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Para citar:

Domínguez, Ana (2008) Los procesos de globalización y su incidencia en las configuraciones territoriales urbanas y rurales En: Anales del IPA. Año Nº 3. IPA. Montevideo. pp 165- 174

Los procesos de globalización y su incidencia en las configuraciones territoriales urbanas y rurales

Ana Domínguez

Caracterizando la globalización geográficamente y sus manifestaciones urbanas

En el proceso conocido como globalización, los cambios se registran desigualmente en el mundo, sin embargo lo destacable es que los diversos actores que intervienen como los Estados, las empresas trasnacionales (ETs) y las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) inciden a diversas escalas a una velocidad que reconfiguran rápidamente los territorios urbanos y rurales. El artículo presenta las manifestaciones más importantes del proceso de globalización, las consecuencias diferenciales sobre los territorios urbanos y rurales pero sin descuidar la articulación entre los actores principales que refuerzan las desigualdades en lugar de levantar las restricciones.

Entre las manifestaciones más importantes de la globalización se destacan: la aceleración en el progreso de las telecomunicaciones, el crecimiento de los mercados financieros, la expansión y articulación creciente del comercio mundial, el aumento de los flujos de las Inversiones Extranjeras Directas (IED) 1 , la desmaterialización de la economía, las nuevas estrategias de territorialización por parte de las empresas trasnacionales, los flujos crecientes de las migraciones mundiales, la urbanización acelerada, nuevos territorios rurales enmarcados dentro de las estrategias de producción de monocultivos con el establecimiento de la agricultura industrial, así como la creación de infraestructuras de integración regionales que reconfiguran los vínculos entre las poblaciones locales y sus bienes ambientales y territoriales.

Sin embargo, las condiciones y singularidades territoriales, siguen operando como estratégicas en la mirada de los inversionistas y en este sentido se acuerda con la definición de Bozzano (2000: 77) sobre atractividad territorial “que refiere a aquellos ámbitos que ofrecen más oportunidades para la instalación, el desarrollo, el eslabonamiento y la consolidación de industrias y de establecimientos asociados. Su territorialidad se define por su medio industrial local, medido en la presencia de capitales formales y rentas organizacionales, pero también por la relación con las lógicas de ocupación vecinas, la conexión con cuencas de empleo y subempleo, la accesibilidad

1 Es la inversión realizada por una empresa en otro país con el objetivo de abrir una filial, comprar empresas u otros activos e implantarse en ese territorio.

urbana o metropolitana, la accesibilidad a mercados macro-regionales, las ventajas fiscales y el cuadro legislativo

El crecimiento vertiginoso del sector terciario de la economía, es destacado en la literatura como uno de los aspectos vinculados a la globalización. “En menos de cincuenta años, la mayoría de las economías de los países desarrollados se han convertido en economías de servicios, lo que representa actualmente el 70% del empleo. En términos de crecimiento, el fenómeno se manifiesta también en los países emergentes, confirmando el lazo estrecho entre nivel de desarrollo y la importancia de los servicios, como entre urbanización y terciarización” (Mérenne-Schoumaker, 2003: 213)

Esta aceleración del crecimiento del sector servicios ha generado la inserción de altos porcentaje de población activa en los nuevos trabajos que tienen determinados perfiles de empleos, creados con salarios que inciden en varios aspectos de la vida cotidiana, aumentando los niveles de consumo y cambios

en la vida doméstica en los hogares. A manera de ejemplo, un número importante de los hogares, cuyos integrantes están insertos en la economía de servicios, trasladan sus tareas domésticas hacia otras personas. Es así que el trabajo doméstico se transfiere a otras mujeres, lo que enmascara el mito del “igualitarismo marital” y de “la emancipación femenina a través del empleo” ya que los hogares profesionales “sin esposa, independientemente de su composición, genera una demanda de servicios a muy bajo costo, con la

aparición de las llamadas clases de Servidumbre” 2

expansión de la economía informal como reseña esta autora, reduce los costos de la producción, ya que favorece la desregulación y la flexibilización de la fuerza de trabajo y genera las condiciones para que se contrate mano de obra femenina y en los países del Norte, esta mano de obra es extranjera generalmente. También Negri y Cocco (2006) considerando la concentración del 50% del trabajo informal en las metrópolis, es que sostienen que la organización del trabajo es esencial, en el sentido que estos espacios se han convertido en lugares “de trabajo indiscriminado y subterráneo” que debe ser reconocido y pagado como trabajo social.

(Sassen, 2003). La

Es en este proceso, que se van creando trabajos con diferencias notorias, que acrecientan las desigualdades en los ingresos y que inciden en los lugares donde se habita en las ciudades. Paralelamente a la creación de empleos con salarios elevados, se presenta la generación de un alto porcentaje de empleos que no aseguran las condiciones de calidad de vida para un número importante de población, pero peor aún existe un alto porcentaje de desocupación. Se presenta en los territorios urbanos a escala global, el deterioro en las condiciones de la calidad de vida de las personas, que son producto del éxodo rural, y el crecimiento del sector informal. Es en este marco donde se procesan condiciones que dan lugar a que abunden los denominados por Bauman (2006) como “residuos humanos” o “poblaciones superfluas” que son los emigrantes, refugiados, en realidad todos “los parias”, es decir aquellos que conforman las

2 Clases de servidumbre es la denominación dada por Sassen (2003) a aquellas personas generalmente mujeres inmigrantes, que se ocupan de las tareas domésticas (limpieza y cuidado de niños) en las casas de aquellos integrantes de las clases medias y altas que desarrollan actividades fuera del hogar y que pagan bajísimos salarios a sus empleadas.

denominadas “vidas desperdiciadas”. Por lo tanto, el proceso de globalización, si bien posibilita la inclusión de ciertas fracciones de la población mundial, mantiene a altos porcentajes fuera de las ventajas que ofrece.

Otro de los aspectos reseñados para caracterizar la globalización, es el de las ciudades organizadas en red, y como resalta Sassen (1999) el papel

protagónico del rol de

de integrarse a las funciones de comando a escala mundial. En esta situación es de destacar el papel que desempeñan numerosas ciudades del Tercer Mundo 4 , en las cuales las ciudades de América Latina están insertas, y son ellas como destaca Pérez Negrete (2002: 5) que operan como espacios fundamentales donde el proceso de globalización del país se lleva a cabo, y donde se registra un proceso de coexistencia de dos mundos opuestos y desarticulados, sin embargo “el constante deterioro del nivel de vida que se registran en las principales urbes de América Latina muestra que aun cuando algunas de ellas forman parte del entramado mundial de ciudades, un sector considerable de la población que las habita se encuentra en un total abandono. La calidad de vida no es congruente con el papel que ellas desempeñan en la creación y generación de la riqueza mundial” Proceso intenso de desigualdad

que se registra a escala global con la expansión del llamado “Cuarto Mundo” por Romero (2007) que es el espacio donde se concentran con mayor intensidad las nuevas formas de pobreza en las grandes áreas metropolitanas.

las ciudades globales 3 y de las otras ciudades capaces

Además considerando que en América Latina vive en la pobreza el 40% de su

población total (CEPAL, 2007) y es la región más urbanizada del mundo pobre, con un nivel de urbanización del 75 % y se espera que llegue al 80 % en el 2020 (PNUMA, 2003) los niveles de exclusión en lugar de disminuir, tendencialmente se acrecientan. Es justamente en las ciudades donde se concentran los archipiélagos de exclusión en las urbes, aquellos “paisajes

en los cuales,

ocultos” de gente y grupos oprimidos de la concepción bungiana

debían concentrarse los esfuerzos de las exploraciones geográficas, que no tienen porque localizarse en las periferias, sino en espacios entrampados dentro de la trama urbana. Pero es necesario considerar que en las ciudades, no solamente se registra la aparición de territorios demarcados por la existencia de la pobreza, sino que también se van generando y acentuando los espacios del anonimato 6 , como los considera Augé (1993), espacios que se configuran con una escasa diferenciación a escala global (a manera de ejemplo los grandes centros de consumo, aeropuertos, cadenas de hoteles cinco estrellas)

5

3 Saskia Sassen (1999) define ciudades globales a Londres, Nueva York y Tokio ya que son aquellas que tienen funciones de control y mando y que articulan a un entramado de ciudades, porque han desarrollado un conjunto de actividades de servicios y financieros y por lo tanto inciden en extensas áreas geográficas del mundo.

4 Concepto introducido por Alfred Sauvy en 1952

5 William Bunge consideraba la importancia de las expediciones geográficas hacia los paisajes ocultos de las ciudades: los barrios negros o los ocupados por inmigrantes discriminados (los negros-blancos) en Estados Unidos y Canadá a inicios de la década de 1970. (Gómez Mendoza, 1988) 6 Augé define los no lugares, como espacios de anonimato, donde se van configurando espacios funcionales casi idénticos en varias partes del mundo que se van conformando en la sobremodernidad.

Por otra parte, en los espacios periféricos, también aparecen los malls que son definidos por Nogué y Albet (2007) como gigantescos complejos arquitectónicos con diversidad de usos y funciones dentro de un mismo espacio, con atmósfera atemporal, caracterizados por el hermetismo, el control y la seguridad. Como presentan pocas aperturas al exterior son espacios aislados física y psicológicamente del exterior. Los malls son espacios donde se trata de crear una atmósfera agradable a través del control de la luz, temperatura, de la humedad, de los ruidos, y donde hay muchos guardias de seguridad. Es en estos espacios donde se presentan imprecisiones en las fronteras entre lo público y lo privado. Según estos autores “solo en Canadá existen más de 40 megamalls, cada uno de ellos con una superficie superior a los 70.000 m2, y con más de 200 establecimientos” (2007: 206) Esto genera un conjunto de cambios, que paulatinamente se expande hacia los países subdesarrollados. Cambios con fragmentaciones y disociaciones dentro de las propias periferias urbanas.

“En un mismo país, puede haber lugares conectados a las redes mundiales de producción y otros marginalizados; lugares que producen bienes de alto valor agregado, basados en industrias de alta tecnología, y otros que producen bienes desvalorizados con base en las industrias tradicionales; lugares de agrobusiness y otros de agricultura de subsistencia. Esta multiplicidad de posiciones en la nueva división internacional del trabajo es particularmente visible en los países en desarrollo, por ser social y económicamente mas heterogéneos, pero ocurre también en los países desarrollados” (Sene,

2003:161)

Los impactos de la globalización en los territorios rurales

Es en las últimas décadas que se concibe que los procesos de mundialización, globalización, trasnacionalización, conectan los distintos territorios de la superficie de la tierra, los cuales deben necesariamente ser permeables a los nuevos flujos que aceleran la reproducción del capital (Achkar, 2007) Pero aquellos territorios que no son permeables o que no forman parte de las logísticas consideradas valiosas, quedan excluidos, por lo tanto la particularidad de los bienes de la naturaleza, servicios ambientales y aspectos relativos a la localización siguen siendo valorados a la hora de tomar las decisiones de intervención.

La aceleración de los cambios en este periodo histórico conlleva a la reestructuración de los procesos económicos materializados en trasformaciones de los sistemas de producción en el medio rural y de organización espacial, así como la unificación de diferentes territorios mediante los flujos de información, mercaderías y transacciones financieras simultáneas. Pero también se presenta la difusión de técnicas y procesos de trabajo que alteran en diferentes escalas las relaciones sociales y espaciales de producción rural. Laborie (2007) sostiene que el MERCOSUR y otras organizaciones ni regulan, ni resisten la mundialización, sino que la organizan y la favorecen a nivel de los territorios más importantes.

A manera de ejemplo, es que en América Latina, se va generando un nuevo sistema de división territorial del trabajo en materia agropecuaria, que si bien se sustenta en las bases tradicionales: disponibilidad y características cualitativas de los bienes naturales-tierras fértiles, agua y condiciones climáticas-, así como la posición estratégica, se enmarca dentro de una nueva estrategia de las empresas trasnacionales que es la conformación de los denominados Agronegocios. Estos constituyen espacios complejos económicos en el que convergen inversiones de capital trasnacional en el conjunto de las actividades y sectores vinculados a la producción, distribución y comercialización de productos agrarios a escala global. (Achkar et al., 2008)

La generación de nuevas territorialidades en el medio rural principalmente bajo el impacto del accionar de las empresas trasnacionales, generan las condiciones para analizar el rol que ocupan las alianzas para mejorar las condiciones de vida de la población bajo el discurso de la necesaria integración regional para afianzar estrategias nacionales. Sin embargo, los espacios de integración regional oficialmente definidos, apuntan hacia la patronización de la diversidad, la uniformización espacial, la intención de hegemonía cultural. Con la consolidación de la Integración de Infraestructuras Regionales en Sudamérica (IIRSA) se tiende a generar matrices uniformizantes sobre territorios biodiversos y se consolidan la fragmentación de los espacios. Por lo tanto se vive una tensión creciente entre los incluidos y excluidos. La integración, así sin definiciones previas, es la transnacionalización de los territorios, levantando las fronteras nacionales para garantizar las determinaciones de las corporaciones y empresas con capacidad suficiente para mantener flujos en el espacio mundializado (Bartesaghi, L. et al, 2006) Por lo tanto, las estrategias de integración regional pueden ser considerados como la estructuración de nuevos subsistemas del capitalismo mundial, ya que “la integración articulada por gobiernos y empresas, sectores públicos y privados, conforme a la potencialidad de los mercados, de los factores de producción o de las fuerzas productivas, están de acuerdo con los movimientos de capital orquestados principalmente por las empresas trasnacionales” (Ianni, 1994:81). Subsistemas que cumplen funciones de concentración y centralización que abarcan desde empresas, corporaciones, culturas, biodiversidad hasta disponibilidad de bienes de la naturaleza. Evidentemente no todos los territorios se incluyen en estas dinámicas de forma igualitaria, sino que se generan y acentúan nuevas territorialidades de exclusión. Como sostiene Castells (1998) no todos los lugares ni todas las personas están incluidas en la nueva economía mundial, ya que una gran proporción de la población y los territorios quedan desconectados, y justamente lo que resalta el autor es la capacidad simultánea para incluir y excluir a las personas, los territorios y las actividades en esta era de la información.

Las redes de interacción posibilitan emerger a los llamados territorios eficientes y dificultan u obstruyen la integración de los territorios deprimidos, generándose una separación cada vez mayor, procesándose la discontinuidad y la fragmentación territorial. Es en este marco que se considera fundamental trascender los análisis geográficos clásicos que si bien permiten explicar ciertos cambios, no abordan la complejidad creciente que posibilita o limita el accionar hacia repensar los territorios y ambientes. Pero esta nueva forma de operar en

los territorios, lleva a que el mapa de localización de los principales recursos explotados en nuestra historia económica, siempre ha coincidido con el mapa de las mas fuertes contradicciones en relación a la distribución de la riqueza al interior de la sociedad (CTA, 2007)

El rol de los Estados y vínculos con las ETs y las IFIs

Una de las cuestiones centrales pasa por repensar los roles de los Estados, en relación al alcance que tienen en sus negociaciones con las empresas trasnacionales (ETs) o con las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs), para poder disminuir o acentuar las disparidades regionales que se presentan dentro o fuera de sus fronteras, hasta abarcar la región de la cual forman parte. Romero (2007:16) sostiene que “Los Estados en un proceso de profunda reestructuración, han perdido autonomía y han cedido soberanía. Nuevos actores y nuevos poderes, especialmente las empresas multinacionales, han ampliado dramáticamente su capacidad de maniobra….De otra parte, se cuestiona la gran capacidad de decisión que ostentan determinados organismos internacionales o instituciones globales que aún gozando de cierta legitimidad democrática indirecta, tienen atribuida una capacidad de decisión y de influencia muy superior a la de muchos Estados, afectando con sus decisiones a las vidas de millones de personas, sin que éstas puedan hacer nada para evitarlo”. En este contexto de reestructuración de los Estados a escala global, necesariamente se deben abordar los roles de los Estados en los países del Sur 7 en los cuales las premisas que se incluyen en los discursos es la necesidad de insertar las economías nacionales en las economías globales y no generar más escenarios de fragmentación.

Esto implica por una parte, la promoción de determinadas condiciones territoriales que sean atractivas para la implantación del capital trasnacional, lo que generaría las condiciones adecuadas para crear puestos de trabajo, dinamismos locales y nacionales de las economías. El Estado en realidad bajo este accionar pasa a operar como un actor fundamental que facilita, garantiza y optimiza las inversiones de las trasnacionales, actuando como un negociador entre los intereses de la sociedad nacional y los intereses de las grandes empresas. Por otra parte, el Estado pasa a aceptar los condicionamientos de los organismos multilaterales de crédito, en la medida que se consideran importantes para continuar accediendo a los llamados beneficios con el otorgamiento de los créditos blandos. La aceptación de las condiciones diversas por parte de los Estados conlleva a una relación de dependencia financiera que ejerce efectos directos e indirectos sobre poblaciones numerosas.

Como lo referencia Acosta (2003:40) “El FMI y el Banco Mundial, con poco más de medio siglo de funcionamiento, muestran pobres resultados de sus políticas y estrategias; la racionalidad de la Organización Mundial del Comercio (OMC) tampoco es ampliamente aceptada; el rechazo masivo al Acuerdo Multilateral de Inversiones habla de la necesidad de esquemas regulatorios que no intenten simplemente establecer garantías para la acumulación del capital…”

7 Expresión generalmente utilizada para referir a los países denominados subdesarrollados

Las consecuencias territoriales de estas acciones de los organismos financieros y decisionales sobre las relaciones comerciales, implican territorios y ambientes que pasan a operar como espacios de producción, provisión de insumos y materias primas para efectivizar un funcionamiento que propende a profundizar las desigualdades en algunas regiones del mundo, incluyendo a las poblaciones que en ellas habitan y producen.“En cuanto al contenido de la transformación no hay misterio, son las empresas trasnacionales, los estados capitalistas nacionales y el proto – Estado mundial burgués los que bloquean el progreso histórico…La tarea política primordial de la aldea global consiste por ende, en someter a las tres entidades a un profundo proceso de democratización que logre devolver la soberanía política a las mayorías” (Chomsky y Dieterich, 1998: 201)

Las diversas manifestaciones de la inclusión/exclusión territorial refieren a considerar que se generan tensiones en aquellos lugares que pasan a ser considerados como territorios estratégicos por parte de los capitales trasnacionales o a donde se destinan los flujos de los créditos blandos. Esta lectura nos lleva a considerar cuales son los tipos de operaciones que se implantan y como pasan a ser analizados los territorios nacionales o regionales desde las empresas trasnacionales. Como lo demuestra Carroué (2002:164) “La unificación del mundo por la globalización es productora de profundas recomposiciones geoeconómicas de los territorios. Ellas se traducen por procesos de sobreintegración o de sobreexclusión cuyo accionar según las escalas puede neutralizarlas o exacerbarlas. Contrariamente a todos los discursos oficiales de los Estados o de numerosas colectividades territoriales sobre la importancia estratégica de las trasnacionales para desarrollar las regiones periféricas o reequilibrar los territorios nacionales y regionales, la geografía de las IED y de las trasnacionales, aunque es muy variable según el modo de crecimiento adoptado, interno o externo, es hiperselectivo. Ella depende de numerosos factores, entre ellas las estrategias de las firmas y los regimenes y las políticas de acogida en los territorios nacionales o regionales” Son las singularidades territoriales las que son tenidas en cuenta por parte de las empresas trasnacionales para colocar sus inversiones de capital. Es en este marco, que América Latina y especialmente la Cuenca del Plata, presenta las condiciones territoriales y ambientales consideradas eficientes para ser elegidas para realizar inversiones y obtener altas tasas de ganancias a costo de los bienes naturales y los servicios ambientales. Es así que se reafirma que las inversiones se localizan justamente en los territorios que presentan condiciones relativamente potentes y coherentes, que están integrados social y económicamente. Pero no se debe dejar de considerar que en algunos territorios el accionar sobre ellos de determinadas intervenciones de gran peso e influencia y por las lógicas de especialización funcional, puede llegar a convertirlos en sistemas mosaicos.

En este marco, cada vez más los territorios deben ser abordados como sistemas complejos, cuyo abordaje lleva a interpelar las categorías de análisis tradicionales, así como a las referencias conceptuales que le restan importancia a los territorios por ejemplo el concepto de desterritorializacion. Pero en realidad “el hecho de que un fenómeno o proceso deje de responder exclusivamente a referentes territoriales inmediatos y comience a estar, o sea,

crecientemente, o aun determinantemente, marcado por actores, fenómenos o procesos relacionados con otros espacios territoriales, incluso muy alejados geográficamente, no implica de ningún modo que tal proceso o fenómeno resulte des-territorializado, sino en todo caso “re-territorializado”, “trans- territorializado” o “multi-territorializado”. Porque, en cualquier caso, esos otros actores sociales, fenómenos o procesos de carácter-digamos-foráneo que resultan significativos, de ningún modo están flotando en el espacio sideral. Muy por el contrario, se vinculan con fenómenos o procesos que tienen lugar en otros contextos territoriales mas o menos específicos, por múltiples y diversos que estos sean” (Mato, 2007: 77)

Frente a la argumentación lineal de los procesos de globalización, que considera solamente los aspectos positivos de las integraciones regionales y globales, y descuida las fragmentaciones y discontinuidades que afectan personas, territorios y ambientes y que en lugar de disminuir, se acrecientan, se considera necesaria otra lectura. Es por ello, que se deberían incluir en los análisis a realizar las potencialidades que tienen los territorios y ambientes y como deberían ser abordados por las poblaciones locales, nacionales y regionales para definir las mejores integraciones que conduzcan a mejorar las condiciones de vida y de calidad ambiental. En este abordaje es fundamental integrar el rol de los principales agentes que intervienen desde la multiescalaridad. Esta lectura potenciaría incluir los grados de libertad con los que contamos como seres humanos y nuestra posibilidad de identificarnos con “otro mundo posible y necesario”.

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