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Guia de Estudio de la Biblia

Edición para maestros / Enero - Marzo 2014

PRECIO EN LA REPÚBLICA MEXICANA $27.00 M.N.

EL DISCIPULADO

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Gerhard F.Hasel

 

is libros que responden a las dudas más inquietantes de los últimos días: el juicio divino, el milenio y el remanente.

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ventas@gemaeditores.com.mx

Guía de Estudio de la Biblia

(Lecciones de la Escuela Sabálica)

Edición para Maestros

Enero -Marzo de 2014

Autor

Dan Solís

Dirección general

Cliíford Goldstein

Dirección

Marcos G. Blanco

Traducción y redacción editorial

Rolando A. Itin

Diseño

Andrea Olmedo Nissen

Ilustraciones

Lars Justinen

EL DISCIPULADO

Contenido

Introducción

1. Los discípulos y las Escrituras

2

5

2. Hacer discípulos mediante metáforas

17

3. El

discipulado y la oración

29

4. El

discipulado y los niños

41

5. El discipulado y los enfermos

53

6. El discipulado y la gente "común”

65

7. Jesús y los marginados

77

8. Con los ricos y famosos

89

9. El discipulado y los poderosos

101

10. El discipulado y las naciones

113

11. El conocimiento y la experiencia

125

12. La siega y los segadores

137

13. El costo del discipulado

149

La oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Aso­ ciación General de los Adventistas del Séptimo Día prepara estas Guías de Estudio de la Biblia. La preparación de las guías está bajo la dirección general de la Comisión de Publicaciones de la Escuela Sabática, una subcomisión de la Junta Directiva de la Asociación General (ADCOM) que publica las Guías de Estudio de la Biblia. La guía publicada refleja la contribución de una comisión mundial de evaluación y la aprobación de la Comisión de Publicaciones de la Escuela Sabática, y por ello no representa necesariamente la intención del autor.

Colección Guía de Estudio de la Biblia

Es propiedad © ACES 2013

ISBN 978-987-701-051-1

(Edición para adultos)

ISBN 978-987-701-052-7

(Edición para maestros)

GEMA EDITORES

Agencia de Publicaciones México Central, A. C.

Uxmal 431, Col. Narvarte

03020 México, D. F.

ventas@gemaeditores.com.mx

Impreso en México por:

Editorial Montemorelos

Solís. Dan El Discipulado: Edición para Adultos / Dan Solís / Dirigido por Marcos Blanco / Ilustrado por Lars Justinen. -1“ ed. - Florida :

Asociación Casa Editora Sudamericana, 2013. 96 p.; il.; 21 x 15.2 cm. Traducido por: Rolando A. Itin ISBN 978-987-701-054-1 I. Discipulado. 1. Marcos Blanco, dir. II. Justinen, Lars, ilus. III. Rolando A. Itin, trad. IV. Título.

CDD230

INTRODUCCIÓN

EL MAESTRO DEL DISCIPULADO

E n el principio Dios creó un mundo perfecto y sin pecado. Los seres humanos gozaban del privilegio de honrar, adorar y seguir a su Creador. La vida de­ bería haber continuado así por toda la eternidad.

Sin embargo, Satanás sedujo a nuestros primeros padres terrenales, y así le robó a la humanidad su significado máximo, su propósito y su importancia. La rebelión se multiplicó e infectó al planeta entero. El sacrificio de Cristo nos proporcionó nuestra única esperanza. La reden­ ción del Calvario nos ofrece libertad, y nuestra única salida de la insignificancia

y la falta de sentido. A los humanos pecadores se les ofreció la libertad, el

perdón y la oportunidad de restauración a su condición original. Dios llama a los creyentes de todas partes a ser heraldos de esta gracia in­ comparable; a ser embajadores que comuniquen esta redención divina a los

que están esclavizados por Satanás, y los llamen a seguir, a adorar y a alabar

a su Hacedor. El ejemplo de Cristo al hacer discípulos debe ser el modelo que

sigan los creyentes al responder a la Gran Comisión (Mat. 28:19, 20). Por lo tanto, el tema de nuestro trimestre es el discipulado. Aunque el tér­ mino tiene muchas facetas, en este estudio consideraremos el discipulado

como el proceso por el cual llegamos a ser seguidores de Jesús y, como tales, mejores ganadores de almas. Después de todo, Jesús es el ejemplo de todo cristiano; especialmente, en

la tarea de ganar almas. ¿Sería lógico suponer que las claves para el evange-

lismo efectivo se descubren en la psicología popular, las técnicas del mercadeo masivo y los elaborados programas de promoción, en vez de seguir el sencillo ejemplo de Cristo? ¿De qué modo atrajo Jesús a sus seguidores? ¿Qué podemos aprender del ejemplo de Cristo, que nos permita ser más efectivos al conducir a otros a él? ¿Cómo podemos cumplir la Gran Comisión? ¿De qué manera apeló Jesús a grupos tan diversos: los ricos y los indigentes, los religiosos y los no religiosos, los políticamente poderosos y los indefensos? ¿Cómo abrió Jesús los corazones endurecidos; inspiró esperanza a los desechados; despertó tiernamente el co­ razón sensible de los niños; y pasó por alto las barreras étnicas y.sociales, a

fin de hacer discípulos? ¿De qué forma penetró las fortalezas de la riqueza y el poder, soltó las envolturas de los arrogantes líderes religiosos, y reanimó la esperanza entre los que luchaban contra una enfermedad terminal? Estas no son preguntas meramente de análisis para estimular el intercambio intelectual; más bien, son áreas vitales de estudio para los cristianos que, apa­ sionadamente, desean seguir el ejemplo de Jesús de guiar a las ovejas perdidas

al amante Pastor.

Pablo también desafió a los creyentes a que lo siguieran así como él seguía

a Cristo. Es impensable que, en el siglo XXI, los creyentes acepten una norma inferior a la que Pablo estableció en el siglo I.

Al fin, seguir a Jesús excede ampliamente la limitada visión de que el discipu­ lado son métodos para corregir conductas y hábitos aberrantes, por importantes que sean esos cambios. Una comprensión amplia del discipulado es incompleta hasta que incorpora un deseo apasionado de seguir a Jesús y, como resultado sobrenatural, un deseo apasionado de conducir a otros a Cristo también.

0,

como se nos ha dicho muy elocuentemente: “Tan pronto como viene uno

a Cristo, nace en el corazón un vivo deseo de hacer conocer a otros cuán pre­

cioso amigo ha encontrado en Jesús; la verdad salvadora y santificadora no

puede permanecer encerrada en el corazón. Si estamos revestidos de la justicia de Cristo y rebosamos de gozo por la presencia de su Espíritu, no podremos guardar silencio. Si hemos gustado y visto que el Señor es bueno, tendre­

mos algo que decir a otros. [

que recorrió Jesús” (CC, p. 77, 78).

]

Anhelaremos ardientemente seguir en la senda

Dan Solís nació en Texas, Estados Unidos, y es nieto de un trabajador agrí­ cola inmigrante. Tiene títulos de posgrado de la Universidad Andrews y del Se­ minario Teológico Reformado, y ha servido a la iglesia como pastor, director de departamentos en asociaciones y profesor universitario. Junto con su esposa, Cindy, una maestra de educación primaria, tienen tres hijos adultos que sirven al Señor en Washington, California y Tennessee, EE. UU.

CLAVE DE ABREVIATURAS

CBA

Comentario bíblico adventista, 7 tomos

CC

El camino a Cristo

CS

El conflicto de los siglos

DMJ

El discurso maestro de Jesucristo

DTG

El Deseado de todas las gentes

Ed

La educación

HAp

Los hechos de los apóstoles

JT

Joyas de los testimonios, 3 tomos

MC

El ministerio de curación

MM

El ministerio médico

PVGM

Palabras de vida del gran Maestro

RH

Review and Herald [Rev. Adventista, en inglés]

TI

Testimonios para la iglesia, 9 tomos

BIBLIOGRAFÍA

Dietrich Bonhoeffer, The Cost ofDiscipleship, (Nueva York: Collier Books, 1963).

Eugene Peterson, TheMessage: TheBible in ContemporaryLanguage, (Colorado Springs:

NavPress Publishing Group).

Lección 1: Para el 4 de enero de 2014

LOS DISCÍPULOS

Y LAS ESCRITURAS

Sábado 28 de diciembre

I

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 5:17-39; 12:3-8; Lucas

4:1-12; 24:13-32; Hechos 1:16-20.

PARA MEMORIZAR:

USANDO I UN DETECTOR DE METALES de segunda mano, el británico Terry Herbert

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y elias son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

descubrió armas anglosajonas bañadas en oro y artefactos de plata, enterrados bajo el campo de labranza. El valor monetario del hallazgo excedía los cinco millones de dólares. Como alguien que busca tesoros en un campo de polvo, rocas y desper­ dicios, debemos ser cuidadosos de no permitir que las cosas se pongan en nuestro camino y nos hagan perder de vista el verdadero tesoro: Jesucristo. Buscando riquezas eternas, los fariseos y los saduceos, por igual, “excavaban” los antiguos escritos sagrados. Irónicamente, su mapa del tesoro, las Escrituras, era leído en forma tan radicalmente deficiente que perdieron de vista a Jesús. De un modo explícito, Jesús incorporó las Escrituras en su metodología para hacer discípulos. La búsqueda definitiva del “tesoro” estaba basada en los escritos proféticos, que lo señalaban a él. Por eso, perder a Jesús es errar el blanco. Esto significa, entonces, que toda actividad para hacer discípulos debe ser, al fin, acerca de Jesús y de lo que hizo por nosotros.

Lección 1

//

Domingo 29 de diciembre

JESÚS Y LA BIBLIA

Como Jesús es el ejemplo para todos los creyentes, su nivel de compromiso con las Escrituras llega a ser más que un asunto de interés pasajero.

Lee Lucas 4:1 al 12, y 16 al 21. ¿Qué sugieren estos pasajes acerca de la actitud de Jesús hacia la Biblia?

El relato de las tentaciones de Jesús en el desierto muestra que, citando las Escrituras, Jesús rechazó cada desafío e invitación de Satanás. Es muy probable que los rollos no hayan estado disponibles para Jesús durante los cuarenta días de su permanencia en el desierto. Esto indica, claramente, que Cristo había me- morizado porciones importantes de las Escrituras. Mientras los textos citados en el desierto fueron tomados de los escritos de Moisés, en diferentes ocasiones Jesús citó otras partes de las Escrituras hebreas (Mat. 21:42; 22:44). Es evidente:

Cristo tenía un conocimiento amplio de las Escrituras. Sin embargo, nota que Cristo comprende que las Escrituras son más que solamente una herramienta para vencer las tentaciones y lograr la santidad per­ sonal. Jesús reconoce que las Escrituras lo señalan a él. Durante su visita a la sinagoga registrada en Lucas 4:16 al 30, Jesús cita Isaías, y luego declara que ese texto lo señalaba como el Ungido, para liberar a los oprimidos y proclamar libertad. Jesús entendió que él cumplía las profecías mesiánicas. De este modo, Jesús no solo comprendió que la Biblia lo señalaba a él, también utilizó la Biblia para llamar la atención de otros a sí mismo.

Aunque es importante conocer la Biblia, no es suficiente. Algunos de los erudi­ tos bíblicos más famosos no han sido siquiera cristianos creyentes. Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra lectura y nuestro estudio de la Biblia nos ayudan a conocer mejor a Jesús y lo que él hizo por nosotros?

Lunes 30 de diciembre

//

Lección 1

LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS

Lee los textos que siguen. ¿Qué nos dicen acerca de la forma en que Jesús consideraba la Biblia? Mat. 5:17-20; 12:3-8; 15:3-11; Juan 10:34-37; 17:14-19; Luc. 24:44.

Cada vez que Cristo debatía con las autoridades religiosas, no se apoyaba en una filosofía abstracta, ni siquiera en su autoridad personal, sino en las Es­ crituras. Cuando tenía que decidir entre lo correcto y lo incorrecto, Jesús ba­ saba su argumento en la Biblia. Cuando los adversarios desafiaban la pureza doctrinal de Cristo, él los guiaba hacia pasajes específicos de las Escrituras. Cuando consideraba asuntos prácticos, Jesús se dirigía a la revelación divina. Cristo entendía que su misión, dada por Dios, era cumplir lo que habían pre- dicho los profetas. La exaltada comprensión de las Escrituras que tenía Cristo contrasta con las actitudes generalizadas que a menudo muestran los profesos cristianos de hoy. Confesiones cristianas enteras han llegado a considerar que la Biblia es intere­ sante pero que son manuscritos históricos no confiables. Todo, la creación en seis días, el Éxodo, la resurrección corporal de Jesús, su segundo regreso, han sido puestos en duda o relegados a la condición de mito. Lo que esto conlleva para el discipulado es claro. ¿Por qué alguien querría dar su vida a una causa basada solo en mitos? En cambio, la gente abrumada con problemas reales necesita un Salvador real. De otro modo, el evangelio llega a ser un tesoro herrumbrado o, metafóricamente, monedas de plástico cubiertas con imitación de oro. A la distancia, alguien podría ser engañado, pero al examinarlas más de cerca, el plástico sería rechazado. El único camino seguro es seguir el ejemplo de Cristo de exaltar, honrar y obedecer la Biblia.

La muerte no es un mito ni un símbolo. Es una de las realidades más crueles que todos afrontamos. Piensa en lo que implica que las enseñanzas bíblicas, tales como la resurrección de Jesús o su segunda venida, se traten como meros símbolos o mitos. ¿Por qué nosotros, individualmente y como iglesia, no debemos permitir que Satanás nos entrampe en esto?

Lección

1

//

Martes 31 de diciembre

PROCLAMACIÓN PÚBLICA

Jesús atraía a la gente hacia sí en diversos ambientes, incluyendo oca­ siones públicas. Las Escrituras ocupaban un lugar prominente en sus diserta­ ciones. Citas directas y alusiones bíblicas llenaban sus sermones y sus discursos públicos.

Lee Mateo 5:17 al 39. ¿De qué maneras nos muestran estos versículos el modo en que Cristo usaba las Escrituras en su ministerio público?

Durante la peregrinación de Jesús sobre la tierra, la relación de los israelitas comunes con las Escrituras era, en apariencia, sumamente legalista. Miraban las Escrituras buscando reglas y orientación ética. Consideraban que con una conducta correcta se pagaba la felicidad eterna. Sin embargo, Jesús trastornó sus conceptos legalistas y sustituyó un sistema de controles externos por una religión basada en el corazón. La religión centrada en Cristo se arraiga en una transformación del corazón que conduce a una conducta ética. Irónicamente, algunos de los fariseos ha­ bían perdido su relación viva con Dios en su afán por alcanzar la perfección moral. Jesús identificó estas fallas y, como curación de ellas, invitó a sus oyentes a aceptarlo como su Salvador y Maestro. Con Jesús como la fuerza controladora interna, las normas de conducta no disminuyen, sino que se elevan. Todo lo que uno tiene que hacer es leer el Sermón del Monte para ver cuán altas son sus normas morales. “Estas palabras resonaron en los oídos de la muchedumbre como algo des­ conocido y nuevo. Tal enseñanza era opuesta a cuanto habían oído del sacer­ dote o el rabino. En ella no podían notar nada que alentase el orgullo ni estimu­ lase sus esperanzas ambiciosas, pero este nuevo Maestro poseía un poder que los dejaba atónitos. La dulzura del amor divino brotaba de su misma presencia

como la fragancia de una flor. [

que leía los secretos del alma, aunque se acercaba a ellos con tierna compa­

sión” (DMJ, p. 11).

]

Todos comprendían que estaban frente a Uno

I Ser legalista, crítico y condenatorio es más fácil de lo que pensamos, ¿verdad? ¿Cómo podemos protegernos de caer en estas prácticas comunes?

Miércoles 1 de enero

//

Lección 1

EL MINISTERIO PERSONAL

Abundan los ejemplos del ministerio público de Cristo. Igualmente fasci­ nantes son sus encuentros personales, tanto con miembros de la élite social como con personas comunes. Estas historias ofrecen vislumbres singulares de la centralidad de la Escritura en el ministerio de Cristo.

Lee Juan 13:18 al 20; y Lucas 10:25 al 28 y 24:13 al 32. ¿Qué lugar ocu­ paron las Escrituras en estos pasajes? ¿Qué propósito tenía Jesús al citar esos versículos específicos? ¿Qué resultó de estos encuentros?

Repetidamente Cristo citó las Escrituras junto con su llamado al discipu­ lado. Esto muestra con claridad que la autoridad de Jesús y su credibilidad des­ cansaban sobre las Escrituras, no solo sobre el carisma personal. Esto se ve c'.specialmente en la manera en que Jesús usó las Escrituras al trabajar con dos discípulos potenciales que estaban en camino a Emaús. “Empezando con Moisés, Alfa de la historia bíblica, Cristo expuso en todas las Escrituras las cosas concernientes a él. Si se hubiese dado a conocer pri­ mero, el corazón de ellos habría quedado satisfecho. En la plenitud de su gozo, no habrían deseado más. Pero era necesario que comprendiesen el testimonio (|ue les daban los símbolos y las profecías del Antiguo Testamento. Su fe debía establecerse sobre estos. Cristo no realizó ningún milagro para convencerlos, sino que su primera obra consistió en explicar las Escrituras. Ellos habían con­ siderado su muerte como la destrucción de todas sus esperanzas. Ahora les demostró por los profétas que era la evidencia más categórica para su fe. “Al enseñar a estos discípulos, Jesús demostró la importancia del Antiguo Testamento como testimonio de su misión” (DTG, p. 739, 740).

Medita en Lucas 24:32, especialmente en la frase: "¿No ardía nuestro corazón en nosotros?” ¿Qué significa eso? ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que tu corazón ardió por las verdades que nos han sido dadas? Si ocurrió hace mucho tiempo, ¿podría ser que tu corazón se haya enfriado? Y si es así, ¿cómo puedes cambiar?

Lección 1

//

Jueves 2 de enero

LA SIGUIENTE GENERACIÓN

Como vimos, sin duda Jesús puso gran énfasis en la Biblia. Nunca cuestionó la autoridad, la veracidad o la autenticidad de un solo texto bíblico. Y, no obs­ tante, a través de los siglos y aún hoy, muchas personas hacen precisamente eso.

Lee Mateo 12:15 al 21; Marcos 1:1 al 3; Hechos 1:16 al 20; 3:22 al 24; y Romanos 10:10. ¿Qué nos dicen estos textos acerca de la forma en que los primeros cristianos consideraban las Escrituras? ¿Qué lecciones po­ demos extraer de esto para nosotros mismos y el modo en que nos rela­ cionamos con la Biblia?

Los primeros autores cristianos siguieron la práctica de usar la Escritura para autenticar la condición de Mesías de Jesús de Nazaret. En efecto, ellos decían que el cristianismo estaba conectado con la autorrevelación de Dios por medio de las Escrituras hebreas. Jesús mismo había apelado a estos escritos sagrados. Ahora, los discípulos de Cristo hacían lo mismo. Las apelaciones a la experiencia personal, a los mila­ gros y a otros testimonios en favor de Cristo eran importantes y tenían su lugar; sin embargo, obviamente nada reemplazaba las Escrituras como el testimonio principal en favor de Jesús. Los primeros seguidores de Cristo procuraron que las Escrituras revelaran la misión de la iglesia, sus prácticas diarias y su disciplina espiritual. La espe­ culación humana y el trabajo de tanteo se minimizaron; la Escritura llegó a ser preeminente. La consideración con oración de la revelación de Dios era evidente en los concilios de la iglesia (ver Hech. 15). La Escritura tocaba cada aspecto de la vida de la iglesia primitiva. ¡Cuán necio sería que nosotros, especialmente al fin del tiempo, tuviéramos una actitud diferente hacia la Biblia!

¿Cómo podemos aprender a hacer que la Biblia esté en el centro de nuestra fe y usarla para que nos señale a Jesús? ¿Cuáles son algunas formas prácticas en que podemos permitir que la enseñanza de la Biblia impacte realmente en nuestra manera de vivir y de relacionarnos con los demás?

Viernes 3 de enero

//

Lección 1

de White, “La enseñanza y

el estudio de la Biblia”, La educación, p. 185-192; “El viaje a Emaús”, El Deseado

de todas las gentes, p. 738-742; “Tesalónica”, Los hechos de los apóstoles, p. 182-

PARA

E S T U D IA R

Y M E D IT A R : Lee de E. G.

189.

“Cristo había abierto en su ministerio la mente de sus discípulos a estas

profecías. [

Antiguo Testamento. Esteban había seguido la misma conducta. Y también Pablo, en su ministerio, recurría a las Escrituras que predecían el nacimiento, los sufrimientos, la muerte, la resurrección y la ascensión de Cristo. Mediante el inspirado testimonio de Moisés y los profetas, probaba claramente la iden­ tidad de Jesús de Nazaret como el Mesías, y mostraba que desde los días de

Adán era la voz de Cristo la que había hablado por medio de los patriarcas y los profetas” (HAp, p. 182).

]

Pedro, al predicar a Cristo, había obtenido sus evidencias del

P R EG U N TA S

PARA

DIALO GAR:

1. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en las que puedes incorporar las Escrituras en tu rutina diaria? ¿Cómo puedes usar la Biblia en tu testificación personal?

2. ¿Por qué enfatizó Jesús la interpretación de las Escrituras en vez de los

milagros y el carisma personal? ¿Qué ocurre si la música, el mensaje de salud, los actos sociales o cualquier otra cosa reemplazan la Biblia como el centro de nuestra fe?

3. ¿Cuán dependientes deben llegar a ser los cristianos de hoy? Evalúa la

importancia de las Escrituras en la vida de tu iglesia con respecto al estableci­

miento de prioridades, el uso de los recursos y la fidelidad a la misión. 4. Medita en el hecho de que, en la Biblia, no hay ninguna indicación de que alguno de los autores bíblicos tuviera dudas sobre la veracidad o la auten­ ticidad de las Escrituras. ¿Por qué esto debe ser tan importante para nosotros hoy, en una época en la que parece que muchas personas, incluyendo erudi­ tos bíblicos, hacen que su primera prioridad sea desafiar la verdad de la Biblia en todos los niveles?

El sábado enseñaré

Texto clave: Juan 5:39

Enseña a tu clase a:

Saber y comprender que el recurso principal para conocer a Jesús es la lectura de su vida en los evangelios. Sentirse identificados con los valores que vivió y enseñó Cristo en su interacción diaria con otros. Hacer: Buscar oportunidades para reflejar el carácter de amor, misericordia, justicia y compasión de Cristo en la vida diaria.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: L a Biblia es más que un libro de hechos sobre la vida antigua.

A. ¿Cuáles son algunos hechos bien conocidos acerca de Jesús, que son casi universalmente aceptados por los cristianos?

B. ¿Cómo afectan tu vida estos acontecimientos, más que el hecho de que existió un hombre llamado Abraham Lincoln o Winston Churchill?

C. ¿De qué manera la Biblia es más que un libro?

II. Sentir: El poder de la vida de Jesús cambia nuestras vidas.

A. Al leer tu Biblia, ¿de qué maneras se involucran tus cinco sentidos (tac­ to, gusto, olfato, vista y oído) en las historias?

B. ¿Qué emociones puedes identificar en cada historia? Considera, por ejemplo, Lucas 8:41 al 56. Enumera una emoción que vive cada perso­ na: Jairo, la mujer enferma, los discípulos, etc.

III. Hacer: ¿Puedes ver el mundo a través de los ojos de Jesús?

A. ¿De qué manera se reflejarán la vida y el ministerio de Jesús en tu vida esta semana?

B. ¿Qué necesitarás para que, en tu vida, veas a las personas como Jesús las ve?

Resumen: El poder duradero del ministerio de Jesús no se refleja solo en lo que él dijo o en el número de milagros que realizó. Su influencia permanente también se ve en las vidas de sus seguidores actuales.

Material auxiliar para el maestro

//

Lección 1

Ciclo de aprendizaje

T exto d estacad o: Juan 5:39

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Para ser como Cris­

to, tenemos que entender su carácter y su misión del modo en que los des­ cribe la Biblia.

{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Jesús, como personaje histórico, fue increí­ blemente complejo. Desafió los estereotipos mientras vivió en la tierra, y todavía hoy los desafía. Aquellos que deseen vivir en armonía con la vida y las enseñanzas de Cristo, deben ser conducidos por el Espíritu Santo a desarrollar una visión tan equilibrada de su ministerio como sea posible. Solo entonces estaremos equipados para ser sus discípulos.

Actividad/diálogo inicial: Pide a algunos voluntarios de tu clase (o a todos en la clase, si es posible) que compartan su historia favorita de Jesús. (Escribe una descripción muy breve de cada historia en un papel grande o un pizarrón. Registra, también, las respuestas a las dos preguntas que siguen.) ¿Cuál es tu parábola favorita? De las enseñanzas o dichos dados por Jesús,

¿cuáles son tus favoritos? Ahora, como clase, repasen las historias, las parábolas

y las enseñanzas. ¿Qué aspectos del carácter de Jesús destaca cada historia,

parábola o lección? Generalmente, nos atraen aquellos aspectos del carácter de Cristo con los que nos identificamos más, ya sea su amor, su poder, su justicia, su misericordia,

etc. Y, realmente, el carácter de Jesús se refleja en todo esto. Pero, destacar uno

o dos aspectos del carácter de Cristo, con exclusión de otros, plantea un doble peligro: no solo lo hace menos multidimensional, sino también se desequilibra nuestra vida como sus discípulos.

{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: Jesús estuvo sobre la tierra un tiempo corto. Él sabía que, además de ayudar a sus discípulos a aprender acerca de Dios, también tenía que ayudarlos a "desaprender" algunas cosas.

Comentario de la Biblia

Consideremos tres pasajes de las Escrituras, para descubrir qué dicen acerca del Mesías, y tomar nota del modo en que sus discípulos y el resto de los judíos interpretaron bien o mal estas enseñanzas.

Lección

1

//

Material auxiliar para el maestro

I.

El Sermón del M onte

(Repasa, con tu clase, Mat. 5.)

Una de las primeras presentaciones públicas de Jesús fue sobre los valo­ res del Reino de Dios. Comenzó por resaltar cosas que la mayoría de la gente evitaría: la pobreza de espíritu (Mat. 5:3); el llanto (vers. 4); la mansedumbre (vers. 5); el hambre y la sed espirituales (vers. 6); y otras. En el versículo 17, él anunció: "No piensen que he venido a anular la ley o los profetas [el Antiguo Testamento]; no he venido para anularlos, sino a darles cumplim iento" (NVI). Luego, destacó algunas leyes del Antiguo Testamento muy conocidas e importantes, y su discurso tom ó la siguiente forma: "Oísteis que fue dicho [ ]

pero yo os digo [

tiguos: No matarás [

Pero yo os digo que cualquiera que se enoje locamente

contra su hermano, será culpable de juicio" (vers. 21, 22). Del mismo modo, Jesús habló del adulterio (vers. 27, 28); del divorcio (vers. 31, 32); del juramento (vers. 33-37); del castigo (vers. 38-42); y de amar a los

enemigos (vers. 43-48). Podemos imaginar la conmoción que sintieron los discípulos. Quizá se hayan preguntado: "¿Qué? ¿Pensar en hacer algo malo es lo mismo que realmente hacerlo?" Todos los que oyeron a Jesús sabían que estaba mal asesinar, cometer adulterio, jurar, etc. Pero, no estaban preparados para comprender que el solo pensar acerca de esas cosas también estaba mal.

]".

Tal como cuando afirmó: "Oísteis que fue dicho a los an­

]

Considera: Proverbios 23:7 dice: "Porque cual es su pensamiento en su cora­ zón, tal es él", indicando que el pensamiento da forma a la acción. En forma si­ milar, en su Sermón del Monte, Jesús procuró hacer esta distinción en la mente de sus discípulos. ¿De qué manera estos principios destruyen la ¡dea popular de que una apariencia de santidad y de justicia es un indicador confiable de la justi­ cia de la persona ante Dios? ¿Qué implicancia tiene esto respecto de la influen­ cia que tienen nuestros pensamientos y sentimientos sobre nuestras acciones?

II. La fe de la mujer cananea

(Repasa, con tu clase, Mat. 15:21-28.)

Cuando una mujer cananea se acercó a Jesús para que sanara a su hija, "Jesús no le respondió palabra" (Mat. 15:23). Después de todo, con unas po­ cas excepciones, a los judíos no los animaban a tener contacto con cualquiera que no fuera judío. Así que, sin duda, los discípulos se sintieron justificados al recomendar a Jesús: "Despídela, pues da voces tras nosotros" (vers. 23). Jesús, entonces, respondió a la mujer de una manera que era culturalmente aceptable entre los judíos y que, sin duda, halló eco entre los discípulos: "No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (vers. 24). Y como ella continuaba con sus pedidos, Jesús meramente le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos" (vers. 26).

Material auxiliar para el maestro //

Lección I

Aun cuando la mujer esperaba escuchar algo así, ella contestó de una manera que demostraba su esperanza de que Jesús no fuera un judío típico. Ella dijo:

"Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos" (vers. 27). Jesús recompensó la fe de la mujer, y recordó a los discípulos (y a nosotros) que la curación y la salvación no son una posesión exclusiva de quienes se llaman el "pueblo de Dios".

Considera: Jesús podría haber reprendido seriamente la intolerancia y la dureza de corazón de los discípulos ante la mujer cananea. En cambio, Jesús usó su encuentro con ella para demostrar la actitud cerrada que sus discípulos en ese entonces tenían. Al principio, ellos no vieron nada especial en la forma como Jesús trató a la mujer. Pero ¿qué hizo que el sutil método de enseñanza de Jesús fuera más efectivo que humillarlos frente a una persona a quien ellos despreciaban?

III. Jesús animó a sus discípulos desanimados.

(Repasa, con tu dase, Luc. 24:13-35.)

Por la tarde del día de la resurrección de Cristo, dos discípulos volvían cami­ nando a su aldea de Emaús. Un extraño, a quien no reconocieron, se acercó a ellos y les preguntó: "¿Qué vienen discutiendo por el camino?" (Luc. 24:17, NVI). Ellos confesaron su confusión y chasco, al revelar que sus esperanzas y sueños acerca del Mesías se habían desplomado con la crucifixión de Jesús. Después de reprender a los dos discípulos por su mala comprensión de las Escrituras, Jesús los corrigió: "Comenzando con Moisés y por todos los pro­ fetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras" (vers. 27, NIV). Aparentemente, sabían lo suficiente de las Escrituras como para conocer algo acerca del Mesías, pero no tanto como necesitaban conocer. Igual que muchos de nosotros, tuvieron que "desaprender" algunas cosas, de modo que pudieran conocer y apreciar más completamente a Jesús.

Considera: Claro, sabemos que la Biblia tiene la respuesta a las preguntas importantes de la vida; no es silenciosa en cuanto a soluciones para el anhelo que tiene el alma por la verdad sobre la salvación, la moralidad y la esperanza en la vida futura. Pero, mientras vivamos (y aun en la eternidad), continua­ remos siendo discípulos de los caminos de Dios. ¿Qué evidencia vemos en nuestras vidas, que demuestran que estamos aprendiendo más acerca de Cristo, de su carácter y de su ministerio?

{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: A diferencia de lo que algunos creen, la Biblia es mucho más que un libro de texto, con respuestas a las preguntas que podríamos encontrar en un examen. La Biblia también contiene principios espirituales que se

Lección 1

//

Material auxiliar para el maestro

aplican a diferentes situaciones y ambientes. Y nos guía cuando nos enfrentamos a los dilemas de la vida, desde los más sencillos hasta los más complejos. Pero, más que todo, la Biblia nos enseña cómo ser semejantes a Jesús.

Aplicación a la vida: Pide a cada alumno que comparta cuántos años ha sido cristiano o adventista del séptimo día. Luego, hazle las siguientes preguntas:

1. ¿Cuándo fue la última vez que aprendiste algo acerca de seguir a Cristo?

Si tuviste que desaprender algo, ¿qué fue?

2. ¿Cómo caracterizarías la experiencia espiritual que tienes ahora, com­

parada con la que tenías cuando comenzaste a ser un discípulo?

{ 4: ¡C rea!}

• Solo para los maestros: La vida de discipulado es semejante a la vida en general, en la que pasamos por varias etapas: niñez, adolescencia, juventud, adultez, ancianidad. Las etapas no son buenas o malas, en sí mismas; crecer es, sencillamente, parte de la vida; y no crecer es una señal de que algo anda mal. Por ejemplo: en general, a los adultos no se los felicita por ser "infantiles"; y a los jóvenes, con frecuencia, se los anima a "crecer".

Actividad: En una hoja grande de papel o una pizarra, prepara cinco columnas, con los encabezados: niñez, adolescencia, juventud, adultez, ancianidad. Pide a los miembros de la clase que escriban en cada columna una característica (en una o dos palabras) que se corresponda con su experiencia como discípulos. Si no puedes hacerlo así, sencillamente, desarrollen el ejercicio verbalmente, y que cada uno mencione esas características.

A veces, nos reprendemos a nosotros mismos por no ser "ardientes" como cuando aceptamos a Cristo en un principio. Es como decir que los matrimonios no están realmente enamorados, si no son tan apasionados como lo eran cuando estaban recién casados.

Analiza: ¿Cómo mantienen los cristianos su pasión por Cristo y su Reino, al pasar por las diferentes etapas de su desarrollo como cristianos? ¿Se manifies­ ta esta pasión de manera distinta en las diversas etapas?

Lección 2: Para el 11 de enero de 2014

HACER DISCÍPULOS MEDIANTE

METÁFORAS

Sábado 4 de enero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Samuel 12:1-7; Isaías 28:24-

I 28; Mateo 7:24-27; 13:1-30; Lucas 20:9-19.

PARA MEMORIZAR:

“Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba;

I para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi

13:34,

¡ boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo” (Mat.

35).

EL CRISTIANISMO

ES RAZONABLE Y LÓGICO. Debemos cultivar el intelecto. Sin

embargo, el intelecto expresa solo de manera insuficiente la personalidad hu­ mana completa. A diferencia de los robots, que están programados para pro­ cesar razón y lógica, los humanos son capaces de amar, sentir, herir, llorar, preocuparse, reír e imaginar. Jesús enmarcó verdades eternas en formas que fueron más allá del solo intelecto. Jesús habló por medio de cuadros concretos tomados de la vida diaria, para alcanzar a la gente donde esta se encontraba. Los niños y los adultos podían comprender las profundas verdades entregadas por medio de parábolas, llenas de imágenes y metáforas. Entretanto, conceptos complejos como la justificación, la justicia y la santi­ ficación eran fácilmente captados por medio del arte de narrar del Maestro. En otras palabras, los conceptos que a veces son difíciles de captar en el lenguaje ordinario pueden enseñarse mediante símbolos y metáforas.

Lección 2 // Domingo 5 de enero

EJEMPLOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Lee 2 Samuel 12:1 al 7; Isaías 28:24 al 28; Jeremías 13:12 al 14; y Eze- quiel 15:1 al 7. ¿De qué modo estas parábolas y alegorías expanden nues­ tra comprensión de la relación de Dios con la humanidad? ¿Qué objetos o ambientes usados por los profetas aparecen más tarde en las parábolas de Jesús?

Como vemos, Natán cuenta una parábola para disimular el verdadero propó­ sito de su visita. David se implica como el transgresor, pronunciando su propia sentencia. Usando un recurso literario (una parábola), Natán realiza algo que, de otro modo, podría haber producido una confrontación y, tal vez, incluso una ejecución (¡la propia!). La historia poética de Isaías proviene del trasfondo agrícola familiar de sus oyentes. Siglos más tarde, Jesús emplearía algunos de esos mismos ambientes. La parábola de Isaías enseña acerca de la ilimitada misericordia de Dios durante los tiempos de castigo. El capítulo 12 de Hebreos aplica los castigos de Dios como herramientas de corrección en vez de armas para la venganza. Los cas­ tigos divinos reflejan sus propósitos redentores; fueron suficientes para estimular el arrepentimiento, el reavivamiento y la reforma. Sin embargo, cuando apare­ cían grandes terquedades y rebelión, les seguían castigos mayores. La parábola de Jeremías es una aterradora ilustración del juicio. Cada vez que los seres humanos frustran los propósitos redentores de Dios, él los deja que sufran las consecuencias de lo que eligieron. Del mismo modo, Cristo com­ partió parábolas de juicio con sus oyentes. Ezequiel usa un símbolo diferente para transmitir un mensaje similar.

I ¿Qué hay en los relatos de historias que las hacen un medio tan poderoso para

expresar verdades? ¿Cuáles son algunas de tus historias favoritas, y por qué te

gustan? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.

Lunes 6 de enero

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Lección 2

EL PANORAMA COMPLETO

Lee Mateo 7:24 al 27. ¿Cómo contribuyen estos versículos a nuestra comprensión del discipulado cristiano? ¿Por qué usó Jesús este ejemplo de la naturaleza para enseñar esta verdad tan vital?

Las sociedades cultas modernas dan por sentada la capacidad de leer y es­

cribir. Sin embargo, aún hoy existen muchas sociedades analfabetas. En la anti­ güedad, el alfabetismo era la excepción, y no la regla. Las clases gobernantes, especialistas en escritura (escribas), obtenían poder por su capacidad de leer. Así, Jesús dio sus mensajes de manera tal que la gente analfabeta y la educada podían comprenderlos. Antes de que Gutenberg inventara la imprenta moderna, los libros eran es­

critos a mano, un proceso que

podían darse el lujo de poseer elementos tan valiosos. Por lo tanto, la comuni­ cación oral por medio de leyendas, parábolas y otros medios era la norma para la transmisión de información. Dios ofrece salvación a toda la raza humana. ¿Nos sorprende que Cristo usara esa forma de comunicación para alcanzar al mayor número de personas? La tradición oral, transferida de generación en generación por medio de histo­ rias sencillas, fue la forma corriente para el pensamiento redentor.

consumía mucho tiempo. Relativamente p o c o s

Lee Lucas 14:27 al 33. ¿Qué lecciones podemos obtener de estas his­ torias? ¿De qué modo estas metáforas iluminan nuestra comprensión del discipulado?

La edificación incluye preparación. Mucho antes de que comience la cons­ trucción, se estima su costo. El discipulado también involucra preparación. Ali­ mentaciones milagrosas, curaciones espectaculares y éxitos aparentes podían llevar a los discípulos a suponer que seguir a Jesús era fácil. Jesús animó a sus oyentes a estudiar el cuadro completo. Sacrificio propio, sufrimientos, humilla­ ciones y rechazo. Nota que Jesús eligió transmitir este mensaje usando un len­ guaje metafórico cuando simplemente podría haber ofrecido una lista de cosas negativas específicas que sus discípulos tendrían que afrontar.

Lección 2

// Martes 7 de enero

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ANALOGÍAS AGRÍCOLAS

Lee Mateo 13:1 al 30. ¿Qué les enseñó Jesús a sus oyentes acerca del discipulado? ¿Qué lecciones podemos aplicar los cristianos modernos de estas metáforas?

La parábola del sembrador es familiar para muchos lectores. El ambiente de esta historia era un lugar común en una sociedad agrícola, algo que los oyentes de Jesús podían identificar con facilidad. La conexión con el discipulado es obvia. En esencia, Jesús desafía a sus oyentes a evaluar su posición como discí­ pulos. En vez de confrontar a cada persona específicamente, habló por medio de parábolas, invitando a los discípulos a confrontarse a sí mismos. Al mirar en el espejo de su alma, podían evaluar sus tendencias materialistas, repasar su capacidad de perseverancia, analizar sus enredos mundanos y elegir el estilo de vida de un discipulado sin componendas. Al mismo tiempo, el verdadero discipulado pone el juicio (condenación) en las manos del Maestro, no en las del discípulo. El discernimiento humano es incompleto, el conocimiento humano es parcial. Solamente Dios posee una com­ prensión sin fallas. Jesús también advierte que ocurrirán infiltraciones satánicas. Los discípulos no pueden entregar su juicio (discernimiento) a otros creyentes profesos, porque estos pueden ser cizaña y no trigo. Ambos crecen juntos hasta el tiempo de la cosecha. “En la enseñanza de Cristo mediante parábolas, se nota el mismo principio que el que lo impulsó en su misión al mundo. A fin de que llegáramos a conocer su divino carácter y su vida, Cristo tomó nuestra naturaleza y vivió entre noso­ tros. La Deidad se reveló en la humanidad; la gloria invisible en la visible forma humana. Los hombres podían aprender de lo desconocido mediante lo cono­ cido; las cosas celestiales eran reveladas por medio de las terrenales” (PVGM,

p.8).

I En la parábola del sembrador, Jesús habló acerca del "engaño de las riquezas”. ¿Qué quiso decir él? ¿Cómo pueden las “riquezas” engañar aun a los que no ¡as tienen?

Miércoles 8 de enero

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Lección 2

JESUCRISTO, EL REVOLUCIONARIO

El ministerio de Cristo fue revolucionario pero sin las armas comunes. Sus herramientas eran infinitamente más poderosas que las espadas o los cuchillos. Palabras que cambian la vida, expresadas con frecuencia mediante parábolas y metáforas, fueron sus armas en la lucha contra el mal. Las tácticas y las estrategias de Cristo tomaron por sorpresa a muchos lí­ deres; no estaban bien equipados para contrarrestar el poder de la apelación de Jesús. Muchas de sus parábolas contenían mensajes que denunciaban a los líderes. Los dirigentes religiosos vieron correctamente que su influencia sería en gran manera limitada dondequiera que el mensaje de.Cristo penetrara en los corazones de la gente.

Lee Mateo 21:28 al 32; y Lucas 14:16 al 24 y 20:9 al 19. ¿Qué podero­ sos mensajes surgen de estas parábolas? Aunque las parábolas a menudo eran dirigidas a personas específicas, ¿qué principios se aplican aquí a nosotros, no importa quiénes seamos?

“La parábola de la viña se aplica no solo a la nación judía. Tiene una lec­ ción para nosotros. La iglesia en esta generación ha sido dotada por Dios de grandes privilegios y bendiciones, y él espera ios resultados correspondientes” (PVGM, p. 238). No hay dudas de que hemos sido grandemente bendecidos por el Señor:

hemos sido redimidos por la sangre de Cristo, la salvación se nos ha prometido basada en su justicia (no la nuestra), se nos da la seguridad de la vida eterna y se nos ofrece al Espíritu Santo; mucho se nos ha otorgado. Sin embargo, es fácil olvidar todo lo que tenemos, o darlo por sentado, o aun burlarnos de ello. Como los labradores de la parábola, podemos no darnos cuenta de las implicaciones de lo que hacemos. Al fin, la ignorancia de ellos no los excusará en el día del juicio. Tampoco nos excusará a nosotros.

I ¿Cuán a menudo has sido engañado en el pasado acerca de tu condición espiri­ tual? ¿Qué aprendiste de esas experiencias que podría ayudarte a evitar cometer los mismos errores otra vez?

Lección 2 // Jueves 9 de enero

MENSAJES CREATIVOS

Después de completarse el registro del ministerio de Cristo, parece que la enseñanza con parábolas desapareció de las Escrituras. ¿Qué pasó? Vemos que la mayor parte del resto del Nuevo Testamento se centra en Pablo. Él escribió ca­ torce libros del Nuevo Testamento, y casi la mitad del relato de Lucas en Hechos gira exclusivamente entorno a Pablo. Aunque él no usó historias de la manera en que lo hizo Jesús, Pablo usó numerosas metáforas, símiles y otros medios crea­ tivos (ver Rom. 7:1-6; 1 Cor. 3:10-15; 2 Cor. 5:1-10). Aunque Pablo no narra histo­ rias, sus presentaciones no son aburridas ni descoloridas. Existen diferencias de estilo entre los discursos públicos de Jesús y los de Pablo, pero ambos exhiben considerable creatividad expresiva. Otros escritores del Nuevo Testamento se acercan algo más al uso de las parábolas de Cristo. Santiago, el hermano de Jesús, escribió: “Supongamos que en el lugar donde se reúnen entra un hombre con anillo de oro” (Sant. 2:2, NVI), y comienza una lección narrativa. Pero ni el hermano de Jesús ni ningún otro discípulo utilizaron tantas historias como Cristo. Sin embargo, los símiles y los símbolos están bien difundidos. “El rico pasará como la flor del campo” (Sant. 1:10, NVI). “Fíjense también en los barcos” (Sant. 3:4, NVI). La visión de Pedro (Hech. 10) toma una forma simbólica. Las narraciones simbólicas dan forma a porciones importantes del libro del Apocalipsis. “Cuando el dragón se vio arro­ jado a la tierra, persiguió a la mujer” (Apoc. 12:13, NVI).

Elige un par de los textos siguientes e identifica las metáforas que con­ tienen. ¿Cuáles son los diversos mensajes presentados en estos pasajes? ¿Qué imágenes se usan para transmitirlos? Hech. 10:9-16; Sant. 3:3-12; Apoc. 12:7-17; 18:9-20; 19:11-16.

El principio es el mismo, no importa cómo se expresen; metáforas, símiles, parábolas, alegorías, y otros ejemplos de lenguaje creativo nos permite comuni­ carnos de una manera comprensible. Basados en las experiencias de los oyentes, Cristo y sus discípulos usaron comparaciones e ilustraciones para ayudar a en­ tender la verdad. Cuando sea apropiado, nosotros no debemos dudar en usarlas.

Viernes 10 de enero

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Lección 2

PARA

E S T U D IA R

Y

M E D IT A R :

Lee de E. G. de White, “La enseñanza

más eficaz”, Palabras de oída del gran Maestro, p. 8-15.

“Jesús quiso incitar el espíritu de investigación. Trató de despertar a los des­ cuidados, e imprimir la verdad en el corazón. La enseñanza en parábolas era popular, y suscitaba el respeto y la atención, no solamente de los judíos, sino también de la gente de otras nacionalidades. [ ] “Otra vez Cristo tenía verdades para presentar, que la gente no estaba prepa­ rada para aceptar, ni aun para entender. Por esta razón, también él les enseñó en parábolas. Relacionando sus enseñanzas con las escenas de la vida, la ex­ periencia o la naturaleza, cautivaba su atención e impresionaba sus corazones. Más tarde, cuando ellos miraban los objetos que ilustraban sus lecciones, recor­ daban las palabras del divino Maestro. [ ] “Jesús buscaba un camino hacia cada corazón. Usando una variedad de ilustraciones, no solamente presentaba la verdad en sus diferentes fases, sino también hablaba al corazón de los distintos oidores” (PVGM, p. 11).

P R EG U N TA S

PARA DIALO GAR:

1. En la clase, compartan las respuestas dadas a la pregunta del domingo. ¿Qué pueden aprender de las historias de los demás?

2. Jesús usó imágenes y metáforas de cosas que eran familiares a sus

oyentes. ¿Qué podrías usar de tu propia cultura que te ayudará a transmitir ver­ dades espirituales?

3. Aunque Jesús usó metáforas mayormente de ambientes agrícolas, gran

parte de los cristianos provenía de ambientes urbanos. ¿Qué imágenes “ur­ banas” encuentras en los escritos de Pablo o de cualquiera de los otros autores en el Nuevo Testamento?

4. Piensa en los elementos que constituyen una buena historia. ¿Cuáles son? ¿Cómo actúan? ¿Cómo podemos aprender a usar estos elementos en nuestro testimonio? 5. Lee Lucas 16:19 al 31. ¿Qué clase de historia usó Jesús aquí? ¿Qué lec­ ciones puedes obtener de ella acerca del uso de la ficción al transmitir men­ sajes espirituales?

El sábado enseñaré

Texto clave: Mateo 13:34, 35

Enseña a tu clase a:

S a b e r comprender que las historias y las ilustraciones no son solo "rellenos", en un sermón o un discurso; a menudo, son el vehículo para comunicar la verdad.

S e n tirs e inspirados por el hecho de que Jesús era

popular entre sus oyentes,

pues sabía narrar buenas historias.

H acer: Terminar la siguiente oración: "El Reino de los cielos es semejante

con una metáfora moderna que comunique valores del evangelio.

a

"

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Las historias se recuerdan más fácilmente que los hechos.

A.

B.

Considera las historias que Jesús relató a sus seguidores. ¿En qué acti­ vidades se basaron muchas de ellas? Si estuvieras recopilando historias para un público moderno, ¿qué te­ mas podrían impresionar más a los oyentes?

II. Sentir: Muchas de las historias que contó Jesús, especialmente las que tratan sobre las interacciones humanas, siguen siendo tan relevantes como lo fueron hace dos m il años.

A. ¿Por qué hay relatos, como "El buen samaritano” y "El hijo pródigo”, que todavía nos siguen cautivando? B. ¿Porqué crees que, con frecuencia, Jesús dejó sus historias sin final? C. ¿Qué ventaja obtuvo Jesús, al hacer que sus historias fueran intencional- mente ambiguas? ¿Qué lección hay en esto para nosotros?

III. Hacer: ¿Quieres oyentes? Cuenta una historia.

A. En una sociedad saturada de palabras, tanto orales como escritas, ¿de qué modo podemos conseguir una audiencia, y por qué?

B. ¿Cuál es la historia más poderosa que puedes contar?

Resumen: Las historias personales (en la forma de películas, programas de televisión, libros, revistas) todavía son la principal manera de comunicar valo­ res. ¿Estamos aprovechando esto?

Material auxiliar para el maestro

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Lección 2

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Mateo 13:34, 35

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Jesús nos mostró

el poder de los relatos y las parábolas, para comunicar a otros la verdad acerca de su gracia y su amor.

{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Nuestra sociedad no tiene escasez de in­ fluencias mediáticas. Pero, en medio de la cacofonía de imágenes visuales y auditivas, impresas o en Internet, todavía nos gusta escuchar una buena historia. En esencia, la Biblia es una colección de historias: relatos de la interacción de Dios con su pueblo, y de las interacciones de su pueblo entre sí y con "los de afuera". Jesús se comunicó de forma efectiva, porque era un buen narrador. En realidad, algunas de sus historias como,"EI buen Samaritano", "El hijo pródigo", "El buen Pastor", resultan atrayentes tanto para personas religiosas como no religiosas. Nuestro desafío es alcanzar a la sociedad y hacer discípulos. Aun después de dos mil años, esto se logra de forma más efectiva por medio de historias y parábolas.

Actividades/diálogo inicial: La gente vibra con los relatos. Pueden co­ municarse en forma oral o por medio de películas, dramatizaciones, novelas y otras formas del arte. Por ejemplo: libros como Los miserables, de Víctor Hugo, y películas basadas en él tienen temas espirituales tales como la redención y el perdón. La novela Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoievski, que repasa la lucha que la gente tiene para reconciliar el bien con el mal, es otro ejemplo de historias que trasmiten mensajes religiosos. Pregunta a los miembros de tu clase qué libro, película, obra musical, relato oral u otra forma de arte narrativo impactó espiritualmente en ellos, y permite que expliquen.

{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: Jesús fue un maestro en la narración de historias, porque se identificaba con sus oyentes. Sabía qué los hacía vibrar. Los relatos que expuso acerca de agricultores, pescadores, dueños de casa, padres y sus hijos, fueron historias con las que gran parte de la gente podía identificarse.

Lección 2 // Material auxiliar para el maestro

Comentario de la Biblia

Los relatos y las historias son vehículos efectivos para la comunicación.

I. Presentar un punto sin perder la vida en el intento (Repasa, con tu clase, 2 Sam. 12:1-14.) Pregunta: ¿Cómo corriges a un rey (o un jefe o cónyuge), al mismo tiempo que proteges tu relación (y tu vida)? Respuesta: Con mucho cuidado. David pensó que había superado el asesinato (literalmente), cuando eliminó

a Urías con la intención de poder casarse con su esposa, Betsabé. Pero, aunque

la mayoría de la gente desconocía el secreto de David y de Betsabé, no era así para Dios. Y Dios ordenó al profeta Natán que confrontara a David. Piensa en ello: como rey, David no tenía que dar cuentas a nadie; su poder era absoluto. Natán podía anunciar al rey los castigos de Dios; pero, desde el punto de vista humano, como gobernante, David no estaba obligado a escuchar

a Natán o a permitir que siguiera viviendo. Sin embargo, Natán narró a David un relato, alterando algunos hechos y personajes involucrados; era una historia de codicia y de crueldad. En lugar de un rey, presenta un hombre rico; y en lugar de una esposa, una oveja. Por supuesto, la furia y la indignación moral de David lo forzaron a declarar:

"Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte" (2 Sam. 12:5). Luego, sintiendo todavía la justicia de su declaración, David oyó que Natán le decía: "Tú eres aquel hombre" (vers. 7). Y antes de que David se diera cuenta de lo que pasaba, se encontró en un callejón sin salida.

Considera: No todas las historias son tan fuertes. Pero, todas ellas son efec­ tivas, porque alcanzan los sentimientos naturales de empatia y de justicia, de misericordia, de amor y de equidad. ¿Qué historias, verídicas o imaginarias, tuvieron una influencia profunda en tu vida? ¿Cuáles fueron esas influencias?

II. El agricultor, la semilla y el suelo (Repasa, con tu clase, Mat. 13:1-23.) Esta es una de las historias mejor relatadas. En un ambiente sencillo, bien conocido por sus oyentes, Jesús contó un relato que atrapó a los oyentes en al menos tres niveles:

Primero, hay un labriego. En una economía basada en la agricultura, es muy probable que la mayoría de los oyentes conocieran a uno de ellos, si

es que ellos mismos no eran agricultores. Sabían lo que era arrojar las semillas

al suelo y esperar lo mejor; después de todo, no hay garantías en el campo. Un

agricultor siembra la semilla, y pueden ocurrir muchas cosas sobre las que él no tiene control: el clima, las pestes y las plagas, etc. Además, está la semilla, que tampoco tiene control sobre dónde cae. Su éxito está totalmente a merced del sembrador y del terreno sobre el que se encuentra.

Material auxiliar para el maestro

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Lección 2

Finalmente, están los terrenos. Algunos son duros, apisonados por el paso

de las personas; otros son poco profundos y rocosos; algunos están llenos de semillas de malezas; y otros, son tierra buena y fértil. Una buena historia cautiva a la gente en más de un nivel. Identificarse con

el sembrador puede significar, por ejemplo, que aprovechamos al máximo los

recursos limitados; que somos cuidadosos con la manera en que esparcimos

o "sembramos". Identificarse con la semilla significa que nos damos cuenta

del ambiente en el que estamos plantados; que conocemos los desafíos de ser "plantados" donde las condiciones son peligrosas para nuestras vidas espiri­ tuales. Identificarse con el terreno significa que entendemos nuestra condición espiritual y tratamos, con la ayuda de Dios, de mejorar las condiciones naturales de nuestros corazones, apisonados y aplastados, pedregosos, con malezas, para

hacer que se parezcan más al suelo fértil que da fruto para el Reino de Dios.

Considera: ¿De qué trata esta parábola? Analiza si es acerca del agricultor,

de la semilla o de los terrenos. ¿Cuáles son los diferentes niveles en los que

la

gente que primero la oyó, al igual que nosotros hoy, se vio identificada en

la

parábola?

III. Abiertas a la interpretación

(Repasa, con tu clase, Mat. 21:28-32; Luc. 14:16-24; 20:9-19.)

Una buena historia, parábola o analogía no siempre resuelve claramente su situación narrativa. Casi siempre, las historias que contó Jesús tuvieron un final abierto. La parábola de "El hijo pródigo", por ejemplo, termina con las palabras: "Pero teníamos que hacer fiesta y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado" (Luc. 15:32, NVI). ¿Convenció el padre al hermano mayor de que entrara y se uniera a la fiesta? ¿O el hijo mayor decidió que ya no podía vivir bajo el mismo techo con su pródigo hermano menor? Jesús dejó que cada oyente llenara los espacios en blanco; no les dijo cómo terminaba la historia, o qué debería pensar la gente acerca de ella. Las historias registradas en Mateo 21:28 al 32, Lucas 14:16 al 24, y Lucas 20:9 al 19 fueron claramente relatadas por Jesús con el fin de describir la re­ lación que Dios tenía con su pueblo, los judíos. No lo dijo con estas palabras, pero la intención era clara: "Los maestros de la ley y los jefes de los sacerdotes, cayendo en cuenta que la parábola iba dirigida contra ellos, buscaron la manera de echarle mano [arrestarlo] en aquel mismo mom ento" (Luc. 20:19, NVI).

Considera: Los relatos, las parábolas y las comparaciones no son solo ilus­

traciones del mensaje principal. A menudo, son el mensaje principal. ¿Cuál es

el tema central de la historia de Jesús registrada en Mateo 21:28 al 32, y cómo

describe la relación entre Dios y el pueblo? ¿Por qué crees que Jesús vistió la verdad con historias, en lugar de hablar de forma clara y sin vueltas?

Lección 2 //

Material auxiliar para el maestro

para dialogar: Fuera de la iglesia, ¿dónde es más probable

oír historias o parábolas acerca de las situaciones de la vida? ¿Para qué fueron diseñadas tales historias?

Preguntas

{ 3: ¡Ap lica!)

• Solo para los maestros: A nuestro alrededor, podemos encontrar lecciones de vida. Mientras algunas personas tienen gran capacidad para identificar lecciones espirituales en diversas situaciones de la vida, para otras, esto requiere práctica.

Aplicación a la vida: Si Jesús estuviera hoy sobre la tierra, probablemen­ te, extraería lecciones de las situaciones diarias que nos resultan familiares. Sin duda, narraría menos historias acerca de agricultores y pescadores, y más acerca de atletas, estrellas, científicos y otros profesionales. 1. ¿Por qué es muy importante "conocer a la audiencia"? 2. ¿Con qué tipos de personas tratas de compartir el evangelio? ¿De qué modo el enfoque de la tarea es diferente para cada grupo?

{ 4: ¡Crea !}

• Solo para los maestros: Aunque puede presentarse buenas historias, nuestra sociedad es mucho más compleja que aquella con la que Jesús se comu­ nicó directamente. Por ejemplo, la gente tiene, hoy en día, un período de atención mucho más corto que las personas de los días de Jesús, o de quienes vivieron hace unas pocas décadas.

Actividad: En una hoja grande de papel o una pizarra, hagan una lista de algunas maneras en que los cristianos, usando los medios de comunicación modernos, pueden transmitir valores bíblicos. Identifica algunas características de tal mensaje (como su formato y estructura), la audiencia que quieres alcan­ zar y el resultado que esperas lograr. Al analizar esta idea, imagínate que Jesús está en la sala, con ustedes. ¿Cómo podría él analizar las ¡deas de ustedes, para que sean las mejores? ¿Qué sugerencias él podría ofrecerles?

Lección 3: Para el 18 de enero de 2014

EL DISCIPULADO

Y LA ORACIÓN

Sábado 11 de enero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 9:2-19; Mateo 14:22,

23; 26:36; Juan

17:6-26; Hebreos 2:17; 1 Pedro 4:7.

PARA MEMORIZAR:

I “ Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20, 21).

SEA LO QUE FUERE QUE HAGAMOS en la obra por las almas, cualquiera que sea el programa evangelizador que preparemos, hemos de orar fervientemente por aquellos que procuramos alcanzar. Esto es el centro de lo que significa ser un cristiano; más aun, un hacedor de discípulos. ¡Qué cambios poderosos pueden ocurrir si la oración ferviente y constante está en el centro de nuestra metodo­ logía al procurar hacer y retener discípulos! «Que los obreros se aferren de las promesas de Dios, diciendo: ‘Tú has pro­ metido, ‘pedid, y recibiréis”’. Debo convertir a esta alma a Jesucristo’. Pedid oración por las almas por quienes trabajáis; presentadlas delante de la iglesia

como objetivos por los cuales suplicar. [

alma, buscando dirección de Dios, colocando todo delante de él en oración ferviente y obrando en sabiduría divina» (MM, p. 323, 324).

]

Elegid diariamente otra y aun otra

Lección 3

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Domingo 12 de enero

LA ORACIÓN INTERCESORA

Con frecuencia, la oración está centrada en uno mismo. Los creyentes pre­ sentan su lista de deseos delante de Dios, esperando obtener lo que piden. Aunque, por supuesto, se nos dice que pongamos nuestras peticiones delante de Dios, algunas veces nuestros motivos no son puros. Después de todo, nuestro corazón ¿no está corrompido, y es malvado y engañoso? ¿No será que nuestras oraciones, a veces, sencillamente reflejan la pecaminosidad que reside en el interior? Sin embargo, la oración intercesora se concentra en las necesidades de otra persona, eliminando así la probabilidad de una motivación egoísta. A lo largo de la historia, las oraciones de intercesión han representado la expresión más elevada del discurso espiritual. No manchadas por el deseo de gratificación per­ sonal, estas conversaciones demuestran abnegación, compasión y un anhelo fer­ viente de la salvación de otros.

Lee Daniel 9:2 al 19. ¿Qué abrumaba a Daniel a lo largo de esta oración? ¿Qué lugar ocupó la confesión dentro de la oración? Por causa de su avan­ zada edad, Daniel probablemente no se beneficiaría en forma personal con la restauración de Jerusalén. Por lo tanto, ¿qué motivaba su oración?

Habían pasado setenta años desde que Jeremías había pronunciado la pro­ fecía que Daniel estaba considerando. Después de tantos años, los amigos de Daniel en Jerusalén probablemente habían muerto. La restauración de Jerusalén tampoco aumentaría la fortuna personal de Daniel. Nada en la oración de Daniel sugiere preocupaciones egoístas. El anciano profeta, expresamente, implora a Dios con respecto al futuro de la nación judía exiliada y a la propia reputación de Jehová. Una amplia confesión precede a su pedido; y Daniel se incluye entre los desobedientes en la confesión. El profeta no está dispuesto a presumir de su propia inocencia. Daniel mismo asume la responsabilidad aunque, principal­ mente, procura la restauración para beneficiar a otros.

Piensa en tu vida de oración: por cuáles cosas oras, y por qué y para quién. ¿Cuánta muerte al yo se involucra en ella? ¿Cómo puedes aprender a ser menos centrado en ti mismo en tu vida de oración? Es decir, ¿cómo pueden tus oraciones, aun las que son por ti mismo, ser menos egoístas?

Lunes 13 de enero

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Lección 3

TIEMPO PARA ORAR

Piensa en lo que realmente es la oración: seres pecadores caídos, dignos de muerte, pueden tener, en forma instantánea, comunicación directa con el Creador del universo, nuestro Santo Dios. Además, cuando Dios en Cristo se vistió de carne humana, aceptando las limitaciones de la humanidad, él también sintió la necesidad de orar. Aunque delante del Padre no estaba en la misma posición de los pecadores caídos, incluso Jesús, como humano, veía la necesidad de la oración.

Lee Mateo 14:22 y 23; 26:36; Marcos 1:35 al 37; Lucas 5:15 y 16; y 6:12 y 13. ¿Qué caracterizó la vida personal de oración de Jesús? Describe las circunstancias que rodearon a Jesús en oración. ¿Qué lecciones podemos obtener de detalles de la vida de oración de Cristo, tales como frecuencia, ubicación y tiempo en que oraba?

Cristo realmente vivió el modelo de vida de oración que ordenó a sus discí­ pulos. Por las mañanas, por las tardes, después de predicar, antes de predicar, siempre que fuera posible, Jesús oraba. Jardines, montañas, lugares solitarios, dondequiera, Jesús oraba. Separado espacialmente de la presencia del Padre, Jesús se unía con el Padre espiritualmente por medio de la oración. ¿Deberían los seguidores modernos de Cristo, debilitados por tendencias pecaminosas, ahogados por cuidados mundanales, frustrados por fracasos, conformarse con algo menos que la vida de oración de Jesús? “Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capaci­ tarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él” (CC, p. 92).

Lee Marcos 11:22 al 26; Lucas 11:13; y Juan

entender las promesas sobre la oración escritas aquí? ¿De qué forma has experi­

mentado lo que Jesús dice aquí? Al mismo tiempo, ¿cómo aprendiste a superarte cuando las cosas por las que habías orado no salieron como lo esperabas?

14:12 al 14. ¿Cómo hemos de

Lección 3

// Martes 14 de enero

LA ORACIÓN: UN VÍNCULO CON DIOS

La oración vincula, en forma milagrosa, a las almas finitas con su Creador infinito. La oración es un adhesivo espiritual. Unidos con el Padre celestial, los creyentes trascienden sus naturalezas terrenales y sus tendencias pecaminosas. Esta transformación los separa del mundo. Si Satanás tiene éxito al centrar la ora­ ción en el yo, robándole su potencial para nuestra transformación, estaríamos fuertemente comprometidos, y nuestro testimonio quedaría obstaculizado.

Lee Mateo 6:7 y 8; 7:7 al 11; y 18:19 y 20. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca de la oración?

El creyente sincero confía en la capacidad de Dios de cumplir sus promesas. Nunca alguien ha planteado un pedido que intimide a Dios. Su autoridad es ilimitada, sus fuerzas son inigualables. El pueblo de Dios se acerca a los portales del cielo con la confianza en Dios: que él hará lo que es mejor para nosotros, aun si no podemos verlo en ese momento. La fe no es sencillamente confiar en lo invisible; la verdadera fe es confiar en Dios cuando no podemos ver el resultado que queremos o esperamos (ver Heb. 11:1-7). Sin duda, mientras sirvas a Dios, mientras camines por fe, tendrás que confiar en Dios aun cuando no veas que las cosas resultan como esperabas, o como pedías en oración. Incluso una leída rápida de la Biblia mostrará que tampoco estás solo.

Lee Mateo 6:9 al 15; y 26:39. ¿Qué enseñan estos versículos?

La confianza no debe confundirse con arrogancia o insolencia. Aproximarse al trono de Dios con confianza no involucra el tener el derecho de hacerlo. La conducta del creyente se caracteriza por la osadía y la humildad. En Getsemani, Cristo claramente afirmó su preferencia, pero añadió: “No mi voluntad, sino la tuya”. Además de una entrega completa, el espíritu perdonador es otra indica­ ción de humildad. A nosotros mismos se nos perdonó tanto que debemos hacer lo mismo con los demás.

I ¿Estás enojado con alguien, y te cuesta perdonar? Lleva esto a Dios en oración. Ora por ti mismo, para que puedas aprender a perdonar. Ora por esa persona. Con el tiempo, ¿qué crees que ocurrirá?

Miércoles 15 de enero

//

Lección 3

INTERESARSE POR LOS DEMÁS

Cristo era la encarnación de la perfección; es decir, toda la perfección de Dios se reveló en él. Por lo tanto, ¿hay alguien más compasivo que Cristo? ¿Quién poseyó un deseo más fuerte de aliviar la angustia humana que Jesús? Entonces, nosotros preguntamos: ¿qué relación tienen la compasión y la in­ tercesión de Cristo con el discipulado?

17:6 al 26 (ver también Heb. 2:17). ¿De

qué modo el lado humano de Jesús influyó en sus oraciones interceso- ras? ¿Cuáles son los objetivos definitivos de las oraciones intercesoras

de Cristo?

Lee Lucas 22:31 y 32; y Juan

Jesús podía interceder a favor de sus discípulos con efectividad porque es­ taba activamente involucrado en su vida, los comprendía completamente y de­ seaba apasionadamente su bien. La intercesión efectiva hoy demanda lo mismo. El que hace discípulos en el siglo XXI descartará las actividades que insumen tiempo y que interfieren en su relación con las almas perdidas. El ganar dinero, alcanzar fama y aun la excelencia educacional deben estar sujetos a la meta más grande de la redención de los perdidos. Esta es una verdad importante que se escapa muy fácilmente de la vista, porque a menudo estamos atrapados en la rutina diaria del vivir. Jesús se dedicó a la vida de los discípulos. Los visitaba en sus hogares, co­ nocía a sus familiares, pasaba tiempo libre en su compañía y trabajaba junto a ellos. No se le escapaba nada que fuera importante de su vida. Hacer discípulos hoy requiere más que distribuir publicaciones y argumentar con precisión las enseñanzas bíblicas. Orar con simpatía consciente por la angustia de otra per­ sona, y con un deseo apasionado de aliviar esa angustia, sigue siendo todavía la norma de la oración intercesora. Aunque suene extraño, hay mucha verdad en la afirmación: “A la gente le importa poco lo que sepas, hasta que sepa cuánto te interesas en ellos”.

Lección 3

// Jueves 16 degenero

COMPASIÓN DUPLICADA

La ofrenda de alabanza más sincera es la imitación. Los primeros discípulos imitaron la vida de oración de su Maestro. Naturalmente, ellos oraban por su seguridad personal, por sus necesidades diarias y por la conducción espiritual individual. No obstante, la oración intercesora llegó a ser un componente impor­ tante al compartir su fe.

Lee Hechos 1:13 y 14; 1 Timoteo 2:1 al 4;

Santiago 5:13 al 16; 1 Juan 5:16;

Judas 20 al 22; y 1 Pedro 4:7. ¿Qué lugar ocupó la oración en la iglesia pri­

mitiva? ¿Cuáles son algunas situaciones específicas por las cuales oraron? ¿Qué podemos aprender de estos ejemplos?

La oración constante era un ancla para la iglesia primitiva. Cada vez que Pablo salía con propósitos misioneros, lo comisionaban mediante la oración (Hech. 13:3; 14:23). Aun sus despedidas estaban revestidas de oración (Hech. 20:36; 21:5). Con frecuencia, sus oraciones tomaban la forma de una intercesión. Pedía por los dirigentes del Gobierno, por los otros creyentes y, hablando en general, por todos. Pablo intercedió por el padre de Publio, el oficial que su­ fría con disentería. Aun Esteban, cuando yacía moribundo, intercedió por sus asesinos. La centralidad de la oración entre los primeros creyentes no puede exagerarse. La Escritura dice que la oración agrada a Dios porque él desea la salvación de todos y procura hacer avanzar la verdad. Mediante la oración, com­ binada con la enseñanza de los apóstoles, una predicación ferviente, milagros maravillosos y un compañerismo amante, la iglesia primitiva se multiplicó rápi­ damente. A pesar de vigorosas persecuciones, el cristianismo abarcó el Imperio. Miles y miles aceptaron el evangelio. Vidas transformadas ardieron como luces vivientes desde el palacio del César hasta lugares desconocidos.

I ¿Cuánto tiempo dedicas a la oración intercesora? Medita en tu respuesta. Mejor

aun, tal vez la pregunta tendría que ser: ¿Cuánto tiempo más deberías dedicar a

la oración intercesora?

Viernes 17 de enero

//

Lección 3

PARA

M E D ITA R

Y

E S T U D IA R :

Lee

de E. G. de White “Una obra de

reforma”, Joyas de los testimonios, t. 3, p. 344, 345; “Por medio de esfuerzos per­ sonales y fe viviente”, El ministerio médico, p. 323, 324.

“El que no hace nada más que orar dejará de hacerlo pronto o sus oraciones llegarán a ser una rutina formal. Cuando los hombres se alejan de la vida social, de la esfera del deber cristiano y de la obligación de llevar su cruz; cuando dejan de trabajar ardientemente por el Maestro, que trabajaba con ardor por ellos, pierden lo esencial de la oración y no tienen ya estímulo para la devoción. Sus oraciones llegan a ser personales y egoístas. No pueden orar por las nece­ sidades de la humanidad o la extensión del Reino de Cristo/ni pedir fuerza con que trabajar” (CC, p. 101).

PREG UNTAS

PARA DIALO GAR:

1. ¿Por qué la ausencia de oración intercesora limita el crecimiento de la

iglesia? Inversamente, ¿de qué modo una vida de oración intercesora activa es­

timula la actividad de hacer discípulos? ¿Cuáles son las claves para una oración intercesora efectiva? ¿Cómo sabe el intercesor acerca de qué orar?

2. ¿Qué deben hacer los feligreses en favor de aquellos por los cuales oran,

que vaya más allá de sus peticiones privadas en casa? ¿De qué manera pueden los miembros edificar relaciones con los vecinos, los familiares o los compa­ ñeros de trabajo por quienes oran? ¿Por qué las oraciones privadas por otros siempre deben estar acompañadas de esfuerzos concretos para formar una amistad con esas mismas personas?

3. ¿Qué pasos deben dar los cristianos del siglo XXI para experimentar vidas

de oración dinámicas? ¿Cuál es la relación entre el hacer discípulos con éxito y el encontrarse en la presencia divina mediante la oración? ¿Puede la oración cambiar a las personas por las que se ora sin primero cambiar a los que oran por ellas? ¿De qué modo el tener pasión por las almas perdidas cambia el con­ tenido de la oración? ¿Qué impacto tienen.la santidad y la oración personales sobre la capacidad del que espera ganar almas al compartir la verdad? 4. ¿Qué cosas específicas pueden hacer los creyentes para aumentar su contacto con aquellos que no han aceptado a Cristo? ¿Qué pueden hacer los cristianos para ir más allá de las relaciones superficiales con sus semejantes, de manera que conozcan las necesidades específicas por las cuales orar?

El sábado enseñaré

Texto clave: Juan 17:20, 21

Enseña a tu clase a:

S a b e r reconocer que la oración es un ingrediente esencial en la vida del discipulado.

S e n tir

la importancia y la necesidad de la oración; aunque admitamos que es

H acer:

una práctica rodeada de misterio. Cultivar una actitud de oración que sature toda la vida diaria.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: L a oración no es solo para “obtener cosas”.

A. Nombra algunos de los grandes héroes bíblicos de oración. ¿De qué maneras la experiencia de ellos refleja nuestros ideales acerca de la oración?

B. ¿Qué palabra usarías para describir una oración efectiva? ¿Por qué la elegiste? ¿Qué dice acerca de Dios?

II. Sentir: L a oración efectiva no tiene una fórmula secreta.

A. La oración es una comunicación con Dios, pura y sencilla. ¿Qué temas

, surgen, en tus conversaciones con Dios? ¿Por qué?

B. ¿Te importa que Dios se interese en lo que a ti te interesa? ¿Cómo te

•sientes al saber que él escuchó tu oración? C. ¿Por qué es tan difícil dar a Dios, la libertad de responder las oraciones en sus propios tiempos?

III. Hacer: O rar sin cesar.

A. Los mayores héroes de oración de la Biblia fueron aquellos para quienes Dios era una realidad siempre presente. ¿De qué manera puedes culti- . var esa relación en tu vida?

B. ¿De qué modo, quienes viven junto a ti, comprenden que eres una per­ sona de oración?

Resumen: Hay poder en la oración. No es que decimos a Dios qué hacer y él lo hace. Es que, mediante la oración, pensamos sus pensamientos y vivimos en armonía con ellos.

Material auxiliar para el maestro //

Lección 3

Ciclo de aprendizaje

T exto d estacad o : Juan 17:20, 21

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La oración es un

ingrediente esencial en la vida del discipulado. Involucra mucho más que solo "obtener respuestas".

{ 1: ;Motiva!)

• Solo para los maestros: La mayoría de las* personas entiende mal muchas cosas acerca de la oración. La consideran como si fuera una especie de fórmula mágica, que "fuerza" a Dios a hacer lo que le pedimos. Otros creen que, si no reciben lo que piden, no están orando lo suficiente o que su experiencia espiritual es deficiente. Esta lección muestra que una oración contestada no se relaciona con la condición espiritual de las personas. Muchas personas piadosas oran, sin recibir respuestas a sus oraciones.

Actividad/diálogo inicial: Pide a cada miembro de la clase que descri­

ba sus recuerdos más tempranos con la oración. Esas experiencias pueden

algunas respuestas

notables a la oración, o remitirse a alguna crisis en la que las oraciones pare­ cían ser ignoradas. Asegúrate de que haya un ambiente en que las personas puedan compartir francamente sus experiencias, tanto de fe como de duda.

incluir: oraciones sencillas ("Ahora me voy a dormir

"),

{ 2: ¡E xp lora !)

• Solo para los maestros: Es fácil simplificar la experiencia de la oración, y dar la impresión de que Dios "siempre" hace esto o "nunca" hace aquello. En realidad, la oración es una de las actividades divinas más misteriosas de nuestra

experiencia. Debemos orar siempre; pero debemos evitar darnos demasiado crédito por lo que sucede cuando oramos.

Comentario de la Biblia

I. La oración de un hombre justo (Repasa, con tu clase, Dan. 9:2-19.) Entre los aspectos interesantes de la oración de Daniel, están los siguientes:

Primero, Daniel oró en primera persona del plural: "hem os" (nosotros). Esto es importante, porque cuando oramos por otros, frecuentemente no nos identifi­

camos con ellos. Pero, Daniel

hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas" (Dan. 9:5, la cursiva fue añadida). Aun

oró: "Hem os pecado, hemos cometido iniquidad,

Lección 3 //

Material auxiliar para el maestro

cuando Daniel es uno de los pocos personajes bíblicos del cual no se escribió algo negativo, él se identificó con su pueblo, que era culpable de todas las cosas que mencionó. Cuando Daniel oró, no buscó echar la culpa sobre "ellos"; en cambio, usó la primera persona del plural: "nosotros". Se identificó plenamente consu pueblo. Después de que Daniel confiesa su pecado y el de su pueblo, exalta a Dios con palabras que reconocen su poder majestuoso. Daniel usa términos como

la justicia" (vers. 7);

"grande"; "digno de ser tem ido" (vers. 4); "tuya es [

"misericordia"; y "perdonar" (vers. 9). En otras palabras, después de confesar suslimitaciones y las del pueblo, Daniel reconoce que su única esperanza está en la misericordia y el perdón de un Dios grande y justo.

El pedido de Daniel es sencillo y al punto: "Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo" (vers. 19). Daniel no presume de decir a Dios qué debe hacer; solo le pide que actúe en favor de su pueblo.

]

Considera: Aunque se nos enseña a orar sincera y persistentemente, la oratión de Daniel nos recuerda que debemos confiar en que Dios actuará en nuestro favor de la manera en que mejor se ajuste a sus propósitos. ¿Qué otros ejemplos de oración efectiva y poderosa puedes recordar de la Biblia? ¿Has orado alguna vez como oró Daniel? Si es así, ¿cuál fue el resultado?

II. Orad sin cesar

iRepasa, con tu clase, Mar. 1:35.)

El ejemplo de JesUs de levantarse para orar cuando todavía era oscuro,

sumado al registro de que a menudo pasaba noches enteras orando, ha llevado

a algunos a suponer que Dios, de alguna manera, es honrado si sacrificamos

sueño en favor de una vida de oración más insistente. Pero, en ninguna parte (con la excepción del Jardín de Getsemaní) dio Jesús la impresión de que hay virtud en orar en lugar de dormir. Sin duda, todos podemos recordar situaciones en las que nos sentimos tan abrumados por circunstancias que estaban más allá de nuestro control que dormir, y aun comer, era prácticamente imposible. Además, aunque nuestras cargas nos impedían dormir, nuestra única esperanza es aferramos de Dios, como Jacob, orando: "N o te dejaré, si no me bendices" (Gén. 32:26). La larga lucha de Jacob con el ángel y las oscuras horas de la experiencia de Jesús en Getsemaní, nos enseñan el valor de la persistencia y la perseverancia en laoración.

Considera: La oración, tanto como la salvación, tiene que ver con la fe, no

con las obras. No oramos para "torcerle el brazo a Dios", a fin de que nos dé

lo que le pedimos, sino porque no podemos hacer ninguna otra cosa (¿adonde

iríamos?) ¿Cuándo encontramos más difícil orar? ¿Cómo superas esta dificul­ tad? Completa la frase: "Para mí, la oración es "

Materia! auxiliar para el maestro //

Lección 3

III. Orar sin respuestas

(Repasa, con tu clase, 2 Cor. 12:7-10; Luc. 22:39-44.)

Tristemente, demasiados cristianos, cuando confiesan que parece que no obtienen respuesta a sus oraciones, reciben la información de que no tienen suficiente fe o de que han estado orando de la manera "equivocada". Es decir, si tuvieran más fe o si oraran correctamente, Dios estaría "obligado" a responder a sus oraciones. Aunque esta teoría suena plausible, en realidad, la oración no opera de este modo. Oramos a un Dios omnisapiente y amante, pero no podemos confiar en que pedimos lo correcto, o aun en saber qué es lo correcto. Considera al apóstol Pablo: él menciona un "aguijón en mi carne, un men­ sajero de Satanás que me abofetee" (2 Cor. 12:7). Nadie acusaría a Pablo de no tener fe; no obstante, por mucho que él oró buscando alivio, Dios permitió que su pedido no tuviera respuesta; o, por lo menos, así parecía. Con el beneficio de ver hacia atrás, Pablo fue capaz de admitir que Dios sabía lo que hacía. "M e ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (vers. 9). Y Pablo pudo concluir: "Por tanto, de buena gana me

gloriaré más bien en mis debilidades [

porque cuando soy débil, entonces

soy fuerte" (vers. 9, 10). Otro ejemplo de una oración que, aparentemente, no obtuvo respuesta es la de Jesús en el Getsemaní (Luc. 22:39-44). Con el peso de los pecados del mundo entero sobre sus hombros, nadie culparía a Jesús por rogar al Padre que le quitara la carga de encima. (Se podría alegar que el Padre se la quitó, pero solo después de que Cristo obtuvo la victoria sobre el pecado por medio de su muerte y resurrección.) En cambio, Jesús se inclinó ante la perfecta voluntad de su Padre, y permitió que se cumpliera en él tal y como lo demandaba el plan de salvación. Aunque Jesús tenía "suficiente fe" como para librarse de una muerte certera, también tenía "suficiente fe" para seguir adelante, y desempeñar su parte en la salvación de la humanidad.

]

Considera: ¿Qué requiere más fe: conseguir lo que queremos cuando ora­ mos o, después de presentar nuestro caso delante de un Dios amante, aceptar lo que ofrece sobre la base de su perfecta voluntad? Analiza tu respuesta.

Preguntas para dialogar:

1. ¿Preferirías adorar a un Dios a quien pudieras convencer a fin de que

responda a tus oraciones, sin importar nada? ¿O preferirías creer en un Dios que contesta las oraciones de tal manera que, algunas veces, solo se podrán explicar y entender en la eternidad? Analiza esto.

2. ¿Qué personaje bíblico, texto, promesa, etc. ha tenido mayor influencia

en tu comprensión de la oración como una disciplina espiritual? ¿Por qué?

Lección 3 // Material auxiliar para el maestro

{ 3: ¡Ap lica !}

• Solo para los maestros: El tema de la oración no solo es complejo, sino también tiene el potencial de ser una fuente de culpabilidad. Aunque algunas personas siempre están listas para contar un incidente acerca de alguna respuesta increíble a la oración, para otros, una respuesta real y viva a la oración es poco usual. Por esta razón, el tema tiene que ser presentado con gran sensibilidad y cuidado.

vida: Cuando Pablo recomendó a los santos en Tesa-

lónica: "Orad sin cesar" (2 Tes. 5:17), no quiso decirles que tenían que per­

manecer todo el tiempo sobre sus rodillas, sino que sus corazones y mentes siempre deberían estar en una actitud de oración.

Aplicación a la

Actividad: Invita a cada miembro de la clase a compartir experiencias de lugares y maneras no tradicionales por las cuales encontraron que podían orar "sin cesar". 1. Dicho de manera sencilla, la oración es comunicación: tanto hablar como escuchar. ¿Cuándo te habló Dios? ¿Qué te dijo?

2. ¿Cómo sabes que estás orando "bien"?

{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: El éxito en la vida de oración no tiene nada que ver con cuántas "respuestas" recibiste, o lo que recibiste como resultado de orar. El éxito se mide más por cuán bien te has comunicado con Dios, tanto al hablar como al escuchar.

Actividad: Reparte pedazos de papel. Pide a cada miembro de la clase que evalúe su vida de oración en una escala de 1 a 10 (siendo 10 la nota más ele­ vada), y que la anoten en el papel sin mostrarla a nadie. Que cada uno doble el papel y lo ponga en una bolsita. Mezcla los papeles. Luego, sácalos uno por uno, leyendo el número, sin hacer comentarios. Después de que hayas leído todos los números, termina la clase con una oración, pidiendo que cada persona experimente a Dios de una manera nueva, como resultado de su vida individual de oración. También, puedes pedir a cada miembro de la clase que contemple en silencio su propia vida de oración, y medite en qué mejoras les gustaría experimentar en ella. Luego, concluye la clase con una oración, pidiendo al Señor una vida de oración más significativa para cada miembro.

Lección 4: Para el 25 de enero de 2014

EL DISCIPULADO Y LOS NIÑOS

Sábado 18 de enero

I LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Deuteronomio 6:6, 7; Salmo

127:3-5; Mateo 18:1-6, 10-14; Marcos 10:13-16; Lucas 2:40-52.

PARA MEMORIZAR:

“Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leisteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” (Mat.

21 :16 ).

I

EN NUESTRO DESEO DE PREDICAR al mundo y hacer discípulos de cada nación, no debemos olvidar a todo un grupo de personas: los niños. Los estudios cristianos con respecto a los niños y a los jóvenes difieren en muchas cosas. No obstante, a través de las distintas confesiones religiosas, una cosa parece consistente: la mayoría de los creyentes entregaron su vida a Cristo a una edad relativamente temprana. Pocos conversos provienen de grupos de mayor edad. Aparentemente, muchas iglesias no ven en su planificación evangelizadora este hecho importante, y dirigen la mayor proporción de sus recursos hacia la población adulta. Los primeros discípulos de Cristo también parecen haber subestimado el valor del ministerio de los niños. Jesús rechazó esta actitud y dio lugar a los niños; incluso les dio prioridad.

Lección A // Domingo 19 de enero

EL NIÑO HEBREO

Al comparar a los niños hebreos con otros de las naciones vecinas de esa época, vemos que gozaban de un tratamiento especial. El sacrificio de niños para aplacar a los dioses era común en muchas culturas. Por otro lado, el valor de los niños se medía a menudo por su contribución económica a la sociedad. La productividad en el trabajo, y no su valor intrínseco, definía su relación con el mundo adulto. Es doloroso decirlo, pero algunas de estas actitudes, espe­ cialmente en cuanto al valor económico, aun se encuentran en nuestro mundo actual. Es evidente que la apostasía de Israel afectó la estimación popular de los niños. El coqueteo de Manasés con la hechicería y otras religiones o cultos de las naciones vecinas lo indujo a sacrificar a sus hijos (2 Crón. 33:6). No obstante, el reinado de Manasés fue la excepción y no la regla; bajo un liderazgo más espi­ ritual, los israelitas valoraban en gran manera a sus descendientes.

Lee los Salmos 127:3 al 5 y 128:3 al 6; Jeremías 7:31; y Deuteronomio 6:6 y 7. ¿Qué sugieren estos textos acerca de la estima en que Dios tiene a los niños? ¿De qué forma una adecuada comprensión de las Escrituras podría afectar nuestra relación con los niños?

La educación, la primogenitura y muchas otras prácticas culturales demues­ tran, claramente, cuán valiosos eran los niños en la antigua cultura hebrea. No sorprende, entonces, que Cristo expandiera a nuevas dimensiones la posición de los niños, ya exaltada en comparación con las culturas circundantes. Después de todo, los niños son seres humanos, y la muerte de Cristo fue en favor de cada persona, cualquiera que sea su edad; esto no debemos olvidarlo nunca.

Es difícil de creer que haya adultos tan corrompidos, tan malos y tan degradados que lastimen a los niños; a veces, aun a los propios. ¿Cómo podemos nosotros, en la situación en que nos encontramos, hacer todo lo posible para amar, proteger y nutrir a los niños dentro de nuestra esfera de influencia?

Lunes 20 de enero

//

Lección 4

LA NIÑEZ DE JESÚS

Si Jesús hubiera pasado por alto la niñez, llegando al planeta tierra como adulto, se podrían plantear preguntas serias con respecto a su capacidad de identificarse con los niños. Pero Cristo se desarrolló como lo debe hacer todo niño, sin saltar ninguna de las etapas de desarrollo asociadas con el creci­ miento y la madurez. Él comprende las tentaciones de los adolescentes, y pasó por la fragilidad y la inseguridad de la niñez. Cristo enfrentó los desafíos que, en su propia esfera, afrontan los niños. Otra manera en la que nuestro Salvador reveló su verdadera humanidad fue el haber experimentado la niñez.

Lee Lucas 2:40 al 52. ¿Qué enseña esto en cuanto a la infancia de Jesús?

“Entre los judíos, el año duodécimo era la línea de demarcación entre la niñez y la adolescencia. Al cumplir ese año, el niño hebreo era llamado hijo de la ley y también hijo de Dios. Se le daban oportunidades especiales para instruirse en la religión, y se esperaba que participase en sus fiestas y ritos sa­ grados. De acuerdo con esta costumbre, Jesús hizo en su niñez una visita de Pascua a Jerusalén" (DTG, p. 56). Jesús adquirió sabiduría. Dios le otorgó su gracia. Del encuentro de Cristo adolescente en el templo durante la visita de Pascua, podemos ver que Jesús tenía una profunda sabiduría bíblica. Los maestros rabínicos fueron profunda­ mente impresionados por las preguntas y las respuestas-de Jesús. Dios sin duda usó muchas experiencias de la niñez para dar forma al ca­ rácter atractivo y sin faltas de Cristo. Tal vez, la disciplina de aprender las habi­ lidades de un carpintero, al atender a sus devotos padres, al estar regularmente en contacto con las Escrituras y su interacción con los habitantes de Nazaret, moldearon el fundamento de su crianza temprana. Al fin, por notable que haya sido la niñez de Jesús, él fue lo que todos hemos sido: un niño.

“ El niño Jesús no recibió instrucción en las escuelas de las sinagogas. Su madre fue su primera maestra humana. De labios de ella y de los rollos de los profetas, aprendió las cosas celestiales. Las mismas palabras que él había hablado a Israel por medio de Moisés le fueron enseñadas sobre las rodillas de su madre” {DTG, p. 50). Medita en las increíbles implicaciones de esas palabras. ¿Qué nos enseñan acerca de la humanidad de Cristo?

Lección 4

// Martes 21 de enero

SANÓ A NIÑOS

Lee los siguientes textos: Mateo 9:18 al 26; Marcos 7:24 al 30; Lucas 9:37 al 43; Juan 4:46 al 54. ¿Qué niños fueron restaurados en estos inciden­ tes? ¿En qué forma los trasfondos de estos niños fueron similares? ¿Qué diferencias podrías detectar? ¿Qué lecciones podemos aprender de estos textos que pueden ayudarnos hoy?

En todas estas historias, hay una similitud abrumadora: en cada caso, un padre desesperado fue a Jesús buscando ayuda para un niño. ¿Qué padre no se identificaría con ellos? ¿Qué padre no ha sentido el dolor, la angustia, el temor y el horror cuando un niño estaba muy enfermo, o aun moribundo? Para los que han estado en esa situación, no hay nada peor. Y aunque Jesús mismo no había sido padre, se relacionó lo suficiente con ellos, en su humanidad, y sanó a sus hijos. En cada caso hubo curación. No rechazó a ninguno. De este modo, se vio claramente su amor no solo por los padres sino también por los niños. Por supuesto, esto conduce a muchas preguntas acerca de las oraciones y las súplicas de los padres por sus hijos que no fueron sanados. Tal vez no haya experiencia más triste que enterrar a un niño. La muerte debería reservarse para las generaciones mayores. La situación no natural de padres que lamentan la muerte de sus hijos hace que el corazón se rebele. Durante esos funerales, casi cada padre se pregunta: “¿No me debería haber tocado a mí?”. Lamentar la muerte física y observar la decadencia espiritual puede ser igualmente doloroso. ¿Cuántos padres han sufrido agonías a causa de hijos abru­ mados por la adicción a las drogas, la pornografía o la indiferencia adolescente? Cualquiera que sea la aflicción, debemos aprender a confiar en Dios, y en su bondad y amor, aun cuando las cosas no resultan tan felizmente como ocurre en las historias bíblicas enumeradas arriba. E. G. de White, una profetisa, tuvo que sepultar a dos de sus hijos. Nuestro mundo es un lugar cruel; sin embargo, nuestro Dios es un Dios amante, y debemos aferramos a esa verdad no importa qué suceda.

Miércoles 22 de enero

//

Lección 4

UNA ADVERTENCIA TEMIBLE

Analiza Mateo 11:25 y 26; y 18:1 al 6 y 10 al 14. ¿Qué verdades, no solo acerca de los niños sino también acerca de la fe en general, aprendemos por medio de estas historias? Piensa en cuán severa fue la advertencia de Jesús aquí. ¿Por qué deberíamos temblar ante ella?

Hay en los niños una autenticidad singular a la que Jesús apeló con fre­ cuencia cuando ilustraba cómo era su Reino. Su autenticidad, humildad, depen­ dencia e inocencia captan, de algún modo, la esencia del vivir cristiano. ¡Cómo deberíamos iodos anhelar esa sencillez y esa confianza! Los que 'hacen discípulos hoy deberían aprender otra lección: los niños nunca necesitan dejar atrás su dependencia infantil. Educados apropiada­ mente, los niños pueden llevar su confiada inocencia a la adultez. Cuando los niños crecen y maduran, cuestionarán algunas cosas, tendrán luchas, dudas y preguntas sin respuestas, como las tenemos todos. Pero una fe infantil nunca pasa de moda. Como padres, o adultos, deberíamos hacer todo lo que podamos para instalar en los niños el conocimiento de Dios y de su amor, y nada es mejor que revelarles ese amor a través de nuestra vida, nuestra bondad, compasión y cuidado por ellos. Podemos predicar todo lo que queramos; pero, al fin, la mejor manera de hacer que los niños y los adultos sigan a Jesús, es que vean el amor de Dios en nosotros. En contraste, los actos fríos y severos contra los niños, particularmente en las actividades patrocinadas por la iglesia, pueden destruir la confianza de un niño en la iglesia y en Dios. Los que realizan tales acciones, les espera la ira de Dios. Cristo y su mensaje despiertan confianza y fe. ¿Cómo se atreverá cualquier organización humana a comprometer esa fe infantil por falta de vigilancia?

¿Qué está haciendo tu iglesia, no solo para nutrir a sus niños, sino también para asegurarse de que estén protegidos de toda manera posible? Piensa en lo que significa que Jesús dijera que "sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre qúe está en los cielos" (Mat. 18:10). ¿Por qué esto debe hacer temblar a todos los que hieren a un niño?

Lección 4

// Jueves 23 de enero

DEJAD A LOS NIÑOS

Lee Marcos 10:13 al 16. ¿De qué modo el hecho de que Cristo aceptara a los niños facilita que ellos lo acepten a él? ¿Cómo tiene que entenderse la reprensión de Jesús a sus discípulos? ¿Qué aprendemos de este registro sobre nosotros y el modo en que debemos relacionarnos con los niños?

Seguramente, los discípulos de Cristo eran bien intencionados, aunque ig­ norantes. Intentaron proteger el valioso tiempo de Jesús y conservar su energía, para asuntos más “importantes”. Ellos entendieron mal lo que Jesús quería que supieran. Imagínate lo que es ser rechazado por adultos rezongones, solo por querer ser abrazados por la persona amante y considerada que es Jesús. No es extraño que ellos lo abrazaran. En esta historia, se nos ha dejado un valioso ejemplo con respecto a la manera en que los discípulos actuales deben tratar a los niños. “En los niños que eran puestos en relación con él, Jesús veía a los hombres y a las mujeres que serían herederos de su gracia y súbditos de su Reino, algunos de los cuales llegarían a ser mártires por su causa. El sabía que estos niños lo escucharían y aceptarían como su Redentor con mayor facilidad que los adultos, muchos de los cuales eran sabios en las cosas del mundo y de corazón endu­ recido. En su enseñanza, él descendía a su nivel. Él, la Majestad del cielo, no desdeñaba contestar sus preguntas y simplificar sus importantes lecciones para adaptarlas a su entendimiento infantil. Implantaba en sus mentes semillas de verdad que en años ulteriores brotarían y darían fruto para vida eterna” (DTG, p. 473, 474).

¿Cuán a menudo encontramos adultos que soportaron tanto dolor, tanto sufri­ miento, tanta angustia de corazón por cosas que les ocurrieron en su infancia? ¿Qué debería decimos esto acerca de cuán tierna, cuidadosa y amorosamente deberíamos tratar a los niños, y con cuánta oración?

Viernes 24 de enero

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Lección 4

PAR A E S T U D IA R Y M E D IT A R : Lee de E. G. de White “Dejad a los niños venir a mí”, El Deseado de todas las gentes, p. 472-475, 543; “El bautismo”, Joyas de los testimonios, t. 2, p. 391, 392; “La enseñanza y el estudio de la Biblia", La educación, p. 185, 186.

“Es todavía verdad que los niños son más susceptibles a las enseñanzas del evangelio; sus corazones están abiertos a las influencias divinas y son fuertes para retener las lecciones recibidas. Los niñitos pueden ser cristianos y tener una experiencia de acuerdo con sus años. Necesitan ser educados en las cosas espirituales, y los padres deben darles todas las ventajas a fin de que adquieran un carácter semejante al de Cristo. “Los padres y las madres deben considerar a sus hijos como miembros más jóvenes de la familia del Señor, a ellos confiados con el fin de que los edu­ quen para el cielo. Las lecciones que nosotros mismos aprendemos de Cristo debemos darlas a nuestros hijos a medida que sus mentes jóvenes puedan re­ cibirlas, revelándoles poco a poco la belleza de los principios del cielo" (DTG, p. 474).

PR EG U N TA S

PARA DIALO GAR:

1. ¿Por qué crees que muchos que aceptan a Cristo lo hacen cuando son

jóvenes, en vez de hacerlo cuando son mayores? Los escépticos pueden alegar que es porque son demasiado crédulos e ignorantes para darse cuenta de la “tontera” de lo que hacen. Por otro lado, ¿podría ser porque todavía no se han endurecido ni manchado con el cinismo y el escepticismo de muchos adultos? Es decir, su inocencia y su disposición los hacen más susceptibles para aceptar

los impulsos del Espíritu Santo. Analiza esto.

2. ¿Cómo puede la iglesia actual llegar a ser más semejante a Cristo en su

trato con los niños? ¿Qué puede hacer cada feligrés para ser más amable hacia los jóvenes que quizás estén experimentando con modas extravagantes, gustos musicales inusitados, o con conductas extremas? ¿Cómo puede la iglesia llegar a ser más vigorosa y atraer así a los jóvenes activos?

3. ¿Qué pasos pueden dar los miembros al prepararse para responder a los

jóvenes interesados que desean el bautismo y un compromiso transformador con Cristo? 4. Medita en los atributos de la niñez que hicieron que Jesús dijera: “A menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos” (Mat. 18:3, NV1). ¿Qué significa este texto? Al mismo tiempo, ¿qué no significa?

El sábado enseñaré

T e x to clave: Mateo 21:16

Enseña a tu clase a:

Saber que no se necesita ser padre para ministrar a los niños. Cada adulto es un tipo de mentor. Sentir que no hay nada más valioso que identificar los talentos de los niños, y animarlos a que los cultiven para servir a Cristo. Hacer interactuar de manera positiva con los niños en su iglesia, escuela o comunidad.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Los niños son “paquetes” de potencial dado por Dios.

A. Trata de recordar cuando eras un niño. ¿Cómo describirías tu relación con la iglesia?

B. ¿Cómo te consideraban los adultos que te rodeaban: tus padres, tu pas­ tor, tu maestro, etc.?

C. ¿Qué te gustaría que aquellos adultos hubiesen sabido acerca de tus sueños y aspiraciones como niño?

II. Sentir: L a tierna consideración

de Jesús por los niños

A. ¿De qué modo se corresponde la imagen que tienes de Jesús con tu actitud en el trato con los niños?

B. ¿Cómo te consideran los niños con quienes te relacionas? ¿Qué saben acerca de Dios, como resultado de su trato contigo?

III. Hacer: Reflejar el amor de Jesús con sus discípulos más jó ­ venes

A. ¿En qué aspectos será diferente tu vida esta semana, como resultado de ver a los niños como los ve Jesús?

B. ¿Con niños de qué edades te sientes más cómodo trabajar? ¿Por qué?

Resumen: Cuanto más temprano podamos adiestrar discípulos para Cristo, tanto mejor. Pero, algunas veces, en lugar de cultivar su talento y entusiasmo cuando son jóvenes, les decimos: "Vuelve cuando seas mayor” . Y esto es un error.

Material auxiliar para el maestro

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Lección 4

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Mateo 21:16

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El corazón de Jesús

siempre se emocionaba con quienes eran vulnerables y estaban en riesgo. Esto explica su pasión por abrazar a los niños.

{ 1: ¡Motiva!)

• Solo para los maestros: La mayoría de nos.otros podemos recordar cuando, en la mayoría de las sociedades, se repetía el refrán: "Los niños deben verse, pero no oírse". Ahora, la mayor parte de la gente en nuestras iglesias posee el conocimiento suficiente como para saber que Dios tiene una alta consideración por los niños. Pero, aunque reconozcan que los ministerios de los niños son un componente im portante en cualquier congregación saludable, pueden actuar como si los ministerios infantiles son "responsabilidad de otros". La lección de esta semana es un recordatorio de que todos somos responsables por ayudar a los niños a convertirse en discípulos.

Actividad/diálogo inicial: Pide a los miembros de tu clase que crecieron en la iglesia que recuerden sus experiencias. ¿Quiénes eran sus maestros de Escuela Sabática? ¿Qué cantos entonaban? ¿Qué recuerdan acerca de su pas­ tor? ¿Sentían que la iglesia era un lugar agradable, o se sentían "invisibles"? ¿Qué sucede con aquellos que no tuvieron el beneficio de un trasfondo cristiano? ¿Qué creen que se perdieron? Si no recibieron influencias cristianas cuando eran niños, ¿cómo llegaron a saber de Cristo?

Quienes hemos crecido en la iglesia, siempre recordaremos las líneas: "M i pequeñita luz/ la dejaré brillar/ mi pequeñita luz,/ la dejaré brillar,/ brillará, brillará, brillará". O ¿qué diremos de: "Yo temprano busco a Cristo,/ cada día aprendo

de él;/ por la senda angosta sigo/ sus pisadas, firm e y fiel./ Cristo me ama

"?

¿Y cómo podremos olvidar: "Honra al hombre de valor,/ pronto a obedecer/ el mandato del Señor,/ tal cual lo fue Daniel./ A Daniel imita;/ dalo a conocer;/ muéstrate resuelto y firm e,/ aunque solo estés"?

La escuela adventista, los Conquistadores, la Sociedad de Menores, la re­ colección anual: estos son recuerdos indelebles. ¿Dónde estaríamos, sin ellos?

Analiza: ¿De qué manera nuestras experiencias más tempranas en la iglesia nos formaron para bien o para mal? ¿Qué podemos obtener de esos momentos, que puedan ayudarnos a formar discípulos de Cristo entre los niños de hoy?

Lección 4

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Material auxiliar para el maestro

{ 2: ¡E xp lora !}

• Solo para los maestros: No todos somos padres, pero todos fuimos niños una vez. Y aunque los padres son los principales responsables por el desa­ rrollo emocional, físico y espiritual de sus hijos, todavía hay mucho que nosotros, como parte del grupo de apoyo, podemos hacer para asegurarnos de que los niños en nuestras iglesias y comunidades estén expuestos al amor de Dios y a los principios cristianos.

Comentario de la Biblia

I. Enseñar con el ejemplo

(Repasa, con tu clase, Deut. 6:4-9.)

El grandioso mandato para los judíos de incontables generaciones se resume en este pasaje llamado Shenná, que significa el imperativo "¡Oíd!". Israel recibió la orden no solo de recordar y observar todos los antiguos principios de su fe, sino también de enseñar esos principios a sus hijos. Por supuesto, esa comunicación ocurría verbalmente, pero también debía darse con el ejemplo: "estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes" (Deut. 6:7).

Considera: La infancia es una época de descubrimientos. Los niños apren­ den lo que es peligroso y lo que es seguro. Observan a sus padres y a otros adultos pidiendo información en la que puedan confiar. Esto no solo sucede en la escuela, en la iglesia u en otras ocasiones de instrucción formal; también ocurre en meriendas en un parque, en caminatas, andando en auto, en eventos deportivos, etc. Si eres un adulto y está presente un niño, tú eres un mentor. Serás probado. Los niños decidirán que pueden confiar en Dios, si encuentran que pueden confiar en ti. ¿Qué modelos en tu niñez y juventud te convencieron de que podías confiar en Dios? ¿A qué niños o jóvenes pudiste ayudar a decidir­ se por Cristo y por su Reino? ¿Cómo lo hiciste?

II. El don

de la vida

(Repasa, con tu clase, Mat. 9:18-26; Mar. 7:24-30; Luc. 9:37-43, Juan 4:46-54.)

No hay nada más definitivo que la muerte. Y nada más trágico que el hecho de que un niño muera antes de crecer y de desarrollar su personalidad, sus talentos y su potencial. Esto hace que estos milagros sean tan importantes. Jesús no solo estaba restaurando a un miembro de la familia; también, estaba restaurando todas las esperanzas y los sueños que los padres tenían para sus hijos. Más allá de esto, Jesús concedía, a estos niños, un don que recordarían por el resto de su vida: la oportunidad de saber que habían sido salvados con el propósito de crecer para honrar a Dios y usar sus talentos para su gloria.

Considera: Cualquiera que haya tenido contacto con niños sabe que, bajo

Material auxiliar para el maestro

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Lección 4

ese exterior ¡nocente, reside un potencial inimaginable. Claro, ahora son tím i­ dos y bruscos; pero, dentro de quince o veinte años, estarán en una universidad

o seminario, o controlando algún avión supersónico, desarrollando sitios en

Internet o sentados a la mesa de noticias de una cadena de televisión. ¿De qué modo muestra tu congregación su elevada consideración por sus niños y jóvenes? ¿Es suficiente lo que hacen? Explica tu idea. ¿Qué relatos de éxitos puedes narrar de niños y jóvenes que asistieron a tu escuela de iglesia o a tu Escuela Sabática?

III. El menor de ellos (Repasa, con tu clase, Mat. 18:1-7.) Una de las razones por las que Jesús defendió a los niños es que, a menudo,

no tienen quién los defienda. Por supuesto, tienen padres, abuelos, maestros

y mentores; sin embargo, frecuentemente escuchamos (demasiado tarde) de

alguno que se descarrió y formó hábitos peligrosos. Algunas veces, pareciera que el diablo apuntara sus armas más poderosas en contra de nuestros niños y jóvenes. ¿Hay alguna forma de fortalecerlos contra estas tentaciones mundanas?

Preguntas para dialogar:

1. Cuando eras niño, ¿quiénes fueron los mentores que te mantuvieron en

la "senda recta y angosta"? ¿Cómo lo hicieron?

2. ¿Con qué tentaciones luchaste, cuando eras un niño? ¿De qué modo se

comparan con las tentaciones que afrontan hoy los niños y los jóvenes?

3. Cuando piensas en las tentaciones que muchos de nuestros niños y jóve­

nes afrontan, ¿qué estrategias puede desarrollar tu iglesia para mitigar su poder?

{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Es fácil hablar en abstracto acerca de hacer discípulos a los niños; ¿quién discutiría eso? Pero, llevar a los miembros de tu clase a comprender cómo actuar es la diferencia entre la teoría y la práctica.

Aplicación a la vida: Todos sabemos, por la Biblia y por experiencia per­ sonal, que la niñez es el mejor momento para alcanzar a las personas con el evangelio y prepararlas para ser discípulos. Esa es la premisa de esta promesa bíblica: "Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abando­ nará" (Prov. 22:6, NVI). Esta promesa no es solo para los padres: es también para cada adulto que quiere mantener a los niños y los jóvenes ocupados en la iglesia y conectados con Jesucristo.

1. Haz una lista de entre cinco y diez malas influencias que los niños y los

jóvenes de hoy tienen que resistir.

Lección 4 // Material auxiliar para el maestro

2. Haz una lista de entre cinco y diez maneras por las cuales la iglesia puede

contrarrestar esas influencias mundanas. ¿Qué está haciendo tu congregación para

asegurar esto; si es que está haciendo algo?

{

4: ¡Cre^}

• Solo para los maestros: De tanto en tanto, los grupos de la Escuela Sabática han encontrado útil adoptar algún tipo de proyecto de extensión o de apoyo, como manera

de orientarse en una actividad que los miembros puedan hacer. ¿Qué ministerio específico

en fa vo nios niños de tu iglesia

estaría tu clase dispuesta a intentar?

Actividad: Realiza una lluvia de ideas, para logar una lista de treinta ideas que tu clase de Escuela Sabática estaría dispuesta a aplicar para beneficiar a los niños en tu iglesia o sersus m entores. Escribe las ¡deas en una hoja de papel o una pizarra,

sin hacer comentarios. A m enudo, los

buenos planes se generan a partir de ¡deas

“ m alas" ■o'"ií1ediO'Cocinadas"; por ello, anima a todos a participar. Y recuerda: estos deben-ser proyectos en los que la clase pueda participar e n g ru p o . Algunas que tal

vez aparezcan son: ■

 

J— -

 

Establecer unfoñdopára ayudara qüe un estudiante de una familia carenciada pueda acceder a una educación

Llevara los niños a cantar en la casa de alguna.persóna anciana. Luego, realizar alguna actividad que guste ajos niños.

Asociarse con una clase dé Escuela Sabática,de niños, para proveer de ele­ mentos adecuados para la Escuela S a b á tic a s otFa_par.te del mundo.

Llevara los niños de una clase-de Escuela Sabática de Primarios a una~ex-

Llevara una clase

de Juveniles a una

caminata.

_-

-

-

- Repartir globos cargados-con helio a lósniños después del culto, una vez por

 

'

 

més.

.

.

,

r

Asistirá todos los programas que realice la 'escuela (sea de la iglesia o una

escuela pública.

- 'Sean espontáneos e imaginativos, y podrán dar a los niños de la iglesia algo que

recordar, Luego, si el Señor no vino durante los próximos-cuarenta años, los niños de tu iglesia, ya adultos, recordarán a ustedes como quienes los mantuvieron conectados

a Cristo.

Lección 5: Para el 1 de febrero de 2014

EL DISCIPULADO

Y LOS ENFERMOS

Sábado 25 de enera

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 53:4; Mateo 8:17; Marcos

2:1-12; Juan 11:37-44: Filipenses 4:4-9; 1 Juan 3:20-22.

Í

I

PARA MEMORIZAR:

“ Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos

otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; de manera

que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados

a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel" (M at

31).

y

15.30

'

“ EN EL CURSO DE SU MINISTERIO, Jesús dedicó más tiempo a la curación de los enfermos que a la predicación. Sus milagros atestiguaban la verdad de sus pala­ bras: que no había venido a destruir, sino a salvar. Doquiera iba, las nuevas de su misericordia lo precedían. Donde había pasado, se alegraban en plena salud los que habían sido objeto de su compasión y usaban sus facultades recupe­ radas. Las muchedumbres lo rodeaban para oírlo hablar de las obras que había hecho el Señor. Su voz era para muchos el primer sonido que oían, su nombre fue la primera palabra que jamás pronunciaron, su rostro el primero que jamás contemplaron. ¿Cómo no habrían de amar a Jesús y darle gloria? Cuando pasaba por pueblos y ciudades, era como una corriente vital que esparcía vida y gozo” (MC, p. 12, 13).

Lección 5 //

Domingo 26 de enero

EL MESÍAS SANADOR

Lee Isaías 53:4; Mateo 8:17; y Juan 9:1 al 3. ¿Cómo debemos entender estos textos? ¿Qué preguntas plantean? ¿Qué esperanza nos ofrecen?

En la antigüedad, se consideraba la enfermedad como el resultado de pe­ cados. Y aún hoy, ¿quién no se ha preguntado si la enfermedad no es un castigo por el pecado? Los amigos de Job le sugirieron que su mala fortuna y su enfer­ medad eran el resultado de faltas ocultas, diciéndole que sus pecados habían generado su situación. Los discípulos de Cristo entendían la ceguera como un castigo por las faltas de alguien, lo que sugiere que la enfermedad no requería diagnóstico o medicación, sino expiación. Las referencias de Mateo a las profe­ cías mesiánicas de Isaías afirman que Cristo cumplió esta predicción y que se encuentra curación en él. Diversas tradiciones paganas incluían divinidades sanadoras; pero ninguna proponía que los dioses realmente tomaran las enfermedades sobre sí mismos. Isaías predijo un Redentor que asumiría nuestras enfermedades y pecamino- sidad. Otras tradiciones tenían una expiación sustitutiva para beneficiar a la realeza. Se sacrificaba a sustitutos en lugar del rey, transfiriendo el castigo por el mal de una persona a otra. Sin embargo, en ninguna parte hubo tradiciones de que el rey muriese como sustituto por sus ciudadanos. Pero, eso es lo que dijo Isaías y confirmó Mateo: la Realeza del cielo sufrió las enfermedades humanas. Es muy interesante que la palabra “dolor” en Isaías 53:4 provenga de una palabra hebrea que significa “enfermedad”. Jesús reconoció que su misión era predicar liberación y sanar a los que­ brantados de corazón (Luc. 4:17-19). Él atraía a muchos gracias al poder que provenía de su amor y su carácter. Otros lo seguían porque comprendían fácilmente su predicación. Otros llegaron a ser sus discípulos por la manera en que trataba a los pobres. Pero, muchos seguían a Cristo porque él había tocado y sanado su corazón quebrantado.

I Todos tenemos aspectos de nuestra vida quebrados. ¿Cómo podemos aprender

a discipular a otros por medio de la simpatía hacia su propio quebrantamiento,

un quebrantamiento que podemos comprender muy bien por causa del nuestro?

Lunes 27 de enero

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Lección 5

SANAR EL CUERPO

Estudia Marcos 2:1 al 12. ¿Qué nos enseña con respecto a la conexión entre la enfermedad física y la pecaminosidad? ¿Qué lecciones debemos aprender de esta historia?

Contrariamente a la doctrina bíblica, la antigua filosofía griega separaba las dimensiones espiritual (alma) y física (cuerpo) de la existencia humana. Creyendo que el alma humana era inmortal, muchos griegos despreciaban el cuerpo. Como el cuerpo era temporal y moría con el tiempo, era considerado de menor valor que un alma duradera. Uno de los textos más famosos de la antigüedad expresaba en forma elo­ cuente cuán corrupto y malo es el cuerpo ya que, al morir, su alma inmortal quedaría libre de todas las cosas que el cuerpo le impedía hacer. Por supuesto, la Biblia enseña algo muy diferente. Los cuerpos humanos son la creación directa de Dios, una de sus obras “formidables, maravillosas” (Sal. 139:14). Además, el cuerpo no está separado del alma. Cuerpo, mente y espíritu son aspectos diferentes de la personalidad o de la existencia humana, no entidades que existen en forma independiente. Por eso, todo lo que afecta al cuerpo afecta a la mente y al espíritu; son aspectos interrelacionados de la persona humana. Así, cada vez que Cristo sanaba, no solo erradicaba el cáncer o curaba afecciones del corazón, sino también estaba transformando la expe­ riencia física, mental y espiritual de la persona. Jesús sanó más que solo cuerpos. Cristo siempre intentaba sanar a la per­ sona completa. Así reconocía que la salud física era inseparable de la salud es­ piritual. Por medio de la curación física realizaba una transformación espiritual. En definitiva, ese era su propósito último. Aun cuando Jesús sanaba el cuerpo, tenía un objetivo de alcances eternos.

Aunque la enfermedad puede resultar directamente de prácticas pecaminosas, a menudo las personas, aun los infantes, se enferman sin una razón obvia fuera de que todos somos víctimas de un mundo caído. ¿Por qué es tan importante recordar esta triste verdad cuando procuramos ministrar a alguien enfermo o que sufre por un ser amado enfermo?

Lección 5 //

Martes 28 de enero

SANAR LA MENTE Y EL CUERPO

Mediante la curación física y la restauración mental, Jesús hacía discípulos.

A

menudo, los oyentes de Cristo sufrían enfermedades mentales y físicas, pero

la

restauración física, por sí sola, nunca fue su objetivo final. La meta última

siempre era el discipulado. La curación podía añadir veinte, cincuenta o más años de buena salud; el discipulado ofrecía vida eterna con Cristo. En Lucas 8:26 al 39, el hombre poseído por demonios en Gadara pidió acom­ pañar a Jesús. Pero Cristo lo comisionó para que evangelizara a su familia y a sus conciudadanos. Habiendo sido liberado en forma milagrosa, era un testigo poderoso a favor de Jesús.

Estudia Mateo 6:19 al 34; 1 Pedro 5:7; 2 Corintios 4:7 al 10; Filipenses 4:4 al 9; y 1 Juan 3:20 al 22. ¿Cómo podrían los principios que enseñan estos versículos aliviar la ansiedad, la culpa y la vergüenza que son la base de muchas enfermedades mentales?

La enfermedad física a veces es producida por estímulos mentales. La rela­ ción entre la mente y el cuerpo está bien establecida en la ciencia. La ansiedad predispone a ciertos problemas del estómago. La preocupación causa desór­ denes del sueño. La ira no controlada es uno de los factores de enfermedades del corazón. Al enseñar a la gente los principios de la salud mental, debería destacarse la importancia de confiar en Dios, lo que conduce a un compromiso espiritual personal y a un discipulado pleno. “Cada día trae sus aflicciones, sus cuidados y perplejidades; y cuando los encontramos, ¡cuán prontos estamos para hablar de ellos! Intervienen tantas preocupaciones prestadas, se abrigan tantos temores, se expresa tal peso de ansiedades que cualquiera podría suponer que no tenemos un Salvador compa­ sivo y misericordioso, dispuesto a oír todas nuestras peticiones y a ser nuestro protector constante en cada hora de necesidad” (CC, p. 123).

Aunque un caminar íntimo con Dios no es garantía de buena salud, no hay dudas de que la paz mental que proviene de conocer a Dios produce un impacto positivo aun en lo físico. ¿De qué modos prácticos podemos aplicar estos principios de salud, en especial si somos propensos a preocuparnos?

Miércoles 29 de enero

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Lección 5

LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

En un mundo donde reina la muerte, ¿qué gran esperanza hay en los siguientes versículos? Mar. 5:21-43; Luc. 7:11-17; Juan 11:37-44.

Los políticos, los artistas y los atletas siempre ofrecen algo para generar seguidores. Los políticos usan la retórica y promesas increíbles. Los artistas y los actores usan sus habilidades para emocionar a sus oyentes. Los atletas sorprenden con sus capacidades físicas. Los espectadores los siguen, deseando poder hacer cosas similares. ¿Qué ofrece Jesús? ¿Reducir el desempleo? ¿Salarios mayores? ¿Tiene habi­ lidades sorprendentes que arrancan lágrimas o una voz increíble? No, Jesús ofrece algo que nadie más en el mundo puede dar: vida eterna en un mundo nuevo. En contraste con esto, ¿qué otra cosa importa? Mientras que la televisión ofrece cosas demasiado buenas para ser ciertas, Jesús va más allá con un trato único: ¡la vida eterna a precio cero y sin costos de envío! Los escépticos se burlan de esta oferta sin precedentes. Los compe­ tidores fabrican imitaciones baratas (el concepto satánico del alma inmortal). Los interesados investigan la propaganda con precaución. Por eso, Jesús pro­ veyó tres demostraciones para convencer a los escépticos, exponer las imita­

ciones y satisfacer a los legítimos buscadores. La hija de Jairo, el hijo de la viuda y finalmente Lázaro demostraron que esta oferta “demasiado buena para ser cierta” es auténtica. La enfermedad y los accidentes pueden prevalecer, pero la vida eterna está garantizada a todos los que hagan de Jesús su Salvador. Lo mismo pasa hoy. A veces, la curación no llega como la queremos. Las personas siguen, aun por años, con enfermedades que debilitan y que, a veces, empeoran. Otros mueren a pesar del ungimiento y la oración. No tenemos res­ puestas al por qué en algunos casos se produce la curación; y en otros, no. Sin embargo, tenemos algo mejor que una curación milagrosa: la promesa de la resurrección para vida eterna cuando Jesús venga y “los santos del Altí­

simo [

]

poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre” (Dan.

7:18).

I ¿Por qué esta promesa de vida eterna es tan importante para nosotros? ¿Dónde estaríamos sin ella? ¿Qué esperanza tendrías sin ella?

Lección 5 //

Jueves 30 de enero

EL LEGADO DE CURACIÓN DE JESÚS

Repasa Hechos 3:1 al 19; 5:12 al 16; 9:36 al 42; 20:7 al 10; 1 Corintios

¿Cómo deben los cristianos

modernos evaluar la importancia del ministerio de sanidad de la iglesia primitiva?

12:7 al 9 y 28 al 31; y Santiago 5:13 al

16.

Los discípulos del siglo 1presenciaron la promesa de que verían cumplirse “cosas mayores que estas” (Juan 1:50; comparar con Juan 5:20; 14:12). Cura­ ciones milagrosas y resurrecciones fueron parte del ministerio de los discípulos más destacados del cristianismo temprano: Pedro y Pablo. Esos eventos fueron importantes en el crecimiento de la iglesia primitiva. La presencia de Dios, re­ presentada por las curaciones milagrosas, influyó sobre muchos dirigentes reli­ giosos que aceptaron a Cristo, y sus rebaños con frecuencia los siguieron. Aveces, los nuevos discípulos entendieron mal el propósito divino. Por mo­ tivos egoístas, Simón intentó comprar el poder de hacer milagros (Hech. 8:9-25). Sin embargo, la mayoría reconoció que la importancia de estos milagros era que revelaban la presencia de Dios entre ellos. Estas exhibiciones del poder divino comprobaban que Dios existía y que era digno de ser alabado. Aunque Cristo se había ido al cielo, multitudes lo seguían por medio del mi­ nisterio de sus discípulos. Ellos continuaron la misión que Jesús inició. Estaban cumpliendo la visión que Cristo les había mostrado. La salud era una preocupación permanente y el ministerio sanador era una función constante. Entre los dones espirituales está el de sanar. En la Biblia se registran instrucciones para ministrar la gracia sanadora de Dios a quienes están afligidos por enfermedades. Estos dones beneficiarán a los creyentes hasta la segunda venida de Cristo, cuando su presencia los hará innecesarios. La historia de la iglesia registra la dedicación al ministerio de curación durante diferentes períodos. El alivio del sufrimiento era una motivación importante. Otros, sin embargo, reconocieron la curación como el primer paso para co­ nocer el evangelio completo.

Viernes 31 de enero

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Lección 5

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee Lucas 13:10-17; 14:1-6; 18:35-43; Juan

6:1, 2; Marcos 6:5-7, 54-56; 7:31-37; 8:22-26; Mateo 8:1-19; y 12:15-23. También lee de E. G. de White, “Nuestro ejemplo”, El ministerio de curación, p. 11-18; “La

curación del alma” y “El plan médico, p. 49-63; 30-36.

divino en la obra médica

misionera”, El ministerio

“El paralítico encontró en Cristo curación para su alma y para su cuerpo. Necesitaba la salud del alma antes de poder apreciar la salud del cuerpo. Antes de poder sanar la enfermedad física, Cristo tenía que infundir alivio a la mente y limpiar el alma de pecado. No hay que pasar por alto esta lección. Actualmente, miles que adolecen de enfermedades físicas desean, como el paralítico, oír el mensaje: ‘Tus pecados te son perdonados’. La carga del pecado, con su desaso­ siego y sus deseos insatisfechos, es la causa fundamental de sus enfermedades. No podrán encontrar alivio hasta que no acudan al Sanador del alma. La paz que solo él puede impartir restaurará vigor a la mente y salud al cuerpo. [ ] “Hubo gran regocijo en la casa del paralítico cuando este volvió trayendo con facilidad la cama en que lentamente lo habían llevado de su presencia

poco tiempo antes. [

glorificado a través de su Hijo, quien había devuelto esperanza al desesperado y fuerza al agobiado. Ese hombre y su familia estaban dispuestos a dar la vida por Jesús” (MC, p. 52, 53).

]

Una gozosa gratitud salía de esa casa, y Dios resultaba

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Cómo lograría el ministerio de curación abrir los corazones y las mentes

que, de otro modo, estarían cerrados al evangelio? ¿De qué modo los cristianos pueden protegerse del error de pensar que la curación es un fin en sí mismo?

2. ¿De qué forma las iglesias que no están conectadas con hospitales logra­

rían participaren el ministerio de curación? ¿De qué manera los cristianos invo­

lucrados en el ministerio de curación pueden evitar la asociación, en la mente del público, con los así llamados “sanadores por fe”?

3. ¿Qué les decimos a los discípulos en potencia que, leyendo acerca de

las curaciones en la Biblia, llegan a nuestras iglesias u hospitales en busca de una sanidad que no ocurre? ¿Qué respuesta tenemos para ellos? ¿Qué nos responderíamos a nosotros mismos al procurar entender estas situaciones? ¿Qué respuestas se encuentran en la Biblia que nos pueden ayudar en mo­ mentos como estos?

El sábado enseñaré

Texto clave: Mateo 15:30, 31

Enseña a tu clase a:

Saber que aunque la enfermedad siempre será un visitante no bienvenido, la gente con dolencias, a menudo, está abierta a las influencias espirituales. Sentir el deseo de ministrar a quienes están enfermos, atendiendo sus necesidades emocionales y espirituales, así como las físicas. Hacer: Ayudar a aliviar las cargas que afectan a otros emocionalmente o espiritualmente.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: La enfermedad no es un indicador de la condición espi­ ritual de una persona.

A. ¿Por qué para los antiguos era tan fácil decir que la ceguera demostraba el desagrado de Dios?

B. ¿Cómo actuó Jesús, con el propósito de contrarrestar esta idea?

C. ¿Se puede observar todavía esa mentalidad en la iglesia de hoy? Si es así,

¿de qué modo se nota? ¿Cómo puede el ejemplo de Jesús usarse para procurar vencer esa concepción?

II. Sentir: Jesús sanó tanto espiritual y emocionalmente como físicamente.

A. ¿Cuáles son tus historias favoritas de curación en el ministerio de Jesús, y por qué?

B. ¿Qué indicios te ayudan a comprender que Jesús se interesaba algo más que en solo la curación física?

III. Hacer: Darte cuenta del sufrimiento que te rodea, sea este evidente o no.

A. A menudo, saludamos a la gente preguntando: "¿Cómo estás?", y la res­ puesta, generalmente, es: "Bien". ¿Cómo sabes si alguien, en realidad, no está "bien"?

B. ¿Recuerdas una ocasión en la que te sentiste enfermo emocional y físi­ camente? ¿Qué te ayudó a superar ese momento?

Resumen: Existe una relación íntima entre la salud física, la emocional y la espiritual. Jesús sabía de un vistazo cómo atender a la gente con la que se encontraba. ¿De qué modo puedes hacer lo mismo?

Material auxiliar para el maestro

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Lección 5

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Mateo 15:30, 31

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Aun en una época

en que la expectativa de vida está aumentando, y se sabe tanto acerca de la salud y de la sanidad, la enfermedad es una realidad siempre presente, por causa del mal en el mundo.

{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Todos hemos experimentado alguna enfer­ medad. Hubo un tiempo en que la gente consideraba las enfermedades como un castigo de una divinidad caprichosa. Muchas personas todavía luchan con el porqué de la enfermedad y del sufrimiento. Y, en vez de admitir que no lo saben, algunos cristianos procuran dar respuestas, y no consuelo.

Actividad/diálogo inicial: A lo largo de la historia, la gente ha procurado el alivio de las enfermedades con diversos tratamientos. En un papel grande o una pizarra, escribe los siguientes síntomas deí lado izquierdo, y las antiguas recetas egipcias a la derecha, p'ero no en orden. En la clase, pide a los m iem ­ bros que, por turno, tracen una línea desde él síntoma hasta el tratamiento qué los egipcios creían quejo remediaría. Otra forma sería decir cuál es el síntoma, y que los alumnos indiquen cuál es el tratamiento tradicional o casero para ello. Abajo, presentamos las eñfermeda'des y .su curación, en el orden correcto.

• Alivio del d o lo r- tomillo.

• Diuréticos y laxantes - eneldo, bálsamo, manzanas, cebollas, perejil.

• Asma - sésamo, leche con miel, incienso.

• Ayuda para la digestión - ajo, madera de sándalo, enebro, menta.

• Refrescar el aliento - menta, comino.

• Dolores de pecho - enebro, semillas de mostaza, áloe.

• Dolor de cabeza - áloe, semillas.de amapola.

• Atención de heridas - miel (un antibiótico natural).

• Anestesia - semillas de amapola (también-usado para el insomnio).

• Quemaduras y enfermedades de la piel - áloe.

• Epilepsia - alcanfor.

• Vómitos - sermill-as de mostaza para inducir el vómito; menta, para detenerlos. (Fuente: Robin Fowler, "Egyptian Medical Treatments", suite101.com, http:// suite 101 .com/art¡cle/egyptian-medical-treatments-a20616, bajado el 19 de junio de 2012.)

Lección 5 //

Material auxiliar para el maestro

Preguntas para dialogar:

1, ¿Cuáles de esos remedios se usan todavía hoy? En la Biblia, la enfer­ medad a menudo se usa como una metáfora del pecado. ¿Quién es el único remedio, y por qué? 2. Cristo sanó no solo los cuerpos enfermos, sino además lo que afligía la mente y al corazón. ¿En qué formas Cristo procura sanarnos hoy emocional, espiritual, mental y físicamente?

{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: Una de las razones por las que los adven­ tistas del séptimo día estamos interesados en desarrollar ministerios de curación en nuestros hospitales, clínicas y escuelas de Medicina es porque entendemos que hay una relación entre la salud y la espiritualidad. Aunque no comprende­ mos completamente ese nexo, no podemos apreciar bien las cosas espirituales y vi­ vir la "vida abundante", si estamos sufriendo de una enfermedad o un impedimento.

Comentario de la Biblia

I. El Sanador y sus ayudantes

(Repasa, con tu ciase, Mar. 2:1-12.)

Cuando comenzó a saberse que Jesús tenía poderes sanadores, le llevaron la gente que esperaba alivio de sus sufrimientos físicos. Esta historia específica es interesante por varias razones: El hombre no podía moverse solo; dependía de la bondad de amigos que lo llevaran a Jesús. Parece que el hombre eligió los amigos correctos porque, cuando descubrieron que el acceso a Jesús es­ taba bloqueado, no desistieron. Subieron al techo, abrieron un hueco en él y bajaron al hombre hasta Jesús. Jesús vio a un hombre que, obviamente, tenía molestias físicas. Pero, en lugar de sanarlo, le dijo: "Hijo, tus pecados te son perdonados" (Mar. 2:5). Jesús tenía la ventaja de conocer el corazón de las personas. Aparentemente, así como nosotros conocemos los factores de riesgo que llevan a enfermedades coronarias, diabetes, cáncer, etc., Jesús sabía que el sufrimiento de este hombre estaba, de algún modo, relacionado con las elecciones de su estilo de vida. Así que, además de sufrir de parálisis, el hombre también sufría por una carga de culpabilidad que era tan dolorosa como su sufrimiento físico. Esto sugirió la reacción de los maestros de la Ley: "¿Por qué habla éste así?

¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?" (vers. 7). Nadie sabe cuándo sus pecados realmente están perdonados, o si lo están. Pero, como para mostrar que él tenía el poder, y la autoridad para perdonar pecados, Jesús indicó al hombre: "Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa" (vers. 11). La gente que está enferma a menudo sufre cierto grado de culpa; se pregunta si hay una razón para su sufrimiento. "¿Hice algo mal?" "¿Me está castigando

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Material auxiliar para el maestro

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Lección 5

Dios?" "¿Sanaré alguna vez?" Esta historia nos recuerda que el poder sanador de Dios es real. Lamentablemente, no podemos predecir si Dios ejercerá ese poder o no. Todo lo que podemos hacer es confiar en la voluntad de Dios de hacer lo que es mejor, y rodearnos de amigos que nos mantendrán cerca de él.

Considera: ¿Cuáles amigos se acercaron a ti cuando estabas en angustia física

o emocional? ¿Qué hicieron ellos? ¿Qué encontraste que es más efectivo para

aliviar el sufrimiento de los que te rodean? ¿Qué forma tangible toma el consuelo?

II. La curación máxima

(Repasa, con tu clase, Juan 11:1-44.)

La historia de Jesús y Lázaro es im portante por varias razones: La Bi­ blia menciona a María, a Marta y a Lázaro más de una vez. Se ha sugerido que Jesús acostumbraba detenerse en la casa de ellos en Betania, cada vez que estaba en las cercanías. De modo que sorprende que, después que Jesús supiera que Lázaro estaba enfermo (Juan 11:3), se detuviera otros dos días donde estaba (vers. 6). Cualquiera que se haya preguntado por los tiempos de Dios, debería notar esto. Jesús y sus discípulos podrían haber viajado a Betania tan pronto como oyeron que Lázaro estaba enfermo, pero no lo hicieron. Cuando finalmente aparecieron allá, ya era demasiado tarde. Tanto Marta como María recordaron a Jesús las consecuencias de su de­

mora; como si él no hubiera sabido lo que hacía. Pero, el recordatorio le dio

la

oportunidad de hacer esta afirmación animadora: "Yo soy la resurrección y

la

vida; el que cree en-mí, aunque esté muerto, vivirá" (vers. 25).

El milagro de la resurrección de Lázaro, aunque era excepcional, se compli­ ca por el hecho de que, con excepción de la descripción de Jesús de él como "nuestro amigo Lázaro" (vers. 11), no sabemos mucho acerca de él. Sabemos que tenía dos hermanas, María y Marta; que vivía en Betania; pero, no sabe­ mos en qué trabajaba o cómo llegó a relacionarse con Jesús. El punto es que no necesitamos ser talentosos, famosos o ricos para ser resucitados a la vida. La promesa de Jesús: "Yo soy la resurrección y la vida", se aplica tanto a nosotros como a Lázaro.

Considera: ¿Qué lecciones podemos aprender de la demora de Jesús en responder al pedido de sanar a Lázaro? ¿Cuán cerca de Jesús te sientes en este momento? ¿Tan cerca como lo estaba Lázaro? ¿Crees que Jesús se saldría de su camino, para resucitarte? ¿Por qué sí, o por qué no?

III. Nuestro ministerio sanador

(Repasa, con tu clase, Hech. 3:1-9; 9:36-42.)

Aunque a veces escuchamos historias de personas que fueron milagrosa­ mente sanadas en respuesta a la oración, a menudo, la gente no se sana cuando oramos por ellos. ¿Por qué sucede esto?

Lección 5 //

Material auxiliar para el maestro

Las historias acerca de Pedro y Juan en la puerta la "Hermosa" del templo,

y de Pedro y Tabita (Dorcas) en Jope, nos recuerdan que, cuando la iglesia cris­ tiana se estaba estableciendo, Dios pudo haber usado curaciones milagrosas,

como una manera de apoyar el ministerio de los discípulos. El registro acerca de cuando Pedro y Juan sanaron al paralítico afirma: "Y todo el pueblo le vio andar

] y

se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido" {Hech. 3:9, 10). Acerca de Tabita, la Biblia dice: "La noticia se difundió por todo Jope, y muchos creyeron en el Señor" (Hech. 9:42, NVI).

y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna (

Considera: Aunque la iglesia de Dios hoy no puede realizar todos los dones de curación milagrosa que hicieron los primeros discípulos, todavía tenemos que mi­ nistrar a los enfermos. Ese ministerio es "ser la presencia" de Cristo para aquellos que están enfermos, apoyarlos en su sufrimiento, realizar sus mandados, asegurar­ les el amor de Dios y señalarles a aquel que es "la resurrección y la vida".

Preguntas para dialogar:

1. ¿Qué dones espirituales son útiles, al ministrar a los que están enfermos? ¿Cuáles tienes tú, y cómo puedes usarlos en esta tarea? 2. Cuando estuviste enfermo, ¿quién proporcionó el mayor apoyo? ¿De qué modo fue útil?

{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Servir a los enfermos es tan bueno para nosotros como para ellos. Al hacerlo, trabajamos de la mano de aquel que pasó mucho tiem po sanando, durante su ministerio terrenal.

Aplicación a la vida: ¿Hay alguien en tu iglesia que sea responsable de registrar quién está enfermo o internado? ¿Debería haber una persona que se ocupe de eso? Analicen la ¡dea.

{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: Siendo que el tema del discipulado es tan práctico, analicen en la clase de qué modo puede aplicarse y mantenerse un mi­ nisterio a los enfermos.

Actividad: Tomen unos momentos para enumerar quiénes de su con­ gregación podrían beneficiarse con un poco de atención de parte de sus her­ manos. No tienen que ser enfermos; pueden ser ancianos o discapacitados. Enumeren todos los que recuerden. Junto a cada nombre, registren una estrategia para mantenerse en contacto con esas personas. Luego, escriban al lado quién de tu clase (o de otra) puede proveer apoyo físico y moral al que necesite atención especial.

Lección 6: Para el 8 de febrero de 2014

EL DISCIPULADO

Y LA GENTE “COMÚN”

Sábado 1 de febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 15:32- 39; 16:13-17;

Lucas 2:6, 7, 21-28; 13:1-5; Santiago 2:1-9.

PARA MEMORIZAR:

“Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron” (Mar. 1:16-18).

LA M UERTE DE CRISTO fue el gran igualador: mostró que todos somos pecadores con necesidad de la gracia de Dios. A la luz de la cruz, las barreras étnicas, políticas, económicas y sociales se derrumban. No obstante, algunas veces, en nuestra ganancia de almas, olvidamos esa verdad vital, y procuramos ganar especialmente a los que podrían considerarse “honorables” o “grandes” a los ojos del mundo. No pasa lo mismo con Jesús, quien vio la insignificancia y vaciedad de la grandeza y el honor mundanos. De hecho, en muchos casos, fueron las per­ sonas más “exitosas” (los fariseos bien ubicados, los ricos saduceos y la aris­ tocracia romana) los que lo afligían más. En contraste, la gente “común” (car­ pinteros, pescadores, labriegos, amas de casa, pastores, soldados y siervos) se reunían alrededor de él y lo aceptaban.

Lección 6

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Domingo 2 de febrero

COMIENZOS HUMILDES

Lee Levílico 12:8; Marcos 6:2 al 4; Lucas 2:21 al 28. ¿Qué nos dicen es­ tos versículos acerca de la clase económica en la cual nació Jesús? ¿Cómo influiría esa clase en su ministerio?

La ofrenda de purificación de José y María claramente indicaba su trasfondo económicamente pobre. Esta tradición surgió de la legislación mosaica regis­ trada en Levítico 12:8, que requería que se llevara un cordero para esta ofrenda. Sin embargo, una excepción compasiva había hecho provisión para los pobres:

se podía sustituir el cordero por palomas. De este modo, desde el mismo co­ mienzo, desde su nacimiento en un establo hasta la ofrenda que dieron sus pa­ dres, se describe a Jesús como habiendo asumido su humanidad en un hogar de gente pobre y “común”. De hecho, la evidencia arqueológica también parece in­ dicar que el pueblo de Nazaret, donde Jesús pasó su niñez, era una aldea pobre y, además, sin importancia. Y, aunque el oficio de carpintero es honorable, cier­ tamente no lo colocó entre la “élite”. “Los padres de Jesús eran pobres y dependían de su trabajo diario para su sostén. Él conoció la pobreza, la abnegación y las privaciones. Esto fue para él una salvaguardia. En su vida laboriosa, no había momentos ociosos que invi­ tasen a la tentación. No había horas vacías que preparasen el camino para las compañías corruptas. En cuanto le era posible, cerraba la puerta al tentador. Ni la ganancia ni el placer, ni los aplausos ni la censura podían inducirlo a con­ sentir en un acto pecaminoso. Era sabio para discernir el mal, y fuerte para re­ sistirlo” (DTG, p. 52).

I EI Creador de todo lo que fue hecho (ver Juan 1:1-3) llegó a la tierra como un bebé que nació en un hogar humilde y pobre. ¿Cómo hemos de responder a algo tan increíble? ¿Cuál es la única manera de responder?

Lunes 3 de febrero

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Lección 6

TRANSFORMAR LO “COMÚN”

Lee Mateo 15:32 al 39 y Juan 2:1 al 11. ¿Cómo usó Jesús los deseos y las necesidades para hacer discípulos y transformar vidas?

Personas “comunes” comparten los deseos físicos, emocionales y sociales naturales. Quieren alimento físico, importancia personal y amistad. Jesús com­ prendió estas características, poniéndose en situaciones sociales que propor­ cionasen oportunidades de alcanzar a la gente por medio de estos deseos universales. Sea que Jesús transformara el agua en vino o cambiara pescadores en predi­ cadores (Mar. 1:16-18), él se especializaba en transformar lo ordinario, o común, en algo extraordinario. Los espectadores con frecuencia le pedían a Jesús sus credenciales personales (Mar. 6:3) o cuestionaban la ausencia de ostentación. Como habían anhelado lo extraordinario, pasaban por alto lo que conside­ raban ordinario. Muy a menudo, Jesús buscó personas que eran consideradas comunes u ordinarias, que no tenían suficiencia propia y estaban preparadas para confiar completamente en Dios. La gente que está enamorada de sus talentos, habili­ dades y realizaciones, con frecuencia, no puede sentir la necesidad de algo más grande que ellos mismos. ¡Qué engaño horrible! Muchos entre los contempo­ ráneos de Cristo poseían una educación académica, posición social o riqueza. Sin embargo, sus nombres hace mucho que se han olvidado, mientras que se recuerda a personas comunes, agricultores, pescadores, carpinteros, pastores, alfareros, amas de casa, sirvientes domésticos, etc., que fueron transformadas en testigos extraordinarios de Cristo.

I Todos tendemos a admirar a los muy exitosos y muy ricos, ¿verdad? ¿Cuánto de

esa actitud ves en ti? ¿Cómo puedes aprender a mantener ante ti el valor de todas

las personas, sin importar su situación, fama o riqueza?

Lección 6 //

Martes 4 de febrero

EL LLAMADO DE UN PESCADOR

En el Nuevo Testamento, Pedro se destaca como uno de los discípulos más influyentes. De hecho, terminó siendo una de las personas más influyentes en toda la historia humana. ¡Qué decir acerca de cambiar algo “ordinario” en extraordinario!

Lee los siguientes textos. ¿Cómo nos ayudan a comprender la manera en que Pedro fue tan radicalmente transformado a pesar de sus tremen­ das fallas? Lucas 5:1 al 11. ¿Qué dijo Pedro aquí que mostraba que estaba abierto a su necesidad de Jesús? ¿Por qué este rasgo es tan vital para ser cultivado en nuestra propia vida?

Mateo 16:13 al 17. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de Pedro y su apertura al Espíritu Santo?

Mateo 26:75. ¿Qué vemos también aquí, que nos da una vislumbre de Pedro y del modo en que Dios pudo usarlo?

Sin duda, Jesús pasó mucho tiempo con Pedro, y Pedro tuvo muchas ex­ periencias valiosas con él. Aunque era solo un pescador “común u ordinario” con muchas fallas, a causa del tiempo que pasó con Jesús, Pedro cambió radi­ calmente, incluso después de cometer algunos errores penosos, como la triple negación de Jesús, que este había predicho. Aunque la historia de Pedro tiene muchas facetas, desde el momento en que tuvo sus primeras vislumbres de quién era Jesús, se percató de sus propios errores y los reconoció. Por eso, con paciencia y tolerancia, Jesús pudo trans­ formar el carácter defectuoso de Pedro en el de alguien que ayudó a cambiar el curso de la historia.

I ¿Por qué debemos ser muy cuidadosos al emitir juicio sobre quienes podríamos considerar no “salvables”? ¿Por qué es tan fácil hacer esto?

Miércoles 5 de febrero

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Lección 6

EVALUACIÓN DEL CIELO

Un evangelista una vez celebró la asistencia de personas de clase alta a sus seminarios. Pero uno esperaría que igualmente celebrara la asistencia de personas más “ordinarias”. Con Cristo no existen distinciones de clases. No sorprende, entonces, que Jesús alcanzara a las masas con ilustraciones comunes y un lenguaje directo. Nada en su forma de tratar a los demás sugería que discriminara a alguien. Los discípulos modernos deben cuidarse igualmente de dar la impresión de que consideran a algunos más altamente que a otros en cuanto al esfuerzo por alcanzarlos.

Lee Mateo 6:25 al 30; Lucas 12:6 y 7; 13:1 al 5. ¿Qué enseñan estos tex­ tos acerca del valor de cada persona? Por supuesto, es fácil para nosotros decir que creemos esto, pero ¿de qué modo podríamos ser culpables de hacer distinciones que la universalidad de la cruz ha erradicado para siempre?

Las aves más baratas en el mercado eran los gorriones. Se podía comprar un par de ellos por un assarion, la moneda de cobre más pequeña y de menor valor. No obstante, el Cielo no olvidó a los gorriones aunque fueran vulgares e insignificantes. ¿Cuánto más sucede en el caso del hombre, por quien Cristo murió? Cristo murió por nosotros, no por las avecillas. La cruz demuestra, de manera que no podemos siquiera comenzar a profundizar, el “valor infinito” de cada ser humano sin que importe su condición en la vida, una situación que a menudo no es más que una fabricación humana, basada en conceptos y atributos que no tienen sentido para el Cielo o, incluso, que son contrarios a los principios del Cielo.

E. G. de White escribió que “Cristo habría m uerto por una sola alma, para que ella viviera por los siglos sin fin” (77, t. 8, p. 80). ¡Un alma! Medita en las implicaciones de este concepto increíble. ¿Cómo debería esto influir en la manera en que con­ sideramos no solo a los demás, sino también a nosotros mismos?

Lección 6

// Jueves 6 de febrero

UNA SOCIEDAD SIN CLASES

Tal vez la característica más atractiva socialmente del cristianismo primitivo haya sido la ausencia de distinción de clases. Los muros divisorios se derrum­ baron bajo el peso del evangelio. La persona común triunfó mediante Cristo. Cristo transformó lo ordinario en extraordinario. Los carpinteros y los cobra­ dores de impuestos, los picapedreros y las reinas, los sirvientes domésticos y los sacerdotes, los griegos y los romanos, los hombres, las mujeres, los ricos y los indigentes, todos llegaron a ser iguales dentro del Reino de gracia de Cristo. En realidad, la comunidad cristiana había de ser una “sociedad sin clases”.

¿Qué enseña cada uno de los siguientes textos acerca de que todos so­ mos iguales? Considerando el trasfondo cultural de la época y el de los escritores bíblicos mismos, ¿por qué pudo no haber sido fácil para ellos captar este concepto vital? Gál. 3:28, 29.

Sant. 2:1-9.

1 Ped. 1:17; 2:9.

1 Juan 3:16-19.

Lee Hechos 2:43 al 47 y 4:32 al 37. ¿De qué manera aplicó la iglesia pri­ mitiva el principio de la aceptación universal? ¿Cómo permitió la expan­ sión del cristianismo primitivo el concepto de que Dios ama a las personas comunes, ordinarias? Al mismo tiempo, necesitamos preguntarnos: ¿Cuán bien aplicamos nosotros, individual y colectivamente, estos principios al modo en que ministramos al mundo? ¿Qué clase de cosas nos dificultan mejorar en esta área importante?

Viernes 7 de febrero

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Lección 6

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee de E. G. de White, “La obra de la vida”, La educación, p. 269, 270; “La obra a favor de la clase media”, El evange- lismo, p. 411,412

“En esta etapa final de la tarea de predicar el evangelio hay un vasto campo que ocupar y, más que nunca antes, la obra debe alistar ayudantes de entre el común del pueblo. Tanto jóvenes como mayores serán llamados del campo, del viñedo y del taller, y enviados por el Maestro para dar su mensaje. Muchos de ellos habrán tenido pocas oportunidades de educarse, pero Cristo ve en ellos cualidades que los capacitarán para cumplir su propósito. Si hacen la obra con todo el corazón y siguen aprendiendo, Cristo los capacitará a fin de que puedan trabajar para él” (Ed, p. 269, 270).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Por qué Jesús fue un maestro tan efectivo entre el común del pueblo?

¿Por qué su mensaje no fue tan bien recibido entre la élite social y los ricos? ¿De qué modo la crianza humilde de Jesús puede haber contribuido a su efectividad

en alcanzar los corazones y las mentes de la gente común? ¿Cuán efectivo po­

dría haber sido Jesús en alcanzar a la persona corriente si hubiera venido como un príncipe real o un rico terrateniente?

los puntos clave? Lee

cuidadosamente donde Pablo escribió que “lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”. ¿Qué significa esto? ¿Cómo, en el contexto de ser

un cristiano, hemos de entender esta idea fascinante? ¿De qué modo muestran estos versículos cuán retorcidas y pervertidas son las maneras del mundo? ¿De qué forma podemos asegurarnos de que nosotros mismos no hayamos caído en estas maneras corruptas?

3. ¿Qué pueden hacer nuestros grupos de estudio de la Biblia a fin de ser más

amigables con la gente “común”? ¿De qué manera esto puede afectar nuestra elección de traducciones de la Biblia? ¿Por qué deberían los discípulos concen­ trarse en asuntos prácticos en vez de en temas teóricos, especialmente cuando se trata de alcanzar a la gente que está herida y necesita ayuda?

2. Lee 1 Corintios 1:26 al 29 en la clase. ¿Cuáles son

El sábado enseñaré

Texto clave: Marcos 1:16-18

Enseña a tu clase a:

Saber y aceptar que todos somos importantes para Dios. Teóricamente, sus seguidores son ciegos a las distinciones de clase. S entir que, aun en nuestra condición de personas comunes, Dios ve algo valioso en cada uno de nosotros. Hacer: vivir como hijos de Dios, en una sociedad que valora distinciones artificiales tales como la etnicidad, la nacionalidad, el nivel económico y la educación.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: El discipulado no está definido por normas humanas.

A. ¿Cuáles son algunas de las categorías que usamos para dividirnos en grupos y subgrupos? Enumera por lo menos cinco.

B. ¿Cuáles son algunas características que Dios considera, cuando prepara a un discípulo?

C. ¿Qué características nos unen, como adventistas del séptimo día?

II. Sentir: Dios quiere que sepamos que en su Reino todos tene­ mos algo que ofrecer.

A. Pensando en ti mismo, ¿con qué talentos distintivos contribuyes a la vida

de tu congregación? ¿Y de tu comunidad? B. ¿Qué cualidades especiales aportan a la obra de Dios los miembros de tu congregación? Sé específico; nombra personas.

III. Hacer: El discipulado es el laboratorio donde Dios hace expe­ rimentos.

A. ¿De qué modo reconocerá tu iglesia y tu comunidad los principios del Cielo en tu vida esta semana?

B. En el Reino de Dios, ¿de qué forma ser "común" es una distinción de honor? ¿Qué personajes bíblicos, a primera vista, parecieron "comunes"?

Resumen: La grandeza del cristianismo es que llenó el mundo con el testi­ monio de un pueblo que, mayoritariamente, no tenía instrucción formal ni sofis­ ticación. Sin duda hay en esto un mensaje para nosotros. Aunque la educación no es algo malo, la gente que conoce sus limitaciones y confía en que Dios la guiará puede lograr cosas extraordinarias para él.

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Lección 6

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Marcos 1:16-18

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El Reino de Dios

no discrimina a los seres humanos, si son ricos, pobres, ancianos, jóvenes, educados y no educados.

{ 1: ¡Motiva!)

• Solo para los maestros: Aunque esta lección tiene que ver con el hecho de que somos comunes e iguales en el pueblo que Cristo vino a salvar, no podemos evitar el categorizarnos mutuamente sobre la base de nuestras semejan­ zas y diferencias. Admítelo: cuando alguien entra en el salón, en algún momento nos hacemos dos preguntas: 1) ¿En qué somos iguales? 2) ¿En qué somos diferentes?

Para ser justos, el "discriminar" es algo que se nos ha enseñado desde la niñez. Es cómo entendemos que encajamos en el esquema de la sociedad, quiénes son nuestros amigos y de quiénes debemos temer. Pero; el ministerio de Jesús tuvo que ver con mostrar que todos somos hijos de Dios en virtud de la Creación; algunos hemos aceptado la salvación, y otros todavía no. Ante la cruz, todos somos iguales: pecadores que necesitan de la gracia de Dios.

{ 2: ¡Explora!)

• Solo para los maestros: Aunque podemos ser "comunes" u "or­ dinarios", de acuerdo con la definición que utiliza esta lección, eso no significa que seamos todos idénticos. En realidad, todos somos singulares. Y el hecho de que hemos sido llamados a ser discípulos de Cristo sugiere que él ve en nosotros algo que podemos usar para contribuir en forma específica a su Reino.

Comentario de la Biblia

I. Un hombre como nosotros (Repasa, con tu clase, Luc. 2:21-40.)

El nacimiento de Jesús fue predicho por los ángeles, y celebrado tanto por los pastores como por los sabios que habían viajado desde una gran distancia. Sin embargo, cuando Jesús y sus padres se presentaron en el Templo de Jerusalén para la circuncisión, no recibieron más atención que las otras docenas de per­ sonas que, sin duda, estuvieron allí ese día. Para todos los propósitos prácticos, él fue ordinario.

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Su presencia en el tem plo fue celebrada solo por Simeón, un hombre justo y devoto, y por la anciana profetisa Ana. Eso solo ocurrió porque estaban allí esperando y deseando al Mesías. Toda la niñez de Jesús se resume en las palabras: "Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él" (Luc. 2:40).

Considera: Durante la mayor parte de su vida, Jesús vivió en la oscuridad. No obstante, por lo que sabemos de su ministerio público, su vida privada difícilmente pudo ser "ordinaria". En tu imaginación, ¿de qué forma crees que Jesús tuvo una vida "extraordinaria"? ¿Cómo piensas que se preparó para su ministerio público?

II. El milagro en Caná

(Repasa, con tu clase, Juan 2:1-11; Mat. 15:32-39.) Jesús, cuyo nacimiento fue predicho siglos antes de que sucediera, y cuyo ministerio fue divinamente designado, eligió como su primer milagro público el transformar el agua en vino nuevo, en una fiesta de bodas en Caná. Aun cuando él estaba allí como invitado, Jesús asumió el rol de anfitrión. Dijo a los siervos que llenaran con agua seis tinajas de piedra (de la clase que normalmente contenía agua para lavar los pies). Cada tinaja tenía una capacidad de entre 75 y 113 litros (20 y 30 galones). Luego, de repente el agua se transformó en vino nuevo; es decir, un total de 453 a 567 litros (120 a 150 galones). Claramente, allí actuó un poder que trascendía lo humano. Sorprende que la Biblia no registre otros casamientos a los que Jesús y sus discípulos asistieran. El punto es que Jesús fue a esta boda con la intención de que todos pudieran sentirse alegres. Y él sabía qué cosa hacía falta para que esa alegría ocurriera. En realidad, Jesús protestó por la forma en que la gente lo comparaba con Juan el Bautista, al citar el proverbio: "Tocamos la flauta, y ustedes no bailaron; cantamos por los muertos, y ustedes no lloraron" (Mat. 11:17, NVI). En otras palabras, Jesús no podía satisfacer a sus críticos. Dándose cuenta de que lo criticarían sin importar lo que hiciera, él sencillamente vivió en armonía con sus principios.

Considera: Jesús se sentía cómodo en cualquier situación. Ricos y pobres, jóvenes y ancianos, todos se sentían cómodos en su presencia; tal vez, porque nunca pretendió ser alguien que no era. ¿Cuán diferente es nuestra experiencia?

III. ¿Un sueño imposible?

(Repasa, con tu dase, Hech. 2:42-47.)

La iglesia cristiana primitiva fue notable por el hecho de que personas de todas las condiciones sociales, de todas las clases, adoraban juntas y tenían compañerismo mutuo. Esa experiencia, sin embargo, parece que duró poco. Bastante pronto en la experiencia de los primeros cristianos, "se quejaron los judíos de habla griega

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Lección 6

contra los de habla aramea de que sus viudas eran desatendidas en la distribu­ ción diaria de los alimentos" (Hech. 6:1, NVI). Esto generó un sistema de organización formal en la iglesia, para establecer líderes y seguidores. Se puede alegar que la organización es esencial para una operación fluida de cualquier entidad o corporación. No obstante, la organización conlleva responsabilidades y líneas de autoridad; antes de mucho, las personas ya no se ven unas iguales a las otras. Como declaran los cerdos en Animal Farm (Rebelión en la granja), de George Orwell: todos son iguales pero "algunos [ ] somos más ¡guales que otros". La historia del cristianismo está repleta de ejemplos de personas que permi­ tieron que "el poder se les subiera a la cabeza". No obstante, Jesús fue claro:

"El que quisiere hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor" (Mat. 20:26). En otras palabras, dirige mejor el que sirve mejor.

Considera: Por más que a los cristianos les gusta pensar que son inmunes a las categorizaciones artificiales que prevalecen en el mundo, la iglesia requiere que algunas personas usen sus dones de liderazgo, mientras otros son llama­ dos a apoyarlas en sus responsabilidades directivas.

Preguntas para dialogar:

1. ¿Qué dirigentes cristianos equilibraron bien su función de líder con ser un

seguidor? ¿Cómo lo hicieron?

2. ¿Es la organización un subproducto del pecado? En otras palabras, ¿habrá

"directores", "directores asociados" y "directores asistentes" en el cielo? Explica los fundamentos de tu respuesta.

{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: La palabra "ordinario" no nos suena muy bien. Pero, cuando se rompe nuestro vehículo, un mecánico común puede hacer milagros. Cuando la cañería de la casa se rompe, un plomero ordinario puede salvarnos. Del mismo modo, no hay nada de ordinario acerca de los miembros de la iglesia con quienes compartimos los bancos cada sábado.

Aplicación a la vida: De vez en cuando, es útil hacer un inventario de la gente que contribuye a dar vida a nuestra iglesia. No solo los predicadores, los solistas y los diáconos, sino también aquellos que dirigen la Escuela Sabática de los niños, que preparan los almuerzos de compañerismo (y limpian después el lugar), que se encargan de la calefacción en invierno y del aire acondiciona­ do en verano, que cortan el césped, que arreglan las cañerías o que sacan la basura afuera. A veces, cuando pensamos en "iglesia", pensamos en "pastor" y "equipo pastoral". Pero, así como el cuerpo humano está formado por muchas partes

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"ordinarias", la iglesia de Cristo está compuesta por muchos miembros "ordina­

rios", quienes resulta que son esenciales para el éxito continuado de la iglesia en tu comunidad.

1. ¿Qué personas que sirven a tu iglesia local extrañarías más si, de repente,

dejaran de hacer su tarea? ¿De qué modo puedes mostrarles cuánto las aprecias?

2. Una sonrisa y un apretón de manos hace mucho bien. ¿Cuándo fue la última

vez que agradeciste a alguien por el servicio que proporciona a tu iglesia? Escribe una nota de agradecimiento a esa persona, contándole cuánto valoras su tarea.

{

4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: Es realmente notable que tantas personas "ordinarias” contribuyan tanto al funcionamiento exitoso de la iglesia y de todos sus ministerios. ¿No debería hacerse algo para reconocer su labor?

Actividad: Como grupo, hagan planes para realizar algún gesto o actividad que muestre aprecio a las muchas personas "ordinarias" cuyos servicios, a menudo, la mayoría de los miembros pasan por alto. Abajo presentamos algu­ nas opciones. Si ninguna sugerencia de estas resulta apropiada para ustedes, siéntanse libres de llevar a cabo sus propias ¡deas.

• Enviar una tarjeta de agradecimiento, firmada por todos los miembros de la clase, con una breve nota: "Te damos un abrazo por la forma en

que haces

cada

sábado".

• Comprar una tarjeta de gratitud y dársela al tesorero, con una nota: "Que­ remos que sepa que su tarea es realmente importante entre nosotros".

• Planifiquen un almuerzo para después del culto, dedicado a todos los que dirigen la Escuela Sabática de los niños. Además de agradecerles

por su fiel servicio, entréguenles algún pequeño obsequio.

• Realicen un torbellino de ideas, para encontrar formas de apreciar a la gente "ordinaria", no solo una o dos veces por año, sino tan seguido como sea posible. Después de todo, podemos ser ordinarios, pero todos somos singulares.

Lección 7: Para el 15 de febrero de 2014

JESÚS Y LOS

MARGINADOS

I

Sábado 8 de febrero

LEE

PARA EL

ESTUDIO

DE ESTA SEMANA: Mateo 9:9-13; 21:28-32;

Marcos 5:1-20; Juan 4:5-32; 8:1-11.

PARA MEMORIZAR:

“ Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:

Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el

Cristo?" (Juan 4:2 8, 29).

UNA MUJER JOVEN, proveniente de un trasfondo increíblemente triste y horrible (que incluía dos hijos fuera del matrimonio para cuando tenía quince años), estaba en la cárcel, esperando el juicio por haber asesinado a una trabajadora social que había ido para quitarle a su bebé, la única persona por quien había alguna vez sentido amor. Sin madre, padre, esposo, parientes o un amigo, ella afrontaba sola un fu­ turo prohibitivo. Mediante las visitas de un pastor, esta jovencita desesperada aprendió que, a pesar de todos sus errores, de lo desesperante de su situación y de lo que asomaba en su horizonte, Cristo la amaba y la perdonaba. No im­ portaba de qué manera la sociedad considerara a esta jovencita, ella conocía, por sí misma, el eterno amor de Dios. Esta joven que había sido rechazada por la sociedad, descubrió significado y propósito en su Señor, cuyo amor y acepta­ ción trascendían todas las normas y costumbres sociales, incluso las “buenas”.

Lección 7 // Domingo 9 de febrero

LOS QUE VIVEN ABAJO

Las sociedades establecen jerarquías. Las personas ricas y bien educadas por lo general adquieren las posiciones más altas. Los buenos ciudadanos, la gente “ordinaria”, normalmente ocupan los peldaños centrales de la escalera social. Esto deja abajo a personas tales como las prostitutas, los que abusan de drogas, los criminales, los “sin techo” y otros. Durante el tiempo de Cristo, esta lista incluía a los leprosos y a los cobradores de impuestos, o publícanos.

Lee Mateo 21:28 al 32 y Lucas 15:1 al 10. ¿Qué enseñan estos pasajes con respecto a la actitud de Cristo hacia Los rechazados sociales?

¿Qué sucedió para que los menospreciados socialmente fueran delante de los que tenían justicia propia? ¿Qué descubrieron los que vivían en la base de la estructura social que la élite, a menudo, pasó por alto? ¿Por qué Jesús aparen­ temente era más efectivo en alcanzar a los del estrato social más bajo que a los del más alto? Aunque endurecidos por los placeres pecaminosos, los menospreciados por la sociedad eran más fáciles de alcanzar que la élite orgullosa, engreída y llena de justicia propia. A menudo, debajo del alarde de las personas yace un vacío emocional caracterizado por una baja estima propia. Con frecuencia, en especial durante la adolescencia, tales personas son abiertamente rebeldes, procurando con frenesí establecer una identidad propia para compensar las in­ seguridades que sienten por dentro. Esa identidad es establecida, a propósito, en oposición a los deseos de quienquiera que sirve como figura de autoridad (generalmente los padres) para esa persona. Jesús no desperdició esfuerzos dañando su ya debilitado sentido de estima propia. En cambio, creó un renovado sentido de valor personal. Estableció ese fundamento amando y aceptando en forma consecuente a estas personas, cuyos corazones, a menudo, se derretían por la recepción cálida y amante que habían recibido de Cristo.

I ¿Cuál es tu actitud hacia las personas a las que tu sociedad considera que son desechados sociales? Sé honesto: en muchos casos, ¿no tienes cierto sentido de superioridad? Si es así, medita en las implicaciones de aquellos sentimientos.

Lunes 10 de febrero

//

Lección 7

“EN EL ACTO MISMO”

Lee Juan 8:1 al 11. ¿Qué nos enseña este texto acerca de Jesús y los menospreciados?

Después de su retiro en el Monte de los Olivos, Jesús regresó al templo. Allí

lo rodeó una multitud. Mientras Cristo enseñaba, los fariseos arrastraron a una

mujer adúltera ante él. Preguntaron a Jesús con respecto a la legislación mo­ saica acerca del adulterio, que establece la ejecución. Jesús reconoció que el propósito de ellos era entramparlo, no buscar la verdad. La pena capital (pena

de muerte) había sido retirada de las cortes judías. Pero ellos razonaban que, si

él rechazaba que se apedreara a la mujer, quedaría comprometido frente a sus

seguidores judíos. Inversamente, si él apoyaba la ejecución, podían acusarlo de violar la autoridad romana.

Atrapada en medio de la intriga de los líderes estaba esta mujer culpable

e indefensa. Al no estar familiarizada con el ministerio de Jesús, ella no co­

nocía su naturaleza llena de misericordia. Irónicamente, él parece declarar su sentencia de muerte; sin embargo, antes de su declaración, pronunció estas palabras inolvidables: “El que de vosotros esté sin pecado ” Esas palabras nivelaron la situación. Personas sin pecado podrían haber ejecutado el castigo sin misericordia. No obstante, los pecadores estaban obli­ gados a ser misericordiosos. Pero, con la excepción de Jesús, no había presente ninguna persona sin pecado. Gradualmente, los dirigentes religiosos se disper­ saron, y esta mujer desechada socialmente y culpable recibió gracia. “En su acto de perdonar a esta mujer y estimularla a vivir una vida mejor, el carácter de Jesús resplandece con la belleza de la justicia perfecta. Aunque no toleró el pecado ni redujo el sentido de la culpabilidad, no trató de condenar sino de salvar. El mundo tenía para esta mujer pecadora solamente desprecio y escarnio; pero Jesús le dirigió palabras de consuelo y esperanza” (DTG, p. 427).

Aunque E. G. de White no da más detalles con respecto a esta mujer, sin ninguna duda era una adúltera, hallada “en el acto mismo”. La estratagema de los líderes no cambia el hecho. Y no obstante, ella igual fue perdonada. ¿Cómo aprendemos a mostrar gracia a los culpables sin “atenuar” el pecado?

Lección 7 //

Martes 11 de febrero

EL MÁS BAJO DE LOS BAJOS

Lee Marcos 5:1 al 20. Compara la situación de este hombre con el de las personas sin casa en la actualidad. Compara su descripción con la de pacientes mentalmente enfermos. ¿Qué semejanzas y qué diferencias existen? ¿Cómo trata la sociedad moderna a las personas que sufren enfer­ medades mentales? ¿Qué explica la exhortación de Cristo en cuanto a que publicara el evento, aunque consistentemente aconsejó a otros mantener el secreto?

Desde la perspectiva actual de muchos, es difícil imaginarse a alguien en un estado tan lamentable, y viviendo en un cementerio. Aunque algunos aleguen que este hombre meramente era un insano, el texto enseña otra cosa. Además, ¿cómo encaja esa idea con lo que les pasó a los cerdos? Un punto vital para nosotros, en esta historia, es que ninguno, sin importar cuán trastornado esté y cuál sea la razón (posesión demoníaca, enfermedad mental, uso de drogas, etc.), ha de ser ignorado. En algunos casos, es necesaria una ayuda profesional, que se debería dar cuando fuese posible. Como cristianos debemos recordar que Cristo murió por cada uno; y aun aquellos que podemos considerar más allá de nuestra posibilidad de ayuda me­ recen tanta misericordia, respeto y bondad como sea posible. Además, ¿quiénes somos nosotros para juzgar que alguno es un caso sin esperanzas, más allá del poder de Dios? Desde nuestra perspectiva, las cosas pueden verse malas; pero, desde la perspectiva de Dios, cada ser humano es de valor infinito. Si no fuera por la cruz, ninguno de nuestros casos tendría esperanza, algo digno de recordar al confrontar a personas perturbadas y dañadas.

Medita en algunas personas que conoces que están en muy mala condición, ya sea mental, espiritual o física, o por cualquier otra razón. Trata de considerar­ las de la manera en que crees que nuestro Dios, incondiclonalmente amante, las considera. Además de orar por ellas, ¿qué puedes hacer, de alguna manera, para ministrar a sus necesidades y mostrarles algo del amor de Dios?

M iércoles 12 de febrero

//

Lección 7

LA MUJER JUNTO AL POZO

Estudia Juan 4:5 al 32, y luego responde las preguntas siguientes.

1. ¿Qué convenciones sociales anuló Jesús y por qué? ¿Qué debe de­

cirnos esto acerca de “las convenciones sociales” y la manera en que debemos considerarlas cuando interfieren con la testificación? ¿Cuáles podrían estorbar tu testimonio a otros?

2. ¿De qué manera confrontó Jesús a la mujer con la vida pecaminosa

de ella? ¿Qué lecciones podemos obtener de su enfoque?

3- ¿Qué revela esta historia acerca de los prejuicios de los discípulos de Jesús? Y tenemos que preguntarnos: ¿de qué modo nosotros somos culpables de lo mismo?

4. Aunque ob v iam e n te impresionada al notar que Jesús sabía de su

vida, ¿qué dijo la mujer en su testimonio que mostró que todavía tenía preguntas acerca de q u ié n era Jesús? ¿Qué lecciones podemos obtener de esto sobre nuestra propia necesidad de paciencia cuando tratamos de hacer discípulos?

Lección 7 //

Jueves 13 de febrero

PUBLICANOS Y PECADORES

Es difícil imaginar cómo habría sido nuestro mundo si el pecado no hu­ biera entrado. La belleza de la naturaleza, aun después de milenios, todavía testifica de la majestad, el poder y la bondad de Dios. Nuestras mentes oscu­ recidas apenas pueden captar cómo habrían sido las relaciones humanas si el mundo no hubiese caído. Pero, podemos estar seguros de que no existirían las distinciones de clase, los prejuicios, y las fronteras culturales y étnicas que nos dividen. Es triste decir que es muy difícil que, antes del regreso de Cristo, estos límites desaparezcan. Por el contrario, a medida que el mundo empeora, no hay dudas de que estas barreras también empeorarán. Sin embargo, como cristianos, de­ bemos hacer todo lo posible para ir más allá de estas barreras que causan tanto dolor en nuestro mundo, especialmente en quienes la sociedad rechaza como las personas más degradadas.

Lee Mateo 9:9 al 13. ¿Cómo se revela aquí la esencia del verdadero cristianismo, no solo por lo que dijo Jesús sino también por lo que hizo? Concéntrate en sus palabras, tomadas del Antiguo Testamento: “Miseri­ cordia quiero, y no sacrificio” (Ose. 6:6). Dado el contexto, ¿por qué de­ bemos ser muy cuidadosos para no llegar a ser culpables de la misma actitud que Jesús condenó aquí, ya que todos somos, hasta cierto punto, influenciados por los usos y costumbres de la sociedad en la que vivimos?

“Los fariseos veían cómo Cristo participaba en comidas con publícanos y pecadores. Él era tranquilo y tenía dominio propio; era bondadoso, cortés y ami­ gable; y a pesar de que no podían menos que admirar el cuadro que se presen­ taba, tan diferente de su propio proceder, no podían soportar el espectáculo. Los altivos fariseos se ensalzaban a sí mismos y menospreciaban a los que no habían sido favorecidos con los privilegios y la luz que ellos habían recibido. Aborre­ cían y despreciaban a los publícanos y a los pecadores. Sin embargo, delante de Dios, su culpa era mayor. La luz del Cielo brillaba en su senda diciéndoles:

‘Este es el camino, andad por él’. Pero habían menospreciado la dádiva de Dios”. (CBA, t. 5, p. 1.063).

Viernes 14 de febrero

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Lección 7

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee de E. G. de White, “Junto al pozo de Jacob”, “Calla, enmudece”, “Entre trampas”, El Deseado de todas las gentes, p. 155-166; 300- 309; 419-427; “Ayuda para los tentados”, “La obra en pro de los intemperantes", “Ayuda a los sin trabajo ni hogar”, El ministerio de curación, p. 121-126; 127-137; 138-152.

“La única clase de gente a la que él nunca quiso favorecer fue la de los en­ greídos en su amor propio y que menospreciaban a los demás. [ ] “Hay que inducir a los caídos a que sientan que no es demasiado tarde para ser hombres. Cristo honró al hombre con su confianza, y así le confirió honor. Aun a quienes habían caído más bajo los trataba con respeto. Era un dolor continuo para Cristo arrostrar la enemistad, la depravación y la impureza; pero nunca dijo nada que denotase que su sensibilidad había sido herida u ofendido su gusto refinado. Cualesquiera que fueran los hábitos malignos, los fuertes pre­ juicios o las pasiones despóticas de los seres humanos, siempre les hacía frente con ternura compasiva. Al participar de su Espíritu, consideraremos a todos los hombres como hermanos, con las mismas tentaciones y pruebas que nosotros, que caen a menudo y se esfuerzan por levantarse, que luchan con desalientos y dificultades, y que anhelan simpatía y ayuda. Entonces los trataremos de tal ma­ nera que no los desalentaremos ni los rechazaremos, sino que despertaremos esperanza en sus corazones” ( MC, p. 122, 123).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Qué actitudes personales necesitarías cambiar a fin de llegar a ser un tes­

tigo efectivo para los menospreciados por la sociedad? ¿Qué prácticas congre- gacionales deberían ser alteradas para que tu iglesia sea más efectiva? ¿De qué modo deberían establecer los cristianos modernos expectativas razonables

cuando trabajan por aquellos que son considerados casos muy duros y difíciles?

2. ¿Cómo evitó Jesús excusar los pecados o condenar a los pecadores? ¿De

que maneras usó Cristo la confianza, el estímulo y la fe para revertir la espiral hacia abajo en la que están algunas personas? Siendo que estos generalmente sospechaban de los líderes religiosos, ¿qué hizo Cristo para que esos discípulos potenciales estuvieran cómodos con él?

3. ¿Qué barreras hay entre los menospreciados por la sociedad y tu iglesia? ¿De qué forma pueden derribarse?

El sábado enseñaré

Texto clave: Juan 4:28-30

Enseña a tu clase a:

Saber

que, comparados con otros, los cristianos tienen vidas privilegiadas.

Sentir

Nuestras pautas de vida, generalmente, están por encima de las normas de quienes nos rodean, y luchamos con menos adicciones que nuestros pares. profundamente que estos privilegios devienen en responsabilidades.

Hacer

el compromiso de ser sensibles a las necesidades de los marginados de la comunidad, como lo hizo Jesús, a fin de elevar a otros de su bajo nivel social y económico.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Servir a Jesús significa ayudar a otros.

A. Esta lección presenta cuatro tipos de personas que, a menudo, sentimos que son "marginados". ¿Cuál de ellos es más probable que encontre­ mos en nuestras actividades diarias?

B. ¿Cuánto espera Dios que nosotros nos "salgamos de nuestro camino", para ayudar a los necesitados?

II. Sentir: Servir a Cristo al servir a los marginados requiere un “discipulado radical”.

A. ¿Cuán lejos de tu zona de comodidad estás dispuesto a ir a fin de servir a los marginados en el nombre de Cristo? ¿Dónde pondrías la línea divisoria?

B. ¿Es necesario sentirse incómodo a fin de saber que estás haciendo algún bien? Si es así, ¿qué dice esto acerca de tu concepto de servicio?

III. Hacer: Percibe lo que te rodea.

A. Ayudar a otros puede, a veces, significar repartir alimentos o dinero. Pero, a menudo, eso es tratar un síntoma del problema. ¿Cuál es el problema real?

B. Además de la pregunta: "¿Qué haría Jesús?", tal vez otra buena pregunta sea: "¿De qué forma puedo hacer el mayor bien en su nombre?"

Resumen: Ayudar a los marginados de la sociedad representa uno de los desafíos más grandes del mundo. Sin embargo, eso no significa que no debe­ ríamos hacer todo lo posible por atenderlo.

Material auxiliar para el maestro

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Lección 7

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Juan 4:28-30

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Tal vez no hay nada

más difícil que ver a los marginados más allá de su exterior. No obstante, nuestra profesión de cristianismo no será auténtica si no podemos detectar algo de la imagen de Dios en cada persona.

{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Esta lección destaca historias bíblicas muy conocidas. Aunque las historias que veremos se concentran en los marginados de la sociedad, la mayoría de nosotros encontrará prácticamente imposible imaginarnos las condiciones en las cuales vivían.

Actividad/diálogo inicial: Escribe en pedazos de papel los siguientes ejemplos de marginados:

- Personas sin hogar.

- Drogadictos.

- Estudiantes que desertaron.

- Prostitutas.

-Adolescentes emocionalmente perturbados.

- Personas que duermen en sus vehículos o en las calles.

- Inmigrantes ilegales.

- Fugitivos de la justicia.

- Mendigos y pordioseros.

- Adolescentes embarazadas.

Coloca los papeles en una canasta, y que los miembros de la clase los saquen de a uno y los lean en voz alta. Luego, pide que se imaginen cómo

estarían viviendo si fueran esa persona. Haz preguntas orientadoras como:

- ¿Dónde vivirías?

- ¿De dónde sacarías el dinero para sobrevivir?

- ¿En quién confiarías?

- ¿Cómo te trataría la gente?

- ¿Qué experiencia tendrías con quienes van a la iglesia?

- ¿Cómo te imaginas que podrías salir de tus propias dificultades?

La mayoría de nosotros solo puede imaginarse situaciones con las que hemos tenido experiencias personales. Es poco probable que los ejemplos citados arriba, aunque reales, formen parte de nuestra experiencia personal. Entonces, ¿cómo podríamos identificarnos con tales personas? Más aún, ¿cómo ministraríamos a quienes han vivido esas experiencias?

Lección 7 //

Material auxiliar para el maestro

{ 2: ¡Explora!)

• Solo para los maestros: las siguientes historias son tan familiares que estarías tentado a estudiarlas superficialmente. Resiste la tentación de tocar solo los puntos salientes, y hazte preguntas agudas sobre ellas.

Comentario de la Biblia

I. Sorprendida en el acto

(Repasa, con tu clase, Juan 8:1-11J

La mujer que fue arrastrada y echada delante de él era la figura misma de la desesperación. Los guardianes de la moralidad de la sociedad la habían llevado a Jesús, con el pretexto de defender la Ley, a fin de entramparlo. Seamos claros. Estos fariseos y escribas no estaban interesados en la justicia. Si lo hubieran estado, habrían llevado también al hombre a quien habían sorpren­ dido, junto con la mujer, en el acto de adulterio. Pero no: su único propósito, al presentarla a ella sola, era declarara Jesús culpable, ya sea de 1) ponera un lado la ley de Moisés, o 2) asumir prerrogativas que pertenecían a sus opresores romanos. Esperaban arrinconar a Jesús, de modo que no pudiera escapar. En lugar de responderles de forma directa, sencillamente se agachó y co­ menzó a escribir en el polvo. Luego, hizo la pregunta, que debió sonar en los oídos de la mujer como una sentencia de muerte: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (Juan 8:7). Cuando Jesús se levantó y encontró solamente a la mujer delante de él, preguntó:

-M ujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? -Ninguno, Señor-respondió ella. -N i yo te condeno-afirm ó Jesús-; vete y no peques más (vers. 10, 11). Aunque algunos puedan considerar el acto de Jesús como "blando con el pecado", la mayoría de los marginados de la sociedad no necesitan que se les recuerde sus errores; después de todo, tienen que convivir con estos todos los días. La gente que insiste en "llamar al pecado por su nombre" haría bien en recordar las palabras de Jesús: "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3:17).

Considera: La vida del discipulado es una vida de disciplina. No obstante, la disciplina no necesita ser severa o condenatoria; al fin y al cabo, en la vida experimentamos refuerzos tanto positivos como negativos. ¿Por cuál tipo de refuerzos deberían ser conocidos los cristianos? ¿Por qué?

II. Un caso desesperado

(Repasa, con tu clase, Mar. 5:1-20.)

Esta historia tiene todas las características de una película de terror de Ho­ llywood: un hombre trastornado vive en el cementerio local. De tanto en tanto,

Material auxiliar para el maestro

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Lección 7

personas valientes van hasta allá, lo dominan, lo encadenan y oran para que no dañe a nadie. Entretanto, se lo puede oír gritando día y noche, mientras se corta con piedras. Cuando Jesús habló, los malos espíritus salieron del hombre. Al acercarse los aldeanos para ver todo el movimiento, encontraron al hombre "sentado, vestido y en su juicio cabal" (vers. 15).

Cuando Jesús se preparó para abandonar la región, el hombre le rogó que le permitiera seguirlo como uno de los discípulos. Pero, Jesús le dijo: "Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo,

y cómo ha tenido misericordia de ti" (vers. 19). Eso parece un enfoque extraño para el discipulado. Tenemos que suponer

que las influencias que condujeron a la condición caída del hombre todavía exis­ tían allí. ¿Por qué lo abandonó Jesús? ¿Qué apoyo podría esperar el hombre de sus vecinos? ¿Qué clase de rumores esparcirían, probablemente, aquellos que

lo conocían?

De hecho, la Biblia registra que "comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos" (vers. 17). ¿Por qué haría eso la gente? ¿Podría ser porque preferían las cosas tales y como estaban antes de que Jesús llegara? ¿Fueron sus vidas de alguna manera perturbadas por la curación del hombre? Si es así, ¿de qué modo?

Considera: Todo lo que hoy sabemos acerca de las enfermedades mentales

y las adicciones era virtualmente desconocido para la gente de los tiempos de

Jesús. Y sería un error suponer que debemos ignorar las prácticas médicas establecidas, y solo orar por la gente que es mentalmente inestable. Pero, también debemos afirmar que el poder de Dios está disponible en las situacio­ nes en que humanamente no se puede hacer nada.

Analiza: Como miembros de una raza caída, todos somos, en un sentido, los "marginados" del cielo. ¿Cómo puede ayudarnos este recordatorio la si­ guiente vez que estemos tentados a distanciarnos de quienes están oprimi­ dos, afligidos, y que necesitan de nuestra ayuda?

III. Pedir un favor

(Repasa, con tu clase, Juan 4:5-32.)

La historia de la mujer que se encontró con Jesús junto al pozo de Jacob es una muestra de que Jesús ignora las normas sociales establecidas, para alcanzar a una persona en necesidad.

Por ejemplo, los judíos no tenían ningún trato con los samaritanos. Además, era improbable que un judío pidiera un favor a un samaritano (un reflejo de

la antipatía compartida mutuamente). Finalmente, era inusual que una mujer

hablara a un hombre con quien no tuviese alguna relación. No obstante, aquí Jesús pasó por alto todos esos tabúes culturales. Es poco probable que algún discípulo de Jesús hubiese estado cómodo al hacer lo que Jesús hizo. Sin embargo, el hecho de que la historia figura en la

Lección 7 //

Material auxiliar para el maestro

Biblia recalca que las tradiciones humanas no deberían impedirnos alcanzar a la gente de todas las clases sociales.

Considera: A veces, nuestros esfuerzos por alcanzar a otros requieren que ig­ noremos o pongamos a un lado tradiciones o normas socialmente establecidas.

Preguntas para dialogar;

1. ¿Qué normas sociales recuerdas que han cambiado? ¿Cómo ha estado involucrada la iglesia en el inicio de esos cambios? 2. En general, ¿ves que las personas religiosas resisten el procurar alcanzar a los marginados sociales, o facilitan esa tarea? Da ejemplos de cada una de estas actitudes.

{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Parte de nuestra capacidad para alcanzar a las personas de otros trasfondos sociales depende de cuán bien estamos familiarizados con la forma en que ellas viven.

Aplicación a la vida: La mayoría de la gente con la que tenemos contac­ to es muy parecida a nosotros. Pero, alcanzar a personas de niveles sociales diferentes, especialmente, los marginados sociales, requiere que salgamos de nuestros esquemas establecidos y de nuestra zona de comodidad. Piensa en un mom ento en el que intentaste hacerlo. ¿Cuál fue el resultado? ¿De qué manera(s) cambió tu vida?

{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: Alcanzar a los marginados sociales puede requerir una reorientación bastante seria. Sin embargo, nuestra tradición cristiana favorece alcanzar a las personas que están en mayores riesgos de ser marginados y abandonados.

A ctividad: Lee los siguientes textos, sustituyendo "pecadores" por "margi­ nados”.

Salmo 25:8

* *

Lucas 15:1, 2

* Salmo 51:13

* Romanos 5:8

* Mateo 9:13

* Lucas 19:7

*

M ateo 11:19

*1

Timoteo 1:15

¿De qué forma se muestra en estos textos la actitud de Dios hacia los "mar­ ginados"? ¿Cuán seriamente deberíamos tom ar esta actitud? En otras palabras, ¿de qué manera cambiaría nuestra conducta, si viéramos a estas personas como las ve Dios?

Lección 8: Para el 22 de febrero de 2014

CON LOS RICOS Y FAMOSOS

Sábado 15 de febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 13:5, 6; Deutero-

nomio 8:17, 18; Mateo 19:16-26; Marcos 4:18, 19; Lucas 19:1-10; Juan 3:1-15.

I

PARA MEMORIZAR:

“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Tim . 6:10).

SE HA DICHO: “La gente gasta dinero que no tiene en cosas que no necesita a fin de impresionar a gente que no le cae bien”. Se puede debatir cuánta verdad contiene este dicho; pero lo que no se puede debatir, sin embargo, es que el di­ nero tiene una influencia poderosa sobre todos nosotros. Siendo que los hábitos financieros personales representan ampliamente los valores de una persona, el dinero es realmente un asunto espiritual. Si duda, por esto la Biblia habla extensamente de él. Además, la fama con frecuencia acompaña a la riqueza. Las estrellas del espectáculo, los atletas destacados y los políticos a menudo poseen ambas. Las personas famosas ejercen influencia, que es una forma de poder. Sin embargo, Jesús no se dejó impresionar por la riqueza o el poder de nadie. Sencillamente procuró alcanzarlos por la misma razón por la que hizo todo lo demás: quería que ellos tuvieran la clase de riqueza que el dinero no puede comprar.

Lección 8

// Domingo 16 de febrero

RICAMENTE BENDECIDOS

Como seres humanos caídos, estamos sujetos a los celos, especialmente de los que tienen más dinero que nosotros (sin importar cuánto dinero tengamos ya). La Biblia no menospreció la riqueza ni a los ricos. Como en muchos otros aspectos de la vida, surgen problemas no por las cosas mismas, sino por la forma en la que nos relacionamos con ellas.

¿Qué consejo ofrece la Escritura con respecto a la riqueza? Gén. 13:5, 6; 41:41-43; Deut. 8:17, 18; Job 1:1-3; Dan. 4:28-31. ¿Por qué era muy importan­ te que Israel no olvidara de dónde provenían sus bendiciones?

No hay dudas de que personas como Abraham, José, Mardoqueo, Ester, Eze- quías, Josías y Josafat fueron ricos, pero también con mentalidad espiritual. Sin embargo, el ejemplo de Nabucodonosor muestra el peligro que produce hacer de las riquezas un ídolo, lo que es muy fácil que cualquiera haga. Inversamente, para el antiguo Israel, el reconocer la generosidad de Dios al suministrar la riqueza traía bendiciones espirituales y materiales. Se les advirtió específicamente que no olvidaran de dónde venían esas bendiciones (y es también una buena lección

para nosotros). En pocas palabras, las riquezas mismas no indican pobreza espiritual o in­ diferencia. Ha habido personas ricas muy piadosas y fieles, y también algunas bastante desagradables y malas. De cualquier manera, no deberíamos permitir que el deseo de tener dinero llegue a ser una obsesión, ni debemos despre­ ciar a los que son ricos. Ellos necesitan la salvación tanto como cualquier otra persona.

I ¿Cuál es tu actitud hacia los ricos? Es fácil ponerse celoso, ¿verdad? ¿Cómo puedes

aprender a ir más allá de esos sentimientos, y ver a las personas ricas como son,

almas con necesidad de un conocimiento salvador de Jesús?

Lunes 17 de febrero

//

Lección 8

ENCUENTRO NOCTURNO

Las personas famosas, ricas y socialmente bien ubicadas no intimidaban

a Jesús. Cristo nunca se resintió con la élite social ni la reverenció. El Salvador sabía que la prosperidad financiera no podía ofrecer paz, contentamiento per­ sonal, o relaciones significativas. El magnate más rico puede estar más solo, vacío y enojado que el creyente cristiano más sencillo, pobre y humilde.

Analiza el encuentro de Jesús con Nicodemo (Juan 3:1-15). ¿Qué even­ tos probablemente estimularon el interés de Nicodemo en el mensaje de Jesús? (Repasa Juan 2:13-25.) ¿Cuál fue el mensaje central de Cristo para Nicodemo?

Nicodemo había presenciado el poder y la autoridad de Dios revelados en el ministerio de Jesús, y procuró encontrarse con él, pero en secreto. Jesús podría haber rehusado hacerlo así pero, no queriendo que ninguno perezca, aceptó esa oportunidad de llevar a Nicodemo más cerca del Reino. La pobreza de Ni­ codemo era espiritual, no material. Era rico en bienes del mundo y ocupaba una elevada posición social; no obstante, estaba hambriento espiritualmente. Nicodemo se rebeló ante la sugerencia de que los israelitas educados como él necesitaran conversión. Sin embargo, Jesús persistió, y le presentó a Nicodemo la opción eterna entre la condenación y la salvación. Temiendo el ridículo, Nicodemo rehusó aceptar la invitación de Cristo. Al parecer, la entre­ vista había fracasado. Pero, esa semilla espiritual quedó enterrada y germinó lentamente. “Después de la ascensión del Señor, cuando los discípulos fueron disper­ sados por la persecución, Nicodemo se adelantó osadamente. Dedicó sus ri­ quezas a sostener la tierna iglesia que los judíos esperaban ver desaparecer

a

la muerte de Cristo. En tiempos de peligro, el que había sido tan cauteloso

y

lleno de dudas, se manifestó tan firme como una roca, estimulando la fe de

los discípulos y proporcionándoles recursos con que llevar adelante la obra del evangelio. Aquellos que en otro tiempo le habían tributado reverencia lo despreciaron y persiguieron. Quedó pobre en los bienes de este mundo, pero no le faltó la fe que había tenido su comienzo en aquella conferencia nocturna con Jesús” (DTG, p. 148).

Lección 8

// Martes 18 de febrero

RICOS E INFAMES

La respetabilidad no siempre acompaña la riqueza. Aunque muchos obtienen su riqueza honradamente por medio del trabajo duro, la diligencia y las bendi­ ciones de Dios, otros son simplemente estafadores. Peor aún, algunos obtienen su dinero en forma legal pero inmoral, pues no todo lo inmoral es ilegal, como todos muy bien sabemos.

Compara Mateo 9:10 al 13 con Lucas 5:27 al 32, y 19:1 al 10. ¿Qué motivó la crítica que afrontó Jesús? ¿Qué nos enseña su reacción a la crítica acerca de la gracia?

Jericó, la ciudad donde vivía Zaqueo, había llegado a ser un centro comercial importante y en ella había un palacio herodiano. A causa de su ubicación geo­ gráfica, mantenía una estación de aduanas. Zaqueo pudo haberse enriquecido fácilmente en forma legal como jefe regional de aduanas. Sin embargo, la narra­ ción sugiere que la codicia lo indujo a sobrepasar los límites legales. Los patriotas zelotes despreciaban a los recolectores honrados de aduanas, viéndolos como herramientas de sus opresores romanos, pero desdeñaban grandemente a los que eran deshonestos como Zaqueo. Mateo (Leví) ocupaba un cargo similar en Capernaúm, bajo Herodes Antipas. Habiendo esencialmente asumido el lugar de agentes del Gobierno romano, se los consideraba traidores o, peor aún, ladrones traidores. No obstante, Cristo no se acobardó. Desafiando las restricciones sociales, Jesús comió con ellos, trayendo sobre sí intensas críticas de sacerdotes y per­ sonas del pueblo por igual. Y, por la interacción de Jesús con ellos, estos hombres despreciados finalmente fueron ganados para el evangelio. Mateo no solo llegó a ser uno de los doce discípulos, sino también un escritor del Nuevo Testamento. Otra vez, debemos ser cuidadosos en cuanto a la clase de juicios espirituales que emitimos acerca de la gente. Aunque no todos los pecados son de la misma magnitud, y algunos son socialmente peores que otros (y con buena razón), todos nosotros somos iguales ante Dios ya que todos necesitamos la justicia de Cristo.

I Piensa en algunas personas bien conocidas pero despreciadas (y tal vez es com­ prensible que lo sean) en tu cultura. Imagínate cómo sería si tuvieras la ocasión de testificar a esa persona. ¿Querrías hacerlo? ¿Qué dirías?

Miércoles 19 de febrero

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Lección 8

MENSAJE CHAPADO EN ORO

Analiza los siguientes textos: Marcos 4:18, 19; Lucas 1:51-53; 6:22-25; 12:16-21; 16:13. ¿Qué consejo práctico contienen estos pasajes? ¿Qué ad­ vertencias espirituales se encuentran allí? ¿Cómo podríamos utilizar es­ tos textos para hacer discípulos entre los ricos?

Se ha dicho que no somos dueños de nuestras cosas; nuestras cosas son dueñas de nosotros. Es muy fácil ser consumidos por las posesiones materiales; por eso, Jesús advirtió sobre el “engaño de las riquezas”. Piensa en cuán fácil es que el dinero, o la búsqueda de él, ciegue nuestras prioridades espirituales. Cuán vital es que recordemos esta verdad al procurar alcanzar a aquellos cuya riqueza puede haberlos ya enceguecido. Al mismo tiempo, todos necesitamos controlar la realidad. Algunas per­ sonas viven como si, en el día del juicio, solo les fueran a preguntar: ¿Cuánto di­ nero ganaste?. A la vez que no se prohíben las posesiones, ellas deben ponerse en perspectiva. Los bienes materiales son instrumentos de Dios diseñados para beneficiar a la humanidad. Llegan a ser bendiciones cuando se comparten. Si se los acapara, pasan a ser maldiciones. Las personas materialistas, sean ricas o pobres, están en peligro de sacri­ ficar su bienestar eterno por placeres temporarios. La satisfacción eterna se cambia por antojos pasajeros que se deterioran y pasan de moda. Los humanos sirven a Dios o al dinero, nunca a ambos. Todos, ricos y pobres, necesitan re­ cordar: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mar. 8:36).

Esta advertencia acerca del materialismo es importante para todos los creyentes; no solo por el bien de su alma, sino también por el bien de ganar a otros. Después de todo, ¿cómo podemos advertir a los acaudalados acerca de los peligros espiri­ tuales potenciales contenidos en sus riquezas cuando nosotros mismos estamos atrapados por algo similar?

Lección 8 //Jueves 20 de febrero

PELIGRO

Lee Mateo 1.9:16 al 26. ¿Qué peligros espirituales se revelan en este pa­ saje? ¿Cómo pueden hoy lós creyentes beneficiar a los “jóvenes ricos”?

Él tenía credenciales, capacidades, recursos materiales, moralidad incuestio­

nable y una exagerada estima propia. El candidato a discípulo pidió con fervor al Maestro la fórmula para la salvación. ¿Se había sentido adulado Cristo? “¡Al fin estamos convirtiendo a las clases superiores!” Al parecer, ningún regocijo manchó el pensamiento de Cristo. Si este suplicante esperaba alguna felicita­ ción, se chasqueó. En cambio, Cristo estableció los Diez Mandamientos como la norma mínima de obediencia. Tal vez el joven rico se había felicitado. Por su propia medición, sobrepasaba a otros. Pero Cristo, en otro lugar, había requerido que nuestra justicia excediera la que poseían los líderes religiosos. ¿Bajaría esa norma para acomodarla a este candidato? Judas se habría alegrado, o cualquiera que manejara las relaciones públicas habría estado feliz. Eso podría ayudar a su imagen pública: gente rica los apoyaba. Sin embargo, las deficiencias espirituales no pueden minimizarse: la misión de Jesús es sagrada. Cada indulgencia egoísta debe ser entregada a él. Cristo esbozó un proceso de tres pasos: Vende tus posesiones, dáselas a los pobres, sígueme. Este era un territorio espiritualmente peligroso. Aunque joven, el po­ sible discípulo había acumulado una fortuna importante. Casas, campos, ropa a la moda, joyas, siervos, ganado: todo pudo haber pasado por su mente. Pero los términos de Dios son inflexibles. Ni negociar ni regatear puede reducir el precio:

todo para Jesús; la grandeza terrenal cambiada por los tesoros celestiales.

de­

seando fervientemente heredar la vida eterna! Pero, cuando se les presenta el costo, cuando se les dice que deben abandonar todo, casas y tierras, esposa e hijos, y no contar sus vidas como valiosas, se alejan tristes. Quieren los tesoros del cielo, y la vida que se mide con la vida de Dios, pero no están dispuestos a abandonar sus tesoros terrenales. No están dispuestos a renunciar a todo para obtener la corona de la vida” (RH, 19 de abril de 1898).

“¡Cuántos han ido a Cristo, listos para unir sus intereses con los de él [

]

Viernes 21 de febrero

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Lección 8

_ _

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee de E. G. de White, “Nicodemo”,

“Leví Mateo”, “Una sola cosa te falta”, “Zaqueo”, El Deseado de todas las gentes,

p. 140-149; 238- 247; 477-481; 506-510; “Ministerio entre los ricos”, El ministerio de

curación, p. 160-166.

“Mucho se ha dicho respecto de nuestro deber para con los pobres desaten­ didos; pero ¿no debe dedicarse alguna atención a los ricos desatendidos? Muchos no ven promesa en ellos, y poco hacen para abrir los ojos de los que, cegados y deslumbrados por el brillo de la gloria terrenal, no piensan en la eternidad. Miles de ricos han descendido al sepulcro sin que nadie los previniera. Pero, por muy indiferentes que parezcan, muchos de ellos andan con el alma cargada. ‘El que ama el dinero no se saciará de dinero; y el que ama la riqueza no sacará fruto’. [ ] ‘Ninguno de ellos podrá, en manera alguna, redimir al hermano ni pagar a Dios su rescate (pues la redención de su vida es de tan alto precio que no se logrará jamás)’. “Las riquezas y los honores del mundo no pueden satisfacer el alma. Mu­

chos ricos

Muchos funcionarios públicos sienten necesidad de algo que no tienen. Pocos de ellos asisten a la iglesia, pues consideran que no obtienen gran provecho. La enseñanza que allí oyen no conmueve su corazón. ¿No les dirigiremos algún llamamiento personal?” (MC, p. 160, 161).

[

]

anhelan algo que ponga fin a la monotonía de su vida estéril.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Los conversos ricos sostuvieron financieramente el movimiento cristiano que nacía. Aunque hubo excepciones, dar con sacrificio caracterizó a los cre­ yentes con buena posición económica. El Reino de Dios consta de personas de corazón íntegro de toda clase social. Los cristianos no deberían sentirse intimi­ dados por las personas acaudaladas, sino que deben proclamar la revelación de Dios de que pueden ser salvos. Sin comprometer la teología y los principios, ¿qué cambios prácticos podría hacer tu iglesia para que personas de buena posición económica puedan encontrar compañerismo allí? ¿De qué modo la estrategia evangelizadora de tu iglesia está tratando de hacer discípulos entre ellas? ¿Qué cosas específicas y realistas puede hacer tu iglesia para alcanzarlas? 2. Considera la cita de E. G. de White transcrita más arriba. ¿Cuál es la esencia de lo que dice? ¿De qué manera podemos ayudar a los que piensan que su felicidad se encuentra en la riqueza y las posesiones a darse cuenta de su equivocación?

El sábado enseñaré

Texto clave: 1 Timoteo 6:10

Enseña a tu clase a:

Saber comprender que la riqueza mundanal trae consigo muchas tentaciones

con las cuales la gente de bajos recursos no tiene que luchar. S entir la convicción de que Dios considera a los "ricos e importantes" del mismo modo que lo hace con los menos privilegiados.

Percibir que debajo de cada exterior, sea rico o pobre, "im portante" o humilde, viven personas que tienen necesidades idénticas.

Hacer:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: “Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males” (1 Tim. 6:10, NV I).

A. ¿Por qué somos tan fácilmente desviados por la exhibición de la riqueza humana? ¿Qué nos dice esto acerca de nosotros, como personas? ¿Y como cristianos?

B. ¿De qué forma las esperanzas y los temores de los ricos y poderosos son diferentes de los nuestros? ¿En qué son similares a los nuestros?

II. Sentir: Así como a Jesús no le impresionaban las apariencias externas, debemos identificarnos con otros, como personas que no son distintas de nosotros.

A. ¿Qué vio Jesús en Nicodemo, cuando habló con este dirigente del tem ­ plo bajo la cubierta de la oscuridad?

B. ¿Cuál fue el mensaje de Jesús a Zaqueo, después de "autoinvitarse" a su casa?

C. ¿Cuál fue la actitud de Jesús hacia el joven rico?

III. Hacer: La manera en la que tratamos a otros se debe basar, exclusivamente, en el hecho de que todos nacimos a imag*en de Dios.

A. ¿Cuáles son las formas más efectivas de tratar a todos con la misma dignidad y respeto?

B. Comparte algunos ejemplos de cuando te sentiste valorado por la mane­ ra en que te trataron.

Resumen: Si seguimos el ejemplo de Cristo, podemos alcanzar a las perso­ nas no importa si son ricas o pobres, prestigiosas o sencillas.

Material auxiliar para el maestro

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Lección 8

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: 1 Timoteo 6:10

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La riqueza es una

herramienta. Como el fuego, puede ser usada tanto en forma constructiva como destructiva.

{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: La riqueza es un térm ino relativo. Las per­ sonas que viven en países altamente industrializados, tales como los Estados Unidos, Canadá, Australia, Brasil, Arabia Saudita, Japón, Francia y Alemania, serían consideradas ricas acorde con las normas de muchos otros países. Y, aunque la mayoría de nosotros no nos consideraríamos ricos, todavía podemos aprender algo de la lección de esta semana.

Actividad/diálogo inicial: Identifica a los miembros de la clase que ha­ yan hecho algunos viajes internacionales. Pídeles que enumeren algunos "lu­ jos" que la gente en los países desarrollados da por sentado. Analiza cómo eso moldea nuestra percepción de la riqueza.

{ 2: ¡Exp lora!}

• Solo para los maestros: Recuerda que la gente en tu clase, pro­ bablemente, representa un amplio espectro de niveles de ingresos. Debes ser cuidadoso, y no tratar de pintar la riqueza con pinceladas m uy gruesas. No todos

los ricos son egoístas o moralmente deficientes. Como algunas de las personas que consideraremos en la lección, muchos hacen lo m ejor que pueden, a fin de usar sus recursos para edificar el Reino de Dios.

Comentario de la Biblia

I. El hombre que llegó de noche

(Repasa, con tu clase, Juan 3:1-21.)

Así como Jesús atraía a personas de todas las edades, grupos étnicos y niveles de educación, también atraía a personas de todos los niveles económi­ cos. Nicodemo era uno de aquellos. Sin embargo, había barreras que impedían que N icodem o se acercara a Jesús a plena luz del día. La primera barrera era su reputación, pues era fariseo, es decir, miembro del Concilio gobernante. Piensa en todos los beneficios que ól y su familia habrían perdido si hubiera abandonado el C oncilio y declarado su lealtad a Cristo. Podría haber perdido su cómoda vivienda, y su familia hubiera tenido que aceptar un nivel de vida más bajo.

Lección 8

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Material auxiliar para el maestro

Más allá de eso, era sin duda útil que Nicodemo siguiera en el Concilio. Te­ nía acceso a personas que eran dirigentes intelectuales y que, de otra manera, nunca entenderían de qué trataba todo el ministerio de Cristo. Solo podemos imaginarnos la clase de conversaciones que mantenía Nicodemo con sus co­ legas fariseos.

Considera: Jesús nos conoce íntimamente. Su invitación para seguirlo toma en cuenta todos nuestros dones y características. Por eso, nunca debemos ha­ cer que nuestra experiencia sea la norma para otros, y esperar que los demás se conformen a nuestra experiencias. Jesús tiene algo para que cada uno de nosotros haga. ¿De qué forma se vería tu congregación, si todos fueran ¡guales

a ti? ¿Qué dones no tendría la iglesia? La iglesia, como la creación, prospera

con la diversidad. ¿De qué modo celebran la diversidad de dones en tu congre­

gación?

II. El hombre que quería ver a Jesús

(Repasa, con tu clase, Luc. 19:1-10.)

Muy pocos, en la cultura judía, eran tan despreciados como los publícanos,

o recolectores de impuestos. Después de todo, eran agentes de los odiados

opresores romanos. Y era bien conocido que podían guardarse para sí todo lo que excedía de lo que estipulaban los romanos. Así, cuando la gente veía la ropa fina de un publicano y sus grandes casas, sabía que habían sido adquiridas por medios deshonestos. Así que, aquí está Zaqueo, trepado a un árbol, con todos los lujos de la riqueza (y aquí puedes señalar algunas ropas de primeras marcas para dar una ¡dea moderna de esto), pagados por el dinero que había obtenido extorsionando

a sus conciudadanos judíos. Si Jesús hubiera leído el mismo libreto que los demás judíos, habría de­ nunciado a Zaqueo allí mismo. Piensa en la manera en que Jesús podría haber denigrado y humillado a Zaqueo en público. Lo merecía, ¿verdad? En cambio, Jesús solo dijo: "Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa" (vers. 5). Hay algo sublime en el modo en que Jesús se acerca a Zaqueo. Se invita a sí mismo a la casa de Zaqueo; y, poco después, este hace el siguiente anuncio:

"He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defrau­ dado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado" (Luc. 19:8). Esto no podría haber resultado mejor, si Jesús lo hubiera planificado. Pero, ¡espera, tal vez lo hizo!

Considera: Otra vez, al reconocer la personalidad singular de Zaqueo, Je­ sús dispuso su llamado de modo que generara exactamente lo que él quería. Jesús no pidió a Zaqueo que repartiera todo lo que tenía; solo le pidió que hiciera lo correcto. ¿Qué cosas similares tenemos que recordar, en nuestro trato con la gente? ¿De qué manera temas como la edad, la educación y el nivel

Material auxiliar para el maestro //

Lección 8

económico afectan este trato? ¿Con quiénes estás más cómodo al interactuar:

con alguien que es muy parecido a ti o con alguien diferente de ti? ¿Por qué?

III. El hombre que se guardó todo

(Repasa, con tu clase, Mat. 19:16-26.)

Esta es, tal vez, una historia de las que más nos desafían al tratar de inter­ pretarlas. No obstante, eso no ha detenido a generaciones de predicadores de condenar al joven rico por rechazar la invitación de Jesús de vender todo y darlo a los pobres. Es doblemente irónico que, a pesar de todos los sermones que hemos oído basados en esta historia, todavía salimos de la iglesia con los mismos recursos financieros que teníamos cuando dejamos el auto en la playa de estacionamiento esa mañana. Aquí está el punto: Jesús no quiere nuestro dinero; nos quiere a nosotros. Podemos vender todo y salir vestidos con ropa hecha con papel de diario; pero eso, en sí mismo, no nos va a llevar más cerca de Cristo. Cuando Dios ordenó, en el Antiguo Testamento: "Traigan íntegro el diezmo

para los fondos del tem plo"

que él estaba invitando a su pueblo a ser socios con él al usar el otro noventa

por ciento para vivir en armonía con sus principios celestiales.

(Mal. 3:10, NVI), la implicación no mencionada es

Considera: En contra de la opinión de algunos, los discípulos pobres no son mejores discípulos. Más bien, todos recibim os la bendición de bienes materia­ les, de modo que podamos vivir para bendecir a otros. Hay personas acauda­ ladas (así como pobres) que usan todo el dinero del que disponen para servir a sus propios deseos egoístas. También; hay personas ricas, tales como Bill Gates y su esposa, Melinda, que dieron a obras de caridad más dinero del que la mayoría de nosotros verá en su vida.

Preguntas para dialogar:

1. ¿Por qué existe esta tensión en la iglesia (y también en el mundo) entre

ricos y pobres? ¿Qué se supone que deberíamos haber aprendido de tal dispari­

dad? ¿Qué guía nos da la Escritura, para resolver estas tensiones?

2. ¿Has estado alguna vez tentado a tratar a los ricos de forma diferente

de com o tratas a los pobres? ¿Por qué? ¿Cómo fue? ¿Qué podemos obtener de las enseñanzas de Jesús, que nos ayudará a cambiar nuestra mentalidad y nuestra conducta en esta área?

{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: "El dinero no puede comprar la felicidad", dice el refrán. Sin embargo, es una realidad que no podemos ignorar. Para muchos, el dinero no es solo una señal de éxito; es un ingrediente necesario para sobrevivir.

Lección 8

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Material auxiliar para el maestro

Aplicación a la vida: En los últimos años, hemos visto a diversas naciones del mundo balancearse en el borde de la insolvencia financiera. Muchas personas y familias han visto desvanecerse su seguridad económica. ¿De qué forma debe la iglesia comprometerse en preparar una solución? ¿Puede la iglesia, como cuerpo o como congregación individual, hacer algo con la finalidad de mitigar la decadencia financiera del mundo? Si tuvieras el poder de cambiar milagrosamente la situación, ¿de qué modo lo harías?

{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: ¿Conoces el estado financiero de los m iem ­ bros de tu clase? ¿Sabes qué personas han perdido sus empleos; quiénes, por necesidades financieras, tienen que vivir con sus padres; quiénes tienen hijos en instituciones educativas adventistas; o quiénes están sobreviviendo con ingresos limitados? No estás enseñando una lección acerca de la riqueza (o la falta de ella); estás enseñando una lección acerca de la vida.

Actividad: Invita a los miembros de la clase a compartir sus promesas bíbli­ cas favoritas con respecto a su situación financiera. Pregunta: ¿Qué es mejor, concentrarse en lo que no tenemos o dar gracias a Dios por lo que tenemos? ¿Por qué? Termina con una oración, pidiendo a Dios que guíe a los alumnos a ser fieles mayordomos, ya sea que tengan muchos o que tengan pocos medios.

Lección 9: Para el 1 de marzo de 2014

EL DISCIPULADO

Y LOS PODEROSOS

Sábado 22 de febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 8:5-13; 26:57-68; 17:11-

14; Marcos 2:23-28; Hechos 4:1-12; Romanos 13:1-7.

PARA MEMORIZAR:

I “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hech. 6:7).

“ LOS DISCÍPULOS NO FUERON dotados del valor y la fortaleza de los mártires hasta que necesitaron esta gracia. Entonces se cumplió la promesa del Salvador. Cuando Pedro y Juan testificaron delante del Sanedrín, los hombres ‘se maravi­ llaban; y les conocían que habían estado con Jesús’ (Hech. 4:13). De Esteban,

se dice que ‘todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel’ (6:15). Los hombres ‘no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba’ (6:10). Y Pablo, escribiendo acerca de su propio juicio ante el tribunal de los Césares, dice: ‘En mi primera

defensa, nadie estuvo conmigo, antes todos me abandonaron [

]. Mas el Señor

estuvo conmigo, y me esforzó, para que por medio de mí la predicación fuese cumplidamente hecha, y para que oyesen todos los gentiles; y así yo fui librado de la boca del león’ (2 Tim. 4:16, 17)” (DTG, p. 321).

Lección 9 // Domingo 23 de febrero

RESPETAR A LAS AUTORIDADES

Durante largos siglos, la gente luchó por comprender el papel y la función del gobierno, y el modo en que los ciudadanos debían relacionarse con este. ¿Qué les da a los dirigentes el derecho de gobernar? ¿Cuál es la mejor forma de gobierno? ¿Debería la gente siempre obedecer a su Gobierno? Si no, ¿por qué no? Estas son solo algunas de una multitud de preguntas con las que todavía luchamos hoy.

Lee Romanos 13:1 al 7. ¿Qué mensaje importante hay allí para noso­ tros? No obstante, ¿cómo puede abusarse de estos textos y su mensaje? ¿Qué ejemplos de esto tenemos en la historia? ¿De qué forma podemos, como iglesia, aprender de estas equivocaciones, aun en nuestra propia historia, así como de los errores de la iglesia cristiana en general?

La opresión y la brutalidad caracterizaron al Imperio Romano durante el tiempo de Cristo. Las legiones romanas aterrorizaban y subyugaban naciones ci­ vilizadas, integrándolas al Imperio por la fuerza. Centenares de miles perdieron todo, y fueron apresados y asesinados. Gobiernos títere permitidos por Roma fueron, tal vez, peores que Roma misma. Sin embargo, es interesante que Jesús nunca abogó por cualquier tipo de rebelión contra este Gobierno, e incluso no cuestionó que retuviera los impuestos (ver Luc. 20:25). El único acto de desobe­ diencia civil de Jesús (el volcar la mesa de los cambistas de dinero) demostró la repugnancia que sintió con respecto a los abusos sacerdotales. No fue contra los romanos mismos. “El pueblo de Dios considerará a los gobernantes humanos como que han sido confirmados divinamente; enseñará que se les debe obedecer como un derecho sagrado, dentro del ámbito de la legitimidad; sin embargo, cuando sus edictos están en conflicto con los mandamientos de Dios, la Palabra de Dios deberá pre­ valecer por encima de toda ley humana. ‘Así dice Jehová’ no debe supeditarse a un Así dice la iglesia’ o Así dice el Estado’. La corona de Cristo debe colocarse por encima de las diademas de los gobernantes terrenales” (77, t. 6, p. 402).

Lunes 24 de febrero

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Lección 9

“¿NO HABÉIS LEÍDO

?”

Por desgracia, algunas de las personas más poderosas e influyentes con las que Jesús trató fueron los líderes religiosos de su tiempo, muchos de los cuales le fueron abiertamente hostiles. No obstante, incluso en sus encuentros con ellos, Jesús siempre procuró ser redentor. No estaba buscando discusiones; procuraba la salvación de todas las personas, aun de los poderosos e influyentes que finalmente lo condenaron a muerte.

Lee Mateo 12:1 al 16 y Marcos 2:23 al 28 y 3:1 al 6. En estos encuentros, ¿cómo podemos ver que Jesús, a pesar de la abierta hostilidad hacia él, trataba de alcanzar a estos hombres? ¿Qué dijo e hizo, que debería haber conmovido sus corazones si no hubiesen estado tan cerrados?

Es interesante que, al tratar con estas personas, Jesús se refirió a las Escri­ turas e incluso a la historia sagrada, fuentes que tendrían que haber conmo­ vido a los líderes religiosos. Jesús apeló a lo que debía ser un terreno común entre ellos. Por ejemplo, citó la Biblia cuando habló de la importancia de la misericordia por sobre el ritual. Al hacerlo, procuró llevar a los dirigentes a un significado más profundo de la Ley que ellos pretendían acariciar y sostener tan ferviente y devotamente. En su discurso acerca de sacar a un animal de un pozo en sábado, Jesús entonces apeló a sus ideas más básicas de decencia y bondad, algo con lo que estos hombres deberían haberse identificado. El problema, sin embargo, era que su amargura y odio hacia Jesús nublaba hasta eso. Finalmente, los milagros mismos tendrían que haber hablado poderosa­ mente a estos líderes influyentes acerca del Hombre extraordinario que estaba entre ellos.

Es fácil, desde nuestra situación actual, mirar atrás y sorprendernos por la ce­ guera y dureza de esos hombres. No obstante, ¿cómo podemos estar seguros de que nosotros mismos, procurando proteger algo a lo que no queremos renunciar, no nos cerremos a recibir mayor luz de Dios? ¿Por qué hacer esto es más fácil de lo que pensamos?

Lección 9

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Martes 25 de febrero

EL CENTURIÓN

Aunque varios encuentros de Cristo con personas poderosas terminaron ás­ peramente, hubo notables excepciones, tales como el que tuvo con Nicodemo. Otra reunión constructiva involucró a un centurión romano (un oficial del ejér­ cito romano).

Lee Mateo 8:5 al 13 y Lucas 7:1 al 10. ¿Qué podemos aprender de estos informes acerca de testificar a personas con poder?

Cuando el centurión supo que Jesús ya estaba cerca, envió a varios amigos para disuadir a Jesús de que fuera hasta su casa. Profundamente respetuoso de la ¿Woración judía y de la espiritualidad de Jesús, se sintió no merecedor de la atención personal de Cristo. Finalmente, justo antes de que Jesús llegara, se aventuró a acercarse a él. Le explicó la situación, expresando su fe de que la sola la declaración de Cristo podría restaurar a su siervo. Por su experiencia militar, comprendía la autoridad. Él obedecía a su comandante, y sus subordi­ nados le obedecían a él. ¡Cuán sorprendente es que este hombre de poder e influencia (y además romano) pudiera demostrar una fe tan profunda cuando otros que tenían mayores ventajas espirituales despreciaban a Jesús! Aquí, un honesto examen propio es valioso. Necesitamos preguntarnos si hemos sido complacientes y meramente estamos adoptando doctrinas co­ rrectas en vez de experimentar una fe viviente. Aun creyentes más nuevos y menos equipados pueden expresar una fe más profunda que los que crecieron en el cristianismo. Tus bendiciones espirituales ¿se han convertido en una razón para depender de ti mismo? ¿Se te escaparon oportunidades espirituales sin que las notaras? Cuando respondemos en forma afirmativa, Cristo es la res­ puesta. Cualquiera puede gozar de la experiencia del centurión. Esta historia debe animar a quienes evangelizan a las personas que están en posiciones de poder. ¿Cuántos centuriones hay en el siglo XXI? Que la fe de ellos inspire y fortalezca la nuestra.

I Hay poder en un ministerio abnegado y ajeno al yo, que puede emocionar a cual­ quier individuo de cualquier clase social. ¿Qué aspectos de esta característica manifestamos en nuestra propia vida y en nuestros testimonios?

Miércoles 26 de febrero

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Lección 9

EL DÍA DEL JUICIO

Lee Mateo 26:57 al 68 y 27:11 al 14; Lucas 23:1 al 12; y Juan 18:19 al 23, 31 al 40 y 19:8 al 12. ¿Qué podemos aprender del testimonio de Jesús a i estos hombres poderosos?

3

En estas escenas finales de la jornada terrenal de Jesús, los seguidores de Cristo vislumbraron el doloroso precio de una fidelidad resuelta. Desde su arresto hasta su crucifixión, Cristo dio testimonio delante de los hombres más poderosos de su país: monarcas, gobernadores, sacerdotes. Él estudiaba, uno tras otro, a los que estaban “ebrios” de la autoridad mundana. Aparentemente, ellos lo controlaban a él. Los soldados arrastraron a Jesús entre las salas de ellos, los concilios de ellos, los palacios de ellos y los tribunales de ellos sin percibir que, en última instancia, el mundo es de él. Cualquiera que fuera la sentencia que ellos pronunciaran contra Cristo, esta era, en última instancia, el juicio que ellos pronunciaban contra sí mismos. Mientras que Cristo testificaba para hacer discípulos, a veces el resultado era diferente de lo que él hubiera deseado. ¡Cómo se habría regocijado si Pilato, Caifás, Herodes y otros le hubiesen entregado sus corazones a él y se hubiesen arrepentido! Sin embargo, rehusaron obstinadamente ceder a las súplicas y de­ jaron de lado su invitación a la salvación Del mismo modo, los seguidores de Cristo del siglo XXI tendríamos que reconocer que, mientras que testificamos para hacer discípulos, el resultado a menudo difiere del que quisiéramos. Los esfuerzos no siempre tienen éxito. Esto no debería desanimarnos ni tampoco inhibir posteriores testificaciones. El discípulo genuino es, como Jesús mismo, fiel hasta la muerte, no fiel hasta el chasco. Se celebra el trigo, se lamenta la cizaña, y la cosecha continúa. A pesar de la testificación de Cristo aparentemente sin éxito delante de estos hombres poderosos, sucedió algo maravilloso, porque, según Hechos 6:7, no solo el nú­ mero de los discípulos se multiplicó, sino “también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”. Solamente Dios sabe cuántos de esos sacerdotes estuvieron escuchando y viendo a Jesús en sus horas finales.

Lección 9 // Jueves 27 de febrero

UNA LENTA RESPUESTA

Los primeros discípulos de Cristo difundieron con entusiasmo el evangelio por todo el mundo civilizado. Casas, sinagogas, tribunales y palacios reales lle­ garon a ser escenarios para la proclamación del Reino. Sin embargo, Jesús pre­ dijo arrestos, juicios y audiencias hostiles para aquellos discípulos (Mat. 10:16- 20). Lamentablemente, quienes tenían mayor poder en la tierra fueron los más lentos en recibir a Cristo. Lee los siguientes pasajes: Hechos 4:1-12; 13:5-12, 50; 23:1-6; 25:23-26:28. Aunque uno tiene la idea de que muchas personas se convirtieron en forma instantánea, eso no es lo que sucedió. Estos resultados fueron el producto de cir­ cunstancias anteriores. La siembra precede a la siega. Cristo había proclamado fielmente el evangelio. Misioneros y los primeros conversos habían testificado por toda Judea. Cuando Cristo conquistó la muerte, y confirmó así su mensaje, miles de personas indecisas entraron al Reino. Secretamente lo habían seguido, pues habían respondido a sus invitaciones. Factores culturales, seguridad en el trabajo y presiones de la familia demoraron una respuesta abierta. La resurrec­ ción de Cristo destruyó las dudas y los llevó a tomar una decisión. Entonces, el apóstol Pablo entró en el escenario. Pero, su testimonio no fue apreciado universalmente. Algunas veces lo persiguieron y lo expulsaron hombres destacados. Fue apedreado, azotado, apresado y maltratado de varios modos, a menudo por instigación de personas poderosas. Con frecuencia, mo­ tivos políticos fueron el fundamento de esos sentimientos anticristianos. El gobernador Félix encarceló a Pablo para aplacar la oposición religiosa a Pablo. Festo, su sucesor, era más equilibrado; sin embargo, le faltó la voluntad

política de liberar a Pablo. Durante una visita oficial del rey Agripa y de su her­ mana, Berenice (descendientes de la dinastía de Herodes), el monarca solicitó una audiencia con Pablo. Tristemente, como su antecesor, rechazó su invitación

a

la salvación. Aunque los discípulos de Cristo del siglo XXI afrontemos rechazos

y

persecuciones similares, también deben perseverar.

¿Cómo pueden los discípulos que trabajan entre las autoridades evitar el desánimo

I

cuando son rechazados? Siempre que los seguidores de Cristo trabajan en favor

de personas poderosas, ¿quiénes más podrían ser afectados por su testimonio?

Viernes 28 de febrero

//_ Lección 9

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee de E. G. de White, “El centu­ rión”, “Ante Anás y Caifás”, “En el tribunal de Pilato”, El Deseado de todas las gentes, p. 282- 287; 647-662; 671-689; “Ministerio entre los ricos”, El ministerio de curación, p. 160-166; “Por poco me persuades”, Los hechos de los apóstoles, p. 357-368.

“Por medio del trato casual o accidental no es posible llevar a los ricos, que am an al m undo y lo adoran, a Cristo. Esas personas son muchas veces las de más difícil acceso. Por ellas deben hacer esfuerzos personales quienes, ani­ m ados de espíritu misionero, no se desanim en ni fracasen. “Hay personas particularm ente idóneas para trabajar entre las clase altas” (MC, p. 164).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Cada vez que Jesús testificaba a personas poderosas, otros tomaban nota. Algunos estaban en posiciones de poder; otros, no. Como Nicodemo y José de Arimatea, m uchos de entre la clase sacerdotal, educada, llegaron a la fe gradualmente. Algunos espectadores que presenciaron las confrontaciones de Cristo con los líderes religiosos también creyeron. La turbulencia volcánica ge­ neralm ente yace escondida debajo de la corteza de la montaña. Es imposible evaluar visualmente la intensidad. Las m ediciones exactas requieren instru­ m entos especiales. En forma similar, el potencial explosivo del movimiento de Jesús perm aneció escondido durante su ministerio terrenal. Después de su re­ surrección, sin embargo, el Reino estalló, poniendo en evidencia conversiones masivas, aun entre los cargos de influencia. La siembra estaba dando final­ mente su cosecha abundante. ¿Qué deberían enseñarnos estos hechos acerca de la im portancia de no desanim arnos cuando nuestro testimonio no parece ser efectivo com o nos gustaría que fuera, especialm ente entre la élite poderosa? 2. E. G. de White escribió, en la declaración que antecede, que ciertas per­ sonas están especialm ente capacitadas para el trabajo de alcanzara los pode­ rosos. ¿Cuáles podrían ser algunas de esas capacidades? Al mismo tiempo, ¿por qué debem os tener cuidado de no limitar a quienes nosotros pensamos que no están capacitados para ello?

El sábado enseñaré

Texto clave: Hechos 6:7

Enseña a la clase a:

Saber que, cuando estamos ante personas poderosas, no estamos solos. Sentir