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explicar lo qüe sucede en la realidád social. Esla fase hmbién

conlprende la verifi cació

Cua¡do se cuenta con un¿ serie de fenómenos que racen de lo

colecrivo. de ¡o socr¿1. es cMndo se

conitru)_eel modelo. Los casos nga¡jvos,

el modelo expl¡cativo, pueder¡ scr uühzadotpam

ces se puede da¡ una explicac¡ón convincente dc los fenómenos

afinarlo, y enton_

puede hablar de s¿tumción y se

aquellos que contr¿d¡;en

estudiados. Es !'osible lleg¿r ¿ l¿ elaf,a de la genemüzación sin haber

p¡sado por la co¡suucción dc

una mueslE representativa.

- La rercera fase. de sintesis.

bren escnlo y sca ameno. Para

e,liminemos el prcjuicio de ubiqü

enrotiv4

implica que se cumpla ,on un:r

lurclon expres¡va vilr.l. Es deci¡. que lo que djg¿fiOs quede c¡aro.

lograflo. Betaux recomienda que el

irwesdgador no boÍe en su discurso la voz de su infonmnte,-pues sw palabr¿s pucden ser ñás f¡rscas y explícitas, y p¡oporieque

corno

discuEos prccientificos y aprcvechcmos sú capacidád narl¿tiva y

los relálos autobioglliios

regenera¡do esülo sociológ¡co encasillado cn muros di

c¡e¡lllrcrsmo'"

La,,erdad: h¡ttoria e histor¡a ordl

Lr lúloria n¡ció conto disciplina

cienülica a fin¡tes del sigto xvrI

) pnncipios d€l xix curndo, i¡¡lluida por los avarces logádos en

l¿ merodo¡ogíadcsanollada por

¡as crencras exactas. tlató de ¡üp¡ar

ésus a su pfopio objelo de corccimiento. Asi.

fu¡drmenló su

bas¿da en el

signada

eshluto cientlfrco en el desarolio

esh¡dio de hs material€s docu¡¡¡e ales. La historiá nació

& un¿ metodologla

por ur¡a preocupación entral sob¡€ la aúenticidad del documeoto,

y en ñ¡nción

de ello diseñó un¡ scde de elernenlos hgu¡isticos qu;

h condujeDn ¡ u¡a

L isis dc l¿ fu€nre

acuciosa y de¡all¿da critica de la fuente. El

parte de la dcmosración de su autenl¡c¡d¡d,

de los d¿¡os consrg¡lados. y llaga h¿sla ta

subjetividad o ésgo corueniáo en eiia.

histo¡i¿ inició su car¡er¿ para

p¡sa por verific¡c¡on

delermimcón dl grado de

Dado el r¡om€nto en el que la

conseguir un lugü entre las discipünas

se de la radiciorld eliqueta de

cientíIicas a ñn dc despojar_

simple foÍna liter¿¡ia o de áe-, el

13Ben¿ux. "Lorrcl¡los".op .r¡.,pp 8E.95.

24

documenlo escnto asnm¡ó ur¡ papel crucial. Según los historiadores

"La escritura frja la añrmación y por lo conuario. la afinúcion oml

iranceses Langlois y Seignobóe:

hn.o oue la¡ralodiion

,,,n ei una imoresión

siafiel;

sometida a la defor¡nación en la memona del

impfesiones.

al pasaJ

lasi.

nroDio observador nlezcláldose con olr¿s

l,raimente oor los inle¡media¡ios, deforma

cada tr¿nsrnisión f

en las cicncias esrablecidas no se acePta iamás otra cosa que l¿ tr¡nsmisión escrila."l e

No obstá¡te, cabe recoda¡

que la cuhum y l¿ vcneración de lo

j se Lonsolidó

de las rclolucione' burguescs en Eu-ropa La

escnto srugio a oütir de lil

dunne la-éooc¡

inrs¡ción dih

fica

difu¡ión de t¿ impre L

culrur¡ or¿l a lá quilogniflca. y de ésla a la lipográ-

o.oduio la eslanda.iz¿c¡ón en h comunicación de los m¡roc¡

mienios v ceneo el id€¿l del conocimienro objeüvo. De tal suelle'

se crcar;n;n¡ ciencia y una cl¡ltu¡a basadas en la supremacia de la

vist¿ en la ier:r¡qura

¿esca¡saba en la

Dreerunencia del oido. fue susüNida por la v¡- \ ello condujo al de'preclo de la oralid¿d Asi.

di los sentldos La anterior cullura or¿1. quc

}u¿¡-úDos¡áfica,ro

¿st¡ ñ¡c

Anleriodnente, los lústoriadores habi¿r fundamenlado sus estu-

dios testimonios or¿les que iricluian tibren¡e¡le en sus invesüga_

c¡o¡Es. T¡¡cídid€s y

nocidos pad¡es de Ia

dlsechad¡ co¡no nu¡lena pnnlr del quehacer Ixslóoco

He¡odoto,

Por

menciolur sólo a los r€co-

historia n Occidente, los utiliza¡on EnMéxi-

co. Lucas Alaman o Catlos María de Bustanu¡t9, los nüis inpor-

ta¡fes

historiado res de la Primcra mitad del siSlo x¡x' incluy ercn sus

propios testimonios y lós dc ot¡os al escribir sus historias Sin ;¡¡¡bargo. paularinarneoa€, con la srraliz¿ción de los tesúmodos

y al dsarrc¡lo de los $¡pueslos nelodológioos que ñ¡eron

esc¡itos

erisiedó a h hilori¿ corno disciplina cienfifrca- lo fuenle oralfue

desianada. No obslante,

pena pregunlatse si en México

valdria

diterencia de lo

qu€ ocunia en Europa o en Estados Unidos-

vivió otrá exp€riencia dura¡lte el proceso de consl¡ucción cie¡lt!

fica de Ia histori¿ enel quecl documento escrito sc enlro¡úzabapues,

apare c¡nente, aqui la oralidad se manluvo corio fi¡ente alternaüva'

-a

se

fcc. v. Lósr"i' y c. seigob os, h ,o.tuÉiói

a lot .ttudtd ¡trrd,@J. D¡D¡el

Por Joulú.,, ttdt vdes oP. dt 'lt

Joro Editor, [,]!dri4 l9¡3. pP, 194-¡95, ci(,¡.|ó

53. 2d Donald M. L.we, t¡¡¡o¡¡¿ tL la pqcepctóñ burgu.ta, Fondo d. cültur!

Económh¡, México, 198ó, pp. I5.24

25

si bien no privilegiada. ParEcaria que ésta nunca fue totalmerfe

desechada en la constnrcción histórica, como lo demuestmfl las

entrevistas sobre la Decena Trágica hechas por Agustin A¡¿gón en

l^Revista Pos¡tiva en 1914, los testimonios incluidos por l-€arder

l

i

t

de Bek&et en De como vino Huerta y cómo se

fu¿

o, por s€ñalá¡

un tr¿bajo miírs reciente. AlEr en México de John Dulles, que es una

lústoria del pais en la etapa posrevoluciona¡ia fund¡mental-rnenle

hecha a pani r de entrcvrsl¿s

rl

Lo cierto es que la histoiog/aña moderna Mcid¿ en Occidente

es eminenlemente escritu¡istica. La escritu¡a hace la historia. en

tarto que la voz está limitada "al circu.lo evanescente de su audi-

ción". Al utiliz¿¡ la escrih¡ra como base de su conocimiento y

lmnsmisiórL la relación de poder c¡eada por Ia historia des€chó la

oralidad consider¿¡dola como propia de las sociedades salvajes,

como laotredad inerlLcablea p.rtir de ¡os p¡rámetros epislemoló- gicos occidentales " Los posi¡ivistas. en su búsqued¿ de documen- tación escrita y de fachr¿lidad. en colmo de la a¡rog¿ncia y de la candide¿ llga¡on a crcer que la hisloria alca¡z¿¡ia su c¡¡lminaciórL es decir, el errclrenlto de la Veadad. en el nlomento que reuniera

todos los d¿tos, todo el rDalerial "histórico"; porello dirigieron sus

enrpeños y desvelos mas hlcia la acumulación de un coryus fácftco que a su inlerpretación. Adenús de la veneración por el nlaterial escrito, los lústoriado-

res, y en gen€r¿l todos los cientficos sociales, pretendie ron estable-

cer la objetividad, a palir de la cual, segrr¡ su punto de vist4

derivaba lavalidez de los trabajos cientificos. Esta fue reducidaa la süpuesta neutralidad del invesüg¿dor y del materi¿l documental 9n

el qu€ b¿saba su reconstrücción. Desaroll¿¡on úla metodologia y labomron u¡¡ protocolo de prueba que ¿segura¡a la objetividad del

tr¿b¿jo. Pretendia¡ que el investrgador s presentara a¡te su objeto de estr¡dio co u¡a achtud aseptica y no compro¡netida cor é1, que

no lúcierajuicios de v¿lo r, que no tomara palido, que se conv ifiera

er u¡raespeciede insürüne to científico de tuedtciónde laboratorio

'1l

t¡úder d¿ Uektsr, D¿ có' o wna Hre d

,

Apu.tet Para ta

.dición fdcsiñitar de d€ l9¡4. Ed!. El Cab¡llilo,

cóno s. Íré

htttah. ¿¿ rh t¿Etñ¿k

México. l97il Johi F

ilitar.

Dtllés, Atet ¿n M¿tÉa. Fo¡do do Cultlr¡ Econóñic&

11oe cerrau, La escnrtra, op. ctt

Dp, 225-235.

26

a ñn de garantizar que sus obseNaciones fuemn iguales, inde-

pcndientemente

de quién las realiz¿r¿.

Desde luego existen muchas falacias en cua¡to a que eslo suce-

d¿ pues el historiádor es un ser hur¡ano que. adrruiE. trabaja

sobre las relaciones de ol¡os seres hurnanos en el trempo, y como tal, no puede desprenderse del todo de sus prejuicios, cosmovisión

e inclinaciones, por nüis que co¡scierüemente tmte de qu€ éstos no illterfienrl e¡¡ sus interprelaciones. Hoy e¡l dia parece evidente para todos que un mismo documento puede serleido e interprelado

de ma¡er¿ distinta. Desde hace muchos alos.las ciencias ¡aturales

adnúten que sus ve¡dades supuestamente absolulas y sus leyes le¡údas por u.niversales no son tales: acepla¡ que la ciencia es u¡ camino en tensión hacia la verdzd y que está en pernumenle cons-

tnrcción. Por ello no suscribiria¡ miis h existencia de verdades

totales o leyes absolutas e inmutabies. No obst¿nte. los lústoriado- res y científicos sociales ortodoxos sig¡en objeta¡do ciertas meto- dologias como poco aptas o adecuadas pam el conocimiento de la r€alidad humaria y ent¡e ellas se encuerfra la historia or¿1, dcbido

a la subjetivid¡d implicita en el testimonio paficula¡. A pes¿¡ de

eslos rep¿uos. fuente or¡l se ha abierto paso como urlá metodo-

logia apropiada para la histona contemponinea.

sefLlla Lowe, la cultum electrónica, en la cual se eluDarca el siglo

xx. devuelve su preeminenci¿jentqüca

No enb¿Ide. como

al oido y lo pone al nivel

de la vista. La exfapolación de ainbos sentidos altem nuesfa

rerúidad coudriru y cre¿ el nuevo car po perceplrull multiperspcc-

tivo. caraclerisuco de nuestro Uempó.r'cuya vis¡ón partjcular cs

rescalada por ¡a hisloria oml.

Eslo no quiere decir que po¡ utilizar la entrevisla deb¿fios

descatzr el otro material. Un

investigador tendfli qu€

agota¡ el

con ¿1.

nvferial documentai, hemerognifico, bibliográñco y, ju¡to

e¡¡ple¿Í el testi¡¡onio or¿1, particul¿nne[te valioso cl¡ando se t¡ata

de conocer sucesos oscuJos, poco documentados. referidos a lavida

a la v ida cotidia¡ra, a las costumbres. al lrabajo, a los

famili¿r,

valor€s, a Ia menta.lidad. La n¡a¡era como el investigador debe

'ocal,

ace¡c¿.rse a la entrev ista oral vaía poco respeclo de su aproximación

a las fircntes escrilas. Es decir, debem pregüntá¡s€ cóno y porqué

se escribióo dijo t¿llcosa, qué intereses estabá¡ detr.is del productor

13 lD||¿, H ts¡on¿, op. ctt., p. 25.

27

de las infomaciones. qué ¡necanismos de ce¡rsu.ra ¡plicó y porqué

los utilizó, curiies son las desvi¿qiones que se producen delibemda

o incoDscienlemente sobre los teslDo¡jos escnlos u or¿les, porqué

h.¡y rilcocio sob.e cielos aspectos. El dgor co¡l qüe el historiador

critica sus fi¡en(es escdtas, y las prcguritas que

son las mismas que básicaÍlente debe baber ante

Las misÍr¿s precauciorEs y sa¡vedad€s d€be toÍDr

se hacc sobre ellas,

un letir¡onio or¿1.

con el [¡ateri¿l

escnto que con el oral. De ¡ru¡er¿ que no hay por qué següir

considcmndo que él dene un estatuto diferenciado como productor

de conocimiento cientifico respeqto a los que gener¿n la cultura

lipogriifica o quirognifica. La fuente or¿l y laescrita no son nrunra- nrente excluyentes, compa¡rcn camde{sticás comunes y msgos

aulóno¡nos que hay que lenc¡ cn cr¡enta24

Por ol¡o lado. la subjetividad y la interacción ent¡r el investiga-

dor y su objc¡o de estudio es algo inher€n(e a la aoürvisl¿ oral, pero

la¡nbién se presentaen las formas tr¿dicion¿les de h¿cer historia. A

diferencia de los positivistas, lr¿bajos nriás recientes sobrc teoria de

lx hjstoriade¡nuestr¡n que. si bien la unparctalidad debe serbu:cada

pore¡ investigador, no siempre se a.lca¡1¿. pornúsfinosy acuciosos

que s€an los métodos. De tal suefte, teóficos

dive¡sos como E. H. C¿fr, Ma¡c Bloch

de l¿ lüstoria ta¡

piefre Vülar o Kurt Hubner

comprcnden la objeriüdad del comcimiedo hislórico como deri-

vada del tiempo ai que el historiado r pe

y ¡as cúcunsu¡¡rc¡¡s quc

lo impelen

tenece. es decir el preset(e.

I lucer sus iflerprellciones

relrospecú\as.' Havden White. que hace hincApié en el ¿speclo

'I1Í:¡rivo

bien Ia

de la lüsroria clasifica a ésLa co¡no cienéiay.on,o oit

r,

co¡uider¿ nllis cena¡¡a ¿l scgundo que a la primco. Seilrla

que la s€panción enuE el a¡le y la c¡encia. nacida enil siglo pasado. se redüce en tánlo que á¡ofs ¿¡nbos aceptan que ningütro de ellos

más, si reconocemos que h¿cemos hstoria fund¿¡mentalmente pam

enlender el presente y camin¡¡ hacia el porvenjf, que ésla es un¡

especie de diálogo creativo enFe el pas¿do y el presente que nos brinda ura parspectiva par¿ resolvcr los p¡obleftás actua¡es, acep-

lá¡ernos que tendemos u¡a especie de puenie desde el pres€rite hacia

el pasado qua contiru¿me¡e sc est¿¡á construyer¡do en ñnción de

los hallazgog perspectivás y ¡nelodologías que s€ uiilice¡.

Hacer una historia pá¡a ntender el hoy, impliaa que la historia al igua.l qu€ la¡ ciencias du¡!s, está permanente aonstrucciórL no

sólo pof la posible aparición dc nuevas fuentes quc dcFumben las

a¡teriorcs hipótesis, sino porque la perspectiva y los inte¡eses que mueven al investigador a i¡d¿gar sobre t¡l o cual proc€so ¡úcen de

intereses y ci¡q¡¡Etzncias dctemj¡¿das fenpor¿l¡¡cnta. a¡rladas en

el prescntc. Scda un exceso pr€terder que la historia es un

menlo de liber?c¡ón como sc hizo en los ¿ños s€senIa y selenta de este siglo, pero irdudablementg forma pafe del autoconocimiento

del ser huru¡o y, en este santido, conübuye a foflalecer su con-

ciencia. Tcóriqos de la histori4 como White, consider¿¡ que ésta debe aprcvechá¡ el co nocimiento de ¡ pasado pa.l¡-gxplicü la ruptu ra

iÍst¡u-

y la discontinuidad que c¿r¡rcteriz¿n al presenb.u '

Así, considera¡úo los ava¡rccs en ¡a teoda de lúslorü h¡ego del

posilivismo dc priricipios de siglo, la histor¡a or¿1, panieído de sus

car¿cteíslicas y su horizonte, tEsulta una metodologla apropiada p¿¡a el conocimiento de la historia rEciente. Al fepla¡t€arse ta t¡¡ea

de la historia como liberador¿ dl bombre, tal como lo proponía¡ los seguidores del narxismo y, dentro de esta conienfe, de la

his¡oria oral como Ia propiciado¡a de ur¡a "historia nueva", rcvolu-

ciom¡ia Alessand¡o Portelli s€ñala que no obslante 6us limitacio-

nes, la historia or¿l brinda al hiloíador una g¡¿¡ oportunidad para

reproduce la realidrd fielmenlc. sino que son co¡rst¡uciiorrs

sionalas de la misrni¡. interpretaciones en conrinua rcvision

oovi- intervenir en la rqlid¿d, pueslo que el hfomanle, 4 elabor¿r sr¡

rd Ade-

discu6o, cobm conciencia de su papel en Ia historia.2s

El entrgvist¿dor debe te¡er cuidado de no influif con sus juicios

e infonnacioncs en el tesümonio que estii crea¡do, pero de at¡l a prete¡der qu€ se erija como u¡ actor ¡eutro hay gra¡ t¡ccho. Más

,óCy'. Hryd

V. whil., -Th. brrúd ofhirrory" @ Iqp¡d oÍ ütc6.rc. rúD

Hop&ia UDi6¡ry Pr6q B¡¡t¡n@. 116

13A¡.¡ru.lro

Port.l¡i.

_L¡ vdd¡.ld.tcorcór humúo td fiñ4 e$Á¡4de ¡¡

h;stoti^ otd", Ht$atia ylu¿hl¿ o¡ct, ¡t¡m.2, A¡rc.1o¡a p.95.

2¡Alesúdro Porretli,

.La rcoutia¡idad* d¿ hisrori! o¡¡t,',Tarca,núñ.|t.

AttLBü

t6!.

t98t.pp.2oó_2t4:

M:;i6. t%rr

Hisrüi¡

nov. d. I984. P.ñ¡. pp. )5-16

:\tdfilbm (i¿¡@J¿¿¡,@@aatil@.

Me

Btoc6.lnt¡o.tueujña I¿ á,r¡o',a Fordo.te Cunh Eco.ónic\

E. tt. Ctr. aQu¿ .r ta h¡r¡o.ia?, &¡x A@r. Bareron¿, t9¡r p¡.r. vi¡¡r.

mü¡sl¡. b rqi. en cmsLüccirh. EDr.yo & d¡átoso cq Atrhs.r" d Circ

c dos y lJ¿dor Pn? BriArolr tcqnp ).

p,,¿,.a sEt, Msico. 1e76, pp,

p.,¡peñw,

Jz to ha!ono{.¡i,.o.t¿h

¡03-tt9 {Sep. enl¿s. ¡80): .r-o,.¡ ronu,nn.

It.)

rcnr,m.

tt. ioaa, aa¿lttt J.l pa.aJo, ptqe¿b !acn,.aanbq Btjcton¡.

28

29

vale ou se asuma la enuevista como un diálogo en busca de

i¡fo rmació n y que se acepte la irteÍelación entr€v istado r/ed revis_

udo. La misma praselria del entrevisrador ¡nodilica el co¡tenido

de lo dicho porel infornanle; es Inás. su p¡esencia y su pr€paración

para hacer la entrevila scrá¡ cruciaies para el éxito de elL¡." Por

es primordiat quc ar(cs de l¿¡zamos a la enlwista tenBa¡nos

un conocimieoto lo tf¡ás completo posible sobfe lo que quereños estudiar, pues las respuast¡s que se obtengan en cste diálogo de-

prnden en gm¡ medida delc ¡evistádor, del grado da cmpatla entre

él y su entrevistado, de la trü¡f,erencia que 8€ establezc4 de su

conocimienio y de $¡ ¡lspeto

bsümorios producidos por h hi"qti" oq

ha sido úa de l¡s

¿lb

pot el i¡fotn¡4t¡t€.

La s¡rbj€,tivi¡lad d. los

pri¡rcipal6 crlticas quc se h há¡ b€cho desde la

hisiolia corpor¿tiva ü oatodox¿ No oü6tante, deb€ Úencfs€ prcserte

que los documenlos esc¡itos no esú¡ exentos de aquélla: en las

fucnres escrius ¡arnbién va implicita lá subjetividad de quien las

emite, los irfereses, las ci¡cuísta¡cias, los objetivos

tnrzado ál escribirlas. Es sabido que las autobiog¡¿Jlas

qu€ se ha¡ son enoÍne-

mente subjetivas, p€ro no por ello se podria negü 6u validez como

docuüe al a pesa¡ de qüe tevelan pos¡ciones persoDales

rutc¡ial

v pa¡ticr¡lares, y tal viz prccisamenle por cso tie¡Fn un valor

idtimooinl

¡ctr¡alt¡rrte Pocoa cie¡tlhcos ¡ceptaían que

e i¡rortrovertible" y s¡n enbü89 su bú¡qüeda

la verd¿d es ú;ica

".p*¡¡¡t.

si6¡r

sierdo una meta dese¿ble para la cierFia. y debe ser un

rúuisito ético del invcstigador.3o Álessandm Portelli sostiene que

la subiedüdad de la Dalabra dcbe ser estudiad4 rcscatada. incorpo-

cientflico, simplemente pofque refl.j¿ ¡o que él del co rázón humano", indepcndie¡temente de qué

rada it ¿iscurso

llam¿ "la verdad

ta¡¡

cetca o lan lejos se erEuent¡e en es¿ tensiór hacia la verdad. I-a

riqueza y la validez de la fuenb or¿l no sólo r¿dican en los datos oue ésta aDofá, si¡ro riás bien en el s¡gnificado que los procesos ti¡vieron p-a"¿ et üdividuo, Acrüal¡nente ta historia soci¿l busca

sobrc todo la recupeBción da la experienqia subj c!iv& y en esla tarca

''

es Danicularment€ úlil la €nttEvista or¿l

ia bioqrafia nos poporciona precisamenta cse Signficado pat_

t R¡ph4r s¡nEL _ltirm.

Po¡¡tt hidsitd,l ptcblo .o Hrano ppttu

ytuda tñal' a-G'jj.lb.-B.t d.tt 1991. P.20

30

I

{

ticul:¡r que fuviaron los eventos o las práctrcas aparenteme¡te m¡ás

nimias y coüdiafts dentro de la const¡ucción de la cultura h€gemó-

¿ nic¿ A !,¡lvés de la palabr4 el infonr¡a¡te a¡ticu¡a un discurso que

+ ; esá estructu¡ado pof srrs valo¡€s, su @s¡¡togonía, su entomo y que

se superF)¡re o se su¡na a la culh¡¡"a dominafie. No es tcstimo¡ro espond¡co, €stá dado con la finalidad de f¿scender que brioda el

li entrevistador, Por ello esti permc¿do por Ia idea de lo que es la

I

t

I

historia en t¿¡to reconst¡ucción colectiva de la memori¿

Fra¡co F¡¡a$tti sostiene que precisa¡¡ente la parücula¡iüd de

la biogr¿fia rios r€vela la exFricncia personal como um 6lntesis vedcal da histori¿ social en la quc 6c ma¡ifiesta lo panioula¡. El anáIisis biográfco nos ayüa a explica¡ cl significado de la p¡áctica social cotidiana dsde la persTectir€ dcl productor del mcrsqjc. No pode¡nos entrndcr historia soci¡l co¡¡ro $imple 6urna dc h¡forias irdividua.l.s. Se puede tener acceso a lo universal a paltit de lo

paficul,ar si 5e coDst¡¡yen contenidos epistemológicos nuevos,

puesto que la ciancia occidental sc ha mostrado reacia a otorga¡ €statuto ciendfico a lo particulaf, Fe¡rüotti apunla que en est¿ nuava epistemologla hay que partir de la concepció¡ de que la "práctica rndiüdu¿l cs u¡r¿ siritesis compleja de lo social por medio de ¡a

dialéctica hombE/sociedad"." El aniLlisis biognifico fotalece el

conocimicnto de lo socia¡ por me.dio de la pr&tic¿ individual. A

tr¿vés del di.6cu¡so biog¡áfico, su ¡utof cstruclur¿ desertsuclur¡ y re€structura la re¡üdad que pcrcibc. Estas visiones o vcrsiones

paficularcs

que ¡nánifiesta¡ la tota.lidad no se t¡ánsmit€n di¡ch-

meÍe, rino a h¿vés de mediaciones nacidas de su contexto social

i¡mediato, d.l grupo del qu€ provignen, La historia orsl es fu¡da¡nenta.l pa¡a escribi¡ la histoia contem- poniLrEa y, dbido a sü natur¿leza Dos ptoporciona riarerial djlinto

al que nos da el docurnenfio e9crilo, Ue¡rndo muchas veces las aüs€rcias da ¿ste, y sobr€ todo proporcio['á¡donos las vis¡ones

pa¡ticulares, las percepciones de los individuos sobE los proc6os históricos: nos pcrmite adent¡amos cn su s¡rbjetividad, en la mrnta-

lidad de los emisores. En el caso de América Lati¡a no Slo es útil

para la const¡ücción de la fustoria soci¿l de los grupos rcl.gados,

¡'1F¡l¡ll@ f.-¡r.úi _BiosÉfi. y.i$is 3@tdé",H¡ diaúd.hstú¡d&

i

I

I

L

3l

sino que tamb¡én ¡os permite crEar la merioria de las elites. dada la

pobre lradiciór¡ biog¡áfica y autobiognáñca que ms ci¡r¿cterüá. No se puedc dedeña¡ a l¡ or¿lidad como productora de conoci-

miento, perc ta¡npoco puede

erigirsela en Ia única que pu€de pao-

porcionar evidenaias rclevantes. El histo¡iador normalmente

combina en su t¡¿bájo f¡lentes orales y escritas,I p€¡o la dosifca.

cióno privilcgio de una sobre otra en última instá¡ciA depende de

Ia Mtu¡aleza de su objcto de estudjo

rrsanu.l.'Lo ltfory

32

.@

¡r.

p

¿04.

Sobre los problemas y métodos

de la historia oral

Jorge E. Aceves Lozano CIESAS"México

La historia or¿.1 es, por lo antes visto. no sólo un método pam la

co[slrucción de un nuevo lipo sc pleserta como un callino

pt¡a el e\amen mi ucioso y pJra la

de los lestrfiioruos or¿les en mismos. El recuenlo de

de sus ca¡¡cterislicas co¡¡stitutiva'. dc las inllüericizs

de fuente h.istórica, sino qle umbién

co¡nprensón

su histori4

recibidas,

cio¡a¡on

de las ideas y pÍác'f¡c¿s sociales y cie¡tífic¿s que la condr-

y posibilita¡o& son el a¡Íecede e que nos

F¡ede

permiti¡

ircursioÍar en otros aspectos. Uru vez vilos la génesis y el desarollo

de la hisloria oral. podemos leflexionar sobrc süs potemialidad€'s y sobR algunos de los problemas que en la acNalidad enfrent¡ '

Sobrc l.t ptopuesla metodológica

Lá lüstonaoral contempo¡á¡ea pretende onenta¡ y proporcion¿rlos

medios pam laobtención de un conjunto de propósitosl a) logr¿r un

conocimiento preciso de la historia y de la sociadad en que nos

¡) modificar una pnictica cientlfica desligadade su los sujetos sociales con que i¡ter¿9hla; c) aportar

nuevos cuerpos cle evidencias, med¡á¡le la gonstrucción de a¡chivos o¡ales; d) privitegiar u¡a aproximació! cualitativa en elproceso del

entomo y de

desenvolve¡nos:

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