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(.,{,{ateo 16:18)

¿Has leído la Sagrada Escritura? ¿Has encontrado a otra persona a la que Yo le

haya dicho esto? ¿Verdad que no? A uno solo he constituido piedra para edificar esta Iglesia que nació de mi corazón.

Solamente a Pedro le he dicho estas palabras y a nadie más se las diré. Nunca te has preguntado por qué elegí a un hombre que me iba a negar en el momento más sublime de mi obra de redención. Yo sabía que Pedro me iba a negar y se lo dije.

Pero aun sabiendo esto lo elegí como la piedra sobre la que edifiqué mi lglesia. Contemplé sus errores y equivocaciones; sabía que se iba a equivocar, pero aún

así Él era el indicado para llevar a cabo el trabajo que se la había encomendado.

Muchos abandonan mi lglesia señalando los pecados de sus pastores. Encuentran en sus faltas la excusa perfecta para irse. Se olvidan de que Yo elegí hombres que también se equivocaron y pecaron; no me mal entiendas, no estoy defendiendo sus faltas, simplemente quiero que entiendas que a pesar de ellas, Yo no los eché fuera. Yo sabía a quienes había elegido. Sabía que uno de ellos me iba a entregar, que el oho me iba a negar y que el resto iba a correr en el momento de la prueba. Pero también sabía que si les demostraba mi amor, ellos iban a ser capaces de amar como Yo los había amado. No crees que en lugar de abandonar esta lglesia que nació de mi corazón; con la

excusa de que está llena de pastores pecadores, sería mejor que hicieras lo que Yo

hice por Pedro. Recuerdas que le dije a Pedro que el diablo había pedido permiso para zarandearlo como trigo, pero que Yo había orado a mi Padre para que lo sos- tuviera y su fe no desfalleciera.

Yo oré por la fe de Pedro para que Satanás no lo hiciera desfallecer. Yo sabía que si él soportaba la prueba regresaría con más fuerza y autoridad y así confirmaría a sus hermanos en la fe. conoces la historia y sabes que así sucedió. Pedro se equivocó, me negó tres veces, pero Yo seguí orando para que su fe no decayera y el Padre me escuchó. Pedro regresó, se dejó abrazar por mi amor y ante la triple negación tres veces afirmó su amor por mí. Fue entonces que Yo le pedí que apa- centara mis ovejas.

Sabes una cosa: la oración hecha con amor puede hacer que muchos pastores

se arrepientan de sus pecados, los reparen, regresen y vuelvan con más fuerza a

confirmar en la fe a mis ovejas. Pero ustedes en lugar de orar y pedir por ellos, en

lugar de amar; juzgan, señalan, critican, odian, calumnian y huyen. Por qué no me imitan a mí. Por qué no hacen 1o mismo que Yo hice.

¡Oren Por sus pastores! Ofrezcan sacrificios y ayunos por aquellos que Yo he

puesto a pastorear mi rebaño.

Oren para que el Espíritu Santo renueve sus corazones y les de la fortaleza que necesitan para no caer. Yo sé muy bien que hay lobos vestidos con piel de oveja; sé que hay pastores que abusan de ellas; los conozco. Por eso deben de orar para

que la luz brille y así ilumine esta Iglesia que nació de mi corazón.

Cuando la luz de mi corazón eucarístico ilumine la Iglesia, las tinieblas se disipa-

rán y las obras que estaban ocultas serán desveladas; entonces aquellos que han

permanecido en Ia oscuridad, ocultos, haciendo lo contrario a su llamado, serán

descubiertos, sus propias obras los acusarán y los condenarán.

Pero eso es un trabajo que sólo le corresponde al Espíritu Santo. No les corres-

ponde a ustedes. Yo he pedido por Pedro para que su fe no desfallezca. Ustedes pi-

dan por sus pastores para que su fe tampoco desfallezca. Oren para que no caigan en tentación. Oren para que no se dejen seducir por el príncipe de la mentira. Oren para que en el momento de la prueba no sean derrotados. Oren para que reciban la asistencia del Espíritu Santo.

Muchos pastores caen porque ustedes han dejado de orar por ellos. Hay falsos pas- tores en el rebaño porque ustedes han dejado de orar por la Iglesia. Dime: ¿quién puede ver con claridad cuando todo eslá en tinieblas y en oscuridad? Ustedes han dejado de orar, por bso las tinieblas y la oscuridad han entrado a mi Iglesia, en la

oscuridad el enemigo ha aprovechado la falta de visibilidad y la confusión que

ésta crea para introducir el mal que tanto ha lastimado mi cuerpo místico.

Y ustedes en lugar de buscar la luz se alejan. Huyen hacia los prados y las mon- tañas lejos del redil y allí son presa fácil de los lobos. Ustedes no deben huir, a pesar de las tinieblas no deben salirse del redil. Tienen que orar para que la luz del Espíritu Santo disipe las tinieblas y ahuyente la oscuridad y así tengan que huir los falsos pastores cuando sus malas obras salgan alaluz. Ustedes deben de orar para que sus pastores no decaigan y se mantengan firmes hasta el final.

Yo les aseguro que si ustedes oran con más intensidad por sus pastores los peca- dos entre ellos disminuirán y tendrán pastores más santos. Yo oré por Pedro y aunque falló y pecó, se levantó y después pudo dar testimonio

de mí con su propia sangre. Oren por sus pastores y verán que ellos son capaces de vivir y morir como su

Maestro. Yo soy el buen pastor; si ustedes oran les daré pastores conforme a mi corazón. Acércate a mi presencia eucarística y pídeme por tus pastores, ora por ellos, inter- cede y verás lo que Yo hago. Has la prueba y verás.

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