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Estudio de Comportamientos en Lavado de manos con jabón en zonas urbano periféricas y rurales del Perú

de Comportamientos en Lavado de manos con jabón en zonas urbano periféricas y rurales del Perú
de Comportamientos en Lavado de manos con jabón en zonas urbano periféricas y rurales del Perú

INFORME FINAL

INDICE

I.

Antecedentes

II.

Objetivos

III.

Enfoque o marco conceptual que guió el estudio

IV.

Metodología empleada

V.

Cronograma de actividades

VI.

Resultados

a. Características generales de la población

b. Prácticas actuales de lavado de manos con jabón

c. Factores Motivadores para el lavado de manos con jabón

i. Recursos disponibles y contexto

ii. Percepciones, conocimientos, actitudes

d. Público objetivo

e. Canales y formas de comunicación del público objetivo

VII.

Conclusiones.

VIII.

Recomendaciones.

IX.

Anexos

RESUMEN EJECUTIVO

1

RESUMEN EJECUTIVO

La presente investigación formativa constituye un cuerpo relevante de información construido a partir de fuentes cuantitativas como cualitativas para una muestra representativa de varias zonas del Perú.

Brinda información cuantitativa sobre comportamientos observados de lavado de manos con jabón, consumo reportado de productos asociados al jabón, tanto a nivel de madres de familia como de propietarios de pequeñas tiendas, y también sobre concepciones y actitudes en torno a los temas de lavado de manos con jabón, medios de comunicación, limpieza, suciedad y su relación con la salud. En el aspecto cualitativo, aborda temas relacionados con los motivadores e inhibidores de las prácticas de lavado de manos con jabón, la relación entre lavado y salud, la socialización del hábito del lavado, las concepciones de limpieza y suciedad entre otros.

Con este conjunto de información, el presente estudio de comportamiento pretende contribuir al diseño de campañas comunicacionales de variado formato, que consolide el comportamiento adecuado en el público primario y fortalezca una influencia activa en los actores secundarios.

El esfuerzo de investigación constituye al mismo tiempo la línea de base sobre la cual se medirá posteriormente los cambios que pudieran darse a nivel tanto de los comportamiento de lavado de manos con jabón, como de los conocimientos y actitudes en torno a esa misma conducta que favorece directamente la disminución de la prevalencia e incidencia de diarrea infantil.

Luego de tres meses y medio de trabajo intensivo en las zonas periurbanas de las ciudades de Lima, Arequipa, Chiclayo e Iquitos, así como en las zonas rurales de los departamentos de Junín, Cuzco y San Martín, el equipo de investigación de A.B. PRISMA culminó la recolección y análisis de diversas fuentes de información. La muestra representativa para el conjunto de todas las zonas, consistió en 500 hogares con niños menores de cinco años. Se realizaron entonces, 500 observaciones estructuradas de comportamiento durante seis horas por la mañana e inicios de la tarde, 500 encuestas de conocimientos y consumo a las madres o cuidadoras de los mismos hogares seleccionados.

Paralelamente, y siguiendo una muestra de conveniencia, se encuestó a 150 niños en edad escolar, entre las escuelas que formaban parte de los conglomerados escogidos en la muestra general. Asimismo, se encuesto a 100 propietarios de pequeñas tiendas o puestos de venta de jabón en los mismos conglomerados de la muestra. Desde el lado cualitativo, en cada zona se desarrolló 02 grupos focales, 06 entrevistas a profundidad como mínimo, y 05 ensayos en casa. Se escogió poblados cercanos a los conglomerados de la muestra cuantitativa, o que pertenezcan a la misma provincia.

RESUMEN EJECUTIVO

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Encontramos una población básicamente urbana, siendo solo la tercera pare de las zonas rurales. El 54% de los hogares presentaron carencias básicas sobre todo a nivel de hacinamiento y de carencia de servicios higiénicos.

Las madres entrevistadas y observadas son mas bien jóvenes con una mediana de 29 años, en su mayoría esposas de jefes de hogar, con 10 años de educación en promedio. El 39% de ellas trabajaron la semana anterior a la visita, dedicándose sobre todo a actividades independientes en el comercio y servicios.

La prevalencia de diarrea el día anterior a la encuesta entre los niños menores de 10 años fue de 11%. La prevalencia de tos fue del 46%, de congestión o moco del 60% y de respiración rápida de 4%, también para los niños menores de 10 años.

En relación a las prácticas de lavado de mano observadas en hogares se completaron 2,959 horas de observación. Se definió como evento de lavado aquel que ocurre con una intención de lavarse, usando agua, con o sin el uso de jabón. Durante ese tiempo se encontró que el 28% de las personas en el hogar se lavaron después de tener algún evento de riesgo con heces, mientras que el 14% se lavo antes de eventos con riesgo de comida. En cuanto al uso del jabón en el lavado, tenemos que para los eventos de riesgo con heces el 14% uso jabón, y sólo 6 % para los eventos de riesgo con comida.

Cuando ocurre un evento de lavado de manos, más del 80% de las personas se lavan las dos manos en su totalidad, y cerca del 50% de los eventos de lavado no terminaron con un acto de secado.

Detallando la información por tipo de actor social observado, encontramos que la madre es la que más se lavo en ambos tipos de actividades. En segundo lugar aparecen los niños con edades entre 5 a 15 años. El grupo de otros adultos también presentan frecuencias importantes de lavado.

Apreciamos que las madres a pesar de concebir como más necesario lavarse las manos antes de comer, su mas alta frecuencia la consiguen cuando están en contacto con heces, lo que nos lleva a sostener que la reacción automática frente al olor o apariencia de las heces estaría generando una práctica en mucho mayor proporción que el conocimiento de tener que lavarse las manos antes de comer.

Entre los escolares también encontramos este patrón, de recordar más los momentos vinculados a los alimentos para lavarse las manos que aquellos conectados a riesgo con heces, pero en la práctica se observa una mayor frecuencia de lavado en estos últimos y menor en eventos de riesgo con alimentos. En este caso, sin embargo, cabe aclarar que se trata de individuos diferentes.

De otro lado, observamos que las madres concentran mas sus lavado de manos alrededor de las acciones relacionadas con el almuerzo, como el preparar la comida, el servir y comer con implementos.

Respecto a los recursos disponible los hogares observados cuentan en un 43% con abastecimiento de agua por red pública dentro de la vivienda o por agua entubada en un

RESUMEN EJECUTIVO

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15%. Todos los hogares (500) contaban con por lo menos un tipo de jabón o detergente, en las dos semanas anteriores a la encuesta. Los productos mas usados fueron el detergente (89.6%) y el jabón de ropa (89.2%). La elección del tipo de jabón o detergente a usarse en cada tarea o actividad está en parte relacionada a las características que los consumidores le dan a cada producto: el jabón de ropa mas vinculado a pañales y ropa de bebe, el detergente a la ropa de adultos, el jabón de tocador para baño y piel de los bebes. El jabón de ropa es utilizado también para el lavado de manos e incluso para el baño de los adultos.

El 17% de los hogares no cuenta con ningún tipo de servicio higiénico, es decir, sus miembros defecan al aire libre. Los principales lugares de lavado fueron: la cocina (71%), el patio o corral (59%), el baño (30%), la sala, comedor o pasadizo (11%), y la zona de lavado de ropa (10%)

Respecto a las marcas más consumidas de jabón de tocador son Camay (20.2%), seguido por el Neko (15.6%) y Palmolive (9.2%). Los jabones de ropa más consumidos por los hogares fueron: Bolívar, (44.6%) Marsella (12%) y Jumbo 811.8%). Los detergentes reportados como los más consumidos en los hogares fueron Magia Blanca (21.6%) Ace (21.2%) y Ariel (20.8%).

Del total de eventos de lavado de manos observados (2037), la mayoría se realizan en la cocina o patio de la vivienda (37.9% y 37.1% respectivamente), siendo pocos los observados en el baño (9.7%)

Encontramos que a nivel de los motivadores de la práctica de lavado de manos con jabón, está en juego diferentes elementos o condicionantes vinculados a evitar la contaminación que se aprecia en el ambiente, y por otro lado a evitar el control social negativo. En un contexto donde se cuenta con recursos disponibles a nivel de agua, jabón y contextos de lavado, la madre viene a ser el actor principal para articular la enseñanza del hábito de lavarse las manos con las concepciones que lo motivan, a nivel de conseguir una sensación de limpieza, y de establecer una adecuada relación entre la salud y la suciedad. Los medios de comunicación masivos e interpersonales juegan también un rol en la motivación de esta prácticas, sobre todo al reforzar el ideal de limpieza, y el rol de la mujer dentro de el.

Las madres describen el mundo de lo sucio como aquel en el que prima los colores oscuros (negro 85.7%, marrón 29.8%), el olor a sudor (52.6%) y existen animales que comen basura o están en la tierra o suelo (chanchos 67.9%;, perros 43.1%; patos 16.7%). El suelo, la tierra, la arena, son elementos que forman parte de los sucio, lo mismo que las heces, que son consideradas asquerosas (tanto las de animales como las de personas adultas). El mundo de lo limpio es, al contrario, un mundo en el que prima el color blanco (87%), donde huele a jabón (47.5%), a perfume (41.6%) y no hay animales.

En cuanto a la sensación de limpieza, las madres opinan que prefieren sentirse limpias, frescas , ágiles, despiertas, alegres , que aburridas, incómodas o afligidas y pegajosas, cansadas, que es como se sienten cuando están sucias. Las manos tienden a ser lavadas para tenerlas limpias, evitar los microbios y sacar la suciedad. El uso del jabón se

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enfatiza para conseguir matar los microbios, pero sobre todo para tener las manos suaves y con olor a limpio.

Esto se refuerza con la concepción de que la pobreza no significa suciedad, por lo que no es una justificación adecuada el decir que no se tiene recursos, por que si se tiene agua y jabón en la casa, además del conocimiento para hacerlo.

Casi la totalidad de las madres sostiene que la suciedad y las heces en particular producen enfermedades estomacales, como la diarrea. El cólera está más asociado a la influencia de las heces. Por lo tanto, hay que lavarse la mano para evitar que los microbios o bacterias, entendido en sentido amplio y no necesariamente según el mismo criterio clínico, lleguen a la comida, a la boca. Sobre todo los niños que están más en contacto con la suciedad.

La madre se cuida de la crítica de los vecinos, familiares, y sobre todo de los maestros. Si el niño va sucio o con los cuadernos sucios puede ser amonestada públicamente según nos refieren muchas madres. El tener en general un niño descuidado, es decir desaseado y flaco, es sinónimo de ser una madre descuidada, uno de los peores adjetivos que puede recibir una madre.

Al sentirse frescas y alegres, es decir limpias, y al no tener enfermedades, lo que se consigue es un estado de salud integral. A la vez , si uno está sano y con la aprobación de los demás al ser no descuidada, lo que se está consiguiendo finalmente, sostenemos,

es construir socialmente una persona productiva, responsable y sana.

Por el lado de los inhibidores para le lavado de manos con jabón, se encuentra que las múltiples tareas de la ama de casa compiten con su dedicación y control de la limpieza del niño. Así mismo, existe cierta carencia o poca disponibilidad de recursos tanto de agua como de jabón sentidos por las madres. Se trataría mas bien de dificultades en las zonas rurales.

A esto se suma la percepción que la madre tiene que controlar los recursos dado que el

niño le fascina jugar con el agua y jabón y tiende a desperdiciarlos. Por otro lado, el lavarse las manos con jabón mas de tres veces al día es concebido como una exageración, que puede llevar a resecar las manos, o a contaminar con olor a jabón la comida.

Consideramos que también la madre no cuestiona su rol contaminador al sostener que sólo es necesario usar el jabón cuando la suciedad es evidente, que con lavarse bien con agua es suficiente, que ella es cuidadosa cuando se limpia después de defecar y por ende no se ensucia con caca, y también cuando afirma que como ella ya tiene las manos en contacto con agua y jabón al lavar la ropa, por ejemplo, ya no necesita de lavarse explícitamente las manos.

Se identifica como público objetivo primario a la madre, tanto por el rol que le toca cumplir socialmente como encargada del cuidado de los niños como por su influencia

en la compra del jabón

Identificamos al publico objetivo secundario, en dos espacios:

RESUMEN EJECUTIVO

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dentro de la casa, padres de los niños, hermanitos mayores de cinco años y abuelas maternas al ser apoyo de la madre en el cuidado del niño; y en la comunidad, el personal de salud, reconocido como referente de información por las madres (tanto para búsqueda como fuente espontánea de información)

En la percepción de las madres sobre la socialización de los hábitos de limpieza, son las ellas las principales responsables y es el tiempo de la niñez considerado como la etapa en la que es posible actuar. El espacio para aprender el hábito es la casa. El método que se nombro con mayor frecuencia, al que se reconoce eficiencia, es la sanción (castigo físico, maltrato verbal). Se percibe al adulto como un ser ya formado, y por tanto, con dificultades para instaurar el cambio, a pesar de reconocer múltiples espacios desde donde le llega información. El método al que se le otorgo un cierto margen de eficiencia fue la experimentación como forma de aprendizaje adulto. Las mujeres utilizan con mayor frecuencia la orden para socializar el hábito, guardando relación con su propio aprendizaje.

Las dos fuentes de información mas importantes referidas por la madre respecto a cuidado del niño e higiene del mismo son el establecimiento de salud, en primer lugar, y la abuela materna, en segundo lugar.

Seis de cada diez mujeres manifestaron acudir a espacios sociales de encuentro con sus pares durante el mes; para la zona rural creció hasta llegar a ser ocho de cada diez.

La radio tuvo una presencia un poco mayor que la televisión. Por zona geográfica podemos señalar una tendencia mayor de consumo de la misma en lo rural (80.4% frente a 76%). La televisión, en cambio, tiene una mayor presencia en lo urbano (87.6% frente al 34.8% en el área rural). En general el consumo de ambos medios descendió para los fines de semana. Para la radio descendió de 98.7%, durante la semana, a 73.5% los fines de semana. En el área rural el consumo entre fines de semana y la semana se mantuvo. El genero melodramático es el más consumido por las mujeres de la muestra. Su presencia se evidencia en el consumo de música romántica, el gusto por las telenovelas y la recordación de propagandas que incluyen elementos relacionados (actor de novelas/ narración de relatos).

La utilidad de ambos medios (radio y televisión) para las mujeres se traduce en entretenerse (76% radio/88.3% televisión) y para informarse (44.2% radio/31.9% televisión).

La radio se caracteriza por un consumo muy atomizado, repartiéndose la sintonía entre mas de 50 radios, muchas de las cuales son locales. Las radios de alcance nacional que tuvieron relevancia fueron RPP (21.3%) y radio Caribeña (16.3%). El análisis a nivel de zona nos demuestra la importancia de las radios locales sobre todo para la zona rural (representando 85.6% del consumo). Para la radio existiría una preferencia (mayor al 70%) de las mujeres encuestadas por el consumo de programas musicales.

Respecto a la recordación de comerciales se tendió a recordar mas las de detergentes (88.6%), jabones de ropa (70.8%), siendo las características mas recodadas el personajes de Salvador del Solar (22%), artista de novelas y las características de

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limpieza y blancura ofrecida como efecto del uso del producto. En lo rural sin embargo las dos ultimas características cobran fuerza.

Los tipos de música mas recordados fueron la tropical (32.6%), la andina (25.2%) y la romántica (24.2%). Las principales figuras musicales reconocidas son Gianmarco y Dina Paucar. Ambos para la zona urbana y solo la segunda para la zona rural,

En relación al publico secundario, definido como los padres de los niños, se prefiere la radio (81%) a la televisión (76.6%). Si se compara con la madre hay una ligera preferencia del formato noticiero que se traduce en un incremento del consumo de RPP.

Con relación a los niños en edad escolar tuvieron un consumo mayor al 80% de radio y televisión. Radio Caribeña fue a más sintonizada, y en canales de televisión la preferencia fue por América Televisión(54%). Su tipo de programa preferido son los dibujos animados (47%).

INFORME FINAL

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1.

ANTECEDENTES

El estudio de comportamiento de lavado de manos con jabón en el Perú forma parte de una estrategia mayor que se viene implementando en diversos países, con la finalidad de disminuír la prevalencia de diarrea infantil, la Alianza Global entre los Sectores Público y Privado para promover el Lavado de Manos con Jabón. En este contexto el presente estudio de comportamiento viene a ser la investigación formativa que permite recoger la información necesaria para modelar una campaña de comunicación adecuada a nivel de todo el país. Paralelamente, el presente estudio constituye la línea de base sobre la cual se medirán los cambios de comportamiento luego de aplicada la campaña de comunicación. La naturaleza de la presente propuesta implica un balance entre 1)una aproximación antropológica que busque comprender el conjunto de valoraciones, significados, comportamientos y relaciones de comunicación y socialización sobre el lavado de manos con jabón, desde el punto de vista de las cuidadoras de niños pequeños; y 2) una indagación mercantil en torno a las características del mercado de jabón y el consumo de medios de comunicación masiva.

Los antecedentes del presente trabajo de investigación se remiten tanto a fuentes epidemiológicas sobre la salud infantil, como a estudios de mercado en el área del consumo de jabón y de medios de comunicación.

En torno al problema de la diarrea infantil, encontramos que en nuestro país afecta al 15% de los niños menores de cinco años, sobre todo en áreas rurales de selva y sierra y cuyas madres tengan, entre otras características, un bajo grado de instrucción 1 . El Perú también reporta una incidencia alarmante, encontrándose que un niño en barrios periurbanos de Lima puede llegar a tener en promedio10 eventos de diarrea al año 2 . Las repercusiones de esta infección se expresan claramente en el retardo del crecimiento y desarrollo de estos niños, colaborando sobre manera con el cuadro de desnutrición crónica observado también entre nuestra población infantil.

No sólo se aprecian consecuencias de la diarrea la salud de los niños, sino también económicas a nivel familiar. En Prisma calculamos que el tratamiento y recuperación de un episodio diarréico promedio todavía estaría capturando alrededor del 20% del ingreso mensual de las familias pobres 3 , que representan a su vez la mayor cantidad de habitantes del Perú 4 .

Es conocido que para revertir el alcance de la diarrea, resulta indispensable actuar sobre la ampliación del acceso y accesibilidad a los recursos básicos de agua y desagüe. En el Perú falta aún cubrir el 30% de las zonas urbanas y el 60% de las

1 Datos para los últimos quince días anteriores a la Encuesta Demográfica y de Salud familiar para el año 2000

2 Lanata, C. “Problems in measuring the impact of Hygiene Practices

Cairncross, S y Kochar, V. Studying Hygiene Behaviour. Sage Publications Inc. 1994

3 AB PRISMA Estudio sobre Impacto económico del Tratamiento de Diarrea. Investigación en curso que indica la existencia de un costo por episodio de diarrea equivalente al 16% y al 12% del ingreso mensual de las familias pobres de la sierra y selva respectivamente, sin considerar el tiempo gastado por la madre. Cuando se incorpora este elemento, el costo del episodio de

on Diarrhoea in a Hygiene Intervention Study”. En

diarrea asciende a 25 y 19% respectivamente.

4 Representan el 54.8% según la ENAHO IV trimestre 2001

INFORME FINAL

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áreas rurales 5 . Sin embargo, también es conocido que es necesario acompañar los programas de agua y saneamiento de cambios en el comportamiento de higiene personal y doméstica 6 . La adecuación a nivel tecnológico de las alternativas en infraestructura para que resulten apropiados o aceptados por los beneficiarios 7 , no representan el único desafío. Se sabe que el aspecto del comportamiento individual presenta variaciones considerables en contextos con la misma situación económica y de infraestructura sanitaria. Las prácticas de higiene, por tanto, también han sido identificadas con un rol decisivo en la transmisión fecal-oral.

La práctica del lavado de manos ha recibido importante atención dentro de las medidas de promoción de la higiene 8 . Es conocido también que el efecto protector del lavado de manos en momentos óptimos se multiplica cuando se usa jabón. Su importancia como barrera para la transmisión fecal de persona a persona o para la contaminación de agua y comida se resalta tanto como el hecho de que enfrenta uno de los entero patógenos más agresivos: la Shigella 9 .

Estudios a pequeña escala han encontrado que la sola presencia de jabón en el hogar estaría determinando un factor de protección, al ser usado ampliamente en labores como el lavado de ropa o el baño personal, y no necesariamente en el lavado de manos 10 . Adicionalmente, representaría el único efecto protector, más efectivo que otras medidas de higiene, en un contexto de múltiples rutas de contaminación 11 .

El impacto comparativo en la disminución de la incidencia por efecto del lavado de manos con otras medidas preventivas muestra un saldo enormemente favorable a esta práctica de higiene 12 . Se estima que la reducción en la morbilidad por diarrea conseguida a través de programas de agua y saneamiento no pasa del 25%, mientras aquella conseguida por medio de intervenciones de promoción como el lavado de manos logra una disminución entre el 14 a 48%, por lo que se calcula que combinando ambas se conseguirá una reducción de la morbilidad por diarrea entre un 35 a 50% 13 .

Los estudios específicos sobre la prevalencia del lavado de manos con jabón, mediante observación directa de la práctica, son escasos en nuestro país. Se han reportado tres estudios llevados a cabi a mediados de los años noventa en pueblos jóvenes de Lima metropolitana. Se consigna una ocurrencia entre 11 y 13% de eventos vinculados a interrupción de contaminación fecal–oral 14 . Se registró

5 MINSA, Lineamientos de Política Sectorial 2002-2012. Public-Private Partnership for Handwashing with Soap in Peru, 2002. ENDES 1992, 1996, 2000.

6 CARE- PAS La Educación en Salud e Higiene en los proyectos de Agua y Saneamiento. Lima, 2000

7 Almedom, A et. al. Hygiene Evaluation Procedures. Approaches and Methods for Assessing Water –and Sanitation- Related

Hygiene Practices

8 Yeager, BAC et.al. “Defecation practices of young children in a Peruvian Shanty Town”. Social Science and Medicine, vol.49;

4,1999.

9 En el llamado diagrama F para describir las rutas de transmisión fecal-oral, el lavado de manos cosntituye una barrera de tipo secundria que bloquea el paso de patógenos desde los dedos hacia la comida y directamente hacia el niño. Almedon, A et.al. Op.cit.

10 Peterson, EA et.al. “The effect of soap distribution on diarrhoea: Nyamithuthu Refugee Camp” International Journal of Epidemiology 1998;27:520-524

11 Lanata, C. Op. Cit.

12 Curtis, V. Y Cairncross, S “Effect of washing hands with soap on diarrhoea risk in the community: a systematic review” Tha Lancet. Infectious Diseases. Vol 3, May 2003

13 Black, RE. Lanata, CF. “Epidemiology of diarrhoeal diseases in developing countries” Curtis, V. Cairncross, S. op. cit.

14 Gilman, RH, et al. “Water cost and availability:Key determinants of family Hygiene in a peruvian Shantytown” American Journal of public Health. Nov 1993, Vol. 83, Nº11

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también la presencia de jabón y detergente en un 77.4% de los hogares estudiados, y un consumo medido de 8.9 gr de jabón para el lapso de tres días de observación.

Por otro lado, la pregunta sobre los momentos en los que se practica el lavado de manos pasó a ser obligatoria en toda evaluación sobre salud materno infantil, apuntando a estimar el grado de conocimiento e indirectamente los momentos para el lavado de manos, que estarían presentes en la población participante de estudios o intervenciones. En un estudio reciente con alcance a nivel nacional, especialmente zonas rurales y resto urbano, permiten apreciar que el reconocimiento de la práctica de lavado de manos, por parte de las cuidadoras de niños menores de tres años, está más concentrada en los eventos alrededor de la comida, que en aquellos vinculados al contacto con heces 15

De otro lado, estudios de mercado de consumo habitual de jabón en nuestro país, permiten apreciar que el uso de jabón está bastante difundido y al alcance de amplios

sectores de la población, incluso de bajos recursos, sobrepasando el 96% de cobertura

en Lima Metropolitana 16 . Para las realidades rurales se estima que existen diferencias en cuanto a cobertura, magnitudes de venta, y variación en las marcas consumidas, pero que el consumo total de jabón o detergentes es igualmente alto 17 .

La promoción del lavado de manos se ha canalizado por medio de experiencias de educación en salud, tendiendo a articular esfuerzos entre los organismos

gubernamentales, instituciones de la sociedad civil y la población receptora. A pesar

de este avance, los contenidos sobre higiene de las manos giran básicamente en torno

a la contaminación bacteriológica. Esto acarrea serios problemas para lograr

transmitir conceptos casi inexistentes en la población receptora, además de serias distorsiones a nivel gráfico e incluso textual 18 . Además, el uso de jabón no necesariamente se explicita en los mensajes sobre lavado de manos.

El manejo comunicacional del tema de la higiene personal resulta crítico y complejo 19 . Necesita incorporar el lenguaje, códigos culturales, símbolos e intereses de las poblaciones beneficiarias 20 . Resulta indispensable entonces, resaltar factores motivacionales que coadyuven a una imagen positiva de la población objetivo, así como intervenciones que apunten a la sostenibilidad de la medida.

Huttly, SRA et al. “Observations on handwashing and defecation practices in a Shanty town of Lima, Peru” Journal of Diarrhoeal Disease Reasearch 1994 Mar:12(1):14-18 Yeager, BAC et. al.

15 AB PRISMA Evaluación PANFAR. Informe Final.2003 Los momentos recordados por las madres, en los que se efectúa el lavado de manos, apuntan a resaltar el período alrededor del contacto con las heces de niños o de adultos en un 40.6% de las veces, Mientras que, por otro lado, los momentos de lavado de manos alrededor de la alimentación , tanto en la preparación de la comida, como para el acto mismo de comer o dar de lactar, la preocupación aumenta considerablemente, mencionándose en un 96.2% de los casos.

16 Apoyo op.cit. Muestra de 220 madres

17 El 86.4% de las familias encuestadas mostró el jabón en uso, mientras que el 42.8% menciona que lo usa para el lavado de manos junto con otros usos como el lavado de ropa o el baño personal. De otro lado un 78.5% compra semanalmente jabones de marcas locales como San Roque, Lavandina, Lagarto, Negrita, Aroma y Patito. Algunos de ellos señalaron Bolívar, Marsella y Jumbo. Mientras que estos últimos pueden llegar a costas de 1.3 a 2.5 nuevos soles, las marcas locales oscilan entre 1 a 0.5 nuevos soles. Se encuestó a 46 familias en 10 conglomerados. AB PRISMA Evaluación basal de salud y Nutrición Infantil- Provincia de Cangallo. Investigación en curso

18 Tomamos como un ejemplo los contenidos y gráficos de manuales como el de la OPS/OMS Higiene en la vivienda. Serie Educativa: Higiene y salud ambiental. La Paz, Segunda edición, 1999.

19 Incluso se ha señalado ya un manejo político, social y religioso vinculado a las concepciones de higiene y disgusto, como formas de exclusión de grupos minoritarios.

20 CARE-PAS La Educación en salud e higiene en los proyectos de agua y saneamiento. Lima, 2000.

INFORME FINAL

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Del mismo modo, se considera indispensable conocer los diversos canales de comunicación que intervienen en el afianzamiento de comportamiento adecuados. A nivel interpersonal, estudios previos en zonas rurales y peri urbanas del país encontraron que el tamaño de la red social depende de la edad y grado de instrucción de la entrevistada, siendo mas grandes para las madres con edades entre 25 a 40 años y con mayor grado de instrucción. En Cusco el idioma está asociado al tamaño de la red, siendo mayor entre las madres que hablan castellano. Así mismo, en todas las zonas estudiadas el promedio del tamaño de la red fue mayor en las entrevistadas que miran televisión. Adicionalmente, se muestra que las redes mas pequeñas están conformadas por familiares, mientras que las mas grandes son de tipo amical 21

En relación a los canales de comunicación masivos, se conoce que las madres de familia atienden mas la radio y televisión en las zonas periurbanas que en las rurales 22 . Por otro lado, se reporta que el horario preferido para consumo de radio es por las mañanas, mientras que el de la televisión es por las tardes, pero se presentan variaciones a lo largo de la semana. Para el público de Lima se resalta una función de entretenimiento, en contraposición a una función informativa en las zonas rurales 23 .

21 PSNB Encuesta de conocimientos, actitudes y practicas en salud y nutrición infantil. Lima, Cusco, Piura, Cajamarca. 1997 Estudio realizado por AB Prisma.

22 ENDES 2000

23 PSNB op.cit.

INFORME FINAL

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2.

OBJETIVOS

La presente investigación formativa tuvo los siguientes objetivos

Objetivo General

Construir un cuerpo relevante de información sobre las prácticas y concepciones de higiene en diversas poblaciones del Perú, que sirva de base para diseñar un programa eficaz de comunicación sobre el lavado de manos con jabón sensible a un público determinado.

Objetivos Específicos

a. Verificar

diversos

especificando:

aspectos

sobre

la

práctica

de

lavado

de

manos,

la disponibilidad actual de jabón, según el tipo de jabón, la existencia de un lugar destinado al lavado de manos, las prácticas de lavado de manos el contexto en que éstas prácticas se desarrollan

b. Entender los factores que motivan, facilitan y obstaculizan o inhiben el lavado de manos y otras conductas adecuadas de higiene.

c. Determinar en qué medida la población es consciente de la relación existente entre la práctica de lavado de manos y la mejora de la salud de la familia.

d. Identificar el público objetivo de la campaña de comunicación sobre lavado de manos

e. Documentar los canales actuales de comunicación.

INFORME FINAL

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3.

ENFOQUE

El enfoque conceptual del tema a investigar se organizó distinguiendo la concurrencia

de cuatro áreas de interés, teniendo claro que estábamos abordando el campo

simbólico general de la limpieza y el orden en contraposición al mundo de la suciedad

y el desorden 24 . Inicialmente distinguimos que el campo de los significados,

conocimiento y motivaciones en torno al lavado de manos con jabón –donde estarían jugando un rol las concepciones de limpieza, apariencia, cuidado de la salud, estatus,

percepciones sensoriales- llega a fijarse a nivel de la práctica a través de la socialización y aprendizaje del hábito en sí mismo. En la base de esta construcción cultural de comportamientos y significados, se encuentra el conjunto de recursos disponibles de agua, jabón y lugares para el lavado. Por último concebimos que la influencia de los canales de comunicación alcanzaba al conjunto de los elementos anteriores.

Diagrama conceptual inicial

Orden - Desorden Significados Motivaciones ESTETICA APARIENCIA ESTATUS LIMPIEZA Necesidades BELLEZA ACEPTACION
Orden - Desorden
Significados
Motivaciones
ESTETICA
APARIENCIA
ESTATUS
LIMPIEZA
Necesidades
BELLEZA
ACEPTACION
Propósitos
CUIDADO
Beneficios
SALUD
PERSONAL
OLOR - FRESCURA
-SUAVIDAD
Socialización
CANALES DE
HABITOS ENSEÑADOS
HABITOS OBSERVADOS
Aprendizaje
COMUNICACION
Infraestructura e
insumo
JABON
AGUA
CONTEXTO
TIPOS
USOS
DIVERSOS
Comportamientos
de higiene
LAVADO DE
MANOS

24 Douglas, M. Pureza y Peligro. Un análisis de los conceptos de contaminación y tabú. Siglo XXI, Madrid, 1973.

INFORME FINAL

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Consideramos que para el conjunto de la población estudiada la mayor parte de los elementos antes considerados permiten explicar las prácticas de lavado de manos encontradas. Se ha podido constatar que la interrelación entre recursos disponibles y significados o motivaciones no es directa. La disponibilidad de agua y jabón dentro del hogar, encontrada de manera mayoritaria, no determina la ocurrencia del comportamiento adecuado. Apreciamos que la madre de familia viene a ser el eje articulador del conjunto de elementos, tanto a nivel de la práctica como de las motivaciones, activando conocimientos y actitudes que de manera general y no necesariamente específica la lavado de manos con jabón, le permiten afrontar preocupaciones mayores, como son el evitar la crítica social sobre su rol como madre y cuidadora, y de otro lado, hacer frente al entorno de contaminación ambiental en el cual se contextualiza. La socialización de hábitos de higiene viene a ser el mecanismo fundamental para transmitir concepciones en torno a la sensación de limpieza y suciedad, así como en torno a la relación que esto tiene con la salud y la comida.

Diagrama conceptual final resumido

Contaminación Canales de Canales de Relación Salud / Suciedad / Comida Sensación Socialización de limpieza
Contaminación
Canales de
Canales de
Relación
Salud / Suciedad /
Comida
Sensación
Socialización
de limpieza
MADRE
MADRE
MADRE
MADRE
AGUA
AGUA
AGUA
AGUA
CONTEXTO
CONTEXTO
CONTEXTO
CONTEXTO
JABON
JABON
JABON
JABON

comunicación

comunicación

CONTEXTO CONTEXTO CONTEXTO JABON JABON JABON JABON comunicación comunicación Control Control Social Social

Control

Control

Social

Social

Infraestructura e Insumos En primer lugar, la disponibilididad de agua, insumos de aseo, así como un contexto espacio-temporal propicio, vendrían a ser los elementos de base sobre los que se implementan cotidianamente los comportamientos de higiene.

El conseguir acceso a fuentes de agua segura y cercana representa una demanda permanente en aquellos ámbitos o contextos que presentan esa necesidad básica insatisfecha 25 . Desde la percepción de la población de menores recursos, el

25 Recordemos que las principales agencias políticas de los grupos populares periurbanos en Lima se dieron alrededor de las exigencies por conseguir servicios básicos, prioritariamente agua y desague.

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acceso al agua es indispensable e importante no sólo por 1)las funciones vitales que cumple para las personas, plantas y animales, “sin agua no hacemos nada26 .; o 2)la disminución de la carga de trabajo femenino e infantil “no cargar

“( )tener agua en la puerta de

agua”; pero también, por 3) razones de estatus

casa, sería mi orgullo, e incluso 4)de salud no habiendo agua, vienen las

enfermedades”. Sin embargo, la cantidad de agua dentro del hogar mucho más que la calidad de la misma, estaría más asociada a la disminución de la incidencia de diarrea, según estudios previos 27 .

Como ya se ha mencionado la demanda de jabón 28 , existe en grado considerable. El lavado de ropa constituye el uso más frecuente que se le da, en comparación al baño personal y el lavado de manos. Por otro lado, se ha señalado en otros estudios que las características de olor, suavidad, frescura estarían asociadas al tipo de jabón deseado para el lavado de manos 29 .

La disposición de un espacio y un tiempo para la práctica del aseo e higiene, tiene que ver con la organización espacial del ámbito doméstico, así como con la organización temporal de la rutina del aseo. Los ambientes adecuados para vivir bien no necesariamente incorporan un espacio específico para el baño y aseo personal dentro de la vivienda, sobre todo en las zonas rurales. La cercanía a la fuente de agua estaría, en estos contextos, influyendo la locación del lugar para el aseo.

Significados, motivaciones, beneficios Sin embargo, estos elementos funcionan como factores necesarios pero no suficientes. Subyaciendo y orientando los comportamientos, se superponen tres campos principales de significados y fuentes de motivación: 1)el de la limpieza, 2)el de la estética y apariencia personal, y 3)el de la salud. En el caso de los niños pequeños, el conjunto de estas categorías se condensa en el concepto de “cuidado”. Así un niño bien cuidado es el que está limpio, sano y bien acicalado, además de bien alimentado 30 .

Las concepciones de limpieza y suciedad representan un amplio campo de significados. Para quienes hemos sido educados y socializados en una tradición mas bien occidental nuestras concepciones sobre suciedad o limpieza se presentan drásticamente transformadas por el conocimiento de la transmisión de bacterias y microorganismos, “de tal manera que se hace difícil pensar en la suciedad como no sea en el contexto de lo patógeno” 31 Pero subyaciendo a esta concepción dominante también persiste la definición de suciedad como “materia puesta fuera de su sitio”, lo que conduce a la comprensión de orden y desorden,

26 Esta y el resto de citas son de pobladores rurales de Cajamarca y San Martín, y se consignan en AB PRISMA. PROYECTO INTEGRAL DE COGESTION DE AGUA Y SANEAMIENTO RURAL. LINEA BASE. Marzo, 2003. 27 Gilman, RH op.cit. ; Curtis, V. Op. cit. ; Black, R y Lanata, C op. cit.

28 Usaremos la palabra jabón como una simplificación operativa de los diferentes tipos de limpiadores que se pueden encontrar en uso, para el lavado de manos, en los hogares: jabón de cara, de ropa, detergente de ropa, de vajilla.

29 UNICEF/LSHTM “Happy, Healthy and Hygienic” , 1998

30 AB PRISMA Investigación Formativa sobre Cuidado del niño. Informe Final. 1998. Información recogida en la zona de Independencia, Cono Norte de Lima.

31 Douglas, M. Op.cit.

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donde lo sucio vendría a ser la contravención de un orden preestablecido, “en la medida en que el orden implica el rechazo a elementos inapropiados” 32 .

Así, el campo de lo sucio agruparía todo lo rechazado por el conjunto de lo ordenado de acuerdo al contexto y circunstancia. Por ejemplo, colocar los zapatos sobre la mesa vendría a ser considerado sucio, pero no así el usar zapatos. Estamos entonces, básicamente, frente a un tema con intrínsecas variaciones socioculturales 33 . Por ejemplo, es más probable que para personas de extracción urbana se perciba como sucio el mantener cuyes en la cocina, porque sus nociones de orden espacial y de la convivencia entre animales y humanos (con las asociaciones entre heces y patógenos de por medio) son diferentes a las que manejan las personas que viven en un ambiente rural.

La limpieza también está asociada al estado de buena salud, así como la suciedad a la aparición de enfermedades, como la diarrea 34 . La “suciedad” vinculada a la diarrea vendría a ser algo mas bien externo, que viene de afuera – del entorno carente y sucio- a través del polvo, los objetos o las moscas. Las heces se consideran sucias, pero no necesariamente porque conlleven microbios, pero si por el mal olor 35 . Complementariamente, la noción de sucio se relaciona con la presencia de partículas de tierra, manchas u olores desagradables evidentes 36 .

La apariencia personal también se vincula directamente a la limpieza. Estudios en Lima reportan diferencias significativas en las prácticas de lavado de manos entre niños mayores de 10 años frente a las de sus hermanos menores 37 ; así como también, que las mejores prácticas de higiene personal entre las madres estuvieron dirigidas a acicalarse para salir a la calle 38 .

Socialización y hábitos de higiene Entorno a todo este conjunto de significados y valoraciones se inscribe el rol de los mecanismos de socialización de los hábitos de higiene en los niños, ya sea de manera expresamente transmitida o indirectamente observada en sus madres, cuidadores o entre quienes les rodean. Al ser los primeros años de vida cruciales para la formación de hábitos de higiene, necesitamos indagar por lo que constituyen los contenidos orientadores y prescriptitos que se le dice al niño, lo que ya puede hacer, lo que se le exige, en tanto comportamientos sobre el lavado de manos.

32 Douglas, M. Op. cit.

33 Pero que también, según Curtis, V., contendría elementos de transmisión genética, donde el repeler lo sucio se convertiría en una medida de protección contra la contaminación. Curtis, V. “Dirt, disgust and disease: is hygiene in our genes?” www.lshtm.ac.uk/dcvbu/staff/dirt_article.htm

34 Anderson, A. El dominio cultural de las enfermedades en Cuyo Grande. Tesis de Maestría en Antropología. PUCP. Lima,

2001

35 Yeager, BAC et. al. 1999

36 Anderson, A. “Sistematización de intervenciones para la prevención de la diarrea infantil”. Informe Parcial. AB PRISMA

37 Gilman, RH op.cit.

38 Huttly, SRA et. al. op.cit

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Canales de comunicación Sobre esta labor mas bien interpersonal de madres a hijos –público primario-, se produce la influencia de diversos canales de comunicación, interpersonal, grupal o de medios masivos, que modifican o afianzan los contenidos culturales subyacentes. En este contexto se podrá identificar la configuración de los públicos secundarios y terciarios, que desempeñen un rol de influencia sobre la acción y parecer de las madres y cuidadoras de niños pequeños.

En un contexto en cambio 39 , identificamos que coexisten diferentes formas de comunicación activados por las personas y familias 40 . Estos canales de comunicación pueden ser: 1) Interpersonales, donde el rol de las redes sociales fuera y dentro de la familia se convierten en el principal soporte para la madre. 2) Grupales, que se refiere a la participación -ya sea formal o informal- en asociaciones comunales, clubes de madres, grupos deportivos, religiosos, de salud, o proyectos de servicios y desarrollo; donde de manera complementaria, las madres conocen otras experiencias y se van apropiando de nuevas ideas o perteneciendo a nuevos grupos de referencia. En este rubro incorporamos también el rol de las instancias gubernamentales de salud y educación. 3)Masivos, específicamente el consumo de radio, televisión.

39 Inclusive en las realidades rurales es evidente un proceso de modernización , por medio del cual se expande la cobertura de medios de comunicación y de diferentes servicios estatales y privados.

40 Curtis, V. et.al. “Dirt and diarrhoea: formative research in hygiene promotion programmes” En Health Policy and Planning; 12(2): 122-131. 1997

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4. DISEÑO METODOLÓGICO

Tipo de diseño El estudio realizado ha tomado mediciones que permiten enfocar el problema de varias dimensiones o profundidades. Es decir, ha recolectado información al nivel poblacional que permite describir patrones de comportamiento y consumo las zonas estudiadas. Y de forma complementaria, se recolectó información cualitativa que ha permitido dar al presente informe mayor profundidad en el entendimiento de los hallazgos. Con ello, la presente investigación formativa brinda un panorama no sólo descriptivo sino también explicativo de los procesos a estudiar. Adicionalmente, resaltamos la necesidad de privilegiar la perspectiva de la población participante en el estudio, contrastando la práctica observada con el discurso sobre significados y motivaciones en torno al fenómeno del lavado de manos.

Para éste propósito se combinaron dos estrategias metodológicas: 1) un acercamiento extensivo a nivel poblacional, con exigencias muestrales de representatividad estadística; y 2) una aproximación focalizada, a profundidad. Por consiguiente se han combinado un nivel de análisis más extendido al nivel poblacional pero específico en su indagación; con otro nivel que aspira a profundizar en los temas de mayor dificultad y complejidad.

Ámbitos de Estudio Las zonas de estudio visitadas fueron –Cono norte de Lima, periferia de Arequipa, Chiclayo e Iquitos, y la zona rural de Cusco, Junín y San Martín-. Estos lugares en su conjunto comprenden el ámbito de estudio de la presente investigación.

Zonas comprendidas en el estudio

Zona Periurbana

Zona rural

Lima-Cono Norte Iquitos Arequipa Chiclayo

San Martín

Junín

Cusco

Sólo por efectos de análisis exploratorio, en algunas ocasiones, los resultados han sido presentados al nivel de los sub-ámbitos rural y urbano, dado que las características y comportamientos encontrados en los mismos marcan sustanciales diferencias que pueden ser de trascendencia al momento de realizar estrategias.

Grupo objetivo La población objetivo fueron familias con niños menores de cinco años que residen en las zonas urbano marginales y periféricas de Lima Metropolitana- Cono Norte, Iquitos, Arequipa y Chiclayo. Y familias de las zonas rurales Cusco, Junin y San Martín. Los niños en edad escolar que se encontraron durante la encuesta o en la jornada de observación en casa, también fueron observados para indagar por sus

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Se sabe que este

grupo infantil representan un rol influyente en las decisiones de la familia, por tanto forman parte del público secundario, así como el esposo, otros familiares

y vecinos.

prácticas de lavado de manos y los motivos para realizarlas.

Desarrollo, organización y flujo de técnicas en campo Como el diseño de muestreo ha sido multietápico, el trabajo de campo siguió el siguiente flujo de trabajo: Una vez establecidos los contactos y presentaciones al nivel de autoridades relevantes en cada conglomerado, la estrategia de campo implicó ubicar a familias con menores de cinco años mediante visitas de casa en casa, invitando a las madres a que participen en el estudio. A las madres o cuidadoras que aceptaron se les listó para ser seleccionadas para las encuestas y observaciones.

Descripción del contenido y aplicación de las técnicas metodológicas

Encuesta a hogares Es un estudio de tipo transversal descriptivo para la prevalencia de diarrea en niños menores de 5 años, el uso de jabón, el hábito de lavado de manos en las cuidadoras de los niños y el consumo de medios de comunicación.

La población de estudio corresponde a las mujeres responsables del cuidado de los niños menores de cinco años de edad residentes en el ámbito de estudio

Diseño de Muestreo

Tamaño de la muestra La muestra ha sido calculada para estimar una prevalencia del 50% en los comportamientos de uso de jabón en el lavado de manos de la cuidadora del niño, esta muestra ha sido estimada con un nivel de precisión de +/-5.5%, con un nivel de confianza de 95%, y adicionalmente corregido por un factor de efecto de diseño por muestreo de conglomerados de 57%, lo que nos arroja un total de 500 encuestas en total.

La distribución de la muesta estuvo en función a la representatividad de cada zona respecto al universo de estudio. Este factor de ponderación fue proporcionado por el INEI al momento de seleccionar los conglomerados en las zonas mencionadas. En tal sentido se puede observar que en la zonas urbanas como Lima se concentra la mayor proporción de la muestra, respecto a los departamentos que aportaron a la muestra información rural.

Zonas

Muestra

Sub- Muestras

Encuestas

Observaciones

Escolares

Tiendas

LIMA

130

130

40

28

Junín

30

30

9

9

Cusco

36

36

13

8

Chiclayo

90

90

25

17

Arequipa

84

84

25

17

INFORME FINAL

13

Iquitos

86

86

26

17

San Martín

44

44

14

8

Total

500

500

152

104

Proceso de Muestreo Para la selección de hogares evaluados se siguió un proceso de selección multietápico teniendo como marco muestral la población de las zonas elegidas por el contratante.

La primera etapa de muestreo corresponde a la selección aleatoria de los conglomerados de viviendas en las zonas elegidas, en está etapa se distribuyeron 30 conglomerados en todo el ámbito de estudio los cuales estuvieron distribuidos en 6 en Lima y 4 en cada una de las otras 6 zonas requeridas.

La segunda etapa de muestreo corresponde a la selección de hogares dentro de los conglomerados elegidos y la tercera etapa se realizará mediante una selección aleatoria dentro de los hogares cuando exista más de un niño menor de cinco años por hogar. Dado que la representatividad de la cada zona en el ámbito de inferencia tuvo un aporte poblacional diferente, Los conglomerados tuvieron un aporte diferente a la muestra de acuerdo a la zona donde estuvieron.

La definición del marco muestral y selección de los conglomerados se elaboró en forma conjunta con el Instituto de Estadística e Informática (INEI). El marco muestral estuvo compuesto por todos los centros poblados pertenecientes a las zonas definidas en el ámbito de estudio. Los conglomerados estuvieron compuestos por agrupaciones de viviendas en los cuales se seleccionarán como hogares elegibles aquellos donde resida al menos un niño menor de cinco años y que tenga como responsable de su cuidado a una mujer.

Unidades de Estudio Las unidades de estudio a utilizar en el presente estudio son de tres tipos. En primer lugar están las unidades de muestreo, las unidades de observación y en tercer lugar está la de análisis.

Las unidades de muestreo están en función al diseño de muestreo multietápico. La unidad de muestreo primario son los conglomerados de viviendas; las unidades de muestreo secundario son los hogares que cumplen con los criterios de inclusión del estudio dentro de cada conglomerado.

Las unidades de observación están en función de la información que se desea obtener, la cédula recoge información a nivel de hogar, dentro del cual se toma información del niño menor de cinco años, de los conocimientos, actitudes y prácticas de la cuidadora del mismo sobre el uso de jabón, lavado de manos y la asociación con el cuidado de la salud, así como, sobre consumo de medios de comunicación, características de la vivienda y datos generales de los miembros del hogar.

La unidad de análisis corresponde al hogar en el cual se realizará la evaluación.

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Entrevistas a profundidad La ubicación de términos y conceptos relevantes para la comprensión de los grandes temas de higiene y limpieza, se derivaron de otras técnicas previas que permitieron fluidez y espontaneidad, como la proyección en base a imágenes o fotos. Con estos antecedentes, el entrevistador construyó con la participante los elementos cognoscitivos, motivacionales, coyunturales o de accesibilidad que estuvieron formando parte del ámbito personal y doméstico de la limpieza y específicamente del lavado de manos con jabón. La entrevista fue grabada con el consentimiento de la madre participante, para ser luego transcrita y procesada. Se realizaron 48 entrevistas a profundidad.

Ensayos de conducta Este ejercicio metodológico consistió en persuadir a una madre de familia de practicar en casa, por el lapso de unos cinco días, el lavado de manos con jabón en un determinado momento crítico, teniendo además un estímulo recordatorio. Luego de la visita inicial se realizó otra visita al tercer día y una final al quinto día. Se registró el recordatorio del mensaje, las prácticas realizadas, la comprobación de los pasos seguidos. Se realizó 34 ensayos de conducta en casa

Lista libre Esta técnica introductoria y exploratoria se utilizó para rastrear el campo de palabras asociadas a la limpieza, suciedad, belleza, arreglo e higiene personal. Se utilizó dentro de la encuesta a hogares.

Imagen proyectiva En base a cuatro fotos seleccionadas con niños aseados y no aseados, se pidió a las señoras participantes de las entrevistas que mencionen lo que le gusta o no de la imagen, lo que piensa que está haciendo el personaje o la escena. La construcción que articula la persona de manera espontánea constituye un material de primer orden sobre el cual se articula una indagación posterior.

Grupos focales Se agrupo a un promedio de ocho madres en cada grupo focal. Se usó esta técnica para profundizar en los elementos de motivación para el lavado de manos con jabón. Se registró en cinta magnetofónica y mediante acta escrita. La discusión se reconstruyó en matrices temáticas luego de realizado el grupo focal. Se realizó 16 grupos focales.

Observaciones estructuradas En base a un formato estructurado se registró lo que la población efectivamente realiza en su vida cotidiana matinal. Se solicitó observar la conducta del niño en casa y su interacción con los demás miembros de la familia. Al final de las seis horas de observación se consideró necesario ofrecer una pequeña consejería sobre algunos aspectos de nutrición y desarrollo infantil.

El investigador de campo fue entrenado en observar las conductas vinculadas al lavado de manos, ubicándose de manera pasiva, o casi inadvertida, en la conversación o ayudando a la madre en tareas que no tengan relación con los momentos críticos de observación. Registró en un formato preestablecido las

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ocurrencias, tiempos, implementos, ayudas verbales o físicas, actividades previas o posteriores, entre otros puntos de interés. Los momentos críticos de observación fueron divididos en eventos con riesgo de contaminación con heces, y eventos con riesgo de contaminar comida. Los actos principales de observación serán los lavados de manos con o sin jabón para los mencionados momentos críticos, a nivel de la madre o cuidadora, del niño menor de cinco años, de niños en edad escolar presentes y de otros miembros que se relacionen con el niño índice.

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5. CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES

Para cumplir con los objetivos del proyecto, el desarrollo del estudio contemplo la organización del trabajo de campo, del ingreso y limpieza de la información, del procesamiento de los datos y del análisis final de los mismos.

Organización del trabajo de campo

Etapa prepiloto Esta etapa se inició con la realización de una etapa de prepilotaje de los instrumentos planteados en la propuesta del estudio, en la zona urbano

periférica de Ventanilla, en Lima. Se desarrollaron seis observaciones en casa

y 12 encuestas a hogares, tres encuestas a escolares y tres a tiendas. Del mismo

modo se pudo entrevistar a tres madres usando la guía de entrevista cualitativa,

y se consiguió filmar dos jornadas matinales en la casa de dos familias, una en Ventanilla y otra en la zona rural de Ayacucho. Con este material se fueron adecuando los instrumentos, y se alcanzaron para su aprobación al organismo contratante.

Etapa de capacitación-selección Una vez aprobados los instrumentos se procedió a realizar la etapa de capacitación –selección del personal de campo. Se convocó a personal profesional de las áreas de salud, especialmente mujeres con experiencia previa en aplicación de encuestas y trabajo de campo en provincias. La jornada de capacitación se llevo a cabo en Lima, en las oficinas de A.B. Prisma, durante 15 días ininterrumpidos. Para el desarrollo de esta capacitación se contó con un cronograma que se cumplió estrictamente, teniendo un horario de desde las ocho de la mañana hasta las 7 de la noche.

En la capacitación se cubrieron varios aspectos desde el relacionado al manejo de lenguaje corporal y visual para poder desenvolverse con fluidez dentro del hogar, así como sobre los objetivos y contenidos temáticos de cada punto, identificación muestral y sobre todo la estandarización del equipo en cuanto a la observación estructurada. Para lograr este punto, se aseguró el aprendizaje de los conceptos claves, de los contenidos de cada pregunta, y del llenado de información con rapidez y certeza. La recurrencia a los videos de hogares entre otros, permitieron uniformizar el registro de la información, dado que el conjunto de investigadores de campo tenían que codificar al mismo tiempo las ocurrencias observadas.

El personal de campo también fue entrenado activamente en técnicas de presentación, y en el manejo básico de herramientas de evaluación psicomotriz para menores de cinco años. Dado que la misión principal de observación del lavado de manos no podía ser explícita, se acordó justificar la presencia dentro del hogar con el objetivo de observar la interacción de los niños menores de cinco años con los miembros adultos del hogar. Al finalizar la jornada de observación y la encuesta, el trabajador de campo debía presentar a la madre

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sus observaciones en torno al desarrollo psicomotriz del niño, así como algunas recomendaciones vinculadas a la nutrición.

Respecto a la selección del personal se realizó a partir de la evaluación de participación e interés de cada postulante durante el desarrollo de la capacitación , así como el desenvolvimiento durante las practicas de entrevistas, prueba piloto y exámenes diarios de acuerdo a cada tema desarrollado. También se tomó en cuenta para la evaluación final la puntualidad a cada una de las actividades planeadas, disciplina y comportamiento en general. Al finalizar la capacitación se seleccionó 14 personas. A tres de ellas se les asignó además responsabilidades de supervisón y crítica de códigos

Etapa Piloto La jornada de desarrollo del piloto de la investigación en campo se llevó a cabo en el Distrito de San Juan de Miraflores en el PPJJ Flores de Villa, en la periferie de Lima. Esta actividad duró tres días consecutivos, consistió en simular el trabajo de campo iniciándose desde el listado de viviendas, aplicación de observaciones y encuestas, así como el control de calidad, con la crítica respectiva de las observaciones y encuestas. Paralelamente se aplicaron entrevistas a profundidad y grupos focales, así como se pudo grabar dos videos más de hogares. En base a este aprendizaje se modificó algunos aspectos de los instrumentos y sobre todo se precisaron los eventos a observar, aclarándose las dudas y llegando a acuerdos en torno a códigos.

Como parte final de esta fase piloto, se volvió a uniformizar criterios con la ayuda de videos de situaciones cotidianas en las que se incorporaban eventos de lavado de manos o de contacto con agua y jabón, los mismos que fueron recogidos en la zona piloto. Se consiguió con todo este esfuerzo la validación de los instrumentos para el trabajo de campo posterior.

Etapa de trabajo de campo efectivo Para el desarrollo del trabajo de campo se realizó un muestreo sistemático aleatorio de las viviendas de acuerdo a la cuota requerida por conglomerado.

Cuadro Nº 1 Numero de encuestas realizadas por ámbito y por tipo de modulo

Módulo

Encuesta de Hogares Observaciones en casa Encuesta de Escolares Encuesta de Tiendas Entrevistas Profundidad Grupos Focales Ensayos en casa

Ambito

 

Lima

San

C

Norte

Martin

hiclayo

Iquitos

Arequipa

Cusco

Junin

130

44

90

86

84

36

30

130

44

90

86

84

36

30

39

14

25

26

25

13

9

26

8

17

17

17

8

8

6

6

6

6

9

6

4

2

2

2

2

2

2

5

5

5

5

5

5

5

Meta

por

Ambito

500

500

150

100

49

16

35

En el conjunto de todos los ámbitos total se identificaron 4013 viviendas de las cuales 1139 fueron viviendas elegibles distribuidas en los 7 ámbitos; el total de rechazos a las citas fue de 145. El trabajo de campo cuantitativo se culminó en 54 días calendario, habiéndose dividido el equipo de investigadores de campo

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en tres sub equipos, cada uno de los cuales cubrió dos zonas, siendo el Cono Norte de Lima trabajado por el conjunto. En esta etapa se realizó también la primera parte del control de calidad de la información, al ser los instrumentos aplicados verificados por el crítico codificador, comprobando un correcto llenado y una información consistente. El trabajo de campo cualitativo fue realizado por tres investigadores y demoró 25 días.

Etapa de ingreso de la información Luego de la primera semana de recolección de información en campo, se activo el sistema de ingreso de datos, así como el de control de la información. En Lima en las oficinas de A. B. Prisma, la supervisora de trabajo de campo revisó una muestra al azahar de los formatos recibidos. Adicionalmente, el equipo de digitación comprobó errores de registro. La etapa de ingreso de datos se prolongó durante 55 días, considerando el doble ingreso de la información para corregir errores de tipeo.

De otro lado, las cintas magnetofóicas con entrevistas y grupos focales fueron transcritas por 4 personas a lo largo de tres semanas aproximadamente.

Etapa de análisis de la información Luego de elaborado un plan de análisis, validado por el asesor científico del Center for Disease Control, se obtuvo un primer acercamiento a la información con los datos preliminares de los primeros conglomerados visitados. Esto se desarrollo en la primera quincena de octubre. Este análisis preliminar de los datos, compartido con el asesor del CDC, permitió corregir el plan de análisis e ir vislumbrando las líneas principales de argumentación.

Luego de terminado el trabajo de campo, se obtuvieron los tabulados finales hacia la primera semana de noviembre. El análisis de la información fue compartido por todos los integrantes del equipo de investigación, distribuyendo responsabilidades temáticas al interior.

El análisis paralelo de la información cualitativa fue desarrollado por el mismo equipo de investigación, logrando con ello la integración de fuentes y el cruce de información necesaria.

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6.

RESULTADOS

Principales características de la población De la población estudiada el 18% fue jefe de familia, mientras, que un 16% fue esposo(a) y un 48% hijo(a). Hubo un ligero predominio de la población femenina que significó el 53% de la población En la distribución por edades se ve que un 54% de la población se encuentra en edad de trabajar (entre 15 –64 años) y un 44% cuenta con menos de 15 años.

Principales características del hogar El 20% de los hogares está conformado por cuatro miembros. De igual manera, los hogares con cinco miembros representan un porcentaje similar. De los hogares con niños menores de 5 años, el 76% cuenta con un solo miembro menor de 5 años, y dentro de los hogares con niños menores de 15 años, en un 30% se tienen dos miembros de esta edad.

Principales características del jefe de hogar La jefatura del hogar es predominantemente masculina. Sólo un 13.2% de los hogares cuentan con un jefe de hogar de sexo femenino. La edad mediana de los jefes de hogar es de 38 años.

En un 95% los jefes de hogar saben leer y escribir. Con respecto al nivel de instrucción, en un 48%, los jefes de hogar tienen un nivel de instrucción secundaria y en 32%, instrucción primaria.

La semana previa a la evaluación, los jefes de hogar que contaban con un trabajo remunerado representaron el 90%. De éstos, en un 35% laboraron como trabajadores independientes y en un 36% como obreros. Con relación al tipo de actividad económica que realiza el jefe del hogar, se pudo observar que éstos se encontraban en un 40% insertados en actividades relacionadas con la prestación de servicios.

Principales características de las madres De los datos registrados constatamos que los datos de la madre son iguales a los datos de la cuidadora informante. Estamos hablando entonces de la misma persona.

Son madres jóvenes con una mediana de edad de 29 años. Tienen importante nivel de instrucción, con una mediana de 10 años de estudio. Sólo el 8% participa en programas estatales de asistencia alimentaria. Pertenecen a familias con una mediana de número de miembros de 5, teniendo un niño menor de cinco años la gran mayoría de estas familias, y dos menores de quince años.

La prevalencia de diarrea en los niños menores de 10 años, según el reporte de la madre, consigna un 11% de niños con diarrea para el día anterior a la encuesta, subiendo a 27% para los quince días anteriores. Los menores de cinco años tuvieron casi el doble de casos de diarrea (31%) para el día anterior de la encuesta que los mayores de cinco (18%). La ocurrencia de los casos de diarrea es

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explicada por las madres principalmente porque los niños comieron “algo sucio” (60%), o “les cayó mal la comida” (38%), porque les dio infección (18%), o porque no se lavo las manos (16%).

La prevalencia de tos para el día anterior a la encuesta fue de 46%, mientras que para los quince días pasados sube a 66%. La prevalencia de respiración rápida para el día previo a la encuesta fue de 4%, y alcanza el 8% para los quince días anteriores. Los niños que tuvieron congestión o moco alcanzaron al 46% el día previo a la encuesta y el 75% para la quincena pasada. Las causas de la tos identificadas por las madres son principalmente el frío (63%), el estar jugando con agua tener la ropa mojada (29%), el echo mismo que los niños se desabrigan (24%), o porque no son abrigados o resguardados del frío (20%). También se señala en menor porcentaje, el echo de comer cosas heladas o frías (14%) y el factor medio ambiental que causa alergias (11%).

Características Generales de las viviendas La mayoría de las paredes de las viviendas son de ladrillos o bloque de cemento (50%), de adobe o tapia (22%) o de madera (10%). Los pisos son de cemento o ladrillo (47%) o de tierra o arena (46%). Los techos son de calamina o fibras de cemento (39%), de concreto armado (27%) o de paja y palmeras (14%). Son casas que tienen una o dos habitaciones el 60% de las mismas, con una mediana de dos habitaciones para dormir, aunque un 23% no cuenta con habitación exclusiva para dormir. Estas casas son mas bien independientes (84%), teniendo la propiedad de las mismas el 61% de las familias visitadas.

Estas familias cuentan en un 43% con abastecimiento de agua por red pública dentro de la vivienda, o por agua entubada el 15%, o por grifo público o pozo público el 9% respectivamente. Las madres encuestadas reportan que el tiempo que demoran en recoger el agua es de1 a 5 minutos (48%), de 6 a 30 minutos (28%), y de menos de un minuto para el 17%. El 69% de estas familias reportan que hierven el agua antes de tomarla, mientras que un 28% menciona que no le da ningún tratamiento.

El servicio higiénico para disponer las excretas humanas es de red pública dentro de la vivienda ya sea de uso exclusivo para el 33%, o de uso común para el 9% de estas familias. El pozo ciego es usado por el 23% en forma exclusiva y por el 9% en forma común de ellas; y no cuentan con ningún tipo de servicio el 17%, esto es que defecan al aire libre.

Las familias visitadas alumbran su hogar con electricidad en un 80%, y cocinan usando gas (47%), leña (30%) o kerosene (17%). El 72% poseen radio operativo, el 72% cuenta con un televisor a color o en blanco y negro. El 9% de hogares encuestados no cuenta ni con radio ni con televisión.

En términos del indicador de necesidades básicas insatisfechas, hemos observado hogares con una necesidad básica insatisfecha en un 54%, con dos en un 18%. Las principales carencias o deficiencias son el hacinamiento (34%), la vivienda inadecuada (23%) y la ausencia de servicios higiénicos (17%)

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Las madres mencionaron que sus pequeños hijos defecan aún en el pañal o en su ropa puesta (40%), en el bacín (26%), en el servicio higiénico conectado a red pública (16%) o en la letrina o pozo ciego 13%. La madre dispone estas heces infantiles directamente al desagüe (29%), en la basura (27%), en la letrina (15%). El 17% deja al aire libre, el 4% las arroja a la acequia y otro 4% las tapa con tierra.

a. Prácticas actuales de lavado de manos con jabón

Eventos de riesgo y lavado en general En 2959 horas de observación, en 500 hogares que aceptaron el estudio, se registraron un total de 7723 eventos de riesgo o de lavado de manos, de los cuales 2037 fueron eventos de lavado de manos (26%), siendo 839 de ellos eventos de lavado de manos en niños menores de 15 años (41%). La mediana de horas de observación por hogar fue de 6, y la de eventos observados fue de 14.8. Se registró una mediana de dos eventos de riesgo con caca por hogar y de 11 eventos con riesgo con comida por hogar.

Las actividades de riesgo con comida fueron 6155, siendo 1199 de ellas las que tuvieron un evento de lavado (20%) y 865 (14%) las que tuvieron contacto con agua y jabón.

Las actividades de riesgo con caca fueron 706, siendo 201 (29%) las que tuvieron posteriormente un lavado.

El agua usada en los eventos de lavado de manos observados en general fue agua corrida de caño o manguera (40%), agua estancada en tina (34%), agua corrida de jarro (23%). El lugar para los eventos de lavado de manos observados fueron tanto la cocina (38%) como el patio o corral (37%), y en menor medida el baño (10%). La mitad de las personas que se lavaron la mano no se secaron (50%), mientras que un 27% se las secaron con un trapo o toalla, un 11% con el trapo de cocina, y un 7% con la misma ropa. Las manos fueron lavadas en su totalidad en el 89% de las veces observadas, sólo la palma en el 5%, o una sola mano 4%.

Actividades de riesgo con heces Los eventos de riesgo con heces que antecedieron a un evento de riesgo con comida fueron 263, siendo 90 de ellos los que fueron interrumpidos por un evento de lavado, y sólo 46 de ellos usaron jabón o detergente.

En el 39% de hogares no se observo algún evento de lavado de manos con jabón. El 23% tuvo un evento, el 16% tuvo dos eventos, el 10% tuvo tres eventos, el 6% tuvo 4 eventos, y el 6% tuvieron entre 5 a 11 eventos de lavado.

De los 706 eventos de riesgo con caca observados, el 28% fueron defecaciones, el 28% sospecha de defecación, el 36% cambiar ropa o pañal con caca, el 2% botar caca y el 5% botar-limpiar bacín o baño. El 29% de estos eventos de riesgo fueron interrumpidos con una acción de lavado. Las defecaciones fueron seguidas de eventos de lavado en un 27%, y de ningún evento de lavado el 71%.

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Cuando hay sospecha de defecar, se observó evento de lavado de manos en un 25%, y ningún lavado en el 49%. Cuando se cambia pañal se lavan en un 30%, y no se lavan en un 56%. Cuando se bota heces se observa evento de lavado en un 29%, y ningún evento de lavado en un 57%. Cuando se bota heces del bacín o se limpia el bacín o el baño se observa eventos de lavado en un 52% y ningún

lavado en un 6%. Los contactos de agua con jabón alcanzan en este último rubro

su más alto porcentaje (27%).

El uso del jabón o detergente relacionado a eventos de lavado después de actividades con riesgo con heces alcanza su más alto porcentaje cuando se trata de cambiar pañal o ropa con caca (58%), seguido de los momentos de botar – limpiar heces del bacín o baño (47%) y de los actos de defecación (46%). Cuando hubo sospecha de defecación la ausencia de jabón en los lavados de manos alcanza su más alto porcentaje (61%). En general en todos los eventos de lavado para riesgo con heces no se usa ningún tipo de jabón o detergente en un 47%, se usa jabón de ropa en un 23%, jabón de tocador en un 16% y detergente en un 9%. Es decir que el uso de jabón en general se observó en el 48% de los eventos de lavado luego de actividades de riesgo con heces. Y se usa más el jabón de ropa frente al detergente o el de tocador.

Actividades de riesgo con comida

de riesgo con comida

más observadas (36% y 36% respectivamente), el preparar la comida se observó

en un 18% y el servir alimentos con implementos en un 17%. El servir alimentos con la mano en un 6% y el dar de comer al niño con implemento en un 5% del total de eventos observados.

El comer con manos o con cubiertos fueron

las acciones

Se observaron eventos de lavado antes de las actividades con riesgo de comida principalmente cuando se iba a preparar alimentos o cocinar (27%), para dar de comer al niño con implemento (23%), para comer con cubiertos (22%), servir alimentos con implementos (20%), comer con cubiertos (16%). Las actividades que fueron precedidas en menor porcentaje por un evento de lavado fueron el dar de comer al niño con manos (8%), el servir alimentos con manos (9%), y el dar de lactar (12%). La actividad de preparar alimentos obtuvo el mayor porcentaje (11%) de contacto con agua y jabón en forma previa a su realización, de todos los otros observados. Las actividades de comer con manos y comer con cubiertos fueron las de menor porcentaje par el contacto previo con agua y jabón (2% y 3% respectivamente). El contacto de manos con agua sola se observo más en los momentos previos a la preparación de la comida (20%), al dar de comer al niño con implemento (17%) y antes de servir alimentos con manos (16%).

El uso del jabón o detergente alcanza similar porcentaje para los eventos de lavado en comer con cubiertos (39%), servir alimentos con implementos (37%),

Comer con manos (37%), dar de lactar (36%), dar de comer al niño con implementos (36%). La actividad que menos usa jabón o detergente en el lavado

es el dar de comer al niño con manos (22%).

A modo de resumen, se puede apreciar que las actividades de riesgo con heces

tienden a tener un mayor porcentaje de lavado de manos que las de riesgo con

comida.

Asimismo, que los eventos de lavado para actividades de riesgo con

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heces tienden a usar más jabón o detergente que los eventos de lavado para acciones de riesgo con comida. La vinculación con heces de manera más visible recibe el mayor porcentaje de uso de jabón en el lavado de manos. Adicionalmente, se aprecia que la acción de dar de lactar, que no tiene mucha frecuencia de lavado, alcanza uno de los mas altos porcentajes en el uso de jabón durante el evento de lavado para las actividades de riesgo con comida. Los momentos previos al almuerzo o ala preparación de la comida muestran mayor preocupación en el lavado de manos y en el uso del jabón o detergente como parte de la técnica.

Actividades de riesgo y lavado para la madre observada La madre o cuidadora frente a las actividades de riesgo con heces Las actividades de riesgo con heces que se observaron desarrollar con más frecuencia a la madre o cuidadora fueron el lavar ropa con caca (87%), el botar caca (86%), el cambiar ropa o pañal (81%), el limpiar el bacín o baño (79%), se tuvo la sospecha que defecó en el 31% de veces y se la observó defecar en el 3% de veces.

Cuando la madre defeca se lava las manos en un 33% y no usó jabón en el 50% de las mismas, no pudiendo verse esta ocurrencia en la mitad restante. El 100% de madres que defecaron usaron agua corrida de caño o manguera. El 100% de estos eventos de lavado ocurrieron en el baño, y en el 100% de eventos se secaron las manos.

Cuando se observa una sospecha de defecación en la madre, encontramos que practica el lavado de manos en el 37% de veces, usando jabón en el 46% de las mismas. Se uso jabón de cara (23%) y jabón de ropa (18%). El uso del jabón o detergente por parte de la madre respecto al total de eventos de lavado por sospecha de defecar observados, asciende al 66%. El tipo de agua usada es la corrida desde manguera o caño (59%) o corrida desde jarro (32%). El lugar de lavado fue el patio o corral (55%) o en el baño (18%). Se registró el lavado de toda la mano en el 86% de veces y la ocurrencia del acto de secar con un trapo o toalla (23%), con el trapo de cocina (14%) o con una parte del cuerpo (14%).

Cuando la madre cambia el pañal o la ropa con caca del niño menor de cinco años, tiende a lavarse la mano en un 33% de veces, usando jabón en el 60% de los mismos. Esto se divide en jabón de ropa (25%), jabón de cara (22%) o detergente (12%). El tipo de agua involucrada en los eventos de lavado fue corrida de caño o manguera (54%), meter manos en agua en tina (27%), o corrida de jarro (18%). El lavado ocurre sobre todo en la cocina (39%) o en el patio o corral (31%). Las madres se lavan toda la mano (91%) y se secan con un trapo o toalla en el 37% de veces, con el trapo de cocina en el 12% o en la misma ropa

5%.

Cuando la madre lava ropa o pañal con caca, se observó lavado de manos en el 15% de casos y contacto con agua y jabón en el 77% de los mismos. El uso del jabón para los eventos de lavado fue de 100%, siendo siempre el jabón de ropa. Usa agua corrida de caño /manguera (50%) o de jarra (50%). El lugar de lavado

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es la cocina (50%) o el pato/corral (50%). Se lavaron toda la mano (100%) y se secaron con alguna parte del cuerpo el 50% de veces.

Cuando se observa a la madre botar heces, el evento de lavado ocurrió en un 33%, usando jabón en el 100% de los mismos, siendo el jabón de ropa el único participante. Se usa agua corrida ya sea de caño/manguera (50%) o de jarro (50%). El lugar de lavado es la cocina (50%) o el patio/corral (50%). Se lavaron toda la mano (100%) y se secaron con alguna parte del cuerpo el 50% de veces.

Cuando se observa a la madre botar heces, se registra un lavado en el 33% de veces y usa jabón o detergente en el 100% de veces. siendo el jabón de ropa el único participante. Se usa agua corrida de caño/manguera (50%) o meter manos en agua en tina (50%). El lugar de lavado es el patio/corral (100%). Se lavaron toda la mano (100%) y se secaron con un trapo o toalla en el 50% de veces.

Cuando se observa a la madre limpiar el bacín con heces, se registra un lavado en el 42% de veces y usa jabón o detergente en el 55% de veces. Se usa tanto jabón de ropa como detergente. Usa agua corrida de caño /manguera (73%). El lugar de lavado es el patio/corral (55%). Se lavaron toda la mano (100%) y se secaron con un trapo o toalla (36%) , con la misma ropa (9%) o con el trapo de cocina (9%).

Frente a un contacto con basura (66% realizado por madres) la madre tiende a lavarse las manos en el 37% de veces, usando jabón en el 42% de los mismos. Sobre todo jabón de ropa (58%). El tipo de agua involucrada en los eventos de lavado fue corrida de caño o manguera (53%), corrida de jarro (25%), o meter manos en agua en tina (22%). El lavado ocurre sobre todo en la cocina (34%) o en el patio o corral (34%). Las madres se lavan toda la mano (88%) y no se secan en el 100% de veces.

Se observaron lavados de manos en madres después de hacer otras actividades distintas a las de riesgo, con un 23% de ocurrencia, usando jabón en el 25% de los mismos, ya sea jabón de ropa (48%) como detergente (30%). El tipo de agua es la corrida de caño/manguera (41%), meter manos en agua en tina (35%) o corrida de jarro (22%).

La madre o cuidadora frente a las actividades de riesgo con comida La madre o cuidadora estuvo involucrada en el 76% de eventos de preparación de la comida, en dar de comer al niño con manos en un 68% de veces, en dar de comer al niño con implementos en el 76% de veces, en dar de lactar en el 97% de ocurrencias, en comer con manos en el 17% de veces, en comer con cubiertos en el 23%, en el servir los alimentos con manos en el 62% de veces, y en servir alimentos con implementos en el 72% de veces.

Antes que las madres se dediquen a preparar los alimentos se observó a un 29% de ellas que se lavaron las manos. En estos actos uso el jabón de ropa en el 52% de las veces, el detergente en un 28% y el de tocador en un 20%. El tipo de agua fue principalmente corrida de caño/manguera (38%), agua en tina (37%), o corrida de jarro (24%). El lugar de lavado fue la cocina (60%) o el patio/corral (22%). Acostumbraron lavarse toda la mano (82%) y no secarse después (64%).

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Para dar de comer al niño con manos, las madres no se lavaron las manos en el 68% de las veces, teniendo un 16% de ellas un contacto previo con agua, y un 7% contacto con agua y jabón. Las que se lavaron las manos usaron sobre todo jabón de ropa (14%). El tipo de agua usada fue la corrida ya sea de caño/manguera (43%) o de jarra (43%). Se lavaron principalmente en el baño (43%) o en la cocina (29%). Se lavaron toda la mano (100%), y se secaron con el trapo de cocina (29%), con la misma ropa (29%) o no se secaron (29%). Cabe mencionar que la mitad de los eventos de dar de comer con manos ocurrieron antes de las 11 de la mañana, y antes de las doce del mediodía ocurrió el 66% de los mismos, por lo que se trata más bien de entre comidas (fruta, galleta, pan) antes del almuerzo.

Para dar de comer al niño con implementos, el 24% de las madres se lavaron las manos, el 20% tuvo contacto con agua y un 8% tuvo contacto con agua y jabón. Usaron sobre todo jabón de cara (43%), jabón de ropa (38%) y detergente (19%). El tipo de agua usada fue la corrida de caño/manguera (67%), o la de meter manos en tina con agua (19%). Se lavaron principalmente en la cocina (58%) o en el patio/corral (25%). Se lavaron toda la mano (80%), y no se secaron el 50% de ellas. Las que se secaron, lo hicieron con el trapo de cocina (23%) o con un trapo/toalla (20%).

Del total de madres que dieron de lactar durante la observación, sólo el 12% de ellas se lavó las manos antes de hacerlo. El 61% no uso jabón o detergente. El 14% usó jabón de tocador, 1l 13% jabón de ropa. El tipo de agua fue corrida de caño/manguera (40%), meter manos en tina con agua (19%). Los eventos de lavado se realizaron en la cocina (40%), o en el patio o corral (36%). Un 40% de madres no se secó las manos, y las que se secaron lo hicieron con un trapo o toalla (26% o con la misma ropa (19%). Las madres lavaron toda la mano (89%) en los eventos mencionados.

La madres que comieron con manos se lavaron en un 14%, mientras que un 18% tuvo contacto con agua y un 7% contacto con agua y jabón. El 61% no usó jabón

o detergente, mientras que el 37% sí usó, sobre todo jabón de ropa (60%),

detergente (28%) y de cara (12%). Se utilizó agua recogida en tina (48%), o corrida de caño/manguera (42%). Se lavaron principalmente en la cocina (54%)

o en el patio/corral (28%). Las madres se lavaron toda la mano (88%), una sola mano (5%), o sólo la palma (5%). Las madres se secaron

Las madres que comieron con cubiertos se lavaron las manos el 22% de veces, tuvieron contacto con agua un 16%, y tuvieron contacto con agua y jabón el 8%. No se lavaron el 50%. Las madres que se lavaron no usaron jabón en un 63%. Las que sí lo hicieron recurrieron al jabón de ropa (47%), al de cara (28%) o al detergente (26%). El tipo de agua es la corrida de caño/manguera (51%), o se mete las manos en tina con agua (29%), o corrida con jarro (19%). El lavado se

realiza más en la cocina (48%) o en el patio/corral (34%). Se lava el conjunto de

la

mano (89%). La mitad de las madres no se secan (55%), y el resto lo hace con

el

trapo de cocina (20%), o con trapo/toalla (19%).

Las madres que sirvieron alimentos con las manos se lavaron en un 10% de veces, tuvieron contacto con agua en un 19%, y tuvieron contacto con agua y

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jabón el el 10% de veces. De las que se lavaron las manos, el 29% usó jabón o detergente. El detergente en un 63%, el jabón de cara en un 25%, y el jabón de ropa en un 13%. El tipo de agua usada fue corrida de caño/manguera (61%), meter manos en tina con agua (25%), o corrida de jarro (14%). El lugar de lavado viene a ser la cocina (43%) o el patio/corral (39%). Se lavaron el conjunto de toda la mano en el 82% de los eventos de lavado. Las madres se secaron con trapo o toalla (25%), con trapo de cocina (14%), o con alguna parte del cuerpo (10%), y no se secaron el 46%.

Las madres que sirvieron alimentos con implementos se lavaron en un 21% de veces, tuvieron contacto con agua en un 16%, y tuvieron contacto con agua y jabón en el 10% de veces. De las que se lavaron las manos, el 33% usó jabón o detergente. El detergente en un 28%, el jabón de cara en un 25%, y el jabón de ropa en un 48%. El tipo de agua usada fue corrida de caño/manguera (49%), meter manos en tina con agua (32%), o corrida de jarro (17%). El lugar de lavado viene a ser la cocina (52%) o el patio/corral (28%). Se lavaron el conjunto de toda la mano en el 86% de los eventos de lavado. Las madres se secaron con trapo o toalla (13%), con trapo de cocina (21%), y no se secaron el

60%.

b. Factores motivadores para el lavado de manos con jabón

Para poder entender las prácticas observadas en los hogares, es necesario tener en cuenta los componentes que existen para que ésta se realice, es decir, la presencia de jabón, accesibilidad al agua e intención de lavarse las manos de las madres observadas.

i. Contexto y recursos disponibles para el Lavado de manos con jabón

Es importante tener en cuenta el contexto en el que se sitúan los hogares y que forman parte del entorno que puede motivar o inhibir las prácticas esperadas por los miembros de éstos, especialmente las madres. De la misma forma, es necesario conocer los recursos con los que se cuenta para llevar cabo la práctica esperada.

Descripción del Contexto Para entender el contexto en el que las madres y hogares se ubican, contamos con varias perspectivas. La de las madres, que describieron los elementos y sensaciones que asocian con “lo sucio y lo limpio”; la de las observadoras de campo, que calificaron el grado de limpieza de las casas y miembros de las familias observadas; y la información recogida mediante la observación, donde se describe el contexto observado (servicios higiénicos, presencia de heces y lugares destinados para el lavado de las manos).

Las madres describen el mundo de lo sucio como aquel en el que prima el color negro (85.7%) o marrón (29.8%), donde huele a sudor (52.6%), a podrido (20.3%), donde hay chanchos (67.9%), perros (43.1%) o patos (16.7%) que comen basura, huelen feo, están en la tierra o el suelo y pasan la mayor parte del tiempo en la calle. El suelo, la tierra, la arena, son

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elementos que forman parte de los sucio, lo mismo que las heces, que son consideradas asquerosas (tanto las de los animales como las de las personas adultas) ( Cuadros 1 al 4).

El mundo de lo limpio es, al contrario, un mundo en el que prima el color blanco (87%), donde huele a jabón (47.5%), a perfume (41.6%), donde no hay animales (ya que el 49.1% considera que ninguno es limpio) o hay algunos gatos (18.6%), por ser animales que se bañan o asean, tapan sus heces y no comen desperdicios (Cuadros 5 al 8).

En el contexto en que estas madres viven, el mundo de lo sucio y de lo limpio se mezcla: hay animales, tierra, heces, jabón y agua. El valor y la necesidad de mantenerse limpio, de estar “presentables” lucha con las limitaciones del entorno y los recursos disponibles. El niño siempre se ensucia las manos jugando con la tierra, arena, barro (97%, Cuadro 9), la casa se ensucia con la tierra, tiene microbios, se ve desordenada (Cuadros 10 y 11), los cuerpos de niños y adultos sudan, se ensucian, huelen mal (Cuadros 12 al 15). Frente a esto, las madres preparan espacios de la casa con los recursos necesarios para el lavado de las manos: los lugares de lavado. Para ellas, cuidar de sus hijos, asegurarles una buena salud, implica que estén aseados, limpios (40.2%, Cuadro 16).

Las observadoras de campo usaron sus propios criterios de limpio y sucio para clasificar las casas y las personas que observaron durante su trabajo. Respondieron a la clasificación de sucio (que incluye: muy sucio, algo sucio y sucio) el 38% de las casas visitadas, el 34% de las madres observadas. El 41.6% de los niños menores de 5 años y el 41.2% de los mayores de 5 años observados (Cuadro 17) obtuvieron la misma calificación.

En lo que respecta a la información sobre el hogar, que nos ayuda a describir un poco el contexto, tenemos datos sobre los servicios higiénicos, la presencia de heces en los hogares y los ya mencionados “lugares de lavado”.

Servicios Higiénicos

El 17% de los hogares no cuenta con ningún tipo de servicio higiénico, es decir, sus miembros defecan al aire libre. Entre los hogares que cuentan con un servicio higiénico tenemos aquellos que cuentan con red pública dentro de la vivienda ya sea de uso exclusivo (33%), o de uso común (9%) y aquellos que cuentan con pozo ciego en forma exclusiva (23%) o común (9%) (Cuadro 18).

El contar con servicios higiénicos parece estar relacionado también a la práctica esperada, ya que es mayor la proporción de madres que no tenían estos servicios y nunca se lavaron las manos con jabón o detergente después de un contacto con heces (15.4%), o un contacto con heces seguida por actividades de riesgo con comida (16.8%), que la de aquellas que siempre se lavaron en esas situaciones y no tenían los servicios (6.7% y 6.1% respectivamente) (Cuadro 19).

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Presencia de Heces Entre las heces de animales observadas en el hogar y sus alrededores se tienen las excretas de pollo en un 24% de hogares visitados y excretas de otros animales en el 20%. En esos casos el 7% de los niños menores de cinco años tuvieron contacto directo con heces de pollo y el 11% tuvo contacto con las heces de otros animales (Cuadro 20).

Adicionalmente se encontraron heces humanas en el 2% de los hogares. Este porcentaje podría ser mayor, ya que la mayoría de las madres mencionó que sus hijos pequeños defecan aún en el pañal, con la ropa puesta o en bacín. Esto implica que las madres deben manipular las excretas de sus hijos para darles un destino final. La disposición que mencionaron para las excretas de los niños es la siguiente: echarlas directamente al desagüe (29%), a la basura (27%), a la letrina (15%), al aire libre (17%), a la acequia (4%) u taparlas con tierra (4%) (Cuadro 21).

Lugares de Lavado

Del total de eventos de lavado de manos observados (2037), la mayoría se realizan en la cocina o patio de la vivienda (37.9% y 37.1% respectivamente), siendo pocos los observados en el baño (9.7%) (Cuadro

22).

Entendemos como “lugares de lavado de manos” aquellos lugares de la vivienda donde se observaron las prácticas de lavado de manos o en los que había indicios de que esta práctica se realizaba (por tener presencia de agua, jabón, cepillo de dientes, peine y/o espejo). En un total de 500 hogares (100%) se encontró que los principales lugares de lavado fueron: la cocina (71%), el patio o corral (59%), el baño (30%), la sala, comedor o pasadizo (11%), y la zona de lavado de ropa (10%) (Cuadro 23). Nos centraremos en la descripción de los tres primeros, por ser estos los que se encontraron en mayor proporción de hogares y los más utilizados en las observaciones realizadas.

Cuando el lugar de lavado es la cocina, ésta se ubica normalmente lejos o muy lejos del lugar usado para la defecación (70%) y cuenta con agua almacenada (60%) o corrida de caño (39%). El 24% no contaba con ningún tipo de jabón o detergente, en el resto de casos se observó la presencia de jabón de tocador o de ropa (36%) y detergente o lavavajillas (40%).

El patio o corral usado como lugar de lavado, también se encuentran lejos o muy lejos del lugar de la defecación (55%), pero en menor proporción que la cocina. El agua en este espacio es corrida (62%) y en el 27% de los casos no había presencia de jabón ni detergente. Hay mayor presencia de jabón de ropa o tocador (53%), que de detergentes o lavavajillas (20%).

El baño utilizado como lugar de lavado de manos está ubicado, en casi todos los hogares, muy cerca al lugar de defecación (96%). La fuente de agua en este espacio es corrida (89%) y en el 22% de los casos no se observó la presencia de jabón o detergente. En el resto de casos se encontró

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mucha mayor presencia de jabón de tocador o ropa (75%) que de detergentes o lavavajillas (4%).

Se podría decir que cuanto más lejos del lugar de defecación está ubicado el lugar de lavado, mayor es la presencia de detergentes y lavavajillas, por las actividades que se realizan en él incluyen el uso de este tipo de agentes de limpieza, y también mayor la presencia de agua almacenada. Paralelamente, cuanto más cerca se está del lugar de defecación, mayor es la presencia de los jabones y menor la de los otros productos, ya que los espacios están destinados al cuidado del cuerpo, como también mayor es la presencia de agua corrida que almacenada.

La cocina, además de ser el espacio que un mayor número de hogares usa para lavarse las manos, es el lugar que las madres consideran necesario limpiar con más frecuencia (72.3%, Cuadro 10). Esto se debe a la presencia de entes contaminadores como la mosca, o al tipo de actividades que se desarrollan (cocinar, dar de comer) y que requieren la limpieza constante de los implementos a usar (servicios, utensilios, ollas, alimentos, etc). Se limpia y ordena para “que se vea bien” y así la madre “se sienta bien” (Cuadros 11). La cocina vendría a ser el lugar donde más se concentra la necesidad y acciones de limpieza del hogar, realizadas por la madre, en buena parte por la relación estrecha de este espacio con aquellos que no se puede contaminar: “los alimentos”.

Los Recursos disponibles: agua y jabón Los recursos necesarios para cumplir con el comportamiento esperado son:

agua y jabón o detergente. El que los hogares cuenten con estos recursos facilita la posibilidad de que sus miembros realicen el lavado de manos con jabón, pero no lo asegura, ya que es necesaria la motivación e iniciativa para hacerlo (tema que se desarrollará más adelante). Hay que identificar la disponibilidad que se tiene de los recursos mencionados, lo cual puede limitar o facilitar la práctica esperada.

Agua Los hogares observados cuentan en un 43% con abastecimiento de agua por red pública dentro de la vivienda o por agua entubada en un 15% (Cuadro 24). En el análisis bivariado se encuentra que existe relación entre la forma de abastecimiento del agua y las prácticas observadas en las madres: la mayoría de las que “siempre” se lavaron las manos con jabón o detergente después de tener contacto con heces, o contacto con heces antes de realizar actividad de riesgo con comida, contaban con red pública de agua dentro de su vivienda (68% y 63% respectivamente). Entre aquellas que se lavaron las manos “a veces” o no se las lavaron, hay hogares que se abastecen por una fuente externa a la vivienda: pilón o grifo, pozo público, camiones o tanques aguateros, etc (Cuadros 25 y 26).

La menor disponibilidad de este recurso le significa a la madre una mayor inversión de tiempo para conseguirlo. Las madres encuestadas reportan que el tiempo que demoran en recoger el agua es de menos de un minuto para el 17%, de 1 a 5 minutos para el 48%, de 6 a 30 minutos para el

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28%(Cuadro 27). Esto podría estar limitando la existencia o continuidad de la práctica.

Consumo de jabones y Detergentes

Jabón y detergentes La presencia de jabones o detergentes fue muy alta tanto en los hogares como en las tiendas de los conglomerados donde estos se ubicaban (Cuadro 28). Todos los hogares (500) contaban con por lo menos un tipo de jabón o detergente, que estuvieron usando en las dos semanas anteriores a la encuesta (Cuadro 29)

Los productos usados por más hogares fueron el detergente (89.6%) y el jabón de ropa (89.2%). Si vemos la tendencia según ámbitos en donde se ubicaban estos hogares tenemos que el consumo de jabón de ropa no varía demasiado (aunque es un poco más alto en el resto urbano); mientras que la proporción de hogares que consumen detergente aumenta en Lima.

El jabón de tocador es usado por una cantidad menor, pero nada despreciable, de hogares (72.8%). Su consumo varía cuando se redistribuye según los ámbitos estudiados: el consumo en la zona urbana, especialmente en Lima, aumenta; mientras el porcentaje de hogares en zona rural que lo consume es baja (51.8%). El lavavajillas es, de los cuatro productos estudiados, el menos consumido (52.2%). En este caso hay una tendencia de consumo parecida a la del jabón de tocador: sube en Lima y baja en la zona rural (60% y 44.6% respectivamente).

Usos que se les dan a los jabones y detergentes Entre las actividades para las que se usan estos productos están: el lavado de ropa, el aseo del cuerpo, de las manos y la limpieza de los servicios, entre otros. La elección del tipo de jabón o detergente a usarse en cada tarea o actividad está en parte relacionada a las características que los consumidores le dan a cada producto (Cuadro 30).

El jabón de ropa, por ejemplo, puede ser usado para el lavado de la ropa, sobre todo cuando se trata de pañales y ropa de bebes, ya que se lo considera más suave que el detergente. Si se usa detergente en el lavado de prendas de los niños pequeños, éste puede llegar a causarles alergias porque es muy “fuerte” para su piel. El jabón de tocador y lavavajillas no se usan en esta actividad. En cambio cuando se trata de ropa de gente adulta, que tiene una piel más fuerte, el uso del detergente es más común pues con él se lava más rápido y es fuerte, “saca bien el sucio de la ropa”.

“(

)al

lavar con el jabón demasiada agua se utiliza por los enjuagues,

tiene que salir la ropita blanca en el lavado y al enjuagar igual, más gastas agua. El detergente es más rápido, con tres enjuagues y ya está pero el

jabón hay que dar más enjuague” (madre de Arequipa)

En lo concerniente al uso de éstos en los baños o aseos corporales, se hace una distinción nuevamente, según el tipo de piel: a los niños pequeños se los

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prefiere bañar con jabones de tocador, y en algunos casos con jabones especiales para bebes, mientras que los adultos y niños mayores pueden usar cualquier tipo de jabón, sea de tocador o de ropa. Este uso parece ser más frecuente en la zona rural, donde el 60% las madres que tenían jabón de ropa, mencionaron usarlo para bañarse (Gráfico 1). En estas zonas podría estar sustituyendo al jabón de tocador, que como ya vimos, se consume en menor proporción. Para el aseo del cuerpo no se utilizan detergentes ni lavavajillas.

Para el lavado de las manos, práctica que nos interesa especialmente, se utilizan los jabones, detergentes y lavavajillas, pero en diferentes proporciones. El jabón de tocador es el más usado con ese fin (54% que lo tenían lo usaban para lavarse las manos), seguido por el jabón de ropa (35.7% de las madres que lo tenían lo usaban para eso). Es mucho menor la cantidad de hogares que usan lavavajillas o detergente para lavarse las manos.

Finalmente, el lavado del servicio (platos, tazas, ollas, etc) es una actividad para la que se prefieren lavavajillas o detergentes. Esta preferencia se da porque se percibe que estos productos tienen la capacidad de sacar el sucio (grasa, hollín, etc). El jabón para ropa también puede ser utilizado para esta actividad, pero su uso no es tan común. Hay lugares donde se lo combina con el uso de arena o pulitón para que “quite toda la grasa”.

En todas estas actividades la función de los jabones y detergentes es la de limpiar, quitar la suciedad, pero se ha encontrado algunos otros usos. El jabón de ropa es usado en algunas zonas como desodorante para los adultos o remedio para los animales “para la barriga se hincha se hace tomar el jaboncillo, cuando da cría también para lavarle cuando ya sale” (madre de Junín, zona rural).

Aunque el jabón de ropa se compra con la intención de ser usado para el lavado de ésta, se encuentra que el campo de acción que tiene es mucho más amplio que el del resto de productos. Esto se debe a que se lo relaciona con la suavidad, a diferencia del detergente que es “fuerte”. Esto hace que su campo de acción se amplíe hacia los más vulnerables (ropa de bebes y pañales, en algunos casos la ropa blanca e interior) y al ámbito del cuerpo (para bañarse y lavarse las manos). El campo de acción del detergente se ve limitado por su “fuerza” y lo reduce a aquellas cosas que tienen suciedad profunda, como la ropa de los adultos (manchas y humor más fuerte), o los servicios (grasa, hollín, etc).

Pero aunque es suave, también se le reconoce cierta fortaleza para sacar el sucio, una fortaleza mayor que la del jabón de tocador. Esto hace que haya algunas madres que perciban que el jabón de ropa mata las bacterias mejor que el de tocador que es “puro perfume”. Es necesario mencionar que dentro de la oferta de jabones de tocador las madres reconocen un subgrupo:

“los jabones medicados o antibacteriales” considerados especiales para matar microbio y bacterias de las manos. En todo caso el jabón de ropa entra al hogar con la tarea de limpiar la ropa, pero se lo aprovecha para ser

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usado en las manos. “Se compra Bolívar para lavar la ropa y de ahí nomás se corta un pedazo, bastante, y eso se dispone uno para el baño, ya el resto se usa para la ropa” (madre en Lima)

Razones para comprar jabones y detergentes Las razones que motivan la compra de los jabones o detergentes están ligadas a los usos que se les va a dar a los mismos y a las posibilidades de consumo de las familias.