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La bendita primavera

Héctor Alonso Moreno Profesor asociado – Universidad del Valle

Un libro quizá de los más leídos y traducidos en el mundo actual es “De la dictadura a la Democracia: Un sistema conceptual para la liberación” (1993), escrito por el filósofo político norteamericano Gene Sharp. Es un texto que promueve el uso de la acción no violenta para democratizar el mundo a través de lo que él denomina las 198 maneras o métodos de acción no violenta para derrocar una dictadura, en donde el autor provee un análisis político pragmático de la acción no violenta como un método de utilizar el poder en un conflicto.

La propuesta política y metodológica de Sharp es que el poder no es monolítico; es decir, que no se fundamenta en la existencia de una cualidad propia de las personas que ostentan el poder. Para el filósofo político Sharp, el poder político, que es el fundamento del poder del estado proviene de los propios individuos del estado. Su apuesta teórica esencial parte del presupuesto de considerar que toda estructura de poder se establece a partir de la obediencia de los sujetos a las órdenes de los dirigentes que controlan el poder. De esta manera se obtiene la relación de que si el sujeto no obedece, los líderes no tienen poder.

Sharp afirma, que en su mayoría las estructuras efectivas de poder tienen sistemas por medio de los cuales se animan o extraen la obediencia de las personas. Los estados tienen sistemas particularmente complejos para mantener la obediencia de los sujetos. Estos sistemas implican la existencia de una arquitectura institucional específica (policía, juzgados, entidades reguladoras, etc.) pero también involucran una perspectiva de sometimiento cultural que inspira obediencia pretendiendo hacer implícita la idea de que el poder es monolítico (el culto divino a la secta de los hermanos musulmanes, al Corán, a la dignidad presidencial, a normas éticas y morales, y a tabúes etc.). A través de estos sistemas, las personas de una comunidad especifica son enfrentados con sistemas de sanciones (multas, prisión, señalamientos, aislamientos, destierros etc.) y recompensas (títulos, distinciones, reconocimiento social y/o político, fama) que influye en la extensión de su obediencia.

A partir de este entendimiento Gene Sharp recomienda sus fórmulas para

ejercer la acción no violenta a fin de derribar gobiernos autoritarios y conquistar

la democracia. Son ya decenas de casos en el mundo moderno en el cual

millones personas y ciudadanos han acudido a la aplicación de los métodos de Sharp con relativo éxito.

Como producto de la aplicación y puesta en práctica de algunos de estos 198 métodos de resistencia no violentos, se han derrocado regímenes autoritarios en América Latina, como lo fue el triunfo del pueblo en el referendo que saco del poder al dictador chileno Augusto Pinochet. En la Europa del Este gran parte de la acción política que llevo a la transición de los regímenes socialistas a la democracia con la caída del Muro de Berlín fueron atribuidos a la acción no violenta de miles de ciudadanos que en las calles y las plazas exigían el fin de la era soviética; igualmente las acciones pacifistas masivas de resistencia contra la dictadura China de estudiantes y jóvenes asiáticos de la plaza de Tiananmen todavía están presentes en nuestras retinas. Así como también, el joven movimiento de los indignados en Europa occidental y particularmente en España, en el cual miles de jóvenes se oponen en las calles y plazas al neoliberalismo y protestan contra la crisis económica y la falta de oportunidades y de empleo que los ha marcado como una generación sin posibilidades de futuro.

Lo mismo ha venido ocurriendo con la denominada primavera Árabe. Un movimiento político y ciudadano en el cual miles de jóvenes hombres y mujeres de las oprimidas naciones árabes han encontrado en los métodos de la no violencia del Profesor Gene Sharp, una posibilidad para la acción política certera contra la dominación de dictadores eternos y teólogos fundamentalistas. Esto es lo que recientemente ha ocurrido en Egipto en donde un masivo alzamiento popular con métodos de no violencia, que respaldado al final por sus fuerzas armadas, lograron sacarse de encima el yugo del sometimiento político y doctrinario de los fundamentalistas Hermanos Musulmanes; una secta incrustada en el poder en Egipto desde que Mohamed Mursi asumió el poder del Estado en junio de 2012, tras vencer en una apretada segunda ronda electoral al ex primer ministro del depuesto presidente Hosni Mubarak, Ahmed Shafiq.

El propósito de la secta de los Hermanos Musulmanes era implementar un Estado islámico en Egipto basado en la Sharia y en el rechazo a la influencia occidental en el país. Religión y Estado son inseparables; son, pues, los hermanos musulmanes los pioneros del islamismo político en todo el mundo árabe.

El ex premio Nobél de la Paz Mohamed El Baradei, la figura más conocida de la oposición a Mursi, afirma que con lo ocurrido "se corrige la Revolución del 25 de Enero", que derroco al presidente Hosni Mubarak (1981-2011), y se responde así a las demandas del pueblo egipcio.

Es importante entonces una lectura juiciosa de los métodos de la acción no violenta del profesor Gene Sharp, como quiera que con sus enseñanzas se contribuya de una manera eficaz a la lucha por mayor democracia en un mundo en el cual ninguna ideología merece una guerra.

Edición N° 00359 – Semana del 12 al 18 de Julio de 2013