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Ánimo 1era. Tes.5:11-14

01 septiembre 2013 Juan Carlos Hoy San Mateo

1era. Tesalonicenses 5:11-14 Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. 12 Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; 13 y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros. 14 También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.

Qué hermosas palabras quedaron registradas en las Sagradas Escrituras, mismas que nos hacen tanta falta escuchar en medio de este mundo lleno de confusión, inestabilidad, conflictos, guerras, temblores, terremotos, huracanes, inundaciones, pobreza, hambres, pestes, corrupción, injusticia, marchas y plantones, autoritarismo, anarquía, vejación, enfermedad, desempleo y carencias en lo más elemental en millones de personas a nivel mundial.

Estas palabras vienen a ser un hermoso bálsamo, un oasis, un manantial en medio de este terrible y caótico mundo, al alma angustiada. Al alma sufriente. Al alma cansada.

Animaos los unos a otros, alentad a los de poco ánimo, dice el Señor a través del apóstol Pablo.

La palabra ánimo, muy poco se utiliza, muy poco se oye, en estos últimos tiempos, parece que se escucha más la palabra desanimo.

Millones de personas están desanimadas, porque no tienen esperanza, porque no tienen en dónde o en quien fortalecerse o animarse.

Aún en la misma familia, en el mismo hogar, que debiera ser un lugar en donde “cargar baterías”, en donde encontrar una palabra de ánimo, de aliento, se escuchan más bien palabras de desanimo, de desaliento:

¡No creo que podamos salir de esta! ¡Para qué voy si va a ser inútil! ¡No vale la pena intentarlo, no se va a poder! ¡Ni te hagas ilusiones! ¡Para qué sigues intentándolo, no tienen caso es inútil! ¡No vale la pena esforzarse! ¡Ni te canses! ¡Es muy difícil que sane,

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no hay esperanza! ¡Creo que ya no hay trabajo para mí! ¡No vale la pena luchar, mi situación ya no tiene remedio! Estas palabras, indican un sentir o un pensar de derrotismo, cuando la Palabra de Dios, siempre nos habla no solo de un pensar o sentir, sino de una realidad de vivencia, de victoria, de ánimo.

Dice la Escritura: ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! Cuando nombro este texto, no estoy hablando de una confesión positiva, sino de una realidad Bíblica, una realidad espiritual, una realidad divina. La Palabra del Señor, siempre nos anima, nos alienta a seguir adelante sea cual sea la situación o circunstancia que estamos atravesando, ¿por qué? ¡Porqué no estamos solos en nuestras luchas, aflicciones ni en ninguna otra circunstancia por muy difícil que esta sea! Mateo 28:20… y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Lo dice la Escritura, pero, ¿lo creemos?

Estas palabras de animarnos los unos a los otros, es tan viejo como la misma historia de la creación. Dios mismo ordena ese animarnos el uno al otro:

Deuteronomio 1:38 Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, porque él la hará heredar a Israel.

BAD Quien sí entrará es tu asistente, Josué hijo de Nun. Infúndele ánimo, pues él hará que Israel posea la tierra.

Así que observamos la ordenanza de parte de Dios a Moisés para animar a Josué. Pero, capítulos más adelante vemos a Dios mismo animando de manera personal a Josué:

Deuteronomio 31:23 Y dio orden a Josué hijo de Nun, y dijo:

Esfuérzate y anímate, pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré, y yo estaré contigo.

MN Y el Señor dio estas órdenes a Josué, hijo de

fuerte y ten

israelitas a la tierra que les he prometido; yo estaré contigo".

Nun: "Sé

los

a

ánimo, pues tú eres quien

debe llevar

Palabras de aliento, de ánimo, que Josué necesitaba, ya que tendría que afrontar episodios muy difíciles, comenzando con su propio pueblo, ya que cuando Moisés manda a los espías a

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inspeccionar la tierra prometida, diez espías tratan de desalentar al pueblo de Israel: ¡No podemos subir contra aquel pueblo, porqué es más fuerte que nosotros! Números 13:27-33 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a

la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y

miel; y este es el fruto de ella. 28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. 29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en

el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán. 30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés,

y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más

podremos nosotros que ellos. 31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. 32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. 33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

¿Qué produjeron esas palabras desalentadoras en el pueblo? ¿Fe, ánimo, confianza?

Números 14:1-3 Entonces toda la congregación gritó, y dio voces;

y el pueblo lloró aquella noche. 2 Y se quejaron contra Moisés y

contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! 3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?

BAD Aquella noche toda la comunidad israelita se puso a gritar y a llorar.

Esas son las consecuencias que se provocan cuando se desalientan a las personas, se golpea a la fe, a la esperanza, personas que no tienen ojos más que para ver las circunstancias adversas, en las cuales no ven ninguna posibilidad de triunfo, de superación, sino de derrota, de fracaso.

Y cuando el “virus” del desaliento ya ha sido inyectado, así Dios les diga que si se puede, no hacen caso, Josué les dijo: No hagan

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caso a ellos, claro que podemos subir contra ese pueblo, ya que somos más fuertes que ellos, mire la respuesta del pueblo:

Números 14:6-10 Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, 7 y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. 8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. 9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel,

Y, como que todavía quedaron de ese tipo de descendientes en nuestros días ¡No vas a poder! ¡No te hagas ilusiones! ¡Si lo intentas vas a fracasar! ¡No creo que funcione! ¡No se te van a dar las cosas! ¡Para qué haces el examen si vas a reprobar! ¡Ni busques ayuda, nadie te la dará! ¿Qué quieres el puesto de gerente? Ni de barrendero te la darían. ¡Ya estás viejo para emprender algo! ¿Qué vas a poner un negocio? Si ni leer sabes.

Sin embargo, Josué no se desanimó. Sin embargo, antes de salir a la batalla, a la conquista, recibió palabras de ánimo tanto de parte de Moisés como de Dios. Josué 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Las palabras de aliento para Josué, fueron para que él se animara a conquistar la tierra prometida. Debemos saber que el animarnos no solo es para conquistar, también son para soportar. Pareciera que las circunstancias a veces nos son demasiado adversas, y es entonces que necesitamos esa palabra de aliento o de ánimo.

Animar significa: Llamar al lado de uno, dar vida, consolar, confortar, alentar, alegrar, infundir vigor, apremiar a ir adelante, persuadir. Es como cuando alguien quiere emprender o iniciar algo, uno debe animar a que la gente lo haga, que vaya delante, al frente, siempre y cuando sea con un propósito correcto.

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Hechos 18:27, hablando de Apolos dice: Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído;

PDT Apolos quería ir a la región de Acaya y los hermanos lo animaron a hacerlo.

También se ánima para soportar:

Hechos 14:22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

PDT En esas ciudades, fortalecieron a los seguidores y los animaron a seguir fieles, diciéndoles: Para entrar al reino de Dios tenemos que sufrir mucho.

Cuando llegue a usted la tribulación, no se sorprenda ni se espante, más bien espántese si no la tiene. Ya que la Escritura dice: “Es necesario” que a través de muchas tribulaciones entremos al reino de Dios.

En la adversidad, en la enfermedad, en la necesidad ¡También tenemos Dios! ¿O acaso nada más tenemos Dios, cuando nos va bien? Habacuc 3:16-18 Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; Si bien estaré quieto en el día de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. 17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Todos los discípulos, apóstoles y aun Cristo mismo tuvieron tribulaciones. Así que nosotros no seremos la excepción, y cuando eso ha llegado de una o de otra manera hemos sido animados.

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Un joven marino estaba en su primera batalla, y cuando vino una lluvia de balas del enemigo, casi se desmayó. Uno de los oficiales superiores comprendió su terror y estrechando su mano, le dijo

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con cariño: “¡Ánimo! Mi muchacho, estarás bien dentro de unos momentos; yo tuve la misma experiencia en mi primera batalla!” El joven vivió y llegó a ser oficial de honor, dijo con frecuencia que las palabras dichas por su superior fueron como si un ángel hubiera venido y puesto vida nueva en él. Desde ese momento fue más valiente que los demás.

Esto es lo que hizo Cristo con Pablo, y es lo que hará para todos los desalentados y desanimados, que confían en él. C. L. N.

Hechos 18:9-10 Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; 10 porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

¿Por qué esas palabras de ánimo? Porque en ocasiones cuando vamos a emprender o a enfrentar algo, viene cierto desaliento y decimos: “Mejor ya no lo hago”, “¿Y, si no resulta?”, mejor lo pospongo, y no se diga, cuando hay algún indicio de enfermedad, ¿y qué tal si me muero? A lo mejor es algo muy delicado, ¿y si ya no me alivio?

El sentir ese desanimo puede ser algo muy natural en el ser humano, y gracias a Dios que a veces nos llegamos a sentir así, para no creernos auto-suficientes y así poder depender de Dios.

Cuando se desanime, no se desanime por ese desanimo:

Hasta el sol tiene un periodo de declinación cada tarde, pero se levanta de nuevo en la mañana.

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El famoso atleta Gleen Cunningham, cuando aún era niño sufrió una quemadura al reventar una caldera de vapor en la escuela donde asistía. El médico que le atendió, (seguramente era descendiente de los diez espías de Israel) le dijo que nunca llegaría a caminar sin muletas.

Él había soñado en llegar a ser corredor. Él aprendió nuevamente a caminar, de allí siguió preparándose, y la perseverancia le sirvió de mucho, pues llegó a ser campeón en la pista de carreras, y en el mundo de los atletas. Superó la marca mundial, corriendo una milla en menos de cuatro minutos.

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¿Cuál es la causa de su desanimo? Le faltan recursos, la Palabra dice: Yo Soy el Señor tu proveedor. ¿Le falta el aprecio o estimación de las personas? Yo te he amado con amor eterno. ¿Acaso será lo penoso de la enfermedad o el dolor de haber pecado? Mateo 9:2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

O como aquella mujer enferma por doce años de flujo:

Mateo 9:22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.

Que la enfermedad no le desanime; al contrario, que sea un estímulo, para estar más cerca del Maestro, porque él todavía sigue haciendo milagros el día de hoy, ¿sus circunstancias son muy adversas? Entrégueselas al Señor, ¿por qué? Lucas 1:37 porque nada hay imposible para Dios.

Alma cristiana pág. 92 Una mujer había leído en cierto lugar:

“Espera un milagro”. Ella esperó uno y contra todas las posibilidades, fue exactamente lo que recibió.

Esta mujer comenzó a sufrir de varios síntomas que indicaban sin lugar a dudas que tenía cáncer, cosa que fue confirmada.

El esposo abrazándola con fuerza le dijo: “Necesitamos orar”. Sin embargo, los resultados de los análisis fueron aterradores, tenía un gran tumor, y una prueba de sangre para diagnosticar la presencia de cáncer ovárico, arrojó 462, cuando lo normal es 30. ¡Voy a morir! Dijo ella.

Esa noche se esforzó para estar calmada, para anunciar a sus hijas adolescentes que tenía cáncer.

Pero cuando vio el miedo reflejado en los ojos de sus hijas, decidió no agobiarles con su dolor, así que fue a llorar a solas. No haga esto sola, le dijo el ministro, deje que otros le ayuden, y al día siguiente todos sus seres queridos estaban rodeándole de amor.

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Ese amor le acompañó a través de una cirugía para extirpar el tumor, junto con sus ovarios y trompas de Falopio, pero aun no estaba fuera de peligro.

Su única esperanza era la quimioterapia. Tuvo seis tratamientos de quimioterapia, uno cada tres semanas, algunas veces pensaba que no iba a sobrevivir a ellos, ya que le hacían sentir muy débil y enferma.

Pero cuando más necesitaba ánimo, alguien estaba a su lado, para llevarle comida o atender a sus hijas.

Vas a estar bien le decían. Pero, después de su último tratamiento, enfrentó un aterrador momento de verdad, los doctores iban a practicarle cien biopsias en dónde creían que el cáncer se hubiese esparcido.

Para ser honestos, no esperamos verle libre de cáncer, le dijeron,

si la quimioterapia no había destruido el cáncer, sus oportunidades

de supervivencia eran pocas.

Así que ella sintió el terror de la muerte en cada fibra de su ser, entonces a su mente vino aquello que había leído: “Espera un milagro”.

Cuando abrió los ojos después de la cirugía, encontró una hermosa mujer vestida de blanco, inclinada sobre su cama.

Debe ser una enfermera pensó, pero, no llevaba medicina, ni aparato para tomar la presión. En cambio le miraba bondadosamente y de pronto le preguntó:

¿Eres tú la que estás esperando un milagro? Confundida balbuceó: “Sí”… pero, ¿cómo lo sabía? Entonces, antes de que la pregunta saliera de sus labios, ella había desaparecido.

A la mañana siguiente, la mujer de blanco, estaba otra vez junto

a ella, en sus manos había una placa en la que se leía:

“Los milagros suceden todos los días”. ¿Eso es lo que estás buscando? Le preguntó dulcemente.

Las lágrimas brotaron de sus ojos, pero antes de que pudiera decir palabra, una vez más se había marchado, pero ella sintió una sensación de agradable cosquilleo por todo su cuerpo.

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Mientras ella abría nuevamente los ojos, su esposo le dijo: “Los resultados de las biopsias están aquí, ¡No hay cáncer, ha desaparecido!

Esa mujer hoy vive y está libre de cáncer, y dice que cuando mira las hojas del otoño deslizarse, recuerda que cada nuevo día, es una bendición, una nueva oportunidad, para esperar un milagro.

El personaje, ¿sería acaso un ángel del Señor? ¿Usted qué creé?

Recordemos, siempre habrá alguien a nuestro lado, si no para sanarnos, o sacarnos de la tribulación, si para animarnos, fortalecernos, aunque también pudiera haber sanidad:

Daniel 10:18-21 Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, 19 y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido. 20 El me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá. 21 Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.

Daniel 11:1 Y yo mismo, en el año primero de Darío el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo.

Nuestro Señor Jesucristo, también padeció y padeció mucho más que cualquier ser humano:

Lucas 22:39-44 Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. 40 Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. 41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. 44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

BLA Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo.

Él Señor nos da palabras de ánimo, de aliento, él no nos ha prometido una vida fácil en este mundo, más bien el nos dejó escrito lo siguiente:

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Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

BAD Yo os he dicho estas cosas para que en mí tengáis paz. En este mundo tendréis aflicciones, pero ¡tened ánimo! Yo he vencido al mundo.

El animarnos los unos a los otros debe estar presente cada día de nuestra vida. Alguno dirá: ¿Cómo puedo animar, si yo soy el que necesita ser animado? El secreto es qué cuando tú animas a alguien, eso te ánima a ti.

Moisés sabía que iba a morir, que no tendría oportunidad de ver la tierra prometida que tanto anhelaba, sin embargo, eso no fue impedimento, para animar a otro a seguir adelante:

Deuteronomio 1:37-38 También contra mí se airó Jehová por vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá. 38 Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, porque él la hará heredar a Israel.

Es muy fácil animar, cuando uno está animado, pero lo interesante es animar, a pesar de que uno esté pasando por adversidades, llámense como se llamen.

132 Alma cristiana Los Rogers, una familia cristiana muy unida, tenían un especial interés en la condición espiritual de cada uno de sus hijos, y constantemente el padre de familia les hacía pequeñas pruebas, para saber si estaban seguros de su salvación.

Algunas veces, les pedía que expresaran con sus propias palabras, su relación con Cristo.

Un día fue el turno de Jimmy, de siete años, para compartir con los demás cómo interpretaba la vida eterna.

Jimmy contó su versión: “Creo que el cielo debe ser muy parecido a como es aquí, un día, cuando todos lleguemos al cielo, será el momento de que el gran ángel lea del libro grande, los nombres de todas las personas que estén allí; llegará a la familia Rogers y dirá: “¿Papá Rogers?” Y papá contestará: “¡Aquí estoy!”.

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Luego el ángel llamará: “¿Mamá Rogers?” y mami dirá: “¡Aquí estoy!”, entonces el ángel empezará a llamar a Susi, a Mavis y las dos dirán: “¡Estamos aquí!”.

Hizo una pausa, respiró profundo y continuó, y por último, el gran ángel, leerá mi nombre: “Jimmy Rogers”, y como soy chiquito, y quizá no me vea, saltaré y gritaré muy fuerte: “¡Aquí estoy!”, para estar seguro de que me haya visto.

Pocos días después, hubo un trágico accidente, un automóvil, atropelló a Jimmy Rogers, lo llevaron al hospital en la ambulancia, y toda la familia se reunió allí, su estado era muy grave.

El pequeño grupo familiar, se encontraba alrededor de la cama, en la que el pequeño Jimmy yacía sin movimiento, inconsciente y sin ninguna esperanza de recuperación.

Los doctores habían hecho todo lo que estaba a su alcance. Jimmy, probablemente no pasaría la noche.

La familia oró y esperó, más tarde el pequeño pareció agitarse un poco. Todos se acercaron, y contemplaron que sus labios se movían; solo pronunció dos palabras antes de irse de esta vida, pero fueron de consuelo, de esperanza, de ánimo para una familia afligida, que se quedaba atrás.

En su clara voz, lo suficientemente fuerte y rotunda para que todos pudieran escuchar y comprender, él pequeño Jimmy Rogers, dijo las palabras:

“¡Aquí estoy!” Y luego se fue a otra vida, más allá de este mundo, donde un gran ángel estaba leyendo los nombres anotados allí.

¿Recuerda 1era. Corintios 15:54-55? Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

Recordemos qué nosotros tenemos esperanza:

1era. Tesalonicenses 4:18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

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Hay que animarnos, ya que la depresión, la tristeza, la desesperanza, y el desanimo, asesinan a diez seres humanos, por cada uno acabado por el tifus, la influenza, la diabetes, y la pulmonía.

Y si la tuberculosis es la gran peste blanca, el desanimo es la

gran peste negra. ¡Ánimo!

No sé cuál es la situación que está usted atravesando, no sé cuáles sean sus problemas, sus miedos, sus necesidades, sus luchas. Pero el Señor, si las sabe, y vea lo que dejó escrito para su pueblo, cuando enfrentaba una gran batalla contra un ejército mucho más numeroso que el pueblo de Israel, palabras que también quedaron escritas para usted y para mí:

2do. Libro de Crónicas 32:7-8 Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. 8 Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá.

Cuando todo parece perdido

Cuando todo parece perdido, Y la esperanza desaparece, Búscame, estoy a tu lado, Aunque no me veas.

Cuando lágrimas, Insistan en caer de tus ojos, Recuerda de la sangre que derramé por ti, Para darte una nueva vida.

Cuando el deseo de morir tome cuenta de tu ser, Recuerda que tu muerte será en vano. Yo morí en tu lugar, yo sé de tus sinsabores, yo sé de tus necesidades, yo sé de tus angustias, yo sé de tus temores, de tus miedos de tus frustraciones, yo sé tu culpa. Sin embargo se paciente.

Yo morí para salvar a los hombres, y lo conseguí. Yo tengo mi tiempo, Yo soy dueño de la vida y de la muerte, Y solo morirás en mi tiempo,

Cuando todo parezca triste, los desamores, la falta de creencia,

y las desesperanzas insistan en tomar cuenta de tu corazón,

búscame, nunca abandoné a quien de mi necesita, Y no serás tú,

que confías en mi, que dejaré desamparada(o)

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Vamos, pon una sonrisa en ese rostro, levanta la cabeza y sigue de frente. Luego, luego, sentirás mi presencia, experimentarás esa paz que sobre pasa todo entendimiento.

Tristezas, no caben en mi mundo, y si te pruebo en cosas de la

fuerza suficiente para

vida,

enfrentarlas.

es

porque

se

que

tienes

conoces de mi amor, de mi poder, de mi consuelo, tú conoces a

la

perfección el sacrificio que hice por amor a ti, ¿Por qué lo

hice? Por la sencilla razón de que te amo.

A pesar de cualquier situación por muy adversa que está sea

recuerda:

Yo soy tu Dios, jamás te abandonaré

espera, y confía

Pero en esté día entrégate a mí sin miedo

Por lo tanto hija (o) lo resolveré.

sin reservas… como

En mi tiempo

Todo

yo

lo hice por ti.

Te

ama Jesús.

Ahora sí, acérquese a algún hermano para consolarle, amarle, bendecirle, alentarle y decirle: ¡Ánimo no es demasiado tarde! ¡El Señor dueño del Universo y de tu vida te ama! ¡El Señor está aquí!

Pastor: Juan Carlos Hoy Romero

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