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LA CONSTITUCION ECUATORIANA Y EL BUEN VIVIR

La Constitución del 2008 es la veinteava Constitución del Ecuador, ésta plantea cambios a todo nivel: en lo social, lo económico, lo productivo y lo ambiental, e introduce la noción del Buen Vivir, como una pieza clave en la definición ideológica que orienta el nuevo marco constitucional de la gestión pública. La Carta Política Ecuatoriana, busca en definitiva delinear el Buen Vivir vinculándolo al goce efectivo de los derechos, la interculturalidad, las diversidades y la armonía con la naturaleza.

La nueva Constitución desarrolla una formulación extensiva de los valores, principios y derechos constitucionales. Caracteriza al Estado constitucional como de derechosy justicia, entendiendo el universo de éstos, como instrumentos internacionales de derechos humanos y otros que garanticen la dignidad humana; y hace de la búsqueda de la justicia, el eje central de articulación del Estado y sociedad, considera a todos los derechos en igualdad de jerarquía, lo que significa que no hay derechos de primera, segunda y tercera generación, o que unos derechos son más importantes que otros.

En este sentido, todos los derechos alcanzan la categoría de derechos fundamentales, esto es, son plenamente justiciables refrenda el deber primordial del Estado de garantizar sin discriminación el efectivo goce de los derechos establecidos en la Constitución y en los instrumentos nacionales, en particular la educación, la salud, la alimentación, la seguridad social y el agua para sus habitantes (Art. 3 núm. 1. CE). Prohíbe a la ley restringir los derechos y garantías constitucionales (Art. 11, núm. 4 CE). Reconoce la dimensión individual y colectiva de todos los derechos (Art. 11, núm.2, CE). Declara que los principios y derechos son inalienables, irrenunciables, indivisibles, interdependientes y de igual jerarquía. (Art 11, núm. 6, CE). Hace, no solo de las normas y la jurisprudencia, sino también de las políticas 12 públicas, mecanismos de progresividad de los derechos, lo que abre el control constitucional a las políticas públicas. (Art. 11, núm.8, CE). Refrenda el respeto de los derechos como el más alto deber del Estado (Art.11, núm.9, CE). Garantiza la soberanía del pueblo no solo mediante la vigencia de un sistema de gobierno democrático electivo y representativo, sino también, a través de formas de participación directa en la construcción de la decisión pública.

Por último, tomaremos en consideración el Art. 280 de la Constitución ecuatoriana, donde se establece taxativamente que el Plan Nacional de Desarrollo, es el instrumento al que se sujetarán las políticas, programas y proyectos públicos; la programación y ejecución del presupuesto del Estado; y la inversión y la asignación de recursos

públicos; y es la instancia de coordinación de las competencias exclusivas entre el Gobierno Central y los Gobiernos Autónomos Descentralizados. Su observancia será de carácter obligatorio para el sector público.

Este esquema de planificación nacional implica un rol activo del Estado y la construcción de un sólido proceso participativo. En síntesis, la nueva Constitución ecuatoriana propone un cambio radical y una ruptura conceptual en el modelo de desarrollo y en la orientación de la economía; ya no se coloca las cifras macroeconómicas como la medida central del desarrollo, sino que en su lugar se ubica los indicadores de condiciones de vida, es decir, se deja de lado la ilusión capitalista de que el crecimiento económico por sí solo trae la eliminación de la pobreza y el progreso.

La actual Constitución tiene orientaciones éticas y principios que marcan la construcción de una sociedad justa, libre y democrática. Los desafíos de cambio pueden sintetizarse en: Construir una sociedad que reconozca la unidad en la diversidad. Reconocer al ser humano como gregario que desea vivir en sociedad. Promover la igualdad, la integración y la cohesión social como pauta de convivencia. Garantizar progresivamente los derechos universales y la protección de las capacidades humanas. Construir relaciones sociales y económicas en armonía con la naturaleza. Edificar una convivencia solidaria, fraterna y cooperativa; consolidar relaciones de trabajo y de ocio liberadores. Reconstruir lo público.

Profundizar la construcción de una democracia representativa, participativa y deliberativa; y; consolidar un estado democrático, pluralista y laico. (Plan del Buen Vivir, 2009-2013:6-7). Con estos fundamentos, el Plan Nacional del Buen Vivir, aterriza en elementos concretos y propone una lógica de planificación a partir de los siguientes 12 Objetivos Nacionales para el Buen Vivir, los mismos que se relacionan con el desempeño de las metas nacionales y con la necesidad de concretar los desafíos derivados del nuevo marco constitucional.

Los objetivos son:

1. Auspiciar la igualdad, cohesión e integración social y territorial en la diversidad.

2. Mejorar las capacidades y potencialidades de la ciudadana.

3. Mejorar la calidad de vida de la población.

4. Garantizar los derechos en la naturaleza y promover un ambiente sano y sustentable.

5. Garantizar la soberanía y la paz, e impulsar la inserción estratégica en el mundo y la integración Latinoamericana.

6. Garantizar el trabajo estable, justo y digno en su diversidad de formas.

7. Construir y fortalecer espacios públicos, interculturales y de encuentro común.

8. Afirmar y fortalecer la identidad nacional, las identidades diversas, la plurinacionalidad y la interculturalidad.

9. Garantizar la vigencia de los derechos y la justicia.

10. Garantizar el acceso a la participación pública y política.

11. Establecer un sistema económico social, solidario y sostenible.

12. Construir un Estado democrático para el Buen Vivir. (Plan del Buen Vivir).

Este Plan tiene una mirada integradora basada en un enfoque de derechos. De igual manera, este Plan refuerza la articulación entre la planificación nacional y territorial al identificar las dinámicas y particularidades específicas para la formulación de políticas públicas. Esto permite identificar las necesidades de las poblaciones relacionadas con las sus cualidades, potencialidades y limitaciones.

En este sentido abordaremos la Ley Orgánica: Código Orgánico Territorial, Autonomía y Descentralización. COOTAD, que integra la normativa para los gobiernos autónomos descentralizados y desarrolla un modelo de descentralización obligatoria y progresiva.

Por: Dra. Clara María González Cervantes ARTICULISTA

Publicado en la página WEB. www.cadhu.com.ec Fecha: 7 de Mayo de 2012