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UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DEL CHOCÓ

“DIEGO LUIS CORDOBA”

FACULTAD DE EDUCACIÓN

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES

PROGARAMA A DISTANCIA

MODULO

MANIFESTACIONES SIMBOLICAS Y CULTURALES DEL SER HUMANO

MODULO MANIFESTACIONES SIMBOLICAS Y CULTURALES DEL SER HUMANO RECOPILÓ Y ELABORÓ LUZ AMERICA LOZANO DE MOSQUERA

RECOPILÓ Y ELABORÓ

LUZ AMERICA LOZANO DE MOSQUERA

ANTOPÓLOGA – ESPECIALIZADA EN EDUCACIÓN AMBIENTAL DOCENTE -UTCH

QUIBDÓ – CHOCÓ

2.005

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL CHOCÓ

“DIEGO LUIS CORDOBA”

FACULTAD DE EDUCACIÓN

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES

PROGARAMA A DISTANCIA

MODULO

MANIFESTACIONES SIMBOLICAS Y CULTURALES DEL SER HUMANO

RECOPILÓ Y ELABORÓ

LUZ AMERICA LOZANO DE MOSQUERA

ANTOPÓLOGA – ESPECIALIZADA EN EDUCACIÓN AMBIENTAL DOCENTE -UTCH

QUIBDÓ – CHOCÓ

2.005

CONTENIDO

Pag.

Presentación Introducción Objetivos PRIMERA UNIDAD

ORIGENES CONCEPTOS Y TEORIAS DE LAS MANIFESTACIONES SIMBÓLICAS

El Hombre y su necesidad de comunicación

DESARROLLO CULTURAL DEL HOMBRE

La importancia de la cultura

SEGUNDA UNIDAD

EL LENGUAJE FRENTE A LOS NIVELES CULTURALES DEL HOMBRE CHOCOOANO

Antropología simbólica

Función de los símbolos culturales

Los símbolos

La función simbólica

TERCERA UNIDAD EL LENGUAJE EN EL DESARROLLO HUMANO

La estructura del lenguaje

Fonemas y fonos

Naturaleza y propiedades del lenguaje

Lenguajes, lenguaje, lengua

Funciones del lenguaje

Concepto y generalidades

Lengua y habla

Sincronía y diacronía

Naturaleza y clases de signos

Concepción de signo

Clases de signos

Signos o señales naturales

Signos artificiales

CUARTA UNIDAD EL CONCEPTO DE CULTURA

El Hombre constructor de cultura

El origen de la cultura

Naturaleza de la cultura

La diversidad del comportamiento humano

Otros significados de la cultura

Culturas y subcultura

Normas de cultura

El papel del comportamiento simbólico en la cultura

UNIDAD CINCO

VISIÓN DEL HOMBRE CHOCOANOS FRENTE A SU REALIDAD SOCIO-CULTURAL E HÍSTORICA

El mito

Características del mito

La importancia del mito

Principales mitos de los afrodescendientes chocoanos

Mitos acuáticos y su presencia en las comunidades negras

LECTURA COMPLEMENTARIA

LA MUERTE EN EL DEPARTAMENTO DEL CHOCÓ Por: LUZ AMÉRICA LOZANO DE MOSQUERA.

PREESTACIÓN

Teniendo en cuenta que en el pensum académico de la

TECNOLÓGICA

DEL

CHOCÓ

“DIEGO

LUIS

UNIVERSIDAD

CORDOBA”

y

específicamente en el área social los temas referidos a las manifestaciones

simbólicas y culturales del ser humano, no han sido abordados con la

suficiente obligancía que la ciencia de la misma área en su proceso de

investigación a merita, y con el propósito de llenar el vació detectado por el

programa

en

mención,

el

Modulo

intitulado

“MANIFESTACIONES

SIMBÓLICA Y CULTURALES DEL SER HUMANO” que hoy presento

a

las

directivas,

docentes

y

educandos,

conlleva

al

propósito

de

fortalecimiento integral al ser más importante que tiene el Departamento del

chocó: sus hijos y sus estudiantes en sus distintas generaciones de ayer de

hoy y mañana.

Con su aporte y su oportuna aceptación, se que lograremos todos mitigar

estas falencias. Por ello, desde ya les presento mis más altas gratitudes.

Con mucho respeto.

LUZ AMÉRICA LOZANO DE MOSQUERA

Es

innegable

que

el

INTRODUCCIÓN

corpus

estructural

de

la

UNIVERSIDAD

TECNOLÓGICA DEL CHOCÓ, en las últimas décadas de su existencia ha

generado procesos de avance técnico científicos que han puesto su nivel

académico, sino a la altura de universidades de mayor tradición, cuando

menos esta considerada dentro del ámbito de similitudes que la identifican

como centro cultural de prominencia.

Razón por la cual y en atención a la mayor demanda que los riesgos del

proceso

de

educación

calificada

que

exigen

los

miembros

de

nuestra

comunidad

en

el

ámbito

presencial

y

extramural,

el

presente

módulo

pretende cubrir no en forma exhaustiva, pero si de manera cualitativa y

cuantitativa los retos de crecimiento y proyección del pensamiento del nuevo

milenio con paradigmas acordes con su proceso evolutivo.

Este modulo esta elaborado de manera sencilla y en forma sistemática, en el

cual se abordan los temas de mayor interés de las Manifestaciones simbólicas

y culturales del ser humano, que motivan el proceso de aprendizaje de los

estudiantes de la facultad de educación del ciclo básico de la Universidad

Tecnológica del Chocó.

OBJETIVOS

Detectar los problemas más reseñados en la comunicación del hombre

chocoano, para delimitar procesos de reinterpretación social y cultural

que nos permitan fundamentar las conceptualizaciones válidas del ayer

y proyectarlas hacia un futuro mejor.

Inculcar en la población estudiantil los principios de investigación

socio-cultural e histórica, que le permitan abordar el legado cultural de

sus ancestros. Para impulsar nuevos pensamientos que sirvan para

darle solución a los problemas detectados.

Discutir las distintas tesis y teorías conocidas de la simbología cultural

expresada por autores diversos. Con el propósito de que el educando

se apropie de nuevas conceptualidades, que enriquezca su formación y

su visión del mundo.

PRIMERA UNIDAD

ORIGENES CONCEPTOS Y TEORIAS DE LAS MANIFESTACIONES

SIMBOLICAS

Desde los orígenes de la humanidad el hombre se ha preocupado por

expresar su pensamiento, lo cual le ha obligado a interactuar con sus

congéneres dejando un valioso legado histórico como testimonio de su

existencia.

Para interactuar con sus congéneres hubo de inventarse distintas maneras

para expresar su pensamiento. Es de esta forma como logra crear y ejecutar

distintas manifestaciones que va desde lo simbólico (gestos, señales, sonidos

guturales, mímicas), etc., hasta crear representaciones numéricas, letras y el

propio lenguaje.

El desarrollo de éstas Manifestaciones Simbólicas le ha permitido al hombre

un merecido y reconocido proceso de evolución socio – cultural, con el cual

ha logrado proyectar su vida ha nivel universal ya que a través del lenguaje y

la escritura como medios de comunicación, le permitieron internacionalizar

su existencia e interactuar en distintos círculos sociales

Precisamente el hombre en estas condiciones se convierte en el único animal

social, capaz de moldear su pensamiento,

su cultura y su propia vida. A

diferencia

de

los

otros

animales

y

como

portador

de

uso

de

razón

(inteligencia) el ser humano es el único animal capaz de dominar a los otros

animales, llegando incluso a domesticarlo, sometiéndolo a su voluntad

mediante el avance de su desarrollo cultural.

En este contexto el lenguaje

y la palabra escrita se convierten en las

herramientas básicas o los instrumentos que sirvan de base o soporte del

fundamento de su estructura cultural. De esta última se desprenden el

comportamiento, las actitudes, cualidades y formas de vida del hombre en la

sociedad.

Desde el punto de vista socio – antropológico las MANIFESTACIONES

SIMBOLICAS son el máximo agregado que tiene el hombre para aportar en

su sociedad a través de la comunicación no sólo sus problemas, ansiedades y

dificultades sino las soluciones a las afugías que desde sus orígenes el causa y

debe solucionar.

Desde los comienzos de la existencia del hombre este siempre ha tratado no

sólo de organizar su vida. De ello se desprende la creación de tipos y

arquetipos para representar de indistintas formas y maneras: su actuar,

su

pensamiento, su

conducta, su decir y todos y cada uno de los elementos

que hoy en día lo identifican como un ente social y cultural.

EL HOMBRE Y SU NECESIDAD DE COMUNICACIÓN

La comunicación entre los hombres se hace posible porque tienen algo en

común; se hace difícil por las diferencias que existen entre ellos. Todo eso es

evidente. La dificultad surge cuando se trata de descubrir y describir los

elementos comunes y diferentes y,

cuando se quiere hacerlo en tal forma

que permita explicar los malentendidos y apuntar hacia la comprensión.

En todo grupo humano la comunicación se constituye

en vínculo de

cohesión entre sus miembros y en el punto crucial desde el cual se configura

la subsistencia misma de la sociedad. En palabras de Halliday, “no puede

haber hombre social sin lenguaje y no puede haber lengua sin hombre social”

(1.984).

Es

indiscutible

que

el

lenguaje,

entendido

como

la

facultad

simbólica y sígnica que tiene su máxima manifestación en las lenguas

naturales y las prácticas semióticas del discurso, se erige no sólo como el

medio por excelencia de comunicación cotidiana, sino ante todo como la

forma de canalización y construcción del conocimiento y del medio esencial

para la realización y desarrollo de nuestra especie.

Por

lo

mismo,

decir

lenguaje

es

hablar

de

la

clave

de

entrada

a

la

aprehensión del mundo real y posible, la expresión de afecto, voluntad,

necesidades, intereses, deseos y experiencias, el establecimiento de relaciones

sociales, la creación y goce literarios y la promoción del saber en sus diversos

campos.

De acuerdo con el austríaco K. Buhler (1.967), el lenguaje es símbolo,

síntoma y señal. En la práctica se convierte en instrumento para potenciar y

viabilizar el desarrollo humano, en todas sus dimensiones. Como símbolo,

hace posible la representación conceptual de las cosas y fenómenos; como

síntoma, le facilita proyectarse, expresarse, crear desde su interioridad; y

como señal, le permite interactuar con los demás, producir y compartir la

cultura. Símbolos, síntomas y señales equivalen a los signos del lenguaje.

La semiótica como disciplina que estudia los signos en el seno de la vida

social y, en un ámbito, más particular, la lingüística como ciencia de las

leyes y principios que rigen las lenguas naturales, han prestado servicios

invaluables en los avances del conocimiento hacia la comprensión de lo

humano. Bertil Malmberg (1.974) nos dice que la lingüística es “una ciencia

del hombre, quizás la más genuina de todas”. En otras palabras, la teoría

semiótica y lingüística – el metalenguaje – fundamenta su interés y razón de

ser no únicamente en el atractivo e inmensa utilidad práctica que ofrece en sí

el estudio del lenguaje y la comunicación, sino también, y principalmente, en

su naturaleza profundamente antropológica. Desde esta óptica, interesarse

por los estudios lingüísticos es buscar explicar los secretos sobre lo más

hondo y complejo de las fibras típicamente humanas.

Justamente en el siglo ya transcurrido (S. XX), se produjo un despertar y un

enorme

florecimiento

de

la

ciencia

lingüística,

que

ha

dejado

aportes

importantes en el empeño por develar misterios sobre el papel del lenguaje

en la vida humana y valorar su trascendencia en la creación y conservación

de la cultura.

Esta tendencia se mantiene en los comienzos del S. XXI y el nuevo milenio.

Todo saber que circule en los ámbitos académicos ha de encontrarse

inevitablemente con los símbolos y signos y, desde luego, con el uso de una

lengua propia y de otras lenguas. El aprendizaje mismo, en cualquier nivel

educativo o área del saber, y la investigación científica, se encuentran

sumergidos en los procesos simbólicos y en la práctica comunicativa de la

lengua oral y escrita.

Como puede inferirse, el estudio de la semiótica y la lingüística, y de su

aplicación en el desarrollo del conocimiento del idioma, no sólo mantiene su

validez en los tiempos actuales, sino que toma aún mayor auge, como vía de

acceso a la cultura.

Los interrogantes que se suelen suscitar sobre el lenguaje y la comunicación

se sitúan en la naturaleza del hombre, vale decir, en su desarrollo mismo. La

respuesta más generalizada es aquella en que se concibe el lenguaje como

una de las claves que erigen a este ser por encima de los demás de su especie,

permitiéndole asir el mundo de manera simbólica, conocerlo, desarrollar el

pensamiento, expresarse e interactuar con los demás. Esto obliga, de alguna

manera, a contextualizar los estudios del lenguaje en el desarrollo del ser

humano, y abordar la descripción y análisis de la ontogenia o evolución del

lenguaje en el individuo; en otras palabras, implica estudiar los procesos

psicolinguísticos y sus derivaciones.

DESARROLLO CULTURAL DEL HOMBRE

LA IMPORTANCIA DE LA CULTURA

A lo largo de toda la historia de la evolución del hombre está siempre

presente un tema persistente: la elaboración de cultura material y social. La

mayoría de los animales mantienen una interacción con el mundo basada en

comportamientos instintivos, modificados hasta cierto punto por su propia

experiencia, pero, como subraya David Pilbeam, “el hombre es un animal

aprendiz

por

excelencia.

Aprendemos

mucho

más,

tardamos

más

en

lograrlo, lo hacemos de una forma más compleja e incluso más eficaz (es

decir, culturalmente), y tenemos un tipo único de sistema de comunicación,

el lenguaje vocal, para impulsar nuestro “Aprendizaje”. El hombre llega a

este mundo provisto de muy pocas respuestas instintivas: mamar, llorar,

sonreír y andar quizá sean las únicas cosas que los seres humanos hacen

instintivamente.

Lo que una persona llega a ser, tanto en términos de comportamiento como

de Creencias, depende de la cultura en que ese individuo esté inmerso.

Ocurre que no sólo el hombre hace cultura, sino que, además, ésta lo hace a

él. David Pilbean explica: “Que tengamos una o dos esposas, nos vistamos

de blanco o de negro para un funeral, vivamos en sociedades que tienen

reyes o carecen totalmente de jefes no es función de nuestros genes, sino del

aprendizaje”. Clifford Geertz se ha expresado así sobre la relación entre los

hombres y la cultura: “Sin hombres, ciertamente no hay cultura; pero,

asimismo, lo cual es más significativo, sin cultura, no hay hombres”.

Llegamos al mundo con el potencial de vivir según cualquiera de un millar

de estilos de vida. Pero vivimos según uno, que está moldeado por las

tradiciones culturales en las que nacimos.

Las innumerables variaciones sobre los estilos culturales, comprendidas las

creencias religiosas, las normas sociales, la forma de vestir y el lenguaje,

atestiguan

nuestra

extremada

versatilidad.

No

hay

normas

universales

obedecidas por la gente de todo el mundo. Incluso las prohibiciones de

matar o del incesto, si bien existen en la mayoría de las sociedades, en

algunas no rigen. El homo sapiens es, incontestablemente, el producto de la

selección natural, pero la característica principal de nuestro comportamiento

es la de que éste está modelado por la sociedad en la que vivimos.

La evolución biológica que liberó las manos, nos puso a caminar erguidos y

nos dio la posibilidad del lenguaje convirtió al hombre en la única especie

capaz de generar cultura.

Podríamos decir que esa es la esencia humana y es lo que nos distingue del

resto de las criaturas vivientes.

El hombre vive en un espacio-tiempo que influencia su forma de asumir la

vida y de concebir el mundo. De igual manera podríamos afirmar que todo

hombre tiene tendencia a vivir dentro de un agregado del cual es miembro y

donde cumple ciertas funciones que, sumadas a las de sus compañeros de

grupo, aseguran la continuidad de dicha sociedad. Sin embargo, podríamos

afirmar que en el mundo animal hay muchas especies que también se

agregan y se organizan instintivamente para poder sobrevivir y asegurar su

continuidad como espacio. Entonces qué nos hace diferentes? Lo que nos

distingue como humanos es la posibilidad de construir cultura, de elegir

diversas formas de vida y asumir una identidad cultural que nos cohesiona y

nos integra a un grupo que significa y da sentido a una determinada forma

de vivir, posibilitando el almacenamiento de una memoria cultural, histórica

que nos ata al pasado de nuestros congéneres y a la vez nos hace pensar en

un futuro.

La cultura es un conjunto cargado de simbologías, regido por normas de

comportamiento,

por

instituciones

inagotables:

creencias,

ritos,

leyes,

concepciones y expresiones de tipo material construidas en su totalidad por

el ingenio del hombre. Sin hombres no hay cultura, pero igual: sin cultura no

habría hombres, porque es a través de ella que se da el entendimiento, la

conceptualización y la simbolización del mundo y es ese legado cultural el

que posibilita la continuidad de la humanidad entendida ésta, no en términos

de especie sino en término0s de constructor de cultura.

Existen dioses que son la representación de la destrucción y de la creación y

quizás eso pueda equipararse con lo que es la cultura: un espacio permanente

de vida y de muerte, de blanco o negro, de bueno y malo, la cultura es

entonce3s la dialéctica de la vida. Ella no sólo nos distingue de las demás

especies, sino que nos distingue entre grupos humanos, puesto que como

especie somos iguales.

La cultura, entendida como ATRIBUTO (Herskovits) humano, es universal.

Todo grupo humano, ya sea pequeño, sin estratificación social, o grande y

con división de clases, posee en sí, una conceptualización del mundo, modos

de expresión, leyes, religión rituales, expresión artística, un pasado histórico

y todos los aspectos que en suma conforman lo que nosotros llamamos

cultura. Hay culturas diversas, miles de culturas producto de milenarios

procesos sociales, culturas cambiantes, inacabables e inacabadas. Una de las

discusiones más interesantes en Antropología es el de cambio cultural, que

muchos

románticos de

la ciencia

consideran como señal de deterioro

cultural; al menos cuando se refieren a las minorías étnicas, sobre todo a las

comunidades indígenas y a los cambios en algunos aspectos culturales,

como por ejemplo el traje típico.

En una oportunidad-respondiendo a alguien- que aseguraba que el traje de

los indígenas guambianos ya no era auténtico porque habían cambiado

pandereta hecha por ellos por sombrero de paño negro, y las bufandas

igualmente hechas por ellos por bufandas compradas en el mercado, el

antropólogo Luis Guillermo Vasco decía que quizás el sombrero de los

guambianos ya no fuera la pandereta y que la bufanda la compraban ya

tejida ya tejida pero que el sentido del uso de éstos seguía intacto, no había

cambiado y aunque hubieran hecho una adaptación de objetos occidentales a

su traje el simbolismo de este era totalmente indígena.

La cultura es pues algo dinámico, vivo que produce cambios desde fuera o

desde dentro, pero que guarda sus principales estructuras para asegurar su

conservación.

Las culturas humanas son producto de las particularidades históricas de cada

grupo humano y nunca en ninguna parte encontraremos dos culturas

iguales, pues las particularidades que las configuraron

las matizaron de

expresiones de vida diferentes. Lo que si podríamos asegurar es que en

medio de la diferencia, todas, absolutamente todas son culturas válidas ya

que están cargadas de sentido en sí mismas y son un producto histórico,

dinámico y vivo.

La cultura es la que nos diferencia y nos valida como grupo humano. Un

indio no piensa como un blanco, un negro no asume la vida como un

esquimal y si comparamos la forma de vivir de un bogotano con un

campesino de Boyacá encontramos que es muy distinta.

Somos un depósito de riqueza incalculable, de versatilidad inconcebible y la

imaginación de los pueblos surge de la experiencia milenaria.

En América, por ejemplo, muchas culturas están marcadas por un pasado

desgarrador en que fueron sometidas y explotadas por la cultura occidental

europea en un proceso violento de colonización, sin embargo, hoy día siguen

vivas y en su empeño por poder ser reconocidas en la diversidad por las

sociedades mayoristas.

Este pasado influye en nuestras formas de asumir la vida, pero a pesar de la

violencia, los sueños y los anhelos (algo quizás tan etéreo) son los que hacen

posible que sigamos vivos, deslumbrados por las posibilidades que creamos a

diario, cotidianamente para que se nos deje ser como somos, no sólo en las

riberas de los ríos o en las selvas, sino también en el campo o en las grandes

ciudades ciudades, con nuestros sueños indios, negros y mestizos con una

historia común que por cada particularidad nos ha hecho tomar diversos

sentidos.

SEGUNDA UNIDAD

EL LENGUAJE FRENTE A LOS NIVELES CULTURALES DEL

HOMBRE CHOCOANO

Sabido como está en la tradición histórica de los distintos continentes que

pueblan al universo, el hombre chocoano, fue desarraigado de su cuna

natal llamada África (afrodescendiente hoy en Colombia).

Entre las distintas luchas que ha esté le ha tocado librar en la historia de

los

distintos

procesos

de

degradación

por

los

cuales

le

ha

tocado

confrontar, encontramos que una de las más grandes lides está referida a

la imposición (y para ellos adopción) de una forma de comunicación, con

la cual se obligo a romper todos y cada uno de los nexos y tradiciones de

su vida cultural. Siendo el lenguaje el de más alta significancia para

poderse comunicar con la historia de sus ancestros y poder paliar su

infortunio con sus correligionarios (hermanos de raza hoy en día etnias),

a fin de mitigar su dolor, su tristeza, su angustia y en definitiva la más

cruel humillación que se halla cometido en la historia universal contra los

seres humanos.

Ahora, si entendemos como esta demostrado que la mayor riqueza que

posee un ser humano es su cultura, tendremos que colegir, inferir y

deducir que el lenguaje es el mayor soporte con que el hombre desarrolla

su cultura.

Pues bien este es el que permite que la cultura exista como tal, ya que sin

la comunicación (lenguaje) no podría transmitirse la cultura por cuanto

ésta no se hereda sino que se transmite de generación en generación a

través del proceso de socialización.

Consecuencialmente,

el

hombre

chocoano

a

diferencia

de

otros

habitantes y etnias que pueblan al país colombiano, se vió obligado a

desarrollar niveles de comunicación de identidad tanto geográficas como

culturales que sólo identifican a los hombres pobladores de esta región.

LA ANTROPOLOGIA SIMBOLICA

De aparición ligeramente más reciente

es la corriente

conocida como

antropología simbólica, cuyos más notables representantes en los Estados

Unidos son Clifford Geertz, David, Schneide y víctor tuner los antropólogos

simbólicos.

Tienen entre sí en común es la concepción de las culturas como sistema de

símbolos y significados compartidos, si bien difieren entre sí en su definición

de la noción de símbolo. La posición de Schneider difiere significativamente

de la de Geertz y la de Turner a este respecto.

Schneider define ciertamente la cultura como un sistema de símbolos y sus

significados: “cada cultura concreta está formada por un sistema de unidades

o partes que son definidas de un cierto modo y que se diferencian entre sí de

acuerdo con determinados criterios.

Dichas “unidades” culturales definen a la vez el mundo y el sistema de cosas

que existen dentro de él. Los constructos culturales tienen una realidad

propia que no depende de su existencia objetiva. Así por ejemplo, a nivel de

esté tipo de análisis cultural los espíritus de los muertos y los muertos

mismos tienen una importancia cultural. Más aún, los constructos culturales

son

independientes

de

la

conducta

real

y

observable.

Admite

que

la

preocupación

por

las

relaciones

existentes

entre

constructor

cultural

y

conductas reales es perfectamente legítima pero, puesto que la conducta no

forma parte de la cultura tal como él la concibe, puede permitirse ignorarla.

El objetivo de Schneider es estudiar la cultura sin las perturbaciones que

suponen las conductas reales, como un sistema coherente de símbolos y

significados, para llegar a establecer lo siguiente:

1º. El núcleo simbólico de cada sistema cultural estudiado sí existe;

2º. Cómo se relacionan sistemáticamente entre sí los sentidos de las diversas

partes, si tal relación existe.

3º. Cómo se diferencian y articulan entre sí, como unidades culturales, las

diversas partes, si tal es el caso.

Al aislar Schneider la cultura de las conductas reales, y tratarla como un

todo específico, lo que hace es determinar la cultura que estudia sobre la base

de lo que los informantes dicen acerca de sus propias vidas. Algunos

antropólogos arguyen que de aceptarse la máxima de que “no importa lo que

la gente dice sino lo que hace”, habría que relegar los resultados de la

antropología los resultados al reino de la incoherencia.

Sí bien el enfoque de Schneider no resulta adecuado para estudiar la cultura

en

su

conjunto

su preocupación

básica por

las

unidades

y

las

reglas

culturales ayuda al menos a dilucidar el componente cognitivo de la cultura.

Se haya fundamentalmente preocupado por la acción simbólica, por el uso

que los hombres hacen de los sistemas simbólicos. Considera a la cultura

como “un conjunto de mecanismos de control (planes, recetas, reglas,

instrucciones)” que guían y ciñen aquellos aspectos de la humanidad que se

expresan en la cultura. Dicha humanidad se encuentra no sólo en las

propiedades esenciales o estructuras de cada cultura en concreto, sino

también en los diversos tipos de individuos que existen en el interior de cada

uno de ellas, lo que implica estudiar en detalle las vidas sociales de dichos

individuos.

Geertz ha venido tratando la cultura de esos pueblos que estudiaba como

“un conjunto de textos, que forman conjuntos ellos mismos”. Dichos textos,

sin embargo, incorporan actividades sociales cotidianas de gentes que están

implicadas en una acción simbólica, y no solamente en un sistema abstracto.

Mediante los símbolos, nuestras creencias e ideas se hacen tangibles y se

expresan de manera concreta con lo que adquieren cierta resistencia y

resultan más fáciles de comunicar.

FUNCION DE LOS SIMBOLOS CULTURALES

El antropólogo contemporáneo Glifford Geertz ha definido al símbolo como

cualquier tipo de objeto, acto o acontecimiento que puede servir para

conducir ideas o significados. Está definición funciona en la medida en que

entendamos que la relación entre el significado y la conducción arbitraria, la

cual no está sometida a ningún tipo de obligación fija ni física. El humo de

un coche de policía ardiendo tras ser aplastado por un elefante en la Quinta

Avenida es simplemente una señal de fuego para el elefante; pero para

cualquiera de nosotros, o para un drogadicto que pasa por la Quinta

Avenida, tiene también una dimensión simbólica, ya que entre el drogadicto

y cualquier otro observador puede establecerse una relación conversacional,

en la que el coche ardiendo puede relacionarse con otros antes vistos en otros

lugares, alejados del allí presente tanto en el tiempo como en el espacio. La

bandera

que

aparece

ante

muchos

edificios

es

un

signo

arbitrario

(socialmente acordado) de patriotismo para cualquiera que comparta tal

valor social, pero no, por ejemplo, para un elefante, y menos para un toro en

medio de una corrida, especialmente sí la bandera es roja. No obstante, la

bandera de los Estados Unidos no tiene, por ejemplo, el mismo significado

para un ciudadano normal, para un anarquista y para un drogadicto. El

hecho de que la misma bandera resulte no significar nada para el elefante, y

cosas bien

distintas para el ciudadano medio norteamericano, para el

drogadicto y para el anarquista, viene a subrayar precisamente el carácter

arbitrario de dicho signo. O volviendo a recapitular la definición antes dada,

no existe relación física de necesidad entre la entidad física del signo y su

significado.

¿Pero porqué empleamos símbolos para expresar ideas? Geertz prosigue

explicando que, mediante los símbolos, nuestras creencias e ideas se hacen

tangibles y se expresan de manera concreta con lo que adquieren una cierta

resistencia y resultan más fáciles de comunicar.

Las culturas primitivas son particularmente ricas en simbolismo debido a sus

omniabarcadores ritos y sus complicados ceremoniales. Lévi-Strauss ha

llamado la atención sobre la lógica concreta de los pueblos preliterarios, que

encuentra su base en formas de expresión tangibles y sensoriales; y los

arqueólogos, por su parte, han subrayado también la riqueza del arte

paleolítico

descubierto

en

las

cuevas

europeas.

Dicho

arte

utiliza

un

elaborado simbolismo para expresar el interés de los habitantes de aquella

época por los más importantes elementos de su entorno (como el agua y los

animales), por las diferencias biológicas y por las creencias religiosas.

La simbolización es la esencia del pensamiento humano. De hecho, los

humanos disponen de mucha menos información genética para su conducta

que los animales. Los símbolos, de este modo son fuente de información

externa (extrapersonal) que los humanos usan para organizar su experiencia

y sus relaciones sociales.

Anteriormente hemos dicho que la fabricación de instrumentos implica la

imposición de formas inmateriales. Para poder funcionar, los humanos

deben comprender y organizar su entorno físico y social, ya que no pueden

operar sobre la base sobre la base exclusiva de sus condiciones biológicas.

Con bastante frecuencia es precisamente

la falta de interés y de sentido la

que explica el bajo nivel de actuación y de motivación de nuestra juventud.

Algunos de ellos opinan que el simbolismo y la cosmovisión de las formas

contraculturales

poseen

un

sentido

más

pleno

que

los

de

la

cultura

dominante.

Según

Geertz,

los

símbolos

son

modelos

de

realidad

(representaciones

e interpretaciones

de

la

realidad) y

modelos para la

realidad que ofrece información y guía para organizarla.

Al lado de los símbolos cognitivos, que expresan lo que Geertz llama

“concepciones generales”, aparecen los símbolos expresivos (acciones y

rituales), que nos capacitan para actuar fuera del ámbito de lo sagrado. Los

rituales religiosos son como dramas que activan las emociones y nos

proporcionan

un

sentido

catártico

con

el

que

reorganizamos

nuestra

experiencia personal. Esta es la razón de que los símbolos formen el corazón

mismo de la cultura; mediante ellos expresamos nuestros más íntimos

pensamientos e ideales, y de ellos nos servimos para integrar nuestras

acciones y emociones. Al mismo tiempo, los símbolos son medios de los que

nos servimos para integrar nuestras acciones y emociones. Al mismo tiempo,

los símbolos son medios de los que nos servimos para almacenar y transmitir

nuestros valores ideales de generación en generación. No tenemos más que

pensar

en

la

“Campana

de

la

Libertad”,

el

Monumento

a

George

Washington, las vacas sagradas de la India, la Virgen de Guadalupe, o los

símbolos totémicos de los aborígenes australianos.

LOS SIMBOLOS.

Vivimos en un mundo de símbolos. Un símbolo es cualquier objeto o suceso

que ha llegado a representar socialmente alguna otra cosa. Es un signo que

transmite significado en virtud de cierta convención compartida en la

sociedad, de cierto entendimiento entre sus usuarios. Los símbolos son

representantes

arbitrarios

de

cosas

reales,

aunque

no

necesariamente

guardan relación con las cosas que representan. Así, por ejemplo, la palabra

“pequeño” es más grande que la palabra “grande “, y el símbolo “naranja”,

tal como aparece en esta página, es tan negro como los símbolos “negro” y

“blanco”, la palabra “semana” es más grande que la palabra “mes”.

Los símbolos adoptan múltiples formas; las palabras habladas y escritas son

ejemplos conocidos, pero también nos comunicamos por intermedio de

objetos: en la mayoría de las sociedades, las máscaras, formas de peinarse,

vestimenta, adornos corporales, tatuajes, cintas, velos, medallones y otros

artificios sirven para comunicar el status social de quien los porta o la

solemnidad de un acontecimiento.

También los colores suelen tener connotaciones simbólicas: en el mundo

occidental, el rojo nos trae a la mente la ira (y el comunismo); el azul, la

depresión emotiva; el amarillo, la cobardía; el blanco, la pureza e inocencia;

el negro, el mal y el duelo – aunque entre los negros norteamericanos ha

habido en los últimos tiempos una tendencia a revertir el simbolismo

tradicional asociando el negro con la bondad y el blanco con la maldad.

Así pues los símbolos son instrumentos

socialmente compartidos para la

comunicación humana. El significado viene codificado en símbolos, en

especial en los del lenguaje. Los símbolos son decisivos para la conducta

social, puesto que ésta se lleva a cabo de acuerdo con los significados que se

desean transmitir. Ellos son los vehículos a través de los cuales se comparten

tales significados, y como tales, permiten a los hombres amoldar sus cursos

de acción; funcionan como guías para la acción.

LA FUNCIÓN SIMBOLICA

¿En realidad, cuál es el rasgo esencial que permite diferenciar los sistemas

lingüísticos del hombre de los sistemas de comunicación animal? Parece que

el ser humano, aunque evoluciona de un estado similar al animal, desarrolla

rápidamente una capacidad para ejecutar actos libres de control externos,

tendientes a la elaboración y expresión del pensamiento y de la creatividad,

gracias a la ayuda mediadora de los símbolos. Esto será justamente el medio

por

excelencia

para

representar

mentalmente

la

realidad,

es

decir,

mediatizarla. Los símbolos, en general, son los que permiten la cognición y

la designación de las cosas, de las cuales es posible hacer referencia en la

comunicación, aun siendo ellas entes abstractos o seres físicamente ausentes.

Son

las

formas

de

representación

de

todo

lo

que

se

produce

en

el

pensamiento, bien sea como aprehensión del mundo exterior, producto de la

fantasía o la creación cultural, o bien sea una elaboración en términos de la

construcción del conocimiento, de organización afectiva, volitiva o de

interacción social.

Por tanto son símbolos la bandera, por que en la mente representa la idea de

patria, y la paloma, por que ésta representa la paz. Pero también es símbolo

una flecha por que representa el sentido de “dirección”, un mapa pues indica

una extensión geográfica, y, desde luego, también son símbolos las palabras

del sistema articulado o verbal (del idioma), en la medida que representa la

realidad natural o cultural, como por ejemplo: la palabra “elefante” que

alude a un ser vivo, la palabra “casa” que se refiere a un objeto físico, la

palabra “alegría” que representa en la mente la idea de un estado afectivo y

la palabra “fantasma” que permite representar mentalmente un concepto

sobre un ser imaginario.

A esta capacidad o facultad de representación mediadora de la realidad,

Piaget (entre otros) ha denominado la función simbólica. También es posible

llamarla facultad semiótica.

Ahora bien, la función simbólica habilita al hombre para asir cognitivamente

la realidad, representarla, transformarla y aludir a ella en la comunicación,

convirtiéndola en referente. Lo cual implica entra necesariamente en el

terreno de los signos y su función en la construcción del conocimiento. Y es

de la formación de los signos (semiosis) se basa en una configuración

significativa que los hombres realizan del mundo y de si mismo: mediante la

socialización del conocimiento que se construye, hacen que los símbolos

signifiquen algo de alguien sobre algo con destino a alguien. En otras

palabras, los signos son tales en la medida en que se construyen en medio

para compartir o confrontar el conocimiento con otros, es decir, permitir la

comunicación.

Pero,

al

mismo

tiempo,

son

símbolos

por

cuanto

por

representan las cosas en la mente. Por tanto, como dice Piaget, la función

simbólica cubre, a la vez, los símbolos y los signos, cuya diferencia se reduce

a la simple función:

representativa (los símbolos)

y comunicativa

(los

signos); pero en la práctica los signos son también símbolos.

TERCERA UNIDAD

EL LENGUAJE EN EL DESARROLLO HUMANO

Acometer

el

estudio

del

lenguaje

equivale

a

abordar

un

componente

esencialmente humano. Los hombres hablan por naturaleza o por necesidad.

Hablan y se escuchan, o se comunican entre sí a través de otros medios,

dando significado a todos sus actos. Y, justamente, al ejercer esta facultad,

contribuyen a autodefinirse como seres humanos.

Es preciso, reconocer, de acuerdo con Ernst Cassirer, que el hombre es ante

todo “una criatura en busca de sí mismo”. Este hecho no deja de asombrar.

Las personas nacen, se desarrollan, conviven y tarde o temprano dejan de

existir biológicamente. El hombre ha llegado a conquistar el espacio y

descubrir admirables secretos del universo, pero ¡no sabe aún lo que es él

mismo! Sin duda, esta es una importante tarea, como lo sugiere el célebre

aforismo de Sócrates: “conócete a ti mismo”.

Al analizar las diversas concepciones del ser humano planteadas a través de

la historia, se observa que cada una pretende resaltar una dimensión,

considerándola como lo esencial. Por ejemplo, se ha entendido al hombre

como “homo faber”, o artífice de instrumentos, en quien lo importante es el

trabajo. El “homo ludens es aquel que toma a juego su sobrevivencia

haciendo

destacar

su

carácter

biológico-simbólico.

En

el

,

“homo

económicus” se llama la atención sobre su productividad de bienes, y en el

“homo políticus” (Platón), se hace énfasis en la sociabilidad o sentido

gregario. En fin, el “homo sapiens” y el concepto común de “animal

racional”, tiende a hacer relevante una concepción un poco más universal,

sugiriendo la idea de inteligencia y razón primitivas. En algún instante de la

historia, es de imaginar entrado en la posibilidad real de descubrir que sabe.

Es en ese supremo y sagrado momento, en que el ser humano crea y aplica el

instrumento de leguaje, cuando se manifiesta como un nuevo “homo”: el

“homo symbolicus” y “loquens” (hombre que simboliza y habla).

Desde los albores de la humanidad, en la cuna misma del pensamiento y del

símbolo, se cree que el hombre, en su incipiente comunicación lingüística,

empezó a interrogarse por el porque de las cosas. La paulatina toma de

conciencia de si mismo, seguramente lo condujo a darse cuenta de que habla

y preguntarse igualmente por su explicación. Cualquiera diría que ahí surgió

la ciencia, con el despertar de la reflexión lingüística, que algún día se

convertiría en el análisis metalingüístico.

LA ESTRUCTURA DEL LENGUAJE

Hasta finales de la década de 1.950, los lingüísticas pensaban que el estudio

de una lengua debía realizarse siguiendo una secuencia de etapas de análisis.

La primera etapa era la fonología, el estudio de los sonidos utilizados en el

habla. El análisis fonológico debía determinar qué sonido (fonos) estaban

presentes y eran significativos en aquella lengua.

Los sonidos del habla pueden recogerse utilizando el Alfabeto Fonético

Internacional, una serie de símbolos diseñados para describir docenas de

sonidos

que

se

dan

en

diferentes

lenguas.

La

etapa

siguiente

era

la

morfología, el estudio de las formas en las que se combinan los sonidos para

formar morfemas, palabras y sus partes constituyentes significativas.

Así, la palabra gatos se analizaría como compuesta de dos morfemas- gato,

el nombre de un tipo de animal, y s, un morfema que indica pluralidad-. El

léxico del lenguaje era un estudio diccionario que contenía todos sus

morfemas y sus significados. El siguiente paso era el estudio de la sintaxis, el

ensamblado y orden de las palabras en frases y oraciones. Este análisis paso

a

paso

creaba

a

veces

la

impresión

errónea

de

que

la

fonología,

la

morfología, el léxico y la sintaxis no estaban conectados. Todo esto se vio

revolucionado

por

transformacional

un

enfoque

generativa,

al

consideración de la fonología.

FONEMAS Y FONOS

conocido

como

que

volveremos

la

tras

gramática

un

breve

Ninguna lengua incluye todos los sonidos designados por los símbolos del

Alfabeto

Fonético

Internacional.

Ni

tampoco

el

número

de

fonemas,

contrastes de sonidos significativos en una lengua dada, es infinito. Los

fonemas carecen de significado en si mismo, pero son los contrastes de

sonidos

más

pequeños

que

distinguen

el

significado.

Los

descubrimos

mediante la comparación de pares mínimos, palabras que se parecen en todo

menos en un sonido. Un ejemplo es el par mínimo par/bar. Estas dos

palabras se distinguen por un único contraste del sonido entre /p/y/b/

(encerramos los fonemas entre barras). Por tanto, /p/y/b/ son fonemas en

español. Otro ejemplos el sonido vocal difente de par y por. Este contraste

sirve para distinguir estas dos palabras y los fonemas /a/y /o/ en español.

La fonética es el estudio de los sonidos del habla en general, lo que la gente

dice realmente en las diversas lenguas. La fonemática estudia los contraste

significativos de pares mínimos como bat, vat. Sin embargo, en español el

contraste entre [b] y [v] no diferencia significados, y por tanto no son

fonemas (encerramos los fonos que no son fonemáticos en corchetes). Los

hispanoparlantes suelen utilizar normalmente el sonido [b]para pronunciar

palabras escritas tanto como b como con v.

Los hablantes nativos pronuncian de forma diferente algunos fonemas. Esta

variación es importante en la evolución de la lengua, pues sin cambios en la

pronunciación no puede haber cambio lingüístico. Más adelante, el apartado

sobre sociolingüística trata el tema de la variación fonética y su relación con

las divisiones sociales y la evolución del lenguaje.

NATUEALEZA Y PROPIEDADES DEL LENGUAJE LENGUAJES, LENGUAJE, LENGUA

Antes de analizar el concepto en sí, es necesario hacer algunas precisiones

sobre el uso de la palabra "lenguaje", empleada en diferentes contextos. Se

oye con alguna frecuencia expresiones como "el lenguaje de las flores", "el

lenguaje de las flores", "el lenguaje de la risa", "el lenguaje de las aves", lo

cual indica la polisemia de la palabra, ya que se aplica a diversas situaciones

naturales, significativas en algún aspecto para el hombre. Pero en realidad,

en los ejemplos anteriores no se alude al lenguaje, como tal. La palabra está

usada en sentido figurado, para denominar lo que inspiran las flores o las

estrellas, lo que manifiesta la risa o lo que de manera natural comunican las

aves. En estos casos, se habla de indicios, síntomas o de simples señales

naturales.

Son muchas las concepciones de lenguaje de que se dispone, según la

escuela, el autor o la época. Saussure (1961) nos habla del lenguaje como

una facultad, "multiforme y heteróclito ", "a la vez físico, psíquico, fisiológico, social

e individual". Lo definía en términos de "la facultad de constituir una lengua, es

decir, un sistema de signos distintos que corresponden a ideas distintas" (Saussure,

1961).

Por tal razón, y ante la vaguedad del concepto, decidió considerar como

objeto de la lingüística, la lengua, por ser ésta "una totalidad en sí y un

principio de clasificación". Edward Sapire piensa que "el lenguaje es un método

exclusivamente humano, y no instintivo, de comunicar ideas, emociones y deseos por

medio de un sistema de símbolos producidos de manera deliberada" (Sapire, 1966).

Roca Pons hace énfasis en el carácter "hablado" del lenguaje al afirmar que

"la palabra lenguaje en espaílol se aplica a la facultad de hablar que tienen los seres

humanos así como a las diversas modalidades en que se ofrece" (Roca Pons, 1973).

De todas formas, parece ser común la idea de entender el lenguaje como una

facultad del ser humano. No obstante, se encuentra cierto titubeo entre

considerar el lenguaje como un sistema de signos hablados, y entenderlo

más extensamente como un sistema de símbolos en general. El mismo

Saussure, a pesar del culto a la lengua y el habla, se atrevió a afirmar que "se

podría decir que no es el lenguaje hablado el natural al hombre, sino la facultad de

constituir una lengua" (Saussure, 1961), dando a entender que la lengua se

realiza en otras dimensiones diferentes a la oral, por ejemplo, la escritura

corriente, el Braille y el lenguaje de los sordomudos. De lo anterior es

posible concluir que, para asumir un concepto propiamente dicho 'de

lenguaje

(y

no

un

concepto

figurado),

es

indispensable

distinguir

dos

interpretaciones: un sentido amplio y un sentido estricto.

En sentido amplio, el lenguaje se concibe como la facultad (o la capacidad

global)

del

hombre

para

representar

la

realidad,

desarrollar

el

pensamiento

y

comunicarse a través de cualquier sistema de símbolos o signos. Es decir, se trata de

una facultad semiótica que implica el ejercicio cabal de la función simbólica,

por medio de los distintos signos y códigos que se producen culturalmente.

Por eso, cuando se habla de este lenguaje, se suele enfatizar hablando de

sistemas de símbolos o signos, diversos códigos, lenguajes distintos al verbal

o, simplemente, lenguaje total.

La ciencia psicosocial que se dedica al estudio del lenguaje en sentido se

llama semiótica o semiología.

En cambio, el lenguaje en sentido estricto -o lo que algunos llaman lenguaje

verbal o articulado- es parte de esa facultad generar, pero se constituye en

objeto plenamente delimitado, susceptible de ser estudiado a nivel científico

por la lingüística. ¿Cómo definirlo? No es fácil conceptual del fenómeno, si

se consideran sus complejas características sus múltiples relaciones. Se

entiende por lenguaje, en sentido, facultad humana para adquirir, desarrollar o

aprender un, lenguas naturales, en función de la aprehensión cognitiva de 11 el

desarrollo del pensamiento, la socioafectividad, la acción y la comunicación sobre

estos aspectos. La ciencia que se dedica al, lenguaje en sentido estricto,

manifestado en las lenguas naturales: que habla y escribe la humanidad en los

distintos grupos humanos, se ha llamado lingüística.

Dada su trascendencia en la vida individual y social de los seres humanos, el

lenguaje en sentido estricto se constituye en punto de referencia para

cualquier aplicación de la facultad semiótica (lenguaje en sentido amplio).

La anterior concepción se sustenta en la idea de lengua (código lingüístico) la

cual corresponde a

un

sistema de signos de especiales características (vocal,

articulado

),

con reglas propias (gramáticas). Que los hablantes-oyentes de una

determinada comunidad conocen, aceptan y usan, en sus necesidades cotidianas.

Profundizar en los conceptos anteriores implica identificar y analizar las

características

propias

del

lenguaje,

sus

funciones,

su

significado,

su

estructura, en el ámbito de la lengua, y con proyecciones al habla.

PROPIEDADES DEL LENGUAJE

¿Cuáles

son

las

propiedades

esenciales

comunes

a

todas

las

lenguas

humanas, que permiten hablar de un único fenómeno, el lenguaje en sentido

estricto? Para buscar la respuesta, se describen las siguientes características

fundamentales del lenguaje humano:

Se desarrolla como conocimiento y como práctica.

Es sistemático y creativo.

Se manifiesta primariamente como de naturaleza vocal.

Sus significantes se realizan en las líneas del tiempo.

Se produce en cadenas articuladas.

Cumple diversas funciones.

Evoluciona con el tiempo.

FUNCIONES DEL LENGUAJE

CONCEPTO Y GENERALIDADES

Se ha establecido, de manera general, que el papel fundamental del lenguaje

en la actividad humana es simbólico y comunicativo; simbólico, por cuanto

es

no

sólo

de

desarrollo

del

pensamiento,

sino

también

principio

de

organización y de expresión de la personalidad total, y comunicativo

porque es la clave para mantener los vínculos del “uno” con el “otro”.

¿Cómo se refleja este papel fundamental en la naturaleza de del lenguaje?

¿Cómo

responde

el

uso

del

lenguaje

a

las

exigencias

simbólico

y

comunicativo? En otras palabras, ¿qué funciones cumple el lenguaje? Dar

una

respuesta

satisfactoria

ha

sido

preocupación

general

de

filósofos,

filólogos y lingüistas a través de la historia. Aristóteles le atribuía al lenguaje

el carácter expresivo y representativo; Santo Tomas pensó en las funciones

indicativa, imperativa y optativa; Vosler y Croce que lo fundamental era la

función estética de la expresión.

La palabra función se ha empleado con diferentes significados en los estudios

lingüísticos. Aristóteles la entendió como el fin de la comunicación; cierta

corriente del estructuralismo la definió como la relación que se establece

entre

los

elementos

de

una

estructura

lingüística

(Hjelmslev);

y

tradicionalmente, se ha llamado función el oficio que cumplen determinados

elementos en la oración (sujeto, predicado, complemento).

En el caso que nos ocupa, se entiende por función la actividad o proceso que

desarrolla el hombre con la ayuda del lenguaje. Las funciones, por lo tanto, son

las finalidades o propósito de los usos concretos de los signos lingüísticos.

LENGUA Y HABLA

El lenguaje humano abarca dos elementos: la lengua y el habla. La lengua,

objeto de la lingüística según Saussure, es considerada como un sistema de

signos que se encuentra en el cerebro de los hablantes, en el ámbito de la comunidad

que habla dicha lengua; el habla es la realización individual de la lengua. La

lengua es de carácter social, comunitario, y psíquico, por cuanto es algo que

es común a todos los miembros.

El habla, en cambio, como realización de la lengua, es físico-fisiológica, en

cuanto produce sonidos (o imágenes gráficas en la escritura), y por tanto es

individual. Por eso es diferencial. Así como cada miembro de una orquesta

tiene

la

misma

partitura

pero

la

interpreta

individualmente

desde

su

instrumento musical, así cada hablante usa la lengua, que es común, según

sus capacidades y características individuales.

Ahora bien, Saussure considera que la lengua es un sistema. Éste se entiende

como un todo, en donde los elementos son solidarios unos con otros, de

manera que el valor de cada uno depende de la relación de oposición con los

demás. Así la palabra mesa se opone a árbol (mesa / árbol = oposición léxica);

el artículo "el" se caracteriza por oponerse al femenino "la" (oposición

gramatical), y el fonema /s/ da significado a la palabra suena en oposición a

otro como Ib/ en buena (suena / buena, /s/ / Ib/ = oposición fono lógica). El

ejemplo, por excelencia de sistema que da Saussure es el del ajedrez, en el

cual hay unas reglas y unas figuras, cuyo valor depende de la posición que

en un momento dado ocupen en el tablero.

SINCRONÍA Y DIACRONÍA

Los estudios del lenguaje en el "eje de las sucesiones en el tiempo", es decir,

en su evolución histórica, los llamó diacronía (del griego día = a través de, y

khronos = tiempo), enfoque que predominó en el siglo XIX, como ya se dijo.

En cambio, llamó sincronía (del griego syn = con, y khrollos = tiempo) al

estudio descriptivo del lenguaje en el "eje de las simultaneidades", o sea

como objeto constituido por elementos, sin consideraciones históricas.

Dicho de otra manera, diacronía lingüística en adelante hace referencia a la

orientación histórica de la lingüística, y sincronía lingüística se refiere

Al enfoque de la lingüística que estudia el lenguaje como un objeto presente.

Sin consideración de su pasado. Por ejemplo, la evolución de las lenguas de

tal forma que unas dan origen a otras como sucedió con el latín y las lenguas

romances, corresponde a un estudio diacrónico. En cambio, el análisis de

los fonemas de la lengua castellana, tal y como se habla actualmente, es

objeto de un estudio de tipo sincrónico.

de los fonemas de la lengua castellana, tal y como se habla actualmente, es objeto de

NATURALEZA Y CLASES DE SIGNOS

CONCEPCIÓN DE SIGNO

¿Qué es un signo? Dejemos que la imaginación divague mentalmente por los

distintos momentos de la vida de un ser humano, en alguna de nuestras

ciudades modernas. Supongamos que Alfredo, un joven trabajador de cierta

ernpresa, despierta por el sonido de un reloj. Después del desayuno observa

e1 periódico del día: títulos, fotografías, avisos. Oye el timbre del teléfono,

levanta el auricular y dice "a1ó", como signo de que está listo para iniciar la

comunicación telefónica. Sale a la calle y busca el signo de "paradero", jara

hacerle la señal de parada a un taxi, que se reconoce por un rótulo encima

del vehículo. Escucha la radio, por la cual se entera de acontecimientos

nacionales. Observa por la ventana enormes nubes negras, agoreras de

lluvia. Se fija en el tablero del automotor: va a 40 Km. por hora y ve que la

gasolina está por mitad. En las calles entiende diversos avisos: señales de

tránsito, nombres de almacenes, etc. Escucha voces y ruidos con alguna

información: lotería, dulces, golosinas. Oye la sirena de una ambulancia

pidiendo prioridad. En el ascensor capta signos que lo orientan

Sobre su uso: abrir, cerrar, arranque, piso o nivel. Ya en la oficina, saluda y

recibe como respuesta un cariñoso gesto de la secretaria. En la cartelera

recuerda instrucciones de trabajo y nota una enorme paloma blanca como

símbolo de paz.

Podríamos seguir imaginando la vida de Alfredo y comprobar que toda ella

está inmersa en los signos. Hasta tal punto éstos se introducen en la vida

cotidiana, que Umberto Eco llega a preguntarse "si son los signos los que nos

permiten vivir en sociedad o si la sociedad en que vivimos no es otra cosa que un

complejo sistema de signos".

En el recorrido mental por la ciudad se constató que existen muchas clases

de signos. En cada caso se advierte la existencia de un objeto o estimulo

sensorial, por medio del cual Alfredo comunica o interpreta un significado",

o sea lo que él intenta dar a entender o lo que él supone que otro le quieren

dar a entender. Cada caso se da en distintas circunstancias o con textos, que

ayudan a precisar el sentido.

Pierre Guiraud entiende el signo como "un estímulo - -es decir, una, sustancia

sensible- cuya imagen mental está asociada en nuestro espíritu a la imagen de otro

estímulo que ese signo tiene por función evocar con el objeto de establecer una

comunicación" (Guiraud, 1971). Aunque, como en e1 ejemplo antes citado, es

verdad que todo signo se convierte en últimas en una señal, es decir un

estímulo sensible, no es de buen recibo actualmente tomar el significado

mental como otro estímulo. Más que un estímulo asociado, el significado es

una construcción mental.

Un signo se ha entendido también como la sustitución de una cosa por otra,

en latín, "aliquo stat pro aliquo", concepción clásica a la que alude Peirce. Por

ejemplo,

el

dibujo

de

una

calavera

substituye

la

idea

de

muerte,

medidamente la cual representa la muerte en sí. Por esto, en cuanto permite

una representación, decimos más exactamente que un signo es el medio por el

cual representamos en la mente una realidad cualquiera construida como significado.

Pero, ¿qué comprende el significado?

Como

se

concepción

sabe,

se

bipolar

debe

al

de

signo,

gran

lingüista

Ferdinand

de

como

la

unidad

que

resulta

Saussure

la

de

asociar

indisolublemente un significante con un significado. Dicha asociación es de

carácter psíquico, pues se produce en la mente. Entonces, en el ejemplo

citado, la imagen visual de calavera que se forma en la mente asociada a la

idea de "peligro de muerte" es lo que constituiría el signo y no la relación

con el dibujo material propiamente.

Además de la asociación entre significante y significado, todo signo para que

sea tal, debe reunir otros requisitos:

a) que lleve en sí la marca de una intención comunicativa, vale decir, que

intente dar a entender algo a otra persona.

b) que se base en un consenso o aceptación previa, por ejemplo, de que la

imagen de "calavera" significa peligro de muerte, o la palabra "bailar"

significa una acción de moverse rítmicamente.

En el caso de los signos de la lengua, o signos lingüísticos, Saussure habló de

la asociación de una imagen acústica con un concepto. Por ejemplo, como se

ilustra en la Figura, al escuchar los sonidos materiales de la palabra "mesa ",

considerada como signo dentro de la lengua española, en la mente se asocia

una imagen acústica de dicha palabra con el concepto del objeto (mueble para

colocar objetos). Pero tanto los sonidos materiales, audibles, como el objeto

real en sí, están por fuera, no hacen parte del signo lingüístico, el cual se

constituye por la unión de la imagen acústica y el concepto.

El estímulo sensorial es auditivo y está dado por la palabra en sí, cuya imagen

El estímulo sensorial es auditivo y está dado por la palabra en sí, cuya

imagen evocaría en la mente el concepto respectivo, operación posible

gracias a un acuerdo tácito entre quienes emplean la palabra "mesa".

Esto es lo que permite entender que exista en forma subyacente una

intención comunicativa, como lo reafirma Guiraud (1971): "El signo es

siempre la marca de una intención de comunicar un sentido”.

Ahora bien, el signo es tal, en la medida en que significa algo (significado)

sobre algo (referente) de alguien (emisor) para alguien (destinatario). Lo cual

quiere decir que en la semiosis o proceso sígnico no sólo se establece una

relación social o comunicativa sino también una relación simbólica o

representativa, que se da entre signo y referente, pero de manera indirecta, es

decir, a través de un significado, de manera similar a la explicación que

hacen Ogden y Richards del significado referencial, por medio de un

triángulo.

Pero el significado no sólo abarca los aspectos cognitivos, a la manera como

lo

concibió

Saussure

(un

concepto),

sino

también

actitudes,

valores,

emociones, sensibilidad estética, acciones y todo tipo de connotaciones

socio-afectivas

y

culturales.

En

consecuencia,

un

signo

puede

ser

la

expresión de diversos tipos de significados.

Con base en las anteriores consideraciones es posible afirmar que, aunque en

realidad

es

indisoluble

la

relación

asociativa

entre

el

significante

y

significado, en la práctica cuando se habla de signo, muchas veces se alude

solo al significante, aunque implicando el significado. Así, las expresiones

niño", "¡ay!", el movimiento con la mano de "venga" y la imagen de rojo en

el semáforo son signos, cuyos significados son algo así como "ser humano en

la infancia", "un sentimiento" (dolor, horror, admiración

),

solicitud de

aproximarse hacia acá" y "orden de detener el vehículo".

CLASES DE SIGNOS

Clasificar los signos es una tarea difícil por la cantidad de puntos de vista

desde los cuales se los podría estudiar: según se tome como base la fuente, el

tipo de significados, la intencionalidad sígnica, la naturaleza del canal,

etcétera. La siguiente clasificación, en signos naturales y artificiales, se hace

únicamente tomando como punto de referencia la fuente que los produce y

la intencionalidad sígnica.

SIGNOS O SEÑALES NATURALES

Son naturales las señales que, procedentes del mundo animado o inanimado,

le permiten al receptor relacionar en su mente un efecto ostensible, con su

causa: la nube negra como signo de lluvia, el humo como signo de fuego,

una huella en la arena como signo de una pisada, un grito en la oscuridad

como signo de miedo, una mirada como signo de desprecio. Cuando la

señal natural se da en un ser vivo, relacionando una apariencia externa con

una causa interna decimos que es un síntoma, como el caso del grito o la

mirada.

Las señales naturales, no implican una intencionalidad en la fuente y tampoco

son códigos, así estimulen la asociación de algún tipo de significado en el

destinatario (ej. el humo, señal de fuego; ojos rojizos, señal de enfermedad).

Sin embargo, estas señales suelen ser categorizadas como signos por el

hombre, en la medida en que éste, al atribuirles significado, establece un uso

o un consenso social de aceptación.

Una señal es un estímulo perceptible por los sentidos, capaz de asociar algún tipo de

significación. Todo signo, en última instancia, se produce como una señal, en

el canal o medio respectivo. Se distinguen los signos auditivos (los del

lenguaje o la música), visuales (los de la escultura o la pintura), táctiles

(palmadas,

los

del

alfabeto

Braille),

olfativos

(perfumes)

y

gustativos

(sabores).

Los signos o señales naturales suelen ser indicios, una clase de signos que

relacionan un efecto con una causa, ejemplo: una huella, efecto de una

pisada; o un grito en la noche (efecto), señal de la presencia de alguien

(causa).

Una especie particular de indicios son los síntomas (señales expresivas), que

relacionan una manifestación externa (efecto) en un ser vivo con una

situación interna o estado interior (causa), como una mirada expresión de

ira, el canto de las aves expresión de alegría, un llanto señal de dolor o la

fiebre como signo de una enfermedad.

SIGNOS ARTIFISIALES

Los signos artificiales se originan en la creación cultural del ser humano.

Umberto Eco (1976) y Sebeok (1996), entre otros, distinguen en esta clase

Los índices, iconos y símbolos, según el tipo de relación que guarden con el

objeto asociado.

Los índices guardan cierta conexión físicoespacial con el objeto al cual

señalan. Son índices por cuanto su asociación se basa en el señalamiento

directo del objeto: así, indicar con el dedo es un índice, y también lo son

muchas expresiones lingüísticas, por ejemplo, los pronombres, en especial,

los demostrativos: este, ese, acá, míralo allá, "tu silla", "aquel muchacho", "esa

manzana", "aquí", "allí", "él", "el lápiz con que escribo". Suelen llamarse también

signos deícticos (del griego "deixis" = ostensión, señalamiento).

Los iconos (del griego "ikonon" = imagen) son aquellos signos que logran

cierta representación directa de los objetos reales, mediante la imitación, por

ejemplo, los mapas geográficos, la fotografía, el dibujo, las flechas. Los

iconos son medio muy importante de comunicación moderna, a través de las

historietas cómicas, el cine, la televisión y el ordenador.

En cuanto a los símbolos, éstos son signos basados en una asociación de pura

representación mental, más o menos convencional. Es decir, son socialmente

aceptados por el grupo o comunidad, según el contexto. La bandera se dice

que es el símbolo de un país, en la medida en que los: 1acionales aceptan que

representa el concepto cultural de patria. Los signos ':el código de cada

lengua particular son símbolos. Así en lengua castellana d vocablo "libro"

representa en la mente el concepto de ese objeto que tiene páginas y sirve

para leer, pero para los de habla inglesa el símbolo es la palabra "book", para

los franceses "livre", para los antiguos griegos era “biblion". Son signos

aceptados en el contexto geográfico e histórico de las comunidades que

hablan el idioma correspondiente.

Los símbolos son signos de carácter arbitrario, pues no guardan relación natural,

racional o lógica entre el significante y el significado. En cambio, los índices e

iconos, se consideran relativamente motivados, por cuanto mantienen cierta

relación racional con el objeto asociado. Pero, en últimas, cualquier tipo de

signo cumple la función de símbolo, pues le facilitan al ser humano la repre-

sentación mental del mundo y, además, pertenecen a un código socialmente

aceptado por los integrantes de un grupo.

CUARTA UNIDAD

EL CONCEPTO DE CULTURA

La

categoría

conceptual

que

vértebra

todo

el

discurso

teórico

de

la

antropología es la cultura. Quien abra cualquier libro de antropología se

dará cuenta de que está atravesado por este término, cuyo contenido es

denso y cuya utilidad a veces parece muy móvil, como si sirviera para

explicarlo todo. En nuestra conciencia se nos antoja que se trata de un

término de uso común y corriente, sobre el que todos estaríamos de acuerdo.

Pero, un examen más detenido nos mostraría que no. Que no hay concenso

en su uso y contenido y que en la antropología ha sufrido un tratamiento

polisémico que es necesario precisar. Además veríamos como concepto

vertebral está más en el terreno de la ciencia que en el terreno del sentido

común.

Sin embargo, no hay persona que no se haya referido a la “cultura”haciendo

acepción, por ejemplo, a modales refinados, a erudición, en fin a cualquier

producto o práctica de excepción y que denote cualitativamente un grado

superior; las manifestaciones “elevadas” del arte, la literatura y la filosofía se

las considera como la “cultura” y, en consecuencia, sus “productores”

poseen cultura; los Hábitos de vida y de actitudes de las clases altas se les

muestra como manifestación de cultura. Cuando nos movemos en este

terreno conceptual, estamos utilizado el término cultura en su acepción

vulgar, esto es, dentro del ámbito del llamado del sentido común de la gente.

Esta acepción considera, en consecuencia, que así como hay práctica,

objetos y gente con “cultura”, así también hay grupos, pueblos, clase que no

tienen cultura, esto es, “hombres sin cultura, o con una “cultura atrasada”.

Pero, indudablemente, si esta acepción es muy vieja, no lo es la acepción

antropológica cuya formación sólo tiene cerca de un siglo.

A mediados del siglo pasado, el término cultura empezó a ser utilizado

dentro de las ciencias sociales y humanas referido al conjunto de los

productos

materiales

y

espirituales

de

las

sociedades

humanas,

no

transmisibles por herencia sino adquirido por el aprendizaje social.

Fue Taylor quien introdujo el concepto en la antropología y lo describió

como

el

“complejo

de

conocimientos,

creencia,

arte,

moral,

derecho,

costumbres cualesquiera otras aptitudes y hábitos que el hombre adquiere

como miembro de la sociedad”.

Lo que hace Taylor es ejemplificar los componentes de la cultura, a los que

pertenecen diversos tipos de actividades (de ahí la expresión otras actitudes y

hábitos), y adquiridos en forma espe4cífica y diferencial por el hombre

histórico, esto es, por los miembros de una sociedad determinada. A partir

de esta definición, los antropólogos (y también sociólogos, psicólogos,

historiadores y filósofos) se interesaron por profundizar, matizar y precisar lo

que puede entenderse por cultura yendo más allá de la simple descripción

tayloriana. Esto originó un amplio recorrido mental a lo largo de nuestro

siglo, destinado a señalar con mayor precisión de los conceptos de cultura y

la explicación del quehacer humano en términos de esa realidad.

El antropólogo Kroeber ha dicho, en consonancia, que el acontecimiento

más importante y significativo durante la primera mitad del siglo XX para la

antropología ha sido la extensión y la clarificación del concepto de cultura.

De ahí que junto con Kluckhohn haya realizado una revisión crítica y

pormenorizada de la historia del concepto de cultura y de más de 160

definiciones del término, aunque aludiendo a otras 300 definiciones.

EL HOMBRE CONSTRUCTOR DE CULTURA

EL ORIGEN DE LA CULTURA

“Se llama evolución al gran movimiento del origen, transformación y

diferenciación de nuestro universo, nuestra tierra y la vida misma. Dentro de

este proceso total nos interesan las transformaciones que tuvieron lugar al

surgir de la fase inorgánica la fase orgánica o biológica y, más tarde, la fase

cultural”.

Hace 3 millones 600 mil años nuestros más antiguos antepasados, los

primeros homínido, caminaban erguidos por los bosques y las grandes

praderas, como ninguna especie lo había hecho antes y como aún hoy en día

únicamente el hombre lo puede hacer.

Entonces, las pequeñas bandas y los reducidos grupos humanos elaboraron

diferentes respuestas a los problemas que se les presentaban; crearon medios

adaptativos de acuerdo a las necesidades que el entorno les exigía.

Paralelo a la evolución biológica se daban los primeros rudimentos de

cultura hasta alcanzar la creación de herramientas, el pensamiento simbólico

y la comunicación verbal.

El hombre es ante todo un ser cultural que se socializa conforme a las reglas

establecidas por su grupo cultural, y es la cultura misma la que distingue al

hombre del resto del mundo animal.

NATURALEZA DE LA CULTURA

LA DIVERSIDAD DEL COMPORTAMIENTO HUMANO

La

antropología

cultural

trata

del

comportamiento

del

hombre

y

específicamente

de

los

modos

como

los

seres

humanos

realizan

las

actividades implicadas en la vida diaria. Mientras que la mayor parte de los

animales, incluyendo los simios antropomorfos, revelan dentro de una

especie dada los mismos modelos esenciales de comportamiento, en el

hombre no ocurre así. Por el contrario,

la especie HOMO SAPIENS,

aunque sus miembros funcionan fisiológicamente de una manera muy

parecida

y

tienen

estructuras

corporales

y

mecanismos

psicológicos

esencialmente similares, demuestran una variación verdaderamente notable

en los modelos de comportamiento.

La diversidad del comportamiento humano puede ilustrarse en casi todas las

actividades

en

que

los

hombres

están

comprometidos.

Los

hábitos

alimenticios, por ejemplo, varían incesantemente. Los Esquimales del Artico

viven casi exclusivamente de carne y de pescado, en contraste de muchos

pueblos de indios mejicanos, cuya comida se basa, en su mayor parte, en

cereales y hortalizas. La carne de perro la comen muchos pueblos (entre

algunos indios americanos se criaba especialmente para alimento una gran

variedad

de perros), pero hay otros muchos que, al igual que

miran con horror semejante alimento.

nosotros,

Hay variaciones así mismo, en la manera como se preparan las comidas. Los

judíos ortodoxos no combinan la carne con los productos lácteos en el

mismo plato, sino que los toman separadamente. Una costumbre parecida se

da entre los esquimales, que exigen que los alimentos marinos se guarden

enteramente alejados de los obtenidos de animales terrestres y que incluso

los sirven en recipientes diferentes

Los usos en el vestido y en el adorno son análogamente variables. Muchos

pueblos,

como los nativos australianos y los indios de la tierra del fuego,

van casi desnudos, mientras que otros, por ejemplo los BAGANDA del

Africa oriental, tienen que estar completamente cubiertos desde el cuello

hasta los tobillos. Los adornos comprenden

artificios tan variados como

pendientes, tablillas para la nariz y los labios, y peines y demás objetos para

el pelo. El cuerpo puede decorarse con pinturas o arcilla, o tatuarse con

dibujos intrincados.

Las costumbres que rigen el comportamiento de los hombres hacia sus

semejantes

también

muestran

una

considerable

divergencia.

Entre

los

navajos y otros numerosos pueblos, el marido no debe

hablar ni siquiera

mirar ala madre de su mujer. Entre los indios cuervos de las llanuras

norteamericanas, un hombre está obligado a bromear con uno de sus

parientes y no puede encolerizarse cuando estos parientes lo humillan en

público.

Los

trobiandeses

de

Melanesia,

no

requieren

del

padre

el

mantenimiento,

educación

y

disciplina

de

sus

hijos;

estas

funciones

pertenecen al tío de los niños, expresamente al hermano de la madre.

El catálogo de las diferencias de comportamiento es largo. Los ejemplos que

hemos dado ilustran suficientemente el hecho de que los seres humanos

difieren en sus modos de comportarse y de que hay pocas o ninguna manera

de comportamiento que sean válidas para todos los hombres y en todos los

lugares y tiempos.

EL CONCEPTO DE CULTURA

El hombre viene al mundo como una criatura desvalida que no posee

mecanismos heredados completamente

realmente desarrollados para el

comportamiento. Necesita ser enseñado a comer, a hablar,

a andar

y

a

ejecutar casi todas las acciones requeridas para la vida. Incluso cuando lleva

a cabo ciertos actos, tales como la deglución o la eliminación, estos están con

frecuencia profundamente modificados por la experiencia y el aprendizaje.

Durante su período relativamente largo de infancia y niñez, el hombre está

sometido incesantemente a un proceso de aprendizaje que, en definitiva, lo

provee de ciertos medios de vida apropiados a la sociedad en que ha nacido

y en la que es educado.

Los hombres, como los animales viven en grupos más o menos organizados

a los que llamaremos sociedades. Los miembros de las sociedades humanas

siempre

comparten

un

número

de

modos

o

medios

distintivos

de

comportamiento que, tomados en conjunto, constituyen su cultura. Cada

sociedad humana tiene su propia cultura, distinta en su integridad que la de

cualquier otra sociedad.

OTROS SIGNIFICADOS DE LA CULTURA

Para empezar, es claro que la definición antropológica de cultura es bastante

más comprehensiva que la de la palabra tal como se emplea ordinariamente.

Muchas personas sostienen que cultura es sinónimo de desarrollo o de

mejoramiento mediante la enseñanza y la educación.

Un individuo “culto”, o más propiamente “cultivado”, es aquel que ha

adquirido un dominio de ciertos campos especializados del conocimiento,

generalmente arte, música y literatura y que tiene buenos modales. A las

personas no también educadas en estos campos, cuyos modales han sido

aprendidos en la calle en lugar de una sociedad refinada, se las suele

denominar incultas.

En el uso Antropológico, sin embargo, esta distinción no es significativa. La

cultura no está restringida a ciertos campos especiales de conocimientos;

abarca los modos de comportamientos derivados de la esfera total de la

actividad humana.

El antropólogo no emplea el contraste “culto frente a inculto”, por que esta

distinción de uso popular solo representa una diferencia en la cultura, pero

no su ausencia o presencia.

La cultura por último también engloba a la civilización: Ningún antropólogo

moderno considera a la civilización como cualitativamente diferente de la

cultura, ni hace una distinción entre el civilizado y el incivilizado. Todas las

civilizaciones, incluyendo a las grandes de hoy día y de los tiempos antiguos,

no son sino ejemplos especiales de cultura, distintivas en tiempos antiguos,

no son sino ejemplos especiales de cultura, distintivas en la cantidad de su

contenido y en la complejidad de sus normas, pero no cualitativamente

diferentes de la cultura de los llamados pueblos incivilizados. El hábito

común de usar el término “cultura” solo para los pueblos cuyos modelos de

vida

nos

sorprenden

por

su

rareza

y

exotismo

es

decididamente

inantropológico. La cultura prevalece en las grandes ciudades como entre los

más alejados pueblos y comunidades rurales.

CULTURAS Y SUBCULTURAS

Aunque es perfectamente correcto decir que cada sociedad humana tiene su

propia cultura, diferente en su integridad de la cultura de cualquier otra

sociedad, también es verdad que los antropólogos aplican con frecuencia el

término “cultura” a grupos mayores o menores que una sociedad aislada. En

las llanuras de Norteamérica, por ejemplo, vivían en los tiempos primitivos

no menos de treinta y una sociedades indias. Cada una de ella tenía su

propio nombre tribual (ejemplos son los cuervos, los cheyenes y los omahas),

cada una tenía una cultura y un lenguaje que, tomamos en conjunto, era

diferentes

de las culturas y lenguaje de todo

el resto,

y cada

una

era

políticamente independiente. No obstante, las treinta y una culturas de las

llanuras tenían un gran número de características en común. En todas las

tribus se cazaba el bisonte para alimento; las viviendas (llamadas tipis) se

construían con pértigas cubiertas con pieles; el perro (y posteriormente el

caballo) se utilizaba como animal de carga y para tirar de una especie de

trineos (travois) fabricados con varas; los vestidos se confeccionaban con

cuero de bisonte piel de ciervo; los cueros se trabajaban con mucho arte y

destreza; las obras artísticas eran comúnmente de tipo de geométrico; los

hombres estaban organizados en cierto número de agrupaciones guerreras;

las viviendas se colocaban usualmente en el orden distintivo llamado circulo

del campamento; se practicaba un complejo ritual (la danza del sol), y los

hombres estaban jerarquizados según su éxito en la guerra de acuerdo con un

sistema de honores. Estos modos de comportamiento, junto que con otros

mucho,

se

denomina

colectivamente”

cultura

de

las

llanuras”

para

distinguirlo de los rasgos culturales igualmente complejos que se encuentran

en otro grupo de tribus indias, tales como la de los bosques del Este, la costa

del pacifico o el áre a de California.

SUBCULTURA

"Aunque los antropólogos acostumbran a hablar de culturas referidas a

grupos sociales complejos, en realidad esas culturas totales no son sino

un conglomerado de subcultura. En las sociedades' más simples, esas

subcultura corresponden a los diversos grupos particulares en que se

compone la sociedad y se transmiten dentro de su propio ámbito. En las

sociedades modernas y complejas, las subcultura obedecen a los diversos

procedimientos de diferenciación social de los grupos (

). Toda

subcultura subsiste mientras los grupos a que pertenecen mantienen su

identidad y el control de los individuos que los componen; si esto no

sucede,

a

partir

de

este

momento,

la

subcultura deja

de

ser

una

especialidad para convertirse en una alternativa, abierta a la elección

individual de los componentes de la sociedad"2. Una subcultura, pues,

se refiere a un grupo homogéneo y particular dentro de un ámbito

cultural más complejo. No se debe entender como sometida o como

inferior.

NORMAS DE CULTURA

Los modos de comportamiento que componen la cultura de cualquier

sociedad representan generalizaciones del comportamiento de todos o

algunos de los miembros de esa sociedad; no describen precisamente

el sistema personal de hábitos de un solo individuo. En nuestra

sociedad, p. ej., es habitual que un hombre se quite el sombrero

cuando saluda a una mujer en la calle. Pero no todos los hombres

efectúan

esta

acción

de

la

misma

manera.

Uno

puede

alzar

el

sombrero

con

un

gesto

majestuoso,

otro

apenas

lo

levanta

ligeramente, y un tercero lo toca meramente sin descubrirse. Cada

individuo, en

la ejecución de esta simple acción, revela una variación

personal o idiosincrasia de un procedimiento cultural común. Tales

variaciones se hallan en todas las sociedades; es un error creer que

cualquier cultura prescribe exactamente el mismo comportamiento

para cada uno de sus participantes. Decir, por tanto, que en nuestra

sociedad

es

usual

que

un

hombre

se

quite

el

sombrero

cuando

encuentra a una señora es generalizar sobre el comportamiento de los

hombres en el saludo a las mujeres; estamos describiendo una norma

de nuestra cultura y no intentando la infinita tarea de resumir la

totalidad de las acciones individuales corrientes en nuestra sociedad.

El término “norma", tal como lo usaremos, se refiere a un modo

específico

de

comportamiento

que

es

parte

de

una

cultura

determinada. Una leve reflexión evidencia en seguida, sin embargo,

que las normas culturales no son todas de la misma clase.

LA CULTURA SE APRENDE

Se recordará que en una sección anterior (§ 2) aceptamos la definición

de

Kluckhohn

de

la

cultura

como

todos

los

"modelos

de

vida

históricamente creados

que existen en cualquier tiempo de terminado

como

guías

potenciales

del

comportamiento

de

los

hombres"

y

también su definición de una cultura como "un sistema, históricamente

derivado, de modelos de vida explícitos e implícitos, que tienden a ser

compartidos

por

todos

designados de un grupo”

o

por

ciertos

miembros

específicamente

(el subrayado es nuestro). Hasta ahora, sin

embargo, hemos prestado escasa atención al hecho de que la cultura y

las

culturas

específicas

sean

creadas

históricamente

o

derivadas

históricamente, hecho que merece una ulterior atención.

Las culturas se aprenden; no se transmiten genéticamente como las

características raciales. Las diferencias culturales no provienen que los

diversos pueblos hayan heredado distintas capacidades, sino de que

sean educados de modo diverso. Aprendemos a hablar, a pensar y a

obrar de la manera que lo hacemos mediante nuestras asociaciones

cotidianas, y cuando estas cambian, nuestros hábitos de hablar, de

pensar y de obrar también varían. Los niños no tienen al nacer modos

de comportamiento culturalmente basados, solo adquieren estos a

medida que crecen y como resultado

proceso de aprendizaje.

de un largo y complicado

No debemos dejar que el hecho de que las culturas se conduzca a la

conclusión de que todo comportamiento aprendido es cultura. Los

animales también aprenden, pero pocos antropólogos, si es que hay

alguno,

les

atribuirían

una

cultura

La

diferencia

entre

el

comportamiento aprendido de los animales y el comportamiento

culturalmente basado del hombre es importante, no solo para una

comprensión de la génesis de la cultura, sino también para una

apreciación de su naturaleza.

EL PAPEL DEL COMPORTAMIENTO SIMBOLICO EN LA

Para

comprender

CULTURA

el

papel

desempeñado

por

el

comportamiento

simbólico en el origen y perpetuación de la cultura, es necesario aclarar

la naturaleza de los símbolos. Resumidamente, un símbolo puede

definirse como un fenómeno físico (tal como, p. ej., un objeto, artefacto

o secuencia de sonido) que tiene un significado conferido por aquel que

lo usa. Este significado es arbitrario en el sentido de que no tiene una

relación necesaria.

Con las propiedades físicas del fenómeno que lo soporta. Tomando un

ejemplo sencillo, no hay una relación necesaria: entre las propiedades

físicas de una cruz y los valores simbólicos asignados a ella por los

cristianos. Un no cristiano, ignorante de estos valores simbólicos, no

puede descubrirlos por un examen de la cruz misma; es preciso que sea

instruido acerca de los mismo o los infiera de la observación del

comportamiento de los cristianos hacia la cruz.

Del mismo modo, el significado de un símbolo lingüístico tal como la

palabra “caballo" no tiene ningún sentido físico enlazado a la secuencia

de sonidos que componen la palabra. Expresado de otra manera, no hay

nada parecido al caballo en el vocablo "caballo", ni nada parecido a una

casa en la voz “casa”. Los significados de las palabras les son otorgados

a estas por la sociedad que las emplea; a un extranjero a esta sociedad le

tienen que decir lo que

significan las palabras o tiene que deducir su

significado de una cuidadosa observación de las ocasiones en que son

usadas.

Una vez que un. Símbolo viene a la existencia, puede ser empleado

como signo. El significado de un signo puede determinarse por la

observación de los contextos en los que se utiliza. Así, una persona que

no sepa inglés puede percibir, con tiempo y a fuerza de un minucioso

examen, la relación palabras como horse [caballo] y house [casa] y los

fenómenos físicos

que las sostienen. En los experimentos de Wolfe

descritos más arriba, los chimpancés fueron enseñados a usar fichas

para obtener alimentos de una máquina. Como resultado de esta

enseñanza, las fichas se convirtieron en

Fichas exactamente iguales que luchaban por lograr el alimento. Pero

ni el que no habla inglés ni los simios conferían a las palabras y a las

fichas,

respectivamente,

los significados

que

poseían;

simplemente

aprendían que estos significados existían.

De la misma manera, el chimpancé Gua aprendió que existía una

relación entre los ruidos que hacía y ciertas atenciones deseables de los

humanos hacia el. Un sonido aportaba el alimento, otro mitigaba el

malestar o el dolor y otro aun acarreaba el consuelo o el cariño.

Subrayamos de nuevo que Gua no dio estos valores a sus "palabras";

meramente aprendió que existían.

Los hombres simbolizan, esto es, confieren significados a fenómenos

físicos, en casi todos los aspectos de su vida diaria. El color rojo puede

representar un peligro o una señal de parada en un cruce o puede ser el

símbolo

de

un

partido

político.

Un

elefante

simboliza

el

partido

republicano en los Estados Unidos; un asno, el partido demócrata. Una

productora cinematográfica usa un león como símbolo de marca, y se

han empleado muchos animales para simbolizar equipos de fútbol o de

béisbol. Las matemáticas están llenas de simbolizaciones, lo mismo

cabe decir de otras muchas más ciencias y disciplinas.

Pero los animales jamás aprenden a simbolizar. Su aprendizaje se

reduce a la manipulación de signos, a la percepción a través de la

experiencia, de los valores asignados por algún otro (usualmente sus

amos humanos)