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SEMINARIO TEOLÓGICO CENTROAMERICANO

UN ESTUDIO SOBRE LA PROVIDENCIA DE DIOS:

REFLEXIONES PARA EL MUNDO DE HOY

Monografía presentada para el cumplimiento de la materia Bibliología y Teología Propia

Jocsan Elí López

2008

UN ESTUDIO SOBRE LA PROVIDENCIA DE DIOS:

REFLEXIONES PARA EL MUNDO DE HOY

Introducción

El ser humano se caracteriza por querer tener el control de lo que le rodea. Los

avances científicos buscan encontrar el por qué de las cosas, tratar de controlarlas y estar

por encima de ellas. Pero, ¿quién preserva y gobierna la vida del hombre y todo aquello

que el hombre no puede controlar? Esta es una pregunta que al día de hoy, el hombre que

desconoce a Dios sigue intentando contestar.

El presente trabajo trata sobre la respuesta a esa pregunta: Dios y su providencia.

Esta es una de las doctrinas que todo creyente debe conocer y promover en su entorno. A

continuación una breve reseña histórico-teológica de la doctrina. Luego un intento de

reflexión sobre la doctrina como la preservación y el gobierno de Dios. En último lugar

algunas aplicaciones para el cristiano de hoy.

Acercamiento histórico-teológico

En esta sección se intenta presentar una breve síntesis del pensamiento teológico en

cuanto a la providencia de Dios. También se detalla el significado de la doctrina para

diferentes teólogos, así como características de la misma. Al final una breve descripción

de posturas contrarias a la providencia divina.

Historia de la doctrina

De todos los autores consultados solamente Louis Berkhof hace una reseña

histórica de la doctrina de la providencia en su Teología Sistemática. Él comenta que

“Desde muy al principio los teólogos tomaron la posición de que Dios preserva y

2

gobierna el mundo”. 1 Pero comenta sobre los Padres, que estos “exageraron la libre

voluntad del hombre, y hasta ese punto manifestaron una tendencia a negar el absoluto

gobierno providencial de Dios con respecto a las acciones pecaminosas”. 2 Se puedo notar

que la tendencia general ha sido creer en la providencia divina, pero como cualquier

doctrina, existen diferentes posturas en torno a ella.

Berkhof resalta la posición de Agustín en torno a esta doctrina comentando que:

“No hizo reservas en relación con la providencia de Dios, sino que mantuvo el control de

Dios tanto sobre los buenos como sobre los malos, es decir, sobre el mundo entero”. 3 Los

grandes teólogos que siguieron a Agustín tomaron su posición en cuanto al tema con

algunas pequeñas variantes. Por ejemplo, en la Edad Media “El concepto prevaleciente

era el de Agustín, que sujetaba todas las cosas a la voluntad de Dios”. También se

observa que “La doctrina de Tomás de Aquino acerca de la divina providencia sigue en lo

esencial a la de Agustín, y sostiene que la voluntad de Dios, según está determinada por

sus perfecciones, preserva y gobierna todas las cosas”. 4

En cuanto a los siglos XV y XVI que fue la época de los reformadores, Berkhof

afirma

que

éstos

“siguieron

completamente

la

doctrina

agustiniana

de

la

divina

providencia aunque difirieron un tanto en los detalles”. 5 Sobre Lutero y Calvino comenta

que “Aunque Lutero creía en una providencia general, no insistía tanto como Calvino en

que Dios preserva y gobierna al mundo en general”. 6

1 L. Berkhof, Teología sistemática, trad. Felipe Delgado (Michigan: Publicaciones TELL, 1969):

194.

2 Ibid., 195.

3 Ibid.

4 Ibid.

5 Ibid.

6 Ibid.

3

Etimología y significado

La palabra «providencia» se deriva del verbo latino providere, que significa «ver a

una distancia» y por lo tanto «prepararse para, tomar precauciones acerca de algo»”. 7

Donald Metz la define “como la actividad de Dios que conserva y preserva su creación, y

dirige todas las cosas hacia su destino final”. 8 Se puede deducir de esta definición que

Dios conoce el destino final de todas las cosas. En cuanto a la conservación Metz añade

que “esta es la providencia sustentadora de Dios en relación con el universo físico, es

decir, la naturaleza inanimada o sin vida”. 9 En contra parte, la preservación “se relaciona

a la obra de providencia de Dios en la esfera de lo animado, es decir, de lo viviente”. 10

Al utilizar estos dos términos, Metz está resaltando que la providencia divina

abarca todo lo creado. No solamente los seres humanos sino todo aquello que no tiene

vida o como él mismo dice, todo aquello inanimado. Sin duda alguna aquí se debe notar

el

enorme

poder

de

Dios

para

controlar

cada

una

de

las

cosas

que

existen.

Independientemente si tengan vida o no, la providencia de Dios está presente en todos y

cada uno de las cosas.

En su Teología sistemática, Charles Hodge, se apoya en dos términos para definir

la providencia divina: preservación y gobierno. Al primer término lo define como “que

todas las cosas fuera de Dios deben la continuación de su existencia, con todas sus

propiedades y poderes, a la voluntad de Dios”. 11 Además añade que la preservación “se

extiende no sólo a la sustancia sino también a la forma; no sólo a la esencia, sino también

7 James Leo Garrett, Teología sistemática, tomo I, trad. Nancy Bedford de Stutz (El Paso, Texas:

Casa Bautista de Publicaciones, 1996): 339.

8 Donald Metz, “Providencia”, Diccionario Teológico Beacon (Kansas City: Casa Nazarena de Publicaciones, s.f.): 555.

9 Ibid.

10 Ibid.

11 Charles Hodge, Teología sistemática, vol. I, trad. Santiago Escuaín (Barcelona: CLIE, 1991): 403.

4

a las cualidades, propiedades y poderes de todas las cosas creadas”. 12 En cuanto al

gobierno, agrega que este término “incluye las ideas de designio y de control”. 13

A diferencia de estos dos teólogos (Metz y Hodge), Lewis Chafer sí hace una

separación entre providencia y preservación. Tanto para Metz como para Hodge dentro

de la doctrina de la providencia se encuentra la preservación. Chafer las analiza como dos

doctrinas diferentes aunque las relaciona estrechamente al decir que “la preservación

continúa la existencia de las cosas, la providencia dirige su progreso”. 14 En base a este

enunciado se puede concluir que para Chafer la providencia de Dios solamente tiene que

ver con el gobierno de las cosas, con guiarlas hacia su destino final.

Berkhof define la providencia como aquel continuado ejercicio de la fuerza divina

por medio de la cual el Creador preserva a todas sus criaturas, opera en todo lo que tiene

que suceder en el mundo y dirige todas las cosas hacia su determinado fin”. 15 Resulta

notorio que la mayoría de teólogos concuerdan que la providencia de Dios incluye los

aspectos de preservar y gobernar. Debido a esto muchos toman como referencia la

definición dada en el Catecismo Menor de Westminster: “La providencia de Dios es su

obra más santa, sabia y poderosa, por la cual, El preserva y gobierna a todas sus criaturas

y las acciones de la misma”. 16

Cualidades de la providencia

Para Ludwig Ott existen dos características de la providencia: la seguridad infalible

y la inmutabilidad. Sobre la seguridad infalible comenta que “el plan previsto por Dios se

12 Ibid., 404.

13 Ibid., 407.

14 Lewis Sperry Chafer, Teología Sistemática, tomo I, trad. Evis Carballosa, Rodolfo Mendieta y M. Francisco Liévano (Dousman, Wisconsin: Publicaciones Españolas, 1986): 264.

15 L. Berkhof, Teología sistemática: 196.

16 Pedro Arana Quiroz, Providencia y revolución (Lima, Perú: El Estandarte de la Verdad, 1970):

16.

5

realiza infaliblemente por medio del gobierno divino del mundo, de suerte que nada

ocurre contra la providencia o con independencia de ella”. 17 Sobre la inmutabilidad dice

“El plan eterno de Dios es inmutable por ser Dios mismo absolutamente inmutable”. 18 Se

observa que estas cualidades con las que Ott califica la providencia de Dios son atributos

de Dios mismo.

Asimismo, Chafer no da cualidades de la providencia de Dios pero si comenta lo

siguiente:

“Ciertos atributos de Dios demandan el ejercicio de Su providencia. Su justicia le impulsa a El a asegurar todo bien moral; Su benevolencia le impele a cuidar a los suyos; Su inmutabilidad asegura que lo que El ha empezado lo perfeccionará; y Su poder es suficiente para ejecutar todo lo que quiere”. 19

En base a lo expresado por estos dos autores, se concluye que la providencia está

caracterizada por los mismos atributos de Dios. No puede existir dicotomía entre el ser de

Dios y la forma en que preserva y gobierna este mundo.

Teorías opuestas

Una de las teorías opuestas a la providencia divina es el naturalismo. “Sus

proponentes consideran que la naturaleza forma toda la realidad; no existe nada aparte del

mundo material, o si hay un Dios, él está ausente y no tiene nada que ver con los

acontecimientos actuales (deísmo)”. 20 Se observa en esta teoría una total separación del

mundo y Dios. “El mundo es simplemente una maquina que Dios ha puesto en

movimiento, y en ningún sentido un barco que El pilotea día tras día”. 21 Otra postura

17 Ludwig Ott, Manual de teología dogmática, trad. Constantino Ruiz (Barcelona: Herder, 1986):

157.

18 Ibid.

19 Lewis Sperry Chafer, Teología Sistemática: 264.

20 Pablo Hoff, Teología evangélica, tomo 1/tomo 2 (Miami: Editorial Vida, 2005): 343.

21 L. Berkhof, Teología sistemática: 197.

6

contraria es el fatalismo. “Esta posición sostiene que el orden del mundo, incluyendo a

los seres humanos, es gobernado por un destino impersonal o por la razón del mundo”. 22

Para el ilustre Pablo Hoff “esta noción pagana vuelve a cobrar amplia aceptación de los

modernos a través de la astrología popular”. 23

El proyeccionismo es otra teoría opuesta a la providencia. Garrett señala sobre esta

creencia que:

“Este punto de vista contradice la doctrina cristiana de la providencia, sosteniendo que la providencia como creencia es meramente la proyección de los deseos y anhelos humanos por el afecto y apoyo paterno, sin que tenga base alguna en la realidad salvo en tales ansias y deseos”. 24

Esta teoría niega que exista una verdadera providencia divina, otorgando todo lo que

sucede a la mera percepción humana. Todo sucede en base a los sentimientos y

sensaciones de las personas.

Por último, se puede mencionar a los que creen solamente en una providencia

general. “Este punto de vista admite la dirección de Dios en los principales movimientos

de la historia humana pero niega que la providencia divina sea individual, particular o

especial”. 25 Como dice Berkhof: “Algunos sostienen que Dios es demasiado grande para

preocuparse por las pequeñeces de la vida”. 26 Pero lo cierto es que la providencia del

Dios

magno

está

presente

en

cada

detalle

de

la

creación,

insignificante que este detalle parezca.

22 James Leo Garrett, Teología sistemática: 350.

23 Pablo Hoff, Teología evangélica: 343.

24 James Leo Garrett, Teología sistemática: 350.

25 Ibid.

26 L. Berkhof, Teología sistemática: 198.

por

muy pequeño

o

7

Análisis reflexivo

La providencia como la preservación de Dios

“La preservación se refiere a la actividad divina por la cual Dios mantiene su

creación, la protege contra lo dañino y destructivo, y provee todo lo que necesitamos los

miembros de su hechura”. 27 Dios es quien sustenta todo cuanto existe. El es el creador de

todo, pero no solamente se encargó de crear y abandonar todo a la deriva. Por el

contrario, esta siempre velando por la preservación de su creación. No solamente de los

seres humanos, también de aquello inanimado, que no tiene vida.

La Biblia da testimonio de esto. Por ejemplo, en los salmos encontramos evidencias

de la providencia divina como preservación: “Oh Jehová, al hombre y al animal

conservas” (Sal. 36:6). 28 Sobre los seres inanimados otra salmo explica que es Jehová

quien preserva la creación: “El es quien cubre de nubes los cielos, El que prepara la lluvia

para la tierra, El que hace a los montes producir hierba” (Sal.147:8).

Para el cristiano estos textos deben ser de impacto porque, contrario a lo que

piensan otros, es Dios quien está sustentando todo lo que existe. Es un Dios que está

interesado en los seres humanos, pero al mismo tiempo en todo aquello que ha creado y

que rodea al ser humano. Cabe destacar que este interés es individual. O sea que no es

una preservación solamente general, por ejemplo una nación o pueblo entero; sino que

también es una preservación individual, por cada uno de los seres creados.

27 Pablo Hoff, Teología evangélica: 322.

28 La Santa Biblia, versión ReinaValera, revisión de 1960. Todos los textos bíblicos serán tomados de esta versión, salvo en los casos cuando se hagan las respectivas llamadas bibliográficas de otra versión.

8

La providencia como el gobierno de Dios

“Dios no es solamente el Creador y Sustentador del mundo, sino también su Señor

soberano; el principado del universo está sobre su hombro; la naturaleza y la historia

están bajo su dominio”. 29 Dios tiene el control de todo cuanto ha creado. Un texto bíblico

que apoya esta afirmación se encuentra en salmos: “Todo lo que Jehová quiere, lo hace,

En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Sal. 135:6). El salmista

reconoce que Jehová tiene la libertad de hacer lo que bien le parezca con su creación.

En este punto cabe reflexionar sobre la libertad del hombre dentro del gobierno de

Dios. ¿Hasta qué momento se puede pensar en libertad del ser humano pero a la vez

pensar en que Dios gobierna todo? Sobre este aspecto James Montgomery comenta que

“Dios no deja que sus criaturas tengan el ejercicio de una autonomía absoluta. Son libres,

pero tienen límites. Además, Dios con perfecta libertad, también interviene directamente,

cuando lo desea, para ordenar sus voluntades y sus acciones”. 30 Según este escritor, el

hombre tiene libertad, aunque esta libertad no es absoluta porque no tiene la capacidad de

hacer todo lo que desee. El hombre está confinado a lo que sus propias limitaciones

permiten hacer.

le

Muy útil resulta la afirmación de Metz sobre esta relación entre libertad y gobierno

de Dios:

Debido a que Dios dio al hombre el poder de la libertad y su ejercicio, ni un hecho pecaminoso ni sus consecuencias pueden considerarse actos de Dios. Al ejercer su cuidado providencial, Dios puede permitir ciertos actos… puede refrenar o impedir acciones particulares… puede anular actos de los hombres… puede establecer la extensión o linderos del pecado.

29 Pablo Hoff, Teología evangélica: 327.

30 James Montgomery Boice, Los fundamentos de la fe cristiana, trad. Marcela Robaína (Miami:

Editorial Unilit, 1996): 180.

9

Independientemente si el hombre tiene o no libertad, la providencia de Dios está

presente. En otras palabras, la providencia divina no está sujeta a lo el hombre haga o

pueda hacer. Por el contrario, es la libertad del hombre que se ve sujeta a la providencia

como gobierno de Dios.

Aplicaciones

El ser humano siempre estará en la búsqueda del por qué de los sucesos. El

creyente tiene la única respuesta: Dios. Sí, él es el que está preservando y gobernando

todo cuanto vemos. Pero para entender esto debe existir fe. Difícilmente una persona que

no tenga fe podrá entender la fundamental doctrina de la providencia divina. Considero

que en el mundo actual se necesita la fe para poder entender muchas cosas.

Ahora bien, el creyente sabe que Dios existe y que preserva y gobierna este mundo.

También conoce que Dios es bueno, misericordioso y amoroso. Pero no entiende por qué,

si Dios es así, suceden tragedias, accidentes y desastres provocando sufrimiento en su

vida dando la impresión de descontrol. Ante esto Hoff comenta que “la providencia de

Dios no siempre le exime al creyente del peligro, las pruebas, los accidentes y la

tragedia”. 31 También añade

Las malas decisiones y acciones, el error y el pecado que son obras de una libertad desorientada, no escapan a la providencia de Dios ni alteran sus planes. Se llevan a cabo misteriosamente los propósitos de Dios en coyuntura con o a través de las acciones humanas, tanto buenas como malas. 32

Entonces, a pesar del descontrol que el creyente perciba en su entorno, debe estar

seguro que Dios tiene el control. Las tragedias, los desastres y accidentes que ocurren son

consecuencias del pecado humano, del alejamiento de Dios. Sobre esto Metz comenta

31 Pablo Hoff, Teología evangélica: 325.

32 Ibid., 334.

10

que “Debido a que Dios dio al hombre el poder de la libertad y su ejercicio, ni un hecho

pecaminoso ni sus consecuencias pueden considerarse actos de Dios”. 33

A pesar de las ideas del mundo posmoderno que obliga a las personas a ir más alto,

más rápido, a obtener más posesiones, el creyente debe estar confiado en que Dios es

quien lo sustenta. Él es quien preserva toda su creación y cuánto más a aquellos que

confían plenamente en él. En Mateo 6 se encuentra la enseñanza de Jesús relacionada con

la preservación de Dios. El versículo 26 debe impactar en la vida del creyente y

tranquilizarlo porque Dios tiene el control de todo: Mirad las aves del cielo, que no

siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No

valéis vosotros mucho más que ellas?(Mt. 6:26)

33 Donald Metz, Diccionario Teológico Beacon : 156.

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