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SUBSECRETARÍA DE EDUCACIÓN SUPERIOR DIRECCIÓN GENERAL DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICA Instituto Tecnológico de San

SUBSECRETARÍA DE EDUCACIÓN SUPERIOR DIRECCIÓN GENERAL DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICA

Instituto Tecnológico de San Juan del Río

TECNOLÓGICA Instituto Tecnológico de San Juan del Río La Inquisición P R E S E N

La Inquisición

P R E S E N T A :

Iván Martínez Hernández Ingeniería en Sistemas Computacionales

Periodo de realización: Agosto-Diciembre 2010

San Juan del Río, Qro., Octubre de 2010

en Sistemas Computacionales Periodo de realización: Agosto-Diciembre 2010 San Juan del Río, Qro., Octubre de 2010

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

3

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

4

JUSTIFICACIÓN

4

HIPÓTESIS

4

OBJETIVO GENERAL

5

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

5

ALCANCES Y LIMITACIONES

5

 

Alcances

5

Limitaciones

 

5

CRONOGRAMA

5

CAPITULO I. ¿QUÉ ES LA INQUISICIÓN?. ANTECEDENTES

7

1.1

Antecedentes Históricos

7

1.2

Inquisición Episcopal

8

1-3

Inquisición Pontificada

8

CAPÍTULO II. ORÍGENES DE LA INQUISICIÓN EN MÉXICO Y EN AMÉRICA

12

2.1 Inicio de la Inquisición en México

 

12

2.2 Inicio de la Inquisición en Latinoamérica

13

CAPÍTULO III. ¿CÓMO FUNCIONABA LA INQUISICIÓN?

16

CAPÍTULO IV. TORTURAS Y CASTIGOS DE LA INQUISICIÓN

21

CAPÍTULO V. PERSECUCIONES Y MATANZAS DE LA INQUISICIÓN

32

CAPÍTULO VI. LOS LIBROS PROHIBIDOS

42

6.1

La atracción por lo prohibido

43

CAPÍTULO VII. UNA HISTORIA DE LA INQUISICIÓN

47

7.1

Termino de la Inquisición

49

RESULTADOS

50

CONCLUSIONES

51

BIBLIOGRAFÍA

52

ÍNDICE DE FIGURAS

Figura 1 Mapa de Europa

7

Figura

2

Inocencio III

9

Figura

3

Línea del tiempo

10

Figura

4

Felipe II

13

Figura

5

Mazmorra

21

Figura 6 En Bélgica, queman en la hoguera a una dama sospechada de herejía

22

Figura 7 Efectuándose un “Auto-de-fe” en Lima, Perú

22

Figura 8 Auto de fe” en México. El último fue realizado en 1850 d. C

23

Figura 9 Museo de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia

24

Figura 10 Garrote Museo de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia

24

Figura 11 Tenedor de hereje Museo de Tortura Medieval, San Gimignano,

25

Figura 12 Cama de estiramiento Pintura por Joe Maniscalco. Derechos

26

Figura 13 Uso del látigo

26

Figura 14 Víctima suspendida de las

27

Figura 15 Tormento de Agua

28

Figura

16

La

rueda

28

Figura 17 La “santa trinidad”: casco de acero calentado a rojo

29

Figura 18 Taburete de Judas, Museo de Tortura Medieval, San Gimignano,

29

Figura 19 Guillotina, Museo de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia

29

Figura 20 San Dominico preside un Auto de

32

Figura 21 Tomás Torquemada, inquisidor español

33

Figura 22 Masacre de valdenses en el Monte Castalluso

35

Figura 23 Masacre de los protestantes en el día de San

36

Figura 24 Escena de la masacre irlandesa en 1642

37

Figura 25 Galileo es llevado ante los Inquisidores

39

Figura 26 El cacique Hatuey es

39

Figura 27 El rey inca Atahualpa apresado por españoles

40

Figura 28 Quema de la Biblia y de otros libros condenados por la Santa Inquisición

44

Figura 29 La Biblia de Oso

45

Introducción

"Cuando Roma está en la minoría, es tan tierna como un cordero; cuando está en igualdad de posiciones, es tan astuta como un zorro; y cuando está en la mayoría, es tan feroz como un tigre"( Chick, 1984).

Algunos autores dicen que solo basta dos generaciones para que los acontecimientos históricos se olviden, ejemplo de esto fue el holocausto nazi, pareciera ser que la Inquisición es otro caso de momentos históricos que se han olvidado y muy poco se habla acerca de este asunto, esta investigación busca recordar un poco de esta mancha en la historia.

La Iglesia Católica tiene varios siglos de existencia, ha dominado gran parte del mundo y ha acumulado riquezas sin número; fue durante la Edad Media que Roma, bajo el control de los papas que creo la Institución más atroz de todos los tiempos, La Santa Inquisición o El Tribunal del Santo Oficio, organización encargada de exterminar a todos y a todo aquello que no favorecía a la religión católica y a los papas.

Fue el papa Inocencio III que dio la orden de la creación de esta Institución en los inicios del siglo XII, se la encomendó a los dominicos, aunque los autores intelectuales fueron los jesuitas; a lo largo de casi seis siglos, en toda Europa y gran parte de América, muchas injusticias, matanzas y actos inmorales se cometieron en nombre de Dios por este tribunal, era la época del Oscurantismo para gran parte de la humanidad.

Precisamente a lo largo de esta Investigación documental, se describirá con claridad lo relacionado a esta Institución, desde sus antecedentes hasta su anulación, pasando por las torturas y castigos que aplicaba a los enemigos de Roma, así como las matanzas que organizó bajo todos los territorios donde se abrió paso. Se observará que la Inquisición, sirvió para aumentar el poder del papado y para enriquecerlo, ya que una de las penas más comunes era la confiscación de bienes

Es importante conocer esta parte de la historia, para que las futuras generaciones no olviden esto, pero además para que el hombre no vuelva a cometer los mismos errores del pasado, no podemos estar estáticos ante la injusticia, ya no se puede cambiar el pasado, pero si podemos conocerlo para cambiar el presente.

Planteamiento del Problema

¿Cuáles características principales tenía la Institución llamada Santa Inquisición o Santo Oficio, y sus efectos a la Sociedad de su tiempo?

Justificación

Muchos tal vez se pregunten: -¿para qué estudiar historia, si es algo que ya pasó?, no tiene sentido-, sin embargo conocer nuestra historia nos revela como era la humanidad en el pasado, cual era su forma de pensar, de vivir, de actuar y nos permite entender a las sociedades que nos precedieron; tener estos conocimientos nos ayuda a conocer los errores cometidos por el hombre y como poderlos cambiar, y más importante aún no volverlos a cometer, si logramos esto, entonces tendremos un mejor presente, e incluso un futuro.

Pareciera ser que se ha olvidado el pasado de la humanidad, que no interesa conocer como era

la

sociedad siglos atrás, y más terrible aún ya se han olvidado las terribles equivocaciones que

el

hombre ha cometido en el pasado, esto da la pauta, para que futuras generaciones que no

conocen el pasado vuelvan a cometer los errores que se hicieron con anterioridad y que el mundo vuelva a sufrir las consecuencias que hace algunos años atrás se sufrieron.

Esta Investigación documental solo trata reunir la información, que describan claramente a la Institución creada en la edad media llamada La Santa Inquisición o Santo Oficio creada por la Roma papista, que se desarrollo, en toda Europa y gran Parte de América Latina, en los dominios de la corona española.

A través de este documento se podrá ver con claridad que La Inquisición fue una Institución,

creada con fines particulares que violaba muchos de los derechos humanos fundamentales, tales como: la libertad de expresión, de culto, de asociación, a la seguridad social; además de repercutir de manera negativa a la sociedad de ese tiempo afectando de manera positiva a sus creadores en muchos ámbitos. Recordando nuestra historia y estudiando los hechos que pasaron, podremos cambiar muchas cosas en nuestra sociedad y evitar que acontecimientos como estos se olviden, pasen desapercibidos o cosas semejantes vuelvan a suceder en nuestra sociedad.

Hipótesis

¿Es verdad que la Institución llamada Santa Inquisición o Santo Oficio, fue una organización que reprimía con diversos métodos que violaban derechos humanos, a cualquier ideología que era contraria a la de la religión católica?

Objetivo General

Describir los procedimientos y características fundamentales de la Institución llamada la Santa Inquisición o Santo Oficio, así como sus efectos a la sociedad de la época en que se desarrolló y de nuestro tiempo.

Objetivos Específicos

1.- Explicar que era la Institución de la Santa Inquisición y sus antecedentes históricos. 2.- Definir los motivos por los cuales la Inquisición fue creada. 3.- Describir los procedimientos judiciales de la Inquisición, esto implica sus castigos, penas, torturas, condenas. 4.- Mencionar los efectos de la Inquisición en la sociedad de su época y la nuestra. 5.- Mostrar como terminó la Inquisición y los motivos por los cuales fue anulada.

Alcances y Limitaciones

Alcances

Esta Investigación es de tipo documental y descriptiva, es decir, su único propósito es el de explorar el tema de La Inquisición, y describir al lector de manera clara y veraz las características de esta institución.

De la información recopilada se le presentará al lector el producto de esta investigación documental, no se pretende descubrir o explorar cosas nuevas, solamente se explorará las características fundamentales y procedimientos de la Institución.

Limitaciones

La limitación que se vislumbra, es que las obras donde se puede obtener información son de difícil acceso, ya que pertenecen a colecciones particulares.

Cronograma

Para ver el Cronograma de actividades de este proyecto de investigación, haga clic aquí

Capítulo I

¿Qué es La Inquisición? y Antecedentes

CAPITULO I. ¿Qué es La Inquisición?. Antecedentes

“La iglesia de Roma defendió con violencia el imperio que había obtenido por fraude; un sistema de paz y benevolencia pronto fue deshonrado por proscripciones, guerras, masacres y la institución del santo oficio”

(El decaimiento y fin del Imperio Romano, por Edward Gibbon. Tomo 1, Página 233)

La Inquisición fue la Institución judicial creada por el pontificado en la edad media, con la misión de localizar, procesar y sentenciar a las personas culpables de herejía los cuales no profesaban y eran contrarios a la fe católica y para parar el avance de la Reforma Protestante.

1.1 Antecedentes Históricos

Las invasiones de los bárbaros al viejo imperio Romano habían finalizado con la conversión a la cristiandad, de los príncipes y reyes de éstas tribus que provenían del norte.

a la cristiandad, de los príncipes y reyes de éstas tribus que provenían del norte. Figura

Figura 1 Mapa de Europa

El Imperio Romano se había dividido en dos en el año 395 D. C. al Este, el Imperio Bizantino, con capital en Constantinopla y al Oeste, el Imperio Romano con capital en Roma; también se había dividido la iglesia cristiana en dos: la Iglesia Romana y la Iglesia Ortodoxa Griega, desde el año 867 D. C.

Mientras tanto, el papado se fortalece en Roma y comienza a influir marcadamente sobre los diferentes reinos cristianos. Se consolida el canon del cristianismo definiendo la Ortodoxia tal como la conocemos hoy.

1.2 Inquisición Episcopal

El edificio de la Inquisición comenzó a construirse varios siglos antes de la gran conversión de judíos españoles al final del siglo XIV.

Una vez establecida la ortodoxia, las desviaciones de ella son inquiridas, estudiadas por el obispo de cada diócesis y de comprobarse el delito, son castigadas. Ésta es la primera forma de Inquisición conocida como Inquisición Episcopal. Los castigos en estos casos eran castigos con penitencias canónicas.

1-3 Inquisición Pontificada

Las ideas no ortodoxas, comienzan a llegar a Occidente de la mano de los cruzados que regresaban de Tierra Santa. Ellas consistían en considerar que Cristo no había creado una iglesia organizada, entonces la enseñanza católica acerca de la imágenes, los santos, el bautismo de los infantes, la inmaculada concepción eran falsos. Estas ideas se difundieron rápidamente por Occidente. Los herejes sostenían que las únicas garantías de salvación eran la castidad, la pureza, el ascetismo, la humildad, virtudes que ellos (los herejes) practicaban y el clero establecido no.

El Papa Inocencio III envió varias inquisiciones de los monjes cistercienses y también a Domingo de Guzmán. Si bien consiguieron algunas retractaciones, la herejía continuaba. Finalmente el papa terminó llamando a una cruzada interna contra los albigenses, en la región del sur de Francia cerca de los Pirineos, a partir de 1208.

Los cruzados recibían una indulgencia plenaria luego de los 45 días de servicio, la condenación de sus deudas e intereses, y la posibilidad de recibir las tierras confiscadas a los herejes derrotados. Estos beneficios congregaron un ejército de 500.000 hombres quienes, capitaneados por el duque de Borgoña y el conde de Monfort, marcharon hacia la región de Albi. Encabezaban el bando de los herejes Rogerio, vizconde de Albi, y Raimundo, conde de Touluose. Los papistas tomaron la ciudad de Beziers, pasaron a cuchillo a 60.000 habitantes, sin respetar a mujeres, ancianos y niños; la saquearon y luego incendiaron en julio de 1209.

Mientras tanto, la autoridad del papado sobre los reyes y príncipes cristianos se afianza, los reyes reinaban por mandato divino y para su coronación era necesaria la bendición romana. Además, el papado comienza a administrar las indulgencias

Inocencio III, (1198-1216), el más poderoso de todos los Papas, reclamo ser “vicario de Cristo”, “vicario de Dios”, “Supremo Soberano de la Iglesia y del Mundo”; tener el derecho de deponer a reyes y príncipes; que “todas las cosas en la tierra, en el cielo y en el infierno están sujetas al Vicario de Cristo”. Llevó a la Iglesia al dominio supremo del Estado. Los reyes de Alemania, Francia, Inglaterra y prácticamente todos los monarcas de Europa obedecían a su voluntad.

Declaró que el sucesor de Pedro “jamás podrá en manera alguna apartarse de la fe católica” (infalibilidad papal). Condenó la Carta Magna británica. Prohibió la lectura de la Biblia en el idioma del pueblo. Ordenó el exterminio de todo hereje; este hombre convocó El Concilio IV de Letrán de 1215, y dictó un reglamento que dió forma a la Inquisición pontificia, reagrupando disposiciones de los papas que lo precedieron en concilios anteriores.

de los papas que lo precedieron en concilios anteriores. Los puntos principales eran: Figura 2 Inocencio

Los puntos principales eran:

Figura 2 Inocencio III

Toda herejía debía ser perseguida concertadamente por las autoridades civiles y eclesiásticas.

Los procesos deberán ser iniciados de oficio es decir sin instancia de parte

Los obispos deberán disponer la realización de inquisición en cada parroquia de su diócesis.

Las propiedades de los herejes deberán ser confiscadas.

Los recalcitrantes deberán ser relajados (entregar el juez eclesiástico al secular un reo digno de pena capital) al brazo secular para ser sancionados.

Como consecuencia de tantos actos inmorales cometidos a inocentes en la represión de la herejía albigense, se levantaron voces de protesta en toda la cristiandad, las que dieron lugar al concilio de Touluose (1229) que creó el Tribunal de la Inquisición. La Inquisición se encomendó a la orden Dominicana en donde se conformo un tribunal permanente que actuaba en concordancia con el obispo de la región infectada por la herejía, por ello se le denomina Inquisición Pontificia. Es ésta la segunda forma de Inquisición. Esta institución creada en principio para mitigar los excesos de las actuaciones no controladas contra los herejes, finalmente incorporó los abusos de la práctica anterior y agregó otros.

Además, los papas impulsaban a los reyes y príncipes a la adopción de leyes civiles que penaran a los recalcitrantes de herejía con la pena capital. Para la coronación del emperador Federico II, el papa Inocencio III insistió para que organice en su imperio la persecución de la herejía. Federico II sancionó, a instancias del Papa, leyes que condenaban a los herejes dentro de su imperio, a la pena de muerte en la hoguera. Con el tiempo, la Santa Sede recomienda a todos los reyes y príncipes cristianos incorporar a sus legislaciones locales leyes similares a las del emperador Federico II.

Ya en 1231 queda constituido en Roma el tribunal de la Inquisición, o del "Santo Oficio"; su constitución fue encomendada la orden dominica. El primer inquisidor había sido Domingo de Guzmán quien predicó ante los albigenses ya en 1208.

Finalmente, el Papa, no encontrando a estos inquisidores itinerantes tan útiles como había imaginado, resolvió establecer unos tribunales fijos y regulares de la Inquisición. El primero de estos tribunales regulares se estableció en la ciudad de Toulouse, y Domingo fue nombrado primer inquisidor regular, así como había sido el primer inquisidor itinerante.

Luego se establecieron tribunales de la Inquisición por varios países, pero fue la Inquisición Española la que adquirió mayor poder, y la que era más temida. Hasta los mismos reyes de España, aunque arbitrarios en todos los demás respectos, aprendieron a temer el poder de los señores de la Inquisición; y las horrendas crueldades que estos ejercían obligaron a multitudes, que diferían en sus opiniones de los católico-romanos, a disimular sus sentimientos.

En el 1244, su poder aumentó más gracias al emperador Federico II, que se declaró amigo y protector de todos los inquisidores, y que publicó estos crueles edictos: 1) Que todos los herejes que persistieran en su obstinación fueran quemados. 2) Que todos los herejes que se arrepintieran fueran encarcelados de por vida (Chami, 1999).

fueran encarcelados de por vida ( Chami, 1999 ). Iglesia Romana y Ortodoxa, se separan desde

Iglesia Romana y Ortodoxa, se separan desde el año 867

El Papa Inocencio III envía inquisiciones en la región del sur de Francia a partir de

1229 Se levantan voces de protesta que dieron lugar al concilio de Touluose que

1231 queda constituido en Roma el tribunal de la Inquisición, encomendada la

1244, su poder aumentó más gracias al emperador Federico II, que se declaró protector de todos los inquisidores

1208.

creó la Inquisición.

orden dominica.

protector de todos los inquisidores 1208. creó la Inquisición. orden dominica. Figura 3 Línea del tiempo

Figura 3 Línea del tiempo

Capítulo II

Orígenes de la Inquisición en México y en América

Capítulo II. Orígenes de la Inquisición en México y en América

2.1 Inicio de la Inquisición en México

En América, el Tribunal del Santo Oficio se estableció por primera vez en la isla de Santo Domingo, llamada en ese entonces La Española, gracias a que el cardenal Adrián de Utrech, regente del reino e inquisidor general de España, extendió el nombramiento de inquisidor de todas las tierras descubiertas y a descubrir a don Pedro de Córdoba, residente de dominicana.

Tres años después de consumada la Conquista de la Nueva España, fray Martín de Valencia, franciscano evangelizador, fue nombrado por Pedro de Córdoba comisario de la Inquisición en México. Ese primer inquisidor ejerció suavemente el empleo, hasta que a la muerte de Córdoba, llegó de España fray Vicente de Santa María, un dominico.

En 1535 el inquisidor general de España y arzobispo de Toledo, Alfonso Manrique, expidió el título de inquisidor apostólico al primer obispo de México, Juan de Zumárraga. Aunque este no creyó prudente establecer aún la Inquisición en México, cometió el tremendo error de formar proceso a un indio, señor principal de Texcoco, bautizado ya con el nombre de Carlos y nieto de Netzahualcóyotl, a quien acusó de seguir sacrificando víctimas a sus dioses. El inquisidor apostólico lo mandó a quemar vivo en la plaza pública el 30 de noviembre de 1539 para convertirlo en la primera víctima del Santo Oficio en la Nueva España.

Sin embargo, no fue hasta 1571 que el doctor Moya de Contreras, inquisidor mayor de la Nueva España estableció en México el Tribunal de la Fe, este año, se considera oficialmente, como el del establecimiento del Santo Oficio en México.

Fray Tomás de Torquemada, pariente de Juan de Torquemada, el ilustre fraile que se ocupó de la historia indiana de México, fue uno de los más crueles inquisidores de España, Fue él quien desarrolló las reglas más crueles y estrictas para el Santo Oficio, reglas que se siguieron al pie de la letra en México. Entre sus disposiciones estaba que el secreto de los testigos fuera inviolable, que se adoptara el tormento y la confiscación de bienes, que en un corto período de gracia los acusados se denunciaran a sí mismos y abjuraran de sus errores, que se recibieran las denuncias de padres contra hijos y de hijos contra padres y que se permitiera la separación del derecho común y del orden de proceder en todos los tribunales conocidos.

Las penas impuestas a los reos de delitos que no se castigaban con la muerte eran generalmente “el auto, vela, soga y mordaza y abjuración de Levi”, y a veces también el destierro. Eran de rigor, eso sí, 100 o 200 azotes. Entre los delitos figuraban no sólo el renegar de Dios, de sus santos y la Virgen, sino también el amancebamiento, la fornicación y la sodomía.

En Nueva España funcionaron tres inquisiciones:

La primera, llamada monástica, fue llevada a cabo por las tres órdenes encargadas de evangelizar el nuevo virreinato: los franciscanos, los dominicos y los agustinos. Abarcó los años 1522-1533.

Después fue la Inquisición episcopal, dependiente de la Mitra, que perduró hasta 1571.

Por último en 1571 se estableció un tribunal del Santo Oficio que, como los demás tribunales metropolitanos, dependía de un organismo central: el Consejo de la Suprema y General Inquisición, llamada comúnmente "la Suprema". Este tribunal se mantuvo vigente hasta la independencia, aunque su actividad decayó sensiblemente en el transcurso del siglo XVIII.

Durante la Colonia al edificio de la Inquisición, después la Escuela de Medicina, se le llamó la “casa de la esquina chata”. El Patio de los Naranjos era el de las prisiones y estas celdas medían, por lo general, 16 pasos de largo y 10 de ancho, contaban con dos puertas de un grosor bastante importante, un agujero con rejas dobles donde entraba escasamente la luz y una tarima de azulejos que hacía las veces de cama.

Las cortes generales y extraordinarias que decretaron en España la abolición de la Inquisición, sesionaron el 8 de diciembre de 1812, y el decreto se pronunció en México en 1813, sin embargo quedó definitivamente abolida hasta 1820 (México desconocido).

2.2 Inicio de la Inquisición en Latinoamérica

A mediados del siglo XVI en Hispanoamérica los españoles ya están firmemente establecidos en México y en Perú. En estas colonias había un porcentaje importante de cristianos nuevos. Surgen entonces reclamos para nombrar un tribunal de la Inquisición. El rey Felipe II por real célula del 25 de enero de 1569 crea los tribunales de la Inquisición en la ciudad de México y en Lima.

de la Inquisición en la ciudad de México y en Lima. Figura 4 Felipe II El

Figura 4 Felipe II

El tribunal de Lima, que es el que tenía jurisdicción sobre las tierras que conforman Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay, además del propio Perú. También tenía jurisdicción sobre lo que hoy es Ecuador, Colombia y Venezuela hasta que en el año 1610 se crea el último

tribunal de América en Cartagena de Indias que tiene jurisdicción sobre éstos últimos territorios.

Los primeros inquisidores designados para ocupar el tribunal de Lima fueron Serván de Cerezuela y Andrés Bustamante. Bustamante falleció durante la travesía y Cerezuela llegó a Lima en el año 1570.

La jurisdicción del tribunal comprendía los obispados de Panamá, Quito, el Cuzco, Los Charcas, Río de la Plata, Tucumán, Concepción, Santiago de Chile y todas las provincias y señoríos del Perú.

La diferencia principal de los tribunales americanos con respecto a los de la Península era que el tribunal no tenía jurisdicción sobre los indios; procuraba su evangelización. Su principal objetivo era erradicar de las Indias a los cristianos nuevos, sospechosos de judaizantes y a los protestantes.

Cerezuela comenzó a ocuparse del establecimiento del Santo Oficio nombrando comisarios, familiares y todo el personal del tribunal en todas las ciudades de su jurisdicción. Se hizo cargo de las causas pendientes en el obispado.

El primer auto de fe (asesinato masivo y público) tuvo lugar en Lima el 15 de noviembre de 1573 y el primer "relajado", o sea quemado, fue Mateo Salado, de nacionalidad francés, por luterano.

El establecimiento de la Inquisición en América tuvo una fuerte oposición de los obispos, especialmente con Fr. Francisco de Victoria, obispo de Tucumán, sindicado como cristiano nuevo, a fines del siglo XVI.

Mientras tanto, en América, la Asamblea del año Trece, a instancias de San Martín y de Alvear, decreta la eliminación de la Inquisición en Buenos Aires. Si la Asamblea tuvo que derogar la Inquisición, es prueba de que existía. A medida que las fuerzas independientes derrotan a los españoles, una de las primeras medidas siempre fue la eliminación del Tribunal. La abolición del Tribunal de Lima se produce en 1820, por orden de las cortes españolas, porque por pocos años vuelve a tener vigencia la constitución de Cádiz de 1812 que derogaba el tribunal. Pocos años después, Fernando VII vuelve a instaurar el tribunal en España, pero América ya era independiente, gracias a las victorias de San Martín y Bolívar. Los tribunales de la Inquisición no funcionaron más en toda América del Sur (Toribio, 1952).

Capítulo III

¿Cómo funcionaba la Inquisición?

Capítulo III. ¿Cómo funcionaba la Inquisición?

Tratándose de la Inquisición católica romana, “no ha sido anulada ninguna de las leyes que definen sus acciones y determinan sus metas”

(Schaff-Herzog, 1914 Págs. 4)

Tan pronto como los inquisidores llegaban a una ciudad, se presentaban ante las autoridades civiles para presentar sus credenciales. En nombre del papa, indicaban al gobernador que debía cooperar con ellos, aceptar su veredicto respecto a los acusados y ejecutar la sentencia. Se indicaba al clero local que reuniese a sus feligreses en la iglesia donde los inquisidores predicaban contra la herejía.

Los oficiales de la Inquisición son tres inquisidores, o jueces, un fiscal, dos secretarios, un magistrado, un mensajero, un receptor, un carcelero, un agente dc posesiones confiscadas; varios asesores, consejeros, verdugos, médicos, cirujanos, porteros, familiares y visitantes, que están juramentados para guardar el secreto.

A los aterrorizados feligreses se les concedía un período de gracia una semana o máspara

que se descubrieran y se acusasen de sus propios crímenes. Podría tratarse de herejía o de asociación con la herejía, o podían haber caído en ella padres o hijos mal orientados. Si confesaban voluntariamente, se les condenaba a una leve penitencia canónica. Tras el sermón, los dominicos se retiraban a sus alojamientos y esperaban. A veces no acudía nadie; otras, como en Tolón en 1245-1246, se contabilizaron de ocho a diez mil confesiones.

Si los inquisidores decidían procesar a una persona sospechosa de herejía, el prelado del

sospechoso publicaba el requerimiento judicial. La policía inquisitorial buscaba a aquellos que

se negaban a obedecer los requerimientos, y no se les concedía derecho de asilo. Los acusados

recibían una declaración de cargos contra ellos. Durante algunos años se ocultó el nombre de los acusadores, pero el papa Bonifacio VIII abrogó esta práctica.

Los acusados estaban obligados bajo juramento a responder de todos los cargos que existían contra ellos, convirtiéndose así en sus propios acusadores. El testimonio de dos testigos se consideraba por lo general prueba de culpabilidad. Los inquisidores contaban con una especie de consejo, formado por clérigos y laicos, para que les ayudaran a dictar un veredicto. Les estaba permitido encarcelar testigos sobre los que recayera la sospecha de que estaban mintiendo. En 1252 el papa Inocencio IV, bajo la influencia del renacimiento del Derecho romano, autorizó la práctica de la tortura para extraer la verdad de los sospechosos.

La principal acusación en contra de los que están sujetos a este tribunal es la herejía, que se compone de todo lo que se habla, o escribe, en contra de los artículos del credo o de las tradiciones de la Iglesia de Roma. La Inquisición, asimismo, investiga a todos los acusados de ser magos, y de los que leen la Biblia en lengua común, el Talmud de los judíos, o el Corán de los mahometanos.

En todas las ocasiones los inquisidores llevan a cabo sus procesos con la más cruel severidad, castigando a los que les ofenden con una crueldad sin compasión. Pocas veces se muestra misericordia para un protestante, y un judío que se convierta al cristianismo está lejos de estar seguro. En la Inquisición una defensa vale de bien poco para un preso, porque una mera sospecha es considerada como suficiente causa de condena, y cuanto mayor sea su riqueza, tanto mayor su peligro. La principal parte de las crueldades de los inquisidores se deben a su rapacidad; destruyen las vidas para poseer las riquezas, y, bajo la pretensión de celo por la religión saquean a las personas que odian.

Cuando resultaba evidente que el acusado no iba a confesar espontáneamente, era conducido a la mazmorra donde el torturador ya tenía los instrumentos preparados. La sentencia de herejía era leída bajo un crucifijo. Después, el verdugo desnudaba al prisionero y le ataba al caballete. Di la verdad, por el amor de Dios clamaba el inquisidor ritualmente, pues los inquisidores no desean verte sufrir”.

Hace tan sólo cien años, en el Palacio de la Inquisición se podía consultar el Libro Negro, o Libro Nero, para guía de los inquisidores. Este manuscrito de formato infolio contenía las acusaciones del gran inquisidor. He aquí parte de lo que decía:

Tanto si la persona confiesa y se prueba su culpabilidad como si no confiesa, pero es igualmente culpable por la evidencia de los testimonios. Si la persona confiesa la totalidad de lo que se le acusa, es incuestionable su total culpabilidad; pero, si sólo confiesa una parte, debe seguir considerándosela como culpable de la totalidad, desde el momento en que, por lo que ha confesado, viene a demostrar que es capaz de ser culpable con respecto a los otros

La tortura física nunca demostró ser la más idónea ni un medio

eficiente para conseguir el arrepentimiento espiritual. Por lo tanto, la elección del tipo de tortura más conveniente se deja a discreción del juez de la Inquisición, quien determinará

según la edad, sexo y constitución del demandado

Si, pese a todos los medios empleados, el

desventurado miserable sigue negando su culpabilidad, debe ser considerado víctima diabólica; y, como tal, no merece compasión de los siervos de Dios, ni piedad ni indulgencia

de la santa madre Iglesia; es un hijo de la perdición. Que perezca entre los que están condenados (Benazzi, 20009).

puntos de que se le acusa

Resultaría difícil encontrar otro documento más contrario a los principios del Derecho Natural. Según el Libro Negro, un niño tiene que delatar a sus progenitores, una madre debe traicionar a su hijo. No hacerlo es «pecar contra el Santo Oficio» y merece excomunión, es decir, quedar excluido de los santos sacramentos; de no haber enmienda, se le excluye de la salvación.

Con todas las partes del cuerpo al descubierto, se procedía a atar brazos y muslos. Se colocaba una correa alrededor del torso; se pasaban unas cuerdas por encima de los hombros de delante hacia atrás. Cada vez que se procedía a apretar dichas cuerdas, el dominico interrumpía la recitación de su rosario en honor de la Virgen para decir: «Di la verdad». Si el prisionero no se amilanaba, se le colocaban estacas bajo las cuerdas para conseguir el efecto del garrote. Era como crear un torniquete sobre varios miembros del cuerpo a la vez. A menudo se usaba el strappato. Se colocaba la víctima en una polea, izándola del suelo hasta alcanzar casi el techo. Existía una tortura que era peor que las restantes.

A un preso de la Inquisición nunca se le permite ver el rostro de su acusador, ni de los testigos

en su contra, sino que se toman todos los métodos de amenazas y torturas para obligarle a acusarse a sí mismo, y por este medio que corrobore sus evidencias. Si no se asiente

plenamente a la jurisdicción de la Inquisición, se proclama venganza contra todos aquellos que

la pongan en duda, si se hace resistencia a ninguno de sus oficiales; todos los que se oponen a

ellos sufrirán con una certeza casi total por tal temeridad; la máxima de la Inquisición es infundir terror y pavor a los que tiene bajo su poder, para llevarlos a obedecer. La alta cuna, la

alcurnia o los empleos eminentes no constituyen protección frente a sus rigores; y los más humildes oficiales de la Inquisición pueden hacer temblar a los más altos dignatarios.

Cuando la persona acusada es condenada, es o bien duramente azotada, violentamente torturada, enviada a galeras, o condenada a muerte; y en todo caso le son confiscados sus bienes.

Después del juicio, se lleva a cabo una procesión que se dirige al lugar de la ejecución, ceremonia que se llama un auto da fe, o auto de fe.

Los inquisidores permiten que se emplee la tortura sólo tres veces, pero en estas tres ocasiones es infligida de manera tan severa, que el preso o bien muere bajo ella, o bien queda para siempre impedido, y sufre los más severos dolores en cada cambio de tiempo.

Un rasgo macabro del tribunal fue que incluso llevó a juicio a los muertos. El VI Concilio General, en el año 680, declararía que la Iglesia no podía anatematizar a los herejes, vivos y

muertos. Por ejemplo, el papa Formoso fue desenterrado y excomulgado dos veces

inquisidores desenterraron cadáveres y los encausaron. Si no podían hallar los cadáveres que buscaban, los enjuiciaban en efigie. Una vez sentenciado al fallecido, se prendía fuego a una gran pira de osamentas. Centenares de muertos fueron sometidos a juicio bajo estos criterios.

Los

Con ello demostraba que nadie debía subestimar la prontitud eclesiástica en perseguir a los herejes hasta la muerte y, si fuera necesario, más allá. Esta práctica también permitía a los inquisidores adquirir los bienes y efectos de los difuntos. Cuando un cadáver era condenado, se confiscaba el patrimonio que le había pertenecido. Los herederos perdían su herencia. A menudo un vástago católico inocente se encontraba, tras la condena póstuma de su padre, desposeído no solamente de sus propiedades, sino también de sus derechos civiles. Podía considerarse afortunado si salvaba su vida gracias a la clemencia papal.

Los inquisidores eran remunerados con el producto de las confiscaciones. Por ello, los ricos les temían, incluso más que los pobres. Había varios métodos para dividir el patrimonio confiscado, si bien, cuando los emolumentos de los escribanos y oficiales de los tribunales habían sido satisfechos, generalmente la mitad de lo restante se destinaba a la tesorería del pontífice y la otra mitad a los inquisidores. Algún papa, como Nicolás III (1277-1280), amasó una fortuna.

Los inquisidores más temibles eran los incorruptibles; torturaban pura y simplemente por amor a Dios. Carecían de intereses financieros: como ocurrió con Himmier y Heydrich siglos más tarde, actuaban únicamente en beneficio de la causa. El ascetismo genuino de la mayoría de estos devotos dominicos temerosos de Dios les convertía en patológicamente rigurosos.

Habituados a la mortificación personal, manifestaban un deseo espiritual de infligir dolor a los demás.

Los inquisidores nunca perdieron una sola causa. No se registraron casos de absolución. Cuando, excepcionalmente, la causa era sobreseída por falta de pruebas, nadie era declarado inocente. Si el acusado no había sido hallado culpable de herejía, poco importaba. De todos modos, los inquisidores estaban convencidos de que sólo una entre cada cien mil almas escaparía a la condenación eterna (Fox, 1563 pág. 51).

Capítulo IV

Torturas y Castigos de la Inquisición

Capítulo IV. Torturas y Castigos de la Inquisición

Medios de tortura y muerte cuyo uso fue aprobado por oficiales católicos romanos, no faltando entre ellos algunos, excepcionalmente diabólicos, inventados especialmente por los “humildes y santos prelados”, con el propósito de forzar a las víctimas a “confesar sus herejías”. Para colmo, escribían las palabras “Soli Deo Gloria” (“Gloria solo a Dios”) en los aparatos confeccionados para torturar. También rociaban los instrumentos de tortura con agua bendita (Woodrow, 2009, pág. 122).

A la Inquisición medieval todo le estaba permitido. Los inquisidores dominicos, desde el

momento que eran funcionarios nombrados por el papa, no tenían otra autoridad que Dios y el pontífice. Se hallaban fuera de la jurisdicción episcopal y civil. En los Estados Pontificios, personificaban la ley, actuando como fiscales y jueces. Su norma era: “Mejor que mueran cien personas inocentes que un solo hereje quede en libertad”.

Juzgaban arbitrariamente y en completo secreto. Cualquiera de los presentes en los interrogatorios víctima, escribanos, oficialesque quebrantasen el silencio incurría en censura que solamente el papa podía condonar. Los inquisidores, como el pontífice, no podían equivocarse ni hacer nada reprensible.

Por mandato pontificio, tenían explícitamente prohibido apiadarse de sus víctimas. La piedad no era cristiana cuando concernía a la herejía. Se les dijo que Su Santidad asumiría toda la responsabilidad si se excedían.

Santidad asumiría toda la responsabilidad si se excedían. Figura 5 Mazmorra En esta pintura por Joe

Figura 5 Mazmorra

En esta pintura por Joe Maniscalco (Derechos reservados), la celda, donde se encuentra amarrado a la pared un varón acusado de herejía, se ve bastante limpia. Según la historia, muchas prisiones de aquellos tiempos eran mazmorras, algunas subterráneas, llenas de ratones, sabandijas, podredumbre fétida, enfermedades contagiosas, excreta, orina, humedad y frío, en el fondo se observa al clérigo que seguramente va a condenar

A continuación se presentan la descripción de las torturas y castigos efectuados por la

Institución de la Santa Inquisición o del Santo Oficio, con autorización y aprobación del

Vaticano

Encarcelamiento: Tal vez el castigo más común usado por el Sano Oficio fue el encarcelamiento prolongado, esto era por un tiempo indeterminado, generalmente si no confesaba quedaba de por vida, si el acusado se declaraba culpable se le aplicaba el castigo correspondiente (Durant, 1957, pág. 211).

El “Auto-de-fe”, “Acto de fe”: Llegando al lugar preparado para las ejecuciones, los que habían confesado (su herejía), eran estrangulados, luego incendiados; los recalcitrantes eran incendiados vivos. Alimentaron las llamas hasta que no quedara nada, sino las cenizas de los muertos, las que eran regadas por campos y ríos. Los sacerdotes y los espectadores retornaron a sus altares y hogares convencidos de haber hecho una ofrenda propiciatoria al Dios insultado por la herejía. El sacrificio humano había sido restaurado (Durant, 1957, pág. 211).

humano había sido restaurado ( Durant, 1957, pág. 211 ). Figura 6 En Bélgica, queman en

Figura 6 En Bélgica, queman en la hoguera a una dama sospechada de herejía.

queman en la hoguera a una dama sospechada de herejía. Figura 7 Efectuándose un “Auto -de-

Figura 7 Efectuándose un “Auto-de-fe” en Lima, Perú.

Figura 8 Auto de fe” en México. El último fue realizado en 1850 d. C.

Figura 8 Auto de fe” en México. El último fue realizado en 1850 d. C.

Al igual que en una representación teatral, los personajes que participaban en el auto de fe, vestían de acuerdo con su cometido y categoría. El cortejo que se formaba para llegar hasta el lugar de la representación tenía también sus normas en cuanto al orden y distribución de los participantes.

Los reos eran conducidos de madrugada desde la prisión de la Inquisición hasta la capilla del Santo Oficio de donde salía formada toda la procesión. En algunos lugares llamaban a este desfile la procesión de la Cruz Verde por ser esta cruz el símbolo de la Inquisición. La cruz iba a la cabeza de la comitiva enarbolada por el fiscal del Tribunal que solía marchar a caballo. Detrás de él, a pie, caminaban los reos reconciliados portando cirios encendidos en señal de penitencia. A continuación iban los frailes dominicos precediendo a los reos relajados, es decir, a los condenados a muerte.

Estos reos iban vestidos con una especie de casulla llamada sambenito, pintada con escenas del infierno, con terribles llamas y figuras de condenados. En la cabeza soportaban la coroza o capirote, una especie de cucurucho también pintado con símbolos infernales, generalmente hecho de cartón, que resultaba humillante. Tras ellos iban los llamados familiares de la Inquisición que en algunos escritos figuran como ¨los ojos¨, y cerraban el cortejo, primero los lanceros a caballo (u otra delegación militar) y después los representantes de las comunidades religiosas existentes en la ciudad.

En La Inquisición Española, 32,000 personas murieron en las llamas “El „Auto de Fe‟, o sea, „Acto de Fe‟, fue una combinación de ceremonia religiosa y evento público efectuados para dar a conocer la sentencia contra quienes la Inquisición Española hubiese encontrado culpables. Demostraba el poder de la Iglesia. La práctica comenzó en Sevilla en 1481 y terminó en México, en 1850 (Figura 7).

El Sillón de púas: Consistía en una silla con púas agudas en el asiento, respaldo, los brazos y los descansos para piernas; esto causaba que en el cuerpo del acusado fueran penetrados por las púas. Correas fueron utilizadas para sujetar al reo en el sillón y apretar su cuerpo contra las púas. Frecuentemente, el asiento fue fabricado de hierro, el cual podía ser calentado. Estos

implementos fueron usados en Italia y España hasta fines del Siglo XVIII, y conforme a algunas fuentes, en Francia, Alemania y otros países del centro de Europa, hasta fines del Siglo XIX.

países del centro de Europa, hasta fines del Siglo XIX. Figura 9 Museo de Tortura Medieval,

Figura 9 Museo de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia.

El Garrote:

de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia. El Garrote : Figura 10 Garrote Museo de Tortura Medieval,

Figura 10 Garrote Museo de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia.

Este instrumento fue evolucionando con el tiempo, y el último consistía en un collar de hierro que, por medio de un tornillo, con una bola al final retrocedía produciendo la muerte al reo por la dislocación de la apófisis, de la vértebra axis sobre el atlas en la columna cervical, es decir, se le rompe el cuello a la víctima, que muere de esta manera rápidamente.

Las Pinzas grandes: Fueron utilizadas para arrancar las uñas de manos y pies.

Las Botas españolas: Servían para aplastar piernas y pies (Woodrow, 2009, pág. 122).

La Virgen de hierro: Eran un sarcófago de metal con puntas al interior, se metía al acusado dentro de este aparato, al cerrarlo las puntas traspasaban la carne del “hereje”, muchas veces el acusado no moría, entonces las puntas eran cambiadas de posición y metían nuevamente al acusado hasta que muriera.

La horca: Era común que en los actos de fe, antes de quemar a los acusados, primero fueran colgados públicamente en la plaza del pueblo; cientos de personas fueron muertas acusadas de herejía de esta manera

El Tenedor de hereje: El reo, teniendo amarradas las manos, se le amarraba al cuello este instrumento, por lo cual no podía mover su cabeza o cuerpo sin que penetraran cada vez más las puntas del “Tenedor de hereje” en su cuerpo.

más las puntas del “Tenedor de hereje” en su cuerpo . Figura 11 Tenedor de hereje

Figura 11 Tenedor de hereje Museo de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia.

La cama de estiramiento: Era una cama de madera donde al acusado se le ataba de pies y manos con cadenas; haciendo uso de este mecanismo sádico, los verdugos estiraban, poco a poco, los miembros del cuerpo del culpado hasta descoyuntarlos, procedimiento que causaba indecible dolor.

Figura 12 Cama de estiramiento Pintura por Joe Maniscalco. Derechos reservados. Hierro candente: Torturaron y

Figura 12 Cama de estiramiento Pintura por Joe Maniscalco. Derechos reservados.

Hierro candente: Torturaron y desfiguraron a algunos acusados de herejías, vaciándoles en los ojos, los oídos, la boca y hasta en otros orificios del cuerpo hierro incandescente, muchos no sobrevivían (Woodrow, 2009, pág. 123).

Ojos sacados: A algunos culpados de herejía se les sacaron los ojos, como condena a sus crímenes.

El Látigo: Infligía terrible sufrimiento a algunas víctimas de la Santa Inquisición. Un acusado de herejía es torturado bárbaramente a latigazos. A la izquierda, dos cleros católicos observan fríamente la acción.

a latigazos. A la izquierda, dos cleros católicos observan fríamente la acción. Figura 13 Uso del

Figura 13 Uso del látigo

Suspendido por manos atadas: Las manos de la víctima eran atadas a espaldas; luego la víctima era suspendida en el aire por una soga atada a sus muñecas. En esta posición, todo el peso del cuerpo constantemente hacía fuerza en las manos, las muñecas y los hombres de la víctima, causando mucho dolor y dislocamientos. (Durant, 1957, pág. 211)

mucho dolor y dislocamientos. ( Durant, 1957, pág. 211 ) Figura 14 Víctima suspendida de las

Figura 14 Víctima suspendida de las manos.

Ahogados: Usaron orina o excremento para ahogar a algunos herejes.

Lanzados por peñascos: Algunos acusados fueron amarrados a estacas y lanzados por peñascos (Woodrow, 2009, pág. 122).

Propiedades confiscadas: Eran muy común que las personas adineradas fueran acusadas de herejía aún por sus propios empleados, sus bienes eren confiscados y eran repartidos entre los inquisidores y los pontífices de Roma (Dunt, 1994, pág. 253).

Tortura por agua. En este procedimiento, la víctima era inmovilizada y luego dejaban gotear agua por su garganta hasta casi ahogarla.

En la figura 14 se muestra en una recámara de tortura, dos tipos, obedeciendo las órdenes de la Santa Inquisición católica romana; han colocado el cuerpo de una mujer acusada de herejía sobre un tipo de banco, sujetando sus manos y pies con sogas. Están en el acto de echar agua en su boca hasta casi ahogarla, mientras observa un monje y una monja (Durant, 1957, pág.

211).

Figura 15 Tormento de Agua La rueda: Era usada para estirar el cuerpo de la

Figura 15 Tormento de Agua

La rueda: Era usada para estirar el cuerpo de la víctima, procediendo entonces los verdugos a romper sus huesos.

En la figura 15 se muestra lo siguiente: Mientras un verdugo estira el cuerpo del acusado de herejía sobre una rueda, otro abanica llamas debajo de sus pies. Dos cleros de la Iglesia Católica Romana observan atentamente este acto sádico de tortura. El que tiene papel y pluma está escribiendo una descripción detallada del procedimiento y su efecto en el desdichado hereje.

del procedimiento y su efecto en el desdichado hereje. Figura 16 La rueda La Santa Trinidad:

Figura 16 La rueda

La Santa Trinidad: Fue un casco de acero que se calentado a rojo vivo, luego colocado sobre la cabeza del denunciado. Quitándosela las bestias brutales que se prestaban para las torturas, la piel quemada quedaba pegada al acero, y también los ojos mismos en algunos casos.

Figura 17 La “santa trinidad”: casco de acero calentado a rojo vivo. El Taburete de

Figura 17 La “santa trinidad”: casco de acero calentado a rojo vivo.

El Taburete de Judas: este castigo esta perfectamente descrito con la figura 18.

: este castigo esta perfectamente descrito con la figura 18. Figura 18 Taburete de Judas, Museo

Figura 18 Taburete de Judas, Museo de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia.

La Guillotina: Este instrumento fue muy popular sobre todo en Francia, decenas de personas eran muertas públicamente en la guillotina acusadas de ir contra la Iglesia

en la guillotina acusadas de ir contra la Iglesia Figura 19 Guillotina, Museo de Tortura Medieval,

Figura 19 Guillotina, Museo de Tortura Medieval, San Gimignano, Italia.

Algunos instrumentos y procedimientos de tortura eran tan inhumanamente barbáricos y obscenos que optamos por no incluir descripciones o ilustraciones en este estudio. A continuación, anotamos los nombres de tres más, para el estudioso que quisiera buscarlos en otras fuentes de información.

1. Las peras del Papa (Pope‟s Pears)

2. La araña de hierro (The Iron Spider)

3. La pata de gato, con uñas (The Cat‟s Paw)

La Inquisición católica romana comenzó la práctica de torturar en el año 1252. En 1816, una bula papal prohibió la práctica. Mientras las cortes seculares frecuentemente trataban ferozmente a los sospechados, Will y Ariel Durant argumentaron, en su libro La edad de la fe, que muchos de los procedimientos más salvajes fueron infligidos sobre herejes por los frailes más devotos. En la España medieval, los dominicos granjearon fama como los más temibles torturadores. Usualmente, las torturas fueron efectuadas en secreto, en mazmorras subterráneas.

A continuación se cita algunas opiniones de católicos romanos acerca de los métodos de la Inquisición:

“Mejor ser ateísta que creer en el Dios de la Inquisición”

(Católico anónimo).

“La persecución contra los cristianos por los romanos durante los primeros tres siglos después de Cristo era un procedimiento moderado y humano comparada con la persecución contra la herejía en Europa de 1227 a 1492.”

(La historia de la civilización, Tomo IV, por Will Durant. Página 784).

“Los católicos romanos creen en el Purgatorio y que allí las almas sufren más dolor que en el Infierno. Sin embargo yo creo que la Inquisición es el único Purgatorio en la tierra y que los santos padres (sacerdotes, Papas) son los jueces y verdugos. La barbaridad de ese tribunal sobrepasa todo entendimiento.”

(D. Antonio Gavin, La llave maestra del papado, Edición tres, Página 253.)

Capítulo V

Persecuciones y Matanzas de la Inquisición

Capítulo V. Persecuciones y Matanzas de la Inquisición

“La iglesia de Roma defendió con violencia el imperio que había obtenido por fraude; un sistema de paz y benevolencia pronto fue deshonrado por proscripciones, guerras, masacres y la institución del santo oficio”

(El decaimiento y fin del Imperio Romano, por Edward Gibbon. Tomo 1, Página 233)

Mucho se hablado de los genocidios a lo lardo de la historia por ejemplo el asesinato de 6 millones de judío por los nazis, el asesinato de miles de familias en la antigua Yugoslavia por el partido político Utashi, la gran guerra civil en Ruanda entre hutus y tutsis, que causo miles de muertes en este joven país, entre otros más, el tiempo nos faltaría para hablar de todos ellos.

Muchísimas páginas de la larga historia de la Iglesia Católica Romana están manchadas de sangre humana. En este capítulo se enumeran algunos ejemplos de las matanzas que hizo la inquisición bajo órdenes de la Roma Pontificada:

hizo la inquisición bajo órdenes de la Roma Pontificada: Figura 20 San Dominico preside un Auto

Figura 20 San Dominico preside un Auto de fe.

Los herejes, atados a palos y serán quemados vivos.

España:

La conducta espeluznante del Santo Oficio (la Santa Inquisición) debilitó el poder y redujo la población de España, pues obstaculizaba el progreso de las artes, las ciencias, la tecnología, la industria y el comercio; también porque obligó a multitudes de familias a salir del Imperio ya que instigaba la expulsión de los judíos y de los moros.

El año 1391 se desata las crueles e injustas matanzas que asolan las juderías de Castilla, Cataluña y Valencia, en las que perecen miles de judíos. Siete años más tarde, fray Tomás de Torquemada es nombrado Inquisidor General. Las persecuciones habían producido una oleada de conversiones forzosas. La Inquisición actuó con dureza contra los conversos y acentuó la presión sobre los judíos: los hebreos eran obligados a escuchar las predicaciones de los dominicos en las sinagogas, tras lo cual se producían las conversiones. La política real basada en la unidad dinástica, el poder real y la unidad religiosa se apoyó en la Inquisición y en fray Tomás de Torquemada para conseguir la conversión de los judíos. Todos aquellos que no aceptasen el bautismo deberían abandonar España en el plazo de cuatro meses dejando todos sus bienes. Unos 100.000 judíos abandonaron España. Se distribuyeron principalmente por Grecia, Turquía, Palestina, Egipto y Norte de Africa.

por Grecia, Turquía, Palestina, Egipto y Norte de Africa. Figura 21 Tomás Torquemada, inquisidor español Zurita,

Figura 21 Tomás Torquemada, inquisidor español

Zurita, uno de los secretarios de la Inquisición, se jactó de que habían incendiado a cuatro mil herejes solo en Sevilla (Durant, 1957, pág. 640).

El inquisidor Páramo confirma este dato. Los cuatro mil fueron quemados en los años del 1480 al 1520, y treinta mil personas fueron sentenciadas y condenadas a sufrir distintas penalidades durante el mismo periodo (Schaff-Herzog, 1914, tomo VI 1914 Pág 3).

Francisco de San Román fue quemado a la estaca en el año 1542. Mientras ardía, algunos espectadores fanáticos metieron sus espadas en el cuerpo de San Román. En Sevilla, el canónigo Juan Gil fue encarcelado durante un año por haber predicado en contra de la veneración de imágenes, oraciones a los santos y la eficacia de obras meritorias para ganar la salvación. Murió, y después de muerto, exhumaron y quemaron sus huesos. El canónigo Constantino Ponce de la Fuente, convertido al protestantismo, murió en las mazmorras de la Inquisición. Catorce seguidores de Constantino fueron quemados, incluso tres mujeres y cuatro frailes convertidos al protestantismo

Valladolid. Año 1559. El “domingo de la Trinidad”, día 21 de mayo, “catorce fueron ejecutados en presencia de una multitud que aplaudía”. El día 8 de octubre, dos fueron quemados vivos y diez estrangulados ante una multitud de doscientos mil presidida por el rey Felipe II.

Año 1328 Cinco mil judíos masacrados y sus casas quemadas.

Año 1391 Fernán Martínez avivó al populacho en todos los centros importantes de España a masacrar a todo judío que rehusara convertirse al cristianismo.

Año 1355 Toledo. Mil doscientos judíos asesinados (Durant, 1957, pág. 640).

La Inquisición aún florecía en todo el país hasta 1700. Del 1700 al 1746, se quemaron otros setecientos ochenta y dos herejes y catorce mil fueron sometidos a distintos castigos (Schaff- Herzog, 1914, tomo VI 1914 Pág 4).

Francia:

1.- Año 1179. Tratándose de los albigenses y otros grupos parecidos, para el año 1179, los seguidores de la nueva doctrina eran tan numerosos, especialmente en el sur de Francia, que Alejandro III propuso el plan de aplastarlos físicamente. Inocente III organizó una guerra religiosa sistemática contra ellos, utilizándose universalmente las inquisiciones episcopales (Schaff-Herzog, 1914, tomo VI 1914 Pág 2).

2.- Año 1209. Sesenta mil personas fueron ultimadas por mandato de la Iglesia Católica Romana en Beziers, Francia

3.- Año 1211. Cien mil albigenses (protestantes) fueron muertos en un solo día en Layaur, Francia y los pueblos aledaños. El gobernador del área fue ahorcado. Muchos ciudadanos fueron quemados vivos. Tantos fueron traspasados por espada que la sangre corría por las calles. Los católicos que perpetraron esta masacre celebraban misas solemnes en medio de la carnicería y glorificaban a Dios por la “victoria de la iglesia”, aun componiendo un himno en honor del evento

4.- En Merindol, Francia quinientas mujeres valdenses fueron quemadas en un establo donde se habían refugiado de los católicos. Muchas mujeres fueron ultrajadas a la mira de todos. Los hijos de los valdenses fueron asesinados en presencia de sus padres. Algunos fueron tirados desde peñascos. Otros fueron arrastrados desnudos por las calles (Woodrow, 2009, pág. 122).

Figura 22 Masacre de valdenses en el Monte Castalluso 5. Año 1487. El Papa Inocente

Figura 22 Masacre de valdenses en el Monte Castalluso

5. Año 1487. El Papa Inocente VIII (1484-1492) levantó una cruzada contra los valdenses en Francia prometiendo “la remisión de todos sus pecados a todo aquel que matara a un hereje” “Representantes del papado siguieron devastando pueblos y villas hasta mediados del Siglo XVI. … El rey francés Francis I armó una cruzada contra los valdenses de Provence, la cual resultó ser, efectivamente, una genocida que los exterminó en Francia para el año 1545 (Hunt,

1994).

6.- El 22 de agosto de 1572 comenzó la sangrienta masacre de San Bartolomé. Este debía ser un golpe fatal para destruir el movimiento protestante en Francia. El rey de Francia astutamente había arreglado el matrimonio de su hermana con el almirante Coligny, el máximo líder protestante. Hubo un gran banquete y mucha celebración. Después de cuatro días de festejo, los soldados recibieron una señal. A las 12:00 de la noche ingresaron a la fuerza, y al mismo tiempo, a las casas de todos los protestantes. Asesinaron al almirante, lanzaron su cuerpo a la calle por una ventana, luego lo decapitaron y su cabeza la enviaron al papa. También le cortaron los brazos y genitales, y durante tres días arrastraron su cuerpo por las calles, hasta que finalmente lo llevaron fuera de la ciudad y lo colgaron de los talones.

También mataron a muchos otros protestantes conocidos. En los primeros tres días asesinaron a más de 10 mil protestantes. Sus cuerpos los tiraban al río y la sangre corría por las calles hacia el río, hasta que éste parecía una corriente de sangre. Su ira infernal era tal, que mataban aun a sus seguidores si sospechaban que la creencia de ellos en el papa no era muy firme. De París, la destrucción se extendió a todo el país. Más de ocho mil personas fueron asesinadas entonces. Muy pocos protestantes escaparon de la furia de sus perseguidores.

Figura 23 Masacre de los protestantes en el día de San Bartolomé. Irlanda: En 1641,

Figura 23 Masacre de los protestantes en el día de San Bartolomé.

Irlanda:

En 1641, una masacre similar a la de San Bartolomé ocurrió en Irlanda. Para ello, los conspiradores escogieron el 23 de octubre, la fiesta de Ignacio de Loyola, fundador de la orden jesuita. El plan consistía en un levantamiento general en todo el país. Todos los protestantes serían asesinados a la vez. A fin de que estuvieran desprevenidos mientras preparaban los planes, realizaron actos extraordinarios de bondad hacia los protestantes. Esa mañana, muy temprano, los conspiradores salieron armados y mataron a todos los protestantes que encontraban. No tuvieron misericordia. Mataron a todos, desde niños hasta ancianos. Ni siquiera los inválidos se libraron. Fueron tomados por sorpresa. Por muchos años habían vivido en un ambiente de paz y seguridad, pero en esa ocasión no encontraron ningún lugar a donde huir. Fueron masacrados por sus vecinos, amigos y aun por sus familiares.

Figura 24 Escena de la masacre irlandesa en 1642 Cuando los papistas mataron cruelmente a

Figura 24 Escena de la masacre irlandesa en 1642 Cuando los papistas mataron cruelmente a 40 mil protestantes.

En muchos casos, lo que menos temían era la muerte. A las mujeres las ataban a postes, las desnudaban hasta la cintura, luego les cortaban los senos con tijeras y las dejaban sangrando hasta morir. A las que estaban embarazadas, las ataban a las ramas de los árboles, y mientras sus esposos eran forzados a mirar, sacaban a los bebés para dárselos a los perros como alimento.

Lo que acaba de leer está documentado y son hechos históricos reales. Se encuentra en Book of Martyrs (Libro de los mártires) de Foxe. En estos dos asaltos criminales del Vaticano contra los protestantes de Francia e Irlanda, siguieron un plan similar. Antes de cada ataque, hubo un tiempo de reconciliación, cuando los católicos romanos actuaban amigables y cariñosos, y en ambos casos los cristianos sintieron un alivio tal que se confiaron, bajaron la guardia y dieron por sentado que el Vaticano había cambiado (Chick, 1984).

Bohemia y Polonia.

1.- El Papa Martín V (1417-1431) ordenó al rey de Polonia a exterminar a los husitas. Escribió: “Sepa que conforme a los intereses de la Santa Sede, como también a los de su corona, es su deber exterminar a los husitas. Así pues, mientras aún haya oportunidad, despliegue sus fuerzas (militares) contra Bohemia: queme, masacre, haga de todo un desierto, ya que no habrá nada que agrade más a Dios o que sea más útil para la causa de los reyes que la exterminación de los husitas”

(Cormenin, Historia de los Papas, Páginas 116-117, citado en El papado y el poder civil, Página 553, R. W. Thompson).

2. Año 1637. El jesuita Anton Koniasch se jactó de haber quemado más de sesenta mil libros en Bohemia, casi todos Biblias (Schaff-Herzog, 1914, tomo IX 1914 Pág 422).

Inglaterra:

Años 1553-1558. A principios del Siglo XVI, los protestantes se impusieron en Inglaterra. Luego subió al trono la reina católica María, conocida en la historia como “la sanguinaria María”. Esta se empeñó en restaurar el catolicismo en su país. A consecuencia de sus acciones, cientos de protestantes fueron martirizados durante su reinado corto (Schaff-Herzog, 1914, tomo IX 1914 Pág 423).

Holanda:

En la persecución de la herejía en Flanders y Holanda, el rey Carlos V respaldó el cien por ciento a la Iglesia (Católica)”. Instaló la Inquisición en Holanda

1.- 1 de julio de 1523. Henry Voes y Johann Eck, dos frailes agustinianos convertidos al protestantismo, fueron quemados.

2.- Año 1524. El prior Henry de Zutphen, convertido al protestantismo, fue quemado.

3.- El emperador Carlos V, del Sacro Imperio Romano, montó un pogromo (intensa campaña de extirpación) prolongado para acabar con los disidentes religiosos. En el 1546, el embajador veneciano a la corte de Carlos V calculó que treinta mil personas, casi todas Anabautistas, fueron muertas (Durant, 1957, pág. 633-635).

Suecia:

Año 1520 d.C. La Iglesia Católica Romana responsable por una masacre en Suecia. Los suecos proclamaron a Sten Sture regente, así independizándose de Dinamarca. El arzobispo Gustav Trolle se opuso a la decisión y la acción de los suecos. El nuevo líder Sture destronó al arzobispo. Interviene el Papa Leo X, ordenando que restauraran a Trolle a su puesto. Sture se negó. El Papa comisionó a Cristián II, rey de Dinamarca, a invadir a Suecia. Estalló una guerra. Cristián II triunfó y el día 4 de noviembre de 1520 fue coronado rey de Suecia. Cristián II restauró al arzobispo Trolle a su puesto.

Un representante de Trolle acusó a algunos líderes suecos, los que habían apoyado a Sture, de crímenes mayores contra el Arzobispo. A pesar de la amnistía, setenta líderes suecos fueron condenados a morir. Estos fueron decapitados en la Gran Plaza el día 8 de noviembre. El día 9, otros fueron arrestados y ejecutados. Algunos espectadores de los que expresaron simpatía para con ellos también cayeron en la carnicería. Las propiedades de los ejecutados fueron confiscadas para el rey (Durant, 1957, pág. 621-622).

Italia:

En el 1542, el cardenal Caraffa, reorganizó la Inquisición italiana al estilo de la española. Con el respaldo de toda la Curia Romana, extirpó la Reforma del país. Los proponentes de la Reforma en Italia fueron encarcelados o muertos (Schaff-Herzog, 1914 Págs. 3-4).

Figura 25 Galileo es llevado ante los Inquisidores Cuba: Año 1519. El gran cacique Hatuey

Figura 25 Galileo es llevado ante los Inquisidores

Cuba:

Año 1519. El gran cacique Hatuey fue quemado vivo cuando rehusó convertirse al catolicismo. Amarraron a Hatuey a una estaca. Se le acercó un padre católico romano, hablándole del cielo. Hatuey le pregunta: -Si voy al cielo, ¿encontraré a los cristianos allí?” El padre le dice que sí. Hatuey replica: “Entonces, prefiero sufrir en el infierno más bien que ir al cielo donde estaría en la compañía de ustedes los cristianos que son tan crueles y brutales- (Will y Ariel Durant, 1935, pág 9).

crueles y brutales- ( Will y Ariel Durant, 1935, pág 9 ). Figura 26 El cacique

Figura 26 El cacique Hatuey es quemado.

Perú:

El padre dominicano Vicente Valverde financió la expedición de Francisco Pizarro a Perú. Encontrando a Atahualpa, rey del gran Imperio Inca, con su capital en Cusco, el padre Valverde le exigió que renunciara su corona y su religión entregándose al rey de España y convirtiéndose a la fe católica romana. Atahualpa reprendió a Valverde por su osadía. Al instante, este exclamó a sus compañeros españoles: -¡Venganza!, hermanos, ha llegado el momento. ¡Les absuelvo!-, enseguida, los españoles mataron a miles de Incas. Apresando a Atahualpa, lo instaron a convertirse. Renegando este, lo estrangularon, quemando su cuerpo (Will y Ariel Durant, 1935, pág 11-24).

Figura 27 El rey inca Atahualpa apresado por españoles “Quienes revisan con ojo inquisitivo los

Figura 27 El rey inca Atahualpa apresado por españoles

“Quienes revisan con ojo inquisitivo los desenvolvimientos de la raza humana quizás observen que los huertos y el circo de Nerón en la colina Vaticana, los que fueron manchados con la sangre de los primeros cristianos, han sido hechos todavía más famosos por el triunfo y el abuso de la una vez perseguida religión. Sobre aquel mismo lugar, ha sido edificado por los Papas un templo que sobrepasa por mucho las antiguas glorias de la Capital. Los Papas, quienes, derivando su pretensión al dominio, han sucedido al trono de los Césares, queriendo extender su jurisdicción a todo el mundo”

(El decaimiento y fin del Imperio Romano, Edward Gibbon. Tomo 1, Página 213)

Capítulo VI

Los Libros Prohibidos

Capítulo VI. Los Libros Prohibidos

"No hay casi ningún libro contra el que no haya echado rayos la Iglesia. Si a veces se da la sensación de que ella cierra los ojos a algunos libros, ello se debe enteramente a que no está con fuerzas para perseguir y aniquilar todo lo que sale de prensa”.

Emile Zola

La Iglesia católica a mediados del siglo XVI, basada en el derecho de custodia en sus fieles, la integridad de la fe y el desarrollo de las buenas costumbres dedicó sus esfuerzos a eliminar aquellos textos considerados perniciosos. De aquí se derivó el cuidado y vigilancia que ejerció sobre las ideas y doctrinas que están escritas en los libros, para prohibir aquellos que atentaban contra los principios esenciales de la doctrina cristiana e influían en la vida de sus seguidores.

El organismo que, dentro de la administración eclesial, se ocupó de este asunto fue la Congregación del Índice de los libros prohibidos, instituida por el Papa Pío V (1566-1572) en 1571. Paulatinamente se fue conformando esta Congregación, y en el lustro 1585-1590 estuvo compuesta por varios cardenales y un prefecto que atendieron los delicados asuntos de los libros: revisaron las obras impresas a través de los consultores, dígase teólogos y profesores de las ciencias acreditadas, atendieron las denuncias sobre los libros sospechosos, y negaron o aprobaron la circulación de los textos que consideraron dañinos para la fe y la moralidad de los cristianos, y que quedaron registrados en dicho catálogo.

Paulo IV (1555-1559) ordenó a los inquisidores que elaboraran un índice de los libros

prohibidos. En él se señalaban las sanciones a las que se hacían acreedores quienes los leyeran

o editaran. Estas consistían principalmente en la excomunión, que incapacitaba a los creyentes para obtener los oficios y beneficios eclesiásticos y los condenaba a infamia perpetua. El índice estaba compuesto por tres partes: la primera señalaba los nombres de los autores, la segunda los libros proscritos y la tercera los títulos de los libros anónimos.

Antes de que apareciera la imprenta, el control de escritos se hizo por medio de los decretos que la Iglesia emitía con carácter de censura. En estos mencionaba aquellos documentos cuya lectura prohibía por considerarla peligrosa. Años más tarde el Papa Alejandro VI (1492-1503) obligó, bajo tremendas penas, a los impresores de Colonia, Maguncia, Treveris y Magdeburgo

a someter a la previa censura de la legítima autoridad eclesiástica, todo cuanto pretendían editar. Con ello se aseguraba, en parte, el control total de los libros perniciosos.

En el universo de los libros censurados, la Inquisición o Santo Oficio jugó un papel preponderante.

La Inquisición fue conocida en España antes del reinado de Fernando e Isabel, ya que en 1478 el Pontífice Sixto IV (1471-1484) autorizó se escogieran dos o tres varones probos que hicieran los trabajos de inquisición en cualquier parte de España. En 1480 por Cédula Real del 17 de septiembre, quedó establecido el Santo Oficio, y en 1483, fray Tomás de Torquemada fue nombrado primer Inquisidor General. Los inquisidores trataron siempre y

fundamentalmente, de impedir que se propagaran los errores contra la fe y las buenas costumbres.

En un principio el Santo Oficio mexicano tomó medidas para evitar, en cuanto fuera posible, entrasen los libros que propagaban, sobre todo la herejía luterana en estos reinos de la Nueva para controlar las entradas al país de estas ediciones se ordenó a los comisarios que al arribar los barcos se hiciera un examen minucioso de los libros que llegaban. Se dio instrucciones a los revisores de las aduanas, que pidieran a los dueños de los libros una lista detallada de los mismos y que cotejaran ésta con aquellos. Si se detectaba algún libro de dudosa ortodoxia se enviaba a los calificadores del Santo Oficio para su evaluación y posible censura. Allí el libro era examinado por dos o más censores; si se consideraba inofensivo se devolvía a su dueño, de lo contrario era condenado a ser expurgado y se le retenía hasta tanto hubiera sufrido la debida censura.

6.1 La atracción por lo prohibido

Los poseedores y lectores de estos libros siempre se las ingeniaron para evitar al Santo Oficio y poder conservar los libros prohibidos, sobre todo en el siglo XVIII. Los eclesiásticos, los particulares, los mercaderes, los libreros, los funcionarios del gobierno y los médicos, fueron fundamentalmente quienes deseaban obtenerlos con más frecuencia.

La categoría de los libros prohibidos era tasada según criterios sostenidos por la Iglesia, en la Constitución “Divini Gregis” emitida el 24 de marzo de 1564 por el Papa Pío IV. Estas normas se sostuvieron vigentes hasta 1929 y fueron la base para etiquetar los libros prohibidos señalados en los 30 índices publicados desde 1590 a 1948.

Las diversas categorías de los libros prohibidos se hallan enumeradas en las 16 reglas que, a partir de 1640, figuran en los índices de libros prohibidos de España.

Las 16 reglas pueden resumirse en cuatro grupos: el primero contempla las obras contrarias a la fe católica, es decir los escritos heréticos que se ocupan de los dogmas y la moral cristiana; en este apartado se incluyen los textos de la Sagrada Escritura con corte polémico, escritos en lengua común. El segundo grupo abarca las obras que tratan sobre nigromancia y astrología que fomentan la superstición y los falsos valores morales; en este apartado se hallan también los libros que tratan cosas lascivas y de amores. El tercer grupo contempla todas las obras publicadas sin nombre del autor, impresor y sin señalar el lugar y la fecha de edición, y que contengan doctrinas dañinas para la fe y moral cristiana. Finalmente, el cuarto grupo comprende a las obras completas o fragmentos de ellas, y que atentan contra la buena reputación de eclesiásticos.

En la historia del libro y también en la historia de la imprenta, no faltará la presencia de la Iglesia Católica como árbitro que señala la ortodoxia o heterodoxia de los impresos; los primeros para que puedan circular sin obstáculos y los segundos para condenarlos y evitar que llegaran a las manos del pueblo.

La inquisición no permitía que hubiera algún documento que hablará contra sus doctrinas, pues si llegaba al pueblo podía restarle poder, por ello no solo censuro muchas obras sino trato de eliminarlas, ejemplo de ello fue que fueron quemados muchos ejemplares de la Biblia y de otros libros proscritos por la Santa Inquisición. En 1731, el conde Leopold Anton von Firmian, arzobispo de Salzburg, siendo también su gobernador secular, inició una persecución salvaje de los luteranos residentes en las regiones rurales de Salzburg. No solo desterró a decenas de miles de protestantes, sino que también ordenó confiscar y quemar todos los libros protestantes, incluso la Biblia.

y quemar todos los libros protestantes, incluso la Biblia. Figura 28 Quema de la Biblia y

Figura 28 Quema de la Biblia y de otros libros condenados por la Santa Inquisición.

Figura 28: A la izquierda, un clero católico romano vestido de escarlata, y dos vestidos de negro y blanco, observan el acto, sancionándolo, mientras feligreses de la Iglesia Católica Romana se hacen copartícipes de la represión del conocimiento, la entronización de la ignorancia y la violación de derechos innatos del ser humano de estudiar, aprender, analizar y determinar para sí mismo el rumbo espiritual de su vida, sin represalias o persecuciones humanas. Sucedió, pues, que los católicos romanos fueron los responsables de quemar muchos ejemplares de la Biblia

En el Consejo de Inquisición en Madrid se vivía con todo cuidado respecto de los libros que se publicaban y que, a su juicio, pudiesen contener algo contra la fe, apresurándose a comunicar en el acto el hecho a sus delegados de América, y por conducto de éstos, a los comisarios, para que en caso de haber llegado ya a las Indias, se procediese en el acto a recogerlos. Los desvelos inquisitoriales eran todavía más considerables tratándose de las traducciones de la biblia. La que el morisco granadino Casiodoro de Reina imprimió en 1569 en la ciudad de Basilea, llamada comúnmente del “Oso” por la alegoría de la portada, motivó de parte del Consejo la siguiente comunicación, dictada en Madrid a 19 de enero de 1572:

“Reverendos Señores: -Por la copia del capítulo de carta que aquí va, entenderán cómo se ha impreso una biblia en romance, a contemplación y costa de algunos herejes españoles, con intención de meterla secretamente en estos reinos; y porque sería cosa muy perniciosa que esta

biblia entrase en ellos, conforme hayan recibáis ésta carta, den, señores, orden de que se tenga particular cuidado en prevenir que no entre la dicha biblia, y si algunas hubieren entrado y se hallaren, las mandaran recoger todas, procediendo contra las personas que las hubiesen metido; y de lo que se hiciere den aviso al Consejo. -Guarde Nuestro Señor vuestras reverendas personas”

-Guarde Nuestro Señor vuestras reverendas personas” Figura 29 La Biblia de Oso Entre los autores destacados

Figura 29 La Biblia de Oso

Entre los autores destacados que fueron catalogados como incorrectos se encuentran: Honoré de Balzac, Giordano Bruno, Voltaire, Thomas Hobbes, Holbach, d‟Alembert, Rene Descartes, Dionisio Diderot, Emile Zola, Jean Lafontaine, J.A. Llórente, Jean Meslier, Morelly, Ernest Renán, Jean-Jaques Rousseau, Benedicto Spinoza, Georges Sand y David Hume.

Están proscritas varias obras de F. Bacon, Fierre Bayle, Jeremy Bentham, Heinrich Heine, Helvetius, E. Gibbon, Victor Hugo, Emmanuel Kant, Etienne Cabet, M. J. Condorcet, Victor Consideran, Lamennais, Lamettrie, John Locke, Marmontel, A. Mickiewicz, J.S. Mili, J.B. Mirabaud, M. Montaigne, Montesquieu, Pascal, Proudhon, L. Ranke, Raynal Robinet, Stendhal, Flaubert y otros muchos pensadores, literatos y científicos 371 destacados (México en el Tiempo).

Capítulo VII

Una Historia de la Inquisición

Capítulo VII. Una Historia de la Inquisición

En este capítulo, se muestran dos historias de dos casos distintos de los crímenes del Santo Oficio o Inquisición:

Un caso benigno de este suplicio fue descrito en detalle por Henry Charles Lea en su aún no superado cuarto volumen de History of the Inquisition in Spain(1907).

En 1568, Elvira del Campo fue requerida por el Tribunal de Toledo. Una mujer joven, embarazada cuando fue arrestada en julio del año anterior. Su hijo nacería en la prisión a finales de agosto y jamás se supo qué le ocurrió. Se la acusaba de no comer cerdo y de cambiarse la ropa interior los sábados. Se sospechaba que era una judía.

Elvira era una cristiana casada con un cristiano. Su padre también era cristiano, aunque su madre tuviese ascendencia hebrea. Cuando Elvira tuvo once años, su madre empezó a inculcarle la aversión hacia la carne de cerdo; posteriormente, cuando intentó comerla, se sintió indispuesta. Su madre también la indujo a cambiarse de ropa interior todos los sábados. Para esta joven, nada de todo ello tenía significado religioso.

Dos trabajadores que se alojaban en su casa informaron a la Inquisición acerca de sus “costumbres judías”. Probablemente, no hubo malicia en ello. Temían ser automáticamente excomulgados si dejaban de informar sobre un comportamiento sospechoso. Incluso ganaron tres años de indulgencias por facilitar tal informe. Los testimonios coincidieron en que Elvira era caritativa y frecuentaba normalmente la iglesia y los sacramentos.

Su proceso se inició oficialmente el 6 de abril. Se enfrentó a dos dominicos y un vicario del obispado. Se la advirtió que sería sometida a tormento a menos que expusiera toda la verdad. Ella insistió en no saber de qué se trataba. Cayendo de rodillas, rogó que le indicasen qué querían que dijese, pues con gusto lo haría. Los inquisidores repitieron que ella ya sabía el mal que había hecho. “Di la verdad”.

Clamando por su inocencia, fue llevada a la cámara de tormentos y desnudada. Le entregaron unos zaragüelles o paños de vergüenza, menguado taparrabos para que cubriera su pudor.

Señores clamó, cumplí con todo lo que dije sobre mí y he demostrado los falsos testimonios proferidos contra mí”.

No convenció a los jueces. “Di la verdad.

La ataron de brazos, las cuerdas le oprimieron dolorosamente.

-Hice todo lo que han dicho-, declaró Elvira.

-Queremos los detalles-.

-No comí carne de cerdo porque me ponía enferma, señores. Es cuanto he hecho; suéltenme, y

diré la verdad

Díganme solamente lo que he de decir-.

Apretaron las cuerdas hasta que chilló que le estaban quebrando los brazos. A la sexta vuelta, las cuerdas se partieron. A una señal del inquisidor, el verdugo la transfirió al potro, un caballete con un agudo travesaño de silla a modo de escalón. Dicho caballete se inclinaba de tal modo que su cabeza se encontraba más baja que sus pies. Mientras la fijaban en esa posición, le apretaron los garrotes de sus brazos.

Señores rogó ella, recuérdenme lo que no sé, me están arrancando el alma”.

-Di la verdad-.

-Transgredí la ley-, exclamó Elvira con desesperación.

-¿Qué ley?-

-Lo ignoro, señor. Dígamelo usted-.

A otra señal, el verdugo abrió la boca de la prisionera con un bostezo, una horquilla de hierro.

Le introdujo una toca, un trozo de lino, en la garganta. “Sáquenmelo gritó. Me estoy

asfixiando y siento náuseas”.

Lentamente, el verdugo vertió agua con una jarra sobre la toca, provocando que ésta se escurriera por la garganta. A algunas de las víctimas se les administraba hasta seis u ocho jarras y acababan asfixiándose. Elvira trató de decir que se estaba muriendo. Cuando le extrajeron la toca, guardó silencio, bien porque no tuviese nada que decir, bien porque era incapaz de decir nada. Se suspendió el tormento durante cuatro días.

Para entonces, Elvira tenía todos sus miembros envarados. A solas en su confinamiento, pensando en lo que le esperaba en la próxima sesión, el terror fue creciendo. Cuando retornó a

la cámara de tormento perdió toda presencia de ánimo, rogando poder cubrir su desnudez. A

partir de ese momento, se expresó casi siempre de forma incoherente.

Al final, los inquisidores lograron sonsacarle que su rechazo a comer cerdo y el cambiarse de ropa los sábados probaban su judaísmo. Una vez que se dio cuenta de lo que se le pedía, fue agraciada con admitir su apostasía y solicitar el perdón.

Uno de los jueces pidió que fuera quemada. Ésta era la última pena. Los clérigos estaban autorizados a aplicar esta pena por cuanto habían descartado la espada, teniendo en cuenta la proscripción bíblica acerca del derramamiento de sangre. Los prisioneros que se arrepentían sufrían la confiscación de sus posesiones y eran encarcelados. Si la condena era de por vida en las mazmorras de la Inquisición, generalmente quedaba abreviada dadas las condiciones del lugar. A veces, el encarcelamiento era de una duración específica. La pena mínima la constituía la «cruz de la infamia». Se cosían dos cruces de fieltro amarillo delante y en la espalda de toda vestimenta que llevase el acusado. Ello garantizaba que fuesen tratados como parias.

Elvira no fue quemada. La mayoría de los jueces se inclinaron por la lenidad. Había pasado más de un año de cautiverio. Se le confiscó su propiedad; se le ordenó llevar la ropa de la vergüenza; fue sentenciada a cumplir tres años más de cárcel. Por alguna razón, acaso por trastorno mental, fue liberada al cabo de seis meses. El caso fue cerrado.

Elvira del Campo se erige como un ejemplo entre miles de víctimas. Cristiana devota, fue encarcelada y atormentada cruelmente por los representantes del papa en nombre de éste. Su único crimen fue practicar lo que Jesús practicó durante toda su existencia (Roth, 1569).

7.1 Termino de la Inquisición

Cuando Napoleón conquistó España en 1808, un oficial polaco en su ejército, el Coronel Lemanouski, informó que los dominicos se habían encerrado y bloqueado el monasterio que tenían en Madrid. Cuando las tropas de Lemanouski forzaron una entrada, los inquisidores negaron la existencia de cámaras de tortura. Los soldados inspeccionaron el monasterio y las descubrieron debajo de los pisos.

El historiador de las guerras de Napoleón dice que era como abrir una tumba; los cautivos salían con unas barbas que les llegaban a la altura del pecho, sus uñas parecían garras de aves y sus

cuerpos no eran más que esqueletos. Las cámaras estaban llenas de prisioneros, todos desnudos de edades entre 14 y 70 años, muchos dementes. Las tropas francesas, acostumbradas a la crueldad y la sangre, no pudieron aguantar semejante espectáculo.

Algunos de ellos hacía años que no respiraban el aire fresco. Otros estaban inválidos y deformes, pues habían permanecido en calabozos tan pequeños que no podían ni ponerse en pie. A1 día siguiente, se inspecciono el edificio cuidadosamente. Los instrumentos de tortura que hallaron les llenaron de horror. Vaciaron las cámaras de tortura, colocaron pólvora Y los próximos sonidos que se escucharon fueron de explosión al monasterio y aleluyas por todos, de pronto miles supieron que la inquisición ya no existía.

Entre 1220 y 1809, más de 50 millones de personas fueron martirizadas por la Roma Papista, incluso en el libro The Other side of Roma de J. B. Wilder se habla de 68 millones (Daniels, 2007).

Resultados

Después de la recopilación de toda la información, de clasificarla, procesarla y analizarla, se encontraron los siguientes resultados, en esta investigación documental:

1.- La Inquisición fue una institución creada por el papado, a inicios del siglo XIII, su propósito fue el de acabar y censurar con toda, religión, doctrina e ideología contraria a la de la religión católica romana.

2.- La Inquisición o Santo Oficio fue la organización más grande y de mayor influencia de su tiempo, logro tener jurisdicción en toda Europa y en los dominios europeos del otro lado del Atlántico, esto es América Latina.

3.- La Inquisición era un tribunal, que juzgaba los actos contrarios al papado, poco, o nada valía la defensa del acusado.

4.- Los castigos y penas que la Inquisición aplicaba a los acusados eran inhumanos, la tortura, el encarcelamiento, la confiscación de bienes y la pena capital era el pan de cada día.

5.- El cuantificar el número de personas que murieron a manos del Santo Oficio, es casi imposible; ya que numerosas matanzas se registraron alrededor de los dominios de Roma.

6.- La Iglesia no solo persiguió a las personas acusadas de herejía, sino cualquier medio de expresión que no fuera afín a sus propósitos, en especial los medios impresos.

7.- La Inquisición fue anulada a causa de sus crímenes en contra de la humanidad.

Conclusiones

Aprendemos de nuestro pasado, para cambiar nuestro presente y poder así tener un futuro. La Inquisición fue creada por la roma papista, con el único fin de darle más poder a la Iglesia y detener el avance del protestantismo, de la reforma y de cualquier ideología contraria a Roma.

La época en la que desarrollo la Inquisición, fue la Edad Media, llamada también como el Oscurantismo, el mundo vivió, tiempos muy difíciles, todo alrededor era religión y superstición; y no fue hasta el renacimiento y la Ilustración donde esta época de la humanidad termino; La Iglesia domino durante el Oscurantismo, y tal como su nombre lo indica el Santo Oficio creo un ambiente de oscuridad, miedo e incertidumbre.

Esta no fue una organización, cristiana y mucho menos buscaba el bien social o el bienestar de los adeptos a la religión católica, sus fines era el control de todos los territorios, y no solamente eso, sino también de las personas mismas y de su forma de pensar, su fin fue enriquecer a Roma aún más y poner al mundo bajo su control.

El Santo Oficio, cometió un sin número de injusticias, muchas de ellas se han olvidado con el paso de los años, la gran mayoría quedaron impunes, no hubo nadie que realmente hiciera justicia. Esta organización funciono abiertamente casi 600 años, y a lo largo de seis siglos el mundo tuvo que sufrir sus actos inmorales.

Tal vez muchos pensaran, ¿por qué vale la pena saber algo que ya pasó? ¿vale la pena?; en realidad no estamos exentos a que nuevas injusticias se manifiesten en el mundo y en nuestra nación; El Santo Oficio pudo operar con libertad y muy pocos fueron los que se opusieron y vivieron para contarlo, pero hoy con tantas libertades que tenemos podemos hacer algo más que solo quedarnos de brazos cruzados ante la injusticia.

Bibliografía

1.- El Libro de los Mártires, por Juan Fox Inglaterra 1563, CAPÍTULO V Una Historia de la Inquisición http://www.salvacioneterna.com/libromartires.pdf

2.- Libro negro de la Inquisición, por Natale Benazzi y Matteo D‟Amico Ediciones Hermética, 288 páginas ISBN: 8479274433 ISBN-13: 9788479274436 1ª impresión y edición (11/2000)

http://www.agapea.com/libros/Libro-negro-de-la-Inquisicion-isbn-8479274433-i.htm

3.- Curso dictado en el CIDICSEF, Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí por el Ing. Pablo A. Chami. Junio de 1999.

4.- Revista: México Desconocido Revista especializada: Arqueología Mexicana

http://www.mexicodesconocido.com.mx/la-inquisicion1.html

http://www.suite101.net/content/la-inquisicion-en-mexico-a9977

Osiris María Echeverría Ríos

5.- Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Chile, por José Toribio Medina, Santiago de Chile 1952 , Capitulo 1

http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01394942033793838977802/index.htm

6.- La Reforma, por Will Durant 1957 Nueva York

7.- Babilonia, Misterio religioso. Autor: Ralph Woodrow, P. O. Box 124, Riverside, California 92502 ultima edición 2009. http://www.infonom.com.ar/babilonia.pdf

8.- Woman Rides the Beast (“Una mujer viene sentada sobre la bestia”). Autor: Dave Hunt. Publicado por: Harvest House Publishers, Eugene, Oregon 97402.

9.- La historia de la civilización, (The History of Civilization), una obra en inglés que se compone de ocho tomos. Autores: Will y Ariel Durant, 1935. La obra fue publicada por Simon and Schuster, New York.

10.- Enciclopedia de Schaff-Herzog del conocimiento religioso por Schaff-Herzog, Tomo VI (1ra edición 1882-84; 3ro edición 1891; la nueva edición publicó en trece volúmenes 1908-

1914).

11.- Cortinas de Humo, por Jack Chick 1984 Capítulo 2 La Mano de Roma

http://www.chick.com/es/reading/books/202/0202cont.asp

12.- Revista: México Desconocido http://www.mexicodesconocido.com.mx/libros-prohibidos.html Fuente del Artículo: México en el Tiempo No. 29 marzo-abril 1999

13.- La Inquisición Española, Cecil Roth, pag. 88 al 91. Confesión bajo tortura de Elvira del Campo, Toledo, 1567-1569. http://www.pachami.com/Inquisicion/Tortura.htm

14.- La Religión de Babilonia, David W. Daniels, 2007 Publicado por Chick Publications, EUA.