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Taller de introducción a la problemática del mundo contemporáneo . Profesor : Hernán Barrios. Grupo

Taller de introducción a la problemática del mundo contemporáneo.

Profesor: Hernán Barrios.

Grupo: ´Mario A. Orué / Leandro Sanchez Celilli.

Monografía: El Negocio de la música.

Introducción.

Inicio del negocio musical.

Avance tecnológico y apogeo.

Nuevas tecnologías: ¿el fin de una era?

Conclusiones.

Introducción.

Por negocio entendemos a toda aquella actividad que involucra como mínimo a dos partes y genera una ganancia a cambio de una satisfacción. En el caso de la música se aplica a toda aquella actividad que permite la comercialización de un artista determinado cualquiera sea su identidad musical. El artista en este caso pasa a ser la materia prima, mientras que el personal que interviene en la grabación, replicado y comercialización serian la etapa de producción. La comercialización de todo este trabajo, lo efectúan las industrias discográficas y su red de distribuidores y finalmente los locales de venta al público. En el siguiente trabajo analizaremos las diferentes etapas que atravesó este negocio desde su origen hasta la actualidad, y lo relacionaremos con diferentes artículos y autores de la materia.

Inicio del negocio musical.

Esta actividad comienza prácticamente con la música misma y con ella, la posibilidad de hacer llegar el trabajo de los artistas a los diferentes públicos. Si bien no podemos llamar a esta etapa un negocio propiamente dicho, ya en la Grecia antigua aparecen las primeras “giras” de artistas que daban presentaciones en diferentes ciudades o polis griegas y cuya presentación tenia un costo mínimo que garantizaba el sostén de los artistas involucrados. Luego durante el renacimiento y con la llegada de la edad moderna esta etapa se fue consolidando y desarrollando. Ya en el siglo pasado la inclusión de la mujer (que estaba marginada) dentro del marco artístico musical, completo los condimentos necesarios para que junto con el avance tecnológico fuese posible el cambio. El negocio como lo conocemos en la actualidad se inicio una vez lograda la posibilidad de registro o grabación de un intérprete. Las grabaciones del mismo eran luego replicadas, de manera acorde a la cantidad de público que seguía al artista y se obtenía la ganancia a partir de las ventas de estas grabaciones. Thomas Alva Edison dio el puntapié inicial con el Fonógrafo a finales del siglo XIX, este dejo paso al Gramófono inventado por Emile Berliner (que reproducía discos planos) y a partir de allí se logro la escucha de una grabación de cierta calidad sin necesidad de escuchar a los artistas en directo. Esto no solo posibilito la difusión de los talentos, sino que además trajo aparejada una ganancia para el fabricante de los “discos” que veía incrementar sus ventas en proporción directa a la popularidad del artista. El primer artista en grabar discos con el gramófono fue el cantante de opera Enrico Caruso que lo hizo el mas famoso y el mejor pagado de su época. El negocio a partir de ese momento fue posible y la industria discográfica un hecho. Es aquí donde aparecen la figura del representante artístico y el productor fonográfico; los derechos de autor y los derechos de publicación y edición. La función del músico se profesionaliza y citando a André Gorz este “llena una función socialmente identificada y normalizada en la reproducción del todo social”. Si bien el artista no tiene un titulo que lo legitime como tal, su trabajo consiste en

formar parte del entretenimiento público y del tejido social, al que aporta distracción y esparcimiento. A medida que evoluciona la industria disquera aumenta el grado profesionalización del músico y se hace necesario para este el contar con asesores que mantengan su actividad regulada y sus cuentas sanas. Con esto, los procesos creativos en el arte sin obtención de beneficios (lucro) pasan a ser parte de los soñadores o bohemios y/o de aquellos que no necesitan ingreso alguno para sobrevivir.

Avance tecnológico y apogeo.

El desarrollo de la industria discográfica fue de la mano de los adelantos tecnológicos. Luego de la creación de los discos de pasta utilizados en el gramófono, en 1948 aparece el disco de vinilo y con el la posibilidad de fabricación a nivel masivo. En este marco la actividad de las empresas que comercializaban las grabaciones musicales fue incrementando y perfeccionándose. En 1958 aparece el disco estereofónico y los equipos portátiles; y a continuación surge el casete en 1964. Esto no solo afecto el aspecto comercial, sino que también tuvo un profundo impacto social ya que el material era reproducido en radios y por lo tanto era consumido por una mayor cantidad de personas. Citando a Manuel Castells podríamos decir que la era de la información comenzó con la revolución tecnológica; y la industria discográfica debe su desarrollo directamente a la tecnología. El también subraya que la relación histórica de las revoluciones

tecnológicas se caracteriza por su capacidad de penetración en todos los dominios de la actividad humana.

A mediados del siglo XX la industria fonográfica no solo era poderosa sino que además dominaba la prometedora esfera joven, publicando trabajos musicales de artistas del incipiente Rock. Hacia 1979 llegaron al punto más alto, en cuanto a posibilidad de replicación y ventas, con la invención del disco compacto (CD). Los primeros artistas en grabar en este formato fueron el pianista chileno Claudio Arrau y el grupo ABBA. Durante este periodo se alcanzo la mayor cantidad en ventas de discos de la industria musical, ya que la misma contaba con varios formatos de comercialización. Artistas como Michael Jackson se transformaron en iconos pop con cifras de ventas millonarias. Los primeros años la producción de los discos compactos se centralizo en Estados Unidos y Alemania, y llegando a los años noventa se estandarizo su uso al internacionalizar su fabricación. El éxito de este formato se puede atribuir también a la posibilidad de almacenar datos informáticos, por lo que también fue muy utilizado en el área de la computación. En el año 1995 surgió el formato mp3, y se convirtió rápidamente en el más utilizado ya que permitía almacenar más cantidad de canciones sin utilizar tanto espacio en el disco duro de la computadora. Pronto, este avance tecnológico comenzaría a gravitar negativamente en la industria musical.

Nuevas tecnologías: ¿el fin de una era?

A partir de aquí y con la introducción de este nuevo formato, el negocio tradicional de la industria musical entro en crisis. La posibilidad de obtener canciones y hasta discografías completas de artistas reconocidos en mp3, a través de internet o por simple intercambio con otros usuarios, posibilito que los potenciales clientes ya no compraran los discos y simplemente los copiaran de alguien que se los facilitaba. Esto genero una problemática que las discográficas aun no han podido resolver y, continúan buscando soluciones alternativas para seguir obteniendo un beneficio de esta actividad. Nos encontramos pues, con una situación que Souza Silva podría definir como un cambio de época. Esta clarísimo que el modelo tradicional del negocio musical ha quedado obsoleto, ya que por un lado los usuarios no están dispuestos a pagar por un álbum entero como lo hacían anteriormente sino que escuchan una o dos canciones de cada artista, y por otro lado prefieren escucharlos “on line ”o bajarlos de internet de manera gratuita. Esta revolución tecnológica trajo aparejada inestabilidad no solo en la manera de vender música sino también en la manera de consumir la misma por parte de los usuarios. El consumo, según Néstor G. Canclini, da forma a la identidad y anteriormente esto no podía ser más exacto con respecto a lo musical. El usuario adquiría un álbum y lo escuchaba como un todo, como una obra competa del primero al último tema, hasta el diseño de la portada era algo importante que muchas veces reflejaba la idea del disco. Se sentía identificado con el artista, con sus letras, su mensaje. Incluso llegaban hasta el fanatismo, al dividirse en las llamadas “tribus musicales” que no eran más que seguidores de un determinado estilo de música. En la actualidad se bajan solo canciones de la Web y aun se escuchan sin bajarlos (streaming), solo porque se les dio difusión y sin ningún concepto artístico. La satisfacción pasajera impera en el mercado musical actual. Esto se relaciona directamente con lo que dice Zygmunt Barman cuando habla de que el consumo nos libera temporalmente de angustias e incertidumbres. La incertidumbre y las dudas que afectan hoy al negocio de la música, no son más que las que afectan a los usuarios que la consumen. Las mismas disqueras habían generado “productos” de fácil consumo y aun más fácil olvido. De este modo se aseguraban una circulación constante de nuevos talentos que mantenía fresca la oferta y genera demanda de un público cada vez más volátil pero a su vez más numeroso. Esto se asemeja a la visión del sistema panóptico de Michael Foucault, el lo describe como el control de uno sobre muchos y el paralelismo que surge de esta comparación es evidente. El panoptismo discográfico era algo notable, ya que un grupo reducido de compañías comenzó a controlar de manera directa la distribución del material artístico. A su vez las discográficas utilizaban un sistema que se puede comparar con otro que describe Foucault y es el sinóptico, este sistema se basa en que muchos tienen la posibilidad de observen a unos pocos, y funciona mediante la seducción. Se lo utilizaba para atraer a músicos o productores que estén buscando un contrato discográfico, de esta forma utilizaban este método como

publicidad, que en la actualidad sigue vigente y a la vez reforzado ya que como se menciona anteriormente el sinóptico está relacionado con una concepción de deseo como placer inmediato que es justo lo que conviene en una sociedad de consumo. Placer inmediato y fama inmediata. Mientras la distribución estuvo bajo el control de estas empresas, el negocio fue perfecto. Cuando apareció el primer IPod comenzaron los dolores de cabeza para los CEOs de las grandes companías discográficas. Frente a esta situación y viendo que ya no iban a poder manejar la situación, las empresas comenzaron a buscar alternativas que permitan seguir haciendo rentable el negocio musical. Una de las opciones que manejan es la de crear espacios para bajar canciones de manera gratuita pero obteniendo ventajas de los avisos publicitarios incrustados dentro de los portales. Aquí nos encontramos nuevamente con la “libertad” de elegir lo que bajamos, pero antes debemos registrarnos y colocar nuestra dirección de correo para recibir “sugerencias” y otro tipo de ofertas. Otra alternativa que están utilizando las discográficas es organizar grandes eventos con reconocidos artistas y obtener crédito con la venta de entradas a dichos festivales.

Conclusiones.

No cabe la menor duda de que las reglas de juego han cambiado completamente y la generación de nuevos talentos pasa hoy por las redes sociales que operan sobre la plataforma de Internet. En este caso Mario Casalla nos dice que la tecnología “actual” no solo trasforma

lo comunicacional, sino también influye y aun hasta determina sobre lo educativo. Hoy en día

para un joven de corta edad lo natural es escuchar música en su computadora, en su celular o

en su Ipod y aprenden desde temprana edad a interactuar con la tecnología para obtener canciones y otras ventajas desde lo tecnológico. En este siglo nos encontramos con un panorama musical completamente profesional y con artistas musicales con características bien definidas por el medio, la industria y el ámbito social.

Las posibilidades de comunicación masivas por imagen, desterró al músico sin la apariencia adecuada, e instalo el prototipo de estrella pop en las cadenas musicales de cable y en los programas televisivos de audiencia masiva. Esto motivo una nueva discusión entre lo analogico

y lo digital y se relaciona perfectamente con lo que menciona Esther Diaz en su obra

“Posmodernidad” en la que plantea dos formas de ver los cambios: una romántica para los emotivos y una moderna para lo racional. Lo emotivo se asocia en este caso con los amantes del sonido analógico y las cualidades artísticas de los talentos; y lo moderno con los que prefieren lo digital y su forma efímera de consumo. Hoy en día la herramienta de internet, la telefonía digital y las redes sociales no hicieron más que posibilitar un cambio que, tarde o temprano hubiese ocurrido ya que el cambio es y ha sido siempre inexorable e implacable.

Fuente: Varias Internet.