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Acusaciones de calidad estética pobre y un testimonio interno de precaución

estética pobre y un testimonio interno de precaución Yo nunca volé sobre el objetivo correcto, sin

Yo nunca volé sobre el objetivo correcto, sin que me dispararan. Coronel Nimrod McNair

C ALIDAD ESTÉTICA: ¿EXISTE REALMENTE? ¿ LA NECESITAMOS?

EL CRÍTICO: ‘‘La forma más elevada de música que tenemos hoy es ejemplificada en los clásicos. Como cristianos, debemos luchar por alcanzar la excelencia musical, y esto nunca va a suceder condescendiendo con el nivel artístico mediocre que agrada a las masas.’’ Muchos piensan que al usar la música contemporánea, estamos relegando la iglesia a lo mediocre, o ----peor aun---- a la música que es de bajo nivel. ¿Cómo definimos lo que es música‘‘buena’’, esto es, música que sea estéticamente cor- recta? Dos características de la música estéticamente buena,

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Debate de la música cristiana contemporánea

que los críticos han usado para degradar los estilos de música contemporánea son: que la música contenga armonías ricas,

y que contenga dirección y movimiento. Vamos a evaluar

estas características específicas de la ‘‘buena’’ música. Armonías ricas. Un oponente de la música pop cristiana señala que la música buena debe tener armonías ricas. ¿Signi- fica esto que la música ejecutada con armonías simples es mala? ¿Fue la canción ‘‘Edelweiss’’ de la película The Sound of Music (El Sonido de la Música) ¿música pobre porque Chris-

topher Plummer la cantó con el acompañamiento de simples acordes de guitarra? Por el contrario, la simpleza de la canción sirvió perfectamente a su propósito ----expresar el sentimiento nacionalista del pueblo austriaco que estaba siendo tomado por el régimen Nazi. Sería injusto quitar la canción de su contexto y juzgarla por su valor comparándola con la Quinta Sinfonía de Beethoven. Un estilo debe ser juzgado solamente dentro del contexto de la función que pretende cumplir, y por las personas para quien fue diseñado. 1 El músico que ha hecho del estudio de la música ‘‘fina’’ el centro de su vida, no se ha desviado en un esfuerzo inútil. Pero, aun así, debe tener cuidado de que su aprecio por los estilos clásicos no le guíe a menospreciar los estilos más simples. Si los estilos más elevados son siempre los mejores estilos para las iglesias, entonces el koiné (común) griego del Nuevo Testamento tendría que ser clasificado como de bajo nivel, cuando se le compara con el griego clásico que era favorecido por el pueblo amante de las artes. Igualmente, toda

la música usada en el Antiguo Testamento para acompañar

los Salmos se quedaría corta si usamos este criterio de ar- monías. 2 En mi opinión, el ingeniero aeroespacial que ya no puede disfrutar de volar un cometa con su hijo, ha perdido algo. Y del mismo modo el músico serio que ya no puede disfrutar ‘‘Edelweiss’’ tocada como una simple canción folklórica en una guitarra clásica, cantada por una voz que no sería aceptable

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para la ópera. El mejor de los comunicadores, capaz de pro- ducir un discurso que sería grabado y preservado para las futuras generaciones, ha perdido algo si ya no puede ser edificado por el sencillo predicador campesino que tal vez nunca tenga la oportunidad de completar una educación universitaria. Los esfuerzos más excelentes de este sencillo predicador nunca dejarían satisfechas las críticas de los ora- dores serios de su tiempo. Pero entonces, su congregación tampoco respondería al estilo de los ‘‘grandes’’ discursos. La función debe ser considerada cuando se juzga el valor de un estilo. Dirección y movimiento. Otros críticos de la música con- temporánea argumentan que la música ‘‘buena’’ tiene un comienzo definido, se desarrolla hasta un climax, y tiene una conclusión definida. Ellos sostienen que el ir fundiendo la música de entrada (fade in) refleja una filosofía evolucionista, y que el desvanecerla al final (fade out) simboliza que no hay juicio final. Sin embargo, ¿no podríamos nosotros igualmente proponer que la música con un principio definido simboliza que Dios tuvo un principio, y que la música con una conclu- sión definida contradice la doctrina de la vida eterna y del castigo eterno? ¿Dónde encuentran su fundamento estas contenciones? ¿Son imaginadas para ser intuitivamente obvias a cualquier investigador honesto? ¿O, más bien, como el crítico ha sido entrenado en la música clásica occidental, prefiere el estilo de esta ‘‘buena’’ música, y asume que cualquiera que tenga buen gusto musical va a estar de acuerdo? Algunas observaciones transculturales apoyarían esta última idea. Los indios auca han tejido patrones complicados de golpes de tambor en su música, golpes que nosotros no podemos apreciar completamente, ni tal vez tengamos la habilidad de duplicar. Sin embargo, si un miembro de esta tribu fuera a establecer los criterios para la ‘‘buena’’ música, casi de seguro

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clasificaría la escasez de ritmos percusivos interesantes en la música occidental, como bastante primitiva. Para nosotros, el dominio de los tambores puede distraer de lo que consideramos como el plato principal: la melodía. Para el auca, los patrones complicados de tambores pueden

muy bien ser el plato principal. ‘‘Pero, ¡la línea melódica debe ser dominante!’’ ----clama el occidental. ¿Por qué? ¿Ha de- mostrado la sicología que esto es más saludable? No. ¿Habla

la

Biblia de melodías dominantes? No.

‘‘Pero la melodía es tan central a la buena música, como

lo

es la rima a la buena poesía’’, replica el crítico. Sin embargo,

la

rima no es reconocida universalmente como esencial para

la

buena poesía. A nosotros nos gusta la rima, porque se nos

ha enseñado a que nos guste la rima. ¿Son los niveles de calidad occidentales de la buena poesía, los niveles más altos?

Si es así, entonces ¿cómo juzgaríamos nosotros la poesía de los

Salmos, donde los patrones hebreos difieren significati- vamente de nuestros patrones básicos, y donde la rima no es siquiera considerada? 3 Es tan sólo con gran dificultad que podemos descubrir la belleza en la poesía hebrea antigua. Pero, de la misma manera, los hebreos antiguos tendrían dificultad en encontrar algo ‘‘bueno’’ en nuestras formas de poesía. Para nosotros, el uso de un negativo doble (‘‘él no tiene buenos modales ninguno’’) es obviamente una infracción del

‘‘buen’’ discurso. Pero, no así para los antiguos griegos, que acumulaban los negativos para hacer énfasis. Dele una mirada

a Juan 15:5 en griego. Una traducción literal leería así:

‘‘Aparte de mí, ustedes no pueden hacer ninguna cosa’’. ¿No habremos caído en etnocentrismo cuando tomamos los criterios de los clásicos occidentales y los establecemos como la vara de medir la música, o cualquier otra cosa que venga al caso? Ciertamente, la música debe ser juzgada dentro de un estilo por aquellos que aprecian ese estilo, no desde afuera por aquellos que ni entienden ni disfrutan el estilo. 4

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Lecciones de la historia. Antes de que los que abogan por lo que comúnmente se considera música ‘‘seria’’ releguen todos los nuevos estilos a un basurero estético, harían muy bien en escuchar a los críticos que pronunciaron un juicio similar sobre las innovaciones de su tiempo.

Usted escucha una mezcla de sonidos, una variedad de partes, una riña de armonías que son intolerables al oído.

Uno canta en un tiempo rápido, otro en uno lento; una voz tiene notas altas, otra notas profundas; y como si esto fuera

Aun con todo

el mejor deseo del mundo, ¿cómo puede la mente ver luz

en este caos? (Artusi criticando a Monteverdi, 1608).

Tres de los movimientos de la Sinfonía en La de Beethoven están hechos sin un diseño establecido, confusos, llenos de combinaciones ásperas (1823). 5

No tiene forma, no tiene diseño, no tiene ritmo, no tiene simetría (D’Ortigue criticando a Wagner, 1861).

Yo escuché sonidos en una secuencia sin interrupción, sin encontrar ni un trazo de diseño, de forma, de motivo, de acento (un escritor francés criticando Pelleas et Melisande de Debussy, 1902).

Racimos de notas sin significado

una conglomeración sin

sentido (F. Corder criticando a Schonberg en el Musical

Quarterly, 1915).

Locuras salvajes tales como las que el arte intelectual

desecha tocar; y los espíritus de fealdad y destrucción anulan la cohesión intelectual final de la eufonía en sí

misma

sin vergüenza alguna admitidas en sus cretinos

parloteos por Schonberg y Stravinsky (Rutland Boughton,

en el Musical Times, 1922). 6

poco, una tercera permanece en el medio

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Debate de la música cristiana contemporánea

Aparentemente, es fácil permitir que las preferencias per- sonales establezcan límites para la belleza, que nunca debieron haber sido establecidos.

UN TESTIMONIO DE PRECAUCIÓN

Hay personas, claro está, que dicen acerca de la música cristiana contemporánea: ‘‘Mi espíritu no siente testimonio del Espíritu de Dios de que esta música esté bien.’’ Si ciertas personas han orado sobre un asunto de controversia y creen que Dios no les ha dado a ellos la libertad para participar, debemos respetar esa decisión y no presionarlas a hacer algo que puede ser malo para ellos. Pero, ¿debe la advertencia interna de algunos en cuanto a la música cristiana contemporánea, atar a todos los cris- tianos en esta materia? Si el Espíritu de Dios se estuviera moviendo claramente entre nosotros en este asunto, podría haber un consenso entre los que son dirigidos por el Espíritu ----pero ese consenso no existe. Algunos han orado y han sentido fuertemente que Dios quiere que escuchemos exclusivamente los arreglos clásicos de los himnos tradicionales. Otros son edificados por el estilo de música intermedio de Los Gaithers, pero sienten que el estilo de música de Keith Green nos mueve hacia el área cuestionable del rock. Otros se sienten de maravillas con la música de Keith Green, pero sienten las alarmas de su adver- tencia interna encenderse con el estilo de Petra. Algunos de nosotros hemos orado y ayunado acerca de este asunto, pero sentimos libertad absoluta del Espíritu con toda esta gama de estilos musicales. Los críticos de la música cristiana contemporánea sosten- drían que aquellos que no sienten ninguna luz de precaución más allá del estilo de preferencia del crítico, han endurecido su corazón a través de los años y su sensitividad al Espíritu se ha encallecido. Pero ¿cómo sabemos que lo opuesto no es la verdad ----que los críticos se niegan a aceptar la posibilidad de que Dios puede usar estilos que a ellos personalmente les

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desagradan? A través del tiempo ellos han desarrollado la conciencia de los ‘‘débiles en la fe’’de Romanos 14, estando convencidos en sus corazones de que ciertas prácticas legíti- mas, están en realidad erradas. 7 Ciertamente, todos necesitamos orar a Dios para que nos dé sabiduría y sensitividad a la guía del Espíritu en este asunto, pero un número de factores debe ser considerado antes de tomar decisones sobre esta materia basadas en un sentir que usted piensa que es la obra del Espíritu. A través de la historia de la iglesia, las personas han confundido consistentemente la guía interna del Espíritu con el clamor interno de su crianza cultural. Los estilos de nuestros muy amados himnos fueron una vez vituperados como impíos e inspirados por los demo- nios. Aparentemente, estos críticos antiguos sintieron una paz interna de que estaban declarando el mandato de Dios, cuando realmente estaban resistiendo su obrar. Aun hoy, algunos están reportando que su condenación hacia la música cristiana contemporánea al principio fue inmadura y mal orientada. Después de una reflexión más madura, Josh McDowell tuvo que volver a ciertas bandas para pedirles perdón por sus críticas. 8 Otros han pasado por tran- siciones similares y ahora se sienten seguros de que el Espíritu está usando estas nuevas formas o estilos. Pero como dijo una vez Spurgeon: ‘‘Parece extraño que ciertos hombres que hab- lan tanto de lo que el Espíritu Santo les reveló a ellos, piensen tan bajo de lo que el Espíritu les revela a otros.’’ 9 En los puntos de transición de los estilos de música ecle- siástica hemos encontrado oponentes a todos los estilos, creyentes que condenaron los nuevos estilos como inap- ropiados y hasta satánicos. Por causa de su acondicionamiento cultural, fueron incapaces de reconocer la nueva obra del Espíritu y así cometieron el grave error de atribuir la obra de Dios al diablo. Debemos tener mucho cuidado con esta ten- dencia cuando consideremos las nuevas formas de música de hoy.

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Debate de la música cristiana contemporánea

Tal vez, en lugar de condenar apresuradamente esta nueva empresa como inspirada por Satanás, sería más sabio seguir el consejo de Gamaliel cuando surgió aquella nueva secta entre el judaísmo:

Varones israelitas, mirad por vosotros mismos lo que os

porque si este consejo

o esta obra es de los hombres se desvanecerá; mas si es de

Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.

Hechos 5:35-39

proponéis hacer con estos hombres

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