Sei sulla pagina 1di 4

Françoise Gorog. Notas sobre las presentaciones de Lacan en Sainte-Anne

Traducción de Silvia Hueso para la Federación de Foros del Campo Lacaniano en España-F7, del contenido de la página

Anne,238 En el momento de la creación del Colegio clínico de Paris,

En el momento de la creación del Colegio clínico de Paris, he querido releer el texto de algunas presentaciones de enfermos, hechas por Lacan en Sainte- Ainne, las cuales tengo a mi disposición (año 1976). He deseado evocarlos para ustedes en Río pues se trata, con los textos y con la cura, de un modo de transmisión.

La presentación de enfermos de Jacques Lacan contribuyó de lleno a la enseñanza otorgada al conjunto de sus alumnos de la comunidad lacaniana.

Por haber asistido y haber vuelto a releer algún párrafo, estoy sorprendida de volver a encontrar, puesta en acto, los puntos más clásicos del abordaje lacaniano de las psicosis.

En primer lugar, encuentro allí lo que él mismo llamaba la dulzura de su enfoque-aproximación. Su naturaleza impresionaba, no se mostraba más que de forma natural, y tampoco se sentía obligado a adoptar posturas convencionales

las

presentaciones de enfermos de la psiquiatría alienista. Nada evocaba, además, la práctica samaritana, todavía tan presente en aquellos años.

Nada

evocaba

allí

el

magisterio

de

la

puesta

en

escena

de

El que había dicho, en esta misma conferencia de Roma, el 1 de noviembre de 1974, que la que la caridad " es una falta evidente ", éste, en Sainte- Anne, se afirmaba.

Igual que el santo no da limosna, Lacan, (el) psicoanalista, en el hospital no da limosna. Como él escribió en el texto de su Televisión, el santo "más bien se pone a deshacerse de los desechos: prescinde de la caridad, para realizar lo que la estructura impone, para dar permiso al sujeto, al sujeto del inconsciente, tomado como causa de su deseo " - Tomemos nota de que esta postura del analista no es obvio con un sujeto psicótico.

En todo caso, para el santo, Lacan anotó en cuanto a su goce: " solo el santo se queda estable (seco), envejecido por él mismo". En oposición a la arrogancia del magisterio y lejos de la empatía de la anti-psiquiatría, tal como Freud amansa igual de dócil con la histérica, Lacan manifestaba una "sumisión entera a las posiciones propiamente subjetivas del enfermo". Lo demuestra, una fórmula tal como: "yo quiero expresarlo así" intercalada en medio de la frase "¿se sintió hipnotizada alguna vez?" lo demuestra.

Por el contrario nada dejaba rastro de forzar una activación del proceso de desarrollo que " que hay que reducir (estas posiciones) en el diálogo al proceso mórbido " reforzaría " la dificultad en penetrarlos de una retención no sin fundamentos en el sujeto.

Esta sumisión es cualificada de advertida en la misma frase "De una cuestión preliminar”, de donde extraigo algunos de estos términos. No se trataba de una ignorancia del saber adquirido sobre la psicosis, incluido el de la clínica psiquiátrica clásica y del que sus colegas psiquiatras franceses le reconocían su maestría indiscutible.

Se trata de la "la docta ignorancia" que sabe privarse del saber establecido para dejar surgir la sorpresa de un saber no todo. A pesar de ello, era sorprendente observar la obstinación del clínico a la búsqueda de la certeza que distinguirá de la convicción; "¿estáis seguros de ello? pues, "¿estáis seguros o no estáis seguros? ¿Y todavía estáis muy seguros? De esa manera es evidente que estáis muy seguros.

Después de haber verificado la absoluta certeza. Como la determinación de Freud en la búsqueda de lo real en la escena primitiva del Hombre de los Lobos, la terquedad de Lacan en el establecimiento (elaboración) de la certeza del sujeto "presentado" firmaba el deseo del analista. La insistencia por repetir no era sin evocar la insistencia de la cadena significante por la cual él había abordado el automatismo de repetición en su seminario sobre el Yo, en 1954-1955. Me pareció del mismo "

registro que su "diga, diga, todavía diga

en la cura. El decir del psicótico se

encontraba legitimado, más bien de otro modo que no en el entorno psiquiátrico.

11-El acuse de recibo era a menudo un simple balance de cabeza pero otras veces una carcajada, que devolvía la llamada de la palabra al espíritu del lapsus. El auditorio, cette dritte Person, tal y como Freud había dicho necesario para la palabra de espíritu, inquietaba un poco al paciente. A la cuestión que surgía de la boca del paciente: " ¿Quiénes son estas personas? " en el anfiteatro Magnan, Lacan respondía: " son gente escogida", que están aquí en calidad de l'heresis, en suma a título de la elección de su deseo, probada (experimentada) por algún otro. Él no decía "son estudiantes a título (en calidad) del discurso universitario, ni doctores admitidos a título (en calidad) del discurso del amo.

En resumidas cuentas, él no ponía por delante sus cualidades de "d'astudes", término que Colette Soler nos recordó oportunamente en Río, ni sus cualidades de miembros del "du cervice"???, escritura que surgirá para designar el servicio hospitalario de su relación con el yugo. En cambio, el precisaba a menudo:

"son personas interesadas (preocupadas) en lo que os pasa (sucede) "a pesar de la pendiente (inclinación) erotómana de la posible transferencia psicótica, tan bien ilustrada.

Interesarse

no

es

comprender.

Comprender,

sin

fundamentar

este

"comprenette " sin entrar en razón, ponía obstáculo a toda posibilidad de explicarse.

En todo caso el tono venía dado por fórmulas como "es necesario poner

los puntos sobres la i" o "en fin yo llamo a las cosas por su nombre" para poner el acento sobre la pulsión, en las presentaciones, como en una análisis neurótico. Era

también la razón frecuente "¿qué es lo que le empujo a

?".

La conversación era familiar por el hecho de utilizar la lengua vernácula, salpicada por "querida mía" (Fam. Mon chou: Querida mía, amor mío) "dirigido a la joven psicótica, con el mismo tono que a la mujer del mundo, para la que había utilizado "querida mía" para la ocasión, en los epitalamios del amor. Sentíamos allí como "es lalengua donde se produce la interpretación”, lo cual no impide que el

inconsciente sea estructurado como un lenguaje. El tiempo pasaba rápidamente para nosotros, pero si el paciente mostraba un signo de cansancio o una brizna de resistencia para proseguir Lacan podía decir: "charlamos durante una hora y cuarto, no es mucho". Déjenlas hablar mucho tiempo”, escribía en su Seminario sobre la psicosis.

François Gorog. Río de Janeiro 2013