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UN CAMINO EN EL DESIERTO

Serie: “ Gloria en Lugar de Ceniza” Parte II George H. Warnock

“He aquí, Yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad” Isaías 43:19

Contenidos

Introducción Diagrama de la Ruta Aproximada de los Hijos de Israel Capítulo 1 – El Desierto del Mar Rojo, “Rodeados” Capítulo 2 – El Desierto de Shur, “Amargo y Dulce” Capítulo 3 – El Desierto de Sin, “Pan del cielo” Capítulo 4 – El Desierto del Sinaí. “Sed pues, Santos, porque YO SOY Santo” Capítulo 5 – El Desierto de Parán – “La purga de nuestros deseos” Capítulo 6 – El Desierto de Zin – “Tragedia y Triunfo” Capítulo 7 – Los Conflictos de la Nueva Generación Capítulo 8 – La Canaán Celestial

Primera Impresión: Junio 1986 Segunda Impresión: Octubre 1987 Tercer Impresión: Agosto 1992 (USA)

INTRODUCCIÓN

En este libro queremos explorar las áreas del desierto por las que tuvieron que pasar los hijos de Israel al salir de la tierra de Egipto y llegar hasta la tierra de Canaán, la tierra de la Promesa, la tierra del Fruto. Por supuesto, nuestro propósito es descubrir el Camino del Señor para nosotros; porque lo que les sucedió a ellos, aunque fue muy literal y natural, fue solo un cuadro o sombra de nuestro caminar con el Señor cuando nosotros buscamos apartarnos de la vieja vida de pecado y atadura, para entrar en un caminar fructífero con el Señor. En todo el camino por el que anduvieron, y en todas las experiencias que tuvieron que soportar bajo la dirección del Señor, estaban representando un patrón de conducta del que quedaría constancia en la Escritura, como ejemplo y tipo del pueblo de Dios hoy. No que nosotros hayamos de seguir su ejemplo, sino aprender de ello. Está claro que ellos fallaron al Señor estrepitosamente de muchas, muchas maneras, de forma que la primera generación del pueblo redimido, no entró en la Tierra de la Promesa. Sin embargo, Dios estaba dando mediante la conducta de ellos en el desierto, un cuadro para nosotros hoy día, para que pudiéramos aprender de sus errores.

“Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, PARA QUE NO codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron” (1ª Cor.10:6). Y el apóstol sigue extendiéndose en este tema, al describir las muchas calamidades que vinieron sobre el pueblo de Dios por causa de su idolatría, su inmoralidad, su tentación de Cristo, y su mucha murmuración. Después nos dice que todas estas cosas les sucedieron como advertencia y exhortación a nosotros, para que NO caigamos en las mismas cosas trágicas que ellos. Así, su viaje por el desierto no pretendió ser un patrón que tú y yo hayamos de seguir, sino una advertencia al pueblo de Dios de los peligros que acompañan la vida del desierto, y la provisión de Dios al hacernos un pueblo vencedor. Hemos de aprender de sus experiencias y de esta forma, evitar cometer los mismos errores que ellos cometieron.

Pero somos lentos para aprender de los errores de otros. La naturaleza humana es simplemente de esa forma. Normalmente tenemos que aprender por el camino difícil. Pero al hacerlo, es bueno que podamos mirar a las Escrituras y al episodio del desierto, y descubrir la fidelidad de Dios en y a través de todo ello, y Su patrón de liberación para un pueblo en error.

Porque nosotros también estamos de viaje. Es bueno que podamos reconocer eso. No hemos sido redimidos sólo para cruzar el Mar Rojo y cantar el cántico de victoria de la liberación de la esclavitud del Faraón. Este es solo el primer paso. Es el comienzo de un viaje, UN VIAJE ESPIRITUAL, a través de las tierras baldías de nuestra vieja naturaleza carnal, y hacia la fertilidad de la vida de Canaán en el Espíritu.

De esta forma recordaba Moisés al pueblo: “Y nos sacó de allá para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.” (Deut. 6:23).

Así, el desierto se convierte en un lugar de PREPARACIÓN y un lugar de TRANSICIÓN, al renunciar a la vieja vida de la atadura carnal para entrar en el reino de nuestra herencia espiritual. El Señor nunca pretendió que alargásemos todos nuestros días de cautiverio bajo la naturaleza salvaje e indómita de la vieja vida. Pero en cada lugar de reposo que Dios ordenó en este viaje desde Egipto hasta Canaán, hemos de aprender mas y mas de Él, y dejar que Él haga de nuestra naturaleza de desierto, un jardín para sembrar y plantar la buena semilla de la Palabra de Dios, con el fin de que Él mismo pueda ser glorificado en el fruto del Espíritu que Él desea producir en nuestras vidas.

Por tanto, aprendamos a ver este viaje bajo esta luz. Así, comprenderemos y apreciaremos la gracia de Dios que nos lleva paso a paso a través del enredado laberinto de la vida. NOSOTROS MISMOS SOMOS ESE DESIERTO. Nuestras propias vidas naturales de carne son las áreas salvajes e indómitas con las que Dios está tratando. Cuando reconozcamos esto, que podamos hallar gracia para dejar de culpar a Dios y de murmurar contra Él cuando entremos en circunstancias desagradables y de ansiedad. ¿Por qué me haces esto, Señor? Es para disciplinarme y para Su gloria, que Él lo hace. Yo lo necesitaba, o de otro modo, El no lo habría permitido. Bajo esa circunstancia gravosa que Dios permitió, Él estaba meramente revelando la naturaleza salvaje e indómita que había en mi vieja vida, con el propósito de tratar con ello y producir los atributos de su propio corazón. Y la murmuración y la queja que manifestamos simplemente revela lo profundamente enraizada que está la vieja vida, y lo lento que somos en reconocerlo.

Con otras palabras, Dios pretende que cada situación en la que Él nos introduzca, nos sirva como una herramienta de esculpir, como un cincel, un fuego purificador que nos cambiará, nos transformará y consumirá los deseos carnales que están estorbando el fluir de la vida de Cristo a través de nosotros, y retardando nuestro crecimiento en el Espíritu.

En el recorrido de los hijos de Israel había varias zonas de desierto por las que tenían que pasar, en cada una de las cuales, Dios tenía en mente algo muy específico, al buscar la preparación de sus corazones para la herencia que había delante ellos. Dios tiene que tener un PUEBLO PREPARADO para ese LUGAR PREPARADO. Él no nos lanza sin pensar en medio de circunstancias desagradables para hostigarnos y atormentarnos. Lo hace para PREPARARNOS para la vida de victoria y de fertilidad en el ámbito del Espíritu. En realidad, lo que nos produce gran desolación y conflicto en el corazón y en la mente, es nuestra reacción al trato de Dios con nosotros. Qué gozo y seguridad produciría en nosotros si pudiéramos reconocer que en cada experiencia devastadora de la vida, Dios está simplemente preparando nuestros corazones para grandes conquistas y frutos en los días que hay ante nosotros, en la heredad de Canáan. Y si estamos preparados para reconocer verdaderamente este principio que obra milagros en nuestras vidas, descubriremos lo que Dios quiso decir cuando afirmó que “Voy pues a preparar lugar de reposo para vosotros.”

Siguiente: Mapa del Viaje del Desierto

Capítulo 1 – El Desierto del Mar Rojo

CAPÍTULO 1 – EL DESIERTO DEL MAR ROJO

“ Rodeados” – Una vuelta muy larga

“Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo.” Éxodo 13:17­18

El día de hoy es un día de cosas “rápidas”, comida rápida, trenes de alta velocidad, coches rápidos, aviones rápidos, placeres rápidos, comunicaciones rápidas. Pero el camino de Dios hacia la vida del Espíritu sigue siendo una vuelta muy larga. Muchos no piensan así, y hay muchos en la Iglesia que ridiculizan el pensamiento de tener que ejercer la “paciencia” para poder ganar la carrera que hay delante de nosotros. ”

“Corramos CON PACIENCIA puede sonar un poco contradictorio al hombre en la

carrera; pero para Dios, sigue siendo la forma de ganar “la carrera que tenemos por delante.” (Heb. 12:1). La ruta directa de Dios hacia la vida de Canaán es la ruta de la vuelta más larga. Parece que existe un camino más corto, más directo, y muchos siguen explorando esa ruta, solo para terminar revolcándose en el polvo. “Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca La palabra “Filisteo”

procede de una palabra que significa “dar vueltas en el polvo, revolcarse”. Y aunque es un camino muy transitado, como lo fue en los días de Israel, y aunque parecía llevar por una ruta más directa a la tierra de nuestra herencia, dejará al que transite por ella, revolcándose en el polvo. ¿Por qué? Porque no hay nada en común entre el camino de los filisteos y el camino de Dios. El espíritu filisteo es el espíritu del mundo, del hombre natural, que no conoce nada del Espíritu de Dios. Pero porque es un camino muy transitado y porque parece llevar a través de la dirección general de nuestra búsqueda de Dios, es engañoso a la mente natural. Es la aproximación lógica a las cosas de Dios. Es la aproximación positiva y más directa a las cosas espirituales. Pero nos deja revolcándonos en el polvo de la vieja vida adámica, en lugar de volando en las alturas del Espíritu de Dios.

“No tienes por qué tomar ese largo camino, confuso e inexplorado, hacia las cosas de Dios Podemos mostrarte un camino más simple Podemos indicarte un atajo Puedes conocer el gozo de Canaán viviendo sin la inquietud de perderte en el desierto.” Este es el razonamiento y el consejo de la mente natural.

Pero el hecho es que no escogimos el camino del desierto. Simplemente escogimos ir por el camino de Dios. Es Él quien va primero—de día como pilar de nube, y de noche como pilar de fuego—para dar dirección y luz en el viaje. Es por la Luz de su Gloria que podemos hallarnos a nosotros mismos enredados en el desierto. El nos lleva por ese camino para que pueda llevarse toda la gloria y para que nuestros enemigos puedan ser consumidos en medio mismo de nuestra perplejidad y desmayo. Sólo cuando nos encontramos “atrapados”, sin un lugar a dónde ir, tendemos a acudir a Dios en búsqueda de socorro. Por eso Él nos atrapa para que podamos huir hacia Sus brazos. Dios sabe que el enemigo dirá: “Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado.” (Éxodo 14:3). De esta forma Dios pone una trampa deliberada para el enemigo, al guiarnos a un lugar en el que no tenemos otro recurso que Dios. Siempre que haya lugar en el corazón y en la mente del hombre para calcular y planificar su propia liberación, Dios queda fuera del cuadro. No le necesitamos realmente, o al menos así pensamos. Pero si somos seguidores de la Nube, Dios nos llevará a áreas de extrema desesperación y desesperanza, para que podamos probarle, que es el Dios que abre un camino donde no lo hay, y un sendero en medio de las poderosas aguas

“En el mar fue tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron xczconocidas” (Salmos 77:19)

“Jehová, el que abre camino en el mar; y senda en las aguas impetuosas.” (Isaías

43:16).

Pueblo de Dios, cuidado con los atajos. Hay muchos atajos que nos ofrece este día y hora, atajos hacia la verdadera vida y progreso espiritual, pero que no te llevarán allí. Puedes tratar de buscar un camino fácil hacia el don y la bendición espiritual. Puedes aprender a obtener los dones espirituales y a ponerlos en marcha de forma fácil, sin una entrega total, sin esperar en Dios, pero tarde o temprano, se extinguirán. Puede que pienses que has descubierto una cobertura segura y firme bajo la estructura de alguna iglesia o institución, asegurándote a ti mismo que estás siendo librado de las punzadas de tratar de encontrar tu propio camino en la vida enredada del desierto. Al confiar en ciertos líderes, en ciertos apóstoles y profetas, en una cierta “Orden del Nuevo Testamento”, piensas que eso sea un camino mucho más seguro, mucho más fácil. Pero tarde o temprano descubrirás que el descanso y la comodidad que buscabas en áreas resguardadas de esta naturaleza, no son otra cosa que ataduras de sistemas Babilónicos; y descubrirás que eso es mucho más inquietante y digno de temor, que el camino del Señor, del que buscaste escapar por todos los medios. Cuando veas “las guerras de los filisteos”—la lucha por el señorío, la lucha por el poder y la autoridad, y por un lugar de preeminencia—vuestros corazones se desanimarán y os preguntaréis por qué razón escogisteis caminar en esa clase de camino. Si examinásemos nuestros corazones, podríamos descubrir que lo que estamos realmente buscando, es alguna clase de sistema religioso que nos facilite las cosas a nosotros o a nuestros hijos. Queremos despojarnos de la pesada carga asociada con la búsqueda de Dios por nosotros mismos, por medio de una entrega completa a Él. Así, cuando alguien nos ofrece un lugar de reposo bajo alguna clase de estructura que prometa dirección muy clara, somos muy rápidos en cogerlo. Por supuesto que Dios quiere que tengamos comunión unos con otros en Cristo; pero no hay comunión genuina a menos que “caminemos en la Luz”. En nuestra búsqueda de Dios, no existe inmunidad a las pruebas, las luchas, los exámenes de conciencia y perplejidades que siempre han sido la porción de cualquier hombre o mujer que busque entrar en una relación vital, viviente, con el Señor.

LosHuesosdeJosé

“Tomó consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel diciendo, Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros.” (Éxodo 13:19).

A José ciertamente no debía importarle nada lo que hiciesen con sus huesos. Esto no debía plantear ningún problema para el Dios de la vida de resurrección a quién él servía mientras estuvo vivo. Pero en los huesos de José, Dios daría a la generación aún por nacer, un testigo viviente de la fidelidad del Dios que guarda el pacto.

En su vida, José fue un testimonio de la fidelidad de Dios—un testimonio vivo de que la vuelta alrededor del desierto era la ruta directa hacia la tierra de la fertilidad. Él había probado y manifestado al pueblo de Dios que al obedecerle a Él y aferrarse a la Visión que Dios le había dado, ésa en sí había sido la carretera directa de Dios hacia el Trono. Pero José llevaba muerto unos 360 años, y la generación a quién José profetizó al decir, “Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros” (Gén. 50:25), esa misma generación privilegiada de la que José había hablado, vivía ahora, y había recibido el privilegio y la oportunidad de caminar en la visitación que Dios había prometido. Él, que era un testimonio vivo de la fidelidad de

Dios en su vida, era ahora un testimonio de la fidelidad de Dios en su muerte. Sus propios huesos dieron testimonio de la fidelidad del Dios a quién había servido. Por dondequiera que pasaran, el pueblo de Dios tenía un testimonio “viviente” en la presencia de los huesos de José; porque José había profetizado que este día de la visitación llegaría. Por dondequiera que atravesaran ese grande y terrible desierto, José estaba ahí con ellos: animando, confirmando, profetizando, declarando, la fidelidad de Dios: “Dije que esto iba a suceder os dije que Dios sería fiel en libraros Profeticé que Dios os llevaría a una tierra fértil. No desmayéis ahora. Demostré mientras vivía que en su momento, el Dios que daba la visión sería fiel en confirmarla. Que el cansancio del camino, el calor y la sequía, los escorpiones y las serpientes voraces de esta tierra desértica, no hagan que vuestros corazones murmuren y se quejen. Fiel es el que prometió, el cual también lo hará.”

¿No es extraño que podamos llevar con nosotros los huesos del profeta muerto, y aún así no creer lo que el profeta dijo? ¿No es extraño que podamos idolatrar a los escogidos de Dios del pasado, y que construyamos sus sepulcros, y aún así, no prestemos atención a la Palabra que ellos hablaron cuando vivían?

Una y otra vez seremos testigos de la incredulidad y del fracaso del pueblo de Dios. Aún así, todo el tiempo preservaron cuidadosamente los huesos de José, llevándolos de un campamento a otro un recordatorio persistente para ellos de la extrema fidelidad de Dios y de sus propios corazones incrédulos.

ElBautismoenLaNube

“Y la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó y se puso a sus espaldas”. (Éxodo 14:19)

Su enredo en el desierto les fue muy doloroso, pero Dios les llevó por este camino para Su propia gloria. Uno de los testimonios más gloriosos de todo el episodio del desierto, fue el testimonio de la fidelidad de Dios precisamente en la hora de la infidelidad de Su pueblo. Sus corazones fueron golpeados con el temor y la incredulidad cuando se vieron enredados en el desierto, con las huestes de Faraón tras ellos, y clamaron a Moisés: “¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto?” (Éxodo 14:11). Pero Dios sabía lo que estaba haciendo. De repente, el pilar de la Nube que les había estado guiando, se desplazó de delante de las huestes de Israel y se puso detrás, pasando en medio de las huestes, y sumergiéndoles en la Nube de Gloria. El que era su Guía, ahora era su Protector y su defensa en contra de sus enemigos. Su gloria se convirtió en su Luz en la oscuridad de la noche, y esa misma gloria se convirtió en OSCURIDAD y NOCHE a los enemigos de Dios.

Necesitamos recordar estos principios, en este día en que el temor se ha adueñado de los habitantes de la tierra cuando todo a nuestro alrededor es oscuridad y noche. Dios dijo que iba a ser así. Y además, Él prometió que sería en esa precisa hora de oscuridad, que Su gloria brillaría sobre Su pueblo:

“Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. (Isaías 60:2)

Bautizados en la Nube de Su presencia y de Su gloria, el pueblo de Dios radiará la misma Luz de Dios. No sólo eso, sino que la Luz en la que moran y andan, les hará tener victoria sobre todos los poderes de oscuridad bajo los que se hallará hundido el mundo alrededor de ellos. ¿Por qué razón algunos piensan que habrá un escondite seguro en algún lugar del espacio? ¿Especialmente en esta era espacial? Nuestro

lugar de refugio es Dios solamente, y Su gloria será nuestra defensa, y la única que necesitaremos:

“Y creará Jehová sobre la morada del Monte de Sión y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas, porque sobre toda gloria habrá un dosel.” (Isaías 4:5).

El Cántico de Moisés

“Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová.”(Éxodo 15:1)

Era un cántico de victoria, un cántico que daba testimonio de la fidelidad y la sabiduría de Dios, que les había guiado hacia enredos en el desierto. Si pudiéramos reconocer

esto,

enredo el desierto

esperanza y qué seguridad nos daría al pisar por el camino

Dios ha ordenado un Cántico de victoria para cada

si pudiéramos saber que

¡Qué

desconocido! Si pudiéramos entender que cada enredo en nuestro caminar de fe, ha sido preparado por Dios para derrotar a nuestros enemigos, ¡Que esperanza y aliento

surgiría en nuestros corazones!

Y cuando Dios pruebe Su fidelidad al tragar a nuestros enemigos en el Mar Rojo, ¡Qué

esperanza y confianza nos tendría que dar esto para la fase siguiente de nuestra prueba y examen en el desierto! Porque debemos estar convencidos que ésta no es sino la primera fase de nuestro viaje espiritual hacia el corazón de Dios. Todavía quedan muchas más. Puede que algunos pregunten, “¿Cuántas?”. Y la respuesta es:

Tantas como sean necesarias para que Dios domestique nuestra naturaleza salvaje, y are y cultive la tierra de nuestros corazones. Tantas como Dios considere necesarias para cumplir la profecía de Isaías en referencia a Su pueblo:

“Se alegrará el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa.” (Isaías 35:1).

Que nunca olvidemos esto, que el desierto que estamos atravesando es un viaje espiritual rumbo al corazón de Dios; y es a través de las áreas del desierto de nuestros propios corazones carnales, naturales, que Dios nos está guiando hacia un REPOSO en el regazo de Dios. Entonces, ¿Cómo podemos decir, ‘Señor, déjanos solos ya hemos tenido bastante de desierto y de desolación’, si todavía no conocemos el gozo del desierto, y la floración de la rosa en nuestras vidas? ¿Queremos en realidad que Dios nos deje donde estamos, redimidos de la esclavitud del pecado y del mundo, pero aún cautivos a las ataduras de nuestras propias naturalezas carnales? ¿Y no es una gran decepción para nosotros, cuando descubrimos que al abandonar el mundo y sus ataduras, seguimos atados a nuestro propio yo, a nuestros propios corazones, a nuestros propios caminos? ¡Que desvalidos y desprotegidos nos sentimos cuando, habiendo conocido lo que es ser redimidos por la sangre del Cordero Pascual, descubrimos que nos hallamos todavía languideciendo en áreas de cautividad al yo, a

la mente carnal, y a los caminos de la carne!

¡Y que maravilloso es cuando descubrimos que Dios ocultó gran parte de esto a nosotros y nos permitió consolidar nuestra posición junto al lado redimido del Mar Rojo, antes de comenzar a tratar con las áreas del desierto en nuestras vidas!

De esta forma, el Cántico de Moisés (y esto es algo que muy pocos parecen reconocer), nos da esperanza y confianza en la fertilidad de la tierra de Canaán, incluso cuando se regocija en el Dios que destruyó a Faraón y a sus huestes:

“Tú los introducirás y los plantarás

En

el Monte de tu heredad,

En

el lugar de tu morada que Tú has preparado, oh Jehová

En

el Santuario, oh Jehová, que Tus manos, oh Jehová, han afirmado”

(Éxodo 15:17)

Así es que debemos pasar por el Mar Rojo del Bautismo, como lo indica Romanos 6, después por el desierto del conflicto de la “vida del Yo” en Romanos 7, y HASTA la libertad gloriosa del monte de su heredad en Romanos 8. El lugar solitario de Romanos 7 abre el camino a la expresión conjunta y la herencia en conjunto de Romanos 8. El “Yo”, “yo mismo”, y “mi” de Romanos 7, mientras que el hombre

renovado de Dios lucha contra la marea de sus propios deseos carnales, se entrega y

es

absorbido en la victoria del pueblo de Dios en quien Él habita en plenitud completa,

en

Su propio Santuario, Su propia herencia. Ya no es más el desierto indócil de la

lucha carnal egoísta; ahora es la tierra fértil y cultivada del jardín propiedad de Dios— escardada, labrada, ordenada y cuidada por el gran Padre de familia, para ser el Jardín y la herencia de Su propio deleite y placer: “Por que la ley del espíritu de vida

en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era

imposible para la ley por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a Su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la

carne, sino conforme al Espíritu.” (Rom. 8:2­4).

Y estoy convencido de que al llegar a este reino de plenitud permanente en Cristo, ¡va

a ser TAN FÁCIL, TAN SIMPLE, TAN NATURAL Y ESPONTÁNEO PARA

NOSOTROS CAMINAR EN EL ESPÍRITU Y MORAR EN SU PRESENCIA, COMO ERA EN DÍAS PASADOS CAMINAR POR LOS ENREDOS DE NUESTRA VIDA DEL DESIERTO Y DE LAS ATADURA DE LA CARNE!

¿Cuestionamos esto? Entonces estamos diciendo de hecho que podemos producir en nuestra lucha carnal, más poder y más energía que el Espíritu de Dios. Estamos confesando que la “ley del pecado y de la muerte” tiene un poder mayor que la “ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús.”

Capítulo 2 – El Desierto de Shur

CAPITULO 2 – EL DESIERTO DE SHUR

“ Dulce y Amargo” ­ Las Aguas de Mara

“Y llegaron a Mara, y no pudieron beberlas aguas de Mara porque eran amargas (Éxodo 15:23).

Después de cruzar el Mar Rojo, la Nube de Dios comenzó a desplazarse en dirección

al

sur, junto al borde occidental de la Península del Sinaí. Viajaron durante tres días en

el

desierto y no encontraron agua. Siguieron adelante y de repente llegaron a un

estanque de aguas. Pero sus esperanzas se desvanecieron al agacharse a beber y

descubrir que las aguas eran “amargas”. En lugar de saciar su sed, las aguas amargas agravaron sus almas más severamente que nunca. Una de las cosas más trágicas del viaje de Israel a través del desierto, fue el hecho de que nunca parecían poder llegar a un lugar de reconocimiento de la fidelidad de su Dios. Una vez y otra vez fueron testigos de su fuerte poder, activo y liberador; pero nunca aprendieron Sus caminos ni tuvieron la seguridad de Su siempre permanente fidelidad. Creo que todos nos hemos inclinado a simpatizar con los hijos de Israel en todas sus pruebas, porque queremos simpatizar con nosotros mismos. Después de todo, Dios era el que les estaba guiando por este camino, como un cuadro y un ejemplo para nosotros. Pero estemos seguros de esto: Dios no da a Sus escogidos aguas amargas para beber. Entonces, ¿Por qué les envía hasta Mara, si no quiere darles a beber de sus aguas? Dios lleva a su pueblo

a Mara porque Él debe revelar la condición de nuestro corazón si va a tratar con él. Y una de las primeras cosas que tenemos que descubrir en este viaje es que por naturaleza, estamos llenos de amargura y eso es algo con lo que Dios quiere tratar.

Él quiere que descubramos su forma de arrancar de raíz la amargura que hay ahí. La

palabra “Mara” significa “amargura”; así, Dios nos lleva a Mara, a un lugar de descubrimientos. Nos lleva a Mara para que podamos descubrir la amargura inherente de nuestra naturaleza caída, y mostrarnos como tratar con ella.

Venimos a este mundo en un estado de amargura y crecemos en ese estado. Todo el tiempo, puede que no seamos conscientes del hecho de que la amargura, la envidia, la lucha, las discusiones, los celos, sean cosas que son “terrenales, sensuales, diabólicas.” (Santiago 3:15). Cuando nos volvemos a Dios, estas cosas tienen que ser desarraigadas de nuestras vidas. Parece que hay pocos que estén dispuestos a tratar con la vieja vida una vez descubierta la nueva. Como la gente de la que Santiago escribe, pensamos que es normal que la lengua permanezca en su estado salvaje, no domesticado; y dejar que la nueva agua de vida de la que hemos participado, fluya de nuestras vidas mezclada con las fuentes amargas de la vieja naturaleza:

“Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser

refrenado De

no debe de ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por la misma abertura agua dulce y amarga?” (Santiago 3:8,10­11).

una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto

Vemos lo dulce y amargo por todas partes y pensamos que es normal. Somos lentos en creer que Dios quiere que lo “amargo” sea tratado completamente, de forma que todos los celos, envidias, luchas, malos sentimientos, resentimientos y dureza de corazón, sean sometidos a la obra de la Cruz, para que las fuentes de nuestra vida puedan estar completamente en Dios y que todas nuestras fuentes estén en Sión.

Así que no debemos confundirnos ni frustrarnos cuando venimos a nuestro Mara

particular, al lugar de los descubrimientos, el lugar de la revelación, donde Dios empieza a revelar la amargura de nuestros corazones. No comenzó cuando llegamos

a Mara. Comenzó cuando nacimos con el nacimiento natural. Entramos a este

mundo con un clamor de dolor y resentimiento. Pero ahora que Dios ha producido un nuevo río de vida en nuestro interior, Él quiere tratar con lo viejo para que las fuentes que brotan de nuestras vidas puedan ser ríos de refrigerio, no contaminados con las aguas saladas de la vieja vida. ¿Cuál es la solución? Se halla en otro

descubrimiento el

descubrimiento de un cierto Árbol.

¡Señor,MuéstranoselÁrbol!

“Y Moisés clamó a Jehová y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron.” (Éxodo 15:25)

Cuando venimos a Mara, amados, necesitamos orar esta oración: “Señor, ¡Muéstrame el árbol! Hay un árbol que crece junto a los bancos de todo Mara, si tan solo hacemos un esfuerzo por hallarlo; vamos a necesitar la ayuda del Señor para hacer este descubrimiento. Él va a ser fiel en mostrárnoslo, si realmente queremos descubrirlo. Cuando lo haga, seamos rápidos en cortarlo y en echarlo a las aguas. Tendrás que descubrir este árbol por ti mismo; porque para cada Mara, hay un árbol individual. Sin embargo, todos son semejantes. Es el árbol de Su Cruz; pero para ti y para mí hay una aplicación muy individual de esa Cruz. Tu Cruz está hecha a medida para tus necesidades, por lo que no puedo decirte explícitamente lo que puede implicar, a excepción de que implicará una humillación de ti mismo ante Dios o ante tu prójimo. Puede implicar una confesión de alguna ofensa que estás cuidando, o puede que se te demande que pidas perdón a otra persona. O puede que se te pida que perdones a alguien que te ha dañado. Porque si de hecho puedes ser dañado, hay un Mara en tu naturaleza que debe ser endulzado. Puede que descubras que la amargura de tu corazón no es por causa de lo que alguien te ha hecho, sino porque seas incapaz de perdonar. Una vez que encuentres la gracia para perdonar, vas a descubrir que las

porque tu prójimo haya cambiado, sino porque

aguas se endulzan repentinamente

tú has cambiado. Lo más probable es que cuando tu prójimo vea que tú has cambiado, él cambie también. El perdón no puede liberarse fácilmente, pero si buscas al Señor en serio, descubrirás el Árbol.

no

Puede que tengas que empezar a orar por la persona que te haya maltratado, malinterpretado, o hablado mal en contra de ti. Al continuar en esto, puede que el Señor te muestre que la amargura que tú has conocido sea resultado de beber aguas de la cisterna de tu propio corazón y que cuánto más hayas bebido de ello, te hayas vuelto más amargado. Mientras tanto, quizás hayas estado culpando a tu prójimo o a Dios. “Dios, ¿Por qué me haces esto?” ¿Por qué está Dios haciéndote esto? Quizás sea su forma de revelarte la amargura de tu corazón, para que descubras el Árbol.

Pero tendrás que cortarlo y arrojarlo a las aguas. Dios no va a hacer esto por ti; pero te va a mostrar como hacerlo. Puede que no sepas como perdonar, pero puedes empezar reconociendo tu falta de gracia, y pidiendo a Dios ayuda. Al continuar orando por el que te ha “herido”, más consciente serás de la naturaleza anti­perdón que tienes, para que finalmente pienses menos de ti mismo y llegues a pensar mejor de tu hermano.

Esto puede llevarte al lugar donde casi olvidas las heridas que te ha causado tu hermano, y comienzas a meditar sobre el estado incurable de tu propio corazón. Puede que pronto comiences a ser indulgente con la auto­acusación y la culpa personal. Al menos, el problema se ha estrechado a los confines de tu propio corazón. “Yo soy el problema.” Que el Árbol siga haciendo su trabajo en las aguas amargas de tu Mara hasta que puedas regocijarte en el Árbol sobre el que nuestro Señor y Salvador murió para que fuéramos hechos limpios.

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1ª Juan 1:9)

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque escrito está: maldito todo aquel que es colgado de un madero”: (Gal. 3:13).

Él se hizo una maldición, para que tú no puedas seguir maldiciendo a tu hermano, ¡ O incluso a ti mismo!

Mara Se Convierte en Un Lugar de Salud

“Allí (en Mara), les dio estatutos y ordenanzas, y allí les probó y dijo, Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque Yo soy Jehová tu sanador.” (Éxodo

15:25­26).

En las aguas amargas de Mara, Dios vino con el pacto de la sanidad, de la salud, y de la vida. ¿Cómo podemos esperar que fluyan salud y vida en medio del pueblo de Dios, si continuamos bebiendo de las aguas amargas?¿Si animamos a la vieja y a la nueva naturaleza a fluir juntas desde el Templo de Dios? ¿Si se enseña al pueblo de Dios, a olvidar estas amonestaciones del Señor para purgar sus corazones y mentes completamente de cualquier resto de la naturaleza carnal de pecado, hasta que Cristo y sólo Cristo fluya en ríos de vida desde la Casa de Dios?

Déjame asegurarte, amado, que cuando el pueblo de Dios busque a Dios en serio, para encontrar el Árbol que traiga crucifixión y muerte a la vieja naturaleza carnal, y los ríos de amargura que fluyen del corazón sean sustituidos con ríos de perdón, de misericordia, de benignidad, de amabilidad, y de AMOR, habrá un nuevo río liberado de sanidad física y espiritual en la Casa de Dios, y seremos librados de las afecciones de este viejo mundo.

ELIM, EL LUGAR DE LA FORTALEZA

“Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras, y acamparon allí, junto a las aguas” (Éxodo 15:27)

“Elim” procede de una palabra que significa “fortaleza”. Después de las experiencias amargas de Mara, el Dios fiel lleva a Su pueblo hasta Elim, un lugar de fortaleza y aguas refrescantes, un lugar de victoria y de bendición. Sería bonito poder acampar aquí indefinidamente; pero el viaje está muy lejos de acabarse. Tenemos que seguir hacia delante en el camino, hacia el sur. Canaán está a nuestra izquierda, pero de

algún modo el Señor dice, “Continuad hacia el sur” al seguir adelante, simplemente

sabemos que nos estamos alejando más y más de la tierra de la promesa. ¿Por qué nos lleva el Señor deliberadamente por el camino más largo? ¿Y porqué en cada campamento, estamos sujetos a una cada vez mayor devastación? Porque Dios en realidad está mostrando Su cuidado y preocupación por Su pueblo. Nuestras vidas son esas áreas desérticas salvajes con las que Él está tratando, y somos muy lentos en comprender y entender la obra que El todavía tiene que obrar en nuestras vidas para que podamos producir la Hermosura del Señor.

Y

Capítulo 3 – El Desierto de Sin

CAPÍTULO 3 – EL DESIERTO DE SIN

“ Pan del Cielo”

“Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que esté entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.” (Éxodo16:1)

Habían estado un mes en el camino. Su provisión de alimentos se estaba acabando. Una vez más, el mal de sus corazones comenzaba a revelarse; y la fidelidad de su Dios durante el ges pasado había caído en el olvido. Pero Dios sabía lo que iba a hacer. “Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, Yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo

saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que Yo lo pruebe sin anda en

16:4). Observa como el Señor en su forma de guiarles, les estaba

“probando”. Les estaba probando para revelar la inherente corrupción de su naturaleza, y a la vez, les estaba mostrando Su camino para ellos; y su propia fidelidad. Mara fue para probarles; y ahora, este extraño pan del cielo, era para

probarles también. Para suplir su necesidad, si; pero aun más que eso. Para probarles, para examinarles, para observarles. No nos es difícil recibir las bendiciones de Dios. Dios continuará bendiciendo a Su pueblo; pero El quiere probarnos y examinarnos, para ver si podemos estar preparados para la tierra de Canaán. Tendremos mucho que decir sobre el maná cuando lleguemos al desierto de Parán. Pero aquí mismo, queremos enfatizar que este milagroso pan del cielo, esta comida que llamaban el “maíz del cielo” y “la comida de los ángeles”, era algo que suplía su necesidad en espíritu, alma y cuerpo, pero no satisfacía todo el deseo de sus corazones. Dios lo había preparado de esta forma, porque Dios tiene que tratar con

ese deseo indisciplinado de Su pueblo, siempre anhelando tener

que Él les va a preparar para la Vida en el Espíritu, que es una vida de dar

tener y tener, si es

mi ley o no ”(Éxodo

dar dar

Esta preciosa comida no podía ser almacenada, y si intentaban guardarla, producía gusanos y apestaba. Sin embargo, siempre había para cada necesidad, porque Dios enviaba una provisión fresca cada mañana. Simplemente tenían que recogerlo, conforme a su necesidad; y si algunos resultaba que recogían más de lo que necesitaban, entonces la provisión extra se compartía con los que no recogían suficiente. Incidentalmente, éste es el “Principio del Maná”, que se ha convertido en el principio del dar y del compartir del Nuevo Testamento:

“Sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez

de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que

haya igualdad, como está escrito: El que recogió mucho no tuvo más, y el que poco,

no tuvo menos.” (2ª Cor. 8:14­15)

Dios tiene mucho trabajo que hacer en Su pueblo todavía, para guiarnos a esa clase

de “equidad” que Él desea en las personas del Nuevo Pacto; aquí, en el Principio del

Maná, queda ya establecido. Dios seguirá disciplinando al pueblo en rumbo a Canaán, hasta que hayan aprendido a usar lo que Dios les ha dado para sus necesidades diarias y dejar el resto disponible a los que estén en necesidad. Los verdaderos discípulos del Señor deben estar preparados para ABANDONARLO TODO con el fin

porque haya algún apóstol o

profeta, o estructura eclesiástica que lo requiera, sino porque en su caminar con el

de poder ser Sus discípulos. Lo harán con alegría,

no

Señor, y en su búsqueda de la Tierra de la Fertilidad, van a descubrir que “es más bienaventurado dar que recibir”.

Capítulo 4 – El Desierto del Sinaí

CAPÍTULO 4 – EL DESIERTO DEL SINAÍ

“Sedpues,santoscomoYosoySanto”

“Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidím; y no había agua para que el pueblo bebiese” (Éxodo 17:1)

Todavía siguen rumbo al sur alejándose más y más de Canaán. Porque Dios tiene que probarles y preparar aún más sus corazones, antes de que puedan estar listos para dar la vuelta hacia el norte, rumbo a Canaán.

MasayMeriba

No había agua en Refidím. Dios les dio alimento del cielo; pero ahora de nuevo se encuentran sin agua, y listos para apedrear a Moisés. Dios tiene la respuesta a cada necesidad física y espiritual, y la única razón por la que Él nos mantiene esperando, es para probarnos y examinarnos, para saber si creeremos en Él o no. Ordenó a Moisés que se pusiera junto a una roca en Horeb (que significa “un lugar reseco”), que golpeara la roca con su vara, y Dios prometió que aguas brotarían como arroyos refrescantes y aguas corrientes.

“Y llamó el nombre de aquel lugar Masah, y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?” (Éxodo 17:7)

¿Por qué razón tenemos que hacer un Masah y un Meriba de cada lugar de provisión de Dios, solo por el hecho de que Dios parezca obrar muy lentamente y estar en silencio en los momentos en que pensamos que Le necesitamos más? ¿Por qué no

dejamos que el Señor llame a las experiencias por las que pasamos en la vida, con

de aguas vivas?” En lugar de

ello, murmuramos y nos quejamos, pero Dios es fiel en intervenir, en contestar nuestras oraciones, aunque tienda a llamar a nuestros lugares de fracaso con nombres como Masa, que significa “prueba, tentación”, o Meriba, que significa “contención, confrontación, conflicto.”

nombres como “Aguas Vivas”

”Paz

y reposo”

”Fuentes

Cuando Dios dice que nuestro lugar de fracaso era Masah y Meriba, no está diciendo que es el lugar donde Él nos probó. Más bien nos dice que en el lugar donde Él pretendía probarnos y examinarnos, le dimos la vuelta, y PROBAMOS A DIOS Y CONTENDIMOS CON DIOS Y esto es lo que entristece Su corazón. Por tanto, Masah y Meriba se han convertido en una descripción íntegra de su forma de vida a lo largo del viaje de cuarenta años por el desierto. Cuando el salmista alza su voz para alabar y exaltar a la Roca de su salvación y después dobla la rodilla en adoración ante el SEÑOR su Hacedor, de forma muy abrupta su alabanza y su adoración se convierten en una seria advertencia al pueblo de Dios, que sabe como alabar y adorar, pero cuyo corazón tiende a la dureza y a la rebelión.

“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto. Donde me tentaron vuestros padres, me probaron y vieron mis obras.” Salmos 95:7­9

Hoy es un día en el que las congregaciones del Señor saben como acercarse a Dios; adorar y alabar se ha convertido frecuentemente en un sistema, en un mecánico “hazlo­de­esta­forma” Cuando todo termina, el corazón sigue tan duro y tan frío hacia Dios como siempre. Hay un “arte” en la alabanza, “un arte” en la adoración, un

“arte” en la música, y un “arte” en la danza delante del Señor. Qué poco de todo esto guía a la verdadera sumisión y adoración ante los pies de Aquel que es nuestro Hacedor. Si al ser bendecidos y participar de tanta provisión y dones espirituales, sentís que sois un pueblo con un favor especial de parte de ÉL, escuchad estas solemnes palabras al final de este hermoso cántico de alabanza:

“Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: pueblo es que que DIVAGA DE CORAZÓN, Y NO HAN CONOCIDO MIS CAMINOS; POR TANTO, JURÉ EN MI FUROR QUE NO ENTRARÍAN EN MI REPOSO.” (Salmos 95:10­11)

He aquí un pueblo favorecido por encima de todas las naciones sobre la faz de la tierra. Fueron testigos de un milagro tras otro en sus vidas. Vieron el fluir milagroso del agua de la roca para satisfacer su sed. Llovió Maná del cielo cada día para satisfacer cada necesidad. La Nube de Gloria permanecía sobre el Tabernáculo día y noche durante cuarenta años.

PERO EN TODO ELLO, ¡NUNCA CONOCIERON A DIOS! ¡Y DIOS TESTIFICO QUE ELLOS FUERON UN PESAR PARA SU CORAZÓN!

Todas estas observaciones fueron temibles. Pero necesitamos considerar estas cosas muy solemnemente en el día de hoy y en esta hora en que la bendición de Dios sobre su pueblo es considerada el sello de su aprobación. Esto no es teología del Antiguo Testamento. Esta enseñanza es enseñanza del Nuevo Testamento, escondida bajo los tipos y sombras de antaño. Escucha el comentario de Pablo a este episodio del desierto: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.” (1ª Cor. 10:1­5).

Fueron “postrados en el desierto” a pesar del hecho de haber participado de todas estas multiformes bendiciones. En medio de sus bendiciones, fracasaron en su caminar de obediencia, y no entraron en la Tierra de la Promesa. El apóstol Pablo nos amonesta a aprender de sus errores, porque eran tipos y sombras del pueblo de Dios, que hoy vive bajo el Nuevo Pacto. (lee 1ª Cor. 10:11­12).

Sinaí, El Monte Santo de Dios

“En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí.” (Éxodo 19:1)

En este lugar tienen que permanecer aproximadamente once meses, acampando al pie del monte santo de Dios, y familiarizándose con Su justicia y con sus leyes y ordenanzas santas. Aquí construirían el tabernáculo, para que Dios mismo pudiera habitar en medio de ellos. Canaán estaba delante de ellos, y había mucha guerra que vencer, pero Dios tenía que tener un pueblo santo para hacer guerra contra las naciones impías, y para introducirse en ese reino santo que Moisés ya había descrito como “el monte de tu heredad, en el lugar de tu morada, que Tú has preparado, oh Jehová, en el Santuario, que tus manos, oh Jehová, han afirmado.” (Éxodo 15:17).

En este día y hora, el asunto de la santidad con mucha frecuencia es igualado con el “legalismo”. Sabemos que vivimos en el Día de la Gracia. Pero lo que con frecuencia

es pasado por alto, es el hecho de que la Gracia de Dios surgió para que la justicia y la santidad que Dios requería bajo el Antiguo Pacto, ahora pudieran ser PROVISTAS bajo el Nuevo. La razón por la que Dios desechó la Ley no es porque no funcionara. El Nuevo Pacto surgió para obrar en los corazones del pueblo de Dios esa calidad y carácter de vida que el Antiguo Pacto era incapaz de producir. “Es porque “no permanecieron en Mi Pacto”, que Dios vio correcto su cambio (Heb. 8:9). La razón por

la que podemos caminar en santidad y justicia bajo el Nuevo Pacto es simplemente

porque Dios viene al corazón, a la mente y al alma para escribir sus requisitos, en la mente y en el corazón una vez más con dedo de fuego, pero esta vez, en “tablas de

carne, del corazón” (2ª Cor. 3:3). El Nuevo Pacto no es solo una nueva “posición” en la Gracia; ES UNA ESCRITURA EN EL CORAZÓN, Y UNA ESCRITURA EN LA MENTE,

Y UN CONOCIMIENTO DE DIOS MEDIANTE UNA RELACIÓN ÍNTIMA. No es sólo

una declaración de lo que somos en Cristo. Es una TRANSICIÓN desde un lugar de condenación y de muerte, hasta un lugar de justicia y de vida. Es una TRANSFORMACIÓN de un estado de muerte y oscuridad espiritual a un nuevo estado

de vida y luz espiritual. ¿Estaba Dios de hecho interesado en ovejas y cabras, bueyes, tórtolas y palomas, días santos, y sabbaths, y rituales religiosos de una y otra clase? “¿Tiene Dios cuidado de los bueyes? ¿O lo dice enteramente por nosotros?” (1ª Cor. 9:9­10).¿Estaba de hecho interesado en que llevemos una ropa hecha de una sola clase de material? ¿O en que plantásemos un jardín con dos tipos de verduras? Realmente no. Nos estaba dando principios de la verdad del Nuevo Pacto, bajo un escenario del Antiguo Pacto. Con otras palabras, Dios odia la mezcla. El quiere

pureza pureza

de eso va el desierto. Lo que Dios busca es una revelación del corazón de su

pueblo que

de mente y actitudes. Es precisamente de eso de lo que va la Ley; y

al vernos a nosotros mismos en desesperanza y desesperación,

podamos acercarnos a Él y participar de su Gracia. Con mucha confianza, ellos

prometieron a Dios que harían todo lo que Él había dicho. Dios sabía que no estaba en

diera que tuviesen tal

corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre! (Deut. 5:29). Pero incluso

sus corazones el hacerlo, y Le escuchamos lamentar

”¡Que

antes de que Moisés desaparezca de la escena, él ve el día en que Dios produciría el Nuevo Pacto.

“Y circuncidará Jehová tu Dios, tu corazón y el corazón de tu descendencia, para que

ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.” (Deut. 30:6)

Este es todo el contenido e intención de la Ley, como Jesús observó. (Lee Mateo

22:37­40).

El Peculiar Tesoro de Dios

“ Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y como os tomé sobre alas de águila y os he traído a Mí. Ahora pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro, sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes , y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.” (Éxodo 19:4­6)

Israel no podía lograr esto; pero había sido reservado para el pueblo del Nuevo Pacto:

“Sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”:

Son los que tienen un temor del Señor de toda la creación, piadoso e íntegro un temor que inspira amor, devoción y entrega, incluso hasta la muerte. Cuando Dios habla, ellos escuchan. Pero aún hacen más—obedecen. Buscan caminar por sus caminos. Tiemblan ante Su Palabra. A menudo se hablan unos a otros, no en una vana palabrería, sino en comunión, pensando en Su Nombre, meditando en Sus grandiosas obras, animándose y edificándose el uno al otro—enseñando, exhortando, amonestándose el uno al otro en el temor del SEÑOR. Completamente ocupados en Él, y por tanto estando Él ocupado todo el tiempo con ellos:

“El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada con él.” (Juan 14:23)

Este “pueblo peculiar” no es “peculiar” porque haga cosas ilógicas o impropias. La palabra tiene el sentido de un “tesoro escondido” algo tan precioso que está escondido, y escondido de la vista de los hombres algo especial, algo superlativo. Son un pueblo que es desconocido, y sin embargo, “bien conocido”. Porque puede que pase sus días en esta vida en oscuridad, escasamente conocido o reconocido en los asuntos de los hombres. Pero son “bien conocidos” en lugares celestiales, son el tema de conversación y de asombro entre las huestes celestiales. Son débiles e insignificantes en sí mismos no pueden jactarse en ninguna capacidad especial en lo natural son muy normales y no tienen pretensiones. Sin embargo, aunque no tengan ninguna habilidad natural y aunque no se aferren a ningunos logros en particular, aman a Dios con una intensidad que les aparta hacia un lugar especial en el corazón de Dios un lugar especial para morada del Padre y del Hijo.

“ Levítico antes que Números”

Siempre tenemos prisa por llegar a nuestro destino; y Dios desea mucho más que nosotros, llevarnos allí. Pero nos ha enseñado que

“Los bienes que se adquieren deprisa al principio, no serán al final bendecidos.” Proverbios 20:21. De esta forma, durante casi un año el Señor deja a los hijos de Israel en Sinaí, para prepararles para el viaje RUMBO AL NORTE, hacia Canaán. Precisamente este el tema principal del libro de Levítico. Es el libro de la santidad de Dios, la Santidad de Su pueblo. Las palabras “santo” y “santificado” se usan más de cien veces sólo en Levítico. En todos los sacrificios, en todas las ordenanzas, en todos los juicios que Dios había decretado, Él está reflejando la santidad de Su naturaleza y el deseo de santidad de Su pueblo.

“Números” sigue a Levítico, porque en el libro de Números, el pueblo del Señor es contado y formado en orden, preparado para la conquista de Canaán. Pero tenemos que familiarizarnos con la grandeza de nuestro Dios y aprender a “temblar a Su palabra” si vamos a ser un pueblo conquistador. Ya querría Dios que la iglesia de esta hora, tan celosa por la guerra espiritual, pudiera entender esto. La Batalla no es nuestra, sino de Dios; y si no aprendemos a temer delante de Él, y participar de Su Santidad y de Su carácter y naturaleza, no vamos a pelear la buena batalla contra las huestes de maldad preparadas contra nosotros. Dios querría que su pueblo entendiera que las armas de nuestra milicia no son carnales, sino espirituales y que

Vencemos al mal con el bien Vencemos al odio con el amor Vencemos la anarquía con la obediencia Vencemos el error y el engaño con la Verdad

Si entendiéramos esto, entonces nos concentraríamos en estos tipos de armas, en lugar de en todas las estrategias maquinadas humanamente, y los trucos y formas de entretenimiento. Así, debemos quedarnos aquí, al pie del Monte Santo, para aprender Sus caminos antes de que podamos sen contados para la Batalla.

Para aprender sobre el Pacto que está escrito sobre nuestros corazones con el dedo santo de fuego de Dios

Para conocer la ira de Dios contra el becerro de oro, y dejar que nuestros corazones idólatras sean golpeados con Su justos juicios Para conocer el celo del Señor, y el celo de Sus sacerdotes, para limpiar el campamento de Dios de toda su idolatría

Para participar de la preocupación sacerdotal por el pueblo de Dios, para que podamos como Moisés, prevalecer con Dios hasta que “se arrepienta de la ira de su furor y se arrepienta del mal”, que se había propuesto , y para que en medio de su ira, recuerde su misericordia

Para afirmar nuestros corazones en la edificación del Tabernáculo de Dios; y que al hacerlo, sepamos que “a menos que el Señor edifique la casa, en vano trabajan los ”

edificadores

Para clamar a Dios como clamó Moisés, “Te ruego, Oh, SEÑOR, MUÉSTRAME TU GLORIA.” Porque sólo al ver Su gloria, y al radiar su gloria, solo entonces podremos ministrar vida y verdad al pueblo de Dios.

Entonces dice el Señor, “Habéis estado bastante tiempo en este monte, volveos e id (Deut. 1:6­7).

TIEMPO DE GIRAR HACIA EL NORTE

El escritor de Cantar de los Cantares habla del “viento del norte” o “Aquilón”, y del “viento del sur”, o “Austro”, que Dios envía sobre Su pueblo. Así, después de salir de Egipto, el viento del norte les conduce cada vez más lejos de su objetivo. Pero ahora es el tiempo de que sople el viento del sur, para apremiarles hacia el norte, hacia la tierra de su herencia.

“Levántate Aquilón, y ven, Austro; Soplad en mi huerto, despréndase sus aromas.” (Cantar de Los Cantares 4:16)

La regla de la Nube sigue siendo la regla por la que deben ponerse en marcha hacia Canaán. Pero ahora, el fuego santo de Dios descansa sobre el Tabernáculo. Ahora el fuego santo de Dios se asocia con el pueblo de Dios, para consumir a sus enemigos.

Capítulo 5 – El desierto de Parán

CAPÍTULO 5 – EL DESIERTO DE PARÁN

“ La Purga de Nuestros Deseos”

“En el año segundo, en el mes segundo, a los veinte días del mes, la nube se alzó del tabernáculo del testimonio. Y partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parán.” (Números 10:11­12)

El pueblo de Dios había sido “contado” para la batalla, y formados, ahora se movían

hacia delante para tomar la tierra y destruir a los enemigos de Dios. Había un nuevo

oh Jehová, y sean dispersados tus

cántico, una canción para la batalla

enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.” (Números 10:35).

”Levántate,

Caminaron tres días hacia el desierto de Parán, la nube de Dios delante de ellos, “buscándoles lugar de descanso”. (Números 10:33). Recordemos que era un lugar de Reposo el que Dios había preparado para ellos; pero una vez más, por causa de su desobediencia, el lugar de Reposo se había convertido en lugar de desolación.

Tabera, Juicio por Fuego

“Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento:” (Números 11:1). EL fuego santo de Dios iba delante de ellos para consumir a sus enemigos; pero sus corazones llenos de queja hicieron que el “fuego del Señor” quemara a la gente en el mismo campamento de Dios.

Juan el Bautista nos dice que el “Fuego de Dios” ha sido reservado para la paja de la era: “Su aventador está en Su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en el fuego que nunca se apagará.” (Mateo 3:12). Dios conceda que Su fuego santo quite toda la paja, toda la escoria de nuestras vidas, para que podamos ser librados de los fieros juicios de Dios en el día de Su ira.

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará raíz ni rama:” (Malaquías 4:1).

Dios había ido delante de Su pueblo en Su fuego santo, para preparar para ellos un lugar de reposo. Pero para muchos de ellos, no fue sino un fuego y un ardor, por causa de sus corazones llenos de queja. Y el lugar fue llamado “Tabera”, que significa “Ardordefuego”.

Deseamos con todo nuestro anhelo que el fuego santo de Dios venga en medio de nosotros para consumir la escoria y la paja, pero tenemos que entender que esto es algo muy serio, tener el fuego de Dios en medio de nosotros, si no hay un serio anhelo de caminar en obediencia. Nadab y Abiu descubrieron esto. También Ananías y Safira. Vamos a testificar algunos juicios tremendos en la Casa de Dios, cuando el Fuego de Dios venga a habitar en Su templo.

Cansados Del Maná

“Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron, ¡Quién nos diera a comer carne! Y ahora nuestra alma se seca, pues nada sino este maná ven nuestros ojos.” (Números 11:4,6).

Los hijos de Israel habían estado comiendo el Maná durante un año desde que salieron del desierto de Sin. Los había mantenido sanos, fuertes y vitales. Pero ahora querían algo mas sustancias, algo como lo que habían tenido en Egipto. ¿Cómo es que este maravilloso Pan de Dios, preparado en el Cielo, ya no les satisfacía? Había un cierto ingrediente en el Maná que les provocaba hambre, para que en esa hambre pudieran poner sus corazones atentos al conocimiento de Dios, y a participar de Su Palabra viva.

La Naturaleza del Maná

(1)ElManálevantabaMuchasPreguntas

Cuando el Maná cayó por primera vez en el Desierto de Sin, el pueblo lo miraba con asombro y se decían unos a otros, “¿Qué es esto?, ¿Qué es esto?” Y porque nunca descubrieron una respuesta satisfactoria a esa pregunta, así es como lo llamaron. “Maná” significa simplemente “¿Qué es esto?”. La respuesta de Moisés fue simple, “Es el Pan que Jehová os da para comer.” (Éxodo 16:15). El Dr. Strong lo llama un “Qué”, y dice que la palabra incluye el pensamiento de ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? Los que hemos participado del Maná podemos entender completamente todas estas preguntas sin respuesta que nos vienen de vez en cuando:

¿CUÁNTO TIEMPO, Oh, Señor, tengo que sufrir esto?

¿ De QUÉ va todo esto, Señor?

¿POR QUÉ, Oh Señor, me haces esto?

¿CUÁNDO, Oh Señor, vas a escuchar mi oración?

Estas preguntas y otras muchas de este tipo, surgen constantemente del pueblo que come el Maná, y son preguntas válidas. Pero tenemos que estar contentos con la respuesta de Dios, que puede que no responda a la pregunta, pero nos dará la verdadera nutrición y sostendrá nuestra vida en el desierto, si hemos puesto nuestros corazones correctamente. Es la misma respuesta que Dios ha dado a los santos de todos los tiempos:

“Lo que Yo hago, tu no lo comprendes ahora; más lo entenderás después.”

“Todavía un poco, y el que ha de venir, vendrá, y no tardará

“Pero necesitáis la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa ”

La tardanza de Dios en venir a los suyos en tiempo de necesidad ha sido una de las cosas más gravosas que Sus escogidos han tenido que sufrir. Comemos el Pan de Dios, y caminamos en Sus camino, para terminar descubriendo que con todo lo delicioso que pueda estar el Pan, nos deja con tantos pensamientos perplejos, tantas preguntas sin respuestas, tantas oraciones sin contestar. Hay un continuo ¿QUÉ? respecto de los caminos de Dios. Pero tenemos que saber que el Maná siempre cae en el campamento escogido de Dios, en el lugar que El mismo ha apartado y escogido para ser nuestro lugar de reposo. Porque el verdadero reposo es nuestro, aún en el tiempo de la tormenta, cuando estamos preparados para abandonar muchas preguntas y confesar

(2) El Maná era preparado en el Cielo

Jesús dijo, “No os dio Moisés el Pan del Cielo, más Mi Padre os da el verdadero pan del cielo.” (Juan 6:32). Jesús es el verdadero Pan. El maná en el desierto no fue en ningún sentido una provisión final. Era una provisión temporal para preparar sus corazones, y que finalmente pudieran participar del verdadero Pan, “el Maná escondido”, la vida incorruptible del Espíritu.

Y así, le llamaron el “maíz del cielo” o “comida de ángeles”. O como algunos lo han traducido, el “pan de los poderosos:” (lee Salmos 78:24­25). Pero incluso en ese ámbito glorioso de lo celestial, las huestes celestiales necesitan participar de la vida de Dios. Fueron creados para recibir vida de Él; y cuando Lucifer dijo, “Seré como el Altísimo”, en ese momento y lugar se cortó de la fuente de su gloria, la fuente de su hermosura, la fuente de la vida verdadera. Sólo a través de una extremada dependencia en Dios, puede cualquier criatura de toda la creación de Dios hallar fortaleza y aporte que apoye y sostenga su vida. Al darles Maná, Dios estaba diciendo, “Tengo que impartir a estos pobrecitos de la tierra que he escogido la misma clase de alimento del que obtienen su aporte y alimento Mis huestes celestiales. Debo darles “comida de ángeles” porque deben obtener su fortaleza de Mí, la fuente­cabeza y recurso de toda vida y verdad. Debo darles el “pan de los poderosos”. Debo darles “el maíz del cielo.”

(3)ElManáerapequeño,Insignificante

Y así, como Aquel al que representaba, el maná era humilde, sin pretensiones, puro, blanco y limpio. Se habla de él como de una pequeña “semilla”, y como la “escarcha”. Cada persona necesitaba aproximadamente un “omer” de esta cosa para sus necesidades diarias, más o menos, siete pintas. Su recogida debía requerir un gran esfuerzo, con tanto maná parecido a almendras esparcidas por el suelo, como escarcha. Tenían que agacharse para recogerlo. Dios había dicho que el propósito de la vida del desierto y del Maná, era humillarles y probarles. Porque Dios estaba preparándose un pueblo especial para Sí, y Dios no puede caminar con gente soberbia y despreciable.

(4)ElManáerafrescocadamañana

No era algo que pudieran guardar. Era pan que tenía que recoger a diario, y el pan

tiene que comerse a diario. Tiene que ser recogido por la mañana, porque el calor del sol lo haría deshacerse. Si intentaban conservarlo, criaba gusanos y olía muy mal. Si la Palabra de Dios ha de ser para nosotros una Palabra viva, tiene que venir a nosotros cada mañana. No es suficiente que yo pueda probar que está en la Biblia, y que Dios la DIJO. Estamos agradecidos de que Dios la DIJO. Pero no vamos a obtener ninguna vida de ellos a menos que ÉL la esté DICIENDO hoy. Debe ser una Palabra que “procede” de la boca del Señor, si es que vamos a vivir por ella. Jesús nos dijo que teníamos que orar: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”, el pan que yo necesito para hoy. Yo solo puedo participar de Su vida cuando Él HABLA. “Si ”

oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones (Heb. 3:7­8). Hay muchas cosas en la Palabra de Dios que Él DIJO; y muchas cosas que Él DIRÁ otra vez. Pero si Él no lo está DICIENDO, lo mejor que es que lo deja un lado. Si Él no está revelando, descubriendo, y trayendo vida a Su pueblo a través de ella, lo mejor es dejarlo a un lado.

(5)ElManánoerapreparadoenelSabbath

No había nadie en el cielo preparando el Maná para el pueblo de la tierra el día del Sabbath; así, el sexto día tenían que recoger una doble porción. Pablo dice, “Queda un reposo para el pueblo de Dios”: (Hebreos 4:9). Y la palabra “reposo” es “sabbath”. El pueblo no tenía que ponerse a buscarlo porque no habría ninguno. Dios estaba “descansando” ese día, y puesto que el pueblo de Dios estaba participando de Su reposo, el Maná del sexto día sería vivo, vital y sano. Nuestro Maná es comida espiritual; y nuestro Sabbath es un Sabbath espiritual. Los días de trabajo del hombre llegaban a su fin, y el pueblo del camino del desierto debe participar de la “doble porción”, para que podamos tenerla para el pueblo de Dios cuando vayan en búsqueda del Maná el día del Reposo de Dios, y no encuentren nada. En realidad, la “doble porción” es para los demás. Eliseo recibió la doble porción, pero era para otros. Era para la sanidad de las aguas en Jericó, o para proveer refrescantes arroyos de agua para los ejércitos de Dios cuando eran atacados por el enemigo; o era para multiplicar el aceite de la viuda golpeada con la pobreza extrema; o para sanar el potaje envenenado; o para multiplicar el pan y el maíz para los hijos de los profetas; o para sanar al leproso; o para hacer que el hacha prestada flotara; o para resucitar a los muertos. Por supuesto, es cierto que al dar el pan del sabbath a otros, participamos de ello nosotros mismos. Porque es en ministrar a los demás y en ayudar a los demás, que nosotros mismos somos alimentados. Porque Jesús estaba haciendo la voluntad del Padre al ministrar a la mujer de Samaria, El podía decir a los discípulos, “Tengo una comida que comer que tú no conoces Mi comida es que haga la voluntad del que Me envió y que acabe Su obra ”

(6) EL Maná sabía como aceite fresco como barquillos de miel.

Señor, danos de ese “aceite fresco” aceite puro, limpio y fresco. ¡Cuánta sequedad, cuánta corrupción encontramos en el Pan de Dios hoy! “Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable.” (Eclesiastés 10:1). David dijo, “Me has ungido con ”

aceite fresco ¿Barquillos de miel? ¿Pan con sabor a miel? La miel habla del

verdadero conocimiento y sabiduría “Come, hijo mío la miel, porque es buena, y el panal es dulce a tu paladar: así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría; si la

hallares, tendrás recompensa y al fin tu esperanza no será cortada.” (Proverbios

24:13­14).

Necesitamos la miel de la Palabra de Dios. Necesitamos esa sabiduría espiritual y entendimiento que nos hagan “crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” Necesitamos sabiduría espiritual y entendimiento. En la verdadera sabiduría y conocimiento que Dios da, hay una recompensa, hay esperanza, hay expectativa. Precisamente es para eso. No es para alguna doctrina lejana, no pertinente, no relevante a lo que Dios está haciendo. Es una provisión del desierto, para darnos esperanza y expectativa, un sabor previo de la Tierra Prometida “que fluye leche y miel”. Pero no queremos demasiada miel—no ahora mismo. Ojalá el pueblo de Dios, especialmente Sus maestros, pudieran entender esto. No puedes pegarte un atracón de sabiduría y entendimiento sin sufrir las consecuencias. “¿Hallaste miel? Come lo que te basta, no sea que hastiado de ella, la vomites.” (Proverbios 25:16).

Creo que hay mucho vómito en estos días en los que los hombres se pegan atracones de la así llamada sabiduría y conocimiento y entendimiento todo en nombre de la verdad más profunda, y presumiendo confiadamente de conocer todo sobre los planes

de Dios y los propósitos de su reino por venir realmente no hay vida en la mayor parte de ello. El exceso de miel puede enfermarte.

y

Pero necesitamos un poco, para iluminación, para expectación, y para esperanza. Jonatán mojó el extremo de su vara en la miel que caía de los árboles y le iluminó la vista, para que pudiera ver claramente. Quizás nuestra curiosidad y nuestro ego quedarían satisfechos si supiéramos lo que Dios va a hacer en el tiempo por venir. Que Dios de a su pueblo del desierto una Palabra viva en esta hora, para que pueda haber expectación y esperanza para la Tierra de la Promesa, mientras proseguimos por este camino del desierto.

(7) El Maná se posó sobre el rocío

Moisés dijo, “Goteará como la lluvia mi enseñanza, destilará como el rocío mi ”

razonamiento (Deut. 32:2).

Durante las largas noches del desierto, cuando los hijos de Israel caían dormidos, Dios preparaba alimento para ellos, para el día siguiente. Hemos mencionado que la recogida del Maná era un trabajo muy tedioso. Pero hay que decir que no hay nada que podamos hacer para producir este pan del cielo que da vida. Pero en la oscuridad

de la noche, cuando caemos dormidos, Dios prepara un camino delante de nosotros, y

marca nuestra provisión para el día siguiente. Sabemos que hay el sueño de la muerte. Hay el sueño del letargo, el sueño de la falta de preparación, el sueño que viene a Su pueblo, que ha participado de los somníferos del placer, y que está buscando los gozos decepcionantes de este mundo. Pero para el pueblo de Dios que tiene hambre de Él, que está abierto a Su Palabra, y que busca diligentemente al Señor con todo su corazón, hay un SUEÑO del Señor que Dios pone sobre nosotros cuando nosotros obramos esos hechos soberanos y poderosos que están completamente más allá de nuestra habilidad y de nuestros recursos para producirlos. Cuando el Señor edifica Su Casa, Él no dejará que tú y yo nos entrometamos en ello. Cuando el guarda la ciudad, y nosotros simplemente nos movemos en unión con Él,

no podemos salir con nuestras propias estrategias. Así, el salmista dice,

“Por demás es que os levantéis de madrugada Y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores Pues que a su amado dará Dios el sueño” (Salmos 127:2)

O como ha sido traducido por alguien, “Así, Él provee para sus amados mientras

duermen.” Esto no es un estímulo a la pereza. Es simplemente la forma que Dios tiene de decirnos que dejemos de entrometernos en la hermosa obra que Él está haciendo en Su Casa, y que echemos toda nuestra ansiedad sobre Él. Nuestra ansiedad y preocupación, que siempre acompañan al “mucho servicio”, sólo aumentan nuestra frustración. Mientras tratamos de producir el “pan de dolores”, Dios dice, “Déjamelo a Mí. Estoy preparando tu pan en la oscuridad de la noche. No puedo decirte lo que estoy haciendo, cómo, cuándo y por qué. No lo entenderías en este momento. Pero lo ”

entenderás después

Como el Jacob de antaño, que huyó de su hermano Esaú, y habiendo comido el pan de dolores, cae dormido en el campo abierto, y ahí es donde Dios comienza a

trabajar a revelar a Su escogido Su plan para la Casa de Dios. Jacob se levanta de

y

su sueño diciendo, “Ciertamente, Dios está en este lugar, y yo no lo sabía.”

De la misma manera, Daniel, se encontraba profundamente dormido con su rostro hacia tierra, cuando vio la visión de Aquel que hablaba con “palabras como voz de muchedumbre”. Él también vio la visión de algo que sólo Dios podía obrar, la visión del Hombre unido de Cristo en unión con Sus muchos hermanos.

Adán anhelaba a alguien a su semejanza, su complemento, su ayuda idónea alguien con quién tener una relación de unión con él. Pero Dios tuvo que someterlo a un

profundo sueño. Adán no podía cooperar en esa gran obra. Si lo hiciera, echaría a perder lo que Dios tenía en mente. De su costado abierto surgió Eva, hermosa de

ver como

cuerpo ”hueso

Adán, y sin embargo tan diferente: su complemento, su esposa, su propio

de su hueso, y carne de su carne.”

Nuestro Señor Jesús igualmente fue sometido a un profundo sueño, para que de su

costado abierto, pudiera surgir una Esposa, una persona unido a Él en una relación

colectiva—como Él, y sin embargo, distinta: Su complemento, Su plenitud ”

Su hueso y carne de Su carne completamente compatible con Él, y sin embargo,

”hueso de

completamente dependiente de Él.

Estando Abraham listo para “cortar” el pacto con Dios (porque Dios le había dicho que preparara los sacrificios para el pacto). Lo único que podía hacer era ser vigilante y obediente, ahuyentando las aves de presa que se abalanzaban sobre los cuerpos. Esperar, esperar y esperar a que Dios interviniera en la escena para que pudieran caminar entre los pedazos juntos, y así, confirmar el pacto. Dios le dejó esperando, como siempre. Pero en el cumplimiento del tiempo, Dios sometió a Abraham a un profundo sueño y sólo Dios anduvo entre los pedazos “como un horno ardiente” y como una “lámpara ardiente”. No había forma de que Dios pudiera dejar a Abraham entrometerse en esta hermosa obra que Él estaba haciendo no había forma de que Abraham pudiera participar de este obra soberana de Dios en la nación santa que caería cautiva en tierra extraña, y que después de 400 años saldría como un pueblo colectivo, de la tierra de la esclavitud hacia la Tierra de la Promesa. Lo único que Abraham podía hacer mientras estaba despierto, era ahuyentar a las aves, y Dios haría el resto mientras Abraham dormía.

Estamos hablando del Maná y cómo este maravilloso Pan de Dios se posaría sobre

el rocío en la oscuridad de la noche sin ayuda, sin apoyo, intacto, no echado a

perder por la mano del hombre.

Y entonces, con corazones llenos de temor, nos levantamos por la mañana y

decimos ¿Por qué, Señor? ¿Cómo, Señor? ¿Cuándo, Señor? ¿Qué, Señor? Todo el tiempo en ignorancia de lo que el Señor está haciendo, pero de algún modo, sabiendo

que todo esta bien, y de algún modo, pudiendo proclamar confiadamente, “Sé que todas las cosas obran para bien, porque amo a Dios, sé que soy llamado conforme a Su propósito.”

y

(8)ElManáeratotalmentesuficiente

Había una amplia provisión para cada necesidad. De hecho, había mucho más de lo que necesitaban. El exceso de maná se derretía al calor del sol. Dios siempre provee mucho más de lo que necesitamos, más de lo que podemos digerir. No para que podamos saborearlo, corromperlo, administrarlo mal o pervertirlo. Pero Dios no va a dejar que se diga de Él. “Dios, no me has dado suficiente.” Es la medida del hambre que tenemos, lo que determina la medida de nuestro comer. Lo que queda simplemente vuelve al corazón de Dios, para regresar de nuevo a nosotros por la mañana, cuando estamos listos para recibir más.

Pero hay más que todo esto, en cuanto a la autosuficiencia del Maná. También proveía de todo ingrediente necesario para que los hijos de Israel permaneciesen vitales, fuertes, y saludables. Moisés nos dice que después de 40 años en el desierto, había habido tal provisión milagrosa del Maná, una fortaleza tal, y una vida tal que “Tu vestido nunca se envejeció, sobre ti ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.” (Deut. 8:4). El viaje fue largo y cansado, y atravesaron terreno duro y desértico. Pero Dios los mantuvo sanos y fuertes, guardó incluso su calzado, y protegió sus pies de hinchazón. Fueron un pueblo sano, sin ni uno solo enfermo entre ellos, excepto cuando desobedecieron al Señor, y Dios envió enfermedades en medio de ellos. Dios les había dado el Pan de los poderosos, una comida que les hacía extremadamente dependientes de Dios, porque quería demostrar en sus vidas y en los viajes por el desierto, el hecho de que Él era el Dios del suministro y de la provisión.

(9)ElManálesdejabamuchosdeseossinsatisfacer

Esta fue exclusivamente la razón del apuro de ellos: “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con Maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.” (Deut. 8:3). ¡Dios los humilló, les hizo pasar hambre, y les alimentó con Maná! Se cansaron del maná porque no les dejaba satisfechos. Comían y comían hasta llenarse, pero seguían sintiendo hambre. Murmuraron diciendo, “Aborrecemos este pan ligero no hay nada delante de nuestra vista que este Maná.” Consiguió de ellos lo que ningún alimento moderno puede hacer: mantenerlos sanos y fuertes, y libres de todo dolor físico, enfermedad y aflicciones. Pero al dejarles con hambre, lo aborrecieron. Pero Dios lo había diseñado precisamente con ese propósito. “Te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con Maná “PARA HACERTE SABER QUE NO SÓLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO DE TODO LO QUE SALE DE LA BOCA DE JEHOVÁ” (Deut. 8:3).La lección en el Maná es simplemente esta: que si nuestros corazones no están centrados en conocer a Dios y en familiarizarnos con Sus caminos, esta provisión divina que Dios preparó para guiarnos a su corazón, nos va a dejar vulnerables a los deseos y ansias de nuestros propios corazones carnales. Si no aprendemos a encontrar nuestro verdadero gozo y deleite en Dios, vamos a intentar encontrar deleite en nuestros propios caminos carnales. Esto explica completamente por qué la Iglesia en nuestra generación, especialmente la Iglesia en áreas de abundancia, prosperidad y riqueza, ha sido casi completamente cautivada con deseos, placeres y apetitos carnales—HAN DESCUIDADO O REHUSADO DEJAR QUE EL MANÁ QUE PRODUCE HAMBRE, LES GUIE AL CORAZON DE DIOS. No pensemos que un pequeño desvío de las cosas espirituales, una indulgencia un poquito más grande en placeres carnales, puede de alguna manera aliviar el hambre que Dios puso en nuestros corazones. Sólo al beber la bebida espiritual de Dios, y al alimentarnos del alimento espiritual de Dios, podremos permanecer espiritualmente vivos y sanos. Dios permite que el hambre permanezca, para que podamos aprender a apoyarnos completamente en

Dios, y a saber que “no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Solo al festejar continuamente, al comer continuamente, al digerir continuamente la Verdad, Nuestra hambre será satisfecha. Por eso el Maná nos deja hambrientos para que podamos CONTINUAMENTE hacer un festín de la Pan del Cielo.

Lapurgadenuestrosdeseos

Hemos pasado mucho tiempo hablando del Maná porque el pueblo de Dios se dirigía hacia el norte, a Canaán. Hacia el norte, a áreas de guerra espiritual Dios tiene que enfatizar que para la supervivencia, y para la conquista, tenemos que participar de las virtudes de Su Palabra viva, y vencer los deseos de nuestros propios corazones. Y por eso, exactamente en este lugar a solo a tres días de camino de Sinaí hacia el norte, de nuevo Dios enfatiza las virtudes del Maná. Pero ellos dijeron, “Estamos hartos y cansados del Maná, danos a comer carne.” ¡Dios contestó sus oraciones!

No sólo contestó Él sus oraciones, sino que en medio de sus ansias carnales, Dios liberó una mayor porción de Su Espíritu sobre los ancianos de Israel. Surgieron expresiones proféticas de los ancianos de Israel, mientras que Dios preparaba un festín de codornices para el desobediente pueblo de Dios. Concretamente, dos hombres, Eldad y Medad, son apartados como benditos del Señor, con

manifestaciones proféticas. “Eldad” significa “Dios ha amado” y “Medad” significa “amoroso, afectivo”. Ni siquiera asisten a la iglesia para profetizar, con mucho pesar y

desaliento para algunos de los líderes

campamento. Moisés no estaba preocupado por esto: “Ojalá”, dijo, “que todo el pueblo de Dios fuera profeta, y que Jehová derramara su Espíritu sobre ellos.” Pero lo que queremos enfatizar es esto: que en medio de un gran avivamiento espiritual en el campamento de Israel, un avivamiento en el que Dios estaba manifestando Su amor y Su afecto, y en medio del cual, el Espíritu de la profecía se derramaba como lluvias copiosas, ahí mismo Dios estaba respondiendo a las oraciones de un pueblo de mente carnal, un pueblo que detestaba el Maná, y cuyo corazón estaba completamente enajenado de Dios. Dios envió las codornices tan abundantemente, que podían cogerlas con solo alargar un brazo (ni siquiera tenían que agacharse, como cuando recogían el Maná). Las codornices volaban a la distancia de un brazo, a una altura aproximada inferior a un metro por encima del suelo, de forma que “el que menos,

recogía diez montones”. (Núm. 11:32). Algunos piensan que esto era alrededor de 100 ó 110 bushels. ¿Para qué quería nadie en Israel 110 bushels de codornices? Para contestar a esa pregunta, déjame que te haga otra pregunta. ¿Qué pretenden hacer muchos con sus fortunas y patrimonios, sus depósitos, su plata y su oro, en un mundo que está balanceándose al borde del caos financiero y de la desolación nuclear? Contesta a esto, y entonces, quizás puedas encontrar la respuesta a la primera pregunta. Se trata de una locura simplemente inexplicable. ¿Hacia donde estaba Dios llevando a Su pueblo cuando el pueblo comenzó a moverse en su viaje de tres días hacia en norte desde el monte santo de Dios? Los guiaba a un “Lugar de descanso” en el desierto de Parán (Núm. 10:33). Debía haber sido llamado más bien, “Refugio de Reposo”, “Valle de Contentamiento”, o “Llanos de Refrigerio”. Pero al ser el pueblo vencido de sus deseos carnales, fueron golpeados con una plaga, y el nombre del lugar fue llamado “Kibrot­Hataava”, que significa “TUMBAS DE LOS CODICIOSOS, SEPULCROS DE LOS DESEOS PROFANOS, SEPULCROS DE LOS ANHELOS CARNALES. (Núm. 11:33­34).

que profetizan ahí mismo, en el

sino

La causa Raíz de la insatisfacción

No culpes a Dios por tu corazón quejica y disgustado. No culpes a tu compañero, a tus hijos, a tu trabajo, a tu jefe. Aprendamos a saber culpar a quien realmente tiene la culpa de todo deseo impío. Presta atención al comentario de Dios en relación con lo que sucedió realmente:

“No corrigieron sus corazones (O, “no prepararon sus corazones”), “Su espíritu no

fue constante en Dios “Rehusaron caminar en Su ley “Olvidaron Sus obras, y las

maravillas que Él les había mostrado “Tentaron a Dios “Hablaron contra Dios;

dijeron, ¿Podrá Dios ¿Puede Él dar pan? ¿Puede Él proveer carne?”, “No creyeron

a Dios “No confiaron en Su salvación”, “Le adularon con sus bocas “Le mintieron

”,

?

”,

”,

”,

”,

”,

”,

”,

con sus lenguas

“Limitaron al Santo de Israel “Tentaron y provocaron al Altísimo

”,

“Su corazón no fue recto para con Él

”,

“Tentaron a Dios

Estos son unos pocos extractos del Salmo 78, cuya lectura, el Salmista, por inspiración del Espíritu, encomendó al pueblo de Dios de generación en generación por venir, para que el pueblo de Dios ¡PUDIERA PONER SU ESPERANZA EN DIOS Y NO OLVIDARA!

Pero lo que queremos enfatizar en particular en este episodio completo, es el hecho de que DIOS CONTESTÓ LAS ORACIONES DE ESTA CLASE DE PUEBLO, y TODO ELTIEMPO, SU CORAZÓN ESTA DOLORIDO POR CAUSA DE SUS CORAZONES DESOBEDIENTES, DESVIADOS. INCLUSO CUANDO SUS ORACIONES ERAN CONTESTADAS, SE ESTABAN SOMETIENDO A SÍ MISMOS A ENFERMEDADES ENFERMEDADES DE LAS QUE DIOS HABÍA PROMETIDO LIBRAR A UN PUEBLO QUE CAMINARÍA CON ÉL. Nos dice que Dios escuchó su clamor, y les dio lo que pedían, “pero envió flaqueza a sus alma.” La New American Standard Version, dice, “Él envió una enfermedad debilitante entre ellos.”

Me pregunto cuántas personas hay, cuántos ministerios hay, cuyos huesos

espirituales están blanqueando los campos de Kibrot­Hataava aunque todo el tiempo estén diciendo al pueblo de Dios que son ricos, prósperos y felices de haber hallado el

secreto del éxito y de la prosperidad

oraciones de riquezas y de abundancia! Es lo que un ministro describió como el “juicio

silencioso de Dios”. ¡Están ahí, consumiéndose en una enfermedad maligna sobre los campos de Kibrot­Hataava, y jactándose al mismo tiempo de ser los hijos del Rey, haciendo un gran festín de las cosas buenas de Canaán!

¡Y que Dios ha oído y contestado a sus

Mientras se dice, “HOY”, Dios nos ayude a comer del Maná, y a descubrir las virtudes de ese secreto ingrediente espiritual que nos hace saber que “no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.” Porque para esto precisamente nos dio Dios el Maná.

¡Adelante hacia Canaán!

Desde Kibrot­Hataava, los hijos de Israel se desplazaron hacia las fronteras de la tierra de Canaán. Pero antes del ataque final, tenían que enviar espías desde el desierto de Parán, para investigar la Tierra

“Y observad la tierra, como es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso; como es la tierra habitada, si es buena o mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas; y cómo es el terreno, si es fértil o

estéril, si hay en él árboles o no; y esforzaos y tomad del fruto del país; Y era el tiempo de las primeras uvas. “(Números 13:18­20).

Uninformeimproductivo

El apóstol Pablo comenta sobre este episodio en su epístola a los Hebreos, usando la reacción de los espías a la investigación, como una ilustración de esa tendencia inherente en los corazones del pueblo de Dios, de no alcanzar el deseo de Dios para ellos. Ninguno de los doce espías negó la abundante fertilidad de la Tierra de la Promesa. Su único argumento era que se trataba de una situación que para ellos era imposible de manejar. Hablar de una herencia celestial con gran elocuencia, puede levantar un gran entusiasmo entre el pueblo de Dios. Pero Dios dice que es un “informe improductivo” si no hay deseo, fe, esperanza, expectativa por ENTRAR Y POSEER LA TIERRA. “Si, todos nosotros creemos esa verdad, pero sabemos muy bien que no podemos apropiárnosla AHORA.”

Trataremos un poco con la vida de Canaán más adelante; pero lo aparente por toda la cristiandad, y especialmente en el pueblo que profesa tener dones y bendiciones espirituales, es que no existe ninguna intención en tomar la Tierra, y someterla completamente para Dios. Se presenta a Canaán, bien como algo a lo que mueres, o algo a donde vas para conseguirlo; o se minimiza de tal forma que no que hay realmente una esperanza viva presentada para otra cosa que no sea alguna forma de ampliación de ciertos dones o bendiciones que ya tenemos. Quizás estarían de acuerdo en hacer otra excursión a Canaán, para traer unas pocas más granadas y uvas. Puede haber canciones y sermones escritos sobre el tema. Pero esto no es nada comparado con lo que Dios tiene preparado para Su pueblo. Dios quería que Su pueble entrara y HABITARA ALLÍ. Disfrutamos mucho escuchando sobre dones

especiales, visiones y revelaciones relativas al reino del Espíritu

VIVIR en ese reino, por supuesto, eso queda totalmente fuera de lugar.

pero ENTRAR y

A lo largo de los tiempos ha habido una tendencia inherente en el pueblo de Dios a retraerse de la plenitud de la Promesa, en vista de los obstáculos que hay delante de ellos; y para añadir al problema, siempre hay esos maestros capaces de presentar un “informe malo” con tal convicción, que el pueblo de Dios está presto a retraerse si no “han corregidos sus corazones”. De esta forma, el apóstol nos amonesta

“Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en Su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.” (Heb. 4:1­2)

Otros lo traducen como: “No uniéndonos en la fe con aquellos que lo escucharon” siendo el pensamiento que los que oyeron la Palabra, no tuvieron fe y confianza para UNIRSE a la Palabra que oyeron no tuvieron fe y confianza para unirse a Caleb y a Josué, que sí trajeron un “buen informe.”

ElInformebueno

Dios trae Su Palabra para crear esta clase de “vínculo” espiritual. Pablo nos dice que las cosas del Espíritu que Dios nos ha dado gratuitamente, se hablan…

“No con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.” (1ª Cor. 2:13)

Pero otras traducciones no solo traen el pensamiento de “comparar” una con otra, sino de “combinar” una cosa con la otra. “Combinando las cosas espirituales con lo espiritual.” Como pueblo de Dios, nacido de nuevo y regenerado, recibimos un nuevo Espíritu. Al ser llenos con ese Espíritu, y al beber más y más en ese Espíritu, nuestra capacidad para recibir y apropiarnos cosas espirituales se hace cada vez mayor. Cuando Dios envía una Palabra viva y ungida, la tarea del Espíritu Santo es llevar esa Palabra y unirla al corazón y a la mente espiritual en nosotros; su tarea es llevar esa entidad que ha llegado a ser “oída”, hasta hacerla nueva vida; y hacer un depósito que procede del corazón y de la mente de Dios, dentro del hombre espiritual. El Espíritu alcanza hasta el corazón de Dios, y toma esa vida espiritual, esa gracia espiritual, esa virtud espiritual que Dios quiere impartir a los Suyos y después lo une a ese corazón espiritual, a esa entidad espiritual que Dios ha provisto en Su pueblo. Se trata de una constante apropiación de cosas espirituales en nuestras vidas, al beber de su Espíritu, caminar en Sus caminos, oír Su voz, obedecer, someterse, ceder y dejar que Él edifique e implante en nosotros esos recursos escondidos de gracia y de sabiduría y de verdad que abundan en el corazón de Dios. Por esta razón el Espíritu de Dios viene a nuestros corazones para permanecer: “Tomará de lo Mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:14). Sólo habla lo que oye de Dios. Y lo que Él habla, Sus hijos obedientes están listos para escuchar y obedecer y esa capacidad espiritual que Dios ha puesto dentro de nosotros se aferrará a ello, y alcanzará esa nueva medida del ESPÍRITU que Dios se ha agradado de traer cerca de nuestros corazones—tan cerca que podemos unirnos a ello, y ello se convierte en algo NUESTRO. No sólo “unidos a ello” sino unidos al Cristo de quien salió la Palabra; y así, igualmente, una unión con esos vasos terrenales A TRAVÉS DE LOS CUALES vino la Palabra.

Sabemos que todo es nuestro ahí fuera, “en los lugares celestiales”. “Nuestra vida ”

está escondida con Cristo en Dios Y es ahí donde tenemos que “poner nuestro

afecto”, para que poco a poco, un poquito aquí y otro poquito allí, haya una apropiación de ello en un pueblo que está siendo unido a Él, lleno de Verdad, caminando en la Verdad, caminando en la plenitud. “Cuando Él, el Espíritu de Verdad, ”

venga, El os guiará a toda (la) Verdad (Juan 16:13.). Es una obra constante, pero

será completada. Dios lo ha prometido. Nuestro fracaso en este asunto no hace que Dios cambie Su mente y Su corazón. La Palabra ha salido, el Espíritu de Verdad ha venido, y no regresará al corazón de Dios hasta que haya traído plenitud abundante al pueblo de Dios. El Espíritu de Verdad vuelve al corazón de Dios con Su pueblo fértil, que ha producido un fruto precioso, para deleitar y regocijar el corazón de Dios.

De esta forma espiamos la tierra; no para encontrar sermones o para tener algo de lo que hablar. Si es solo para eso, entonces lo que estaremos trayendo al pueblo de Dios será un INFORME MALO. En lugar de eso, es algo que nos da seguridad de que es nuestra Tierra, la que Dios nos ha dado, y hacia la cual Él nos dirige. Al investigarla, esa capacidad espiritual que tenemos de más ESPÍIRTU, más del ESPÍRITU DE DIOS, también se agranda cuando Dios COMBINA ESPÍRITU CON ESPÍRITU.

“Porque el Espíritu todo lo escudriña aún lo profundo de Dios (ó LAS PROFUNDIDADES) de Dios.” (1ª Cor. 2:10). De hecho, el apóstol no está hablando sobre “cosas” como tales, sino sobre el mismo corazón de Dios—LAS PROFUNDIADES DE DIOS.

Ahora bien, si el Espíritu está buscando el corazón de Dios, Él lo hace para UNIR ESPÍRITU CON ESPÍRITU. Está haciendo esto para que lo que hay en el corazón de Dios pueda unirse a nuestro espíritu, hasta que en la plenitud de la gran obra de Dios en Su pueblo, SEAMOS LLENOS DE TODA LA PLENITUD DE DIOS (Efesios 3:19).

Esta clase de enseñanza se presenta en las iglesias como un INFORME EVIL, FALSA DOCTRINA, etc. En realidad, son los que dicen que la doctrina de nuestra posición en Cristo Jesús en los lugares celestiales no se puede conseguir, que Dios considera un INFORME EVIL. El propósito completo del Evangelio, el propósito completo de la Redención, es precisamente SALIR de la vieja vida, y ENTRAR en la nueva. “Os he SACADO para meteros.”

Confrontación y Contienda

Dios quiere ciertamente que Su pueblo ande en amor, en armonía, en unidad. Pero cuando Dios habla y algunos dicen SI mientras que otros dicen NO, no hay virtud en pegarte a los que dicen “NO”, por causa de la UNIDAD. Tan cierto como que hay un pueblo que rehúsa avanzar con Dios, vamos a tener confrontación y contienda en la congregación de Su pueblo. ¿Escuchas a Josué y Caleb decir, “De acuerdo, hermanos, no tengamos división, olvidemos esa tierra lejana, esas cosas tan altas y distantes simplemente caminemos juntos aquí, en el desierto de Parán, y esperemos que al morir, todos vayamos al mismo lugar?”

La Verdad, la Verdad viva, trae contienda, confrontación, y rebelión: unos diciendo, “No podemos entrar. Es demandar demasiado de nuestros hijos.”; otros diciendo, “Podemos porque Dios se agrada de nosotros, y podemos tomar la tierra.” La parte que dijo, “No podemos entrar”, es la que gana.

Dios los devolvió al desierto para vagar otros 38 años hasta que la generación mayor, representada por los diez espías, hubiera perecido completamente en el desierto.

Dios estaba preparado para destruir a toda la nación, y si lo hubiera hecho así, no habría abrogado Su promesa. Él había prometido a Moisés que Él cumpliría la promesa en la propia familia de Moisés, convirtiéndola en una generación más grande

y poderosa que incluso la generación que él estaba intentando introducir en la Tierra.

Pero Moisés no era un oportunista. Tenía un genuino corazón sacerdotal y advirtió a Dios literalmente que si Él llegara a tomar una acción tan drástica como esa, terminaría con muy mala fama, y sus enemigos, que habían escuchado de su fama, se burlarían y dirían, “ Por cuanto no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto.” (Núm. 14:16).

Dios nos guarde de todo “oportunismo”. Si pareciera que Dios nos estuviera guiando hacia alguna clase de favor especial con Él o con el pueblo de Dios, que Dios escudriñe nuestros corazones, no sean que inconscientemente empecemos a deleitarnos en la caída de otros, y a aprovecharnos de su caída para nuestro propio engrandecimiento. Incluso puede que el Señor nos esté guiando en esa dirección. Podría tratarse de una prueba muy severa a la que el Señor nos estuviera sometiendo.

Que Dios escudriñe nuestros corazones no sea que seamos engañados por nuestros corazones ambiciosos, y después pretendamos dar a Dios la gloria por nuestra falta de misericordia y nuestra falta de carácter sacerdotal y de preocupación por Su pueblo. Moisés dijo, “Perdona, ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. Entonces Jehová dijo, Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.” (Números 14:19­20).

Pero Dios dijo algo más muy significativo; porque Dios es un Dios justo y no hace

acepción de personas o naciones. Si va a perdonar a un pueblo tan inmerecedor como

a esta generación perversa, entonces declara

“PERO TAN CIERTAMENTE COMO VIVO YO, Y MI GLORIA LLENA TODA LA TIERRA” (Núm. 14:21).

Dios todavía ha de levantarse y juzgar al mundo entero por su iniquidad. Pero a la

vista del hecho de que ha sido tan paciente, tan lleno de gracia y de longanimidad con Su pueblo, en las así llamadas naciones “cristianizadas”, ¡ESTA ES LA GARANTÍA DE QUE ÉL LLENARÁ TODA LA TIERRA DE SU GLORIA! Siempre que Dios siga extendiendo gracia y misericordia hacia un pueblo desobediente que se llama por Su Nombre, el Dios justo jura con juramento: “¡COMO YO VIVO, TODA LA TIERRA SERÁ LLENA DE LA GLORIA DE JEHOVÁ!” Sus justos juicios lo demandan. No es que las otras naciones de la tierra lo merezcan. Pero cuando aquellos que estaban invitados a

la fiesta de bodas de Su Hijo rechazaron la invitación (como hace hoy el pueblo de la

iglesia), el Maestro dijo, “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene Mi casa.”

En este día y hora en que se rechaza abiertamente el llamado a venir a una unión total

y permanente con Su Hijo, podemos esperar que Dios comience a alcanzar y a

abrazar a los pobres, a los necesitados, a los despreciados y rechazados en nuestra tierra y especialmente en esas naciones de la tierra que no han conocido un gran impacto del Evangelio de Jesucristo en el pasado. Los justos juicios de Dios demandan que esto sea así.

Fe ó Presunción

Este asunto de caminar por la fe ha sido tremendamente mal interpretado por el pueblo de Dios. Los hijos de Israel habían recibido un claro llamamiento de Dios para

ir a la tierra de la Promesa y poseerla. Por temor e incredulidad, rechazaron la Palabra del Señor y la ira de Dios se encendió contra ellos. PERO UN DÍA DESPUÉS, el pueblo decidía que se habían equivocado y apresuradamente movilizaban a sus

no está con vosotros.”

Ellos dijeron, “Sí, estábamos equivocados saldremos y lucharemos contra nuestros enemigos.” Pero al salir contra el enemigo, trazaron el itinerario de la batalla y fueron derrotados absolutamente. Podríamos preguntar, ¿Por qué? La respuesta es clara. Dios no estaba hablando en ese día, como en día anterior. Su “HOY” de la promesa de Dios, ahora era un “ayer”. No hay un mañana para los que rechazan el llamado de Dios hoy. Por eso el apóstol. Nos advierte que prestemos atención a la Palabra de

Dios, “EN TANTO SE DICE, “HOY”. No sabemos cuánto tiempo pasará; pero en vano trataremos de ganar nuestras batallas con la fe de ayer. “Pero SE OBSTINARON en subir al monte; pero el arca del pacto de JEHOVÁ, y Moisés no se apartaron de en medio del campamento.” (Núm. 14:44). Hay tanto pueblo de Dios que ha pervertido la idea de caminar por la fe. Cualquier cosa que quieran hacer cuando quieran hacerlo se animan, y van, y lo hacen “por la fe”. La FE actúa sobre LA VOLUNTAD REVELADA DE DIOS. Habla sobre los héroes de la fe todo lo que quieras examina las Escrituras y descubrirás que invariablemente, los héroes de la fe son los que caminaron en la REVELACIÓN DE LA VOLUNTAD DE DIOS. No era simplemente una noción de Abraham, que quizás tuviera que mudarse de Ur de Los Caldeos, “por la fe”. Dios le dijo que lo hiciera. No fue una simple buena idea de Noé, que a vista de la terrible iniquidad de los hombres, preparara un arca para cubrirlos de la ira de Dios. Dios le dijo que lo hiciera. No fue simplemente el celo y el entusiasmo de Moisés lo

que le llevó a sacar al pueblo de Israel de Egipto y cruzar el Mar Rojo. Dios le dijo que lo hiciera. Y por tanto, lo hizo “por la fe”. Al “caminar por fe”, pudo conocer y comprender la voluntad de Dios y el deseo de Dios para Su pueblo. Actuó conforme a

la voluntad revelada de Dios. Hoy día, un “caminar por fe” se considera lo que haces

cuando dejas tu trabajo, y te lanzas “al ministerio” sin un apoyo garantizado. Entonces, ¿Estamos los demás caminando en incredulidad? Puede ser un paso de fe si dejas tu

fuerzas contra el enemigo. Moisés les dijo, “No lo hagáis

Dios

trabajo y sigues adelante, si es que Dios quería que hicieses eso. Pero si no es así, entonces es mera presunción. Si Dios quiere que te involucres en una ocupación servil, debes permanecer en tu puesto de deber, si de verdad quieres “vivir por la fe”. La verdadera fe viene de tal relación con Dios, que simplemente lo sabes, estas convencido, que Dios quiere que hagas eso. EL conocimiento de Su voluntad puede que llegue repentinamente, o dramáticamente, o puede que venga después de mucha búsqueda y examen personal. Quizá tengamos que aprender de errores pasados y de experiencias de fracaso pasadas. Pero el conocimiento de Su voluntad, y de Su tiempo, son pre­requisitos para un genuino CAMINAR POR FE.

“La fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”: (Rom. 10:17). No es algo que tú puedas fabricar en cualquier momento en que te sientas guiado a involucrarte en algún proyecto digno. “Viene” al esperar en Dios, y hallar dirección de Él. Es el principio de Cades­Barnea, el que el pueblo de Dios tuvo que aprender por las malas:

“Si oyereis HOY Su voz, No endurezcáis vuestros corazones (Heb. 3:15)

Sus “días de HOY” pueden alargarse durante muchos días, pero no tenemos ninguna garantía de eso. Si rehusamos Su voz HOY, no tenemos ninguna seguridad de escuchar Su voz mañana.

LaPromesaalaNuevaGeneración

Dios prometió con juramento que los hijos, cuyos padres temían que se convirtieran en presa en tierra extraña y difícil, serían los que entrarían y poseerían la tierra. Dios dijo:

“¿Vais a desobedecerme porque tenéis miedo por vuestros hijos? Juro por Mí mismo ”

Seríamos más

honestos si dijéramos al Señor: “Señor, Sé que Tú quieres esto, pero rehúso obedecer”, en lugar de adular a Dios y decirle, “Señor, Tú sabes que me gustaría hacer lo que Tú dices, pero Señor ¿Qué dirá mi esposa? ¿Qué dirán mis hijos? Realmente estoy preocupado por ellos ”

que meteré a vuestros hijos y vosotros moriréis en el desierto

Cuando Dios llama a un acto de obediencia, no hay excusa válida para la desobediencia, a la vista de Dios. Saúl se excusaría porque el pueblo ponía presión sobre él. Eso puede haber sido cierto. Pero él conocía la voluntad de Dios en el asunto, y sufrió la pérdida de su reino por su acto de desobediencia.

Israel fue condenado a caminar cuarenta años en el desierto sin ninguna esperanza de entrar en la Tierra de la Promesa. Pero este decreto de juicio y este estado de desesperanza, era una promesa de protección y vigilancia para la nueva generación. Para la nueva generación, el resto del viaje sería una PREPARACIÓN para entrar en la tierra, y Dios sería su Guía todo el trayecto:

“Y recordarás todo el camino por el que el Señor te guió estos cuarenta años en el ”

desierto, para humillarte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón (Deut. 8:2).

La Rebelión contra la Autoridad

Se acerca el tiempo en que Dios comenzará a vindicar a aquellos que tienen Su Palabra y Su autoridad, y a revelar a los que están actuando y ministrando en presunción. Este conflicto persistente respecto de quién está en lo cierto, y quién está

equivocado, se va a terminar. Dios mismo, con Su propia gloria y Su presencia, vindicará a los que tienen Su palabra. Doscientos cincuenta hombres de la casa de Coré, Datan y Abiram, se reunieron en la puerta del Tabernáculo, agitando sus incensarios; y Dios dijo a Moisés que Él iba a hacer algo nuevo, algo diferente. La tierra misma abriría sus fauces y consumiría a los rebeldes. Moisés ordenó al pueblo de Dios que se apartara de las tiendas de Coré, Datan, y Abiram, no fuera que perecieran con ellos. De repente, la tierra abrió su boca y tragó vivos a todos los que pertenecían a las casas de estos rebeldes; “Y descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra.” (Núm 16:33). Esta fue una de las más calamitosas formas de juicio sobre el pueblo de Dios en los tiempos del Antiguo Testamento; y todo sucedió por causa de la presencia permanente de la Gloria del Señor en medio de Su pueblo. Comprendamos completamente las implicaciones de la esperanza y el deseo que tenemos de ver regresar la gloria de Dios a Su templo. En ese día, grandes y terribles serán Sus juicios sobre el pueblo de Dios que esté andando en rebelión. Dios va a poner fin a la contienda de lenguas, y al clamor de los apóstoles y profetas en busca de un lugar de preeminencia. Él va a zanjar el asunto no mediante el debate y la confrontación, SINO POR EL FUEGO DE SU PRESENCIA. Como Moisés y Aarón, los verdaderos sacerdotes de Dios clamarán a Dios en ese día para que muestre misericordia, y acorte Sus juicios. Todo argumento de peso sobre el significado de la Escritura, será en vano. Pero por la Gloria de Su Presencia, y el Fuego de Su Palabra, el Señor mismo declarará Su verdad y dará a conocer en medio de Su pueblo, quienes son los que tienen Su Palabra viva permaneciendo en ellos.

LavaradeAarón

¿Cómo zanjó Moisés todo este argumento? Ordenó que cada tribu en Israel presentara sus varas delante del SEÑOR, y que las pusieran en el Tabernáculo durante la noche. Por la mañana, Moisés trajo las varas del Lugar Santísimo, y dio a cada hombre su vara. No había cambio en las once varas, pero la doceava, la vara de Leví (que tenían el nombre de Aarón), había sido vindicada en el poder de la vida de resurrección. En solo una noche no solo reverdeció y floreció, sino que produjo almendras maduras. Por supuesto, esto ya había sucedido en nuestro Señor Jesús. Pero la “Vara de Aarón” va a reverdecer de nuevo en las vidas de Sus escogidos; y esto va a poner fin al conflicto que ha surgido a través de los siglos respecto de quién está en lo correcto y quién está equivocado. SOLO EL SEÑOR JESUCRISTO ESTÁ EN LO CORRECTO; el “poder de Su resurrección” obrando en los suyos, los vindicará ante los ojos de Dios y del hombre. Reunirnos de alguna manera ecuménica, intentando llegar a un consenso—cediendo un poquito aquí y otro poquito allí por causa de la unidad—no tendrá lugar en aquel día. Solo el camino de Dios es el CORRECTO, y Él no va alterar Su Palabra, Su Verdad, Su Camino, por causa de la “unidad”. El pueblo de Dios que ha conocido el Camino de la Cruz, el Camino de la humillación y del sufrimiento y que han seguido por Su camino, no buscando su gloria,

sino la gloria de Aquel que les envió

RESURRECCIÓN. Y cuando hablen, todos los hombres sabrán: Esta es la Palabra del

SEÑOR.

Dios

va a revelar en ellos el PODER DE SU

Capítulo 6 – El desierto de Zin

CAPÍTULO 6 – EL DESIERTO DE ZIN

“TragediayTriunfo”

“Llegaron los Hijos de Israel, toda la congregación al desierto de Zin en el mes primero ”

y acampó el pueblo en Cades (Núm. 20:1).

Dios había planeado que los hijos de Israel pasaran aproximadamente un año en Sinaí, para aprender Sus leyes y juicios, edificar el Tabernáculo, y después proceder hacia el norte, a Canaán. Moisés nos dice que solo era “un viaje de once días” desde Horeb a Cades pero anduvieron errantes en esta zona durante otros 38 años hasta que la vieja generación fue consumida.

Muchos preguntan, “¿Cuánto tiempo nos llevará entrar en la plenitud del reposo de Dios?” En muchos aspectos, somos tú y yo los principales culpables de prolongar nuestro viaje del desierto. Dios dijo,

“¡Oh, si Me hubiera oído Mi pueblo! ¡Si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría Yo derribado a sus enemigos, Y vuelto Mi mano contra sus adversarios.” (Salmos 81:13­14)

Por otro lado, es cierto que nosotros, en esta generación de la Iglesia, estamos sufriendo las consecuencias de los pecados de generaciones antiguas; como Caleb y Josué tuvieron que aguantar otros 38 años en el desierto por causa de los pecados de la vieja generación. Pero lo que Dios había decretado como un juicio sobre la generación antigua, se convirtió en PREPARACIÓN para la nueva. Animémonos en esto. Incluso en medio de este grande y terrible desierto, Dios está PREPARANDO a una nueva generación para tomar la Tierra.

Reconocemos que hay una apropiación muy individual y personal de la Vida de Canaán, y no queremos menospreciarlo. Pero lo que Dios está a punto de hacer en la tierra es tan grande, tan poderoso, tan terrible, tan asombroso, que posiblemente ningún individuo podría apropiárselo en toda su plenitud. Caleb y Josué tienen que esperar hasta que la nueva generación sea entrenada y disciplinada por el Señor, antes que ellos mismos pudieran entrar. Mientras tanto, podían caminar ante el Señor en fe, esperanza y expectación. Pero la vida de Canaán en su plenitud es para un pueblo colectivo. Simplemente es demasiado grande para que ningún individuo pueda apropiársela o aprehenderla a solas.

“A fin de que arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos (o mejor, “aprehender”), cual sea la anchura, la longitud, y la profundidad, y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis LLENOS DE (o “PARA”) TODA LA PLENITUD DE DIOS”. (Efesios 3:17­19).

Elviejocaminoyelnuevo

Como hemos enfatizado en otros escritos previos (Tarde y Mañana), cuando el fracaso humano estorba o impide los propósitos de Dios, y Dios entra en escena para remediar la situación y traer al pueblo de vuelta a Sí mismo ÉL COMIENZA UN NUEVO CAMINO, Y UN NUEVO ORDEN. Si entendemos este principio, nos ahorraremos muchas frustraciones, que de otro modo tendremos que sufrir, al pretender reedificar el orden de un día pasado. Dios no se repite a Sí mismo, obrando de la misma manera como obró la primera vez. Cuando el hombre falla, Él no lo “intenta una vez más”. La siguiente vez es completamente diferente, siempre un orden más alto, siempre un nuevo camino. Tenemos que saber esto si vamos a ser librados de la frustración y del sentido de futilidad que tantas veces hemos experimentado cuando hemos tratado de convencer a Dios, que venga y “lo haga de esta manera” por que así es como lo hizo antes. Sé que Dios es para siempre “el Mismo”, y porque es EL MISMO, siempre hace las cosas muy diferentes la segunda vez. Porque es EL MISMO, seguirá haciendo “cosas nuevas” en medio del fracaso humano. Porque es EL MISMO, cuando el hombre falle, Él rectificará la situación a través de sus juicios justos, y hará algo mayor que lo que el hombre ha echado a perder. Porque es EL MISMO, todo el tiempo irá hacia delante, y cada vez más alto, avanzando cada vez más con Su pueblo hacia nuevas áreas de revelación y de Verdad.

Esta enseñanza es ciertamente molesta a la mente teológica, porque coloca al hombre en una posición en la que no puede, incluso con todo su conocimiento de la Escritura o de la historia, surgir con un nuevo plan para el avivamiento o con un plan para el avance del Reino de Dios en la tierra, todo ello desde su almacén de conocimiento acumulado de los avivamientos del pasado y de los tratos pasados de Dios con Su pueblo.

Puesto que Dios es para siempre EL MISMO y no cambia, siempre busca para Sí mismo a un pueblo que esté dedicado, consagrado, humilde, bajo y obediente a Su voluntad. Pero porque es EL MISMO, cuando haya encontrado a ese pueblo, y lo haya preparado, hará una “cosa nueva” en la tierra, y lo viejo se verá como el campo de semillas y el camino de preparación para la cosa nueva que Dios tiene en Su mente.

Esto es nada menos que la operación de una Ley Divina—LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA EN CRISTO JESÚS. No hay forma de que el hombre pueda surgir con métodos y procedimientos que lo den a luz o lo controlen. Deja al hombre completamente desesperado y desvalido en sí mismo, sin ningún otro recurso que hallarse a sí mismo siendo llevado, siendo movido y motivado por el Espíritu de Dios que como el viento, PUEDES OIR CUANDO HABLA, PERO NO PUEDES SABER NI DE DONDE VIENE NI A DONDE VA. El Espíritu de Dios sopla suavemente desde el corazón de Dios y ningún hombre puede predeterminar el curso del Espíritu ni estructurar o moldear la sustancia que Dios va a dar a luz. El hombre ha intentado y seguirá intentando, reproducir algo que Dios hizo en el pasado pero su fracaso está garantizado, como siempre ha fracasado anteriormente. Cada vez que Dios se mueve de forma fresca en la tierra, Él produce una COSA NUEVA, y así, coge al hombre por sorpresa.

“He aquí, Yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad” (saías 43:19)

Deje el hombre sus esfuerzos por estructurar y formar un plan e intentar dar a luz la Iglesia del Nuevo Testamento, o la Iglesia gloriosa de la que Pablo habló eso estaría destinado al más absoluto fracaso. Pero Dios lo va a hacer a través de un pueblo humilde un pueblo que está condicionado a escuchar lo que el Espíritu está diciendo, y que simplemente se va a mover con Su Viento, que sopla por donde quiere. ¿Qué pasa con las Escrituras? ¿Qué pasa con la Palabra? No necesitamos tener miedo de no sujetarnos a las Escrituras, si el Espíritu Santo está en control. Él es el Espíritu de Verdad. Él conoce las Escrituras porque Él es quién inspiró a Sus santos apóstoles y profetas para que escribieran las Escrituras. Cuando habla, no habla “de Sí Mismo”, como hace el hombre, sólo habla lo que Él oye del corazón de Dios, que es la Fuente y el Autor de las Sagradas Escrituras.

Lo único que el hombre puede hacer es poner parches sobre lo viejo, porque él es de la vieja creación y no conoce al Espíritu de la Nueva creación. Pero Dios esta presto para descartar los antiguo, porque hay cosas nuevas en Su corazón que están estallando para brotar y el fracaso humano es un desafío a que Su corazón intervenga y juzgue y anule el antiguo orden, para preparar el terreno para la siembra de una nueva semilla. Él no se pone a remendar lo antiguo, ni tampoco ayuda al hombre a hacerlo. Observemos este principio en unos pocos ejemplos de la Escritura:

(1)Losviejosodresylosnuevos

“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres, y se derramará, y los odres se perderán” (Lucas 5:37).

Los que pensáis que Dios os dio su Espíritu Santo para haceros mejores bautistas,

mejores presbiterianos, mejores episcopales, mejores católicos

referencia a cualquier cosa del pasado

estallido de los odres! Dios dio su Espíritu para llevarte mucho, mucho mucho más adelante, en reinos de la vida de la Nueva Creación pero no para perpetuar algo de lo antiguo.

¡Preparad vuestros corazones para el

un algo mejor en

(2)Laviejavasijaylanueva

“Y la vasija de barro que Él había hecho se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.” (Jer. 18:4)

Dios simplemente rehúsa poner remiendos a una vasija “echada a perder”. Él simplemente la deshace en Su mano, y comienza de nuevo. Usa el mismo barro, pero la vasija es completamente nueva, hecha a partir de Sus propias manos creativas.

(3)Elviejohombreyelnuevo

El primer Adán no era el ser celestial exaltado que algunos le han hecho ser. Era solo un tipo, o una sombra, o “una figura del que había de venir.” (Rom. 5:14). Era “ de la tierra, terrenal”. Ahora bien, nuestro Señor Jesús vino del campo de semillas de lo antiguo, pero Él era la verdadera perfecta imagen de Dios, el hombre “celestial”, el “Señor del Cielo”, la Luz y la Gloria de Dios.

(4)LasprimerasylassegundastablasdelaLey

Las primeras tablas, escritas con el dedo de Dios, fueron rotas por el dador de la ley, cuando bajaba del Monte y vio la idolatría del pueblo de Dios. Las segundas tablas de la Ley, fueron también escritas con el dedo de Dios, pero fueron traídas desde el Monte para ser puestas dentro del Arca del Pacto. El hombre no podía entrometerse en las segundas tablas. Por supuesto, esto nos describe la naturaleza de los dos pactos

(5)ElPrimerPactoyelSegundo

Cuando Dios habla de un Nuevo Pacto, obviamente implica que el primero queda obsoleto: “Al decir, Nuevo Pacto, ha dado por viejo al Primero” (Heb. 8:13). La razón por la que Dios deshizo lo antiguo es el fracaso humano. “Porque ellos no ”

(Heb. 8:9). Por tanto, el Nuevo Pacto no podía ser

permanecieron en Mi pacto

cumplido por el hombre, sino que sería escrito en las tablas de carne del corazón”, capacitándole para hacer lo que la Ley no podía hacer para amar a Dios con todo el

corazón, mente, alma y fuerzas.

(6)ElPrimerTabernáculoyelsegundo

El Primer Tabernáculo, erigido en el desierto al pie del Monte Sinaí, era un patrón y tipo de realidades celestiales. Pero el segundo tabernáculo era el “mejor y más perfecto tabernáculo, no de esta creación ” (Heb. 9:11). Ha habido muchos tabernáculos y templos en la historia de Israel. Cuando el fracaso humano llevaba a la ruina a todo lo anterior, la intervención Divina producía algo nuevo. Pero jamás Dios ordenaba la reconstrucción de lo antiguo, a imagen exacta de lo anterior (tratado en el escrito “De la Tienda al Templo”). Si entendiéramos estos principios, abandonaríamos esas nociones de Dios restaurando a la iglesia a su semejanza apostólica temprana o sobre la reedificación de un templo en la vieja Jerusalén. Cuando lo primero se envejece, Pablo dice, “está próximo a desaparecer.” (Heb. 8:13)

(7) La Roca, primero golpeada, después hablada

Cuando el pueblo de Dios vino a Horeb, estaban muriendo de sed y Dios le dijo a Moisés que se pusiera junto a una cierta roca y que la golpeara con su vara. Al hacerlo, las aguas brotaron de Horeb, que significa “lugar seco, sequedal”.Las aguas brotaron por la montaña como una corriente de agua pura y refrescante. Pablo nos dice que la Roca era Cristo, golpeado para que nosotros pudiéramos participar del agua pura de Vida (1ª Cor. 10:4).

Pero en una segunda ocasión, cuando necesitaron agua, Dios le dijo a Moisés que “hablara a la Peña”, y que enviaría su agua (Números 20:8). Puesto que Cristo, ya había sido golpeado una vez, no había de ser golpeado de nuevo. A partir de entonces caminamos en obediencia y hablamos a la Roca. Moisés descubrió que el método antiguo aparentaba haber funcionado, porque golpeó la Roca dos voces, y el agua brotó. Algunas veces podemos pensar que los viejos métodos pueden repetirse una y otra vez, y los resultados parecen probarlo. Pero la desobediencia trae juicio, incluso aunque la respuesta inmediata del Señor pueda indicar Su bendición. No olvidemos eso. Por causa de este error por parte de Moisés, no pudo entrar en la Tierra de la Promesa.

(8)ElprimerataqueenAi,yelSegundo

Cuando Josué comenzó la conquista de Canaán, tomó a Jericó y después procedió a la tarea mucho más fácil de tomar Ai. Pero el pueblo de Dios estaba totalmente derrotado y perdido. Josué buscó al Señor muy en serio y Dios le reveló que había pecado en el campamento. Uno en medio de ellos había tomado del “anatema” durante la conquista de Jericó, y la había escondido en su tienda. Acán, el culpable, fue capturado y lapidado hasta la muerte en el Valle de Acor, y sólo después aseguraron su victoria.

Pero Dios no autorizó un ataque frontal a gran escala contra Ai, como Josué había intentando en un principio. Si hay fracaso humano e intervención divina, siempre hay un NUEVO CAMINO. Sus fracasos pasados serían ahora entretejidos con el NUEVO CAMINO de Dios, por causa del verdadero arrepentimiento. Así, Josué y sus hombres pretendieron la derrota, huyeron del enemigo como la primera vez, y los sacaron de la ciudad. Entonces Josué levantó su lanza y la emboscada que estaba escondida detrás de la ciudad, se levantó, entró en la ciudad, y le prendió fuego. Josué y sus hombres se volvieron contra sus enemigos y les atraparon y destruyeron absolutamente (Lee Josué 8:1­29).

Que Dios no ayude a entender, que con todo lo derrotados que hayamos podido estar en el pasado, al librarnos del “anatema” en medio de nosotros, Él puede transformar nuestras derrotas en victorias. Y aún más que eso: después de que haya habido verdadero arrepentimiento y de que Dios nos haya hecho abandonar los ídolos del corazón, NUESTRAS DERROTAS PASADAS Y NUESTRAS FALTAS PUEDEN CONVERTIRSE EN ESCALONES HACIA LA VICTORIA Y EL CRECIMIENTO. La misma manera en que los hombres de Israel fueron derrotados y tumbados, SE CONVIRTIÓ EN EL PATRÓN DE LA VICTORIA cuando Dios transformó la maldición en bendición y dio “óleo en lugar de ceniza”. Mientras el enemigo se relamía al ver a los hombres de Israel huir de la batalla como al principio, Dios estaba de hecho usando una estrategia para atrapar al enemigo para su propia destrucción.

Muchas veces en nuestro caminar con Dios, y en la guerra espiritual, podemos ofrecer una imagen de derrota al mundo que nos rodea o a la Iglesia. Tan solo tenemos que reconocer eso y llevar este vituperio. No estamos realmente derrotados solo estamos proyectando esa imagen con el propósito de Dios de derrotar eventualmente al Enemigo:

“Que estamos atribulados en todo, más no angustiados; en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” (2ª Cor. 4:8­10).

Sabiendo que nos encontramos en el camino de la victoria Sabiendo que estamos metiendo al enemigo en una trampa Llevamos el vituperio de todo ello. Sabemos que Dios nos ha dirigido por este camino. Sabemos simplemente que siempre “estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” (2ª Cor. 4:11).

(9)ElprimerllamadodeJonás,yelsegundollamado

Por supuesto, puede parecer que Jonás fracasó la primera vez, y de esta forma, ahora Dios solo le estaba dando otra oportunidad. Damos gracias a Dios por la segunda, o la tercera oportunidad y por su extrema fidelidad en nuestro tiempo de fracaso. Pero hay más en la historia de Jonás que todo eso. Y también hay más que todo eso en nuestros muchos fracasos.

DESPUÉS DEL ARREPENTIMIENTO, DESPUÉS DE DESARRAIGAR LOS ÍDOLOS DEL CORAZÓN ¡LA INTERVENCIÓN DE DIOS EN NUESTRAS VIDAS PRODUCE TAL OPERACIÓN DE LA GRACIA QUE EL FRACASO MISMO SE ENTRELAZA CON SUS PROPÓSITOS, Y MAYOR ES LA GLORIA QUE SURGE DE TODO ELLO!

Imaginemos a Jonás caminando por las calles de este pueblo endurecido por el pecado y clamando, “ ¡De aquí a cuarenta días Nínive será destruida!” Me pregunto si habría habido algún cambio; Y Dios habría tenido que destruir la ciudad. Pero la segunda vez fue bastante diferente.

He aquí un hombre que se había convertido en una señal a los habitantes malvados de Nínive. Había sido juzgado severamente por el SEÑOR. Había conocido las agonías del Seol al clamar al Señor desde el vientre de la ballena. No fue a Nínive obrando unas pocas señales y prodigios con el fin de lograr que creyeran. Él mismo se convirtió en un TESTIMONIO VIVIENTE, UNA SEÑAL VIVA DE QUE DIOS ES UN DIOS DE JUICIO, UN DIOS QUE DEMANDA OBEDIENCIA DE UN PUEBLO QUE ÉL HA CREADO, Y DE QUE ÉL ES UN DIOS DE VIDA DE RESURRECCIÓN.

Amados, vamos a ver escenas de arrepentimiento como estas cuando los profetas de Dios sean “entregados a la muerte”, y se conviertan en los vasos de verdad devastados, rotos y humildes, que Dios ha querido que sean.

(10) Primero la Puerta frontal a Canaán; Después, la Puerta trasera

La primera generación tenía que haber tomado el camino más fácil, el más directo hacia Canaán, por la puerta frontal. Pero la primera generación falló a Dios, y una nueva generación que no fracasaría entraba en escena. No porque fueran mejor sino porque Dios había jurado con juramento que ellos tomarían la Tierra. Con la primera generación Dios había planeado un ataque frontal contra sus enemigos desde Cades; pero la segunda generación andaría errante por el desierto de Zin durante aproximadamente 38 años, y después daría una vuelta hasta Canaán por la puerta trasera. Era un camino más complicado, una ruta más difícil. Y como descubriremos, Dios añadió deliberadamente a sus dificultades, para producir una mayor gloria a Su Nombre. Dios no se arrepiente; y vano es nuestro intento de tomar los libros de historia y usarlos como un mapa para conquistas futuras en el Señor. Cierto, miramos a la historia para aprender los caminos de Dios, para conocer la fidelidad de Dios y para aprender de los errores y faltas de nuestros padres. Pero no podemos tomar la “historia” como una pista para conquistas futuras. Al proseguir en nuestro conocimiento de Sus caminos, vamos a descubrir que este camino siempre atraviesa un desierto que no figura en ningún mapa, siempre atraviesa aguas tempestuosas, siempre por caminos que son tan extraños y perplejos que demandarán una gran dedicación y entrega, un examen personal y un clamar a Dios en busca de dirección clara y de guía. No podemos andar por ahí, tratando de descubrir el camino entre las aguas tempestuosas, porque cuando las aguas hayan vuelto a su curso, el camino ya no se verá. El camino del desierto por el que los hombres han caminado en el pasado está ahora cubierto, de manera que no puede ser visto con el ojo natural. Dios lo ha planeado así para que en nuestro caminar con Él, podamos aprender fe, obediencia,

sometimiento, dedicación, humildad, quebranto, y así, estar PREPARADOS para el nuevo Camino por el que Él nos lleva hoy. Y esto significa por necesidad, abandonar nuestros bien intencionados planes de re­establecer una “Iglesia” conforme a alguna pista que pensamos que hemos descubierto en la Palabra. Que en su lugar, dejemos que la Palabra nos rompa, nos humille, nos dirija, nos guíe, nos discipline y nos produzca hambre de Dios (como hizo el maná a los hijos de Israel) para que podamos conocer el camino por el que hemos de caminar en esta hora.

Para la Segunda Generación hay un Segundo Camino que lleva a Canaán. Es una ruta mucho más difícil; y cuando estén a punto de entrar en la Tierra, se enfrentarán a un obstáculo mucho mayor: ciudades fortificadas, enemigos poderosos, baluartes para estorbar o frustrar el ataque del pueblo de Dios. Pero una vez más hay una intervención Divina. Fue el juramento de Dios lo que garantizó su éxito. Y junto con el juramento, habría más gracia y más poder para producir una gloria mayor al Dios de Israel. Cuando la primera generación falló a Dios, Él ordenó: “Pero vosotros, volveos e id al desierto, camino del Mar Rojo”: (Deut. 1:40) (Se trataba del brazo este del Mar Rojo, no el que habían atravesado después de salir de Egipto). Aquí anduvieron errantes durante otros 38 años. Parecían haber hecho un círculo completo en sus viajes, regresando prácticamente al mismo sitio del que habían salido en Ezión­geber (lee Deut. 2:8) Treinta y ocho años de andar errantes para la vieja generación, pero 38 años de preparación para la nueva.

Puede ser horriblemente descorazonador descubrir después de muchos años de frustración y futilidad, que nos encontramos de nuevo donde nos encontrábamos muchos años antes. Con frecuencia parece que es así. Pero los círculos de los propósitos de Dios no son en vano. El sol sale y se pone y vuelve a salir. Es una mera repetición. Dios está haciendo algo nuevo en cada tiempo. Y Dios estaba guiando a la NUEVA generación, a la par que juzgaba a la antigua. Sus dificultades y sus pruebas aumentarían. Pero también aumentaría la fidelidad de Dios y Su gracia. Dios había jurado que los introduciría en la Tierra. Y así lo hizo.

Capítulo 7 ­ Los conflictos de La Nueva Generación

CAPÍTULO 7­ LOS CONFLICTOS DE LA NUEVA GENERACIÓN

EllargoviajeporEdom

El pueblo de Dios intentó tomar un atajo a través de la tierra de Edom, pero los edomitas no se lo permitieron. Edom es otro nombre para Esaú, el hermano mellizo de Jacob. Era el primogénito de los mellizos, y como el primogénito, debía haber tenido la herencia. Pero el propósito de Dios era con Jacob, el segundo. Esaú fue llamado Edom, (que significa “Rojo, Rojizo”) después de haber hecho un trueque con Jacob, y de haberle vendido su primogenitura a cambio del potaje. La palabra Edom procede de la misma raíz que Adán, “mostrar rojizo, rosado”. Pablo nos dice que el hombre natural “no recibe las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son locura”. Edom forzó al pueblo de Dios a dar una larga vuelta alrededor de sus fronteras. La naturaleza de Adán se vuelve cada vez más corrupta. La mente natural no está sujeta a la ley de Dios, “ni tampoco puede”.

Finalmente rodean la tierra de Edom y cruzan por el arroyo de Zered. “Zered” significa “tener un crecimiento exuberante”. De alguna forma es un punto clave en los viajes de la nueva generación. “Y los días que anduvimos de Cades­barnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zered, fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había jurado.” (Deut. 2:14).

Conflicto con Moab

Dios no dejó que Israel atacara a Moab, como tampoco dejó que atacaran a Edom. Pero la presencia del pueblo de Dios morando tan cerca de sus fronteras lleno a los moabitas de gran temor y contrataron a Balaam el mago para que viniera y maldijera al pueblo de Dios. El conflicto de Israel la mayor parte de su vida en el desierto, era un conflicto con su propio corazón. Pero ahora que el pueblo de Dios comenzaba a emerger del desierto, surge un nuevo conflicto, un conflicto con los falsos dioses y con los espíritus malos. Estamos en este día ahora mismo. Lo que una vez fue solo un ataque humano, una guerra de razones, un ataque de la carne, se esta convirtiendo con gran velocidad en una guerra contra espíritus. Los espíritus malos estan asumiendo el control de muchas áreas de la sociedad y de la Iglesia, y el pueblo de Dios está encontrando cada vez más difícil saber lo que está bien y lo que está mal. Hoy es el día en que estas fuerzas demoníacas, que un día operaron en Oriente (gurus, curanderos, etc.) están comenzando a tomar posiciones fuertes en la Iglesia; y los cristianos somos completamente inconscientes de ello porque viene vestido en un lenguaje “cristiano”. Cuando el pueblo de Dios es engañado y llega a la conclusión de que el Reino de Dios corresponde al poder y a la autoridad sobre los recursos de este mundo, sobre sus gobiernos, sobres sus fuerzas económicas y políticas cuando se presenta al Reino de Dios como sinónimo del éxito, de la prosperidad y de la riqueza en ese momento y en ese lugar Satanás encuentra una tierra fértil en la que plantar semillas de engaño. Hasta la salud física puede ser una cosa engañosa si usamos poderes cuestionables para obtenerla. ¿Qué razón podría tener Satanás para negarnos la salud física si usamos métodos satánicos para obtenerla? ¿Es una sanidad genuina que Satanás aparte su ataque de nuestro cuerpo, si puede retener el control de nuestro espíritu? ¿Sería en realidad, una sanidad genuina? El alivio del dolor y el librarnos de ciertas aflicciones físicas se ha asociado por mucho tiempo con prácticas de ocultismo. ¿Es sanidad? ¡No! Solo es un sedante que el enemigo imparte para poder tomar control de las mentes y espíritus de la gente.

Nuestro Señor Jehová declara, “Yo soy Jehová, Tú sanador”, y esta es la herencia del pueblo de Dios. Pero es una promesa de pacto y para su apropiación, Dios requiere un pueblo obediente, y guardador del pacto. El hecho de que la generación presente de la iglesia esté afligida igualmente con el pueblo del mundo es una buena prueba de que no hemos caminado en relación de pacto con nuestro Dios. La verdad se ha pervertido de tal forma que si encontramos riquezas, salud, prosperidad y felicidad, los medios para obtener todo eso no tienen importancia para la mayoría de la gente. Si los resultados son “buenos”, esa debe ser la prueba de que los métodos son de Dios.

Dios nos guarde de encontrar ganancia sin piedad, sanidad física sin sanidad espiritual, prosperidad al hombre natural sin prosperidad para el espiritual, paz de mente sin la paz de Dios. ¿Produce esto inquietud a los que creen que cualquier cosa que produzca felicidad paz, y bendición tiene que ser obligatoriamente de Dios? Espero que produzca inquietud. Porque la verdadera bendición no tiene nada que ver con todo eso. La enseñanza de Cristo respecto del Reino de Dios habla al respecto:

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” (Mateo 5:3­8)

La Doctrina de Balaam

Lo más inquietante del conflicto de Israel con Moab, y con Balaam el mago, es esto:

Dios no va a dejar que ningún encantamiento del falso profeta alcance al pueblo de Dios, y sin embargo, Balaam tendrá lo que quiera por medio del engaño y del fraude:

“Porque contra Jacob no hay agüero, ni adivinación contra Israel. Como ahora será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios!” (Núm. 23:23).

pueblo que no podía ser maldito por los encantamientos de Balaam, fue

atraído y engañado por sus enseñanzas. Balaam animó al rey de Moab a fraternizar con el pueblo de Dios, e invitarles a una de sus veladas. El pueblo de Dios fue atrapado por los dioses de Moab; por medio del “consejo de Balaam”, vino una gran plaga sobre la congregación de Israel. (Lee Núm. 31:16).

PERO el

“Moraba Israel en Sitim, y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses (Núm. 25:1­2). La palabra

“ellas” es femenina en Hebreo, y se refiere de nuevo a las hijas de Moab. Veinticuatro mil hombres valientes de la nueva generación cayeron bajo las astucias de las hijas de Moab, y perecieron en los juicios de Dios, cuando Dios se levantó para vengarse de todo hombre que había sido seducido para adorar a Baal­Peor, la deidad moabita.

¿Quién es Baal, el dios de los moabitas?

Baal­Peor era la deidad moabita que era adorada en el Monte Peor mediante toda clase de ritos inmorales. De acuerdo con los descubrimientos arqueológicos e históricos, Baal era considerado el dios de la fertilidad, del campo, el dios de la agricultura, del incremento el dios de la prosperidad. El culto era desenfrenado en Canaán y a lo largo de su historia, el pueblo de Dios cayó víctima de la atracción de la adoración a Baal. La adoración a Baal era conducida por sacerdotes en los templos de

Baal, o fuera, o bien en ciertos “lugares altos” en la tierra. Sus rituales incluían sacrificios de animales, juntos con danzas sensuales y prácticas inmorales. La deidad femenina asociada a este rito era Astoret se practicaba toda clase de inmoralidad. Había prostitución femenina y masculina, todo ello asociado con la adoración en el templo. Este culto estaba muy extendido en Canaán y cuando Israel no exterminó completamente a las siete naciones abominables de Canaán (como Dios se lo había ordenado), pronto sucumbieron a las sutiles atracciones de esta clase de adoración; lo cual se convirtió en una maldición en medio de ellos, y en un gran dolor para el corazón de Dios a lo largo de la mayor parte de su historia.

No es difícil ver hoy en la tierra, no solo una gran similitud con lo que tuvieron en el antiguo Canaán, sino casi una reproducción de los mismos ritos y prácticas licenciosos que tenían entonces. Podemos esperar cosas como estas en el mundo que nos rodea, puesto que Jesús dijo que sería como en los días de Sodoma. Pero poco a poco, la doctrina de Balaam está siendo incorporada a la doctrina de la iglesia. Todo comienza con una adoración declarada al “Dios de la prosperidad y felicidad” el dios que da el éxito, los logros, la ganancia, las riquezas, la felicidad. ¿Qué tiene todo esto que ver con la inmoralidad y con la permisividad? Mucho. ¿Cuáles fueron los principales pecados de Sodoma? ¿Cuál fue el pecado básico de Sodoma? Dios define las causas con mucha claridad. Dice que fue “SOBERBIA, SACIEDAD DE PAN Y ABUNDANCIA ”

DE OCIOSIDAD (Ezequiel 16:49).

Fue su alto standard de vida lo que les llevó a todas las otras cosas que nosotros asociamos particularmente con Sodoma. Y no es ninguna sorpresa que en nuestra tierra, donde tenemos tal riqueza y abundancia, estemos cosechando una cosecha tan enorme de inmoralidad, permisividad, adulterio, divorcio, infidelidad, etc. No sólo ahí fuera, en el mundo, sino aquí mismo, en la Iglesia. Y no sólo eso, sino que todo el tiempo estamos cosechando una cosecha tal, que las semillas que ha producido dicha cosecha continúan siendo sembradas por muchos hombres desde los púlpitos, hombres que presentan el éxito, la prosperidad y la felicidad como el fruto de la fe, como el fruto de todo logro cristiano.

La verdadera tragedia no es sólo el hecho de que la gente de la Iglesia se esté volviendo tan inmoral como el mundo que la rodea. La tragedia es que los espíritus de Baal estén involucrándose activamente bajo esta clase de enseñanza seductora, mientras que el pueblo de Dios es absolutamente inconsciente de ello.

Dios tiene una controversia con esta iglesia de Pérgamo que se conforma al mundo, y que mora donde Satanás tiene su trono. Él va a purgar la “doctrina de Balaam” (que promociona la adoración de Baal entre el pueblo de dios) de en medio de nosotros, no con la lanza de Finees, como en el día de Moisés, sino con “la espada aguda de dos filos que sale de Su boca.” (Apocalipsis 2:2­14)

Conflicto con Sehón y Og

“Levantaos, salid y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón, rey de Hesbón,. Amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales también oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.” (Deut. 2:24­

25)

Al cruzar Arnón, entraron por vez primera en las fronteras de su herencia. “Arnon” significa “arroyo corriente” y procede de una raíz que significa “gritar (de gozo)”. Aquí es donde comenzarían a poseer la Tierra que Dios les había prometido. Era tan solo un comienzo De hecho, un comienzo muy pequeño. La verdadera medida de su herencia se hallaba cruzando el Jordán. Pero algunos estaban preparados para establecerse en esta tierra y no desearon proseguir hacia delante.

La herencia de Rubén. Gad y la mitad de Manasés

Cuando estas tribus vieron la fertilidad y la abundancia de la tierra que habían tomado de Og y de Sihón, pronto quisieron reclamarla para establecerse en ella. Vinieron a Moisés y le dijeron, “Si hallamos gracia en tus ojos, dése esta tierra a tus siervos por heredad, y no nos hagas pasar el Jordán.” (Núm. 32:5). En un principio Moisés se enfadó con ellos por su aparente deseo de no seguir adelante en la conquista de Canaán. Pero cuando prometieron a Moisés que “pelearían” en la batalla contra los canaanitas hasta que el resto de las tribus hubieran recibido su herencia, Moisés cedió. Ordenó a Eleazar el sacerdote y a Josué, el nuevo líder, que concedieran su petición a estas tribus, siempre que fueran fieles en ayudar a sus hermanos a entrar a poseer la herencia de ellos al oeste del Jordán. No debemos condenar a los que desean establecer su campamento en las orillas orientales del Jordán. Sabemos que la herencia que tienen en ese lugar es una herencia parcial y muy limitada. No obstante, es el comienzo de la fertilidad. Si algunos encuentran verdadero deleite y satisfacción aquí, ¿Quiénes somos nosotros para acusarles de fracaso o de desobediencia? Cuando miramos a nuestro alrededor podemos ver a mucho pueblo de Dios que encuentra gozo y deleite en los pastos de Galaad, y a veces podemos incluso sentir envidia de ellos. Han hallado el deseo de su corazón. Están felices y contentos exactamente donde se han asentado. Y Dios les está bendiciendo abundantemente. Llevan mucho fruto en el ministerio y servicio del Señor. Tienen muchos rebaños y ganado. ¿Por qué no podemos ser como ellos? El hecho es que la visión que Dios ha implantado, y la esperanza que arde en nuestro interior no nos dejarán establecernos en los llanos al este del Jordán. Sabemos que hay más, mucho más de lo que podemos ver aquí. No es que seamos desagradecidos, o que estemos insatisfechos o disgustados como puede que piensen algunos. ¿Qué le pasó a Abraham? Estaba morando en Hebrón, la parte selecta de Canaán. ¿Por qué insistía todo el tiempo en que era “peregrino y extranjero” en la tierra? ¿Es que no estás en casa, Abraham? Abraham jamás podía sentirse como “en casa” porque al ir adelante en su conocimiento del SEÑOR, y al tocar el corazón de Dios, se había hecho plenamente consciente de que había algo mejor, algo más duradero, que un hermoso país como el que había descubierto en Hebrón. Esto es lo que el Espíritu reveló al apóstol Pablo. Si Abraham era un “extranjero y peregrino” en la tierra, estaba declarando abiertamente que buscaba un “país mejor” él “esperaba la Ciudad que tiene fundamentos, cuyo Arquitecto y Constructor es Dios”. (Heb. 11:10.16). Tu anhelo de cosas mejores, cosas que satisfagan realmente, cosas más duraderas, corresponde directamente a tu caminar de obediencia ante el SEÑOR. En la medida que Dios te haya capacitado para caminar en obediencia ante Él, en la misma medida Él ha podido acercarse a ti, caminar contigo y hacerte más y más consciente de ese gran anhelo que Él tiene en Su corazón, de hacer de tu corazón su HOGAR permanente. Lo que Él ha revelado y lo que Él ha dado, reconoces que es bueno y maravilloso. Pero lo que Él HA LLEGADO A SER para ti, significa mucho más que Sus dones. Y la gloria de Su Ser, Su carácter, Su naturaleza, Su amor, Su Verdad todo ello refleja más y más de esa herencia al otro lado del Jordán, lo que tu corazón anhela, y lo que desea tu espíritu. Y aunque en un tiempo puede que nos hayamos gloriado en lo que ÉL HIZO por nosotros, ahora nos gloriamos mucho más en lo que ËL ES para nosotros. Puede que durante un tiempo, ser USADOS por Dios fuera algo

tremendo para nosotros; pero ahora solo deseamos CAMINAR con Él. En un tiempo, se trataba sobre todo de mucho servicio, mucha actividad, mucho ministerio, lo que nos llenaba con un sentimiento de gratificación y de satisfacción. Sin embargo, ahora encontramos nuestro deleite en esa relación permanente con Él; y si esto no fuera así todavía en nuestra experiencia propia, no obstante seguiría siendo nuestra esperanza permanente y constante.

Si no conocemos la diferencia entre el servicio y la relación, quizás deberíamos pedir al Señor que probara los motivos de nuestros corazones.

¿Será suficiente caminar con Él y conocer Su voz? ¿O tenemos aún ese deseo incómodo de que nuestro ministerio se queda atrás, y que nosotros nos estamos volviendo cada vez menos activos en nuestro servicio a Él , que de alguna manera estamos perdiendo terreno? ¿Era Jesús más espiritual cuando sanaba a los enfermos y levantaba a los muertos que cuando afirmó Su rostro para ir a Jerusalén y pasar por el viejo y gastado camino hacia el Gólgota? ¿No era todo igual para Él, saber que en cualquier caso estaba simplemente haciendo la voluntad de Dios?

“He aquí, que vengo oh Dios, para hacer Tú voluntad”

“Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y que acabe Su obra

NuevaexpectativaenlosllanosdeMoab

Al tomar Rubén, Gad, y la media tribu de Manasés su herencia en el lado oriental del Jordán, debieron haber sentido una cierta satisfacción al conocer que Dios había sido fiel en darles los deseos de su corazón

Su parte en cualquier conquista futura no agrandaría sus fronteras de ninguna manera, éso era parte del trato que habían hecho con Moisés. Cuando terminara la batalla, regresarían a los hermosos llanos de Galaad, y establecerían allí sus hogares. En las batallas futuras, en las conquistas futuras, su mirada siempre sería hacia atrás.

Pero con las otras nueve tribus y media de Israel, había expectativa y esperanza de algo que no tenían en los llanos de Galaad. Su esperanza era una esperanza viva en cada conquista que lograran. “Porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.” (Rom. 8:24­25).

Las nueve tribus y media pertenecían al lado occidental del Jordán. Se inclinaban ante nuevas conquistas, nuevas áreas de triunfo en Dios, nuevas exploraciones en la Tierra de la Promesa: nuevas alturas, nuevos ensanches, y nuevos alientos qué apropiarse en Dios. Es la mirada hacia delante, la mirada hacia arriba que nos anima hacia delante. Todavía no hemos llegado al Reposo, y a la herencia que Dios ha prometido. Todavía quedaba mucha tierra por poseer.

La Conquista de Canaán se hace cada vez más difícil

En cada demora que experimentamos por causa del fracaso humano en la conquista de nuestra herencia, la tarea se hace cada vez más difícil. Cada vez que Dios se mueve poderosamente por Su Espíritu, y que el pueblo de Dios, por una razón u otra, es derrotado y devuelto al desierto, el siguiente intento de conquistar la tierra parece ser más y más remoto. Pero hay un principio en Dios, un principio que hemos enfatizado una y otra vez, y es éste: Cuando Dios ha enviado Su Palabra a la tierra en cuanto a Sus propósitos para Su pueblo, ÉL NO TOMARÁ ESA PALABRA sin cumplirla, sin acabarla, sin completarla. Esa Palabra permanecerá en la tierra hasta

que haya cumplido el deseo de Su corazón. “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá sino que riega la tierra y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así será mi Palabra que sale de Mi boca: No volverá a Mí vacía sino que hará lo que Yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 55:10­11)

Puede que algunos confiesen que Dios ha considerado adecuado tomar Su Palabra porque hemos llegado al final y ya es demasiado tarde para que Dios haga lo que había planeado. Puede que algunos confiesen que no hay nada que esperar sino una repentina eliminación de la Iglesia de sobre la faz de la tierra como un granjero al cosechar sus campos verdes de trigo y enfrentarse a una terrible tormenta en camino. Al menos, entonces tendría forraje para sus ganados.

Pero nuestra confesión es una esperanza viva

Confesamos que Su Palabra está en la tierra referente a una cosecha madura que viene, y que será completa, que será como la buena Semilla que fue plantada: al

treinta, al sesenta y parte de ella, AL CIENTO POR UNO escuchamos la Palabra, y por tanto la hablamos.

Confesamos que

Confesamos que tenemos una esperanza viva de que Su Iglesia se convertirá aún en ”

una “Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga o tacha ni cosa semejante

Confesamos que el Señor ha retrasado Su venida, tal y como Él insinuó que podría tener que hacer, y que con “gran paciencia”, Él ha esperado “el precioso fruto de la tierra”, y que el Día de la Cosecha está ahora muy cerca

Confesamos que el Juez ahora está a las puertas, para purgar Su iglesia, y después juzgar al mundo

Confesamos que el padre de familia está contratando obreros para el campo y que en breve recogerán la cosecha en los campos, que están madurando rápidamente y que muy pronto dirá a los obreros: “Mete la hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura” (Apoc. 14:15). Fíjate que la palabra “maduro” en este pasaje procede de la palabra que significa “más que maduro, seco, maduro, secado.” ¿Es así como te sientes algunas veces? No creas que es extraño; en el día de la Cosecha, los campos de grano tienen que estar muy secos, para que puedan ser trillados, y la paja separada.

Si, va a ser cada vez más difícil para Dios llevar a Su pueblo a la herencia; Ahora es más difícil que en cualquier otro momento en la historia de la Iglesia. Esto significa simplemente que el Dios que prometió tiene que dar mayor y mayor gracia, y más y más de Su Gloria, para cumplir la tarea.

En un escrito previo (“Alimenta a Mis corderos”) tratamos en cierta manera con las inundaciones del Jordán en el episodio del cruce del río por parte de Israel hacia Canaán Dios cada vez haciendo más difícil su entrada en la Tierra. Mencionamos como los sacerdotes llevaban el Arca del Pacto sobre sus hombros y abrían el camino; como metieron sus pies en las aguas y vieron como las aguas se paraban delante de sus ojos; y como permanecieron con el Arca en el centro del río mientras que el pueblo de Dios lo atravesaba. Hablamos de su acampada en el lado occidental del río, preparándose para el ataque de Jericó; y de la circuncisión de la nueva generación en los llanos de Gilgal, y como Dios le ponía las cosas cada vez más difíciles a la nueva generación, incapacitada frente a sus enemigos. Encima de esto, Moisés acababa de morir; el hombre que tenía la autoridad para el liderazgo, y que era el experto para la

batalla. En todo el camino por el que el Señor guió a la nueva generación, podemos ver una apariencia de éxito cada vez menor en la futura conquista de la Tierra. Todo estaba en contra de ellos. Debilitados por los ardides de las hijas de Moab y sus fuerzas diezmadas por la ira de Dios, después de destruir a 24.000 hombres, y después, en Gilgal, quedándose completamente inválidos delante de sus enemigos. De cualquier forma, ¿Qué estaba haciendo Dios? Estaba haciendo que fuera absolutamente imposible que ellos obtuvieran la promesa A NO SER MEDIANTE UNA MANIFESTACIÓN PODEROSA Y MILAGROSA DE SU PROPIO PODER, GRACIA Y GLORIA. Sólo Él había de ser glorificado delante de la nación escogida; y sólo Él había de ser glorificado a la vista de las naciones impías de la tierra.

Cuando vemos y entendemos lo celoso que es nuestro Dios de la Gloria de Su gran Nombre, estas cosas de las que estamos hablando no deberían ser consideradas

algo que podemos dejar a un lado como

completamente irrelevante al propósito de Dios en este momento. Es en un día y hora como los de hoy, en que la apostasía está tan extendida, y el Nombre de nuestro Señor está siendo blasfemado entre las naciones, que podemos esperar y anticipar

como una enseñanza distante

que el Dios celoso se levante y vindique Su gran Nombre en medio de un remanente piadoso, conquistador y santo, en la tierra.

Capítulo 8 – La Canaán Celestial

CAPÍTULO 8 – LA CANAÁN CELESTIAL

Gran parte del pueblo de Dios no entiende por qué después de pasar quizás muchos años en un estado de relativa satisfacción y comodidad en su pequeño rincón en la actividad y participación en la iglesia, repentinamente descubre que ya no está por más tiempo satisfecho con la monótona rutina, y surge con dudas preocupantes. ¿Por qué Señor? ¿Cuándo? ¿Qué? Como dijimos anteriormente, estas son las preguntas que corresponden al Maná; lo único que podemos decir es que el Maná esta teniendo efecto en sus vidas. Han estado comiendo alimento del desierto, y como resultado, hay un hambre cada vez mayor de realidad en sus vidas. Esta es la obra constante de Dios en el pueblo del desierto, y solo queremos animar al pueblo de Dios que está de alguna forma desanimado, desilusionado o perplejo respecto el estado de cosas en su

propia vida, o en el Cuerpo de Cristo, a levantar sus ojos y ver la gloria de la tierra de

Beula:

“Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi­ba y tu tierra, Beula, porque el amor de Jehová estará en ti y tu tierra será desposada” (Isaías 62:4)

No cobremos ánimo por causa de las pequeñas incursiones que el pueblo trata de hacer en la tierra en estos días, intentando agarrar otro racimo de uvas del valle de

Escol, o llenar sus sacos con unas pocas granadas. Hoy es el día en que Dios moviliza

a toda una nueva generación para la conquista de toda la tierra, y no podemos conformarnos con nada menos que esto.

Canaán, Un lugar de victoria

“Y por cuanto Él amó a tus padres, escogió a Su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder, para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy.” (Deut. 4:37­38).

Canaán es esa herencia celestial que Dios quiere que Su pueblo comience a explorar y a apropiarse; y por tanto, es un lugar que ha de ser conquistado, porque es en este reino que las fuerzas del mal tratarán de mantener sus fortalezas en los corazones y mentes del pueblo. Los “Lugares Celestiales” en Cristo Jesús son esos reinos en el Espíritu que pertenecen al pueblo de Dios (Efesios 1:3,20), y por eso nuestra guerra es en ese reino, y no en reinos de la tierra (Efesios 6:12). Si, estamos en la tierra, y nos preocupa el estado de cosas en la tierra; pero si nuestra guerra está ALLÍ, nada conseguiremos para los habitantes de la tierra. Tenemos que hacer guerra en “los lugares celestiales”, con armadura espiritual, y con armas espirituales; de lo contrario, no conseguiremos absolutamente nada. Ni podemos mezclar lo carnal con lo espiritual

con el fin de encontrar el término medio. La guerra espiritual en los lugares celestiales,

y las maniobras carnales políticas en la tierra, no producirán un equilibrio, sino un

punto muerto. Que Dios conceda a Su puebla tal confrontación con Él mismo, que nos quitemos el calzado de los pies como el Josué de antiguo, y nos pongamos el calzado del apresto del evangelio de la paz. Sólo entonces el pueblo de Dios sabrá como salir en contra de sus Jericós, con el toque de las trompetas de los cuernos de los carneros y el Arca de Su presencia, y ver a las fortalezas del Enemigo derrumbarse delante de Él.

Durante muchos años la iglesia ha querido ser “arrebatada” para estar con el Señor en el aire pero de hecho sólo ha sido un deseo de escapar de la Batalla. Sabemos que ese día se acerca, y no sólo en nuestros espíritus, sino en cuerpos glorificados y resucitados, que “seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir

al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Anhelamos la llegada de

ese día, pero debemos seguir enfatizando que esto ha de suceder al toque de la “última trompeta”, y no a la primera, o la segunda. Primero que nada, viene el Día de la Batalla; y para eso Dios ha provisto para Su pueblo ¡NO ALAS, SINO ARMADURA!

“La noche está avanzada y se acerca el Día. Desechemos pues las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz.” (Rom. 13:12)

Cualquier doctrina que afirme que Dios tiene que retrasar Su venida por causa de que ciertos eventos tengan aún que cumplirse, no se sujeta a la Escritura porque la “Venida” del Señor ciertamente incluye muchos aspectos de Su manifestación que son sin advertencia, sin señales inminentes, sin reconocimiento universal. No estamos hablando de “Muchas Venidas”, porque la Biblia dice que “Él aparecerá UNA SEGUNDA VEZ”—no una segunda, tercera y cuarta vez. Pero sí hablamos de diferentes aspectos de Su Aparición. La misma escritura que dice que Él aparecerá “una segunda vez”, también afirma que Él ya ha aparecido UNA VEZ (Heb. 9:28). Pero en esa aparición, ¿había o no muchos aspectos distintos de Su aparición? Primero a María y José; después a los pastores; después a los fieles en el Templo, Simeón y Ana; después a Pedro y a los otros apóstoles, al concederles Dios la revelación para “verle” y “conocerle”. Y finalmente fue “declarado Hijo de Dios con poder por la resurrección de entre los muertos”. Pero todo ello era UNA SOLA APARICIÓN. Estamos confiados de que en SU SEGUNDA aparición, habrá muchos aspectos de ello: al venir Él súbitamente a Su Templo para purgar a los hijos de Leví, al aparecer como fuego purificador, como jabón de lavadores; al entrar las vírgenes prudentes y cerrar las puertas tras de sí, mientras que las vírgenes insensatas se quedan fuera y llaman; cuando aparezca a los Suyos, cuando “venga” y more en los que Le aman y han preparado lugar para Él; cuando venga a los no arrepentidos en Éfeso y quite su candelero; cuando “venga” a Pérgamo y luche contra ellos con la espada de Su boca; cuando “venga” como ladrón a Sardis y los halle dormidos y descuidados. (Lee Mal. 3:1­2, Mat. 25­6­11, Juan 14:21,23, Apoc. 2:5, 16, 3:3).

Sería bonito si pudiéramos encontrar un programa sano y bíblico para todos los eventos que han de tener lugar en relación con la Segunda Venida; de hecho hay muchos que intentan hacer eso exactamente. Yo, personalmente no perdería mucho tiempo intentando hacer esto; porque sé que sólo hay una forma de estar preparados para la Segunda Venida y no es mediante el conocimiento de un programa, sino siendo “vigilantes” y “sobrios”. A los tales, el Señor no les aparece como “ladrón en la noche”. A todos los demás sí, no importa el entendimiento que tengan de los acontecimientos de los últimos tiempos. (Lee 1ª Tes. 5:4, Marcos 13:35­37).

Y mientras que muchos esperan ser trasladados físicamente a lugares celestiales para

escapar de la Batalla que hay delante de nosotros, hay un remanente conquistador, santo, que Le “verá” y Le “conocerá”, y se levantará hacia “los lugares celestiales” en el Espíritu para pelear la buena batalla en el Día del SEÑOR, y surgir de la Batalla en una victoria total. No hay nada que le falte a la “armadura de luz” que necesitemos para una conquista completa de las huestes malignas de Satanás. Fíjate que cuando Pablo nos dice que nos pongamos “toda la armadura”, nos dice específicamente que es “PARA EL DÍA MALO” (Efesios 6:13). ¿Podrías concebir algún día que fuera más “malo” que este Día, el Día de su Aparición?

La mayor parte de nuestro armamento es defensivo; porque el Enemigo puede derrotarnos en nuestro propio territorio si no nos damos cuenta de que SOMOS LA HERENCIA que él quiere para sí mismo, y que Dios vencería para Sí Mismo. Somos

el campo de batalla donde el Enemigo seguirá batallando, y Dios nos ha dado el traje

de la batalla que necesitamos para mantener nuestra posición en la justicia, verdad y gracia de Dios.

Pero tenemos un arma “ofensiva” la única que necesitamos. ¡Ojalá el pueblo de Dios pudiera entender esto! La espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios ” No es la Biblia, ni nuestras muchas citas de la Escritura que soltamos todo el tiempo para probar nuestras doctrinas ES LA PALABRA VIVA QUE SALE DE LA BOCA DEL SEÑOR, COMO UNA ESPADA AGUDA DE DOS FILOS, que cortará y dividirá totalmente, separando el alma y el espíritu, y discerniendo, descubriendo los pensamientos y las intenciones del corazón.

“Dios, escóndenos en tu mano poderosa, para que cuando veas conveniente sacarnos en el Día de la Batalla, Tú puedas hablar a través de nosotros una Palabra viva que golpee de forma infalible en los corazones de Tu pueblo, y suponga un golpe certero de muerte a las huestes de maldad que están formadas contra Tu Iglesia.”

Canaán, Un lugar de aguas corrientes

“Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes.” (Deut. 8:7)

Dios dijo que Él nos sacaría de un lugar para introducirnos en otro. De la tierra de Egipto donde tenían que regar la tierra con sus pies, con las rudimentarias bombas de irrigación de aquellos días bombeando, bombeando, bombeando y agotándose para sacar sólo un chorrito de agua. “La tierra a la cuál pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo.” (Deut. 11:11)

Como anhelamos esos días en los que el Espíritu Santo venga en medio de nosotros en abundante plenitud y fluya en medio de nosotros. En lugar de que los ministros de Dios intenten “bombear” un poquito de agua con el calor de su frente, mejor será tener un chorrito de agua que nada en absoluto Si, eso puede ser cierto; pero Jesús nos ha prometido en la herencia del Espíritu, “De vuestro interior correrán RÍOS DE AGUA VIVA.”

“He aquí que Yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré caminos en el desierto y ríos en la soledad.” (Isaías 43:19­20)

“En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.” (Isaías 41:18)

“El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de agua; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.” (Isaías 35:7)

Canaán, Un lugar de Fruto

“Tierra de trigo y cebada, de vides, higueras, y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella, tierra cuyas piedras son hierro y de cuyos montes sacarás cobre.” (Deut. 8:8­9)

Isaías profetizó que cuando el Espíritu se derramara sobre el pueblo de Dios, “el desierto” sería un “campo fértil”, y el “campo fértil” sería estimado por “bosque” (Isaías

32:15).

En los días de las fiestas de Israel, cuando el pueblo se reunía para guardar las fiestas de SEÑOR en su tiempo, Dios prometía: “Y ninguno se presentará delante de Jehová

con las manos vacías.” (Deut. 16:16). Cada hombre tendría algo que traer ante el Señor, conforme a la provisión de Dios. Que los ministros del Señor por todas partes comiencen a nutrir al pueblo de Dios de tal forma, que tengan algo que traer a la Casa de Dios cuando se reúnen. ¿Te preguntas sobre los cismas y divisiones que prevalecen en la Casa de Dios? Dios dice que es porque hay miembros en Su cuerpo que son considerados “menos honrosos”, y que al derramar Él sobre ellos abundante honor, los cismas desaparecerán (lee 1ª Cor. 12:23­25). Mantener a la gente bajo control y en su lugar, tarde o temprano llevará a un “cisma”. Pero cuando el pueblo de Dios es nutrido, alimentado y animado a funcionar como un miembro vital que contribuye al Cuerpo de Cristo, los cismas desaparecerán, porque todos los miembros tendrán una preocupación mutua unos por otros. El día del super­señorío de Saúl en la Casa de Dios, va a terminarse; y Dios va a levantar un ministerio a modo del ministerio del pastorado de David, que alimentará al pueblo con Verdad y Conocimiento, y le hará poderoso en Dios:

“En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.” (Zac. 12:8)

EL verdadero fruto no es mera actividad o participación de iglesia. Es una vida que se ha unido al Señor, y que deleita el corazón del padre de familia. Efraín era la tribu de Israel especialmente “fructífera”. El término significa “doble fruto”. El pueblo ungido, el pueblo de la “doble porción”, han de ser doblemente fructífero en el Señor. José había de tener la doble porción a través de Efraín. (Manasés era el primogénito, pero él debe dar lugar a Efraín, el segundo. Manasés significa “hacer olvidar”, y solo cuando estamos preparados para “olvidar lo que queda atrás”, la vida de desierto desolado, podemos extendernos a las cosas que hay ante nosotros). De José se dijo “rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyas vástagos se extienden sobre el muro” (Génesis 49:22). Pero Dios se quejó de Efraín siglos más tarde, “Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo “ (Oseas 10:1). ¿Cuántos, entre el pueblo de Dios hoy, cuántos de sus ministros, producen fruto para sí mismos? Muy activos, sí; muy ocupados para Dios, sí; pero como Marta, “afanada y y turbada con muchas cosas”, más que con LO QUE ES NECESARIO, sentarse a los pies de Jesús y escuchar lo que Él tiene que decir.

Al sentarnos a Sus pies y aprender de Él

aguas del pozo junto al que hemos sido plantados entonces nuestras ramas “saltarán el muro” hacia OTROS. Dios se ocupará de eso si nosotros simplemente permanecemos fieles, arraigados y cimentados en Él, que es el verdadero arroyo de vida junto al que hemos sido plantados.

nuestras raíces se introducen en las

cuando

“Pero el fruto del Espíritu es El apóstol está a punto de nombrar muchos tipos de fruto, pero todo es UN FRUTO, y por ello utiliza el verbo en singular

“El fruto del Espíritu ES:

Amor, gozo , paz, Paciencia, benignidad, bondad, Fe (fidelidad), mansedumbre, Templanza (Gál. 5:22­23)

Todo esto es lo principal y lo más importante para el deleite y el gozo del corazón del padre de familia; pero al deleitar Su corazón, Él deseará compartir el fruto que Él ha encontrado con otros.

Dios siempre ha deseado los “primeros frutos” para Sí mismo. Dios fue consecuente en esto en Su relación con Israel. El “primogénito” había de ser Suyo. Los “primeros frutos” habían de ser Suyos. “Mi alma deseó los primeros frutos”. (Miqueas 7:1). Si realmente amamos a Dios, entonces mostraremos nuestro amor a los demás; pero Dios desea que Le demos los primeros frutos. Él debe tener Su parte antes que los demás. Jesús dijo, “El que me ama, Mi Palabra guardará.” (Juan 14:23). No podemos

decir, “Señor, Te amo tanto

que dedicarme al ministerio Te amo tanto que

tengo que predicar, tengo que edificar iglesias, ser un misionero Te daré mi dinero Estos y otros muchos actos de servicio que se nos podrían ocurrir, podrían

salir del anhelo de nuestro corazón en busca de alguna clase de gratificación, de satisfacción. El verdadero amor dirá, “Señor, te amo tanto que me entrego a Ti.” Y esto

podría llevar a una vida muy discreta, insignificante, que pasa desapercibida, no reconocida en los asuntos de los hombres o de la Iglesia. Puede que nunca llegues a ser “conocido” o “reconocido” como alguien que valga mucho para Dios o para el mundo a tu alrededor, pero si serás conocido en lugares celestiales. Tu obra puede

ser considerada de muy poco valor a los ojos de los hombres, y con frecuencia incluso

a los tuyos propios, pero es algo que debes hacer por causa de tu relación de amor

con el Señor, y es de gran valor ante Su vista. Tu amor por Él puede llevarte a áreas

de vituperio y crítica que pueden ser difíciles de soportar. Pero si es porque “LE amas”

y porque “guardas Su Palabra”, entonces ese fruto que estarás produciendo para Él no

es el fruto de una viña estéril, sino una clase muy especial de “primeros frutos”, que produce un gran deleite a Su corazón. A la vista de Dios, es mucho más precioso que el “fruto” que te esfuerzas en producir al hacer tu propia obra, al ir por tu propio camino, al iniciar tus propios planes y al producir alguna clase de producto aceptado y agradable para los hombres, pero desaprobado por Dios.

tengo

”.

Solo los que han aprendido los caminos de Dios por sí mismos, aprobarán los caminos de los que andan en relación con Él. Tenemos que ser liberados de ese deseo inherente que hay en todos nosotros, de recibir la “aprobación de los hombres”.

Después, cuando somos plantados “junto al pozo”, y confinados al Muro de Su Voluntad, Dios, en su momento y a su manera, verá bien que nuestras ramas salten por encima del muro.” Estas son las ramas que llevan fruto para otros. Otros comerán entonces del fruto y se gozarán en la fortaleza, la vida y el gozo que trae a sus corazones. Quizás no lo sepan quizás nunca lo descubran que es de la viña de José de la que están comiendo, “afligieron sus pies con grillos, en cárcel fue puesta su alma ” Pero Dios sabe que fue Él quien hizo que el muro fuera construido, y que lo hizo para encerrar al hombre José para Él mismo. Y Dios mismo había de participar del agradable fruto de la viña de José. El fruto dentro del muro era para Dios solamente. Dios se deleitaba en el fruto del amor de José, en su paciencia, su longanimidad, su fidelidad, su mansedumbre, su amabilidad, su bondad, su dominio propio. Por causa de todas estas virtudes, que llenaron de gozo Su corazón, Él dijo, “Debo compartir este fruto con otros debo compartir este fruto con el pueblo de Egipto debo compartir este fruto con los hijos de Israel.”

¿Cómo puede el hombre mortal producir fruto que deleite el corazón de Dios? Solo si ese fruto es de la Semilla que salió del corazón de Dios mismo. Sólo si es una reproducción de la naturaleza y semejanza de Dios mismo. Porque entonces no es la obra del hombre, sino el “fruto del Espíritu”. EL hombre mortal es meramente el jardín, solo el polvo de la tierra, del que Dios puede producir el “fruto según su especie.”

Canaán, Una tierra preparada

“Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien , que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste ” (Deut. 6:10­11)

Ciudades que no construimos; graneros que no llenamos; cisternas que no cavamos; y viñas que no plantamos porque es un LUGAR PREPARADO PARA UN PUEBLO PREPARADO. Canaán es el reino del Espíritu y es aquí, en las áreas desérticas de nuestras vidas, y en las vidas de los hombres, que Dios traerá y manifestará este fruto. Dios no dará a nuestros enemigos ningún crédito por haber construido las ciudades, llenado los graneros, abierto los pozos o plantado las viñas. Y cuando los hombres digan, “es bueno que haya mal en el mundo, de hecho Dios lo preparó así para Su gloria”, estarán de hecho cosechando condenación sobre ellos mismos. Pablo si enseñó que Dios podía sacar BUENO de lo MALO, y algunos lo han malinterpretado diciendo, “es bueno que haya el mal para que Dios pueda ser glorificado.” Pero Pablo no se molestaría en argumentar sobre el asunto. Simplemente contestó, “Su condenación es justa para los que dicen esas cosas” (Rom. 3:7­8). Es un perverso concepto de Dios que afirma que “Dios hizo el mal Dios creó al diablo tal y como es porque lo necesitaba para cumplir Sus propósitos”. Pablo rehúsa siquiera discutir sobre tal perversión de la Verdad.

Así, hay muchas áreas ahí fuera en el desierto de la vida, que están preparadas y esperando que el pueblo de Dios las someta. Vamos a descubrir, si seguimos en los caminos del Señor, que lo que el enemigo planeó y sometió para su propio dominio y gloria, son áreas que van a ser conquistadas y sometidas para Dios. Muchos hombres y mujeres que odiaron a Dios en extremo, ahora Le van a amar con una gran pasión. La atadura que un día conocieron en su servicio a Satanás, cesará; muchos que han sido cautivos y esclavos de Satanás, serán igualmente cautivados y esclavizados a la voluntad de Dios. Sin embargo, al participar de esta nueva clase de cautividad, cautividad a su Señor quien los redimió, descubrirán la verdadera libertad, el verdadero descanso y el verdadero gozo. Porque el que una vez los tuvo cautivos, es maestro en el engaño, el asesinato y el odio; pero ahora, el que les ha liberado, es Maestro en la Verdad, Fidelidad, Vida y Amor. ¿Podríamos concebir alguna forma de libertad mayor que ser esclavos y cautivos del que es AMOR COMPLETO, VERDAD COMPLETA Y VIDA COMPLETA? En vano vamos a descubrir algún tipo de liberación verdadera llegando a CONOCERNOS a nosotros mismos, o explorando los recursos secretos de nuestros propios talentos, de nuestra propia naturaleza del alma, natural. Esta clase de investigación y exploración meramente incrementa esta atadura. Si pretendemos explorar nuestros recursos escondidos, nuestra propia deidad interna, pensando todo el tiempo que descubriremos la clave de la vida, de la libertad y del poder, en realidad estaremos atándonos aún más al “príncipe de las tinieblas”.

¿Quieres hallar la verdadera “clave” de la felicidad y de la libertad? Solo hay un medio. Como el siervo hebreo de antaño, que habiendo servido todo su tiempo en esclavitud, y siendo luego liberado conforme a la ley de Dios, por causa de su amor por su amo, viene y le perforan su oreja en un rito de compromiso con el que él ama, “Te amo tanto, que quiero ser tu siervo para siempre Mi verdadera libertad y gozo ”

están en servirte

Canaán, Una vida preparada

Mencionamos que Canaán era un lugar preparado para un pueblo preparado. Precisamente, de esto iba el desierto: De preparar nuestros corazones por medio de enredos, de probar aguas amargas, de conocer el hambre y la sed en un lugar desértico y estéril, de purgar nuestros deseos hasta que surjamos como el PUEBLO PREPARADO para este LUGAR PREPARADO.

Si Canaán habla de una Tierra en el Espíritu, que tiene que ser conquistada para Dios, entonces, ¿cómo podemos esperar participar de ella si nuestras propias vidas están gobernadas por el yo y la naturaleza carnal? Primero tenemos que dejar que el Señor someta nuestro propio desierto, si vamos a someter los corazones de los hombres y a derrocar a los principados y poderes que les dominan, para traerlos a la libertad de Cristo. Por esto, las armas de nuestra milicia no pueden ser de ninguna manera terrenales y carnales. Por eso nuestras armas consisten de virtudes como la Verdad sobre nuestros lomos, la Justicia como la coraza, la preparación del Evangelio de la paz, como nuestro calzado. La fe es nuestro escudo, la salvación nuestro yelmo, la Palabra de Dios como nuestra única arma ofensiva, y la ORACIÓN—la oración continua—que hace que todas las demás armas sean efectivas y poderosas. ¡Siete armas espirituales para vencer a siete poderosas naciones de Canaán! Pablo nos dice que son todo lo que necesitamos; dice que nuestras armas constituyen toda la “armadura completa”, un traje para la batalla al que no le falta nada.

Muchos ministros admiten, “Si, necesitamos Verdad y Justicia y todo eso”—Pero su pensamiento en realidad es, “Salgamos a la Batalla”. Fracasan completamente en comprender que no hay nada que hacer en la Batalla hasta que estas virtudes sean obradas en los corazones del pueblo de Dios. Oímos mucho de la necesidad de “predicar el Evangelio” pero muy escasamente DE TENER CALZADOS LOS PIES CON EL APRESTO DEL EVANGELIO. A menos que nuestros pies estén calzados con el apresto del Evangelio de la paz no habrá un Evangelio efectivo predicado a las naciones. ¡Que trucos se les han ocurrido a los hombres de la iglesia para propagar el Evangelio de Jesucristo! Drama, entretenimiento musical, grupos de baile, mimo, un mundo imaginario, payasos, etc Y el bendito Evangelio de nuestro Señor Jesucristo se ha convertido en una triste mezcla corrompida. Pero hay un pueblo en la tierra que se está poniendo el calzado del apresto de la paz, y que cuando sea enviado a la tierra con el Evangelio eterno en sus labios, andarán por los caminos preparados del Señor, trayendo liberación a los cautivos.

El caminar en el Espíritu es un caminar por una Vida Preparada. Cuando sepamos esto, seremos liberados de cualquier responsabilidad en cuanto al Camino por el que hemos de andar, o la obra que tenemos que hacer. Tenemos que reconocer esto y no tratar de involucrarnos en ninguna manera en nuestras propias estrategias y en nuestros propios pensamientos. El profeta nos dice que nuestros pensamientos están tan lejos de los pensamientos de Dios, como está la tierra por debajo de los cielos. Pablo nos dice que la mente carnal es “enemistad contra Dios”, y que “no se sujeta a la ley de Dios.” Nos dice que el hombre natural “no recibe las cosas que son del Espíritu,” ya que son locura para él.

Si seguimos la Vida del Espíritu, estamos avanzando por un camino desconocido. Sí, algunos han pasado por ahí antes, pero sigue siendo un camino desconocido. Quiero decir, aunque leamos sobre este camino o sepamos mucho al respecto, tenemos que descubrirlo por nosotros mismos. Esto es lo que tenemos que descubrir en nuestro caminar del desierto. Es un camino que Dios prepara en los enredos de la vida. No podemos marcar para nosotros mismos un camino liso y fácil. Pero al aprender el camino de Dios en este reino, vamos a descubrir que Dios está queriendo guiarnos por

su Espíritu para salir del viejo camino de la vida, y meternos a un camino nuevo preparado por el Espíritu. No está en el hombre es el conocer esto o el buscarlo.

“Senda que nunca la conoció ave, ni ojo de buitre la vio, nunca la pisaron los animales ”

fieros, ni el león pasó por ella

“No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes. EL abismo dice:

No está en mí: y el mar dijo: Ni conmigo. No se dará por oro ni su precio será a peso de plata.”

“¿De donde pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia? Porque encubierta está a los ojos de todo viviente. Y a todo ave del cielo es oculta.”

“Entonces la veía Él y la manifestaba. La preparó y la descubrió también

“Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría y el apartarse del mal es la inteligencia.” (lee Job 28:7­28)

Es un camino que Dios ha PREPARADO para aquellos que Le temen que LE temen lo suficiente para tener miedo de andar por su propio Camino, o para hacer su propia obra.

Venimos a Dios completamente desvalidos, pecadores desvalidos, y encontramos misericordia, y ÉL soberanamente nos guía a un reino de Nueva Creación. Entonces parece que el pueblo de Dios es animado a andar por su propio camino, y hacer lo

mejor que pueda con la ayuda de Dios. Pero Pablo nos exhorta a andar en la regla de la vida de la Nueva Creación (lee Gál. 6:15­16). Es la Regla de la Nube la ley del

Espíritu

comprenderlo o entenderlo.

y por tanto, no está en el corazón del hombre el

una ley de Vida

Este era el problema de Nicodemo. Era un hombre de gran sabiduría y entendimiento en cuanto a este mundo, y en lo que concernía a la “Iglesia” de su día. Era un maestro en Israel; pero Jesús le mostraría un camino hacia una clase de vida completamente nueva.

”EL viento sopla de donde quiere y oyes su sonido, más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va. Así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8)

El Cristianismo evangélico no tiene ningún problema con eso. Sabemos que significa que el Espíritu se ha movido en nuestros corazones muy soberanamente, no sabemos como y nos ha dado a luz de nuevo mucho más allá de nuestra capacidad de comprender. ¡PERO TENEMOS QUE ANDAR POR LA MISMA REGLA! ¡TENEMOS QUE VIVIR POR LA MISMA LEY DEL ESPÍRITU!

No sabemos el curso que el viento de Su Espíritu va a tomar. No sabemos lo que Él ha planeado y diseñado. No sabemos a donde nos va a llevar. Y esto nos hace sentir muy inseguros. Queremos una trayectoria conocida. Pero es un camino que ni las aves conocen, y que el ojo del buitre no ha visto. De esa forma, nos entregaríamos tan rápido a la tentación de diseñar nuestra propia trayectoria, o más probablemente aún, nos involucraríamos en algún tipo de estructura religiosa que lo hiciera por nosotros. Tienen más experiencia, y por ello hallaríamos seguridad bajo su dosel, bajo su cobertura, bajo su abrigo. Así, leemos su historia, como comenzó el movimiento, e intentaremos y nos convenceremos a nosotros mismos que los objetivos que ellos esperan alcanzar son válidos y bíblicos. Pensamos que de esta forma, quizá podamos

descubrir “de donde viene el viento y a donde va.” Esto puede que nos de un sentido de seguridad y de protección.

Pero el hombre del camino del Espíritu no puede ser sujeto con grilletes por medio de reglas o normas. Debe caminar en el Espíritu. Debe encontrarse a sí mismo en el Viento del Espíritu en el fluir del Río de Dios. Al principio, como el Ezequiel de antaño, se introducirá con muchas dudas en las aguas. Es un Río muy ancho, y debe pisar con cuidado. Un paso o dos Después se encuentra a sí mismo en el agua hasta los tobillos. La corriente es cada vez más fuerte conforme se introduce, y el temor entra en su corazón. Ahora el agua le llega a las rodillas después hasta sus espaldas. Pero sigue escuchando las palabras: “Sigue caminando Sigue viniendo a ”

Mí No tengas temor De repente descubre que ya no puede tocar el fondo: son aguas para nadar, y es arrastrado por la corriente.

¡Ha perdido el control! ¡Es arrastrado por la corriente en el Río del Espíritu de Dios! ¡No sabe de dónde viene, ni a dónde va!

Pero al ser arrastrado por el fluir del Espíritu, comienza a perder su temor. Descubre que es un Río de Paz, y que todos los temores han sido quitados. Porque este río fluye del corazón de Dios y volverá al corazón de Dios y él regresará con ello. Ha descubierto que todas sus fuentes están en Sión. Todavía no ha visto la Ciudad, solo por la fe, como el Abraham de antaño, que la vio de lejos: una ciudad que tiene fundamentos, cuyo Arquitecto y constructor es Dios. Pero aunque no la ve, sabe que el Río fluye de la Ciudad y a la Ciudad.

Ezequiel perdió el apoyo al encontrar “aguas que habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado”. Y así debe ser con el pueblo que entre en el reino del Espíritu. Ya no podemos seguir calculando, planeando, diseñando, preparando, ordenando, organizando, controlando

¡Es el Camino del Espíritu!¡Es el Camino del Nuevo Nacimiento! ¡Es el Camino del

Viento! Oímos su “sonido” y eso es suficiente. Conocemos la Voz, y la Voz es certera.

Nunca hemos ido por este Camino antes, pero Él sí caminemos por el Camino que Él ha preparado.

y quiere que nosotros

¿Puedo notar un cierto temor en los corazones cuando digo que el hombre de Espíritu ha “perdido el control”? No dije que esté fuera de control, o que no esté bajo control. En su lugar, el Espíritu de Dios está ahora en control. ¿Ha de ser eso considerado peligroso? ¿O quizás te sentirías más seguro si tu mente carnal pudiera seguir teniendo el control? ¿O si alguna organización religiosa siguiera teniendo el control? ¿O si algún conocido apóstol o profeta hubiera de tener el control?

Hay tanta gente en el mundo religioso que se siente cómoda y segura en los sistemas de los hombres, y que tiene miedo del Camino desconocido. Pero la gente que ha consagrado toda su forma de vida a Él, y al cuidado del Espíritu de nuestro Señor Jesús, conocerá el gozo, la paz y el descanso del Río de Dios, cuando los cielos y la tierra sean sacudidos y cuando los montes se disuelvan en las profundidades del mar:

“Por tanto no temeremos, Aunque la tierra sea removida Y se traspasen los montes al corazón del mar Del río, sus corrientes alegran la Ciudad de Dios El santuario de las moradas del Altísimo” (Salmos 46:2­4)

No entendemos todas las implicaciones de esto. Pero sí sabemos que cuando los cielos y la tierra sean sacudidos, y los montes se traspasen al mar sea por medio de los métodos de los hombres o por el fuego de Dios va a haber un pueblo que fluye con el Río de Dios, alegrando Su Ciudad, “el santuario de las moradas del Altísimo”.

Hay un espíritu que controla el curso de este mundo. Es el espíritu de Satanás, “el príncipe del poder del aire, el espíritu que ahora opera (activa, potencia) en los hijos de desobediencia.” (Efesios 2:2). Ha tenido éxito en capturar totalmente a los espíritus y almas y cuerpos de hombres y mujeres, haciéndoles ser “esclavos del pecado” (Rom. 6:17). Piensan que son LIBRES, pero no lo son. Son prisioneros del espíritu del mundo y de Satanás. Están completamente bajo su control. Sólo la luz del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo puede liberarlos.

Temamos esa clase de control; y habiendo sido librados de ello, “permanezcamos libres en la libertad con la que Cristo nos hizo libres.”

Pero nunca temamos ser atrapados en el fluir de Su Río, dador de vida, purificador, limpiador; porque es el Río de Dios, el Río de la Verdad, el Río de la Libertad, el Río del gozo, el Río de la Sabiduría, el Río del Conocimiento, el Río de Vida, el Río del Amor que fluye incesantemente del corazón de Dios y ¡a través de la Tierra de nuestra herencia! &

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