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DESCUBRIENDO MI MISION DE VIDA

CLASE 401
Parte 2 de 4
Rick Warren

Una vez que has comprendido que tienes una misión, nos movemos a lo que contiene el mensaje
de esa misión. Así que, en la sesión 2 estudiaremos compartiendo el mensaje.

Una de las partes más importantes de tu misión de vida es tu mensaje de vida. No es todo. Pero
es una parte de él. Tu mensaje de vida es lo que Dios quiere decir al mundo a través de ti. La
parte de tu mensaje de vida es único. Dios te ha diseñado para un mensaje único para el mundo
y si no lo compartes, no va ser compartido. Nosotros vamos a estudiar sobre esto en la CLASE
501 “Viviendo una Vida con Propósito Conducido para la Gloria de Dios.”

En esta clase quiero enfocarme en la parte universal donde Dios dice, “Necesitas preocuparte
primero por esta parte.” Si no aprendes esta parte primero no necesitas saber la parte única.
Ésta es la parte donde Dios nos ha llamado a todos para compartir.

Dios nos dice claramente que Él tiene un mensaje para que lo compartamos a otros. 1 Pedro 2:9,
“Ustedes son linaje escogido por Dios, instrumentos de Dios para que proclamen las obras
maravillosas de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.” ¿Has permitido que
Jesucristo haga una diferencia de las tinieblas a la luz en tu vida? Sí. Cada uno de nosotros. La
Biblia dice, “Él nos ha encargado el mensaje de la reconciliación (eso está entre nosotros y
Dios) para compartirlo a otros. Por consiguiente, nosotros somos los representantes de Cristo.”

Hay cuatro partes en tu mensaje de vida. Las primeras tres partes son únicas para ti. Parte uno,
es tu testimonio, la historia de cómo empezaste una relación con Jesús. Parte dos, son las
lecciones de tu vida, las cosas más importantes que Dios te ha enseñado. Parte tres, son las
pasiones de tu vida, los valores y los problemas que te conciernen profundamente.

Vamos a cubrir parte dos y tres en la clase 501, y qué posiblemente se terminará en dos meses. La
parte uno, vamos a cubrirla hoy. Entonces la cuarta parte es el mensaje universal al que todos
nosotros hemos sido llamados para compartir y son las buenas nuevas, explicando cómo aceptar a
Cristo.

Miremos dos de estas partes del mensaje de tu vida en detalle y empezaremos por lo menos,
trazando el mensaje de tu vida.

1. Compartiendo mi testimonio.

Hoy, todavía un testimonio personal es la forma más poderosa de comunicación. La forma más
poderosa de persuasión. El mundo todavía usa testimonios personales. Los vemos en televisión
todo el tiempo. “Pruebe este detergente, yo lo he comprobado.” “Yo uso este material para quitar
la mugre alrededor del cuello de la camisa y ya no tengo esa mugre alrededor del cuello.” ¿Por
qué usan el testimonio? Porque todavía es la forma más poderosa de comunicación, la historia
personal.

La Biblia está llena de testimonios, muchos ejemplos de personas que comparten su testimonio.
David dice, “Vengan y escuchen y les diré lo que Dios ha hecho por mí.” La mujer del pozo:
“Muchos de los Samaritanos del pueblo creyeron en Él por el testimonio de la mujer.” El
hombre que nació ciego: “Yo no sé si Él es bueno o malo, pero una cosa sé: yo era ciego pero
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ahora veo.” Éste puede ser tu testimonio–“Yo no lo tengo todo analizado. Desconozco muchas
cosas. No tengo conocimientos de teología. Todo lo que yo sé, es que Jesucristo cambió mi
vida.” Entonces ese es un testimonio. No tienes que tenerlo todo analizado. No tienes que ser un
estudioso de la Biblia. Todo lo que tienes que decir es, “Jesucristo representa una gran diferencia
en mi vida.” Y diles cuál es la diferencia que Él representó. Entonces, tenemos a Pedro y a
Juan. Ellos dijeron, “Nosotros no podemos dejar de decir las cosas maravillosas que hemos
visto y oído.” Pablo, en seis ocasiones diferentes. En Hechos 22-26 él usó su testimonio
personal para compartir las Buenas Nuevas con los incrédulos. Aun Jesús habló por testimonio
personal. Note: Él dice en Juan 3:11, “Escucha cuidadosamente. Estoy hablando la verdad
sobriamente. Sólo hablo lo que sé a través de la experiencia; (Círculo “a través de
experiencia”) doy testimonio de lo que he visto con Mis propios ojos.” Aquí no hay nada de
segunda mano. Ningún rumor. Aun Jesús está hablando de su experiencia personal a la que se
llama “testimonio”.

No sólo tenemos ejemplos de esto en la Biblia pero se nos ordena muy claramente que
compartamos nuestros testimonios con el mundo. Salmo 105, “Dad a conocer sus obras en el
mundo entero.” Salmo 96, “Proclamar de día en día las Buenas Nuevas de su salvación. Diga a
las naciones de Su gloria. Dígales a todas las gentes de los milagros que Él hace.”

¿Qué es lo grande de esto? ¿Por qué debo yo contar mi historia? ¿Por qué no tenemos
profesionales para hacer esto? ¿Por qué debo decir la diferencia que Jesús representó en mi vida?
Hay seis valores a tu testimonio que lo hace único:

1. No hay otro igual. Es totalmente único. Tú eres el único que puede dar tu propio
testimonio. Si tu no dices lo que pasó en tu vida, la historia nunca la oirán otras gentes en este
planeta. Si no cuentas tu historia única de cómo viniste a conocer a Cristo, nadie la oirá.

2. Es personal y es fácil entender. Siempre es más fácil entender el testimonio de alguien, la


historia de alguien, que es un manojo de principios, realidades y figuras.

3. Usted es la autoridad en él. Es difícil argumentar contra un testimonio. Usted dice esto es
lo que me pasó. ¿Cómo argumento con esto? Te pasó a ti y tu sabes lo que pasó.

4. A las personas les gusta oír historias personales. Fácil de recordar. Ellas pueden relacionar.

5. Las personas se relacionan a las historias. Construyen un puente correlativo. Cuando


cuentas tu historia–“Esto es cómo yo era antes de ser un cristiano(a) y esto es lo que pasó
después. Aunque todavía estoy esforzándome,” ellos van a pensar, “Oh, ya veo lo que quieres
decir!” Las personas se relacionan a esa experiencia más fácilmente y mucho más rápido.

6. En nuestro mundo postmoderno, tu testimonio puede ser muy eficaz. Hoy, mucha gente
no va a escuchar a la Biblia. No aceptan la Biblia. No creen que la Biblia es completamente
verdad. Es verdad si quieres creer pero no es verdad si no quieres creer. Hoy, mucha gente ni
siquiera cree que hay semejante cosa como verdad. “No hay verdad absoluta. Cualquier cosa es
correcta para usted…” Ni siquiera aceptan la Biblia. Si empiezas citando de la Biblia, olvídalo.
No aceptan la Biblia. Pero escucharán a tu historia. Así que, puedes compartirlo.

Realmente eres más efectivo dando tu testimonio que yo, como pastor. Cuando yo comparto
como un pastor, soy considerado el profesional pagado. Ellos piensan, “El es un pastor,
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esperamos que él hable sobre Dios.” Soy el profesional pagado. Pero cuando los incrédulos
oyen que hablas sobre Jesús, tú eres el cliente satisfecho. ¿Quién tiene más credibilidad?
¿Vendedores pagados o el cliente satisfecho? Indudablemente. Tú tienes un testimonio más
fuerte que yo o algún otro pastor. ¿Por qué? Porque somos pagados para hacer esto. Nosotros
somos los profesionales. Por eso damos el tiempo completo. Ellos dicen, “Usted es una persona
religiosa un ‘santo varón '.”

La Biblia dice que tu testimonio es una herramienta poderosa y nadie puede decir que estás
equivocado porque es tu historia. No hay tal cosa como un testimonio malo. Eres un testigo les
guste o no.

La Biblia dice en 1 Pedro 3:15, “Estén siempre preparados para responder a todo aquel que les
pida razón de la esperanza que ustedes tienen.” Círculo en “la esperanza que ustedes tienen.”
Estamos para compartir nuestra esperanza. ¿Sabes por qué la Biblia nunca, te dice que compartas
tu fe? Dice comparte tu esperanza. ¿Por qué? Porque la fe es lo que crees. La esperanza es el
beneficio de creer. Debes de compartir la diferencia que hizo en tu vida. A las personas no les
interesa si eres cristiano o no. Quieren saber, y eso ¿qué? Antes de que ellos sepan cómo te
hiciste cristiano ellos quieren saber por qué te hiciste cristiano. Ellos quieren conocer diferencia
que eso representa. ¿Hay alguna solución a cualquier problema que podría ayudarme? ¿Hay
alguna ventaja si me hago cristiano? ¿Hay algún beneficio al volverme cristiano? ¿Cuál es el
propósito? Comparta la esperanza.

En esta sesión, voy a compartir, cómo escribir tu testimonio basado en tres escenarios diferentes
acerca de cuando viniste a Cristo. Algunos vinieron a Cristo como adultos. Otros vinieron a
Cristo como niños y entonces se desviaron del camino y regresaron a Dios. Algunos quizás
vinieron como jóvenes o niños y han vivido básicamente para el Señor. Dependiendo de donde
viniste vas a tener un tipo diferente de testimonio.

Aquí están las cuatro partes de tu testimonio si te hiciste cristiano en la edad de adulto:

1. Qué era mi vida antes de encontrar a Cristo. ¿Quieres compartir las circunstancias comunes
que harían a un incrédulo identificarse conmigo? ¿Cuáles fueron tus actitudes con las que un
incrédulo se identificaría? ¿Qué era lo más importante para ti antes de que te volvieras cristiano?
¿Qué substituyó a Dios que encontró significado en tu vida? Cómo los deportes y el ejercicio,
éxito en el trabajo, el matrimonio, el sexo, ganar dinero, drogas o alcohol, diversiones, funciones,
fiestas, las aficiones– ¿qué era tu dios antes de Dios que se volvió Dios en tu vida?

2. Cómo comprendí que necesitaba a Cristo. ¿Qué pasos significantes te llevaron a tu


decisión? ¿Había alguna crisis que logró tu atención? ¿O fue lento, paso a paso, que fuiste atraído
a Él, o fue rápido como un martillazo? ¿Qué necesidades, heridas o problemas te hicieron sentir
descontento con la manera que estabas viviendo sin Dios y pensaste, “Tiene que haber algo más
en la vida que esto.” ¿Cómo consiguió Dios tu atención? Ésa es una parte de tu testimonio.
¿Qué te motivó ser un cristiano?

3. Cómo comprometí mi vida a Cristo. ¿Qué hiciste específicamente? ¿Dónde ocurrió? ¿Qué
dijiste en tu oración? Debes ser específico. No despertaste un día y de repente eras cristiano.
¿Cuándo cruzaste por la línea? Imagine a una mujer que da a luz un bebé–hubo un punto de
concepción. Cruzaste un punto para ser cristiano. Puedes crecer más íntimo y más cerca al
Señor pero hay un día cuando cruzaste. Puede ser que no recuerdes el día cuando ocurrió. Esto
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está bien. Voy a decirte cómo compartir tu testimonio. Pero hay un punto cuando sonó en tu
mente no importa si sabes la fecha o no. No representa ninguna diferencia si lo sabes o no.

4. La diferencia (ésta es la parte más importante) que ha representado en mi vida. ¿Qué


beneficios has experimentado o sentido ? ¿Qué problemas se han resuelto? ¿Cómo te ha ayudado
Jesús a mejorar? ¿Cómo te ha ayudado en tus relaciones? De un ejemplo actualizado.

Aquí está lo que llamo la pirámide del testimonio. Voy a enseñarles cómo dar un testimonio en 90
segundos a tres minutos. Para ser eficaz no tiene que ser largo. Usted quiere gastar la menor
cantidad de tiempo en cómo eras antes de ser cristiano. ¡Algunos de los testimonios que oyes el
noventa por ciento nos dicen de todos los pecados grandes, malos, sucios, terribles que hicieron
antes de ser cristianos y entonces “¡Ahora soy salvo, Gracias!” Ése no es un testimonio. Eso es
una jactancia. El propósito total del primer punto es decir que eras como los demás. Estás
intentando decir que estabas en un mundo común, identificándote con otros no-creyentes.

Entonces, utilizas un poco más de tiempo en la Parte Dos–Cómo comprendí que necesitaba a
Cristo. Enseguida usas un poco más en la Parte Tres–Cómo comprometí mi vida a Cristo.
Después ocupas la mayoría del tiempo de tu testimonio en las diferencias que hizo, la cuarta
parte. Así es cómo vas a hacer tu testimonio.

Si llegaste a ser cristiano cuando eras niño(a) pero te alejaste de Cristo o nunca
desarrollaste espiritualmente hasta una rededicación más profunda como un adulto, esto es lo
que debes hacer. Usa los cuatro pasos anteriores, pero empieza con el tiempo antes de tu
rededicación. ¿Cómo fue tu vida mientras estabas viviendo aparte de Dios? Dé algunos ejemplos
de cómo estabas intentando satisfacer tus propias necesidades sin Cristo; pero no estaban
funcionando. Describe lo que te hizo comprender que necesitabas a Cristo para que dirigiera tu
vida y cómo lograste un compromiso pleno. Entonces utiliza la mayoría del tiempo para explicar
cómo Jesús, actualmente, está satisfaciendo las necesidades más profundas en tu vida. ¿Cómo El
está haciendo una diferencia?

Para el tercer grupo–aquéllos que llegaron a ser cristianos a una edad temprana y nunca se
desviaron. ¿Qué debes hacer? Usa los mismos cuatro pasos con esta modificación. Señale una
necesidad profunda o un problema común que ves en las vidas de otras personas que están
intentando resolverlo. Entonces señale cuan infructuosos son sus esfuerzos para satisfacer esa
necesidad. Entonces explica por qué nunca has experimentado ese problema, confiando en Cristo
desde muy temprano en la vida. Hay muchos problemas que otras personas tienen que tu no
tuviste, probablemente, porque estabas intentando seguir a Cristo.

No diga la edad exacta que tenías cuando llegaste a ser un creyente. Si dices, “acepté a Cristo
cuando tenía 21 años,” algún jovencito de 17 años va a decir, “¡Qué bueno! ¡Tengo cuatro más
años!” Por otro lado, si dices, “acepté a Cristo cuando tenía nueve años,” alguien dirá, “Que
eras, simplemente, muy joven y no sabías lo que estabas haciendo.” No digas el tiempo exacto.
Esto no representa ninguna diferencia. Lo que importa es, cómo esto ha representado una
diferencia en tu vida.

Nosotros vamos a analizar algunas sugerencias para preparar tu testimonio. Contando la Historia
de Mi Testimonio. Antes de estudiar esto quiero compartir algunas sugerencias. Aquí están
algunas pautas para preparar tu testimonio.

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Ora y pídele a Dios que te dé las palabras correctas. Entonces escríbelo en un papel porque
Dios honra la preparación. Hazlo corto y al punto. No pierdas de vista tu meta. Algunas personas
empiezan contando su historia y procuran todos estos detalles… “recuerdo hace ocho años, o
quizá tenía nueve años. No, tenía ocho años porque recuerdo que ese día Judy había ido para un
corte de pelo. Era agosto o julio. Era caluroso, 84, 85 grados.” ¡Vaya! ¡Termina la historia! Sé
breve y al punto. No quieras corretear conejos. Evita detalles excesivos, innecesarios. Procura
mantener tu testimonio cerca de tres minutos.

Refiérase a experiencias que la mayoría de las personas tienen en común. Si has sido capturado
por un terrorista, no cuentes esa historia. Muy pocas personas han sido capturadas por
terroristas. Comparte la parte de tu vida, una historia con la que ellos se puedan identificar.

Sé honesto sobre las luchas que continúan. Tu vida no es perfecta. No impliques que todos tus
problemas acabaron en la conversión. “Desde que me hice cristiano, mi vida es perfecta. Todos
me aman y mi vida es maravillosa.” Ellos no creen y tu sabes que no es la verdad. No impliques
que todos tus problemas acabaron en la conversión.

Ocupa la mayoría de tu tiempo en la Parte Cuatro, Cristo ha hecho la diferencia .

Haz énfasis en por qué usted recibió a Cristo, los beneficios de hacerlo. Siempre menciona el
beneficio de estar seguro de tu destino cuando te mueras. ¿Por qué? Porque aunque tenemos
diferentes beneficios y venimos a Cristo por razones diferentes, todos necesitamos saber con toda
seguridad a donde vamos al morir. Ésa es una necesidad universal que todos tenemos.

No exagere o presuma sobre los pecados de la pre-conversión. No haga exageraciones. Como


hablar con un drogadicto, “Yo entiendo. Una vez puse una aspirina en una coca… Una vez yo
tomé demasiados Advil.”

No haga comentarios negativos sobre otras religiones o personas. No mencione ninguna


denominación. Si alguien llega y estás compartiendo tu testimonio con ellos y dicen, “Soy
católico.” ¡Diga, “Que bueno! Hay dos clases de católicos: aquéllos que saben con seguridad que
van al cielo y aquéllos que no. ¿De cuál grupo es usted?” o “Soy un Bautista.” “¡Que bueno! Hay
dos clases de Bautistas. Aquéllos que saben que van al cielo y aquéllos que no están seguros. ¿De
cuál grupo es usted?” No permitas que un título religioso cierre la puerta del cielo. Cómo,
“¡Soy judío!” “¡Que bueno! Hay dos clases de personas judías, aquéllos que saben con seguridad
que van al cielo y aquéllos que no. ¿De cuáles es usted?” Simplemente regresa a ese tema.

No cite mucho las Escrituras. Éste es un testimonio, no un sermón. Nunca uso más de un verso
en un testimonio. No te desvíes en cualquier charla. ¿Por qué? No se preocupan de la Biblia.
Tu necesitas contar tu historia.

No contestes preguntas que ellos no han hecho.

Dé ejemplos concretos de los cambios en tu vida. Cuanto más específico seas, más dinámico
será.

Evita usar fechas, nombres y edades. ¿Por qué? A la gente no le importan.

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Esté preparado. Practíquelo hasta que se sienta y suene natural. Léalo en voz alta, y revíselo para
hacerlo interactivo.

Permita a un amigo leerlo y que haga sugerencias.

Hable casual e informalmente. No cambies tu voz. No dramatices o embellezcas tu historia.

No compartas experiencias místicas. Puedes haber tenido un milagro genuino en tu vida pero si
empiezas con eso, las barreras subirán inmediatamente. Háblales en su nivel de madurez espiritual,
no en tu nivel.

No amoneste a las personas. No suene como un predicador. Use las palabras “yo”, “mi” y “mío”,
no “usted.” Un testimonio es acerca de ti y no de ellos.

Usa buen humor en tu testimonio. Reduce la tensión. Y relaja a las personas. ¡Sonría!

Lo más importante de todo, escoge un tema central. (Vea la lista en su programa de estudios)

Dios permite experiencias específicas en tu vida para que puedas ayudar a otras personas que
necesitan a Cristo con el mismo problema. Hay toda clase de gente con toda clase de problemas
en el mundo. Porque hay toda clase de gente con toda clase de problemas, Dios tiene cristianos
que han pasado por toda clase de problemas para que ellos puedan relacionarse con los incrédulos
y compartirles a Cristo.

Uno de las marcas sobresalientes de la iglesia de Saddleback son los testimonios. Nosotros
hacemos esto casi cada semana por las mañanas del domingo. Una de las maneras para ganar
confianza en compartir tu testimonio con incrédulos es compartiendo primero con los creyentes.
Siempre estamos buscando historias que ayudarán a las personas. Historias que podemos usar en
servicios del fin de semana, o artículos, o en los cultos de media semana o para el Internet.
Vamos a organizar un banco de datos para que cuando alguien llame y diga, “Tengo a alguien que
fue encarcelado. ¿Tenemos a alguien en nuestra iglesia que ha tenido esa misma experiencia?.” Sí,
probablemente cientos. O alguien dirá, “Tengo un amigo que está pasando por la esterilidad.
¿Sabe usted de alguien que ha pasado por esterilidad?” ¡Sí, cientos! ¿Sabemos de alguien que está
sufriendo de pesar, con drogas y alcohólico, homosexualidad, un adulto soltero, con tensión, con
éxito o con fracasos? Todas estas áreas diferentes. Éstas son cosas que Dios permitió
intencionalmente en tu vida que Él utilizará para ayudar a otras personas si tienes la voluntad de
ser usado. Son maneras que podemos tener en común con otras personas.

Los testimonios pueden ser positivos o negativos acerca de cosas que han pasado en tu vida.
Cualquiera de los dos. Podría ser una adopción, rompiendo un mal hábito, ganancia financiera,
criando a los niños, nuevos amigos, nueva casa, nuevo matrimonio, relación restaurada, nuevo
trabajo,. O podría ser negativa: abuso, accidentes, aficiones, el aborto, banca rota, divorcio, hogar
vacío, problemas financieros, cirugía…

Éste es uno de los primeros pasos en la misión de tu vida, identificando las circunstancias que
Dios ha traído en tu vida y puedes usarlas para ayudar a otras personas.

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¿Has pensado que tienes más de un testimonio? Ése era uno de los propósitos para esto. Muchas
personas piensan, “Mi testimonio es cómo me hice cristiano, cuando estaba –en la iglesia, en un
campamento, en un estudio de la Biblia, con un amigo–acepté a Cristo y oré. Y ésa es mi
historia.” No. Tú tienes centenares de testimonios. ¿Cuántos tienen un testimonio de problema
financiero? ¿Cuántos han tenido un testimonio de problema relacional? ¿Cuántos han tenido un
testimonio de problema de salud? Nosotros podemos seguir sin parar. Ustedes tienen muchos
testimonios diferentes de lo que Dios ha hecho en sus vidas.

Las situaciones diferentes requieren testimonios diferentes. Escoja el testimonio que esté de
acuerdo a sus oyentes. Recuerda que también puedes decir el testimonio de otra persona, “yo
tengo un amigo que…” eso relaciona a la vida de otra persona. Tu grupo pequeño podría
compartir historias entre sí y cuando conozcas la historia de todos entonces puedes compartir la
tuya. Imagine esto: Tienes un amigo que sufrió un accidente en la motocicleta. Entonces busca a
alguien que ha estado en un accidente de motocicleta. Tu no tienes esa experiencia pero si sabes
de alguien que la tiene, entonces cuenta ese testimonio. “Yo tengo un amigo que se llama
Guillermo. Permítame decirle lo que le pasó…. Entonces él encontró a Cristo.” Quizá la
persona acepte a Cristo. Que emocionante será para tu amigo cuando le digas, “Hola,
Guillermo. Le conté tu historia a alguien el otro día y ellos aceptaron al Señor.” ¿No sería esto
emocionante? ¿Qué interesante sería si otras personas contaran tu historia y se convirtieran a
Cristo? No tienes que ser el único para contar tu historia. Y también puedes contar la historia de
otras personas cuando las compartimos juntos. Yo les animo para que compartan sus testimonios
como un grupo pequeño, léalos juntos así pueden conocer las historias de otros.

No use términos religiosos o clichés o amplias generalidades. Pregúntese: “Si yo fuera un


incrédulo, comprendería lo que estoy diciendo?” Durante mi vida, después de oír y leer cientos y
cientos de testimonios, he descubierto que una de las debilidades más grandes de los testimonios
es que tenemos la tendencia a hacernos perezosos y usamos demasiado los clichés cristianos en
nuestras historias que los incrédulos nunca los entienden.

Léxico de clichés, traduciendo términos cristianos en palabras reales.

No use en la vida, “Yo era bienaventurado.” ¿Qué significa eso? ¿Puede alguien describir lo que es
una bienaventuranza? Diga, “yo era feliz.”

No diga, “yo nací de nuevo.” Podrían decir ellos, “¿Usted se reencarnó?” Diga, “Se me dio un
nuevo comienzo.”

No diga, “yo fui salvo.” Alguien diría, “¿ Se estaba ahogando?” Diga, “Mi vida cambió en ese
momento.”

Aun cuando dices, “Jesús es mi Señor,” las personas no saben lo que eso significa. Vivimos en
una democracia no en un sistema feudal. No tenemos señores y señoras, reyes y reinas, condes y
vasallos y siervos. Nosotros no pasamos diciendo, “Mi señor.” ¡Usted puede querer que su esposa
se lo diga! En lugar de decir, “Jesús es mi Señor” diga, “Él es el director de mi vida… Él es el
dueño.”

No diga, “me arrepentí” porque pensarán en un tipo que sostiene un rótulo diciendo, “se Vuelve
o se quema!” Diga, “cambié a mi mente” o “hice un cambio en mi forma de pensar” porque ése
es el significado de la palabra “metanoia” en griego–cambiar a su mente, de parecer.
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Incluso, no diga, “yo pequé.” ¿Por qué? Porque las personas definen pecado diferentemente. Yo
conocí a una persona que dijo, que un pecado era alguien que no saludaba la bandera. Ése era un
pecado para él. Simplemente diga, “yo sabía que había arruinado mi vida.” En lugar de decir,
“Todos son pecadores,” diga, “Nadie es perfecto… Nadie batea 1000.” Si le dices a alguien
pecador ellos pondrán sus defensas más altas. Si dices, “Nadie batea 1000,” todos estamos de
acuerdo con eso.

Aquí están algunas frases que se deben evitar en tu testimonio a los incrédulos:

“¡Alabo al Señor para… Ahora, soy tan bendito… Aleluya! ¡Amén! Era glorioso. El Señor puso
en mi corazón…” Ellos dirán, “Usted ha estado mirando demasiado a esas personas en TV!”

Pautas para dirigir tu testimonio:

Pastor Steve:

Cualquier orador te dirá que el comienzo en o la introducción es realmente la clave para lograr
bien el programa empezado. Eso es verdad con nuestros testimonios. ¿Cuál es la mejor manera
de dirigir tu testimonio? La respuesta realmente es, no hay ninguna manera mejor. Depende de las
circunstancias. Yo puedo darle muchas sugerencias sobre qué no decir en un testimonio.

“Querida, yo sé que estás a punto de dar a luz a nuestro bebé pero me siento guiado por Dios
para compartir mi testimonio contigo ahora mismo.” ¿Cuál es la contestación, vas a tener que
regresar? “¡Éste realmente no es el tiempo!”

“Papá, yo sé que ésta es la parte final del Football y a usted le gusta mucho el equipo; pero Dios
realmente ha puesto en mi corazón compartir mi testimonio con usted ahora mismo.”
Contestación: “Éste realmente no es el tiempo.”

“Profesor, yo sé que ésta es la biblioteca Universitaria pero Dios me ha llamado para dar mi
testimonio a todos aquí en la biblioteca.” Contestación: “no es el tiempo correcto.”

Tres claves para dirigir nuestro testimonio:

1. Escucha a los problemas o necesidades donde Jesús te ha ayudado. Círculo en “escucha.”


Algunas personas tienden a tratar su testimonio, como menos que un testimonio y más como un
club. No es cantidad lo que perseguimos sino almas. Por eso tenemos que empezar escuchando,
escuchando a los problemas y las necesidades que las gentes están expresando alrededor de
nosotros.

Aquí tenemos un gran ejemplo: “Ése también era un problema grande en mi vida (o en mi
matrimonio). De hecho, yo me sentía bastante desesperado. Me sentía frustrado. Pero entonces
descubrí algo que representó una gran diferencia en mi vida.” Eso es mucho mejor que
simplemente apaleándolos encima de la cabeza con tu testimonio.

2. Refiérase a las noticias o algo actual en la TELEVISION que trata de una necesidad o
problema común. “Leyó acerca de…. Seguramente que puedo identificarme cómo ellos se

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sienten. No hace mucho tiempo que yo también luchaba con ese mismo problema. Entonces algo
pasó que cambió todo en mi vida.”

Empiece con una declaración con la que estén de acuerdo y a la que ellos puedan relacionar.
Ejemplos: “Parece que la vida es más y más rápida …” ¿Quién no está de acuerdo con eso? “A
veces la vida es tan complicada…” “la Vida no siempre resulta de la manera como la planeamos o
la esperamos.”

3. Puedes comenzar simplemente disculpándote. Disculpándose con las personas que has
conocido durante mucho tiempo y que nunca has tenido el valor o nunca has tenido el tiempo
para compartirles a Cristo. Ejemplo: “Guillermo, necesito detenerme y disculparme contigo. Nos
hemos conocido durante mucho tiempo y considero que eres un buen amigo. Pero los amigos no
guardan secretos y yo nunca te he dicho acerca de la cosa más grande que ha pasado en mi vida.
Supongo que tuve miedo que pensarías que era un tipo sin sentido. Sin embargo…” entonces
comienza tu historia.

Salmo 96:2 “Anuncia día a día a alguien, que Él salva.”

Compartiendo las buenas nuevas.

El testimonio de cada uno es diferente. Todos tenemos diferentes experiencias de vida. Pero hay
una parte de nuestro testimonio que todos tenemos en común. Ésa es las buenas noticias. Si sacas
el evangelio de tu testimonio, si sacas las buenas noticias de tu testimonio, entonces ya no es
ningún testimonio. Es simplemente una historia sobre ti. Y tu testimonio es mucho más una
historia acerca de ti.

La parte universal de su mensaje de vida es el evangelio, las buenas nuevas. Cómo podemos
ser salvos, perdonados y empezar una relación personal con Jesucristo. El momento en el que
confías en Cristo, El te llama y te comisiona para ser un mensajero de las buenas nuevas a las
personas que no han oído o no han respondido todavía a él. ¿Cuál es la esencia del evangelio?
¿Qué son las buenas nuevas?

Cinco verdades de la Biblia que, si quitas una de ellas deja de ser el evangelio completo:

1. Dios se hizo hombre – así que me puedo relacionar a Él. Romanos 1:3-4, “Las Buenas
Nuevas sobre el Hijo de Dios, Jesucristo, nuestro Señor que vino como un bebé humano, nacido
del linaje de David; y levantándose de entre los muertos demostró ser el Hijo poderoso de Dios,
con la naturaleza santa del propio Dios.” ¿Son esas buenas nuevas para ti?

2. Jesús murió por mis pecados – así que no moriré por ellos. 1 Corintios 15:2-4, “Las
Buenas Nuevas salvan, si crees firmemente,... ese Cristo murió por nuestros pecados. Él fue
sepultado, y resucitó en el tercer día, como dice La Escritura.”

3. Jesús destruyó la muerte - así que puedo tener vida eterna. 2 Timoteo 1:10, dice “Jesús
destruyó la muerte, y a través de las Buenas Nuevas nos mostró la manera de tener vida que no
puede destruirse.” Círculo en “la manera de tener vida.” Eso es lo que necesitan tus familiares
que no conocen a Cristo. Eso es lo que necesitan tus vecinos, tus colaboradores, tus amigos.
Ellos necesitan la manera de una nueva vida.

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4. La salvación es un regalo gratis - así que no tengo que ganarla. Las personas se
justifican con Dios por Su gracia que es un regalo gratis. Ellos se justifican con Dios haciéndose
libres del pecado a través de Jesucristo. “Somos justificados gratuitamente por su gracia por
medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como
propiciación por medio de la fe.” Romanos 3:24-25

5. Es basado en la fe - así que sólo debo arrepentirme y creer. Jesús dijo, “Arrepiéntete y
cree las buenas nuevas.” Y en Romanos 1, Pablo dijo, “En las buenas nuevas la justicia de Dios
se revela por fe y para fe;” Como está escrito: “Mas el justo por la fe vivirá.”

Cuando salí para venir a la iglesia esta mañana, olvidé leer el periódico. No leí nada. Así que, no
sé si había buenas o malas noticias. Pero yo sé que las buenas noticias no se vuelven buenas
noticias hasta que usted las comparte con alguien más.

Rick:

Yo quiero animarles a memorizar estas cinco declaraciones, el evangelio en cinco declaraciones:


Dios se hizo hombre así que puedo relacionar con Él; Jesús murió por mis pecados así que no
tengo que morir por ellos; Jesús destruyó la muerte así yo puedo tener vida eterna; la Salvación es
un regalo gratis yo no tengo que ganarla; es basada en la fe y todo lo que tengo que hacer es
arrepentirme y creer.

Muchas personas se olvidan que tan buenas las buenas noticias son. Quiero que hablemos sobre
tres herramientas para compartir las buenas nuevas para acabar esta sesión. Nosotros tenemos
primero en este paquete, “Los Pasos para la Paz con Dios”. También, la tarjeta de “La BASE
Espiritual” de la que hablamos anteriormente. Y también una ilustración pequeña que se puede
dibujar en una servilleta llamada la Ilustración del Puente.

Hay diferentes maneras de compartir las buenas noticias.

Una manera es el tratado, “Los Pasos para la Paz con Dios” por Billy Graham. Es un folleto
pequeño simple que se podría leer junto a alguna persona sentados juntos. Probablemente he
llevado quizá a 500 personas a Cristo con este pequeño tratado. Y aunque yo soy un pastor,
tengo un doctorado ganado y otros dos doctorados –tres en total–todavía uso el pequeño folleto.
Simplemente es útil. Simplemente preséntelo y diga, “Permítame compartir con usted lo que
significa tener paz con Dios.” Yo te animo ha hacerlo. Nosotros tenemos suficientes de ellos.
Puedes enseñar a alguien, leyéndoselo a alguien. Es realmente simple. Sólo lo lees con ellos. Hay
una oración en la parte de atrás y es una manera simple de llevar a una persona a Cristo.

Otra manera es la Ilustración del Puente. Lo que tú haces en la Ilustración del Puente es sacarlo.
Los he dibujado miles de veces en la parte de atrás en los boletos, en las portadas de las revistas,
en las servilletas, en pizarras, con tiza en aceras. Una vez que entiendes esta cosa tan simple
puedes llevar en cualquier parte a una persona a Cristo, y en cualquier tiempo.

Sólo empieza preguntando, “¿Se ha sentido alguna vez como que no está muy cerca de Dios? ¿Se
ha sentido en la vida como que sus oraciones rebotan en el cielo del techo? ¿No conoce a Dios
de una manera personal e íntima?” Ellos dirán sí, porque hay un abismo entre nosotros y Dios. Es
como si Dios estuviera en un lado del Gran Cañón y nosotros en el otro.”

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Así que, lo que hago es tomar mi servilleta y dibujo dos lados del Gran Cañón. En un lado
escribo “Dios” y en el otro lado “el Hombre.”

Yo digo, “Dios está en un lado del Gran Cañón y nosotros estamos en el otro lado. La Biblia dice
hay un abismo. En el lado de Dios, Él promete propósito en vida, perdón, cielo, poder y paz.
Pero, ¿Es que lo que la mayoría de las personas está experimentando? Ninguno de ellos están
experimentando propósito en la vida o el perdón o el cielo. ¿Qué es lo que nos separa de Dios?
La Biblia dice que es nuestra imperfección. Dios es perfecto y el hombre no. Hay un abismo entre
nosotros porque Dios es perfecto y el hombre no. La Biblia nombra a esa imperfección “pecado.”
El problema es que yo quiero ser mi propio dios. Todos hemos cometido errores. La Biblia nos
dice en Romanos 3:23 que “Todos hemos pecado; ninguno de nosotros alcanza el glorioso ideal
divino.” ¿Qué significa eso? Las personas intentan encontrar a Dios de diferentes maneras.
Algunas personas intentan saltar el Cañón–ellos prueban la religión. Pero eso está corto. Algunas
personas piensan que siendo sinceros conseguirán a Dios. Así que ellos intentan saltar el cañón
siendo sinceros. Y ellos quedan cortos. No funciona. Algunas personas piensan, “yo pienso que
siendo bueno, moral y guardando los mandamientos, quizá eso me acercará a Dios.” Pero la
Biblia dice que ninguno de nosotros alcanza el ideal de Dios. Algunas personas dicen, “Mi mamá
era cristiana.” Ellos están probando la salvación a través de la herencia. “Mi tío era un
misionero… la Mamá era cristiana…” Pero todos nosotros no alcanzamos el ideal de Dios. ¿Por
qué?

Digamos que, tres estabamos en el Gran Cañón y nosotros íbamos a intentar saltar y un campeón
Olímpico mundial salta 10 metro y cae. Usted corre y salta 8 metros y cae. Yo corro y salto 4
metros y caigo. Otros saltan y caen. El punto es que algunas personas logran más que otros pero
nadie es lo suficientemente bueno. Porque para ser suficientemente bueno para llegar a Dios,
tendría que ser perfecto. ¿Alguien es perfecto? No. Ninguno de nosotros alcanza el glorioso
ideal de Dios. Lo que necesitamos es un puente. La Biblia dice que Jesucristo es ese puente.”

Dibujo una pequeña cruz. Jesucristo es el puente entre Dios y hombre. Él es como el puente sobre
las aguas con problemas. El camino al cielo es a través de una relación con Dios.

1 Timoteo 2:5, “Dios está en un lado y toda la gente en el otro lado, y Cristo Jesús, el hombre
mismo, está entre ellos para unirlos.” Jesús es el puente. Aquí está lo interesante acerca de el
puente. Sólo tienes que confiar en un puente para pasar al otro lado. Éso es lo que tiene que
hacer, confiar en el puente. La Biblia dice en Juan 1:12 que hay dos cosas que hacer para cruzar el
puente, “Pero todos los que creyeron y lo aceptaron, Él les dio el derecho para ser hijos de
Dios.” En mi dibujo yo digo que Jesús es como el puente entre Dios y hombre. Dice que nosotros
tenemos que creer y recibir (o aceptar).

Primero tiene que creer. ¿Qué significa eso? Yo creo que Él es quién Él dijo que Él era. Creo que
Él era Jesús que dijo que Él era Dios. También creo que Él me sostendrá. Cuando camino por un
puente, tengo que confiar que el puente va a sostenerme. Si no confío que el puente va a
sostenerme nunca caminaría por él. Tengo que tener fe en el puente. Tengo que creer.

Entonces dice que tengo que recibir. Tengo que aceptarlo. ¿Cómo qué? El líder de mi vida. El
jefe, el gerente.

Hay sólo dos cosas que lo llevan al cielo. Creer y aceptar. Éso es lo que la Biblia dice.

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A estas alturas, esto es lo que debe hacer. Diga, “Usted está probablemente en alguna parte a lo
largo de este puente. Dibuje una X donde usted piensa que usted está.” Yo les he preguntado
esto a quizá 1000 personas en mi vida. 99.9% dibujan la “X” en el medio. Yo respondo,
“Magnifico. Lo que usted está diciendo es que cree en Jesús, sólo no sabe si lo ha aceptado en su
vida. ¿Correcto? Felicitaciones usted está a medio camino. Usted ya cree en Él. Está a la mitad
del puente. Todo lo que usted tiene que hacer es, acéptelo.” Las encuestas dicen que el 94% de
americanos creen en Jesucristo. Ustedes no están tratando con personas que dicen, “yo no creo
que Jesús es quién Él dijo que Él era.” Noventa y cuatro por ciento según la encuesta dicen, “Sí,
creo que Jesús era quién Él dijo que Él era.” Solamente no han hecho la parte para recibirlo.

Así que, dígale, “Está a mitad de camino. Usted cree. Lo que necesita es recibirlo. Dígale,
‘¿Cómo lo hago?' Aquí es dónde sacas la pequeña tarjeta de la BASE Espiritual. Usted ya le
explicó por qué necesita a Cristo, esta tarjeta explica cómo recibir a Cristo.

Escribí esta pequeña tarjeta hace varios años y la he utilizado para llevar toda clase de gente a
Jesús. Se puede doblar y llevarla en su cartera. Ésta es una herramienta simple que puede llevar a
las personas a Cristo. Me gusta porque no es amenazadora. No parece que estás llevando tu
Biblia negra que pesa dos toneladas a tu oficina. Es solamente una tarjeta. Puedes ponerla en tu
escritorio. Es algo muy inofensivo, no es muy amenazadora. Está escrita en términos entendibles.
No usa palabras como “arrepentimiento” o “Señor” o palabras que no entenderían. Es breve y al
punto. Hace cuatro preguntas simples. Lo mejor es, que no tienes que memorizar nada. ¿Qué
haces tú?

Digamos que estoy platicando con alguien y han estado hablando sobre la tensión que están
sufriendo y yo les digo, “Alguien me dio esta tarjeta, el otro día, sobre cómo establecer una base
espiritual para su vida. ¿Lo ha visto usted? ¿Pudiera mostrárselo? Pensé que tiene sentido. Es
directamente de la Biblia.” Usted la muestra y la sostiene donde los dos puedan verla. “Aquí está
cómo establecer una BASE espiritual para mi vida, de la Biblia.

B–Cree que Jesucristo murió en la cruz por mí y mostró Él era Dios resucitando a la vida.
¿Cree usted eso? Usted está a un cuarto del camino.

A–Acepte el perdón gratis de Dios por mi pecado. ¿Quiere usted hacer eso? Nunca alguien
dijo no a eso. Usted está a medio camino.

S–Cambia al plan de Dios para mi vida. La palabra de la Biblia para eso es arrepentimiento y
significa cambiar al plan de Dios para mi vida. ¿Quiere usted hacer eso? ¡Magnifico!

E–Expreso mi deseo para que Cristo sea el director de mi vida.

Si usted tiene la voluntad de tomar estos cuatro pasos, aquí es una oración simple. ¿Quiere usted
orar esta oración? Yo oraré con usted. “Estimado Dios, yo creo que enviaste a tu Hijo Jesús para
que muriera por mis pecados para que yo pudiera ser perdonado. Me arrepiento de mis pecados y
quiero vivir el resto de mi vida de la manera quieras. Por favor pon tu Espíritu en mi vida para
dirigirme. Amén.”

Ahora, has ayudado a alguien para pasar la línea. Los versos para esto están en la parte de atrás.
Pero no es necesario todo el tiempo entrar en los versos.

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Esto es lo que debe de hacer. Haz la primera pregunta: ¿Cree usted que Jesús murió en la cruz y
que demostró ser Dios al resucitar a la vida? Si ellos dicen sí, vas al próximo punto. Si en algún
punto dicen no, esto es lo qué debes responder, “¿Si yo pudiera darle esta información para
ayudarle a convencerlo de esto, lo leería usted?” Si ellos dicen sí, que bueno. Si ellos dicen no, no
se preocupe por eso. Haz la pregunta y cambia la conversación inmediatamente a algo más. No
presiones a alguien en la vida con las buenas nuevas. Sólo comparte. Cuando la fruta está
madura no tienes que darlo un tirón. Es la obra de Dios que hace a las personas espiritualmente
receptivas. El hace toda clase de cosas para lograr eso–los problemas, dificultades, todas las
cosas. Nuestro trabajo es estar allí y compartir las buenas nuevas. No tienes que ser un abogado
para convencerlos. Eres sólo el testigo.

He oído a un par de docenas quizás–de amigos que llevaron a sus amigos a Cristo, hermanos que
llevaron a las hermanas a Cristo, padres que llevaron a los hijos, hijos que llevaron a los padres,
los co-obreros… Simplemente compartiendo el Puente y compartiendo la BASE. Compartiendo
el Puente y compartiendo la BASE.

Tú puedes hacer esto. Esto no es algo para algún genio teológico. ¿Puedes leer? Tú puedes
llevar a alguien a Cristo. No tienes que memorizar nada. Arlene, después de la clase 401 fue a
casa pensando, “yo podría hacer esto, yo necesito decirle a mi papá sobre el Señor.” Ella no vivía
cerca de su papá. El viernes, lo llamó por teléfono, le explico el plan de salvación. Él empezó a
llorar en el teléfono. Él entregó su vida a Jesucristo. Su papá aceptó a Cristo a través del teléfono.
Ella dijo, “Si no hubiera escuchado a Dios insistiendo, mi papá se dirigiría hacia el infierno.”

¿Quién en tu vida no estará mañana?

Hoy yo leí la historia de Janet, la persona que anuncia las noticias para la CBS TELEVISION en
la estación de Atlanta, U. S. A. Su historia es que, un día una persona les dio una tarjeta similar a
ella y a su amigo. Su amigo la tomó pero ella dijo, “estaba demasiado frío para tomarla así que yo
no la acepté.” Ella dijo, “Cuando mi amigo y yo estabamos saliendo para entrar al automóvil, mi
amigo tomó la tarjeta, la rompió y la arrojó a la tierra.” Ella dijo, “Pensé yo tengo frío o esto
podría cambiar mi vida.” Ella, mientras su amigo caminaba, regresó y recogió los pedazos, los
llevó casa y los pegó y oró para recibir a Cristo.

Ése es el poder de una simple herramienta pequeña.

Aquí están algunas pautas de comunicación. Permítame sólo cubrir la primera: Descubre tu
estilo personal de dar testimonio. Tu FORMA no sólo determina tu ministerio en la iglesia sino
que también influye en el estilo de tu misión en el mundo. Algunos de ustedes son testigos del
lado derecho del cerebro. Eso da énfasis a la experiencia personal de “todo corazón”. Algunos de
ustedes son testigos del lado izquierdo del cerebro y hacen énfasis en los “hechos y las
escrituras”. Todo está en tu mente. La Biblia dice, “Ama a Dios con todo tu corazón y toda
tu mente…” Ambos son necesarios. Hay muchos estilos diferentes de compartir la fe. Algunos
sirviendo. Algunos son intelectuales y les gusta la apologética. Algunos traen a la gente. Les gusta
traer personas a la iglesia. A algunos les gusta compartir su testimonio. Algunos son buenos para
repartir libros o literatura. Algunos son realmente confrontacionales. No te sientas culpable de los
estilos de las personas que tu no utilizas. No juzgues a otras personas que no usan tu estilo.
Comprende que Jesús nunca usó dos veces el mismo acercamiento.

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“Una persona madura sabia es conocida por su comprensión. cuanto más agradables sus
palabras, más persuasivo él es.” Nunca menoscabes a alguien. No esperes que los incrédulos
actúen como los creyentes hasta que lo sean. Cuenta historias, da ejemplos, alumbra. Sé tu
mismo, sé natural. No intentes ser espiritual, sé vulnerable y auténtico. Memoriza un verso o dos,
quizás Romanos 3:23. Hazlo simple. Lo más importante de todo, recuerda que el Espíritu Santo
está usando tus palabras. No intentes convencer a alguien con tu propio conocimiento.

1 Tesalonicenses 1:5, “Para cuando nosotros les trajimos las buenas noticias no fué sólo con
palabras pero también con el poder del Espíritu Santo que nos dio la plena seguridad de que lo
que decíamos era la verdad.”

Uno nunca sabe cuando alguien está resistiendo cuando en el interior Dios está obrando en ellos.
Cuando alguien está protestando demasiado, saben ¿Qué está diciendo? Dios está obrando en su
vida.

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