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| Mayo de 2013 |
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| Mayo de 2013 | NUEVO BAKTÚN EDITORIAL   — Por Adriana González Hassig —

| Mayo de 2013 |

NUEVO BAKTÚN

EDITORIAL

 

— Por Adriana González Hassig —

 
 

21 del apocalipsis. Esa era, me temo, su fecha de vencimiento. Los mayas empezaron a estar out en breve. Pero no quiero que esta afirmación demerite los esfuerzos de aquellos que creen y tra- bajan todos los días por el cambio de consciencia. Tal vez sea gracias a los creyentes y su karma yoga que este mundo sigue en- tero y avanzando. Sin embargo, a medida que se aleja la inflexión del siglo, los espíritus se calman y a las nuevas generaciones las aquejan otras preocupaciones. Ahora, despojados de la angustia que trae «el fin», se dedicarán a las nuevas tendencias en sistemas filosóficoespirituales. Los hechos de los últimos 30 años de la historia de Colombia tal vez no sean signos premonitorios del fin, pero sí de agonía y revivir milagroso de un país que no se deja matar: el desastre de Armero, la toma del Palacio de Justicia, el baile rojo, la guerra

contra los carteles de las drogas y su ola de terror, los candidatos muertos, la Constituyente, La Catedral, la marcha del elefante y

En

un mundo que confunde el caos con el orden, esta enumeración de tragedias cobra sentido, justo ahora, cuando todos quisiéra- mos tener una razón para vivir mejor el nuevo primer Baktún:

sus 8.000 mogollas, San Vicente del Caguán, la reelección

de diciembre de 2012, en cuanto alguien hablaba con temor de esa fecha tan esperada, los demás se esmeraban en explicar que

se trataba de un «cambio en la consciencia de los seres humanos

y

no del fin del mundo». ¿Cuántas veces oímos o

   

mientras haya quien siga dirigiendo el caos nin-

dimos esa explicación? En lo personal, yo espe- raba despertarme ese 21 de diciembre con algo más, como por ejemplo con que me hubieran conectado a la mente un disco duro adicional lleno de programas para comportarme con altu- ra espiritual, tolerancia, compasión. Y con que ojalá los mayas hubieran incluido en el paquete un programa para tocar piano o guitarra. Lle- gada la fecha, unos sucumbían al nerviosismo,

 

guna mente colectiva encontrará orden ni po- drá hacer nada por recobrarlo.

 
 

El DEsmaDrE IlustraDo

Usted y yo sabemos, sin necesidad de que vuelvan los profetas a explicarnos nada, que la consciencia se despierta todos los días, se ejerce en cada uno de nuestros actos, y que con lo úni- co que nos enfrentamos momento a momento es con nosotros mismos y nuestro actuar. Este planeta que nos tocó en suerte está liderado por

 

issn 2248—4140

m a y o

d e

2 0 1 3

e d i c i ó n

Javier Beltrán

i l u s t r a c i ó n

Santiago Rivas

otros se dedicaban a meditar en plazas públicas

y

lugares privados, y otros pagaron viaje a Tikal:

a

rt e

y

d i a g r a m a c i ó n

personas para quienes la espiritualidad quiere decir muy poco. Yo sé, como también lo sabe

Juanfelipe Sanmiguel

más de 3.000 personas compraron un paquete turístico para que llegada la hora pudieran es-

tar en el epicentro del mundo maya para

¿Presenciar el fin del mundo en primera fila?

¿qué?

 

c

o n s e j o

e d i t o r i a l

usted, que lo único que nos diferencia de esos adalides de la libertad, el orden y el progreso, es

el difícil ejercicio de pensar, hablar y actuar de manera impecable, consciente, todos los días y a todas horas. Ingenuamente, creo y sé —y usted lo sabe también— que el corazón de cada uno de los que habitamos este pedazo de mundo es más grande que las tripas de esos buitres, y que me perdonen los buitres. Para volver a comenzar no hay necesidad de llegar al final de calendarios de culturas milena- rias, acabar con estados de sitio y periodos espe- ciales o invocar una hecatombe. «Sin prisa pero sin descanso», dirían los iku, el pueblo arhuaco, que no tiene pirámides pero ha logrado evadir la pobreza y la discriminación por parte de noso- tros, bunachis, hermanos menores, indignos de su confianza, su atención o su tiempo.

discriminación por parte de noso- tros, bunachis , hermanos menores, indignos de su confianza, su atención
 

La Recontra

c

o

e l e c t r ó n i c o larecontra@gmail.com

r r e o

 

¿Acercarse más a los mayas? Me permito citar El Espectador del 21 de diciembre de 2012: «[ ] La población maya, el 42% de los 14,3 millones de habitantes de Guatemala, despidió el último

colaboradores en esta edición

Ale Oseguera

Baktún [

]

sumida en la pobreza y la discrimi-

 

nación, pero esperanzada en un futuro mejor. […]». Pasó el 21 de diciembre y allá solo queda- ron los destrozos de una horda de turistas —tal vez— decepcionados. El mundo no se acabó el 21 de diciembre, re- velando (vaya secreto) que la espiritualidad que invade los salones de quienes habitan las ciuda- des es un bien de consumo, organizado durante los 2 o 3 años de vigilia observada para la llegada

José Julián Villa Lenis Toxicómano Callejero Stefan Pohl

De los artículos firmados son responsables sus respectivos autores, siempre y cuando les convenga. La reproducción total o parcial de los textos, imágenes y diseños publicados en esta o las posteriores ediciones está manifiestamente incentivada, pero por favor denos el crédito de lo que copie.

 

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| Mayo de 2013 | VARIACIÓN MATEMÁTICA DE UN APOCALIPSIS [O DEL APOCALIPSIS MAYA] —

| Mayo de 2013 |

VARIACIÓN MATEMÁTICA DE UN APOCALIPSIS [O DEL APOCALIPSIS MAYA] — Por Ale Oseguera — N
VARIACIÓN MATEMÁTICA DE UN APOCALIPSIS [O DEL APOCALIPSIS MAYA] — Por Ale Oseguera —
N adie entendió lo del
calendario maya
(salvo los mayas, por
supuesto). Entre Ho-
llywood y la televi-
sión se encargaron de
dejar a esta cultura milenaria y su legado
como meros juegos de charlatanería.
El tiempo es una relatividad tan com-
pleja que es difícil comprenderlo con otros
parámetros que no sean a los que estamos
acostumbrados. Sin embargo, el ca-
lendario que utilizamos actualmente
no es el único intento de organizar
1, 2, 3 y el i, ii, iii. Y no, los mayas conta-
ban diferente.
Intentaré explicar cómo funciona el sis-
tema. Partimos con solo tres símbolos: el
punto, la raya horizontal y la concha. Un
punto equivale a una unidad del 1 al 4.
Llegando al 5 trazamos una raya. Los ma-
yas numeraban en vertical. Es decir que, si
quisiéramos escribir el 6, pondríamos pri-
mero una raya (5) y encima un punto (1).
Cabe resaltar que lo más importante de
la numeración maya radica en el signifi-
cado de su cero, que es una de las grandes
aportaciones de esta cultura de científicos.
Para entender por qué no hubo un cata-
clismo el año pasado es básico entender
esta concepción del cero como un punto
de inicio considerando que todo lo ante-
rior está repleto.
El «fin del mundo maya», que en reali-
dad es el fin de una era, no es sino la certeza
de que todo lo que se había utilizado,
reutilizado, establecido, imaginado y
0
1
2
3
4
5
6
construido hasta el 21 de diciembre
los días para conseguir prosperidad
en lo terrenal, mental y espiritual.
Casi todas las culturas han inventado
sus propios sistemas de medición de
tiempo. Tan solo en el territorio hoy
conocido como México ha habido al
menos tres: el actual, el azteca y el maya.
El azteca es esa piedra redonda (cuyo
nombre propio es Piedra del Sol) con la
cara del dios Tonatiuh sacando la lengua
en el disco central. De hecho, no es un ca-
lendario en el estricto sentido de la palabra
sino más bien una crónica tallada de las
eras por las que había pasado el mundo, de
acuerdo con la cosmología de los antiguos
pobladores de México-Tenochtitlan.
Cabe aclarar la diferencia entre mayas y
aztecas porque, a partir de la fama que ad-
quirió el calendario maya, proliferaron los
chistes baratos de Internet con la imagen
de Tonatiuh, haciéndole pasar por maya.
No hace falta denunciar la bien conoci-
da ignorancia del pópulo virtual. Incluso
el diario español La Vanguardia publicó
una foto de la Piedra del Sol en tamaño
familiar para ilustrar un artículo sobre el
acontecimiento menos esperado de 2012:
7
8
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20
de 2012 ha caducado. No es que deje
de existir, no es que explote de un día
para otro. Al contrario, esto solo sig-
nifica que es momento de inventar y
ser originales, de adoptar ideologías
distintas que, si bien no ignoran el
peso de la historia, no pueden repetir sus
el apocalipsis maya.
Esta civilización es quizá una de las que
más curiosidad ha mostrado en el cosmos
en la historia de la humanidad. Se adelan-
taron tanto a su tiempo que incluso ahora
resulta difícil comprender su manera de
entender el todo con el universo, su ca-
pacidad para predecir eventos naturales
(como los eclipses o las lluvias) y cómo ha-
cían para saber tanto si no existían ni los
telescopios ni Wikipedia.
Lo que más se escapó a nuestro enten-
dimiento —incluso a nuestras charlas de
café mientras hacíamos planes para sobre-
vivir a la prometida hecatombe— fue la
numeración maya. Damos por sentados el
Este sistema funciona del número 1 al
19, siendo este último ilustrado por tres
rayas, una sobre otra (15), y cuatro puntos
encima (4). Llegamos al 20 y recogemos el
símbolo de la concha. Lo escribimos y le
ponemos un punto encima. El punto aho-
ra, en este segundo nivel vertical, vale 20.
En este nuevo nivel todo adquiere un valor
distinto.
La concha representa lo que nosotros
entendemos como el vacío, la nada, el cero.
Sin embargo, para los mayas el cero tiene
una concepción distinta.
Hay dos imágenes concepto que pue-
den aplicarse a este símbolo. Primero, la
que he mencionado: la concha, vinculada
al concepto de la muerte-nacimiento, a
una especie de fin-principio. La segunda
variante sería la del puño cerrado. ¿Pueden
verlo? En un puño los dedos están com-
primidos en un espacio cerrado y lleno.
Uniendo ambos conceptos tendríamos
la metáfora de un ciclo que se completa
para dar paso a otra cosa. Imaginen la idea
de una caja repleta donde ya no cabe más.
Tendrían que ir a buscar otra caja para se-
guir llenándola, ¿no? Básicamente, el «fin»
maya es analogía de un lleno total.
De esta manera, el número 20 se re-
presentaría en dos niveles verticales. En el
primero estaría la concha indicando que
hemos llegado al tope. En el segundo, el
punto equivaldría a 20 y la raya a 100. Una
vez completado este nivel, aparecería una
concha en el primero, una en el segundo, y
se comenzaría un tercero con nuevos valo-
res para los símbolos. Así sucesivamente.
esquemas. Las sociedades van a reinven-
tarse sí o sí. Ya ni siquiera por voluntad
propia sino por un ciclo vital que nada
tiene que ver con nuestras ambiciones o
deseos. El año nuevo maya, este en el que
estamos, es el inicio de algo que no cono-
cemos aún pero que hemos de concebir y
originar para la propia perpetuidad de la
raza humana.
Hay quienes consideran una reveren-
da putada que el mundo no se haya aca-
bado con una gran explosión o el choque
de un meteorito. Eso hubiera sido mucho
más sencillo, rápido y sin dolor. La muerte
que ya hemos vivido como civilización, si
les gusta llamarlo así, ha sido lenta: crisis
económicas, sistemas políticos fallidos, re-
voluciones, cambios de hábitos, esquemas,
moralidades, catástrofes ecológicas. Ha
quedado demostrado que nuestros mo-
dos de vida no funcionan para el objetivo
último del ser humano: conciliar su capa-
cidad de raciocinio con su naturaleza ani-
mal para integrarse con el universo al que
pertenece.
Si lo pensamos bien, el año nuevo maya
nos vino de maravilla
pezar a construir.
Es tiempo de em-
ale oseguera se ha desempeñado
principalmente como periodista de
radio y medios impresos. actualmente
colabora con varias publicaciones,
tanto en méxico como en españa,
escribiendo sobre política, cultura y
temas de inmigración.
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| Mayo de 2013 | MALICIA INDígENA — Por José Julián Villa Lenis — Ll

| Mayo de 2013 |

MALICIA INDígENA

— Por José Julián Villa Lenis —

Ll egué al colegio a eso de las 6:15 a.m. Las clases empezaban a las 7:30, pero como

doña Bernarda la transportadora tenía una ruta después de la mía nos tocaba madru- gar más de lo necesario. Yo estaba en 4 o de primaria y en la camioneta en que viajába-

mos íbamos solo dos de mi grado, el resto eran mayores, de ba- chillerato. Ese día llegamos y como siempre nos instalamos en la cafetería. Un muchachito de 6 o , el más hablador, empezó a contar historias de terror de su finca, de cómo un cura había tenido que ir

a exorcizarla porque ya no se aguantaban a los niños llorando en

mitad de la noche, las brujas revoloteando harapos por encima de los techos y los pasos apresurados subiendo las escaleras de la pie- za de arriba, que era donde él dormía; entonces dijo: «Pero eso no es nada… Miedoso lo que me contaron ayer donde mi abuela que vive en Sabaneta. Mi tía Alba dijo que en el hospital de allí había nacido un niño en la madrugada; cuando el niño salió de donde tenía que salir el médico se quedó mirándolo y viendo lo espanto- so que era no tuvo más opción que decir: “¡Dios mío! ¡Qué niño tan feo!”. Apenas el médico dijo esto, el niño abrió la boca y con voz de ultratumba respondió: “¿Feo? ¡Feo lo que va a pasar en Se- mana Santa!”. Después el niño murió en brazos del doctor y no se supo más». Yo me puse verde, amarillo, creo que nunca había sentido tanto miedo en mi vida. Cuando llegué a la casa, ya ha-

biendo olvidado la terrorífica historia, me encontré con mi primo Lucas que estaba de visita, saludé a la tía y subí con él a jugar con el Estralandia. Mientras armábamos torrecitas soltó una historia que le habían contado en el colegio: que un amiguito decía que el Jueves Santo había que tener los ojos en el cielo porque la Virgen haría una señal y después de eso el mundo se acababa. ¡Ay!, ahora sí que no tenía vida, faltaba un mes para Semana Santa y puedo decir que ahí empezó el insomnio. Lo peor de todo es que cuan- do lograba dormir soñaba que corría por la calle buscando a mis papás mientras unas bolas de fuego me perseguían, había jinetes

y cuanto personaje apocalíptico imaginable, todos amenazaban

con biblias en la mano gritando: «¡Pecadores! ¡A los profundos infiernos es que van a parar!». Esa fue la primera vez que se acabó el mundo para mí. Y para la humanidad, ¿cuántas veces ha pasado? Cuatro, cinco, o qui- zás seis, incluyendo la de los mayas. Pobres mayas, para cuando decidieron acabar con la humanidad esto ya estaba infestado de incrédulos y científicos; su apoteósica profecía no hizo mella, no hubo suicidios colectivos, nadie se rasgó las vestiduras. Lo de los mayas y su presentimiento no fue más que una comidilla de chis- tes flojos, fiestas temáticas y montones de publicistas, ah sí, y pe- riódicos independientes. Fue una amenaza mediocre, analógica

y llena de moralejas fofas con promesas de cambio. Los mayas y

sus misterios terminaron siendo un libro de superación personal, nada de malicia indígena. Los legados de los fines del mundo que hasta hoy he vivido han dejado en común promesas, renovaciones religiosas y cam- bios de era; generalmente el hecho de que las profecías fallen

genera en la humanidad una sensación de arrepentimiento pro- funda y pendeja. El miedo es natural, típica condición humana, aunque algu- nas veces está infundado por la religión; mi miedo por el diablo,

siendo niño, puede ser el mismo que después tuvo mi papá cuan- do decidí estudiar música, o el mismo que sentí yo cuando de-

cidí dejar la universidad sin terminar la carrera; estas decisiones normalmente son confundidas con pereza o mediocridad, pero la dificultad de emprender un oficio sin certificación es tan ardua como la académica, solo que es una sensación que se descubre únicamente cuando se confronta con quienes toman la determi- nación correcta: graduarse. Después lo que en realidad hay es trabajo, hasta que por des- carte se vuelve necesario poner a prueba la capacidad personal dándole un nombre propio a un proyecto, y es ahí cuando se complican las cosas, es como volver a empezar la universidad, solo que con espacios de desencanto más acelerados. Hasta que por fin uno se acomoda y trabaja con la cantidad de desahucie necesario para no ilusionarse y la esperanza suficiente para no acabar con todo. Como el miedo, la música es de masas, y aunque ahora ronda la esperanza de volverla de pequeños entornos sigue siendo igual: de capacidades adquisitivas, amigos influyentes o síntesis de conceptos, no hay cabida para lo absurdo, el ocio o los disparates; siempre que los anteriores conceptos se repitan en su andar, ustedes, como yo, estarán liderando un barco en zozobra. Para mí el nuevo mundo después de Nostradamus, la Virgen o los mayas no existe, como no existen la «música independiente», los «mercados culturales» o los «nichos». Es normal que quie- nes los manejan a la perfección hagan alarde de esto y miren con soberbia a los que por rebeldía encausada, desencanto, apatía o incapacidad para hacer disfrutar a los demás no los usen a su an- tojo, pero sigo pensando que aunque se recorra el mundo ente- ro la balanza está destinada a caer para el lado opuesto, pues las manifestaciones, aunque reconocidas, aún no tienen la capacidad de brindar calidad de vida a quienes las practican. Las transaccio- nes de «artistas famosos» son traquetas y absurdas, las cantidades de dinero que se mueven son aún más estrambóticas, eso no ha cambiado ni cambiará. Todo lo que necesite una extraordinaria cantidad de dinero para cautivar audiencia es innecesario, feo y de mal gusto, por esta razón lo que me atraiga del pop es pura casualidad, así como cuando me río de un mal chiste. Ah, cuánto hubiera dado porque los mayas en lugar de su pro- fecía se hubieran encargado de dejar un curador celestial, un edi- tor magnánimo, un crítico divino, un espectro no imaginario que decidiera por nosotros, un control de natalidad creativa que les pusiera freno a las publicaciones artísticas, que oprimiera con fu- ria las manifestaciones feas y fofas, irrespetuosas y pendejas. Yo, con toda la voluntad del corazón, me comprometería a que si este ser omnipotente existiera a mí también me dijera: «Deje su ofi- cio; la zapatería, la fonoaudiología o la fisioterapia son los traba- jos que debería tener en cuenta»; sería mucho más fácil la vida, las exaltaciones por ofuscación auditiva y visual bajarían en cantida- des monumentales. De todas maneras tendríamos malos músi- cos, artistas plásticos sin talento, cineastas pérfidos y escritores nefastos escondidos en cloacas como fuerzas rebeldes, «expre- sándose» a escondidas, mientras yo, seguramente, pertenecería a estos insurgentes. Pero aun así lo preferiría.

a estos insurgentes. Pero aun así lo preferiría. josé julián villa lenis nació en medellín en

josé julián villa lenis nació en medellín en 1982.

es compositor musical.

aun así lo preferiría. josé julián villa lenis nació en medellín en 1982. es compositor musical

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| Mayo de 2013 | MENOS MAL — Por Toxicómano Callejero — M enos mal

| Mayo de 2013 |

MENOS MAL — Por Toxicómano Callejero — M enos mal que es cosa del pasado.
MENOS MAL
— Por Toxicómano Callejero —
M enos mal que es
cosa del pasado.
Menos mal que
este tipo de me-
quetrefes ya no
existe. Ya estaba
todo el mundo tan aburrido de escuchar
tantas quejas y tan pocas propuestas que
la misma gente terminó por acabar con
ellos, ya no hay rastro.
No eran ni siquiera intelectuales,
pero sí pretendían serlo; se las daban de
doctores, literatos, artistas, ingenieros,
contradictores, líderes… pero se las da-
ban, no lo eran.
En un tiempo fueron muchos. Ma-
nipuladores baratos que promulgaban
conocer a fondo todos los problemas
de la sociedad, pero cuando se trataba
de aportar, solucionar y crear salían con
evasivas, retrasos, impedimentos, ideas
estúpidas.
Lo peor era que estaban en todas par-
tes, en la izquierda, la derecha, los barrios
ricos y los pobres, los palacios y las ollas,
la Nacional y los Andes. Eran tantos que
estaban hasta en la clase media…
Se creían superinteligentes, nada ni
nadie era más objetivo, argumentado,
justo o más comprometido que ellos.
Los más avezados habían llegado a una
conclusión (sospechosamente fácil) que
pregonaban como si fuera la más extre-
ma sabiduría: «La raíz del problema so-
mos nosotros, es que somos así, la culpa
es nuestra». En palabras de ladrones, «la
corrupción es inherente al ser humano».
Hasta ahí llegaban, le daban mil vuel-
tas al asunto, diagnosticaban todos los
problemas, le ponían a todo el mundo
los puntos sobre la íes pero nunca pro-
ponían algo. Eso sí, se creían una chim-
ba, los superiores que luchaban por los
derechos de los inferiores, de ese tipo de
personas que al conducir giran sin poner
las direccionales, porque son tan adelan-
tadas de pensamiento que piensan que
si las ponen los demás no van a ceder el
paso. Creían pensar tanto que empeza-
El conocimiento por fin alcanzó un
punto importante de democratiza-
ción y la religión se vio obligada a ce-
der ante la ciencia. Muchos problemas
continúan, pero también se reciben
muchas propuestas para erradicarlos.
El nuevo modelo de comunicación
entre los ciudadanos, fruto de una ade-
cuada utilización del espacio público, los
ron a pensar por los demás, y eso en de-
finitiva es no pensar.
Menos mal que toda esa gente es cosa
del pasado. Menos mal todo cambió. No
sé qué ocurrió pero esa gente se cansó de
ser un obstáculo y por fin se retiró. Creo
que su afán de hacer que los demás co-
rrieran menos, en vez de ellos correr más,
hizo que se desgastaran rápidamente y
su luz se apagara. Bueno, también ayu-
dó el deceso de una o dos generaciones
de viejitos recalcitrantes que dieron un
paso al más allá, dejando libre el espacio
para que otros pudiéramos dar un paso
más allá. No sé si me explico.
Y eso fue lo que configuró esto que
los académicos llaman El Nuevo Mundo,
que no es más que el mismo espacio pero
con nueva administración, la mayoría
de inventos del siglo pasado pero ahora
conectados a Internet, los mismos habi-
tantes pero sin tanto estereotipo.
Este Nuevo Mundo es mucho más
parchado que el que nos dejaron los
Uribe, los Bush, Bin Laden y Bene-
dicto. Aquí la acción por fin tomó la
palabra y la transformó en realidad.
medios masivos y las redes sociales, tra-
jo consigo el crecimiento de pequeños
grupos ajenos a instituciones que deci-
dieron concretar ciertas acciones bajo
su cuenta y riesgo. Sin tanto papeleo,
sin tanta alharaca, pusieron en práctica
innovadoras estrategias de destrucción-
construcción de sociedad.
Los programas de sentido común
impartidos en jardines, colegios, uni-
versidades e instituciones, proyectados a
través de gigantescas campañas de publi-
cidad, dieron sus frutos. La dignidad re-
tornó como algo invaluable que ya nadie
pudo comprar, el dinero perdió toda mís-
tica y el pensamiento se instauró como
un proceso normal de construcción.
Quizás ese cambio social haya sido
producto del intenso mestizaje cultural
al que fue sometida Latinoamérica en
los últimos diez años. Recibimos infor-
mación de todos lados del hemisferio y
nuestra tierra se convirtió de pronto en
el lugar ideal para catalizar las nuevas
ciudadanías. Quizás los viejos estereoti-
pos de tribus urbanas se fueron diluyen-
do poco a poco y en su lugar aparecieron
el colectivo toxicómano callejero
es un grupo de científicos
antisociales, de-mentes audiovisuales
y algunos punks con ánimo de lucro
que se encargan de combatir la
estupidez, la ignorancia, la moral
(sencilla y doble), las buenas
costumbres, la fe y el orden mediante
sonoros atentados visuales.
nuevos crisoles (bastante eclécticos) que
ya no repararon solo en la forma o en el
fondo sino que fundieron en una sola
pieza ese conjunto.
Me gusta oír a los académicos citar
2013 como el año en que empezó todo,
me gusta oír que justo después de darse
por concluido lo del calendario maya, la
reevolución empezó. Me gusta pensar
que por esa época mi generación no para-
ba de hacer cosas, me gusta pensar que
gracias a mi generación el Nuevo Mundo
es sin duda un sitio mejor. Menos mal.
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| Mayo de 2013 | — Por Toxicómano Callejero — — 6 / 1 1

| Mayo de 2013 |

— Por Toxicómano Callejero —
— Por Toxicómano Callejero —

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| Mayo de 2013 | LOS 10 MEjORES fINALES DEL MUNDO EN LA hISTORIA (DE

| Mayo de 2013 |

LOS 10 MEjORES fINALES DEL MUNDO EN LA hISTORIA (DE LA hUMANIDAD) el fin del

LOS 10 MEjORES fINALES

DEL MUNDO EN LA hISTORIA (DE LA hUMANIDAD) el fin del mundo puede ser momentáneo
DEL MUNDO EN LA hISTORIA (DE LA hUMANIDAD)
el fin del mundo puede ser momentáneo o eterno, metafórico o literal, laico o religioso, esperanzador
o terrorífico, pero en cualquiera de sus tipos confluyen ansiedades, mitos y saberes sobre la naturaleza.
estos son los diez elegidos por nuestro invitado, historiador y experto en apocalipsis.
— Por Stefan Pohl —
1. «La muerte térmica del universo»
2. La máquina del tiempo
3. «La pequeña muerte»
4. «Eterno retorno»
5. Melancolía
6. «El inmortal»
— William Thomson, Lord Kelvin —
H . G . Well s
— Friedrich Nietzsche —
— Lars von Trier —
— Jorge Luis Borges —
7. «El jardín de las delicias»
8. «The Man Comes Around»
— El Bosco —
— Johnny Cash —
9. «Catastrofismo»
— Georges Cuvier —
10. «Palabras de consuelo para Sion»
Isaías 51:6 —
stefan pohl cultiva con frenesí la historia, antes de que se acabe el mundo.

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| Mayo de 2013 |   SABIDURíA UNIVERSAL REgINISTA Una entrevista de Santiago Rivas  

| Mayo de 2013 |

 

SABIDURíA UNIVERSAL REgINISTA

Una entrevista de Santiago Rivas

 

R

egina 11 no es una mujer como cualquiera.O bueno,sí,pero no.Sus fieles seguidores aprenden de ella desde consejos domésticos hasta secretos

para influenciar a las personas,el significado de los sueños,etcétera.Tie-

nesupropioidioma,inventadoporella,yunaseriedereglassegúnlascua-

les se vive en su templo, en la calle 13, debajo de la avenida 68, en Bogotá.

Empezamos hablando del clima, como en cualquier conversación. Bueno, no como cualquiera. Me contaba de su llegada a Houston, que la recibió con el clima helado…

nuevamente penumbra y luego la luz del nuevo sol que nos va a recibir.

cia a todo el mundo. Los musulmanes, el dios de ellos se casó con una niña de seis años. Yo no creo en ninguna religión. Yo nací católica, pero creo que todas las reli- giones son el opio del pueblo.

—¿Eso no era lo que iba a pasar en 2012?

—Nosotros hicimos un rito y el clima de ahí en adelante, todo el tiempo que estuvimos, fue precioso. Luego los cam- pesinos de acá nos llamaron porque no estaba lloviendo y se iba a dañar la co- secha. Hicimos el rito aquí con mucha gente y lloviznó un poquito. Luego hici- mos otro, pero no más porque sabíamos que iba a arreciar. Con decirle que yo, víctima de mi propio invento, me fui a ver el progreso de una obra que estoy ha- ciendo y me pegué una emparamada…

—No ha pasado. En este momento hay una burbuja hecha por seres de alta vibración que están cuidando para que no se desintegre con el problema del sol. Pero vienen terremotos impresionantes, maremotos impresionantes, los tsuna- mis van a hundir países… va a ser una etapa terrible.

—¿Qué propone a cambio de la religión?

—Yo les estoy enseñando que cada persona es el templo de Dios. Que si us-

ted aprende a conocerse usted no nece- sita ni a Regina ni a la religión ni a nada. Yo les digo mucho, que yo no hago mila- gros, yo creo que la religión, que signifi- ca «religar», se forma cada vez que usted

—Pero entonces, ¿cuáles son las perspectivas que existen a nivel de toma de consciencia, cuáles serían los pasos a seguir?

se

liga o se religa. Como cuando usted se

casa. Si usted luego se va con su amante

o

su vecina está acabando con esa reli-

—¿Los ritos de ustedes son ritos de petición?

—A cada quién le corresponde su li- bre albedrío. Se les explica, pero pueden decidir qué camino toman. Está el ca- mino ancho, que es poderoso, pero lleno de peligros, y el camino angosto y difícil, que sigue ascendiendo como lo hace el planeta. La toma de consciencia es cosa de cada quién, y consiste básicamente en no condenar a los demás, no culpar a los demás por las cosas que nos pasan.

—Ahora que hablamos del Nuevo Mundo, usted es la única política mística que hemos tenido. Yo no recuerdo a nadie que tenga un enfoque parecido al suyo, pero ¿no sería el momento preciso de tener más políticos místicos?

—Ojalá, ojalá… Pasa es que vea: los cristianos, ellos tienen el mismo talan- te de los musulmanes, con ideas muy retrógradas. Para ellos todo el mundo es pecador. Los católicos, de ellos salió toda la maldad del mundo. Ellos empe- zaron matando, robando, incinerando a la gente. Si le daba viruela y usted era de una familia con plata lo incineraban para quitarle la herencia. Si no tenían plata no les importaba. Así le quitaron la heren-

gión creada con su esposa, entonces lo principal es ser fieles a todas las cosas.

—Nosotros nos reunimos con mucha gente, hacemos unos movimientos y de- cimos unas palabras. Hay ritos para que las nubes se junten y otros para que las nubes se separen. Siempre trabajamos en grupo.

—Bueno, ¿y la saurología qué entra a ser ahí?

—Es una ciencia. Yo se las estoy ense- ñando con un nuevo idioma para que ellos aprendan a conocerse y encontrar la ilu- minación, la telepatía y otras facultades.

—El número que estamos preparando habla sobre el Nuevo Mundo, o mejor, siendo que no se

—Pero entonces es una disciplina que tiene que ver con uno…

Sí. Yo no creo que Dios esté arriba y

 

el

diablo esté abajo. ¿Quiere ver a Dios?

acabó el mundo, habla sobre cómo se podría construir lo que viene

—Pero el mundo sí se acabó. Se acabó para los que se murieron. Igual no será así como todos creen. Lo que pasa es que la Tierra está ascendiendo, está pa- sando de una dimensión a otra. Como se está trasladando habrá unos terremotos terribles, y va a llover fuego. Yo predije que antes del año 32 iba a llover fuego en la Tierra [ahora que transcribo esta en- trevista me doy cuenta de que días después fue la lluvia de meteoritos en Rusia]. Te- nemos que dejar el sol y las estrellas que tenemos, por eso va a haber unos días de penumbra, luego oscuridad total, luego

Mírese al espejo. ¿Quiere ver al diablo? Mírese al espejo.

—Una de sus facetas más fuertes es la de ser una mujer con poder, pero ante todo una mujer seguida por muchas mujeres. Corríjame si me equivoco, pero me parece que la suya es una fuerza predominantemente femenina…

—Eso puede deberse a dos cosas: al comienzo llegaron muchas parejas, y muchas monjas y sacerdotes. Con el tiempo se han ido muriendo los esposos, y los sacerdotes se han ido o han muer-

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| Mayo de 2013 | to también. Lo otro es que son más co- bardes

| Mayo de 2013 |

to también. Lo otro es que son más co- bardes los hombres. Cuando vieron mi poder de convocatoria y los problemas que eso podía causar fueron dejando de venir. Pero los que tengo son excelentes. Yo tengo acá muchos que son los letas y los maestros. El leta es una escala supe- rior, y el maestro, pues más arriba. Los últimos que consagré eran un grupo de más hombres que mujeres, y todos profesionales. Tengo más mujeres que hombres; pero por ejemplo tengo rebe- lis, que son los niños y los jóvenes, que son hombres y mujeres…

—…de eso quería hablarle…

soy sauróloga, y quienes lo son, lo son con mis enseñanzas, que no son de ningún li- bro, vienen de los trances que yo hago.

por el número 11 y yo por el 23». Este hombre me contó que mi papá iba a ser sacerdote, que él leía el oficio parvo que era en latín. Y cuando yo salí del cuarto le dije que abriera el baúl y me mostrara el libro que tenía ahí. Le dije «léalo en la mente que yo se lo voy diciendo». Y se lo recité, en latín, y esa fue la primera vez que yo hablé en una lengua que desconocía.

—¿Cómo fue su infancia siendo una persona tan fuera de lo común?

—¿Qué se requiere para ascender de nivel, para ser leta? Es una cuestión de talento, de disciplina…

 

—Las dos cosas.

—¿Qué talentos debe tener una persona? ¿Hay gente que nunca haya pasado? ¿Que se haya quedado por siempre en el primer nivel?

—Sí, pero son masafísicos, gente que sabe hacer masajes. Una de ellas se me fue, una masafísica, a Estados Unidos, y se colocó en un spa. Y todos querían con

ella. Entonces los demás se molestaron y la echaron, luego ella abrió su propio spa

—Fue una infancia común y corrien- te, salvo por ciertos momentos. Por ejemplo, cuando tenía 6 años yo miré para arriba y pensé cuándo podría yo tocar un bombillo. Y apenas pensé eso me elevé y llegué al techo; mi mamá me encontró flotando y pegó un grito. Yo reventé el bombillo y por eso quedé con esta cicatriz. Entonces me llevó a que me exorcizaran. Yo no me dejé porque lo que hizo el cura fue sacar una correa de cuero para darme, y yo me volé y co- rrí hasta que llegué a la casa. Mi mamá me escondía porque le daba vergüenza que yo fuera así. Mi papá sí me ayudaba, pero él murió cuando yo tenía 8 años. Es más, yo se lo predije.

—rebelis es un grupo de niños y jó- venes. Hay unos entre los 7 y los 12 años y otros entre los 12 y los 25. No toman, no fuman, no están en las drogas… Es- tán estudiando, descifrando todo lo que es el mundo, para que se tomen a Co- lombia por las buenas y no por las malas, sin matar, sin robar. Estamos en Pereira, Medellín, Cali, Bogotá y Panamá, se ex- tendió a varios países el grupo.

así levantó a su hijo, le dio su profesión, todo eso solamente con ese talento. Para ser letas deben aprender el idioma, tener muy buena disciplina, seguir estudiando

y

y

ser muy fieles a todas las cosas.

—¿Cómo fue su iniciación, cómo se dio cuenta de su poder?

—Entonces sí hay una actividad política…

—Eso fue a los 4 años, cuando me iban a confirmar en la iglesia. Yo le pre- gunté a mi hermana por qué confirma- ban a los niños y ella me dijo que no preguntara, que al que preguntaba por cosas de la Iglesia se lo comía una araña. Por esos días estábamos en la iglesia y el sacerdote iba pasando. Cuando él me alzó fue la primera vez que vi el aura; yo pensé que él era un santo. Yo tenía miedo, me encerré en un cuarto y tapé todas las entradas para que no entrara nadita de luz, pero en realidad era para que no entrara la araña. Estaba oscurísimo, no se veía nada. Allí me acos- té y respiré profundo. Entonces el cuarto se fue iluminando, como si estuviera a plena luz del día. Y se apareció una perso- na, envuelta en luz. Yo le pregunté si era una araña y me dijo: «No, yo vengo a ayu- darte, a contarte que tú vas a ser conocida

—Yo quiero que ellos se tomen el país. Ellos, no yo. La juventud.

—¿Y rebelis viene de rebelde?

—Ahora con este cambio de paradigma, en el inicio de una nueva era, ¿cree que va a haber más personas como usted?

—No,

yo

soy

rebelis,

Regina

Betancourt de Liska. Sale de mi esencia.

—Bueno, y volviendo a la etimología, ¿de dónde viene el nombre de la saurología?

—Sí, lo que pasa es que se acabó la era maya y empieza la era saurológica, que será famosa en todo el mundo. Con 200 personas nos fuimos para México. De hecho, cuando llegamos a Mérida nos di- jeron que llevaba 6 meses sin llover y no- sotros hicimos un rito, y hubo una brisita y un trueno. Cuando ya nos íbamos a Cancún sí llovió fuertemente. Estuvimos allí, haciendo nuestros rituales. Yo les ex- pliqué que esto, esa belleza, era el legado de los mayas, lo que ellos nos habían deja- do. Así empezó la era saurológica.

que esto, esa belleza, era el legado de los mayas, lo que ellos nos habían deja-

—Mire, yo empecé haciendo rela- jación mental. Eso era lo que yo hacía. Pero entonces comenzaron a aparecer un montón de maestros de la relajación. Decidí entonces llamarlo metafísica, y surgieron muchos practicantes y maes- tros de la metafísica. Por eso me decidí a llamarlo saurología, que significa «Sabi- duría Universal Reginista». Entonces yo

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