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PROCLAMA DE SUCRE A VENEZUELA

“El Caballo Sacudió sus Cascos”

KAMA MERÚ, GRAN SABANA


Resolución al Consejo de Gobierno
“Nada es tan conforme con las doctrinas populares, como el consultar a
la nación en masa, sobre los puntos capitales en que se fundan los
Estados, las Leyes fundamentales y el Magistrado Supremo. Todos los
particulares están sujetos al error, o a la seducción: pero no así el
pueblo, que posee en grado eminente la conciencia de su bien y la
medida de su independencia. De este modo, su juicio es puro, su
voluntad, fuerte; y por consiguiente, nadie puede corromperlo, ni menos
intimidarlo. Yo tengo pruebas irrefrenables del tino del pueblo en las
grandes resoluciones; y por eso es que siempre he preferido sus opiniones
a las de los sabios”.
(Bolívar Lima, Abril-Mayo de 1826.)

LA VERDAD PARA EL PUEBLO

...El Blanco Corcel galopaba, enderezó su testa porque antes huía de su


realidad, seguía los pasos invasores, todavía bajo “los círculos de protección”
de Rush en Miraflores… y el ágil jinete se agitaba y era Bolívar, el corazón de la
Gran Colombia, el de negros ojos y piel tostada por el sol de la Reina del Sur. Le
sentí en su espíritu cabalgar, a cuestas, cargaba sus batallas que venían desde el
mismo centro del Universo, de esa Dorada luz que vestía el Campo de Carabobo,
en la que se me presentaba esta Visión conectada a mi vida y a la de los demás
de la Gran Colombia... Era Bolívar en sus años de batalla, que no descansaba en
su poder juntando al pueblo de la Promesa, uniendo a cuantos, bajo su Manto,
heredaron y dividen, son en ella y la rechazan, viven dentro del compromiso y
desprecian; y vi desfilar su historia nunca antes vista por otro humano. Vi cuanto
de ella los perversos oscurecieron y cómo arrancaron hojas y hojas de libros y
reescribieron y falsificaron su firma para anular grandes verdades escritas por su
puño y letra; cómo los de mandil, escuadra y compás quemaron en piras sus
manifiestos en contra de Bolívar y Sucre. Muchas cenizas negras vi en las
LA GRAN MEMORIA RAM II

sinagogas y logias principales de Caracas, Bogotá, Quito, Lima y Buenos Aires,


luego que Santa Marta lloró. Caracas coronó a Páez y Bogotá cayó en manos de
los que triunfaron con su palabra “Revolución”, los que desde Monseñor
Estévez dieron “hospitalidad” a los conjurados de la noche del 25 de
Septiembre de 1828. Esos enemigos de las ideas políticas de Bolívar, los que
formaban la mayoría de la Convención de Ocaña, que disolvieron y llegando a
Bogotá, dijeron cuanto hoy mismo dicen “los escuálidos” en Venezuela –los
que son merkabah- y de la Gran Colombia, que se retuercen por la llegada del
“Por Ahora”, “que dicen luchar por las instituciones del país”, y con esto
conmovieron y llamaron a inocentes personas a toma-r parte en el plan político,
en la abominable determinación de dar muerte al que apellidaban tirano, como
igual lo hacen hoy los que están amparados por ISRAEL. Plan ideado por la
sinagoga y la cúpula judía de Uribe en Valencia, Caracas y Bogotá, escogido
ayer para realizarlo ese 25 de Septiembre histórico y denunciado como “la
conspiración de los conjurados”, que es el mismo modelo de muerte que los judíos
juran contra quienes intentan asesinar, como fue la conspiración contra Pablo –
RECORDEMOS- referida en Hechos 23:20,21: “Los judíos han convenido en
rogarte que mañana lleves a Pablo ante el concilio, como que van a inquirir alguna cosa
más cierta acerca de él. Pero tú no les creas; porque más de cuarenta hombres de ellos
le acechan, los cuales se han juramentado bajo maldición, a no comer ni beber hasta que
le hayan dado muerte; y ahora están listos esperando tu promesa”… que precipitaron
el desenlace en el Palacio de San Carlos, que debía ser atacado por la brigada de
artillería y por el General José Inocencio Padilla, quien –aún preso- dirigía el
movimiento merkabah del gran número de conspiradores, que armados, se
reunieron en las primeras horas de la noche del 25 en casa de Luís Vargas
Tejada, ex-Secretario de la Convención de Ocaña, quien impartía previamente
las órdenes marranas.

Aquella noche Bolívar estuvo más solo que nunca; como hoy lo está el “por
ahora”, tenía en la habitación su espada y pistolas; sus edecanes estaban
enfermos, uno en el Palacio y otro fuera y apenas había la guardia ordinaria. El
Libertador se dio un baño tibio, durante el cual oyó alguna lectura; se acostó y
durmió profundamente hasta cerca de la media noche, cuando doña Manuela
Sáenz oyó el ladrido de los perros de la casa y un ruido extraño, como de lucha
con los centinelas, sin armas de fuego. Entonces despertó al Libertador, quien
tomó la espada y las pistolas y trató de abrir la puerta de su dormitorio; se
contuvo y vistió con serenidad y prontitud, diciendo: “vaya pues, estoy vestido, y
ahora ¿qué haremos? hacernos fuertes. Luego intentó de nuevo abrir la puerta y la
Manuela lo detuvo, indicándole: “¿Dijo usted que esa ventana era muy buena para
un lance de éstos? Entonces comprendió y se fue por la ventana cuando ya
estaban forzando la puerta; salta por la ventana, cayendo sobre la calle cuando
pasaba un panadero que lo acompañó.

Esa conjura septembrina, la amparó Monseñor Estévez, aquel Obispo que


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decía ser amigo del Libertador, y fue doña Manuela Sáenz, quien salvó la vida
de Bolívar, en esa noche del 25 de diciembre de 1828... Allí veo a los exaltados
marranos gritando “viva la libertad muera el tirano”. Penetran a las 12 de la
noche en el Palacio de Bolívar y el cuartel del Batallón Vargas. Fueron 12
hombres y 25 soldados comandados por el asesino Pedro Carujo, forzaron la
entrada del Palacio, dando inicio al atentado contra el Libertador. El criptojudio
Francés Agustín Hornet se adelantó entre los conjurados y mató al centinela de
la puerta, abriendo el paso a sus acompañantes; el cabo de Guardia, perplejo,
reaccionó sin poderse defender del sablazo de Pedro Celestino Azuero, quien lo
remató sin compasión. La Guardia del Palacio integrada por 42 soldados, perdió
sus resguardos y fue rendida y desarmada por la tropa de Carujo. Los rebeldes
tomaron el Palacio, adelante iba el traicionero médico Florentino González,
quien subió de primero la escalera, en su mano la espada y en su corazón la
traición y en ella la idea fija de asesinar al Libertador, quería asestar el golpe
mortal; desarmó al centinela del alto corredor, a su lado se pegó para secundarlo,
Manuel Acevedo que antes tomaba un farol del pasillo para alumbrar el ascenso
de la escalinata de sus demás compañeros, los conspiradores del “dios de
Israel”.

Tres de ellos forzaron la primera puerta y entre dormido y desvestido apareció


entre ellas el teniente Andrés Ibarra, quien confundido por éstos con el
Libertador, el tercero de los traidores descargó un fuerte golpe de sable en el
brazo, intentando llevarse el honor de matar a Bolívar.
En ese momento, abajo, en otra parte del Palacio, Zulaibar y Azuero gritaron
¡Viva la libertad judía! A lo cual, Simón Bolívar alarmado y presintiendo cuanto
ya sucedía se arrojó a la calle por la ventana… para Menuela, fue necesario
salvar la vida del Libertador, pues ella se oponía a la sinagoga bogotana y nunca
estuvo de acuerdo de tal muerte; sin embargo -por fuertes presiones del
judaísmo y la masonería- fue utilizada por sus hermanos, para suministrar
lentamente el letal veneno.

“RE-VO-LUCI-ÓN” se gritó aquella noche septembrina, el cifrado de sus


tres fuerzas infernales: REVO, rabo de rebelión contra el Supremo; LUCI, de
Lucifer v-iolencia, o-rden, l-ibertad contra la Gran Colombia; ON, Orden
Nuevo, el destruir a cualquiera que sea un estorbo en su camino hacia el poder:
“al cual Jehová había ungido para que exterminara la familia de Acab... todos
los que habitan en las montañas, desde el Líbano hasta Misrefotmaim, todos los
sidonios, yo los exterminaré delante de los hijos de Israel” (2 de Reyes 22:7.
Éxodo 30:31. Josué 13:6); vi entonces que la palabra “REVOLUCIÓN” es el
poder de las tinieblas, por lo tanto, América Latina se levanta en consciencia y
esa es nuestra bandera que reemplaza la revolución. El nuevo y final Socialismo
Humanista del Libertador encarnado, Hugo Chávez Frías, el corazón y final
pensamiento de Bolívar sobre la Reina del Sur; porque así lo veo el Manantial de
Luz: regresó al dejar pendiente en Santa Marta su Promesa de ejecutar la Unión
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El Último Carabobo de los Espíritus Inmortales
LA GRAN MEMORIA RAM II

de la Gran Colombia... “se consolide la unión; yo bajaré tranquilo al sepulcro”,


unión que no se dio, por esto regresó como Presidente Venezolano. ¡Ay!
desgracia para quienes intenten detenerlo, es “el sublime aliento que al pueblo
infundió”, quien trae en su alforja, amor de Matria para amarla, y no palabras y
hechos para manosearla. Es el mismo libertador del final que libera por fin a la
Gran Colombia con su HUMANISMO SOCIAL, la unión de todos los
pensamientos justos que la humanidad en otros movimientos no entendidos,
intentó tener y que sólo este enviado trae como Designio por sobre todos los
poderes de la Tierra. LA CONSCIENCIA HUMANISTA; es el Líder Final y
definitivo de la Justicia Social y luego bajará al sepulcro.

Vi cuantos documentos escritos sobre él reposan aún en cofres misteriosos y


olvidados por el tiempo; están allá en la merkabiana sinagoga inglesa, la madre
de todas las perversidades contra la Gran Colombia; en ese lugar que pronto el
fuego de los aires y las aguas furiosas del Océano, cobrarán con justicia, en la
tierra del reloj que marca su sentencia de tiempo –porque se les terminó el tiempo-
mientras el Big Ben, Big, Ben; acerca su fin...

…Era Bolívar que miraba a su Venezuela, la que encontró cubierta de


barreras, poseída por espinos y llena de fangales. Se asomó desde el torbellino y
pude sentir que su visión sobre la realidad, le cortó el respiro, se espantó. Un
oscuro y pegajoso fango, cubrió por un momento sus ojos; glutinoso lodo donde
nadaba y se ahoga su gente, sus hombres, mujeres y niños. Y el sedimento era
hediondo de poder y en muchos generaba rapacidad, crimen y deshonra. Y el
barro, eran palabras falsas, traición y monedas negras untadas de miseria. Y el
légamo era inclemencia y para muchos producía desnudez y hambre en la mayor
parte de la población, y quiso retirarse de tan incomprendido fango, mas su
corcel untó sus cascos perdiendo el brillo de sus patas. Y el barro tenía nombres
de petróleo COPEI, rapiña Acción Democrática, pereza, hambre, inclemencia,
tiempo, orgullo, lujuria, tierra, campo, gula, estupidez, guerra escuálidos,
miseria, especulación, trampa democracia traición al bolivarianismo y mucho
más, circulando desde el tiempo que se pegó -PDV- por un instante en los ojos
de la Patria, en Bolívar. Asombrado, quitó de sus ojos el sedimento hediondo de
poder; era una masa de hombres perversos del Imperio que lo devoraban todo -
PDVSA-; sus estómagos poseían dientes de bestia y mientras digerían el
sedimento, defecaban montañas de corrupción de una fetidez inaudita; habían
plagado su Patria de estos excrementos infernales que iban contaminando las
tierras sanas de otros hombres asombrados como él. Estrujó en la blanca piel de
sus manos el barro de palabras falsas y traición, y vio brotar de su oscuridad esas
monedas negras de miseria que apenas llegaban a los desamparados que
extendían sus manos por los caminos donde luchó contra Boves. Este barro era
una punta de lanza criminal de los realistas, vuelta otra vez, contra su pueblo;
estaba llena de falsas palabras, desde quienes lo cambiaban por negras monedas
de traición FMI, de cuantos las recibían para arrojarlas por las tierras del
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Orinoco, las Queseras del Medio, hasta hundirlas en el Lago de Maracaibo, que
vi reventar y hundir sobre las ciudades cubiertas por tal fango. Entonces, levantó
sus manos hacia el torbellino de luces para limpiar este légamo de inclemencia y
fue limpio; sintió la suciedad que se desprendía de sus manos, quedando libre su
piel porque desde antes, cubría los cuerpos desnudos de mucho pueblo que vivía
sin darse cuenta de este estiércol del demonio que daba a tientas necesidad,
hambruna pegada a los cascos del corcel; porque la tierra, el surco de Venezuela
se despreció, estaba inerte, sin trabajo y sudor del campo, sus hombres eran lodo
y vivían bajo el sabor del barro de sus intenciones dependientes de la rapiña y el
poder del suelo Matrio que en un momento se hundía en corrupción.

El caballo sacudió sus cascos, quedando limpio, porque había enderezado su


cabeza... Dificultades y espinos estaban pegados a la tierra del tiempo muy
cercano cuando Bolívar se alejó y volvió a galopar otra vez dentro del torbellino
de luces; cuando miró las páginas de este Libro que cerca de su presencia
escribía para él... y entonces se acercó el Mariscal, señalando a Bolívar en la
visión para los ojos y corazones de quienes hoy leen y sienten en Venezuela, en
la que pensé y sentí en estos símbolos con nombres de petróleo, rapiña, pereza,
hambre, inclemencia, tiempo, orgullo, lujuria, tierra, campo, gula, estupidez,
guerra, miseria, especulación y trampa; pensé porque se me mostró el lugar del
símbolo, LAS OCHO ESTRELLAS para las cuales dijo el Gran Mariscal:
descubrí la traición de Páez.

…“Mis hijos y hermanos sois, he aquí para vosotros, desde el Altísimo Señor, se os
entregó los símbolos totales de la emancipación de las Siete luces principales del Cielo”.
(Revelación 1:20) Habéis estado ciegos, desde el nacimiento de La Gran Colombia;
acordaos de aquella carta que escribí al general Bolívar, el 14 de marzo de 1830 cuando
regresábamos a Venezuela para integrar la constitución... “y al amanecer de hoy nos ha
venido intimidación para que no pasemos adelante. La información viene desde Valencia,
y la trasmite el General Piñango... Nosotros hemos resuelto, sin embargo, continuar,
pero es sólo por cumplimiento pues estamos seguros que en la Grita nos hacen
retroceder... Entiendo por muchas de las noticias que he adquirido que una de las
razones porque no quiere Páez que vaya la comisión, es porque Yo Soy uno de los
comisionados. Dicen que él cree que si yo voy le haré mal, y aún tiene (dicen) la
simpleza de temer que me darán votos. Supongo que todas estas serán sospechas de
las gentes pues no es probable que todo esto sea cierto. Lo que sí es que no quiere que
pase la comisión y por lo tanto, estaremos esta semana en Cúcuta”... Habéis negado
vuestra identidad, no habéis interpretado el tiempo de las señales finales (Mateo 16:3).
Mirad como habéis dormido desde el terremoto, desde las diatribas de los que
asesinaron la República, desde el momento que la conspiración, utilizando a los mismos
patriotas, negó el derecho de nuestra Patria Venezuela al General Bolívar, a nuestros
hombres y a mí. Os digo que desde el momento de la conspiración de Páez, se mató a la
patria y se asesinó a Bolívar y yo sufrí la muerte a manos del complot merkabiano,
directamente desde la Corona de Israel. Acordaos cuál fue mi despedida en dicha carta...
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“seguiré al Sur inmediatamente. Adiós, mi General. Que Ud. esté bueno, siempre su
afectísimo amigo, atento servidor”... Esta fue la última vez que desde lejos vi y sentí a mi
amada Venezuela, luego mi muerte en mi regreso a Quito. Fue a manos de la traición a
la Gran Colombia y la conspiración a la Patria, que en Venezuela, desde ese momento,
se decretó con Bogotá, Caracas, Lima y Quito por los Jesuitas, la execrable masonería
del Vaticano... Mirad cuanto habéis dormido desde el terremoto en el que se os entregó
el poder “de luchar contra la misma naturaleza, si ella se opone”: pero ella os despertará
con ruido y gran estrépito para que reconozcáis quién ha vuelto entre vosotros, quién os
habla con ley del corazón, llamando a la verdadera libertad: porque no sabíais que la
injusticia de los hombres se cobra con la Justicia del Supremo, y ÉL nos ha regresado
para marcar justicia.

He aquí que dentro de vosotros está otra vez el del brillo de la Espada. Vosotros
queréis negarlo y con vuestra ofensa colmarlo de infamia, pero os digo, que desde el
terremoto del 26 de marzo de 1812, él sentenció su regreso, porque viene desde la altura
del Chimborazo, desde las señales del Arco Iris, desde la Espada Luminosa de la
Suprema Justicia, desde el designio del Cóndor y quien intente tocar uno solo de sus
cabellos, de sus propias ideas, de su carne y cuerpo, desatará la furia de las Siete
Estrellas que se acercan en cumplimiento final como ocho del infinito y nadie de los
humanos puede tocar el infinito; esto es cuanto Rafael Urdaneta en ese 25 de
septiembre de 1828 en Bogotá, significó: “por cada pelo que le toquen al libertador,
morirán 10 colombianos”… Mirad que os lo digo, porque ¡ay de quien pretenda tocarle!,
ya es arrasado con sus pertenencias y cada pensamiento de maldad que sobre él venga,
porque esta vez no se detendrá la Matria, y cada perverso que se levante en contra, la
Suprema Ley está lista e irrevocable.

Antes se le asesinó inocente, se envenenó su sangre desde la conspiración que hoy


vuelve a conjurar contra él apoyado por algunos traidores nacionales; pero ¡ay malditos!
éstos los que se visten de naciente blanca y verde, ¡Ay! de éstos que cohabitan con la
Serpiente merkabah, los que se han entregado por lujuria de dinero y poder para
conspirar contra la Espada que encarnada ya habló sobre vosotros diciendo... “Yo vuelo
como el Cóndor y no me arrastro como las serpientes”: pues éste es el que os anunció
que tiene Espada luminosa de Sentencia sobre la cabeza de los perversos y cuando su
corazón maldiga a los enemigos de la Matria venida desde arriba, matará con su
Sentencia, porque la Ley de arriba se moverá con él, pero también quien intente tocarle,
será muerto con la Espada de La Ley, porque su ley viene desde el Altísimo Señor que
gobierna el destino de los hombres y es el castigo a la potencia que aspira reinar sobre la
Gran Colombia.
La conspiración que le asesinó antes desde Páez y aquel momento, que traicionó y
mató a sus hombres, que destruyó su sueño que hoy es una Ley resucitada de
Sentencia final; a estos conjurados no les queda sino un solo camino: despejar su
territorio, porque luego del RUGIR, la Sentencia de muerte caerá como una ruina sobre
la carne y sangre de los conspiradores de negro y de mandil, y ya no se podrán esconder
más, pues con Ley de arriba llegará mi Espada, que herida y reclamando justicia, quedó
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en Berruecos, ella desenmascara la conspiración que se esconde detrás en las ruinas de
mi propio crimen; porque mi Espada de Berruecos está viva de sangre y Justicia y viene
a cumplir la Sentencia anunciada... “la América tiene tan magníficos vengadores, como
magnánimos defensores”, esta vez cobrando sin contemplaciones la sangre inocente
derramada y viene a cobrar como ya cobro, porque Yo Soy para quien se dijo: “lo que te
falta sólo a DIOS corresponde dar”; y Él me dio cobrar el crimen contra la Gran
Colombia.

¡Ay! Desgraciados los hijos de Venezuela que de parte de la Bestia se opongan al


legado del Altísimo, la Sentencia está sobre ellos, se hará sentir con inclemencia y sin
anuncio mostrará una parte de cuanto está reservado para su cumplimiento final, porque
él, desde 1812, retó a la naturaleza y hoy con su poder espiritual de lucha volverá a
tocarla, entonces ella, la Naturaleza y Ley de arriba, le obedecerán... Y en ese momento
la Naturaleza mostrará su ímpetu, pero no se entenderá el símbolo, que ha de ser
descifrado cuando el Rugido tenga Siete Voces de profecía y cumplimiento.

¡Ay! Malditos de vestir blanco y verde de la conspiración fraguada, la Sentencia es


sobre cada cabeza culpable, llegado el final “por ahora”, su raíz y simiente arrancadas
serán... “cuando el Pichincha en fuego y cenizas eleve columnas y sus demás hermanos
vuelen en el Sur y sigan el verbo de mi Palabra”. Turbados despertaréis mirando quién
Es en el Trono de las Ocho Estrellas, quién caminó y habló en el Gólgota y resucitaréis
con ceniza y fuego”. Venezuela será conmocionada y la tierra anunciará al que viene con
poder y lucha repitiendo palabras de identidad... “si la naturaleza se opone, lucharemos
contra ella y haremos que nos obedezca”...

¿Por qué habéis negado la Esencia confinando a Bolívar al destierro? ¿Haréis lo


mismo ahora que se os ha dado “el por ahora”, el espíritu de Bolívar que viene vestido de
dictamen y propósito final? ¿Hasta cuándo os llamaré como el Sol del Perú?; es
necesario volver al alejamiento para que en vuestra entraña las palabras necias sean
orgullo y tozudez que no fructifican por las acciones que esperan la emancipación del
espíritu. ¿Por qué os empeñáis en el yugo de traición del Imperio que los partidos
apátridas os hacen morder como polvo y democracia de la Bestia? ¡No os habéis dado
cuenta que detrás ellos sólo hay miseria humana, al servicio de los sabios del Águila!
Nosotros, Matriotas, os dimos la Esencia del Tricolor, os entregamos la autoridad de las
Siete Estrellas y el Trono de la Gran Colombia y todavía estáis dormidos sin reconocer la
bota asesina que os persigue para aniquilaros. Mirad a los demás pueblos del Sur
pisoteados. ¿Queréis esto para Venezuela, para el Blanco Corcel, para el Tricolor, para
mi tierra y suelo de Bolívar?... ¡Responded todos porque sois culpables! Pues otorgáis
poder de nuevo a cuantos durante cuarenta años os roban y aniquilan.

Cuánto orgullo tenéis, falsos valores y fuerzas desperdiciadas para el gigante del
norte, la brutal conspiración que acecha para devoraros, espera vuestra negritud de
entrega para avasallaros. Esa Águila que elige entre vosotros negadores de la identidad
de Bolívar, sirvientes merkabah, matadores de sus hermanos; mirad desde el pasado
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hacia el futuro y veréis que os lo digo. ¿Hasta dónde llegaréis con tal indiferencia de lo
verdaderamente sagrado? Lo que desde las estrellas habéis recibido sin importaros,
porque en vuestro orgullo, solo sois venezolanos por el oro negro, el barro negro que la
Bestia os ofrece comprar mientras lo desvaloriza y humilla, privatiza y roba vuestra
herencia primigenia de hijos de Las Siete y ocho Estrellas. Vuelvo entonces a repetir mis
palabras de julio de 1811, arengando a mis Patriotas... “Pongamos sin temor la piedra
fundamental de la libertad sudamericana”, y hagámoslo, porque los demás pueblos del
Sur sólo ven en vosotros los últimos libertadores y ¿cómo os presentaréis ante ellos?
¿amancebados de Bush?...

“¿Cuánta sangre, lágrimas y sufrimientos, nosotros los salidos del vientre de las Siete
Estrellas llevamos por dentro? ¿Cuánta esperanza cabalgó en nuestros corazones y
vida? ¿Cuánta llevamos y esparcimos como semillas de Matria, de libertad verdadera a
la Gran Colombia? Toda salió de aquí, desde los valles de Caracas y las aguas del
Orinoco, en Ciudad Bolívar; desde las Sabanas de Apure y Barinas, los mares y lagos de
Margarita y Maracaibo; desde las montañas y valles de Trujillo y Mérida y las tierras de
Valencia y San Carlos; pero más, desde nuestros ánimos vivos que aún no han muerto,
que se niegan a morir, que no mueren porque reviven en cada corazón que comprende
mis palabras, mis luces de Sucre y Sol.

¿Cuánta esperanza se vio truncada por la traición del que dijo “Vuelvan Caras”? La
mancha contra la Esencia y Estirpe de los Lanceros y la Gran Colombia; ese juramento
de falsa fidelidad de José Antonio Páez, frente a Mi Eternidad, Justicia de Vida cuando
dijo: “Conciudadanos: La Espada de Bolívar está en mis manos por vosotros. Y por él, iré
con ella hasta la eternidad”, pero cayó en la traición merkabah que desangró a la Gran
Colombia; ellos lo compraron y luego fue coronado “Libertador de Simón Bolívar” por la
sinagoga neoyorquina. He aquí que desde la tumba de los tiempos, mi voz increpa y se
vuelve a levantar para señalar y ajusticiar lo que es siniestro contra La Reina del Sur,
para que no caigáis en el mismo engaño; porque ahora que os levantáis con el ímpetu,
estáis cercanos otra vez a ser engañados por los mismos hombres de la rebelión del
Mazo, los que sólo combaten para ellos, para causar anarquía, destrucción,
aprovechando a los que “son buenos en su maldad” de imponer “El Orden Globalizador”,
la muerte definitiva si vosotros no os levantáis por la Gran Colombia: ¡Mirad que os lo
digo!... ellos son la traición, vienen a beber la sangre inocente. Mirad bien porque la
Batalla Final de Carabobo esta vez es inapelable y definitiva. Cuarenta años de esa
democraCIA perversa del despojo. Durante este tiempo, la Bestia ha dado sus pasos
para obtener el poder, ahora falta que vosotros lo entreguéis rechazando cuanto se os ha
legado ¡Malvados si lo hacéis! No seréis más venezolanos, porque traicionáis a la Gran
Colombia, y os convertiréis en esclavos de la Bestia, que al mundo ya ha devorado...
sólo queda este territorio ¿Lo entregaréis última generación sin Bolívar, porque lo
negáis?...

Allí está el Águila con el poder para comprar a cada venezolano desde su conciencia
sin alma: cuarenta años en esta última vez y no tomáis en cuenta que nadie os ha
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recordado esto que os revelo. Vuestros patriotas históricos os han engañado, sí, éstos
que no quieren abandonar su democracia corrupta, los mismos que asesinaron a
Bolívar, tramaron y ejecutaron mi muerte y despojaron la república que murió con mi
muerte y la de Santa Marta... porque ahora os digo, por encima de los falsos
historiadores que sólo sirven al Orden oscuro; de los falsos patriotas de las filas de la
Bestia; por encima de “lo sagrado” e intocable de la corrupción que es la misma bestia
disfrazada de nobles y respetables venezolanos, porque esto “sagrado” de la política
perversa esconde uñas y pezuñas del final; “esto sagrado de Valencia y Maracaibo”,
calla por cómplice y vergüenza, por falta de valentía, por sombra de identidad, por
cobardía e identidad que quiere esconder “las verdades que el Cielo nos ha revelado”
para los honestos y valientes los que se nutren sólo de la verdad y la justicia, donde su
premio es la Luz del Espíritu Inmortal... ahora vengo a deciros, a revelar la trama que
tiene cuerpo de Sionismo y masonería universal; a reventar el vientre fétido que asesinó
a nuestro y vuestro Libertador, que tramó y ejecutó mi muerte en Berruecos, que ha
inmolado la Gran Colombia, que ahora resucita con los mejores enviados desde el
Altísimo. Estoy ante vosotros, hermanos de las garzas y del Sol, fuerzas de Guaicaipuro,
grito del Negro Felipe, vosotros que sois la sangre del Orinoco. Estoy para unir a los hijos
de la Dama Antañona, a Venezuela, a cuantos habéis entendido la astuta trampa de la
Bestia; sólo a éstos, quienes quieren servir ya voluntaria y conscientemente al destino
del Gran DIOS de Colombia, el que nos dio el Blanco Corcel y el Sublime Aliento, el
ejemplo que Caracas dio en 1812”...

¡Venezolanos! A vosotros se os ha llamado desde lo alto para que seáis el estandarte


de Bolívar y Sucre, el fuego central en la Proclama de la verdadera libertad... se os ha
llamado con símbolos, signos y verdades de carne e inteligencia; mirad cuantos hombres
han llegado entre vosotros, mirad cuantos espíritus de batalla vieron y hoy ven la luz otra
vez aquí en Venezuela. Ved y no seáis más tontos y sordos de orgullo que os separa de
la América del Sur. Duramente todos los hombres del planeta viven encerrados en sus
cortas fronteras de tierras e ideales sin aplicar su esencia. ¡Venezolanos! Sois la Espada
libertaria que os entregó Bolívar para hacer justicia dentro y fuera de estas fronteras en
que os empeñáis en cerrar y que otra vez, con Ley, os abro... No creáis que mis palabras
son religión, creencia o mito, no confundáis el Saber Eterno que baja desde los cielos, el
anunciado como profecía; no lo enmarañéis con sermones de los perversos que se
sientan en los púlpitos y sinagogas; porque esta verdad es implícita en la Esencia de la
Gran Colombia, como lo aseguró el Libertador, el 5 de febrero de 1827 en Caracas...
“Sólo el arcano de los tiempos puede contener la inmensidad de los bienes que la
Providencia nos ha deparado: ella sola es nuestra custodia”... esto cuanto aquí os revelo
desde el espíritu Luz, es el Arcano, vuestra Providencia y su custodia: mirad a quienes
todavía os engañan, ya no podéis seguir en las acciones del petróleo que es rapiña,
pereza, hambre, inclemencia, tiempo, orgullo, lujuria, tierra, campo, gula, estupidez,
guerra, miseria, especulación y trampa; usadlo como palanca para elevar la consciencia
de Matria Venezolana, no ignoréis estos pecados cometidos por vosotros a la Orden del
Águila Bestial; ya no más traición a vosotros mismos; hoy se os llama al Fuego y
Espada, del “País del Norte del Sur”...
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LA GRAN MEMORIA RAM II

Y el Mariscal habló del Saber del Sur, para otra vez convocar a sus hombres
en la Custodia de la Providencia de los tiempos finales; porque ya no habrá otro
llamado, DIJO: “con éste se cierran todas las convocatorias”. Porque vosotros los –de
camisa negra- que anheláis la infernal antorcha de la libertad para Venezuela, debéis
acordaros del significado de cuanto escribí al Libertador en Chuquisaca, el 19 de
septiembre de 1827: “Nuestros edificios políticos están construidos sobre arena: por más solidez
que pongamos en las paredes, por más adornos que se les hagan no salvamos el mal de sus
bases. Es la mayor desgracia conocerlo y no poderlo remediar”; vosotros los de camisa negra, eso
es lo que tenéis de 40 años de la democracia merkabah. ¿Creéis que el pueblo consciente de
Venezuela os quiere con franela negra, que es el símbolo de los edificios podridos? Ahora volved
vuestros ojos a la Patria que os dimos y os repito con mi más profundo amor venezolano el
sentido de aquello que dije desde Quito, el 1° de febrero de 1823 al Secretario de Estado y
de Relaciones Exteriores del Perú: “Repito mi absoluto convencimiento de la identidad de
causa en los americanos que poseídos únicamente del amor patrio deben pensar sólo en
combatir los enemigos y en llevar adelante la marcha de la independencia”… no tengo
más que deciros, porque todo en esta Proclama, está dicho: TODO ESTÁ CONSUMADO”.

…Entonces oí desde el torbellino, los cifrados del Apocalipsis 1:16.

Así, este anuncio tomó cumplimiento desde Venezuela al mundo, el


que reescribí ya en el lugar del Gran Río, a la orilla, en las mismas
aguas del Orinoco en Casocaima, donde se engendró la Gran
Colombia, en el ayer del Profeta Daniel 12:7-8: “Y oí al varón vestido de
lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra
al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos,
y la mitad de un tiempo. Y la señal será cuando se acabe la dispersión del
poder del pueblo merkabah, todas estas cosas serán cumplidas. Y yo oí,
mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? El
respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas
hasta el tiempo del fin”… en este lugar de Casocaima, donde nació el
poderío de Angostura, la última intensidad de inmortalidad, de
Resurrección para todos los hombres de la Tierra, en 1819, en las
aguas del Orinoco: así lo veo en el Manantial de Luz, desde esta misma
Nave y Mensaje del Gran Miguel, el poderío de las Ocho Estrellas.

Es la diestra del Altísimo Dios, llamando a Venezuela...

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Es la Advertencia y Revelación Final