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LA POLÍTICA ESTRATÉGICA DE CASTILLA EN LA REGIÓN SUR DEL BRASIL (1580-1640)

Rafael Ruiz Universidade de São Paulo (Brasil)

(Prepared for delivery at the 2001 meeteing of the Latin American Studies Association, Washington DC, September 6-8, 2000)

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LA POLÍTICA ESTRATÉGICA DE CASTILLA EN LA REGIÓN SUR DEL BRASIL

(1580-1640)

Introducción. Conflicto de intereses luso-castellanos en el sur del Brasil. Los planes de Castilla para el desarrollo de la cuenca del Plata-Paraná: a) política estratégica de defensa; b) plan demográfico y económico en la cuenca del Plata- Paraná; c) integración de los jesuitas en el plan de la Corona de Castilla La unión económica Paraná-São Paulo. Conclusión.

Introducción La mayor parte de los estudios sobre el Brasil durante la Unión de las Coronas de Castilla y Portugal se han concentrado, principalmente, en analizar las relaciones de fuerza entre ambas Coronas, así como los organismos jurídicos y administrativos, o bien, se han dedicado al estudio del período final de la Unión, cuando el territorio brasileño se vio invadido por las fuerzas holandesas. El presente trabajo tiene por objetivo investigar hasta qué punto la región meridional del Brasil representó para la Corona de Castilla uno de los puntos claves de su estrategia política, militar y económica en la defensa de sus Indias y qué medidas fueron adoptadas para su ejecución. El recorte temporal focalizará tres momentos: el período anterior a la unión (1530-1580), los primeros años de la unión (1580-1595) y el inicio de la época del Gobierno del sur del Brasil (1609-1618). Esos tres momentos nos parecen lo suficientemente continuos y significativos para poder delinear con cierta seguridad lo que hemos llamado de estrategia política de la Corona de Castilla para el sur del Brasil.

Conflicto de intereses luso-castellanos en el sur del Brasil El famoso Tratado de Tordesillas, que de cierta forma servía para dividir los mares y las tierras no colindantes entre España y Portugal, poco representaba para ambas Coronas en los territorios fronterizos o limítrofes. No había instrumentos técnicos para delimitar con exactitud científica los grados de longitud. Y las dos Coronas lo sabían. Es significativo que, un año antes de la Unión, en 1579, el parecer de Juan Bautista Gessio, Cosmógrafo Mayor de Castilla, fuera de la opinión de que no se podía establecer con certeza el lugar por donde pasaba la línea de demarcación 1 . Y por eso acusaba al Rey de Portugal de abreviar “la longitud y distancia q ay entre estes dos cabos y pusieron en sus cartas que entrasse en el repartimiento de Portugal docientas leguas leste oeste desta tierra y que el meridian de la demarcacion pasasse por el rio de la Guroa junto al Marañon, y quasi por San Vicente” 2 . Gessio podía taer varios argumentos y opiniones de otros cosmógrafos y marineros de renombre, entre ellos el propio Américo Vespuci, para dar a

1 A.G.I., Patronato, 29, R 32, 1.

2 Ibidem.

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entender a Castilla que “il meridian de la demarcacion passa veynte leguas mas al occidente del cabo de santo Agostin, y que del Brasil no cabe en lo repartimiento de Portugal mas que las 20 leguas leste oeste, y todo lo demas es de Castilla” 3 o, incluso, de acuerdo con la opinión de Vespucio, “todo el Brasil cae en la demarcacion de Castilla, y que el meridian del repartimiento passa al oriente del Cabo de Santo Agustin, no tocando nada del Brasil” 4

del Cabo de Santo Agustin, no tocando nada del Brasil” 4 Lógicamente, el lugar de conflicto

Lógicamente, el lugar de conflicto y de tensión se concentraba en la frontera, cosa que se daba tan sólo en la región sur. Era ése el caso de la confluencia de las cuencas del Plata y del Paraná. Precisamente por esta ambiguedad, y teniendo como precedente las vicisitudes con relación a las islas del Maluco 5 , D. João III concibe un plan, adelantándose en mucho a Castilla, para poner sus escudos reales en las tierras platinas.

3 Ibidem. Gessio explica que esa era la opinión de Sebastián Caboto, uno de los primeros pilotos que realizaron sus viajes a la parte sur del Brasil y a la entrada del Plata. 4 Ibidem.

5 Las islas del Maluco corresponderían al anti-meridiano de Tordesillas, en el Pacífico. Durante muchos años las dos Coronas quisieron hacer prevalecer sus derechos, de acuerdo con el Tratado, pero la solución acabó siendo negociada, de forma que Carlos V acabó vendiéndolas a Portugal. No es del todo fuera de propósito

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Las vicisitudes entre España y Portugal durante el primer lustro de 1530 nos desviarían mucho de los fines de este trabajo; pero se hace necesario destacar algunas cuestiones que permanecerán como constantes en el desarrollo de los acontecimientos. En primer lugar, se pensó durante muchos años que toda la cuenca sur platina sería una tierra de mucho oro y plata. Entre los años 1526 y 1530 hubo dos Armadas, organizadas por Sebastián Caboto y Aleixo García, que difundieron en Europa la idea de que, de este lado del Atlántico, existían minas inmensamente ricas. García, particularmente, consiguió llegar hasta la tierra de los incas y desvendar lo que más tarde sería el camino hasta el Potosí 6 . Todo esto motivó una “corrida en busca de oro y plata” entre las dos Coronas y, por eso, D. João III envió Martin Afonso, en 1530, a reforzar São Vicente e intentar tomar posesión del delta del Plata, y Carlos V dio poderes a D. Pedro Mendoza para que fundara Buenos Aires, en 1535. En segundo lugar, después que Pizarro, en 1532, conquistó el Imperio inca y asombró a Europa con las riquezas conquistadas, el ímpetu portugués disminuyó y Castilla se preocupó por intentar delimitar claramente la frontera sur a partir de Cananea, una ciudad a pocas leguas de São Vicente, poblada por portugueses y castellanos, desde donde pretendía continuar sus entradas en dirección al Perú, abriendo un camino de comunicación entre los dos Océanos, y fortaleciendo su posición económica y militar. La última tentativa lusitana de fortalecer su posición en el sur se hizo en 1539, aprovechando las relaciones de amistad que se habían establecido con los indígenas de la región. Juan Sánchez, un piloto castellano, escribió a España avisando que había visto las minas que se habían descubierto recientemente y de que había mandado “Tomé de Sousa gobernador del rrey de Portugal que no dejasen pasar a ningun español por tierra [desde São Vicente]” 7 y que tenía pruebas de que “la yntencion que los portugueses tienen de nos hechar de la costa y nos desbaratar en que no poblemos en la costa

porque pretenden los portugueses ser toda la costa suya asta la boca del

rrio de la plata” 8 . La reacción de Castilla no se hace esperar y, poco antes de esa fecha, se puede hablar del comienzo de una operación en “tenaza”, subiendo a partir de la boca del Plata hacia São Vicente, en dirección este-oeste, fundando ciudades a lo largo del Paraná y tomando posesión de los puertos a lo largo de la costa atlántica, estableciendo capitulaciones con castellanos que se comprometían a hacer entradas, fundar ciudades y tomar pose de la tierra que fuese descubierta a lo largo de todo el territorio que se extendía desde el Perú hasta el Plata. Así, por ejemplo, en 1537 se funda Asunción en el interior y se nombra a Gregorio Pesquera gobernador de todo el territorio que va desde Cananea

) (

que D. João III tuviera esto en mente cuando puso en marcha su plan de conquista de la cuenca del Plata. Llegando antes, aunque no tuviera “derecho”, podría negociar su posesión después.

6 CORTESÃO, JAIME, “A fundação de São Paulo, capital geográfica de Brasil”, Livros de Portugal, Rio de Janeiro, 1955, p. 34.

7 A.G.I., Patronato, 28, R 45, 1.

8 A.G.I., Patronato, 28, R 45, 1.

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hasta Santa Catalina, incentivándole a hacer granjerías que puedan competir

en precio con Portugal 9 ; en 1541 Cabeza de Vaca abre camino por tierra desde Santa Catalina, al sur de São Vicente, en dirección a Asunción, y es nombrado

) y de la ysla

de Santa Catalina” 10 . En 1547, la Corona hace una Capitulación con Juan de Sanabria, ordenándole llevar 100 familias y 200 hombres para poblar la región de Santa Catalina, el puerto de São Francisco, un poco al sur de la misma y la entrada del Plata 11 , y para que no haya dudas que el interés de la Corona es delimitar la frontera y cercar São Vicente, cerrándole el paso hacia el sur y hacia el Paraná, recomienda a Sanabria que suba 200 leguas haciendo poblaciones 12 . Las relaciones luso-castellanas fueron tensionándose durante ese mismo período, de manera que, mientras los castellanos continuaban intentando avanzar tierra adentro y poblar, los portugueses fundaban, en 1560, la ciudad de São Paulo, junto al colegio donde estaban los jesuitas desde cuatro años

gobernador y capitán general “de las dichas tierras y provincias (

antes, y mantenían cerradas las vías de comunicación entre São Vicente y Asunción, por miedo a que São Vicente quedase despoblada 13 . Es el momento que la Corona de Castilla aprovecha para marcar ssu presencia más fuertemente, a través de un plan demográfico estratégico. Así,

en 1554, simultáneamente a la fundación del colegio de los jesuitas en el altiplano paulista, el piloto de la Armada castellana, Juan de Salazar y Spinoza, escribe desde el mismo puerto de São Vicente, al Rey sugiriendo que delimite la frontera con los portugueses “en el puerto de Cananea, con un rio que llaman Ubay, que está hacia San Vicente, doce o quince leguas, poco más o

menos

apoyadas por otras poblaciones que se hagan en el interior “porque, abajo en la mar, hay grandes faltas de pastos” y propone que el puerto de São Francisco sea poblado con indios, porque “es la mejor entrada para ir a la tierra adentro” 15 . En 1557, la Corona hace una Capitulación con Jaime Resquin que ya no es propiamente de conquista, sino de población y asentamiento. En ese sentido, dispone que lleve 600 hombres casados con sus familias y 12 oficiales mineros, y determina minuciosamente que se funden cuatro ciudades, en el plazo de cuatro años, comenzando por el puerto de São Francisco y el puerto

14 . Y, a seguir, sugiere que esas poblaciones marítimas sean

9 A.G.I., Buenos Aires, 1, L.1, 1, 92r-v

10 A.G.I., Indiferente, 415, L.1, 1, 149v.

11 A.G.I., Indiferente, 415, L.1,1, 163r-v.

12 A.G.I., Indiferente, 415, L.1, 1, 165v.

13 En una carta al Rey de Portugal, el Gobernador de Brasil le informa que no permitió a los jesuitas ir a catequizar a los guaraníes, como el Padre Nóbrega había solicitado, por miedo a que pensasen los colonos que también los jesuitas preferían irse a tierras castellanas. Cfr. História da Colonização Portuguesa, vol. III, p. 364. Nóbrega, por su parte, escribe al Provincial de Portugal informándole que “a capitania de São Vicente se vae pouco a pouco despovoando pela pouca conta e cuidado que el-rei e Martim Afonso de Souza tem e se vão lá passando para o Paraguay pouco a pouco” in LUIS, Washington, “Na Capitania de São Vicente”, Itatiaia-Edusp, São Paulo, 1980, p. 96.

14 Revista do Instituto Histórico e Geográfico de São Paulo, vol. XLVI, p. 302 y ss.

15 Idem, p. 310.

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de Patos, y se hagan tres ingenios de azúcar 16 . En respuesta, Resquin dice que sus poblaciones dependerán en cierta medida de las ciudades de Guairá y Ontiveros, ya fundadas en el interior, a partir de Asunción, y el Rey determina que dejen de hacer parte de la gobernación del Paraguay y se integren en la nueva gobernación de Resquin 17 . Simultáneamente, el segundo Gobernador General del Brasil, D. Duarte da Costa, enviaba un Regimento a Brás Cubas, Capitán mayor de São Vicente para reforzar que las comunicaciones terrestres entre la demarcación de Castilla y Portugal se mantengan cerradas 18 e incentivar a los colonos portugueses a adentrarse en el interior en busca de minas: “e se for caso que se ache alguma coisa de pedraria ou ouro ou outra coisa nova, que pareça necessario mandar-se a sua alteza, vós ma mandareis logo a esta Bahia com muita presteza” 19 .

Los planes de Castilla para el desarrollo de la cuenca del Plata-Paraná

A partir del momento de la Unión de las Coronas, en 1580, la Corona de Castilla pudo poner en ejecución de manera más tranquila y sistemática su plan para la cuenca meridional del Brasil. La Corona, durante los primeros años de vigencia de la Unión, se propondrá tres objetivos principales para el sur del Brasil:

a) fortalecer la defensa de toda la costa brasileña;

b) implementar un plan demográfico y económico en la cuenca del Plata- Paraná;

c) integrar la catequesis de los jesuitas dentro del estilo propio de los Austrias.

a)política estratégica de defensa Felipe I de Portugal era, antes de nada, II de España y su perspectiva era más imperial que local. El Rey miraba para Brasil “como una de las principales llaves de su Imperio, una llave que requería protección y defensa” 20 . Siguiendo los rumbos coloniales de los Austria, la Corona se interesará por incentivar la iniciativa y autonomía en el control de las operaciones defensivas y expansionistas que partiesen de Salvador de Bahía, de manera a que se pudiese conquistar definitivamente todo el Norte, completándose lo que faltaba a la demarcación portuguesa para unirse, de hecho, territorialmente con la castellana, teniendo en cuenta que Brasil no representaba una unidad territorial continua, sino tres pequeños círculos alrededor de Pernambuco, Rio de Janeiro y São Vicente.

16 A.G.I., Indiferente, 415, L.1, 1, 158 r

17 A.G.I., Buenos Aires, 1, L.3, 1, 5r-9v.

18 CORTESÃO, J. op. cit., p. 212. 19 “Cartas do Brasil e mais escritos do P. Manuel da Nóbrega”, introdução e notas de Serafim Leite,

Coimbra, 1955, p. 323, apud NEME, M., “Notas de revisão da História de São Paulo”, Anhambi, São Paulo,

1959

20 RIVERO, Diego D. Gonzalo, “Brazil: The cruzial years (1570-1612), Athens, Georgia, 1981, p. 258.

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Basta acompañar las fechas de la “campaña del Norte” para concluir cuál era la prioridad de Castilla: Sergipe y Paraíba (1584-1591); Rio Grande do Norte (1597-1599); Ceará (1604-1611); Maranhão (1614); Pará (1617-1619). Si a eso se le añade el hecho de que el desastre de la “Armada Invencible” ocurrió durante la primera campaña, de Sergipe y Paraíba, se podrá deducir que el esfuerzo de guerra desarrollado por la Corona de Castilla en tierras brasileñas era algo realmente prioritario. La unidad territorial, que hacía años se estaba desarrollando en el sur, tenía que ser conseguida también en el Norte. La defensa de las Indias de Castilla y, principalmente, el centro neurálgico del Imperio, Potosí, se concentraba en la defensa de toda la costa brasileña 21 . Simultáneamente, la Corona se empeñó en formar un auténtico cinturón de fortalezas a lo largo de toda la costa, empezando por el sur y subiendo en dirección norte, a medida que la tierra iba siendo conquistada. Ya antes de la Unión, se dieron varias provisiones y capitulaciones para poblar y hacer fortalezas, por ejemplo, en la boca del Plata 22 y en la isla de Maldonado 23 y, después de la Unión, en la Capitanía de São Vicente, se construyó el fuerte de Santo Amaro da Barra Grande (1584); desde Rio de Janeiro hasta Pernambuco: Santa Cruz (1580), Monte Serrate (1586), Santo Antonio da Barra (1598), São Jorge (1590), São Tiago (1601), São Januário (1601), Santa Margarida (1601)Forte do Mar (1608), São Marcos y São Miguel (alrededor de 1609), São Mateus (1613), Santo Antonio (1613), Santa Maria y São Diogo (1614), São João y São Bartolomeu (1614), São Marcelo (1623). Y en el norte, entre Pernambuco y Pará: Reis Magos (1598), São Sebastião (1611), Nossa Senhora do Amparo (1612), Nossa Senhora do Rosário (1613), Santa Maria (1614), São Felipe (1615) y Santa Catarina do Cabedelo (1617) 24 . Son 25 fuertes o fortalezas en un intervalo poco mayor de 30 años 25 . Más interesante es el informe de Diego Flores Valdés, cuya misión consistía en verificar la posibilidad de defender el estrecho de Magallanes y que, habiendo anclado en São Vicente dos años después de la Unión, envía una propuesta a la Corona 26 , marcando los rumbos de una geo-política que será seguida en los años sucesivos. En primer lugar, informa del peligro que se corre a través del Plata, porque se tiene acceso a “caminos abiertos y llanos que se andan muy de ordinario” en

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Por carta de 9-09-1617 del Rey Felipe III al Gobernador general D. Luis de Souza nos quedamos sabiendo que “o intento principal con que o dito prezidio do siará selevantou Paradefender as aguadas E Comercio que os franceses e outras naçois estrangeiras fazião”. y por carta del mismo Rey sabemos que se había ordenado que se recogiese una cantidad de dinero suficiente para mantener una Armada de defensa de la costa , “conforme o Nº e porte de Navios”. A.M.P., III, São Paulo, 1927.

su defensa otro pueblo en la entrada del rio Eriel puerto que llaman de sangabriel o buenos

aires”. A.G.I., Buenos Aires, L.4, 11.

22

para

23 A.G.I., Buenos Aires, 2, L.5. Real Cédula, 19-10-1594 y 2 L.1. Real Cédula, 30-11-1595 al gobernador del rio de la Plata que no permitaa que por allí pasen al Perú ni a otra parte extrnjeros ni naturales sin particular licencia de S.M.

24 CINTRA, Jorge P., “Edificios públicos, mosteiros, fortes e calçadas no Brasil-Colônia”, Separata, São Paulo, 1999, p. 9-12.

25 También deben ser citadas los varios intentos de establecer fortalezas en el estrecho de Magallanes para evitar el paso de armadas enemigas, como fuera el caso de los piratas ingleses. A.G.I., Patronato, 266, R 44.

26 A.G.I., Patronato, 33, N 3, R 4.

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dirección al Perú. A seguir, advierte que los planes de Inglaterra, “que se han hecho y hacen por orden de la Reina de Inglaterra y del capitán Francis Drake”, consisten en infiltrar espías en Perú, para conocer los caminos y vías de acceso

por tierra. Y, para poner remedio a los posibles daños que pueden ocurrir, sugiere, además de las medidas obvias de reforzar la entrada del Plata y poner fortalezas en la isla ya conocida de San Gabriel, una serie de providencias, cuyo alcance deja ver una geo-política platino-brasileña. Flores Valdés propone que todo el terreno al sur de Cabo Frío, en el litoral de Rio de Janeiro, bastante al Norte de São Vicente, pase a estar bajo la jurisdicción del Consejo de Indias, “pues aora es todo de la Corona de V.M. por

son puertos de mucha importancia y

muy ricos de mucho oro y plata”. Uno de los motivos que el almirante destacaba era que no conveía “por aora se fie de los portugueses”. Es por eso que, viendo que su propuesta podría no tener tránsito jurídico dentro de los estrechos márgenes jurídicos de los hombres de leyes de las dos Coronas, propone que el asunto sea visto por el Consejo de Indias y el de Portugal “de manera que las fuerzas y los puertos esten en poder de castellanos como lo están los de San Vicente pues se hizo a pedimiento y consentimiento de los naturales”. Valdés se está refiriendo por lo tanto a los puertos del litoral norte de la Capitanía de São Vicente y a los puertos del litoral de Rio de Janeiro, pues, como él mismo nos informa, el estratégico puerto de São Vicente ya está en manos de castellanos –para ser exactos, el informe dice que son cien hombres de guerra

aberse juntado a esta dos Reinos(

)porque

que están en el fuerte- y, lo que es más significativo, por decisión libre de la propia población. Esto le da pie a proponer que toda la Capitanía, que es la última que jurídicamente pertenece a Portugal, sea comprada por la Corona de Castilla y da aún el motivo jurídico y económico: la Capitanía de São Vicente no pertenece a la Corona de Portugal, sino que “es de particular y no le rrenta mas que ochenta mil mrs”, por eso, de acuerdo con el almirante, se puede perfectamente mandar “poner en su corona y dar la recompensa della en otra parte”.

A seguir, el almirante pasa a llamar la atención sobre la grande área

despoblada entre Rio de Janeiro y São Vicente, que están a una distancia de “quarenta y ocho leguas el uno del otro y entre ellos muy buenos puertos despoblados”. Su plan demográfico tiene sabor de estrategia bien al gusto de los Reyes Católicos: incentivar los casamientos entre castellanos y portugueses para facilitar las cosas y darles una cierta conciencia de unidad y sentido militar:

castellanos que lleven mujeres y hijos para que se casen portugueses con castellanos y así la tierra estara mas quieta y estos tengan de ordinario sus armas para lo que se ofreciere y sucediere”. La propuesta para Rio de Janeiro es similar, aunque advierte que es preferible que vayan dos terceras partes de castellanos y que se establezca un Gobernador que tenga jurisdicción desde Cabo Frio hasta la isla de Santa Catarina.

El final de su informe traza la perspectiva con que la Corona de Castilla

pasará a mirar la región sur durante la Unión. Valdés insiste en la idea de que hay riquezas minerales en São Vicente, “donde esta el çerro de la mina y las demas que alli ay que tienen mas de dos leguas de largo y muy buena comodidad para

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y ser la mejor tierra que V.M. tiene en todas aquellas partes”

y, por otro lado, avisa que todo el territorio en el interior de la cuenca platino- paranaense está muy despoblado y necesita ser poblado para que se pueda defender mejor:”deste puerto de San Vicente ay camino abierto por tierra que ba al Rio de la plata y al Paraguay y a sancta fee y por este respecto aunque este puerto y tierra no fuera sino yerma conbenia y importava mucho al servicio de V.M. que estuviese poblada y fortificada pues sin esta ocasion es de tanta ymportancia como lo save V.M. sera servido de mandarlo proveer con la brevedad que conbiene”

hacer la fundicion(

)

b)plan demográfico y económico en la cuenca del Plata-Paraná El plan demográfico y económico de toda la región sur no podía ser desvinculado de la estrategia defensiva. De hecho, para la Corona, el puerto de Buenos Aires sería durante toda la época Austria, una navaja de dos filos para el Imperio. Por un lado, era evidente que sin su abertura, para facilitar y desarrollar la economía de la región, no habría ni desarrollo demográfico ni económico y, consecuentemente, mal podría defenderse. El Rey, referendado por el Consejo de Indias, el 20 de agosto de 1602 ya advertía que “la seguridad de la dicha ciudad y

de los demás puertos de aquella costa consistía en estar bien poblada la tierra” y

declaraba que, para eso, el mejor medio sería “dar licencia y permisión (

sacar algunos de sus frutos de la tierra y llevarlos al Brasil y a la Guinea y a otras islas y tierras comarcanas y trocarlos por ropa, fierro y otras cosas de que tienen precisa necesidad” 27 . Pero, por otro lado, la abertura conllevaría la posibilidad de entrada de extranjeros –como, de hecho, ya ocurría con el contrbando- y, por lo tanto, facilitaría que posibles enemigos conociesen las rutas y los puntos claves de defensa tanto de Potosí cuanto de todo el Virreinato. Era principalmente por este motivo que se habían establecido que “por allí no salgan ni entren ningunas personas de qualquier qualidad que sean sin expresa licencia mía aunque sean mis vasallos y ministros” 28 . La prohibición no iba dirigida contra naciones o grupos en particular. Como se ve, incluso vasallos y ministros sin licencia estaban también prohibidos. De donde se deduce que la Corona miraba para Buenos Aires mucho más con ojos defensivos que comerciales. No era tanto una cuestión mercantilista cuanto un problema de estrategia defensiva: era conveniente para la Corona mantener en secreto los caminos del Plata y de la plata. Es por eso que la Real Cédula explica que, de acuerdo con los pareceres del Consejo y llevándose en consideración todo lo dicho, decidíase conceder licencia de comercio durante seis años “para que se animen y acudan a su población y conservación y a la seguridad del dicho puerto” 29 . De esa manera, la política defensiva quedaba intrínsecamente unida a una política que intentaba

) para

27 A.G.I., Charcas 27, R 8, N 17, 4r-5r.

28 Idem.

29 Idem.

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desarrollar internamente la región sur, creando incentivos para conseguir un aumento efectivo tanto del punto de vista demográfico cuanto económico. Pocos años después llegan a la Corte dos propuestas colonizadoras que, partiendo del lado castellano, del gobernador del Río de la Plata, Hernandarías de Saavedra, y del lado portugués de la Corona, del “provedor das minas de São Vicente”, Diogo de Quadros, tenían las dos la misma finalidad: colonizar y expandir demográfica y económicamente la cuenca del Plata-Paraná, a pesar del riesgo, ya conocido por la Corona, del intenso contrabando que se realizaba por el puerto de Buenos Aires.

contrabando que se realizaba por el puerto de Buenos Aires. Hernandarías propone establecer un eje de

Hernandarías propone establecer un eje de comunicación entre el Potosí y

Santa Catarina, con la fundación de varias ciudades a lo largo del camino:

Pueblo en el rio de Vruay esta muy cerca la mar y Puerto de santa

catalina de que se cuentan tantas excelencias y poblandose tambien el pueblo de que a Vuestra magestad tengo avisado entre la asumpcion, santa cruz de la sierra piru y thucumaan viene a estar un camino descubierto y bonisimo desde potosi a santa cathalina puerto de mar y desde alli muy breve el viaje a Castilla para poder llevar la plata de Potosi o para otros efectos que Vuestra Magestad ordenare por

haciendo “

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ser muy buena y sin riesgo la nauegacion de la mar y tomarse hasta hespaña la derrota en derechura” 30 . Hernandarías estaba proponiendo abrir un nuevo camino, mucho más transitable y menos inclemente que el que se realizaba hasta entonces. La trayectoria del Alto Peru hasta Santa Catarina sería mucho mejor, entre otros

motivos, porque podría ser recorrido por carretas, cosa que el íngreme camino por

Salta, Tucumán, Jujui

ramificaciones, una hasta Santa Catarina y otra hasta São Vicente, pasando por São Paulo, camino prohibido legalmente 31 y que Hernanderías proponía que se

abriese:

brasil se ayudara aquella provincia de Guayrá de algunos Portugueses para poder correr la tierra allanar los yndios e yrlos Reduciendo como antes de aora lo an offerecido, yra en mucho aumento” 32 . Para finalizar, el Gobernador del Plata dejaba translucir su experiencia sobre las dificultades que la población civil estaba encontrando para relacionarse

con los indígenas y sugería que se permitiese la catequesis de los jesuítas,

entrando por São Paulo: “

padres de la compañía de jhs que harían gran fruto” 33 . En la propuesta de Diogo de Quadros, “provedor das Minas de São Vicente”, se detallaba un plan económico para la región del planalto paulista 34 . La propuesta sería analizada también por D. Francisco de Souza, que años antes había ejercido funciones de Gobernador General del Brasil, y que en aquella altura se encontraba en la Península. El plan tenía una nítida inspiración castellana, pues proponía adoptar con los indios brasileños el mismo sistema que “se vsa no Peru ordenandose porem que se lhe não ponhão cargas grandes e por largos caminhos, nem os tratem como cativos” 35 . La propuesta procuraba evitar los inconvenientes que ya habían ocurrido en Potosí donde, debido a las grandes distancias que los indios debían recorrer y a las pesadas cargas que tenían que transportar, muchos de ellos huían o morían incluso antes de llegar a las minas. Las regiones de donde vendrían los indios serían las Capitanías más próximas, de Rio de Janeiro y Espíritu Santo y se procuraría que hubiese un sistema de substitución, para que pudiesen “continuar no dito serviço como se vsa no Peru”. La diferencia con el sistema peruano, y, por otro lado, el paralelismo con el plan de Hernandarías, estaba en que en el caso brasileño también se proponía contar con la Compañía de Jesús para facilitar todo ese proceso. Así, el Provedor

del brasil entrasen por sant pablo siquiera seis

con que Vuestra Magestad diese licencia que se contratase con el

no

permitía. De hecho, ese camino tenía dos

y

que

30 A.G.I., 74-4-12. Carta del gobernador del Rio de la Plata Hernandarías de Saavedra a Su Magestad contestanddo a lo que se le escribió en 24 de octubre de 1605 sobre la reducción de los naturales de la provincia que descubrio entre la ciudad de la Asunción, Charcas, Tucumán y Santa Cruz de la Sierra. Buenos Aires, 5/05/1607. AMP, III, p. 295.

31 Sobre el tránsito ilegal de ese camino, cfr. CANABRAVA, A. P.”O comércio português no Rio da Prata”, 2ª ed. São Paulo, Edusp-Itatiaia, 1984.

32 Idem, A.G.I., 74-4-12.

33 Idem.

34 A.G.S., Secretarias Provinciais 1476, 05/06/1606, p. 166r-167v. “Consulta do Conselho da Índia sobre a petição de Diogo de Quadros, referente ao benefício das minas de ouro de São Paulo”.

35 “como se usa en Perú, ordenándose, sin embargo, que no se les pongan cargas grandes ni vayan por largos caminos, ni los traten como a cautivos”

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de las Minas, sugería que “das aldeas que os religiosos da companhia tem a seu cargo dêm os indios que forem necessarios para este seruiço com as cautelas necessarias para seu bom tratamento” 36 . La opinión del Conselho da Índia portugués fue bastante escéptica con relación a las propuestas de Diogo Quadros. A los consejeros portugueses les pareció una idea utópica, ya que hasta el momento no había habido un resultado palpable que valiera la pena. En ese sentido, “ ao dito conselho da India Pareceo, que posto que de todas as diligencias que se tem feito nas ditas minas não tem visto que Resultasse outra certeza mais que achar se algum pouco de ouro de lauagem de que se não pode fazer cabedal” 37 , les parecía que lo más sensato era enviar un minero alemán y un hombre de confianza para que se certificasen de la utilidad y aprovechamiento de las minas. En cambio, cuando ese parecer llegó a Castilla, las cosas tomaron otro rumbo, principalmente después que, como dijimos, D. Francisco de Souza fue llamado a opinar. El plan del antiguo Gobernador era, en parte, una réplica del que estaba siendo estudiado: proponía, como Quadros también había hecho, que se llevaran esclavos negros de Guiné y, para facilitar aún más las cosas con relación a los indios, sugería que se utilizaran, como en el Perú se hizo con los yanaconas, los indios domésticos 38 . Por otro lado, sugería incentivar la práctica de las “entradas” en el interior, para atraer a los indios a trabajar en las minas, no necesariamente con el uso de la fuerza, añadía D. Francisco como queriendo creer que eso pudiera ser posible. El parecer de la Corona, como en general era común con los Austria, se hizo esperar un poco, pero no dejaba lugar a duda sobre cuáles eran los intereses que prevalecieron y cuál era el punto de vista que había norteado la tomada de decisión: Brasil sería dividido en dos, un Brasil del norte y un Brasil del sur y D. Francisco de Souza asumiría los cargos de Gobernador del sur y Superintendente de las Minas, descubiertas y por descubrir. Y los jesuitas podrían comenzar legalmente su catequesis en el Guairá 39 , con un sutil detalle: no entrarían por São Paulo y, sí, por el Perú. De esa manera, la Corona tendría un mayor control sobre los religiosos, pues al contrario de lo que sucedía en el Virreinato, donde la Iglesia y la autoridad civil ya estaban bien organizadas, en el Brasil la autoridad

las aldeas que los religiosos de la Compañía tienen a su cargo den los indios que sean necesarios para

este servicio con las cautelas necesarias para su buen tratamiento”.

37 A.G.S., Secretarias Provinciais 1476, 30/09/1606, p.160r: “al dicho Conselho da India le pareció qque ya que de todas las providencias que se han realizado en las ddichas minas no se ha visto que resultara ninguna certezaa a no ser un poco de oro de aluvión, con el que no se puede hacer ningún caudal ”

38 A.G.S., Secretarias Provinciais 1476, 03/11/1606, p. 164r-165v.

39 Es necesario recordar que durante muchos años existió una gran desconfianza con relación a los jesuitas por parte de la Corona de Castilla. De hecho, a pesar de los pedidos del propio San Ignacio, ni el Emperador Carlos V, ni Felipe II se mostraron favorables a que los padres de la Compañía entrasen en sus Indias. En cambio, los reyes de Portugal contaron con ellos desde el primer momento. Tan sólo a partir de 1570 se permitió la entrada de los primeros jesuitas en tierras españolas de América y, aún así, con graves desentendimientos, por ejemplo, entre la Compañía y el Virrey Toledo. Sobre este tema, cfr. MATEOS, Francisco, “Antecedentes de la entrada de los jesuitas españoles en las misiones de América (1538-1565), Missionalia Hispanica, Año I (1944), p.109 y ss. EGAÑA, Antonio de , “El Virrey Don Francisco de Toledo y los jesuitas del Perú (1569-1581), Estudios de Deusto, Enero-Junio, 1956, 2ª época, vol. IV, nº 7, p. 117 y ss.

36

de

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eclesiástica no estaba aún bien asentada y la civil, por lo menos en São Paulo, era aún muy frágil. Casi simultáneamente serían editadas las leyes de 1609 y 1611 que, entre otras cosas, regularían el trabajo indígena y el papel que la Compañía de Jesús debería asumir en esa tarea.

c) Integración de los jesuitas en el plan de la Corona de Castilla Cuando se realizó la unión de las Coronas, los Austrias se encontraron con un hecho consumado: los jesuitas, a los que ellos habían mirado con cierto recelo durante muchos años antes de permitirles su entrada legal en la América española, no sólo habían iniciado el proceso de catequesis en Brasil, como tenían, en la práctica, el monopolio del mismo. Se hacía necesario que la Compañía de Jesús se integrase en el “modo castellano” de tratar a los indígenas y que se había puesto en práctica desde casi los primeros años después de la Conquista de la América española 40 . Ese proceso que podríamos llamar de “normalización” de los jesuitas puede ser acompañado analizando las dos leyes más importantes que “sobre os indios do Brasil” fueron editadas durante la vigencia de la Unión, las de 1609 y 1611. El año de 1609 es paradigmático porque, a la vez que se regulamentaba el trabajo indígena en Brasil, también se autorizaba a la Compañía de Jesús a iniciar sus actividades en la región del Guairá 41 . La acción de la Corona se desarrolla en dos tiempos, primero, incorporando los jesuitas como intermediarios en las relaciones “temporales” entre los indígenas y los colonos o la Corona y, segundo, colocando los jesuitas dedicados a esa tarea bajo el sistema del Patronazgo Real, de manera a poder controlarlos mejor. Los religiosos, de acuerdo con la ley de 1609, además de administrar el pago de los salarios debidos a los indígenas, se encargarían también de fornecer la mano de obra de sus indios aldeados a aquellos colonos o autoridades que lo solicitasen: “E em quanto nas ditas povoações estiverem os ditos religiosos da C. os terão a seu cargo assim no que convem ao espiritual da Doutrina Christã, como para que quando foram necessarios para meu serviço os apresentem ao Governador ou Capitão Geral a que tocar e para as pessoas que deles se ouverem de servir em suas fazendas os acharem com mais facilidade” 42 . Igualmente, la Corona determinaba que los religiosos ayudasen a los capitanes para organizar las cosas de tal manera que se pudiese ir adentrando en el territorio para establecer contacto con los indios y persuadirlos a que se incorporasen a las aldeas: “os quaes capitães lhes darão ordem para irem ao sertão persuadir aos ditos gentios desçam abaixo, assim com boas palavras e brandura, como com promessa, sem lhes fazer força nem molestia alguma”

40 Como ya indicamos, los Austria miraban con recelo los religiosos jesuitas. Un ejemplo puede ser la carta del Pe. Araoz que, desde España, escribe al General Pe. Lainez, en 1561, diciendo que “la Compañía está grandemente desacreditada acerca del rey y de sus más allegados, y de sus tribunales”. Cfr. Francisco MATEOS, op. cit., p. 165.

41 Desde años antes los jesuitas y algunos franciscanos se dedicaron a iniciar sus trabajos de catequesis en la región, pero la autorización legal para los jesuitas sólo fue concedida en 1609, y, como dijimos, bajo la mirada del Virreinato del Perú.

42 GEORG, Thomas, “Política indigenista dos portugueses no Brasil, 1500-1640”. Loyola, São Paulo, 1982. Doc nº 6.

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La ley de 1611 43 tendrá como finalidad incorporar los jesuitas que se dedicaban al trabajo misionario en las aldeas en la categoría de “curas”, consiguiendo de esa forma que los religiosos dedicados a esa tarea estuviesen bajo la jurisdicción del Obispo, y no de su Superior. Esto no era tan sólo una cuestión terminológica o jurídica, sino que entrañaba una concepción bien definida sobre el poder y su ejercicio. En ese sentido, la ley de 1611 se preocupará en primer lugar con restringir el monopolio que los jesuitas tenían en la práctica, estableciendo que los religiosos que fuesen a buscar los indígenas en el interior pudiesen ser de otras órdenes (“levarão outro de qualquer Religião ou Clérigo”) y que los curas de las aldeas fuesen “clérigos portugueses”, y no necesariamente jesuitas. Y, sólamente en su falta, ese cargo podría ser ejercido por los jesuitas. Sin embargo, el legislador se preocupó en determinar que si esto sucediese, los jesuitas serían considerados para efectos legales “curas” y, por lo tanto, “ficarão submetidos ao Ordinário, no que toca ao seu officio de Curas”. De esa forma, si los jesuitas que cuidasen de las aldeas pasaban a depender del Obispo, se entendería que en todo aquello que interesaba a la Corona de Castilla con relación al trato con los indígenas, los jesuitas estarían bajo la jurisdicción del Patronazgo Real. Finalmente, para completar el control por parte de las autoridades de la Corona, la ley concluía estableciendo que los jefes civiles y judiciales de las aldeas de los religiosos fuesen “capitanes de aldeas”, pessoas seculares, casados, de boa vida e costumes.

La unión económica Paraná-São Paulo El desarrollo de esa región era uno de los puntos principales de la estrategia defensiva de la Corona de Castilla por tratarse de “las espaldas del Perú”.

Como se sabe 44 , Castilla no miraba para Buenos Aires, fundada por segunda vez precisamente al mismo tiempo que se daba la Unión de las Coronas, como un punto comercial. La Real Cédula de 28 de Enero de 1594 cerró el incipiente comercio que la ciudad venía manteniendo con algunos puntos del Virreinato y del Brasil 45 . En cambio, a partir de los comienzos del siglo XVII, antes incluso de que los planes de Hernadarías y Quadros fuesen estudiados, la Corona introdujo un cambio significativo en su restrictiva política comercial, con enormes consecuencias para toda la región. La real Cédula de 20 de Agosto de 1602 abrió para Buenos Aires los puertos del Brasil y Angola. Permiso que sería renovado, primeramente hasta 1618 y, después, hasta 1621. O sea, durante los primeros 20 años del siglo XVII la Corona de Castilla ejecutó una política comercial de expansión económica y demográfica en el “hinterland” de sus límites meridonales. Cuando esa política sea, de nuevo, cambiada y las rutas abiertas sean cerradas, los verdaderos motivos estarían más allá de las consideraciones económicas. En aquella misma fecha expiraba la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos y

43 Idem, doc. nº 7.

44 Sobre ese asunto, puede leerse el libro ya citado de ALICE P. CANABRAVA.

45 Idem, p. 64.

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la guerra volvía a ser retomada, con consecuencias muy directas sobre toda esa región. Tan sólo para dar una idea de cómo esa abertura provocó una revolución en los caminos terrestres del interior de la cuenca y de la red de relaciones entre las ciudades, se puede leer la carta del jesuita Francisco Vázquez Trujillo, firmada en Buenos Aires el 12 de junio de 1632, advirtiendo que del peligro holandés y de lo fácil que es llegar desde São Paulo hasta Potosí: “es muy fácil el entrarse olandeses y otros enemigos a toda esta tierra y pasar al Peru, porque desde San Pablo a pocas jornadas esta un rio llamado Añembi por el qual agua abajo viene toda la gente de contrvando, que llega al Paraguay, y pasa a la governacion y al Peru. Ese rio desagua en el Parana y continuadamente por el Parana agua abajo se viene hasta el salto que llaman de Guayra y a tres jornadas de tierra muy llana se llega a Maracayu donde se hace la yerba y alli se embarca en otro rio por el qual agua abajo se sale al rio Paraguay y por este se va tambien agua abajo a la ciudad de la Assumpcion del Paraguay y desde alli rio abajo se va a Sª fee y desde alli por tierra a Tucuman y pasa al Peru y si se quiere proseguir rio abajo se llega hasta esse puerto de Buenos Ayres, y la entrada por agua y rios tan acommodados, que por ellos entran y bajan mugeres, les esta mas a cuento a los olandeses y a qualesquiera enemigos, porque demas de ser mas facil les es mas

segura (

y una vez apoderados los enemigos de estas tierras de tantas

commodidades corre riesgo el Peru en especial Potosi y Chuquisaca D. Francisco de Sousa y, a su muerte, su hijo D. Luis, junto con los jesuitas de São Paulo fueron los responsables por la puesta en marcha de un proceso de integración económica y demográfica entre los territorios portugueses y españoles meridionales. Los padres de la Compañía en São Paulo enviaron al Guairá, entonces en plena efervescencia de fervor catequético, algunos caciques que vivían en las aldeas paulistas para animar y convencer a los indios guaireños de las ventajas que suponía poder vivir en São Paulo. De hecho, “por orden de los dichos padres fueron despachados los dichos caciques a sacar deste pueblo todos los yndios e yndias que se quisiesen yr con ellos como los propios indios lo dicen” 47 . El plan de cooptación del indígena es continuación de aquel que había sido propuesto por Quadros y Sousa: transladar los indios para las minas. La única

diferencia consistía en que el camino ahora era mucho más fácil y accesible que el de Rio de Janeiro y Espírito Santo 48 . Los paulistas y los indios tupis llegaban a Asunción con “una comisión que

el governador de San Pablo Don luis de Sousa (

)

46

)

dio a los caciques” 49 . En la

46 A.G.I., 74-3-26. Carta del Padre francisco Vázquez Trujillo. 12-06-1632.

47 A.G.I., 74-6-21. Carta de don Antonio de Añasco al gobernador de Buenos Aires Diego Marin Negrón sobre los excesos que cometian los portugueses de San Pablo del Brasil, 14-11-1611. AMP, I, p. 153.

48 Años más tarde, en una carta de 11-11-1679, el Abad Maseraati informa al Rey de España las dificultades

que hay para llegar a São Paulo por tierra desde Rio de Janeiro y la tardanza de ese mismo trayecto por barco:

por la imposibilidad de superar los insccesibles del viaje a San Pablo, (menos que embarcandose con

rodeo de nuebe o diez dias de nauegacion) por la grande aspereça del Pais todo montuoso, y sendas en

A.G.I, 75-6-45. Carta del Abad maserati a

partes por donde no se puede pasar sino es una persona sola Su Magestad. A.M.P., V, parte II, p. 292.

49 Idem.

y “

.

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comisión se dejaba ver el arte ambiguo del Gobernador del Sur de Brasil, cuando

afirmaba que enviaba los caciques para ayudar a los indios del Guairá que querían

irse a vivir a São Paulo: “

quieren venir con su gente a bivir en las aldeas Desta villa al gremio de la iglesia” y que por recelo y miedo no sabían cómo hacer y, por eso, pedían la ayuda de los indios “paulistas”: “y por algun temor y rrecelo que dello tienen avisaron a los parientes y principales desta aldea para que los fuesen a buscar con los mas yndios sus sujetos los quales yndios Principales Della me pidieron los Dexasse yr a Hazer un gran servicio de Dios y de su magestad y bien comun desta

capitania

soy

informado que alguns yndios principales del serton

”.

O sea, D. Luis maneja el arte de la palabra con la habilidad suficiente

para sortear cualquier tipo de “desentendimiento jurídico”. De acuerdo con sus propias palabras, está atendiendo a un apelo realizado por los caciques principales de São Paulo, súbditos de la Corona, que, preocupados con aumentar el gremio de la Iglesia, prestar un servicio a Dios y a la Corona y al bien común, quieren ir en ayuda de sus parientes y amigos indígenas, que se encuentran en la

región de Asunción y llevarlos a São Paulo. La finalidad de todo el plan queda clara a seguir, cuando D. Luis explica lo que entiende por servicio de Dios y de Su Magestad y bien común de la República: “ser el gentio para labrar en las minas Della [de la Capitanía de São Vicente] que es en avmento de la Hazienda de su magestad y acrescentamiento de sus rreales quintos”. D. Luis sabría que las reacciones a su plan por parte de los encomenderos asunceños podrían ser graves y pasa a “hilar fino” en la argumentación y sustentación jurídica. No se trataba de un plan aislado o

personal, sino que contaba con el apoyo de los jesuitas y de la propia Corona: “por assi parecer bien a los reuerendos padres de la compañia y ser causa tan licita y justa y conforme a la Horden de su magestad”; y no era fruto de ganancia particular, sino atención a los deseos de los caciques y súbditos paulistas de Su Magestad: “le concedemos pudiesen los dichos principales yr y baxar todo el gentio que se quisiese venir para las aldeas desta dicha villa y les di todo lo que tenian necesidad de mi Hazienda sin de la de su magestad costar nada”. Al final de la “comisión”, deja constancia, bien al estilo legalista castellano, de que los indios estaban haciendo todo eso de su libre voluntad y pide que no se les estorbe en esa decisión: “y otro si encomiendo y pido a las mas personas fuera deste distrito hagan lo mesmo por seruicio de su magestad pues quieren de sus

libres voluntades venir al gremio de la yglesia a ser vasallos de su magestad ( quien tengo avisado desto en particular” 50 . Un año después, en 1612 Bartolomé Torales escribe al Gobernador del río de la Plata, Diego Marín Negrón, informando que las encomiendas asunceñas se estaban reduciendo y que los indios se iban, atraídos por las dádivas de los paulistas, a la ciudad de São Paulo 51 . En su opinión, los responsables eran los padres de la Compañía que “non an sido Poderosos de que dichos yndios no se

) a

50 A.G.I., 74-6-21. AMP, I, p. 148.Testimonio y trasunto en castellano de la Comisión que el gobernador de San Pablo del Brasil, don Luis de Sousa, dio en la Aldea de Fuerte a 25 de agosto de 1611 a los caciques de las aldeas.

51 A.G.I., 74-6-21. AMP, I, p. 157. Carta de Bartolomé Torales al Gobernador del Rio de la plata Diego Marin Negron sob el alzamiento y uida de los indios de la prouincia de Guayra sonsacados por los portugueses de la villa de San Pablo, Guairá, 19-12-1612,

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fuesen”. De cierta manera, se estaba cumpliendo en aquel momento el sueño de Nóbrega de llegar hasta los guaranís, sólo que al contrario: no eran los jesuitas portuguese los que iban hasta los indios guaranís sino que éstos se disponían a ir a las aldeas portuguesas de São Paulo. Fue necesario esperar a que el Imperio y la Unión de las Coronas eliminasen las fronteras. Las ciudades españolas de Asunción, Villa Rica, Ciudad Real y Jerez estaban entrando en colapso, en el entender de las autoridades españolas locales, debido a la emigración de la mano de obra indígena, a tal punto que Torales se había visto obligado a perseguir a “sus” indios, por dos veces, y llevarlos de vuelta. Los números eran bastante elevados: en 1610, más de 3.000 indios emigraron para São Paulo 52 y, en 1612, trece caciques y más de 900 indios se fueron siguiendo aal paulista Sebastião Preto, “que los lleuo con puras dadiuas” 53 . En la práctica, se estaba poniendo en marcha un plan de integración económica, que no dejaba de tener implicaciones catequéticas y defensivas. Ese plan no dio los resultados esperados, como se puede deducir de la carta del Rey Felipe III a D. Luis de Sousa: "“tendo consideração a que em decurso de anos e por meio das diligencias q D. franº de Sousa, q ds perdoe, e salvador Correa de saa fizerão por ordem minha sobre as minas de ouro desse estado, com regimento e ordens muy particulares senão pode averiguar a verdade E certeza

. Los motivos del fracaso son algo complejos y ya han sido estudiados por la mayor parte de la historiografía que estudia el tema de los conflictos entre paulistas y jesuitas a partir de las leyes de 1609 y 1611 y alargarían mucho el tema de este trabajo. Pero están bien resumidos en la información ofrecida por Manuel Juan de Morales 55 . El autor del informe había ido a São Paulo en 1592, junto con D. Francisco de Sousa, para buscar oro. En aquéllos tiempos “sacaban algo de oro los naturales”, pero las cosas fueron cambiando de rumbo, los intereses se alteraron y “ya no ay remedio que quieran ir a las minas, y las pocas veces que van, y sacan, no hay q tratar de q quinten y venden una octava en polvo a siete tostones”. Los paulistas se dieron cuenta de que podían burlar el esquema oficial y podían vender el poco de oro que se conseguía, sin tener que dar los quintos para la Corona y, más, en poco tiempo se dieron cuenta también que era mucho más rentable servirse de los indios como mano de obra para sus intereses agrícolas o para venderlos como esclavos, con lo que evitarían definitivamente el quinto real: “todo ha cessado desde que tratan de ir a cautivar indios porque

54

dellas nem tirarse disso utilidade alguma ”

52 A.G.I., 74-6-21. AMP, I, p. 159. Carta del Cabildo de Ciudad Real al gobernador de Buenos Aires sobre la inquietud que los portugueses de San Pablo del Brasil causaban entre los naturales de aquella región. Ciudad Real, 20-12-1612.

53 A.G.I., 74-6-21. AMP, I, p. 157. Carta de Bartolomé Torales

54 A.M.P., III, p. 49.Carta de S.Magd sobre o modo q se hade ser no beneficio das minas q promete Melchior dias morea. “Teniendo en consideración que en el decurso de años y por medio de las diligencias que d. Francisco de Sousa, que Dios perdone, y Salvador Correa de Sá hicieron por orden mía sobre las minas de oro de ese Estado, con Regimientos y órdenes mías muy particulares, no se pudo averiguar la verdad y certeza de las mismas ni sacarse de eso ninguna utilidad

55 Informe de de las cosas de San Pablo y maldades de sus moradores hecho a su Magestad por un Manuel Juan de Morales de laa misma villa. 1636. Manuscritos da Coleção De Angelis “Jesuitas e Bandeirantes no Guairá (1549-1640). Doc. nº XXXVI. Biblioteca Nacional, RJ, 1951. Introdução, notas e glossário por JAIME CORTESÃO.

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trayendolos de la forma que le dije, con los que aqui llegan (q respeto de los q destruyen, y matan son pocos, respeto de los q valen son muchos) los venden a varios o de esta tierra o de la isla de S. Sebastian, o para otras partes de Brasil, y del precio no pagan quintos como lo havian de hazer del oro, y tienen mas esclavos hombres desventurados en esta villa, q vasallos algunos Señores de España”. La Corona aún intentará incentivar sus planes a través de una ley de minas, el “2º Regimento das terras minerais do Brasil” 56 , procurando desarrollar no todas las minas del Brasil, sino principalmente las minas de São Paulo, ya que todos los artículos trataban tan sólo de esa región. Tratábase de crear un polo de atracción y de desarrollo en São Paulo, contando con la población castellana e indígena de toda la región e incluso con los extranjeros que tuvieran las debidas licencias, previéndose que podrían pasar a gozar de los privilegios de “descubridor de minas”. La permisión para que los indios tuviesen esos privilegios ya venía siendo una tendencia de la Corona desde que en 1551 se permitió que “todos y cualesquier indios de las provincias sujetas a la Audiencia Real del Perú para que libremente puedan tomar y tener minas de oro y plata y labrarlas en las dichas provincias” 57 . Los paralelismos con la estructura que se adopta en las minas de Potosí a partir de la Real Cédula de 1609 sobre el trabajo indígena son significativos 58 . En ese sentido, el art. 10º del Regimento establece que, además de pagarles el salario conveniente, el Provedor debería cuidar de repartir los indios “dando a

e quando fizer a

cada pessoa os que forem necessários para o lavor delas (

entrega dos ditos indios, lhes limitará os dias que hão de andar no dito trabalho

e deixará sempre em cada Aldeia, os que forem necessários para fazerem

roças de mandiocas e lavarem feijões e outros legumes com que se costumam sustentar, e trabalhará sempre de fazer repartição para as minas que estiverem mais perto das Aldeias em que viverem, para que com maior comodidade possam acudir às suas familias” 59 . Los planes y sueños de la Corona de Castilla de una integración sin fronteras no se cumplieron como era esperado. Las tensiones que se fueron levantando y agravando entre los colonos paulistas y la Compañía de Jesús fue probablemente una de las causas; pero no explicaría el cambio brusco de esa política a partir de los años 20. Para entender ese cambio sería necesario entrar en el análisis de lo que la reanudación de la guerra con los Países Bajos, a partir de 1621 supuso en términos de estrategia defensiva, llevando a la Corona a la decisión de cerrar los caminos de la cuenca del Plata-Paraná y desestimular

)

) (

56 MENDONÇA, Marcos carneiro de, “Raízes da formação administrativa do Brasil”, Tomo I, Regimentos I a XVI, Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro. Conselho Federal de Cultura, 1972, p. 314.

57 A.G.I., Audiencia de Lima 567, libro 7, fol. 82 v. Cfr. KONETZKE, R., n. 201.

58 Sobre ese asunto puede verse Pilar LATASA VASSALLO, “Administración Virreinal en el Perú:

Gobierno del Marqués de Montesclaros (1607-1615)”. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid, 1997, p. 458 y ss.

59 “dando a cada persona los que sean necesarios paara el trabajo (

y dejará siempre en cada Aldea los que sean

necesarios para trabajar el campo con madioca y lavar los frijoles y otras legumbres con que se acostumbran sustentar, y hará siempre el rapartimiento para las minas que estén más cerca de las Aldeas en que vivan para que con mayor comodidad puedan acudir a sus familias”.

y cuando haga la entrega de los indios,

les limitará los días que deben andar en el dicho traabajo (

)

)

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cualquier actividad económica, por miedo a que esos mismos caminos le diesen a los holandeses las llaves de acceso a Potosí 60 o, como decía la ley de 16 de Septiembre de 1639 61 –que no llegó a entrar en vigor en Brasil porque un año después sería proclamada la separación de las Coronas-: “Y que las entradas que se han hecho en la demarcacion de estos reinos de Castilla acercandose a las provincias del Perú dan particular cuidado os encargo esteis muy a la mira de procurar no solo de que se eviten sino de que se echen fuera de ella todos los que hubieren entrado”. Infelizmente, no cabe en este trabajo dedicarnos a ese estudio.

Conclusión La colonización portuguesa del Brasil antes de la Unión de las Coronas fue una colonización litoránea. Basta una mirada al mapa para darse cuenta de que, entre 1500 y 1580, la ocupación estaba concentrada en tres pequeñas “bolsas” alrededor de los núcleos de Salvador, Rio de Janeiro y São Vicente. El interior del territorio era una vasta extensión de tierra, completamente desconocida para los portugueses y habitada por indígenas que, sin conciencia suya, hacían el papel de muro de separación entre las dos Coronas. El único punto de contacto posible entre súbditos de ambas Coronas estaba en el sur, en la cuenca de los ríos Plata-Paraná. Fue en esa región que confluyeron los intereses de las dos Coronas a partir de la década de 1520, coincidiendo con las informaciones de la riqueza natural de minas de oro y plata. La disputa en esa corrida estuvo a favor de Portugal hasta el momento en que Pizarro anunció la conquista del Perú. A partir de ese momento, el interés de Portugal refluyó sobre sí mismo, concentrándose en la región de Bahia, al Norte, donde se empezaba a sentir el peligro de las guerras con los indígenas, y en la región de Rio de Janeiro, atacada por extranjeros y conquistada temporariamente por los franceses. Fue el momento que Castilla aprovechó para reforzar el poblamiento de toda la costa inmediatamente al sur de São Vicente y toda la región interior entre Asunción y las tierras de la Corona de Portugal. Fue también el momento en que Portugal cerró el camino de comunicación entre São Vicente y Asunción. A partir de la Unión, la Corona de Castilla podría poner en práctica un plan estratégico donde el desarrollo económico y populacional se encontraba vinculado al sistema defensivo. La estrategia de la Corona no separaba lo económico de lo defensivo y, por eso, siempre tuvo dos puntos de apoyo: la ocupación y desarrollo de la región, atrayendo colonos castellanos fieles, y una política de secreto con relación a los caminos y particulariedades geográficas, impidiendo siempre que

60 Son muchos los documentos que, a partir de la invasión de Raposo Tavares en las misiones jesuíticas entre

1628-1630, denuncian el peligro de que los holandeses acaben conociendo el camino que lleva hasta el Perú.

Por su influencia sobre la ley de 1639, se puede destacar la opinión del Pe. Antonio Ruiz Montoya: “

dicho camino que han abierto los de San Pablo muchos de ellos se han ido a vivir a Tucumã, y a la Assumpciõ, lugares del dicho Paraguay, viviendo otros en Lima, y en el Potosi y se puede temer que lleguen a la dicha villa, porque ay aviso del Governador del Paraguay en que dize q los vezinos de san Pablo estavan a 80 leguas de la nacion Chiriguana cõ la qual si se cõfederassen (q lo podran hazer facilmente, atrayendoles con alagos y libertad de conciencia) sera facil con su intervenciõ el apoderarse los Olandeses de aquel Reyno” in John Carter Brown Library. Documento cedido por Bruno Fleiter.

61 THOMAS, G., op. cit., Doc. nº 10.

por el

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era posible, la circulación o permanencia de extranjeros que no poseyeran las debidas licencias. Esa política colocaba a la Corona delante de una permanente disyuntiva: buscar el progreso y el desarrollo de la economía de forma a atraer nuevos colonos que ayudasen en la defensa, o cerrar las rutas comerciales por miedo a tornarlas conocidas y, por lo tanto, vulnerables, con lo que difícilmente se conseguiría un crecimiento demográfico. La cuenca del Plata-Paraná se convirtió durante unos 20 años, entre 1602 y 1620 en una “experiencia transfronteriza”: de hecho, las fronteras territoriales quedaron entre paréntesis y se intentó establecer una red de integración entre las poblaciones indígenas, portuguesas y castellanas que, en algunos momentos, parecía que podrían, de hecho, prosperar. Sin embargo, la experiencia no produjo los frutos deseados. Las limitaciones de este trabajo nos han llevado a optar por estudiar precisamente el plan estratégico de la Corona de Castilla y su puesta en práctica. La historiografía ha estudiado con detalle el papel que el agravamiento de las tensiones entre colonos y jesuitas en la ciudad de São Paulo desempeñó en ese fracaso. Sin embargo, pensamos que se ha estudiado poco el avanzo del peligro holandés en el sur de Brasil, una vez acabada la Tregua de los Doce Años y reanudada la guerra entre los Países Bajos y España. Y es uno de los temas que nos proponemos estudiar con mayor extensión en otra oportunidad.