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Frustración.

En este devenir de pensamientos encontrados, envuelto en el manto de angustias que cubren mi

soledad, de súbito atropella mi mente un remolino de frustraciones y me invade la sensación del

fracaso. La impotencia es el sentimiento que me sobreviene. Lágrimas brotan de mis ojos y ruedan por mis mejillas cual despeñadero. Avizoro los tiempos por venir: más frustración. Grises nubarrones se ciernen sobre el futuro de Venezuela. No hay ya nada que hacer, la confabulación

ha

sido exitosa. Se ha negociado el futuro de unas cuantas generaciones. Se ha vendido la patria,

se

ha pisoteado la sangre de los caídos a cambio de míseras prebendas, a cambio de una

tranquilidad y seguridad propia, a cambio de una parcela política y de seguir viendo el desangrar

de un pueblo desde los escaños de la indolencia. Lo que no se logró esta vez, no se logrará jamás.

Toda una sociedad de cómplices se confabuló contra el pueblo para entregar el país en bandeja de plata a un Régimen macabro, a un Sistema de Gobierno que ni siquiera está contemplado en la Constitución. Hasta ahora he contado poco más de 40 violaciones a nuestra Carta Magna, lo cual a

mi entender, la deroga de hecho. Ningún político invoca el artículo 333, ningún dirigente llama a la

aplicación del artículo 350, estas son salidas Constitucionales. Solo los estudiantes y el verdadero pueblo se declaran en rebeldía y en resistencia activa. Perdón, me olvidaba que la Constitución para el Régimen no vale, cualquier protesta la toman como intento de desestabilización y te aplican la Ley del embudo.

Nos ha condenado el silencio cómplice de nuestros países hermanos, que diligentemente fueron asistidos por Venezuela cuando los azotaba la dictadura y aquí se les dio cobijo a sus exiliados; pero los beneficios petroleros y contractuales, ni siquiera ideológicos, pueden más que la protección a los derechos humanos de un pueblo. Vale recordar que los derechos humanos transcienden las fronteras, no tienen ideología ni color político, sus violaciones no prescriben en el tiempo. Sé que los pueblos de esos países no apoyan a sus gobiernos en ese sentido. Pronto sus gobiernos pasarán por la misma crisis que está pasando Venezuela.

Nos ha condenado la avaricia de los políticos agrupados en la tristemente célebre MUD, que ha

pasado de ser la representación del grueso de una oposición homogénea, a ser los representantes

de una minúscula minoría que aún confía en ellos sin saber o no querer ver que son una colección

de momias políticas acostumbradas siempre a pactar a espaldas del pueblo. La MUD se ha convertido en la cueva de Ali Babá y los 40 ladrones. Si, lo digo con propiedad, porque se han

robado la representación del conflicto como si ellos hubiesen sido los que lo originaron, recuerden por donde comenzó todo, quienes lo protagonizaron y cuáles eran los llamados apaciguadores de Capriles, recuerden quienes llamaron a tomar la calle, recuerden quienes han puesto los muertos,

los heridos, los torturados y los presos. Aun así, la MUD ha entablado un dialogo con el Régimen,

¿en representación de quién? Ese circo que montaron solo tiene como objetivo lavarle la cara al gobierno, enfriar la lucha y garantizarse unos cargos en el CNE y el TSJ. ¡Qué barato salen! Que almas tan negras tienen. La historia les recordará por generaciones, lo vende patria que fueron.

Nos ha condenado la indiferencia y el conformismo de una parte del pueblo que aun estando en desacuerdo con este gobierno, no participan activamente en la lucha, critican los métodos utilizados en la protesta y tratan de desmotivar a los verdaderos luchadores. Ese pueblo pasivo e indiferente se queja de las barricadas aduciendo su derecho constitucional al libre tránsito, pregunto: ¿Cuál Constitución? ¿Por qué no le reclaman al Régimen la cantidad de violaciones a la Carta Magna y a los derechos humanos? Verdaderamente tienen que hacer un ejercicio mental y

agrupar en una lista todas las carencias a las que estamos sometidos los venezolanos y compararla

con lo que le reclaman a los estudiantes que protestan justamente. El balance es claro, el reclamo

a los luchadores es injusto. Si no participan activamente, al menos no deberían estorbar.

Esta clase de opositores pretende oponerse al gobierno desde el sofá de su sala, con el control remoto en la mano y viendo en TV lo poco que se ve, o alquilando una película. Protestan por las vías trancadas porque se les dificulta salir a comprar las cervezas para acompañar la parrillada que disfrutarán mientras los muchachos exponen su pellejo a los perdigones y sus pulmones al gas lacrimógeno. Este es el opositor cómodo, que critica las barricadas, que critica la forma de protestar de los estudiantes, que critica al gobierno pero soporta varias horas de colas para mendigar los pocos alimentos que se consiguen y se deja estampar un número cual ganado.

Nos han condenado los opositores que solo salen cuando hay marchas, que ven la protesta como un paseo, una caminata o una clase de aerobics, se llevan sus mejores galas deportivas y se deleitan tomándose fotografías que luego las usan para presumir en las redes sociales. Para ellos es más cómodo, hacen deporte, vida social y protestan, todo al mismo tiempo. Lo que no saben es que eso es lo que quiere el Régimen, marcha no tumba gobierno, eso es lo que quiere la MUD. La marcha es una encuesta en vivo, es una medición de poderes entre gobierno y oposición y le dice

a los dirigentes hasta donde pueden exigir y al gobierno hasta donde puede ceder. La marcha

debilita cualquier protesta paralela, o sea, debilita a los estudiantes y al pueblo que protestan en los refugios. El colmo de los colmos es que Capriles piensa convocar a marchar solo los fines de semana para no entorpecer las actividades normales del país. Señores, marchar es estar de acuerdo con el gobierno y con la MUD, la verdadera protesta es tomar las calles.

En cuba es imposible una lucha para deponer el Régimen, ya el pueblo está minado en su base primordial, su actuación, pensamiento y quehacer diario están encaminados a la revolución. Esto se logró después de adoctrinar a 5 generaciones de cubanos a través de un sistema de condicionamiento cerebral llamado “Monarca” que fue robado a la CIA, el cual se está aplicando

aquí en Venezuela y que luego les explicaré su funcionamiento en un escrito que estoy preparando

y que se extiende por más de 15 páginas. En Venezuela solo llevamos una generación y ya estamos

a punto de rendirnos a Cuba y a los hermanos Castro. Hay que verse en el espejo cubano de

pobreza y miseria y sacar fuerzas de donde no las hay, dejar a un lado el conformismo, pensar en nuestras generaciones futuras y tomar una lucha verdaderamente unida para evitar que se cubanice a nuestro país. Sabemos que esto solo traería atraso, ruinas y miseria para Venezuela y sus generaciones futuras, ya que esta es la base sobre la que se sustenta el socialismo del siglo 21.

Fallar en este intento de libertad le dará más fuerza al Régimen, aumentará la represión, aislará al país de toda la comunidad internacional y les será más fácil violar los derechos humanos. No debemos confiar en que los organismos internacionales nos ayudarán. Mientras les fluya petróleo, estarán tranquilos. Debemos originar el movimiento que lleve a nuestra propia liberación. Debemos olvidarnos de los dirigentes políticos ortodoxos y formar una casta política que surja con la nueva Venezuela y crezca en la certeza que nunca más seremos vendidos por nuestros dirigentes.

Miguel Ángel Silva