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El matrimonio

El matrimonio no es simplemente una costumbre social que ha evolucionado a lo largo de los años, y que puede
ser desechada por la sociedad como anticuada. Él matrimonio está ordenado por Dios. Es algo que se remonta a
la creación (Génesis 2:18,21-25). La enseñanza de nuestro Señor sobre el matrimonio (Mateo 19:39) y la del
apóstol Pablo (Efesios 5:21-33) hacen referencia a este pasaje de la creación.
Uno de los propósitos principales del matrimonio es el compañerismo a lo largo de la vida. "No es bueno que el
hombre esté solo", dijo Dios (Génesis 2:18). Esto implica una unión más íntima que cualquier otra sobre la
tierra ("hueso de mis huesos... una sola carne, una unión que continuará mientras dure la vida en el cuerpo. Es
un lazo más fuerte que el de las relaciones de sangre: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre".
Nuestro Señor hizo referencia a esta declaración en Génesis para mostrar cuán serio es para cualquiera el
romper un matrimonio (Mateo 19:3-6), y para presentar la razón por la que los cónyuges deben permanecer
fieles entre sí para siempre (v.9).
Esto no quiere decir que Dios tiene la intención de que todo su pueblo se case. Algunos no sienten la
necesidad del matrimonio; otros son privados de él por las circunstancias, y unos pocos pueden privarse del
matrimonio para servir a Dios. Pero generalmente, la mayoría de los cristianos se casan.
¿Qué piensas de la siguiente declaración?
Ningún hombre debe considerar seriamente la posibilidad de casarse (1) hasta que esté en una adecuada
posición económica para sostener a una esposa: de otra manera, estará "tentando" al Señor y abusando de su
providencia. (2) Hasta que haya aprendido, en buena medida, por la gracia a dominar su propio espíritu
(Proverbios 25:28), ¡de otra manera, será una molestia para su cónyuge y no una "ayuda idónea"! (3) Hasta
que esté seguro de que Dios le ha puesto en contacto con una joven verdaderamente regenerada, que tenga
probabilidades de congeniar y ser compatible con él, y servirle de ayuda. Al buscar una esposa, ni la buena
apariencia ni el dinero deben influir en él. Las cualidades morales y las gracias espirituales permanecen
cuando la belleza física se ha desvanecido y el dinero ha volado.
Es de una importancia crucial que un cristiano se case con una cristiana (2 Corintios 6:14). No caigas en la
trampa de creer que si eres cristiano y tu pareja no lo es, serás capaz de ganarle. Esto sucede muy raramente.
Con más frecuencia lo que sucede es que el cristiano se enfría en sus relaciones con Cristo, o con un cónyuge
tirando para un lado y el otro tirando para el lado opuesto, él o ella tiene una tremenda lucha a lo largo de su
vida matrimonial para sobrevivir.
El matrimonio es una unión: dos personas vienen a ser una. Sociedad conyugal es una expresión demasiado
débil para describirlo. Es una unión tan bendita y una unidad tan completa, que Pablo no teme compararla con
la unión de nuestro Señor con su iglesia. Lee cuidadosamente Efesios 5:21-33. Todas las parejas jóvenes
cristianas, antes de casarse, deberían estudiar este pasaje juntos. La exposición de este pasaje hecha por el
doctor D.M. Lloyd-Jones (La vida en el Espíritu , en el matrimonio, el hogar y el trabajo) es particularmente
recomendable.
Los matrimonios cristianos, como cualquier otra clase de matrimonio, tienen sus problemas. Algunas veces
se oye a una pareja de ancianos enorgullecerse de que han estado casados durante cincuenta años o más sin
haber tenido la más pequeña discusión con su cónyuge. Bueno, eso puede ser verdad en casos muy raros, ¡pero
bien puede ser que tengan muy mala memoria! Las tensiones y las disputas vendrán, pero el viejo proverbio es
verdad aún: "Las parejas que oran juntas, permanecen juntas." Si oráis juntos diariamente, las tensiones no
durarán demasiado.
Ya hemos visto que los cristianos no deben casarse con incrédulos. Pero a menudo un cristiano es
convertido después de casarse, y así se crea una situación en la cual un cónyuge es cristiano y el otro no. Pablo
trata esto en 1 Corintios 7:12-16.
Si te encuentras en este tipo de situación, debes tener mucho cuidado. Tu mayor deseo será ver salvo a tu
amado pero no empieces a predicar a tu cónyuge. Muy a menudo esto solo agravará la situación. Por
supuesto debes explicar claramente lo que te ha sucedido, pero debes recordar que tu cónyuge está aún en
tinieblas y no puede entender. Al principio puede sentirse resentido por tu nueva vida, la cual parece
excluirte. Ten paciencia tómalo con calma, ora mucho. Lo que ganará a tu amado no serán tus palabras sino
tu nueva vida. Deja que vea en ti mas bondad, mas amor, más entendimiento. Ahora debes ser mejor
esposo de lo que eras antes. Ten cuidado de no verte envuelto en demasiados cultos descuidar tu hogar.
Pueden pasar meses o años hasta que tu amado sea salvo, pero no abandones la esperanza. Ora y pide
mucha gracia para que puedas mantener tu testimonio dulce pero firme en tu casa.