tan pobre que no la merezca.
Ésta es la razón de la vida. Si no vivimos para servir, no
servimos para vivir. ¿No es tonificante hacer algo por al­
guien cada día? Por la madre , por el hijo, por el amigo,
por el doliente, por el alma fatigada
Una sonrisa sincera
alivia el cansancio,
renueva las fuerzas
y es consuelo en la tristeza.
Caminante de la vida,
Es un bien que no se puede comprar,
goza y disfruta:
ni
prestar, ni robar
SIrve por amor.
No hay mayor alegría
que la de alegrar un corazón.
Si alguna vez encuentras
que no te dan la sonrisa que esperabas,
sé generoso Y da la tuya;
8. SONRISA Y CALIDEZ
¿Conoces un ingrediente más efectivo que éste? Una
sonrisa cálida expresa y genera alegría. Es la cordialidad
sin palabras; es el gesto llano sin hipocresía. Es el calor
porque ninguno tiene
tanta necesidad de una sonrisa,
como aquel que no sabe sonreír a los demds.
82

Cuán cierta es la expresión: "Sonríe, todavía es gra

pesar

e

o o

¡

INGREDIENTES DE LA ALEGRIA

Yes más conocido aún el dicho: "Sonríe, Dios te ama". Si tuviéramos esta convicción, de
Yes más conocido aún el dicho: "Sonríe, Dios te ama". Si
tuviéramos esta convicción, de que Dios nos ama profun­
damente, ¿no estaríamos cantando de alegría, con una
sonrisa en los labios y en el corazón?
9. OLVIDO Y PERDÓN
Cierta vez le pregUntaron a un hombre prominente
por qué siempre estaba sonriente. y él respondió: "Porque
siempre llevo a Dios conmigo". ¡Allí está la fuente de la
mayor alegría! y sólo así alguien podría cumplir las pala­
bras de Amado Nervo:
Amable y silencioso, ve por la
vida, hijo,
amable y silencioso como rayo de luna
En tu foz, como flores inmateriales,
deben florecer las sonrisas.
Cultivo una rosa blanca
Haz carzdad a todos de esas sonrisas, hijo.
en JUnzo como en enero,
Un rostro siempre adusto es un día nublado;
es un paisaje lleno de hosquedad;
para el amigo sincero
que me da su mano franca;
es un libro en idioma extranjero.
y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
Amable y silencioso, ve por la vida, hijo.
Escucha cuanto quieran decirte;
cardo ni ortiga cultivo,
cultivo la rosa blanca.
y tu sonrisa sea elogio, respuesta, objeción,
comentario, advertencia y misterio
Para hacerlo cada día:
ilumina hoy tu rostro
con una simple sonrisa.
Expresa con ella tu alegría,
y harás feliz a algún corazón.
84

Este noveno ingrediente es el triunfo sobre el rencor y el amor propio. Quien desee gozar de verdadera alegría se esforzará por olvidar. Olvidar los agravios recibidos y res­ tar importancia a las pequeñas ofensas de la vida. De no desarrollar esta noble actitud de olvido y perdón, la "bue­ na memoria" puede manchar el alma y matar la alegría. El hombre -o la mujer- realmente grande no vive resen­ tido por los ataques mezquinos de sus adversarios o riva­ les. Tiene algo superior en lo cual ocuparse.

La persona madura no permite que el rencor o el re­ sentimiento arruine su alegría. Su comportamiento será como lo describe José Martí:

Cuando los esposos se perdonan alguna ofensa, olvi­ dan lo ocurrido y recuperan su felicidad. Lo mismo ocu­ rre entre dos hermanos o amigos distanciados, o incluso entre dos enemigos que se reconcilian. Se afirma que mientras Leonardo de Vinci estaba realizando su gran obra "La última cena", quedó detenido en su labor por causa del odio que sentía hacia uno de sus enemigos. Pe­ ro cuando lo perdonó, sintió un profundo alivio y pudo

85

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

continuar su obra hasta terminarla. mande algún esfuerzo, pero da excelente resultado. Sólo es posible
continuar su obra hasta terminarla.
mande algún esfuerzo, pero da excelente resultado.
Sólo es posible "continuar" exitosamente la
carrera de la vida cuando se recuerda el pre­
cepto de Jesús, de saber perdonar al herma­
no "hasta setenta veces siete" (S. Mateo
18:22). Es decir, el cristiano -aun para su
propio bien- debería saber perdonar gene­
rosamente a su ofensor.
Para pensar:
¿alguien te ha herido o calumniado?
Es mejor olvidar que recordar.
l.
¿Sabes sonreír con facilidad?
O
El corazón resentido no puede ser feliz.
o
2.
¿Gozas realizando bien tu trabajo diario?
10. LA AYUDA DIVINA
3.
¿Te consideras una persona madura
o
emocionalmente?
Este último ingrediente es de primera importancia.
Cierta vez le preguntaron al famoso compositor austríaco
Francisco]. Haydn cómo podía imprimirle tanta alegría
a su música. y él Contestó: "Cuando elevo mi corazón a
Dios, todo mi ser se siente invadido de un gozo tal que las
notas saltan delante de mí, y así salen de mi pluma".
4.
¿Sabes distraerte sanamente y gozar de la
vida al aire libre?
o
5.
¿Tiendes a ser generoso y servicial?
O
6.
y en la música de la vida que todos estamos llamados
a producir, ¿no podríamos imitar al gran compositor?
Quien eleve su espíritu al Creador, quien busque la ayu­
da divina en toda necesidad, y quien se aferre a los valo­
res permanentes, ciertamente conocerá la alegría de vivir.
¿Procuras olvidarte de los agravios
recibidos y de tus malos momentos del
pasado?
o
7.
¿Eres una persona entusiasta, y sabes
mostrarte optimista?
o
8.
o
¡Vivir con los pies bien asentados en la tierra y con el
corazón puesto en el Altísimo! Ésta es una fórmula que ha
hecho felices a innumerables seres humanos. ¿Por qué en­
tonces no probarla, para ver cómo funciona? Quizá de-
¿Recuerdas con frecuencia los días felices
de tu pasado?
9.
¿Piensas que a pesar de todo la vida es
hermosa?
o
10. En los momentos adversos, ¿recurres a
86

INGREDIENTES DE LA ALEGRiA

y ahora, dedica un instante a esta sencilla y útil tarea:

Repasa los diez ingredientes que vimos en este capítulo. Apenas los títulos y los conceptos principales. Y luego pregúntate: ¿Cuál de estos ingredientes me hace más feliz? ¿En cuál de ellos debería avanzar un poco más?

A continuación, como cierre de este capítulo, contes­ ta este cuestionario que ha sido llamado "La Prueba de

la Alegría". Marca tus respuestas, y examínalas para crece en tu alegría.

SÍ NO

O

O

O

O

O

O

O

O

O

8

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

Dios en busca de sabiduría para salir de la dificultad? o O Cuanto mayor sea
Dios en busca de sabiduría para salir de
la dificultad?
o
O
Cuanto mayor sea el número de respuestas afirmativas,
más cerca estarás de la genuina alegría de vivir.
se aprende a
Cierto hombre le dijo a su amigo: "A mí na­
die me ayudó en la vida. Tuve que formarme
con mi propio esfuerzo" . A lo cual el otro
respondió: "Yo también creía eso cuando te­
nía 25 años. Pero ahora descubro que soy la
versión revisada y mejorada por mi esposa y
mis tres hijos".
88

Capítulo 6

LA FRAGUA DE LA

ALEGRÍA

Donde se forja el carácter, donde

Allí, en el

hogar, está la verdadera fragua de la alegría.

D ijo el escritor y crítico de arte Juan Ruskín: "El país más rico es el que tiene mayor número de personas

sanas y felices". ¿Y dónde podría aprender cada ciudada­ no el secreto de la alegría sino en su propio hogar? Allí es donde cada uno puede dar y recibir la dosis necesaria del bienestar y el contentamiento de la vida.

Fuera de la familia, no existe otra institución que pue­ da ofrecer tanto bien al corazón del ser humano . La escue­ la, la iglesia, el club, los amigos y el ambiente laboral pue­ den ejercer una fuerte influencia en el desarrollo de la per­ sonalidad. Pero no pueden superar ni siquiera igualar al poderoso predominio del hogar.

89

¿No se podría aplicar esta respuesta a la ex­ periencia de muchos otros hombres y
¿No se podría aplicar esta respuesta a la ex­
periencia de muchos otros hombres y muje­
res que han formado su propia familia? ¡El
hogar: la fragua donde se forja la vida y cre­
ce el bienestar!
¿Qué cualidades debería poseer una familia, a fin de
asegurar la prosperidad y la alegría de todos sus miem­
bros? Dediquemos el resto del capítulo para dar respues­
ta a esta ImpOrtante pregunta.
1. BUENA COMUNICACIÓN
Recordemos a aquellos esposos que después de vein­
te años de vida matrimonial, comenzaron a tener serias
desavenencias. Hasta que finalmente decidieron consul­
tar a un consejero especializado. y éste, luego de varias
entrevistas, les pidió a los esposos que se expresaran con
total franqueza, y que cada uno dijera lo que tenía en
COntra del Otro.
Cuando le tocó al marido el turno de hablar, éste dijo
enojado: "¡Lo que yo detesto es esa maldita espinaca que
ella me cocina!" Ante lo cual, con gran asombro, la espo­
sa respondió: "¡Y yo también detesto la espinaca, pero la
hacía convencida de que te gustaba!"
Luego de este diálogo, los esposos se reconciliaron y se
entendieron. Aprendieron la gran lección de su vida.
Comprendieron que todos sus problemas habían sido el
resultado de su falta de comunicación. ¿No es éste un ca­
so revelador? ¡Vivir jUntos sin conocerse ni entenderse,
por falta de diálogo!
Así rogaba cierto padre muy atareado:
Está comprobado que la causa principal del fracaso
Señor, en nuestra familia no tenemos
tiempo para escucharnos unos a otros.
Nuestro matrimonio está muy silencioso.
Nuestros hijos nos hablan muy poco.
90

A pesar de todo . ¡ALÉGRESE TU CORAZÓN'

LA FRAGUA DE LA ALEGRi

matrimonial -y por ende de la familia- es la mala co municación o la ausencia de ella. De ahí la necesidad d cultivar inteligentemente la convivencia familiar. Y pensa que hay esposos y padres que permanecen casi mudo dentro del hogar. Tienen tiempo para alternar con su amistades, para leer el diario, o para ver televisión. Per cuando deben brindarse a sus seres queridos, afirman qu están muy ocupados o cansados para poder conversar.

El vínculo matrimonial se cultiva y fortalece mediant el diálogo afectuoso entre los cónyuges. Y cuando esta vir tud existe, se prolonga a su vez hacia los hijos . De est manera, todo el clima familiar se beneficia y gana en ar monía y felicidad. Por su parte, el hijo que cultiva un buena relación con sus padres está vacunado contra la de sorientación, la soledad, los vicios y la delincuencia. S siente seguro, protegido y comprendido. Un hijo o un hija tal no puede fracasar en la vida.

¿Estás fomentando la comunicación comprensiva afectuosa en el círculo de tu familia? ¿Cuánto dialoga con tu cónyuge? ¿Procuras ganarte el corazón y la con fianza de tus hijos mediante el trato amistoso que le dispensas? ¿Pueden ellos abordar cualquier terna conti go? ¿Comprendes que la felicidad de tu familia depend en alto grado de la buena comunicación que exista entr unos y otros?

9

que la felicidad de tu familia depend en alto grado de la buena comunicación que exista

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

Yo mismo regreso tan cansado del trabajo, que me cuesta dialogar con los míos

Señor, quiero ver alegre a miJamifia.

Ayúdame a organizar mejor mi tiempo:

para reanudar el diálogo interrumpido, para unir nuestros corazones, para buscar tus bendiciones

Porque de lo contrario, ¿qué será de nuestro hogar?

2. AMOR GENUINO

¡Qué atributo incomparable para el logro de la alegría familiar! Éste es el mayor sostén del hogar. Cuando el amor domina la vida desaparecen las reyertas, brota la comprensión, surge el regocijo y nace la buena voluntad hacia el ser querido.

Goethe: "Si

usted trata a un hombre como es, él perma­ necerá como es. Pero si lo trata como si fue­ ra lo que debería ser, él llegaría a ser una per­ sona más noble y más grande".

Dijo el poeta alemán Juan W

Esta sabia manera de tratar al prójimo funciona espe­ cialmente bien dentro del hogar. Allí, mediante el cariño, le atribuimos al ser amado una virtud que tal vez no po­ sea en gran extensión. Pero gracias a ese trato generoso y considerado, la persona finalmente llega a ser 10 que de­ bería ser. ¡Tal es la fuerza del amor sincero! y sin esta fuer­ za del alma, ¿qué clase de hogares se podrían construir?

92

alma, ¿qué clase de hogares se podrían construir? 92 LA FRAGUA DE LA ALEGRiA En términos

LA FRAGUA DE LA ALEGRiA

En términos claros, San Pablo escribió: "Si yo hablase en lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que traslada­ se los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si en­ tregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve" (1 Corintios 13:1-3).

Aun las acciones más elogiables y meritorias, si no es­ tán acompañadas y motivadas por un amor genuino, de nada sirven. Esto es especialmente válido en el ámbito del hogar. Sólo el amor puro y abnegado puede mante­ ner unida y feliz a la familia. Así lo muestra el siguiente ejemplo.

En un pueblo apartado de la India, donde las frutas eran escasas y muy costosas, cierto niño de familia humil­ de realizó un trabajo para una de sus vecinas. Y ésta, en retribución, le obsequió un gran racimo de uvas. ¡Cuán bien le venían esas uvas en esa tarde calurosa! Pero el ni­ ño pensó: "Mi papá está trabajando en el campo, y estará cansado y sediento. Le vaya llevar las uvas a él".

El padre recibió el racimo con gran alegría. Pero pen­ só: "Se lo regalaré a mi hija, cuando me traiga la merien­ da. Ella está un poco inapetente, y quizá coma con gus­ to estas uvas". Y cuando la chica recibió el racimo de ma­ nos de su papá, se llenó de alegría. Pero mientras regre­ saba a su casa, se dijo para sí: "Guardaré estas uvas para mamá, porque ella está cansada, y tan pocas veces pode­ mos comer frutas".

Aquella noche, cuando la humilde familia terminó de cenar, la madre anunció: "¡Tengo una sorpresa de postre!"

LA FRAGUA DE LA ALEGRÍA

y al instante colocó sobre la mesa aquel hermoso racimo de uvas, que ninguno había
y al instante colocó sobre la mesa aquel hermoso racimo
de uvas, que ninguno había querido comer por amor a los
demás. Tal abnegación reveló la nobleza de ese amor sin­
cero. Era natural entonces que esa familia fuera feliz, por­
que donde reina el amor, reina también la alegría.
Pero el verdadero amor no sólo se expresa mediante
gestos de ternura. También va acompañado de disciplina
y firmeza, cuando se trata de la buena educación de los hi­
jos. Además, el amor entraña lealtad y fidelidad entre los
esposos. Cuando marido y mujer se aman de veras, recha­
zan toda acción adulterina o afectos clandestinos. Se go­
zan en una convivencia fiel, que jamás defrauda la buena
fe y la confianza del cónyuge. Tal calidad de amor acre­
cienta cada día la alegría del hogar.
3. RELACIÓN ARMONIOSA
Ésta es otra cualidad imprescindible para asegurar la
alegría del hogar. La "relación armoniosa" significa convi­
vencia pacífica, tolerancia, generosidad de espíritu, yacti­
tud paciente frente a la divergencia. Por eso, con buen cri­
terio, un padre le dio este consejo a su hija que se iba a ca­
sar: "Recorre siempre las tres cuartas partes del camino.
En el matrimonio la mitad no basta". Cuando los esposos
y padres practican esta virtud, crean el clima de la armo­
nía y de la consiguiente alegría del hogar.
Visualicemos esta escena: Un profesor se encontraba
de visita en la casa de un matrimonio amigo. Y cuando se
acercó la hora de llevar hasta el aeropuerto al visitante, és­
te preguntó cuántos minutos demandaría el viaje. "Oh,
en 25 minutos podremos estar allí", contestó el dueño de
casa. Pero la esposa, que estaba preparándose en la habi­
tación cOntigua, dijo: "De aquí al aeropuerto tenemos 30
94

minutos, y no 25". A 10 cual el esposo replicó con ener­ gía: "¡Te digo que son 25!" "Pero si nunca has hecho ese trayecto en 25 minutos, y jamás 10 harás", volvió a con­ tradecir la mujer.

Las voces se fueron levantando de tono y de volu­ men, hasta que el esposo concluyó: "¡Si yo digo 25 mi­ nutos, serán 25 minutos!" Y por fin la señora añadió:

"Como serán 30 minutos, creo que nuestro amigo per­ derá su avión".

Esos cinco minutos de diferencia arruinaron la tarde de aquella pareja. ¡Cómo un hecho tan baladí pudo des­ pertar tanta discusión! Actitudes de esta índole, discre­ pancias innecesarias y desavenencias enojosas son las que roban la armonía de un hogar y lo vuelven desdi­ chado. ¡Cuán a menudo un motivo tan insignificante puede originar un desencuentro tan dañino para la ar­ monía familiar!

¿Por qué arruinar el bienestar del hogar por pequeñas diferencias, cuando con un poco de flexibilidad podrían superarse o pasarse por alto? ¿Por qué incurrir en estériles discusiones, que ahuyentan la paz del hogar?

Cierto emperador de la antigua China, paseándose un día por sus dominios, visitó una casa donde los pa­ dres, los hijos, los yernos, las nueras y los nietos, todos vivían en perfecta armonía debajo del mismo techo. Ad­ mirado ante semejante cuadro, el emperador le pregun­ tó al jefe de la familia cómo podían vivir en paz tantas personas juntas. Y el anciano padre, tomando un lápiz, escribió sobre un papel estas tres palabras: "Paciencia, Paciencia, Paciencia".

Aquel patriarca tenía razón. La paciencia contribuye grandemente a la armonía familiar. Y ésta es garantía de

95

¡;;;:¡

A pesar de todo . ¡ALJJGRESE TU CORAZÓN!

LA FRAGUA DE LA ALEGRÍ

alegría en el hogar. 1. ¿Existe armonía en el seno de tu familia? 2. Si
alegría en el hogar.
1. ¿Existe armonía en el seno de tu familia?
2. Si a veces se quiebra esa armonía, ¿sabes conte­
nerte con paciencia y tolerancia?
3. ¿Qué haces para asegurar la permanencia de la
armonía dentro de tu hogar?
4. PATERN IDAD RESPONSABLE
Así como el arquitecto construye la casa, los esposos
construyen el hogar. Ellos son los artífices del clima fami­
liar y del rumbo de los hijos . Entre ambos manejan la fra­
gua de la alegría hogareña. Idealmente, actúan de común
acuerdo y en mutua cooperación para hacer más liviana la
carga de sus responsabilidades.
En un hogar donde impera el espíritu de colaboración,
todo se hace más fácil y llevadero. Se reparten las obliga­
ciones, y aumenta la comprensión entre unos y otros. En
los momentos agradables, todos participan del bienestar;
y en la hora de la adversidad y la enfermedad, todos se
unen para sobrellevar mejor la prueba. Así es como fun­
ciona la fragua del hogar, que no es otra cosa que la fra­
gua de la alegría.
1. ¿Qué clase de ejemplo moral somos para nues­
tros hijos?
2. ¿Cuánto valor pueden tener nuestros consejos
paternos, si no están respaldados por una con­
ducta consecuente?
3. ¿Tenemos en casa la alegría de ver los resultados
de nuestro buen ejemplo?
Otro aspecto fundamental en la "paternidad responsa­
ble" es el buen ejemplo que deberían dar los padres a sus
hijos. No basta la docencia; es necesaria también la decen­
cia, es decir, la conducta paterna que sea modelo para los
hijos. Un padre o una madre que practique la integridad
5. SANA ECONOMÍA DOMÉSTICA
y
la corrección en todos sus actos, puede asegurar el éxito
y
la alegría del hogar.
96

Cierto hombre mantuvo una conducta muy irregula durante años. Llegó al extremo de querer quitarse la vida Su hijo, de edad escolar, también tenía un comporta miento que dejaba mucho que desear. Era un pequeñ delincuente, y no había forma de hacerlo cambiar.

Pero un día, ese padre extraviado cambió por comple to. Entonces el hijo le preguntó: "Papá, ¿qué te ha pasa do, que ahora eres más bueno y regresas más temprano casa?" "Hijo -respondió el padre-, lo que ocurre es qu Dios me ha transformado". "Si es así, papá - replicó e chico-, yo también quisiera cambiar de esa manera".

Días más tarde, el que parecía incorregible era u nuevo niño, con buena conducta y modales diferentes El ejemplo del padre transformado fue el factor domi nante en la transformación del hijo. El niño cambi porque su papá cambió primero. Y a partir de entonce toda la familia fue feliz. Frente a este caso singular, bie podríamos preguntarnos:

Éste es otro factor altamente determinante de la alegrí del hogar. Muchas discusiones y rupturas familiares s han producido como resultado del desorden económico Cuando los padres gastan sin juicio, o cuando la famili

9

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

L

FR GU

DE L

LEGR

padece la fiebre del consumismo descontrolado, tarde o temprano aparecen las mutuas acusaciones y las
padece la fiebre del consumismo descontrolado, tarde o
temprano aparecen las mutuas acusaciones y las fricciones
enojosas en el círculo del hogar. Y luego vendrá lo inevi­
table: la falta de paz, de unidad, y de alegría.
Ningún hogar puede funcionar exitosamente en me­
dio del desorden administrativo. Cuánto se gana, cuán­
to se gasta, qué se compra y para qué se compra
Estas
preguntas y otras por el estilo pueden ayudar a ordenar
la economía doméstica y a invertir el dinero con mayor
inteligencia.
¡Cuántos beneficios podría recibir' una familia si los
padres planificaran de común acuerdo los gastos de cada
mes! Habría mayor control, y sobre todo mayor bienestar
en la convivencia familiar. Considera esta simple receta
sobre el particular:
hasta la mala influencia de algún amigo de los h ij os
1.
Practique
una
administración
compartida.
Que ambos esposos realicen los planes de
gastos, y luego se ciñan a ellos. Esto unirá a
la pareja, y le ayudará a hacer importantes
economías.
2.
Evite gastos superfluos. No incurra en mez­
quindad o avaricia. Pero tampoco sea escla­
vo de la sociedad de consumo. Compre con
alegría y buen criterio.
tonces pueden surgir los resentimientos ,
aflicción del espíritu.
3.
Cultive buenos hdbitos. Absténgase del tabaco,
el alcohol, las drogas o cualquier vicio que
deteriore su salud y su bolsillo.
4.
No viva ni compre por comparación. No com­
pita con su vecino. Deje que él gaste o derro­
che cuanto quiera. Compre usted solamente
lo que necesita.
Cierto matrimonio comenzó a tener serios
problemas económicos. La pareja vivía en
medio del lujo y la abundancia. Tenían por
separado un servicio de criados y de auto­
móviles. Cada uno realizaba sus propios
banquetes con sus amigos predilectos . Pero
llegó el momento cuando el administrador
de ambos les aconsejó realizar severas eco­
98

Siguiendo estas pocas recomendaciones, te librarás de muchos dolores de cabeza, mejorarás tu economía del ho­ gar, y aumentarás tu alegría de vivir. ¡Pruébalo!

6. CORRECTA SOLUCIÓN DE LOS PROBLEMAS

En la "fragua de la alegría", esta cualidad ocupa un lu­ gar sobresaliente. En todos los órdenes de la vida siempre están presentes

los problemas. y esto también se cumple en el ámbito del hogar. Desde las desavenencias conyugales hasta las difi­ cultades en la crianza de los hijos; desde el dinero que no alcanza hasta la presencia de algu na enfe rmedad; des de la intromisión de algún familiar en la privacidad del hogar

To­

dos éstos, y muchísimos otros, son los pro ble m as q ue a menudo afectan la armonía y la alegría d el grupo familiar.

Sin embargo, la mayor preocupación no proviene gene­ ralmente de los problemas en sí mismos, sino más b ie n porque éstos suelen complicarse por causa de alguna de­ mora o un desacierto en la búsqueda de la solución. En­

el desánimo y la

99

A pesar de todo . ¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

nomías, porque de lo contrario terminarían en la ruina. buscarse. 4) Elegir luego la mejor
nomías, porque de lo contrario terminarían
en la ruina.
buscarse.
4) Elegir luego la mejor opción, la que parezca
En vista del consejo recibido, el hombre y
su esposa se reunieron para estudiar el pro­
blema. El marido le sugirió a su mujer que
suprimiera la mitad de su servidumbre, y
además que ambos usaran el automóvil de
él. Pero la señora reaccionó violentamente
ante tal sugerencia. Yel diálogo se tornó di­
fícil, hasta que por fin parecieron llegar a
un acuerdo. "Desde mañana -convinieron
los dos- le suprimiremos la barra de cho­
colate al loro" .
más segura o racional. Esto podrá demandar
buen discernimienro, o la búsqueda del con­
sejo oportuno.
S) Evaluar los resultados del camino elegido. Ha­
brá que esperar un tiempo prudencial, antes
de saber si se ha elegido la mejor opción.
6) Si el problema persiste, hacer un ajuste o cam­
bio en todo el proceso. Quizá será necesario
conocer mejor las verdaderas causas del pro­
blema, o bien modificar total o parcialmen­
te el camino elegido hacia la solución. Pero
si el resultado ha sido satisfactorio, se deberá
continuar en ese curso de acción.
¿Qué solución produjo tan ridícula idea? Ninguna. El
problema persistió, y la pareja terminó en la mayor des­
graCIa.
Con la intención de evitar este extremo doloroso,
compartimos a continuación la "técnica" de resolver ade­
cuadamente los problemas del hogar. Aquí está, tal como
la han probado exitosamente incontables personas:
1) Saber en qué consiste el problema. Entenderlo en
su verdadera dimensión, y evitar cualquier con­
fusión mental que desfigure la real situación.
que nmguna.
2) Descubrir y analizar sus posibles causas. Qué
7. ALTURA ESPIRITUAL
factor o factores dieron origen al problema.
Éste es un paso importante, porque cono­
ciendo las causas será más fácil dar con la so­
lución acertada.
3) Estudiar las posibles soluciones que podrían
100

Esta técnica o estructura de seis pasos puede aplicarse exitosamente a cualquier índole de problema familiar, ya se trate de una dificultad en el vínculo matrimonial, en la educación de los hijos, o en las finanzas del hogar. Con­ solida, pues, el bienestar y la alegría de tu familia resol­ viendo con acierto tus problemas, y evitando que ellos al­ teren la armonía de la casa. Enfrenta con valor cualquier problema. Aun una media solución será mucho mejor

Esta cualidad es la más efectiva para asegurar la alegría de la familia. Además, es la base para disfrutar de las seis cualidades ya consideradas. Aunque las aves suelen construir sus nidos en los sitios

J01

LA FRAGUA DE LA ALEGRÍA

A pesar de todo ¡ALÉGRESE TU CORAZÓN! más seguros y elevados, a veces se equivocan
A pesar de todo
¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!
más seguros y elevados, a veces se equivocan y anidan en
lugares bajos y peligrosos. En el frente de nuestra casa te­
nemos dos árboles más bien pequeños y bajos. Y cierto
día nos sorprendimos al ver que un casal de torcazas ha­
bían construido su nido en uno de esos árboles. "¿Cómo
podrían estar seguras allí? -nos preguntábamos- ¿Có­
mo podrían empollar sin riesgo sus pequeños huevos ?"
da, hay paz y dicha en todo el ámbito del hogar. Es en­
tonces cuando "la fragua de la alegría" opera en plenitud
para bien de todos.
1. ¿Qué clase de nivel moral y espiritual reina en
tu familia ?
2. ¿Ruegas en favor de tu hogar, de tus hijos, o de
tus padres?
. A las pocas semanas se cumplieron nuestros temores.
Vimos en el suelo el nido destruido, con las dos palomi­
tas espantadas revoloteando sobre el lugar y procurando
salvar al indefenso polluelo que les había nacido. Algo da­
ñino había ocurrido en ese nido, que tuvo tan triste final.
3. ¿Cultivas la fe en Dios, y habita él en el seno de
tu familia?
Aquellas avecillas habían construido su nido a muy ba­
ja altura. Y así también les fue. ¡Cuántos son los padres
que cometen un error semejante! Construyen demasiado
la con fe a Dios.
bajo , y l uego les toca ver con hondo pesar cómo se les res­
quebraja el nido de su hogar. La falta de respeto, d e fide­
lidad y de amor; la
presencia del d esorden, el materialis­
Bendice este hogar, Señor, te rogamos;
venga tu gracia a los que en él moramos.
mo y la incredulidad: eso es co nst ruir demasiado bajo el
nido del hogar.
En cambio, se construye a buena altura cuando, a ni­
vel afectivo, se cultiva el amor familiar; cuando, a nivel
social, existen relaciones armoniosas; cuando, a nivel
moral, se practica la virtud; y cuando, a nivel espiritual,
Bendice, Señor, sus fuertes paredes;
sean fortaleza contra menesteres.
se ejerce la fe en Dios y la depen de ncia
de él. Este últi­
Bendice, Señor, su techo elevado;
amparo sea de lo inesperado.
mo aspecto es la dimensión más sustentadora de la ale­
gría del hogar.
Cuando Dios ocupa el primer lugar en la familia, sus
miembros mantienen una relación personal con el Crea­
dor. Los valores espirituales elevan la conducta y dignifi­
can la vida. Ante cada necesidad, surge la plegaria espon­
tánea en busca de la ayuda divina. Y cuando llega esa ayu-
y bendice sus puertas; que día tras día
siempre se abran a la alegría.
Bendice sus amplias ventanas, Señor;
que entre por ellas la luz de tu amor.
102

Quien le encomiende a Dios cada día su vida perso­ nal y la de toda su familia, recibirá la dirección del Altí­ simo y será feliz. He aquí una oración sugerente en fa­ vor de la familia. Adáptala como lo creas mejor, y eléva­

10

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓNI

LA FRAGUA DE LA ALEGRIA

bienestar de todos en la casa. Bendice las brasas del humilde fogón, y el humo
bienestar de todos en la casa.
Bendice las brasas del humilde fogón,
y el humo que sube cual nuestra oración.
5. Sana economía doméstica. Una importante condi­
ción para mantener tranquila y alegre a la familia.
La buena administración del hogar entraña orden
Bendice a tus hijos que viven aquí;
que nunca en la vida se aparten de ti.
y control
en los gastos . Manejar correctamente el
dinero que llega al hogar es señal de madurez y
buen juicio.
A todos bendice en tu inmensa bondad,·
para vivir ungidos de tu santidad.
6.
Correcta solución de los problemas. En todo hogar
Recapitulando
existen problemas de diversa índole. Saber resolver­
los mediante la técnica sugerida proporciona alivio
y alegría. No hay razón para temer a los problemas,
si se los encara con resolución y sensatez.
Como hemos visto, para que funcione bien "la fragua
de la alegría' -que es el hogar bien encaminado-, de­
ben existir allí determinadas cualidades positivas. Con
ellas es posible forjar la dicha de toda la familia. Repase­
mos esas características en el orden presentado.
7. Altura espiritual. El éxito de una familia depende
del nivel moral y espiritual que alcanzan sus miem­
bros, comenzando por los padres. "La fragua de la
alegría" produce los mejores resultados cuando
Dios ocupa el centro del hogar.
1. Buena comunicación. Es imprescindible para el bie­
nestar del hogar. La convivencia constructiva exige
una buena comunicación dentro del grupo familiar.
Analiza si en tu familia se cultivan estas siete caracterís­
ticas de la felicidad hogareña. j Vale la pena desarrollarlas ca­
da día! ¿No te parece?
2. Amor genuino. El amor sincero, el trato afectuoso y
la comprensión solidaria son factores vitales para
despertar y conservar la alegría del hogar.
3. Relación armoniosa. La verdadera armonía familiar
elimina las desavenencias y la actitud obstinada. Fa­
vorece la tolerancia y la buena voluntad. Se apoya
en la paciencia y en la flexibilidad.
4. Paternidad responsable. Tal es la cualidad de los es­
posos y padres que saben construir la alegría de su
familia. Saben apoyarse mutuamente; dan un buen
ejemplo a sus hijos; velan cada día para asegurar el
104

105

Capitulo 7

INSEPARABLES: AMOR, GOZO, PAZ Como el aire, el agua y el sol. Como la planta,
INSEPARABLES:
AMOR,
GOZO, PAZ
Como el aire, el agua y el sol.
Como la planta, el fruto y la flor.
Como la fe, la esperanza y el amor.
Así conviven unidos el amor, el gozo
y la paz del corazón.
C uenta una vieja leyenda que el rey de un lejano país
siempre vivió triste, y murió triste. Así que cuando
su hijo lo sucedió en el trono, se propuso hacer cuanto
estuviera de su parte para ser un rey feliz. Para ello, man­
dó instalar una campana de plata en la torre más alta de
su palacio. Y mediante un reluciente alambre, la campa­
na estaría comunicada con todas las habitaciones del pa­
lacio, para que el rey la hiciera sonar toda vez que él se
sintiera feliz.
Los años fueron pasando, y la campana nunca sonó
para anunciar la dicha del rey. Los cabellos del monarca se
volvieron de plata y comenzó a envejecer. Nunca hasta
entonces había conocido un solo día feliz.
Pero cuando llegó la hora de su muerte, todo el pueblo
rodeó el palacio para llorar la partida de su amado rey.
"¿Qué sonido es éste que escucho?" preguntó el agonizan­
te monarca. Y su fiel camarero le respondió: "Es nuestro
pueblo que solloza porque se muere su rey" . Entonces,
107

rL

INSEPARABLES: AMOR, GOZO, PAZ

sintiéndose tan querido por todo el pueblo, el monarca extendió lentamente su mano hacia aquella
sintiéndose tan querido por todo el pueblo, el monarca
extendió lentamente su mano hacia aquella reluciente ca­
dena, e hizo sonar la vieja campana de plata para anunciar
la dicha de sentirse querido por todo el pueblo.
vanece; no es indecoroso, no busca Lo suyo, no se
irrita, no guarda rencor; no se goza de la injus­
ticia, mas se goza de La verdad. Todo Lo sufte,
todo Lo cree, todo Lo espera, todo Lo soporta. EL
amor nunca deja de ser" (1 Corintios 13:4-8) .
PRODUCTOR DE GOZO
En medio de sus luchas y trabajos, el rey de la leyen­
da no había conocido una sola hora de alegría. Sólo
cuando se sintió amado fue realmente feliz. ¿No encon­
tramos en este ejemplo una semblanza de la vida huma­
na? Lo que sintió el antiguo reyes lo que siente toda otra
persona. Nada puede hacernos más felices que el amor,
cuando éste inunda sanamente el corazón. Nuestras ma­
yores realizaciones no alcanzan a darnos plena alegría. y
tampoco la garantizan la prosperidad económica, el po­
der del mando, la gloria de la fama, o el placer efímero
de la carnalidad.
No existe fuerza más poderosa que la del amor. No
hay impulso más profundo ni sentimiento más sustenta­
dor de la felicidad humana, que el amor noble y abne­
gado dentro del sagrado recinto del alma. Finalmente,
todo se mueve en el mundo por amor o por falta de él.
Donde abunda, abundan también el bienestar y la ale­
gría; y donde falta, proliferan la desgracia y la maldad.
Pero la excelencia del amor es mucho más que una
sensación o un impulso del corazón. Es un principio
rector de la vida que, mientras endulza el alma, encien­
de la voluntad para hacer el bien. San Pablo lo define en
estos términos:
«El amor es suftido, es benigno; el amor no tie­
ne envidia, el amor no es jactancioso, no se
en­
108

En estas descriptivas palabras se advierte la calidad superior del verdadero amor. Se trata de la virtud supre­ ma, que es madre de virtudes. El que ama de veras, es fuerte frente al dolor y bondadoso en toda ocasión . No pierde su tiempo en quejas y lamentos. Tampoco envi­ diará ni se enfermará de orgullo. Tendrá control sobre sí mismo y desechará todo mal sentimiento. El que ama de veras será paciente y tolerante. No tendrá celos enfermi­ zos, ni suspicacias innecesarias. Continuará amando a su prójimo, aunque su amor no sea correspondido. ¡Cuán diferente sería nuestro mundo si existiese un poco más de esta virtud!

Para descubrir la fuente de la felicidad, decididamente el camino más acertado es el amor. Quítese el amor del hogar, y quedará apenas una casa. Quítese el amor frater­ no del ambiente laboral, de la escuela, de la comunidad o aun de la iglesia, y el egoísmo consiguiente destruirá la convivencia constructiva entre unos y otros. Es tan fun­ damental esta virtud del alma, que incluso la fe y la reli­ gión pierden todo valor si no van acompañadas de amor. Al respecto, Elena de White escribió: "El profesar perte­ necer a Cristo sin sentir amor profundo, es mera charla, árido formalismo, gravosa y vil tarea".

Sin amor no tiene sentido la vida, ni tampoco la reli­ gión. Sólo sabemos vivir cuando sabemos amar. Notemos la sabia conclusión, a la cual llegan los siguientes versos,

109

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓN!

titulados "y Dios dijo No": Me dijo que me había dado a su único Hijo
titulados "y Dios dijo No":
Me dijo que me había dado a su único Hijo
que había muerto por mí,
Le pedí a Dios que me quitara el orgullo,
y Dios dijo No.
y que un día estaré junto a élporque tengo fe.
Me dijo que no era algo que él tenía que quitarme,
sino que yo tenía que entregar.
Le pedí a Dios que me ayudara a amar a otros
como él me ama a mí.
y Dios dijo: uPor fin estás comenzando
Le pedí a Dios que me concediera paciencia,
y Dios dijo No.
a entender'~
-Bucakide Viocort.
Me dijo que la paciencia es producto de la tribulación .
No se concede, se conquista.
Le pedí a Dios que me diera felicidad,
y Dios dijo No.
Me dijo que él da bendiciones.
La felicidad depende de mí.
Le pedí a Dios que me evitara todo dolor,
y Dios dijo No.
Me dijo que el dolor y el suftimiento me apartan
de las preocupaciones, y me acercan más a él.
LOS CAMBIOS QUE PRODUCE EL AMOR
Le pedí a Dios que hiciera crecer mi espíritu,
y Diosdijo No.
Me dijo que debo crecer personalmente,
pero que él podaría de vez en cuando.
Le pregunté a Dios si me amaba,
y Dios dijo que Sí.
110

INSEPARABLES: AMOR, GOZO, PAZ

Realmente, comenzamos a entender la vida y el secre­ to de la alegría tan sólo cuando comenzamos a amar. Con razón San Juan escribió: ''Amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es naci­ do de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha co­ nocido a Dios; porque Dios es amor" (1 S. Juan 4:7, 8). Y Jesucristo enseñó: "Amarás a tu prójimo como a ti mis­ mo" (S. Mateo 22:39).

Una mujer divorciada se encontraba en profundo de­ saliento. Estaba enferma y mal alimentada. Y su desgracia la indujo a acariciar la idea del suicidio. Resolvió tirarse debajo de un tren. De los cuatro hijos que tenía, tomó a los dos más pequeños en una fría noche invernal, y se di­ rigió con ellos a las vías del ferrocarril. Pero cuando el tren ya se acercaba, su hijita le dijo llorando: "Mamá, te quie­ ro. Vamos a casa, que aquí hace mucho frío". Y esas pocas palabras de la pequeña hicieron el milagro. Cuando la madre se sintió querida, recobró el valor, regresó a su ca­

111

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

,

,

sa y continuó luchando por amor a sus hijos. tar de bienestar. Sí, en el
sa y continuó luchando por amor a sus hijos.
tar de bienestar. Sí, en el amor fraterno y servicial hay
alegría de vivir.
Años más tarde, esta mujer fue reconocida como una
de las grandes cantantes del mundo: Ernestina Schu­
mann-Heink. Además de óperas, entonó himnos religio­
sos que inspiraron fe y valor en multitud de personas. Pe­
ro en la hora de su mayor crisis, una simple frase de su hi­
jita la había salvado de la muerte: "Mamá, te quiero".
¡Cuántas otras vidas podrían librarse de penas y desgra­
cias, y hasta de la muerte misma, si a tiempo escucharan
expresiones parecidas de amor sincero! El mundo vive en­
fermo por falta de amor. ¡Cuánto regocijo podría reinar
en los corazones si hubiese más amor! No de balde dice la
conocida canción: "Tengo alegría porque tengo amor".
LA LEY DEL AMOR
Una fuerza tan gigantesca como el amor no podría
existir sin un orden preestablecido. Y ese orden está fija­
do claramente en una ley: la Ley de los Diez Mandamien­
tos. Allí se establece que en primer lugar estamos llama­
dos a amar a Dios, y luego a nuestro prójimo como a no­
sotroS mismos. Respetar este orden es asegurar la existen­
cia del amor. Invertirlo, e intentar amar al prójimo antes
que a Dios, es entrar en un laberinto de intentos fallidos,
que culminarán en fracaso y desamor.
Pero así como la palabra afectuosa puede salvar la vida
del prójimo, una acción motivada por amor hasta puede
salvar la vida propia. A modo de ejemplo, recordemos el
caso de aquel hombre que se dirigía hacia uno de los
puentes de la ciudad, con la intención de lanzarse al vado
y quitarse la vida. Pero inesperadamente, mientras cami­
naba angustiado, tropezó en la vereda con una niñita, en
cuyo rostro, bañado por las lágrimas, se dibujaba el dra­
ma del hambre y la miseria.
Sólo es posible amar a nuestro hermano, cuando pre­
viamente mantenemos una relación de amor filial con
nuestro Padre celestial. Al vivir unidos a él mediante la fe,
comprendemos su grandeza y su amor providencial hacia
nosotrOS. Y como retribución le amamos con todo nues­
tro corazon, con to a nuestra a ma , y con to a nues­
tra "mente" (S. Mateo 22:37).
{(
/"
d
"1"
d
Simpatizando con la pequeña, el hombre la tomó de
la mano y entró con ella a la humilde vivienda. Allí en­
contró a la madre enferma, consumida por la fiebre. En­
tonces rápidamente fue en busca de remedios y alimento
para esos dos seres desvalidos. Y cuando terminó su ac­
ción benefactora, de nuevo en la vereda y con su espíritu
más calmo, el hombre se preguntó: "¿Hacia dónde iba
yo? ¿Por qué vine por esta calle?" ¡Ya se había olvidado de
su terrible angustia y de su plan de suicidarse! Su solida­
ridad y su espontánea expresión de amor le salvaron la vi­
da. Y allí mismo descubrió la mejor fórmula para disfru­
112

Cuando amamos de esta forma al Creador, en seguida nacen el anhelo y la capacidad de amar a nuestro herma­ no, sea éste el jefe o el subalterno, el amigo o el extraño, el familiar cercano o el vecino introvertido. Quizá nos preguntemos de qué manera debe expresarse esta clase de amor fraternal. Y la respuesta es tan fácil como el conte­ nido de cada mandamiento: Si amamos a nuestro próji­ mo, en primer término honraremos y amaremos a nues­ tros padres. Luego, respetaremos la vida y los derechos de los demás; seremos puros en nuestro trato con ellos; no les robaremos; no les mentiremos, ni codiciaremos cual­ quiera de sus bienes.

113

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZ6N!

En estos pocos preceptos dados al hombre por Dios, se sintetiza la esencia del comportamiento
En estos pocos preceptos dados al hombre por Dios, se
sintetiza la esencia del comportamiento humano. Parecen
muy pocos. Pero tomados a conciencia, con todas sus nu­
merosas implicaciones, estos mandamientos divinos ­
obedecidos por amor- dignifican al hombre, ennoble­
cen su conducta y lo transforman en un ser feliz. Así lo
declara el antiguo salmista: "Bienaventurado [dichoso, fe­
liz] el hombre que teme a Jehová, yen sus mandamientos
se deleita en gran manera" (Salmo 112: 1).
Esta maravillosa ley de amor es fuente de regocijo pa­
ra el corazón. Ya su vez, el corazón gozoso se inunda de
paz y tranquilidad. De este modo, la verdadera alegría de
la vida conserva una estrecha relación con el amor, del
cual procede, y con la paz interior, a la cual da origen. Tal
es exactamente el orden mencionado por San Pablo,
cuando habla acerca del fruto del Espíritu Santo en la vi­
da humana. Él señala que ese "fruto" está compuesto de
"amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza" (Gálatas 5:22, 23).
Las tres primeras manifestaciones del Espíritu son
amor, gozo y paz. Y éste es también el orden que estamos
siguiendo en el presente capítulo, para indicar que estas
tres virtudes son eslabones de la misma cadena. No se
pueden separar. Van íntimamente unidos y se apoyan
entre sí.
El rey David le dijo al Altísimo: "En tu pre­
sencia hay plenitud de gozo; delicias a tu dies­
tra para siempre" (Salmo 16: 11).
LA PSICOLOGÍA DEL REGOCIJO
Decíamos que el amor produce gozo. Tanto el uno co­
mo el otro son imprescindibles para la conservación de la
salud mental. La melancolía no es una característica de la
persona normal. Lo normal es el cultivo del regocijo y la
alegría. Tanto que, en un sentido, todo lo que hacemos
114

en la vida tiene por finalidad el gozo y la satisfacción del

corazón. El poeta latino Virgilio escribió: "Cantemos; así el ca­ mino parecerá más corto". Tener un canto de alegría en el alma, hace efectivamente más corto el trance del dolor y más grato el camino de la vida. Pero ¿cómo se llega a esta experiencia? En buena medida, por la vía del amor. Nadie es más feliz que la persona que puede amar y ser amada. Acercarse a este ideal es acercarse a la dicha plena.

Pero en esencia, ¿qué es el gozo como virtud superior de la vida? Es mucho más que placer o que risa superfi­ cial. Es mucho más que la grata sensación de bienestar so­ cial o profesional. Es la suma del contentamiento y del re­ gocijo interior, que se apoya en los valores permanentes del espíritu. Es un don que Dios concede a quienes se lo piden con fe. Es la fuerza vital que no declina, ni siquie­ ra en los momentos de prueba y de dolor.

Esta espontánea confesión del salmista habla de su profunda convicción: Junro a Dios "hay plenitud de go­ zo". Lejos de él hay insatisfacción y desdicha. En cierta reunión de amigos, donde cada uno confesó cómo se sen­ tía, uno de ellos dijo: "Necesito encontrar la fuente de la alegría". Otro acotÓ: "Me siento como enmohecido". y un tercero añadió: "Espiritualmente soy un esqueleto que camina". Además, estas tres personas reconocieron que es­ taban distanciadas de Dios. ¿Es de extrañar entonces que dijeran tales palabras acerca de sí mismas?

115

D

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZON!

INSEPARABLES: AMOR, GOZO, PAZ

Cuando una persona llega a esta condición, ¿qué otra COsa debería hacer sino acercarse al
Cuando una persona llega a esta condición, ¿qué otra
COsa debería hacer sino acercarse al Dador de toda bendi­
ción? Con él los problemas pueden ser resueltos y disuel­
tos. Vale la pena probar 10 que afirma el salmista: alIado
de Dios "hay plenitud de gozo".
HACIA LA PAZ DEL ALMA
Dijimos que "el amor produce gozo". Pero también di­
jimos que estos dos eslabones van unidos a un tercero,
que es la paz del corazón. No podría ser de otro modo.
Cuando el amor y el gozo dominan la vida, brota inevita­
blemente la calma de una conciencia tranquila. En lugar
del nerviosismo, surge la serenidad. En reemplazo del des­
control emocional, aparece el dominio propio. Y así se
instala el sosiego de un espíritu pacífico y maduro. Desa­
parecen la ansiedad, la angustia y la inseguridad.
UNA TO RMENTA ALECCIONADORA
¡Cuántos de los que recurren al consultorio ya los se­
dantes para lograr la paz del corazón, podrían obtenerla
amando un poco más! ¡O aprendiendo a vivir con un po­
co más de alegría! Bien decía el antiguo profeta Isaías:
"Con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos" (Isaías
55:12). En otros términos: Sembremos alegría, y cosecha­
remos
paz.
Lo cual significa: salud mental y equilibrio
emocional.
La verdadera paz del alma no es pasividad. Es acción
organizada sin desgastarse; es no turbarse frente a los pro­
blemas; es luchar sin desmayar. Es una virtud superior _
igual que el amor y el gozo- que ennoblece el carácter de
su poseedor. Es armonía, concordia y buena voluntad en
la convivencia Con los demás. Es paciencia frente a la pro­
vocación, mansedumbre frente a la agresividad, y quietud
frente a cualquier necio alboroto. La paz interior es un
lIó

don de Dios que podemos reclamar de él en la hora de mayor necesidad.

Para destacar la importancia de este bien tan preciado, el distinguido médico francés Alexis Carrel declaró:

"Quienes conservan la paz interior en medio del tumulto de la ciudad moderna, son inmunes para las enfermeda­ des nerviosas y orgánicas". ¿Podría entonces subestimarse este valioso factor de salud? ¿Quién puede estar realmen­ te sano de cuerpo y espíritu si su corazón padece de tur­ bulencia emocional?

El Maestro había enviado a sus discípulos a la otra ori­ lla del Mar de Galilea. Pronto se hizo de noche, e inespe­ radamente se levantó una amenazadora tormenta. El viento les era contrario, y la barca era azotada por las olas. La vida de los discípulos estaba en peligro. Ya era casi de madrugada, y todavía seguían remando contra las gigan- · tescas olas. Estaban agotados y a punto de naufragar.

Pero en el momento de mayor desesperación, una fi­ gura humana se les apareció en aquella noche borrascosa. ¿Sería un fantasma, como pensaron en un principio? No, era nada menos que su amado Maestro, quien les dijo:

"¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban" (S. Marcos 6:50, 51).

En medio de la noche, llenos de temor y próximos a sucumbir, los agotados viajeros disfrutaron finalmente de paz y seguridad. El incidente podría parecer de menor trascendencia. Pero esa noche memorable contiene una profunda lección para todos los tiempos. Como ocurrió

117

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓNI

con los discípulos de antaño, tú y yo somos navegantes en el mar de la
con los discípulos de antaño, tú y yo somos navegantes en
el mar de la vida. y en nuestro esfuerzo por abrirnos pa­
so, ¡cuántas veces aparecen sobre el horizonte las indesea­
das tormentas de los más diversos problemas humanos! y
tales tormentas roban la paz de nuestro corazón.
Los reveses y los infortunios que nos toca padecer,
también nos llenan de temor y hasta nos agotan en la bús­
queda de alguna solución. Pero cuando todo parece tan
complejo y desalentador, el Señor de los cielos y la tierra,
el gran Compaginador de la vida, se acerca y nos dice:
"No temas, aquí estoy para ayudarte. Vengo a traerte paz
y tranquilidad". y tan ciertamente como ayer calmó el
mar embravecido y la angustia de sus discípulos, así hoy
él puede apaciguar nuestros temores y angustias, si entra
en la barca de nuestro ser.
Sólo cuando el Maestro subió a la embarcación se pro­
dujo la paz. Y con la paz hubo alegría y seguridad. En esto
consiste el secreto de la paz interior: Jesucristo morando en
el corazón y guiando la vida. Entonces esa paz de origen di­
vino, "que sobrepasa todo entendimiento", nos preserva del
mal y nos inunda de bendición (Filipenses 4:7).
¿POR QUÉ NO HACER LA PRUEBA?
De este modo, se cumplen las palabras de E. Markham:
"En el centro del cicl6n que desgarra los cielos, y
arrastra las nubes y derriba las torres, hay un
lugar central de calma. Así también aquí, en
medio del rugido de las cosas mortales, tengo un
lugar donde mi espíritu canta: el hueco de la
palma de Dios'~
¿Qué conflictos tienes en tu alma? ¿Qué es lo que te
produce preocupación, o tensión emocional? ¿Qué obse­
1J8

INSEPARABLES: AMOR, GOZO, PAZ

sión domina tu mente? La paz que puedes estar necesitan­ do, para sentirte sano y alegre, proviene de Aquel que di­ jo: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (S. Juan 14:27). Ésta es la característica del verda­ dero creyente: no tiene miedo, sino paz en su corazón. Se siente seguro y confiado, porque vive con Dios.

Tal fue la fuerza interior que demostró tener una joven mujer cristiana. Acababa de perder a su esposo en el acci­ dente automovilístico que ambos habían tenido en la ru­ ta. Estaba desolada y profundamente dolorida. A los po­ cos días, una de sus amigas le preguntó: "¿Qué vas a ha­ cer ahora?" Y la mujer respondió: "No sé. Mi mente está muy confundida; pero en mi corazón tengo paz". Y su va­ liente respuesta muestra que en la hora del dolor y la so­ ledad, el cristiano no se desploma. Conserva la paz de Dios en su corazón. Y esto le permite seguir luchando con esperanza y fortaleza.

Después de la Primera Guerra Mundial, el periodista norteamericano Eduardo Box ofreció un premio de 100.000 dólares para quien presentara el mejor plan que asegurara la paz mundial. Yen la oficina correspondiente se recibieron 22.000 planes diferentes, todos ellos con la in­ tención de que no .hubiera más guerra sobre la tierra. Los miembros del jurado debatieron por largo tiempo, especial­ mente sobre algunas propuestas de gran valor. Pero final­ mente, triunfó el plan más corto y sencillo de todos. Cons­ taba de sólo dos palabras: "Try Jesus" (Pruébese a Jesús).

Los hombres premiaron esta fórmula, pero no la pusie­ ron en práctica. Y apenas veinte años más tarde, en 1939,

1J9

.L

estalló la Segunda Guerra Mundial, con su devastadora consecuencia de muerte y horror. Millones de seres hu­ manos perdieron la vida en el campo de batalla. Y después vinieron muchas otras guerras, que asolaron multitud de países. Y ahora, ¿quién podría asegurar que se ha aprendi­ do la lección, y que no habrá más conflictos bélicos entre los pueblos?

La amenaza está siempre latente. Los focos de confla­ gración no terminan de apagarse. Y el motivo sigue sien­ do el mismo: no se pone en práctica aquella simple fór­ mula de las dos palabras. El espíritu manso del Nazare­ no continúa ausente del corazón humano. Y como resul­ tado, prevalece la actitud belicosa, pendenciera, vengati­ va, codiciosa y perversa, que se expresa fatalmente en el campo de batalla. ¡Cuánta ruina y miseria porque no se

prueba a jesús!

y lo que es cierto en el mundo, es también cierto en la intimidad del alma. Millones de hombres y mujeres vi­ ven sin paz. Tienen su corazón atribulado, inseguro, an­ gustiado y vacío porque no prueban a Jesús. ¿Quién me­ jor que él para apaciguar la vida? ¿Quién más poderoso que él para cambiar el corazón? ¿Quién como él para dul­ cificar el carácter?

Como dice la canción cristiana:

En jesús fiel amigo encuentro; paz perfecta y plena a mi alma da. Apoyado en él estoy, mi confianza a él le doy.

Aunque ande en algún peligro, o en el valle de la muerte esté,

120

ningún mal me alcanzará, pues jesús me amparará.

120 ningún mal me alcanzará, pues jesús me amparará. ¿Ya has probado a Jesús? ¿Estás probando

¿Ya has probado a Jesús? ¿Estás probando su po transformador para disfrutar de paz espiritual?

Condensando lo dicho

1. Es imposible separar la verdadera alegría de las o virtudes que embellecen la vida. Por ejemplo amor. Donde éste abunda, abundan también el nestar y el gozo del alma. No existe vida plena amor. Cultivar esta virtud suprema es aprender r mente a vivir. El ser humano no muere cuando ja de respirar, sino cuando deja de amar.

2. Una sola palabra de amor ¡cuánto bien puede o cer! Puede motivar un corazón; puede salvar un da. Baste recordar a la niña que le dijo a su ma "¡Mamá, te quiero!" O al hombre que salvó su pia vida, por causa del amor servicial que tuvo cia aquella mujer y su hijita desvalidas.

3. Otra compañera inseparable de la alegría es la interior. La una no puede existir sin la otra. La dadera paz no es mera tranquilidad, ni mucho nos inactividad. Es la fuerte virtud del alma, p cual se domina toda forma de angustia y ansie Es un estado de autocontrol, que conserva la sedumbre y la armonía en la convivencia con el jimo. Es un don de Dios que todos podemos bir y cultivar. 4. Cuando falta la paz del alma, y el espíritu p naufragar, el mismo Pacificador que calmó el

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

ap tu o

de Galilea puede aquietar nuestro ser. La fórmula "Pruébese a Jesús" no sólo puede instalar
de Galilea puede aquietar nuestro ser. La fórmula
"Pruébese a Jesús" no sólo puede instalar la paz en
el mundo, sino particularmente dentro de nuestro
corazón. ¡Bien vale la pena probar a Jesús!
PARADOJAS
DE LA
5. Tres virtudes cardinales de la vida: el amor, el gozo
y la paz. Tres eslabones fuertemente unidos, que
aseguran el bienestar pleno del hombre. Cada uno
de ellos necesita de los otros dos. Fortalecerlos en
forma equilibrada es el secreto de la salud mental y
la dicha individual.
FELICIDAD
«Si juzgase la vida por una derrota
debería pre­
Ver el otro lado de las cosas; o
valorar lo que a menudo se pasa
por alto, puede conducir a los
mayores descubrimientos
de la vida.
ferir la muerte. Pero me he impuesto el deber de
serfeliz" (Helen Keller, ciega, sorda y muda).
y estas palabras se hermanan con las nuestras: "A pesar
E l célebre filósofo Sócrates, de la antigua Grecia, ense­
ñó durante cuarenta años. Luego, su discípulo Platón
de todo
¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!"
enseñó a lo largo de cincuenta años. Después, Ar istó teles,
considerado "una de las inteligencias más vastas que ha
producido la humanidad" , enseñó
durante cuarenta años .
Un total de 130 años dedicados a la enseñanza de la mo­
sofía. Y por medio de ella, estos tres filósofos griegos ejer­
cieron una poderosa influencia sobre el pe nsamiento y la
cultura de todos los tiempos.
Pero en contraste con estos maestros del pasado, algu­
nos siglos más tarde apareció Jesús en el escenario de la
historia, quien enseñó apenas durante tres años y medio.
Sin embargo, en ese breve tiempo alcanzó a sembrar una
filosofía tan simple y profunda a la vez, que ha cambiado
el curso de la humanidad y ha transformado a millones de
corazones.
A modo de ejemplo sobre la excelencia de la enseñan­
za del gran Maestro, bastará con recordar los extraordina­
123
122

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZÓN!

PARADOJAS DE LA FELICIDAD

rios prinClplOs contenidos en su inmortal Sermón del Monte. Nunca antes se habían escuchado conceptos
rios prinClplOs contenidos en su inmortal Sermón del
Monte. Nunca antes se habían escuchado conceptos tan
nobles y revolucionarios acerca del comportamiento hu­
mano. La autoridad y la verdad que emanaban de la pala­
bra de Cristo, hacían que las multitudes 10 escucharan
con particular deleite.
Analicemos la parte inicial del citado "sermón", y vea­
mos con qué tema el Maestro introdujo su palabra. No
aludió a las ideas filosóficas de sus días, ni tampoco hizo
referencia a las tradiciones religiosas del pueblo. Cono­
ciendo que la gente ansiaba tener una vida de bienestar y
felicidad, comenzó atendiendo este anhelo mediante sus
admirables"Bienaventuranzas".
AIlf el Maestro presentó el secreto de la verdadera ale­
gría de vivir. y para ello invitó a sus oyentes a recorrer
un camino nuevo y aparentemente contradictorio. No
les dijo: "Bienaventurados [o dichosos] los potentados,
los famosos, los fuertes, los eruditos, o los gobernantes".
Con sus inesperadas palabras tomó otra dirección, y Ue­
gó a 10 más hondo de la naturaleza humana mostrando
que todos podían ser felices, incluso los más humildes
de la tierra.
y sus palabras no han pasado de moda. Son tan perti­
nentes hoy como ayer. Tanto que si él tuviera que abordar
hoy el mismo tema, seguramente utilizaría iguales térmi­
nos para satisfacer las necesidades del hombre actual.
LO ESENCIAL
Muchos podrían afirmar: "Felices los que viven en me­
dio de la abundancia". Pero, ¿sería ésta la fórmula más
acertada para alcanzar la dicha de la vida? A! respecto, vie­
124

ne al caso recordar la experiencia de aquel humilde zapa­ tero, que se pasaba el día golpeando y clavando, mientras ;~ acompañaba su tarea entonando alegres melodías cristia­ l~ nas.

A! lado del modesto taller del zapatero vivía un hom­ bre multimillonario, quien estaba molesto con tantos golpes. Hasta que cierto día ideó un plan para que el za­ patero dejara de golpear. Le regalaría una elevada canti­ dad de libras esterlinas, a fin de que el hombre no nece­ sitara trabajar más. Y efectivamente, con semejante suma de dinero en mano, el zapatero dejó de trabajar. Ya no se oían los golpes de su martillo, pero tampoco las cancio­ nes que solía entonar.

El nuevo rico pasaba las noches sin dormir, siempre pensando qué iba a hacer con tanto dinero. Por fin, no pudiendo soportar más sus preocupaciones, cierto día se dirigió a su acaudalado vecino y le devolvió todas las li­ bras esterlinas. Horas más tarde, volvieron a escucharse los característicos golpes del zapatero, y también sus her­ mosas canClOnes.

Aunque éste es un relato alegórico, ¿no muestra sin embargo que el dinero por si solo es insuficiente para ha­ cernos felices? Hay bienes más profundos y esenciales pa­ ra darnos felicidad. Y aunque el dinero bien administra­ do puede asegurar una medida de bienestar, también es cierto que manejado egoístamente puede producir avari­ cia, materialismo, vanidad y hasta la pérdida de la simple alegria de vivir. El relato narrado señala que cuando el di­ nero quita la paz durante el día, y no deja dormir con tranquilidad durante la noche, es preferible vivir modes­ tamente pero con alegria en el corazón.

La virtud de la vida no se mide por lo que tenemos en

125

A pesar de todo

¡ALÉGRESE TU CORAZ6N!

el bolsillo, sino por lo que nos abunda en el alma. Allí ya­ ce lo
el bolsillo, sino por lo que nos abunda en el alma. Allí ya­
ce lo esencial. Valemos no por lo que tenemos, sino por
lo que somos. y Jesús sabía muy bien esto. De ahí que en
su receta de las Bienaventuranzas, él apunta a lo más pro­
fundo del espíritu, donde pueden florecer el bien y la
prosperidad del ser humano.
"LOS POBRES EN ESPÍRITU"
Con esta frase, el gran Maestro comienza la serie de sus
sabias Bienaventuranzas. Dice: "Bienaventurados [felices,
dichosos, benditos] los pobres en espíritu, porque de ellos es
el reino de los cielos" (S. M ateo 5:3). La expresión "pobres
en espíritu" está lejos de significar ignorantes o quizá dé­
biles mentales. El Maestro jamás alentó la ignorancia o la
torpeza mental, ni tampoco favoreció la pereza intelec­
tual. Aquí él se refiere a los humildes de corazón, que re­
conocen su necesidad espiritual; a quienes viven exentos
de orgullo y de suficiencia propia, y que buscan en D ios
la verdadera fortaleza interior.
¿Por qué son fel ices los que se sienten débiles espiri­
tualmente? Esto parece un contrasentido. La respuesta es
que
los tales sienten su necesidad
de D ios, y sólo así acu­
den a él en busca de ayuda. Jesús mismo ilustró esta ver­
d ad cuand o narró su
pará bola del fariseo y el publicano.
El fariseo estaba en el templo, y oraba consigo mismo ala­
ban do sus pretendidas virtudes. Consideraba que él era
un dechado de moral y de bondad. Por lo tanto, no le pi­
dió nada a Dios, y nada recibió.
Al lado del orgulloso fariseo estaba el despreciado pu­
blicano, el fraudulento cobrador de impuestos al servicio
del poder romano. Pero él estaba arrepentido de sus ma­
las acciones. Así que, sin adjudicarse mérito alguno, sim-
1. ¿Qué sentimiento te despierta la actitud del or­
gulloso fariseo?
126

PARADOJAS DE LA FELICIDAD

pIemente quería lograr el perdón divino. Por eso, su cor­ ta plegaria fue: "Dios, sé propicio a mí, pecador". Y ese re­ conocimiento de su propia necesidad espiritual, lo hizo humilde. Le permitió blanquear su conciencia y llenar de paz su corazón. Y como resultado se sintió profundamen­ te feliz. De ahí la conclusión presentada por el Maestro:

"Cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido" (S. Lucas 18:14).

El orgullo puede engendrar vanidad, arrogancia e in­ sensatez, pero jamás puede otorgar felicidad a nadie. En cambio, el espíritu humilde se preocupa por crecer y mejorar, porque reconoce sus defectos y necesidades. Y en esta actitud mental nacen la superación y la alegría del alma.

El libro bíblico de El Apocalipsis describe a cierto ti­ po de cristianos que afirman: "Yo soy rico, y me he en­ riquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad". Pero es­ te alarde brota de un lamentable autoengaño. Ese cris­ tiano cree que está bien, pero no se da cuenta de sus mu­ chas falencias personales. Se siente fuerte y completo, cuando en realidad es espiritualmente débil e imperfec­ to. y este error mental, que descompone el alma y la conducta, echa a perder la felicidad y el bienestar de muchísimos seres humanos.

y tratándose de un orgullo tan generalizado y perni­ cioso, no es extraño que Jesús dedique su primera biena­

venturanza para alabar a los que reconocen su necesidad es­

piritual. Sólo los tales pueden ser felices; y "de ellos es el reino de los cielos".

127

-

pesar

e to

o

¡

2. ¿ Te identificas con la humildad del publicano arrepentido? 3. ¿Notas cómo esta primera
2. ¿ Te identificas con la humildad del publicano
arrepentido?
3.
¿Notas cómo
esta primera
bienaventuranza
puede ser el paso inicial hacia la verdadera ale­
gria de la vida?
de nacimiento. No podía oír ningún soni­
do: ni el canto de los pájaros, ni la voz de su
mamá, ni la enseñanza de sus maestras es­
pecializadas. Y para empeorar la suerte del
niño, cierto día le ocurrió lo que pareció ser
su mayor desgracia. Fue atropellado por un
auto, y arrastrado muchos metros sobre el
pavimento.
"LOS QUE LLORAN"
En su original receta de la felicidad, ahora el Maestro
presenta otro concepto insólito y paradójico. Nadie antes
que él había expresado uria idea tal. Dijo: "Bienaventura­
dos los que floran, porque elfos recibirdn consolación" (S.
Mateo 5:4). Cualquiera de sus oyentes hubiera esperado
que Jesús dijese: "Bienaventurados los que ríen, los que se
sienten bien, y los que no sufren ningún dolor". Pero
Aquel que conocía la intimidad del alma humana, sabía
realmente en qué consiste el corazón gozoso.
El pobre niño quedó con sus costillas rotas y
con una temible fractura de cráneo. Debió
sufrir una delicada operación, con pronósti­
co reservado. Los padres no podían entender
por qué su hijito debía padecer tanto. Pero
¡oh sorpresa! A medida que el niño se iba re­
cuperando de su operación, extrañamente
comenzaba a oír. Poco tiempo más tarde
aprendió a hablar, y disfrutó de buena salud
el resto de sus días. Su madre llegó a decir:
El pensamiento corriente es que el que más ríe y se di­
vierte, goza de mayor felicidad. Pero aquí el Maestro afir­
ma que el llanto puede ser el preludio de una alegría ge­
nuina, si es que luego le acompaña la consolación divina.
Si lloráramos más por ciertos motivos, ¡cuánto mejor nos
iría después! Y el llorar no es muestra de debilidad. Se tra­
ta de algo tan humano como reír, y de algo tan natural co­
mo la vida misma.
"Ese accidente fue lo mejor que pudo haber­
le ocurrido".
¡Cuánto más sensibles y comprensivos nos hace el do­
lor! El infortunio y el sufrimiento, bien tomados, agigan­
tan nuestro ser. Se ha dicho que "toda perla comienza con
un ckJlor en el vientre de la ostra". Así también, muchos de
los dolores de la vida terminan en una perla
de felicidad .
Un niño de cuatro años de edad era sordo
l. ¿Estd triste hoy tu corazón? ¿Buscas consuelo para
tu dolor o tu adversidad? Dios puede estar proce­
128

A menudo, las pruebas y el dolor se convierten en nuestros mejores aliados. Lo que hoy nos aflige, mañana puede convertirse en nuestra mayor bendición. En tal sentido, son "bienaventurados los que lloran".

Pero el llanto que menciona Jesús, también incluye el pesar por las faltas propias. Es parte del arrepentimiento del alma, que da origen a la renovación y a la transforma­ ción de la vida. Y semejante transformación o conversión siempre termina en una explosión de gozo profundo.

129

~II

-

A pesar de todo

,ALÉGRESE TU CORAZÓN!

sando para ti una amplia medida de felicidad. Pídela con fe, y la recibirds. 2.
sando para ti una amplia medida de felicidad.
Pídela con fe, y la recibirds.
2. El posible dolor del crecimiento espiritual desem­
boca en el júbilo del
alma.
"LO S MANSOS"
De nuevo la nota insólita. El Maestro declara ahora:
"Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirdn la tierra
por heredad" (S. Mateo 5:5). Éste es el tercer paso que
conduce a la felicidad del corazón. La mansedumbre po­
dría definirse como suavidad, gentileza, modestia y espí­
ritu apacible. En suma, una actitud poco común en este
tiempo, cuando abundan tanto la violencia y la agresivi­
dad. Esta bienaventuranza es una velada condena a la pre­
potencia avasalladora y al intento por someter a los de­
más. Encierra el principio del respeto y la suavidad den­
tro de la convivencia diaria.
La conocida fábula cuenta que el viento que­
ría demostrarle al sol que él, con su tremen­
da fuerza, le arrancaría a un hombre el abri­
go que llevaba puesto. Pero a pesar de sus
violentos esfuerzos, lo único que consiguió
el viento fue que la ropa del caminante se le
pegara aún más alrededor de su cuerpo. De­
mostró tener fuerza, pero no pudo lograr
que el hombre se quitara el abrigo.
Mientras los hombres piensan que son más felices
cuanto más fuerza poseen para dominar el mundo, el
Maestro de los maestros enseña q ue obtenemos más feli­
cidad cuando dominamos nuestros impulsos y domesti­
camos nuestros insti n tos agrestes. Sólo cuando desapare­
ce la rebelión interior, yen reemplazo cultivamos un espí­
ritu paciente y manso, llegamos a ser realmente "biena­
venturados".
Luego, le tocó el turno al sol. Sus cálidos ra­
yos comenzaron a entibiar la tierra, y lenta­
mente hicieron entrar en calor al caminante.
Hasta que éste se quitó el abrigo con total
. naturalidad. Lo que no había logrado la vio­
lencia del viento, lo consiguió la suavidad
del sol.
La mansedumbre es una fuerza superior a la agresivi­
dad o la violencia. Pensemos en cuántos triunfos se han
logrado en el círculo del hogar, gracias al espíritu manso
que supo conservar la calma en medio de alguna tormen­
ta familiar. ¡Cuántos hogares se desintegran cada día por
falta de este noble espíritu! El autocontrol, que evita la fu­
l. ¿A cudl te pareces mds: al viento, o al sol?
2.
¿Cultivas la mansedumbre que proporciona
alegría al corazón?
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